Mostrando entradas con la etiqueta HUMOR. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta HUMOR. Mostrar todas las entradas

28/12/15

En el día de los inocentes, un monaguillo suplantaba al obispo y trastocaba la jerarquía

"(...) Unos magos llegan a Jerusalén preguntando por el recién nacido rey de los judíos, lo que pone de los nervios a Herodes, que ostenta el título de rey de Judea con el permiso de los romanos. 

Podría tratarse del Mesías, piensa, y los escribas a los que consulta le explican que, según las profecías, nacerá en Belén. Herodes pide a los magos que, en cuanto hallen al niño, se lo hagan saber, para que también él pueda adorarlo. Los magos lo encuentran, pero, advertidos por un ángel, regresan a su país por otra ruta. 

Consumido por la envidia, Herodes ordena matar a todos los niños de Belén menores de dos años. Jesús se salva por los pelos: un ángel ha recomendado a su padre que traslade la familia a Egipto. El episodio termina con una cita de Jeremías, que anticipó la matanza: “Raquel lloraba a sus hijos y no quería ser consolada porque ya estaban muertos”.

Cuesta entender por medio de qué extraña lógica un episodio tan cruel se convirtió en una jornada de burlas y diversión. En la Edad Media era frecuente, en el día de los inocentes, que un monaguillo suplantara al obispo y trastocaba la jerarquía: revestido con mitra y báculo el pequeño se sentaba en la cátedra más alta. 

La fiesta está relacionada con la del “Bisbetó” que todavía hoy se celebra en la escolanía de Montserrat el día de San Nicolás (Santa Claus). Según la leyenda, el santo hizo resucitar a unos niños que un hostelero había convertido en tocino. Por un día, los pequeños son los superiores.

Umberto Eco en su Historia de la feal dad (Lumen) explica que este tipo de farsas medievales –y otras como la carnavalesca fiesta del asno– guardan relación con las Saturnales romanas, en las que se permitía a los esclavos ocupar el lugar de los dueños, y también con las celebraciones militares en las que los soldados podían usar un lenguaje lascivo o insultante contra el caudillo que les había dirigido en la batalla. 

Eco sostiene que en la edad media “la risa era la única medicina del que vivía con pesimismo una vida miserable y difícil”.

No sé por qué ya prácticamente nadie gasta bromas el día 28 de diciembre. ¿Será porque ya cada día del año es carnaval? En mis años de infancia nos pasábamos el día por las calles intentando pegar un muñeco de papel en el abrigo de la gente mayor. 

Otras bromas eran toleradas aquel día: colocar un palillo en la ranura de un timbre para que sonara sin parar; o atar una moneda de 50 céntimos (de las que tenían un agujero en medio) con un cordel muy largo y delgado, dejarla en medio de la acera y tirar desde lejos del cordel, repentinamente, cada vez que alguien se inclinaba para cogerla. Eran más inocentes las bromas que las supuestas víctimas de la broma.

Bromas pesadas no recuerdo. En cambio, recuerdo que una de las primeras ­formas de iniciación de los niños a la lectura de diarios consistía en ir pasando las páginas del ejemplar del 28 de diciembre para detectar cuál era la noticia falsa del día. 

Los periódicos serios han aban­donado esta práctica para evitar que la ­frivolidad corrompa la veracidad. Ya solamente ­algunos diarios deportivos publican inocentadas: no es fácil distinguirlas de las informaciones, generalmente es­peculativas, que tienden a publicar habitualmente.

Un inocente era, en mi juventud, el que caía en la trampa de una broma. Ahora ­todo el mundo parece muy listo. Nadie se deja engañar por un bromista. De ahí, ­seguramente, la restricción del signifi­cado de la palabra inocencia: antónimo o contrario de culpable. Quien no ha sido encontrado culpable es inocente. 

Esta afirmación vale no solamente para eludir condenas judiciales, sino también para trampear los dilemas éticos a los que nos vemos confrontados; y para que nuestros ojos puedan acomodarse a los terribles males que nos rodean: a las matanzas de niños, por ejemplo. Que no son cosa del pasado. (...)"          (Los santos inocentes, de Antoni Puigverd,  La Vanguardia, en Caffe Reggio, 28/12/15)

4/3/15

El humor sirve, a menudo, como acelerador del progreso social

"(...) ¿Por qué los dictadores no toleraban el disenso? Uno se imagina a autócratas que se cubrían las espaldas y encarcelaban o asesinaban solo a aquellos que intentaban directamente usurpar sus privilegios, mientras que permitían a sus súbditos menos poderosos quejarse todo lo que quisieran.

