28/4/17

“El miedo es la herramienta principal de los poderópatas”

"-Dícese del individuo que padece una neurosis obsesivo-compulsiva por el poder en cualquiera de sus manifestaciones (económica, religiosa, empresarial, política, familiar, militar y/o el poder en sí mismo. Su fin justifica los medios, y se muestra indiferente a los límites de la ética. 
 
-Javier de Federico: La sociedad conoce sobre todo al psicópata. Pero se trata de un concepto muy distorsionado, sobre todo por las numerosas películas de asesinos en serie realizadas por el Cine y la Televisión; pero lo cierto es que hay psicópatas que no llegan a matar nunca. 

Algún autor ha distinguido los psicópatas violentos y asesinos de los otros, de “cuello blanco”. Así, el término “poderópata” designa a la persona con un ansia de poder desmesurada. Nunca tiene suficiente. En estos casos hay, además, un mecanismo de defensa frente a unos traumas o deficiencias que en general provienen de la infancia. 

-Jaime Paulino: El concepto de “poderopatía” y de “poderópata” que plantea Javier está directamente relacionado con formas no democráticas de relación social y política. Así, cuando alguien quiere amasar más poder y capacidad de control, está en disposición de no respetar la pluralidad y el encuentro. 

¿Y qué es la oligarquía financiera sino el encuentro de individuos que aspiran a concentrar una gran cantidad de poder en muy pocas manos? 
 
-Hay ejemplos de “poderópatas” entre los antiguos: Gengis Kan, Lucio Cornelio Sila, Calígula, Torquemada, Leopoldo II de Bélgica, Hitler, Mussolini, Franco, Somoza… Y entre los contemporáneos: Blush, Aznar, Blair, Merkel, Thatcher y Sharon. 

-JF: Actualmente Donald Trump ha roto cualquier molde. Se trata, por todas las características de su personalidad, de un “poderópata” inconmensurable. Actualmente el mundo se halla en sus manos, ése es el problema. 

Pero también lo son los demás. Gente como Ignacio González O Rodrigo Rato, que en muchos casos son millonarios de familia y pese a ello continúan con las tropelías. Uno de los rasgos del “poderópata” es que nunca tiene suficiente, se trata de una patología. 

-JP: El poder como problema es un elemento socialmente transversal. Tenemos ejemplos de ello por doquier. Pero no creo que tenga tanto que ver con la situación particular de alguien o una predisposición a amasar con todo, sino más bien con una estructura social de tipo capitalista; y con una forma de generar subjetividades que presupone una ambición extrema y loca por controlarlo todo. Sin embargo, por en medio queda la solidaridad y la cooperación con el otro. 

-La cuestión del poder se ha abordado generalmente desde la Sociología, las Ciencias Políticas o la Historia. ¿Qué puede aportar el enfoque psicológico? Entre las diferentes corrientes teóricas –conductistas, psicoanalíticas, cognitivas, gestálticas, humanistas…- afirmas en el libro “Poderópatas” que prefieres a los “clásicos”, a los viejos profesores de la Escuela de Viena. Destacas además a autores como Adler, Piaget o Reich. 
 
-JF: Es el intento de demostrar con argumentos consistentes algo que ha ocurrido a lo largo de la historia y nos ha pasado inadvertido. ¿Por qué esta gente actúa así? Existe toda una línea de planteamientos conductistas, basados en la estadística y en factores genéticos.

 Pero en el libro no sólo se mencionan las causas genéticas, que también reconozco, sino también el factor educacional. Algunos autores se han referido al “ambioma” que conforma el carácter; habría asimismo otra parte, de origen hereditario. 

-JP: No tengo conocimientos en materia de Psicología como para referirme a ello. Además la Psicología tiene un punto en el que se diferencia de la Filosofía, y es su carácter experimental. Yo me desenvuelvo mucho mejor dentro del ámbito especulativo puro. Y ahí, sí que diría que las relaciones sociales siempre lo son de poder. Hay relaciones de poder que son productivas, y están vinculadas a la construcción y la potencia, pero otras son destructivas y represoras. 

-En el libro citas a Freud y a Nietzsche. ¿Hay algún elemento que les una? 

-JF: Que yo sepa Nietzsche no destrozó la vida de nadie, mientras que varios de los alumnos y seguidores que llevaron la contraria a Freud pasaron por grandes crisis (Herbert Silberer, Wilhelm Reich, Alfred Adler o Carl L. Jung). 

Freud era un gran “poderópata”. Porque la “poderopatía” no es sólo política o económica: en las familias el padre también puede utilizar el poder para demostrar quién manda a sus hijos; además existe la “poderopatía” en las relaciones personales y la de carácter espiritual: la ejercida por sectas y religiones. 

Así, el hecho de situarse a la derecha de Dios Padre otorga mucho poder, y sobre todo si se sabe especular con el concepto. En resumen, más que Freud y Nietzsche me interesan psicoterapeutas como Alfred Adler, quien afirmaba: “El egoísmo del neurótico, su envidia, avaricia y tendencia a despreciar personas o cosas tiene su base en un sentimiento de inseguridad”. 

Donde dice “neurótico” podría mencionar al “poderópata”. También decía que el sentimiento infantil de inferioridad excita el afán de poder. Y en aquellos momentos no conocía a Aznar, Berlusconi o Bush… Creen que Adler está superado, pero no se lo ha leído nadie. Ocurre lo mismo que con Marx. 

-JP: Nietzsche sostiene que hay relaciones basadas en la represión, vinculadas directamente con el resentimiento; que a su vez está relacionado con el miedo al otro; o con mi voluntad de poder y dominio respecto al otro. Sin embargo, Nietzsche consideraba que lo importante es aprender a jugar, a no tener miedo a equivocarse y mezclarse con los demás. 

En definitiva, a que uno sea capaz de afirmarse. Se trata del “amor al destino”, que es algo magnífico frente a la resignación. Y, por otro lado, de ser capaz de afirmar la diversidad y la vida en toda su potencia, sin que ello se mida en términos de éxito o fracaso (un conflicto de jerarquías que distribuyen quienes se hallan en disposición de poder). Antes Javier hablaba del poder religioso.

 Y podríamos además hacerlo de la relación con la confesión y el confesor, de cómo esta se seculariza en el psicoanálisis; de cómo se ejerce el poder sobre un paciente sometido a un trauma emocional o moral. 

-¿Qué importancia tiene el miedo para la manipulación de las masas? El ensayo cita el ejemplo de una película de Michael Moore, “Bowling for Columbine”, que en principio aborda la cultura de las armas en Estados Unidos, pero que finalmente remite al miedo como emoción primaria. 

-JF: El miedo es la energía esencial para el desarrollo de la “poderopatía”. El miedo que te infunde la sociedad, a no ser nadie, a la muerte, a que te castren. Además el miedo paraliza. Pero asimismo es un instinto de conservación con una función específica, por lo que sentirlo en determinadas circunstancias es normal. La patología reside en un miedo exagerado y abusivo. Lo contrario es sentirse seguro… Con alguna forma de poder, sea económico, político, eclesiástico o intelectual. 

-JP: Estoy de acuerdo. Me remito a Hobbes, el primer autor moderno que empieza a pensar la Política, el Estado y el Contrato Social. Afirmaba que el fundamento de la sociedad civil es el miedo. Más aún, el estado absolutista se justifica únicamente por el miedo. 

Pero la pregunta es: ¿Hay otros presupuestos teóricos para construir relaciones sociales que no sean ese miedo que nos conduce indefectiblemente al poder absoluto ejercido de manera despótica? A lo mejor sí, ésta es la fórmula que hay que explorar. 

-Por último, una de las metáforas empleadas para señalar al capitalismo neoliberal es la de un cáncer: “Ambos sólo quieren reproducirse y multiplicarse, y terminarán devorando sus propias entrañas con nosotros dentro de ellas”. En la portada del ensayo figura una imagen de Saturno devorando a sus hijos… Pero hay quien ha querido ver un capitalismo regulado, con intervención estatal y de “rostro humano”. 

-JF: Creo que del capitalismo se habla con un poco de ligereza. Desde la época en la que lo estudiábamos –con Hegel, Marx, Engels y otros- el capitalismo ha evolucionado, pero no ha ocurrido esto mismo con la izquierda. Hemos pasado del capitalismo paternalista a un neoliberalismo salvaje, que es el perfecto “caldo de cultivo” para la “poderopatía”. 

Wilheim Reich trabajó con la idea de “peste emocional”, con la que podemos designar a determinadas ideas que, al igual que las epidemias con los virus y las bacterias, se contagian. 

El ejemplo más evidente es el del nazismo. Hoy el capitalismo se ha convertido en un sistema totalmente anónimo, en el que la única norma son los beneficios. Hasta el punto de que están devorando a los consumidores que ellos producen para hacer sus negocios. Y si no circula el dinero, llega el colapso. Además, el neoliberalismo reduce el Estado a la mínima expresión, con lo que las mafias económicas asumen la forma de plutocracias. 

-JP: El neoliberalismo no deja de ser una versión muy concreta del capitalismo, que se desarrolla en el momento en que la socialdemocracia está en crisis. Hoy nos encontramos ante la “alternativa” de una sociedad gobernada por el miedo y el horror. Resulta fascinante, si se analiza desde el punto de vista del enemigo, la capacidad de hacer coincidir conceptos antagónicos. 

