22/6/18

Carta de Madrid: el Trabajo Garantizado. Los conceptos fundamentales de la postkeynesiana Teoría Económica Moderna



Declaración de Madrid


 
Los firmantes de esta declaración promueven un proyecto de política económica a la altura del momento histórico que vivimos, en el cual el Estado configura la evolución de un capitalismo sometido al interés general.

En nombre de la eficiencia económica se promueve y tolera el mayor derroche de recursos de nuestras modernas economías: la depreciación de las capacidades, habilidades y creatividad de las personas a través del desempleo. La prioridad es repensar la política económica colocando el pleno empleo digno en el centro de la agenda política, en coherencia con el mandato expresado en nuestras constituciones.

A fin de alcanzar este objetivo, debemos reconocer que solo quien crea la moneda, el estado —la Unión Monetaria Europea (UME) en el caso de la zona euro— tiene la capacidad financiera de asegurar el pleno empleo digno con estabilidad de precios en todo momento.

Por tanto es fundamental sustituir el sistema actual centrado en conseguir unos objetivos presupuestarios arbitrarios que fortalecen la histeria en torno al signo contable de las cuentas del Gobierno, por una política económica proyectada y evaluada en función de resultados deseados sobre la economía real, tales como la supresión de la pobreza a través de la eliminación del desempleo, la mejora de los servicios públicos, el cuidado del medio ambiente y de las personas, y el progreso de nuestro aparato productivo.

El desempleo solo puede ser eliminado mediante una política fiscal adecuadamente expansiva que combine un aumento suficiente del gasto público y una disminución de los niveles de tributación sobre las clases populares y el tejido productivo.

Dentro de este marco prevemos un Plan de Empleo de Transición; un programa permanente de empleo público que asegurará a todos el acceso a un empleo con un salario superior al del umbral de la pobreza y con condiciones dignas.

Las perspectivas políticas de países como Francia y los Países Bajos, que ponen en cuestión la supervivencia de la UE; la experiencia de Syriza, que evidencia la necesidad de potentes bazas negociadoras para gestionar la relación con la UE; y la elevada probabilidad de que la UE no esté dispuesta en ningún caso a cambiar el diseño de sus políticas; nos obligan a explorar las soluciones que se ofrecen a la sociedad, como la adopción de nuevas monedas nacionales para la consecución de objetivos que definamos democráticamente.

Por este motivo las partes adheridas a este proyecto se establecen como un eje internacional con la finalidad de ejercer una presión social, política y cultural, comprometiéndose a interpelar a sus respectivos gobiernos en los parlamentos nacionales y en el Parlamento Europeo para que se abandonen los inútiles y gravosos objetivos presupuestarios como meta de política económica.

La aproximación progresista a la política debe evolucionar en la esta dirección para alcanzar el modelo social delineado en la Carta de Madrid, una auténtica democracia social, económica y política.

Si quieres adherirte, pincha aquí."                   (red mmt)



Carta de Madrid


El modelo de sociedad que queremos, para una genuina democracia social, económica y política.

La culpa del desempleo no la tienen los desempleados. El relato de la expiación es un artificio de la austeridad para debilitar tu justa aspiración de ser rescatado.


El desempleo, la pérdida de derechos y el desmantelamiento del estado social son el resultado de las políticas de rigor que los asesinos sociales hacen en los parlamentos. Con un mercado libre, ellos son más fuertes y tú más débil.

En Europa combaten dos visiones de la sociedad y el futuro. Nosotros estamos del lado del pleno empleo, la intervención estatal y las políticas económicas orientadas al interés público y la felicidad social.

En Madrid activistas de MMT españoles e italianos delimitaron el frente de batalla colocándose en defensa del progreso y de la colectividad. Así nace la Carta de Madrid. Si está de acuerdo con su contenido, ¡fírmala!

 La única manera de eliminar las formas de trabajo degradantes es garantizarle siempre al trabajador una alternativa digna, expulsando así del mercado las ofertas de trabajo que no cumplen con los estándares mínimos.


 

ACCESO UNIVERSAL AL TRABAJO DIGNO

Pero la libertad sin justicia social puede ser también una conquista vana. Pero díganme, en conciencia, ¿pueden considerar verdaderamente libre un hombre que tiene hambre, que está en la miseria, que no tiene trabajo, que es humillado porque no sabe cómo mantener a sus hijos y educarlos? Éste no es un hombre libre. Será libre de blasfemar, de imprecar, pero ésta no es la libertad que yo pretendo
Sandro Pertini, Presidente de la República Italiana entre 1978 y 1985

Con desempleo 0% entendemos una situación en la cual está ausente el fenómeno del desempleo involuntario, una situación que puede ser garantizada de manera persistente en el escenario macroeconómico. 

Para que esto suceda es necesario que toda la fuerza de trabajo disponible sea siempre comprada.
Se parte de la premisa y se recuerda que la oferta de trabajo, simétricamente, corresponde a una demanda de moneda (quien vende trabajo lo hace a fin de adquirir moneda); mayor será la cantidad de divisa de la cual las personas tendrán necesidad, y por consiguiente, de trabajo que ofrecerán en el “mercado del trabajo”, precisamente por causa de la imposición. 

Por otro lado, solo el estado tiene la posibilidad de efectuar un gasto que asegure que toda la fuerza de trabajo sea comprada dado que la moneda necesaria para pagar los impuestos puede provenir solo del gasto estatal1.

Es pues, ante todo, necesario “regular” los niveles de gasto y tributación de forma tal que se mantenga en la economía un nivel de gasto agregado suficiente para comprar todo el trabajo ofertado. Cuanto más se abstiene el privado de gastar, por tanto, más alto deberá ser el gasto público.

 Cuánto más se aumenta el nivel de tributación, tanto menos podrán gastar los agentes del sector privado2, y más deberá el estado aumentar su gasto público para mantener niveles de gasto agregado en el sistema tales que toda la fuerza de trabajo sea “comprada”.

No hay límites a la capacidad nominal de gasto del estado monopolista de la divisa, todo limite al déficit público es auto-impuesto y, si el estado gasta fijando el precio de la propia divisa anclando el importe de una unidad de gasto al importe de una unidad definida y estable de trabajo comprado, se mantiene la relación entre creación de riqueza real y de divisa3 y se maximiza la estabilidad de los precios4.

El Estado realiza este “anclaje” fijando la cantidad de trabajo que el agente privado debe suministrarle a cambio de una unidad de divisa, y asegurando que cualquier sujeto privado que pretende adquirir una unidad de divisa podrá siempre hacerlo, en cualquier momento presente y futuro, suministrando al estado la cantidad de trabajo que ha sido identificada por el mismo estado como el equivalente estable por unidad de divisa. 

El problema de la sostenibilidad de la deuda pública no existe para un estado monopolista de la divisa. Para comprender a fondo esta afirmación también aquí es necesario dar un salto ideológico, para cuya comprensión se remite al lector a la bibliografía y, en concreto, se le invita a leer Los siete fraudes inocentes capitales de la política económica de Warren Mosler.

Garantizar el pleno empleo es de por sí también un mecanismo de equidad territorial, además de social.

