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4/8/24

Hay casos anteriores de atletas mujeres con test de XY. Le sucedió en 1985 a la española María José Martínez Patiño, que tiene un síndrome que la hace insensible a los andrógenos, las hormonas masculinas: sus cromosomas son de hombre, pero su cuerpo no sabe administrar la testosterona, por lo que no desarrolla todos esos rasgos fisiológicos externos que les suponemos a los hombres: ni pene, ni vello, ni más musculatura. Patiño ganó su caso y pudo volver a competir como mujer... a la bicampeona olímpica de 800 metros Caster Semnya, la Federación le exige desde 2018 someterse a un tratamiento hormonal para reducir su nivel de testosterona —su organismo produce más de esta hormona de lo que considera la ciencia habitual en una mujer— para poder competir en las pruebas entre los 400 y los 1.500m... compareció ante el Tribunal de Derechos Humanos el pasado mayo, con el caso aún abierto y en estudio

 "Me dolió mucho, nunca me habían dado un golpe tan fuerte”, decía la italiana Angela Carini tras dos golpes de la argelina Imane Khelif que desajustaron su casco. 

En 46 segundos, la boxeadora abandonaba el combate con un fuerte dolor en su nariz. Y lloraba de rodillas. “Puse fin al combate porque después del segundo golpe, después de años de experiencia en el ring y una vida de lucha, sentí un fuerte dolor en la nariz. Dije: ‘es suficiente. Ya hay boxeadoras que están diciendo que no van a subir al cuadrilátero porque esto no es jugar en igualdad de condiciones”, aseguró la italiana tras el combate. Pero el nombre de Khelif no ha resonado por su victoria y pase a cuartos de final, sino por la controversia que se generó el año pasado y en la que se ha visto sumida la boxeadora tras críticas y rumores sobre su identidad de género. En el Mundial de 2023, junto a la taiwanesa Lin Yu-ting, fue descalificada por la Asociación Internacional de Boxeo (IBA) por no encajar en los criterios de elegibilidad y exceso de testosterona. Sin embargo, ambas boxeadoras siempre han competido en las categorías femeninas. “Todas las atletas que compiten en categoría femenina cumplen con las reglas de elegibilidad de la competencia”, aseguró el portavoz del COI, Mark Adams. Además, los libros de reglas para estos Juegos están basados en la versión de los Juegos de Río 2016, y que también funcionaron para Tokio 2020. “Son mujeres en sus pasaportes y se establece que así es, que son mujeres. Es más, recordaría que esto afecta a gente real y que, por cierto, no es una cuestión transgénero. Me gustaría que quedara absolutamente claro”, añadió Adams.

Hasta el año pasado, tanto Khelif como Yu-ting, desarrollaron su carrera con normalidad, aunque siempre perseguidas por los estereotipos de género y las dudas. “Han competido y siguen compitiendo en la competición femenina. Han perdido y han ganado contra otras mujeres a lo largo de los años”, aseguró Adams. Ambas participaron en Tokio 2020 sin ningún problema —Khelif llegó a los cuartos de final—, y también en las competiciones IBA desde su debut. Yu-ting ganó el mundial de 2018 y también el de 2022, año en el que Khelif quedó segunda. Todo hasta el Mundial de 2023 en Nueva Delhi, India: ambas mujeres fueron descalificadas por la IBA justo cuando Khelif iba a disputar la final y Yu-ting, que perdió en semifinales, ya tenía el bronce. “Las atletas no se sometieron a un examen de testosterona, sino que fueron sometidas a una prueba separada y reconocida, por la que los detalles siguen siendo confidenciales. Esta prueba indicó de manera concluyente que ambas atletas no cumplían con los criterios de elegibilidad necesarios y se encontró que tenían ventajas competitivas sobre otras competidoras”, ha asegurado la IBA en un comunicado este jueves. El presidente del organismo, Umar Kremlin, llegó a asegurar en aquel momento a la agencia rusa TASS que “varios atletas intentaron engañar a sus compañeros y fingieron ser mujeres”. Y añadió: “Según los resultados de las pruebas, tienen cromosomas XY”.

Hay casos anteriores de atletas mujeres con test de XY. Le sucedió en 1985 a la española María José Martínez Patiño, que tiene un síndrome que la hace insensible a los andrógenos, las hormonas masculinas: sus cromosomas son de hombre, pero su cuerpo no sabe administrar la testosterona, por lo que no desarrolla todos esos rasgos fisiológicos externos que les suponemos a los hombres: ni pene, ni vello, ni más musculatura. Patiño ganó su caso y pudo volver a competir como mujer tras el calvario.

Lo mismo que la argelina y la taiwanesa. Tras el Mundial, ambas boxeadoras continuaron compitiendo, y consiguieron su billete a París 2024 en sus respectivos clasificatorios. La IBA había sido el máximo organismo del boxeo amateur, pero a partir de los Juegos de Tokio, el COI pasó a asumir el mando de la competición, por lo que aceptó la participación de ambas atletas al haber obtenido su plaza. Según la base de datos del Comité Olímpico, Khelif fue eliminada de su pelea por el oro en India por niveles elevados de testosterona, mientras que, en el caso de la taiwanesa, fue por “una prueba bioquímica”. Tras el revuelo generado, el pasado miércoles, el Comité Olímpico y Deportivo Argelino denunció en un comunicado los “ataques maliciosos y no éticos” dirigidos a Khelif “por parte de algunos medios extranjeros”. “Estos intentos de difamación, basados en mentiras, son totalmente injustos”, aseguró el organismo.

Deportistas como la extenista Martina Navratilova o la nadadora Sharron Davies, junto a las organizaciones del Consorcio Internacional del Deporte Femenino y otras asociaciones, se han dirigido mediante una carta al presidente del COI, Thomas Bach, para que investigue “con urgencia la elegibilidad” de las dos boxeadoras para competir en pruebas femeninas, además de solicitar que se “restablezca la prueba de determinación del sexo con hisopo en la mejilla […] con el fin de garantizar equidad, dignidad e integridad en las competiciones olímpicas femeninas”.

Desde Tokio 2020, algunos organismos deportivos como la Federación Internacional de Natación, de Atletismo y también la Unión Ciclista Internacional, actualizaron sus normas de género, prohibiendo que atletas que no hicieron su tránsito antes de los 12 años participasen en competiciones femeninas. Y, en el caso concreto del atletismo, también se han endurecido las normas sobre aquellos atletas con diferencia en el desarrollo del sexo. El caso más mediático es el de la bicampeona olímpica de 800 metros Caster Semnya, a quien la Federación le exige desde 2018 someterse a un tratamiento hormonal para reducir su nivel de testosterona —su organismo produce más de esta hormona de lo que considera la ciencia habitual en una mujer— para poder competir en las pruebas entre los 400 y los 1.500m. Tras años de lucha en el juzgado y acosada por debates sobre su aspecto físico, compareció ante el Tribunal de Derechos Humanos el pasado mayo, con el caso aún abierto y en estudio.

Un debate sobre la inclusión de atletas con variaciones hormonales en las competiciones que ahora persigue a las boxeadoras. Khelif sigue fija en su objetivo, lejos de las polémicas, y disputará los cuartos de final, mientras que Yu-ting se medirá este viernes a la uzbeka Turdibekova. Su lucha seguirá dentro del ring, pero también fuera."              (Irene Guevara , El País, 01/08/24)

 

"En su empeño para encuadrar en la estructura binaria de sus competiciones (categoría masculina, categoría femenina) la complejidad de la vida y los géneros, las organizaciones deportivas siempre han establecido formas para evitar que los hombres, más fuertes, más resistentes, más rápidos, participaran y arrasaran en pruebas femeninas. 

Se trataba, en teoría, de luchar contra el fraude y por la igualdad en las pistas, pero siempre la realidad tan tozuda se lo complicó.

Inicialmente el método para distinguir a hombres de mujeres era puramente visual y humillante. En los años 60 del siglo pasado, antes de las competiciones, las mujeres desfilaban desnudas ante un grupo de expertos que examinaban que no tuvieran atributos sexuales masculinos. Cuando la mujer cobró cierto poder, en los años 80, el método se sustituyó por un análisis de laboratorio aparentemente infalible y mínimamente invasivo, el del cromosoma. La aparición en una muestra del cromosoma XY significaba que esa sangre pertenecía a un hombre y no a una mujer y se le excluía de la competición. Pero el método también cometía errores, como comprobó en su cuerpo y demostró la atleta española María José Martínez Patiño.

“Siempre habrá hombres y mujeres, pero la diferencia entre los sexos no es blanco o negro, una línea clara y definida como enseñan en las clases de biología”, declaraba a este diario en 2015 Martínez Patiño, quien fue excluida de la Universiada de Kobe en 1985 por tener una Y en su cromosoma, el índice de la masculinidad. Pese a ello, Martínez Patiño, de 57 años, es mujer, se siente mujer y vive como mujer. Tuvo vetada la competición durante varios años, hasta que después de varias demandas victoriosas logró incluso que la prueba del cromosoma se dejara de lado. “Si no mueres por algo, te haces más fuerte”, afirma Patiño, una pionera que luchó para ser readmitida por la IAAF, lo que consiguió, y que se revocara la prueba del cromosoma, lo que también logró.

Cada federación buscó una forma propia de discriminar los participantes. La IAAF eligió la fórmula de la testosterona, que intentaba eludir el debate del género: quien quisiera competir en categoría femenina debería simplemente tener un nivel de testosterona inferior a 5 nanomoles por litro de sangre. Esta norma frenó en un principio a Semenya, pero fue vetada transitoriamente tras una demanda de la india Dutee Chand por el mismo Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) que acaba de reaprobarla. “Lo de la sobreproducción de testosterona tiene su razón, porque si la testosterona no ayudara a mejorar el rendimiento, ¿por qué, entonces, dopaban a las niñas en la URSS y en la RDA con anabolizantes? Pero el asunto de la feminidad es mucho más complejo, no se puede reducir a la testosterona”, dice Patiño. “Hay un grupo de investigación de Brighton que está trabajando con el apoyo del COI, analizando la influencia real de la testosterona en la gente intersexual y transgénero”.

