Conceptos y sentimientos............ las cosas del cerebro
31/01/12
La crisis actual es una de las cuatro grandes crisis - crisis estructurales - que el capitalismo atravesó desde finales del siglo XIX... Son grandes explosiones que ocurren como consecuencia de prácticas de las clases superiores con el objetivo de aumentar sus ingresos y su poder
Gérard Duménil – La crisis actual es una de las cuatro grandes crisis - crisis estructurales - que el capitalismo atravesó desde finales del siglo XIX: la crisis de 1890, la crisis de 1929, la crisis de la década de 1970 y la crisis actual que comenzó en 2007/2008. Estas crisis son episodios de perturbación de una duración de aproximadamente una decena de años (para las tres primeras).
Que ocurren con una frecuencia de unos 40 años y separan los órdenes sociales que recordé en respuesta a la primera pregunta. La primera y la tercera de estas crisis, la de las décadas de 1890 y de 1970, continuaron en fases de caída de la tasa de ganancias y pueden ser calificadas como crisis de rentabilidad. Las otras dos crisis, la de 1929 y la actual, nosotros las llamamos como “crisis de hegemonía financiera".
Son grandes explosiones que ocurren como consecuencia de prácticas de las clases superiores con el objetivo de aumentar sus ingresos y su poder. Todos los procedimientos del neoliberalismo están aquí en acción: desregulación financiera y globalización. El primer aspecto es evidente, pero la globalización fue también, como se indicará, un factor clave de la actual crisis.
La caída en la tasa de ganancia y explosión descontrolada de las prácticas de las clases capitalistas son dos grandes tipos de explicación de las grandes crisis en la obra de Marx. El primer tipo es bien conocido.
En el libro III de El Capital, Marx defiende la tesis de la existencia de una "tendencia decreciente de la tasa de ganancia" inherente al carácter del cambio tecnológico en el capitalismo (la dificultad de aumentar la productividad en el trabajo, sin realizar inversiones muy costosas, lo que Marx describe como la "elevación de la composición orgánica del capital"). (...)
Pero la crisis actual no es una simple crisis financiera. Es la crisis de un orden social insostenible, el neoliberalismo. Esta crisis, en el centro del sistema, debería ocurrir en cualquier caso, un día u otro, pero llegó en forma particular en 2007/2008, apareciendo en los Estados Unidos. Dos tipos de mecanismos convergieron.
Encontramos, por un lado, la fragilidad inducida en todos los países neoliberales por las prácticas de financierización y de la globalización (en particular financiera), prácticas impulsadas por la búsqueda desenfrenada de ganancias crecientes por parte de las clases dominantes, reforzada por el rechazo de la regulación.
El Banco central de Estados Unidos, en particular, perdió el control de las tasas de interés y la capacidad de conducir las políticas macroeconómicas como resultado de la globalización financiera.
Por otra parte, la crisis fue el efecto de la trayectoria económica estadounidense, una trayectoria de desequilibrios acumulados, que los Estados Unidos pudieron mantener debido a su hegemonía internacional – contrariamente a Europa que considerada en su conjunto, no conocía tales desequilibrios.
Desde 1980, el ritmo de acumulación de capital en los Estados Unidos se desaceleró en el territorio del propio país, al tiempo que aumentaron las inversiones directas en el extranjero.
A esto es necesario añadir: un déficit creciente del comercio exterior, un gran aumento en el consumo (de parte de las capas más favorecida) y un endeudamiento igualmente creciente de las familias.
El déficit de comercio exterior (el exceso de importaciones frente a las exportaciones) alimentaba un flujo de dólares para el resto del mundo que tuvo como único uso la compra de títulos estadounidenses, llevando a la financiación de la economía de los EE.UU. por los extranjeros- una "deuda" vis à vis de los extranjeros, simplificando un poco.
Por razones económicas, que no voy a explicar aquí, el crecimiento de la deuda externa debía ser compensado por el de la deuda interna, la de las familias y la del Estado, a fin de mantener la actividad en el territorio del país.
Esto fue hecho alentando el endeudamiento de las familias por la política de crédito y de desregulación- la deuda del Gobierno podría haber reemplazado el endeudamiento de las familias pero eso iba contra las prácticas neoliberales anteriores a la crisis.
Los acreedores de las familias (bancos y otros) no conservaron los créditos originales, porque los revendían bajo la forma de títulos (obligaciones), cuya mitad, más o menos, fue comprada por el resto del mundo.
De tanto prestar a las familias más allá de su capacidad para saldar las deudas, los incumplimientos al pago de los vencimientos se multiplicaron desde el comienzo del año 2006.
La devaluación de esos créditos impagos desestabilizó el frágil edificio financiero, de los Estados Unidos y del mundo, sin que el Banco central de los Estados Unidos estuviese en condiciones restablecer los equilibrios en el contexto de la desregulación y de la globalización que él mismo había favorecido.
Este fue el factor desencadenante, pero no el fundamental de la crisis - combinación de factores (la locura neoliberal en este dominio) y reales (la globalización, el sobre consumo estadounidense y el déficit de comercio exterior de ese país)." (Rebelión, 01/01/2012, 'Entrevista a Gérard Duménil, economista francés: El mundo ya ingresó en la segunda fase de la crisis', Jornal Unicamp-Carta Maior)
30/12/11
"Las inyecciones de dinero barato no incrementan las inversiones productivas porque los bancos emplean los fondos en sanear sus cuentas"
Los beneficios empresariales no se destinaron a inversión productiva, sino a una economía especulativa favorecida por el dinero barato. Y la brutal desregulación de los mercados financieros dio lugar al crac bursátil del 29, y a la crisis financiera generada por los productos de alto riesgo vinculados a las hipotecas, en 2008. (...)
Pero la base del problema fue -y es ahora- la desigualdad en el reparto de la riqueza. Sin poder de compra en manos de amplias capas de la sociedad, la crisis de demanda era inevitable. Ya en 1925 disminuyeron la fabricación de automóviles y la construcción residencial, haciendo caer los precios, llevando al progresivo cierre de fábricas y al desempleo.
Hoy la caída de la demanda se ha visto ralentizada a causa del artificial poder de compra generado en la etapa de los créditos baratos. Lo cierto es que a finales del siglo XX, por primera vez después del pacto social nacido tras la Segunda Guerra Mundial, un crecimiento económico sostenido varios años, aun siendo superior la población activa, no ha implicado incremento de la participación salarial en la renta, debido a la aplicación de políticas fiscales y económicas que benefician a las rentas del capital, en España, Europa y EE.UU.
La opción ortodoxa para salir del estancamiento, a modo de impuesto revolucionario, ha consistido en inyectar dinero barato a los bancos, para que éstos, en teoría, lo repercutan en consumidores y empresas, y ello a pesar de que Keynes ya había advertido de la asimetría existente en la política monetaria.
Porque cuando el banco central reduce la oferta monetaria, sí se disminuye el volumen de préstamos. Pero no al contrario; las inyecciones de dinero barato no incrementan las inversiones productivas porque los bancos emplean los fondos en sanear sus cuentas. El monetarismo sólo sirve para trasvasar dinero público a las entidades bancarias, y sin que nadie alce la voz.
De la Gran Depresión de los años treinta se salió con inversión pública para estimular la demanda, mediante la creación de instituciones de protección social, base de un incipiente Estado de bienestar, supervisando el sistema financiero y creando empleo público; justo lo que los defensores de las políticas de austeridad, con mayor influencia y poder que nunca, se niegan a aplicar ahora.
La I Guerra Mundial fue conocida como Gran Guerra hasta que hubo una Segunda. Esperemos que la actual crisis no pase a los libros de historia como II Gran Depresión." (Rebelión, 30/12/2011, 'Equivalencias', de
27/12/11
El aislamiento de los americanos ricos dentro de sus barrios, se está volviendo cada vez más profundo que el aislamiento de los pobres en los suyos
15/12/11
Nosotros tenemos que trabajar para reconvertir la renta privada en renta social: por la socialización de la deuda, por la reactivación de la demanda y los consumos de los bienes socialmente útiles... Algunas de las consignas de la lucha de estos años, desde la renta mínima garantizada a la tasa Tobin, van ya en esta dirección
Es cierto, en el sentido de que debemos reintroducir la solidaridad en la medida justa, a la altura de las contradicciones producidas por la crisis. La resocialización de la deuda y la función original de los bancos es un camino para doblegar a nuestro favor la financiarización de la capital, luchando en su terreno.
Sin embargo, ¿la financiarización se puede detener? ¿Se puede invertir su marcha? Has explicado muy bien que la economía financiera ya no es separable de la economía real y se basa en la implicación activa de los comportamientos y modos de vida de la gente común: los consumidores que utilizan tarjetas de crédito para las compras, los asalariados que lidian con los fondos de pensiones, la clase media ahogada por los préstamos hipotecarios, los pobres que se endeudan poniendo como única garantía su "vida desnuda".
Si es así, ¿se puede desfinanciarizar, al menos en parte, el sistema, o sólo se pueden sanear los abusos de los bancos? Si la producción y el consumo están tan entrelazados con la deuda, ¿es posible evitar una salida recesiva y depresiva de la crisis?
La desfinanciarización del capitalismo la está preparando el proprio capitalismo tanto en forma recesiva de reducción de la deuda, como acabamos de decir, lo que deprime la demanda y los consumos, como en forma de disciplina de la culpa, que deprime las existencias.
En cambio, nosotros tenemos que trabajar para reconvertir la renta privada en renta social: por la socialización de la deuda, por la reactivación de la demanda y los consumos de los bienes socialmente útiles, por la reapropiación del espacio público, por la reconstrucción de la socialidad y la felicidad colectiva.
Lo común es esto y no hay otra forma de salir de esta espiral autodestructiva de la financiarización. Algunas de las consignas de la lucha de estos años, desde la renta mínima garantizada a la tasa Tobin, van ya en esta dirección.
¿Y qué piensas de la reivindicación al derecho a la insolvencia? En los movimientos se presenta como un derecho de resistencia contra la financiarización de la vida; muchos economistas creen que es una medida demagógica; otros lo ven como una oportunidad de restablecer la soberanía nacional cancelada por la tecnocracia europea.
