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3/5/23

En 2008, la Reserva Federal tenía alrededor de 900 mil millones de dólares en activos. Ahora está en casi 9 billones de dólares en activos ¿A dónde fue todo ese dinero? Una gran cantidad de estos 8 billones de dólares fué a la compra de bonos basura... el trabajo de un banco central es representar el interés de los bancos comerciales... así pues, la Reserva Federal creó la mayor cantidad de crédito en la historia de la humanidad. Y todo va a ir al 1% de la población. No va a ir a la economía. No va a construir infraestructura. No va a ir a los salarios. No va a reducir el precio de las viviendas y hacerlas más asequibles para los estadounidenses... Así que hubo un enorme auge del mercado de bonos, una triplicación de los precios del mercado de valores. Y si eres un miembro del grupo que posee el 72% de las acciones americanas, el 10% de la población, te has vuelto mucho, mucho más rico (Michael Hudson)

 "El economista Michael Hudson explica la crisis de la inflación y el "programa de austeridad de la Reserva Federal de Estados Unidos para reducir los salarios" y aumentar el desempleo. Advierte que se avecina una "larga depresión", en la que los pobres sufrirán para que los ricos se hagan más ricos, con el fin de avanzar en la nueva guerra fría de Washington contra Rusia y China. 

Entrevista realizada por Benjamin Norton del podcast Multipolarista. (...)

 BENJAMIN NORTON:

(...) En 2008, la Reserva Federal tenía alrededor de 900 mil millones de dólares en activos. Ahora está en casi 9 billones de dólares en activos.

Y podemos ver, después de la crisis financiera, o durante la crisis financiera, aumentó a alrededor de 2 billones de dólares. Y luego, alrededor de 2014, aumentó a alrededor de 4,5 billones de dólares. Y luego, especialmente a finales de 2019 y 2020, se disparó de alrededor de $ 4 billones hasta $ 7 billones. Y desde entonces, ha seguido disparándose hasta los 9 billones de dólares en activos.

¿A dónde fue todo ese dinero? ¿Y cuál fue el impacto en la economía, por supuesto?

MICHAEL HUDSON:

Bueno, el impacto en la economía ha sido aumentar enormemente la riqueza del 1% más rico de los estadounidenses que poseen la mayoría de las acciones y bonos.

Sheila Bair, el ex jefe de la Corporación Federal de Seguros de Depósitos, señaló que una gran cantidad de estos 8 billones de dólares se gasta para comprar bonos basura.

Este es el problema. El problema realmente comenzó con el presidente Obama. Heredó un sistema en el que se produjo la mayor ola de fraude bancario comercial en la historia de Estados Unidos.

Como mi colega Bill Black de la Universidad de Missouri en Kansas City ha señalado, todo el mundo sabía que había un fraude bancario. Los periódicos se refirieron a las hipotecas basura y a los prestatarios "NINJA": "sin ingresos, sin trabajo, sin activos".

Así que los bancos habían suscrito hipotecas muy por encima del valor real de las viviendas, especialmente a minorías raciales y étnicas, sin que los prestatarios tuvieran capacidad de pago real.

Y luego estos bancos habían empaquetado estas hipotecas, y las vendieron a los desventurados fondos de pensiones, y a otros inversores institucionales y a los bancos europeos que siempre son muy ingenuos sobre lo honestos que son los bancos estadounidenses.

Tenías toda esta acumulación de lo que el siglo XIX llamó capital ficticio. Hipotecas para la propiedad que no valía ni de lejos lo que la hipoteca es para.

Así que si la hipoteca fue impagada, si los propietarios tenían jingle mail - en otras palabras, usted acaba de enviar las llaves de vuelta al banco y decir, ok, tome la casa, me parece que puedo comprar una casa ahora a la mitad del precio que Citibank o uno de estos otros bancos prestó.

Bueno, normalmente tendrías una caída de los precios de vuelta a niveles realistas, de modo que el valor de las hipotecas reflejara realmente el valor de la propiedad, o el valor de los bonos basura emitidos por una corporación reflejara el poder real de ganancia de la corporación para pagar los intereses de los bonos basura.

Así que cuando Obama asumió el poder, toda la economía era en gran parte capital ficticio. Bueno, Obama llegó y dijo, mis donantes de campaña están en Wall Street. Llamó a los banqueros de Wall Street y dijo, soy el tipo que se interpone entre ustedes y la multitud con las horcas, la gente que votó por mí. Pero no se preocupen, estoy de su lado.

Dijo, voy a hacer que la Reserva Federal cree la mayor cantidad de crédito en la historia de la humanidad. Y todo va a ser para ustedes. Va a ir al 1% de la población. No va a ir a la economía. No va a construir infraestructura. No va a ir a los salarios. No va a reducir el precio de las viviendas y hacerlas más asequibles para los estadounidenses.

Va a mantener el precio de estos bonos basura tan alto que no se desploman a valores no ficticios. Va a mantener el mercado de valores tan alto que no va a bajar. Va a crear el mayor auge del mercado de bonos en la historia.

El boom pasó de tipos de interés altos a tipos de interés bajos, lo que significa una subida gigantesca del precio de los bonos que realmente pagan intereses que son más del 0,1%.

Así que hubo un enorme auge del mercado de bonos, un enorme mercado de valores, una triplicación de los precios del mercado de valores. Y si eres un miembro del grupo que posee el 72% de las acciones americanas, creo que es el 10% de la población, te has vuelto mucho, mucho más rico.

Pero si eres un miembro del 90% de la población, has tenido que endeudarte cada vez más para poder sobrevivir, para poder pagar la atención médica, los préstamos estudiantiles y tus gastos diarios con tu salario.

Así que si los salarios estadounidenses estuvieran en un nivel decente, las familias estadounidenses no se verían empujadas a endeudarse cada vez más. La razón por la que la deuda personal ha subido en Estados Unidos es porque las familias no pueden arreglárselas con lo que ganan.

Así que, obviamente, si no pueden arreglárselas con lo que ganan y tienen que pedir préstamos para salir adelante, no son responsables de causar la inflación. Están siendo exprimidos.

Y el trabajo de los economistas, y de los políticos del Partido Demócrata y Republicano, es distraer la atención del hecho de que están siendo exprimidos y culpar a la víctima, y decir, te lo estás haciendo a ti mismo por querer más dinero, en realidad estás creando la inflación que te está exprimiendo.

Cuando en realidad son los bancos, y la no aplicación de la política de monopolio por parte del gobierno, y el apoyo del gobierno a Wall Street los responsables de lo que está sucediendo.

BENJAMIN NORTON:

(...) Vemos que alrededor de 2008, la Fed tenía menos de 500 mil millones de dólares en valores. Y tienes esta política de flexibilización cuantitativa. Y desde entonces, básicamente todo el aumento ha sido en valores. De los aproximadamente 9 billones de dólares en activos que tiene la Reserva Federal, alrededor de 8,5 billones de dólares están en valores. (...)

Entonces, ¿cómo se compara esta política de la Reserva Federal de EE.UU. de 8,5 billones de dólares en valores con las políticas de otros bancos centrales?

(...) Y esos 8,5 billones de dólares en valores, ¿qué son esos valores? Incluso desde la perspectiva de esos libros de texto de economía neoliberal de los que usted hablaba, que se enseñan en las universidades, esto me parece una total locura. No veo cómo hay siquiera una explicación académica, de libro de texto neoliberal para esta política.

MICHAEL HUDSON:

(...) el trabajo de un banco central es representar el interés de los bancos comerciales.

Y como acabamos de señalar, el interés de los bancos comerciales es producir su producto: la deuda. Y crean su producto contra activos existentes, principalmente bienes raíces, pero también acciones y bonos.

Así que el trabajo del banco central aquí es apoyar al sector financiero de la economía, y ese sector que mantiene la riqueza en forma de acciones, bonos y préstamos, y especialmente los bonos bancarios que hacen su dinero con el crédito inmobiliario. (...)

En los últimos 15 años, más del 90% de los beneficios de las empresas en Estados Unidos se han destinado a la recompra de acciones y al pago de dividendos. Sólo el 8% de los beneficios de las empresas se ha gastado en nuevas inversiones, en plantas, en equipos y en contrataciones.

Y así, por supuesto, se ha desindustrializado la economía. Es esta idea de que se puede hacer dinero financieramente sin una base industrial, sin una base de fabricación; se puede hacer dinero sin realmente producir más o hacer algo productivo, simplemente haciendo que un banco central aumente el precio de las acciones, y los bonos, y los préstamos realizados por el 10% más rico.

Y por supuesto, en última instancia, eso no funciona, porque en un momento dado todo se derrumba desde dentro, y no hay base industrial.

Y por supuesto, cuando eso suceda, Estados Unidos se dará cuenta, espera un minuto, si cerramos la economía, todavía estamos dependiendo de China y Asia para producir nuestros fabricantes, y para proporcionarnos materias primas, y para hacer todo lo que necesitamos. Realmente no estamos haciendo nada más que actuar como un mundo - bueno, la gente solía decir parásito - como un rentista mundial, como obtener algo por nada, como una especie de colonialismo financiero. (...)"            

