"El COVID-19 ha
obligado a millones de personas a trabajar desde casa, y una multitud de
marcas de software para vigilancia de trabajadores se han lanzado a
promocionar masivamente sus productos a las empresas de todo el país.
A
menudo el software al que nos referimos es presentado como
relativamente inocuo: Algunos proveedores lo comercializan como software
para "el seguimiento automático de tiempo" o de "análisis del lugar de
trabajo", mientras que otros productos se dirigen a empresas preocupadas
por el robo de propiedad intelectual o el robo de datos. Nosotros
llamamos a estas herramientas, conjuntamente, bossware.
Si bien la pretensión comercial de estos productos es ayudar a las empresas, queremos explicar por qué el bossware
pone en peligro la privacidad y la seguridad laboral de los
trabajadores. Por ejemplo, en algunos casos, estos programas están
diseñados para registrar cada clic y cada interacción con el teclado y
para recopilar información de forma encubierta con fines punitivos o
disciplinarios, además de utilizar otras funciones de espionaje que van
mucho más allá de lo que es necesario y proporcionado para organizar el
teletrabajo.
Aunque
el hogar se convierta en una oficina, sigue siendo un hogar. Los
trabajadores no deben estar sujetos a vigilancia no consensuada ni a ser
controlados en sus propios hogares para mantener sus empleos.
¿Qué pueden hacer estas herramientas?
El bossware
normalmente se aloja en un ordenador o en un smartphone y tiene permiso
para acceder a los datos de ese dispositivo. La mayoría del bossware recoge aproximadamente todo lo que hace el usuario.
Hemos revisado publicidad, demos y comentarios de los clientes para
hacernos una idea completa de cómo funcionan estos programas. No
obstante, dada la gran cantidad de programas de este tipo que se
encuentran actualmente en el mercado, vamos a desglosar las diferentes
formas de vigilancia que existen por categorías.
El
tipo más amplio y común de vigilancia es el “monitoreo de actividades".
Normalmente, el monitoreo abarca también un registro de las
aplicaciones y sitios web que visitan los trabajadores, por ejemplo, las
herramientas de mensajería (el bossware revisará desde el asunto
del email hasta otras clases de metadatos) y cualquier publicación que
se realice en redes sociales. La mayoría de los programas también
registran los niveles de entrada del teclado y del ratón y muchos de
ellos ofrecen un desglose de cuánto teclea y hace clic minuto a minuto
un usuario, bajo la premisa de llevar a cabo un registro de la
productividad. El software de vigilancia tratará de reunir todos estos
datos en sencillos gráficos que ofrezcan a los empleadores un resumen
detallado de la diligencia de los trabajadores.
Todos
los productos que hemos revisado realizan continuas capturas de
pantalla de los dispositivos. En algunos casos, llegan a emitir vídeo en
directo. Después, esta enorme cantidad de contenido audiovisual es
organizada en una línea de tiempo, de modo que los jefes pueden
retroceder a través del día de un trabajador y ver lo que estaban
haciendo en un momento determinado.
Varios
productos actúan como registros de teclas, anotando cada pulsación,
incluyendo correos electrónicos no enviados y contraseñas privadas. Dos
de ellos permiten incluso a los administradores entrar y tomar el
control del escritorio de un usuario. Es importante señalar, que este
proceso de registro no suele distinguir entre la actividad laboral y las
credenciales de las cuentas personales, los datos bancarios o la
información médica.
Algunos tipos de bossware van más allá, llegando al mundo físico que rodea a
los dispositivos. Las empresas que ofrecen software para dispositivos
móviles casi siempre incluyen el seguimiento de la ubicación utilizando
el GPS. Al menos dos servicios -StaffCop Enterprise y CleverControl-
permiten a los empleadores activar secretamente las cámaras y los
micrófonos del ordenador o del teléfono móvil.
En general, el bossware puede ser instalado de dos formas: como una
aplicación visible para el trabajador (y tal vez incluso manipulable por
él) o como un proceso silencioso que los trabajadores no pueden ver. La
mayoría de las empresas que hemos estudiado dan a los empleadores la
opción de instalar su software de ambas maneras, que recogemos como
vigilancia visible e invisible.