Creo que es justa sólo si se convierte en una medida subjetiva y contextual, no si se deja en manos de los Estados. Te pongo un ejemplo: en los Estados Unidos está madurando desde hace mucho tiempo una burbuja de becas, que equivale aproximadamente a la mitad del volumen de hipotecas de alto riesgo (subprime): en ese caso, los estudiantes y sus familias han de ejercer sin duda el derecho a la insolvencia para distinguir la deuda legítima de la ilegítima.
Sin embargo, no les confiaría a los Estados ese derecho, ni a sus veleidades para volver a hallar así la soberanía nacional perdida." (Rebelión, 09/12/2011, 'Entrevista con el economista Christian Marazzi: Estado de la deuda, ética de la culpa,Ida Dominijanni,Il Manifesto)
Foucault habría dicho que los Indignados son un movimiento parrhesiasta: un movimiento de personas que dicen la verdad
Para mantenernos en la estela de Foucault, éste habría dicho que los Indignados son un movimiento parrhesiasta: un movimiento de personas que dicen la verdad.
Denuncian la hipocresía de los mercados; desvelan que toda deuda es "odiosa", ilegítima, fruto de la renta y la expropiación; y declaran que esta crisis la han causado los bancos y no podemos pagarla nosotros, lo que significa afirmar la verdad desde el punto de vista de la gente y no del mercado.
Luego, el movimiento de Madrid ha trabajado como un espacio de democracia absoluta, como una gran asamblea constituyente de lo común basada en el principio de la convivencia en el espacio público: una suerte de vuelco de la ética del miedo hobbesiano, en el que me parece bien visible la huella femenina de la práctica en las relaciones y de una economía del cuidado que se convierte en ecología política.
El crecimiento del movimiento a escala europea es el único antídoto para el proceso de deseuropeización del que hablábamos al principio. Pero el empuje constituyente ha de darse también en formas de autodeterminación local concretas.
Para romper el dispositivo cardinal del postfordismo, la explotación de los saberes, el conocimiento y las relaciones, no hay otro modo sino convertirlo en producción de lo común, ahora más si cabe ya que la política de austeridad conllevará más privatizaciones, vender y mal vender bienes comunes desde el agua al patrimonio cultural.
Pero producir lo común significa organizarse a nivel local, prepararse para gestionar en los barrios el agua, la electricidad, el transporte, los propios bancos." (Rebelión, 09/122011, 'Entrevista con el economista Christian Marazzi: Estado de la deuda, ética de la culpa',Ida Dominijanni,Il Manifesto)
12/12/11
¿Cómo se ha producido un fenómeno tan extraordinario? ¿Cómo puede ser que le esté sucediendo al PSOE lo que ya le sucedió a la UCD?
Ha de ser un caso frecuente, así que (excúseme la inmodestia) escribo en nombre de varios centenares de miles de ciudadanos que han rechazado la imposible candidatura del PSOE. Y la causa es fácil de resumir: creo que han caído en el más absoluto desconcierto. (...)
Los socialistas periféricos descubrieron el nacionalismo y fueron aplaudidos por la ejecutiva, pero pasarán a ser irrelevantes porque esa opción, a mi entender inequívocamente derechista, está muy bien representada por los grupos oligárquicos urbanos y los ruralistas, una unidad que ha funcionado perfectamente desde el siglo XIX.
No es menos confuso el sur, en donde el nacionalismo aún no ha cuajado (todo llegará), pero cuyos dirigentes se dedican a la compra de voluntades de un modo tan evidente que algunos acabarán en el banquillo.
Así que mientras los socialistas catalanes apoyan las muy reaccionarias tesis de que Andalucía les roba el dinero, los socialistas andaluces se dedican a repartir subvenciones para ganar votantes. (...)
Descontadas las tres regiones hasta aquí mencionadas, el partido socialista simplemente ha desaparecido del restante mapa español. Algo se habrá hecho mal, deduce cualquier persona con un gramo de seso, pero luego observa las secuelas de la debacle y advierte que todo sigue igual, incluido el indescriptible presidente Zapatero y su corte de aduladores, o el curtido candidato que ha conseguido hundir las encuestas más pesimistas. (...)
¿Cómo se ha producido un fenómeno tan extraordinario? ¿Cómo puede ser que le esté sucediendo al PSOE lo que ya le sucedió a la UCD? (...)
La confusión se adueñó de los socialistas a partir del Gobierno tripartito de Cataluña que significó un giro radical en el ideario histórico: del internacionalismo se pasó a un nacionalismo derechista.
De rebote y por mantener una imposible coherencia, los socialistas vascos del ramo Eguiguren comenzaron a coquetear con los de Batasuna y los socialistas gallegos se compraron una gaita.
Por milagro aún no han reivindicado los socialistas andaluces su, a todas luces, poderosa identidad nacional. A nadie del partido se le ocurrió que en Italia, país similar a España, pero con contrastes de identidad mucho mayores, solo la ultraderecha plantea diferencias "nacionales".
Si a la deriva derechista se añade la política de imagen (y solo de imagen) que consistió en montar una especie de ONG universal para sumarse a cualquier manifestación de agravio (o de agravia), en lugar de analizar con seriedad los problemas de las minorías (por ejemplo, los castellanohablantes de Cataluña) y considerar su componente de clase (baja) como elemento de conflicto, el resultado es la convicción de que ese partido derechizado tiene tan mala conciencia que solo es capaz de políticas pánfilas, pero hipócritas. (...)
Me parece a mí que estos dirigentes no entienden que las corruptelas y los desórdenes éticos se dan por descontados en la derecha y no afectan a su votación, como ha dejado bien claro el caso de Berlusconi, pero la izquierda debería tener como principios inalterables la honestidad, la cultura, la educación y la justicia. Algo de eso van a tener que proponer en su refundación aunque tengan muy pocos candidatos ejemplares." (El País, 10/12/2011, p. 31)
08/12/11
Por primera vez en la historia, la humanidad es libre para desarrollar todo su potencial. Una reducción general del tiempo de trabajo constituiría la base material para una auténtica revolución cultural
Aunque niega que el socialismo sea la alternativa lógica al capitalismo decadente, Grey se ve obligado a admitir que Marx comprendió el funcionamiento de la economía capitalista mucho mejor que la burguesía y sus "expertos" economistas:
"Más profundamente, Marx comprendió que el capitalismo destruye a su propia base social –el estilo de vida de la clase media–. La terminología marxista de burguesía y proletariado tiene un tono arcaico".
"Sin embargo, cuando argumentó que el capitalismo hundiría a la clase media en un tipo de existencia precaria como la de los trabajadores de su tiempo, Marx previó un cambio en nuestra forma de vivir que sólo ahora estamos luchando para hacer frente". (...)
Hay un sentimiento creciente entre todos los sectores de la sociedad de que nuestras vidas están dominadas por fuerzas que se escapan a nuestro control. La sociedad es presa de un corrosivo sentimiento de miedo e incertidumbre, como lo admite Gray:
"Pero tenemos muy poco control efectivo sobre nuestras vidas, y la incertidumbre en que nos toca vivir está siendo agravada por políticas diseñadas para hacer frente a la crisis financiera. Unas tasas de interés de cero, junto con el aumento de precios significa que usted está consiguiendo un rendimiento negativo de su dinero y, conforme avanza el tiempo, su capital se está erosionando".
La situación de muchos jóvenes es aún peor. La crisis del capitalismo produce sus efectos más terribles entre los jóvenes. El desempleo entre los jóvenes está aumentando en todas partes.
Esta es la razón de las protestas estudiantiles y motines en Gran Bretaña, del movimiento de los indignados en España, de las ocupaciones de las escuelas de Grecia y también de los levantamientos en Túnez y Egipto, donde alrededor del 75% de los jóvenes están desempleados.
Toda una generación de jóvenes está siendo sacrificada en el altar de los beneficios. Muchos que buscaban la salvación en una educación superior han encontrado esta avenida bloqueada. En Gran Bretaña, donde la educación superior era gratis, ahora los jóvenes a fin de adquirir una educación tendrán que incurrir en deudas.
En el otro extremo de la escala de la edad, trabajadores cercanos a la jubilación descubren que deben trabajar más tiempo y pagar más para obtener pensiones más bajas, que condenarán a muchos a la pobreza en la vejez
Para jóvenes y adultos por igual, la perspectiva a la que se enfrentan hoy en día es una vida de inseguridad.
Toda la vieja hipocresía burguesa sobre los valores de la moral y la familia ha sido desenmascarada.(...)
"Cada vez más gente vive día a día, con poca idea de lo que el futuro puede depararle. La gente de clase media solía pensar que su vida se desarrollaba en una progresión ordenada. Pero ya no es posible mirar la vida como una sucesión de etapas en las que cada una es un paso adelante respecto a la anterior".
"En el proceso de destrucción creativa, la posibilidad de escalar ha sido eliminada y para un número creciente de gente una existencia como clase media ya no es siquiera una aspiración". Estas palabras representan una condena devastadora del sistema capitalista.
Muestran también que las reservas sociales de la reacción se han reducido considerablemente, porque un gran sector de los trabajadores de cuello blanco se acerca a la clase obrera tradicional. En las recientes movilizaciones de masas en España y, en particular, en Grecia, estas capas se encontraban en la primera línea de la lucha de clases. (...)
Marx predijo que el desarrollo del capitalismo conduciría inexorablemente a la concentración del capital, una inmensa acumulación de riqueza por un lado, y una acumulación igual de pobreza, miseria y trabajo insoportable en el otro extremo del espectro social.
Durante décadas, esta idea fue desechada por los economistas burgueses y los sociólogos universitarios que insistieron en que la sociedad se estaba volviendo cada vez más igualitaria y que todo el mundo se estaba convirtiendo en clase media. Ahora todas estas ilusiones se han disipado. (...)
“A pesar de que Marx estaba equivocado acerca de muchas cosas, y de que su influencia fue muy perniciosa en lugares como la URSS y China, hay áreas de sus (voluminosos) escritos que son increíblemente perceptivos. Uno de los argumentos más importantes de Marx era que el capitalismo era intrínsecamente inestable.
