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24/2/23

Y el evangelismo cogió su fusil... los orígenes históricos de la actual hegemonía de los discursos belicosos, patriarcales y racistas en el seno del protestantismo estadounidense.

"Explica Kristin Kobes Du Mez que no se reconocía como una persona de la comunidad evangélica, aunque su juventud en Iowa y Florida estuviese marcada por ese entorno. Ahora, esta profesora de Historia y Estudios de Género en la Calvin University de Michigan ofrece una dura crítica de la cultura evangélica contemporánea, que presenta como corroída por el machismo, el supremacismo blanco y el militarismo: Jesús y John Wayne. Cómo los evangélicos estadounidenses corrompieron una fe y fracturaron un país (Capitán Swing, 2023).

Kobes Du Mez analiza décadas de solidificación de una cultura crispada y complacida por su propia beligerancia. En ese contexto, el apoyo masivo a un matón de patio de colegio caro como Donald Trump no debería leerse como una anomalía histórica sino como una especie de culminación simbólica de un proceso. “Cuando se divulgaron las grabaciones de Trump en ‘Hollywood access’ vanagloriándose de abusar de mujeres, muchos pensaron que sería imposible que se le continuara apoyando desde el evangelicalismo. Pero sí, se continuó haciendo”, recuerda la autora.
Soldados de la fe en el pop de masas

Los lectores tendrán en mente la presidencia de Trump, quizá también aquello que George W. Bush y Dick Cheney denominaron “guerra contra el terror”, y esa era Reagan perpetuada en el imaginario a golpe de bucle nostálgico de la cultura pop. Kobes Du Mez se remonta más atrás: su ejercicio de memoria abarca un siglo y comienza en los alrededores de la I Guerra Mundial.

Cuando se le pregunta qué destacaría como especialmente perdurable, o especialmente influyente, de la derecha evangelical previa a los años 80 del siglo pasado, la autora apunta a Billy Graham, un fenómeno popular que influyó en las presidencias de Eisenhower, Johnson y Nixon. Y también señala a James Dobson: “Aquí hay que apuntar que Dobson es un psicólogo y no es un teólogo. De alguna manera, es una muestra de un fenómeno general. Que el evangelismo ha sido tomado por discursos que son más políticos y culturales que religiosos”. Cosa que conlleva que, según la autora, el autorretrato de muchos cristianos como creyentes de la Biblia (bible-believers, en inglés) deba ponerse en tela de juicio porque “algunas de las creencias que defienden se oponen seriamente a ella”.

Algunos fenómenos pop abrazados con entusiasmo por el evangelismo estadounidense, como La pasión de Cristo que dirigió el católico Mel Gibson, se han exportado a otras latitudes. Orientar películas a este público es seductor incluso para una gran corporación como Sony, que mantiene su propio sello especializado. Pero los costes elevados de las producciones audioviduales, y la existencia de grandes redes de librerías evangélicas, facilitó que el libro haya sido una herramienta más útil para la difusión y el refuerzo de idearios. Una larga saga de thrillers literarios-apocalípticos, Left behind, ha sido llevada varias veces al cine, por ahora sin demasiado éxito. En el ámbito editorial, en cambio, ha generado decenas de secuelas y spin offs.

Las estanterías de las librerías religiosas se revelaron dispuestas a acoger todo tipo de propuestas, también una especie de autoayuda machirula con componentes de reacción antifeminista. Títulos como Wild at heart son declaraciones de intenciones de una masculinidad que se autorreivindica como guerrera y dominante. Kobes Du Mez ha llevado a John Wayne hasta el título de su ensayo, y no se trata solo de un gancho para llamar la atención. “A lo largo de mi investigación, me encontraba una y otra vez con su figura. Es un icono popular del hombre bueno que emplea la violencia para mantener el orden”, explica la autora.

Para la autora, Wayne es otro ejemplo de la prominencia de figuras populares entronizadas por la ciudadanía evangelical. También lo fue Theodore Roosevelt, quien “ayudó a fijar en el imaginario una cierta figura de cristiano viril, musculoso”. Roosevelt, de hecho, fue una de las figuras que inspiró un libro donde se utiliza a menudo la palabra “patriarcado”. No parece nada fuera de lugar, atendiendo a la férrea división sexista de roles y al liderazgo masculino indiscutido e incuestionable que defienden muchos de los escritores, comunicadores y políticos a los que se alude en el ensayo. Algunos de ellos han defendido más la castidad y otros pueden defender la abundancia sexual dentro del matrimonio, pero el liderazgo masculino raramente se discute.
Todo vale contra el mal

Kobes Du Mez cita encuestas que resultan dolorosas para quienes defienden un cristianismo del amor y el perdón. Los estadounidenses evangelicales dieron un apoyo a la tortura y a la doctrina de la guerra preventiva que era muy, muy, superior a la media del país. De alguna manera, su libro puede entenderse como un intento de explicar esa realidad. ¿Cómo se pasó del amor al prójimo y del poner la otra mejilla a la retórica belicosa de literatura de automachirulización como No more christian nice guy?

La escritora de Jesús y John Wayne afirma que el evangelismo moderado había quedado desterrado de la escena a principios de siglo mediante estrategias deliberadas en el seno de las comunidades y también mediante el poder de un mercado que premiaba la estridencia llamativa. Las redes sociales no ayudaron precisamente a revertir esta situación: “En los años 40, los evangélicos se unieron porque se dieron cuenta que si trabajaban separados se estaban marginando. Abrazaron la radio, abrazaron la televisión, crearon redes de librerías. Y también han trabajado en las redes sociales. El problema es que se acaba generando una cámara de ecos. Te dicen que no consultes medios de comunicación laicos seculares, porque no son de fiar, porque tienen intereses opuestos a los tuyos, etcétera”, explica.

“Se configuran comunidades que están vertebradas por esa fe, y que van mucho más allá de ir a misa una vez por semana. En paralelo, se consultan unos ciertos medios de comunicación, se consume un cierto tipo de entretenimiento…”, afirma la autora. Eso contribuye a generar un efecto envolvente que debilita los puentes y los puntos de encuentro con otras personas y otras maneras de ver el mundo: “Cuestionar algo puede convertirse en traumático, porque implica cambiar tu manera de relacionarte con toda la realidad que te rodea. Además, hay círculos muy proclives a apartar al que desentona”, añade Kobes Du Mez. Se experimenta la sensación de formar parte de una comunidad-fortín, asediada por amenazas exteriores variopintas como la Unión Soviética, el fundamentalismo islamista o el tique electoral formado por Barack Obama y Hillary Clinton.

La de Jesús y John Wayne es una lectura perturbadora. Aunque algunas citas de declaraciones pintorescas pueden robar una sonrisa estupefacta, muchos tramos del libro son nítidamente terroríficos. Hacia el final del volumen, la autora desgrana una serie escalofriante de denuncias de abusos sexuales que se leen como una consecuencia directa de décadas de estimulación de los liderazgos violentos, de las loanzas a la virilidad ruda y dura: “Dejé aparcado el proyecto de este libro durante más de diez años, pero durante todo ese tiempo estaba atenta a la evolución de todas esas voces que propugnaban una masculinidad agresiva. Fueron destapándose casos de abusos. Inicialmente me sorprendía la reacción de las comunidades, de los otros líderes, que protegían a los agresores o que solicitaban que se les perdonase. Al final, me quedó claro que había un patrón en todo ello”, afirma la académica estadounidense.

Jesús y John Wayne aborda muchos problemas, desde la frustración derivada de la pérdida de estatus de los trabajadores hasta el racismo, un nacionalismo acrítico y militarista… Para su autora, la masculinidad patriarcal está en el centro del problema: “La masculinidad blanca, concretamente. La virilidad de los hombres afroamericanos o hispanos se ha tratado de otra manera, porque resultaba amenazante, etcétera. Y el poder, el ejercicio del poder”.

A la pregunta de qué enseñanza podría transmitir a Europa desde esos Estados Unidos seducidos por los liderazgos hipertestosterónicos y el nacionalismo beligerante, la ensayista comienza pidiendo “disculpas por la influencia que alcanza en el resto del mundo lo que sucede en mi país”. Y elabora un cierto elogio de la autocrítica: “Creo que lo que es muy importante es alzar la voz desde dentro de las comunidades. En el ámbito evangélico, por ejemplo las voces que provienen de fuera difícilmente son aceptadas. Por eso es importante hablar desde dentro, aunque corras el riesgo de ser arrinconado. Es lo que yo he hecho con mi libro”.                                  ( Ignasi Franch , El Salto, 23/02/23)

25/1/23

Los peligros del neoliberalismo religioso en el Estado de austeridad

 "El Informe mundial sobre salarios 2022-23 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) hace un seguimiento del terrible hundimiento de los salarios reales de miles de millones de personas en todo el planeta.(...)

Si caminamos por cualquier ciudad del planeta, no solo en los países más pobres, encontraremos grupos cada vez más grandes de viviendas congestionadas por la indigencia. Reciben muchos nombres: bastis, bidonville, daldongneh, favelas, gecekondu, kampung kumuh, villas, barracas, poblaciones y Sodoma y Gomorra. Allí, miles de millones de personas luchan por sobrevivir en condiciones innecesarias en nuestra era de enorme riqueza social y tecnología innovadora. Pero los multimillonarios se apoderan de esta riqueza social y prolongan su huelga fiscal de medio siglo contra los gobiernos, que paraliza las finanzas públicas e impone una austeridad permanente a la clase trabajadora. 

La constrictiva presión de la austeridad define el mundo de los bastis y las favelas, donde la gente lucha constantemente por superar las obstinadas realidades del hambre y la pobreza, la casi ausencia de agua potable y sistemas de alcantarillado, y la vergonzosa falta de educación y atención médica. En los bidonvilles y las villas, la gente se ve obligada a crear nuevas formas de supervivencia cotidiana y nuevas formas de creer en un futuro para sí mismos en este planeta.

