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14/6/22

Israel: colonialismo mesiánico... Hubo una gran demostración de odio liderada por unos matones mesiánicos, que atravesaban las puertas de la ciudad vieja de Jerusalén, burlándose y atacando a los habitantes palestinos y celebrando la conquista de 1967... "Ya no nos consideramos una nación, sino una comunidad religiosa"

 "Recientemente estaba viendo las noticias en vivo desde Jerusalén, que ejemplifican de manera aterradora el tema de este artículo. 1 Hubo una gran demostración de odio liderada por unos matones mesiánicos, que atravesaban las puertas de la ciudad vieja de Jerusalén, burlándose y atacando a los habitantes palestinos y celebrando la conquista de 1967.

Esto me lleva al tema de la ideología. No me referiré a la colonización sionista como tal, sino al papel excepcional del tipo especial de ideología utilizada para inflamar, justificar y alimentar el conflicto en el lado israelí. Es continuación de un artículo anterior, publicado hace cinco años: a saber, 'Israel y el asno del Mesías'. 2  (Más tarde se publicó una versión ligeramente diferente del artículo en Monthly Review 3 ).

La referencia es al libro de Zacarías del Antiguo Testamento  (9: 9), que puede leerse como una profecía de que el mesías llegará victorioso, no montado en un caballo, sino en un asno. En otras palabras, será victorioso y humilde como la gente común. Esto es relevante para lo que discutiré a continuación.

Lo que voy a tratar primero es el peligroso papel incendiario de la fusión y adaptación mutua de dos componentes. El primero es una corriente dentro del sionismo -una mutación religiosa del mismo, si se quiere- que sacó a la luz algo que de hecho era inmanente al sionismo desde el principio. Ahora está jugando un papel esencial al tirar del carro del sionismo en su dirección: en otras palabras, hacia una evolución religiosa.

El segundo componente de esta fusión es una variante dentro del judaísmo, la religión judía (el judaísmo es, por supuesto, un conglomerado de muchas variantes diferentes). Esta en particular promueve dos cosas: el tribalismo de esa religión y el enfoque en un territorio sagrado. Si bien esto no es común a todas las religiones, ciertamente es parte de este antiguo estrato del judaísmo, que se centró principalmente en un territorio determinado.

El judaísmo evolucionó a partir de su forma muy antigua que data de alrededor del siglo X a. C., cuando Yahweh (Jehová) llegó a la tierra de Canaán desde Edom, al otro lado del río Jordán, según algunos versículos de la biblia hebrea. Era el dios de una tribu particular (la religión antigua no negaba la existencia de otros dioses) y estaba adscrito a un territorio particular, que era el único lugar donde se le rendía culto. Esta corriente bastante arcaica permaneció en el 'supermercado de ideas' que se desarrolló más tarde.

Esta fusión entre un componente religioso del sionismo y la variante tribal-territorial dentro de la religión judía constituye una combinación incendiaria que estamos presenciando en su forma agresiva actual, simbolizada por la estrella hexagonal (a veces llamada Estrella de David), que es un símbolo religioso tradicional, así como el logotipo tanto del movimiento sionista como de Israel. Aparece en las sinagogas, donde no tiene connotación sionista, así como en la bandera del estado de Israel. Esto es lo que agitaban los miles de matones que entraban a raudales por las antiguas puertas de Jerusalén.

Este tipo de fusión ideológica no ha sido universal en los conflictos coloniales y comunales de todo el mundo. Tomemos, por ejemplo, Irlanda del Norte, donde supuestamente el conflicto es entre dos grupos religiosos: protestantes y católicos. Pero en realidad es un conflicto político, y así es en el caso de Palestina. La diferencia, sin embargo, es que, mientras que en Irlanda del Norte no existe un problema teológico que divida a unionistas y republicanos, la teología juega un papel muy importante en Israel.

Ha habido casos en todo el mundo que eran similares: por ejemplo, India. Sin duda, un experto en el tema confirmaría que tales ideas teológicas han jugado un papel en el conflicto entre comunidades en aquel país.

Es muy probable que la próxima gran confrontación, que puede tener un papel devastador en la política local, regional y global (y que podría ocurrir en cualquier momento), sea detonada por los eventos en al-Haram al-Sharif, también conocido como el Monte del Templo. Este, junto con otros lugares sagrados, ha sido un foco recurrente de conflictos.

Masacres

Permítanme mencionar algunos eventos que comenzaron allí. En 1929, una masacre que tuvo lugar en Hebrón, otra ciudad santa al sur de Jerusalén, comenzó como resultado de rumores que no fueron del todo inventados de que los judíos estaban tratando de infiltrarse en el recinto y apoderarse de la mezquita del Monte del Templo en Jerusalén. Hillel Cohen escribió un libro, publicado en 2015, titulado Year Zero of the Arab-Israeli conflict: 1929, en el que describe lo sucedido. Los rumores, difundidos por personas que llegaban a Hebrón, provocaron una masacre de judíos por parte de los musulmanes indignados.

Hebrón también fue testigo de la masacre de musulmanes perpetrada por un miembro del grupo religioso extremista Kach, Baruch Goldstein, en 1994. Entró en la mezquita principal, que tanto musulmanes como judíos creen que es la tumba de Abraham, y ametralló a los musulmanes que rezaban en lo que se conoció como la masacre de la Cueva de los Patriarcas (los fieles, desarmados, lograron detenerlo y lo golpearon hasta matarlo). A pesar de eso, se convirtió en un héroe para los sionistas religiosos fanáticos. Sus seguidores tienen un papel muy destacado en los acontecimientos que se están desarrollando actualmente.

En el año 2000, Ariel Sharon se convirtió en líder del Likud, la oposición israelí. Hizo una visita al santuario de Haram al-Sharif en Cisjordania, acompañado por policías armados. Fue una gran provocación, destinada a desafiar al gobierno de Ehud Barak, y provocó el estallido de la segunda intifada, que se prolongó durante cinco años y provocó la muerte de más de 6.000 personas, la mayoría de ellas palestinas.

En mayo de 2021, hubo otro incidente importante durante el Ramadán. En el este de Jerusalén, fuera de la ciudad vieja, varias familias palestinas fueron desalojadas de Sheikh Jarrah para dejar lugar a los colonos israelíes. Hubo una provocación desencadenada por una marcha de colonos sionistas religiosos, lo que provocó una reacción de Hamás y otras facciones musulmanas en Gaza, desencadenando el enfrentamiento que terminó con la destrucción de gran parte de la Franja de Gaza. Eso incluyó el bombardeo y la destrucción del edificio que albergaba la sede de la agencia de noticias Al Jazeera en Gaza. Por cierto, un eco reciente de este evento fue el asesinato por parte de un francotirador israelí de la periodista palestina Shireen Abu Akleh, también provocado por los eventos en el lugar sagrado de Jerusalén.

