"(...) La
televisión ha ocupado el lugar de la caldera, de la cocina. Ésta, dice
Ortega y Gasset, representaba la parte más sólida y calurosa del hogar.
La televisión, en cambio, no ofrece calor, sino confirmaciones para las
creencias que las familias adquieren en la Masscult.
En una revista de alta sociedad llamada GB Magazine leemos
las palabras de una dama shakespiriana que alecciona a los lectores
diciendo: “Si no sueñas, nunca encontrarás lo que hay más allá de tus
sueños”. Las palabras son de estiloKitsch, pues nada dicen pero producen emociones mediante un bosquejo onírico.
Un
político, por su parte, para allegar votos nos dice: “Soy un joven
veracruzano comprometido a recuperar la seguridad”. La palabra “joven”
es dogmática, un amuleto en la Masscult, donde la gente de
escasa edad es tenida por deidad.
La palabra “comprometido” es
sentimental, y más por estar cerca de “recuperar”, que mueve a la
nostalgia. Y el término “veracruzano” escamotea los medios que usará el
joven para cumplir sus promesas. Es de Veracruz, nos comenta, por lo que
conoce muy bien las cuitas que derruyen a la ciudad.
Quien alimenta su espíritu con el Kitsch,
que muestra fines y no medios, sentimientos y no códigos morales,
dogmas y no ideales, amuletos y no cosas, deseos oníricos y no proyectos
realistas, carece de postura política, de epistemología, ya que no
puede acercarse a objetos problemáticos, que no existen (ens rationis).
Para el amante de la Masscult, que todo lo vuelve Kitsch,
cosa manipulable, comestible, las cosas no tienen sentido si no poseen
una marca que explique para qué sirven. Todo se le vuelve instrumento
para crear entelequias, carcajadas, mitos, recetas mágicas y almas que
nada son cuando no comercian con otras, de las que toman sonrisa,
discurso, conceptos y más. La dama citada bien dijo: “La amistad es
estar incondicionalmente con las personas a quienes amas”. (Eduardo Zeind, sociólogos, 25/05/16)
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