A nivel territorial, el desempleo tiende a concentrarse siempre en las mismas zonas debido a dinámicas intrínsecas al capitalismo. Esto desencadena fenómenos de despoblamiento y desarraigo demográfico forzado de los territorios desfavorecidos, con difusión endémica de patologías sociales tales como trastornos psicofísicos, alcoholismo, violencia doméstica y suicidios, que comprometen el potencial económico de las comunidades, la equidad, la dignidad de los individuos, la cohesión y el equilibrio social.

Dentro del marco de las finanzas funcionales antes descrito, a fin de estabilizar la economía al nivel de pleno empleo, de asegurar auténticamente el acceso universal al trabajo poniendo fuera de mercado las formas de trabajo degradantes y con remuneraciones de miseria, debe implantarse un Plan de Empleo de Transición.

1 Toda moneda recaudada con la los impuestos es moneda que ha sido antes creada con el gasto público. Los impuestos no pueden pagar el gasto público sino, al contrario, es la moneda creada con el gasto público que permite la recaudación de los impuestos.
2Cuanta más alta es la tributación, tanta mayor necesidad tendrán los agentes económicos de obtener la moneda y por tanto de vender mayor cantidad de su propio trabajo.
3 Riqueza financiera neta en una divisa, es decir activos financieros detentados por el sector privado (el conjunto de todos los sujetos privados, residentes y no residentes sobre el territorio del país considerado) cuyos pasivos correspondientes son detentados por el sector público, entendido como consolidación entre banco central y secretaría del tesoro.
4 Para profundizar http://www.levyinstitute.org/pubs/wp_864.pdf


 

LA FELICIDAD SOCIAL COMO FIN ECONÓMICO

¿Hasta qué punto es realmente importante la innovación? ¿Tenemos ya la capacidad de elevar el nivel de vida al nivel que Keynes pensaba que habríamos alcanzado en quince años? ¿Nivel en el cual todos, y digo todos, pueden tener alimento, vestido, habitación, en una medida sobradamente superior a sus necesidades, y vidas felices? ¡Absolutamente! No tenemos necesidad de innovaciones, sabemos ya cómo hacer todo eso. Tenemos las tecnologías para hacerlo. Y podemos hacerlo en un año. No tengo dudas sobre esto.
Prof. Randall Wray durante una de sus lecciones de macroeconomía en la Università degli studi di Bergamo.

Es indispensable, a fin de elaborar recetas de política económica que respondan del mejor de los modos a las necesidades sociales, reconocer la divisa como creacion estatal, como instrumento costituido in primis por la persecución de los fines de la autoridad pública, por lo tanto poner el foco en la inexistencia de límites a la capacidad financiera del estado en su propia moneda. Es etado pude siempre comprar todo lo que está a la venta en la moenda de la cual es el monopolista.

Solo partiendo de este discernimiento es posible organizar un proyecto de política económica a la altura de la historia, configurando al estado como agente que gobierna la evolución del capitalismo en el interés general, construyendo el progreso de la sociedad, y garantizando siempre un marco de pleno empleo mediante una gestión elástica del déficit público que comprende todo el conjunto de la política económica, entre ellas también la organización de un Plan de Empleo de Transición.

El salto ideológico necesario para salir del laberinto de la austeridad debe concretarse en la identificación y consecución de dos prioridades políticas, y de los instrumentos de política económica necesarios para realizarlas.

Ante todo es indispensable restituir al estado su papel histórico: el estado debe construir el progreso, entendido como el mejoramiento más generalizado y extendido posible de las condiciones de vida de la población, en el transcurso del tiempo, recobrando el papel de arquitecto del futuro.

Sólo dentro de este marco pude ser definida la segunda prioridad: el acceso universal al trabajo digno (la eliminación, pues, del desempleo). 

En la base de cualquier elaboracion política debe hallarse el justo abordaje de las confrontaciones del uso politico de la divisa. Para curarse de la plaga de la austeridad auto-impuesta es indispensable adoptar un enfoque de finanzas funcionales, en el cual el nivel y composicion del gasto publico y la tributación están regulados para el mantenimiento del pleno empleo y la construccion del progreso social y economico.

Existen siempre restricciones a la capacidad productiva nacional: tecnología disponible, recursos reales y fuerza de trabajo presentes sobre el territorio. Esos límites no representan jamás un obstáculo a la consecución del pleno empleo.

Las políticas públicas deberían diseñarse exclusivamente en base a sus efectos reales, no en base a cuánto reducen el déficit público.


 

EL SALTO IDEOLÓGICO

Todo lo que es técnicamente posible es financieramente posible
Stephanie Kelton. Economista TMM y asesora de Bernie Sanders

No es el momento de pensar en pequeño.

No es el momento de pensar en soluciones de corto aliento, que dejan intacto el funcionamiento del sistema en su totalidad sin eliminar la plaga y sus efectos.

La política debe ofrecer de nuevo a la sociedad la capacidad de visión de futuro que le permita avanzar hacia la felicidad social, hacia un sistema en el cual la vida se elige y no se padece, hacia una mejora de la calidad de la democracia, hacia una realidad en la cual prevalezcan las condiciones para una auténtica participación de los pueblos en la vida y para el desarrollo de la sociedad. Las condiciones para una auténtica democracia política, económica y social, en la cual las personas son dueñas de su propia vida y los pueblos de su propio destino.

Contra el interés de quienes hoy son oligarquía.

Para conseguirlo es necesario reconocer el trabajo como fuente insustituible y necesaria de riqueza real.

Trabajo al cual hoy la tecnología1 confiere posibilidades como nunca antes, posibilidades que si son completamente utilizadas harían posible la consecución de un nivel de vida hasta ahora nunca conocido por las poblaciones, permitiendo el desarrollo de una forma de capitalismo virtuosa tanto en la dimensión social como en la ambiental..

Trabajo que hoy, si está completamente expresado en sus potencialidades mediante el pleno empleo, puede eliminar la pobreza – en sus acepciones multidimensionales – y construir el progreso.

La Teoría Monetaria Moderna, aun manteniéndose fiel al espíritu de Keynes pero superando su literalidad, explica y demuestra que solo quien crea la moneda en régimen de monopolio2, el estado3, tiene la capacidad financiera suficiente para garantizar, siempre y en toda circunstancia, el pleno empleo.

 La TMM evidencia como cualquier limite apriorístico al gasto del estado solo sirve para mantener en vigor un cierto nivel de desempleo que, como explicaba M. Kalecki (1943), sirve a su vez para “disciplinar el trabajo”, para chantajear la base del tejido económico y social, por tanto, para promover y consolidar el poder de la aristocracia capitalista.

1 La tecnología consiste en el conjunto de las posibles técnicas de realización, por tanto en el conjunto de las técnicas empleables por el trabajo. La tecnología en si misma nunca puede impedir que toda la fuerza de trabajo sea comprada dado que consiste solo en las posibles soluciones de organización de la actividad laboral.

Monopolio de la riqueza financiera neta en una divisa para el sector privado, es decir activos financieros detentados por el sector privado (el conjunto de todos los sujetos privados, residentes y no residentes sobre el territorio del país considerado) cuyos pasivos correspondientes son detentados por el sector público, entendido coma la consolidación entre el banco central y la secretaría general del tesoro.