 Estas formas de supervivencia cotidiana pueden verse en las organizaciones de subsistencia —casi siempre dirigidas por mujeres— que existen en los entornos más duros, como en el barrio urbano marginal más grande de África, Kibera (Nairobi, Kenia), o en entornos apoyados por gobiernos con pocos recursos, como en la Comuna Altos de Lídice (Caracas, Venezuela). El Estado de austeridad en el mundo capitalista ha abandonado su deber elemental de dar auxilio, y las organizaciones no gubernamentales y benéficas proporcionan vendajes necesarios pero insuficientes a sociedades sometidas a inmensas tensiones.

No muy lejos de las organizaciones humanitarias y de subsistencia se encuentra un elemento fijo en el planeta de los suburbios: las bandas, las agencias de empleo de la miseria. Estas bandas reúnen a los elementos más desfavorecidos de la sociedad —en su mayoría hombres— para gestionar una serie de actividades ilegales (drogas, tráfico sexual, chantajes de protección, apuestas). 

Desde Ciudad Nezahualcóyotl (Ciudad de México, México) hasta Khayelitsha (Ciudad del Cabo, Sudáfrica) y Orangi Town (Karachi, Pakistán), la presencia de matones empobrecidos, desde ladronzuelos o malandros hasta miembros de bandas a gran escala, es omnipresente. En Río de Janeiro (Brasil), los favelados de Antares llaman “bocas” a la entrada de su barrio, las bocas donde se puede comprar droga y las bocas que se alimentan del tráfico de drogas.

 En este contexto de inmensa pobreza y fragmentación social, la gente acude a distintos tipos de religiones populares en busca de alivio. Por supuesto, hay razones prácticas para ello, ya que las iglesias, mezquitas y templos proporcionan alimentos y educación, así como lugares de reunión comunitaria y actividades para las infancias. Allí donde el Estado aparece sobre todo en forma de policía, las y los pobres urbanos prefieren refugiarse en organizaciones caritativas que a menudo están relacionadas de una u otra forma con órdenes religiosas. Pero estas instituciones no atraen a la gente solamente con comidas calientes o canciones nocturnas; hay un encanto espiritual que no debe minimizarse.

Nuestro equipo de investigación en Brasil ha estudiado el movimiento pentecostal durante los últimos años, realizando investigaciones etnográficas por todo el país para comprender el atractivo de esta confesión en rápido crecimiento. El pentecostalismo, una forma de cristianismo evangélico, surgió como motivo de preocupación porque ha empezado a moldear con ideas tradicionalistas la conciencia de la población urbana pobre y de la clase trabajadora de muchos países, siendo clave en los esfuerzos por transformar a estas poblaciones en la base de masas de la nueva derecha. El dossier no. 59, Fundamentalismo e imperialismo en América Latina: acción y resistencia (diciembre de 2022), escrito por Delana Cristina Corazza y Angélica Tostes, sintetiza las investigaciones del grupo de trabajo sobre evangelismo, política y organización popular del Instituto Tricontinental de Investigación Social (Brasil). El texto traza el ascenso del movimiento pentecostal en el contexto del giro de América Latina hacia el neoliberalismo y ofrece un análisis detallado de por qué han surgido estas nuevas tradiciones religiosas y por qué encajan tan elegantemente con sectores de la nueva derecha (incluyendo, en el contexto brasileño, con las aventuras políticas Jair Bolsonaro y los bolsonaristas).

 

En el siglo XIX, un joven Karl Marx captó la esencia del deseo religioso entre los oprimidos: “El sufrimiento religioso es, al mismo tiempo, la expresión del sufrimiento real y una protesta contra el sufrimiento real”, escribió. “La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón y el alma de condiciones desalmadas. Es el opio del pueblo”. Es erróneo suponer que recurrir a formas de religión se debe únicamente a la necesidad desesperada de bienes que el Estado de austeridad no ha estado dispuesto a proporcionar. Aquí hay mucho más en juego, mucho más incluso que el pentecostalismo, que se ha ganado nuestra atención, pero que no está solo en su labor en los suburbios pobres urbanos. Tendencias similares a las del pentecostalismo son visibles en sociedades dominadas por otras tradiciones religiosas. Por ejemplo, los da’wa (‘predicadores’) del mundo árabe, como el televangelista egipcio Amr Khaled, proporcionan un calmante similar, mientras que en India, la Fundación Arte de Vivir y una serie de sadhus (‘hombres santos’) de poca monta junto con el movimiento Tablighi Jamaat (‘Sociedad para la Difusión de la Fe’) proporcionan su propio consuelo.

Lo que une a estas fuerzas sociales es que no se centran en la escatología, la preocupación por la muerte y el juicio que rige las tradiciones religiosas más antiguas. Estas nuevas formas religiosas se centran en la vida y en vivir (“Yo soy la resurrección y la vida”, de Juan 11:25, es una de las favoritas de los pentecostales). Vivir es vivir en este mundo, buscar fortuna y fama, adoptar todas las ambiciones de una sociedad neoliberal en la religión, rezar no para salvar el alma sino para obtener un alto índice de rentabilidad. Esta actitud se denomina Evangelio de la Vida o Evangelio de la Prosperidad, cuya esencia se recoge en las preguntas de Amr Khaled: «¿Cómo podemos convertir las veinticuatro horas en beneficio y energía? ¿Cómo podemos invertir las veinticuatro horas de la mejor manera posible?”. La respuesta es el trabajo productivo y la oración, una combinación que la geógrafa Mona Atia llama “neoliberalismo religioso” o “neoliberalismo piadoso”.

 En medio de la pobreza desesperante en el Estado de austeridad, estas nuevas tradiciones religiosas ofrecen una forma de esperanza, un evangelio de la prosperidad que sugiere que Dios quiere a quienes luchan por obtener riqueza en este mundo y que mide la salvación no en términos de gracia divina en la otra vida, sino en el saldo actual de la cuenta bancaria de cada uno. A través de la cooptación afectiva de la esperanza, estas instituciones religiosas, en general, promueven ideales sociales que son profundamente conservadores y odiosos hacia el progreso (en particular hacia los derechos LGBTQ+ y de las mujeres).

Nuestro dossier —una primera aproximación al surgimiento de este abanico de instituciones religiosas en el mundo de los pobres urbanos— se aferra a esta apropiación de la esperanza de miles de millones de personas:

Los retos de la construcción de sueños y de un futuro provocan en nosotros la necesidad de crear una esperanza que pueda realmente experimentarse en el día a día. También es nuestra tarea rescatar nuestra historia y hacer que la lucha por los derechos sociales se traduzca en organización popular a partir de espacios de formación y comprensión de la realidad, sin dejar de entender los nuevos lenguajes y posibilitar vivencias de solidaridad colectiva, de ocio y celebración. En estos esfuerzos, es importante que no descuidemos ni descartemos formas nuevas o diferentes de interpretar el mundo, como por ejemplo, a través de la religión, sino que promovamos un diálogo abierto y respetuoso entre ellas para construir unidad en torno a valores progresistas compartidos.

Esta es una invitación a una conversación y a la praxis en torno a la esperanza de la clase trabajadora que tiene sus raíces en las luchas por superar el Estado de austeridad en lugar de rendirse a él como hace el “neoliberalismo piadoso”.

 En febrero de 2013, Jabhat al-Nusra, la filial de Al Qaeda en Siria, fue a la ciudad de Maarat al-Nu’man y decapitó una estatua de setenta años del poeta del siglo XI Abu al-Alaa al-Ma’arri. El viejo poeta les enfureció porque a menudo se le considera ateo, aunque en realidad era sobre todo anticlerical. En su libro Luzum ma la yalzam, al-Ma’arri escribió sobre las “ruinas desmoronadas de los credos” en las que un explorador cabalgaba y cantaba: “El pasto aquí está lleno de malas hierbas. Entre nosotros se proclama en voz alta la falsedad, pero se susurra la verdad (…) Se niega un sudario al Derecho y a la Razón”. No es de extrañar que los jóvenes terroristas —inspirados en su propio evangelio de la certeza— decapitaran la estatua realizada por el escultor sirio Fathi Mohammed. No podían soportar la idea de una humanidad resplandeciente."                  (Vijay Prashad, Tricontinental, 22/12/22)

21/11/22

Saltarse el principio del chiismo, el primer motivo de la caída de los ayatolás

 "La primera vez que la casta clerical chiita toma el poder, y encima lo hace gracias a los G4, sucede en Irán en 1978, y sin duda será la última. Pero, ¿por qué durante 1400 años de su existencia nunca llegó a gobernar?

Veamos: El chiismo, la corriente minoritaria del islam (con cerca del 15% de la población musulmana), se separó del sunismo «El Tradicionalismo» básicamente por la lucha por el poder, y abogar por su transmisión hereditaria y además exclusivamente dentro de la familia de Mahoma, empezando por Alí bin Abú Taleb (hacia 600-661), primo y yerno del profeta. El término Chiismo, «Partidarios» se aplicó sólo a los leales de Alí. Mientras, sus oponentes seguían apostando por la fórmula del califato: la designación de uno de los hombres de la élite como gobernante por los jefes de las tribus árabes.

