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6/8/24

La internacional ultra y la boxeadora monstruo... La extrema derecha agita un bulo contra la boxeadora olímpica Imane Khelif, a la que acusa de ser un hombre... La polémica sobre el combate entre la boxeadora italiana Angela Carini y la argelina Imane Khelif ha sido una muestra de la capacidad de la extrema derecha global para marcar el paso de la opinión pública a través del odio, la mentira y la desinformación... La boxeadora argelina Imane Khelif no lo sabe pero ella solo es un significante que el fascismo usa para asentar en la sociedad su visión de mundo y hacer hegemónico su ideario contra la diversidad. La necesidad de identificar el paradigma del monstruo en una boxeadora argelina, falsamente identificada como trans, provoca el miedo en la sociedad y funciona de un modo perfecto para la ofensiva ultrarreaccionaria al transmitir su discurso de odio a través de una guerra cultural que sirva para engrasar su ideología entre los todavía no convencidos (Antonio Maestre)

 "La ofensiva ultra hacia “lo trans” como elemento simbólico de la degeneración de occidente es seguida por los tontos útiles que dentro del progresismo han hecho de su vida un ejercicio constante de activismo y odio al colectivo trans

La extrema derecha agita un bulo contra la boxeadora olímpica Imane Khelif, a la que acusa de ser un hombre

Lo monstruoso es el significante perfecto de lo degenerado. La modernidad es degeneración y la tradición la voluntad de dios, lo correcto, lo ordenado, la vía natural. La boxeadora argelina Imane Khelif no lo sabe pero ella solo es un significante que el fascismo usa para asentar en la sociedad su visión de mundo y hacer hegemónico su ideario contra la diversidad. La necesidad de identificar el paradigma del monstruo en una boxeadora argelina, falsamente identificada como trans, provoca el miedo en la sociedad y funciona de un modo perfecto para la ofensiva ultrarreaccionaria al transmitir su discurso de odio a través de una guerra cultural que sirva para engrasar su ideología entre los todavía no convencidos.

La polémica sobre el combate entre la boxeadora italiana Angela Carini y la argelina Imane Khelif ha sido una muestra de la capacidad de la extrema derecha global para marcar el paso de la opinión pública a través del odio, la mentira y la desinformación. El bulo sobre la transexualidad de la boxeadora nació de un canal de telegram ruso y fue posteriormente difundido por una agencia de noticias rusa y sirvió a la fascista Giorgia Meloni para usar el caso en su país e instrumentalizarlo políticamente al enfrentarse a una boxeadora italiana. Después de que el agitprop putinista lo lanzara y Meloni lo usara, el resto vino en cascada. Javier Milei, Isabel Díaz Ayuso, los ultras europeos y el feminismo tránsfobo hispano hizo el resto. Golpear a una boxeadora se convirtió en viral para hacer un favor al plan ultraconservador del fascismo global para acabar con la diversidad en las sociedades europeas.

Lo que separa Ucrania lo une el odio al progresismo. Giorgia Meloni y Vladimir Putin tienen la misma visión sobre la diversidad en la sociedad. La visión ultraconservadora que ambos tienen de lo que debe ser la familia, la sexualidad, el género y la multiculturalidad confluye en los bulos, la mentira y el odio vertidos a una boxeadora argelina. Es muy posible que muchos de los que difundieron el último bulo tránsfobo sobre la identidad de la boxeadora argelina no tuvieran ni idea que estaban formando parte de manera involuntaria de una red de difusión del ideario putinista ultrarreaccionario. Pero que no lo supieran no significa que no sea así y que ejercieron como proxis del plan maestro de Vladimir Putin para desestabilizar las democracias liberales a través del descrédito de los valores de respeto, libertad y pluralidad que pretendemos defender.

En un discurso que Vladimir Putin realizó el día antes de su reunión anual ante la Duma expresó cuál era el enemigo principal al que Rusia se enfrentaba, y no, no era la OTAN, sino la ideología de género y la diversidad: “Como principal objetivo eligen por supuesto a la gente joven y a nuestra generación más joven, Y también mienten constantemente. Dan la vuelta a los hechos históricos. No cesan los ataques a la cultura rusa. A la iglesia ortodoxa y a otras organizaciones religiosas de nuestro país. Mirad lo que están haciendo con su pueblo. Destruyen la noción de familia. Destruyen la identidad cultural y nacional. Los abusos a niños, incluso la pedofilia. Son vistos como algo normal. Me gustaría decirles, miren la sagradas escrituras, de otros libros sagrados. Todo queda dicho ahí, incluyendo el hecho de que la familia es la unión de un hombre y una mujer. Pero incluso esos textos sagrados están siendo revisados. La iglesia anglicana quiere incluir la visión de un dios de género neutro. Qué puedo decirles, que dios los perdone.”

Ese discurso es la base fundamental de la ideología reaccionaria hasta el punto que fue defendido en España por Disenso, el órgano de propaganda de Vox, creando un pequeño cisma en aquel momento en el partido de ultraderecha porque en aquel momento les interesaba primar su visión interesada atlantista. Eso ya no pasa, ahora no, que tras unirse al grupo de Patriotas Europeos de Viktor Orban no tienen ningún problema en defender sin tapujos que su visión ideológica es la misma que la de Vladimir Putin.

