Mostrando entradas con la etiqueta s. Amor: elección de pareja. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta s. Amor: elección de pareja. Mostrar todas las entradas

14/7/20

Helen Fisher: Es fácil ver el circuito cerebral del amor romántico. Sin embargo, la región cerebral relacionada con la sensación de apego, de cariño, sólo después de unos diecisiete meses, es cuando empiezas a sentir esa conexión cósmica… ahí es cuando crece el vínculo del apego. Así que el amor romántico es fácil de explicar, ¡bum! Se puede activar rápido, como el sistema del miedo o de la ira. Pero el apego va creciendo. El amor romántico es una adicción

"¿Por qué nos enamoramos? ¿Y por qué sentimos atracción por unas personas y no por otras? Poner el amor bajo el microscopio de la ciencia, ese ha sido el objetivo de la neurobióloga y antropóloga Helen Fisher durante casi 30 años. “A lo largo de la historia, los seres humanos han sido capaces de componer canciones por amor, cantar por amor, bailar por amor. De vivir, morir y matar por amor”, explica. ¿Qué es lo que pasa, entonces, en el cerebro humano? Ella es la persona del mundo que más tiempo ha dedicado a estudiarlo.

A finales de los 90, inició sus investigaciones realizando escáneres cerebrales a 49 hombres y mujeres. Algunos de ellos estaban locamente enamorados, otros habían sido rechazados. Poco después, incluyó en la muestra a personas que continuaban enamoradas tras décadas de matrimonio. Según sus conclusiones, el cerebro humano ha desarrollado tres sistemas cerebrales en las relaciones de pareja: el amor romántico, la atracción sexual y el cariño, o apego. “El amor puede comenzar con cualquiera de estos sentimientos, y puede explicarse a través de las conexiones de nuestro cerebro”, asegura Fisher. 

A la pregunta de si el amor es ciego, afirma: “Cuando estamos enamorados, el área del cerebro que se relaciona con el miedo y la alerta, se desactiva. Como una locura transitoria". ¿Es entonces una escéptica del amor?: “Para nada, ¡es tan romántico!”, responde con una sonrisa.
 
Transcripción
00:03-Zuberoa Marcos. Helen Fisher, bienvenida. 
00:05-Helen Fisher. Es un placer estar aquí. 
00:06-Zuberoa Marcos. Estoy entusiasmada por estar aquí contigo. 
00:07-Helen Fisher. Gracias. 
00:08-Zuberoa Marcos. Muchas gracias por compartir tu tiempo con nosotros. Helen, eres muchas cosas, pero voy a resumirlo diciendo que eres antropóloga y bióloga, y puede que seas la académica más conocida en la ciencia del amor: amor romántico, relaciones, atracción… De hecho, hoy vamos a hablar de eso, pero para poner en contexto nuestra conversación, antes me gustaría que nos explicaras cómo empezó tu interés por este tema.

00:46-Helen Fisher. ¿Cómo empezó a interesarme el amor? Ojalá tuviera una respuesta sexi para eso, pero en realidad no la tengo. La verdadera respuesta es que tengo una hermana gemela. Cuando eres una niña y te vas haciendo mayor, todo el mundo les pregunta de todo a los gemelos. ¿Os gusta la misma comida? ¿Tenéis los mismos amigos? ¿Tenéis las mismas caries? De todo.

 Mucho antes de saber que existía una controversia entre lo innato y lo adquirido, yo ya sabía que la biología influía en mi comportamiento. Precisamente por ser una gemela. Luego, cuando empecé mi posgrado, se creía que todo el comportamiento era aprendido, que nada provenía de tu biología. Yo sabía que no tenían razón, así que cuando llegó el momento de escribir mi tesis doctoral pensé que, si había alguna parte del comportamiento humano que saliese de nuestro ADN, que fuese biológica, sería la de nuestros patrones reproductivos. 

01:37-Porque, como decía Darwin, si tú tienes cuatro hijos y yo ninguno, tú perduras y yo me extingo. Según su teoría, las personas a las que no se le daba bien aparearse, el sexo, el amor, los vínculos… se extinguían. A las que se les daba bien, perduraban. Y así, evolucionarían los diferentes mecanismos hormonales y genéticos del amor. Así que me dio por pensar: “Voy a empezar a estudiar el amor”. Y la pregunta de mi primer proyecto fue “¿por qué nos casamos?”. Ya sabes, el 97 % de los mamíferos no se emparejan para criar a sus pequeños, pero las personas sí. Tiene que haber algo en nuestra biología, en nuestra historia, que nos empuja a nivel global a enamorarnos y formar un vínculo de pareja.


Zuberoa Marcos. Así que ahí empezaste a estudiar el amor desde una perspectiva científica. 

02:29-Helen Fisher. Sí, eso es. 

02:30-Zuberoa Marcos. Entonces, ¿qué es el amor? 

02:32-Helen Fisher. ¿Qué es el amor? El amor es una cosa diferente para cada persona. Pero, como científica, creo que deriva principalmente de tres circuitos cerebrales: el deseo sexual, el amor romántico y el apego. Se trata de sistemas cerebrales diferentes. Creo que el deseo sexual te hace buscar un amplio abanico de compañeros; que el amor romántico te permite concentrar tu energía en uno solo, y el tercer sistema cerebral, el del apego, te permite quedarte con esa persona al menos hasta educar a un hijo durante su infancia. 

03:06-La mayoría de la gente que me pregunta por el amor se refiere al amor romántico, que tiene unos rasgos muy particulares. Lo primero que pasa cuando nos enamoramos es que todo cobra, como yo digo, “un significado especial”. Todo en esa persona es especial. Su coche es diferente al de los demás en el aparcamiento, la calle en la que vive, la música que escucha… Todo sobre él o ella de repente se vuelve especial. Después, te focalizas en esa persona. 

Sabes lo que no te gusta, pero lo dejas totalmente a un lado y te centras solo en lo que te gusta. Sientes una energía intensa, puedes pasear toda la noche y hablar hasta el amanecer. Euforia cuando las cosas van bien. Cambios de humor, una desolación horrible cuando las cosas van mal. Y todo tipo de reacciones corporales, como la boca seca. Lo llamas por teléfono o le escribes y se te acelera el corazón, o ves un mensaje y se te empieza a acelerar el corazón. Te flojean las piernas. Sientes mariposas en el estómago. Y tienes una dependencia enorme. Te agobias, no dejas de mirar el teléfono una y otra vez. 

Y el deseo sexual. Sientes una atracción física muy fuerte. Pero las tres características principales del amor romántico son la obsesión, tienes a alguien todo el día en mente; además, aunque quieres acostarte con esa persona, lo que ansías de verdad es una conexión emocional, quieres que te llame, que te escriba, que te proponga salir, que te diga que te quiere; y por último, aunque no menos importante, es que estás muy motivado para conquistarle. ¡Vaya que sí! Porque estás luchando para ganar el mejor premio de la vida, una pareja para aparearte. Y lo que hace la gente cuando está enamorada, es muy difícil de controlar.


Stendhal, el novelista francés, decía que el amor es como la fiebre, va y viene sin importar nuestra voluntad. Y es cierto. Así que esos son los principales rasgos del amor romántico.

04:49-Zuberoa Marcos. Helen, ¿y qué hay del proceso de elección? ¿Cómo elegimos a la persona de la que nos enamoramos? 

04:55-Helen Fisher. Es muy interesante, porque, como sabes, he sometido a mucha gente a escáneres cerebrales para estudiar sus circuitos cerebrales de amor romántico y sentimientos de apego. Pensé que iba a ser lo más difícil de mi carrera, pero contestar a las preguntas ¿por qué él? ¿por qué ella?, ¿por qué te enamoras de una persona y no de otra?, ha sido todavía más difícil. Porque es complicado, todos somos únicos, todos somos diferentes. El principal circuito cerebral del amor romántico es bastante parecido en todos los humanos, ¿pero por qué te atrae él o ella? De todas formas, hay muchos temas culturales. 

Solemos enamorarnos de alguien de nuestro mismo entorno socioeconómico, mismo nivel general de inteligencia, con buen aspecto, mismo entorno educativo, mismos objetivos religiosos y sociales, económicos, reproductivos, tu infancia siempre tiene cierto peso… Pero puedes entrar en una sala y que todos sean de tu entorno, con el mismo nivel de inteligencia y buen aspecto, ¡y no te enamoras de todos! Así que empecé a pensar que tal vez la biología básica te atrae de forma natural a unas personas antes que a otras. Por tanto, empecé a fijarme en la fisiología cerebral básica, buscando cualquier rasgo relacionado con cualquier sistema biológico.