“Mi caso no era como el de Semenya, cuyo organismo sí que es sensible a la sobreproducción de testosterona”, explica la exatleta gallega, quien tras dejar el atletismo se doctoró en Ciencias del Deporte, ha investigado en la universidad UCLA, ha publicado en la revista científica The Lancet y es profesora en la Universidad de Vigo. Colabora con el COI. “Somos una de cada 20.000 mujeres las que tenemos lo que se llama insensibilidad a la testosterona: nuestro organismo produce la hormona masculina, pero los receptores que deben oírla para hacer del nuestro un cuerpo de hombre no funcionan y somos mujeres”. 

(Carlos Arrivas, El País, 02/05/19)

29/8/23

El Partido Laborista británico corrige su postura sobre el transgenerismo. Reconoce que el sexo y el género no son lo mismo. Pedirá una evaluación profesional como requisito para el cambio de género. Mantendrá espacios y actividades segregadas por sexo (J. Errasti)

Jose Errasti @Jose__Errasti

El Partido Laborista británico corrige su postura sobre el transgenerismo. Reconoce que el sexo y el género no son lo mismo. Pedirá una evaluación profesional como requisito para el cambio de género. Mantendrá espacios y actividades segregadas por sexo.

"Los laboristas retroceden en la autoidentificación de género y no seguirán el cambio de ley del SNP.La presidenta Anneliese Dodds acusó al partido de un "enfoque arrogante" (The Telegraph)

2:47 p. m. · 25 jul. 2023 21,2 mil Reproducciones

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3/3/23

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?... “Esto es la cosa más demencial que me ha pasado en la vida, que ser mujer sea un sentimiento ahora”... voy a intentar explicar cuál ha sido el proceso que ha llevado a que se acepte que se considere que el sexo se asigna al nacer, o que ser hombre o mujer es un sentimiento íntimo que no tiene nada que ver con el cuerpo sexuado

 "Esto es la cosa más demencial que me ha pasado en la vida, que ser mujer sea un sentimiento ahora” se atrevió a decir una genetista molecular (no ha trascendido su nombre) en un escenario nada proclive a estas herejías, la Universidad de Bekerley, catedral desde la que Judith Butler empezó a difundir la teoría que ha acabado convirtiéndose en doctrina.

Pues en ese escenario algunas personas se atrevieron a aplaudir a esa mujer valiente, que entre compungida y estupefacta afirmó: “Las mujeres han internalizado la misoginia hasta tal punto que la comodidad del hombre se antepone a la seguridad de la mujer”. Y esto lo pensamos muchas, y cada día son más las que ven que el transgenerismo es un gol que el feminismo se ha metido en su propia portería. Un gol neoliberal que se ha convertido en una fuerza desactivadora del potencial revolucionario del feminismo

La pregunta que aún no se ha contestado, o al menos la que se hace mucha gente es ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Algunas ya lo hemos intentado explicar en columnas o libros, pero como hoy parece que se lee poco, y se recuerda menos, voy a intentar explicar cuál ha sido el proceso que ha llevado a que se acepte que un hombre con barba y genitales masculinos pueda llamarse “lesbiana”; que se considere que el sexo se asigna al nacer, o que ser hombre o mujer es un sentimiento íntimo que no tiene nada que ver con el cuerpo sexuado. No es una conspiración, sino que este proceso es la aplicación práctica de la teoría política conocida como “La ventana de Overton”. Necesariamente tiene que ser un resumen, porque pormenorizadamente sería mucho más largo, pero este ha sido el proceso a mi juicio:

Primer paso: De lo impensable a lo radical. Se necesita una idea más radical que la anterior. Cuanto más radical mejor. Si el género es una construcción social, el sexo también (Judith Butler, 1990, 1999, 2004). La Academia celebra esta idea, la asume y la difunde. Adquiere legitimidad intelectual. Butler es elevada a los altares y las acólitas repiten sus ideas sin que nadie se atreva a refutarla, en parte por la oscuridad de su escritura.

Segundo paso: De lo radical a lo aceptable: Se organizan jornadas y se elaboran documentos que sistematizan las ideas. En una reunión de “expertos” en Indonesia se escriben los Principios de Yogyakarta (2006), carta fundacional en donde se presenta la orientación sexual y la identidad de género con los derechos humanos. Se hacen definiciones sin ningún tipo de referencia científica o académica. Se da el salto de lo científico a lo ideológico.

Tercer paso: De lo aceptable a lo sensato. Los filántropos financian actividades para promocionar los nuevos derechos. Las instituciones incorporan esos principios en sus directivas y objetivos de manera acrítica, sin analizar ni evaluar sus repercusiones, el acento se pone en “ampliar derechos humanos”. Los grupos de activistas se movilizan. Se utilizan argumentos emocionales. Se esgrime el respeto a las minorías. Se manejan cifras inverificables o se magnifica la vulnerabilidad del colectivo (riesgo de suicidio, violencia y marginación sufrida, etc.)

Cuarto paso: De lo sensato a lo popular. Aparecen personajes populares que actúan como modelos a imitar, a la vez que se producen series, películas etc. que incluyen personajes que encarnan positivamente las nuevas identidades.  Los medios de comunicación se hacen eco del tema de forma acrítica, sin profundizar y sin analizar a fondo la cuestión. Se silencian las voces discrepantes a las que se acusa de intolerantes. Se impide el debate público incluso en la Universidad; la mayor parte de la sociedad está confundida o teme posicionarse por miedo o por desconocimiento.

Quinto paso: De lo popular a lo político:  Se insta a los gobiernos a legislar sobre el tema. Se introducen los nuevos conceptos en todas las normativas, protocolos educativos, etc. Se aprueban leyes clónicas más basadas en lo emotivo que en la razón. Se introducen sanciones económicas para quienes incumplan, cuestionen o discrepen de las nuevas ideas e incluso se despide de sus trabajos a quienes contradigan el nuevo dogma. El tema deja de ser tabú para convertirse en tendencia. Se continúa con el proselitismo con documentos como por ejemplo, Only Adults? Good Practices in Legal Gender Recognition for Youth (2019) elaborado por el Gabinete de Abogados Dentons en colaboración con la Thomson Reuters Foundation y la IGLYO (International, Gay, Lesbian Bisexual, Transgender, Queer and Intersex Organisation), que da pistas en lo que hay que incidir o evitar para que la idea de las infancias trans sea aceptada como derechos inalienables. Por ejemplo, aconseja que no haya demasiado debate en los medios o que se ponga el acento en lo emocional.

Y de esta manera, escalonadamente, pero con pasos muy concretos que pueden seguirse incluso cronológicamente, se ha desmontado una de las principales evidencias científicas en las que se había basado la humanidad: la existencia de dos sexos inmutables que ha propiciado la reproducción de la especie.  La sociedad ha sido adoctrinada para alabar sin sombra de duda el traje nuevo del Emperador. Las feministas llevamos años gritando que el Emperador va desnudo y estamos convencidas de que tarde o temprano la historia nos dará la razón."                   (Juana Gallego, blog, 26/08/22)

20/2/23

Preguntas y respuestas sobre la ‘ley trans’

 "La llamada ley trans fue, desde el inicio, compleja. Compleja en el articulado, en la tramitación y en el debate y las tensiones que ha generado: en el movimiento feminista, entre los grupos parlamentarios, dentro del Gobierno y dentro de un mismo partido, el PSOE. El Ejecutivo fijó su intención de que quedase aprobada antes de que acabase el 2022. No ocurrió y la norma tuvo que volver al Senado, de donde salió la pasada semana con algunas modificaciones técnicas. Pero, con todas las dificultades que ha conllevado, ha sido aprobada este jueves en el Congreso de los Diputados.

Es una de las normas estrella del Ministerio de Igualdad para esta legislatura, junto a la reforma de la ley del aborto, a la que también se dará luz verde en el pleno de esta mañana; y junto a la ya aprobada ley del solo sí es sí, cuyas primeras consecuencias —las rebajas de penas y excarcelaciones de reos de delitos sexuales—, han provocado que se intensificaran en los últimos meses las críticas de aquellos que se han posicionado en contra de esta legislación para otorgar derechos al colectivo LGTBIQ.

Aquí, algunas de las claves de la ley y del contexto en el que se ha tramitado.

¿Qué propone la ‘ley trans’?

El Proyecto de Ley para la Igualdad Real y Efectiva de las Personas Trans y para la Garantía de los Derechos de las Personas LGTBI incluye medidas en el ámbito laboral, de la salud, educativo o administrativo con “el objetivo de desarrollar y garantizar los derechos de las personas lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersexuales (en adelante, LGTBI) para asegurar que en España se pueda vivir la orientación sexual, la identidad sexual, la expresión de género, las características sexuales y la diversidad familiar con plena libertad”.

Incluye, entre otras cuestiones, la prohibición de las terapias de conversión, incluso cuando cuenten con el consentimiento de la persona interesada o de sus representantes legales; el acceso a técnicas de reproducción asistida dentro de la cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud para las mujeres lesbianas, bisexuales y aquellas sin pareja, que fue excluido hace siete años; y la filiación de los bebés para mujeres no casadas.

Pero el quid de todas las tensiones que se han producido desde el comienzo es el corazón de la norma, la autodeterminación de género: que una persona pueda cambiar de nombre y sexo en el DNI solo con su voluntad. Aunque el trámite no será inmediato, la legislación establece un proceso que puede alargarse hasta cuatro meses en el que la persona ha de declarar esa voluntad en dos ocasiones, la inicial y una segunda vez.

Y ese cambio se contempla a partir de los 12 años, por tramos de edad: a partir de los 16 sin requisitos, entre los 14 y 16 con consentimiento de sus representantes legales, y entre los 12 y 14 mediante autorización judicial.

¿Qué posición tiene cada partido?

Dentro de la previsible ruptura que iba a producirse entre los bloques de derechas e izquierdas, ha habido matices. Tanto el PP como Vox, en contra de la ley, presentaron una enmienda a la totalidad de devolución, es decir, querían frenar el trámite de la legislación sin presentar texto alternativo; enmiendas que fueron tumbadas en el Congreso el pasado octubre. Comparten la idea de la “ideologización” de la normativa, y también, aunque de forma distinta, la patologización de la transexualidad. Mientras que Vox hablaba de “trastorno psicológico”, el PP lo hacía arguyendo que debería seguir existiendo “un informe médico que diagnostique una disforia de género”, como sucede hasta ahora.