Vigilancia visible
Hay
situaciones en que los trabajadores pueden reconocer el software que
los vigila y tienen la opción de activar o desactivar la vigilancia,
como una forma de fichar las entradas y salidas del horario laboral. Por
supuesto, el hecho de que un trabajador haya desactivado la vigilancia
será visible para su empleador. Por ejemplo, con Time Doctor, los
trabajadores tienen la opción de eliminar determinadas capturas de
pantalla de su sesión de trabajo; sin embargo, al borrar una captura de
pantalla también se borrará el tiempo de trabajo asociado, de modo que
los trabajadores sólo serán remunerados por el tiempo durante el cual se
les supervisa.
Los
empleados pueden tener acceso a una parte o a toda la información que
se recopile sobre ellos. Crossover, la empresa que está detrás de
WorkSmart, compara su producto de vigilancia con una aplicación de
entrenamiento deportivo. Su interfaz permite a los trabajadores ver los
resultados del sistema sobre su actividad presentados en una serie de
gráficos y tablas.
El
nivel de transparencia hacia los trabajadores dependerá de la marca.
Algunas dan a los trabajadores acceso a una cantidad variable de
información. Otras, como Teramind, indican simplemente que están
encendidas y recabando datos, pero no revelan todo lo que están
recogiendo. En cualquiera de los casos, a menudo el usuario no tiene
claro qué información se está seleccionando exactamente, a no ser que lo
consulte directamente con su superior o se examine cuidadosamente el
propio programa informático.
Vigilancia invisible
La
mayoría de las compañías que construyen software de vigilancia visible
también crean productos que tratan de esconderse de las personas que
están monitoreando. Teramind, Time Doctor, StaffCop, y otras compañías
hacen productos que están diseñados para ser tan difíciles de detectar y
eliminar como sea posible. A nivel técnico, estos productos son
indistinguibles de un troyano. De hecho, algunas marcas para ser
instaladas requieren que los empleadores reconfiguren específicamente el
antivirus antes de instalar sus productos, para que este no detecte y
bloquee la actividad no deseada.
Aunque
este software se comercializa con un propósito específico (la
supervisión de trabajadores), la mayoría de estos productos también
sirven como herramientas de vigilancia de carácter general. StaffCop
ofrece una versión de su producto específicamente diseñada para
supervisar el uso de Internet por parte de los niños, y ActivTrak afirma
que su software también puede ser utilizado con este mismo fin por
padres o profesores. Los comentarios de los clientes sobre algunos de
los programas indican que muchos de ellos los utilizan en sus hogares.
La
mayoría de las empresas que ofrecen vigilancia invisible recomiendan
que sólo se utilice para los dispositivos en propiedad de la compañía.
Sin embargo, muchas también ofrecen características como la instalación
remota y “silenciosa” del software en los dispositivos privados de los
trabajadores, incluso si estos están fuera del lugar de trabajo. Esto es
posible porque muchos empleadores tienen privilegios de acceso en los
ordenadores que distribuyen. El problema radica en que para algunos
trabajadores el portátil de la compañía es su único dispositivo, por lo
que la supervisión de la empresa está siempre presente, facilitando un
posible uso excesivo por parte de los empleadores. Es posible que las
víctimas nunca sepan que están sujetas a tal vigilancia. (...)
¿Es habitual el bossware?
El
negocio de la vigilancia de los trabajadores no es nuevo y ya era
bastante importante antes de la pandemia mundial. Si bien es difícil
evaluar cuán común es el bossware,
sin duda se ha vuelto mucho más habitual a medida que los trabajadores
se ven obligados a trabajar desde sus hogares debido al COVID-19.
Awareness Technologies, propietaria de InterGuard, afirmó haber
aumentado su base de clientes en más de un 300% en sólo las primeras
semanas después del estallido de la pandemia y muchos de los vendedores
que hemos estudiado explotan el auge del COVID-19 en sus campañas de
marketing.
Algunas
de las empresas más grandes del mundo usan bossware. Los clientes de
Hubstaff incluyen a Instacart, Groupon y Ring. Time Doctor afirma tener
83.000 usuarios; sus clientes incluyen a Allstate, Ericsson, Verizon, y
Re/Max. ActivTrak es utilizado por más de 6.500 organizaciones,
incluyendo la Universidad Estatal de Arizona, la Universidad de Emory y
las ciudades de Denver y Malibú. Compañías como StaffCop y Teramind no
revelan información sobre sus clientes, pero afirman ser empleados por
sectores como el cuidado de la salud, la banca, la moda, la industria
manufacturera y los call centers.