Debo señalar que, en parte, la mayor sensibilidad de este lugar se debe a que Israel está tratando de cambiar el statu quo que se acordó poco después de la ocupación de Jerusalén este en 1967. Este statu quo pretendía preservar un equilibrio muy delicado. E incluye el acuerdo que otorga la custodia a Jordania del tercer lugar más sagrado del Islam, al-Haram al-Sharif. Un pacto que se remonta a cuando Palestina estaba bajo el dominio turco, y que se conservó bajo el mandato británico, que otorgó al waqf (herencia), los propietarios musulmanes de este lugar el derecho a administrarlo y evitar que los no musulmanes ingresen al recinto que rodea la mezquita de al-Aqsa.

En 1967, Moshe Dayan, entonces ministro de Defensa de Israel, llegó a un acuerdo con el rey hachemita de Jordania, Hussein bin Talal, de que solo los musulmanes podrían rezar en este recinto. A las personas de otras religiones se les permitiría visitar el sitio, pero no se les permitiría participar en la oración. El gobierno jordano todavía es reconocido por Israel como el custodio de este lugar sagrado.

¿Por qué Dayan alcanzó este acuerdo, que prohíbe a los judíos rezar en este lugar? Simplemente porque sabía que los rabinos ortodoxos prohibían a los judíos ir a este lugar sagrado; hacerlo se consideraba un sacrilegio. Entonces, ¿por qué los judíos lo hacen ahora? Ahí es donde entra la ideología.

La ideología es muy flexible y puede modificarse para adaptarse a las condiciones y ambiciones materiales. Permítanme describir lo que está sucediendo. Esta corriente neo-mesiánica dentro del judaísmo se ha desarrollado, por así decirlo, en contraposición con la postura tradicional del judaísmo ortodoxo. El autor de esta mutación fue un rabino, Abraham Isaac Kook, quien fundó a principios de la década de 1920 una yeshivá (institución educativa superior religiosa judía), en la que promovió lo que entonces era una ideología muy inusual. El judaísmo ortodoxo rabínico habitual prohibía a los judíos tratar de dominar Palestina, y ciertamente ir al Monte Sagrado, que se preservaba para la venida del Mesías (no la 'segunda venida'; después de todo, Jesús fue uno de varios de impostores…). Un día vendría el verdadero mesías, montado en su asno profético, y reuniría a los judíos en Tierra Santa.

Sin embargo, el rabino Kook desarrolló una teología según la cual el mesías en realidad está por llegar y el sionismo es su heraldo. Aunque la mano de dios no debe ser forzada antes de la llegada del mesías, ¡ahora está en camino!

Se podría señalar que el sionismo era entonces un movimiento mayoritariamente secular. Por lo tanto ¿cómo podría ser el heraldo del mesías? La respuesta de Kook fue que el sionismo era el equivalente al asno del mesías; un mero vehículo. De ahí nace el título de mi artículo, al que me refería al principio. La yeshivá de Kook fue donde nacieron los fanáticos mesiánicos sionistas.

Abanico

Permítanme ahora describir el abanico de los fanáticos de hoy. ¿Cuál es la punta de flecha de este sionismo religioso, la fusión del judaísmo y el sionismo? En primer lugar, están los 'grandes' -los líderes políticos, si se quiere- y me gustaría mencionar a dos de estos políticos mesiánicos nacionalistas, que están entre los más conocidos.

(Por cierto, en su mayor parte, estas personas no son parte de la corriente ultraortodoxa del judaísmo; no son el tipo de personas que se encuentran en algunas áreas de Nueva York o el este de Londres, que son los haredim estrictos o 'temerosos' de Dios. Siguen estrictamente las posiciones tradicionales del "judaísmo medieval", que se opone a varios cambios políticos. El movimiento sionista religioso proviene de las corrientes menos ortodoxas y menos extremas del judaísmo en términos religiosos).

En primer lugar, está Bezalel Smotrich, ex vicepresidente de la Knesset, que ha pedido abiertamente la expulsión de los palestinos de Cisjordania y cuyo modelo es el libro de Josué, que describe la limpieza étnica de la tierra de Canaán por parte de los israelitas que salieron de Egipto. (Esto es, por supuesto, un mito, pero Smotrich es un creyente...)

Pero, en todo caso, Smotrich ha sido superado por la derecha por un racista violento, Itamar Ben-Gvir. En la década de 1980 era un joven miembro de una organización que fue declarada 'grupo terrorista judío' por las autoridades israelíes y estuvo encarcelado por un corto periodo de tiempo. No sirvió en el ejército israelí porque se le consideraba demasiado peligroso para estar en sus filas. Es como un hombre que corre con una antorcha encendida en busca de pólvora, un agitador peligroso que se puede ver entre los que gritan consignas provocativas en las manifestaciones que acaban de tener lugar en las cercanías del lugar sagrado.

Así que estos dos son unos 'adultos', pero tienen muchos seguidores entre los jóvenes, generalmente adolescentes y veinteañeros. La punta de flecha de esta generación más joven está formada por fanáticos que pueblan los asentamientos de Cisjordania, algunos de los cuales son considerados ilegales incluso por las autoridades israelíes. Actúan como una especie de cabeza de puente cerca de las ciudades y pueblos palestinos y se dedican a hostigar a los habitantes, atacándolos a ellos y a sus propiedades. Dañan sus casas, incendian sus coches, dañan su ganado, arrancan sus olivos y destruyen sus cultivos. Se han apoderado de pastos, campos de cultivo y recursos hídricos, pero en realidad están protegidos por las fuerzas armadas israelíes, a pesar de que sus acciones son ilegales según la ley israelí.

Un hecho muy común es que, cuando un agricultor palestino, por ejemplo, presenta una denuncia ante la policía israelí, es el denunciante quien es detenido para ser interrogado. En lugar de arrestar a los matones religiosos, es el anciano pastor o el agricultor el detenido.

¿Qué hay detrás de esta fusión de sionismo y extremismo religioso? Permítanme citar un intercambio que tuvo lugar en el periódico israelí Ha'aretz en abril entre dos escritores que son muy críticos con lo que está pasando. Uno es Gideon Levy, a quien considero un muy buen reportero de las atrocidades cometidas por los colonos israelíes, aunque no creo mucho en su análisis político. El otro es el columnista Michael Brizon (que usa el seudónimo B Michael), que es un satírico brillante.

Levy afirma:

"Todo está inmerso en la religión y el fundamentalismo: el Monte del Templo, la Tumba de José [otro foco de problemas en Cisjordania], la yeshivá en Homesh, los peregrinos, los fieles, el Ramadán, el cordero sacrificado, el Templo. Una guerra religiosa sacada directamente de las historias bíblicas.