 Hay una buena razón por la que los dictadores no actúan de esa manera. Los empobrecidos súbditos de un régimen tiránico no se engañan con que son felices, y si decenas de millones de ciudadanos desafectos actúan unidos, ningún régimen tiene la fuerza bruta de resistir a ellos.

 La razón por la que los ciudadanos no se oponen en masa a sus jefes supremos es que carecen de conocimiento común —la conciencia de que el conocimiento de todos es compartido y saben que lo comparten. La gente se expondrá al riesgo de la represalia por parte de un régimen despótico solo si sabe que otras personas se están exponiendo a ese riesgo al mismo tiempo.

El conocimiento común se crea mediante la información pública, como una declaración transmitida. El cuento de «El traje nuevo del Emperador» ilustra la lógica. Cuando el niño gritó que el emperador estaba desnudo, no estaba diciendo nada que los demás no supieran ya, nada que no pudieran ver con sus propios ojos.

 Pero sin embargo estaba cambiando su conocimiento, porque entonces todos supieron que todos sabían que el emperador estaba desnudo. Y ese conocimiento común les envalentonó para retar la autoridad del emperador con sus risas.

El cuento nos recuerda por qué el humor no es una cuestión de risas; por qué la sátira y el ridículo, aun cuando sea pueril y de mal gusto, es aterrador para los autócratas y protegido por las democracias. 

La sátira puede desafiar sigilosamente supuestos asumidos automáticamente por el público, obligándolo a ver que esos supuestos tienen consecuencias que todos reconocen que son absurdas.

Por eso el humor sirve tan a menudo como acelerador del progreso social. Los sabios del siglo XVIII como Voltaire, Swift y Johnson ridiculizaron las guerras, las opresiones y las prácticas crueles de su tiempo. 

En los años 60, los cómicos y artistas retrataban a los obtusos racistas como neandertales, y a los halcones de Vietnam y a los partidarios de la guerra fría nuclear como psicópatas amorales. 

La Unión Soviética y sus satélites tuvieron una rica corriente satírica clandestina, como en la definición común de las dos ideologías de la Guerra Fría: «El capitalismo es la explotación del hombre por el hombre; el comunismo es exactamente lo contrario».

Utilizamos el lenguaje mordaz para socavar no solo a los dictadores políticos, sino a los pequeños opresores del día a día: el jefe tiránico, el sermoneador mojigato, el fanfarrón del bar o el vecino que se encarga de hacer cumplir normas asfixiantes.(...)"  

('Por qué la libertad de expresión es fundamental', de Steven Pinker, The Boston Globe, 27 de enero de 2015, (Traducción: Verónica Puertollano)

18/2/15

Los humoristas desempeñan la función social de protegernos contra nuestros propios ridículos

"(...) Sobre todo, acierta plenamente cuando define a los humoristas como una suerte de niños grandes, gamberros y pernipeludos que desempeñan la indispensable función social de protegernos contra nuestros propios ridículos: nos reímos de nosotros al reírnos con los niños o con los humoristas, aprendemos a no tomarnos demasiado en serio a nosotros mismos al comprender su broma como broma, mientras que sí tomamos en serio lo que dicen los “eruditos sabios y considerados”. 

Así al menos deberían ser las cosas, aunque no estoy tan seguro de que esto ocurra “en la mayoría de las sociedades”, que según el autor serían inteligentes combinaciones de civismo y sentido del humor. Yo diría más bien que las sociedades donde se intenta mantener ese equilibrio son, por desgracia, una exigua minoría, y que incluso en ellas lo más corriente es reírse de los sabios como si fueran niños latosos y tomarse completamente en serio a los enfants terribles. 

He aquí algunos ejemplos, de menos a más: igual de “pueril” que cada invención de Gila, Wolinski o Tim Burton es la prohibición de que un catedrático universitario critique públicamente a la Asociación Nacional del Rifle, lo que pasa es que no nos reímos de esa prohibición porque, según nos cuenta Brooks, al tal catedrático lo despidieron de su trabajo por hacer esa crítica en twitter, y eso no tiene ninguna gracia.

