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2/10/19

El miedo es el sufrimiento de la humanidad. Incluso hay dolores cuando no hay daño. Dolor que duele de verdad. El miedo duele... un 20% de la población mundial tiene dolor crónico sin base biológica”...

"Por la noche, en la semioscuridad, el niño dice: 

—Tengo miedo. Léeme un cuento.

La fantasía lo lleva a otro mundo, y luego al sueño. “Pero el miedo no desaparece, se agazapa. Tenemos miedo hasta el último suspiro. Está en nuestro cuerpo, en el alma, en nuestra salud. Todo lo que nos pasa tiene que ver con el miedo”.

Lo dice María Docavo Alberti, 58 años, kinesióloga. Se ocupa del miedo como factor “rabiosamente humano” de la vida. “Es un mecanismo de defensa celular que nos hace encontrar nuestros talentos. Darle la vuelta al miedo es extraer de él lo que nos está enseñando”.

Marian Labrada, 37 años. Politóloga y psicóloga, afirma: “El miedo nos afecta en todo. La célula de la que parte tiene un núcleo y una membrana, que está en el feto, en contacto con el exterior. La membrana recibe toda la información, se cierra, se destruye, se enferma. Desde el feto el miedo juega ese papel. Hasta que llegamos al mundo. El miedo causa dolor: un 20% de la población mundial tiene dolor crónico sin base biológica”.

El miedo es el sufrimiento de la humanidad. Dice Labrada: “Incluso hay dolores cuando no hay daño. Dolor que duele de verdad”. El miedo duele. Un niño puede decir que le duele la tripa y por eso no quiere ir al colegio. “No le pasa nada, pero el dolor existe. Y su base es el miedo”.

Paula Florit, 28 años, naturópata, cuenta: “De pequeña tenía dos clases seguidas. Una de flamenco, otra de ballet. En ballet siempre me dolía la tripa y nunca podía participar. En flamenco, que venía después, nunca me dolía y bailaba encantada. Con el paso de los años me he dado cuenta de que en ballet había una niña que me daba miedo porque maltrataba a todas las demás. Me quedaba en un rincón, estaba fuera de peligro: me dolía la tripa para no participar. En flamenco no estaba la niña y yo no tenía miedo”.

De niño haces las cosas bien para que te quieran, dice Docavo. “Tienes miedo de hacerlo mal, y lo haces bien para que tus padres te quieran. Has creado tu defensa desde tu miedo... El niño que tiene miedo de que no le quieran va a hacer lo que sea para que le quieran y desarrollará una capacidad de amor que va a ser su talento”.

¿Cuál ha sido tu miedo? “No valer”, dice Marian Labrada. “No sé si me he curado. Cuando fallo en algo me pongo mala o me entra rabia”. ¿Y el suyo, Paula? “La inseguridad. Pensar que si no hay alguien que me apoye yo no voy a poder, cuando en realidad llevo toda la vida haciéndolo todo sola”. ¿Cómo se soluciona el miedo? “Con la consciencia”, dice María. “Por eso es tan importante una educación del miedo, en escuelas, en colegios, en empresas. Hay que hablar siempre de ello a los niños”.

El miedo puede venir cuando tu madre o tu padre no te miraron, o tú no los viste mirarte. Florit: “Jugábamos al dominó de niños, con mi padre, después de comer. Un día me dijo: ‘Ya eres mayor. Ya no jugamos después de comer’. Yo tendría siete u ocho años y lo recuerdo como un dolor”. Igual que el dolor que se siente si, en la semioscuridad, el niño pide que le leas un cuento y tú ya te has dormido."                            (Juan Cruz, El País, 28/09/19)

11/5/09

El miedo lo originan quiénes tienen miedo, y los que quieren que tengamos miedo

"El comportamiento de un individuo sometido a ciertas dosis de estrés puede acabar contagiando, como advertía el sociólogo Gutiérrez Brito, al vecino. Y eso, entre otros motivos, porque "las emociones negativas son más impactantes que las positivas", dice el psicoterapeuta y psicólogo social Luis Muiño, autor del libro Perder el miedo al miedo (Espasa). "Por razones adaptativas uno necesita saber qué va mal, por eso el miedo es la emoción más creída. Las emociones positivas tienen menos impacto, porque son más difusas, más tibias. Es lo que se llama ley de asimetría hedónica. Lo negativo te lleva a la alerta".

El papel de la información en la generación de la alarma también tiene mucho que ver, según Muiño. "La emoción vende; los datos, no. Y el miedo vende más que la tranquilidad. Tan difícil como desmentir un rumor resulta infundir confianza en una situación de pánico; de hecho, estas historias no se resuelven, se disuelven. Dentro de dos meses nadie se acordará de esto, como hoy nadie se acuerda de la amenaza del ántrax". También hay una manipulación política del mecanismo del miedo, como bien podría ser el caso de decisiones precipitadas como la suspensión de vuelos con México o el veto a productos porcinos españoles en Rusia.

"La existencia de las armas de destrucción masiva en Irak fue el último ejemplo al respecto", recuerda Muiño. Pero el miedo a su vez también funciona como mecanismo de manipulación, "en la política e incluso en la pareja; esto es algo que existe desde siempre".

La ciudadanía revive atavismos, y se cree cercada por una peste de resonancias medievales. La aprensión llueve además sobre mojado: con o sin gripe, el miedo es el sentimiento humano más extendido, según un estudio del centro italiano de investigaciones sociológicas Censis. Dicha encuesta, realizada en las diez mayores ciudades del mundo, revela entre el 80% y el 90% de los habitantes de las mismas siente miedo; que éste es intenso en el 40% o 50% de las personas, y que llega a condicionar la conducta habitual del 10%. Uno de cada cuatro urbanitas considera su sensación vital como "de incertidumbre"; el miedo acucia más a las mujeres, a los más desfavorecidos, a los mayores y a los menos instruidos, según este informe." (El País, ed. Galicia, 09/05/2009, p. 32/3)