Hay muchos sistemas en el cerebro, pero la mayoría se dedican a que parpadeen los ojos o que lata el corazón, no están relacionados con rasgos de la personalidad. Aun así, encontré cuatro que sí lo están: los sistemas de la dopamina, la serotonina, la testosterona y los estrógenos. Cada uno de estos sistemas está relacionado con una constelación, un conjunto de rasgos de la personalidad. Así que decidí elaborar una encuesta, que están completando más de catorce millones de personas en cuarenta países, e incluí en ella todos esos rasgos.

 Hice que la gente se sometiera a la encuesta y luego me fijé en quién les atraía de forma natural en un sitio de citas, lo hice con Match.com. Por ejemplo, si tu sistema de dopamina es muy alto, te clasifico como explorador. Son personas que buscan novedades y corren riesgos, son curiosas, creativas, espontáneas, enérgicas, mentalmente flexibles y, como era de esperar, se sienten atraídas por personas como ellas. La gente curiosa y creativa quiere gente como ella.

 Al segundo tipo de personas, con serotonina alta, las denomino constructoras. Son tradicionales, convencionales, siguen las normas, respetan la autoridad, les encanta planificar, los horarios y rutinas, suelen ser más religiosas y también les atraen personas como ellas. Lo tradicional atrae a lo tradicional. Las dos últimas categorías, con testosterona y estrógenos altos, tienden a su contrario. A la gente con testosterona alta (sobre todo hombres, pero también mujeres), los denomino directores. Suelen ser analíticos, lógicos, directos, decisivos, tenaces, escépticos. Se les dan bien cosas como las matemáticas, la ingeniería o la música.

07:54-Se decantan por el tipo con estrógenos altos, que denomino negociadoras. Piensan en contexto, a largo plazo, tienen imaginación, la mayoría son mujeres, se les da muy bien leer la postura, los gestos, el tono de voz, son muy cariñosas, confían más y expresan más sus emociones. Pude colarme en la cocina de la Madre Naturaleza y ver cómo, químicamente, unas personas nos atraen más que otras. Mi pareja y yo somos un buen ejemplo. La mayoría de las encuestas de personalidad te meten en un cubo, pero el cerebro no funciona con cubos. Expresamos todas estas características, pero en diferentes grados.

 Por ejemplo, tanto mi pareja como yo tenemos la dopamina muy alta. Los dos escribimos, viajamos mucho, nos encantan las nuevas experiencias, corremos riesgos… estamos bien. Él tiene la testosterona alta y yo los estrógenos altos. Eso también funciona bien. Me tiene la casa llena de cacharros tecnológicos, ya ves… Esto también funciona bien. Pero él está un poco más por encima que yo en la escala de la serotonina. Él sigue las normas, yo no tanto, excepto cuando tienen sentido para mí. Él sigue las normas porque son normas. Un ejemplo reciente, íbamos al cine y le pregunté: “Cariño, ¿llevas agua en la mochila?”. Me respondió que sí y le dije que genial, que la podíamos beber en el cine.

09:22-Y me dijo que no podíamos, que no se puede llevar comida o bebida al cine, que hay que comprarla en el puesto de comidas. Y le dije: “Oh, ¿en serio?”. Pero lo importante es que los estadounidenses, y seguramente en todo el mundo, estamos saturados de psicología. Todo es un problema de tu infancia. Esto no es un problema de su infancia, es quién es. Cuanto más podamos entender la biología del comportamiento, quién es de verdad la otra persona, no solo su cultura y sus experiencias o su infancia, sino cómo ha sido construida, entonces no tendrás que ir diez años a un psiquiatra para entender por qué no puedes llevar agua al cine. 

Es quién es. Se puede solucionar y decir: “En ese caso, compramos el agua en el puesto”. Eso es lo que hace la encuesta. Por cierto, también la estoy llevando a los negocios, porque en realidad no se trata del amor, se trata de quién eres como persona y cómo te llevas con la gente. Así que la estoy usando cada vez más en el mundo empresarial, además del personal.

 Zuberoa Marcos. Helen, has dicho que todos tenemos cuatro personalidades diferentes en cierto grado. Pero hay una que predomina.


Helen Fisher. Sí, una o dos. A veces hay gente con tres. Y puedes pasar de una a otra. 

10:38-Zuberoa Marcos. Eso te iba a preguntar. Según tu educación, experiencias personales, experiencias vitales, ¿puedes pasar de una a otra o es algo característico y siempre serás sobre todo un explorador? 

10:54-Helen Fisher. Sí, hasta cierto punto, somos animales flexibles. Por ejemplo, los niños. Pero cuando más lo eres, en este sentido, es en la madurez, cuando estás en una relación feliz y en un trabajo apto para tu personalidad. Pero también podemos no ser flexibles. 

11:12-A mí, por ejemplo, nunca se me darán bien las matemáticas. Es un rasgo de testosterona. Nunca se me darán bien las relaciones espaciales. Si me hubiese criado con una madre profesora de matemáticas y un padre arquitecto o ingeniero, se me darían mucho mejor. ¿Podría llegar a ser muy buena? No, nunca. Porque no fui construida para ser así. ¿Puedes hacer que una persona muy curiosa deje de serlo? Puedes pegarle cada vez que hace una pregunta. ¿Podrías convertir a alguien muy tradicional en alguien muy extravagante o hacer que suba corriendo una montaña con sus hijos? Probablemente no. Tenemos parámetros. 

Tenemos personalidades. Pueden flexibilizarse. Por ejemplo, pasa con algunas personas. Tengo una amiga muy directa. Es muy directa. El otro día me la encontré y fuimos a comer. Me preguntó dónde había comprado el bolso y le dije que lo había comprado en la calle. Me contestó que le parecía cutre. Normalmente soy muy maja con esta chica, pero no me comporté como siempre y me enfadé. En dos minutos, ella ya lo había olvidado. Yo estuve días pensando por qué me había cabreado tanto. ¿Por qué? Porque no estoy cómoda siendo así de directa. Soy directa frente a un atril, vale, es lo esperable. Pero cuando te comportas “sin ser tú”, sufres. Podemos comportarnos así, pero creo que sufrimos.

12:43-Zuberoa Marcos. Helen, ¿cómo se conectan estas cuatro personalidades con dos ideas sobre el amor que te voy a contar? Una es el amor a primera vista. 

12:56-Helen Fisher. Ahá. 

12:57-Zuberoa Marcos. La otra es que el amor es ciego. ¿Cómo se relacionan con esto? Porque parece que estamos más determinados por nuestra biología de lo que creíamos. 

13:06-Helen Fisher. Sí. Vale, el amor a primera vista es muy fácil de explicar. Sabes, mis colegas y yo hemos sometido a más de cien personas a escáneres cerebrales mediante resonancia magnética y descubrimos que es una ruta muy primitiva que atraviesa el cerebro. El amor romántico es una ruta primitiva muy básica que atraviesa el cerebro. De hecho, la fábrica principal que genera dopamina, la que te da esa sensación, está justo al lado de las fábricas que provocan la sed y el hambre.

 La sed y el hambre te mantienen vivo hoy; el amor romántico te impulsa a formar una relación y colocar tu ADN en el mañana. Lo denominamos un mecanismo de supervivencia. Y se puede activar de forma instantánea. Al igual que el miedo se activa de repente, el amor romántico se puede activar al instante. Pero me preguntas cómo encaja eso en el amor.


A medida que crecemos, generamos lo que llamo un mapa inconsciente del amor. Una lista inconsciente y consciente de lo que buscamos en una pareja. Luego, cuando llega el momento, aparece alguien en el supermercado, en un concierto, en un museo, en un restaurante o donde sea. Encaja en tu mapa del amor. Edad, tamaño, forma, entorno adecuados. Se acerca y te sonríe, tontea un poco contigo. Puede activar ese circuito cerebral del amor romántico, y tú puedes enamorarte de forma inmediata.De hecho, realizo un estudio anual con Match.com, el sitio de citas, y cada año encuestamos a más de 5.000 personas. No encuestamos a miembros de Match, sino al público estadounidense, así que es un ejemplo representativo, una muestra científica de estadounidenses, basada en el censo de los Estados Unidos.