(Entrevista a Michael Hudson, Benjamin Norton, Brave New Europe, 02/07/22)

13/9/17

La Teoría Monetaria Moderna: la alternativa a la ortodoxia económica

"Ante el vacío intelectual y el escaso soporte empírico de la mayoría de las teorías macroeconómicas y microeconómicas que están detrás de la ortodoxia dominante, era necesario construir un paradigma alternativo que permitiera acercar la ciencia económica a los hechos reales. Ese antídoto contra el “pensamiento único” que constituye una alternativa coherente a las interpretaciones tradicionales es la Teoría Monetaria Moderna (TMM).   (...)

Para poder comprender la Teoría Monetaria Moderna conviene empezar por refrescar ciertos fundamentos de contabilidad macroeconómica que aunque parezca mentira la gran mayoría de los economistas ignoran. Es la única explicación plausible ante ciertos comentarios carentes de fundamento muy extendidos en los medios de comunicación convencionales.

 La referencia básica para introducir los fundamentos de la contabilidad de flujos y stocks y los balances y comportamientos sectoriales es el libro de Randall WrayTeoría Monetaria Moderna, traducido al español por la editorial Lola Books de la obra original en inglés “Modern Money Theory: A Primer on Macroeconomics for Sovereign Monetary Systems”

El déficit de un sector es el superávit de otro

Un principio fundamental de la contabilidad establece que por cada activo financiero existe un pasivo financiero que lo compensa. Así, por ejemplo, el patrimonio financiero neto de un hogar es igual a la suma de todos sus activos financieros menos la suma de sus pasivos financieros. Si es mayor que cero, tendrá un patrimonio financiero neto positivo. 

Para que, por ejemplo, el sector privado acumule patrimonio financiero neto, éste tiene que tener forma de derechos financieros sobre otro sector, bien sea el sector público o el sector resto del mundo. Ello aunque suene a algo elemental, parece que no lo ha sido para muchos economistas que aún a fecha de hoy no entiendenque el proceso de desapalancamiento del sector privado patrio tras el estallido de la burbuja inmobiliaria requería por definición déficits públicos

 Aunque nuestro sector exterior ha tenido y tiene un comportamiento formidable desde 1994 no era suficiente para absorber la reducción de deuda privada.

Vamos a dividir la economía en tres sectores: sector privado nacional, formado por hogares y empresas (financieras y no financieras); sector público nacional que incluye todos los niveles gubernamentales (estado central, comunidades autónomas, ayuntamientos, y seguridad social); y resto del mundo (empresas, hogares y sectores públicos extranjeros).

 Hay un principio contable que se cumple siempre: si se suman los déficits en los que incurren uno o más sectores el resultado debe de ser igual a los superávits en los que incurren otro sector o sectores. Siguiendo a Wynne Godley obtenemos la siguiente ecuación:

Balance Privado Doméstico + Balance Público Doméstico + Balance Exterior = 0

Si un sector tiene superávit presupuestario por lo menos uno de los sectores tiene que incurrir en déficit presupuestario. En términos de variables stock para que un sector acumule patrimonio financiero neto al menos uno de los sectores tiene que aumentar su endeudamiento en la misma proporción. Es imposible que todos los sectores acumulen patrimonio financiero neto incurriendo en superávits financieros.

La TMM y los balances sectoriales

No basta con decir que a nivel agregado el balance privado más el balance público más el balance exterior es igual a cero. Hay que abordar las relaciones de causalidad. A pesar de que la economía es una ciencia social (interdependencias, histéresis, libre albedrío…), sí que podemos establecer conexiones causales entre flujos y stocks. Veámoslas.

El gasto a nivel individual viene determinado en su mayor parte por los ingresos, de manera que la relación causal va desde los ingresos a gastos. Además podemos inferir la dirección causal en la acumulación de patrimonio financiero individual: es la decisión de gastar incurriendo en déficit lo que representa la causa inicial de la creación de patrimonio financiero neto.

 Por lo tanto los déficits crean patrimonio financiero. Ello supone también que a la causalidad va desde la deuda al patrimonio financiero. Pero como por otro lado la acumulación de un stock de patrimonio financiero neto es el resultado de un superávit presupuestario (flujo de ahorro) la causalidad tiende a ir desde el gasto vía déficit al ahorro.

A nivel agregado, sin embargo, ocurre lo contrario: el gasto agregado crea ingresos agregados. El gasto no se va a ver constreñido por los ingresos ya que hogares, empresas o estados pueden gastar más de lo que ingresan: cualquiera de los tres sectores puede incurrir en déficits ya que por lo menos uno de los otros sectores tendrá superávit. 

Sin embargo no es posible a nivel agregado que el gasto sea diferente a los ingresos ya que la suma de los balances sectoriales tiene que ser igual a cero. A nivel agregado, por lo tanto, la causalidad entre ingresos y gastos se produce a la inversa que a nivel individual.

Finalmente es vital entender que los déficits de un sector generan los superávits de otro de manera que cuando un sector incurra en déficit por lo menos uno de los otros tiene que tener superávit. Dado que la causa inicial del déficit presupuestario es el deseo de gastar más de lo que se ingresa, la causalidad va desde los déficits hacia los superávits y desde la deuda al patrimonio financiero neto.

Tanto la contabilidad de balances que hemos visto como las relaciones de causalidad se cumplen ya para cada país y para cada monedase cumple la correspondiente ecuación de balance macroeconómica.

 A partir de todas estas ideas se puede explicar qué ocurrió en la crisis sistémica de 2007: los déficits presupuestarios del sector públicoson en gran medida no discrecionales, es decir, no son atribuibles a los diferentes paquetes de estímulo fiscal sino a los estabilizadores automáticos. Pero de ello ya hablaremos en otro blog."               

27/2/17

Para los ricos las últimas décadas han sido “cara, yo gano; cruz, tú pierdes”

"En los últimos casi 40 años, la ideología y las políticas del capitalismo de “libre mercado” han regido de manera absoluta en casi todo el mundo industrializado y avanzado. Sin embargo, mucho de lo que se entiende como capitalismo de “libre mercado” no son más que medidas diseñadas y promovidas por el Estado capitalista a favor de las facciones dominantes del capital. ¿Qué otros mitos y mentiras acerca del “capitalismo realmente existente” vale la pena señalar?

-Gore Vidal, el escritor estadounidense, muy bien dijo una vez que el sistema económico estadounidense es de “libre empresa para los pobres y socialismo para los ricos”. Pienso que esta afirmación resume de buena manera lo que se entiende por ‘capitalismo de libre mercado’ en las últimas décadas, sobre todo, pero no exclusivamente, en Estados Unidos. 

 En las últimas décadas los ricos han sido protegidos, cada vez más, de las fuerzas del mercado, mientras que los pobres han sido expuestos mucho más a ellas.

Para los ricos las últimas décadas han sido “cara, yo gano; cruz, tú pierdes”. Altos directivos, sobre todo en Estados Unidos, firman paquetes salariales que les dan cientos de millones de dólares por hacerlo mal y las corporaciones son subsidiadas a gran escala y con pocas condiciones, algunas veces de manera directa, pero a menudo de manera indirecta por medio de programas de gasto gubernamental (especialmente en defensa), con precios inflados y tecnología gratuita producida por programas de investigación financiados por el Estado.

Después de cada crisis financiera, empezando por la crisis bancaria de Chile en 1982, pasando por la crisis financiera asiática de 1997, hasta la crisis financiera global de 2008, los bancos han sido rescatados con cientos de trillones de dólares provenientes del dinero de los contribuyentes, y pocos banqueros han ido a prisión. 

En la última década, las clases dueñas de los activos en los países ricos también han sido mantenidas a flote por tasas de interés históricamente bajas. En contraste, los pobres han estado, crecientemente, sujetos a las fuerzas del mercado. En nombre del aumento de la “flexibilidad del mercado laboral”, los pobres han sido privados, cada vez más, de sus derechos como trabajadores.

Esta tendencia ha alcanzado un nuevo nivel con la irrupción de la así llamada “economía de los pequeños encargos” (gig economy), en la que los trabajadores son falsamente contratados como “trabajadores por cuenta propia” (sin el control sobre su trabajo, que sí ejerce el verdadero trabajador por cuenta propia) y privados de, incluso, los derechos más básicos (por ejemeplo, ausencia por enfermedad, pago de vacaciones).

 Con sus derechos debilitados, los trabajadores deben comprometerse cien por ciento en una carrera en la que compiten al aceptar salarios más bajos y condiciones laborales cada vez más precarias.

En el área del consumo, el aumento de la privatización y desregulación de las industrias proveedoras de servicios básicos, de la que los pobres tienden a depender más –como lo son el agua, electricidad, transporte público, servicio postal, servicios de salud y educación básicos–, ha significado que estos han visto un aumento desproporcionado en la exposición de su consumo a las lógicas del mercado.

En los últimos años, desde la crisis de 2008, los derechos sociales se han reducido en muchos países, y los términos de sus accesos –por ejemplo, los cada vez menos generosos “test de aptitud laboral” para los discapacitados, el entrenamiento obligatorio para la gestión curricular para quienes reciben beneficios de desempleados– se han vuelto más exigentes, haciendo que más y más personas pobres vayan a mercados laborales para los cuales no están capacitadas para competir.

En cuanto a los otros mitos y mentiras del capitalismo, el más importante, para mí, es aquel que afirma que existe un dominio objetivo de la economía, en donde la lógica política no se debe entrometer.

 Una vez que aceptas la existencia de este dominio exclusivo de la economía, como muchas personas lo hacen, terminas por aceptar la autoridad de los expertos económicos, como si fuesen interlocutores de alguna verdad científica sobre la economía, que dictarán la manera en que esta funciona.