La ofensiva ultra hacia “lo trans” como elemento simbólico de la degeneración de occidente es seguida por los tontos útiles que dentro del progresismo han hecho de su vida un ejercicio constante de activismo y odio al colectivo trans. Su prioridad no es establecer un debate ético y filosófico sobre el género, sino focalizar su frustración en un discurso de odio ante el colectivo trans por la pérdida de poder y la incertidumbre ante un futuro donde sus ideas no son tenidas en cuenta ni aceptadas como una ley universal. Puede que hubiera un tiempo donde el debate sobre el género fuera un honesto ejercicio intelectual sobre la deriva del feminismo, pero aquel tiempo ya pasó, la internacional reaccionaria que querría ver a toda mujer convertida en una tradwife que se dedicara únicamente a cocinar y dar hijos y placer a los hombres está usando el odio al colectivo trans y los mensajes de ese feminismo tránsfobo como correa de transmisión de una visión ultraconservadora del mundo. Es tiempo de cavar una trinchera entre aquellos que solo entienden el mundo como los dioses, católicos u ortodoxos, y quienes entienden la sociedad como un lugar donde cabe la pluralidad, la diversidad y el respeto estricto de los derechos humanos. Defender a una boxeadora argelina del odio es una manera de cavar esa trinchera."                 (Antonio Maestre , blog, 03/08/24)

4/8/24

Hay casos anteriores de atletas mujeres con test de XY. Le sucedió en 1985 a la española María José Martínez Patiño, que tiene un síndrome que la hace insensible a los andrógenos, las hormonas masculinas: sus cromosomas son de hombre, pero su cuerpo no sabe administrar la testosterona, por lo que no desarrolla todos esos rasgos fisiológicos externos que les suponemos a los hombres: ni pene, ni vello, ni más musculatura. Patiño ganó su caso y pudo volver a competir como mujer... a la bicampeona olímpica de 800 metros Caster Semnya, la Federación le exige desde 2018 someterse a un tratamiento hormonal para reducir su nivel de testosterona —su organismo produce más de esta hormona de lo que considera la ciencia habitual en una mujer— para poder competir en las pruebas entre los 400 y los 1.500m... compareció ante el Tribunal de Derechos Humanos el pasado mayo, con el caso aún abierto y en estudio

 "Me dolió mucho, nunca me habían dado un golpe tan fuerte”, decía la italiana Angela Carini tras dos golpes de la argelina Imane Khelif que desajustaron su casco. 

En 46 segundos, la boxeadora abandonaba el combate con un fuerte dolor en su nariz. Y lloraba de rodillas. “Puse fin al combate porque después del segundo golpe, después de años de experiencia en el ring y una vida de lucha, sentí un fuerte dolor en la nariz. Dije: ‘es suficiente. Ya hay boxeadoras que están diciendo que no van a subir al cuadrilátero porque esto no es jugar en igualdad de condiciones”, aseguró la italiana tras el combate. Pero el nombre de Khelif no ha resonado por su victoria y pase a cuartos de final, sino por la controversia que se generó el año pasado y en la que se ha visto sumida la boxeadora tras críticas y rumores sobre su identidad de género. En el Mundial de 2023, junto a la taiwanesa Lin Yu-ting, fue descalificada por la Asociación Internacional de Boxeo (IBA) por no encajar en los criterios de elegibilidad y exceso de testosterona. Sin embargo, ambas boxeadoras siempre han competido en las categorías femeninas. “Todas las atletas que compiten en categoría femenina cumplen con las reglas de elegibilidad de la competencia”, aseguró el portavoz del COI, Mark Adams. Además, los libros de reglas para estos Juegos están basados en la versión de los Juegos de Río 2016, y que también funcionaron para Tokio 2020. “Son mujeres en sus pasaportes y se establece que así es, que son mujeres. Es más, recordaría que esto afecta a gente real y que, por cierto, no es una cuestión transgénero. Me gustaría que quedara absolutamente claro”, añadió Adams.

Hasta el año pasado, tanto Khelif como Yu-ting, desarrollaron su carrera con normalidad, aunque siempre perseguidas por los estereotipos de género y las dudas. “Han competido y siguen compitiendo en la competición femenina. Han perdido y han ganado contra otras mujeres a lo largo de los años”, aseguró Adams. Ambas participaron en Tokio 2020 sin ningún problema —Khelif llegó a los cuartos de final—, y también en las competiciones IBA desde su debut. Yu-ting ganó el mundial de 2018 y también el de 2022, año en el que Khelif quedó segunda. Todo hasta el Mundial de 2023 en Nueva Delhi, India: ambas mujeres fueron descalificadas por la IBA justo cuando Khelif iba a disputar la final y Yu-ting, que perdió en semifinales, ya tenía el bronce. “Las atletas no se sometieron a un examen de testosterona, sino que fueron sometidas a una prueba separada y reconocida, por la que los detalles siguen siendo confidenciales. Esta prueba indicó de manera concluyente que ambas atletas no cumplían con los criterios de elegibilidad necesarios y se encontró que tenían ventajas competitivas sobre otras competidoras”, ha asegurado la IBA en un comunicado este jueves. El presidente del organismo, Umar Kremlin, llegó a asegurar en aquel momento a la agencia rusa TASS que “varios atletas intentaron engañar a sus compañeros y fingieron ser mujeres”. Y añadió: “Según los resultados de las pruebas, tienen cromosomas XY”.