Al otro lado, con diferencias, han estado tanto Ciudadanos como la izquierda. El partido naranja se mostró siempre favorable a la ley, aunque hubo cuestiones con las que no estuvieron de acuerdo, como la vía de urgencia con la que se tramitó. Y los tradicionales socios del Ejecutivo de coalición, como PNV, Junts, BNG o Esquerra, a favor, también introdujeron enmiendas al articulado de la norma; lo que fue tomado por Unidas Podemos a lo largo de la tramitación como algo positivo para “mejorar la ley”.

Sin embargo, ha sido la autodeterminación de género el punto que ha provocado la ruptura dentro de su socio de Gobierno, el PSOE. Dentro del partido socialista había, y hay, un grupo de mujeres que, alineadas con los argumentos de parte del movimiento feminista y los populares, creen que esta normativa supone un peligro para los derechos adquiridos por las mujeres y para legislación en vigor, como la ley de igualdad o contra la violencia de género.

¿Qué opina el movimiento feminista?

El 8-M de 2022, por primera vez en la historia, el feminismo caminó separado. Hubo dos manifestaciones en una veintena de ciudades españolas y en Madrid, que marca el pulso de este día, se convocó a la misma hora con recorridos diferentes. Y aunque la abolición de la prostitución era el eje visible de esa ruptura, de fondo estaba latente la autodeterminación de género, que ha llevado a diferentes organizaciones, cercanas a socialistas veteranas, a posicionarse contra esta legislación y a pedir cambios profundos en su articulado. Esa escisión volvió a darse el Día contra la Violencia de Género, el 25 de noviembre, y volverá a ocurrir este 8 de marzo.

Estas organizaciones afirman que la ley “borra a las mujeres” porque entre otras cuestiones, y según su argumentario, tendrá consecuencias sobre “la salud de la infancia, sobre los derechos de las mujeres” y “en las leyes que protegen a las mujeres, como la ley contra la violencia machista o la ley de igualdad”. También que la terminología legislativa que se ha usado “oscurece la existencia del sexo biológico”, puesto que el concepto es identidad de género, que “no es una identidad, sino el conjunto de normas, estereotipos y roles, impuestos socialmente a las personas en función de su sexo”. Para los menores, pedían que se limitaran “las decisiones que afectarán el resto de su vida”.

¿Cuál es la posición del colectivo LGTBIQ?

Desde la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más explican que llevan décadas pidiendo lo que ahora recoge la norma: “Que no se nos trate como enfermas y que haya igualdad ante la ley, reconocer nuestra identidad sin tutelas”. Sin despatologización y reconocimiento de su identidad, dicen, seguirán siendo “ciudadanas de segunda categoría”. Y, en cuanto al “borrado de las mujeres”, responden que “no se pretende borrar el sexo biológico, porque no se puede, y las personas trans son conscientes de ello. Lo único que se pretende es que este sexo biológico no determine la identidad de nadie”.                 (Isabel Valdés , El País, 16/02/23)

26/1/23

Yo apoyo la ley trans, pero... Carta abierta a Irene Montero

 «Sra. Ministra Irene Montero:

He oído que usted va afirmando -en cuantos foros comparece- que las feministas nos oponemos a la Ley Trans porque somos «tránsfobas».

Déjeme decirle que, al menos por mi parte, y -me consta- por parte de muchísimas feministas que conozco, nada puede estar más alejado de la realidad. Antes al contrario: muchas estaremos encantadas de apoyar esa ley, porque -como siempre ha hecho el Feminismo- nos solidarizamos con otras luchas, ya que odiamos la discriminación. Demasiado la seguimos sufriendo en nuestras propias carnes. Por tanto, nada hay que objetar a la voluntad política de que se amplíen los deseos, expectativas, calidad de vida, etc. del colectivo LGTBI+, como los de cualquier otro colectivo discriminado. Y, por mi parte (no puedo hablar en nombre de otras compañeras), tiene mi apoyo más decidido para llevar a cabo tal política, aprobando la Ley Trans.

Pero (siempre hay un pero), como debe saber, a las feministas nos preocupan los derechos de las mujeres y no retroceder un ápice en los ya conseguidos. Por eso, para comprometer mi apoyo al proyecto de Ley Trans, es suficiente con que garantice que los derechos de las mujeres (y también los de la infancia), no se verán comprometidos. Espero que comparta conmigo que velar por dichos derechos, en ningún caso puede ser considerado «transfobia».

Veamos algunos ejemplos de las cuestiones que, una vez salvadas con su garantía personal y recogidas en el texto del proyecto, me permitirían dar mi total apoyo a la Ley Trans:

  • Basta con que garantice que las mujeres somos, como dicen la biología y la ciencia -e incluso la RAE- las hembras humanas adultas. Y que tenemos el derecho exclusivo a utilizar la palabra «mujer», desde siempre nuestra. También que se prohíbe expresamente pretender reducirnos a funciones biológicas, nombrándonos por ellas o por fracciones de nuestros cuerpos. Compartirá conmigo que debemos huir de ese tipo de esencialismos biologicistas que, además, son machistas por cosificadores y reduccionistas. Por eso mismo, quizá se podrían asociar sanciones (de hasta 150.000 euros?) a quien nos designe incorrectamente.

Además, compartirá conmigo la necesidad de utilizar palabras distintas para realidades distintas: Y no es lo mismo ser mujer, tener biología de mujer y recibir una socialización femenina, que sentirse mujer, tener biología de hombre y recibir una socialización masculina. No contribuyamos a ceremonias de confusión, y busquemos otra palabra para quienes se sienten mujeres. Porque la palabra «mujer», ya está ocupada.

  • Sin perjuicio, de lo anterior, basta con que garantice, por el contrario, la adecuada denominación de la biología femenina, sus partes, sus procesos, siempre en un contexto que no nos cosifique. Y que considerar estas palabras o términos (madre, endometriosis, menstruación, etc. como «tránsfobos» será objeto de multa (¿de hasta 150.000 euros?).
  • Basta con que garantice que se modificará simultáneamente la Ley orgánica 3/2007 de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, de forma que se equipare el régimen sancionador por misoginia, al que la Ley trans establece para la transfobia.
  • Basta con que garantice que las mujeres trans son mujeres solo en sentido legal, que es el único para lo que el poder legislativo es competente. Por lo que afirmar la realidad científica de que un hombre no puede ser una mujer, en ningún caso puede ser sancionado.
  • Basta con que garantice que esta ley no confundirá, en ningún caso, «sexo» con «género».
  • Basta con que garantice que se mantendrán las estadísticas desagregadas por sexo, sin distorsionar por ninguna otra variable, ya que ello es conditio sine qua non para medir la opresión de las mujeres y legitimar la acción positiva para corregirla.
  • Basta con que garantice que se mantendrán absolutamente todos los espacios de seguridad exclusivos para mujeres.
  • Basta con que garantice que se mantendrán todos los espacios de intimidad solo para mujeres.
  • Basta con que garantice que se mantendrán, exclusivamente para mujeres, las medidas de acción positiva instauradas para remover la discriminación debida a nuestro sexo, incluidas las cuotas de cualquier naturaleza.
  • Basta con que garantice que ayudas, subvenciones, premios, reconocimientos, etc. destinados a mujeres, se nos otorguen exclusivamente a nosotras.
  • Basta con que garantice que las instituciones (y sus denominaciones) destinadas a las mujeres, seguirán ocupándose en exclusiva de nosotras; y que explicitarán en su denominación ese contenido.
  • Basta con que garantice que, cuando hablemos de perspectiva de género, nos estamos refiriendo a la perspectiva -históricamente omitida- de las mujeres; que cuando nos refiramos al enfoque de género, estamos hablando de la incorporación de la visión de las mujeres a áreas, ámbitos o actividades hasta ese momento exclusiva o mayoritariamente dominadas por un enfoque androcéntrico. Que cuando hablemos de presupuestos con perspectiva de género, nos estamos refiriendo a la contribución de la financiación pública para reducir o erradicar la desigualdad entre hombres y mujeres.
  • Basta con que garantice que cuando utilicemos la expresión violencia de género, nos estamos refiriendo -como siempre- a lo que dice la Ley 1/2004: a la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia.
  • Basta con que garantice que la práctica deportiva y las competiciones de dicha naturaleza se mantendrán por sexo, asegurando el «fair play«, principio básico de la práctica y la competición deportiva. Ya que sin esa garantía, el deporte femenino, que ahora estaba en clara expansión, volvería a la total irrelevancia.
  • Basta con que garantice que se respetará escrupulosamente la orientación sexual de las lesbianas sin que nadie ose decir lo que les tiene que gustar o lo que no, bajo fuertes multas (¿de hasta 150.000 euros?) a quienes eso hagan. O a quienes pretendan realizar actuaciones clínicas o realizar terapias de conversión para modificar su orientación sexual.
  • Basta con que nos asegure que la infancia y la adolescencia no se tocan.
  • Basta con que garantice que cualquier tratamiento hormonal solo podrá instaurarse a partir de una etapa vital que asegure la madurez suficiente, nunca antes de los 16 años y con la garantía de haber descartado previamente otras patologías que puedan ser el origen, o coadyuvar, a la disforia.
  • Basta con que garantice que la atención a la disforia en edades previas a los 16 años, consistirá en ayuda clínica y espera atenta y jamás en tratamientos invasivos y/o irreversibles.
  • Basta con que garantice que los tratamientos denominados «de transición» no sean de experimentales y que, por el contrario, estén avalados por estudios clínicos y científicos longitudinales que dejen constancia de su inocuidad o, si no es así, que sean transparentes en cuanto a su beneficio real esperado, efectos secundarios en función de su frecuencia de aparición,  etc.
  • Basta con que garantice que hasta alcanzar la mayoría de edad, nadie podrá solicitar la mutilación de su cuerpo sano.
  • Basta con que se apliquen sanciones de hasta 150.000 euros a cualquiera que incumpla las condiciones de los 5 apartados anteriores.

