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13/2/19

Finlandia acaba con el sueño del dinero gratis

"En diciembre de 2016, Tuomas Mujara sintió que le había tocado la lotería. Este periodista freelance y escritor de 45 años resultó uno de los 2.000 afortunados que estaban a punto de enrolarse en un proyecto que, a primera vista, parecía un sueño: recibir dinero a cambio de nada




La Seguridad Social finlandesa quería comprobar si inyectando 560 euros al mes sin ningún tipo de condición a un grupo de desempleados a lo largo de 2017 y 2018 obtendría pistas sobre cómo debían ser las ayudas sociales en la era de la digitalización, cómo incentivar la búsqueda de empleo entre los beneficiarios de subsidios y cómo reducir la burocracia. Terminado el proyecto, las conclusiones son ambiguas.

Los resultados preliminares muestran que el dinero caído del cielo no tuvo ningún efecto en la empleabilidad de los participantes. Trabajaron prácticamente las mismas horas y ganaron lo mismo —exceptuando los ingresos de la renta básica— que otro colectivo de características similares. En cambio, la renta básica sí sirvió para impulsar la salud, la autoestima y el optimismo hacia el futuro de sus beneficiarios.

Ya antes de que el pasado viernes se presentaran las conclusiones de un experimento inédito en Europa, Mujara se mostraba seguro de cuáles iban a ser. Y su respuesta se parecía bastante a la que más tarde darían los responsables del estudio. “Por supuesto que los participantes hemos seguido buscando empleo. Primero, porque con 560 euros no puedes vivir en Finlandia.

 Y segundo, porque tener la seguridad de un ingreso mínimo no te hace más vago”, aseguraba el jueves a este periódico. Al preguntarle por lo mejor de su experiencia, Mujara no dudó un instante: “la libertad”. Libertad de no tener que rellenar largos formularios para solicitar ayudas, libertad de saber que, pase lo que pase, a final de mes iba a tener un cheque, aunque fuera por una cantidad pequeña.

Los defensores del proyecto insistían en que una renta básica sin condiciones de ningún tipo evitaría que los receptores de ayudas rechazaran empleos por temor a superar el nivel de ingresos mínimos para recibir subsidios. Y que al no tener que ocuparse de la burocracia con los servicios sociales podrían dedicar ese tiempo a buscar empleo de forma más eficaz.

Algunos participantes en el programa —elegidos por sorteo entre 175.000 personas que en 2016 percibieron algún tipo de subsidio por desempleo— cobraban una cantidad muy parecida a la que recibían antes, pero el nivel de estrés por la preocupación de renovar la solicitud descendió considerablemente. “La libertad te hace más creativo. Y ser más creativo te hace más productivo”, resume Mujara.

La renta básica es una idea ya antigua. Y, frente a la imagen muy extendida de que se trata de una iniciativa izquierdista, en ocasiones ha sido defendida por ideólogos liberal-conservadores que la presentaban como la excusa perfecta para eliminar las otras ayudas sociales. El experimento finlandés nació, como admiten sus impulsores, con dos limitaciones: estar dirigida a un grupo concreto, el de los desempleados, y una duración predeterminada de dos años.

Olli Kangas, profesor de la Universidad de Turku que ha liderado la investigación, se muestra satisfecho con los resultados, pese a insistir en que son aún provisionales. El próximo año se conocerán las conclusiones finales. Pero por ahora destaca la importancia de que los participantes en el piloto se hayan sentido más seguros, al mando de sus vidas y con mejor salud mental y física.

 “Soy consciente de que los adversarios de la renta básica no prestarán atención a estas mejoras, y se centrarán en que el proyecto no tuvo efectos en su situación laboral”, continúa Kangas.

Lo cierto es que la posibilidad de que Finlandia introduzca algún tipo de renta básica con carácter generalizado parece alejarse más y más. El proyecto nació con la idea de ser prorrogado y ampliado a otros grupos más allá de los desempleados, pero el Gobierno de centro-derecha anunció en abril de 2018 que se quedaría en solo dos años.

 El ministro de Finanzas, Petteri Orpo, ha dejado claro su desdén por el programa. Y ninguno de los grandes partidos que aspiran a obtener una mayoría en las elecciones parlamentarias del próximo abril muestran muchas simpatías por ampliar el proyecto. “Ni los socialdemócratas ni los conservadores ni los sindicatos defienden la renta básica”, admite el investigador Kangas.

En el mundo académico, las posturas están muy enfrentadas. Miguel Ángel García, investigador de Fedea, no esconde su escepticismo ante una renta básica cuya puesta en práctica no solo sería “cara sino complicadísima”. “No creo que la sociedad fuera a recibir bien una renta generalizada para todos.