Sin embargo, no existe una manera objetiva de determinar la frontera de la economía, porque el mercado es en sí mismo una construcción política, como lo demuestra el hecho de que hoy en día en los países ricos es ilegal comprar y vender una serie de cosas que se solían comprar y vender de forma libre, como los esclavos y la fuerza laboral de niños.

Es muy importante rechazar el mito de una frontera inviolable de la economía, porque ese es el punto de partida para desafiar el statu quo. Si aceptas que el Estado de bienestar debería ser reducido, los derechos laborales debilitados, el cierre de fábricas aceptado, etcétera, y todo por una supuesta lógica económica objetiva –o “fuerzas del mercado”, como lo llaman­–, se hace prácticamente imposible modificar el statu quo.

La austeridad se ha convertido en el dogma prevaleciente en toda Europa, y es muy importante en la agenda Republicana. Si la austeridad se basa también en mentiras, ¿cuál es su objetivo real?

-Muchos economistas, como por ejemplo Joseph Stiglitz, Paul Krugman, Mark Blyth y Yanis Varoufakis, por mencionar algunos nombres prominentes, han sostenido que la austeridad no funciona, especialmente en medio de una recesión económica –tal como se llevó a cabo en muchos países en desarrollo bajo los Programas de Ajuste Estructural del Banco Mundial y del FMI en las décadas de 1980 y 1990 y, más recientemente, en Grecia, España y otros países de la Eurozona–.

Muchos de los que presionan por la austeridad lo hacen porque de verdad creen (aunque erróneamente) que funciona, pero aquellos que son lo suficientemente inteligentes para saber que no funcionará, seguirán desplegando este discurso porque es una buena manera de reducir al Estado –y, de este modo, dar más poder al sector corporativo, incluyendo al extranjero– y de cambiar la naturaleza de las actividades del Estado hacia una posición pro corporativa –por ejemplo, el gasto social es el que se elimina primero–.

En otras palabras, la austeridad es una muy buena forma de hacer presión por una agenda política regresiva, sin que lo parezca. Se dice que debes recortar el gasto porque tienes que balancear la contabilidad y poner la casa en orden, cuando lo que realmente estás haciendo es lanzar un ataque sobre la clase trabajadora y los pobres.

Esto es, por ejemplo, lo que el gobierno de la coalición conservadora y liberal demócrata dijo en Inglaterra cuando lanzó un severo programa de austeridad al momento de asumir el poder en 2010 –las finanzas públicas del país eran tales en ese entonces, que no fue necesario un programa de austeridad severo, incluso para los estándares de los economistas ortodoxos–. (...)"            (Entrevista a Ha Joon-Chang, Socialismo21, 14/02/17)

1/4/15

Islandia arremete contra el poder exclusivo de los bancos privados en la creación de dinero

"El Gobierno de Islandia está considerando eliminar el poder de los bancos privados para crear dinero y dejar esta atribución exclusivamente al banco central. La propuesta es revolucionaria y toca un aspecto altamente sensible cual es la responsabilidad de la banca privada en la creación de dinero

Como hemos explicado en varios post no son los bancos centrales los responsables de la expansión masiva de dinero. En las finanzas modernas, los bancos centrales son los creadores de la base monetaria, pero son los bancos privados, a través del multiplicador monetario, quienes tienen la atribución de crear dinero, a través de los préstamos y las líneas de crédito.

 De ahí que incluso un informe del FMI sugiera eliminar la banca privada por su rol en la creación de dinero de la nada

Dependiendo de la tasa de reservas o encaje, los bancos privados multiplican el dinero en razón inversa a su tasa de reserva. Si la tasa de reserva es de un 20 por ciento, el banco privado multiplica por cinco veces la cantidad de dinero de depósitos (1/0,2). 

Pero si la tasa de reservas es del 1 por ciento, el banco privado multiplica por 100 veces el dinero de depósitos (1/0,01)

 Consta que antes del estallido de la crisis la banca privada tenía tasas de reserva incluso menores al 1 por ciento. Con una tasa de reservas del 0,5 por ciento, Citibank y Goldman Sachs creaban 200 millones de dólares a partir de un millón de dolares, en una sola operación. 

Durante varios años este procedimiento no tuvo inconvenientes dado que todos los valores se movían al alza y nunca se enfrentaban pérdidas masivas. El problema, es que bastaba una caída del 1 por ciento en forma sostenida, para que el dinero realmente existente, el millón de dólares de depósito, se diluyera y solo quedara el dinero ficticio, todo aquello creado artificialmente por los banqueros. 

Esto explica por qué las masivas inyecciones de liquidez realizadas a la banca por los bancos centrales (más de 60 billones de dólares), no han conducido al restablecimiento del orden y la recuperación económica. Solo han permitido dar cuerpo real a esos miles de millones de dólares que fueron creados de la nada. 

De ahí que la propuesta del gobierno de Islandia es completamente revolucionaria para los tiempos que corren y marca un quiebre de la teoría monetaria moderna. De acuerdo a un estudio realizado por el banco central, Islandia ha tenido más de 20 casos de crisis financieras de diferentes tipos desde 1875, con seis graves episodios de crisis financiera, cada 15 años en promedio. 

Para el parlamentario Frosti Sigurjonsson, creador de esta nueva iniciativa monetaria que se llama Un mejor sistema monetario para Islandia, el problema de los auges de crédito surge con fuerza en los períodos de gran expansión económica.

 Es decir, los bancos privados no son capaces de terminar la fiesta y prosigue hasta que la borrachera reviente. Los bancos centrales, con el simple manejo de la tasa de interés, llegan usualmente tarde a tratar de terminar la fiesta.

En Islandia, como en todas las economías de mercado modernas, el banco central controla la creación de billetes y monedas, pero no la creación del dinero fiduciario, que se produce tan pronto un banco comercial ofrece una línea de crédito o genera un préstamo. 

El banco central sólo puede influir en la oferta de dinero con sus instrumentos de política monetaria, pero no el cantidad de dinero que la banca privada crea de la nada. Si la propuesta de Frosti Sigurjonsson es aprobada por el parlamento, Islandia será el primer país en el cual su banco central crea dinero directamente para uso de los contribuyentes."               ( , El blog salmón, 31/03/2015)

11/3/15

Cómo la riqueza ficticia, la especulación, se apropia de la riqueza real

"El mundo está inundado de dinero a pesar de que es general el sentimiento de estar bajando a otras épocas más obscuras. La creación del dinero que antes estaba reservada a los estados ha terminado siendo una función del sistema bancario y financiero. La emisión de monedas y billetes realizada por el estado es lo que denominamos dinero legal, pero esto representa una pequeña porción del dinero que se utiliza en la sociedad. 
Los bancos y en general todo el sistema financiero tienen actualmente un papel preponderante en la creación de lo que se viene llamando dinero escritural, llamado así porque realmente es un apunte bancario. 
Este dinero que inicialmente se crea sin ningún respaldo en la economía real y en muchos casos fuera del control oficial, se materializa principalmente mediante la concesión de créditos, prestando un porcentaje de los depósitos que reciben y con la suposición de que no todos los clientes van a retirar sus dineros al mismo tiempo. 
Esta forma de creación dineraria ha aumentado exponencialmente en los últimos años. La inventiva humana desarrollada en la búsqueda de beneficios, ha puesto en marcha la titulización [1] y los productos estructurados haciendo que las deudas, mediante nuevos y complejos productos financieros, se hagan líquidas, permitiendo así adelantar ingresos futuros y especular con ellos fuera de la corriente real de bienes y servicios.

Se constata que hay una relación clara entre el nivel de endeudamiento y el poder del sistema financiero de generar más dinero. La deuda, que como hemos visto, se genera principalmente por medio del crédito bancario, permite que sean cada vez mayores los fondos dinerarios que se dedican a la especulación basada en el aumento de precios de productos y títulos o incluso en su depreciación. 
Así se observa que “la parte de créditos concedidos a particulares y a empresas no financieras [para su uso productivo] es netamente minoritaria en los activos de los bancos [2]”. La especulación ha contribuido a la financiarización de la economía y a un aumento sin precedentes de la desigualdad. 
Las consecuencias que se aprecian a diario es que los poseedores de este dinero ficticio se apropian de la riqueza real quitándosela a los ciudadanos menos afortunados que por contra pasan penurias y se acumula, cada vez más, en menos manos. Así como bien dice David Harvey “el capital puede construir una economía (y en cierta medida ya lo ha hecho) basada en un mundo fetichista de fantasía e imaginación construido sobre ficciones piramidales que no pueden durar [3]”. (...)

Se ha dicho que el problema estribaba en que los ciudadanos vivieron por encima de sus posibilidades, que la Administración Pública cubría sus abultados déficits con deuda que debían pagar todos los españoles, que el poder sindical hacía el mercado de trabajo español muy rígido, etc. 
Pero la realidad ha sido muy otra “La creación, en el propio sistema financiero, de mercados de activos totalmente nuevos: contratos de futuros sobre las divisas, credit default swaps [permutas de cobertura por incumplimiento crediticio], collateralized debt obligations (CDO) [obligaciones de deuda garantizadas] y toda una serie de instrumentos financieros que se suponía que iban a dispersar el riesgo… en realidad lo intensificaron al convertir la volatilidad de las operaciones a corto plazo en un terreno propicio para rápidas ganancias especulativas. Así, el capital ficticio se alimentaba a sí mismo y generaba todavía más capital ficticio sin atender en modo alguno al fundamento del valor social de las transacciones [4]”.