A pesar de esto, no se equivoquen: la religión es solo un accesorio teatral. El motivo que impulsa a los colonos y sus partidarios sigue siendo ultranacionalista, alimentado por intereses inmobiliarios, asi como la maldad, la violencia y el sadismo concomitantes empleados por los colonos y las autoridades que están detrás de ellos". 4

Esta es la respuesta de B Michael, el satírico, en su artículo titulado 'La religión, no el nacionalismo o los bienes raíces, es la culpable en Israel':

"No, se trata realmente de religión. Casi todo es acerca de la religión. Y la religión no es en absoluto “simple escenografía”, como escribiste en tu artículo de opinión. Ojalá lo fuera. Pero este es un drama religioso, en el que la fe es el dramaturgo, el director, el productor, el elenco y hasta el cajero que vende boletos.

Querías que las cosas parecieran peor de lo que parecen al presentar a los colonos mesiánicos como impostores, cínicos y pseudocreyentes que en la vida real son realistas codiciosos que quieren unos bienes raíces. Pero no son eso: son auténticos locos religiosos. Realmente quieren 'borrar la abominación' de la tierra y purificarla. Realmente sueñan con el día en que la sangre de los sacrificios sea rociada sobre el altar. Asimismo, son verdaderos fanáticos, en el más pleno sentido histórico y sangriento de la palabra. Y los fanáticos, la historia nos enseña una y otra vez, son mucho más peligrosos que los cínicos". 5

Permítanme comentar que, mientras que Levy no tiene antecedentes religiosos, B Michael fue a una escuela religiosa, por lo que sabe bastante sobre judaísmo.

Ideología

Entonces, ¿quién tiene razón? Ambos, en cierto modo. Eso es lo que pasa con la ideología, que funciona mejor cuando la gente realmente cree en ella. Pero creen en una ideología particular cuando sirve a su propósito o satisface su necesidad, por lo que se necesita una analogía freudiana. La gente cree muy apasionadamente, pero no siempre son conscientes del motivo de sus creencias. Así es como funciona la ideología, y no funcionaría en absoluto si fuera solo un accesorio teatral.

De todas las ideologías, la más eficaz, la que funciona con mayor potencia, es la religión, y la segunda más potente es el nacionalismo. Si bien no soy un experto en estas cosas, me parece que la religión es tan poderosa porque se cree que está ordenada por fuerzas superiores a nosotros; como resultado, las personas sacrifican sus vidas por la causa de la religión; el martirio religioso está muy extendido. El nacionalismo también se ha cobrado un gran número de mártires. Esto se debe a que sus reivindicaciones parecen emanar no de los individuos, sino de la 'comunidad a la que todos pertenecemos'.

(Cuando Benedict Anderson habló de la nación como una “comunidad imaginada”, muchos lo malinterpretaron como que las naciones son imaginarias. Lo que quiso decir es que la idea de que la nación constituye una comunidad es imaginaria. No se puede conocer personalmente a todos los miembros de tu nación, como puedes dentro de tu comunidad local real).

Dejando eso de lado, la religión y el nacionalismo pueden combinarse para formar una ideología muy potente. Las personas que defienden esta ideología, los nacionalistas fanáticos religiosos, no constituyen en ningún caso la mayoría de la población israelí. Permítanme dar algunas estimaciones. En primer lugar, aquellos que se describen a sí mismos como judíos constituyen el 75 % de la población, mientras que los árabes constituyen el 20 % (el resto está compuesto por personas de varias otras autodescripciones).

Entre los judíos, el 43,1% se describen a sí mismos como 'laicos': es decir, no siguen ninguna práctica religiosa. Otro 33,4% dice que son 'tradicionalistas' (pueden seguir ciertas prácticas religiosas, pero no de manera consistente). El 10,1% son haredim, que no se adhieren al sionismo (muchos se oponen a él). Eso deja solo un 11,3% de la población judía que son sionistas religiosos.

Sin embargo, este pequeño porcentaje impone un precio político muy alto: a veces, un grupo relativamente pequeño puede ejercer una influencia muy marcada y ser muy importante en la fijación de la agenda. Un ejemplo es el Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte. El DUP y sus partidarios no representan una gran proporción de la población, ciertamente no en el Reino Unido en su conjunto. Pero ejercen una enorme influencia sobre la política del Reino Unido.

Pero no es sólo una cuestión de la considerable capacidad de la minoría sionista religiosa de pesar en el juego político. Se ha dicho que el colonialismo de asentamiento es como un gas: se expande para llenar todos los espacios disponibles. Esto se aplicó a América del Norte y Australia, y hoy se aplica a la colonización de Palestina, mientras hablamos. Se sigue expandiendo por varias razones. En primer lugar, hay un sentimiento de poder: podemos hacerlo, entonces, ¿por qué no lo hacemos y así nos volvemos más fuertes? Luego está la cuestión de la 'seguridad'. A medida que se expande el colonialismo de asentamientos, encuentra la resistencia de aquellos que están siendo excluidos, lo que resulta en que los colonos se vean a sí mismos como 'atacados' - ¡por sus víctimas! Esta es la dialéctica que exige someter a aquellos descritos en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos como "salvajes indios despiadados": es decir, los desposeídos que resisten a esos inocentes colonos. Y como consecuencia, el derecho a hacerse con tierras y recursos naturales codiciados.

Pero la expansión continua, que es una característica del colonialismo de asentamientos, no puede funcionar bien sin una justificación ideológica: esas necesidades por sí solas, descritas anteriormente, no son suficientes para brindar tal justificación. También existe la necesidad de apoyo de un 'poder superior' para justificar tal expansión. Este papel lo desempeñan los sionistas mesiánicos en Israel: son las unidades de comando altamente motivadas de la expansión sionista.

No se debe solo a su influencia política, como en el caso del DUP, sino también a que los sionistas mayoritarios no tienen una verdadera contrafuerza ideológica. El sionismo convencional tuvo un comienzo secular, pero incluso entonces tenía una raíz religiosa clandestina: comenzó como una versión secularizada de una ideología religiosa.

El sionismo afirma que los judíos son 'una nación', pero ciertamente no constituyen una nación en el sentido moderno. Es compatible con una sola religión: el judaísmo. Un converso al judaísmo es considerado miembro de la 'nación judía', mientras que un renegado del judaísmo no lo es. Así que el 'sionismo secular' nunca cortó sus raíces religiosas.

Los sionistas no se inspiraron en el Talmud, el texto central del judaísmo rabínico, sino en la biblia hebrea, la capa más arcaica del judaísmo. Como la mayoría de las religiones, el judaísmo es muy adaptable: tiene muchas capas y muchos componentes. Ha sufrido muchos cambios y transformaciones a lo largo del tiempo.