Puede suceder, sin duda, que algunas palabras y viñetas “ofendan” o “falten al respeto” a algunas personas (sobre lo que volveremos en seguida), pero es preciso notar que la Asociación Nacional del Rifle no es una persona, como tampoco lo son “el islam” o “el islamismo radical”. 

Por el contrario, quienes se arrogan, sólo en nombre de sus sentimientos de ofensa, la representación directa y personal del “islam”, del “pueblo americano”, del “pueblo catalán” o del “pueblo vasco” están ya, lo sepan o no, haciendo una caricatura pueril y desvergonzada del islam, de América, de Cataluña o de Euskadi; son ellos quienes, como niños traviesos, caricaturizan aquello en cuyo nombre dicen hablar: ¿por qué a estos humoristas sí deberíamos tomárnoslos en serio? ¿No será porque, como al catedrático del ejemplo de Brooks, nos da miedo que nos despidan?

Muy en serio nos tomamos durante muchos años la caricatura que ETA hacía de los vascos (arrogándose su representación exclusiva), no porque la cosa no fuera de chiste, sino porque era un chiste cargado de goma 2 y 9 milímetros parabellum. Análogamente, y salvando todas las distancias, es un error pensar que son los dibujantes de Charlie Hebdo quienes caricaturizan “ofensivamente” el islam: ellos se limitan a retratar con total verosimilitud y realismo la caricatura que del islam hacen los terroristas, lo que pasa es que éstos últimos no nos hacen gracia porque llevan pistolas lanzagranadas. 

La historia nos enseña que había mucha más sátira contra el cristianismo cuando los cardenales pretendían influir en las decisiones políticas y reinar sobre la vida civil, y que el nivel de sarcasmo anticlerical ha descendido tanto más allí donde más la religión se ha convertido en asunto privado. 

Por eso, el argumento de Brooks es: “Yo no soy Charlie Hebdo… pero me gustaría serlo (en lugar de soportar la hipócrita corrección política de los campus estadounidenses o —podríamos añadir nosotros— el cinismo de quienes llevan la pegatina sin estar a su altura)”; y por ello termina abogando liberalmente contra toda prohibición en el ámbito del discurso público y oponiéndose a quienes ven en ese tipo de sátiras un “exceso” de la libertad de expresión que debería ser “limitado” o restringido. (...)"                (   , El País, 14 ENE 2015)

19/5/14

El humor es un delicioso sobresalto mental que nos hace pasar de un plano o contexto asociativo a otro.

"(...) La risa es un reflejo, pero de un tipo singular, porque no tiene ninguna utilidad biológica aparente. Existe además una considerable discrepancia entre la naturaleza del estímulo que la provoca y la reacción. 

Que una actividad mental compleja como el leer una historia de Gibbon puede causar una contracción refleja de los músculos faciales es un fenómeno que ha maravillado e intrigado a los filósofos desde Platón. Así como no hay una manera segura de saber cuándo un conferenciante ha convencido a su auditorio, si cuenta un chiste, en cambio, la risa sirve como comprobación experimental de que ha conseguido su propósito. 

Esta respuesta es un indicador de la presencia de esa cualidad fugaz que se llama humor. Según Harold Nicolson el humor es una actitud mental, una manera de tomarse las cosas. No es una reacción a un suceso, sino un modo o actitud que implica una captación especial de relaciones.

Arthur Koestler escribió el artículo “Humor” en la Enciclopedia Británica, donde, partiendo de una serie de ejemplos, estableció su teoría. “Un masoquista es una persona a la que le gusta la ducha fría por la mañana, de modo que se toma una caliente”, o bien, un diálogo de una película de Claude Berri: “Señor, tengo el honor de pedirle la mano de su hija. ¿Por qué no? ¡Ya se ha quedado con todo el resto!”.

 El mecanismo en este tipo de historias humorísticas es el choque inesperado de dos códigos de reglas mutuamente incompatibles, que nos obliga a percibir la situación desde dos marcos de referencia consistentes pero incompatibles entre sí y de hacerlo al mismo tiempo. 

 Es un delicioso sobresalto mental que nos hace pasar de un plano o contexto asociativo a otro.

El humor tiene diversas graduaciones, la más simple sería el gag visual de una película cómica, donde las propias acciones de los personajes, a través del gesto, provocan hilaridad. 