Siempre ha habido importantes circuitos de lo que se puede denominar capital ficticio: inversiones en hipotecas, deuda pública, infraestructuras urbanas y nacionales, etc. De tiempo en tiempo esos flujos de capital ficticio se descontrolan y forman burbujas especulativas que finalmente estallan produciendo graves crisis financieras y comerciales [5]. 
Pero en los últimos años las actividades de los bancos demuestran su lado culpable e intencionado en lo que está pasando, el banco en la sombra en el que se encuentran sociedades creadas por el propio banco para escapar de algunas reglamentaciones y las actividades anotadas fuera de balance que implican volúmenes gigantescos de financiación, es decir deuda, sin tenerlos en cuenta en su balance contable [6]. 
La utilización masiva por los bancos del apalancamiento con el fin de endeudarse más para ganar más (en algunos casos el ratio de apalancamiento ha superado el 1/60, es decir 60 veces los fondos propios). Nos han traído a esta realidad que sólo ven positiva unos cuantos que se benefician de ella.

Y ¿qué ha pasado con toda esta riqueza que la élite ha sido capaz de acumular? El sometimiento a las políticas neoliberales de austeridad que han forzado los poderes económicos y políticos, han llevado a la devaluación de activos y a la imposibilidad del pago de las deudas de la clases medias y bajas, especialmente la devaluación de los activos inmobiliarios ha supuesto el paso de propiedades que estaban en manos de ciudadanos de clase media y baja a las manos de los poderosos que en muchos casos han duplicado sus rentas mediante la especulación con dinero ficticio.
 Todo ello ha llevado a una gran acumulación por desposesión de las clases altas al resto. Desposesión que como en una espiral sin fin permite una apropiación cada vez mayor si el sistema no se consigue parar en seco. Harvey vuelve a tener razón al decir que una clase parasitaria de rentistas succionará el capital industrial [y no sólo éste] dejándolo seco hasta el punto de que no se podrá movilizar ningún trabajo social ni producir ningún valor [7]. (...)

El hambre de rentabilidad y la capacidad del sistema financiero de causar estragos con la creación de dinero, atiborrando el mercado, supone una ludopatía con efectos desastrosos para la sociedad.
 Este sistema infla burbujas llenas de ilusión y falsas expectativas en los ciudadanos, y, cuando explotan, los que menos tienen, se encuentran que han perdido, además de su patrimonio, el futuro y sólo les queda una vida llena de penurias. La élite, sin embargo, y no puede ser por casualidad, por arte de magia financiera encuentra que su riqueza se ha engrosado significativamente." (Ernesto Ruiz Ureta | , nuevatribuna.es | 04 Marzo 2015)

19/2/15

La 'banca en la sombra' es un enorme sistema que no rinde cuentas a nadie pese a alcanzar en alguno países un tamaño mayor que el de la banca tradicional.

"(...) El sistema financiero offshore funciona principalmente a través de los más importantes bancos internacionales localizados en guaridas fiscales, que brindan servicios de administración de carteras de inversión y de diseño de estructuras financieras complejas.

 Los 50 principales bancos internacionales manejaban en conjunto en 2010, según investigaciones recientes, alrededor de 12,1 billones de dólares en activos offshore. Para eludir los controles formales de las autoridades de los países donde está radicada la casa matriz, los bancos crean otros bancos en los paraísos fiscales, que a la vez brindan la fachada para otras firmas donde se mueven los capitales fugados. Son los bancos pantallas (shell bank).

El término banca en la sombra (shadow bank) fue definido por el economista Paul McCulley en un discurso que dio en 2007 en el simposio financiero anual celebrado por el Banco de la Reserva Federal de Kansas City en Jackson Hole, Wyoming.

 La banca en la sombra está compuesta por todos los agentes financieros que sin ser bancos, ni estar por tanto sometidos a sus controles, compran y venden todo tipo de productos financieros. El Consejo de Estabilidad Financiera, organismo creado en la reunión del G-20 en Seúl, Corea, en 2008, publicó el “Informe de seguimiento de la banca global en la sombra 2013″. 

Este documento precisa que el mayor sistema de intermediación financiera ajena al mercado bancario tradicional es el de Estados Unidos, que suma activos por 26 billones de dólares. Le sigue la Zona Euro con 22 billones, el Reino Unido con 9 billones y Japón con 4 billones de dólares. Según el FMI, en China representa del 40 al 50 por ciento de su PIB.

 En total, incluyendo otras plazas, el monto alcanzaría los 71 billones de dólares, casi lo mismo que el Producto Interno Bruto global de 2013 y equivalente a la mitad de todos los activos controlados por el sistema bancario mundial. El informe advierte que “estas cifras son una estimación conservadora del tamaño del sistema bancario global en la sombra”.

La banca en la sombra es la intermediación del crédito por fuera del circuito bancario tradicional. La diferencia entre uno y otro sistema queda expuesta de la siguiente manera:
¿Qué hacen los bancos comerciales?

-Captan depósitos, normalmente a corto plazo y que hasta cierto monto tiene cobertura de seguro oficial, para financiar préstamos a más largo plazo. Están controlados por la banca central.

¿Qué hacen los bancos en la sombra? 

-No tienen depositantes tradicionales. Captan recursos del mercado financiero y lo aplican a comprar activos con plazos de vencimiento más largos. No están sujetos a la regulación bancaria. En una eventual crisis no pueden ser rescatados por la banca central, como sí sucede con los bancos comerciales.

Ejemplos de intermediarios no sujetos a regulación son los fondos buitre, fondos de cobertura (hedge funds), fondos de inversión como Pimco o BlackRock, que se dedican a la transacción de derivados financieros, de otros instrumentos que no cotizan en Bolsa y al negocio de los Credit Default Swap, entre otras operaciones.

El crecimiento de esta banca paralela fue el detonador de la crisis financiera de 2008, y esa misma crisis ha derivado en una mayor expansión de su actividad. Este paradójico resultado se explica en que el sistema tradicional, incluyendo la banca de inversión, quedó en el ojo del huracán, y las políticas de auxilio millonarias provocaron una mayor concentración bancaria. 

Ese dinero del salvataje no fue destinado a financiar el crédito para el sector privado en recesión, sino para salvar bancos y banqueros. La brusca caída del financiamiento a empresas y personas consolidó el estancamiento y recesión, debacle que fue parcialmente compensada con la expansión de la banca en la sombra que pasó a ocupar ese lugar de canal de crédito a la economía real.

Las bancas centrales de Estados Unidos y Europa han estado inyectando recursos para dinamizar el crédito de la banca regulada, pero esas entidades han atesorado esos fondos o invertido en bonos y acciones en lugar de dar préstamos. En esa situación emerge con más fuerza la banca en la sombra al contabilizar un impresionante exceso de liquidez, que había sido provista previamente por las bancas centrales al sistema formal. 

Esos fondos de inversión sin supervisión han creado divisiones exclusivas para dar créditos sin cumplir los requisitos que se exigen a los bancos comerciales, y al mismo tiempo se dedican a comprar paquetes de control de empresas o deudas en default de compañías o países.

La banca en la sombra actúa del mismo modo que la banca tradicional, pero sin ningún tipo de supervisión pese a operar con todo tipo de instrumentos financieros. Es un enorme sistema que no rinde cuentas a nadie pese a alcanzar en alguno países un tamaño mayor que el de la banca tradicional.

En el artículo “¿Qué es la banca en la sombra?” Laura Kodres, subdirectora del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital del Fondo Monetario Internacional, explica que esas entidades registran las siguientes características:

- Falta de divulgación e información acerca del valor de sus activos o a veces incluso cuáles son esos activos.

- Tienen estructuras poco claras de gestión y de propiedad entre los bancos y los bancos en la sombra.

- Escasa vigilancia regulatoria o de supervisión, como la aplicada a los bancos tradicionales.

- Ausencia de capital para absorber pérdidas o de efectivo para los rescates.

- Falta de acceso a un respaldo formal de liquidez para impedir las liquidaciones o ventas forzosas de activos.

Como es costumbre en las últimas décadas de crisis (en los ’90 en América latina, y en la primera década del nuevo siglo en Europa), el FMI manifiesta preocupación por los propios monstruos que ayudó a crear. Alentó la apertura de la cuenta capital y la desregulación financiera global y ahora advierte que el crecimiento de la banca en la sombra es una “maldición” porque pone en riesgo a la economía mundial.

 Kodres señala que pueden surgir problemas si inversores de esa banca comenzaran a inquietarse por el valor real de los activos a largo plazo y decidieran retirar sus fondos de inmediato.

Para pagarles, los bancos en la sombra tendrían que vender activos. Esas ventas forzosas a precios de remate reducirían el valor de los activos, obligando a otras entidades en la sombra (y a algunos bancos) a castigar en sus balances el valor de activos similares para reflejar el menor precio de mercado, creando incertidumbre sobre su solidez. 

Así se gatilló la crisis en 2008 cuando quebró el histórico banco de inversión Lehman Brothers a partir de la debacle de un banco en la sombra llamado The Reserve Primary Fund.

 Este le había prestado 785 millones de dólares a Lehman a cambio de documentos a corto plazo, y cuando empezó una corrida contra sus colocaciones por parte de sus clientes preocupados por la salud financiera de la entidad, su caída provocó un efecto dominó. 