Me refiero a cómo se ha conseguido, en un mundo globalizado, provocar el miedo al extranjero (por ejemplo, con la idea de que pueda ser un terrorista peligroso). Esto es algo propio de las sociedades cerradas. Pero esto ocurre al tiempo que se ha instalado una subjetivación basada en la precariedad absoluta. 

Es decir, el miedo convive con la incertidumbre total, lo que implica quedarse con todo lo malo y nada de lo bueno –cooperación, protección, comunidad- de las sociedades cerradas. La “alternativa” es “socialismo o barbarie”. 

 Se caracteriza por el narcisismo, la corrupción, el abuso de poder, la ocultación de la verdad, la manipulación comunicativa o la conspiración a favor de otros poderosos. En el libro “Poderópatas” el activista de 72 años Javier de Federico describe con estos síntomas a los personajes movidos por una ambición de poder sin límites.

 Entre ellos “juegan a ver quién es el rey de la montaña”, afirma este miembro de los Yayoflautas y Podemos en Valencia. El ensayo de 112 páginas, cuya segunda edición ha visto la luz en 2017, tiene una larga historia. El activista buscaba un trabajo con el que cotizar lo requerido para alcanzar “el mínimo de la pensión”. Lo encontró de conserje nocturno, y en ese momento el libro empezó a adquirir forma. 

El secretario general de Podemos en Valencia y filósofo, Jaime Paulino, ha presentado el texto en “La Morada”, sede del partido en Valencia. En su tesis doctoral Paulino también investiga el poder, desde la perspectiva de filósofos como Foucault, Antonio Negri o Roberto Esposito. Javier de Federico reivindica la Psicología como “patrimonio de la humanidad”. Parte de esta disciplina para explicar los mecanismos con los que se despliega el poder."                 (Enric Llopis , Rebelión, 21/04/17)

27/4/17

BBVA cifra en 187.870 millones el coste de la renta básica universal... el 17,4% del PIB

"BBVA Research estima que la renta básica universal en España tendría un coste neto anual de 18.870 millones de euros, el equivalente al 17,5% del PIB español, y destaca que aunque tiene "ventajas", conlleva también costes "muy elevados", según ha informado Europa Press. 

Así figura en un documento firmado por el responsable de Análisis Macroeconómico de BBVA Research, Rafael Doménech, referido a la renta básica universal, en el que se realiza un cálculo sobre este ingreso público con el escenario de tres economistas defensores de esta idea (Daniel Raventós, Jordi Arcarons y Lluis Torrens), basado en una renta de 7.471 euros anuales para todos los adultos y de 1.492 euros para los menores de edad. 

 Con base en este escenario, estimado para un total de 43,74 millones de beneficiarios, la renta básica tendría un coste total de 280.092 millones, si bien sustituiría prestaciones y subsidios, como las pensiones, desempleo familia o vivienda, que en 2010 equivalieron a 92.222 millones, por lo que el coste neto sería de 187.870 millones. 

El servicio de estudios de la entidad advierte de que la renta básica universal produciría "distorsiones" y "efectos negativos" sobre el empleo, así como otros "ambiguos" sobre los salarios de los trabajadores, junto a un elevado coste de financiación que supondría aumentos impositivos.

Respecto a los efectos del aumento de la presión fiscal para poder aprobar una renta universal básica, señala que un aumento de la presión fiscal de 17,4 puntos porcentuales antes de que lo haga la eficiencia tiene costes dinámicos, como n menor crecimiento y empleo o un mayor fraude.
Según BBVA Research, la renta básica universal tiene ventajas pero también costes "muy elevados", lo que da lugar a "un dilema entre generosidad y presión fiscal".  (...)

De esta forma, subraya que en países como España el Estado de bienestar "todavía tiene muchos márgenes de mejora gradual en políticas de igualdad de oportunidades, empleo, formación o complementos salariales, con el consiguiente aumento de la renta per cápita y de la equidad".  (...)"             (InfoLibre, 21/04/17)

26/4/17

¿Cómo aumentan la resistencia antibiótica la carne y el pescado? Los médicos alertan de que estos sectores son responsables de un 80% del problema

"Las bacterias son cada vez más resistentes a los antibióticos, y determinadas infecciones, cada vez más difíciles de curar con el uso de este tipo de medicamentos.

Uno de los factores que más contribuyen a agravar lo que la comunidad científica califica de “pandemia” es el abuso de antibióticos en el sector alimentario. Según los médicos, es responsable de hasta un 80% del problema.  (...)

Mientras que hace años era habitual suministrar antibióticos a los animales de granja sin necesidad de receta veterinaria ni ningún control, ahora está todo mucho más restringido y solo se aplica la medicación en caso de enfermedad, explica el secretario de ganadería de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), Román Santalla. (...)

Desde la UPA aseguran que la seguridad está garantizada en la carne que proviene de los países comunitarios, pero no del resto del mundo. Los controles a los alimentos importados son aleatorios, mientras que el producto de la UE se analiza varias veces, incluido en la distribución. Es en estos casos donde es más probable que entren carnes y pescados que contengan antibióticos.

Otra vía de entrada es a través de productos como mejillones y ostras. Y es que si se crían en aguas cerradas, es muy probable que cojan del medio marino sustancias como antibióticos. “Es bestial la cantidad de medicamentos que hay en el mar, que pueden pasar al pescado y otros organismos y no se puede controlar”, explica Carreras.  (...)"             (Crónica Global, 30/03/17)

25/4/17

La renta básica, idea de derechas, es una forma de calmar a la gente cabreada por la precariedad, para darles lo suficiente para que sobrevivan

"Eduardo Garzón es economista y asesor de economía del Ayuntamiento de Madrid. Su nombre está estrechamente ligado al de su hermano, Alberto Garzón, líder de Izquierda Unida. Presenta ahora su libro Desmontando los mitos económicos de la derecha (Ediciones Península), en el  que busca acabar con la idea de que otra política económica no es posible.  (...) 

Entonces, ¿diría que es partidario de un capitalismo pero reformado y más social o se definiría, como hace su hermano Alberto Garzón, comunista?

No se puede hacer una distinción clara entre capitalismo y no capitalismo. El capitalismo es como los perros, es una especie animal pero cuando uno mira un chihuahua sabe que no tiene nada que ver con un pastor alemán. En cada país, a pesar de que todos se rigen por un sistema que en esencia es el mismo, este se materializa de una forma diferente. 

En algunos hay mucho más de capitalismo que en otros. La pregunta sería cuánto de capitalismo tendríamos que tener. En mi opinión tendríamos que tener menos pero eso no significa que tengamos que romper con toda la lógica del sistema capitalista, que haya que ir a un sistema radical y muy diferente.

La idea es reducir los espacios que hoy viven regidos por la lógica capitalista –si me sale rentable empiezo una actividad económica y contrato a gente– eliminarla de los sectores estratégicos y más importantes para la actividad económica. 

La tendencia es desgraciadamente la contraria: el neoliberalismo, que supone ampliar todos esos espacios, reducir salarios para aumentar los beneficios del capital, reducir los espacios públicos de la sanidad, la educación y las pensiones para que el negocio privado pueda hincarle el diente. (...)

¿Debe cambiar la definición de paro y empleo en un mundo del trabajo que ha cambiado mucho en los últimos años?

En el libro lo resumo con una frase: que no haya empleo no significa que no haya trabajo. Hoy día hay mucha gente que está realizando un trabajo útil para nuestras sociedades y como no se ha remunerado, como los cuidados, no se considera empleo.

 Lo que hay que hacer es que todo aquel trabajo, todo esfuerzo físico o intelectual que redunda en beneficio de nuestros prójimos, tiene que ser considerado empleo.

 ¿Cómo? Remunerándolo, dignificándolo y repartiéndolo de forma solidaria entre hombres y mujeres. Desde mi punto de vista eso debe hacerse mediante el trabajo garantizado: todas esas actividades trasladándolo en la medida de lo posible al ámbito público, a un empleo remunerado y más cualificado y profesionalizado. 

¿Sería el Estado el que se haga cargo de esos empleos?

Exactamente, pero eso no quiere decir que sea una panda de burócratas en Madrid la que decida lo que se va a hacer, por ejemplo, en Almería. Se trata de que se articule a través de mecanismos de participación democráticos, que la propia gente diga cuáles son las necesidades de su ciudad, y a partir de ahí se diseñen los puestos de trabajo que sean necesarios.

¿Es la renta básica una fórmula contra la precariedad o para afrontar el nuevo mundo del trabajo que se está creando?

La renta básica fue ideada por personas de derechas, era una forma de calmar a la gente cabreada por sus trabajos o por la precariedad, para darles lo suficiente para que sobrevivan y quizá algo más, y no poner en cuestión los desequilibrios de poder y de renta y riqueza que existan.

 Con esa perspectiva no estoy de acuerdo, tampoco nadie desde el ámbito de la izquierda. Lo que se propone desde un sector de la izquierda es diferente, es una renta para empoderar a la gente frente a los empresarios.

¿Y cómo conseguir una cosa y no la otra, cómo empoderar sin que el efecto sea que los empresarios bajen salarios?

Es muy difícil, por eso soy muy crítico con la renta básica. Creo que la renta básica no debería ser, al menos no toda, en dinero sino en especie. Por ejemplo, la sanidad y la educación ya es renta básica en especie. Tendríamos que hacer lo mismo con la alimentación, el transporte, el alojamiento y podríamos pensar también en la energía o, por qué no, las telecomunicaciones.