El chiismo, si bien comparte con el resto de los credos abrahámicos, -el sunnismo, el judaísmo y el cristianismo-, los fundamentos de la filosofía dualista zoroastriana (la creencia en un Dios y un Anti-dios, la resucitación de las almas tras la muerte para celebrar un Juicio Final, que les enviará al Cielo o al Infierno, la existencia de los ángeles alados, etc.), al contrario del sunnismo, toma prestados otros elementos de esta creencia persa: que en el periodo entre la muerte de Zaratustra (alrededor del s. X a.C.) y la "aparición" en un futuro lejano de El Salvador Sushiyans, por la concepción virginal de un descendiente de este profeta, serán los sacerdotes Mogh (los supuestos Reyes Magos), ayudados por 12 ángeles, mitad del sexo femenino y mitad masculino, quienes dirijan la comunidad. El grupo "duodecimanos" del chiismo cuenta con 12 santos a los que llama Imán («Emam» en persa), de los que el último, Mahdi, que desapareció a la edad de siete años en 873, regresará al Final de los Tiempos para anunciar el Juicio Final. La desaparición de Mahdi le salvaba del destino trágico que sufrieron los otros once, todos asesinados por los rivales. Dichos hombres inmaculados e infalibles eran los únicos seres humanos con legitimidad para gobernar a la comunidad chiita, por lo que se prohíbe a los líderes religiosos participar en el poder: este es el fundamento del chiismo. Se trata del mismo principio que lleva a los judíos ortodoxos oponerse al Estado de Israel, que debería ser proclamado por el Mesías. Esta estrategia, no sólo protegía el prestigio de este estamento de la ira de los pueblos hacia sus mandatarios políticos, sino que le llevaba a pactar con ellos los términos de las condiciones de esta "pasividad política": "Dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios", por lo que, en Irán, el islam ha estado separado del poder político.

Mientras, los fieles serán guiados por una jerarquía clerical, institución inexiste en el islam original: la legitimidad del matrimonio, por ejemplo, no requiere la presencia de un sacerdote. Los Ulama «sacerdotes sabios» (luego se llamarán "ayatolás") forman esta casta, quienes afirman que no solo conocen los secretos ocultos en los mensajes del Corán, sino que reciben los signos enviados por Mahdi preparando su advenimiento. Esta misión, así como la "complejidad" de la comprensión de los versículos del Libro Sagrado hacen imprescindible, aseguran, la existencia del clérigo para analizarlos, aunque se les olvida que para ello hace falta un tercer factor: considerar discapacitados mentales y rebaño a los files, y no darse cuenta del avance de las ciencias y el conocimiento, y seguir con este negocio religioso. Uno de los símbolos de esta estafa es el Pozo de Peticiones, situado en la parte trasera de la Mezquita Yamkarand en Qom, patrocinado por un tal Mahmud Ahmadineyad. Donde acuden miles de personas, que lanzan sus hojas de deseo y dinero para que Mahdi los recoja y salve a sus hijos de alguna enfermedad curable en un país donde la sanidad es privada, o a ellos mismos del hambre y pobreza, en uno de los países más ricos del planeta.

Los ayatolas tienen derecho a innovar («Bid’at») en materia de teología y jurisprudencia, promulgar decretos religiosos, suspender o congelar, temporalmente, los edictos del Corán y realizar un "Juicio Real Primario", sustituyéndolo, por conveniencia, el "Juicio Real Secundario", como lo que han hecho en Irán: la horca reemplaza a la Lapidación, para neutralizar las protestas internacionales. Justifican esta capacidad religiosa basándose en el versículo 2:173 del Corán, que prohíbe comer la carne de animales muertos y la del cerdo, para luego afirmar que "Si alguien se ve compelido por la necesidad -no por deseo ni por afán de contravenir- no peca. Alá es Indulgente, Misericordioso»: lo prohibido, ante la necesidad, se torna permitido. Algo que, si por un lado deja las manos de los ayatolás abiertas para modernizar la religión (nunca lo han hecho), sí que les ha permitido mentir (en el chiismo se llama "Taguiya"), engañar, estafar, matar, etc. Por otro lado, la ausencia de un "Papa", y la pluralidad de los ayatolás no ha convertido al chiismo en más "democrático" que el sunnismo: las diferencias en sus tesis se limitan en, por ejemplo, el tamaño de piedras que habría que lanzar a un ser humano caído en desgracia hasta morir.

La importación de ayatolás a Irán

Tras la invasión de los árabes procedentes de la Península Arábiga a Irán (637-651), y realizar la masacre y la destrucción inherentes a las agresiones militares, imponer su religión "sunnita", su forma de vestir, sus leyes y tradiciones, hasta su alfabeto a la lengua persa (de origen indoeuropeo), las continuas rebeliones nacionalistas iraníes consiguen expulsar a los ocupantes del poder, 200 años después. En el siglo XVI, un grupo de sufíes (la disidencia más grande del islam) asalta el poder, instaurando la dinastía Safavidas «Clan de los Sufíes», y uno de sus monarcas, Shah Ismail decide declarar el chiismo la religión oficial del Estado, con un principal objetivo: sabotear la declaración de soberanía sobre todo el "mundo islámico" por el Estado otomano. No iba a permitir que el antiguo imperio persa se convirtiese en otra provincia de los turcos: un león vale lo mismo vivo que muerto, reza un dicho persa. Así, impedirá la tentación de la absorción de las regiones de habla turca iraní por el vecino, al convertir Irán en el único Estado chiita.

 Con este fin, contrata a los destacados clérigos chiitas libaneses, para crear un sistema de jurisprudencia, entregando el poder legislativo al clero mentiras, concentra en su mano el ejecutivo.

Pacto que se mantiene hasta 1924, fecha del golpe de Estado de Reza Pahlavi, un hombre indocto, autoritario y muy religioso-, que en su intento de secularización de Irán sí reduce el poder del clero, pero no toca las leyes islámicas, sobre todo las que afectan a los derechos de la mujer. Los ajund (forma despectiva de "clérigo islámico" en persa) que aparecían con la sotana son flagelados y "desturbantizados" en público. En 1935, Pahlavi convierte a Irán en el primer Estado (y aún hoy, el único) que prohíbe el velo, mientras mantiene la poliginia (él mismo tenía cuatro esposas simultáneas), el matrimonio de niñas, y otras aberraciones medievales del sistema patriarcal-religioso.

Más adelante, en 1946, Mohammad Reza Pahlavi, el Sha, al suceder a padre, suavizará estas medidas, levantando la prohibición a la vestimenta árabe-islámica, aunque por las necesidades del capitalismo, incluye en su "revolución Blanca" del año 64, (para impedir una "Roja"), dos puntos en una serie de reformas, que darí

1. Las desamortizaciones y la expropiación de las tierras "vaghfi" «religiosas» del clero, y

2. Conceder el derecho al voto a las mujeres. Pues, si en islam ellas no pueden opinar, ni decidir su propia vida, ¿Cómo van a determinar el destino del país? ¡Exageraban! ¡En una monarquía absolutista sólo "piensa" y "decide" el rey!

Por lo que un joven Jomeini organiza unas protestas contra la pérdida de la influencia y poder de su estamento. El Sha, que a partir del golpe de Estado de la CIA 1953, se puso a encarcelar y ejecutar a miles de comunistas y seguidores de Mosadeq, para no verse obligado a encarcelarle, pacta con Jomeini su salida del país (se irá a Irak).

De hecho, la Revolución 1978, al contrario de la francesa, rusa, china o cubana, hubo dos principales grupos que deseaban el fin del Sha: las fuerzas progresistas y las oscurantistas que se oponían a la modernización (capitalista o socialista) de la sociedad.

A partir del 1970, y siguiendo las directrices de Washington, el Sha se dedica en cuerpo y alma a sembrar el país de mezquitas -en vez de puestos de trabajo, escuelas y hospitales-, para frenar el avance imparable de las fuerzas de izquierda. Este terreno abonado es utilizado por los G4 que, durante la revolución espontánea del 1978, se ven sin alternativa al Sha derrocado, rescatan a Jomeini, le llevan a París y acuerdan con él entregarle el poder para instaurar su totalitarismo islámico a cambio de que acabe, de una vez, con el marxismo en Irán y participe en el acecho a la Unión Soviética desde los 1600 kilómetros de frontera común (lo mismo hace con los Muyahidines afganos y con Lech Walesa en Polonia el mismo año). Aquella Revolución, al igual que las primaveras árabes, que no tenía ninguna posibilidad de triunfar.

Es así que Jomeini rompe la tradición chiita, y proclama no una "república" islámica, sino el Estado Islámico de Irán. "En el islam no hay republica", alega. Ante la ola de críticas y protestas, llegadas incluso desde las propias filas de los islamistas, cede, aunque utilizando la fórmula Taghiya: en la Constitución, el presidente será un mero personaje decorativo y sin facultades, y la totalidad del poder estará concentrando en la figura del Welayat-e Faghih («Gobierno de los jurisconsultos», no elegida por el pueblo sino por otros clérigos y juristas islamistas. Su plan levantó mucha polémica por su excesivo parecido a la monarquía del Sha. Tuvo que aclarase: "El Welayat ha sido ordenada por Dios. Un faqih no puede transformarse en un dictador. Si lo hace pierde la tutela de la gente". Y como prueba de que detestaba el poder, regresó de Teherán a Qom, el Vaticano chiita. Pero, la tentación era más fuerte que su fe: bajo el pretexto de que "islam está en peligro", por sus enemigos iraníes (la izquierda atea, los musulmanes modernos, los republicanos laicos, etc.), vuelve a la capital, prohíbe a la totalidad de partidos políticos veteranos, sindicatos, organizaciones feministas, prensa libre, reuniones (incluida bodas y cumpleaños, y cenas familiares), instalando un totalitarismo religioso inaudito en la larga historia de Irán, que además es protegido por un cuerpo militar llamado Guardianes Islámicos (y sus decenas de ramas y "brazos"), cuya única misión es -no proteger la patria y a los iraníes-, sino a la casta clerical de sus adversarios internos y extranjeros. "Enemigos de Dios" serán las decenas de miles de iraníes ejecutados: en islam no hay concepto de cárcel, justifica sus crímenes, que provoca hasta la contundente protesta pública del gran Ayatola Montazeri (que estuvo 11 años en las cárceles del Sha), quien iba a ser su sucesor (y no un tal Ali Jamenei), quien será arrestado en su domicilio.  Al aparecer el islam en una sociedad beduina y de escasos recursos, se aplicaba la justicia inmediata: a los "malos" latigazos, la ley de Talión, y la pena de muerte: no podían llevar jaulas con seres humanos a cuesta. Varios años después, y al no poder ejecutar cientos de miles de opositores, se verá obligado a construir más y más cárceles, haciendo que los partidarios del Sha hoy le presentasen a aquel sanguinario como "hermano de caridad".