Uno sólo tiene que mirar a los titulares de Europa –la cual está siendo perseguida por el fantasma de una posible moratoria griega, un desastre bancario y el colapso de la zona del euro como moneda única– para ver que tenía razón. (...)
"Consideremos, por ejemplo, la predicción de Marx de cómo se manifestaría el conflicto inherente entre el capital y el trabajo. Tal y como escribió en El Capital, la búsqueda de beneficios y productividad de las empresas, naturalmente, les lleva a necesitar cada vez menos trabajadores, creando un ‘ejército industrial de reserva’ de pobres y desempleados: ‘Por tanto, la acumulación de riqueza en un polo representa, al mismo tiempo, la acumulación de la miseria en el otro polo’".
Y continúa: "El proceso que él [Marx] describe es visible en todo el mundo desarrollado, particularmente en los EE.UU. Los esfuerzos de las empresas para reducir costos y evitar la contratación han aumentado las ganancias corporativas de EE.UU. como porcentaje de la producción económica total al más alto nivel en más de seis décadas, mientras que la tasa de desempleo se sitúa en el 9,1 por ciento y los salarios reales están estancados.
"Mientras tanto, según algunos cálculos, la desigualdad de ingresos de EE.UU. está cerca de su nivel más alto desde la década de 1920. Antes de 2008, la disparidad en los ingresos estaba disimulada tras factores tales como el crédito fácil, que permitió a los hogares pobres disfrutar de un estilo de vida más próspero. Ahora el problema está saliendo con toda su crudeza". (...)
Magnus cita con aprobación el Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política (1859) de Marx:
"Al llegar a una fase determinada de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí". (...)
"Marx también señaló la paradoja de la sobreproducción y el bajo consumo: la gente, cuanto más se quede relegada a la pobreza, menos capaz será de consumir todos los bienes y servicios que las empresas producen.
Cuando una empresa reduce los costos para aumentar los ingresos, es inteligente, pero cuando lo hacen todos, socavan la formación de los ingresos y la demanda efectiva de los cuales dependen para ingresos y beneficios.
"Este problema también es evidente en el mundo desarrollado de hoy. Tenemos una capacidad sustancial para producir, pero en los estratos de ingresos medianos y bajos, nos encontramos con una inseguridad financiera generalizada y bajas tasas de consumo.
El resultado es visible en los EE.UU., donde la construcción de nuevas viviendas y las ventas de automóviles siguen siendo alrededor del 75% y 30% por debajo de sus puntos más altos en 2006, respectivamente.
"Como decía Marx en El Capital: ‘La razón última de todas las crisis reales sigue siendo la pobreza y el consumo restringido de las masas’". (...)
"Si la gente no quiere pedir prestado", se pregunta, "¿para qué va a servir bajar las tasas de interés?"
Argumenta que la cadena de crédito se ha roto, y que el capitalismo ha entrado en un círculo vicioso en el que el exceso de capacidad (sobreproducción), la caída de la demanda de los consumidores, los altos niveles de deuda… todo genera una falta de confianza en los inversionistas que a su vez se reflejará en fuertes caídas en la Bolsa de valores, caída de precios de los activos y un colapso en la economía real.
Llega a la conclusión de que la economía de mercado no puede evitar una recesión, porque "no hay suficiente demanda final". También relaciona esta falta de demanda a un largo período en que el capital ha exprimido a la mano de obra, y la proporción de los beneficios ha aumentado a expensas de los salarios.
Destaca la intensificación de la explotación, los salarios reales estancados o en descenso, y los niveles sin precedentes de la desigualdad como un elemento central para el estado turbulento de la economía en el mundo. (...)
"Este estado de agitación perpetua es la revolución permanente del capitalismo y creo que va a estar con nosotros en cualquier futuro que sea realísticamente imaginable. Sólo hemos recorrido una parte del camino de una crisis financiera que pondrá muchas más cosas patas arriba".
¿Qué conclusión saca Gray de todo esto? Sólo esto: que el capitalismo está destruyendose a sí mismo: "El capitalismo ha conducido a una revolución, pero no a la que Marx esperaba. El apasionado pensador alemán odiaba la vida burguesa y miraba hacia el comunismo para destruirlo. Tal y como él predijo, el mundo burgués ha sido destruido".
Pero luego añade: "No fue el comunismo quien lo hizo. Es el capitalismo el que ha matado a la burguesía". Esta es una conclusión de lo más peculiar. La burguesía no ha sido "matada" en absoluto, por usar la terminología melodramática de Gray. Está muy viva.
Tiene en sus manos la tierra, los bancos y las grandes corporaciones. Toma todas las decisiones fundamentales que afectan a la vida y el destino de millones de personas en el planeta. (...)
"Marx dio la bienvenida a la autodestrucción del capitalismo. Estaba seguro de que se produciría una revolución popular que instauraría un sistema comunista que sería más productivo y mucho más humano. Marx estaba equivocado sobre el comunismo.
Donde fue proféticamente correcto fue en su comprensión de la revolución del capitalismo. No es sólo la inestabilidad endémica del capitalismo lo que él entendió, aunque en este sentido era mucho más perspicaz que la mayoría de los economistas de su época y la nuestra".
Pero ¡espere un minuto, señor Gray! ¿De verdad se imagina que una crisis que está arrojando el mundo al caos, que condena a millones de personas al desempleo, la pobreza y la desesperación, que le roba a la juventud su futuro y destruye la salud, la vivienda, la educación y la cultura… que todo esto puede ocurrir sin que se produzca una crisis social y política? ¿No puede ver que la crisis del capitalismo está preparando las condiciones para la revolución en todas partes?
Esto ya no es una propuesta teórica. Es un hecho. Si tomamos sólo los últimos doce meses, ¿qué vemos? Los movimientos revolucionarios se han producido en un país tras otro: Túnez, Egipto, Grecia, España… Incluso en los Estados Unidos tenemos el movimiento "Okupa Wall Street" y antes que éste tuvimos las protestas masivas de Wisconsin. (...)
"Durante los últimos 25 años, el abismo entre los ingresos de los ricos y los pobres se ha ido profundizando. La disparidad que comenzó a desarrollarse en los EE.UU. y el Reino Unido a finales de la década de 1970 se ha ido extendiendo.
Un estudio de la OCDE publicado en mayo mostró que países como Dinamarca, Alemania y Suecia, que tradicionalmente han tenido una baja desigualdad, ya no se escapan".
"El resultado es que en el Occidente industrializado el ingreso promedio del 10 por cien más rico de la población es de aproximadamente nueve veces mayor que el del 10 por ciento más pobre. Esa es una diferencia enorme. Y si la comparación se hace entre, por ejemplo, la paga de los directores de las grandes empresas en comparación con la de su personal, la diferencia es asombrosa.
En muchos casos, los directores ganan 200 veces más que sus trabajadores peor remunerados. En algún momento, esta diferencia excesiva va a causar problemas. ¿Ha llegado ese momento?". Para volver de nuevo a 1848. (...)
"Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más elevadas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado dentro de la propia sociedad antigua.
Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, porque, mirando mejor, se encontrará siempre que estos objetivos sólo surgen cuando ya se dan o, por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización".
Las soluciones a los problemas a los que nos enfrentamos ya existen. Durante los últimos 200 años, el capitalismo ha creado una fuerza productiva colosal. Pero es incapaz de utilizar este potencial al máximo. La crisis actual es sólo una manifestación del hecho de que la industria, la ciencia y la tecnología han crecido hasta el punto en que no se pueden contener en los estrechos límites de la propiedad privada y el Estado nacional. (...)
De hecho, la verdadera historia de nuestra especie sólo se iniciará cuando se ponga fin a la esclavitud de la sociedad de clases y comencemos a establecer el control sobre nuestras vidas y destinos. Esto es lo que el socialismo realmente es: el salto de la humanidad desde el reino de la necesidad al reino de la libertad.
La crisis actual no es más que una manifestación de la rebelión de las fuerzas productivas contra estas limitaciones sofocantes. Una vez que la industria, la agricultura, la ciencia y la tecnología sean liberadas de las restricciones sofocantes del capitalismo, las fuerzas productivas serían capaces de satisfacer inmediatamente todas las necesidades humanas sin ninguna dificultad.
Por primera vez en la historia, la humanidad estaría libre para desarrollar todo su potencial. Una reducción general del tiempo de trabajo constituiría la base material para una auténtica revolución cultural. La cultura, el arte, la música, la literatura y la ciencia se elevarían a alturas inimaginables." (Rebelión, 08/12/2011, ¡Marx tenía razón!, de Alan Woods,luchadeclases.org)
05/12/11
La gran debilidad de la economía española para financiarse en el exterior es la excesiva deuda privada, de particulares y empresas, que asciende a un 217% del PIB
El problema no es haber invertido de más en el Estado de bienestar (una inversión social que se sitúa en el 74% de la media europea, mientras nuestra renta media está en el 94%), sino el haber sido campeones mundiales, en terminología de Zapatero, en inversiones y en infraestructuras caras e infrautilizadas.
El problema de nuestra economía no es la pretendida rigidez del mercado laboral (nuestro mercado laboral arroja cifras que expresan claramente su flexibilidad: somos los segundos de Europa en temporalidad y primeros en precariedad), sino nuestra fuerte dependencia energética.
Y dichos problemas tienen mucho que ver con los orígenes de determinadas decisiones y la influencia de tres sectores, el financiero, el de las grandes constructoras y el eléctrico.
La gran debilidad de la economía española para financiarse en el exterior es la excesiva deuda privada, de particulares y empresas, que asciende a un 217% del PIB (47% por encima de la media europea, siendo más de la mitad de esta deuda del sector inmobiliario y de la construcción).
El impago de deudas del sector inmobiliario es de 142.000 millones de euros. Y se ha llegado a estos porcentajes porque en los años en que se debía legislar para evitar el sobreendeudamiento hubo quien se negó a regularlo.