Kodres analiza que si ese hecho hubiera ocurrido fuera del sistema bancario, habría quedado aislado y esas entidades en la sombra habrían cerrado sin contagiar al sistema formal. Pero la banca de superficie quedó atrapada por la banca en la sombra, puesto que algunas de esas entidades eran controladas por bancos comerciales.

En la presentación del informe del Consejo de Estabilidad Financiera del G-20 el presidente de ese comité, Agustín Carstens, advirtió que “mejorar la regulación bancaria no es suficiente para responder a las debilidades del sistema financiero reveladas por la crisis. 

El sistema de la banca en la sombra sigue transformándose e innovando”. El temor existente en las esferas de las instituciones de supervisión bancaria global es que con una banca paralela aún más grande, un evento inesperado con alguna de sus entidades pueda provocar otra crisis global y de mayor magnitud que la del 2008."                 (Alfredo Zaiat, Attac Madrid, 03/01/2015)

12/3/14

La contradicción entre la búsqueda de una mayor rentabilidad y la tendencia a la caida del valor de las mercancias, es la que esta en el fondo de la crisis actual

"(...) Aparte de su planteamiento matemático (G’=p/c+v), la caida tendencial de la tasa de ganancia expresa la relación inversamente proporcional entre el aumento de la productividad del trabajador/la y los beneficios empresariales, que se ve matizada y mitigada por las fuerzas contrarrestantes que Marx señala en El Capital, por eso es una tendencia, no una ley absoluta.

 De hecho la tendencia decreciente de la tasa de ganancia se deduce a medio y largo plazo, y principalmente, por sus manifestaciones, desempleo masivo, deuda pública y especulación.

El capitalista como individuo busca permanentemente revolucionar la competitividad de su empresa frente a los demás, con el fin del aumentar la tasa de plusvalia (el trabajo no pagado), introduciendo mejoras técnicas que aumentan la composición orgánica del capital -el trabajo muerto de la maquinaria, “c”- para reducir el tiempo de trabajo necesario para la producción de la mercancia y aumentar el no pagado (plusvalia relativa, “p”).

Pero el capitalista individual se mueve en un colectivo, la clase burguesa, y al hacer este movimiento lo que provoca es una tendencia a la deflacion, es decir, a la caída del valor real de las mercancias, del tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlo, y con eso de la tasa media de ganancia (G’). 

El sistema, para contrarrestar esta tendencia, tiene varios mecanismos, uno, abrir el comercio, es decir incrementar la venta de mercancias, dos, ampliar el aparato productivo, con una aportación masiva de trabajo no pagado en sectores nuevos de la producción, tres, aumentar la explotación de los trabajadores/as que incremente la plusvalía absoluta generada.

 El cuarto mecanismo es la destrucción masiva de fuerzas productivas, especialmente el trabajo humano, que permita un nuevo proceso de acumulación de capital; algo así como uno “reseteo” del sistema.

Esta contradicción entre la necesidad del sistema de revolucionar constantemente el aparato productivo en la busqueda de una mayor rentabilidad y la tendencia a la caida del valor real de las mercancias, es la que esta en el fondo de la crisis actual, incluida la de la deuda, que se convirtió en el maquillaje para tapar esa caida.

La relación entre deuda y tendencia decreciente de la tasa de ganancia es la que existe entre la lucha social en defensa de los derechos de todos y todas la unos servicios públicos y las conquistas sociales con la lucha de la clase trabajadora por acabar con el mecanismo fundamental que genera las crisis del capitalismo, las relaciones sociales de producción, que imponen que el criterio de riqueza social se base en la acumulación de capital y no en la resolución de las necesidades sociales."        (Roberto Laxe, Economía crítica y crítica de la Economía, 05/11/2013)

9/3/14

Mientras que las ganancias de la élite en la última década fueron las más altas, el desempleo y el subempleo se han convertido en una forma de vida para millones de trabajadores

"(...) Las raíces de la crisis no se encuentran en el gasto del sector público, si no en un proceso de cambio en el equilibrio del poder político y económico hacia los intereses de la élite. 

Para incrementar la tasa de ganancia del capital se favoreció un deterioro de gran parte de la industria manufacturera, o bien se promocionó su traslado a países con mano de obra más barata; el movimiento sindical fue atacado y casi diezmado; los salarios se han deprimido y han caído en términos reales a lo largo de más de tres décadas.

Entonces, claro está, para compensar el vaciamiento de la economía, los bajos salarios y el aumento del subempleo, el crédito se convirtió en la solución a corto plazo para estimular la demanda. Y de aquellos barros estos lodos: una brutal crisis de deuda impagable y un sistema bancario quebrado. 

Pero en vez de solucionar los problemas, estas élites, que al principio de la crisis estaban acorraladas, han sido capaces de revolverse panza arriba, “convencer” a una clase política mediocre y hacernos creer que la culpa es nuestra, que el Estado del Bienestar es insostenible.

Mientras que las ganancias en la última década fueron más altas que en las tres décadas precedentes, el desempleo y el subempleo se han convertido en una forma de vida para millones de trabajadores. 

Simplemente analicen la evolución del empleo en nuestro país donde además de los descensos en la población activa, aumento del número de parados, lo poco que se genera es temporal y a tiempo parcial. Donde antes había un trabajo a tiempo completo con un salario más o menos digno, ahora hay tres con salarios y condiciones laborales miserables. 

Jamás pensé que tras el estallido de la crisis, típica ejemplo de inestabilidad financiera minskyana, llegaríamos a donde hemos llegado. Nos indica una sociedad enferma hasta la médula. Pero la partida finalmente les saldrá muy cara, no les quepa ninguna duda. (...)

La crisis económica no se debe al derroche de dinero en los servicios públicos, sino a la ruptura del consenso keynesiano de la posguerra, en favor de un recetario neoliberal basado en la inequidad, en unos bajos salarios con su correspondiente baja demanda y los consiguientes excesos de inversión.

 Todo ello aderezado con unos bajos impuestos o una nula tributación para los evasores corporativos, y el fomento del mayor proceso de acumulación de deuda de la historia, muy lucrativo para la banca mientras perduran las inflaciones de activos, pero nefasto para la ciudadanía cuando estallan. Y ahora se proponen el desmantelamiento del Estado del bienestar para rescatar definitivamente a un sistema bancario quebrado. Miserables."               (Juan Laborda, Vox Pópuli, 11/01/2014)

30/12/13

Las rabietas de los gobernadores neuróticos del Bundesbank" y la estupidez del ordoliberalismo alemán

"(...) En este ejercicio de columnista, Marcello De Cecco es el mejor, por encima incluso de Paul Krugman quien se expresa semanalmente en el New York Times con lucidez y no poca valentía. 

Pero la competencia histórica, geopolítica y financiera de De Cecco es verdaderamente única, y se condensa en su libro Ma cos’è questa crisi (2013), donde se recopilan sus intervenciones aparecidas en La Reppublica entre 2007 y 2013.

 "La crisis actual es estrictamente financiera", y se trata de una crisis que tiene en Estados Unidos su verdadera variable independiente, el motor que determina el comportamiento de todos los demás.

 De Cecco es de los pocos, quizá el único, que ha invocado, al analizar los inicios de la crisis actual (2007), lo que sucedió en 1907, la "conclusión de un ciclo de desarrollo mundial igual de turbulento que el que la economía mundial experimenta desde hace más de un quindenio (...). 

También hace un siglo, el epicentro de la crisis fue el sistema financiero americano, y la economía de Estados Unidos se vio implicada tanto como parece estarlo ya ahora —con sus bienes raíces— y amenaza estarlo todavía más en los próximos meses". 

Esto escribe De Cecco en su artículo del 17 de septiembre de 2007 (la fecha es importante), apoyándose en su trabajo Moneta e impero. Il sistema finanziario dal 1890 al 1914 (1979), hasta hoy el único estudio de un periodo que asiste al desarrollo de algunos grandes países, como Estados Unidos y Alemania, que vinieron a desafiar la hegemonía de Inglaterra y Francia, paralelamente a la industrialización de un conjunto de países (que hoy llamamos BRIC) como Japón, Italia y Rusia, con la explotación de materias primas y el desarrollo de la agricultura de exportación.

Un periodo, como en el curso de nuestros últimos veinte años, en el que el mercado financiero internacional conoció un desarrollo "turbulento y desordenado" aunque potentísimo, que condujo derecho a la crisis de 1907, seguida de una tregua de "keynesianismo vulgar" (el reajuste como medida contracíclica para contrarrestar la caída de las importaciones), la institución de la Reserva Federal estadounidense y el crecimiento del populismo y el nacionalismo. Y que provocó la Primera Guerra Mundial.

El 21 de enero de 2013 (L’ultima guerra delle monete), De Cecco se expresa sobre la actualidad de la crisis del modelo de capitalismo financiero revisando las últimas dos décadas. 

Una crisis que ve a la Reserva Federal y a los bancos centrales ingleses y japoneses comprometidos en garantizar muy generosamente liquidez a los mercados y en intervenir en el mercado de divisas para evitar revalorizaciones de sus monedas, pero con el Banco Central Europeo oprimido por la camisa de sus propios Tratados, verdaderos "monstruos jurídicos", con un euro cuyo valor se ha dejado por completo en manos de los mercados financieros, los cuales, revalorizándolo, frustran los esfuerzos de reequilibrar los balances de cuentas, con "las rabietas de los gobernadores neuróticos del Bundesbank" y la estupidez del ordoliberalismo alemán que pone la austeridad como prius del crecimiento, y con Mario Draghi que, como buen americano, busca por todos los medios hacer del BCE un banco central a todos los efectos, es decir completar la construcción del euro como moneda única, lo que todavía no es, al ser el euro una moneda sin Estado. (...)