Hay casos anteriores de atletas mujeres con test de XY. Le sucedió en 1985 a la española María José Martínez Patiño, que tiene un síndrome que la hace insensible a los andrógenos, las hormonas masculinas: sus cromosomas son de hombre, pero su cuerpo no sabe administrar la testosterona, por lo que no desarrolla todos esos rasgos fisiológicos externos que les suponemos a los hombres: ni pene, ni vello, ni más musculatura. Patiño ganó su caso y pudo volver a competir como mujer tras el calvario.

Lo mismo que la argelina y la taiwanesa. Tras el Mundial, ambas boxeadoras continuaron compitiendo, y consiguieron su billete a París 2024 en sus respectivos clasificatorios. La IBA había sido el máximo organismo del boxeo amateur, pero a partir de los Juegos de Tokio, el COI pasó a asumir el mando de la competición, por lo que aceptó la participación de ambas atletas al haber obtenido su plaza. Según la base de datos del Comité Olímpico, Khelif fue eliminada de su pelea por el oro en India por niveles elevados de testosterona, mientras que, en el caso de la taiwanesa, fue por “una prueba bioquímica”. Tras el revuelo generado, el pasado miércoles, el Comité Olímpico y Deportivo Argelino denunció en un comunicado los “ataques maliciosos y no éticos” dirigidos a Khelif “por parte de algunos medios extranjeros”. “Estos intentos de difamación, basados en mentiras, son totalmente injustos”, aseguró el organismo.

Deportistas como la extenista Martina Navratilova o la nadadora Sharron Davies, junto a las organizaciones del Consorcio Internacional del Deporte Femenino y otras asociaciones, se han dirigido mediante una carta al presidente del COI, Thomas Bach, para que investigue “con urgencia la elegibilidad” de las dos boxeadoras para competir en pruebas femeninas, además de solicitar que se “restablezca la prueba de determinación del sexo con hisopo en la mejilla […] con el fin de garantizar equidad, dignidad e integridad en las competiciones olímpicas femeninas”.

Desde Tokio 2020, algunos organismos deportivos como la Federación Internacional de Natación, de Atletismo y también la Unión Ciclista Internacional, actualizaron sus normas de género, prohibiendo que atletas que no hicieron su tránsito antes de los 12 años participasen en competiciones femeninas. Y, en el caso concreto del atletismo, también se han endurecido las normas sobre aquellos atletas con diferencia en el desarrollo del sexo. El caso más mediático es el de la bicampeona olímpica de 800 metros Caster Semnya, a quien la Federación le exige desde 2018 someterse a un tratamiento hormonal para reducir su nivel de testosterona —su organismo produce más de esta hormona de lo que considera la ciencia habitual en una mujer— para poder competir en las pruebas entre los 400 y los 1.500m. Tras años de lucha en el juzgado y acosada por debates sobre su aspecto físico, compareció ante el Tribunal de Derechos Humanos el pasado mayo, con el caso aún abierto y en estudio.

Un debate sobre la inclusión de atletas con variaciones hormonales en las competiciones que ahora persigue a las boxeadoras. Khelif sigue fija en su objetivo, lejos de las polémicas, y disputará los cuartos de final, mientras que Yu-ting se medirá este viernes a la uzbeka Turdibekova. Su lucha seguirá dentro del ring, pero también fuera."              (Irene Guevara , El País, 01/08/24)

 

"En su empeño para encuadrar en la estructura binaria de sus competiciones (categoría masculina, categoría femenina) la complejidad de la vida y los géneros, las organizaciones deportivas siempre han establecido formas para evitar que los hombres, más fuertes, más resistentes, más rápidos, participaran y arrasaran en pruebas femeninas. 

Se trataba, en teoría, de luchar contra el fraude y por la igualdad en las pistas, pero siempre la realidad tan tozuda se lo complicó.

Inicialmente el método para distinguir a hombres de mujeres era puramente visual y humillante. En los años 60 del siglo pasado, antes de las competiciones, las mujeres desfilaban desnudas ante un grupo de expertos que examinaban que no tuvieran atributos sexuales masculinos. Cuando la mujer cobró cierto poder, en los años 80, el método se sustituyó por un análisis de laboratorio aparentemente infalible y mínimamente invasivo, el del cromosoma. La aparición en una muestra del cromosoma XY significaba que esa sangre pertenecía a un hombre y no a una mujer y se le excluía de la competición. Pero el método también cometía errores, como comprobó en su cuerpo y demostró la atleta española María José Martínez Patiño.

“Siempre habrá hombres y mujeres, pero la diferencia entre los sexos no es blanco o negro, una línea clara y definida como enseñan en las clases de biología”, declaraba a este diario en 2015 Martínez Patiño, quien fue excluida de la Universiada de Kobe en 1985 por tener una Y en su cromosoma, el índice de la masculinidad. Pese a ello, Martínez Patiño, de 57 años, es mujer, se siente mujer y vive como mujer. Tuvo vetada la competición durante varios años, hasta que después de varias demandas victoriosas logró incluso que la prueba del cromosoma se dejara de lado. “Si no mueres por algo, te haces más fuerte”, afirma Patiño, una pionera que luchó para ser readmitida por la IAAF, lo que consiguió, y que se revocara la prueba del cromosoma, lo que también logró.