 Casi todos los años pregunto si han vivido alguna vez el amor a primera vista y si creen que existe. Más del 50 % de hombres y mujeres creen que existe y casi el 50 % lo han vivido. Pero tiene que darse el momento adecuado, la cercanía adecuada, la persona tiene que encajar en tu mapa del amor. ¡Y, en mi caso, la iluminación ayudaría! Pero la cuestión es que estamos hechos para enamorarnos. Lo interesante es que los circuitos cerebrales del apego tardan mucho más tiempo en asentarse. Puedes enamorarte locamente de alguien sin sentir apego profundo. El apego lleva su tiempo. Tienes que conocer a la persona. Tienes que saber mucho de alguien.

15:41-Lo que descubrimos en nuestros datos, cuando pusimos en el escáner a gente que se acababa de enamorar, es que es fácil ver el circuito cerebral del amor romántico. Sin embargo, la región cerebral relacionada con la sensación de apego, de cariño, no se activaba en absoluto. Solo después de varios meses, normalmente unos diecisiete (que es cuando de verdad conoces a alguien, te transmite seguridad, confías en esa persona, la respetas y te respeta, te hace reír, hacéis cosas juntos), es cuando empiezas a sentir esa conexión cósmica… ahí es cuando crece el vínculo del apego. Así que el amor romántico es fácil de explicar, ¡bum! Se puede activar rápido, como el sistema del miedo o de la ira. Pero el apego va creciendo.

16:25-Zuberoa Marcos. La idea de que el amor es ciego… ¿También tiene una base neurológica? 

16:32-Helen Fisher. Sí. Esta región cerebral, justo detrás de la frente, rige la toma de decisiones, la planificación. La actividad en esas regiones se desconecta para que puedas obviar todo tipo de cosas sobre esa persona. El amor puede ser ciego porque esos centros cerebrales se desactivan y no dicen: “Espera un segundo, está casado” o “un momento, vive en otro país, no va a volver, será un amor de verano”. Superas esas alertas cerebrales diciendo: 

“¡Oh! ¡Qué mono! ¡Qué gracioso! ¡Qué majo! ¡Qué bien besa!”. Y las regiones de toma de decisiones se van apagando. Es una de las razones por las que le digo a la gente “si te estás enamorando locamente de alguien, conócelo bien y espera un par de años antes de asentarte con esa persona”. Porque mientras vas conociendo a alguien, mientras crece el vínculo, o a medida que ves problemas en la relación, la actividad volverá a esas áreas de la toma de decisiones en tu cerebro y podrás empezar a verlo más claro. Pero el amor es ciego.


De hecho, antes de meter a las personas en el escáner cerebral, les hago muchas preguntas, porque son máquinas muy caras, se tarda bastante tiempo y tengo que asegurarme de que están enamorados. Y les pregunto: ¿qué es lo que no te gusta de él o de ella? Y saben decir perfectamente qué es lo que no les gusta, pero lo pasan por alto y se centran exclusivamente en lo que les gusta. El amor es ciego, el poeta Chaucer tenía razón.

18:00-Zuberoa Marcos. Helen, las citas y las relaciones han cambiado mucho… 

18:03-Helen Fisher. Mucho.


Zuberoa Marcos. …en las últimas décadas. Háblame un poco de ello y, según tus investigaciones, cuáles son los principales cambios que han originado estas diferencias. 

18:17-Helen Fisher. ¡Qué pregunta tan maravillosa! Todo el mundo cree que es la tecnología. No es la tecnología. La tecnología solo nos permite hacer lo de siempre de una forma un poco diferente. La forma de ligar está cambiando, pero los circuitos cerebrales del amor romántico no cambiarán nunca. La forma de ligar está cambiando, pero lo que está cambiando de verdad las relaciones entre hombres y mujeres no es la tecnología, sino la incorporación de las mujeres al mercado laboral en muchas culturas de todo el mundo. Eso es lo que está cambiando el amor. Ahora, por supuesto, las mujeres reciben una educación, la inmensa mayoría van a la universidad. El 45 % de los doctorados son mujeres en Estados Unidos. 

18:54-La única trayectoria posible para las mujeres, incluso hace cincuenta años (y por supuesto hace cien años), era tener un buen matrimonio. En Estados Unidos, ellas se casaban a los veinte y los hombres a los veintidós. Ahora es mucho más tarde, vemos cómo se extiende esa adultez temprana y las mujeres son más exigentes. Yo lo llamo “amor lento”. Lo que vemos es que las mujeres y los hombres intentan anteponer sus carreras. En lugar de casarse a los veinte, en Estados Unidos las mujeres se casan casi a los veintiocho, a los veintisiete. Esa es la media.

 Hay muchas mujeres que se casan con treinta y pico e incluso con cuarenta y pico. Pasa lo mismo con los hombres. Como he dicho, solían casarse a los veintidós, ahora a los veintinueve, casi a los treinta. Lo que estamos viendo es que hay un periodo de tiempo de precompromiso. Yo lo llamo “sexo rápido-amor lento”. Vemos que en Estados Unidos dos tercios de los jóvenes, tanto hombres como mujeres, viven en casa de sus padres. Así que practican menos sexo, porque viven con sus padres. Ahorran dinero. 

Construyen sus carreras. Quieren tener su carrera primero, quieren estabilizar eso, estabilizar su economía, antes de casarse. No quieren “pillarse”, como se suele decir, antes de tener su vida personal en orden. Son sofisticadísimos, me impresionan mucho los “millennials”, gente con veintipico o treinta y pico años. Se toman el amor muy en serio. Han inventado el término DTR, “define tu relación”. Hoy en día los jóvenes no salen con alguien más de cuatro meses sin tener esa conversación, sin “definir la relación”.

20:42- Y si no va en la dirección que quieren, la dejan. Los jóvenes lo quieren todo y van a esperar para conseguirlo todo. Lo que vemos es que son “solo amigos”, gente que empieza como “solo amigos”, “solo somos amigos”. Entonces pasan lentamente al “amigos con derechos”. En la cama se aprende mucho sobre una persona. No solo cómo hace el amor, sino si tiene paciencia, si es amable, si sabe escuchar, o si tiene sentido del humor… 

Después, con calma, pasan a decírselo a los amigos y la familia. Y finalmente, tienen su primera cita oficial. Porque hoy en día las primeras citas son muy caras. En mi época no lo eran, pero ahora en una primera cita vas a cenar bien, tomas unas copas, etcétera. Después, lentamente, pasan a mudarse juntos y, por último, se casan. El matrimonio solía ser el principio de una relación, ahora es el colofón. Me puse a pensar que puede que, en estas circunstancias, en este largo periodo de precompromiso, aprendas mucho sobre ti, sobre tu pareja. 

 Cuando llegas al altar, sabes a quién tienes, sabes que quieres a quién tienes y crees que puedes conservar lo que tienes. Hice un estudio con 1.100 parejas casadas y les hice muchas preguntas, pero una de ellas era si se volverían a casar con la misma persona. El 81 % dijo que sí. Luego empecé a observar… He estudiado los anuarios demográficos de las Naciones Unidas desde 1947 hasta 2011 y resulta que cuanto más tarde te cases, más probable es que sigas casado.


22:16-Cada vez hay más datos que indican que puede que esta larga fase de precompromiso (ordenar primero tu carrera y tu economía, casarte más tarde) nos esté llevando a relaciones más estables.

22:29-Zuberoa Marcos. Cuéntame si has realizado algún estudio sobre esto: conozco a muchas personas que viven juntas como pareja estable y que no se casan.

 Helen Fisher. Es verdad, sí. Cada vez lo hace más gente. Sin embargo, he escuchado que ahora en Suecia sí se quieren casar. Ahora, en los países nórdicos, que iniciaron todo ese proceso de vivir juntos a largo plazo, se quieren casar. Una cosa interesante de Suecia, en contraposición a Estados Unidos, es que las parejas que viven juntas son más estables que los matrimonios estadounidenses. Así que el matrimonio no hace que las personas permanezcan juntas necesariamente.

 ¿Sabes qué? No me va lo de bueno o malo. No me importa lo que la gente haga con su vida. Bueno, ya sabes, dentro de lo razonable. Pero lo que necesitan los niños es un entorno estable. No necesitan por fuerza un trozo de papel y un matrimonio. Pero creo que el animal humano siempre se va a casar. Somos unos románticos, somos unos románticos. Hace poco realicé un estudio, pensé que sería acertado ver si a la gente le gustaría tener un carné de matrimonio, igual que un carné de conducir. Caduca. Tienes que renovarlo. Pensé que sería bastante razonable, porque si no te gusta la persona, no tienes que discutir toda la noche por todo. Solo tendrías que esperar a que caducase.