La independencia del BCE es según De Cecco la clave de bóveda para afrontar en los próximos años los riesgos enormes que estamos corriendo. "Se sorprenderán de lo que acabo de afirmar quienes me conocen y saben que desde hace tiempo soy enemigo de la independencia de los bancos centrales con respecto a los poderes políticos".

 En el vacío institucional europeo, en la huída política que del Parlamento a la Comisión europeos deja amplio espacio a la Alemania de Merkel para perseguir sus intereses exclusivos, "se debe proceder a vestir tal estructura de una modalidad institucional de governance eficaz, antes de que finalice el mandato de Draghi como [presidente del BCE] y nos encontremos con que surja no otro Draghi sino una nueva dirección alemana". 

El riesgo es muy serio y próximo, ya a partir de las elecciones de 2014, de que la supremacía alemana en la Europa monetaria pueda llegar a ser superior de lo que ha sido en estos últimos años.  (...)

La invitación de De Cecco se ha de tomar muy en serio. Tal y como hoy existe, el euro es un desastre, verdadero dispositivo de deriva económica y de sufrimiento humano y social. Su ruptura, en cualquier forma que se quiera, sería asimismo un desastre, porque nos podría dirigir al nacionalismo, especialmente si se tiene en cuenta la tendencia a la desglobalización a escala mundial, inducida por el claro descenso del comercio mundial y la tentación proteccionista hoy presente por doquier. 

La opción Draghi, la "americanización" de la política monetaria europea, no puede ignorar por otra parte sus fuertes límites, que son los de una política monetaria que de facto se sostiene en un sistema bancario ligado al doble filo de la deuda soberana. 

Una política que no induce crecimiento real, en la que el desempleo y las desigualdades aumentan sin medida, mientras la liquidez inyectada en grandes cantidades se queda en los circuitos financieros, no filtra adonde debiera, arriesgando inevitablemente alimentar una burbuja.

 Las únicas, tímidas señales de recuperación, como en España, se explican en efecto sobre la única base de la reducción dramática del coste del trabajo y de una pobreza rampante, tanto que el mismo FMI considera estas señales de "salida" de la crisis como meramente coyunturales. 

El problema es que, mientras el tiempo apremia, las fuerzas políticas en juego a todos los niveles no parecen salir de este impasse histórico. Una nueva táctica para una nueva estrategia es por tanto necesaria. Ni con la derecha fascista, ni con la izquierda soberanista. 

Ésta es la provocación explícita de De Cecco, quien no piensa tanto en Draghi como en la construcción de un ciclo de luchas en el terreno de la moneda del común, un sistema monetario que sepa garantizar una redistribución de la renta sobre la base de derechos de ciudadanía absolutos. (...)"             (Christian Marazzi, Diagonal, 27/12/2013)

21/11/13

El presidente del IIF se entrevistó con el rey y Zapatero e impuso la consolidación fiscal

"(...) ¿Qué son y cómo actúan los lobbies financieros?

-Son los instrumentos de los que se valen los grandes bancos y firmas financieras para presionar a los gobiernos en defensa un sistema financiero inestable pero que les beneficia, sin una regulación que prevenga sus riesgos y que en gran medida no sirve a la economía productiva y la creación de riqueza. 

Un elemento clave es la llamada puerta giratoria, en lo que, por ejemplo, Goldman Sachs es un maestro como demuestra que en las negociaciones con Grecia sobre la quita de su deuda tenía gente suya a ambos lados de la mesa. Otra forma de ejercer presión y de tener influencia es la financiación privada de las campañas electorales.

-Analiza la labor del poderoso Instituto de Finanzas Internacionales (IIF). ¿Qué es?

-El IIF es el mayor lobby mundial de los grandes bancos, representa los intereses de más de 470 bancos privados de todo el mundo. Tuvo un papel muy activo en la negociación de la quita de la deuda griega en beneficio de los bancos alemanes y franceses. 

También intervino en la crisis bancaria española mediante contactos directos con las más altas autoridades entre el 2010 y el 2012, influyendo en la planificación de la conversión en bancos de las cajas de ahorros y en la creación del banco malo. 

El entonces presidente del IIF, el suizo Josef Ackermann, consejero delegado del Deutsche Bank y presidente de la asociación de los banqueros, se entrevistó con el rey y el presidente del Gobierno. Zapatero aceptó la consolidación fiscal y se mantuvo como algo indiscutible Se cambió de política sin cambiar de Gobierno. Luego vino el director general del IIF, Charles Dellara, para influir en el diseño del banco malo.

-También habla de la Asociación Internacional de Derivados y Swaps (ISDA).

-Es el instrumento de los grandes bancos de negocios para que no se regule el mercado de los derivados, verdaderos contratos de apuestas, y se mantenga como un coto privado de la gran banca, opaco y sin controles. 

Para darse cuenta de su importancia hay que saber que si el PIB mundial vale en torno a los 60 billones, este mercado de los derivados, al ser de apuestas sobre las variaciones de los precios de activos financieros o físicos como el petróleo, alcanza los 600 billones de dólares.

-Los lobbies bancarios juegan un papel importante en la UE.

-Los mercados financieros globalizados son cada vez más complejos, hasta tal punto que ni siquiera los ejecutivos de los grandes bancos conocen a fondo los productos y las transacciones, como se ha visto con la crisis, ni, por supuesto, los tecnócratas de la Comisión Europea. 

Esto hace que Bruselas tenga que echar mano de expertos que están metidos dentro del sistema financiero, que son los únicos que conocen sus intríngulis, para que les asesoren en la elaboración de las directivas sobre asuntos financieros. Durante el largo proceso legislativo se forman grupos de expertos que ejercen una gran influencia en la legislación europea en favor de los bancos

 Además, sobre Bruselas pesa mucho un lobby poderoso como la Corporación de la City de Londres, una entidad política autónoma que es considerada un estado dentro del Estado británico.

-Después de la crisis se habló de regular los mercados financieros. ¿Qué ha pasado desde entonces?

Que la banca y los mercados son hoy mucho más fuertes y poderosos que antes de la crisis.

-¿Los grandes lobbies financieros tienen más poder que los gobiernos democráticos?

-Estoy convencido de que sí y creo que lo documento suficientemente en el libro. Son un poder en sí mismos, que con sus tentáculos invisibles condicionan o determinan las decisiones de los gobiernos democráticos. Estos al final acaban actuando como gestores de los intereses de la gran banca y se olvidan de los ciudadanos y de su base electoral.

-Pero la impresión que tienen muchos ciudadanos es que Angela Merkel es quien manda en Europa.

-Hay una afán de personalizar en ella porque es lo más fácil. Alemania está tan controlada por los bancos como cualquier país. La gran banca alemana desarrolla campañas en la prensa que cuentan que los españoles o los griegos son vagos y están siempre de fiesta. Los cerebros de esa política son los bancos. 

El Deutsche Bank, cuyos activos financieros representan al 85% del PIB alemán, y Goldman Sachs, que es el megalobby mundial, son poderes fácticos. Echar la culpa a Merkel no es explicar lo que realmente esta ocurriendo; ocultando que la UE ha privado a los Estados miembros de sus controles sobre las finanzas creando un vacío en la regulación y supervisión de las transacciones bancarias transnacionales. Por ejemplo, hasta hoy el BCE no supervisa las cuentas de los bancos a los que presta dinero.(...)"           (  Entrevista a Juan Hernández Vigueras, La Voz de Galicia, en Attac Madrid, 16/11/2013)

11/9/13

El gran crecimiento de las rentas de capital a costa de las rentas del trabajo, es el origen de las crisis económicas y financieras

"En la extensísima literatura escrita sobre las causas de la crisis actual, pocos autores se han centrado en el conflicto capital-trabajo (lo que solía llamarse “lucha de clases”). Una posible causa de ello es la atención que ha tenido la crisis financiera como supuesta causa única de la recesión

Eso ha desviado a los analistas del contexto económico y político que determinó y configuró la crisis financiera así como la económica, la social y la política.  (...)

Durante el periodo que siguió a la Segunda Guerra Mundial, el conflicto renta del capital versus renta del trabajo se apaciguó gracias a un pacto entre los dos adversarios. Este pacto determinó que los salarios, incluyendo el salario social (con aumento de la protección social basada en el desarrollo de los servicios públicos del Estado del Bienestar) evolucionaran con el aumento de la productividad. 

Consecuencia de ello: las rentas del trabajo subieron considerablemente, alcanzando su máximo (a los dos lados del Atlántico Norte) en la década de 1970 (la participación de los salarios, en términos de compensación por empleado, en EEUU fue del 70% del PIB; en los países que serían más tarde la UE-15, este porcentaje era el 72,9%; en Alemania un 70,4%; en Francia un 74,3%; en Italia un 72,2%; en el Reino Unido un 74,3% y en España un 72,4%).

A finales de la década de 1970 y principios de los años 1980, este pacto social se rompió como consecuencia de la rebelión del capital ante los avances del mundo del trabajo. La respuesta del capital fue el desarrollo de una cultura económica nueva basada en el liberalismo, pero con una mayor agresividad. 