Cada federación buscó una forma propia de discriminar los participantes. La IAAF eligió la fórmula de la testosterona, que intentaba eludir el debate del género: quien quisiera competir en categoría femenina debería simplemente tener un nivel de testosterona inferior a 5 nanomoles por litro de sangre. Esta norma frenó en un principio a Semenya, pero fue vetada transitoriamente tras una demanda de la india Dutee Chand por el mismo Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) que acaba de reaprobarla. “Lo de la sobreproducción de testosterona tiene su razón, porque si la testosterona no ayudara a mejorar el rendimiento, ¿por qué, entonces, dopaban a las niñas en la URSS y en la RDA con anabolizantes? Pero el asunto de la feminidad es mucho más complejo, no se puede reducir a la testosterona”, dice Patiño. “Hay un grupo de investigación de Brighton que está trabajando con el apoyo del COI, analizando la influencia real de la testosterona en la gente intersexual y transgénero”.

“Mi caso no era como el de Semenya, cuyo organismo sí que es sensible a la sobreproducción de testosterona”, explica la exatleta gallega, quien tras dejar el atletismo se doctoró en Ciencias del Deporte, ha investigado en la universidad UCLA, ha publicado en la revista científica The Lancet y es profesora en la Universidad de Vigo. Colabora con el COI. “Somos una de cada 20.000 mujeres las que tenemos lo que se llama insensibilidad a la testosterona: nuestro organismo produce la hormona masculina, pero los receptores que deben oírla para hacer del nuestro un cuerpo de hombre no funcionan y somos mujeres”. 

(Carlos Arrivas, El País, 02/05/19)

26/1/23

Yo apoyo la ley trans, pero... Carta abierta a Irene Montero

 «Sra. Ministra Irene Montero:

He oído que usted va afirmando -en cuantos foros comparece- que las feministas nos oponemos a la Ley Trans porque somos «tránsfobas».

Déjeme decirle que, al menos por mi parte, y -me consta- por parte de muchísimas feministas que conozco, nada puede estar más alejado de la realidad. Antes al contrario: muchas estaremos encantadas de apoyar esa ley, porque -como siempre ha hecho el Feminismo- nos solidarizamos con otras luchas, ya que odiamos la discriminación. Demasiado la seguimos sufriendo en nuestras propias carnes. Por tanto, nada hay que objetar a la voluntad política de que se amplíen los deseos, expectativas, calidad de vida, etc. del colectivo LGTBI+, como los de cualquier otro colectivo discriminado. Y, por mi parte (no puedo hablar en nombre de otras compañeras), tiene mi apoyo más decidido para llevar a cabo tal política, aprobando la Ley Trans.

Pero (siempre hay un pero), como debe saber, a las feministas nos preocupan los derechos de las mujeres y no retroceder un ápice en los ya conseguidos. Por eso, para comprometer mi apoyo al proyecto de Ley Trans, es suficiente con que garantice que los derechos de las mujeres (y también los de la infancia), no se verán comprometidos. Espero que comparta conmigo que velar por dichos derechos, en ningún caso puede ser considerado «transfobia».

Veamos algunos ejemplos de las cuestiones que, una vez salvadas con su garantía personal y recogidas en el texto del proyecto, me permitirían dar mi total apoyo a la Ley Trans:

  • Basta con que garantice que las mujeres somos, como dicen la biología y la ciencia -e incluso la RAE- las hembras humanas adultas. Y que tenemos el derecho exclusivo a utilizar la palabra «mujer», desde siempre nuestra. También que se prohíbe expresamente pretender reducirnos a funciones biológicas, nombrándonos por ellas o por fracciones de nuestros cuerpos. Compartirá conmigo que debemos huir de ese tipo de esencialismos biologicistas que, además, son machistas por cosificadores y reduccionistas. Por eso mismo, quizá se podrían asociar sanciones (de hasta 150.000 euros?) a quien nos designe incorrectamente.

Además, compartirá conmigo la necesidad de utilizar palabras distintas para realidades distintas: Y no es lo mismo ser mujer, tener biología de mujer y recibir una socialización femenina, que sentirse mujer, tener biología de hombre y recibir una socialización masculina. No contribuyamos a ceremonias de confusión, y busquemos otra palabra para quienes se sienten mujeres. Porque la palabra «mujer», ya está ocupada.