3 En la zona euro, desde el punto de vista monetario, el “estado” es la unión económica y monetaria europea (UME), de la cual los estados nacionales son parte orgánica. La escasez de euros y el desempleo son condiciones que la UME se auto-impone, siendo la propia UME la única creadora de euros, y solo la UME pude eliminar el desempleo en euros (la persistencia en el sector privado de oferta de trabajo, por parte de trabajadores que buscan conseguir euros, que no se compra).


 

EL PLAN DE EMPLEO DE TRANSICIÓN

No existe ningún “mercado del trabajo”, los trabajadores no tienen ninguna elección, porque si rechazan el ingreso que se les propone desde las empresas, mueren.
Alain Parguez

El Plan de Empleo de Transición1 (PET) es un programa permanente de empleo público de mano de obra no especializada, que no debe confundirse con el empleo en el sector público tradicional ya que está separado de él. El PET ofrece un trabajo a todos los que desean trabajar y están en las condiciones de hacerlo, con una retribución establecida por encima del umbral de pobreza y en condiciones dignas.

El Plan representa una ventaja no solo para quién accede a él, típicamente alguien que ha perdido su propia ocupación anterior en el sector privado, sino también en general para cualquier trabajador, porque ya nadie en el sector privado estará obligado a aceptar remuneraciones que lo fuercen a vivir por debajo del umbral de la pobreza o aceptar condiciones laborales, peligrosas o indignas. 

Con el Plan se incrementa, empezando por los más débiles, el poder negociador de todos los trabajadores.

El Plan redefine el espacio en el cual las fuerzas de “mercado” en el sistema de compraventa de la fuerza de trabajo2  pueden interactuar, volviendo a priori imposible el desarrollo de situaciones de trabajo degradantes.

Organizado sobre la base territorial local y dirigido a la consecución de objetivos de interés público, este Plan favorece el tránsito de la situación de desocupado a la de empleado en el sector privado – de allí el término “de transición” – y ofrece a los que acceden a él la posibilidad de experimentar un periodo de continuidad laboral planificada, participando concretamente en la vida de la comunidad mediante la propia involucración en el contexto laboral. 

También, por ejemplo, para quienes han padecido un largo período de privación de libertad, de adicción, de desempleo, y que por esto son percibidos como difícilmente empleables por el sector privado incluso en un entorno de fuerte expansión económica. Con el Plan de Empleo de Transición no solo se eliminan los obstáculos a la participación en el trabajo productivo, sino también para quienes por lo general son discriminados por su procedencia, género o religión. 

En una situación de desempleo 0% muchos de los problemas críticos derivados del fenómeno de la inmigración son mitigados, entre otras razones, porque nadie podrá percibir al inmigrante como alguien que “roba el trabajo”, puesto que no habrá escasez de puestos de trabajo sino, más bien, escasez de trabajadores desocupados.

Además desde siempre el trabajo es la principal “infraestructura social” en el que el hombre se ubica y adquiere su identidad. La exclusión forzada del trabajo significa exclusión de la colectividad, mientras que la participación en el mundo del trabajo garantiza al hombre una participación en la vida de la colectividad.

Está en el interés de todos los trabajadores, también de aquellos más cualificados, que quienquiera que esté en condiciones de trabajar y desee hacerlo, tenga acceso al trabajo. En economía se puede distribuir, en el plano real de bienes y servicios, solo lo que se crea; por esto es justo que, además de garantizar a todos el ingreso necesario para la vida, se garantice también la inclusión en el circuito de la producción y de la vida activa en la sociedad a quien se encuentra en condiciones de hacerlo.

¿POR QUÉ UN EMPLEO Y NO SOLO UNA RENTA?

Una renta universal incondicional no resuelve el problema crítico de la discriminación en el acceso al mundo productivo y dejaría a los perceptores de tal renta apartados del sistema social que universal e históricamente caracteriza a la Humanidad, basado en el trabajo, sobre el cual las personas construyen cotidianamente el presente y el futuro con sus propios esfuerzos.

 Se trataría además de una nueva extracción sobre los trabajadores de los resultados de la actividad productiva, una adicional a la que ya ha realizado el capital. Esto involucraría no solo una redistribución de la riqueza real en perjuicio de los trabajadores, sino incluso una reducción de la renta real agregada3 .

Ciertamente es deseable que haya formas de protección para quienes no se encuentran en condiciones de trabajar o para sujetos para los cuales está en el interés público que no trabajen, como por ejemplo los estudiantes, pero en los casos restantes está en el interés público poner la inclusión en el proceso productivo como base de la fuente de ingresos.

1 Conocido también como Employer of Last Resort (ELR) o Plan de Trabajo Garantizado (PEG) 
2 El así llamado “mercado del trabajo”
3  A causa de la descomposición de la fuerza de trabajo derivada de su no contribución al trabajo, es plausible una reducción del producto de esa fuerza de trabajo.


 

EL ESTADO COMO ARQUITECTO DEL FUTURO

Es el motivo por el cual considero al estado como trascendental. Siguiendo las políticas motivadas por las leyes verdaderas de la economía, el Estado permite a las personas, cada uno como individuo libre y autónomo, acceder a un nivel superior de conocimiento, felicidad, descubrimiento de su futuro: el acceso al Universo.
Alain Parguez

El estado es el sujeto que ha configurado el planteamiento socio-institucional sobre el cual el capitalismo se ha desarrollado y ha tomado forma. La autoridad política no debe solo actuar a posteriori en la cura de las patologías del capitalismo, sino que es fundamental para alcanzar el progreso económico y social actuando también a priori, estableciéndose como “arquitecto del futuro”.

 El estado arquitecto del futuro es la clave para la emancipación, la libertad, la esperanza. Es un elemento de estructura, no de superestructura.

El estado es el único sujeto dotado de la capacidad financiera que permite realizar las inversiones sobre el futuro y afrontar los retos históricos a los que el sector privado no puede y no quiere enfrentarse. 

Es el único que pude garantizar el acceso universal a los derechos fundamentales para el pleno desarrollo y la participación económica y social de la persona. Es el único que puede hacerse garante de la construcción de una auténtica democracia económica, política y social.

Es el único que puede diseñar el sistema de forma tal que las relaciones de fuerza que se desarrollan en la sociedad no lleguen nunca a ser tan desequilibradas como para consentir a las patronales de la aristocracia capitalista determinar en soledad el devenir histórico de las naciones, tal como ha sucedido casi siempre hasta hoy.

Investigación científica y médica básica, dotación de infraestructuras materiales e inmateriales, inversiones con largos periodos de retorno social, frecuentemente implican elevados riesgos de fracaso y tal cantidad de previsión y “paciencia” que nadie en el sector privado está en condiciones de encargarse de ellas1.

El primero de los “sectores estratégicos”, la primera inversión real para una comunidad, son la infancia y la juventud. Las capacidades que los niños desarrollarán en el futuro serán las únicas capacidades de las cuales las sociedades del futuro estarán dotadas. Los niños son la inversión de largo plazo más importante que se pueda hacer, y están entre los primeros damnificados por la plaga de la austeridad.