Las valoraciones que hacen los propios clientes de estas marcas nos
pueden dar más ejemplos de cuánto se ha extendido el uso de estos
programas.
No
sabemos cuántas de estas organizaciones optan por utilizar la
vigilancia invisible, ya que los propios empleadores no suelen
publicitarlo. Además, no hay una forma fiable de que los propios
trabajadores lo sepan, ya que muchos programas informáticos invisibles
están diseñados explícitamente para eludir la detección. Algunos
trabajadores tienen contratos que autorizan ciertos tipos de vigilancia e
impiden otros, pero para muchos de ellos puede ser imposible saber si
están siendo vigilados. Por esta razón, aquellos que se preocupen por
esta posibilidad deben asumir que cualquier dispositivo proporcionado
por el empleador los está vigilando.
¿Para qué se utilizan los datos?
Las marcas de bossware comercializan sus productos para una amplia
variedad de usos. Algunos de los más comunes son el seguimiento del
tiempo y de la productividad, el cumplimiento de las leyes de protección
de datos y la prevención del robo de propiedad industrial o
intelectual. En algunos casos, su uso puede resultar razonable: por
ejemplo, las empresas que tratan con datos confidenciales están
obligadas asegurarse de que estos no sean filtrados o se roben de sus
sistemas. Si los empleados trabajan fuera de la empresa, puede requerir
un cierto nivel de supervisión en el dispositivo. Sin embargo, un
empleador no debería realizar ningún tipo de vigilancia con fines de
seguridad a menos que pueda demostrar que es necesaria, proporcionada y
adecuada para los problemas que está tratando de resolver.
Lamentablemente,
en muchos casos los empleadores ejercen un poder no justificado sobre
sus trabajadores. La mayoría de los productos que hemos examinado están
diseñados para la "supervisión de la productividad" o para un mejor
seguimiento del tiempo de trabajo; es decir, para registrar todo lo que
hacen los trabajadores y asegurarse de que están trabajando lo
suficientemente duro. Algunas empresas consideran que sus herramientas
son una ventaja potencial tanto para los empresarios como para los
trabajadores. Recopilar información sobre cada segundo del día de un
trabajador no sólo es bueno para las compañías, afirman, sino que
supuestamente también ayuda al trabajador. Otros proveedores, como Work
Examiner y StaffCop, se dirigen explícitamente a los gerentes que no
confían en su personal. Estas empresas suelen recomendar que se vinculen
los despidos o las bonificaciones a las evaluaciones de rendimiento
derivadas de sus productos.
Algunas
empresas comercializan sus productos directamente como instrumentos
punitivos o como herramientas para recopilar indicios contra los
trabajadores. InterGuard anuncia que su software "puede ser instalado
silenciosamente y de forma remota, para que usted pueda llevar a cabo
investigaciones encubiertas [de sus trabajadores] y reunir datos a prueba de balas
sin alarmar al sospechoso". Esta prueba, continúa, puede ser usada para
luchar contra "reclamaciones frente al despido". En otras palabras,
InterGuard puede proporcionar a los empleadores una cantidad astronómica
de información privada y secreta para tratar de anular los recursos
legales de los trabajadores contra el trato injusto.
Ninguno
de estos casos de uso, ni siquiera los menos perturbadores mencionados
anteriormente, justifican la cantidad de información que el bossware recopila. Y nada en absoluto excusa que se oculte el hecho de que la vigilancia se está llevando a cabo.
La
mayoría de los productos hacen periódicamente capturas de pantalla, y
solo algunos de los programas permiten a los trabajadores elegir cuáles
compartir. Esto implica que la información médica, bancaria o personal
sensible se captura junto a emails trabajo y redes sociales. Los
productos que incluyen registradores de teclas son aún más invasivos y a
menudo terminan capturando las contraseñas de las cuentas personales de
los trabajadores. (...)