Luego, la teocracia realiza un truco: llama Imán a Jomeini: ¿Pasó el chiismo de ser duodecimano a "tridecimano"? Se pueden imaginar los chistes que generó entre los iraníes que Jomeini fuese el Imán número 13.

A estas alturas, y cansados de la pantomima de "República", el propio Caudillo de Irán, Jamenei dijo, hace poco, que "Es posible que en el futuro no celebremos elecciones", adelantando el plan de desmantelar uno de los pocos órganos "electos" de la teocracia, en un país sin partidos políticos reales. ¡Sr. Jamenei! No se moleste: esta es la última "república" de este Estado Islámico.

Chiismo quiere recuperar sus orígenes

Tanto los partidarios de la separación clara de las esferas temporal y espiritual como los que propugnan la teocracia pura expresan sus voces críticas contra el concepto de Welayat-e Faghih, que elimina la frontera entre lo político y lo religioso, anula el principio de "consulta" entre los ayatolás, y otorga el liderazgo político a un clero-rey. El Ayatolá Mohammad Shabastari pide que la religión no sea el fundamento ideológico de un gobierno. El Corán fija los valores del Estado y no debe ser utilizado como referente en su constitución, afirma. El Ayatolá Ali Sistani (en Irak) es otro que defiende el papel del clérigo como referente moral (bueno, ¿se refiere a los pederastas que casan a niñas de 7-8 años bajo el nombre de "matrimonio" o los que institucionalizan la prostitución?), que no dirigente político. Su discreto choque con el Alí Jamenei es constante, aunque no oculta su malestar por las injerencias de este clérigo en los asuntos de su herido país. En el propio Irán, el Ayatolá Kazem Shariatmadari (1905-1985), separaba la religión de la militancia política.

La actual revolución laica y anticlerical de Irán derribará a la teocracia, impactará al mapa del mundo, y también devolverá al chiismo a sus orígenes."                 (Nazanín Armanian, Público, 21/11/22)

31/10/22

“Bolsonaro es el primer presidente que ha dado a los evangélicos orgullo y visibilidad”... esa es la cuestión

 "Los evangélicos son el electorado más fiel de Jair Bolsonaro. Fueron clave en la victoria del presidente en 2018 y todo indica que serán su mayor apoyo este domingo 30 de octubre en la segunda vuelta. Lula da Silva ha realizado guiños para seducir a este heterogéneo sector, pero las fake news y el vínculo que mantienen con el mandatario actual, entre otros elementos, le han impedido influir en casi el 70% de cristianos evangélicos que según las encuestas se inclinarán por el presidente ultraderechista en esta contienda electoral. 

Juliano Spyer es antropólogo, presidente del Observatorio Evangélico y escribió el libro Pueblo de Dios: Quiénes son los evangélicos y por qué son importantes (Editorial Geração), donde narra cómo este culto representaba en la década de los setenta a un 5% de la población y hoy agrupa a uno de cada tres brasileños adultos (unos 60 millones de personas). En esta entrevista para CTXT, el especialista cuenta por qué los evangélicos apoyan fuertemente a Bolsonaro y la dificultad de Lula para llegar a este sector, que actualmente domina los principales medios de comunicación y tiene un gran poder político. 

En la primera vuelta se estimaba, según las encuestas, que Bolsonaro había perdido parte del electorado evangélico, pero esto finalmente no sucedió. ¿Por qué considera que el presidente logró mantener ese apoyo de manera tan contundente? 

Bolsonaro fue en mi percepción un político que observó, por primera vez, de una manera muy inteligente la tendencia de crecimiento de la población evangélica en Brasil. No sé si lo hizo conscientemente, o si le llevó la vida ahí, pero estamos hablando de más del 32% de la población de Brasil. Hasta entonces, los evangélicos tenían una posición secundaria en la discusión política. Contaban con muchos diputados y senadores, pero no eran un grupo particularmente bienvenido.

El presidente visita con frecuencia las iglesias evangélicas, por lo menos una vez a la semana entra y participa. Además, está casado con Michelle Bolsonaro, un símbolo inmensamente importante de esta iglesia, y habla del cristianismo evangélico públicamente. Antes de Bolsonaro se les trataba como a un grupo aparte. Ahora, sienten orgullo de ser evangélicos; les dio una visibilidad positiva.  

Bolsonaro también ha contado en su Gobierno con líderes evangélicos y católicos. Lo que hace el presidente es desarrollar una relación de mucha proximidad con estos grupos, especialmente con los pentecostales y neopentecostales, que son los más numerosos, y tienen confesiones distintas a la baptista o la presbiteriana, y también con muchas iglesias privadas, algunas tan importantes como la Iglesia Universal, propiedad de Edir Macedo, con quien Bolsonaro tiene contacto directo. 

¿Qué poder o qué influencia ejercen las iglesias evangélicas sobre sus fieles? 

Creo que tal vez nos cuesta ver el tamaño de la infraestructura que brota de los evangélicos. Trabajé en 2010 en la candidatura de Marina Silva, y fui por todo el país en su campaña. Nunca había entrado en una cancha de fútbol con miles y miles de personas en un culto, era inmenso. En cada barrio de Sao Paulo, en un diámetro de dos kilómetros, hay dos o tres iglesias evangélicas; donde hice mi estudio de campo, cerca de Salvador de Bahía, en la misma distancia hay más de 80 iglesias evangélicas, una católica y nueve de candomblé.

¿Qué medios de comunicación controlan? 

El ejemplo principal es el de la Iglesia Universal, que compró la segunda cadena más grande de televisión de Brasil, que es Récord, la mayor después de Globo. El periódico más leído de Brasil es Folha Universal. Hay modas, hay música también. Por ejemplo, la música góspel es el segundo género más escuchado en Brasil. 

Los más pobres de Brasil votan por Lula. ¿Qué pasa con este sector evangélico? ¿Cómo se explica el apoyo a Bolsonaro? 

Sí, votan por Lula, pero no ocurre lo mismo con los evangélicos más pobres, es lo que se ve en las encuestas. Entre los evangélicos que ganan hasta dos salarios mínimos, el voto estuvo más parejo entre los dos candidatos. Los que ganan entre dos y cinco salarios mínimos son muy favorables a Bolsonaro; aun siendo pobres se identifican o abrazaron la idea de que les representa el presidente. 

El peor problema en relación a los evangélicos es hablarles como si fueran uno. Como venimos del catolicismo tendemos a imaginarlos como un pariente del catolicismo, pero es lo opuesto de muchas maneras. El catolicismo es una Iglesia que tiene una organización jerárquica, el protestantismo es por naturaleza algo híbrido y cambiante, distinto. La idea original es que si no te gusta lo que hay, creas la Iglesia que quieres. 

Además, los pentecostales son muy distintos de las iglesias católicas tradicionales, de clase media con estudios universitarios. Los pentecostales tienen pobres, trabajadores, con escolaridad baja. Hay iglesias grandes como la Universal y hay otras muy pequeñas, que son la mayoría, y además desconocidas. 

¿Por qué a Lula le cuesta tanto erosionar el apoyo de los evangélicos a Bolsonaro? 

Lula tiene prohibido entrar en algunas iglesias; no se trata solo de que el pastor hable a favor de Bolsonaro, que ha trabajado mucho en fortalecer el vínculo, por ejemplo, a través de grupos de WhatsApp. El apoyo a Lula se da muy tímidamente. Los petistas pentecostales viven ahora mismo un infierno porque están muy ligados a su Iglesia, tienen sus negocios ahí, y sus clientes y sus propios hijos se quedan en la iglesia después de la escuela… 

El cantautor brasileño Leonardo Gonçalves lanzó, junto con tres o cuatro popstars evangélicos, una canción que se llama Mesías, el segundo nombre de Bolsonaro; es una canción moderna y claramente anti Bolsonaro, que critica la idolatría al presidente. Leonardo me decía que ya no lo invitan a hacer conciertos, que perdió miles de seguidores en las redes y su argumento no es que esté a favor de Lula sino que va en contra de Bolsonaro. Esto es un claro ejemplo de persecución.  

Si gana Lula, ¿cómo quedará su vínculo con los dueños de las Iglesias como es el caso de Edir Macedo de la Universal? 

Yo creo que Macedo siempre estuvo del lado del que tenía la presidencia. Se tornaron más radicales y ahora no sé si va a cambiar, pero nunca estuvo en la oposición. Siempre estaba al lado de quien estaba en el poder. Con Bolsonaro quizás lo que pasa también, por primera vez, es que Macedo es propietario de la cadena de televisión Record y el Gobierno paga en anuncios publicitarios destinados a sus fieles, usa este dinero así, es decir, que es también financieramente interesante para Macedo…"            (Leticia Martínez , CTXT, 29/10/2022)

14/6/22

Israel: colonialismo mesiánico... Hubo una gran demostración de odio liderada por unos matones mesiánicos, que atravesaban las puertas de la ciudad vieja de Jerusalén, burlándose y atacando a los habitantes palestinos y celebrando la conquista de 1967... "Ya no nos consideramos una nación, sino una comunidad religiosa"

 "Recientemente estaba viendo las noticias en vivo desde Jerusalén, que ejemplifican de manera aterradora el tema de este artículo. 1 Hubo una gran demostración de odio liderada por unos matones mesiánicos, que atravesaban las puertas de la ciudad vieja de Jerusalén, burlándose y atacando a los habitantes palestinos y celebrando la conquista de 1967.

Esto me lleva al tema de la ideología. No me referiré a la colonización sionista como tal, sino al papel excepcional del tipo especial de ideología utilizada para inflamar, justificar y alimentar el conflicto en el lado israelí. Es continuación de un artículo anterior, publicado hace cinco años: a saber, 'Israel y el asno del Mesías'. 2  (Más tarde se publicó una versión ligeramente diferente del artículo en Monthly Review 3 ).