Y si te gusta la persona, tienes que mantener el encanto y la alegría de esa vida juntos. Pensé que sería una sugerencia muy razonable. No le gustó a nadie. Somos una especie romántica. Y cuando el cerebro se ve envuelto en ello, no quieres ni pensar en una fecha de caducidad.

24:15-Zuberoa Marcos. Bueno, Helen, estábamos hablando sobre cómo las generaciones más jóvenes abordan el amor, las citas, las relaciones… Hace poco hemos hecho una encuesta en España con adolescentes. No es para publicarla en un artículo científico, solo queríamos comprobar su mentalidad. 

24:33-Helen Fisher. ¿Adolescentes? 

24:35-Zuberoa Marcos. Adolescentes, sí, sobre el amor. Uno de los resultados más sorprendentes que obtuvimos fue que están muy abiertos al poliamor. 

24:45-Helen Fisher. Sí, lo están. 

24:49-Zuberoa Marcos. Me gustaría que hablaras de eso. Porque no sé si es algo en auge, parece que sí. No sé si hay alguna explicación por la que cada vez más gente se involucra en este tipo de relaciones. 

25:07-Helen Fisher. Creo que los jóvenes experimentan con todo. Creo que experimentan con todo porque pueden. Quiero decir, hace 100 años, una chica tenía que casarse con una persona, esa era toda su trayectoria amorosa. Tenía que casarse con un tipo que fuese del contexto religioso adecuado, el contexto social adecuado, los contactos adecuados en la aldea y, con suerte, que viviese en la granja de al lado. Ahora puede pasar de todo, podemos hacer lo que queremos. 

25:35-Creo que están practicando. Están practicando con el sexo y el amor. Ya sabes, a la gente de la comunidad poliamorosa le gusta mucho mi obra. Les gusta porque mantengo que evolucionamos estos tres sistemas cerebrales claramente diferenciados: deseo sexual, amor romántico y apego. 

Y los jóvenes dicen: ¿por qué no podemos tener los tres? Dicen que sienten un vínculo profundo con una persona, pero se sienten atraídos románticamente por otra y, ¡vaya!, hay una chica o un chico muy mono en el trabajo, me encantaría acostarme con ella o con él, etcétera. Yo creo que están practicando. Pero en el estudio sobre poliamor, con 5.000 personas estadounidenses, el 68 % lo veían bien, no tenían ningún problema con ello para nada, pero solo el 6 % lo había practicado. Creo que el motivo es que es difícil hacerlo. Cuando estás perdidamente enamorado te vuelves posesivo. 

Uno de los principales rasgos del amor romántico es ser posesivo o posesiva. No te gusta compartir. Creo que lo que pasa con estas personas es que tienen un vínculo profundo con alguien, están algo aburridas, no es una relación mala, no quieren dejarla, es cómoda, pueden compartir piso, uno tiene algo de dinero, se admiran el uno al otro, creen que el otro es divertido… Pero entonces aparece en la playa un chico o una chica que son muy atractivos y ¡buf!, se pone en marcha el circuito cerebral del amor romántico. Quieren el romance y quieren el vínculo. Quieren la libertad que les da. Lo interesante es que también quieren ser transparentes sobre el tema. Y para eso hay que ser adultos.

27:15-He estudiado el adulterio. Hay todo tipo de personas que básicamente practican el “poliamor”. Tienen un marido o una esposa y practican adulterio a escondidas. A lo mejor tienen un romance con una mujer y se acuestan con otras dos, lo que sea. Viven una vida poliamorosa, pero no se lo cuentan a nadie. Lo hacen a escondidas. Y la gran distinción entre el poliamor y alguien adúltero que se acuesta con otra gente es que son transparentes. Se portan como adultos al respecto. Y eso es difícil, porque el animal humano es un animal celoso.

 Lo que no te cuenta la gente de la comunidad poliamorosa es la enorme cantidad de tiempo que se pasan hablando de ello. Pueden salir de jueves a domingo con varias parejas de aquí para allá, pero tienen reglas. En la comunidad del poliamor hay reglas: “no se queda el viernes por la noche”, “tienes que decirme esto o aquello”. Tienen reglas. Y muchos días de la semana pasan el tiempo hablando de sus sentimientos. En realidad, el poliamor es una vida difícil. Suena a gloria, pero llevan una vida complicada. La inmensa mayoría no son poliamorosos toda su vida. El cerebro no está construido para ello.

28:33-Zuberoa Marcos. Eso te iba a preguntar. Porque como has dicho, uno de los rasgos del amor romántico es que es obsesivo. 

28:41-Helen Fisher. Sí, sí. 

28:42-Zuberoa Marcos. Quiero decir, te obsesionas con esa persona. De hecho, mi pregunta iba a ser, ¿de verdad puede nuestro cerebro lidiar con estar enamorado, entre comillas, de más de una persona? 

28:53-Helen Fisher. No, no puede. Y la gente poliamorosa tampoco está enamorada de más de una persona. Sienten un vínculo profundo con alguien, una o dos personas, sienten amor romántico intenso por alguien más. Se puede sentir un vínculo profundo por alguien y luego cambiar a sentimientos de amor romántico por otra persona. 

29:09-Cuando alguien me dice que está “enamorado” de dos o tres personas, creo que no entienden lo que significa “estar enamorado”. Porque algo básico en el sentimiento del amor romántico intenso son los celos. He leído poesía de todo el mundo y en todas partes, en cualquier cultura del mundo… Hay un verso genial de Kabir, K-A-B-I-R, un poeta indio, de la India. Solo recuerdo un verso que decía: “El camino del amor es angosto, solo hay sitio para uno”. Y, en realidad, lo que hace la gente poliamorosa es tener dos o tres vínculos con diferentes personas. Pero si dicen que están perdidamente enamorados de más de una persona, no creo que estén enamorados de ninguna.

29:55-Zuberoa Marcos. ¿Cómo encaja el poliamor con otra idea típica, que es la del alma gemela? La idea de que hay alguien por ahí que es la persona perfecta para nosotros. 

30:07-Helen Fisher. No sabría responder al concepto de alma gemela. Me imagino que cuando la gente habla de alma gemela, sienten que tienen los tres sistemas cerebrales básicos funcionando casi todo el tiempo. Un profundo sentimiento de vínculo, una enorme sensación de confianza, un sentido cósmico de respeto y unión por la otra persona… Pero también los miran y les parece sexi ese rizo que les sale en el pelo. Y sienten un amor romántico hacia ellos. Probablemente, ahí es cuando de verdad sientes que tienes un alma gemela. Otros dirán que un alma gemela es alguien en quien confías de verdad. La confianza tiene que ser parte del alma gemela, según mi opinión.

- Zuberoa Marcos. Helen, hablemos del lado oscuro del amor. ¿Por qué es tan doloroso el amor no correspondido?


-Helen Fisher. Ya, es muy doloroso. Siempre pensé que a lo mejor la Madre Naturaleza había cometido un error. ¿Por qué no puedes pasar página? Quiero decir, la gente se consume por amor, vive por amor, mata por amor y muere por amor. Es una experiencia humana increíblemente poderosa. ¿Por qué evolucionó hasta ser tan poderosa? Una vez estaba en mi oficina leyendo uno de mis libros, del que tenía que hablar aquella noche. Estaba sentada, pensando, mirando por la ventana. En realidad, nadie lo sabe. Pero cuando pierdes a una pareja, no solo pierdes tus hábitos diarios, tu rutina diaria; también puedes perder el perro, la casa, puedes perder económicamente. No sabes si les seguirás gustando a los vecinos. 

Pierdes autoestima. Te sientes perdido. Pero lo que has perdido de verdad es una pareja reproductiva. Has perdido la oportunidad de transmitir tu ADN a la eternidad. Si querías de verdad a alguien y pensabas tener hijos con él, has perdido muchísimo. Y si ya estabais casados, si ya teníais hijos, pierdes una pareja para criarlos. Así que, en realidad, has dado un paso hacia la muerte genética. Has gastado tiempo, energía, dinero y una persona en particular. Aunque sean cuatro meses, cuatro años o cuatro décadas. Has perdido mucho tiempo y energía con alguien y has perdido. 

32:28-Zuberoa Marcos. ¿Eso también se aplica, Helen, a parejas LGTBQ? 

32:33-Helen Fisher. Sí. Es muy interesante, porque he estudiado a gais, lesbianas, bis, “queer”, etcétera, y son exactamente igual que los heteros. Es absolutamente increíble. Estoy cansada de decirle a la prensa que son igual que los heteros. En ese caso, yo no pregunto a quién amas, sino cómo te sientes cuando amas. Hay otras personas han sometido a gais y lesbianas al escáner cerebral. Es exactamente el mismo sistema cerebral. Lo que es diferente es a quién eligen, pero cómo se sienten al amar es exactamente igual. 