 En lugar de dar dinero y que se busquen las habichuelas en un mercado contaminado por desequilibrios de poder, controlarlo y regularlo a través de decisiones democráticas, transportes, participativas y atendiendo a criterios sociales, ecológicos, de género...  

A partir de ahí toda la persona que quiera trabajar, que lo haga, que no tiene por qué ser ocho horas al día, puede ser cuatro, tenemos los recursos para hacerlo. (...)"             (Entrevista a Eduargo Garzón, Ana Requena Aguilar, eldiario.es, 19/04/17)

24/4/17

El punto no es que Berlusconi o Trump sean meros tigres de papel. Más bien, hay que poner ojo en el inútil juego de liberales y “conservadores honestos”, que están tan a la deriva como los demócratas italianos impotentes ante Berlusconi

"(...)  En 1994 Silvio Berlusconi llegó al poder en medio de las ruinas de la DC, el partido católico-conservador que había dominado durante mucho tiempo el gobierno nacional. En el poder desde la Segunda Guerra Mundial, los democristianos se derrumbaron junto con sus rivales comunistas al final de la Guerra Fría, y fue Forza Italia de Berlusconi el partido que llenó el vacío.

 Pero la nueva derecha Italiana no era un simple cambio de nombre- era una novedosa coalición que se extendía desde los socios de negocios del magnate hasta ex-fascistas.

Muchos han sugerido que los nueve años de gobierno de Berlusconi (dispersos entre 1994 y 2011) fueron el “momento Trump.” para Italia. En su historia los italianos han “exportado” fenómenos políticos tan horrorosos como el fascismo en 1920 y el berlusconismo en1990. Por tanto, hay mucho que aprender de la nueva derecha que ha logrado propagarse desde Italia al extranjero.

Esto es importante porqué Berlusconi no era , como sus oponentes afirmaban, sólo un charlatán que llego a ocupar un alto cargo. Su paso por la política ha sido exitosa para la derecha porque produjo cambios duraderos a la vida política italiana, incluyendo la casi destrucción de la izquierda.

La comparación con Berlusconi debe entenderse dentro de unos límites específicos. Los Estados Unidos del año 2017 no son lo mismo que la Italia de 1990. Hoy en día existe confusión y realineamiento político en todo el mundo. Como un espejo de su propio futuro, los eslabones débiles del sistema se han instalado hasta en los estados más potentes y estables.

La Italia de Berlusconi y, en el otro extremo del espectro político, Syriza en Grecia son bancos de pruebas para una dinámica más amplia, modelos que más temprano que tarde, los partidos o líderes tradicionales están condenados a copiar.

Sin embargo, porque el “EE.UU de Trump” es potencialmente mucho más peligroso haríamos bien en aprender algunas lecciones del berlusconismo.

Un tiempo de monstruos

En sus orígenes el berluconismo es la consecuencia del colapso (a principios de 1990) de un orden político dominado el bipartidismo de la Guerra Fría. En Italia hubo casi cincuenta gobiernos (entre 1947 y 1992) de una coalición pro-OTAN que aseguraban el predominio del centro o del centro-derecha, con un objetivo central: mantener al Partido Comunista fuera del poder.

El católico y anticomunista Partido Demócrata Cristiano gobernó con una serie continua de gabinetes que armonizaban los intereses de sus facciones internas y la de sus socios de coalición. Convencidos que el estado era su propiedad de manera permanente constituyeron una vasta red de corrupción, clientelismo, y vínculos con el crimen organizado

La caída del muro de Berlín (en 1989) devastó el sistema político italiano al romperse la dinámica de la Guerra Fría en que se asentaba. Mientras se el Partido Comunista entraba en una profunda crisis (1990) se puso en marcha una pesquisa judicial de largo alcance llamada ‘manos limpias’ . Esta investigación de los corruptos condujo a la desaparición del Partido Demócrata Cristiano que por largos años mantuvo el poder “bloqueando la democracia en Italia”.

Inundados de acusaciones de fraude y soborno, los democristianos se disolvieron tan sólo dos años después de la desaparición de su rival histórico; el Partido Comunista . Indemnes por los escándalos producto de su exclusión de los altos cargos la mayoría de los antiguos comunistas, ahora reformados, constituyeron el Partido Demócratas de Izquierda, una nueva formación social-demócrata que parecían estar a punto de llegar al poder entre 1991 y 1994.

El temor de la llegada de la izquierda (por primera vez desde los gobiernos de coalición de 1944 al 1947) obligo a la derecha buscar a un nuevo abanderado. Pronto surgió el candidato que venia a salvar a la clase dominante ante el descrédito de la DC y de su aliado más pequeño, el centrista Partido Socialista Italiano. El héroe elegido fue Silvio Berlusconi, magnate multimillonario de los medios de comunicación que principios de 1980 se asoció al Partido Socialista Italiano (PSI) pero que ahora se exhibía como el nuevo líder de una “derecha populista”.

Presumiendo de independiente, Berlusconi, logro poner de pie a los desacreditados democristianos (renombrados como Partido Popular italiano) y se perfilo políticamente como un fiero adversario de los demócratas de izquierda (ex comunistas). Sus primeros pronunciamientos (en enero de 1994) fueron para comprometerse con la OTAN, la políticas de libre mercado y con destitución de los corruptos enraizados en el gobierno .

A pesar de su total falta de experiencia política Berlusconi no solo ganó a los Demócratas de Izquierda (en las elecciones de marzo de 1994) sino que también llevo a cabo una radical remodelación de las fuerzas de la derecha italiana. Organizadas en torno a un solo líder carismático, la recién creada Forza Italia fue un instrumento – creado desde arriba hacia abajo – promovido por los canales de televisión del propio dueño. Berlusconi se hizo popular casi como un showman al estilo norteamericano, pero en el contexto italiano.

Mientras que los democristianos habían participado en la resistencia antinazi (de 1943 a 1945) y en su mayor parte repudiaban la presencia fascista en el gobierno, Berlusconi no tenía esos escrúpulos. Como la democracia cristiana histórica desapareció a principios de 1990, las barreras con la extrema derecha fueron eliminadas con total libertad y , pronto los fascistas fueron recibidos en la nueva coalición.

En las elecciones de 1994, los ocho millones de votos de Forza Italia se complementaron con los cinco millones del partido “post-fascista” Alianza Nacional y los tres millones de la Liga Norte, el partido de extrema derecha que trata de “separar el norte rico del perezoso y corrupto sur italiano”. Juntos dominaron el nuevo parlamento.

Algunas figuras prominentes de la coalición de Berlusconi tenían vínculos explícitos con el fascismo histórico. Alianza Nacional fue el nuevo nombre del Movimiento Social Italiano (MSI), el partido fascista creada en 1945 por los sobrevivientes del títere-nazi Benito Mussolini. Líderes de Alianza Nacional, como Gianni Alemanno (organizador y teórico del ala más radical del MSI, fue alcalde de Roma entre 2008 2013 alcalde) Gianfranco Fini (autodefinido como un “fascista del 2000”), y Alessandra Mussolini (nieta del dictador, candidato a la alcaldía de MSI en Nápoles ) serán en la próxima década Ministros de Berlusconi.

Si bien la creación de la Alianza Nacional (en 1990) fue un intento de incorporar a la extrema derecha sin su equipaje fascista, Berlusconi relativizo permanentemente los crímenes del régimen de Mussolini, transgrediendo así las normas que se dió la democracia italiana en la posguerra.

Berlusconi, por encima, de todo era y es un oportunista, las políticas de Berlusconi en el gobierno, sin embargo, no se caracterizaron por el fascismo, sino más bien como la continuidad con las políticas democristianas.

Más allá de decisiones como la supresión del impuesto de sucesiones y un intento fallido de crear un sistema de votación bipartidista, Berlusconi utilizó el gobierno para proteger sus intereses personales y no realizo grandes reformas económicas e institucionales. Estuvo centrado principalmente en medidas destinadas para eliminar las restricciones a los monopolios sobre los medios de comunicación (“Ley Gásperi”) y a protegerse del enjuiciamiento por delitos como fraude, evasión fiscal masiva, y pago de un chica de diecisiete años para tener relaciones sexuales.

Romano Prodi, hoy una de las principales figuras del Partido Demócrata, ha denunciado la obsesión de Berlusconi con la aprobación de leyes “ad personam” destinadas a impedir su ingreso en prisión. Su gobierno fue, sobre todo, una tediosa telenovela de apariciones en la corte, apelaciones y ataques contra lo que calificó “una casta jueces políticos”.

Con la esperanza que los tribunales castigarán a Berlusconi por sus turbios negocios, la centro-izquierda simplemente intento polarizar la política italiana en torno a la figura del magnate, en lugar de atender cuestiones de interés general o la recuperación económica.

Después de “manos limpias” algunos jueces saltaron a la arena política. Antonio di Pietro, el fiscal que incriminó a Bettino Craxi- el amigo socialista de Berlusconi- fundó el partido liberal “Italia de los Valores” y fue ministro del gobierno de Prodi. Los fiscales y las acusaciones por corrupción apresaron el discurso de la izquierda en lugar de tratar cuestiones políticas sustanciales .

Otro ejemplo fue el movimiento contra la guerra. Italia realizó la mayor manifestación mundial contra la guerra de Irak ; tres millones de personas salieron a las calles de Roma el 15 de febrero de 2003. Sin embargo, los Demócratas de Izquierda se abstuvieron sistemáticamente en todas las decisiones que tomó Berlusconi de enviar tropas a la guerra. Esto a pesar que los italianos se opusieron de manera vigorosa ante desastroso fracaso de la invasión criticando a Berlusconi por su apoyo a George W. Bush y Tony Blair.

