Las mujeres que hay en Carmen
“En mi imaginación Carmen es una mujer bellísima pero muy peligrosa, que preferiría no encontrármela nunca en la vida. Porque este tipo de mujeres saben muy bien jugar con los hombres y si sucumbes acabas quemándote. (…)
Pero Don José se ha enamorado de verdad de esa mujer fascinante que goza el momento y vive sin pensar y cuando Carmen lo abandona, él se postra de rodillas para implorarle que le deje amarla y adorarla. ¡Es la cosa más bella que un hombre puede decirle a una mujer!: "Déjame adorarte". Ella, sin embargo, lo desprecia, y Don José se convierte en un personaje infeliz, débil frente a la dureza de Carmen, que tanto le ha hecho sufrir hasta enloquecerlo.” (MIROSLAV DVORSKY (tenor): Bellísima pero muy peligrosa. El País, ed, Galicia, Babelia, 20/10/2007, pp. 22/3)
“Me gustaría mucho hacer un Don Juan pero femenino. Es decir, una mujer que conoce a un hombre y lo abandona, y conoce a otro y lo abandona. Hay una interrelación extraña entre Carmen y Don Juan. En toda esa parte de la mujer libre, Carmen es un personaje muy actual. Pero luego está el fátum, las cartas con su sino marcado, como si fuera una tragedia griega. Esta mujer está condenada. Es una muerte anunciada. Don José no puede vivir sin Carmen y Carmen de alguna manera tampoco sin él. Es la parte más discutible. Don José, cuando mata a Carmen, se suicida. (…)
“Carmen es, en este sentido, un prototipo que se puede encontrar en todas las culturas. Es una gitana española, de fuerte carácter, apasionadamente devota de la libertad de acción y pensamiento. Una mujer que respeta los dictados de su mente y de su cuerpo. Un auténtico espíritu libre. (…)
Tan sólo veo una cosa en común con otro mito de origen español: hay un poco de Carmen en toda mujer y un poco de Don Giovanni en todo hombre.” (LORIN MAAZEL (director de orquesta): La devoción por la libertad. El País, ed, Galicia, Babelia, 20/10/2007, pp. 22/3)
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