Es lo que llamamos el neoliberalismo, cuyo objetivo es recuperar el terreno perdido mediante el debilitamiento del mundo del trabajo. A partir de entonces, el crecimiento de la productividad no se tradujo tanto en el incremento de las rentas del trabajo, sino en el aumento de las rentas del capital. 

 Tales políticas fueron iniciadas en 1979 en el Reino Unido la Primera Ministra Margaret Thatcher y en 1980en Estados Unidos por el presidente Ronald Reagan. También fueron aceptadas como “inevitables y necesarias” por el gobierno socialista de François Mitterrand en Francia en 1983  (...)

La aplicación de estas políticas neoliberales, definidas como “socio-liberales” caracterizaron las políticas de los gobiernos socialdemócratas en la UE.

 Todas ellas tenían como objetivo facilitar la integración de las economías de los países de la UE en el mundo globalizado, aumentando su competitividad a base de estimular las exportaciones a costa de la reducción de la demanda doméstica, reduciendo los salarios. Una consecuencia de estas políticas fue que el aumento de la productividad no repercutió en el aumento salarial, sino en el aumento de las rentas del capital.

Para alcanzar este objetivo, el desempleo fue un componente clave para disciplinar al mundo del trabajo. En todos estos países, el desempleo aumentó enormemente.  (...)

Esta polarización de las rentas, con gran crecimiento de las rentas de capital a costa de las rentas del trabajo, es el origen de las crisis económicas y financieras. La disminución de las rentas del trabajo creó un gran problema de escasez de demanda privada.  (...)

El segundo hecho fue el enorme endeudamiento de la población. Los créditos baratos concedidos por el sistema bancario retrasaron el impacto que el descenso de las rentas del trabajo tuvo en la reducción de la demanda.

 Este endeudamiento fue facilitado en Europa por la creación del euro, que tuvo como consecuencia la tendencia a hacer confluir los intereses de los países de la Eurozona con los de Alemania. La sustitución del marco alemán y la de todas las monedas de la Eurozona por el euro, tuvo como consecuencia la “alemanización” de los intereses monetarios. 

España es un claro ejemplo. El precio del crédito nunca había sido tan bajo, facilitando el enorme endeudamiento de las familias (y empresas) españolas, pasando así desapercibida la enorme pérdida de capacidad adquisitiva de la población trabajadora.

Por otra parte, la gran acumulación de capital (resultado de que la mayor parte del aumento de riqueza de los países, causado por el aumento de la productividad, sirviera predominantemente a aumentar las rentas del capital en lugar de las rentas del trabajo) explica el aumento de las actividades especulativas, incluyendo la aparición de las burbujas, de las cuales las inmobiliarias fueron las más comunes, aunque no las únicas. 

La rentabilidad era mucho más elevada en el sector especulativo que en el productivo, el cual estaba algo estancado, como resultado de la disminución de la demanda. El crecimiento del capital financiero fue la característica de este periodo a los dos lados del Atlántico Norte, crecimiento resultante del endeudamiento y de las actividades especulativas."             (  Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista LE MONDE DIPLOMATIQUE, julio de 2013, en vnavarro.org, 10/07/2013) 

28/5/13

La idea de la evaluación cuantitativa del trabajo es falsa. La transformación del trabajo provocó la crisis en Europa

"P: Ud. sabe que Europa está sumergida en una crisis descomunal. Las condiciones objetivas no son las mejores para generar una situación de solidaridad que evite el sufrimiento en el trabajo, ¿en qué medida se ha profundizado tal cual lo describe en sus libros?

R: No estoy tan seguro que la crisis sea la causa del agravamiento de las patologías mentales. Tal vez voy a ser un poco provocativo. Pienso que es todo lo contrario: fue la transformación del trabajo la que provocó la crisis.

 La introducción de nuevos métodos, en particular la gestión que dejó de lado a los ingenieros y que permitió aplicar un proceso de reducción de personal. No solo se trata de un cambio científico de la ingeniería a la gestión, se trata de una transformación de los métodos de dominación.

La llegada de las ciencias de la gestión permitió iniciar un proceso de reducción de personal y eso es una paradoja porque implica desconocer por completo en qué consiste el trabajo y en ese contexto los managers decidieron que se podían reducir los efectivos. 

El razonamiento del manager consiste por un lado en los objetivos que tiene que alcanzar, cumplir los contratos, incluso individualizados y, por lo tanto, la evaluación y, por otro, el rendimiento. Objetivos por un lado y rendimiento por otro, entre las dos cosas no quiere saber nada del trabajo.

Las personas que conocían el trabajo se opusieron con firmeza a los managers y podían demostrar incluso que tenían puntos de vista falsos, equivocados y hubo una pulseada entre ellos, que incluyó a los asalariados, y los managers, pero esa lucha se perdió. Eso fue muy grave. 

En Francia, en particular, pero también en toda Europa, es necesario analizar las causas de esa derrota que hoy en día tiene consecuencias trágicas y provoca la crisis que para nosotros es una crisis del empleo, pero no para los managers ya que ellos y los directivos de las empresas siguen enriqueciéndose.

 Nunca han sido tan ricos como ahora. Se trata de un retroceso histórico que pone en cuestionamiento el compromiso social, el acuerdo social que era conocido por los economistas con el nombre de “acuerdo fordista”.

Volvimos a una época anterior a ese acuerdo y a formas del capitalismo salvaje del siglo XIX. ¿Por qué perdimos esa lucha? 

Simplificando, principalmente por dos razones. La primera fue que los sindicatos no entendieron la importancia de este giro hacia los managers, incluso lo apoyaron y ese fue un error histórico muy grave. Le puedo explicar en dos palabras el análisis que hacían. 

Pensaban que la evaluación individual del rendimiento, objetiva, cuantitativa, a través de la medición, era justa e incluso permitiría alcanzar más justicia porque todos iban a ser medidos con las mismas herramientas y ese fue un grave error. Después voy a retomar este punto.

La segunda razón fue que los científicos en su casi totalidad aportaron su ayuda y apoyaron la ideología de la evaluación al sostener que todo puede ser evaluado y medido.
La responsabilidad de los científicos fue mayor porque creyeron que la automatización iba a reemplazar al trabajo vivo, al trabajo humano, y creyeron en la tesis absurda del fin del trabajo.

 Estoy hablando desde los ingenieros hasta los filósofos. Todo el mundo aceptó la tesis del fin del trabajo que es un absurdo intelectual como si se pudiese producir valor, riqueza, sin pasar por el trabajo humano.

Todos creyeron en eso. Esa confianza desmedida en los medios de medición del trabajo cumplió un papel esencial en dar autoridad a las ciencias de la gestión que se establecieron en todo el mundo.

Es muy fácil demostrar que las tesis de los managers son falsas pero los científicos las apoyaron. Personalmente tuve que discutir, luchamos con algunos otros, pero fuimos pocos, contra la comunidad de los científicos, en torno a las tesis del fin del trabajo y de su medición. 

En realidad no se puede medir el trabajo, no se mide y nunca se hará. Hace un rato hice una presentación en la cual demostré que el trabajo es el resultado de la inteligencia de los trabajadores y si no se moviliza esa inteligencia no hay producción de valor.

 Eso es lo que se llama trabajo a reglamento o “huelga de celo” ya que el celo es precisamente todo aquello que los trabajadores agregan a la organización prescripta para hacerla eficaz, pero la inteligencia de los trabajadores depende de la movilización de toda su personalidad.

 Hay que pensar en el trabajo fuera de él, no hay que dormir por la noche, hay que soñar con el trabajo y eso forma parte del trabajo. Fuera de todo eso, el sufrimiento en el trabajo, el placer, el reconocimiento, no pertenecen al mundo visible sino a la subjetividad como también el amor, el odio, la amargura, la decepción, que tampoco pertenecen al mundo de lo visible, no se ven, pero solo se puede medir lo que se ve o puede hacerse visible.

 Cuando se hace una evaluación individualizada del rendimiento se mide algo, pero no el trabajo, porque no existe ninguna proporcionalidad entre el resultado del trabajo y el trabajo mismo. 

Supongamos que tengo alumnos difíciles procedentes de medios desfavorecidos, entonces voy a trabajar mucho más y le será más difícil que al docente que lo hace en un medio burgués con niños cultos y los resultados van a ser mejores en el caso del que trabaja menos. Si tomo el caso de un enfermo difícil, por ejemplo, un niño psicótico, entonces trabajo mucho y los resultados serán malos.

 Por el contrario, si trabajo con jóvenes que sufren depresiones agudas en medios favorecidos, lo haré en menor medida y podré curar a mucha más gente y mis resultados serán mucho mejores. Asimismo, es un poco más difícil obtener una buena facturación en un centro de distribución alimentaria en un barrio pobre que en uno rico. La facturación no reflejará el trabajo. 

Si uno es policía, como se hace actualmente en Francia con la cultura de los resultados, del rendimiento y la evaluación, lo que cuenta es el número de actuaciones policiales logradas con éxito, el número de actas, de detenidos, etc., pero si estoy trabajando con un buen equipo policial que trata de atrapar a traficantes de drogas y despliego una operación de vigilancia durante ocho horas y se escapan, tengo resultado 0, fracaso y puede ser que fracase una segunda vez y los atrape en la tercera. 