En fin, me imagino que mis compañeras feministas tendrán otras cuestiones por el estilo. Pero, como verá, ni quiero objetar la Ley Trans ni estoy en contra de ningún avance al respecto. Con la lógica limitación -que espero comparta- de que la legislación que propone no suponga en caso alguno la minoración o pérdida de derechos de las mujeres o empeore su calidad de vida. Con eso me basta.

De hecho, observará también que ni siquiera reivindico mejoras en la situación de desigualdad que sufrimos las mujeres. Creo que es esa, justamente su responsabilidad, y aún confío en que ponga todo el esfuerzo y los medios para corregir las grandes injusticias debidas a la desigualdad que experimentamos las mujeres por haber nacido con el sexo al que se asigna el género peor parado. Ese que nos inferioriza y del que nace toda la injusticia que padecemos. Le queda apenas un año para ponerlas decididamente en marcha.

Porque mire, antes pensaba que dinamitar la asignación de género a los sexos incluso podría llegar a ayudar a alcanzar uno de los principales objetivos del Feminismo, como sabrá, la abolición del género. Para mi sorpresa, me encuentro, por el contrario, con que el género es tan inmutable e indiscutible que, si algo se equivoca, es la naturaleza y nunca unas normas sociales pensadas para oprimir a las mujeres. Ya ve que hasta qué punto me equivocaba yo también.

En fin, como le decía, bastará pues con las garantías antes mencionadas y alguna otra de menor cuantía para que, no solo no me oponga a ningún derecho LFTBI+ ¡faltaría más!, sino que apoye decididamente la regulación de cuestiones conducentes  a la mejora de la calidad de vida de dicho colectivo y a que se impida su injusta discriminación. Porque esos objetivos los comparto íntegramente. Es más, con toda sinceridad le digo que estaré orgullosa de un país que consiga avanzar en la erradicación de la discriminación del colectivo LGTBI+; como la de cualquier otro colectivo discriminado.

Aunque me permitirá que abogue porque -como mínimo y simultáneamente- se erradique la opresión y la discriminación que afecta a más de la mitad de la ciudadanía de este país, las mujeres. Y si tiene la tentación de apelar a la interseccionalidad y la diversidad, desde ya le hago notar que con esas políticas también conseguirá la mejora de la vida de las mujeres discapacitadas, la de las inmigrantes, la de las otras etnias, la de las del propio movimiento LGTBI+…

En fin, quedo a la espera de su contestación favorable, de la que no dudo, ya que ocupa la cartera de igualdad. Por cierto, ¿ve la importancia de que organismos, instituciones, etc. en principio destinadas a la igualdad entre mujeres y hombres, lo indiquen expresamente? Porque, de lo contrario, como ha pasado, las mujeres ahora solo somos un aspecto -y además minoritario- de las preocupaciones de su Ministerio ¡Nosotras que creíamos que su principal misión era la de desarrollar las políticas de igualdad de derechos entre mujeres y hombres y la de erradicar la violencia machista, aunque solo fuera porque somos más de la mitad de la ciudadanía de este país, y una ciudadanía oprimida! En cambio, observo que les debe preocupar tan poco el tema de la igualdad entre mujeres y hombres, que ni siquiera ha tenido usted hueco para recibir a las feministas y escuchar sus demandas.

Por eso siento molestarla para distraerla de sus, al parecer, más importantes preocupaciones, para aprovechar esta carta y decirle que los asesinatos de mujeres que llevamos en esta legislatura (dos esta semana pasada) revelan con claridad que algo falla cuando la lucha por el derecho más esencial de cualquier persona, su derecho a la vida, si es arrebatado en nombre de la violencia machista, no tiene más respuesta institucional que un tuit, por muy afectuoso que esta sea. Y solo nos falta que avale la «furia trans», que, a poco que se descuide, puede incrementar la violencia contra las mujeres.

Me despido aquí, deseando sinceramente poder apoyar la Ley trans una vez me proporcione las garantías solicitadas. Mientras, reciba un cordial saludo.»                 (Amparo Mañes  , Tribuna Feminista, 02/11/22)

17/12/22

Manifiesto europeo de científicos, médicos y académicos de humanidades para un enfoque objetivo del "cambio de sexo" de los menores en los medios de comunicación: "Como científicos, profesionales de la infancia y académicos, nos oponemos firmemente a la afirmación de que las mujeres y los hombres son meras construcciones sociales o identidades sentidas"

"Présentation du Manifeste européen / Presentación del Manifiesto Europeo

El colectivo franco-belga de profesionales de la infancia (médicos, psicólogos, profesores, académicos) del Observatorio "La Petite Sirène", tomó la iniciativa de publicar un manifiesto en la prensa de varios países europeos para alertar al público en general sobre la necesidad de tener acceso a una información imparcial en los medios de comunicación y en las instituciones públicas sobre la "reasignación de sexo/género" en menores.

Con la creación del Observatorio de Discursos Ideológicos sobre la Infancia y la Adolescencia (www.observatoirepetitesirene.org) y la publicación de La fabrique de l'enfant-transgenre (Caroline Eliacheff, Céline Masson, ed. de l'Observatoire, 2022) y Dysphorie de genre (Jean-Pierre Lebrun, Charles Melman, ed. Eres, 2022), el Observatorio "La Petite Sirène" lleva un año y medio alertando de los posibles excesos de una medicalización demasiado rápida que puede llevar a modificaciones corporales irreversibles, sobre todo en adolescentes con una vulnerabilidad psicológica que debe abordarse mediante un enfoque exploratorio.

Este Manifiesto Europeo está firmado por numerosos intelectuales y científicos de Francia, Bélgica, Alemania, Inglaterra, Suiza, Suecia y Noruega, como Elisabeth Badinter, René Frydman, Arnold Munnich, Ghada Hattem-Gantzer y Didier Sicard, Pierre-André Taguieff en Francia, Diane Drory, Jean-Yves Hayez, Jean-Louis Renchon en Bélgica, Alexander Korte, Uwe Steinhoff, Aglaja Valentina Stirn en Alemania, David Bell, Marcus y Sue Evans en Inglaterra, Bertrand Cramer en Suiza, por citar algunos.

Este Manifiesto puede ser firmado por todos los ciudadanos de Europa que piden la misma precaución respetando los derechos de las personas transexuales." 

 

"Un manifiesto europeo por la objetividad en los medios de comunicación sobre la "disforia de género" infantil

Nosotros, científicos, médicos y académicos de las humanidades y las ciencias sociales, hacemos un llamamiento a los medios de comunicación públicos y privados de Francia, Bélgica, Alemania, Reino Unido, Suiza y otros países europeos para que representen fielmente los estudios serios y los datos científicamente establecidos relativos a la "disforia de género" de los niños en los programas destinados a una gran audiencia. En cuanto a la educación sexual en las escuelas y las plataformas educativas, pedimos que se respete el hecho de que los niños y los adolescentes están inmersos en un proceso de desarrollo dinámico.

En la actualidad, demasiados programas e informes transmiten unívocamente las afirmaciones infundadas de los activistas transafirmativos, a menudo sin ninguna evaluación objetiva. Los niños y adolescentes aparecen en la televisión junto a sus padres para apoyar la afirmación infundada de los beneficios de la reasignación sexual. Esto carece por completo de cualquier dato científico, ya que no hay ninguno que pueda respaldar tales afirmaciones falsas.

Estamos asistiendo a la promulgación de un nuevo vocabulario que ha sido creado específicamente para cumplir la función de vestir la opinión con una espuria credibilidad científica. Esto está causando una considerable confusión a los jóvenes.

A los científicos que podrían tener una perspectiva más crítica no se les da voz o, peor aún, se les repudia sin derecho a réplica.

Estas presiones repetitivas e incuestionables de los programas de televisión y otros medios de comunicación normalizan y trivializan la ideología que afirma que uno puede elegir su género a cualquier edad, en nombre de la "autodeterminación", si no se siente de acuerdo con el llamado "sexo asignado al nacer". Podrían tener un efecto de adoctrinamiento en los jóvenes, constantemente amplificado a través de las redes sociales

La reasignación de sexo se presenta a menudo como una solución milagrosa a los problemas de la adolescencia. Esto ha dado lugar a un aumento del número de jóvenes que se autoidentifican como "trans": el número de solicitudes se ha multiplicado por veinticinco en menos de diez años. Al mismo tiempo, con el pretexto de la tolerancia, se está desarrollando en las escuelas una "educación sexual" desde la escuela primaria, que no tiene en cuenta en absoluto la inmadurez psicológica de los niños, exponiéndolos a contenidos intrusivos y confusos que sirven a esta agenda ideológica.

Se pasa por alto el hecho de que estos jóvenes están a punto de entrar en un proceso de intervención médico-quirúrgica que rara vez se discute adecuadamente, con el fin de que sus verdaderas implicaciones puedan ser evadidas o escondidas detrás de un lenguaje tranquilizador.

La racionalidad y la objetividad científicas están ausentes en estas presentaciones. Las "soluciones" medicalizadas a los problemas de estos jóvenes aumentan rápidamente, mientras que el número de jóvenes que se desvinculan sigue creciendo. Han sufrido graves daños físicos a causa de su "transición", y dan testimonio de la superficialidad con la que han sido tratados por médicos, psiquiatras y otros profesionales de la salud.

Como científicos, profesionales de la salud infantil y académicos, estamos en total desacuerdo con la afirmación de que las mujeres y los hombres son meras construcciones sociales o identidades percibidas.  

No elegimos nuestro sexo. Se nace niña o niño. El sexo se establece al nacer y se registra y cada persona construye una identidad que nunca es fija y que evoluciona con el tiempo, algo que se ignora con demasiada frecuencia. Uno puede cambiar la apariencia de su cuerpo pero nunca su base cromosómica.

Hacemos un llamamiento a los directores de las cadenas de televisión y radio, así como a la prensa escrita, y a otros medios de comunicación para que representen no sólo la diversidad de puntos de vista, sino también el conocimiento real sobre la disforia de género en niños y jóvenes. Los profesionales que apoyan un modelo de atención psicológica que tenga en cuenta la temporalidad psíquica de los niños y adolescentes que sufren no deben ser excluidos ni estar ausentes del debate.