  • Sin perjuicio, de lo anterior, basta con que garantice, por el contrario, la adecuada denominación de la biología femenina, sus partes, sus procesos, siempre en un contexto que no nos cosifique. Y que considerar estas palabras o términos (madre, endometriosis, menstruación, etc. como «tránsfobos» será objeto de multa (¿de hasta 150.000 euros?).
  • Basta con que garantice que se modificará simultáneamente la Ley orgánica 3/2007 de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, de forma que se equipare el régimen sancionador por misoginia, al que la Ley trans establece para la transfobia.
  • Basta con que garantice que las mujeres trans son mujeres solo en sentido legal, que es el único para lo que el poder legislativo es competente. Por lo que afirmar la realidad científica de que un hombre no puede ser una mujer, en ningún caso puede ser sancionado.
  • Basta con que garantice que esta ley no confundirá, en ningún caso, «sexo» con «género».
  • Basta con que garantice que se mantendrán las estadísticas desagregadas por sexo, sin distorsionar por ninguna otra variable, ya que ello es conditio sine qua non para medir la opresión de las mujeres y legitimar la acción positiva para corregirla.
  • Basta con que garantice que se mantendrán absolutamente todos los espacios de seguridad exclusivos para mujeres.
  • Basta con que garantice que se mantendrán todos los espacios de intimidad solo para mujeres.
  • Basta con que garantice que se mantendrán, exclusivamente para mujeres, las medidas de acción positiva instauradas para remover la discriminación debida a nuestro sexo, incluidas las cuotas de cualquier naturaleza.
  • Basta con que garantice que ayudas, subvenciones, premios, reconocimientos, etc. destinados a mujeres, se nos otorguen exclusivamente a nosotras.
  • Basta con que garantice que las instituciones (y sus denominaciones) destinadas a las mujeres, seguirán ocupándose en exclusiva de nosotras; y que explicitarán en su denominación ese contenido.
  • Basta con que garantice que, cuando hablemos de perspectiva de género, nos estamos refiriendo a la perspectiva -históricamente omitida- de las mujeres; que cuando nos refiramos al enfoque de género, estamos hablando de la incorporación de la visión de las mujeres a áreas, ámbitos o actividades hasta ese momento exclusiva o mayoritariamente dominadas por un enfoque androcéntrico. Que cuando hablemos de presupuestos con perspectiva de género, nos estamos refiriendo a la contribución de la financiación pública para reducir o erradicar la desigualdad entre hombres y mujeres.
  • Basta con que garantice que cuando utilicemos la expresión violencia de género, nos estamos refiriendo -como siempre- a lo que dice la Ley 1/2004: a la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia.
  • Basta con que garantice que la práctica deportiva y las competiciones de dicha naturaleza se mantendrán por sexo, asegurando el «fair play«, principio básico de la práctica y la competición deportiva. Ya que sin esa garantía, el deporte femenino, que ahora estaba en clara expansión, volvería a la total irrelevancia.
  • Basta con que garantice que se respetará escrupulosamente la orientación sexual de las lesbianas sin que nadie ose decir lo que les tiene que gustar o lo que no, bajo fuertes multas (¿de hasta 150.000 euros?) a quienes eso hagan. O a quienes pretendan realizar actuaciones clínicas o realizar terapias de conversión para modificar su orientación sexual.
  • Basta con que nos asegure que la infancia y la adolescencia no se tocan.
  • Basta con que garantice que cualquier tratamiento hormonal solo podrá instaurarse a partir de una etapa vital que asegure la madurez suficiente, nunca antes de los 16 años y con la garantía de haber descartado previamente otras patologías que puedan ser el origen, o coadyuvar, a la disforia.
  • Basta con que garantice que la atención a la disforia en edades previas a los 16 años, consistirá en ayuda clínica y espera atenta y jamás en tratamientos invasivos y/o irreversibles.
  • Basta con que garantice que los tratamientos denominados «de transición» no sean de experimentales y que, por el contrario, estén avalados por estudios clínicos y científicos longitudinales que dejen constancia de su inocuidad o, si no es así, que sean transparentes en cuanto a su beneficio real esperado, efectos secundarios en función de su frecuencia de aparición,  etc.
  • Basta con que garantice que hasta alcanzar la mayoría de edad, nadie podrá solicitar la mutilación de su cuerpo sano.
  • Basta con que se apliquen sanciones de hasta 150.000 euros a cualquiera que incumpla las condiciones de los 5 apartados anteriores.

En fin, me imagino que mis compañeras feministas tendrán otras cuestiones por el estilo. Pero, como verá, ni quiero objetar la Ley Trans ni estoy en contra de ningún avance al respecto. Con la lógica limitación -que espero comparta- de que la legislación que propone no suponga en caso alguno la minoración o pérdida de derechos de las mujeres o empeore su calidad de vida. Con eso me basta.

De hecho, observará también que ni siquiera reivindico mejoras en la situación de desigualdad que sufrimos las mujeres. Creo que es esa, justamente su responsabilidad, y aún confío en que ponga todo el esfuerzo y los medios para corregir las grandes injusticias debidas a la desigualdad que experimentamos las mujeres por haber nacido con el sexo al que se asigna el género peor parado. Ese que nos inferioriza y del que nace toda la injusticia que padecemos. Le queda apenas un año para ponerlas decididamente en marcha.

Porque mire, antes pensaba que dinamitar la asignación de género a los sexos incluso podría llegar a ayudar a alcanzar uno de los principales objetivos del Feminismo, como sabrá, la abolición del género. Para mi sorpresa, me encuentro, por el contrario, con que el género es tan inmutable e indiscutible que, si algo se equivoca, es la naturaleza y nunca unas normas sociales pensadas para oprimir a las mujeres. Ya ve que hasta qué punto me equivocaba yo también.

En fin, como le decía, bastará pues con las garantías antes mencionadas y alguna otra de menor cuantía para que, no solo no me oponga a ningún derecho LFTBI+ ¡faltaría más!, sino que apoye decididamente la regulación de cuestiones conducentes  a la mejora de la calidad de vida de dicho colectivo y a que se impida su injusta discriminación. Porque esos objetivos los comparto íntegramente. Es más, con toda sinceridad le digo que estaré orgullosa de un país que consiga avanzar en la erradicación de la discriminación del colectivo LGTBI+; como la de cualquier otro colectivo discriminado.