Luego viene el juego de palabras, como en aquel espléndido chiste de Perich “el tiburón es un pescado mortal”; y en un nivel superior, el juego de ideas como las anécdotas famosas de las grandes tertulias. En otro ámbito se mueve la ironía, que es una demostración a contrario, una reducción al absurdo, por la cual se toma una situación o una idea y se lleva a su límite extremo de forma que se vuelve en su contrario.

La risa, como el llanto, según los estudios de fisiología, tiene un considerable efecto terapéutico; las contracciones y descargas provocadas por la risa producen un relajamiento de la tensión, una serenidad, un consumo de adrenalina que son de gran utilidad para mantener el equilibrio mental y psicosomático.

Lo mismo cabe decir del llanto: una emoción acumulada que consigue romper en llanto se diluye de manera mucho más sana que una emoción contenida a la cual no se da salida. 

Por eso, costumbres como las plañideras, velatorios, el luto y todo el ceremonial de los entierros que se realiza en los países mediterráneos son de una gran sabiduría, ya que permiten asimilar la emoción provocada por la muerte de manera más eficaz que en aquellos países donde la muerte se minimiza y ritualiza de manera rápida y sin mirarla a la cara.

En este país nuestro en que hemos sabido canalizar sabiamente las emociones tristes, parece que no hemos sido tan hábiles a la hora de dar rienda suelta a los reflejos humorísticos.

 Nuestro humor es o bien negro o bien de grano grueso, como diría Pla, o lo que es peor, teñido de una dosis de mala leche que lo convierte en sarcasmo, que es el humor agriado por el mal humor. José Bergamín padre era muy feo. Un día lo increparon en las Cortes: “Su señoría tiene dos caras”. “¿Usted cree que si yo tuviera otra cara vendría con esta?”.

Es una lástima que este sentido del humor no abunde en las formaciones políticas y partidos españoles. Tendríamos entonces no sólo una lectura más agradable de la prensa diaria, sino también una cierta dosis de humanidad, incluso de bondad, que el humor introduce inevitablemente en las relaciones humanas."           ( Humor, por favor, de Luis Racionero en La Vanguardia, en Caffe Reggio, 07/05/2014)

21/4/14

Cómo actúa el humor en nuestro cerebro

"Siempre estamos intentando adivinar hacia dónde van las cosas, y a menudo nos equivocamos. Pero esto no es necesariamente algo malo. De hecho, por eso nos reímos. Nos beneficia agotar a nuestro cerebro con el ejercicio mental del humor, de la misma forma que nos beneficia el esfuerzo físico de una carrera larga o un largo partido de tenis. 

La comedia fomenta nuestra actividad mental y mejora la flexibilidad de nuestro pensamiento. Según un estudio de 1976 de Avner Ziv realizado en la Universidad de Tel Aviv las personas que escucharon chistes antes de someterse a pruebas de creatividad, registraron una evolución un 20% mejor que los que no habían escuchado nada antes de la prueba. 

 En 1987, investigadores de la Universidad de Maryland llegaron a la conclusión de que ver comedias duplica nuestra capacidad de resolver problemas en los que hay que utilizar el raciocinio. Investigaciones publicadas en 1998 por la psicóloga Heather Belanger de la Universidad de William & Mary incluso sugieren que el humor mejora nuestra habilidad para rotar objetos imaginarios en nuestra cabeza, una prueba clave de habilidad de pensamiento espacial.

 Los beneficios del humor no se limitan a un incremento de la inteligencia y la creatividad. Pensemos, por ejemplo en la llamada "prueba de presión fría", en la que los científicos le piden a los participantes que sumerjan sus manos en agua apenas unos grados por encima de la temperatura de congelación. 

 Esto permite que los investigadores midan la tolerancia al dolor, la cual varía según lo que se estuviera haciendo antes de meter las manos en el agua. ¿Cuánto tiempo podrían aguantar sus manos sumergidas en agua a 1,6 grados centígrados después de ver 10 minutos de Bill Cosby contando chistes? La respuesta depende de nuestra tolerancia al dolor, pero aguantamos más tiempo que si hubiéramos visto un documental sobre naturaleza. 