Si estoy en la cultura del rendimiento, cuando vuelvo a la comisaría y digo que no obtuve resultados inevitablemente me van a llamar la atención y al otro día qué hace el policía, va a detener a todos los autos porque siempre va a haber alguno que no tenga la licencia de conducir o haya bebido demasiado, otro al que le falta el retrovisor y entonces volverá a la comisaría con veinte multas y será un buen policía, pero eso no sirve para nada desde el punto de vista de la seguridad pública.

Si uno hace un trabajo difícil el resultado no necesariamente refleja la calidad del trabajo. La idea de la evaluación cuantitativa del trabajo es falsa, el trabajo no se evalúa pero, sin embargo, eso se aceptó con la colaboración y el apoyo de los científicos. Todos creyeron que el trabajo era medible. Ahora en Francia y el resto de Europa, incluso en Australia, a los científicos también les hacen evaluaciones individuales de rendimiento.

 ¿Qué se mide en sus casos? La cantidad de publicaciones en revistas con comité de lecturas en inglés. ¿Qué relación hay entre la cantidad de publicaciones y el trabajo realizado por el investigador? Es absurdo pero los científicos cayeron en su propia trampa. Se lo merecían."           (Entrevista a Christophe Dejours, Mario Hernandez (transcripción y edición) , Rebelión, 13/05/2013)

1/3/13

Desde 1973 los salarios dejaron de crecer y el endeudamiento se convirtió en el principal instrumento de los hogares para mantener su nivel de vida

"Entre las causas de la crisis global se encuentran algunos elementos estructurales de la economía mundial. Uno de los más importantes es el defectuoso sistema monetario internacional. Mientras no se corrija su estructura, y en especial el papel hegemónico del dólar estadounidense, persistirán las fuentes de tensiones económicas y la recuperación se hará más difícil.

La supremacía del dólar se explica por varios factores. Es la herencia de la conferencia de Bretton Woods (1944) en la que se consagró al dólar como ancla del sistema de tipos de cambio fijos y pieza clave del sistema monetario internacional. Este esquema otorgó una enorme ventaja para Estados Unidos, pero constituye un factor de desequilibrio internacional de gran importancia.

A partir de 1945 la organización de la economía mundial permitía a Estados Unidos importar lo que quisiera y pagar con unos papelitos verdes que decían In God We Trust. Claro, al principio la economía estadounidense mantuvo un superávit comercial porque las economías europea y japonesa habían sido devastadas por la guerra. Pero ya para los años 60 las cosas cambiaron: la balanza comercial de Estados Unidos se deterioró y desde entonces no dejó de agravarse su posición deficitaria.

Frente al déficit estadounidense surgieron países que mantuvieron un superávit constante en sus relaciones comerciales con el gigante norteamericano. Esos países constituyeron reservas en dólares pero también empezaron a reciclar sus dólares en la misma economía de Estados Unidos. 

Eso incrementó la demanda de todo tipo de activos financieros en ese país, incrementándose el precio de dichos activos y reduciéndose la tasa de interés. De esta forma los hogares y empresas en Estados Unidos pudieron incrementar su demanda mientras conservaban una engañosa sensación de buena salud económica.

Desde 1973 los salarios dejaron de crecer y el endeudamiento se convirtió en el principal instrumento de los hogares para mantener su nivel de vida. El salario dejó de ser la base de la reproducción de la fuerza de trabajo y la demanda agregada se sostuvo de manera artificial, ayudada también por episodios de inflación en los precios de activos como casas y títulos bursátiles. Estas burbujas permitían incrementar la demanda durante algún tiempo, aunque al reventar causaban grandes daños.

El déficit externo también aumentó porque la demanda de activos financieros en Estados Unidos contribuía a apreciar el dólar: las exportaciones desde Estados Unidos se encarecían mientras las importaciones se abarataban. Este estado de cosas redujo la inflación y benefició al consumidor estadounidense, pero también contribuyó al desmantelamiento de la industria manufacturera estadounidense.

Estados Unidos se fue convirtiendo en el consumidor de última instancia de la economía mundial. Los países que tenían problemas para incrementar su demanda agregada (como Alemania y China) fueron dependiendo cada vez más de la inagotable capacidad de compra de Estados Unidos. 

El dólar siguió siendo la moneda de reserva por excelencia (más de 60 por ciento de las reservas mundiales de divisas) y hoy los países acreedores poseen billones de dólares en activos emitidos por el gobierno estadounidense y por Wall Street. En esas condiciones, a nadie le conviene que Estados Unidos se someta a la llamada disciplina del mercado para enderezar su déficit externo.

En plena crisis mundial renace la pregunta sobre lo que permitiría reformar el sistema monetario internacional. Una posible respuesta está en el aumento de la demanda agregada de los países con superávit, lo cual tendría que hacerse aumentando los salarios en esas economías.

 Los autores post-Keynesianos piensan que eso permitiría contar con otras fuentes de crecimiento económico sin tener que descansar en el consumidor estadounidense.

Sin embargo, aún en ese caso los ajustes internacionales no serían tan fáciles. En primer lugar hay que recordar los orígenes del problema: el estancamiento en los salarios en los años setenta no fue una casualidad. El recorte en los gastos salariales fue la respuesta del capital a la caída en la tasa de ganancia de la década anterior.

 ¿Será posible que las economías de Estados Unidos, Alemania y ahora China introduzcan esquemas de aumento salarial? Eso parece casi imposible, sobre todo en el contexto actual en el que el costo de la crisis se le ha cargado a los trabajadores.

En segundo lugar, los flujos de capital característicos de la economía mundial no facilitan el ajuste de las cuentas externas de un país. Es falso que el sistema de tipos de cambio flexibles permita dicho ajuste porque los flujos de capital perturban el proceso que debiera llevar a eliminar los desequilibrios. 

Precisamente el esquema neoliberal de economía abierta hace que los flujos de capital generen una apreciación cambiaria en el momento en que más se necesita una devaluación.

El sistema monetario internacional debe reformarse de raíz. De lo contrario seguirá siendo fuente de presiones explosivas en la economía mundial."             (Alejandro Nadal, Sin Permiso, Jaque al neoliberalismo, 18/02/2013)

26/2/13

El estado de crisis permanente significa que estamos ante una crisis de la valorización capitalista, que no se transforma en aumento de plusvalor

"Es evidente que la governance capitalistica impuesta por los mercados financieros ha fracasado, aún habiendo obtenido grandes resultados al plasmar y definir las nuevas modalidades de valorización y las nuevas formas de mando y jerarquía actuales. 

Tal governance consistía en nuevas funciones económicas asumidas por los mercados financieros, con el paso de una economía monetaria de producción (aquella del paradigma taylorista-fordista) a una economía financiera de producción (aquella del biocapitalismo cognitivo): redefinición continua de la unidad de medida del valor (una vez que el patrón oro cayó con el colapso de Bretton Woods) y, por tanto, financiación de la inversión privada; asegurador social de la vida como resultado de la financiarización, y consecuente privatización, de los sistemas de bienestar; instrumento de crecimiento económico y regulador de la distribución de la renta gracias a los procesos de expropiación de la cooperación social y a su endeudamiento, y multiplicador financiero de la demanda final.

La condición para que tal governance pudiese garantizar estabilidad era una continua, ilimitata expansión de los propios mercados financieros, capaces de producir (plus)valor siempre superior a los efectos mudables y negativos sobre la demanda causados por la creciente concentración de las rentas y por la expropiación de la riqueza social producida por el «común». 

Dado que esta condición no puede persistir indefinidamente, la inestabilidad estructural que se deriva sólo puede ser políticamente y socialmente gobernada recurriendo a shock exógenos, dictados por la emergencia de turno. En otras palabras, la governance se da en la emergencia. 

A principios del siglo xxi la emergencia era la guerra al terrorismo. Hoy la emergencia se da por la propia crisis de los mercados financieros y por los Estados europeos. La crisis deviene instrumento de governance y, por tanto, es permanente. Esto significa que la emergencia ha terminado y la crisis se convierte en «norma».

El estado de crisis permanente significa que estamos ante una crisis de la valorización capitalista. A pesar de los intensos procesos de restructuración organizativa y tecnológica que han ampliado la base de la acumulación, imponiendo –detras del chantaje de la necesidad– la puesta en valor de la vida, del tiempo de vida y de la cooperación social humana, la valorización actual, precisamente porque se basa solamente en la expropiación externa de la vida y del «común» humano, sin ser capaz de organizarlo, no se transforma en aumento de plusvalor. 

 El proceso de financiarización sí ha permitido una poderosa «acumulación», pero no ha sido capaz de traducirse en valorización directa y real. Esta es la contradicción central que está en la base de la crisis actual.

 A pesar de todos los intentos (desde la adulación, desde el imaginario, al chantaje, el castigo, a la mercantilización total), la vida humana puesta en valor produce de todas formas un excedente que escapa al control capitalista, un excedente que no se transforma en valor económico, es decir, que no es posible medir en términos capitalistas.

En un contexto semejante no es posible ninguna política «reformista», lo que se traduce también en crisis política e institucional. No existen condiciones para definir un nuevo New Deal compatible con la actual economía financiera de producción, a diferencia de lo sucedido en los años Treinta del siglo pasado. La salida de crisis sólo puede darse en un contexto postcapitalista. Pero de esto hablaremos más adelante."            (Andrea Fumagalli, Alfabeta2, Jaque al neoliberalismo, 25/02/2013)