En el interés común de todos, y especialmente de los más jóvenes, pedimos también a las instituciones públicas que garanticen la imparcialidad en la presentación y transmisión de conocimientos sobre un tema tan importante.

En el interés común, y especialmente en el de los más jóvenes, pedimos también a las instituciones públicas que velen por la imparcialidad a la hora de debatir y transmitir conocimientos sobre un tema tan importante."   
      

(MesOpinions, traducción DEEPL)

2/12/22

Pronunciamento de Asociación Galega contra o Maltrato a Menores (AGAMME) sobre certos aspectos da Lei Trans

 "Ante os que consideramos graves acontecementos que se están a producir dende hai meses no marco do debate sobre os contidos da Lei Trans, dende AGAMME emitimos este comunicado.

En primeiro lugar, desexamos amosar noso apoio ás compañeiras pertencentes a diversos partidos e asociacións, universidades e profesións varias que están sufrindo represalias por exercer o lexítimo dereito de expresar libremente a súa opinión, polo simple feito de disentir, de argumentar en contra dalgúns dos puntos clave do texto da chamada Lei Trans. Asistimos a un deterioro continuado e acelerado dos principios democráticos, de tal forma que se chega a normalizar a negación da posibilidade da discusión argumentada como fonte de enriquecemento da política. O mesmo observamos no ámbito académico respecto ao coñecemento científico. Aséntase cada vez con máis intensidade o criterio de “comigo ou contra min”, eliminando a posibilidade de escoitar outras posturas, outros razoamentos. Independentemente de que unhas ou outras teñan a razón, permitir que se hostigue a compañeiras por ter expresado un punto de vista determinado é abrir a porta ao extremismo ultradereitista. Por iso é imperativo deter esta dinámica que está poñendo en serio risco o xa debilitado sistema democrático.

Por outra parte, AGAMME manifestou en repetidas ocasións a súa crítica a algúns aspectos do texto do Proxecto de Lei, que pasamos a resumir a continuación.

Para empezar, y para afastar calquera posibilidade de malentendido, AGAMME maniféstase plenamente respectuosa cos dereitos das persoas transexuais e defendemos o seu dereito a vivir libres de discriminación e violencia, en cumprimento de toda a normativa internacional, estatal e autonómica de Dereitos Humanos.

Unha vez establecido este punto de partida inamovible, ao noso parecer, a que se deu en chamar Lei Trans inclúe no seu articulado algúns contidos que supoñen un risco para a saúde das persoas menores de idade, poñéndoas a mercé dos intereses da industria farmacéutica e dos centros de cirurxía especializados. Pasamos a continuación a describir os nosos principais puntos de disensión co articulado do "Proxecto de Lei para la igualdade real e efectiva das persoas trans e para a garantía dos dereitos das persoas LGTBI":

PRIMEIRO. O concepto “identidade de xénero” como entidade xurídica.

O xénero é unha construción cultural a través da cal se atribúen ás persoas, en función do sexo, unha serie de cualidades conductuais, psicolóxicas, sociais, etc. É de feito a base sobre a que se asentan os postulados patriarcais e machistas que, como sociedade democrática, debemos rexeitar. Admitir que sexa precisamente o xénero o determinante para identificar ao individuo é reforzar un concepto contra o cal o feminismo vén batallando dende as súas orixes.

No ámbito de infancia e adolescencia, deben cumprirse os principios coeducativos, cuxo obxectivo é tirar as barreiras que dificultan o pleno desenvolvemento das persoas menores de idade, máis alá dos estereotipos de xénero. A lei non debe, pois, reforzar un concepto que é causante de discriminación e violencia contra mulleres e nenas.

DEBEN SER RETIRADAS DO TEXTO DA LEI TODAS AS EXPRESIÓNS NAS CALES, DIRECTA OU INDIRECTAMENTE, SE ASENTE O CONCEPTO DE IDENTIDADE DE XÉNERO. NO SEU LUGAR DEBE UTILIZARSE A EXPRESIÓN “IDENTIDADE SEXUAL”.

SEGUNDO. O cambio rexistral do xénero por autodeterminación.

Este é un punto difícil de abordar, dado que é comprensible o desexo de que non sexan necesarios informes médicos e trámites diversos. Non obstante, este cambio na normativa supoñería a eliminación do suxeito xurídico muller –xa que calquera podería selo tan só con declaralo- co cal, toda a loita feminista por lograr igualdade de condicións no ámbito laboral e familiar, para a erradicación da violencia de xénero, a recompilación de datos estatísticos en base ao sexo, o estudo das enfermidades femininas, a promoción do deporte femenino e un longo etcétera, quedaría en auga de borraxe.

Aínda que no plano teórico podemos formular o desexo de que se dilúan as diferenzas por razón de sexo, estas non desaparecen na vida real. A discriminación que sofre a muller segue sendo dramática e a lexislación e as políticas que se foron logrando tras décadas de loita feminista non poden perderse. De feito, seguen sendo insuficientes, debemos seguir promovendo cambios que avancen na eliminación das desigualdades e a violencia. No tocante á infancia e adolescencia, as nenas seguen sendo, con  moito, as principais vítimas de violencia sexual e cada ano as cifras de violencia de xénero en parellas adolescentes son alarmantes.

POLO TANTO, DEBE PERMANECER A NORMATIVA ACTUAL, QUE EXIXE ALGÚNS REQUISITOS E TRÁMITES PARA A CONSECUCIÓN DO CAMBIO REXISTRAL DO SEXO E QUE DITO CAMBIO SE PRODUZA DE FORMA ESTABLE.

TERCEIRO. Tratamentos e intervencións en menores de idade.

Debemos partir de tres presupostos indiscutibles:

En primeiro lugar, non existe evidencia científica sobre os efectos a medio-longo prazo de someter a persoas a tratamentos hormonais dende idades temperás e de por vida.

En segundo, estase esquivando, por ser tema tabú, os efectos que as cirurxías en xenitais e mamas poden ter sobre o pracer sexual e en consecuencia sobre a vida sexual, de forma irreversible.

Por último, a adolescencia caracterízase por ser unha etapa de cambios e de autocoñecemento, non é estática e a súa duración é variable en cada caso.

Por todo isto, pedimos con toda a contundencia posible, que se estableza normativamente:

1.- Que non se someterá a ningunha intervención cirúrxica nin tratamento hormonal a ningunha persoa menor de 16 anos, no marco dun proceso de cambio de sexo.

2.- Que non se someterá a tratamentos hormonais nin intervencións cirúrxicas a ningunha persoa de entre 16 e 18 anos se non é tras unha avaliación médica e psicolóxica que estableza a suficiente madurez e desenvolvemento da persoa así como a conveniencia de ditos tratamentos dende un punto de vista da saúde integral.

Por no estenderse máis neste punto, e dada a total concordancia co seu punto de vista, adherímonos ao manifestado recentemente sobre este tema pola Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria.

CUARTO. Sobre a adopción de medidas contra proxenitores-as que se opoñen á realización de tratamentos.

A Convención dos Dereitos da Infancia (CDN) establece no seu artigo 5 que, salvo que aqueles sexan prexudiciais para o benestar da persoa menor de idade, “Os Estados Partes respectarán as responsabilidades, os dereitos e os deberes dos pais (…)”. Polo tanto, salvo que atenten contra a súa integridade ou dignidade, se recoñecese aos proxenitores e proxenitoras a potestade para tomar as decisións que consideren aconsellables para o benestar dos seus fillos e fillas.

Como temos denunciado noutras ocasións, e segundo avalan informes do Valedor do Pobo de Galicia, por exemplo, o cal consideramos extensible a outros territorios, os equipos psicosociais dependentes dos gobernos autonómicos ou municipais (protección de menores, equipos municipais de servizos sociais, …) carecen de formación específica en materia de infancia. Polo tanto, tendo en conta ademais que este novo campo é un nicho de mercado suculento para a industria farmacéutica, ameazar a proxenitores e proxenitoras coa posibilidade de perdela custodia dos  seus fillos e fillas por opoñerse a que se sometan a tratamentos agresivos, de efectos adversos e quizais irreversibles, ataca os dereitos enunciados na CDN así como a independencia (dentro de duns parámetros de coidados e respecto da liberdade sexual dos seus fillos e fillas) das familias para adoptar libremente as decisións que consideran son as que mellor se axustan ao interese superior do ou da menor de idade.

POLO TANTO, DADO QUE AS CONDUTAS VEXATORIAS, O MALTRATO EMOCIONAL, ETC XA ESTÁN REGULADAS NO CÓDIGO PENAL E EXISTE MARXE DE MANOBRA POR PARTE DAS ADMINISTRACIÓNS PÚBLICAS PARA DESENVOLVER DISTINTOS TIPOS DE INTERVENCIÓN EN BENEFICIO DO BENESTAR INFANTIL, DEPENDENDO DA GRAVIDADE DE CADA CASO, ESTE CONTIDO DEBE DESAPARECER DA LEI.

QUINTO. Sobre todas aquelas medidas contempladas na lei que atentan contra a liberdade de expresión.

O Proxecto de lei contempla todo un aparato disciplinario que se aplicaría contra calquera persoa que disinta do seu articulado. Consideramos esta unha medida anticonstitucional e un perigo para a estabilidade da democracia o feito de que se inclúa nun texto lexislativo. A lei vixente xa contempla medidas contra aquelas persoas que atenten contra a dignidade das persoas, co cal é absolutamente innecesario establecer medidas disciplinarias e debemos entender estas como un intento de blindar a lei  impedir calquera posibilidade de rexeitamento ou crítica da mesma.

ESTE CONTIDO É COMPLETAMENTE INADMISIBLE DADO QUE ATENTA CONTRA O DEREITO CONSTITUCIONAL DE LIBRE EXPRESIÓN.

SEXTO.  Sobre a necesidade e o consenso social.

Como se evidenciou especialmente nas últimas semanas, existe unha clara desconformidade dun sector importante da sociedade sobre a necesidade e a conveniencia desta lei, ou ao menos dalgúns dos seus contidos. Polo tanto, dado  que o poder lexislativo emana do pobo, os poderes públicos deben ser cautos na aprobación de leis sobre as cales existe un debate aberto e non concluído, cunha oposición clara dunha parte da sociedade.