Por inversión en la infancia y la juventud se entiende la asignación de recursos en todas aquellas actividades que fomentan el desarrollo personal, el crecimiento también de aquella imaginación necesaria para la completa expresión de la capacidad creadora del individuo y, por consiguiente, de la sociedad. El acceso a aquellas experiencias, a los caminos de la vida que forman al hombre incluso antes que al trabajador. 

El acceso universal al descubrimiento de la naturaleza, a la práctica deportiva como actividad social y cultural antes que física, a la producción artística y artesanal, al descubrimiento del territorio, y ciertamente a la instrucción de calidad para una igualación sustancial de las oportunidades. Igualdad de oportunidades como condición confirmada a lo largo de todo el recorrido vital de las personas, y no solo “una tantum” cuando éstas entran en liza.

 “No basta con garantizar oportunidades al inicio de la carrera”2 y no es permisible ni mucho menos poner un privilegio – el acceso a las experiencias que fomentan el desarrollo pleno de la persona – “como legitimación de un segundo privilegio (una condición económicamente más elevada)”3.

El estado debe favorecer el acceso a un nivel superior de conocimiento interdisciplinar que permita a las personas madurar en el conocimiento del propio “yo histórico”, desarrollando la habilidad para perseguir objetivos corales, creando conjuntamente las condiciones para una pacífica co-evolución entre hombre y naturaleza articulada en una relación simbiótica y no ciegamente predatoria.

1 Como demuestran los trabajos de la profesora Marianna Mazzucato
2 De La economía del bien común, op. cit.
3 De La jungla retributiva de Ermanno Gorrieri, el Mulino, Bologna, 1972


 

EL MERCADO ES UNA CONSTRUCCIÓN SOCIAL ESTATAL

El dinero no solo precede a los mercados y a los intercambios reales tal y como son entendidos en la economía dominante sino que también emerge como un mecanismo social de distribución, generalmente por el poder de alguna autoridad (ya sea una antigua autoridad religiosa, un rey, una potencia colonial, un moderno estado-nación, o una unión monetaria). El dinero, puede decirse, es una “criatura del estado” que ha jugado un papel clave en la transferencia de recursos reales entre las partes y la distribución del excedente económico
Pavlina Tcherneva, Money Power and monetary regimes 2016

El mercado no es un fenómeno natural, no tiene características fijas e ineluctables. El mercado es una construcción social cuyo funcionamiento puede responder tanto al interés general como a la exclusiva ventaja de intereses particulares. 

Tras la violencia del mercado y, en particular, tras el desempleo que aflige el así llamado “mercado del trabajo” –el sistema de compraventa de la fuerza de trabajo–, se ocultan opciones políticas en lo que respecta a la medida en la cual dejar inactivo el tejido económico, opciones que pasan siempre por las decisiones en el ámbito del gasto público y de la tributación. 

Rigurosos y arbitrarios límites al déficit, como los vigentes en la UE, comprometen a priori el resultado de la vida económica de las personas. También de aquéllos más meritorios y capaces.

La TMM ilustra como los mercados en las diversas divisas específicas, los sistemas generalizados de venta de trabajo, bienes y servicios a cambio de una moneda establecida, son construcciones sociales públicas.

 Construcciones erigidas de modo colateral a partir del poder de imponer a los residentes en un territorio determinado una tributación denominada en una cosa específica, generando en la población la oferta de trabajo de personas y bienes y servicios de las empresas a la autoridad política monopolista de la moneda y a quienquiera que haya obtenido su moneda, dando por consiguiente lugar al mercado, que de hecho es pues uno de los productos de esta construcción social artificial, y por tanto no existe en condiciones “naturales”.

La existencia de un mercado se basa en la existencia de una moneda específica que hace necesarios los intercambios. La “confianza” por parte de los agentes al aceptar la moneda como “dotada de valor” se basa sobre el hecho de que esta moneda será el único medio aceptado como pago de los impuestos por parte de la autoridad política que impone los tributos. Este es el fundamento del “valor” de la moneda. Los impuestos dan lugar al mercado.

Las monedas y sus mercados son creaciones estatales. No existían el franco suizo ni el sistema de compraventa de la fuerza de trabajo en francos suizos antes de que el estado helvético lo concibiese, y lo mismo vale para la corona noruega o cualquier otra divisa estatal.

Las precondiciones para el mercado en una cierta moneda son impuestas por el creador de dicha moneda, y nadie tiene una capacidad de gasto igual a la de su monopolista. La moneda es de hecho impuesta por el estado como mecanismo para aprovisionarse de parte de la producción económica.

Nadie es financieramente más sólido que el estado soberano en el ámbito de lo que se halla denominado en su divisa. Un estado dotado de una moneda propia en régimen de cambio fluctuante, no vinculado a las divisas de otros estados o a metales preciosos (ni a ninguna otra mercancía), jamás dejará de pagar sus deudas denominadas en la moneda de la cual es el monopolista. Esta es la verdad que las oligarquías ocultan para conservar el control sobre la sociedad.

Cuando se trata de euros, nadie es más fuerte que la Unión Económica y Monetaria Europea (UME), y todos los limites financieros que la UME se impone, como también hacen los EEUU y muchas otras autoridades políticas monopolistas de la propia divisa, son auto-imposiciones. Son opciones políticas justificadas con una narración falsa, son la plaga.

El estado monopolista de la divisa tiene siempre la posibilidad de conseguir que en la economía haya un gasto suficiente para activar completamente la capacidad productiva y la fuerza de trabajo presentes sobre el territorio.

 Los EEUU, el Reino Unido, y técnicamente también la UME como cualquier sujeto monopolista de la moneda, tienen siempre la posibilidad de eliminar el desempleo y eliminar el cuello de botella monetario al pleno desarrollo económico y social, a la completa expresión de las potencialidades sociales y economicas de los pueblos.

El estado monopolista de la divisa tiene la posibilidad de configurar aquello que caracteriza los sistemas capitalistas, la compraventa de la fuerza de trabajo, poniendo fuera del mercado puestos de trabajo caracterizados por una remuneración inferior al umbral de la pobreza y por condiciones degradantes, maximizando simultáneamente la estabilidad de precios.
Los estados pueden no obstante – y frecuentemente lo hacen – decidir auto-limitar su propio espacio de actuación vinculando el uso de su divisa a tipos específicos de cambio con otra divisa o mercancía o bien, directamente, limitando el gasto público.


 

LA PLAGA

En medio de una gran abundancia nuestros líderes promueven la privación.
Se dice que la asistencia sanitaria nacional es insostenible, mientras camas hospitalarias se quedan vacías. Se dice que no podemos permitirnos asumir más docentes, cuando muchos docentes están desempleados. Y se dice que no podemos permitirnos los comedores escolares, cuando los alimentos sobrantes se están tirando a la basura.
Warren Mosler, Soft Currency Economics, 1993
Texto clave de la Teoría Monetaria Moderna

La lógica de la austeridad es un discurso contagioso, que culpa de la pobreza a los propios pobres. Personas y pueblos inadecuados, indignos del privilegio de poder expresar al máximo sus capacidades, y por consiguiente de ser admitidos equitativamente en el reparto de la riqueza producida.