33:06-Zuberoa Marcos. Al fin y al cabo, el amor es química, es biología. 

33:10-Helen Fisher. Sí. 

33:11-Zuberoa Marcos. Hablando del dolor que el amor no correspondido nos hace sentir, ¿hay algún truco milagroso para que el cerebro pueda superar este dolor?-

33:25-Helen Fisher. Esa es la pregunta del millón. Todos queremos saberlo. Bueno, está claro que se pueden hacer ciertas cosas. Tienes que tratarlo como una adicción. Hemos demostrado que hay una región básica del cerebro, el núcleo accumbens, que trata todas las adicciones. Todas las toxicomanías y todas las adicciones de comportamiento, como el juego, el sexo o la comida. Todas activan una región cerebral en concreto, el núcleo accumbens.


También se activa cuando estás feliz y perdidamente enamorado y cuando te rechazan en el amor. Así que el amor romántico es una adicción. Es una adicción absolutamente maravillosa y positiva cuando la cosa va bien, y una adicción absolutamente horrible y negativa cuando la cosa va mal. Así que la tienes que tratar como una adicción. Tira las postales y las cartas. No escribas, no llames, no vayas donde esté esa persona. Lo único que haces es fortalecer ese fantasma. Haces que vuelva el fantasma. Saca esa foto del escritorio, no la mires. Cuando quedes con amigos, no preguntes sobre esa persona. Haz mucho ejercicio, eso activará el sistema de la dopamina y te dará un poco de energía, claridad y motivación. 

Es un analgésico. Sal con amigos. Haz cosas nuevas. Novedades, novedades, novedades. Hacer cosas nuevas con gente nueva activa el sistema de la dopamina. Que te abracen, que te den un masaje. Eso activa el sistema de la oxitocina. Te tranquiliza. Lo peor que puedes hacer es quedarte tirado y pensar en ello. Bueno, un poco lo tienes que pensar, porque tienes que entender cuál es el problema para poder olvidarlo. 

Me acuerdo de un hombre que me dejó. Nunca supe por qué. Al final me dije: “Helen, invéntate una razón, una historia”. Por lo menos, cuando tengas la historia bajo control, la puedes tirar y seguir adelante. Hay tres partes en el rechazo amoroso. La primera es la protesta: intentas recuperar a la persona, intentas entenderlo, lo intentas seducir, intentas ser transigente, intentas darle celos… lo que haga falta para recuperar a esa persona. Después de un tiempo, te rindes.

35:34-Pierdes toda esperanza. Esa es la segunda fase. Primero protesta y, luego, resignación y desesperación. Entonces intenta tratarlo como una adicción. Tira las postales y las cartas, no escribas, no llames, no vayas. Y como dije antes, haz ejercicio, haz cosas nuevas. Y por fin, llega el día en que empiezas a recuperarte. Te das cuenta de que no has pensado en él en todo el día. “¡Vaya! Llevo toda la noche sin pensar en ella y pude dormir”. 

Empiezas a recuperarte. El cerebro se quiere recuperar. Estamos construidos para amar. Estamos construidos para superarlo y volver a amar.

36:16- Zuberoa Marcos. Helen, tengo algunas amigas, seguramente tú también… Cuando explicas que es importante pensar en lo que falló para no volver a hacerlo, para no repetirlo… Tengo muchas amigas que se quejan todo el tiempo, “no sé qué hago, siempre me enamoro de tíos que son imbéciles”. Creen que nunca aprenderán. 

36:40-Helen Fisher. Bueno, ¡algún día aprenderán! 

36:43-Zuberoa Marcos. ¿Hay alguna explicación cerebral o neurológica para eso?

36:48-Helen Fisher. Creo que seguramente sea una persona con la dopamina muy alta, que se siente muy atraída por la gente que corre riesgos, que busca novedades, que es curiosa, creativa, espontánea, enérgica… Así que puede que el nuevo chico no se parezca al anterior. Si estás en Barcelona, un chico puede ser griego, el siguiente estadounidense, el tercero de Dios sabe dónde, de China… Pero todos son del tipo explorador, con dopamina alta. Y se siente atraída hacia ese tipo de persona. En algún momento, espero que aprenda, tiene que aprender. Creo que, por ejemplo, en mi caso, soy de dopamina alta. 

Siempre me han atraído los hombres que corren riesgos, buscan novedades, curiosos, creativos… Pero con el tiempo aprendí que ya no iba a salir más con los impredecibles. Creo que se aprende, el cerebro puede aprender. Puede que tu amiga aún encuentre a un tipo que corra riesgos, busque novedades, sea creativo… y la quiera. 

37:45- En el momento en que lo sienta, que no se tire de cabeza hasta que no lo conozca un poco mejor. Ese es el problema del amor romántico, es como un gato que está durmiendo. Se puede despertar en cualquier momento. Cuando vea algo problemático, que no se acerque. Tampoco hay que entrar en algo que nos aburra. Pero habrá gente con dopamina alta, curiosa, creativa, espontánea y enérgica que sea fiel. Y esa persona puede ser la adecuada.

38:11- Zuberoa Marcos. Helen, cuando piensas en el futuro de las relaciones (relaciones románticas, citas…), ¿qué ves? 

38:19- Helen Fisher. Veo muchos más servicios de citas. Todos vivimos durante más tiempo. La infancia dura más. La adultez temprana dura más. La mediana edad dura más. La vejez dura más. Una de las webs que más rápido crece en Estados Unidos es para gente de más de 50 años. Porque ya han tenido hijos, sus parejas los han dejado, se han divorciado o han enviudado, y quieren volver a amar. Así que el amor no se muere con el paso de los años. No más que el miedo, la ira o la alegría. En realidad, veo que todo dura más. Veo que los jóvenes se toman mucho tiempo, van con calma en la búsqueda del amor. Supongo que tendremos más tecnología reproductiva, también. Las mujeres con más de cuarenta años podrán tener hijos, a lo mejor incluso con más de cincuenta o sesenta. Podremos tener placas de Petri con espermatozoides y óvulos y tener hijos en una especie de útero artificial. Así podrás tener hijos cuando quieras. También me imagino que los divorcios serán más sencillos. Ahora mismo, en Estados Unidos, es muy difícil y muy caro. Tienes que pelearte por todo lo que vas a repartir.


En Francia tienen lo que llaman PACS, P-A-C-S, y es más fácil casarse y divorciarse. Creo que veremos más cosas así. Creo que veremos más sitios de citas. Quiero decir, soy demasiado mayor para ir a un bar y encontrar al tío adecuado. Por supuesto, la gente mayor lo sabe. ¿Acaso todos conocemos gente mediante amigos, familiares o en el trabajo? Creo que estas webs de citas van a proliferar. No hay nada nuevo en que alguien te ayude a tener una cita. Hace un millón de años tu madre ya lo hacía, tu abuela, tus hermanas y hermanos… Pues hoy todos viven en España, pero tú vives en Nueva York. Para eso están los sitios de citas. Solo es una forma más moderna de hacer lo de siempre. 

Creo que la forma de ligar siempre cambia con el tiempo. En mi época, me venían a recoger en coche e íbamos a un aparcamiento. En mi época aparecieron de repente las píldoras anticonceptivas y eso cambió las cosas. Hace cien años, venían con su caballo y su calesa y os sentabais en el balancín del porche antes de ir a la comida del domingo. Los patrones de ligoteo cambian con la tecnología, pero es lo de siempre. Las webs de citas ni siquiera son webs de citas, son webs de presentación. El único algoritmo de verdad es el que tiene el cerebro, eso no va a cambiar. Creo que vamos a ver más sitios de citas y cómo aumenta la duración de la vida. Creo que será más fácil casarse y divorciarse.

41:02- Creo que puede que avancemos hacia los tipos de relaciones que había hace un millón de años. Durante millones de años, las mujeres iban juntas a trabajar y conseguían frutas y verduras, llegaban a casa con el 60 % o el 80 % de la cena. La familia con ingresos dobles era lo habitual. Las mujeres tenían el mismo poder económico, social y sexual que los hombres. Estamos avanzando hacia el pasado, hacia ese tipo de estilo de vida. Con mujeres con poder, familias con ingresos dobles, mujeres con carreras profesionales que también serán madres… Estás hablando con una persona optimista.

41:40- Zuberoa Marcos. Optimista, y añadiría que brillante. ¡Muchas gracias, Helen!