 Al igual que el ejercicio, el humor ayuda a preparar la mente para momentos estresantes. Un estudio realizado en 2000 por Arnold Cann, un psicólogo de la Universidad de Carolina del Norte, permitió que los participantes disfrutaran de 16 minutos de un programa cómico antes de ver "Faces of Death", una película cargada de escenas explícitas que representan diversas formas de morir. 

 Aquellos que vieron la comedia antes de la macabra película se mostraron menos afectados que los que habían visto un programa de viajes antes de la película. El nivel en el que el humor puede reducir los síntomas de estrés es impresionante. Eso no significa que cualquier tipo de humor sea efectivo. 

Asumir una actitud sarcástica ante la vida puede ser poco saludable. Según Nicholas Kuiper de la Universidad de Western Ontario, la gente que recurre a este tipo de humor experimenta tasas más altas de depresión que sus pares, además de más ansiedad y una menor autoestima. Reírse es saludable, siempre y cuando no seamos siempre el blanco del chiste.

 Tener un sentido del humor activo nos ayuda a sacarle más partido a la vida, tanto desde el punto de vista cognitivo como emocional. Reírnos nos permite ejercitar nuestro cerebro, buscando conexiones inesperadas y placenteras incluso ante dificultades o problemas. El físico Richard Feynman llamó a esto "el furor del descubrimiento", al asegurar que la mayor alegría de su vida no fue ganar el Premio Nobel sino el placer de descubrir cosas nuevas. "            (Expansión, 07/04/2014)

15/5/13

Los malos utilizan sus contratos de hipotecas a 60 años repletos de cláusulas abusivas y los buenos los contrarrestan lanzando en un arco de 360 grados sus superataques de rayos

"Es el segundo round del combate entre las fuerzas del mal y las fuerzas del bien. La lucha es desigual. Los malos utilizan sus contratos de hipotecas a 60 años repletos de cláusulas abusivas y los buenos los contrarrestan lanzando en un arco de 360 grados sus superataques de rayos, porque los palos hoy en día llueven de todas partes.

 Las fuerzas del bien han conseguido hace un rato liberar una oficina bancaria y convertirla en una biblioteca pública; ahora, salvan a una familia de ser desahuciada. "¡Qué gran jugada! Otro asalto para los Reflectantes", narra un locutor. "2 a 0 para el equipo del bien".

Tan singular batalla tuvo lugar este domingo ante una oficina de la Caixa en la Gran Vía de Barcelona en el marco de la manifestación para conmemorar el segundo aniversario del 15M y acabó sin heridos, entre carcajadas y muchos aplausos.

 Las fuerzas del mal eran los bancos y el equipo del bien, Los reflectantes, un colectivo surgido el año pasado que utiliza las performances y la creatividad para denunciar a los que considera los principales culpables de la crisis.

 "Estamos recibiendo cada día inputs de que todo va muy mal, y es así, pero si pierdes el humor, te han ganado. Es una manera de gestionar la rabia, subir la moral y llegar a todo el mundo", subraya un miembro del grupo, compuesto por una veintena de personas que se reúnen con regularidad una vez por semana. 

Para ello, como en cada ocasión que lo merece, los buenos se vistieron con trajes hechos de papel de aluminio, antifaces y protectores de pantorrillas y muñequeras reflectantes destinados a "reflejar el Mal contra sí mismo". Los malos, a su vez, usaron enormes sombreros de copa de cartulina adornados con el símbolo del euro. 

Siguiendo con las actividades para conmemorar el aniversario, Los reflectantes han convocado una nueva acción para hoy, Bancabruta (banca sucia en catalán), que propugna realizar una "bancaruta" por las entidades e ir invitando a los clientes "a cerrar sus cuentas en los bancos malos".

 La protesta, que se difunde en Twitter bajo la etiqueta #El15Mcierratucuenta, busca dar continuidad a la acción Toque a Bankia que organizó el 9 de mayo pasado el colectivo Gila Grupo de Intervención en colaboración con Hacktivistas coincidiendo con el aniversario del rescate a la entidad financiera.

 La acción, destinada a indigestar sus oficinas con un empacho de actividad -lo que llamaron "cansinismo"- ejemplifica el humor "cutregamberro" del que se reclama seguidor este colectivo anónimo que integran alrededor de una decena de personas y que surgió también hace un año de la asamblea del 15M de Lavapiés.