De hecho, durante la crisis europea, posterior a 2008, el Partido Demócrata (formado por los Demócratas de Izquierda y fragmentos de la antigua Democracia Cristiana en 2007) voto incluso a favor de recortes presupuestarios más duros que los del propio Berlusconi y, atacó al magnate por su “falta de seriedad” cunado el magnate no aceptó las exigencias de austeridad del Banco Central Europeo.

Hubo, por supuesto, una sustanciosa crítica moral y personal a Berlusconi. La afirmación de Trump, en el segundo debate presidencial, que su falta de pago de impuestos federales era “inteligente” fue un tema clave de berlusconismo.

La táctica electoral de Berlusconi le permitió equipararse a aquellos “pequeños empresarios ” que necesitan salvar su negocio y proteger su familia sin la interferencia del estado. Nunca uso el lenguaje de “hombre fuerte” (utilizado por Putin) disfrazando de este modo su concepción neoliberal con una conducta humana asociada a una gobierno de gestión y de apariencia centrista.

Frente a las críticas por su absoluta falta de decoro en los negocios, Berlusconi enfrentó estas acusaciones de manera desvergonzada, hizo un “honesto reconocimiento”, aceptando públicamente que trabajaba por provecho personal.

En la década del 80 había construido una estrecha y notoria relación con la premier socialista , Bettino Craxi ( que tuvo que huir a Túnez en 1994 para escaparse por cargos de corrupción). El caso Craxi incluía la ayuda que el gobierno socialista había dado al magnate para la expansión de sus redes de televisión. Ya en ese tiempo Berlusconi actuaba descaradamente para la consecución de su objetivo, asociar el papel de estadista a su vocación como empresario.

Berlusconi se mantuvo como un personaje público sin “pelos en la lengua” haciendo gala frecuentemente de su machismo con provocativos chistes sexistas, racistas y misóginos.

Sus rancias declaraciones iban desde la defensa de pagar por el sexo (“ tener chicas hermosas es mejor que ser gay”) hasta afirmar de que sería imposible combatir las violaciones (“ porque tendríamos que desplegar un ejercito porque nuestras mujeres son demasiado hermosas ”). En una intervención (el 2003) en la Bolsa de Nueva York, resumió con estas palabras su visión del mundo: “Italia es ahora un gran país para invertir. . . Hoy en día tenemos menos comunistas, y los que aún existen niegan haber sido comunistas. Otra razón para invertir en Italia es que tenemos hermosas secretarias”.

Al igual que Trump, sus famosas “metidas de pata” eran vistas por los políticos occidentales como “tácticas políticas”. Después de los atentados del 11 de septiembre este participante de la guerra de Irak dejó claro que el chovinismo es el principal sostén en la guerra contra el terrorismo: “Debemos ser conscientes de la superioridad de nuestra civilización, que consiste en un sistema de valores que ha dado a la gente una prosperidad generalizada y que garantiza el respeto a los derechos humanos y la religión. Esto, sin duda no existe en los países islámicos “.

Frente a un grosero discurso “no-político” de Berlusconi , el centro izquierda , fue incapaz de proponer una alternativa política que fuera más allá de denunciarlo por estar asociado con “maleantes”.

Después del colapso del sistema (en 1991) acusar a Berlusconi de “traer el descrédito” y de socavar el “espíritu democrático de la Constitución de la Resistencia”,(o incluso reprocharle de ser un “fascista” ) no provoco ningún sobresalto en unos ciudadanos cansados de ese discurso.

Por otra parte, desde el momento que los demócratas de izquierda recibieron con los abrazos abiertos la tercera vía Blairista-Clintoniano y los ex líderes comunistas abandonaron el legado de Antonio Gramsci en favor de una gestión eficaz del neoliberalismo, el nuevo partido socialdemócrata no tenía base teórica para oponerse al neoliberalismo con un programa económico alternativo.

Stathis Kouvelakis caracterizó acertadamente como un “espectáculo macabro” las declaraciones del ex líder comunista Achille Occhetto que al visitar la sede de la OTAN y el edificio de Wall Street definió amboas sedes como “moradas de la civilización y la democracia”.

El antiberlusconismo subordinado que sostuvieron los demócratas de izquierda, acabo desempeñando un papel favorable al magnate. Esto ultimo también le ocurrió a la izquierda radical de Rifondazione Comunista, organización formado por los activistas que se opusieron a la disolución del Partido Comunista en 1991.

Rifondazione era una fuerza prometedora en la década de 1990 , obtuvo regularmente un 10 por ciento en las elecciones y constituyó sólidos vínculos con los movimientos sociales- sin embargo finalmente fue asolada por su obsesión ideológica basada únicamente en el antiberlusconismo.  (...)

El peor producto de Berlusconi: el Anti-berlusconismo

Los movimientos sociales y el históricamente fuerte partido comunista italiano habían iniciado un lento declive a principios de 1980, en ese escenario el anti-berlusconismo fue el instrumento mediante el cual los seguidores de Blair y Clinton desviaron la atención de la izquierda italiana de su agenda de cambio social por un moralismo judicial de la “legitimidad política”.

El debilitamiento de los sindicatos italianas con la derrota ( en 1980) de la huelga en la planta de FIAT Mirafiori de Turín (la fábrica más grande del país y bastión histórico del movimiento obrero) se agravo a principios de la década de 1990 conduciendo al colapso final del partido comunista y un triunfalismo neoliberal pocos años después.

Al igual que en otras partes de Europa, el debilitamiento de la lucha social fue el contexto en el que surgió una nueva izquierda “sin clases”. La acción contra Berlusconi demostraría ser el pretexto decisivo para los demócratas en sus esfuerzos para formar un partido democrático liberal corporativo, imitando explícitamente el modelo de Estados Unidos.

La fascinación histórica de los comunistas por las instituciones republicanas de la posguerra de Italia, llevaron a retratar a Berlusconi como una “anomalía externa” al ordenamiento constitucional.

Inicialmente formado por una mayoría de excomunistas (que votaron a favor de disolver el partido en 1991) en las siguientes dos décadas los Demócratas de Izquierda se desplazaron repetidamente hacia la derecha, en un esfuerzo para ganar los votantes conservadores de la “ilegítima” era de Berlusconi.
El Partido Comunista Italiano siempre tuvo elementos que tendieron hacia la socialdemocracia, la fragmentación de los democristianos de la década de 1990 permitió una encarnación zombi de la izquierda que se propuso engullir a las fuerzas católicas y conservadoras que también se oponían a Berlusconi.  (...)

El repentino aumento (breve) de la movilización anticapitalista y antiguerra se disipó en la década del 2000; el liberalismo italiano logro imponer su exclusiva estrategia contra Berlusconi, desprovista totalmente de contenido social. De esta política participaban no sólo de los demócratas sino también los llamados movimientos “ciudadanos” como los Girotondi (con “cadenas humanas” el 2002 ) o, Il Popolo Viola el 2009 .

Las masivas manifestaciones ciudadanas organizadas desde Facebook reclamaban no solo el anti-berlusconismo sino también defendían la Constitución. En el día del “No a Berlusconi ” (en 2009) Il Popolo Viola hizo un llamado a manifestarse por lo que consideraba una “anomalía en el Occidente democrático”, exigiendo que “ Europa presionara a una ‘dictadura’” dirigido por “un hombre contrario a la libre expresión” y que “no cuenta con el apoyo de los demócratas”.

Los manifestantes sostenían encarnar una “expresión ciudadana” no “mediada por partidos políticos ” – y motivada por “valores cívicos”. Esta idea era básicamente una estrategia del anti-berlusconismo, una cruzada ética que se colocaba por encima de luchas sociales o políticas, en defensa de “ los valores de la Constitución italiana”.

Con la amenaza de la llegada del fascismo, los portavoces de estas “iniciativas ciudadanas” supuestamente neutrales, disfrutaron de grandes elogios en la prensa de habla Inglés. No menos importante fue el apoyo que recibieron de The Economist (que a juicio del premier italiano era una publicación “comunista” ) y del Financial Times y de otros medios de comunicación que promovieron una imagen negativa porque Italia “ no es un país normal ”.

El apretón de manos de los liberales demostró rápidamente su falta de consecuencia democrática. Después de la elección general (del 2013) la co-fundadora de La Repubblica ,Barbara Spinelli lanzo una petición, firmada por luminarias anti-sistema como el fallecido Dario Fo, pidiendo a los tribunales que impidieran a Berlusconi ocupar su asiento en el Parlamento a causa de sus conflictos de intereses.

El intento de Spinelli no tuvo éxito, pero al año siguiente Berlusconi renunció abruptamente a su asiento en el Parlamento Europeo, aunque mantuvo con desfachatez su sueldo.

En 1975, Pier Paolo Pasolini había caracterizado al Partido Comunista Italiano como un honesto y no corrompido “país dentro de un país”, en esa misma década su secretario general, el ascético Enrico Berlinguer, había asociado a la izquierda con “ la autoridad moral”, que denunciaba el consumismo y la política del escándalo.

En un sentido muy positivo, los comunistas de la posguerra hicieron una Italia diferente, no sólo ganando un tercio de los votos en las elecciones nacionales, o construyendo sindicatos de masas, o creando un fuerte y millonario movimiento cooperativista, sino también blandiendo las platónicas disposiciones progresistas de la Constitución de 1948, a pesar que en los hechos estaban excluidos del poder.