 Y que un jubilado que ha trabajado toda su vida cobrara lo mismo que alguien que se ha esforzado menos. Creo que es prioritario buscar soluciones para colectivos como los trabajadores pobres y los que no acceden al mercado laboral; más que impulsar medidas tan dudosas como la renta básica”, añade.

Enfrente se topa con activistas como Guy Standing, investigador en la Universidad de Londres y autor de La renta básica, Un derecho para todos y para siempre, que cree necesario replantear todo nuestro concepto de trabajo y de tiempo, y buscar recursos donde sea para garantizar unas condiciones de vida dignas a todos los ciudadanos.

 “La experiencia de Finlandia no es un buen ejemplo, porque los participantes fueron elegidos al azar en todo el país. Y no en una pequeña comunidad, donde los beneficios son más evidentes”, explica por teléfono.

Kangas, el responsable del estudio finlandés, admite algunas deficiencias en su experimento y que quizás la perspectiva de una renta básica en su país es hoy aún menos realista que ayer. Pero, se pregunta, ¿quién sabe qué ocurrirá a medio plazo? “¿Acaso un estadounidense de hace 200 años podría imaginarse que la esclavitud iba a ser abolida?”, lanza al aire.




Existen casi tantas rentas básicas como defensores tiene esta idea. En su forma más pura, se trata de un pago estatal de carácter universal (para todos los miembros de una comunidad), incondicional (al margen de ingresos y riqueza) e ilimitado en el tiempo.

Lo que puede parecer una iniciativa utópica cuenta con un congreso anual donde se presentan estudios científicos. Y países tan dispares como Canadá, India, Kenia, EE UU, Holanda, Alemania o España han llevado a cabo o planean experimentos con distintos tipos de rentas básicas. La muy comentada renta ciudadana del M5S italiano ha quedado finalmente reducida a una forma de completar el subsidio por desempleo hasta un máximo de 780 euros.

Guy Standing, uno de los mayores conocedores —y defensores— de la renta básica, destaca la experiencia de Kenia, donde 21.000 adultos recibirán una renta hasta 12 años, por su larga duración e impacto en una comunidad, en lugar de un colectivo disperso, como en Finlandia."            (Luis Doncel, El País, 10/02/19)

5/1/17

¿Es la renta básica universal la respuesta a la pobreza, la inseguridad y la desigualdad en materia de salud?

"A mediados de la década de 1970 tuvo lugar, durante cuatro años, un insólito experimento en la pequeña ciudad canadiense de Dauphin. 

Entre los beneficios estadísticamente significativos para quienes participaron en él se incluye la disminución de los contactos con médicos en relación con la salud mental y de los ingresos hospitalarios por “accidente y lesión”. También disminuyeron los diagnósticos de salud mental en Dauphin. 

Una vez concluido el experimento, estos beneficios en materia de salud pública desaparecieron/1. ¿Cuál fue el tratamiento ensayado? Fue lo que ha venido en llamarse una renta básica: un pago regular e incondicional desembolsado a cada habitante. Este experimento pionero, un temprano ensayo aleatorizado en la esfera de la política social, tuvo que suspenderse al agotarse el presupuesto y debido a la pérdida de interés político antes de que pudiera realizarse una evaluación estadística completa.

La relación entre desigualdad y mala salud está establecida desde hace tiempo/2. Los mecanismos reales que subyacen a esta relación no se conocen tanto. Los datos del estudio de Dauphin, vueltos a examinar por un equipo de la Universidad de Manitoba en la década de 2000, indican que podría haber una asociación entre inseguridad de los ingresos y mala salud/1.

 Todos los adultos de Dauphin que ganaban menos de 13 800 dólares (13 000 euros) tenían derecho a percibir la subvención de 4 800 dólares al año. Los investigadores compararon Dauphin con otras ciudades similares y buscaron mejoras relativas del uso de los servicios de salud pública y datos de escolarización de la época.

Recientemente han proliferado los llamamientos al diálogo sobre una renta básica universal (RBU) por parte de partidos políticos, institutos de estudios (incluida la Royal Society for the Encouragement of Arts, Manufactures, and Commerce (RSA)), activistas, sindicatos y directivos de empresas como el director general de Tesla, Elon Musk. 

Estos llamamientos son una respuesta a la creciente inseguridad de los ingresos, cierta sensación de que los sistemas de bienestar pueden estar fallando, y como preparación para los efectos potenciales de la automatización y la inteligencia artificial en las perspectivas de empleo en sectores que podrían operar mejor con máquinas/3. Hay proyectos de pruebas piloto de algún tipo de RBU en Finlandia, los Países Bajos y Canadá como respuesta potencial a estas cuestiones y preocupaciones/4.