 Bautizado en honor del humorista español Miguel Gila, el grupo asegura que se inspira en sus bromas y en las que podrían hacer sus abuelas. Su primera acción, en junio del año pasado, resume perfectamente la idea: airearon los trapos sucios de Bankia colgando bragas en la calle con mensajes incorporados para visibilizar el rescate de la entidad financiera. 

La próxima será mañana, cuando se proponen "abortar al PP" y "tocar el pito a Gallardón" en la calle Génova en apoyo del escrache convocado por Feministes Indignades ante las sedes del partido político en Catalunya.   

El activismo en España recurre cada vez más al humor y a la ironía como una estrategia de desobediencia civil para desarmar el discurso imperante, deformar la realidad para hacerla más comprensible y poder llegar, como subraya un miembro de Gila, a "ese 99% que no somos pero que queremos ser".

 Gila, desde el humor más local, y los Reflectantes, desde la creatividad, son dos ejemplos surgidos en Madrid y Barcelona, respectivamente, pero hay más, nacidos tanto sobre el terreno como en la red al calor del 15M y promovidos desde el mundo del arte o del activismo social: desde el grupo de titiriteros Los Ayuntañecos y el colectivo Memetro a la controvertida y ácida cuenta de Twitter Masa enfurecida, el banco de carteles gráficos Voces con Futura o la plataforma Humor Indignado 99%, que se presenta como "l@s de abajo que se ríen de l@s de arriba" y que tiene más de 491.000 simpatizantes en Facebook. También los Iaioflautas incorporan el humor con naturalidad dentro de su arsenal táctico en cada una de sus "travesuras". 

No es un fenómeno en absoluto nuevo, aunque con la crisis e internet las prácticas se han extendido y multiplicado. Existen antecedentes a nivel español y experiencias en otros países.

 En Barcelona, por ejemplo, el movimiento V de Vivienda, precursor de la PAH, usó ya en las municipales del 2007 la imagen del héroe Supervivienda que vencía a las fuerzas malignas y los "mossosaures" (un juego de palabras entre la policía catalana y Joan Saura, entonces conseller de Interior) e irrumpía en los mítines electorales vestido a lo abeja Maya para denunciar la burbuja inmobiliaria.

El libro de cabecera de Gila Grupo de Intervención es el Manual de guerrilla de la comunicación, del grupo alemán A.F.R.I.K.A, una caja de herramientas para la acción creativa, divertida y efectiva. Los Reflectantes también bebe de ellos. 

 El grupo catalán se formó, de hecho, tras las jornadas internacionales de activismo creativo Cómo acabar con el mal que organizó en marzo de 2012 en Barcelona  Enmedio -un colectivo que experimenta desde hace años con el uso político del arte y las tácticas para enfrentar la crisis con desparpajo-, y llevó a cabo una de sus primeras puestas en escena en la manifestación que conmemoró el primer aniversario del 15M, cuando desfilaron al grito de guerra "¡La crisis rebota, rebota y en su culo explota!".

 En esa ocasión se armaron también con globos con ojos pegados y enormes cubos hinchables reflectantes, útiles, también, para deslumbrar cámaras de vigilancia o contrarrestar, si era el caso, una carga policial.

 La veterana activista cultural Simona Levi, defensora de la ironía para la acción política desde los colectivos con los que trabaja, como el espacio de creación Conservas, X.net (exEXGAE) y la gala satírica de cultura libre los oXcars, sitúa los antecedentes históricos en el dadaísmo, el movimiento situacionista y, más recientemente, el zapatismo, y enumera algunos referentes tempranos vinculados al movimiento antiglobalización, como The Yes Men, RTmark, Critical Art Ensemble o Labofii.

Para el caso español, considera Las Agencias como el más destacado. También en el mundo árabe la creatividad y la burla han jugado un papel importante para forjar un nuevo lenguaje de disidencia contra la dictadura.

Ese fue el caso, a partir de 2006 y bajo el pseudónimo de Ahmad Sherif, del artista visual egipcio Aalam Wassef, que elaboró vídeo montajes que colgaba en la red denunciando los males del régimen de Hosni Mubarak.

 La valoración de la eficacia del humor para la desobediencia es coincidente. Gila la explicó en una entrada en su blog de la que se ha tomado prestado el título de este artículo. "Es una herramienta que permite diseccionar la realidad y que se puede utilizar contra el poder. La principal arma del poder es el miedo, sin miedo no son nada y el humor los desarma.