La insuficiencia, culpa que debe ser expiada por las naciones a través de la abstinencia crónica del gasto, de la inversión, del consumo. El perdón del dios impersonal y natural del mercado requiere sacrificios sociales inevitables.
La plaga hace por tanto necesaria la construcción y la reiteración de un sistema económico que comprime progresivamente los espacios para la empatía, la confianza, la fraternidad y la democracia, promoviendo endémicamente la desconfianza, el resentimiento y la angustia.

La plaga sofoca las fuerzas que guían el progreso, condena la política y el estado a la irrelevancia, dejando el campo abierto a las oligarquías económicas y a su violencia. En este marco, en el cual el poder no depende ya del consenso sino del peso económico y financiero detentado, las oligarquías construyen el contexto que exalta su propia hegemonía. Construyen la peor forma de capitalismo autoritario. 

Una forma de capitalismo en la cual a priori, por una lúcida elección macroeconómica, no hay nunca suficientes puestos para todos, y en la cual necesariamente reina la forma de competición más destructiva, la lógica del mors tua, vida mea que, al tender hacia la eliminación del otro, hace perder al fenómeno económico toda relación con el interés general1

 Se configura así una sociedad de la discriminación sobre la base de la eficiencia, una sociedad que deja espacio solo a quien presenta mejor dotación o posicionamiento social, negando a los demás, a priori, el acceso a una vida plena. Discriminación no menos destructiva que las basadas en las ideas, la raza o el género.

1 Pasaje inspirado en el libro de Stefano Zamagni La Economía del bien común, 2007, Cittat Nuova ed."

21/6/18

La administración norteamericana utilizó un algoritmo para decidir en qué casos una persona debe recibir atención en el hogar. De repente se cortaron muchas de esas ayudas, y ancianos que habían estado recibiendo cuidados en casa durante años se quedaron sin ella. ¿Qué había cambiado? El algoritmo no tenía en cuenta el contexto

"Su objetivo es acabar con las llamadas black boxes (cajas negras), sistemas automatizados y totalmente opacos que usan los gobiernos para decidir cuestiones fundamentales para la vida de las personas, como a quién conceden ayudas a la dependencia. 

"Nadie sabe cómo funcionan ni los criterios que se utilizan para entrenar a esas máquinas", denuncia la experta, a quien la Administración Obama encargó organizar unas jornadas sobre las implicaciones sociales de la inteligencia artificial en 2016.




Crawford participó la semana pasada en el Conversatorio sobre Inteligencia Artificial y su Impacto en la Sociedad, organizado por el Ministerio de Energía y Agenda Digital en Madrid, donde presentó las conclusiones de su informe Algorithmic Impact Assesment, una guía para detectar las injusticias y perfeccionar los algoritmos desde los poderes públicos.

Pregunta. El mundo digital está reproduciendo las desigualdades del mundo real. ¿De qué fuentes se extraen los datos para el entrenamiento de los algoritmos?

Respuesta. Hay que entender cómo funcionan los sistemas de inteligencia artificial. Para enseñarles a distinguir un perro de un gato le damos millones de imágenes de cada uno de esos animales. Los entrenamos para que aprendan a identificar. El problema es que esos mismos sistemas, esos software, los está usando la policía en Estados Unidos para predecir crímenes. 

Entrenan al algoritmo con fotos de procesados, con datos de los barrios en los que se registran más delitos o en los que más arrestos se han registrado. Esos patrones tienen un sesgo, reproducen estereotipos y el sistema de inteligencia artificial lo toma como única verdad. Les estamos inyectando nuestras limitaciones, nuestra forma de marginar.

P. ¿Esos datos se recopilan de Internet de forma aleatoria?

R. Se usan bases de datos. Una de las más populares y más usadas por las tecnológicas es Image Net, que contiene 13.000 imágenes. En el 78% de ellas aparecen hombres y el 84% de ellas, blancos. Esas son las referencias para cualquier sistema entrenado con ese kit. La forma en la que etiquetamos las imágenes está muy relacionada con nuestra cultura y nuestro constructo social. Image Net se creó recopilando fotografías de Yahoo News entre 2002 y 2004. 

La cara que más aparece es la de George W. Bush, que era el presidente de Estados Unidos en ese momento. Hoy todavía es una de las bases de datos más utilizadas. Los sistemas de inteligencia artificial parecen neutrales y objetivos, pero no lo son. Te cuentan una versión muy particular de la historia.

P. ¿Qué empresas están interesadas en destinar recursos para analizar esos sesgos?

R. En Microsoft lo hemos hecho. En nuestro estudio Man is to Computer Programmer as Woman is to Homemaker? detectamos que los hombres se asocian habitualmente con profesiones como políticos o programadores, y las mujeres con modelo, ama de casa, madre... Analizando cientos de textos se extraen esos patrones, esos estereotipos sociales que después replican los algoritmos.

 Por eso si buscas en Google imágenes la palabra médico, te aparecerán fotos de hombres con chaquetas blancas. Si pones enfermero, solo verás mujeres en hospitales. Cuando la gente ve eso automáticamente se refuerzan las formas más básicas de sesgo. Hay que empezar a cuestionar cómo se han construido esos sistemas.

P. En Europa todavía no es tan habitual que los gobiernos empleen la Inteligencia Artificial para la toma de decisiones. ¿Qué impacto está teniendo en Estados Unidos?

R. Los medios publicaron el pasado marzo cómo se está usando por parte de la administración un algoritmo para decidir en qué casos una persona debe recibir atención en el hogar. De repente se cortaron muchas de esas ayudas, y ancianos que habían estado recibiendo cuidados en casa durante años se quedaron sin ella. ¿Qué había cambiado? El algoritmo no tenía en cuenta el contexto y tomaba malas decisiones. 

Nadie había evaluado el sistema para ver cuánta gente se había quedado fuera. Fue un escándalo en Estados Unidos. Es un ejemplo de un sistema aplicado sin la suficiente investigación. Las personas con menos recursos económicos y menos nivel educativo son las que lo están sufriendo primero.

P. ¿Deberían los gobiernos hacer públicos esos algoritmos?

R. En uno de los informes que publicamos el año pasado en AI Now Research Institute, lanzamos una recomendación crucial: que los gobiernos dejen de usar sistemas algorítmicos cerrados. Tendrían que permitir a expertos independientes auditar esas fórmulas para detectar dónde están las flaquezas, los sesgos. Esa parte es muy importante para asegurar la igualdad de oportunidades. Nos dimos cuenta de que hasta ese momento nadie había publicado ninguna investigación sobre ese tema, no había ninguna guía. 

Formamos un equipo de expertos en derecho, ingeniería, ciencias de la computación, sociología y elaboramos un mecanismo para ayudar a los gobiernos a desarrollar un sistema transparente que permita a los ciudadanos conocer los detalles, si sus datos se han procesado de forma correcta. Si no, nunca sabrán cómo se ha tomado una decisión que afecta directamente a su vida, a su día a día.