Pese a que el estudio de Dauphin solamente incluyó a los habitantes más pobres de una pequeña ciudad, si partimos de que revela un vínculo causal entre una mayor disponibilidad de dinero y la mejora de la salud, cabe suponer que habrían intervenido tres efectos. En primer lugar, la propia cantidad de dinero disponible habrá reducido directamente la desigualdad económica. 

 En segundo lugar, el carácter incondicional del pago habrá reducido la inseguridad de los ingresos. Y en tercer lugar, existe un multiplicador social positivo por el que los comportamientos positivos asociados a una mayor seguridad económica suelen reforzarse recíprocamente; por ejemplo, aumenta el número de adolescentes que no abandonan la escuela porque ven que sus compañeros tampoco lo hacen.

 En conjunto, estos efectos podrían indicar que la inseguridad económica es un vector clave por el que la desigualdad agrava el estado de salud de los más desfavorecidos. Se trata sin duda de una hipótesis útil.

El de Dauphin no fue un estudio aislado. En Carolina del Norte (EE UU) tuvo lugar, en la década de 1990, un programa piloto de renta básica poco conocido y no intencionado. En el cuarto año de un estudio comparativo longitudinal de salud mental entre menores indios cheroquis estadounidenses y menores indios no estadounidenses en edades comprendidas entre los 9 y los 16 años, se construyó un casino en territorio cheroqui.

 El acuerdo estableció que todos los adultos cheroquis recibirían una parte del beneficio, aproximadamente 4 000 dólares al año cada uno. Los resultados también fueron asombrosos. Los menores cuyas familias recibieron los pagos mostraron, a la edad de 16 años, una salud emocional y del comportamiento significativamente mejor que sus homólogos ajenos a la tribu, que no recibieron ningún pago. 

Los padres también informaron de que el consumo de drogas y alcohol de su entorno también disminuyó al iniciarse los pagos/5. Estos cambios descritos entre los adultos eran observaciones no controladas, pero los investigadores no detectaron ningún otro cambio de política importante durante el estudio.

Mullainathan y Shafir describen un proceso de “escasez de ancho de banda” cognitiva, por el cual la escasez de recursos impide una toma de decisiones racional con un claro potencial de consecuencias negativas para la salud/6. Los estudios de casos de Canadá y Carolina del Norte indican que la escasez de ancho de banda podría contrarrestarse mediante una renta básica universal incondicional. 

Los sistemas complejos de créditos fiscales y seguridad social, como lo que se utilizan actualmente en el Reino Unido, envían señales confusas, en buena parte debido a unas condiciones y sanciones poco comprendidas y en ocasiones arbitrarias que generan nuevas penurias para los afectados. (...)"             (Anthony Painter , Viento Sur, en Rebelión, 03/01/17)

28/11/16

La experiencia de renta básica de ciudadanía implantada en Dauphin (Canadá)... de 1974 a 1979. El efecto más claro fue la desaparición de esa incertidumbre inmovilizadora provocada por el miedo a perderlo todo y que hace estragos entre las clases más desfavorecidas

"Canadá es un país que tuvo en su día un largo flirteo con la idea del Guaranteed Annual Income (GAI), o ingreso anual garantizado. Entre 1968 y 1980, se desarrollaron cinco experimentos de campo, dirigidos en principio a investigar el impacto del GAI en el mercado de trabajo. Una de esas experiencias se llevó a cabo en la localidad canadiense de Dauphin (Manitoba). 

En esta ciudad agrícola de tamaño medio, entre 1974 y 1979, se implantó el Mincome (Minimum Income).

Cada familia recibía una renta mínima mensual, salvo aquellas que ingresaban más de 13.000 dólares y tenían dos hijos o menos; las personas empleadas veían reducido este dinero en medio dólar por cada dólar ganado con el trabajo, una medida que tenía como objetivo premiar la búsqueda de empleo.

 La cuantía de la prestación era variable, desde unos testimoniales 100 dólares mensuales a unos 5.800 anuales para los que carecían de otros ingresos. 

Durante décadas, la mayor parte de los datos obtenidos del experimento Mincome durmieron en el olvido en un archivo de Winnipeg, hasta que fueron redescubiertos por la socióloga Evelyn Forget, que elaboró el estudio definitivo sobre el experimento canadiense, resumido bajo el título The Town With No Poverty: “La ciudad donde no existía la pobreza”.

