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3/3/10

"Hay que evangelizar con la música"

"Ese peso, esa herencia se nota cuando abordan la Segunda sinfonía de Brahms como lo hicieron el martes en Madrid. Aunque se apreciaba también una tensión rejuvenecedora, un chorro de aire fresco, como si alguien la hubiese compuesto ayer. "Tenemos que pensar constantemente en cómo hacer de la música del pasado algo presente, actual", afirma Rattle. "Bruno Walter ya lo advertía: 'Cuidado con buscar la emoción recordada, recuperada. No es real. Hay que tender a crear una nueva en cada momento". (...)

La aventura de la improvisación le fascina. "En Madrid, con la segunda de Brahms, en el tercer movimiento, creo que logramos cosas que no habíamos conseguido antes. Una melancolía graduada". El gran momento del disfrute. La puerta abierta a la sorpresa: "Por más que ensayes, cuando la orquesta despega, debes dejarte llevar. No saber adónde va. Eso es lo bueno". (SIMON RATTLE: "Hay que evangelizar con la música". El País, ed. Galicia, cultura, 25/02/2010, p. 39 )

21/5/08

La música puede superar incluso el racismo ¿?


“Con esa seguridad de la que hace gala para usar el lenguaje popular, aclara que siempre ha pensado que son las canciones las que te buscan según el momento que vives, algo así como si quisieras reencontrarte con el momento que estás pasando. "Busco la redención a través de ellas", dice Buika. "Utilizo la música para limpiarme, para que no me hagan decir cosas, me resulta más fácil pedir perdón cantando. (…)

Puede sonar pelín patético pero, una vez superado el cliché, Buika aprovechó el momento para hacer una inmersión en el mundo del jazz, "un estado musical con un sonido que libera, atrapa y envuelve" y que le ha dado la base para entender todas las demás músicas. (…)

Tampoco le gustan las etiquetas ni cree que lo suyo sea un cruce entre el flamenco y el blues. "Los estilos musicales se corresponden con la manera de expresarse de los pueblos y llevan más verdad que lo que mucha gente cree. Detrás de cualquier género hay gente tratando de contar algo y eso es sublime". Suelta las frases así de corrido pero al poco de acabarlas rubrica que ella es una completa ignorante y que se trata sólo de su punto de vista. Confía totalmente en el poder de una voz y unos acordes, sonidos, dice, capaces de superar incluso el racismo. Para explicarlo saca a colación el caso de Billie Holiday, una artista que hacía llorar a blancos que se negaban a sentarse a su lado en los autobuses.

Entre pitillo y pitillo, Buika desgrana su manera de trabajar. Compone sola en su casa o en los hoteles cuando se encuentra de gira. "Nunca paro de componer, estoy haciendo música todo el rato". (El País, Babelia, 10/05/2008, p. 29)