En los años de crecimiento tampoco se permitió regular las remuneraciones en el sector financiero ni para fijar un límite a los sueldos de los directivos ni para evitar las altas remuneraciones asociadas a prácticas de riesgo.
Riesgos que acaba asumiendo el conjunto de la sociedad, con esa perversa lógica que se aplica de la socialización de las pérdidas precedida siempre por la privatización de las ganancias. Si nunca se avanzó de forma sustancial no es solo por la negativa a regular de la mayoría parlamentaria sino también por la extraordinaria influencia del sector financiero.
La segunda debilidad de nuestra economía no ha sido invertir en exceso en áreas que desarrollaban y ampliaban derechos. En cambio, se ha invertido en enormes infraestructuras infrautilizadas: aeropuertos sin aviones, carreteras sin coches y AVE sin pasajeros. Lo peor es que la previsión es continuar haciéndolo.
Vamos a ser el segundo país del planeta en kilómetros de AVE, mientras que en Alemania, con un coste que no llega al tercio del kilómetro construido de AVE, llevan años invirtiendo en trenes que circulan hasta 250 kilómetros por hora, una infraestructura que además de más barata permite compatibilizar transporte de mercancías y transporte de pasajeros.
Hemos construido autovías para que las utilicen menos de 3.000 vehículos al día, con una tasa de rentabilidad negativa todos los días del año (a lo sumo son útiles 10 o 15 días al año). Si esto es así no es por casualidad o por una mayor estupidez de nuestros políticos, sino por el peso de las grandes constructoras en las decisiones que toman nuestros Gobiernos y nuestro legislador.
Y como muestra, uno de los últimos botones: en plena crisis se ha conseguido dinero y crédito para ayudar a las concesionarias de aquellas autopistas (las radiales en el entorno de Madrid) por donde no pasan suficientes coches para amortizar las inversiones realizadas, volviendo a la socialización de las pérdidas.
La tercera debilidad es nuestra dependencia energética. Nuestro país es el que más depende energéticamente del exterior en la zona euro, si entre las dependencias contamos el uranio, siendo especialmente vulnerables ante un escenario de subida del precio de los carburantes.
Pero las políticas energéticas se basan más en las necesidades de las empresas energéticas que en las necesidades económicas del país. Un ejemplo paradigmático es el debate eléctrico. Se habla del déficit tarifario, en cambio, no se explica que año tras año, por una mala regulación, las eléctricas ganan miles de millones de euros en lo que se conoce como los beneficios caídos del cielo, ya que venden la electricidad generada en instalaciones ya amortizadas (nucleares e hidráulicas) al mismo precio de la tecnología más cara.
Pero los diferentes Gobiernos solo hablan de lo que cuestan las renovables, quizás porque hay quien invirtió en ciclos combinados que no funcionan las horas previstas y ahora temen que un mayor impulso de las energías renovables les imposibilite amortizar dichas inversiones.
De esta manera pagamos todos, no pudiendo reducir nuestra dependencia energética porque lo prioritario es que las eléctricas amorticen sus inversiones." (JOAN HERRERA: ¿Por qué es frágil la economía española?. El País, 30/11/2011, p. 29)
27/11/11
"Ningún ser humano es ilegal". Bajo ese lema, decenas de vecinos de Lavapiés comenzaron el verano encarándose a la policía en su barrio para evitar la detención de un joven senegalés
1. Recuperar la calle "Toma la plaza"
En los pueblos en verano, al caer el sol, los vecinos sacan sus sillas a la calle y se sientan en la puerta. Para pensar, hablar o simplemente para mirar. En Madrid las calles son solo caminos que andar y desandar, normalmente al trote, para llegar a algún lugar. Solo lugares de paso.
Convertir las calles en un destino fue el primer éxito del Movimiento 15-M. Su primer lema: "Toma la plaza" caló entre los madrileños y el hormiguero de la Puerta del Sol se paró. Cayó la tarde y la gente se sentó para pensar, hablar o simplemente para mirar.
Cinco meses después, hasta el que mira con la mayor indiferencia habrá tropezado en las calles de su barrio con gente sentada, haciendo un corro. El Movimiento 15-M, que nació en Sol, crece ahora en las plazas de la ciudad.(...)
Reuniones así, en plena calle y con una silla traída de casa, como hacen los vecinos en cualquier pueblo al caer el sol.
2. Lazos de barrio "La voz del pueblo no es ilegal"
¿Y qué ha supuesto para ti el 15-M? Francisco Javier Garín reconoce que en 15 años como vecino de Malasaña nunca había saludado a tanta gente como ahora. "Nos tienden atomizar y el 15-M tiende a unir", explica el actor Pedro Miguel Martínez, que se enganchó al movimiento cuando empezaron las asambleas en la plaza del Dos de Mayo.
Para Pastor el 15-M se ha convertido en un "nuevo tipo de movimiento vecinal que trabaja sobre los problemas del barrio y que sirve de apoyo". Porque aunque asociaciones vecinales han existido siempre, el 15-M ha conseguido aunar esfuerzos en una dirección común, que a veces simplemente se traduce en una verbena callejera con el único objetivo de romper la individualidad y "de hacer barrio", dice Martínez.
3. Nuevas economías "Esta crisis no la pagamos"
El origen del 15-M en medio de una crisis sin precedentes hace que el discurso económico sea uno de los ejes sobre los que gira el movimiento. Aunque se les ha acusado de inoperantes y de no pasar a los hechos, hay grupos que ya se han puesto manos a la obra para "construir una nueva economía orientada a la creación de empleo", explica Arturo De Bonis, de 54 años, uno de los miembros de Sinergia Cooperativa.
La iniciativa, que se puso en marcha hace un mes, es un proyecto de la asamblea de parados. Unos 80 profesionales integran por ahora la cooperativa para ofrecer todo tipo de servicios, desde fontanería a clases particulares o diseño web.
El funcionamiento es sencillo: el cliente demanda un servicio, la cooperativa le asigna un profesional y se queda con un 5% del coste para mantener el sistema. "El objetivo es reunir a miles de trabajadores", dice De Bonis, que cree que "no solo hay que reivindicar sino hacer un nuevo sistema económico". (...)
Julia, estudiante de 19 años, explica que están empezando a crear bolsas de prácticas alternativas en pequeñas empresas u ONG "donde el estudiante no esté bajo unas condiciones de explotación laboral, como hacen las multinacionales".
Bolsas de trabajo aparte, el movimiento también da alas a las economías alternativas, sin intercambio monetario de por medio. Los mercadillos y trueques se multiplican en los barrios. Desde intercambios de libros de texto en Sol hasta de ropa y juguetes en la plaza del Dos de Mayo.(...)
4. Desahucios "No somos mercancía en manos de banqueros"
El movimiento cumplía su primer mes de vida con la imagen de un hombre saludando desde una ventana. Unas 500 personas se desplazaron al barrio de Tetuán para tratar de desafiar a jueces y bancos. Lo lograron. Evitaron el desahucio de Anuar, su mujer y su hija, y solo fue el principio.
En estos meses, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), con el apoyo imprescindible del 15-M, ha paralizado casi una veintena de desalojos en la región, el último este viernes en Carabanchel. (...)
En estos casos el movimiento se activa con solo pedir ayuda. El afectado se pone en contacto con las asambleas de los barrios o la PAH para informar de la fecha de su desalojo y un grupo de personas acude para tratar de impedir que se ejecute la orden judicial.
Unas veces se logra y otras no, pero como Anuar desde la ventana, o desde la calle, los afectados ya nunca están solos.
5. Chabolismo "No somos antisistema, el sistema es antinosotros"
En el poblado chabolista de Puerta de Hierro, en medio de ratas y escombros, se ha instalado una treintena de indignados para ayudar a las 53 familias que viven allí.
El Ayuntamiento de Madrid considera que las familias ocupan ilegalmente los terrenos y, después de derribar 51 casas, planea acabar por completo con el poblado antes de que acabe el año.
Los indignados han consultado el catrastro y luchan porque las familias, en la zona desde los años 60, se queden en sus casas. Lo logren o no, hasta el momento han contribuido a desescombrar y a limpiar los terrenos.
6. Defensa de lo público "Lo llaman democracia y no lo es"
Quiere una refundación del sistema económico y una democracia más participativa, pero también exigen al Gobierno regional que no se recorte en educación o que no se privatice el agua de Madrid, y se movilizan por ello.
"El movimiento va dando pasos de forma gradual y va introduciendo nuevos problemas en la agenda", dice el sociólogo Jaime Pastor, confiado en que el 15-M aún tendrá recorrido.
7. Extender el conocimiento "Menos policía y más educación"
"Es un movimiento de descontento y la gente quiere saber", explica el actor Pedro Miguel Martínez, de la asamblea de Malasaña. Multitud de expertos han cambiado, al menos por un rato, las aulas y los pasillos de las universidades para sentarse en las plazas a hablar de paraísos fiscales, de hipotecas, de medio ambiente o de cine. (...)
8. Un lugar al que llamar "Si tocan a uno, nos tocan a todos"
Juan José Millás se refirió al movimiento como "superhéroe colectivo". El 15-M, pese a ser como tal un abstracto, se ha convertido en alguien al que llamar o un sitio al que acudir para pedir ayuda.
Lo hizo Roque Marchal, un empresario arruinado de Fuenlabrada en cuanto recibió la notificación de la subasta de su casa el pasado mes de junio, y hasta se lo plantearon los trabajadores de Clesa, la empresa de la familia Ruiz-Mateos, que ante la orden de desahucio de la fábrica amenazaron a los propietarios con "avisar al 15-M para que eviten que se ejecute el desahucio". (...)
9. Inmigrantes "Ningún ser humano es ilegal"
Bajo ese lema, decenas de vecinos de Lavapiés comenzaron el verano encarándose a la policía en su barrio para evitar la detención de un joven senegalés. Los agentes aseguraron que el hombre se había colado en el Metro, pero los vecinos consideraron que la detención solo respondía a que era un inmigrante sin papeles.