La parte más influyente del Talmud no se compuso en Tierra Santa, sino en Mesopotamia, el Irak de hoy. Debido a que el centro del judaísmo se había desplazado de Tierra Santa, existía el deseo de reenfocarlo fuera de Palestina. Se habían adaptado al hecho de que el judaísmo ya no era una religión basada en la Tierra Santa original.

Una evolución muy posterior, análoga, tuvo lugar en la comunidad judía de los Estados Unidos. Allí se adaptó al hecho de que se habían convertido en un foco esencial de la religión judía y esto se ejemplifica en la denominación mayor del judaísmo estadounidense, conocida como judaísmo reformado.

El documento fundacional de este movimiento, que data de 1885, reacciona muy negativamente al sionismo. Aunque el movimiento sionista aún no se había fundado oficialmente, el sionismo ya estaba en el aire en ciertas partes de Europa. Este texto es de la plataforma de Pittsburgh de 1885:

"Ya no nos consideramos una nación, sino una comunidad religiosa, y por lo tanto no esperamos ni un regreso a Palestina, ni un culto sacrificial bajo los hijos de Aarón, ni la restauración de ninguna de las leyes relativas al estado judío". 6

Esto es, si se quiere, es análogo a lo que establecieron los autores del Talmud de Babilonia: es decir, el judaísmo ya no se centra en Palestina; no somos una nación política, sino puramente una religión.

Los sionistas mesiánicos han tomado la ruta totalmente opuesta. Se esfuerzan ardientemente por revivir el culto sacrificial en un templo judío construido sobre las ruinas de los actuales santuarios musulmanes. Son capaces de jugar su peligroso juego de provocación porque creen apasionadamente en lo que están haciendo, mientras que otras corrientes del sionismo no tienen nada para contrarrestarlos.

Nacionalismo árabe

Permítanme hacer algunas observaciones sobre la relación entre nacionalismo y religión en el lado árabe. La situación aquí es bastante diferente.

Es cierto que la arabización y la islamización coincidieron en Palestina, que se volvió predominantemente musulmana al mismo tiempo que se hacía predominantemente árabe, alrededor del año 700 d.C. Sin embargo, no existe una conexión esencial duradera entre las dos: los países islámicos más grandes del mundo moderno no son árabes. Por el contrario, hay muchas minorías árabes no musulmanas, cristianas y otras, en los países árabes. De hecho, el nacionalismo árabe actuó como un contrapeso al panislamismo. Típicamente, el nacionalismo árabe moderno fue iniciado por no musulmanes. Era una alternativa al panislamismo. Uno de esos pioneros fue George Antonius, no musulmán, como puede deducirse de su nombre, y nativo del Líbano. Otro fue Michel Aflaq, un sirio.

Del mismo modo, entre los líderes palestinos ha habido muchos no musulmanes. George Habash era líder del Frente Popular, mientras que Nayef Hawatmeh encabeza el Frente Democrático Popular. Y, por supuesto, la última figura heroica es Shireen Abu Akleh, quien fue una firme defensora de la identidad palestina y reportera de Al Jazeera. Por lo general, en su funeral católico, que fue brutalmente atacado por la policía israelí, tanto un sacerdote católico como un importante clérigo musulmán rezaron. ¡No es algo que se esperaría  en el lado israelí!

Es cierto que el islamismo ha aparecido recientemente dentro del nacionalismo palestino, así como dentro del mundo árabe en general. Pero eso se debe a los fracasos políticos del nacionalismo árabe secular. Ha creado un vacío por el que la ideología islámica ha intentado meterse.

Sin embargo, la situación no es en absoluto paralela a la israelí. Permítanme mencionar la Cúpula de la Roca, el santuario islámico ubicado en el Monte del Templo. Pero no es solo un símbolo religioso: se convirtió en un símbolo nacional desde los primeros tiempos. Bajo el mandato británico, la Cúpula de la Roca fue un símbolo de Palestina: aparecía en el billete de la libra palestina y en los sellos postales de entonces. Se ha convertido en un foco del nacionalismo palestino para personas que no eran musulmanas.

Esta es una explicación de por qué los eventos que comenzaron el año pasado alrededor de al-Haram al-Sharif incluyeron no solo a musulmanes, sino también a palestinos de todo tipo."               

(Moshé Machover , veterano militante socialista antisionista israelí, Sin Permiso, 10/06/22)

22/1/21

El sufismo, ¿un remedio contra el radicalismo islámico?

 "El sufismo, dimensión esotérica del islam, es una experiencia espiritual profunda surgida en los albores de esta fe. El objetivo último del sufí es la anegación de su conciencia en la Divinidad a través de un camino en el que hay que seguir sucesivas etapas. Recitaba Rabi’a al-‘Adawiyya (717-801), una de las pocas mujeres sufíes de la historia antigua del islam los siguientes versos:

"Te amo con dos amores
Un amor hecho de deseo
Y el otro, el digno de Ti
El amor hecho de deseo me hace recordarte a cada instante
despojándome de todo lo que no eres Tú.
El amor digno de Ti
aparta de mis ojos los velos para verte".

Los sufíes se caracterizan por su sencillez y austeridad. Suelen ser críticos con el poder clerical y creen que el concepto de divinidad es fruto del pensamiento humano porque si no existieran las personas no habría dioses. A lo largo de la historia, destacados sufíes han defendido la unidad de las religiones. Decía al-Hallay (857-922): "Por mor de comprenderlas, mucho he reflexionado sobre las religiones, y las considero de un origen único con ramificaciones numerosas".

El murciano Ibn Arabi (1165-1240) afirmaba: "Mi corazón acepta todas las creencias. Prado es para las gacelas y convento para el monje, templo para ídolos, Kábila para peregrinos, tablas de Torá y libro del Corán. Profeso la religión del amor doquiera cabalguen sus monturas, pues el amor es mi sola religión y mi fe".

Defienden la libertad de conciencia y la unidad del universo. Dios, por lo tanto se manifiesta en sus criaturas, y cada una de ellas es un pequeño dios. El ser humano, en su opinión, goza de libre albedrío y es responsable de sus actos. Muchos sufíes, empujados por el carácter pragmático de su pensamiento, niegan la utilidad del rezo y la peregrinación a la Meca. Su preocupación, más bien, se orientaba hacia otras prioridades como la injusticia y la pobreza. Su máxima es acabar con los abusos del poder político y religioso, saciar el hambre de los pobres y ofrecerles una vestimenta digna.

La libertad es uno de los grandes valores del sufismo. El maestro sufí Abd al-Qader al-Yilani (1078-1166) proclamaba "un hombre íntegro no se somete a nadie, ni somete a nadie. No debe tener ninguna posesión ni ser poseído".