Las conclusiones de Forget fueron concluyentes. Entre otros efectos, en Dauphin descendió la violencia doméstica y el número de accidentes de coche, así como las hospitalizaciones psiquiátricas. Pero, sobre todo, el experimento vino a desmentir con rotundidad la principal crítica de los detractores de la RBC, puesto que se demostró que la motivación para buscar empleo del principal trabajador de la familia no declinaba. 

Sin embargo, sí hubo un pequeño descenso en la ocupación de los adolescentes y las madres de niños pequeños, seguramente porque los primeros se veían liberados de la necesidad de apoyar económicamente a sus familias y las segundas podían dedicarse a cuidar de sus hijos.

Dauphin era una ciudad de unos pocos miles de habitantes que vivía de la agricultura, y en la que la mayor parte de sus habitantes estaban autoempleados, por lo que conocían bien lo que es vivir con la acuciante incertidumbre del agricultor, que la renta mínima había hecho desaparecer.

 “Mincome ofrecía estabilidad y predictibilidad; las familias sabían que iban a contar con algún apoyo, con independencia de lo que le ocurriese a los precios de la agricultura o el tiempo”, explica Forget en su estudio. 

“Sabían que una enfermedad repentina, una incapacidad o un evento económico imprevisto no sería económicamente devastador”. El efecto más claro fue la desaparición de esa incertidumbre inmovilizadora provocada por el miedo a perderlo todo y que hace estragos entre las clases más desfavorecidas. 

Además, gracias a la renta mínima se confirmó una de las hipótesis del experimento: al mejorar la salud de la población los costes de este servicio se redujeron, lo que compensaba la inversión.

Coincidiendo con la crisis de la economía global, a finales de los años setenta el Gobierno canceló el Mincome, cuyos documentos fueron almacenados durante décadas por motivos no suficientemente aclarados."               (Cive Pérez, Carnet de paro  , Attac España, 31/10/16)

10/10/16

Renta básica, ¿qué tal funcionan los experimentos?

"La renta básica universal se ha convertido en un caballo de batalla de muchos partidos políticos de izquierda por todo el mundo. Hace unos años, gran parte de los ciudadanos mundiales no sabían que era la renta básica. (...)

En Suiza el mes de junio se convirtió el primer país del mundo en votar en referéndum sobre la renta básica, es decir, tener ingresos mínimos a cada uno de sus habitantes como derecho por tener la nacionalidad. (...)

Canadá el primer precedente de renta básica

Entre los años 1974 y 1979, los habitantes de la ciudad de Canadá, Dauphin, recibió una ayuda alrededor del 60 por ciento del salario mínimo del país. Hubo una reducción en las horas de trabajo debido a que muchos de los trabajadores mejoraron su formación o tuvieron bajas maternales más largas.

El resultado fue realmente positivo, pero fue en una sola ciudad y el en resto del país no percibieron ninguna ayuda. Los ciudadanos de Dauphin tenían una ventaja del resto de habitantes de Canadá al tener está renta básica pero la provincia Ontario ha asignado una partida en sus presupuestos del 2017-2018.

En España se ha planteado una renta garantizado para parados

Es posible la implantación de una renta garantizada para los parados de larga duración. Se puede plantear sobre el impuesto sobre la renta de las personas físicas ya que es fácilmente financiable a través de una simple reforma fiscal.

Evidentemente existen otras maneras de financiar la renta aparte de una reforma del IRPF ya que se puede reducir las cifras del fraude fiscal igualándolo a la media de la Unión Europea. Incluso realizando una reforma solo del IRPF, la renta para parados de larga duración se podría financiar.

El objetivo sería la existencia garantizada del importe igual o mayor al umbral de la pobreza, es decir, de 7.500 euros. Así se debe considerar que ningún ciudadano en situación de paro de larga situación viva sumido en la pobreza.

Según el profesor Juan Gimeno Ullastres, catedrático de Economía Aplicada de la UNED, una renta para los parados de larga duración cercana a los 400 euros, costaría 5.232 millones de euros anuales (1.090.100 parados de más de 50 años en el segundo semestre del 2016 según datos INE), de los cuales el 60 por ciento estaría autofinanciado y sería viable a través de arbitrar medidas que permitan recuperar en torno al 40 por ciento de sus coste a través del IRPF.

La mayor dificultad para una renta para los parados de larga duración es su elevado coste, aunque la fuente primaria de financiación es viable por la absorción de otras partidas que en la actualidad se destinan a políticas sociales.

El Gobierno dispondría de recursos para garantizar una renta anual de 4.755,80 euros por cada parado de larga duración que serían 396,32 euros mensuales.