Si los puedes desacralizar con carcajadas, ya lo puedes considerar como a un igual. Hay dos cosas que no se pueden hacer a la vez: reír y tener miedo", explican. Levi comparte un diagnóstico similar, aunque ella relaciona la opresión con la tristeza y la derrota. "El humor es nuestra mejor esperanza y la mejor manera de empoderarnos y emprender un camino de transformación positivo y demostrar que sí, se puede", subraya.

 Los Reflectantes coinciden y añaden otras potencialidades también señaladas por Gila: el humor permite abrir brechas y colarse en la cobertura de los medios de comunicación de masas además de establecer complicidades y afianzar los lazos de apoyo.

Que el humor y la burla es una herramienta de baja peligrosidad y alta eficacia, como sostienen todos, se puso de manifiesto con Toque a Bankia, un proyecto a cuatro manos de Gila y Hacktivistas que tuvo una gran repercusión mediática. Varias oficinas de la entidad tuvieron que cerrar puertas de puro agotamiento.

Las colapsaron sobre el terreno, pero también telefónicamente a través de una aplicación, Toquéame, descargable gratuitamente desde cualquier teléfono o tableta que, como el portal, desarrolló Hacktivistas.

Hacktivistas también recurrió al humor e introdujo bromas más sutiles en la herramienta, más encaminadas a divertirse ellos mismos y a sorprender a algún periodista al que se le ocurriera husmear, como explica uno de sus miembros. Si uno busca a nombre de quién está registrado el dominio de toqueabankia.net, descubre que es Brankia S.L. y el administrador, Rodrigo Grato.

La unión entre Hacktivistas y Gila, que elaboraron también juntos la iniciativa No-Doy para parodiar las ruedas de prensa a través de televisión a las que ha cogido el gusto Mariano Rajoy, permitió poner en marcha una de esas acciones organizadas colaborativamente en la red y llevadas a cabo de de forma distribuida que caracterizan desde sus inicios al 15M.

La idea de partida se fue perfilando durante meses a través de documentos colaborativos online y se acabó de afinar a través de un foro cuando se abrió la plataforma web, a principios de abril.  "Proponemos una idea, escuchamos mucho y luego las acciones vuelven a lo real", afirman desde Gila. Sólo el primer día se inscribieron unas 1.500 personas.

Toque a Bankia es una herramienta de software libre que se puede descargar y reutilizar para otras acciones futuras. "Esto ha sido el primer toque. La herramienta está ahí para que la gente pueda usarla", afirman desde Hacktivistas, añadiendo que Occupy Wall Street ya la ha cogido. "Ahora es Bankia, pero podría ser otra cosa", apuntan desde Gila.

El colectivo es claro y  recuerda que Toque a Bankia no fue una acción, sino "un emplazamiento o una amenaza" y que si las "exigencias no son atendidas, la acción se repetirá en poco tiempo, quizás entonces varios días y así, tantas veces como sea necesario".  ¿Cuáles serán esas exigencias? Se están discutiendo en abierto en este documento colaborativo. Humor y risas pero con contenido."         (Público, 14/05/2013)

30/9/11

"En el fondo, la risa del público es un síntoma de comprensión. Por eso cuando esperas que la gente se ría y no lo hace es imposible no preguntarse: ¿lo entendieron?"

"En el teatro, sin embargo, le precede la fama de dramaturgo intelectual: "Si repaso mi trayectoria veo que he tratado de descender a las emociones.
 
Utopía es en cierto sentido una obra histórica y mucha gente habla de ella como de un viaje intelectual, y es cierto, pero también habla de la familia, de enamorarse de la mujer equivocada, de luchar y tener hijos... Ninguna obra funciona si no funciona en el nivel emocional".

Con todo, no le molesta el adjetivo intelectual: "Para mí el teatro es una recreación de la vida. No es la escuela, pero hay en él un elemento de reflexión". Además, muchas de sus obras despliegan un humor subterráneo.

"Mis obras, que en principio no están orientadas a la comedia, funcionan también cómicamente", explica. "En el fondo, la risa del público es un síntoma de comprensión. Por eso cuando esperas que la gente se ría y no lo hace es imposible no preguntarse: ¿lo entendieron?"."         (El País, 28/09/2011, p. 34)