Non existe suficiente coñecemento científico sobre os efectos a largo prazo de aplicar terapias de transición, non é pertinente asentar unha lexislación baseada na suposición. De feito, están empezando a transcender datos aportados por países que aplicaron leis trans con anterioridade e os resultados obtidos e os relatos de persoas que agora están en fase de detransición non son en absoluto tranquilizadores.

SOLICITAMOS, POIS, QUE SE PRORROGUE A SÚA APROBACIÓN, QUE SE ABRA UN PROCESO DE DISCUSIÓN, DE DEBATE RESPECTUOSO E ARGUMENTADO QUE NUNCA SE PRODUCIU PORQUE, DENDE O INICIO DA TRAMITACIÓN, SE CRIMINALIZOU O DISENSO E EVITOUSE TODA POSIBILIDADE DE DIÁLOGO.

FAISE NECESARIO O QUE NON SE PRODUCIU AO INICIO: UN PERÍODO DE REFLEXIÓN, DE ANÁLISE DE INFORMES E ESTUDOS A NIVEL INTERNACIONAL, DE ESCOITAR ÁS ENTIDADES SOCIAIS E PROFESIONAIS, NON SÓ AS AFÍNS, OS TESTEMUÑOS DE TODA A GAMA DE PERSOAS AFECTADAS POR ESTA CUESTIÓN,  ANTES DE DAR O PASO DEFINITIVO QUE PODERÍA CONDUCIRNOS A UNHA SITUACIÓN NORMATIVA POUCO DESEXABLE NOS ASPECTOS QUE VIMOS DE SINALAR.

Xunta Directiva de AGAMME, a 29 de outubro de 2022"      
               (AGAMME, 01/11/22)

22/11/22

‘Ley trans’: Al redefinir legalmente realidades básicas sobre las que se construye la sociedad, estamos ante una ley que afecta a 47 millones de personas de diversas formas... elimina de raíz la consideración del “sexo” como realidad y anula su validez jurídica... los derechos de las personas del colectivo LGTBIQ+ pueden ser defendidos sin dimitir de la realidad ni comulgar con ideologías extravagantes, como la de de que el sexo se determina a voluntad... si yo afirmo que soy mujer, soy mujer. Ya existía el terraplanismo, ahora aparece el sexoplanismo... y menos con un un régimen sancionador que amenaza a educadores, psicólogos y médicos, así como a las familias críticas con ese proceder... los profesionales son obligados a aceptar la autovaloración de la persona. Tergiversando el término, se considera “terapia de conversión” todo procedimiento, incluso solicitado por la persona, que busque la evaluación integral... Pedimos sensatez, tiempo y transparencia. La normalización, el apoyo y los derechos de las personas del colectivo LGTBIQ+ pueden ser defendidos sin dimitir de la realidad ni decretar que 47 millones de españoles estén obligados a comulgar con ideologías irresponsables

 "La ley trans, concebida para amparar los derechos de una minoría, afecta a toda la sociedad. Sustituyendo la realidad biológica e inmutable del sexo por los mandatos culturales asignados a varones y mujeres, convierte estos estereotipos en “identidades” elegibles. Si ser mujer deviene un sentimiento indefinible, las políticas que corrigen esas desigualdades quedan socavadas. “Mujer” y “varón” se vacían de significado. 

Validando una incongruencia metafísica entre lo que alguien “es” y su cuerpo, algunos menores son inducidos a someterse a arriesgados tratamientos farmacológicos y quirúrgicos. Educadores, psicólogos, médicos… deben abdicar de sus conocimientos y deontología. Un régimen sancionador les amenaza, así como a las familias críticas con ese proceder.

Al redefinir legalmente realidades básicas sobre las que se construye la sociedad, estamos ante una ley que afecta a 47 millones de personas de diversas formas:

 1. Jurídicamente, la redefinición del sexo como una elección personal implica la inaplicación de otras leyes. Cualquier persona podrá rectificar su sexo en el Registro Civil solo con la manifestación de tal deseo. Si alguien nacido varón decide ser mujer no podrá ser condenado por un delito de violencia de género cometido tras la rectificación registral; accederá a vestuarios femeninos; ingresará en prisiones de mujeres, aunque sus delitos sean sexuales; participará en competiciones deportivas femeninas.

La ley trans limita la libertad de expresión de quienes se opongan a ella o a sus presupuestos científicos o filosóficos, incluyendo sanciones que no impondrán jueces sino autoridades administrativas. Será el Ministerio de Igualdad el que decidirá lo que constituye una infracción. La carga de la prueba se invierte, y deberá ser el acusado el que demuestre su inocencia.

 2. Estamos ante un ataque al feminismo y su agenda, al alterar el significado de la palabra “mujer”. En la práctica, el objeto de esta ley son las mujeres y no el colectivo LGTBIQ+. Lo que se quiere eliminar de raíz es la consideración del “sexo” como realidad y anular su validez jurídica.

La ley trans se fundamenta en la ideación extravagante de que el sexo se determina a voluntad. En pleno siglo XXI, creencias místicas relativas al “ser” pretenden sustituir datos verificables por autopercepciones subjetivas: si yo afirmo que soy mujer, soy mujer. Ya existía el terraplanismo, ahora aparece el sexoplanismo.

 3. En el ámbito educativo, la ley trans confirma los protocolos autonómicos que introducen el ideario transgenerista en los centros.

Se imponen ideas acientíficas; se pervierte la atención a la diversidad con conceptos ajenos a ella; se tergiversa el significado de la coeducación; y se legaliza la entrada en los centros de entidades privadas para propagar una ideología sin ningún fundamento. Aumentan los casos de estudiantes que se declaran trans después de haber oído en las aulas que el sexo se puede cambiar, que existen más de dos sexos y que ser mujer o varón es una identidad sentimental autodeterminada.

 4. Se impone en la práctica médica y psicológica el modelo afirmativo como la única posibilidad de tratamiento, obligando a los profesionales a aceptar la autovaloración de la persona. El principio de autonomía prevalece sobre el de no maleficencia, ignorando que este malestar encubre a menudo otros malestares. Esto, preocupante en todos los casos, se vuelve gravísimo si hablamos de menores de edad.

 Tergiversando el término, se considera “terapia de conversión” todo procedimiento —incluso solicitado por la persona— que busque la evaluación integral. La valoración de todas las posibilidades, la prudencia y la espera atenta son prácticas sanitarias habituales. Primum non nocere. Sin embargo, la exploración, evaluación y diagnóstico que los clínicos realizan ante otros malestares quedan prohibidos ante los malestares con el sexo y el género, olvidando que los menores tienen derecho a recibir los mejores estándares de atención, que pasan por estudiar el problema y ofrecer la mejor ayuda, incluida la transición farmacoquirúrgica si fuera el caso.

Este proyecto de ley contó con el informe negativo del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), no pasó por el pleno del Consejo de Estado, no ha sido tramitado como la ley orgánica que es, se intenta aprobar mediante un procedimiento de urgencia que prescinde de las opiniones de expertos y no se discutirá en el pleno del Parlamento. Muchos juristas adelantan que caerá en el Tribunal Constitucional. Múltiples asociaciones profesionales y científicas —incluida la Organización Médica Colegial— se han pronunciado en contra. Países de nuestro entorno, que adoptaron leyes similares, empiezan a retroceder.

Un proyecto que subvierte leyes, erosiona libertades y hace saltar alarmas educativas y sanitarias, no puede ser aprobado por la puerta de atrás. Pedimos sensatez, tiempo y transparencia. La normalización, el apoyo y los derechos de las personas del colectivo LGTBIQ+ pueden ser defendidos sin dimitir de la realidad ni decretar que 47 millones de españoles estén obligados a comulgar con ideologías extravagantes e irresponsables."                 

(Amelia Valcárcel es filósofa. Firman también este artículo Mari Cruz Almaraz, endocrinóloga; José María Asencio, juez; Silvia Carrasco, antropóloga; José Errasti, psicólogo; Isabel Esteva, endocrinóloga; Celso Arango, psiquiatra; Laura Freixas, escritora; Alicia Miyares, filósofa; Marino Pérez Álvarez, psicólogo, y Lluís Rabell, traductor-intérprete. El País, 12/09/22)

6/11/22

Soledad Gallego-Díaz: Se nace con un sexo biológico (que no se asigna, sino que se constata) relacionado con la reproducción, pero feminidad y masculinidad son resultado de un aprendizaje social, hormas que se obliga a ocupar a todos los seres humanos, que seguramente no nos “sentimos” mujer u hombre, salvo cuando interactuamos con otros. Si eso es así, la autodeterminación de género es un concepto problemático... Si ahora ser mujer es una decisión individual y radicada en los “sentimientos internos”, ¿qué han estado defendiendo muchas feministas desde hace más de un siglo? Si ser mujer es un deseo íntimo, en lugar de una construcción social, habrá que cambiar el significado que venía dando el feminismo a esa palabra y desvincularla de la lucha social por la igualdad... La nueva ley dará por enterrado completamente este debate y consagrará la “autodeterminación” sin matices. Lo único que parece seguir provocando polémica e inquietud en el proyecto de ley es todo lo relacionado con los niños y adolescentes... que podrán “autodeterminar” su sexo en el Registro Civil a partir de los 12 años, aunque hasta los 16 necesitarán autorización judicial. Aunque la ley no dice nada al respecto, sigue siendo motivo de enfrentamiento que no prohíba prácticas de modificación genital (hormonación o cirugía) incluso entre los 12 y los 16 años, como ya se permite en algunas comunidades. La inquietud respecto a los niños está justificada, porque es posible que se esté animando (¿influyen las redes sociales?) a optar por un cambio de sexo a niños y niñas que, simplemente, no quieran encarnar la masculinidad o feminidad que se les exige socialmente y estén expresando su desazón y malestar por ello, sin necesariamente optar por el sexo opuesto

 "Quizá todos podríamos ponernos de acuerdo en que no existe una esencia femenina, como tampoco existe la masculina. Se nace con un sexo biológico (que no se asigna, sino que se constata) relacionado con la reproducción, pero feminidad y masculinidad son resultado de un aprendizaje social, hormas que se obliga a ocupar a todos los seres humanos, que seguramente no nos “sentimos” mujer u hombre, salvo cuando interactuamos con otros. Si eso es así, la autodeterminación de género es un concepto problemático.