El sufismo rechaza la violencia, el radicalismo y el terrorismo. Gracias a los diferentes grupos sufíes, el islam se expandió en zonas del África negra, la India y el lejano oriente.

El salafismo y el radicalismo islámico, representados en las últimas décadas por Al Qaeda y DAESH e inspirados en el Jeque del islam Ibn Taymiyya (1263-1328), rechazan y condenan al sufismo y lo consideran una innovación inaceptable. Es la misma actitud del wahabismo, corriente político-religiosa seguida en Arabia Saudí desde el siglo XVIII y difundida en otros países del Golfo. Desde su aparición, los wahabíes han perseguido a los sufíes en los diferentes países del mundo musulmán. Los llaman kuffar, "infieles", porque, entre otras cosas, veneran a sus maestros y visitan sus tumbas. Los seguidores del wahabismo destruyen mezquitas sufíes, asesinan a sus hombres, toman a sus esposas como prisioneras y sus bienes como botín de guerra. A lo largo y ancho del mundo musulmán existen decenas de grupos sufíes o tariqas (vías o caminos), una especie de cofradías, cuyos seguidores se esfuerzan para encontrar la verdad espiritual. Algunos de los grupos más conocidos son: al-Qadiriyya, al-Sanusiyya, al-Ahmadiyya, al-Naqshabandiyya, al-Shadiliyya, etc.

 Con el auge del islamismo radical en los países de mayoría musulmana en las últimas décadas, muchos jóvenes se han refugiado en el sufismo, especialmente en los países del Golfo. Estos jóvenes justifican su elección con el argumento de que el sufismo estaba extendido en sus países antes de la aparición del wahabismo. Esta opinión encuentra seguidores en otros lugares como Egipto, pensando que es el mejor remedio contra los radicalismos y que podría ser el sustituto del islam político, un proyecto totalitario y extremista alejado de los valores del sufismo, que se encuentra más cercano a la tolerancia y la libertad. Pero no todo el mundo está de acuerdo con esta opción porque, según otros, hace falta un proyecto religioso-cultural y económico ilustrado y completo que adopten los diferentes gobiernos del mundo musulmán para erradicar el extremismo islámico.

El islam sufí es abierto, moderado en su pensamiento y en sus prácticas, y tiende a la paz y la convivencia. Justo por esta razón el sufismo encabeza la lista de los objetivos favoritos de los grupos yihadistas que asesinan a sus líderes y destruyen los mausoleos de sus figuras más destacadas. En 2016 Daesh publicó en las redes sociales un video que representa la salvaje ejecución del jeque sufí Sulayman Abu Hiraz, oriundo de Sinaí que tenía cerca de cien años.

Hay quien define el sufismo como el islam popular que suele interesarse por la política sin gran implicación. Los grupos y cofradías sufíes jugaron un papel importante en la lucha contra el colonialismo europeo en países como Egipto y el Norte de África. El emir Abd al-Qader al-Yazairi (1808-1883), héroe nacional argelino perteneciente al grupo sufí al-Qadiriyya, lideró la lucha de su pueblo contra el colonialismo francés. Lo mismo ocurrió con el líder Maa al-Aynayn en Mauritania en su lucha contra el colonialista francés o el grupo sanusí en Libia contra el colonialismo italiano.

Ciertos sectores del laicismo y el liberalismo, aunque en principio prefieren al sufismo frente al islamismo, lo observan con ojos críticos porque estos grupos en su mayoría se aíslan, huyen y no se enfrentan a la realidad de sus sociedades. Además, creen que los sufíes fueron utilizados por los colonialistas y los sistemas absolutistas como forma de adormilar a los pueblos. Pero lo cierto es que el sufismo es un modo de vida, una postura espiritual personal y minoritaria que nunca ha sido una práctica generalizada de masas a lo largo de la historia. El sufismo, a diferencia de los movimientos islámicos, no practica el proselitismo. Aquellos que se sienten interesados y atraídos por este pensamiento se pueden acercar al grupo para incorporarse de forma independiente. Además, un murid (discípulo) sufí necesita mucho tiempo y un gran esfuerzo para escalar los diferentes peldaños para alcanzar el grado de qutb (maestro). De ahí viene la dificultad de convertir el sufismo en un movimiento de masas que pueda tener una presencia efectiva en el mundo político, económico y social.

 En los últimos tiempos el sufismo ha atraído a muchas personas de otras religiones y culturas que abrazaron el islam desde la puerta de este pensamiento. El objetivo de la mayoría es encontrar por medio del sufismo la paz interior, la belleza espiritual y la necesidad de una convivencia con lo que los rodea. Recurren con frecuencia a los textos y las palabras de las figuras sufíes más destacados como al-Hallay, Rumi, Ibn Arabi…, palabras que suelen expresar sentimientos humanos que están por encima de cualquier religión, cultura o etnia. Textos alejados de todo tipo de odio, de enfrentamiento, de envidia o de rencor. Decía el fundador de al-Naqshabandiyya "tus manos están ocupadas con el trabajo y tu corazón menciona a la Divinidad". La gran lucha (yihad) del sufí no va dirigido al otro, al diferente, sino a su propio interior. Intenta purificarse por dentro, acercarse y unirse con la Divinidad. El sufí cree que el extremismo bebe de la esterilidad espiritual y de la falta de una moral profunda.

Después de los acontecimientos de Nueva York del 2001, muchos especialistas occidentales se centraron en el sufismo como una posible solución del radicalismo islámico. En 2007 el cantante francés de Rap Regis Fayette Mikano se convirtió al islam por medio del grupo sufí Budshisiyya de Marruecos y adquirió el nombre de Abd al-Malik. Este hecho llamó la atención de algunos estudiosos de las dos orillas del Mediterráneo que se preguntaron si el sufismo serviría como solución para los jóvenes procedentes de países de mayoría musulmana que viven en Europa y sufren de la marginación, del fracaso y del sentimiento de frustración. Una solución que evite que estos jóvenes caigan en las redes del radicalismo islámico. Alguno de estos especialistas ha depositado demasiado optimismo en este "despertar sufí" que se expande en el Norte de África desde Mauritania hasta Egipto y abarca países como Mali, Níger, Senegal, entre otros. Un sufismo que pretende, según muchos, mejorar la imagen del islam en el mundo, que ha sufrido un deterioro profundo por culpa de los grupos radicales y del islam político tanto suní como chií.