Aunque me permitirá que abogue porque -como mínimo y simultáneamente- se erradique la opresión y la discriminación que afecta a más de la mitad de la ciudadanía de este país, las mujeres. Y si tiene la tentación de apelar a la interseccionalidad y la diversidad, desde ya le hago notar que con esas políticas también conseguirá la mejora de la vida de las mujeres discapacitadas, la de las inmigrantes, la de las otras etnias, la de las del propio movimiento LGTBI+…

En fin, quedo a la espera de su contestación favorable, de la que no dudo, ya que ocupa la cartera de igualdad. Por cierto, ¿ve la importancia de que organismos, instituciones, etc. en principio destinadas a la igualdad entre mujeres y hombres, lo indiquen expresamente? Porque, de lo contrario, como ha pasado, las mujeres ahora solo somos un aspecto -y además minoritario- de las preocupaciones de su Ministerio ¡Nosotras que creíamos que su principal misión era la de desarrollar las políticas de igualdad de derechos entre mujeres y hombres y la de erradicar la violencia machista, aunque solo fuera porque somos más de la mitad de la ciudadanía de este país, y una ciudadanía oprimida! En cambio, observo que les debe preocupar tan poco el tema de la igualdad entre mujeres y hombres, que ni siquiera ha tenido usted hueco para recibir a las feministas y escuchar sus demandas.

Por eso siento molestarla para distraerla de sus, al parecer, más importantes preocupaciones, para aprovechar esta carta y decirle que los asesinatos de mujeres que llevamos en esta legislatura (dos esta semana pasada) revelan con claridad que algo falla cuando la lucha por el derecho más esencial de cualquier persona, su derecho a la vida, si es arrebatado en nombre de la violencia machista, no tiene más respuesta institucional que un tuit, por muy afectuoso que esta sea. Y solo nos falta que avale la «furia trans», que, a poco que se descuide, puede incrementar la violencia contra las mujeres.

Me despido aquí, deseando sinceramente poder apoyar la Ley trans una vez me proporcione las garantías solicitadas. Mientras, reciba un cordial saludo.»                 (Amparo Mañes  , Tribuna Feminista, 02/11/22)

22/11/22

‘Ley trans’: Al redefinir legalmente realidades básicas sobre las que se construye la sociedad, estamos ante una ley que afecta a 47 millones de personas de diversas formas... elimina de raíz la consideración del “sexo” como realidad y anula su validez jurídica... los derechos de las personas del colectivo LGTBIQ+ pueden ser defendidos sin dimitir de la realidad ni comulgar con ideologías extravagantes, como la de de que el sexo se determina a voluntad... si yo afirmo que soy mujer, soy mujer. Ya existía el terraplanismo, ahora aparece el sexoplanismo... y menos con un un régimen sancionador que amenaza a educadores, psicólogos y médicos, así como a las familias críticas con ese proceder... los profesionales son obligados a aceptar la autovaloración de la persona. Tergiversando el término, se considera “terapia de conversión” todo procedimiento, incluso solicitado por la persona, que busque la evaluación integral... Pedimos sensatez, tiempo y transparencia. La normalización, el apoyo y los derechos de las personas del colectivo LGTBIQ+ pueden ser defendidos sin dimitir de la realidad ni decretar que 47 millones de españoles estén obligados a comulgar con ideologías irresponsables

 "La ley trans, concebida para amparar los derechos de una minoría, afecta a toda la sociedad. Sustituyendo la realidad biológica e inmutable del sexo por los mandatos culturales asignados a varones y mujeres, convierte estos estereotipos en “identidades” elegibles. Si ser mujer deviene un sentimiento indefinible, las políticas que corrigen esas desigualdades quedan socavadas. “Mujer” y “varón” se vacían de significado. 

Validando una incongruencia metafísica entre lo que alguien “es” y su cuerpo, algunos menores son inducidos a someterse a arriesgados tratamientos farmacológicos y quirúrgicos. Educadores, psicólogos, médicos… deben abdicar de sus conocimientos y deontología. Un régimen sancionador les amenaza, así como a las familias críticas con ese proceder.

Al redefinir legalmente realidades básicas sobre las que se construye la sociedad, estamos ante una ley que afecta a 47 millones de personas de diversas formas:

 1. Jurídicamente, la redefinición del sexo como una elección personal implica la inaplicación de otras leyes. Cualquier persona podrá rectificar su sexo en el Registro Civil solo con la manifestación de tal deseo. Si alguien nacido varón decide ser mujer no podrá ser condenado por un delito de violencia de género cometido tras la rectificación registral; accederá a vestuarios femeninos; ingresará en prisiones de mujeres, aunque sus delitos sean sexuales; participará en competiciones deportivas femeninas.

La ley trans limita la libertad de expresión de quienes se opongan a ella o a sus presupuestos científicos o filosóficos, incluyendo sanciones que no impondrán jueces sino autoridades administrativas. Será el Ministerio de Igualdad el que decidirá lo que constituye una infracción. La carga de la prueba se invierte, y deberá ser el acusado el que demuestre su inocencia.

 2. Estamos ante un ataque al feminismo y su agenda, al alterar el significado de la palabra “mujer”. En la práctica, el objeto de esta ley son las mujeres y no el colectivo LGTBIQ+. Lo que se quiere eliminar de raíz es la consideración del “sexo” como realidad y anular su validez jurídica.