Sin embargo, esta organización se fue marchitado durante la década de 1990 y los políticos comunistas se convirtieron en demócratas neoliberales con una mentalidad de un elitismo liberal hueco, que solo hizo oposición a Berlusconi como expresión de una supuesta “virtud republicana” que se propuso incluir incluso al ala derecha de los católico-conservadores.

Esta política se expresaba en la consigna “Italia debe convertirse en un país normal” (de acuerdo a las exigencias de otros estados europeos), o en el meme “Berlusconi es una vergüenza nacional”. Estos mimbres ideológicos fueron de la mano con al viaje al centro político y entregaron a la izquierda en los brazos de la Unión Europea como una cura para los males del país.

El auge de este inclinación elitista-institucional en la izquierda liberal llegó a su punto más extremo con el nombramiento de Giorgio Napolitano como Presidente de la República (entre 2006 y 2015). Este dirigente del Partido Democrático ( y excomunista) había buscado durante mucho tiempo la ayuda externa para resolver las “disfunciones” de Italia.

 Su vida política se inició siendo un estudiante fascista que proclamaba a la Alemania nazi como “una protectora benigna para Italia”. En un giro estalinista (en 1945) cambio sus lealtades a favor de los soviéticos, para re-convertirse, en décadas más recientes, en un firme partidario de la Unión Europea Alemana.

A pesar que se supone que la Presidencia italiana es un cargo neutro Napolitano utilizó su puesto para promover un golpe de Estado impulsado por la Unión Europea contra el gobierno elegido de Berlusconi. De esta manera el magnate y primer ministro era castigado por no cumplir con los objetivos de recortes presupuestarios requeridos por el Banco Central Europeo.

Como Perry Anderson ha explicado , Berlusconi fue removido de su cargo, por medios básicamente inconstitucionales y, bajo una intensa presión de la Unión Europea, que la izquierda encontraría escandalosa si se aplicarán en cualquier otro país.

Giorgio Napolitano conspiró con Ángela Merkel y con el entrante presidente del Banco Central Europeo,Mario Draghi, (durante el verano de 2011) para instalar como primer ministro a Mario Monti, ex comisario de la UE y asesor de Goldman Sachs.

La designación de Mario Monti como senador vitalicio permitió a Napolitano (en noviembre de 2011) formar un gobierno de tecnócratas no electos por el pueblo, que llevaron a cabo “la manobra” , reduciendo el déficit público sin que sus ejecutores fueran responsables ante el electorado.

Como relata Anderson, “Bajo la amenaza de la destrucción de la economía, por los mercados de bonos, Berlusconi tuvo que capitular y, en una semana Monti juró como nuevo gobernante del país, a la cabeza de un gabinete no electo de banqueros, empresarios y tecnócratas. . .” Los que habían atacado a Berlusconi por subvertir la democracia italiana no se andaban “con chicas” .

Paradójicamente el supuesto “fascista” Berlusconi cayo víctima de un golpe antidemocrático. La función Mario Monti fue perpetrar una serie de leyes anti-laborales y recortes presupuestarios. Finalmente las “reformas”, tuvieron un éxito mediocre dentro de los estrechos márgenes que se propusieron.

Cuando el país fue de nuevo a las urnas (en febrero de 2013), una vez más el Partido Demócrata no logró conquistar la mayoría. Incapaces de formar gobierno, hicieron la cuadratura del circulo mediante una gran coalición que incluyó nada menos que a Silvio Berlusconi. Después de haber utilizado la luchar contra Berlusconi como un palo para disciplinar a la izquierda, el Blairismo ahora gobernaba con “il cabaliere”.

Hoy Italia sigue gobernada por una coalición de Demócratas con escisiones de la centro-derecha del partido de Berlusconi; curiosamente formada por quienes (a finales de 2013) se negaron a garantizarle la inmunidad judicial.

Una creciente oposición al sistema (a raíz de una victoria histórica en el mes de diciembre en el referéndum constitucional) está hegemonizada por el populista “Movimiento Cinco Estrellas” y por la extrema derecha “Liga Norte”.

A pesar que en la década de 1990 el histórico MSI se sumo a la coalición de Berlusconi, sectores que se dicen “anticapitalistas” pero fascistas (como Casa Pound / Lotta Studentesca ) hoy ganan adeptos entre los jóvenes empobrecidos. Mientras tanto el activismo de izquierda ha logrado sobrevivir, sólo en áreas aisladas y ha sido incapaz de impulsar una revuelta social porque la mayoría ciudadana esta hegemonizada por “Cinco Estrellas” y la derecha. Como consecuencia de sus desastres políticos, Refundación Comunista hoy apenas existe.

La construcción de una oposición política

Las lecciones para la izquierda estadounidense son claras. Los Demócratas que sostenían que solo apoyando a una “moderada” como Hillary Clinton se derrotaría a los conservadores del “fascista” Trump, ahora hablan de “unidad nacional” y “ piden una oportunidad de dirigir la oposición .” Ellos están tan a la deriva como los demócratas italianos que avasallaron golpeando los tambores del antiberlusconismo para después coaligarse con el propio Berlusconi . 

Poca claridad tienen aquellos liberales que intransigentemente niegan la “legitimidad” a Trump y ven su administración como un avance sin precedentes para la supremacía blanca. El justificado temor por las acciones de Trump ciega a los progresistas. En la reciente historia de Estados Unidos las víctimas reales de las administraciones de Obama o Clinton parecieran inexistentes y la gran historia de las luchas negras y de la clase trabajadora es apenas un mero complemento en la llamada a cerrar filas en torno liberalismo corporativo.

El punto no es que Berlusconi o Trump sean meros tigres de papel. Más bien, hay que poner ojo en el inútil juego de liberales y “conservadores honestos” . Limitarse a pintar a Trump como un extraño a los valores nacionales mitificados, no tiene ninguna posibilidad de éxito.

Debemos aprender de Italia. No sólo por los efectos nocivos que ilustra el caso italiano, sino porque en los Estados Unidos se ha repetido religiosamente el argumento del menor . Al final de cuenta fue la base que utilizo el progresismo para apoyar a Hillary Clinton. (...)

Persistir en el argumento liberal que “ Trump ofende los valores institucionales” es un enfoque político que hace caso omiso de todo lo que ocurre a nuestro alrededor; el Brexit ,Duterte, Le Pen o Trump. Engañarse definiendo de forma arbitraria los límites del discurso político “legítimo” no podrá impedir el avance de una ola populista de derecha.

Aunque la política estadounidense es mucho más racista ,que la italiana, ( las apuestas también son más alta) no se debe olvidar que los gobiernos de Roma han servido durante mucho tiempo como “el sargento de frontera de la Unión Europea”. Esto política antiinmigración incluyo la externalización de esta responsabilidad al viejo aliado de Berlusconi, el Coronel Gadafi en Libia.

El racismo “casual”, la exclusión de las minorías étnicas (de casi cualquier aspecto de la vida pública) y, la falta de “corrección política” con los inmigrantes son rasgos distintivos de la sociedad italiana.  (...)

Niveles más bajos de inmigración, ausencia -relativa- de minorías étnicas establecidas, y tradiciones más débiles de organización política de la población negra, han hecho que la reacción blanca también está menos presente en Italia.

Mientras que muchos llaman al gobierno de Trump fascista, con el fin de connotarlo como extremo e ilegítimo, el racismo armado de la derecha en Estados Unidos – incluyendo el de la policía – es una amenaza física mucho más real y criminal que subcultura nostálgica-fascista de Italia.

Fuerzas políticas con discursos tóxicos muy similares (al de los aliados de Berlusconi) ahora han llegado al poder en los Estados Unidos, en una situación de tensión social mucho más dramática.

En este sentido, el caso italiano representa una seria advertencia, incluso pese a que Berlusconi fue destituido de su cargo parlamentario. Hoy en día la coalición liderada por el Partido Demócrata continúa con un programa que demuele los derechos laborales conquistado en la posguerra, alejando al partido de cualquier vestigio de izquierda.

La oposición de masas al régimen no proviene de los movimientos sociales o de Refundación Comunista, sino de un “populista individualista” que ha ganando un enorme apoyo, incluso en los bastiones históricamente “rojos” del norte de Italia.

Como el Partido Demócrata Italiano se ha trasladado a ocupar el centro (y la centro-derecha) el espacio político ocupado por el partido de Berlusconi esta en crisis. Los verdaderos izquierdistas que se unieron a la cruzada anti-Berlusconi ahora están en ruinas.

En la península no existe un Podemos, Italia tiene el Movimiento Cinco Estrellas y la Liga Norte, ambos movimientos “anti-políticos” que No se nuclean entorno a la lucha social o a una visión de progreso, pero si estimulan la atomización con un “sentido común” reaccionario, incluso xenófobo.
La alineación de la izquierda con los centristas neoliberales -contra Berlusconi- no contuvo el populismo de derecha ni logró mantener el racismo y la xenofobia fuera de la política.