Es cierto que en un país como Marruecos, las autoridades han fomentado en las últimas décadas las corrientes sufíes y sus cofradías en detrimento del proselitismo chií, que procura encontrar un hueco en este país, y también frente al poder y la propaganda de los Hermanos Musulmanes y el salafismo que intenta extenderse entre la población. De hecho, un destacado personaje como Ahmed al-Tawfiq, ministro de los Bienes Píos y Asuntos Religiosos, pertenece a la cofradía Budshisiyya. Pero este optimismo no es compartido por todos los observadores, porque hay quien cree que el éxito del sufismo entre los jóvenes se debe a la desilusión en el ámbito político, económico y social. Es una especie de refugio y una huida de las duras condiciones que viven estos jóvenes.

 Se han organizado también encuentros y congresos sobre el tema, como el congreso celebrado en Nuakchot (Mauritania) el 8 de abril de 2015 bajo el lema "El sufismo, una garantía contra el radicalismo" y la conferencia internacional celebrada en Rabat los días 10 y 11 de junio de 2015 con el título de El papel de los sufíes en la protección de las sociedades del radicalismo. Participaron en dicho encuentro investigadores y académicos de cerca de veinte países.

En Egipto y después de la "revolución" o el levantamiento de 2011, Muhammad Salah Zayid fundó un partido político con el nombre de Hizb al-Nasr al-Sufi (Partido Sufí al-Nasr), como respuesta a los extremistas de las distintas confesiones religiosas.

También Estados Unidos se ha interesado por esta posibilidad. Varios centros de investigación han dado a conocer publicaciones que señalan la vía del sufismo como una posible solución del extremismo islámico. El Instituto Carnegie publicó un estudio en esta dirección que representa en cierta medida la visión de la Administración Norteamericana. El contenido de esta investigación anima a los gobiernos de países de Asia Central como Uzbekistán, Turkmenistán, Tayikistán, Kazajistá, etc. a fomentar y apoyar las confradías sufíes para hacer frente a los grupos fanatizados y al wahabismo. El Centro Nixson para los Estudios celebró en marzo de 2004 en Washington una conferencia para debatir la aportación del sufismo a la modernización y democratización del mundo islámico.

Quizá sea demasiada la esperanza puesta en el sufismo para reemplazar a los islamistas radicales, que cuentan con el apoyo de muchos estados y reciben una financiación generosa para seguir acumulando poder y para incrementar el número de simpatizantes. Los radicalismos religiosos disminuirán solo cuando haya un proyecto amplio que combine la educación laica con sistemas democráticos y cuando se corten los flujos financieros de los grupos radicales y colaboren todos los estados en la lucha contra ellos por ser enemigos de la Humanidad."

(Waleed Saleh Alkhalifa , miembro del Grupo de Pensamiento Laico, integrado además por Nazanín Armanian, Enrique J. Díez Gutiérrez, Francisco Delgado Ruiz, Pedro López López, Rosa Regás Pagés y Javier Sádaba Garay. Público, 19/01/21)

17/10/18

La Escuela de las Américas, famosa por el entrenamiento de asesinos latinoamericanos, anuncia con orgullo que la teología de la liberación fue "derrotada con la ayuda del ejército de los Estados Unidos"

"(...) Estados Unidos lanzó una guerra virtual contra la Iglesia, en forma más dramática en América Central en los años ochenta. La década estuvo enmarcada por dos eventos cruciales en El Salvador: el asesinato en 1980 del Arzobispo Oscar Romero, la "voz de los sin voz", y el asesinato de seis importantes intelectuales latinoamericanos, sacerdotes jesuitas, en 1989.

 Romero fue asesinado unos pocos días después de que enviara una carta elocuente al presidente Carter suplicándole que no enviara ayuda a la junta militar asesina, que [la] usaría "para destruir a las organizaciones populares que luchan para defender sus derechos humanos fundamentales", en palabras de Romero. 

 Así lo hicieron las fuerzas de seguridad en los estados dominados por Estados Unidos de la región, dejando a muchos mártires religiosos junto con decenas de miles de las víctimas habituales: campesinos pobres, activistas de derechos humanos y otros que buscan "defender sus derechos humanos fundamentales".

El ejército de los Estados Unidos se enorgullece de ayudar a destruir la peligrosa herejía que adoptó "la opción preferencial por los pobres", el mensaje de los Evangelios. 

 La Escuela de las Américas (renombrada como "El Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación de Seguridad"), famosa por el entrenamiento de asesinos latinoamericanos, anuncia con orgullo que la teología de la liberación fue "derrotada con la ayuda del ejército de los Estados Unidos". (...)"            (Entrevista a Noam Chomsky, C. J. Polychroniou,  Truthout, 31/08/18; traducción google)

2/3/15

Hay un rasgo común a los terroristas de Al-Qaida, de EI, o de ETA... son jóvenes incitados al delirio homicida por viejos

"Es difícil pasar cierto tiempo en hospitales o clínicas y no reflexionar un poco, aunque sea superficialmente, sobre la fragilidad humana. Se hace evidente lo vulnerables que somos, la enorme cantidad de agresiones internas o externas que pueden convertirnos a cualquiera en una pavesa gimoteante y estremecida de dolor.

 Y ante esa evidencia que a todos nos amenaza y a casi todos nos alcanza, antes o después, resulta asombrosa la afición que algunos de nuestros semejantes muestran por asesinar al prójimo, incluso con refinamientos atroces, y luego enorgullecerse de ello como si se tratara de una hazaña.

 ¡Qué afán por competir en crueldad con la naturaleza! ¡Qué impaciencia, cuando para el mayor exterminio de seres humanos basta con aguardar a que transcurra un siglo! Y sobre todo qué ausencia suicida de simpatía ante formas de agonía ajenas que prefiguran y confirman la inevitabilidad de la nuestra.

Fue en la televisión de un cuarto de hospital donde vi el testimonio filmado por sus satisfechos autores de la ejecución del piloto jordano que cayó en las garras del Estado Islámico (EI): dentro de una jaula, quemado vivo por un reguero de fuego que se le acercaba sin que lo pudiera evitar… Es inmediato –y quizá ingenuo– preguntarse qué tipo de persona es capaz de hacer algo así.

 Alguien como usted o como yo, ay, sin duda, que come y caga y se rasca y sueña por las noches. Alguien que se considera especialmente religioso y obligado por sus creencias vehementes a castigar a su prójimo de manera tan indecible, no diré ‘inhumana’ porque ya sabemos que la humanidad incluye también tales aberraciones.

El pensador inglés Richard Dawkins, fogoso abogado del ateísmo, resume el problema así: «En el mundo hay personas buenas que hacen cosas buenas y personas malas que hacen cosas malas. Para que las personas buenas hagan cosas malas, hacen falta las religiones». Por supuesto habría que añadir «y las ideologías políticas», porque los campos de exterminio nazis, el Gulag, Guantánamo, el terrorismo etarra y tantas otras coartadas para la sevicia humana no pueden olvidarse.