41:43-  Helen Fisher. ¡Gracias!"                     
(Entrevista a Helen Fisher, neurobióloga y antropóloga, Zuberoa Marcos, El País)

18/3/19

Entonces era como si encajasen por fin las piezas del rompecabezas de la vida y por un momento inapelable todo estaba bien. El disparate de la felicidad.

"Cuando ella llegaba a casa, nada más abrir la puerta, voceaba alegremente: “¡Familia!”. Como un clarín, irónico y tierno. Desde el cuarto del fondo donde sonaba la televisión respondía su madre: “¡Hola, m’hija!”. 

Y yo gruñía alegre sin apartarme del ordenador: “¡Cariño!”. Entonces era como si encajasen por fin las piezas del rompecabezas de la vida y por un momento inapelable todo estaba bien. El disparate de la felicidad. Después, su madre murió y ella entraba en casa sin decir nada. 

Venía al cuarto donde yo tecleaba y me daba un beso ligero, con una especie de suspiro que me parecía de alivio, como si llegase después de enfrentar serios peligros. Era yo por entonces quien al volver a casa la remedaba pobremente, para no perder del todo la memoria de los momentos dichosos. Pero me salía un “¿familia?” implorante y dudoso, que resultaba conmovedor por lo inadecuado.

 Lo que va de celebrar el gozo compartido a echarlo en falta, suplicando. Poco a poco, ella se acostumbró a responder “¡aquí!” desde el fondo de la casa apagada, sin más luz que la suya. Y cuando llegaba a su lado me pasaba la mano por el pelo cada vez más escaso: “Estamos tú y yo, tonto. Mientras nos tengamos el uno al otro...”.

Ella y yo, la familia escueta y completa. Porque la simple existencia —insistencia, mejor— rutinaria, biológica, necesita la presencia amada y amable para ascender a vida humana. Sin la proximidad del amor estamos lejos de nosotros mismos. Ahora ya no está. Cuando abro la puerta todo sigue apagado, se fue la luz y entro en silencio.

 Me daría miedo el eco de mi voz. Según Víctor Hugo, todo el infierno cabe en una palabra: soledad. La palabra que no puede decirse en voz alta para evitar la respuesta aciaga de la oscuridad. Pasado mañana hace cuatro años."               (Fernando Savater, El País, 16/03/19)

27/1/17

La cita romántica es la forma que adquiere el cortejo en una economía basada en el consumo

 Moira weigel   (Joni Sternbach)

"Moira Weigel (Brooklyn, 1984) es una de las ensayistas del momento en Estados Unidos. Escribe sobre cine, cultura, ideología, sexo o tecnología desde una perspectiva feminista en publicaciones de todo tipo. Lo hace aunando la teoría crítica con la historia literaria y la sociología. Su libro Labor for Love (Macmillan) es un análisis multidisciplinar de la historia y presente de las citas románticas.  (...)

En primer lugar, ¿cómo define el dating, o las citas románticas?

El dating, las citas, es la forma que adquiere el cortejo en una economía basada en el consumo. Para que surja es necesario que la mujer se incorpore al ámbito laboral y por eso no emerge hasta principios del siglo XX. 

Se trata de una forma de cortejo definida por dinámicas de mercado. Si uno piensa en las novelas de Jane Austen, se entiende que el matrimonio es un contrato financiero y legal, pero el cortejo previo tiene lugar en el hogar, supervisado por la familia o la comunidad, y fuera por tanto de la economía de mercado.

Las citas emergen cuando hombres y mujeres se mezclan libremente en un ambiente urbano. Para que haya citas, tiene que haber cierta actividad de consumo, un elemento transaccional, que habitualmente implica que alguien le compre algo a alguien cuando ambos quedan para salir. Por tanto, la actividad está imbricada en la economía de consumo. 

Tanto si se trata de los bares, salas de baile y parques de atracciones que surgían en las ciudades estadounidenses de principios del XX como en el caso de las aplicaciones de móvil para citas que abundan en estos días, constantemente surgen formas en las que el cortejo se incorpora en el mercado, o en las que la atracción sexual y el deseo operan como motor del mismo.

La mayor parte del debate público mainstream sobre las citas tiene que ver con cómo la actividad se encuentra en una gran crisis. A menudo, se achaca la crisis del romance a las nuevas tecnologías. Usted, sin embargo, defiende que ha existido desde siempre, que es “una crisis constante”. ¿Por qué hablamos de ello precisamente ahora?

Porque ese discurso de crisis naturaliza y expresa una cierta ansiedad sobre los roles de género. También sirve para naturalizar lo que había antes y presentarlo como ahistórico o bueno. Cuando uno lee un artículo del New York Times en el que se dice "se acabó el cortejo por culpa del teléfono móvil", eso cumple la función de presentar la anterior forma de cortejo como algo natural y atemporal. Es como si desde los cavernícolas hasta el iPhone 6, los hombres y las mujeres se hubieran dedicado alegremente a las citas y ahora, con la llegada del iPhone 6, estamos todos jodidos.

¿De dónde surgen las citas? ¿Quién las inventó?

Me gusta decir, en broma, que las citas se inventaron, exactamente, en 1896, que es la primera vez que se publica la palabra date.

Hasta ese momento, si fueras mi pretendiente y quisieras venir a verme, yo esperaría en el salón de mis padres durante horas hasta que aparecieras. Pero la palabra cita refleja que tanto la mujer como el hombre trabajan fuera del hogar. Vienes a recogerme de un lugar concreto a una hora determinada. 

En la década de 1890, se produce una oleada de inmigración masiva del campo a la ciudad y, a la vez, de Europa a las ciudades de Estados Unidos. La nueva clase obrera urbana vive en apartamentos o habitaciones pequeñas, a menudo compartidas. En esas condiciones, resulta muy difícil tener privacidad. 

Casi la mitad de las mujeres ya trabajaban fuera de casa para el año 1900. Por primera vez, los hombres y las mujeres se encuentran en el espacio público, y así se inventan las citas. Pero la frontera entre las citas legítimas y el trabajo sexual siempre ha sido muy porosa, ya que en las citas se espera que el hombre compre algo a la mujer, o la invite a algo, a cambio de algo romántico. 

Cuando surgen las citas, la clase media no las reconoce como tales, y las autoridades arrestan a las mujeres que se citan con hombres. A menudo se les lleva a comisiones para la reforma moral o a lugares en los que se les obliga a coser y a hacer trabajo menial.

Al escribir sobre esta época, menciona el informe de una trabajadora social en 1915, que describe cómo las mujeres de la época se quejaban de que la única manera que tenían de disfrutar del ocio era que los hombres pagasen por él, se sobreentiende que a cambio de algo. ¿Es ahí donde se hace evidente la frontera porosa de la que hablaba? 

Exacto. Hay que tener en cuenta que el sexismo estructural que supone la desigualdad salarial está imbuido en el ADN de las citas. Debo decir que soy consciente de que los hombres se citan con otros hombres, igual que las mujeres, y que no pretendo hablar solamente de la gente heterosexual, pero escribo sobre una institución cuya historia hegemónica ha sido heteronormativa.

 Cuando un hombre y una mujer salen juntos, se presupone que el hombre paga, porque los hombres ganan mucho, mucho más que las mujeres y porque el espacio público siempre les ha pertenecido a ellos. 

Cuando las mujeres empiezan a adentrarse en los bares y otros espacios hasta entonces reservados a hombres, surge lo que llamo el complejo de la prostitución, una suerte de ansiedad que nunca ha desaparecido del todo. Incluso hoy, si quedáramos para una cita y me llevaras a un restaurante muy caro, me sentiría incómoda, porque sentiría que te debo algo.

Estos elementos transaccionales surgen porque una persona está pagando, aunque sea de manera indirecta, por el tiempo y la atención de otra, y quizá algo de sexo. Llamémoslo consideración romántica. Es algo parecido a una entrevista.

Hay algo sorprendente en su relato: cuando describe cómo el dating sacó el cortejo del espacio privado al público, añade que eso hizo que las mujeres perdieran poder relativo. ¿Por qué no al revés? 

Me alegro mucho de que lo hayas leído así de bien. Hay quien no lo ha entendido. Efectivamente, defiendo que las mujeres perdieron cierto poder sobre sus vidas con esa evolución. Como siempre, nos gusta pensar en el desarrollo capitalista como una historia de avances en el terreno de la libertad a través de la apertura de nuevos mercados. 