La ley trans se fundamenta en la ideación extravagante de que el sexo se determina a voluntad. En pleno siglo XXI, creencias místicas relativas al “ser” pretenden sustituir datos verificables por autopercepciones subjetivas: si yo afirmo que soy mujer, soy mujer. Ya existía el terraplanismo, ahora aparece el sexoplanismo.

 3. En el ámbito educativo, la ley trans confirma los protocolos autonómicos que introducen el ideario transgenerista en los centros.

Se imponen ideas acientíficas; se pervierte la atención a la diversidad con conceptos ajenos a ella; se tergiversa el significado de la coeducación; y se legaliza la entrada en los centros de entidades privadas para propagar una ideología sin ningún fundamento. Aumentan los casos de estudiantes que se declaran trans después de haber oído en las aulas que el sexo se puede cambiar, que existen más de dos sexos y que ser mujer o varón es una identidad sentimental autodeterminada.

 4. Se impone en la práctica médica y psicológica el modelo afirmativo como la única posibilidad de tratamiento, obligando a los profesionales a aceptar la autovaloración de la persona. El principio de autonomía prevalece sobre el de no maleficencia, ignorando que este malestar encubre a menudo otros malestares. Esto, preocupante en todos los casos, se vuelve gravísimo si hablamos de menores de edad.

 Tergiversando el término, se considera “terapia de conversión” todo procedimiento —incluso solicitado por la persona— que busque la evaluación integral. La valoración de todas las posibilidades, la prudencia y la espera atenta son prácticas sanitarias habituales. Primum non nocere. Sin embargo, la exploración, evaluación y diagnóstico que los clínicos realizan ante otros malestares quedan prohibidos ante los malestares con el sexo y el género, olvidando que los menores tienen derecho a recibir los mejores estándares de atención, que pasan por estudiar el problema y ofrecer la mejor ayuda, incluida la transición farmacoquirúrgica si fuera el caso.

Este proyecto de ley contó con el informe negativo del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), no pasó por el pleno del Consejo de Estado, no ha sido tramitado como la ley orgánica que es, se intenta aprobar mediante un procedimiento de urgencia que prescinde de las opiniones de expertos y no se discutirá en el pleno del Parlamento. Muchos juristas adelantan que caerá en el Tribunal Constitucional. Múltiples asociaciones profesionales y científicas —incluida la Organización Médica Colegial— se han pronunciado en contra. Países de nuestro entorno, que adoptaron leyes similares, empiezan a retroceder.

Un proyecto que subvierte leyes, erosiona libertades y hace saltar alarmas educativas y sanitarias, no puede ser aprobado por la puerta de atrás. Pedimos sensatez, tiempo y transparencia. La normalización, el apoyo y los derechos de las personas del colectivo LGTBIQ+ pueden ser defendidos sin dimitir de la realidad ni decretar que 47 millones de españoles estén obligados a comulgar con ideologías extravagantes e irresponsables."                 

(Amelia Valcárcel es filósofa. Firman también este artículo Mari Cruz Almaraz, endocrinóloga; José María Asencio, juez; Silvia Carrasco, antropóloga; José Errasti, psicólogo; Isabel Esteva, endocrinóloga; Celso Arango, psiquiatra; Laura Freixas, escritora; Alicia Miyares, filósofa; Marino Pérez Álvarez, psicólogo, y Lluís Rabell, traductor-intérprete. El País, 12/09/22)

22/9/22

Mujeres Progresistas, asociación vinculada al PSOE, lanza una campaña contra la 'ley trans': "Por qué nos oponemos al proyecto de Ley Trans"

 "POR QUÉ NOS OPONEMOS AL PROYECTO DE “LEY TRANS”

Tras las “leyes trans” autonómicas ya aprobadas y en vigor, el Consejo de Ministros ha aprobado un proyecto de “ley trans” estatal, que ha enviado a las Cortes (29-6-22) ordenando que se tramite por el procedimiento de urgencia.

Nos oponemos a dicho proyecto de ley (así como a las “leyes trans” ya aprobadas,  que deberían derogarse) por los siguientes motivos:

DESPROTEGE A LAS PERSONAS TRANSEXUALES:

El proyecto de ley define “personas trans” como aquellas “cuya identidad sexual no se corresponde con el sexo asignado al nacer” (art. 3, J). A su vez, “identidad sexual” se define como “vivencia interna e individual del sexo tal como cada persona la siente y autodefine” (art. 3, h). Tales “definiciones” vagas y  subjetivas impiden delimitar el sujeto de derecho y atender sus necesidades específicas.

Frente a las personas que manifiestan malestar respecto a su sexo / género, el proyecto de ley impone el llamado “tratamiento afirmativo” (consistente en aceptar el autodiagnóstico del/la paciente que declara tener otra identidad de género). Cualquier otro diagnóstico puede considerarse incluido en los  “métodos, programas y terapias de aversión, conversión o contracondicionamiento, en cualquier forma, destinados a modificar la orientación o identidad sexual o la expresión de género de las personas, incluso si cuentan con el consentimiento de la persona interesada” que están prohibidos (art. 17) y comportan  sanciones de hasta 150.000 euros (arts. 75, 4 y 76,3).