Suiza dijo no a la renta básica

Suiza se convirtió en el primer país del mundo en votar en referéndum la renta básica. En concreto, la propuesta sobre la renta básica suiza, se centraba asignar, de manera mensual, 2.500 francos suizos, 2.260 euros, por habitante adulto y 625 francos suizos, 570 euros, por cada habitante menor de 18 años.

Entre los cálculos de los estudios para la financiación de la renta básica suiza, se hubiera necesitado 200.000 millones de francos suizos, es decir, 167.000 millones de euros al año, lo que supone un tercio del PIB de Suiza, bajo el aumento de la presión fiscal.

El resultado del referéndum suizo fue un rechazo del 76,9 por ciento de los votantes a la propuesta que no estaba apoyada ni por el gobierno ni por casi ningún partido político suizo.

Finlandia y Holanda realizan programas pilotos

En Finlandia, el gobierno prepara una prueba piloto para realizar el año que viene y el año 2017, en que se plantea pagar 550 euros al mes por habitante a cambio de eliminar algunos beneficios y ayudas sociales.

En Holanda, la ciudad de Utrecht entregará al mes 660 euros a los habitantes que lo más lo necesitan y que participen en una prueba piloto. La idea es que lo reciban por hacer nada sino para darles una seguridad para que puedan emprender o buscar un trabajo.

En estos dos países los defensores de la renta básica aseguran que sería una medida para ahorrar para los dos gobiernos, ya que las ayudas mínimos y únicas serían mucho más fácil de gestionar de manera eficiente que muchas ayudas.

Uganda y su renta básica bautizada cash-transfer

Uganda ha sido una prueba llevada a cabo que se ha convertido en una realidad de ayuda a fondo perdido que se llamo como cash-transfer. Habitantes que se veían afectados por el conflicto en el norte de Uganda, recibieron 370 dólares, sin ninguna condición.

Varios años después los habitantes que habían recibido el cash-transfer tenían unos ingresos 41 por ciento superiores con respecto a otros habitantes en la misma situación que no habían recibido el cash-transfer.

El gobierno dio una ayuda de 10.000 dólares a grupos de una veintena de habitantes, estos se debían agrupar para optar a la ayuda, que presentaran un plan de negocio. Lo que recibieron la ayuda se gastaron parte en formación y una gran parte compraron herramientas de producción y stock. 

En estos dos casos son ayudas a fondo perdido sin pedir explicaciones. Fueron un éxito, pero en ningún caso fueron una renta mínima garantiza por el estado como se voto en referéndum en Suiza en junio de este año.

Kenia el último planteamiento de renta básica

En varios zonas más desfavorecidas de Kenia han sido elegidos para poner en marcha un experimento sobre la renta básica. La organización GiveDirectly entregarán a 26.000 habitantes de Kenia una cantidad de dinero concreta.

El planteamiento es que 26.000 habitantes recibirán 0,75 dólares al día durante 12 años y la cantidad será entrega de manera mensual. Otro grupo de habitantes recibirá la misma cantidad al día pero durante un plazo de dos años. Existirá un tercer grupo que recibirán la misma cantidad per sólo en un pago.

De esta manera se podrá comprobar el comportamiento de los habitantes cuando tienen una fuente de ingresos garantizada con una renta básica a largo plazo, 12 años, y los que tienen una renta a corto plazo, 2 años."                    (  , El blog salmón, 07/10/16)

20/2/10

Una renta básica contraria al sentido común

"Thomas Paine comienza su panfleto Justicia agraria con la observación de que “preservar los beneficios de lo que se considera vida civilizada, y remediar, al mismo tiempo, los males que ella ha originado, debería ser considerado uno de los principales objetivos de una legislación moderna”. Esta reflexión se encuentra recogida en El sentido común y otros ensayos y data de 1797. Los clásicos no lo son porque no envejezcan, sino porque envejecen bien. Porque, al sonar su discurso contemporáneo, nos da la impresión de que de su lectura podemos extraer conclusiones válidas para la solución de nuestros problemas de hoy.

Para Paine, el mayor de los males que ha originado la civilización es la pérdida de la herencia común de la tierra a consecuencia de la introducción del sistema de propiedad privada. Y su argumento para mejorar la condición de los pobres se construye en torno a la convicción de que únicamente el valor de las mejoras del cultivo, y no la tierra misma, es de propiedad privada, por lo que todo propietario debe a la comunidad una renta del suelo. Con estas rentas se constituye un fondo nacional a través del que se paga a cada ciudadano, ya sea rico o pobre, una suma determinada de dinero, como indemnización por la pérdida de su parte en la herencia común." (Borja Barragué – Noticias de Gipuzkoa, en AttacMadrid, 31/10/2009)