Los millones de votantes de izquierda en Italia todavía esperan una respuesta sin embargo en este trance se ha destruido su voz alternativa. Observando en perspectiva la campaña electoral (de 2016) la izquierda de los EE.UU. debe evitar cometer errores similares."               (David Broder, historiador estadounidense , doctorado en estudios de los comunistas italiano, Salir del euro, articulo publicado por la Revista Jacovinmag.com

21/4/17

En las oposiciones, la probabilidad de éxito de los candidatos con un apellido similar al de miembros del Cuerpo al que aspiran es un 100% superior a lo normal... entre diplomáticos y abogados del Estado, la ventaja sube al 200%

"Silvia opositaba a juez. La primera vez que fue al examen estaba, como todos, “muy nerviosa”. Otra aspirante, que dormía en un hotel al lado de la sede del Tribunal Supremo, se vistió el día de su examen con su blusa y pantalones de pinza para ir a examinarse.

 A punto de entrar en la sala, se dio cuenta de que iba con las zapatillas de estar por casa, que eran rosa fucsia y de cuadritos. Así hizo el examen. Silvia recuerda sobre todo cómo impone la sala enorme. Allí están los siete miembros del Tribunal en su tribuna y su terciopelo, muy solemne.
Empezó a cantar y duró 7 minutos, cuenta Silvia.

 “Empiezo a decir ‘esto está muy mal, esto está muy mal’ y me quedo callada, les miro y veo que me ignoran, que están mirando el código”. Uno de ellos sí le miraba y con la cabeza le animaba a que siguiera. 

Pero Silvia estalló: “En tal ataque de nervios me puse de pie y dije ¡solicito permiso para retirarme!’ Pedí permiso para retirarme como si fuera a despegar del aeropuerto de Barajas”. Salió tan corriendo que la tuvieron que ir a buscar para devolverle el DNI. (...)

El gobierno ha anunciado que convocará 250.000 plazas de empleo público, la mayor partida de los últimos años. La mayoría será para interinos, mientras que algunos altos cargos como jueces y fiscales tendrán las mismas 100 plazas de los últimos años. Para la selección, el gobierno seguirá confiando en el método de siempre: las oposiciones.  (...)

Las oposiciones son hoy un sistema viejo, aleatorio e ineficaz. España escoge a miles de personas que llevarán el peso de su administración pública con métodos que nunca han sido comprobados. El sacrificio como demostración y la tradición —siempre se ha hecho así— son sus valores más aparentes.  (...)

Los instrumentos científicos que podrían ayudar a afinar la selección son variados, según Salgado: “Además de los test de conocimientos, se han utilizado entrevistas conductuales estructuradas (particularmente valiosa), test cognitivos, inventarios de personalidad, test de integridad, simulaciones, role-play, test de liderazgo, cuestionarios de orientación al servicio de usuario, test de juicio situacional o test de conocimientos tácitos“.  (...)

El encierro en casa de miles de jóvenes durante algunos de los mejores años de sus vidas también trae consecuencias: “Lo peor es el momento pijama: levantarte, ducharte, volver a ponerte el pijama y a tu cuarto con tus libros”, dice la aspirante a Letrado de Cortes. El pijama es solo un problema: “Tienes 26 años y vas con la paguita de los papis. 

Mis amigos ya trabajaban y a todo decía que no. Te abandonas, no te compras ropa. Te vuelves rarito. Tienes que decirte que eres un desgraciadito pero cuando apruebas ves que ha valido la pena”, dice un inspector de Trabajo.

Este derroche de energía lo pagan los opositores, pero también la sociedad: esas personas serían más útiles haciendo otra cosa. El sistema podría ayudar y hacer la selección antes. Es más fácil reconducir una vocación a los 24 —con una frustración de un año– que a los 29 y tras 6 de encierro. (...)

Tras años de estudio, es injusto e irracional que el éxito dependa de situaciones aleatorias o desiguales para los candidatos. Pero así es. Según los cálculos de Manuel Bagüés, profesor de la Aalto University (Finlandia), la probabilidad de ganar una plaza aumenta un 55% si el opositor obtiene uno de los primeros números en el orden de presentación: al avanzar el día los tribunales se vuelven quisquillosos. También es peor examinarte un lunes o sufrir aplazamientos. Cada día que a un opositor a Notarías lo convocan y no lo examinan, sus opciones se reducen un 5%.  (...)

 La oposición es un riesgo: supone invertir años en un éxito improbable. No es una apuesta cautelosa, como quien estudia por las tardes mientras trabaja por la mañana. Es toda la vida dedicada a un objetivo. ¿Quién puede hacerlo? En mayor medida gente con más renta y colchón familiar: no tienes trabajo pero pagas al preparador.

El dinero es una ventaja material. Pero no es la única que ofrece el origen de un opositor: ¿quién sabe a los 17 años que ser inspector de Trabajo, TECO (Técnico Comercial) y abogado del Estado son salidas profesionales posibles? Quien lo ha visto en casa. En parte por eso hay tantos notarios y registradores que son hijos de notarios y registradores.

Los lazos familiares también predicen más aprobados. La probabilidad de éxito de los candidatos con un apellido similar al de miembros del Cuerpo del Estado al que aspiraban es un 100% superior a lo normal, según los datos de Bagües. En el caso de diplomáticos y abogados del Estado, la ventaja sube al 200%. 

Los motivos pueden ser legítimos: si tienes un familiar dentro, te habrá orientado mejor, y es más probable que estudiases en la universidad idónea y tengas al mejor preparador. Hasta puede que hayas heredado disciplina e inteligencia. Pero hay motivos de inquietud: la ventaja de los familiares potenciales desaparecieron en las pruebas escritas y anónimas de algunas oposiciones.

Las personas que aspiran a una oposición tienen un perfil típico por renta, edad y origen. También comparten rasgos psicológicos. Silvia es un nombre ficticio porque no quiere usar el real. Como el resto de funcionarios u opositores, que ha preferido no salir citado. La timidez es un rasgo habitual en opositores: “Son conservadores en la toma de decisiones, menos ambiciosos, con menor necesidad de actividad y variedad, más introvertidos. Hay estudios que apuntan en esta línea”, dice Táuriz.

 La conservación de la tradición va en los genes del opositor: “No sé si somos una carrera conservadora por nuestro origen, pero es evidente que un chaval de 22 años que en vez de irse a recorrer el mundo decide dedicar parte de su juventud a un premio posterior que le dure toda la vida, ves visualmente qué tipo de persona es”, dice el fiscal García Ortiz. (...)

 El modo estricto de selección impide la frescura de otros perfiles que podrían atreverse con otros modelos: “Si hemos aprendido algo de la gestión de empresa de los últimos 30 años es que necesitas a gente muy diversa”, añade Fernández-Villaverde. (...)

El MIR de los médicos podría ser un sistema alternativo. Al sistema suelen reconocerle dos ventajas: la práctica profesional y que sea progresivo.

El MIR arranca con un examen de conocimientos excelente, que Salgado cree que podría ser un modelo para las oposiciones. Pero la prueba de conocimientos no es suficiente: “Un médico también necesita aprender y demostrar que sabe tratar a los pacientes, que sabe ser miembro de un equipo y colaborar con otros, que sabe gestionar los recursos, que es capaz de actualizarse y que lo hará, que es capaz de resistir y soportar el estrés”, dice.

 Los funcionarios necesitan en el fondo aptitudes similares: “Ahora tienes un cuerpo de jueces y fiscales que sabes que es gente dispuesta a trabajar varias horas al día a tope de concentración durante un montón de tiempo”, dice el fiscal García Ortiz. “¿Son también mejores operadores jurídicos? Eso ya no lo sabes”.

La otra virtud del MIR es que es escalonado: el examen no es definitivo sino un escalón más. Antes de la prueba los estudiantes de medicina ya han sido seleccionados: saben desde adolescentes que necesitarán buenas notas si quieren entrar en la Facultad de Medicina. 

También estudian 6 años de carrera conscientes de que al final habrá una prueba donde el mejor podrá escoger. “En España estamos acostumbrados a que sea difícil entrar en Medicina, pero cuando se trata de ciencias sociales esa exigencia no existe”, dice Ibáñez-Colomo.

En otros países el acceso y en general las carreras en la administración son más flexibles y están profesionalizadas. Es así en Reino Unido y también en los países nórdicos, que son líderes en los rankings de buen gobierno. El argumento más repetido en España para justificar plazas en propiedad desde el principio es que así se protege al funcionario de los vaivenes y la presión política. 

“Ejemplos como el del Reino Unido y de Suecia muestran que esto no es así —dice Ibáñez-Colomo. Además, el sistema español no ha impedido que se cree personal laboral dependiente de los vaivenes y la presión política”.                    (  , , El País, 09/04/17

20/4/17

Rajoy y Ciudadanos acuerdan anteponer los intereses de la industria del azúcar al de la salud de la población

"El Gobierno del PP ha pactado con Ciudadanos prescindir de los nuevos tributos ambientales y sobre las bebidas azucaradas para cerrar de esta forma los presupuestos de 2017.

 La Alianza por una Alimentación Saludable [1], en la que participa Ecologistas en Acción, considera este pacto vergonzoso, ya que antepone los intereses del lobby de bebidas azucaradas a la salud de la población.

Otros países como Finlandia, Hungría, Francia, Irlanda, Australia, México, Estados Unidos o Reino Unido, ya utilizan medidas impositivas sobre los refrescos para disminuir el consumo de dichas bebidas.  (...)

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a nivel global, la pandemia de sobrepeso y obesidad son el quinto factor principal de riesgo de defunción en el mundo. Además, hay que tener en cuenta las enfermedades asociadas: el 44 % de los casos de diabetes, el 23 % de los casos de cardiopatías isquémicas y entre el 7 % y el 41 % de los casos de algunos cánceres que son atribuibles al sobrepeso y a la obesidad.