La referencia es al libro de Zacarías del Antiguo Testamento  (9: 9), que puede leerse como una profecía de que el mesías llegará victorioso, no montado en un caballo, sino en un asno. En otras palabras, será victorioso y humilde como la gente común. Esto es relevante para lo que discutiré a continuación.

Lo que voy a tratar primero es el peligroso papel incendiario de la fusión y adaptación mutua de dos componentes. El primero es una corriente dentro del sionismo -una mutación religiosa del mismo, si se quiere- que sacó a la luz algo que de hecho era inmanente al sionismo desde el principio. Ahora está jugando un papel esencial al tirar del carro del sionismo en su dirección: en otras palabras, hacia una evolución religiosa.

El segundo componente de esta fusión es una variante dentro del judaísmo, la religión judía (el judaísmo es, por supuesto, un conglomerado de muchas variantes diferentes). Esta en particular promueve dos cosas: el tribalismo de esa religión y el enfoque en un territorio sagrado. Si bien esto no es común a todas las religiones, ciertamente es parte de este antiguo estrato del judaísmo, que se centró principalmente en un territorio determinado.

El judaísmo evolucionó a partir de su forma muy antigua que data de alrededor del siglo X a. C., cuando Yahweh (Jehová) llegó a la tierra de Canaán desde Edom, al otro lado del río Jordán, según algunos versículos de la biblia hebrea. Era el dios de una tribu particular (la religión antigua no negaba la existencia de otros dioses) y estaba adscrito a un territorio particular, que era el único lugar donde se le rendía culto. Esta corriente bastante arcaica permaneció en el 'supermercado de ideas' que se desarrolló más tarde.

Esta fusión entre un componente religioso del sionismo y la variante tribal-territorial dentro de la religión judía constituye una combinación incendiaria que estamos presenciando en su forma agresiva actual, simbolizada por la estrella hexagonal (a veces llamada Estrella de David), que es un símbolo religioso tradicional, así como el logotipo tanto del movimiento sionista como de Israel. Aparece en las sinagogas, donde no tiene connotación sionista, así como en la bandera del estado de Israel. Esto es lo que agitaban los miles de matones que entraban a raudales por las antiguas puertas de Jerusalén.

Este tipo de fusión ideológica no ha sido universal en los conflictos coloniales y comunales de todo el mundo. Tomemos, por ejemplo, Irlanda del Norte, donde supuestamente el conflicto es entre dos grupos religiosos: protestantes y católicos. Pero en realidad es un conflicto político, y así es en el caso de Palestina. La diferencia, sin embargo, es que, mientras que en Irlanda del Norte no existe un problema teológico que divida a unionistas y republicanos, la teología juega un papel muy importante en Israel.

Ha habido casos en todo el mundo que eran similares: por ejemplo, India. Sin duda, un experto en el tema confirmaría que tales ideas teológicas han jugado un papel en el conflicto entre comunidades en aquel país.

Es muy probable que la próxima gran confrontación, que puede tener un papel devastador en la política local, regional y global (y que podría ocurrir en cualquier momento), sea detonada por los eventos en al-Haram al-Sharif, también conocido como el Monte del Templo. Este, junto con otros lugares sagrados, ha sido un foco recurrente de conflictos.

Masacres

Permítanme mencionar algunos eventos que comenzaron allí. En 1929, una masacre que tuvo lugar en Hebrón, otra ciudad santa al sur de Jerusalén, comenzó como resultado de rumores que no fueron del todo inventados de que los judíos estaban tratando de infiltrarse en el recinto y apoderarse de la mezquita del Monte del Templo en Jerusalén. Hillel Cohen escribió un libro, publicado en 2015, titulado Year Zero of the Arab-Israeli conflict: 1929, en el que describe lo sucedido. Los rumores, difundidos por personas que llegaban a Hebrón, provocaron una masacre de judíos por parte de los musulmanes indignados.

Hebrón también fue testigo de la masacre de musulmanes perpetrada por un miembro del grupo religioso extremista Kach, Baruch Goldstein, en 1994. Entró en la mezquita principal, que tanto musulmanes como judíos creen que es la tumba de Abraham, y ametralló a los musulmanes que rezaban en lo que se conoció como la masacre de la Cueva de los Patriarcas (los fieles, desarmados, lograron detenerlo y lo golpearon hasta matarlo). A pesar de eso, se convirtió en un héroe para los sionistas religiosos fanáticos. Sus seguidores tienen un papel muy destacado en los acontecimientos que se están desarrollando actualmente.

En el año 2000, Ariel Sharon se convirtió en líder del Likud, la oposición israelí. Hizo una visita al santuario de Haram al-Sharif en Cisjordania, acompañado por policías armados. Fue una gran provocación, destinada a desafiar al gobierno de Ehud Barak, y provocó el estallido de la segunda intifada, que se prolongó durante cinco años y provocó la muerte de más de 6.000 personas, la mayoría de ellas palestinas.

En mayo de 2021, hubo otro incidente importante durante el Ramadán. En el este de Jerusalén, fuera de la ciudad vieja, varias familias palestinas fueron desalojadas de Sheikh Jarrah para dejar lugar a los colonos israelíes. Hubo una provocación desencadenada por una marcha de colonos sionistas religiosos, lo que provocó una reacción de Hamás y otras facciones musulmanas en Gaza, desencadenando el enfrentamiento que terminó con la destrucción de gran parte de la Franja de Gaza. Eso incluyó el bombardeo y la destrucción del edificio que albergaba la sede de la agencia de noticias Al Jazeera en Gaza. Por cierto, un eco reciente de este evento fue el asesinato por parte de un francotirador israelí de la periodista palestina Shireen Abu Akleh, también provocado por los eventos en el lugar sagrado de Jerusalén.

Debo señalar que, en parte, la mayor sensibilidad de este lugar se debe a que Israel está tratando de cambiar el statu quo que se acordó poco después de la ocupación de Jerusalén este en 1967. Este statu quo pretendía preservar un equilibrio muy delicado. E incluye el acuerdo que otorga la custodia a Jordania del tercer lugar más sagrado del Islam, al-Haram al-Sharif. Un pacto que se remonta a cuando Palestina estaba bajo el dominio turco, y que se conservó bajo el mandato británico, que otorgó al waqf (herencia), los propietarios musulmanes de este lugar el derecho a administrarlo y evitar que los no musulmanes ingresen al recinto que rodea la mezquita de al-Aqsa.

En 1967, Moshe Dayan, entonces ministro de Defensa de Israel, llegó a un acuerdo con el rey hachemita de Jordania, Hussein bin Talal, de que solo los musulmanes podrían rezar en este recinto. A las personas de otras religiones se les permitiría visitar el sitio, pero no se les permitiría participar en la oración. El gobierno jordano todavía es reconocido por Israel como el custodio de este lugar sagrado.

¿Por qué Dayan alcanzó este acuerdo, que prohíbe a los judíos rezar en este lugar? Simplemente porque sabía que los rabinos ortodoxos prohibían a los judíos ir a este lugar sagrado; hacerlo se consideraba un sacrilegio. Entonces, ¿por qué los judíos lo hacen ahora? Ahí es donde entra la ideología.

La ideología es muy flexible y puede modificarse para adaptarse a las condiciones y ambiciones materiales. Permítanme describir lo que está sucediendo. Esta corriente neo-mesiánica dentro del judaísmo se ha desarrollado, por así decirlo, en contraposición con la postura tradicional del judaísmo ortodoxo. El autor de esta mutación fue un rabino, Abraham Isaac Kook, quien fundó a principios de la década de 1920 una yeshivá (institución educativa superior religiosa judía), en la que promovió lo que entonces era una ideología muy inusual. El judaísmo ortodoxo rabínico habitual prohibía a los judíos tratar de dominar Palestina, y ciertamente ir al Monte Sagrado, que se preservaba para la venida del Mesías (no la 'segunda venida'; después de todo, Jesús fue uno de varios de impostores…). Un día vendría el verdadero mesías, montado en su asno profético, y reuniría a los judíos en Tierra Santa.

Sin embargo, el rabino Kook desarrolló una teología según la cual el mesías en realidad está por llegar y el sionismo es su heraldo. Aunque la mano de dios no debe ser forzada antes de la llegada del mesías, ¡ahora está en camino!

Se podría señalar que el sionismo era entonces un movimiento mayoritariamente secular. Por lo tanto ¿cómo podría ser el heraldo del mesías? La respuesta de Kook fue que el sionismo era el equivalente al asno del mesías; un mero vehículo. De ahí nace el título de mi artículo, al que me refería al principio. La yeshivá de Kook fue donde nacieron los fanáticos mesiánicos sionistas.

Abanico

Permítanme ahora describir el abanico de los fanáticos de hoy. ¿Cuál es la punta de flecha de este sionismo religioso, la fusión del judaísmo y el sionismo? En primer lugar, están los 'grandes' -los líderes políticos, si se quiere- y me gustaría mencionar a dos de estos políticos mesiánicos nacionalistas, que están entre los más conocidos.

(Por cierto, en su mayor parte, estas personas no son parte de la corriente ultraortodoxa del judaísmo; no son el tipo de personas que se encuentran en algunas áreas de Nueva York o el este de Londres, que son los haredim estrictos o 'temerosos' de Dios. Siguen estrictamente las posiciones tradicionales del "judaísmo medieval", que se opone a varios cambios políticos. El movimiento sionista religioso proviene de las corrientes menos ortodoxas y menos extremas del judaísmo en términos religiosos).

En primer lugar, está Bezalel Smotrich, ex vicepresidente de la Knesset, que ha pedido abiertamente la expulsión de los palestinos de Cisjordania y cuyo modelo es el libro de Josué, que describe la limpieza étnica de la tierra de Canaán por parte de los israelitas que salieron de Egipto. (Esto es, por supuesto, un mito, pero Smotrich es un creyente...)