La escena se repitió a la semana siguiente con otro joven al que la policía acusaba de trapicheo de droga. La protesta, espontánea en ambos casos, cumplió su objetivo y paralizó las detenciones, siempre al grito de "ningún ser humano es ilegal".
10. Redes sociales "Nuestros sueños no caben en vuestras urnas"
Si el origen del movimiento fue Sol, su consolidación llegó a través de la Red. El 15-M demostró en sus primeros días de vida que en un par de horas era capaz de movilizar a miles de personas.
El movimiento llegó pegando fuerte al marcar tendencia en Twitter el día de la manifestación que le dio nombre. Solo dos días después, entre los temas más comentados de la red social estaban tres relacionados con el 15-M: nonosvasmos, acampadasol o spanishrevolution." (El País, 16/10/2011)
22/11/11
"En algún momento un diente se le rompió, se le infectó, y sufrió terribles dolores mientras la infección crecía y le deformaba la cara.... Un drama para cualquier cazador-recolector, pero su clan cuidó de él, a pesar de que no aportaba comida y suponía una carga para todos. Tuvo la suerte de ser heidelbergensis. Porque si fuera estadounidense... y sin seguro...
Los responsables de Atapuerca, magistrales en la investigación y en la comunicación, lo bautizaron así en honor a Induráin, que por entonces cosechaba sus mejores triunfos en el Tour.
Miguelón, el fósil, ha dado tantas alegrías a la ciencia como su homónimo al deporte. En algún momento un diente se le rompió, se le infectó, y sufrió terribles dolores mientras la infección crecía y le deformaba la cara.
Un drama para cualquier cazador-recolector, pero su clan cuidó de él, a pesar de que no aportaba comida y suponía una carga para todos. Tuvo la suerte de ser heidelbergensis.
Benjamina, otra pequeña vecina de Atapuerca descubierta en 2001, nació y vivió 10 años con una enfermedad rara, que le diagnosticaron medio millón de años más tarde: craneosinostosis. Probablemente un golpe en el vientre de su madre le causó una grave deformidad en el cráneo, que afectaba a sus capacidades neurológicas.
Fue una niña discapacitada y siempre necesitó cuidados especiales, pero según las investigaciones de la doctora Ana Gracia “su condición patológica no fue un impedimento para recibir la misma atención que cualquier otro niño del género Homo del Pleistoceno medio".
En Atapuerca y en otros yacimientos aparecen mandíbulas de ancianos que, perdidos ya todos los dientes, sobrevivían gracias al apoyo de los demás. La dentición infantil sólo se completaba a partir de los 5 ó 6 años, y hasta entonces había que alimentar y proteger a las criaturas.
En el Museo de la Evolución Humana se aprende cómo las sociedades heidelbergensis desarrollaban lazos fuertes, y su cohesión social, incluyendo la atención a los más débiles, les hacía más eficaces en las estrategias de caza y supervivencia.
Dice Juan Luis Arsuaga en “La saga humana” que los australopitecos machos eran mucho más grandes y fuertes que las hembras, lo que seguramente quiere decir que “se peleaban mucho y cooperaban poco”.
En cambio, los humanos de la Sima de los Huesos se diferencian entre sexos más o menos como nosotros, y eso indica que en sus grupos había cooperación entre los varones.
Quizá los heidelbergensis fueron los primeros humanos que tuvieron actividad simbólica, es decir, que empezaron a entender o interpretar lo que les pasaba. Y se dieron cuenta de que había que pelearse menos y arrimar más el hombro ante los problemas.
Hace más de 500.000 años, en el Pleistoceno medio, los homínidos ya habíamos descubierto que para sobrevivir es mejor estrategia la solidaridad que la competencia. Sería fantástico que los líderes políticos, los mercados, las empresas, y la humanidad sapiens sapiens de esta segunda década del siglo XXI lo reconocieran por fin, para salir todos juntos de esta crisis que no sabemos por dónde agarrar." (Blog '3.5000 millones', El País, 22/11/2011)
21/11/11
"Surge la alternativa basada en la interacción entre ayuntamiento y entidades de depósito hasta su fusión en una única entidad de naturaleza política-económica, la asamblea de gestión solidaria o asgeria, cuya finalidad, reflejada desde su propio nombre, es el fomento de un nuevo espíritu económico basado en la cooperación entre las diferentes comunidades humanas"
Acerca del ayuntamiento-entidad de depósito
Como alternativa económica integral al vigente orden económico-financiero, quizás sería oportuno reflexionar acerca de la posibilidad de plantearse la necesidad de disolver la estructura bancaria imperante.
No se trataría de innovar para reformar lo establecido, ni de destruir lo como viejo percibido, sino de deconstruir lo conocido para reflexionar sobre lo que de esencial hay en ello, y hallar así el modo de construir otro tipo de sociedad con la premisa de la cooperación como regla.
En tal razón estaría el sentido de la deconstrucción del orden económico-financiero mundial.
En base a este razonamiento, podría reflexionarse en torno al hecho de que las estructuras bancarias imperantes podrían ser prescindibles.
Deconstruirlas significaría, en mi opinión, tomar lo que de ellas hay de esencial, depósito y custodia del dinero, y asimilarlas a las estructuras de los ayuntamientos, de modo tal que ayuntamiento y entidad de depósito fuesen lo mismo.
Las sucursales bancarias no habrían de ser en la sociedad de cooperación más que oficinas descentralizadas del ayuntamiento donde podrían efectuarse depósitos de dinero.
El dinero solo podría depositarse en tu ayuntamiento..y ninguna entidad de depósito de dinero podría sobrepasar el ámbito municipal.
No habría necesidad entonces de que la sociedad de cooperación contase con orden bancario alguno, ni privado ni público.
Se trataría de promover la disolución del orden bancario mundial y su sustitución por una alternativa basada en el ayuntamiento-entidad de depósito como base de la estructura económico-financiera sobre la que habría de edificarse la sociedad de cooperación.
La implementación del nuevo sistema económico-financiero basado en el ayuntamiento-entidad de depósito, debe a su vez edificarse sobre la premisa de que esta nueva forma económica-financiera debe articular todos los mecanismos necesarios que impidan tanto la acumulación de riqueza en manos privadas como la circulación mundial de capitales inherente a esta.
El ayuntamiento-entidad de depósito o asamblea de gestión solidaria (Asgeria), debiera ser en todo momento el responsable de custodiar el dinero en el depositado.
Los ayuntamientos que pudieran, habrían entonces de destinar una parte del dinero por ellos custodiados a hacer funcionar la sociedad de cooperación.
Para ello destinarían fondos a desarrollo de infraestructuras o de bienestar social (educación, sanidad, pensiones, cultura, u otros) que nunca dejarían de estar custodiados por el propio ayuntamiento-entidad de depósito.
Los capitales custodiados por el ayuntamiento-entidad de depósito solo saldrían de este en el momento en que debiera financiarse la finalidad a la que el fondo concreto hubiese sido destinado.
La asgeria como unidad política-económica de máxima cercanía a las comunidades humanas
La implementación de la alternativa económica integral edificada sobre la base de la asgeria (asamblea de gestión solidaria) conllevaría la superación del concepto de estado como marco geopolítico.
La asgeria sería la estructura político-económica mínima..y también la máxima.
No habría de existir pues el “estado”.
No se trataría de crear micro estados al modo de las antiguas polis griegas, sino estructuras cercanas a las necesidades humanas que sustentasen la sociedad de cooperación..finalidad última de la asgeria.
No hay pues intención de minimizar las estructuras del estado para proyectarlas a la asgeria..sino de sustituir la vigente estructura geopolítica mundial basada en la relación-confrontación de los estados por otra basada en la cooperación entre asgerias..
Ejércitos, bancos, multinacionales, poderes políticos o financieros, no habrían de tener cabida en la sociedad de cooperación.
La banca nacionalizada está ligada al concepto de estado y poder político.
En la sociedad de cooperación no tiene cabida la posibilidad de acumulación de riqueza..ni en manos de podres privados, ni en manos de poderes asociados a los aparatos estatalizados del estado.
No existen estructuras de ámbito estatal, solo de municipalidades asociadas en espíritu de cooperación. Los fondos que las asgerias destinen a desarrollo de infraestructuras o bienestar social son comunes, pero en todo momento controlados por la asamblea de cada asgeria.
No hay pues margen para el establecimiento de un poder financiero mundial.
Las asgerias funcionan financieramente en red, por lo que los depósitos de los ciudadanos en estos pueden ser transferibles de una asgeria a otra cuando así lo requiera el interesado.
Las asgerias derivan una porción de su presupuesto a un fondo común destinado exclusivamente a la concesión de microcréditos
Esto requeriría de la implementación de nuevas normas financieras, ajustadas a la nueva estructura económica de la sociedad de cooperación.
Habría que deconstruir nuestra estructura mental para concebir como tendría que edificarse la sociedad de cooperación, pues esta nada tiene que ver con las geopolíticas vigentes.
Las asgerias no tendrían por qué corresponderse con las actuales estructuras municipales.. podrían variar su tamaño en base a la premisa de que la misma ha de suponer máxima cercanía al ciudadano y eficacia en el espíritu de cooperación.
Las asgerias de Nouakchott, Seul, u Oslo, tendrían evidentemente una enorme disparidad de recursos financieros entre ellas... pero esta es la realidad sociológica de la que se parte.
Todos los recursos financieros estarían en manos de la asamblea de cada asgeria..todos..y las más ricas habrían de destinar parte de sus recursos al desarrollo estructural de las más pobres.
Ni multinacionales, ni banco mundial, ni fondo monetario internacional marcando las pautas económicas-financieras de las asgerias.
El concepto de desarrollo y justicia social se hace siempre teniendo en cuenta el marco de la asgeria como referencia, no el estado, potenciándose pues el desarrollo de la asgeria, y de ninguna otra estructura geopolítica superior a esta.
La acumulación de riqueza (lo que actualmente entendemos por ello) no es ya posible en la sociedad de cooperación, pues el objetivo de esta es el desarrollo sostenible y la implementación de la justicia social.
Teniendo siempre como marco de desarrollo e implementación de estas metas la asgeria..unidad política-económica de máxima cercanía a las comunidades humanas. (...)