 Lo que yo pongo en duda es que sean ‘buenas personas’ las que así se dejan pervertir por dogmas exterminadores de una u otra impronta. Hace falta, me parece, una mancha negra interior previa, un agujero fatal en el alma donde debía estar lo que nos defiende contra los peores impulsos… Mi amigo Cabrera Infante solía decir que el asesino suele serlo antes de haber encontrado su pretexto para asesinar.

Pero quienes matan por motivos personales (los celos, como el atribulado Otelo, la ambición, como Macbeth, la venganza, como Hamlet, etc…) son conscientes de que toman una decisión cuya responsabilidad, por muchas justificaciones que le busquen, recae innegablemente sobre ellos mismos y su conciencia.

 En cambio, quienes cometen sus crímenes movidos por creencias religiosas o ideológicas delegan esa responsabilidad en alguna entidad superior (sea la divinidad, algún profeta o líder religioso, el Pueblo, el progreso histórico, incluso la Civilización en ciertos casos) de la que se sienten simples ejecutores y a la que deben obediencia. Ellos están en la verdad y su forma de demostrarlo es borrar de la faz de la tierra, de manera ejemplar si es posible, lo que impide la propagación de la verdad.

El exterminio se convierte en una especie de verificación contundente, en el ‘quod erat demonstrandum’ de su dogma, lo cual les absuelve de toda culpa personal. En vano Sebastián Castellio argumentará contra Calvino hasta el martirio, diciendo «matar a un hombre no es nunca defender una doctrina, es solo matar a un hombre» (lo narra con admirable precisión y rigor Stefan Zweig en ‘Castellio contra Calvino’) y señalando que por la vía homicida nunca se refuerza ninguna convicción, por respetable que sea. Como señaló certeramente Sánchez Ferlosio, nadie más peligroso que el que ha decidió ‘cargarse de razón’: una vez bien cargado, que se dispare antes o después con resultados letales es inevitable…

Hay un rasgo común a los terroristas de Al-Qaida o EI, que comparten también con los asesinos etarras y, si nos remontamos en el tiempo, con los más brutales nazis o bolcheviques, incluso con los jacobinos que protagonizaron el Terror en la Revolución francesa: su juventud.

En prácticamente todos los casos apenas rebasan los veinte años y algunos ni siquiera han llegado a cumplirlos. Quienes les incitan al delirio homicida son adultos o incluso viejos abominables (esos ancianos que reclaman de los jóvenes la violencia que ellos no pueden ya llevar a cabo, no hay nadie peor) pero ellos mismos, los feroces verdugos, son de una juventud desoladora, desesperada.

Tienen la edad truculenta en la que no se cultivan ideales, sino que los ideales nos poseen; la edad en la que aún se siente uno tan inmortal que ni siquiera le importa inmolarse, la edad vigorosa que no simpatiza con la debilidad y sus padeceres sino con el huracán que arrasa sin miramientos. 

Son implacables como los niños maleducados a quienes la experiencia de los años aún no ha podido domesticar. Y a veces envejecen sin arrepentirse, por nostalgia de aquella época obtusa y aciaga en que fueron crueles como dioses."              (EL CORREO 22/02/15, FERNANDO SAVATER, en Fundación para la libertad)

25/3/13

El asesinato por razones religiosas es el que más cerca está del asesinato político

"Una diputada de bildu dijo el otro día que los crímenes de ETA habían sido políticos. Enseguida se le echaron encima. Comprendo la reacción porque durante algún tiempo también fue la mía. El calificativo de político aplicado al asesinato es, aparentemente, un modo de ennoblecerlo: la política es la región áurea del asesinato. 

Semejante distinción tiene su correlato en las cárceles: los delincuentes políticos han gozado siempre de autoridad, y de privilegios, respecto de la chusma que mata por razones estrictamente personales.

Pero yo creo que la diputada tiene razón. Los asesinatos etarras fueron políticos. Como lo fueron los asesinatos nazis, por poner uno entre tantos ejemplos posibles. Y eso es lo peor que tienen.

El asesinato político es el único que escapa radicalmente a lo personal. Los crímenes que tienen por objeto el dinero, el honor o el sexo se producen en nombre de uno mismo y no aspiran a ningún homenaje.

Aunque traten de mentir sobre ellos, aunque busquen atenuantes a su condena, los individuos asumen su responsabilidad y no tratan de presentar sus crímenes (salvo en tangos algo cargados) en nombre del bien: saben que actúan en nombre del odio, la codicia o la rabia.

 El asesinato por razones religiosas es el que más cerca está del asesinato político, porque el asesino actúa en tanto que fiel de una determinada cofradía, y asimismo en nombre de un bien eterno. 

Pero el asesino religioso obtiene un tangible beneficio personal, tópicamente ejemplificado en las decenas de huríes bañadas en leche que le esperan al otro lado de la vida, que no está presente en el crimen político. Hasta el punto de que vaya uno a saber si, en realidad, no se trata de un mero crimen económico, destinado a la mejora del nivel de vida.

El asesino etarra no mató en nombre propio, sino en nombre de una patria, por resumir su idea. Desde Ferlosio sabemos que su principal procedimiento era la deshumanización de la víctima: el asesino no disparaba sobre una nuca sino sobre el Estado. Pero no acabaría de comprenderse bien el proceso si no extendiéramos la deshumanización al que dispara. Como también en Thatcher: «Disparé yo». 

 Es decir el Estado. Nadie, para lo que ahora nos ocupa. El asesino político trata de proveerse de un complejo estatus de inexistencia. No maté yo, sino las circunstancias. Y es lógico que cuando las circunstancias cambien sea hasta el propio crimen el que empuje para desaparecer del escenario de la memoria."          (EL MUNDO 19/03/13, ARCADI ESPADA, En Fundación para la Libertad)

1/6/11

"Una buena ideología, una causa fetén, no sólo justifican cualquier barbaridad, sino que dan un subidón a quien mata"

"Por naturaleza o diseño genético el ser humano tiende a ser bueno o, al menos, a mantener una relación sostenible con los restantes miembros de su especie. Por este motivo, la solidaridad, el respeto y, en general, las buenas obras, no requieren justificación.

Se hacen porque sí. En cambio, para cargarse a una persona hace falta un motivo de cierta envergadura, y si el objetivo es una colectividad, lo que hace falta es una ideología. Y para esta función, casi todas valen.

Ahora bien, los actos humanitarios hay que hacerlos a golpe de buena voluntad, normalmente quedan sin recompensa y además suelen ser aburridos. Saludar en el ascensor, ceder el asiento a un anciano o cuidar a un enfermo no son actividades estimulantes.