El concepto de identidad de género como asunto fundamentalmente “esencialista” (vivencia interna e individual o “sentimiento sentido de forma interna y profunda”, según el proyecto de ley trans) entra en contradicción, además, con lo que han venido defendiendo durante años muchas feministas: el género es una construcción que da lugar a determinados estereotipos sociales, mujer y hombre, y ha fijado durante siglos el papel subordinado de la mujer. La identidad de género no es algo esencial, sino un proceso que se construye socialmente, unos estereotipos contra los que ha sido, y sigue siendo, necesario luchar. Los argumentos esencialistas ( “es mujer quien se siente mujer”) se han ido convirtiendo, sin embargo, en hegemónicos en los últimos tiempos, hasta el extremo de que la idea de género está pasando de ser un elemento cultural colectivo a un asunto identitario personal.

Defender que la única realidad es la autopercibida y sacralizar el sentimiento como fuente de derecho es bastante contradictorio con la idea de que ser mujer es algo que se aprende y depende de elementos externos. El movimiento feminista, o al menos una parte importante de él, ha venido defendiendo que sobre el cuerpo de las personas con sexo femenino se fue construyendo socialmente un sistema de dominación que se llamó patriarcado. Ser mujer supuso durante siglos (y lo supone aún en muchas partes del mundo) ser analfabeta, no tener propiedades y estar sometida a la voluntad de hombres. Si ahora ser mujer es una decisión individual y radicada en los “sentimientos internos”, ¿qué han estado defendiendo muchas feministas desde hace más de un siglo? Si ser mujer es un deseo íntimo, en lugar de una construcción social, habrá que cambiar el significado que venía dando el feminismo a esa palabra y desvincularla de la lucha social por la igualdad.

No parece posible hablar ya de estos asuntos sin provocar una avalancha de acusaciones y descalificaciones personales. Lástima tanta agresividad. La nueva ley dará por enterrado completamente este debate y consagrará la “autodeterminación” sin matices. Lo único que parece seguir provocando polémica e inquietud en el proyecto de ley es todo lo relacionado con los niños y adolescentes, incluso tras las nuevas enmiendas introducidas por el PSOE esta misma semana. Según el texto actual, niños y adolescentes podrán “autodeterminar” su sexo en el Registro Civil a partir de los 12 años, aunque hasta los 16 necesitarán autorización judicial. Aunque la ley no dice nada al respecto, sigue siendo motivo de enfrentamiento que no prohíba prácticas de modificación genital (hormonación o cirugía) incluso entre los 12 y los 16 años, como ya se permite en algunas comunidades.

La inquietud respecto a los niños está justificada, porque es posible que se esté animando (¿influyen las redes sociales?) a optar por un cambio de sexo a niños y niñas que, simplemente, no quieran encarnar la masculinidad o feminidad que se les exige socialmente y estén expresando su desazón y malestar por ello, sin necesariamente optar por el sexo opuesto. Por lo menos es lo que opina Miquel Missé, sociólogo, consultor en el ámbito de políticas públicas por la diversidad sexual y de género, y alguien a quien difícilmente se podrá calificar de falto de empatía.

Missé piensa que seguramente hay casos concretos de transexualidad en los que está psicológicamente indicado un proceso de hormonación y cirugía (en adultos), pero que en la mayoría de las ocasiones simplemente sería bueno permitir que esos niños y niñas exploren durante su infancia y adolescencia su identidad y el papel social que se les exige, en lugar de establecer las cosas “de una vez por todas” en edades tempranas. ¿Qué de malo tiene acompañar en su exploración a esos niños y niñas, jóvenes que no quieren seguir las normas de género, en lugar de considerarlos inmediatamente “trans” y colocarles una nueva etiqueta?"                  (Soledad Gallego-Díaz , El País, 06/11/22)

21/10/22

Manifiesto de la Agrupación de Madres de Adolescentes y Niñas con Disforia Acelerada: Exigimos la adopción de una postura prudente por parte del legislador en lo concerniente a los jóvenes con disforia de género... que permita el desarrollo de una atención con profesionales que no sientan miedo ante la amenaza de ser denunciados si su práctica profesional busca un diagnóstico diferencial... que no permita la modificación del sexo registral a menores de 18 años

"Madres, Padres:

Necesitamos que leáis esta carta. Es importante, el tiempo se agota. Esta información puede evitar que vuestras hijas e hijos acaben con daños físicos irreparables y con secuelas psicológicas que necesiten terapia durante años. La nueva legislación que se quiere aprobar en España que legimitará la autodeterminación de la identidad de género tendrá consecuencias nefastas para niñas y niños.

Somos AMANDA, Agrupación de Madres de Adolescentes y Niñas con Disforia Acelerada y nuestro objetivo con esta carta abierta es dar a conocer a todas las madres y padres la realidad del contagio social de la Disforia de Género de Inicio Rápido (conocida como DGIR) y las terribles consecuencias que su abordaje inadecuado puede provocar en el futuro de aquellos a quienes más queremos.

Al mismo tiempo, queremos pedir prudencia y cautela a todos los grupos políticos del arco parlamentario a la hora de legislar, tanto a nivel nacional como autonómico, para evitar que cuestiones acientíficas entren a formar parte del ordenamiento jurídico con consecuencias muy graves para la infancia y la adolescencia.

Puede que esto de la DGIR no os diga nada a muchos de vosotras/os o que no hayáis oído hablar nunca de esta forma de disforia de género, aun encontrándonos en medio del debate social sobre el anteproyecto de la llamada “ley Trans”.

¿Qué es la disforia de género? Se define como una fuerte disconformidad de la persona con su sexo biológico, manifestada desde edades muy tempranas. Según datos de American Academy of Pediatrics su incidencia es de alrededor de 0,3 de cada 10.000 mujeres y 1 de cada 10.000 varones.

A diferencia de la clásica disforia de género, en los últimos años se ha desarrollado, como fenómeno nuevo, la Disforia de Género de Inicio Rápido (DGIR), producto del contagio social, que se presenta de forma repentina en la pubertad y adolescencia, etapas del desarrollo de la persona que se caracterizan por el descubrimiento, entre otras cuestiones, de su sexualidad y de su lugar en el mundo.

Esta forma de disforia de género, insólita hasta hace pocos años, es más frecuente en niñas (7 de cada 10 casos) y en un alto grado suelen tener de fondo problemas subyacentes sin tratar como el autismo, TDAH, TOC, trastornos alimenticios, etc.

Las cifras de afectadas/os por DGIR crecen a un ritmo frenético. Por ejemplo, en Madrid, la Unidad de Identidad de Género ha visto un incremento de solicitudes de atención del 500% entre 2017 y 2019, la mayoría de ellas de chicas muy jóvenes. En otros países, como Gran Bretaña, este incremento ha sido del 4000% entre 2009 y 2018.Este aumento se produce a nivel mundial.

Diversas voces expertas, en muchos momentos acalladas por intereses políticos y económicos, alertan de que las y los menores son muy influenciados por contenidos de redes sociales, sobre todo Instagram, YouTube y TikTok, con la presencia de personajes creados expresamente en series emitidas en diversas plataformas de streaming y un discurso social dominante en el que la disforia de género es la explicación que se ofrece ante cualquier malestar con el propio cuerpo, con los roles y estereotipos de género asignados por nuestra sociedad a cada sexo y/o con una orientación sexual no heterosexual; disforia de género que requeriría, necesariamente, según dicho discurso, de una transición médica irreversible.

Esta influencia es especialmente relevante en adolescentes emocionalmente vulnerables que, como ya hemos comentado, podrían estar atravesando una depresión, algún trastorno sin tratar, alguna patología previa de salud mental, espectro autista, dificultades de integración en el grupo de iguales, etc.

Estas/os adolescentes manifiestan este malestar de forma repentina, pretenden obligar a su entorno a llamarles por sus nombres y pronombres elegidos y exigen el comienzo de tratamientos hormonales y quirúrgicos. Aceptar estos cambios, sin más, supondría, no sólo una mutilación, sino también una medicalización de por vida de cuerpos sanos en pleno desarrollo.

¿Sabéis qué es muy relevante y no se nos suele contar a madres y padres? Que la DGIR se supera sin transición médica en la casi totalidad de los casos al finalizar la adolescencia con el adecuado apoyo familiar y profesional.

Ya se han aprobado leyes autonómicas, tanto en comunidades autónomas gobernadas por partidos de derechas como por partidos de izquierdas, que dificultan el adecuado apoyo a las y los menores con DGIR, que aceptan el autodiagnóstico de disforia de género por el adolescente de forma incuestionable, dificultando una atención profesional rigurosa a nuestras hijas e hijos, tanto en el ámbito sanitario como en el educativo.

También se ha aprobado la conocida como Ley Rhodes o Ley de Protección a la Infancia que, junto a medidas necesarias para la protección de la infancia, ha introducido de forma opaca conceptos de identidad de género sentido avalando las teorías acientíficas de la identidad de género como si realmente protegiera a la infancia en lugar de perjudicarla.

Continuar por este camino ya iniciado, con la tramitación del anteproyecto de la ley conocida como “Ley Trans”, pone en peligro incluso la patria potestad por parte de las madres y padres que buscamos acompañar de forma respetuosa a nuestras hijas e hijos con DGIR.

Esto es así porque, de acuerdo con lo que recoge el anteproyecto de ley, no atender la voluntad del menor para iniciar el proceso de transición se considerará situación de riesgo con intervención de un defensor judicial ajeno a la familia.

No queremos que, dentro de unos años, una vez superada la difícil etapa de la adolescencia, nuestras hijas e hijos descubran que sus familias y la sociedad les fallaron, dañándoles de forma irreversible al aceptar que, a diferencia de cualquier otra circunstancia sanitaria o jurídica, ellas sí podían realizar un autodiagnóstico de disforia y decidir libremente sus propios tratamientos sin respaldo científico: bloqueadores de la pubertad, hormonación cruzada y cirugía. Y que sus madres y padres no pudieron impedirlo bajo amenaza de perder su tutela.