Pero, en todo caso, Smotrich ha sido superado por la derecha por un racista violento, Itamar Ben-Gvir. En la década de 1980 era un joven miembro de una organización que fue declarada 'grupo terrorista judío' por las autoridades israelíes y estuvo encarcelado por un corto periodo de tiempo. No sirvió en el ejército israelí porque se le consideraba demasiado peligroso para estar en sus filas. Es como un hombre que corre con una antorcha encendida en busca de pólvora, un agitador peligroso que se puede ver entre los que gritan consignas provocativas en las manifestaciones que acaban de tener lugar en las cercanías del lugar sagrado.

Así que estos dos son unos 'adultos', pero tienen muchos seguidores entre los jóvenes, generalmente adolescentes y veinteañeros. La punta de flecha de esta generación más joven está formada por fanáticos que pueblan los asentamientos de Cisjordania, algunos de los cuales son considerados ilegales incluso por las autoridades israelíes. Actúan como una especie de cabeza de puente cerca de las ciudades y pueblos palestinos y se dedican a hostigar a los habitantes, atacándolos a ellos y a sus propiedades. Dañan sus casas, incendian sus coches, dañan su ganado, arrancan sus olivos y destruyen sus cultivos. Se han apoderado de pastos, campos de cultivo y recursos hídricos, pero en realidad están protegidos por las fuerzas armadas israelíes, a pesar de que sus acciones son ilegales según la ley israelí.

Un hecho muy común es que, cuando un agricultor palestino, por ejemplo, presenta una denuncia ante la policía israelí, es el denunciante quien es detenido para ser interrogado. En lugar de arrestar a los matones religiosos, es el anciano pastor o el agricultor el detenido.

¿Qué hay detrás de esta fusión de sionismo y extremismo religioso? Permítanme citar un intercambio que tuvo lugar en el periódico israelí Ha'aretz en abril entre dos escritores que son muy críticos con lo que está pasando. Uno es Gideon Levy, a quien considero un muy buen reportero de las atrocidades cometidas por los colonos israelíes, aunque no creo mucho en su análisis político. El otro es el columnista Michael Brizon (que usa el seudónimo B Michael), que es un satírico brillante.

Levy afirma:

"Todo está inmerso en la religión y el fundamentalismo: el Monte del Templo, la Tumba de José [otro foco de problemas en Cisjordania], la yeshivá en Homesh, los peregrinos, los fieles, el Ramadán, el cordero sacrificado, el Templo. Una guerra religiosa sacada directamente de las historias bíblicas.

A pesar de esto, no se equivoquen: la religión es solo un accesorio teatral. El motivo que impulsa a los colonos y sus partidarios sigue siendo ultranacionalista, alimentado por intereses inmobiliarios, asi como la maldad, la violencia y el sadismo concomitantes empleados por los colonos y las autoridades que están detrás de ellos". 4

Esta es la respuesta de B Michael, el satírico, en su artículo titulado 'La religión, no el nacionalismo o los bienes raíces, es la culpable en Israel':

"No, se trata realmente de religión. Casi todo es acerca de la religión. Y la religión no es en absoluto “simple escenografía”, como escribiste en tu artículo de opinión. Ojalá lo fuera. Pero este es un drama religioso, en el que la fe es el dramaturgo, el director, el productor, el elenco y hasta el cajero que vende boletos.

Querías que las cosas parecieran peor de lo que parecen al presentar a los colonos mesiánicos como impostores, cínicos y pseudocreyentes que en la vida real son realistas codiciosos que quieren unos bienes raíces. Pero no son eso: son auténticos locos religiosos. Realmente quieren 'borrar la abominación' de la tierra y purificarla. Realmente sueñan con el día en que la sangre de los sacrificios sea rociada sobre el altar. Asimismo, son verdaderos fanáticos, en el más pleno sentido histórico y sangriento de la palabra. Y los fanáticos, la historia nos enseña una y otra vez, son mucho más peligrosos que los cínicos". 5

Permítanme comentar que, mientras que Levy no tiene antecedentes religiosos, B Michael fue a una escuela religiosa, por lo que sabe bastante sobre judaísmo.

Ideología

Entonces, ¿quién tiene razón? Ambos, en cierto modo. Eso es lo que pasa con la ideología, que funciona mejor cuando la gente realmente cree en ella. Pero creen en una ideología particular cuando sirve a su propósito o satisface su necesidad, por lo que se necesita una analogía freudiana. La gente cree muy apasionadamente, pero no siempre son conscientes del motivo de sus creencias. Así es como funciona la ideología, y no funcionaría en absoluto si fuera solo un accesorio teatral.

De todas las ideologías, la más eficaz, la que funciona con mayor potencia, es la religión, y la segunda más potente es el nacionalismo. Si bien no soy un experto en estas cosas, me parece que la religión es tan poderosa porque se cree que está ordenada por fuerzas superiores a nosotros; como resultado, las personas sacrifican sus vidas por la causa de la religión; el martirio religioso está muy extendido. El nacionalismo también se ha cobrado un gran número de mártires. Esto se debe a que sus reivindicaciones parecen emanar no de los individuos, sino de la 'comunidad a la que todos pertenecemos'.

(Cuando Benedict Anderson habló de la nación como una “comunidad imaginada”, muchos lo malinterpretaron como que las naciones son imaginarias. Lo que quiso decir es que la idea de que la nación constituye una comunidad es imaginaria. No se puede conocer personalmente a todos los miembros de tu nación, como puedes dentro de tu comunidad local real).

Dejando eso de lado, la religión y el nacionalismo pueden combinarse para formar una ideología muy potente. Las personas que defienden esta ideología, los nacionalistas fanáticos religiosos, no constituyen en ningún caso la mayoría de la población israelí. Permítanme dar algunas estimaciones. En primer lugar, aquellos que se describen a sí mismos como judíos constituyen el 75 % de la población, mientras que los árabes constituyen el 20 % (el resto está compuesto por personas de varias otras autodescripciones).

Entre los judíos, el 43,1% se describen a sí mismos como 'laicos': es decir, no siguen ninguna práctica religiosa. Otro 33,4% dice que son 'tradicionalistas' (pueden seguir ciertas prácticas religiosas, pero no de manera consistente). El 10,1% son haredim, que no se adhieren al sionismo (muchos se oponen a él). Eso deja solo un 11,3% de la población judía que son sionistas religiosos.

Sin embargo, este pequeño porcentaje impone un precio político muy alto: a veces, un grupo relativamente pequeño puede ejercer una influencia muy marcada y ser muy importante en la fijación de la agenda. Un ejemplo es el Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte. El DUP y sus partidarios no representan una gran proporción de la población, ciertamente no en el Reino Unido en su conjunto. Pero ejercen una enorme influencia sobre la política del Reino Unido.

Pero no es sólo una cuestión de la considerable capacidad de la minoría sionista religiosa de pesar en el juego político. Se ha dicho que el colonialismo de asentamiento es como un gas: se expande para llenar todos los espacios disponibles. Esto se aplicó a América del Norte y Australia, y hoy se aplica a la colonización de Palestina, mientras hablamos. Se sigue expandiendo por varias razones. En primer lugar, hay un sentimiento de poder: podemos hacerlo, entonces, ¿por qué no lo hacemos y así nos volvemos más fuertes? Luego está la cuestión de la 'seguridad'. A medida que se expande el colonialismo de asentamientos, encuentra la resistencia de aquellos que están siendo excluidos, lo que resulta en que los colonos se vean a sí mismos como 'atacados' - ¡por sus víctimas! Esta es la dialéctica que exige someter a aquellos descritos en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos como "salvajes indios despiadados": es decir, los desposeídos que resisten a esos inocentes colonos. Y como consecuencia, el derecho a hacerse con tierras y recursos naturales codiciados.

Pero la expansión continua, que es una característica del colonialismo de asentamientos, no puede funcionar bien sin una justificación ideológica: esas necesidades por sí solas, descritas anteriormente, no son suficientes para brindar tal justificación. También existe la necesidad de apoyo de un 'poder superior' para justificar tal expansión. Este papel lo desempeñan los sionistas mesiánicos en Israel: son las unidades de comando altamente motivadas de la expansión sionista.

No se debe solo a su influencia política, como en el caso del DUP, sino también a que los sionistas mayoritarios no tienen una verdadera contrafuerza ideológica. El sionismo convencional tuvo un comienzo secular, pero incluso entonces tenía una raíz religiosa clandestina: comenzó como una versión secularizada de una ideología religiosa.

El sionismo afirma que los judíos son 'una nación', pero ciertamente no constituyen una nación en el sentido moderno. Es compatible con una sola religión: el judaísmo. Un converso al judaísmo es considerado miembro de la 'nación judía', mientras que un renegado del judaísmo no lo es. Así que el 'sionismo secular' nunca cortó sus raíces religiosas.

Los sionistas no se inspiraron en el Talmud, el texto central del judaísmo rabínico, sino en la biblia hebrea, la capa más arcaica del judaísmo. Como la mayoría de las religiones, el judaísmo es muy adaptable: tiene muchas capas y muchos componentes. Ha sufrido muchos cambios y transformaciones a lo largo del tiempo.

La parte más influyente del Talmud no se compuso en Tierra Santa, sino en Mesopotamia, el Irak de hoy. Debido a que el centro del judaísmo se había desplazado de Tierra Santa, existía el deseo de reenfocarlo fuera de Palestina. Se habían adaptado al hecho de que el judaísmo ya no era una religión basada en la Tierra Santa original.

Una evolución muy posterior, análoga, tuvo lugar en la comunidad judía de los Estados Unidos. Allí se adaptó al hecho de que se habían convertido en un foco esencial de la religión judía y esto se ejemplifica en la denominación mayor del judaísmo estadounidense, conocida como judaísmo reformado.