En el Estado español, la alimentación insana es el factor de riesgo que más problemas causa en nuestra salud y es responsable del 21 % de las muertes evitables. Se trata de un fenómeno estructural y sistémico, no de una mala elección individual. Por tanto, el objetivo de las medidas impositivas sobre las bebidas azucaradas (u otros productos insanos) no debe ser recaudatorio, sino desincentivar el consumo de estos productos y mejorar así la salud de la población.

Las bebidas azucaradas y sus efectos en la salud

El consumo de una lata de bebida azucarada al día incrementa un 15-26 % el riesgo de padecer diabetes tipo II [2]. De hecho, en el Estado español se pueden atribuir 127.000 casos de diabetes tipo II [3] al consumo de estas bebidas. El tratamiento de las enfermedades asociadas a la alimentación insana (dolencias cardiovasculares, diabetes, algunos tipos de cáncer, afecciones como el sobrepeso o la obesidad) se lleva el 20 % del presupuesto público de sanidad.

Las bebidas azucaradas se han identificado como una de las principales causas de diabetes y otras enfermedades asociadas a la obesidad. En el Estado español, la fuente más importante de azúcares añadidos se encuentra en los refrescos en un porcentaje del 23 %, ya que una lata de refresco de cola o de naranja contiene entre 8 y 9 cucharaditas de azúcar y una botella de medio litro puede contener entre 12 y 14.

IVA del 0 % a la alimentación saludable

Consideramos que la medida de aumentar los impuestos sobre las bebidas azucaradas, que finalmente se ha desestimado, era de base insuficiente. El Gobierno tendría que llevar a cabo una política alimentaria integral que abordara el problema en toda su complejidad y transversalidad. 
Entre otras medidas, resulta imprescindible abaratar los precios de los alimentos con buen perfil nutricional (alimentos sanos) y encarecer los alimentos con mal perfil nutricional (alimentos insanos), para a su vez modificar el consumo, favoreciendo el acceso a alimentos sanos a las clases populares y dificultando el de los insanos.  (...)"                   (Ecologistas en acción)

19/4/17

O cambio climático é unha realidade que xa está a afectar e continuará facéndoo nun futuro próximo para o desenvolvemento sustentable da acuicultura e a pesca en todo o mundo

"Xosé Antón Álvarez Salgado, do Instituto de Investigacións Maríñas, explica na revista National Geographic o proxecto ClimeFish para estudar e predicir os efectos do cambio climático nos mexillóns galegos e outras especies mariñas.

 Galicia é, despois de China, líder mundial en cultivo e comercialización de mexillóns. As nosas rías contan con máis de 3.300 bateas. Porén, este molusco, ao igual ca outras especies, enfróntase aos riscos que supón o cambio climático.

Co obxectivo de estudar e avaliar estes efctos nas especies do mar, púxose en marcha o proxecto ClimeFish, financiado pola Comisión Europea e coordinado pola Universidade de Tromso (Noruega) para "predicir e proporcionar directrices para o impacto do cambio climático en especies mariñas e continentais de interese comercial".

Entre os participantes de Europa, Canadá, Chile e Vietnam atópase o Instituto de Investigacións Maríñas do CSIC; con base en Vigo, cuxo obxectivo é avaliar como o quecemento global afectará a produción de alimentos procedentes da pesca e a acuicultura nos próximos 50 anos e, particularmente, aos mexillóns, de especial importancia para a acuicultura en Galicia, que xera o 98% da produción total de mexillóns en España, con 200.000 toneladas anuais.

Cos datos obtidos do estudo, elaboraranse plans estratéxicos para as empresas que explotan esta especie de alto valor comercial e vital para a economía galega.

A importancia deste proxecto queda recollida no novo número de abril da revista National Geographic, na súa edición española, onde Xosé Antón Álvarez Salgado, investigador principal do proxecto ClimeFish no CSIC, explica o proxecto e os resultados que están acadando.

"O cambio climático é unha realidade que xa está a afectar e continuará facéndoo nun futuro próximo para o desenvolvemento sustentable da acuicultura e a pesca en todo o mundo. A poboación mundial está a crecer e a demanda de alimentos está a aumentar, polo que é necesario facer un esforzo para predicir como este fenómeno global afectará a extracción e produción destes recursos, para desenvolver plans para adaptarse á nova situación que permite tomar decisións para mitigar o seu efectos e mesmo aproveitalos ", explica Salgado."             (Galicia confidencial, 10/04/17)

17/4/17

El precariado no es particularmente de izquierdas... se siente más atraído hacia políticas y líderes anti-establishment.

"(...) En el libro habla sobre el precariado y, aunque no inventa el término, sí desarrolla el concepto. Actualmente, ¿podríamos considerar como parte del precariado a los hijos de la clase media que fueron a la universidad pero no encuentran trabajo acorde a sus capacidades?

Creo que no, no estarían en el precariado. Una de las clases de las que hablamos en el libro es la que llamamos “trabajadores de servicios emergentes”. Son personas que, en muchos casos, han ido a la universidad, que están bastante capacitados, pero no tienen todavía una carrera profesional asegurada, y por tanto van cambiando de trabajo.

 Pero quienes están en el precariado están realmente en la parte más baja de la sociedad, trabajando en tiendas, en trabajos de seguridad y vigilancia, y en general no tienen estudios universitarios. Es un tipo distinto de precariedad.

 Nosotros utilizamos términos distintos para diferenciar entre quienes vienen de clase media, con estudios universitarios probablemente, y el precariado, que va pasando de trabajo temporal en trabajo temporal, empleo informal, lo que llamamos contratos “de cero horas”, con pocas capacidades y pocas perspectivas de desarrollar una carrera profesional. 

Y son distintos, yo creo, de quienes han ido a la universidad, que puede que estén encadenando trabajos temporales ahora, pero tienen expectativas de moverse hacia unos puestos de trabajo más afianzados para desarrollar una carrera profesional más adelante.

¿Estamos viviendo el fin de una tendencia en la que las nuevas generaciones solían vivir, como mínimo, igual de bien que las anteriores?

Sin duda. Los jóvenes están experimentando muchas dificultades en Reino Unido; la diferencia entre jóvenes y mayores se está ampliando mucho. Si eres un joven en la veintena ahora, puedes esperar tener un modo de vida peor que tus padres hace 30 años. 

Es una de las contradicciones de la desigualdad contemporánea: la diferencia generacional. Los pensionistas de una determinada edad tienen sus planes de pensiones, y ya pagaron sus casas. Pero los jóvenes tienen dificultades para comprar una casa o incluso para pagar un alquiler y han sido desplazados del mercado inmobiliario. Es un gran problema.

¿Cuál es la inclinación política del precariado? 

En nuestro estudio, el precariado estaba bastante desilusionado, era bastante escéptico respecto a la política. Sin duda lo era respecto a la política oficial del Partido Laborista y del Partido Conservador. Tenemos la imagen de un cambio hacia una política más populista, que se ha podido ver en el Brexit

Mucha gente del precariado no se sentía atraída por vivir en Europa porque no veía qué ventajas le ofrecía personalmente el hecho de quedarse en Europa, y también había preocupación por la inmigración. El precariado no es particularmente de izquierdas, tiene mucho más que ver con una visión cortoplacista, se siente más atraído hacia políticas y líderes anti-establishment. 

¿Diría que el Brexit fue un voto de clase?
No sólo de clase, pero sí que la clase fue uno de los elementos, junto con el miedo a la inmigración, la raza… Los resultados del referéndum muestran que fueron quienes vivían en zonas pobres los que se inclinaron por abandonar la UE. Las personas que vivían en zonas con más inmigrantes y un nivel de estudios superior tendieron a votar a favor de permanecer.

Comenta que la mayoría del precariado no ve ventajas en ser parte de la UE pero, al mismo tiempo, depende del sistema público del bienestar, que difícilmente no se verá afectado por esta decisión. 

Tenemos esta imagen de gente que vive de las prestaciones del Estado, pero la mayoría de los que están en paro y cobran la prestación por desempleo lo hacen solo un par de meses mientras buscan otro trabajo. En realidad, la mayoría del precariado trabaja, pero lo hace en condiciones inestables. Una pequeña parte sí vive de estas prestaciones, pero la mayoría de la gente pobre o precaria  sobrevive con trabajos temporales y mal pagados.

¿Cree que los resultados hallados en su investigación podrían generalizarse al resto de Europa?

Creo que hay diferencias entre países. El caso británico es probablemente extremo, pero hay un patrón común: a la clase dominante le va bien y está muy separada del resto, sobre todo de los pobres, del precariado. Imagino que en España el precariado es probablemente más grande que en Reino Unido porque el desempleo es mayor, pero esa diferencia cada vez mayor entre el precariado y las élites es bastante común en muchos países de la UE. 

En medio, según la estructura de clases, se ven grupos sociales bastante complejos y fragmentados. Así que, aunque los detalles pueden variar, el modelo general de una mayor división entre la parte más alta y la más baja de la sociedad está bastante extendido.

¿El aumento del precariado explicaría el auge del populismo en Europa en general?

Sí, sin duda. El populismo también está rechazando las élites. Creo que en muchos países, conforme la élite ha ido decepcionando a la gente, muchos se han inclinado por opciones más populistas. Se vio claramente en la política italiana, por ejemplo, con el Movimiento 5 estrellas. Es una cuestión bastante vigorosa.