P. ¿Han probado ya su método contra los sesgos con alguna administración?

R. Lo estamos probando con el ayuntamiento de Nueva York, es la primera ciudad en implementarlo de Estados Unidos. Estamos midiendo cómo afectan los algoritmos a los ciudadanos. También lo hemos presentado en la Comisión Europea y en España, donde en un mes se publicará el primer informe sobre las consecuencias de la IA encargado por el Ministerio a un comité de expertos. 

Espero que si finalmente se produce el cambio de Gobierno, salga adelante (esta entrevista se realizó antes de la moción de censura a Mariano Rajoy). Europa ha llegado tarde al juego y por eso tiene que aprender de los errores de Estados Unidos y China, países en los que más avanzada está la aplicación de la IA a la toma de decisiones pública.

P. Y las empresas como Facebook, ¿deberían estar obligadas a hacerlos públicos?

R. Mirar los algoritmos de Facebook o Google no nos ayudaría. Son sistemas masivos y complejos con cientos de miles de algoritmos operando al mismo tiempo, y están protegidas por el secreto industrial. Los gobiernos no van a usar esos algoritmos, van a crear sistemas públicos y por eso deben ser abiertos y transparentes. Igual no para el público en general, pero sí para comisiones independientes de expertos.

P. La inteligencia artificial está cada vez más presente en los procesos de selección de las empresas. ¿A qué tipo de perfiles perjudica esta tecnología?

R. En Estados Unidos hay una nueva empresa, Hirevue, que recluta nuevos perfiles para compañías como Goldman Sachs o Unilever usando inteligencia artificial. Durante la entrevista te graban y monitorizan 250.000 puntos de tu rostro para después analizar tus expresiones. Con esos datos determinan si serás un buen líder o si serás o no honesto. También estudian el tono de tu voz y sacan patrones de comportamiento.

 No podemos asumir que sabemos cómo es alguien por sus expresiones, no existe una base científica. En el siglo diecinueve se popularizó la frenología, que se basaba en descifrar aspectos de la personalidad con el análisis del rostro. Otro punto peligroso es que las empresas buscan personas que se parezcan a sus actuales empleados, y el impacto que eso tiene en la diversidad es tremendo. Están creando monoculturas.

P. ¿Cree que ha llegado el momento de desmitificar algunas creencias sobre la inteligencia artificial, como que las máquinas podrán tener conciencia? ¿Cuánto daño están haciendo algunos gurús?

R. Es una terrible distracción de los verdaderos problemas que genera hoy la IA. Habitualmente, son los más ricos y poderosos hombres de Silicon Valley los que más temen la Singularidad, la hipotética rebelión de las máquinas, porque no tienen otra cosa de la que preocuparse, de la que sentir miedo. 

Para el resto de nosotros, los temores van sobre cómo consigo un empleo, cómo llego a final de mes y pago mi alquiler, o cómo pago mi seguro médico. Pensar que las máquinas van a tener sentimientos es un malentendido, es no tener idea de cómo funciona la conciencia humana, que es imposible que una máquina replique.Tenemos cuerpo, unas conexiones muy complejas, que no son solo impulsos cerebrales.

Somos cuerpos en un espacio, viviendo en comunidad y en una cultura. La gente ve la palabra inteligencia artificial y piensa que estamos creando inteligencia humana, cuando lo que estamos haciendo es diseñar patrones de reconocimiento y automatización. Si lo llamásemos automatización artificial, el debate cambiaría totalmente."               (Entrevista a la investigadora de Microsoft, Kate Crawford, Ana Torres, El País, 18/06/18)

20/6/18

Eutanasia. Apunte para una reforma constitucional

"Los derechos fundamentales constitucionalizados no son naturales, sino convencionales, históricos. Por eso es posible proponer que su catálogo sea modificado. Y no para restringirlo, sino para consolidarlo y adaptarlo a necesidades básicas de los seres humanos que aún no han obtenido reconocimiento constitucional.

El inmediato derecho pendiente de reconocimiento constitucional es la eutanasia.  

La eutanasia es el suicidio asistido.
 
Derecho a la eutanasia no es el derecho al suicidio. Éste último ya lo tenemos. La tentativa de suicidio no es ilegal. La eutanasia es el derecho a ser ayudado lícitamente por otras personas para terminar voluntariamente con nuestra vida sin dolor y con dignidad.
 

Las instituciones, los nosotros —el Estado, la familia, una religión, cualquier otro tipo de comunidad— tiene deberes especiales de protección sobre cada una de las personas hasta que éstas alcanzan su mayoría de edad: la edad convenida para ser vistas por las instituciones como personas autónomas.
 

Así, la familia, por poner un ejemplo, y sea lo que se entienda culturalmente por familia, tiene el deber de proteger la vida de sus miembros menores. Pero no lo tiene para siempre: de otro modo les negaríamos a las personas su autonomía.
 

En culturas como la española, tanto y tan mal modeladas por visiones talibánicas del cristianismo, resulta difícil hablar de eutanasia sin escapar a la persecución del irracionalismo. Por eso evitaré argumentar sobre cuestiones ya debatidas en áreas culturales próximas y afirmaré sin más la autonomía personal.

 Ningún estado, ninguna religión, está por encima de nuestra conciencia moral personal. Argüiré que las cuestiones jurídicas que se plantean en torno a la eutanasia —autonomía de la voluntad, casos de menores, plazos de mantenimiento de la decisión de bien morir, garantías para los asistentes o ayudantes, etc.— han sido bien resueltas en otras legislaciones. Basta con copiarlas o adaptarlas.
 

Solamente parece necesaria una distinción conceptual. Se trata de la que media entre los llamados cuidados paliativos, aplicados a enfermos terminales, y la eutanasia. Los primeros son ya un deber por lo menos moral para los facultativos médicos en casos para los que no se ve remedio; la eutanasia, en cambio, puede tener cualquier motivo, por el que las instituciones no habrían de preguntar; los motivos no importan: son personales; y quienes ayuden a morir no han de ser necesariamente facultativos.
 

La eutanasia, entendida como el derecho a que te ayuden a morir, ha sido reconocida en años recientes por Bélgica, Holanda y Luxemburgo. En Suiza la eutanasia es legal desde los años cuarenta del siglo XX

Son muchas las personas que viajan a ese país, como antaño se viajaba a Inglaterra cuando en España se prohibía el aborto, para hacer efectivo su derecho a morir, voluntaria y dignamente. En Suiza el suicidio asistido es legal, siempre que quien ayude no lo haga por motivaciones personales interesadas.
 

Constitucionalizar la eutanasia en España significará eliminar del espacio político-jurídico una diferencia más entre ricos y pobres."         

(Juan-Ramón Capella es catedrático emérito de Filosofía del Derecho. InfoLibre, 13/05/18)

19/6/18

“Hay feminismos negros, islámicos, distintos al occidental, y todo es lucha por la igualdad”. Nosotras trabajamos por un feminismo islámico, no contra nadie, pero, la realidad es que es más fácil ver a una mujer sin hijab defendiendo a una mujer que lo lleva, que una mujer con hijab abogando por una que no lo lleva


Khadija Afkir y Nessrin El Hachlaf

"Nessrin El Hachlaf Bensaid vive entre dos orillas, dos culturas, dos mundos. Nació en Alhucemas hace 32 años (“me siento rifeña con todas las consecuencias”, aclara) pero su familia se instaló en Collado-Villalba (Madrid) cuando ella era niña. 