Yo creo que es un arma de doble filo. Por un lado, es positivo que las mujeres puedan desenvolverse en público, que se les permita conocer a gente por sí solas, salir con alguien sin tener que esperar con su madre y su tía a que un tipo aparezca en su casa. Eso permite que las mujeres se expresen con mayor iniciativa.

 Por otro lado, en la época anterior al dating, las mujeres eran las anfitrionas. La mujer recibía al hombre que venía a verla. Tenía que invitarlo. Hay cierto poder social que va aparejado a eso, una sensación reconfortante de que tu familia se encargará de protegerte. Se juega en tu terreno.

En el libro, rechaza la noción de que los roles de la mujer como ama de casa que se encarga de la familia y el hombre que compite por el trabajo y el dinero en la esfera pública estén programados en nosotros. ¿Cómo se desarrollaron, económica e ideológicamente esos roles? 

Me hace gracia, porque mi respuesta es… Por el capitalismo. Si hubiéramos ido a una granja en 1600 y les hubiéramos dicho a los que vivian ahi: 'Bueno, lo que él hace es trabajo, pero lo que hace ella, matar a la gallina, cocinarla para cenar, tener a los hijos, criarlos y luego acompañar al marido a trabajar en el campo, eso no es trabajo', su respuesta sería: 'Menuda estupidez'. Todo forma parte del mismo proceso, del mismo esfuerzo colectivo. 

Pero al surgir el trabajo asalariado y la industrialización, nacen toda una clase de trabajos que tienen lugar fuera del hogar, reservados para hombres, y con ellos la noción de que las mujeres no trabajan. Como cuenta Silvia Federici, crece en paralelo todo un discurso filosófico que construye la idea de que los hombres y las mujeres son completamente diferentes.

 Hoy en día, nos resulta muy difícil desnaturalizar esas presunciones, que tienen siglos de vida. Es un producto de la organización del trabajo que surge con el capitalismo industrial y pervive con la sociedad de consumo del siglo XX, aunque empieza a agrietarse. Quizá ahora, con la digitalización y la precarización del trabajo, las cosas cambien. Sinceramente, no lo sé.  (...)

La gente cada vez se casa menos, o más veces, o más tarde, y se divorcia más. ¿Qué le ha sucedido a la cita ahora que el matrimonio no está, necesariamente, al final del camino del romance? ¿Se ha vuelto más casual?

En EEUU, solo los blancos ricos heterosexuales se casan en proporciones significativas. El matrimonio también tiene su estratificación de clase. Si has estudiado en Columbia, o Harvard, y tienes ciertos ingresos, es mucho más probable que te cases, y más improbable que te divorcies que la gente de tu clase hace una generación. Por otro lado, la gente sin estudios superiores ya casi no se casa, lo cual tiene sentido económico, dadas sus circunstancias.

Tiendo a pensar que todos estos supuestos problemas morales son, básicamente, económicos o materiales. Durante décadas, se ha patologizado desde la política a los negros en Estados Unidos por no casarse. Ahora se hace con los blancos pobres. Pero creo que es solo un reflejo de la precariedad e incertidumbre a la que se enfrentan estos grupos. En las citas, igual que en todo lo demás, hay dos Américas.

Estoy de acuerdo en que el hecho de que el matrimonio no esté necesariamente al final del camino genera nuevas posibilidades y libertad, pero también da lugar a ansiedades nuevas. No sé si nos hace más felices.

Escribe que el trabajo influye en nuestras citas, y viceversa. ¿En qué se manifiesta esa relación mutua?

De dos maneras, fundamentalmente. En primer lugar está la más obvia y literal: el tiempo que la gente pasa trabajando, desde dónde lo hace, etc, influye en nuestra vida romántica. Antes la gente decía: 'Te paso a recoger a las seis'. Ahora, ¿quién sabe cuándo terminará de trabajar? Así que ya nos escribiremos mensajes.

De manera algo más abstracta, las ideas que tenemos sobre el valor económico están imbricadas en cómo nos enfrentamos al sexo y al amor. Hoy en día, está totalmente asentada la noción de que el mercado y sus leyes deben gobernar nuestra vida sexual e íntima. Pero ese concepto hubiera resultado muy alarmante en 1800. Frases como hard to get, o estar en el mercado reflejan cómo aplicamos el lenguaje de la economía a su vida sexual o amorosa. 

Se habla de optimizar una cita, del coste-beneficio de una relación. Son términos de mercado, cada vez más extendidos, en especial ahora que nos toca negociarlo todo en el terreno romántico. En la universidad, por ejemplo, reina el pánico entre los profesores y padres en torno a la cultura del lío.

 Lo curioso es que, mientras les decimos a los estudiantes que se preparen para un mundo en el que nada será permanente, en el que siempre habrá opciones y riesgos nuevos, mientras les decimos que sean flexibles en el trabajo y la vida, nos echamos las manos a la cabeza porque no tienen parejas estables y se acuestan todos con todos.

Eso nos lleva directos al argumento central del libro, que es que las citas son, en sí mismas, una forma de trabajo, tanto físico como emocional. ¿Puede explicar a qué se refiere?

Por supuesto. La inspiración vino de la tradición marxista feminista que analiza el trabajo doméstico y los cuidados como actividades económicas no remuneradas. Lo mismo sucede con las citas, que conllevan toda clase de actividades económicas, bien de trabajo o de consumo, como ir de compras, ir al gimnasio, mantener los perfiles de redes sociales o el maquillaje.  (...)

Ha mencionado que no quería hablar solo de parejas heterosexuales. ¿Qué hay del colectivo LGBT, y en particular la comunidad queer? ¿En qué medida su historia del dating es diferente de la de los heterosexuales? En el libro habla de cómo han abierto camino en muchos ámbitos, y pone de ejemplo la aplicación Grindr. 

Siempre han sido pioneros, sí. Lo cierto es que durante el periodo que cubre este libro, que es casi en exclusiva el siglo XX, todo lo que hacían los queer en el terreno romántico o sexual no se tenía en cuenta como dating. No se reconocía ni legalmente, ni tampoco existían instituciones comercialmente orientadas hacia el colectivo gay. 

Esto ha cambiado algo con el movimiento por el matrimonio gay y sus victorias en los últimos años, pero durante la mayor parte de la historia de las citas románticas, los LGBTQ han estado en la sombra. Lo irónico es que, como apuntabas, la gente LGBTQ siempre ha estado en la vanguardia en lo relativo al sexo y el romance. 

En los años 20 y 30, desde luego, organizaban las mejores fiestas. Además, se produce un fenómeno de apropiación, de manera que cada vez que hay un grupo queer haciendo algo interesante, en el momento en que el fenómeno crece lo suficiente como para llamar la atención de las corporaciones, y que estas vean una oportunidad de negocio, lo colonizan de alguna u otra manera.

 Grindr, el precursor gay de Tinder, es un ejemplo. Otro es la cadena, TGI Fridays, en la que un tipo heterosexual tuvo la idea de hacer un bar gay para heteros, y se forró. Hay una gran creatividad y fortaleza crítica en los márgenes del dating

Si queremos una tercera revolución sexual, o una revolución sexual mejor, la gente más preparada para llevarla a cabo es la de orientación sexual no normativa.

¿Tiene algo que ver el hecho de que dichos colectivos no acarreen la losa de la tradición cultural que llevan consigo los heterosexuales, que coarta a menudo la libertad y resulta esclavizante, como viene describiendo a lo largo de esta charla? 

Es muy probable. En el libro analizo cómo muchos de nuestros problemas románticos tienen su raíz en las construcciones de género binarias. Precisamente por eso, observar las citas entre el colectivo queer resulta muy clarificador. A menudo, los consejos para las citas escritos para gente heterosexual son muy abusivos y desagradables, incluso inhumanos. 

Los hombres juegan a ese juego, y las mujeres siguen las normas. No es el caso de los consejos para gente queer. Y eso deja claro lo destructivos que son los roles de género mercantilizados y fantasiosos que son hegemónicos entre los heteros.

 Una vez que se sale de ese impasse definido por los roles de género preestablecidos, todo es mucho más fácil, mucho mejor y humano; fluye la comunicación. El problema es, en gran medida, el género. Las distinciones radicales de género son lo que tenemos que abolir, para encontrarnos los unos con los otros como seres humanos."                 (Entrevista a Moira Weigel, Álvaro guzmán Bastida, CTXT, 17/01/17)

25/1/16

¿Es cierto que tiene dos esposas? Sí, las tengo. Tengo una mujer y una compañera y las quiero a las dos. Pero amo a todas las mujeres que he amado

"(...) P. En La guitarra azul el arte crea vida: Su protagonista, Olly, cuando se enamora de Polly parece crear a su personaje amado, en lugar de amar exactamente a la que es.
R. De todos los monstruos que he creado, Olly es el mayor monstruo, tengo un amigo que es muy tartamudo (lo imita) y me dice: te he leído, es el peor tipo, miente a todos, sobre todo miente al lector, ¿a que es bueno?