La teoría de los Fondos Derivados puestos en común
La alternativa a la forma de vida inhumanamente competitiva en la que el ser humano se ve abocado a vivir, en la que el bienestar de unos pocos se cimenta sobre la privación de muchos otros seres humanos de sus derechos más básicos pasa, desde mi punto de vista, por la necesidad de deconstruir los conceptos de estado y economía.
De este ejercicio de revaluación de los parámetros que condicionan nuestro modo de vida, surge la alternativa basada en la interacción entre ayuntamiento y entidades de depósito hasta su fusión en una única entidad de naturaleza política-económica, la asamblea de gestión solidaria o asgeria, cuya finalidad, reflejada desde su propio nombre, es el fomento de un nuevo espíritu económico basado en la cooperación entre las diferentes comunidades humanas.
De tal manera que el estado y la economía del enriquecimiento, pasa a ser sustituido por la asgeria y la economía de cooperación.
Según yo lo concibo, la economía de cooperación deseada por muchos seres humanos debe edificarse y expandirse demoliendo las estructuras inherentes al estado y a las redes bancarias.
El ideal ético de la ayuda mutua y la cooperación conlleva la necesidad de un cambio espiritual, que debe ser dotado de esencia real para que el mismo no quede en una propuesta baldía.
En mi opinión, la propuesta debiera limitarse en principio a solicitar la desestructuración de la estructura bancaria mundial, y su sustitución por un sistema de depósitos de dinero ligados a las administraciones locales.
La capacidad de financiación habría de residir en las asgerias... articulándose en el nivel superior al local Fondos Comunes dirigidos al fomento de actividades de desarrollo de infraestructuras o de bienestar social..¡
Estos Fondos Comunes no debieran constituirse nunca en entidades de depósito de ámbito superior al municipal... puesto que si así ocurriese acabarían constituyéndose en entidades bancarias que traicionarían el espíritu de la sociedad de cooperación.
Sería importante que uno de estos fondos, elaborado a partir de aportaciones de cada asgeria según su capacidad, fuese un Fondo Especial de Microcréditos, destinado a la concesión de préstamos de pequeña cuantía.
El préstamo se solicita en tu asgeria, que es la institución canalizadora del mismo, pero el importe sale del Fondo Especial de Microcréditos.
Pero cuando lo vayas devolviendo lo harás directamente a tu asgeria, que no necesitará cobrar otros intereses más que los que se generen a consecuencia del IPC anual, si lo hubiere.
La asgeria se limitará anualmente a hacer su contribución al Fondo Especial de Microcréditos, que podrá generar intereses por si mismo, por lo que no tendrá porqué producir pérdidas.
Durante todo el año este Fondo iría recibiendo las aportaciones de distintas asgerias, a las que por tanto correspondería derivar ingresos en distintas épocas del año.
Empleo el término “derivar ingresos” y no “efectuar ingresos” con intención de significar que en realidad el dinero destinado al Fondo Especial de Microcréditos..así como a cualquiera de los otros Fondos puestos en común..permanecería en todo momento custodiado por la asgeria correspondiente..
El sistema de Fondos Derivados puestos en común podría aplicarse a otros tipos de canalización de créditos." (Rebelión, 21/11/2011, 'El emerger de una alternativa económica integral', deJosé Ángel, Webislam)
11/11/11
Dios los da y ellos se juntan. Las redes de contactos establecidos desde la escuela hasta la vida adulta, entre los ricos, y el ambiente de privilegio explican el 90% de las rentas que las personas reciben
Asumen que el mérito es lo que les ha llevado al lugar privilegiado que ahora ocupan. Pero como bien ha señalado el superrico Warren Buffet (el superrico más odiado por los superricos en aquel país), ello no es cierto. La gran mayoría de superricos ni proceden de las clases populares, ni están ahí debido al mérito.
Esta realidad, queda documentada en los trabajos realizados por el Premio Nobel de economía Herbert Simon que claramente documentó que lo que se llama capital social (es decir las redes de contactos establecidos desde la escuela hasta la vida adulta y el ambiente de privilegio o falta de privilegio que uno tiene en su vida) explica el 90% de las rentas que las personas reciben.
De ahí que tal autor señale que sea necesario un impuesto de un 90% a las rentas superiores para alcanzar la tan manoseada y promovida igualdad de oportunidades, es decir que todos los ciudadanos tengan la misma oportunidad de llegar a la cima donde están los superricos." (Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 7 de noviembre de 2011)
10/11/11
"Dejó una nota de despedida en la que explicaba que no encontraba fuerzas suficientes para hacer frente al cuidado de sus dos hermanos menores, de 7 y 11 años"
No es difícil imaginar que se dieran situaciones similares en Andalucía, Galicia o Extremadura en la década de los 60, durante la emigración española a Alemania, Suiza o Francia. Por ello, deberíamos ser más sensibles si cabe con una tragedia que no hace mucho sufrimos en carne propia.
Pero más allá de las frías cifras oficiales, se encuentra el drama personal e individual de cada familia. Su conocimiento provoca una mayor sensibilidad hacia el fenómeno. Esto es lo que impulsó al realizador Ionut Carpatorea a rodar “Solo en casa. Una tragedia rumana”, documental en el que se abordan algunos de los casos más mediatizados de los últimos años.
Dramas como el del niño de 11 años Razvan Suculiuc. Niño estudioso e introvertido, al saber que su madre no iba a volver a Rumanía para celebrar en familia la Pascua planificó su suicidio. Dijo a sus compañeros de clase con absoluta sangre fría que iba a traer a su madre de vuelta en dos días, aunque fuera lo último que hiciera. Al llegar a casa se ahorcó.
El padre del pequeño Razvan creyó que era mejor no dar por teléfono tan brutal noticia, por lo que dijo a su mujer Liliana que debía volver inmediatamente a Rumanía porque él había perdido el trabajo y debían reorganizarse urgentemente; al llegar a la estación de autobuses para iniciar el viaje de vuelta, el conductor del autobús le dijo a Liliana si ella era “la madre del niño muerto”.
O como la del adolescente de 15 años Claudiu Popovici, de Botosan. Antes de suicidarse, dejó una nota de despedida en la que explicaba que no encontraba fuerzas suficientes para hacer frente al cuidado de sus dos hermanos menores, de 7 y 11 años.
El número oficial de niños o adolescentes que se han quitado la vida en Rumanía durante los últimos ocho años es de 22 casos. No obstante, en una sociedad tan tradicionalista y con una influencia tan grande de la Iglesia Ortodoxa, el número real es con toda seguridad superior, aunque imposible de conocer con exactitud.
La insensibilidad del clero rumano llega al límite de impedir en algunas comunas rurales el entierro del niño en campo santo, por ser éste un suicida. Siguen anclados en posturas intransigentes propias del mismísimo Agustín de Hipona, quien consideraba el suicidio algo pecaminoso e imperdonable. El suicidio infantil y juvenil es, por tanto, un tabú que se camufla baja la apariencia de accidente. (...)
Siendo el caso de los niños suicidas el más llamativo mediáticamente, no es el único. Cuando los padres deciden emigrar, se produce también una ruptura de las relaciones paterno-filiales que, cuando el tiempo es muy prolongado, puede llegar a un punto de no retorno.
Éste es el caso de Andreea Chisliciuc, madre de una niña que en la actualidad tiene 14 años. No se lo pensó dos veces y decidió aceptar una oferta de trabajo en el campo onubense, con el propósito de ahorrar algo de dinero y volver a Bucarest.
Volteando tristemente los ojos en derredor explica cómo “la partida en la estación de autobuses fue algo inenarrable, no hay palabras suficientemente precisas para expresar el dolor que sentí, es como si dejara una parte de mí aquí”. Tal vez la expresión de César Vallejo dolor en los cojones del alma le sirviera, aunque fuera remotamente.
A continuación, durante meses, “el teléfono se convirtió en el objeto más importante para la familia, pues no pasaba día en el que no llamara varias veces para ver qué hacía, aunque sólo fuera con la intención de escuchar su voz unos segundos”.
Con el paso de los años, pese a la visita anual de Navidad o Pascua “pues no podía materialmente sufragarme más viajes, teniendo en cuenta los ahorros y los envíos realizados a la familia”, la relación con su hija perdió la intensidad que siempre había tenido.
Nadie elige las cosas que ama ni la intensidad con la que lo hace, y uno de los efectos de una prolongada ausencia es que los niños llegan a perder parte del lazo emocional que los une con sus padres emigrados." (Rebelión, 10/11/2011, 'Niños suicidas en Rumanía ',Eduardo Salceda,Rebelión )
25/10/11
El placer de la música
De entrada aclara: "Me interesa especialmente el estudio de la corteza auditiva, porque es una de las áreas que mayormente distinguen a los humanos de otras especies. Por eso me interesé por la música como vehículo para entender mecanismos básicos del cerebro, porque además toca casi todas las funciones neuronales (motoras, emotivas, memoria...)". (...)
No tarda en hablar de música y emociones. La mayoría de la gente escucha música, y si se les pregunta el porqué darán una respuesta que tiene que ver con las emociones; les gusta, les hace sentir bien, les traen recuerdos... "Lo importante es que ayuda a comprender qué ocurre en el cerebro; y lo interesante de la música es que es un estímulo que provoca placer pero el desencadenante no es biológico [como por ejemplo la sexualidad] sino mental", asegura. (...)
"si la música no fuera placentera no existiría", la pregunta es porqué es placentera. "Sabemos cómo funciona la música dentro del sistema nervioso y que lo hace igual que otras sustancias químicas [drogas, fármacos], lo que no sabemos es ni el porqué ni el cómo", concluye." (ROBERT ZATORRE: "Si la música no fuera placentera no existiría". El País, 13/10/2011, última)
19/10/11
"La emoción es imprescindible para aprender. Se recuerda lo que siente, y eso se convierte en experiencia"
Le conmovió ver a 50.000 personas cantando; y aquello del fútbol se convirtió en una pasión que le dura hasta hoy. (...)