Estudió en la Universidad Carlos III una doble licenciatura en Derecho y Periodismo, y sus primeros pasos profesionales bascularon entre ambos terrenos, hasta que se decidió por el jurídico.

 En su despacho atiende casos penales y de extranjería, y un día a la semana acude a la asociación Kifkif para asesorar a migrantes y refugiados LGTBIQ con dificultades, que piden cita a través del equipo psicosocial del que forma parte Khadija Afkir El Majrissi, española de 22 años, licenciada en Trabajo Social por la Universidad Complutense.

¿Cuál fue vuestra posición respecto a la movilización del 8-M?

Khadija Afkir: El 8 de marzo fue muy necesario. Aunque hayamos avanzado, hay mucho por hacer, y hay tanto que no se ve… Me encantaría que todas las mujeres estuviesen empoderadas, para que hagan lo que quieran, que nadie nos diga lo que tenemos que hacer.

 He vivido en una casa tradicional, pero tenía como referentes a mis hermanas, que lucharon por lo que querían, por ellas mismas en realidad. La lucha feminista es importante para poder dar a mi generación –pero también a la de mi madre– una base, algo que visibilizar, que sepan que hay algo más, que luchen por sus derechos, porque tenemos derechos, por mucho que nos digan que los tenemos limitados, que tenemos que tener en cuenta a la familia, etcétera. 

Nessrin El Hachlaf: Es necesaria, imprescindible, diría yo, una movilización de toda la sociedad. El 8-M eran importantes los paros de las mujeres, pero hacía falta también que los hombres de nuestro entorno participasen y apoyasen, porque ellos han de formar parte del movimiento feminista.

¿En qué situación se encuentran las mujeres musulmanas que viven en España?

Nessrin El Hachlaf: El imaginario que se tiene de la mujer musulmana está muy dañado, porque se confunde con la mujer culturalmente árabe, que no es lo mismo. Una cosa es ser mujer de cultura árabe y otra ser una mujer de religión islámica. 

Una mujer musulmana es una mujer empoderada, más que nada porque el Islam prácticamente nace con mujeres. Sí, la cultura árabe puede ser opresora, someter más a la mujer, igual quizá que otras culturas, pero la religión islámica en sí no es opresora ni somete a la mujer, porque ni el Corán ni las leyes religiosas lo manifiestan así.

 El Corán da mucha importancia a la mujer, se habla desde el primer momento de mujeres y hombres en la misma perspectiva, no hay diferencias. Han sido la cultura del patriarcado y el machismo los que han marcado las diferencias, que no tienen que ver con la religión, aunque a día de hoy los medios de comunicación y la sociedad, y Occidente en su conjunto, con sus ‘’gafas de intentar salvar el mundo y salvar Oriente Medio’, siempre nos presentan como sumisas o como relegadas, en un segundo plano. Y lo cierto es que hay de todo, no me gusta generalizar.

¿Dónde podemos encontrar mujeres musulmanas empoderadas?

Nessrin El Hachlaf: Hay mujeres musulmanas empoderadas, claro que las hay. Y respecto a las mujeres relegadas a los roles sociales tradicionales, no significa que sean sumisas simplemente porque se dedican al hogar o porque hayan decidido ser madres y no trabajar, eso no es una característica de sumisión. El mensaje fundamental es que no se puede generalizar, hay que conocer a las personas por lo que son y por lo que representan.

¿Habéis sufrido algún tipo de discriminación o rechazo en España?

Nessrin El Hachlaf: Sí, la discriminación que yo he sufrido no proviene solo de la comunidad o del país de acogida, que es España, sino que muchas veces donde más la he sufrido ha sido en mi propia comunidad. 

En ocasiones no se entiende que pueda haber una mujer con un rol distinto al que se considera que debe tener; he recibido muchas reprimendas desde diferentes ámbitos, muchas llamadas, muchos mensajes desde la comunidad marroquí diciéndome que cómo se me ocurría decir eso, que como tenía la osadía de decir eso cuando soy musulmana, que estaba atacando a toda la comunidad. 

Y dije que no, que no era esa la cuestión, sino que la realidad es que es más fácil ver a una mujer sin hijab defendiendo a una mujer que lo lleva, que una mujer con hijab abogando por una que no lo lleva. Me parece irónico que yo pueda defender o representar a cualquier tipo de persona y defender sus derechos, y que a la inversa eso no ocurra. Porque nos señalan. Las mujeres que llevan hijab siempre señalan a las mujeres que no lo llevan.

¿Las mujeres musulmanas os señalan, os censuran?

Nessrin El Hachlaf: Negarlo sería mentir. Independientemente de las coacciones, seguiré diciéndolo: sí, me he sentido discriminada por mujeres que llevan hijab, me han achacado que no puedo hablar sobre el Islam y no puedo representarlas porque no llevo hijab, cuando sé qué es el Islam porque soy una mujer musulmana. 

Alguna gente no entiende que puedas ser musulmana practicante pero que no lleves hijab, y que a la vez estés en una asociación de defensa del colectivo LGTBI. Cuando anuncié en Facebook que empezaba a trabajar con Kifkif, recibí llamadas y mensajes por privado diciéndome que si había ‘salido del armario’.

 La gente tiene la mentalidad tan cerrada que no pueden concebir que una mujer como yo, musulmana y abogada, pueda luchar por los derechos del colectivo, sea el que sea.

Sexualidad y religión pertenecen a la esfera privada, ¿no?

Nessrin El Hachlaf: Por supuesto que la religión es un tema de la esfera privada, no tengo por qué ponerme un cartel diciendo que soy musulmana y que rezo cinco veces al día. No tengo por qué dar explicaciones ni sobre eso ni sobre mi orientación sexual, o con quién me acuesto.

 Pero parece que la gente siempre necesita explicaciones. Para mí el mensaje fundamental es que se reconozca a la persona por quién es, por cómo es y por sus actos, independientemente de la vestimenta que lleve o la sexualidad que tenga.

¿Qué mujeres musulmanas con formación podemos ver ahora mismo en la esfera pública española? ¿Qué referentes existen?

Khadija Afkir: Las hay, pero no son visibles. A veces se da un cargo o un papel social o institucional a una persona inmigrante solo para quedar bien, como una cuota. Y no se trata de eso. Nosotras valoramos mucho la formación. En la cultura árabe hay más fracaso escolar entre los hombres que entre las mujeres, mientras no se les coarte las posibilidades de estudiar, claro. Es curioso, los chicos de mi familia que han estudiado una carrera son muy pocos.

Nessrin El Hachlaf: Hay mujeres que trabajan en una variedad de campos. Hay doctoras, farmacéuticas, mediadoras, psicólogas… En la asociación de abogados marroquíes residentes en el extranjero, de la que formo parte, el 80% somos mujeres. Es cierto que haría falta más visibilidad en la esfera pública.