 En su obra menciona las políticas conservadoras de Margaret Thatcher y cómo cambiaron la mentalidad hacia el “si eres pobre, es porque no haces lo suficiente para no serlo, por tanto, es culpa tuya”. ¿Dónde estaba el Partido Laborista cuando los conservadores estaban haciendo todo este trabajo mental para convencer a la gente de que es culpa suya ser pobres? 

 El Partido Laborista gobernó durante la mayor parte de los setenta, y era un partido bastante de izquierdas --según los estándares actuales, sin duda--. En cierto modo, Thatcher tenía mucho que ver con derrotar esa visión del Partido Laborista. 

Y lo que pasó en el corto plazo es un poco lo que está pasando ahora con Jeremy Corbyn: el partido se movió hacia la izquierda a principios de los años ochenta, y ese giro no atrajo al votante de centro, así que en las elecciones de 1983 los laboristas sufrieron una seria derrota frente al Partido Conservador. 

A finales de los noventa, Tony Blair trató de relanzar el Partido Laborista con el movimiento New Labour, posicionando el partido en un terreno más centrista. Es discutible si no lo movieron incluso demasiado hacia la derecha. 

Creo que en los noventa los laboristas podrían haber tenido políticas más socialdemócratas, pero Blair era un político muy eficaz. Lo que ha pasado ahora es que Jeremy Corbyn ha vuelto a inclinar el partido hacia la izquierda, rechazando esa visión de Tony Blair, pero ese tipo de visión izquierdista de los ochenta no es ya tan atractiva para el electorado, en parte porque es difícil volver a un modelo de país manufacturero. (...)

¿Hay alternativa para la izquierda?

Creo que sí, creo que hay una sensación entre el electorado de que debería haber más redistribución, que defiende que las personas pudientes paguen más impuestos. Plantearlo de esta forma podría atraer más votantes. El gasto en bienestar, en cambio, es más controvertido. 

Ed Miliband, el líder laborista tras Gordon Brown, desplazó el partido un poco hacia la izquierda, y presentó elementos de redistribución sin perder de vista las identidades populares, pero perdió las elecciones. Creo que la cuestión de Europa ha sido muy controvertida en la política británica por razones obvias. 

El Partido Laborista bajo Jeremy Corbyn no ha hecho de este tema un “gran tema”, lo que yo considero que es un error. Me parece que si el líder del partido hubiera dicho claramente que creía que Reino Unido debía quedarse en Europa, podría haber obtenido un apoyo significativo, porque la mayoría de los partidarios del Partido Laborista son europeístas. "                   (Entrevista a Mike Savage / Autor de ‘Social Class in the 21st Century’, CTXT, Irene G. Pérez, 07/04/17)

12/4/17

No hace falta una renta básica: cinco medidas para afrontar la amenaza del desempleo tecnológico

"La potencial amenaza del desempleo tecnológico es uno de los asuntos económicos que está suscitando uno de los debates más acalorados de nuestro tiempo, tanto en los consejos directivos, como en las oficinas sindicales y entre los líderes políticos.  (...)

La resucitada idea de establecer una Renta Básica Universal (RBU) es la piedra angular de las escasas discusiones políticas en curso.  (...)

El asunto que aquí nos ocupa es averiguar si la RBU puede servir como solución al desempleo tecnológico a gran escala o a las perturbaciones del mercado laboral que resulten de un cambio tecnológico precipitado.  (...)

Si examinamos el problema con detenimiento, resulta evidente que una renta básica no solucionaría muchos de los problemas clave. Por diversas razones que expongo a continuación.

La primera es que, en realidad, la renta básica relega el valor del trabajo a un mero ingreso. Soy consciente de que muchas personas están en desacuerdo con este argumento, pero yo lo veo así. Por supuesto, ganarse la vida es un elemento crucial que se asocia con el trabajo, pero los aspectos sociales también son fundamentales. 

El valor social que proporciona el trabajo es una fuente primordial de autoestima y sirve para estructurar las vidas y el rol de las personas en la sociedad.

También está el peligro de los efectos traumáticos. Si la gente abandona el mercado de trabajo y vive de la renta básica durante un período prolongado de tiempo, las posibilidades que tendrá de volver a acceder a ese mercado serán exiguas.   (...)

Este argumento, a su vez, plantea la cuestión de la desigualdad. Pagar a las personas una renta básica no eliminará el problema fundamental de la economía digital según el cual algunas personas prosperarán de manera extraordinaria, mientras otras quedarán rezagadas. Un razonamiento que se escucha a menudo establece que si las personas quieren más dinero del que suministra la renta básica, pueden sencillamente trabajar algunos días. Sin embargo, si el problema es el desempleo tecnológico, esta opción queda automáticamente eliminada puesto que la pérdida de trabajos a gran escala hará que sea inviable. Por consiguiente, la economía digital generará una nueva clase inferior atascada en la renta básica y una élite económica que cosechará la mayoría de los beneficios.  (...)

Por otra parte, en muchos países no será para nada fácil acabar con los sistemas de pensiones existentes (otra consecuencia de la renta básica), ya que estos se basan en estrictos derechos legales adquiridos.

Por todos estos motivos, la renta básica no parece ser una respuesta política adecuada a la amenaza del desempleo tecnológico. Como alternativa, ¿qué sistema podría funcionar? Una agenda política basada en los siguientes cinco puntos podría ser una solución más exhaustiva y adaptada.  (...)

En primer lugar, los sistemas educativos sin duda tienen que adaptarse a las nuevas realidades económicas de manera más eficaz que hasta ahora. (...) 

Puede que las habilidades técnicas se vuelvan obsoletas muy rápidamente, pero la habilidad de ser creativo, adaptarse y participar en la formación permanente seguirá siendo valiosa siempre.

En segundo lugar, si se produce un desempleo tecnológico a gran escala, el primer paso debería ser reasignar el trabajo restante. Puede que no resulte en la semana de 15 horas que preveía John Maynard Keynes para sus nietos, pero, dentro de lo posible, esta política sería razonable y brindaría una primera herramienta para reequilibrar la situación.

En tercer lugar, los líderes políticos deberían pensar en elaborar planes de garantía laboral que complementen el mercado laboral normal. Garantizar de esta manera una actividad remunerada daría inicio cuando se pierdan los trabajos tradicionales y mantendría a la gente activa y capaz de utilizar sus habilidades. 

Si los gobiernos actuaran como ‘empleador de última instancia’, se evitarían los efectos traumáticos y se fomentaría de manera activa la actualización de las habilidades si, como debería ser, la reorientación/reciclaje profesional fuera un elemento clave de la actividad garantizada.

 En efecto, como este plan disociaría el pago por realizar una actividad de su contenido, se crearía una herramienta adicional para elaborar políticas públicas que incentivaran las actividades socialmente beneficiosas. 

Por ejemplo, un trabajo garantizado se podría usar con eficacia para mejorar los sectores relacionados con la salud y la asistencia, ya que, según indican las tendencias demográficas actuales, en el futuro hará falta más mano de obra. También podría usarse para financiar deportes y otras actividades culturales en el ámbito local y reforzar de estar manera la cohesión social de las comunidades.

Un sistema de garantía laboral podría gestionarse a través de diversos intermediarios e instituciones gubernamentales diferentes. No se trata de establecer una economía de planificación, la idea se basa en el supuesto de que incluso si los trabajos tradicionales desaparecen, o hay períodos de desempleo transitorio, nosotros, como seres humanos, no nos quedaremos sin ideas sobre el tipo de actividad socialmente beneficiosa en la que podemos participar de manera activa.

El cuarto punto va dirigido a cómo financiar este sistema. Seguramente merezca la pena repensar la tributación y la manera de aumentar la base impositiva, pero al fin y al cabo puede que esto sea insuficiente, distorsionador o ambos. Si realmente acabamos viviendo en un mundo en el que el trabajo lo realizan los robots, la pregunta fundamental es: ¿quién es el dueño de los robots?
 
Esto nos lleva al quinto y último punto: democratizar la propiedad del capital. 

Si los dueños de los robots son los ganadores de este mundo feliz digital, entonces el mayor número de personas posible debería poseer títulos de propiedad. Esto puede funcionar tanto en el plano individual como global. En el ámbito empresarial, los modelos como la ‘participación de los trabajadores’ podrían aumentar la titularidad entre los empleados para que los trabajadores fueran individualmente cada vez menos dependientes del ingreso que genera un salario. 

En el plano global, podrían crearse vehículos financieros con fines específicos para resocializar el rendimiento del capital. Estos podrían darse en forma de fondos de inversión soberanos que serían similares a las fundaciones universitarias o a los fondos soberanos de riqueza, y que generarían nuevas fuentes públicas de ingreso que luego podrían emplearse para financiar la garantía laboral.

La idea central de la renta básica se basa en una visión libertaria de la sociedad. Implementarla supondría individualizar muchos aspectos de nuestra vida diaria que actualmente se organizan de manera colectiva. Por el contrario, el conjunto de políticas aquí propuesto no solo proporcionaría una protección eficaz contra los potenciales efectos negativos de la revolución digital, sino que al mismo tiempo crearía herramientas para fortalecer las comunidades y reducir la desigualdad.

El debate sobre cómo responder con políticas a la revolución digital será una de las discusiones más importantes durante los próximos años. La renta básica no es más que una opción, altamente problemática por las razones aquí descritas. Aunque hay otras maneras de abordar esta cuestión."               (Henning Meyer es director de Social Europe e investigador asociado del Public Policy Group en la London School of Economics, en CTXT, 29/03/17)