P. Cuando el protagonista se enamora de Polly…

R. ¿Se enamora? ¿Cree que se enamora de verdad?

P. Bueno, es lo que dice: enamorado otra vez.

R. Creo que solo está enamorado de sí mismo.

P. Pero lo dice: de nuevo enamorado. Y crea su propia imagen de Polly a su imagen y semejanza. Y cuando se estropea todo y ella viene llorando esta imagen se desvanece.

R. Ella cambia todo el rato, es lo que está tocando la guitarra azul. De eso va el libro: de cómo el arte crea vida pero distorsiona la vida también. Crea belleza de lo ordinario. Si te enamoras, la persona se convierte en dios. Estás obsesionado. Todo lo que hace te interesa. 

El artista se concentra en el objeto mientras el amante se concentra en el amor. Me acuerdo una vez acostado con una chica, ella me dijo: Lo hago por llevarte la contraria, pero sabes que te quiero mucho, ¿verdad?

P. Usted presenta el amor como egoísta, narcisista.

R. Todo amor es narcisista, y luego se convierte en otra cosa.

P. ¿Es posible el amor sin herir? Él hiere a su mujer, a su amigo, a su amante, a todos.

R. Lo pondré así. Cada mujer que he conocido ha sido encantadora, amable, todo lo que he aprendido en la vida lo he aprendido de las mujeres, las mujeres me parecen completamente diferentes de los hombres, no puedo imaginar una cena con 12 hombres, toda esa testosterona… toda mujer que he amado de alguna manera me ha seguido queriendo.

P. ¿Pero es posible amar sin daños?

R. He intentado hacerlo sin daños. El amor del que hablamos solo dura poco tiempo. El enamoramiento. Luego cambia a otra cosa más importante, gustar es una palabra débil, pero es bueno gustar.

P. Puedo preguntarle algo personal, si no quiere no conteste. ¿Es cierto que tiene dos esposas?

R. Sí, las tengo. Tengo una mujer y una compañera y las quiero a las dos. Pero amo a todas las mujeres que he amado. Me enamoré por primera vez a los 11 años, con una chica de Liverpool que venía con su familia en verano. Teníamos 11 años y nos veíamos dos o tres semanas al año. Y así hasta los 17 años. Entonces fui a pasar la navidad con ellos y en Nochebuena rompió conmigo.

P. En su novela, ¿quién inspiró este Olly, este personaje?

R. Probablemente es como me veo a mí mismo, este horrible hombrecillo.

P. Pero él hiere a la gente.

R. Sí…

P. Él está bloqueado, no logra pintar de nuevo. ¿También es usted?

R. Pero creo que Olly volverá a pintar. Mire Picasso. Antipático, brutal y bajito. El artista es despiadado, éste y todos los artistas, son caníbales. 

Una vez, hace muchos años, estábamos mi mujer y yo en el coche y tuvimos una de estas discusiones, me dijo algo que sonaba bien y le dije: ¿puedo usar eso? Eres un monstruo, dijo. Lo sé, pero ¿puedo usarlo? Pero ella es la mujer de un artista y sabe el coste. Es una mujer maravillosa.

P. ¿Es escritora?

R. No, es lectora.

P: ¿Le entiende?

R. Sí. Rara vez pierde la paciencia. Cuando le digo que la quiero, me responde que ella también pero que no se lo pongo fácil. Y entonces yo le respondo que se aburriría si se lo pusiera fácil. Cuento esto, pero no quiero ni pensar en el dolor que he ocasionado. (...)

El escritor, ya en el café, enseña las fotos de esas hijas y un nieto.
R. Tengo dos hijos con mi mujer, que parecen mayores, más maduros que yo, ahora en sus cuarenta, y dos hijas con mi pareja, de 26 y 19 años.

P. ¿Y lo llevan bien? ¿Se conocen?

R. ¡Oh, no! Mi mujer me mataría…

P. Pero ella lo sabe.

R. Oh, claro. Paso la mitad de la semana con mi mujer y la otra con mi pareja

P. ¿Y ella está de acuerdo?

R. No.

P. O sea que el amor duele.

R. Claro que duele. Mucho. Pero no soy Olly, no tengo su egoísmo."          (   , El País 2 ENE 2016)

29/6/12

El amor es una construcción abstracta, que se basa en parte en la representación mental reiterada de momentos emotivos del pasado

"¿Dónde se origina el amor? ¿Y el deseo? ¿Qué papel juega el cerebro en el impulso sexual? (...)

Se sabe que en las relaciones de pareja, además de dos personas, intervienen un grupo de hormonas, entre las que se encuentran la oxitocina, la serotonina o la vasopresina. Sin embargo, faltaba una visión integral sobre las redes neuronales que se dan en cada uno de estos sentimientos.
"El principal propósito de nuestro estudio es ofrecer un meta análisis (revisión y análisis) de todos los estudios de imagen funcional por resonancia sobre el deseo sexual y el amor para comprender mejor las diferentes activaciones cerebrales y las vías comunes que comparten", explican en su trabajo investigadores de diferentes universidades como la de Concordia (en Montreal, Canadá) o la de Ginebra (en Suiza).  (...)
 Lo que encontraron fue que dos estructuras cerebrales, la ínsula y el núcleo estriado, están activadas por los dos sentimientos.
Sin embargo, observaron que el núcleo estriado se ve afectado de forma diferente cuando se trata de amor o de deseo. Por otro lado, la parte anterior de la ínsula sólo se activa con sentimientos de amor, mientras que la posterior de la ínsula izquierda se 'enciende' con el deseo sexual. "Esto está en línea con la visión de que el amor es una construcción abstracta, lo que se basa en parte en la representación mental reiterada de momentos emotivos del pasado", explica el estudio publicado en la revista 'The Journal of Sexual Medicine'. (...)
Además, también pudieron comprobar que "el deseo sexual no sólo pone en marcha áreas cerebrales implicadas en la percepción de estímulos sensoriales y emocionales de la propia persona sino también las estructuras relacionadas con la interpretación social de las emociones y deseos de los otros", explica la investigación.
Al comparar el amor con el deseo sexual, la actividad en el estriado ventral, hipotálamo, amígdala, corteza somatosensorial y lóbulo parietal inferial se redujo. Estas reducciones están en consonancia con el deseo sexual como un estado del ánimo con un objetivo muy específico, mientras que el amor podría ser considerado como un comportamiento con un objetivo más abstracto, flexible y complejo, menos dependiente de la presencia física de otra persona.

 Además, el amor está asociado con unas zonas cerebrales (el área tegmentaria ventral, la parte derecha del estriado y con dos regiones dopaminérgicas) que están relacionadas con la motivación, la expectación y la formación de hábitos.
Aunque amor y deseo comparten un patrón de activación emocional, motivacional y cognitiva de las áreas cerebrales, "nuestra revisión también revela patrones específicos de activación de cada uno de estos fenómenos". 

Que el amor se localice en una determinada área del estriado, asociada con las adicciones a las drogas, podría explicar que "el amor es realmente un hábito que está formado por un deseo sexual que se retroalimenta a través de una recompensa. Funciona de la misma manera en el cerebro como lo hace las drogas en las personas adictas", afirma Pfaus.
Otra implicación que se podría extraer, según sugiere Pfaus, "es que el amor romántico puede basarse en el deseo sexual, como el deseo se ve recompensado por el orgasmo sexual u otras recompensas. 

A pesar de que la gente habla de 'amor a primera vista', por lo general desean para consumar ese amor y mantener relaciones sexuales con la persona amada. Por supuesto, la relación de adicción ocurre cuando el objeto de nuestro amor se va bruscamente. 

Entramos en un estado de abstinencia en el que nos sentimos deprimidos y anhelamos al otro (y a menudo se hace cualquier cosa para conseguir a esa persona)". Pero no tiene por qué ser un mal hábito, necesariamente, explica. El amor activa diferentes vías en el cerebro que están involucradas con la monogamia y con la creación de lazos afectivos.
Esperamos que "nuestros resultados ayuden a avanzar en el campo de un modelo neurobiológico para el amor y el deseo y podrían tener implicaciones interesantes en la medicina sexual".    (El mundo, 20/06/2012)