Desafortunadamente, la excesiva
recopilación de información a menudo no es un accidente, sino una
prestación más. Work Examiner anuncia específicamente la capacidad de su
producto para almacenar contraseñas privadas. Otra empresa, Teramind,
informa sobre cada dato que se introduce en un correo electrónico a un
cliente, incluso si esa información se borra posteriormente. Varios
programas también analizan cadenas de texto de mensajes privados en
redes sociales para que los empleadores puedan conocer los detalles más
íntimos de las conversaciones de los trabajadores.
Seamos
claros: este software está diseñado específicamente para ayudar a los
empleadores a leer los mensajes privados de los trabajadores sin su
conocimiento ni su consentimiento. En cualquier caso, esto es
innecesario y poco ético.
¿Qué se puede hacer?
Amparados
por la legislación de los Estados Unidos, los empleadores tienen
demasiada libertad para instalar software de vigilancia en los
dispositivos que poseen. Además, poco les impide coaccionar a los
trabajadores para que instalen este software en sus propios dispositivos
(siempre y cuando la vigilancia se pueda desactivar fuera del horario
laboral). Los estados tienen diferentes normas sobre lo que los
empleadores pueden y no pueden hacer. En cualquier caso, es habitual que
los trabajadores tengan pocos recursos legales frente al software de
vigilancia intrusiva.
Eso
puede y debe cambiar. A medida que las legislaciones de los estados y
del país continúan adoptando leyes de privacidad de los datos de los
consumidores, también deberían establecer sistemas de amparo para los
trabajadores con respecto a sus empleadores. Para empezar:
· La
vigilancia de los trabajadores, incluso en los dispositivos en
propiedad del empleador, debe ser imprescindible y proporcionada.
· Los
dispositivos deben reducir al mínimo la información que recogen y
evitar la captura de datos personales como mensajes privados y
contraseñas.
· Los trabajadores deben tener derecho a saber qué información están recopilando sus empleadores.
· Y
los trabajadores necesitan recursos legales para que puedan demandar a
los empleadores que violen estas protecciones legales de la privacidad.
Mientras
tanto, los trabajadores que estén en conocimiento de la vigilancia
ejercida por la empresa podrán establecer un diálogo con la misma para
alcanzar pactos y las empresas que han incorporado el bossware deberán considerar cuáles son sus objetivos y tratar de alcanzarlos de la manera menos intrusiva. De hecho, el bossware
a menudo incentiva los tipos de productividad inadecuados, por ejemplo,
forzando a la gente a pasear deliberadamente el ratón y a escribir cada
pocos minutos en lugar de leer o detenerse a pensar. El monitoreo
constante puede ahogar la creatividad, disminuir la confianza y
contribuir al agotamiento. En el caso de que a los empleadores les
preocupe la seguridad de los datos protegidos, deberían considerar
herramientas que se adapten específicamente a las amenazas reales y que
reduzcan al mínimo los datos personales atrapados en el proceso.
Si
el trabajador sospecha que su empleador le está vigilando y desconoce
el alcance de la situación, debería asumir que los dispositivos de
trabajo capturan y recopilan todo, desde el historial web hasta los
mensajes privados y las contraseñas. Si es posible, deberá evitar el uso
de los dispositivos de trabajo para fines personales. Y si se pide a
los trabajadores que instalen software de vigilancia en sus dispositivos
personales, deberían solicitar a sus empleadores un dispositivo
alternativo específico para el trabajo.
Por
último, es posible que los trabajadores no se sientan cómodos
cuestionando la vigilancia por la preocupación de perder el trabajo en
un momento de desempleo récord. La elección entre la vigilancia y el
desempleo no debería ser una elección en absoluto.
El
COVID-19 ha creado nuevas tensiones en todos nosotros, y es probable
que también cambie fundamentalmente la forma en que trabajamos. Sin
embargo, no debemos dejar que marque el comienzo de una nueva era de
vigilancia. Vivimos más que nunca a través de nuestros dispositivos,
haciendo fundamental el derecho de mantener nuestras vidas digitales en
privado, alejadas de gobiernos, empresas tecnológicas y de nuestros
empleadores."
(Bennet Cyphers es miembro del Tech Projects team; Karen Gullo es escritora. Sin Permiso, 05/09/20)