El documento fundacional de este movimiento, que data de 1885, reacciona muy negativamente al sionismo. Aunque el movimiento sionista aún no se había fundado oficialmente, el sionismo ya estaba en el aire en ciertas partes de Europa. Este texto es de la plataforma de Pittsburgh de 1885:

"Ya no nos consideramos una nación, sino una comunidad religiosa, y por lo tanto no esperamos ni un regreso a Palestina, ni un culto sacrificial bajo los hijos de Aarón, ni la restauración de ninguna de las leyes relativas al estado judío". 6

Esto es, si se quiere, es análogo a lo que establecieron los autores del Talmud de Babilonia: es decir, el judaísmo ya no se centra en Palestina; no somos una nación política, sino puramente una religión.

Los sionistas mesiánicos han tomado la ruta totalmente opuesta. Se esfuerzan ardientemente por revivir el culto sacrificial en un templo judío construido sobre las ruinas de los actuales santuarios musulmanes. Son capaces de jugar su peligroso juego de provocación porque creen apasionadamente en lo que están haciendo, mientras que otras corrientes del sionismo no tienen nada para contrarrestarlos.

Nacionalismo árabe

Permítanme hacer algunas observaciones sobre la relación entre nacionalismo y religión en el lado árabe. La situación aquí es bastante diferente.

Es cierto que la arabización y la islamización coincidieron en Palestina, que se volvió predominantemente musulmana al mismo tiempo que se hacía predominantemente árabe, alrededor del año 700 d.C. Sin embargo, no existe una conexión esencial duradera entre las dos: los países islámicos más grandes del mundo moderno no son árabes. Por el contrario, hay muchas minorías árabes no musulmanas, cristianas y otras, en los países árabes. De hecho, el nacionalismo árabe actuó como un contrapeso al panislamismo. Típicamente, el nacionalismo árabe moderno fue iniciado por no musulmanes. Era una alternativa al panislamismo. Uno de esos pioneros fue George Antonius, no musulmán, como puede deducirse de su nombre, y nativo del Líbano. Otro fue Michel Aflaq, un sirio.

Del mismo modo, entre los líderes palestinos ha habido muchos no musulmanes. George Habash era líder del Frente Popular, mientras que Nayef Hawatmeh encabeza el Frente Democrático Popular. Y, por supuesto, la última figura heroica es Shireen Abu Akleh, quien fue una firme defensora de la identidad palestina y reportera de Al Jazeera. Por lo general, en su funeral católico, que fue brutalmente atacado por la policía israelí, tanto un sacerdote católico como un importante clérigo musulmán rezaron. ¡No es algo que se esperaría  en el lado israelí!

Es cierto que el islamismo ha aparecido recientemente dentro del nacionalismo palestino, así como dentro del mundo árabe en general. Pero eso se debe a los fracasos políticos del nacionalismo árabe secular. Ha creado un vacío por el que la ideología islámica ha intentado meterse.

Sin embargo, la situación no es en absoluto paralela a la israelí. Permítanme mencionar la Cúpula de la Roca, el santuario islámico ubicado en el Monte del Templo. Pero no es solo un símbolo religioso: se convirtió en un símbolo nacional desde los primeros tiempos. Bajo el mandato británico, la Cúpula de la Roca fue un símbolo de Palestina: aparecía en el billete de la libra palestina y en los sellos postales de entonces. Se ha convertido en un foco del nacionalismo palestino para personas que no eran musulmanas.

Esta es una explicación de por qué los eventos que comenzaron el año pasado alrededor de al-Haram al-Sharif incluyeron no solo a musulmanes, sino también a palestinos de todo tipo."               

(Moshé Machover , veterano militante socialista antisionista israelí, Sin Permiso, 10/06/22)

5/5/22

El vínculo entre evangelismo y política y racismo

 "La doctora en Ciencias Sociales Brenda Carranza vive hace décadas en Brasil y ha dedicado gran parte de su vida académica al estudio de la religión, el fundamentalismo cristiano y su relación con la política. Es profesora e investigadora del Departamento de Antropología Social de la Universidad Estadual de Campinas y coordinadora del Laboratorio de Antropología de la Religión de esa casa de estudios. En diálogo con Brecha, describe el proceso histórico de avance neopentecostal en la vida pública brasileña.

Marcelo Aguilar.- ¿Cómo surge el pentecostalismo y cómo llega a Brasil?

Brenda Carranza.- Para comprender el pentecostalismo en Brasil, primero hay que entender que es parte de un fenómeno internacional, que nace en Estados Unidos dentro del protestantismo, con una fuerte apelación a la piedad y la devoción. Al final del siglo XIX, a esa inquietud por la piedad se le agrega la inquietud misionera, de llevar el fervor religioso a todas partes del mundo y renovar desde dentro a los protestantes. Cuando hablamos de pentecostalismo como un movimiento religioso que tiene como base el carisma –que busca vivir los dones del Espíritu Santo, como hablar en lenguas, sanar dolencias y hacer profecías según las imágenes bíblicas originales–, hablamos de algo que surge en el siglo XIX y comienzos del XX, principalmente en comunidades étnicas segregadas de Estados Unidos. En el oeste del país, tiene una importante influencia negra. Allí comienza un movimiento de expansión, un fuerte impulso de anuncio a todas las naciones, con la idea de ir por todo el mundo, afirmando la experiencia religiosa pentecostal.

Esto llega a Brasil en 1910, se instala en el norte y poco a poco se expande por todo el país, con núcleos muy fuertes en el sudeste y el sur. Una idea que puede ayudar a entender este fenómeno religioso espiritual, que después va tomando formas políticas, es que en sus orígenes pretende lograr una renovación espiritual. Cuando se afirma como movimiento, apunta a renovar el cristianismo y cambiar las costumbres y la manera en que las personas se identifican. En los comienzos hay una clara influencia anticatólica, iconoclasta, en la que el protestantismo se va afirmando en oposición a la Iglesia católica, lo que en el pentecostalismo brasileño permea los tres primeros tercios del siglo XX, hasta 1980, más o menos. Por entonces, los pentecostales se vuelven fácilmente identificables por el público brasileño. Andan con la Biblia debajo del brazo, promueven una moral firme, buscan todo el tiempo convertir a otros y –algo fundamental– promueven una teología apolítica, sin ningún tipo de relación con la política partidaria.

Marcelo Aguilar.- Paradójicamente, hoy ocupan vastos espacios políticos del país. ¿Hubo un cambio en la doctrina?

Brenda Carranza.- A lo largo de todo el siglo XX, el pentecostalismo acompaña los cambios sociales que se dan en el mundo. En las décadas del 60 y el 70 se dan cambios muy fuertes en Estados Unidos. Avanzan el movimiento por los derechos civiles, el antirracismo y el feminismo, lo que le da a la época una exuberancia contracultural. Los sectores evangélicos conservadores ven por entonces un declive en la participación religiosa de los fieles y empiezan a leer la contracultura como un peligro para la nación protestante y blanca. Frente a esto, surge la llamada teología del dominio o dominionismo, que tiene dos hermanas, la teología de la prosperidad y la teología de la batalla espiritual.

Para la teología del dominio, los cristianos deben salir del apoliticismo y ocupar activamente espacios políticos, porque si no lo hacen, la contracultura, el comunismo y todo lo que atenta contra la religión se asentará en el poder. Al mismo tiempo, junto con el avance de la sociedad de consumo y los medios de comunicación, va surgiendo la teología de la prosperidad: no es tan malo usufructuar el consumo; las costumbres no pueden ser tan rígidas en lo económico y lo comercial; si Dios nos da la posibilidad de vivir bien, ¿por qué no hacerlo? Por otro lado, la idea de batalla espiritual trae a estas concepciones otro componente: los creyentes deben confrontar y perseguir a todos los que están contra la religión, a todos los que puedan representar una amenaza para los principios cristianos. Estas teologías, que nacen en los setenta y los ochenta, se implantan naturalmente en la derecha estadounidense y sus referentes comienzan a ser rápidamente arropados por el Partido Republicano. De allí vienen misioneros a América Latina, con la idea de que el pentecostalismo local debe ocupar espacios en la política, porque, de alguna manera, creen ellos, el cristianismo está en peligro.

Marcelo Aguilar.- En un artículo publicado en el libro Novo ativismo político no Brasil: os evangélicos do século XXI, usted afirma que en Brasil el clima de tensión social ha contribuido a consolidar un nuevo actor político: el evangélico-pentecostal, alineado con la derecha brasileña, lo que ha propiciado una nueva relación entre religión y política. ¿De qué se trata esta nueva relación?

Brenda Carranza.- Poco a poco, en las últimas décadas, comienza a trabajarse la posibilidad de que los cristianos pentecostales ocupen espacios políticos como tales. En 1977 se funda en Brasil la Iglesia Universal del Reino de Dios, cuyo obispo, Edir Macedo, se nutre tanto de la teología de la prosperidad como de la idea de batalla espiritual. Macedo elige dos enemigos: las religiones afrobrasileñas y todos los políticos que no le permiten acceder al poder. Es entonces que la teología del dominio se instala con fuerza en el país a través de una nueva corriente, llamada neopentecostalismo, fuertemente dedicada a evangelizar a través de los medios de comunicación, a ocupar espacios político-partidarios y a dar desde allí la batalla espiritual, dentro de un marco en el que todo lo que sea minoría es visto como un enemigo.

En 2002, cuando la elección en la que gana por primera vez [Luiz Inácio] Lula da Silva, ya existe una consolidación de 20 años de los grupos religiosos pentecostales en la política, grupos que se han tornado claves para las disputas electorales. Por entonces ya tienen un gran know how de cómo ganar una elección, por lo que consiguen muchas bancas en el Congreso, estadual, municipal y federalmente. Entre 1990 y 2000, este neopentecostalismo crea una red de articulación que le permite tener un fantástico conocimiento del marketing político y se constituye como una base electoral que los partidos ya no pueden despreciar. Les puede caer mejor o peor, pero no la pueden ignorar.