¿Es esa la clase de pasión que hay que perseguir en la escuela? Piensa un poco y contesta: "Por supuesto". "La emoción es imprescindible para aprender. Se recuerda lo que siente, y eso se convierte en experiencia". (...)
Cada vez menos gente vota, dice, los políticos no se sienten servidores de lo público, el miedo atenaza a Europa. "Creo que todos estos cambios [en la educación] deben hacerse para salvar la democracia".
No hay dramatismo ni grandilocuencia en sus palabras; solo la certeza de que lo que se enseña a los niños hoy en la escuela está demasiado volcado en el pasado, en transmitir lo que se sabía hasta ahora, en unos contenidos que luego se pueden medir en pruebas y exámenes; pero se deja de lado la otra parte, la que ayuda a descubrir a cada niño su propia individualidad, su forma de responder a los nuevos retos y las nuevas situaciones. (...)
Antes, con el salmón en escabeche, dijo que habría que eliminar la cultura de los exámenes que estrangula la labor de los profesores en la escuela y condena cada vez a más alumnos al fracaso; que cada niño tiene su propio potencial y que la labor del profesor es encontrarlo.
Habla de la lucha en la que se encuentra Europa entre el miedo y la esperanza, de cómo por ahora va ganando el primero. Y conecta todo ello con esa manera de entender la educación solo como conservación y repetición del pasado en lugar de dar espacio a la creatividad individual que encuentre nuevas oportunidades en cada dificultad.
No habla de cambiar asignaturas, sino de que cada cosa que se enseñe se haga de esa manera. Pero el cambio que propone no vendrá desde arriba; en un siglo XXI en el que todas las revoluciones llegan desde abajo, solo podrán hacerlo "jóvenes profesores con ganas de hacer las cosas de otra manera".
¿Confía en que ocurrirá? Sonríe, levanta las cejas y se encoge de hombros. No hay tiempo para postre ni café. Tiene que volver al congreso a contestar las preguntas que le lancen. Cuando responda, intentará causar algún tipo de sensación en su interlocutor, dice." (DAVID BRIERLEY. "Solo se recuerda lo que se siente". El País, 12/10/2011, última)
"Se podría vivir mejor solo con el Dios -si existiese- capaz de quitarnos a los mortales el miedo supremo de la muerte"
Los padres del científico y escritor Leonard Mlodinov se salvaron de las garras del Holocausto. Él mismo salvó su vida el fatídico 11 de septiembre, en los bajos de una de las Torres Gemelas de Nueva York cuando se hundió.
En una entrevista reciente le preguntaron en Brasil qué sentía al saber que Dios había salvado milagrosamente su vida y la de sus padres. Respondió: "No fue Dios, sino el acaso". Y añadió: "¿Qué Dios sería ese que salva a mis padres del nazismo y deja morir a seis millones de otros judíos?". "¿Qué Dios sería ese que me salva del atentado terrorista de Nueva York y deja morir a otras 3.000 personas?". (...)
Lectores que no conozco suelen preguntarme, unos con respeto, otros, menos, si pienso que sin Dios se acaba viviendo mejor. (...)
El Dios del miedo es el Dios que no merece existir. El miedo es argamasa humana, es el arma de todos los poderes de la Tierra, no tiene nada de divino. Es tirano. Solo la felicidad es liberadora. El miedo es usado y abusado por las Iglesias institucionales. Jesús nunca impuso miedos a los que le seguían. Se los quitaba. Él los tuvo también.
Tuvo miedo de morir, sudó sangre ante la inminencia de su muerte, pidió explicaciones a Dios de por qué dejaba que lo mataran si era inocente. Y de él tuvieron miedo los hipócritas y los poderosos, nunca los arrinconados o indignados.
Aquel profeta tenía solo un pecado: no creía en el sufrimiento ni en el dolor ni en la muerte como armas de redención. No soportaba ver sufrir a nadie. No le gustaban los muertos y los resucitaba. Nunca pidió a sus apóstoles que hicieran ayunos y penitencias, ni que fueran héroes o vírgenes. Estaban todos casados, como él.
Y no fue un profeta fácil: exigió, con naturalidad, algo que nos parece locura: devolver bien por mal. Sabía que la felicidad -que era su única teología- se engendra en la paz y no en la guerra, en el perdón y no en la venganza.
¿Se vive mejor sin Dios? "Depende, señores". Sin el que ofrecen las iglesias que no te permite morirte en paz, ni hacer el amor sin que te espíe como un policía, se vive mejor. Se vive mejor sin el Dios que pretende adueñarse de lo más sagrado del ser humano: su libertad y su conciencia. Por lo menos, sin él, se vive sin menos miedos, que no es poco.
¿Y con el Dios en el que creía monseñor Romero cuando lo acribillaron a balas en el altar por defender a los pobres contra el poder, se vive mejor?, se preguntarán algunos.
¿Se vive mejor con el Dios que apuesta siempre por los que pierden, el Dios de aquel Jesús que no solo perdonó en la cruz a los que blasfemaban contra él, sino que hasta los excusó: "Perdónales, porque no saben lo que hacen", expresión máxima del amor supremo que no humilla ni cuando perdona?
Creo que como mejor se vive es siendo fiel a la voz de la conciencia, más severa que las leyes porque no es posible burlarla, y que constituye la única fuente de libertad. El cardenal Newman, convertido del protestantismo al catolicismo, fue un defensor del primado de la conciencia sobre la ley. En la Carta al Duque de Norfolk cuenta que, si se viera obligado a hacer un brindis, lo haría "primero a la conciencia y después al Papa".
Newman tiene una frase que aún hoy, después de dos siglos, sigue poniendo los pelos de punta a la Iglesia y a los teólogos tradicionales: "Prefiero equivocarme siguiendo a mi conciencia, que acertar en contra de ella". La Iglesia defiende, al revés, que la conciencia debe ser antes formada. Por ella y con el miedo, claro.
¿Se vive mejor sin Dios? Depende. Quizás se tenga a veces la tentación de creer en alguien más que humano, capaz de exorcizar la crueldad que siembra de muertos inocentes el planeta, la que pisotea a los que no tienen poder, la que exalta a los aprovechados, la que discrimina a los diferentes, la que violenta a los niños, la que quiere imponer a su Dios, la que humilla a la libertad. Pero ese, ¿no será más bien el Dios de nuestros sueños?
Se podría vivir mejor solo con el Dios -si existiese- capaz de quitarnos a los mortales el miedo supremo de la muerte, sin la cual, curiosamente, dejarían de existir las religiones, como afirmaba Saramago. Se viviría mejor con el Dios que no nos prohibiese soñar. ¿Existe?" (JUAN ARIAS: ¿Se vive mejor sin Dios? . El País, ed. Galicia, 12/10/2011, p. 27)
13/10/11
¿Cómo sería una economía participativa?
MICHAEL ALBERT: Parecon es un concepto de economía que intenta sustituir al capitalismo y también a lo que se ha llamado el socialismo del siglo XX. Señala el conjunto mínimo de instituciones que debe tener una economía para no tener clases y ser autogestionada por sus trabajadores y consumidores para sus propios intereses, según decidan, sin parcialidades estructurales y sin que haya pequeños grupos dominantes.
Obviamente, más allá de ese mínimo habrá muchas cosas que cambien en la economía participativa de un país a otro y de una industria a otra.
D.: ¿Cuáles serían las características principales de la economía participativa?
M.A.: El modelo incluye consejos autogestionados de trabajadores y consumidores, entendiendo por autogestionado que la gente influye sobre las decisiones de forma proporcional a como se ven afectadas por ellas. A veces gobierna la mayoría. Otras veces el consenso. Otras veces otras maneras de convertir las preferencias en decisiones. Las opciones de voto son elecciones tácticas que se toman para alcanzar los principios de la autogestión.
La segunda necesidad de la Parecon son los complejos equilibrados de trabajo. Hoy en día los trabajadores se dividen en dos grandes categorías. La primera, a la que los defensores de la Parecon llaman la clase coordinadora, realiza tareas que les confieren un enorme poder.
D.: ¿Qué quiere decir con “conferir poder”?
M.A.: Piensa en los abogados, doctores, ingenieros y directores de finanzas. Sus obligaciones les otorgan información, hábitos de toma de decisiones, habilidades comunicativas, confianza social, etc. El segundo tipo de trabajador, la clase obrera, realiza tareas que le privan de poder de una forma abrumadora.
Piensa en los montadores, cocineros de comida rápida y en general en toda la gente que realiza tareas repetitivas que provocan que la persona acabe con menos confianza, menos información y menos habilidades sociales que en el otro caso. La clase coordinadora que realiza únicamente tareas de poder, domina a la clase trabajadora.
D.: ¿Cómo en la antigua Unión Soviética quiere decir?
M.A.: Es la clase dirigente en el socialismo de la vieja escuela. Reclama una enorme parte de la riqueza y del poder social, especialmente cuando no hay propietarios. De tal manera que incluso si tenemos consejos de trabajadores y consumidores e incluso si estamos sinceramente comprometidos con la autogestión, si mantenemos la vieja división del trabajo donde un 20% de los trabajadores realizan todas las tareas que dan poder, ese 20% será quien establezca el calendario y proponga, debata y prepare todo.
Sus puntos de vista se impondrán. Sus objetivos se alcanzarán y llegarán a verse a sí mismos más merecedores y más valiosos que los trabajadores que cumplen las órdenes y parecen menos capaces, necesitados de dirección y de “ayuda”. Con el tiempo los coordinadores gobernarán, normalmente con una insensibilidad arrogante.
De tal manera que los complejos equilibrados de trabajo, la segunda necesidad institucional de la Parecon, divide las tareas de tal manera que cada trabajo tenga una mezcla de tareas que proporcionen una situación general de poder similar para todos. Todos estamos preparados para participar plenamente en la autogestión con nuestro papel y nuestras responsabilidades económicas.
El tercer componente de la Parecon está relacionado con los ingresos que obtenemos por nuestro trabajo. Ésta es toda la producción: ¿Qué parte me toca a mí? ¿Qué parte te llevas tú? Más general, ¿cuál es la norma que establece cuanto se lleva cada uno?