Khadija Afkir: Y más accesibilidad, porque tan válido es llevar hijab como no llevarlo. Que si una mujer decide llevarlo no se le cierren puertas laborales porque lo lleva. Qué mas da que lo lleve o no lo lleve, no es incompatible con su capacitación profesional.

¿Influye en la valoración laboral de una mujer que lleve o no hijab?

Nessrin El Hachlaf: He llevado muchos casos de mujeres que decidían comenzar a llevar el hijab y que fueron despedidas de su puestos de trabajo basándose en que no cumplían con el código de vestimenta de la empresa. 

Empresas a las que hemos llevado ante los tribunales para recordarles no solo el derecho a la libertad religiosa, sino también el derecho a la propia imagen, demandas que han tenido resultados favorables a los intereses de nuestras representadas.

Khadija Afkir: A veces el problema es el nombre, que quizá es más impactante que la imagen. Si pasas el filtro del nombre, ya está; si eres válida, claro, y el hijab va a ser secundario. 

Pero nuestro nombre es un problema. En la universidad pasan cosas como que no se esfuerzan en decir bien tu nombre, sé que mi nombre no es fácil pero es que nací aquí, es que soy española, y no puede ser que el día de mi graduación lo pronuncien mal, y al final digan: ‘Bueno, sube’. 

Llevamos años con personas de origen árabe en las aulas, y siguen sin decir bien nuestros nombres. Y esto crucial, porque las alumnas y alumnos, por ejemplo de Trabajo Social, tendremos que atender a otras personas en el futuro.

Nessrin El Hachlaf: Sorprende, porque cuando llegué a España en los noventa no veía tanta discriminación, tuve la suerte de tener buenos profesores –salvo algún cafre– que me trataban igual que al resto; es cierto que noto las diferencias viendo a mis vecinas, las relegan a veces, como si no cumplieran con el nivel educativo. Creo que hay más recelo hacia la gente de fuera ahora que antes, y desde luego hay muchos microrracismos.

¿Cuál es el mayor problema de las mujeres musulmanas residentes en España?

Khadija Afkir: En España, el déficit que veo es que… a las niñas, a las madres y a los padres, hay que hacerles comprender que el empoderamiento no está mal. Que una mujer esté empoderada no significa que esté alejada de la religión. Y educar a las familias acaba dando oportunidades.

Nessrin El Hachlaf: Es, efectivamente, un tema de pedagogía, dar herramientas a las familias para que sepan que el hecho de que su hija sea una mujer empoderada no va a limitar que sea musulmana o que sea madre.

 Hay muchas familias que tienen miedo a que sus hijas estudien y decidan no casarse. Piensan que si estudian van a alejarse de la cultura de origen. Hay que demostrar que no es incompatible, que no resta, que el hecho de ser de origen marroquí y vivir en España siempre suma.

¿Cómo se logra esa pedagogía?

Nessrin El Hachlaf: A través de las personas que transmiten formación e información. ¿Quiénes son esas personas? Me vienen a la cabeza los imanes, de ahí nuestra lucha constante para que tengan una formación conforme al país donde viven. 

No puede venir un señor de las montañas de Argelia a dar formación a chicos y chicas que han vivido y viven en España, porque el contexto social, económico y político es diferente. Los Acuerdos del 92 para que hubiese un registro de imanes y para que su formación fuese acorde al país de acogida no se ha materializado, ha sido papel mojado. Es una asignatura pendiente.

Khadija Afkir: Hay imanes que tienen capacidad, que han estudiado, pero si vas a las pequeñas mezquitas de las zonas periféricas, por ejemplo de Madrid, te encuentras con imames que no están formados.

Nessrin El Hachlaf: Sí, a lo mejor es una persona que simplemente sabe recitar el Corán, que no ha tenido formación ni aquí ni en el país de origen. Si al menos lo tuviese en el país de origen, si fuese por ejemplo licenciado en estudios islámicos, pues vale, a lo mejor sirve, pero lo habitual es que sean personas que saben veinte versículos coránicos y con eso basta para que les contraten en la mezquita. Ahí es donde está el foco de la radicalización, por la mala información que se transmite. 

Khadija Afkir: Y algo más, las mezquitas no son solo sitios donde los hombres van a rezar, es donde padres y madres llevan a hijos e hijas para que aprendan a leer árabe; y si llevo a mi hija a la mezquita aprenderé árabe, pero una cierta cultura, pequeñas cosas de nuestra cultura que siguen siendo una carga. Y lo digo porque estoy muy orgullosa de provenir de la cultura árabe.

Nessrin El Hachlaf: Habría que hacer compatible todo con naturalidad. No creo que sea un reto, es el cauce normal de la vida. Somos mujeres que hemos nacido en España o hemos venido de pequeñas, hemos estudiado y ejercemos una profesión.

 Es el cauce natural de la vida, lo otro no. Que tus padres decidan que a los 17 años tienes que casarte y que a los 18 seas madre no se da ni siquiera en nuestra cultura. Si vas a Rabat o Casablanca no las vas a encontrar. En algunos países, como Marruecos, hay mujeres empoderadas, empresarias de éxito sin problemas de rol social, dependiendo de las zonas, claro. 

Se han de visibilizar todas las realidades, no hay que dejarse llevar por estereotipos, y los medios de comunicación están llenos. Decir ‘mujer árabe musulmana’ es igual a ‘mujer con velo’, es como si no existiesen más opciones. Personalmente estoy cansada de que, cuando se habla acerca del Islam, o habla un hombre, como si la mujer no existiese, o una mujer con hijab. Pues a lo mejor no, hay más abanico. Arranquemos esos velos.

¿Hay un feminismo islámico?

Nessrin El Hachlaf: Sí, ¿por qué no va a haberlo?

Khadija Afkir: Antes se colonizaba con ejércitos, ahora se coloniza con ideas. Parece que solo hay un feminismo, el occidental, el de la mujer blanca y que vale. Hay feminismos negros, islámicos, que son distintos al occidental, con una perspectiva más integral; todo es lucha por la igualdad.

Nessrin El Hachlaf: Desde el feminismo occidental se ha considerado que ser musulmana y ser feminista es incompatible; entonces, nosotras trabajamos por un feminismo islámico, no contra nadie, sino para recordar que feminismo es luchar por la igualdad, y por tanto ustedes no me pueden decir que yo, que soy una mujer libre, que he elegido libremente ser musulmana, no puedo ser feminista por el hecho de tener una religión. 

Así nace el feminismo islámico, se trata de reivindicar que las mujeres podemos defendernos solas, y ser libres, y somos libres, independientemente de que Occidente, con sus gafas de patriarcado, intente salvaguardarnos de la sumisión. Porque no todas estamos en apuros. 

Porque ni somos princesas en busca de príncipes que nos salven, ni somos mujeres sumisas, tapadas con burka, que estamos esperando a que venga una mujer holandesa de pelo rubio y que se haga un selfie mientras ‘me salva’. No lo necesitamos."               

(Entrevista a la abogada Nessrin El Hachlaf, que asesora a personas migrantes y refugiadas LGTBIQ, y a la trabajadora social Khadija Afkir. Fernando Olmeda, La Marea, 10/04/18)