Este proceso ocurre, con más o menos intensidad, en prácticamente toda América Latina. Pero sus grandes redes políticas multinacionales tienen su sede en Brasil, porque es donde hay más dinero y más articulación con lo secular. La Iglesia Universal del Reino de Dios y Asamblea de Dios, dos grandes representantes del pentecostalismo en el país, se han convertido en pilares políticos fuertes de Brasil y llevan casi la voz cantante en las elecciones. En 2003, Lula es elegido con un fuerte apoyo evangélico, negociando con Macedo. A esa altura, los evangélicos, con pentecostales y neopentecostales a la cabeza, ya articulan con los políticos como un actor consolidado.

Marcelo Aguilar.- ¿Cómo pervive esa articulación durante los gobiernos petistas y por qué se van derechizando los neopentecostales?

Brenda Carranza.- El radicalismo religioso se junta con un radicalismo político. Lo que ocurre en el cristianismo latinoamericano en las décadas del 70, el 80 y el 90 bajo la forma de un cristianismo progresista, de corte ideológico izquierdista, causa incomodidad en el pentecostalismo, porque levanta algunas banderas que van contra costumbres y principios que ellos consideran inamovibles. Algo parecido ocurre en Brasil. Así como los evangélicos se van fortaleciendo a través de su bancada política, compuesta fundamentalmente por pentecostales y neopentecostales, durante los gobiernos petistas [2003-2016] también se fortalecen las demandas de las minorías, que pasan a tener representaciones en las comisiones del Congreso y, de forma paralela, a potenciar la discusión de su agenda en la sociedad toda.

Esto hace que comience a haber debates muy fuertes en la interna de la política institucional. En 2010, Dilma Rousseff llega al gobierno prometiendo a los grupos evangélicos que no discutirá la despenalización del aborto durante su mandato. Lo mismo ocurre en 2014. En paralelo, a partir de 2011, los grupos evangélicos y su programa de conservadurismo moral se fortalecen institucionalmente. Por entonces, el Partido de los Trabajadores tiene que articular muchos asuntos con muchos actores y los temas que van contra la agenda de los grupos evangélicos son dejados de lado con tal de que se tranquilicen y apoyen al gobierno para avanzar en otros frentes. Así se fortalece la influencia del programa religioso en el aparato jurídico y dentro del propio gobierno. La agenda moral cobra cada vez más fuerza en los cálculos de apoyo político de los diferentes partidos. Para 2016, cuando llega el impeachment, en las justificaciones de los votos en aquella sesión ya se ve bien claro que la agenda profamilia y moralista está diseminada e implantada con fuerza en casi todos los sectores del Congreso.

Gradualmente, los neopentecostales van retirando su apoyo político a la izquierda y se fortalece el apoyo a la derecha. En 2018, en una elección polarizada entre derecha e izquierda, y entre progresistas y conservadores dentro del campo religioso, esto cobra una gran relevancia. Podemos pensar en una nueva fase del pentecostalismo y del sector cristiano en general, ya que también aparecen sectores más radicales del catolicismo que comienzan a trabajar junto con los neopentecostales en torno a la idea de una nación cristiana. Esta idea es reforzada en el primer discurso de Jair Bolsonaro como presidente: «Somos un país cristiano». Lo repite en la ONU [Organización de las Naciones Unidas] en 2019 y 2020, y en 2021 con un agregado: «Somos un país conservador».

Marcelo Aguilar.- Recientemente, el ministro de Educación se vio forzado a renunciar debido a un escándalo que incluía el tráfico de influencias por pastores neopentecostales. ¿Hasta qué punto esta corriente ha penetrado la institucionalidad?

Brenda Carranza.- Debemos tener memoria histórica. El lobby religioso responde a modelos históricos de relaciones con el poder. El modelo católico siempre fue un modelo cara a cara, en el que los políticos van a misa, después desayunan con los obispos y a partir de ahí hacen negocios. Son los políticos quienes van a la sacristía. Al entrar en juego el modelo pentecostal, las estrategias y los mecanismos son los del juego político democrático. Los pastores y los fieles se presentan a las elecciones, las ganan, van a las comisiones parlamentarias e ingresan en la dinámica interna del Poder Legislativo. Y ahí el lobby político es propio de la manera misma de trabajar de los parlamentos y las instituciones como las conocemos: el toma y saca, el intercambio de favores. Al final, en intercambios de este tipo, que poco o nada tienen que ver con los derechos ni con los mecanismos democráticos de representación, se cocinan muchas cosas.

Pero eso no es nuevo, siempre estuvo. En 2006, en el segundo mandato de Lula, se hace una gran operación policial, llamada Sanguessugas (‘chupasangres’), que desbarata una mafia que desvía dinero público destinado a comprar ambulancias. En ella están implicados varios pastores que tienen una doble identidad: son representantes políticos y, al mismo tiempo, representantes religiosos. Más de 15 años después, lo que ha habido es una evolución en la forma en la que el sector evangélico permea los poderes Ejecutivo y Judicial, y logra tener ahora influencia en los tres poderes. A partir de 2018, vemos en posiciones de primer orden a personas declaradamente evangélicas y con vínculos orgánicos explícitos con sus iglesias. Son los casos de, por ejemplo, la ministra Damares Alves y el ministro del Supremo Tribunal Federal [STF], André Mendonça, surgido de la Asociación Nacional de Juristas Evangélicos.

Marcelo Aguilar.- En el momento de su candidatura para el STF, Bolsonaro celebró que se tratara de un ministro «terriblemente evangélico».

Brenda Carranza.- Sí, tan terriblemente evangélico que ahora, frente al proceso que involucra al expolicía militar y actual diputado federal bolsonarista Daniel Silveira [por amenazar a autoridades, intentar impedir el ejercicio del Poder Judicial y hacer llamados al golpismo], el bolsonarismo pide que sean exonerados nueve de los 11 ministros del STF y que solo queden para juzgar a Silveira el ministro Mendonça y el ministro Kássio Nunes Marques, también designado por Bolsonaro. Al mismo tiempo, la bancada evangélica ha llamado a orar por Silveira. Bolsonaro está todo el tiempo dando señales a ese sector. Les dice a los evangélicos que no los abandonará, que sus enemigos no lo están dejando hacer mucho, pero que le tengan paciencia. Apoya su agenda en las comisiones parlamentarias, pone a sus representantes al frente de los ministerios y les cumple las promesas. Es como decirles: «En 2022 no se olviden de que cumplí con mantener en alto la agenda moral y evitar a cualquier precio que avanzaran las agendas de género y el debate sobre el aborto». Hay un casamiento perfecto entre la política conservadora y la agenda moral religiosa.

Marcelo Aguilar.- Ante esta estrategia de Bolsonaro, que tiende a acercarlo a los evangélicos, ¿cómo se pueden leer las recientes declaraciones de Lula sobre el aborto como una cuestión de salud pública y como un derecho?

Brenda Carranza.- Hay que tener en cuenta que el sector evangélico no es homogéneo. La plataforma de Bolsonaro agrada a determinados sectores, pero no abarca a todo el mundo. Ahora bien, dentro del evangelismo y de los sectores religiosos en general, algunos de los cuales pueden estar también dentro de la izquierda, el tema del aborto es muy sensible, mucho más que los derechos de las minorías, el casamiento igualitario y la homosexualidad. Que lo digan los analistas, pero creo que puede ser una declaración innecesaria frente a un fenómeno mayor: la ascensión de la ultraderecha en el mundo. Este es el país de las tempestades, por lo que esto hace mucho ruido y pega fuerte entre los conservadores. De todos modos, no creo que sea la discusión que definirá la elección.

Marcelo Aguilar.- ¿Cuál será, entonces?

Brenda Carranza.- Diría que el voto religioso siempre tiende a ser conservador. Pero no podemos guiarnos únicamente por los movimientos institucionales: quién apoya a quién, qué apoya el Congreso, qué apoya la bancada evangélica. Esa es una parte, pero tenemos que estar muy atentos a lo que se discuta en las bases religiosas, en las que hay una polarización muy grande. El voto religioso puede ser decisivo y estar relacionado con una idea de moralidad, pero creo que será mucho más importante ver cómo se trabajan el odio, el miedo y las amenazas. 

Racismo religioso

Marcelo Aguilar.- ¿Qué papel juega el pentecostalismo político frente a las religiones de matriz africana, que últimamente son víctimas de diversos ataques?

Brenda Carranza.- Estos grupos sufren un racismo religioso muy fuerte y son el objetivo principal de las agresiones evangélicas. Son atacados directamente en sus terreiros. Esto es visto como parte de la batalla espiritual de la que hablábamos. Los atacantes se justifican a través de una visión particular del demonio, de quién es el demonio, por la que se ve a las religiones de matriz africana como enemigos del cristianismo que merecen ser perseguidos y castigados. Son víctimas del fanatismo y la intolerancia, y no son un grupo homogéneo federalizado que se representa a sí mismo, como hacen los evangélicos. No puede decirse que sean de izquierda en bloque, como tampoco puede decirse que los fieles evangélicos sean de derecha en bloque. Lo que hay, entre estos últimos, son grupos de representación y poder, que son los más visibles en los medios.

Lo importante en la elección es lo que pasa en la base y dependerá de cuál sea la fibra que se toque. Ahí se verá si el discurso de la amenaza, la violencia y el odio surte efecto. Los grupos evangélicos y católicos conservadores son los que gritan más alto en este momento, y es lo que más interesa difundir. Detrás de ellos hay mucho dinero y representación política. Pero no son los únicos que reinan en el campo de la espiritualidad brasileña. Causan mucha resistencia. Y este es el país de las sorpresas. Lo único que ya sabemos es que la elección será violenta. Esperemos que no desgarre el tejido social."   

(Entrevista a Brenda Carranza, profesora e investigadora del departamento de Antropología Social de la Universidad Estadual de Campinas, Marcelo Aguilar , Rebelión,  05/05/2022)