La Parecon rechaza que la gente deba obtener beneficios en base a la propiedad que posee. Rechaza que la gente se lleve todo lo que pueda por su poder de negociación. Rechaza que la gente obtenga a cambio el equivalente de lo que ellos, con su propio trabajo, producen.
D.: ¿Podría dar un ejemplo de esto?
M.A.: Por ejemplo, no piensa que tener mejores herramientas o haber nacido con un gran talento o porque resulte que produces algo de enorme valor, te garantice una recompensa mayor incluso si eso implica que la producción total en ese caso sea más valiosa.
En lugar de eso la Parecon dice que la gente que puede trabajar debería tener ingresos solamente en base a cuantas horas trabajan, lo duro que trabaje y lo duras que sean las condiciones en las que trabajan, siempre que estén haciendo trabajo que sea socialmente valioso.
D.: ¿Qué pasa entonces con lo que llama “planificación participativa”?
M.A.: Éste es el último elemento de la Parecon, también resulta que si combinas los consejos de autogestión de trabajadores y consumidores, los complejos equitativos de trabajo, y lo que nosotros llamamos remuneración equitativa por duración, intensidad y dureza del trabajo socialmente valioso, con la planificación de los mercados o la planificación central, para alcanzar unas aportaciones y una producción, tu intención de optar por las primeras tres estructuras quedará subvertida por las implicaciones de tu cuarta elección, de tal manera que incluso en contra de tus intenciones, toda la vieja mierda, por decirlo de alguna manera, volverá.
La planificación central y de los mercados, incluso si uno las utiliza con la mejor de las intenciones, traerá de nuevo un gobierno de clases e injusticias sobre los consejos autogestionados y los complejos equilibrados de trabajo y la remuneración equitativa.
Para no tener clases, la Parecon debe sustituir estas estructuras de distribución familiares y optar por una negociación descentralizada, horizontal y cooperativa de las aportaciones y la producción por parte de los consejos de trabajadores y consumidores, que los pareconistas llaman planificación participativa.
Por supuesto que estos cuatro compromisos institucionales requieren más textura para quedar claros y una importante aclaración de porqué la combinación de estas estructuras es tanto viable como merece la pena. Pero, teniendo en cuenta estas importantes advertencias, esto sería un rápido resumen.
D.: Dentro de poco va a pasar una semana en España para dar charlas sobre la Parecon. Hay mucha gente que se siente intimidada por la economía. ¿Qué puede decirles a aquellos que no se sientan lo suficientemente seguros hablando de economía? ¿A qué tipo de público intentará llegar?
M.A.: Hay algunos campos de la economía que son estúpidamente complejos y difíciles. Todo ese tipo de tonterías alrededor de extrañas formas de inversión financiera que son tan crípticas que no sé si hay alguien que sepa de que van. Sin embargo, lo realmente importante para entender lo que una buena economía necesita es bastante sencillo y es todavía más sencillo de entender, de hecho, para la gente normal que para los economistas.
Los economistas han estudiado elaboradas teorías matemáticas que no tienen prácticamente nada que ver con la realidad y que, la verdad es que oscurecen la realidad.
Cuanto más aprende el economista de academia, más lejos suele acabar del verdadero entendimiento. A menudo ni siquiera saben lo que es una corporación. En la mayor parte de los casos serían incapaces de comprender lo que acabo de ofrecer hace un momento, sobre incentivos y la división del trabajo y si hubiéramos hablado sobre planificación participatoria, lo que acabo de decir sería todavía más cierto. No lo entenderían.
Pero los trabajadores normales no tienen problemas para entender esas cosas, y son con los que espero comunicarme, una vez que se han abierto a escuchar posibilidades como estas y por muy extraños que puedan parecer los nuevos puntos de vista se hacen con ellos.
D.: Así que, ¿cuáles serían las cosas importantes a saber?
M.A.: Lo que todos necesitamos conocer de la economía real (qué papel juegan las principales instituciones ahora y en el futuro sobre lo que la gente puede hacer con su vida) se entiende relativamente fácil y es el meollo del asunto.
La verdad es que la energía mental que se necesita para conseguir tener una discusión inteligente sobre fútbol con un amigo, como hace la mayoría de los españoles, es mayor que la energía mental necesaria para comprender los temas claves de la economía y la sociedad e incluso para convertirse en monitor uno mismo de este tipo de asuntos." (Rebelión, 13/10/2011,
06/10/11
Tal como predijo Marx, el mundo burgués ha sido destruido. Pero no fue el comunismo el que cometió el acto. Fue el capitalismo el que mató a la burguesía
Como efecto secundario de la crisis financiera, más y más gente está dándose cuenta de que Karl Marx estaba en lo cierto. El gran filósofo alemán del siglo XIX, economista y revolucionario, pensaba que el capitalismo era radicalmente inestable. Tenía incorporada la tendencia de producir auges y colapsos cada vez más grandes y profundos y, a largo plazo, estaba destinado a destruirse a sí mismo. (...)
Marx erró en lo que se refiere al comunismo. Pero su percepción de la revolución del capitalismo fue proféticamente acertada. (...)
A un nivel más profundo, Marx entendió cómo el capitalismo destruye su propia base social: la forma de vida de la clase media.
La terminología marxista de burgueses y proletariado suena arcaica. Pero cuando argumentó que el capitalismo hundiría a la clase media en algo parecido a la existencia precaria de los angustiados trabajadores de su época, Marx anticipó un cambio en la manera en la que vivimos que apenas ahora estamos teniendo que afrontar. (...)
El capitalismo ha sido descrito como un proceso de destrucción creativa, y nadie puede negar que ha sido prodigiosamente productivo.
Prácticamente todos los que viven en países como el Reino Unido hoy en día reciben ingresos reales más altos de los que habrían recibido si el capitalismo no hubiera existido nunca.
El problema es que entre las cosas que se han destruido en el proceso está la forma de vida de la que, en el pasado, había dependido el capitalismo. (...)
En el capitalismo del siglo XIX, la mayoría de la gente no tenía nada. Vivían de vender su labor y cuando los mercados se debilitaban, enfrentaban dificultades. Pero a medida que el capitalismo evolucionó -dicen sus defensores-, un número mayor de personas se beneficiaron.
Carreras satisfactorias dejaron de ser la prerrogativa de unos pocos. La gente dejó de tener dificultades todos los meses por vivir de un salario inseguro. (...)
Con la expansión de la democracia y la riqueza, nadie se iba a quedar sin una vida burguesa. Todos podían ser clase media.
De hecho, en el Reino Unido, Estados Unidos y muchos otros países desarrollados, durante los últimos 20 a 30 años ha ocurrido lo opuesto.
No existe la seguridad laboral, muchas de las profesiones y oficios del pasado desaparecieron y carreras que duran toda la vida no son mucho más que un recuerdo. (...)
Más y más gente vive al día, con muy poca idea sobre qué traerá el futuro.
La clase media solía pensar que sus vidas se desenvolverían en una progresión ordenada, pero ya no es posible considerar a la vida como una sucesión de niveles en los que cada escalón está más arriba que el anterior. (...)
A medida que el capitalismo ha ido avanzado, ha llevado a la mayoría de la gente a una nueva versión de la precaria existencia del proletariado del que hablaba Marx. Los salarios son más altos y, en algunos lugares, en cierto grado hay un colchón contra los sacudones gracias a lo que queda del Estado de bienestar.
Pero tenemos poco control efectivo sobre el curso de nuestras vidas y las medidas tomadas para lidiar con la crisis financiera han profundizado la incertidumbre en la que tenemos que vivir.
Tasas de interés del 0% conjugadas con el alza de precios implica que uno recibe beneficios negativos por su dinero y produce la erosión del capital.
La situación para muchos jóvenes es aún peor. (...)
Cualquiera que sea la edad, la perspectiva de la mayoría de la gente hoy en día es una vida entera de inseguridad. (...)
Al mismo tiempo que ha despojado a la gente de la seguridad de la vida burguesa, el capitalismo volvió obsoleto al tipo de persona que disfrutaba de la vida burguesa. (...)
Cuando los ahorros se están desvaneciendo, ser cauteloso puede llevar a la ruina. Es la persona que pide grandes prestamos y que no le tiene miedo a declararse en bancarrota la que sobrevive y prospera. (...)
En una sociedad que está siendo transformada continuamente por las fuerzas del mercado, los valores tradicionales son disfuncionales y quien quiera vivir de acuerdo a ellos está en riesgo de terminar en la caneca de la basura. (...)
Examinando un futuro en el que el mercado permea todas las esquinas de la vida, Marx escribió en el Manifiesto Comunista: "todo lo que es sólido se desvanece en el aire". Para alguien que vivió en la Inglaterra victoriana temprana -el Manifiesto fue publicado en 1848- era una observación asombrosamente visionaria. (...)
Estamos apenas a mitad de camino de una crisis financiera que pondrá muchas cosas de cabeza. Monedas y gobiernos probablemente caerán, junto con partes del sistema financiero que creíamos seguro.
No se ha lidiado con los riesgos que amenazaban con congelar a la economía mundial hace apenas tres años. Lo único que se ha hecho es obligar a los Estados a asumirlos. No importa qué digan los políticos sobre la necesidad de frenar el déficit, deudas de la magnitud de las que se han incurrido no pueden ser pagadas. Es casi seguro que lo que harán es manejarlas recurriendo a la inflación, un proceso que está abocado a ser muy doloroso y empobrecedor para muchos. El resultado sólo puede ser más agitación política, a una escala aún mayor.
Pero no será el final del mundo, ni siquiera del capitalismo. Pase lo que pase, vamos a seguir teniendo que aprender a vivir con la energía errática que el mercado emanó. El capitalismo llevó a una revolución pero no la que Marx esperaba. (...)
Tal como predijo, el mundo burgués ha sido destruido. Pero no fue el comunismo el que cometió el acto. Fue el capitalismo el que mató a la burguesía." (Jaque al Neoliberalismo, sábado 1 de octubre de 2011, 'John Gray: Karl Marx tenía razón', escribió este artículo para la BBC, )