Necesitamos, madres y padres, que entendáis la gravedad de la situación. Nos jugamos el derecho a la salud física y mental de las generaciones más jóvenes, a las que profesionales serios de la psicología y la medicina podrían estar ayudando a profundizar en las causas de su malestar en lugar de adoptar medidas irreversibles en un momento vital que se caracteriza por una enorme volubilidad.

Necesitamos que nos acompañéis para que el gobierno y todos los partidos políticos escuchen nuestra petición de prudencia y diálogo social a la hora de legislar. Ante la preocupante situación para nuestra infancia y adolescencia:

1. Reclamamos la apertura de un espacio y tiempo de diálogo del Gobierno de España y los distintos grupos políticos con el movimiento feminista, con AMANDA, agrupación de familias de todo el territorio nacional críticas de género y con las entidades representativas de los colectivos profesionales de atención médica, psicológica y social a la infancia.

2. Interpelamos al Defensor del Pueblo para que estudie cómo es posible que, mientras en países de nuestro entorno que llevan años atendiendo a las y los menores desde un enfoque exclusivamente afirmativo están saliendo a la luz múltiples estudios que demuestran lo dañina de esta postura y se están produciendo cambios legislativos para frenar esa tendencia, en España el Ministerio de Igualdad únicamente ve aceptable tomar esta camino que la comunidad científica está comenzando a reconocer equivocado.

3. Demandamos del Ministerio de Educación un acuerdo de mínimos a nivel nacional respecto al contenido de la formación en coeducación igualdad entre hombres y mujeres que se imparte en los centros educativos y la formación exigida a quienes los imparten, no confundiendo formación en igualdad con promoción de la diversidad de identidades de género.

4. Exigimos la adopción de una postura prudente por parte del legislador en lo concerniente a los jóvenes con disforia de género:

a) que permita a madres y padres, buscar la mejor atención para sus hijas e hijos, sin miedo a que las instituciones consideren que sus hijas e hijos se encuentran en situación de riesgo por la no aceptación por parte de sus progenitores de su autodiagnóstico

b) que permita el desarrollo de una atención con profesionales que no sientan miedo ante la amenaza de ser denunciados si su práctica profesional busca un diagnóstico diferencial que ayude a su paciente, sin aceptar sin más el autodiagnóstico que éste realice;

c) que no permita la modificación del sexo registral a menores de 18 años.

Entendemos que esta prudencia pasa, necesariamente, tanto por la la revisión crítica del articulado del anteproyecto de la Ley Trans, como por la modificación del articulado tanto de la Ley de Protección a la Infancia, como de diversas leyes autonómicas y protocolos sanitarios y educativos.

Por ello, pedimos vuestra firma" 

 (Manifiesto AMANDA, Agrupación de Madres de Adolescentes y Niñas con Disforia Acelerada)

11/10/22

La ‘ley trans’ y los que ‘detransicionan’

 "Un gran escándalo médico se avecina: “uno de los mayores de todos los tiempos”, profetiza Tom Goodhead, el abogado cuyo bufete prepara una demanda colectiva contra la clínica Tavistock. ¿El motivo? Los demandantes, unos mil, habían acudido a la Unidad de Identidad de Género de Tavistock, la única del sistema británico de salud pública. Allí fueron diagnosticados como trans y alentados a transicionar médicamente. Se hormonaron para tener barba o pechos, se sometieron a mastectomías, histerectomías, castraciones… Ahora constatan que su vida, lejos de mejorar, ha empeorado. Sufren esterilidad, menopausia precoz, anorgasmia, depresión por haberse amputado miembros sanos.

 Ya en 2020, las autoridades habían encargado una investigación independiente. Querían entender el vertiginoso aumento (1.460% más de chicos, 5.337% más de chicas, en menos de una década) del número de menores diagnosticados como trans. La respuesta fue que el personal sanitario “se sentía presionado” para emitir ese diagnóstico, sin explorar otras posibles causas del malestar de sus pacientes. De resultas del informe, las autoridades han decidido clausurar la Unidad de Identidad de Género de Tavistock.

Poco se ha seguido ese asunto en España. Y sin embargo, debería preocuparnos, pues el Proyecto de ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI —alias ley trans— que está ahora en las Cortes repite los errores británicos. Señaladamente, la presión sobre las/os terapeutas: los artículos 75.4 y 76.3 amenazan con sanciones de hasta 150.000 euros a quien practique o promocione “terapias de aversión”, que la ley define, no por sus métodos, sino por su finalidad: “modificar la identidad sexual” del paciente, aun con su consentimiento.

“Identidad sexual”: con el concepto clave hemos topado. El artículo 3.h) del proyecto de ley la define como “la vivencia interna e individual del sexo tal y como cada persona la siente y autodefine, pudiendo o no corresponder con el sexo asignado al nacer”, y le da prioridad sobre el sexo biológico. Artículo 38.1: “Toda persona de nacionalidad española mayor de dieciséis años podrá solicitar al Registro Civil la rectificación de la mención registral relativa al sexo”, la cual deberá concederse sin exigir ningún “informe médico o psicológico” ni “modificación de apariencia o función corporal” (art. 39.3).

 Aunque el proyecto de ley no especifica si esa “rectificación” debe obedecer a alguna finalidad, suponemos que se trata de adecuar el sexo legal a esa “identidad sexual” que “cada persona autodefine”. Pero ¿cómo puede definirse cualquier cosa sin referirse a significados socialmente compartidos? Si “mujer es quien se siente mujer”, pero “mujer” no es un sexo, ni siquiera su apariencia, ¿qué siente quien se siente mujer?

La respuesta nos llega por la puerta de atrás. La encontramos, por ejemplo, en los protocolos educativos de comunidades autónomas que, desarrollando sus propias leyes trans, instan al profesorado a detectar a alumnas/os trans con criterios como: “en niños, tendencia a rechazar los juegos y actividades típicamente masculinos; en niñas, resistencia a vestir ropas típicamente femeninas” (protocolo de Baleares). Un cuento infantil editado por la asociación de familias de menores trans Chrysallis (En la piel de Daniel) lo deja aún más claro con la historia de Berta, una niña que “se quita las horquillas, se pinta bigote con acuarela de bote, en Navidad se viste de vaquero, en Carnaval, de bombero”… “No le gusta el rosa” y “salta de alegría cuando mete un gol”... ¿Conclusión de Chrysallis? “¡Berta es un niño! ¡Es Daniel!”.

 Blanco y en botella. Bajo una apariencia moderna y transgresora, las leyes trans refuerzan los clichés sexistas: los niños juegan al fútbol, las niñas a muñecas. De paso, se cuela también la homofobia: la Berta marimacho, posiblemente atraída por las niñas, se redefine como un correcto Daniel heterosexual.

Todos deseamos que las personas trans lleven la mejor vida posible. Pero la manera de conseguirlo no es evidente. De entrada, habría que preguntarse qué significa “trans” —un término paraguas que recubre vivencias muy dispares, desde someterse a múltiples operaciones hasta cambiarse solamente el pronombre— y quién, con qué criterio, decide que esa que antes era mujer es ahora (¿o siempre fue?) hombre, o viceversa. En Suecia, el estreno de un documental sobre las secuelas de las transiciones (The trans train, 2019) provocó que el número de menores que se declaraban trans disminuyera brusca y drásticamente. ¿Se puede, entonces, sostener la idea, eje del proyecto de ley, de una “identidad sexual” innata, inalterable, impermeable a las influencias exteriores? Si fuera cierta, el fenómeno de la detransición no existiría.

 No es fácil saber cuántas personas interrumpen o intentan revertir su transición. Hay poco seguimiento médico, y el malestar de esos “detrans” —y el ostracismo que sufren por parte de la comunidad trans— no les anima a darse a conocer. Pero es sintomático que el número de usuarios del foro Reddit dedicado a la detransición no deje de crecer: a día de hoy, son más de 38.000.

 La respuesta estándar del transactivismo a tales casos es que los detransicionadores “no eran verdaderos trans”. Como todo lo relativo al escurridizo concepto de “identidad sexual”, es una afirmación dudosa: ¿en base a qué puede calificarse de verdadera o falsa una “vivencia interna autodefinida”? Y aun si se pudiera, ¿qué terapeuta va a osar cuestionarla, con la espada de Damocles de una sanción de 150.000 euros sobre su cabeza? Por cierto, no se entiende que los mismos que ponen el grito en el cielo, con toda la razón, ante cualquier agresión homófoba o tránsfoba, sean tan insensibles a la desesperación y la ira de los detransicionadores, cuyas voces se oyen cada día más en internet. La ley trans no prevé nada para ellos.

Los efectos negativos de las llamadas “leyes trans”, pero que deberían llamarse “de libre elección de sexo legal”, pues esa es su disposición fundamental, no se limitan a los problemas médicos. Los hay jurídicos, derivados de algo tan insólito como que una “vivencia interna autodefinida” confiera derechos. En el resto de nuestro sistema legal, se requieren comprobaciones objetivas: el derecho a jubilarse lo tienen quienes cumplen cierta edad —y lo demuestran—, pues lo contrario sería injusto para quienes trabajan. La ley trans permitiría, en cambio, a una persona con cuerpo masculino competir en la categoría femenina o cumplir pena en una cárcel de mujeres solo con afirmar que se siente mujer.

Estas consecuencias de la ley no aparecen en seguida: van saliendo a la luz a medida que el nuevo paradigma se asienta y se generaliza, como ha pasado en el Reino Unido. Es significativo que el apoyo de la ciudadanía británica a la posibilidad de cambiar legalmente de sexo haya caído de 53 a 32 % en solamente dos años (The Times, 22-9-22). En España, la creciente conciencia de todos estos problemas ha hecho surgir en poco tiempo varias asociaciones críticas con el proyecto de ley: feministas (Contra el borrado de las mujeres), de docentes (Dofemco), de madres (Amanda), sanitarias (Sanitarias feministas)…

 El Gobierno hace oídos sordos. Ha pedido que el proyecto de ley se tramite por vía de urgencia, escamoteando así el debate. Pero el clamor que exige luz y taquígrafos cada día es más difícil de ignorar. Como dice el hashtag: #QuieroExplicarLeyTransEnElCongreso. Escuchen a la sociedad civil, Señorías."                    (Laura Freixas , El País, 07/10/22)