Por el contrario, una buena ideología, una causa fetén, no sólo justifican cualquier barbaridad, sino que dan un subidón a quien mata o a quien se inmola berreando eslóganes. El problema es que, a diferencia de las buenas obras, que son labor menuda y pasan sin dejar rastro perceptible, las ideologías enseguida alzan el vuelo; los profetas son sustituidos por aprovechados, salvo que los propios profetas decidan hacer doblete, y el propósito inicial deriva en un aparato jerarquizado que a menudo actúa con voluntad propia, incluso contra los planes de sus propios adherentes.

Como ya no hay responsabilidad individual, pasar a las vías de hecho cuesta poco. Entonces alguien ha de salir a decir que no era eso, que ha habido un problema de interpretación. Y a mesarse las barbas." (EDUARDO MENDOZA: Interpretación. El País, 20/09/2004)

7/5/10

El poder es violencia...

"György Dragoman:

- Poder. "El resultado del poder es la violencia, y de la violencia, la maldad. El poder es algo que casi todo el mundo quiere tener. Pero hay sociedades en que esto se convierte en algo más importante, como las dictaduras. El poder siempre apunta hacia la violencia". (El País, ed. Galicia, cultura, 27/03/2010, p. 37)

Las transgresiones de Jesús. Juan Arias disecciona en su nuevo libro los enigmas y la marginalidad del profeta de Nazaret

"Analizando, sin embargo, los textos antiguos bajo otra luz, se puede deducir que, a pesar de que usaba el lenguaje y la cultura de su tiempo, que eran fundamentalmente religiosos, Jesús mira más lejos. Tiene otras intuiciones que no son puramente religiosas, sino de transformación de la especie humana. Habla a los hombres de su tiempo como si se dirigiera a una sociedad diferente, que ha superado las debilidades y los límites de lo humano. Quizá por ello muchos analistas bíblicos suelen afirmar que su mensaje es "utópico".

En realidad es mucho más que eso. Siempre ha resultado intrigante que tanto las palabras como los actos de Jesús trazan una línea de ruptura absoluta con lo actual. (...) Su mensaje trasciende lo cotidiano y quizá por eso no lo entienden ni siquiera cuando habla con parábolas. Sus propios familiares creían que estaba loco. Las autoridades judías del templo y las civiles y políticas tampoco lo comprenden y por eso acaban uniéndose para condenarle a muerte. Queda perplejo ante él incluso Pilatos, que confiesa no ver en aquel profeta delito alguno.

(...) Era el hombre del antipoder y de la antiviolencia. La paradoja es que los únicos que parecían entenderle, o por lo menos intuir su originalidad, eran los marginales de la sociedad, aquellos que no tenían nada que perder: lisiados, leprosos, cojos, ciegos, mudos, endemoniados, prostitutas y, en general, todas las mujeres. Aunque en especial una, la gnóstica Magdalena, que pudo haber sido su compañera sentimental e incluso la madre de sus hijos y a la que los apóstoles miraban con desconfianza, porque sabían que ella conocía los secretos del Maestro que a ellos les escondía.

No es posible analizar los cuatro evangelios canónicos, los únicos que la Iglesia considera inspirados por Dios, sin tener en cuenta también los evangelios gnósticos, descubiertos hace poco más de sesenta años, todavía poco estudiados y que el catolicismo rechaza como herejes, quizá porque intuye que guardan todavía secretos no desvelados sobre la verdadera personalidad del profeta de Nazaret y de su doctrina. Los escritos gnósticos pueden ofrecer una lectura nueva de los evangelios canónicos en lo relacionado con el anuncio de Jesús de un nuevo reino.

Este concepto, visto a la luz de estos escritos, ya no se refiere a una nueva forma religiosa ni siquiera a una nueva ética superior a la judía, sino a algo mucho más inédito y revolucionario: un salto de la actual especie humana a otra diferente que no se funde en los cánones de la violencia. Jesús sería entonces el encargado de desvelar el flamante rostro de esta humanidad conforme al conocimiento y sabiduría gnósticos y lo hizo en parte en los secretos que reveló en exclusiva a María Magdalena.

(...) No hay duda de que Jesús quiebra y desobedece todas las reglas y paradigmas de la sociedad. El oscuro profeta de la minúscula aldea palestina de Nazaret parece dirigirse a hombres y mujeres de otra especie humana aún por venir. Quizá él, con la fuerza del amor desinteresado que movía su vida, se sentía un ciudadano de ese nuevo mundo sin violencia de la que acabó siendo víctima inocente e inevitable. ¿Significa esto que Jesús no se dirigía a los hombres de su época, a esta raza humana? De ningún modo.

Jesús habló también para nosotros, los humanos violentos y ambiciosos, proclives a usar los mecanismos del amor para nuestro provecho. El ser humano puede mejorar. Y de hecho algunos, empezando por el propio Jesús víctima de la violencia, han alcanzado la sublimidad del amor por él propuesto. Sin embargo, sus intenciones y miras iban más allá y nos indicó que el gran secreto que estaba desvelando era que aquella locura de un mundo sin violencia no era pura utopía, algún día otros seres humanos, se llamen como se llamen, podrían lograrlo." (El País, Domingo, 14/03/2010, p. 14)

9/1/09

El terrorismo y el Islam

"2. ¿El yihad, sexto pilar del islam? (...)

Se habla con ligereza y sin matices de terrorismo islámico, vinculando, unas veces inconscientemente y otras a conciencia, terrorismo con islam, cuando es terrorismo de Al Qaeda y de otros grupos extremistas. El terrorismo de estas organizaciones no puede ser identificado con el islam, aun cuando apele a Dios para su justificación, como tampoco se identifica el terrorismo de Estado de Bush con el cristianismo, aun cuando él se declare cristiano y diga que actúa en nombre de Dios.

La Junta Islámica de España emitió en marzo de 2005 una fatwa contra Osama Bin Laden, Al Qaeda y cuantos pretenden fundamentar el terrorismo en el Corán o la Sunna. Según la fatwa, el islam rechaza el terrorismo en todas sus manifestaciones, sea que cause la muerte sea que atente contra personas inocentes o sus propiedades. Los atentados terroristas reivindicados por autodenominados "musulmanes", sigue diciendo la Junta Islámica de España, perjudican gravemente al islam, a quien miméticamente se asocia con la violencia. Asimismo, generan en la ciudadanía una imparable espiral de islamofobia.

Quienes cometen dichos actos violentos están transgrediendo las enseñanzas del Corán y se tornan apóstatas de su religión. Es el caso de Bin Laden y su organización Al Qaeda, responsables de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y del 11 de marzo de 2004 en Madrid.

La fatwa considera deber de todo musulmán luchar activamente contra el terrorismo. Pide al Gobierno español y a los medios de comunicación que no utilicen la palabra islam o islamista cuando se refieran a los malhechores responsables de los atentados terroristas, ya que no es conforme a derecho." (El País, Domingo, 28/12/2008, p. 16)