En consecuencia, esas personas pierden el derecho a:

a/ una evaluación psicológica (irán directamente a endocrinología o medicina de familia), necesaria para evaluar la presencia e intensidad del malestar (disforia) y detectar comorbilidades concomitantes (ansiedad, depresión, trastornos del espectro autista, o situaciones de abuso, etc) y un diagnóstico diferencial  con otras situaciones que pueden ser parecidas

b/ un apoyo psicológico que aborde las causas del malestar psíquico, que puede tener que ver con problemas diversos, entre ellos: la falta de autoestima, los conflictos con el rol asignado de género, las dificultades que se viven en las relaciones, la búsqueda de la orientación sexual, etc. Además, al imponer dicho  “modelo afirmativo”, el proyecto de ley impide analizar y abordar fenómenos cada vez más frecuentes, como:

a/ la “disforia de género de inicio súbito”, con frecuencia asociada al contagio social (grupos de amigas que se declaran trans a la vez) y el aumento (4.000 % en diez años) de menores de edad, mayoritariamente mujeres, que se declaran trans.

b/ las detransiciones (personas que tras una etapa de tratamiento hormonal y/o cirugías irreversibles, desean volver atrás).

PONE EN PELIGRO A NIÑAS/OS, ADOLESCENTES Y JÓVENES

El “modelo afirmativo” impuesto por el proyecto de ley induce a niñas/os, adolescentes y jóvenes que sienten malestar con su sexo/género a hacer una “transición social” (cambio de nombre, indumentaria, etc), que puede ser seguida de un tratamiento hormonal, y frecuentemente, quirúrgico: amputación de mamas, de genitales, “construcción” de vaginas o penes no funcionales con piel de otras partes del cuerpo, etc., en busca de un “cambio de sexo” biológicamente imposible.

Estos tratamientos y operaciones pueden tener (sobre todo si se llevan a cabo en la adolescencia) secuelas graves e irreversibles: esterilidad, anorgasmia y otras que se conocen mal, debido a que los estudios en púberes y adolescentes tienen aún pocos años de seguimiento.

Es previsible que en unos pocos años  haya (de hecho, ya ha empezado) una oleada de demandas judiciales contra las/os profesionales que aconsejaron, permitieron o realizaron dichos tratamientos.

Conscientes de estos peligros, otros países de nuestro entorno están restringiendo el acceso de menores a estos tratamientos (Finlandia, Suecia) y permitiendo la investigación de miles de casos de menores “trans” para examinar la posible responsabilidad médica (Reino Unido).

PERJUDICA A LAS MUJERES 

VACÍA DE CONTENIDO LA CATEGORÍA LEGAL “SEXO”

El proyecto de ley no se dirige a las personas transexuales, sino a toda la población. Si se aprueba, cualquiera podrá ir al Registro Civil y cambiar su sexo legal, sin requisito alguno (art. 38).

De este modo, convierte la categoría legal “sexo” en algo elegible, arbitrario, vacío, que no significa nada. Introduce una nueva categoría que primará sobre la de sexo: la “identidad sexual”, que define como “vivencia interna e individual del sexo tal y como cada persona la siente y autodefine, pudiendo o no  corresponder con el sexo asignado al nacer” (art. 3 h). Todo el edificio jurídico se construye así sobre un concepto subjetivo, acientífico, indefinible e indemostrable.

PONE EN RIESGO LOS ESPACIOS SEGUROS Y DERECHOS ESPECÍFICOS DE LAS MUJERES, Y LAS POLÍTICAS DE IGUALDAD ENTRE LOS SEXOS

Al permitir que cualquier hombre pueda, sin requisito alguno, ser considerado legalmente mujer, el proyecto de ley pone en peligro los espacios seguros y los derechos (como cuotas paritarias) conquistados por las mujeres. Se abre la puerta a la presencia de varones, incluidos agresores sexuales, en aseos,  vestuarios, equipos deportivos, centros de acogida, cárceles, etc., hasta ahora reservados a mujeres, como ya está sucediendo en otros países.

No se puede alegar que “son muy pocos casos” y “solo utilizará la ley quien la necesite”, ya que no sabemos cuántas “personas trans” existen (es un concepto demasiado  indefinido), ni podemos prever cuántas personas utilizarán la ley ni para qué fines (cambiar su sexo legal será un derecho para cualquier persona, sin motivación ni requisitos, lo que hace imposible distinguir entre “verdaderos trans” y “fraudes”). Además, basta un pequeño número de individuos para alterar los  principios de justicia, juego limpio, seguridad, etc., que afectan a todas las mujeres, así como el concepto mismo de “mujer”.

VUELVE IMPOSIBLES LAS POLÍTICAS DE IGUALDAD

Las políticas de igualdad entre los sexos serán imposibles si la categoría “mujer” se convierte en algo independiente del sexo biológico y se redefine de tal modo que puede incluir a varones.

Esto impediría, si se aprobara la ley, visibilizar, medir y analizar la desigualdad entre hombres y mujeres. Por ejemplo, si  hombres violadores se autoidentifican como mujeres, sea antes o después del delito, y cuentan como tales en las estadísticas, éstas ya no describirán adecuadamente la realidad, lo que dificultará actuar sobre ella. Otro ejemplo: ¿cómo entender la brecha salarial si no hay ni siquiera una palabra para definir a la  categoría de personas que pueden gestar, parir y amamantar?

LA “LEY TRANS” ES UNA “LEY MORDAZA”

El proyecto de ley (arts. 72 a 77) impone sanciones durísimas (multas de hasta 150.000 euros, cierre de establecimientos, inhabilitación, pérdida de subvenciones...), de carácter administrativo (sin las garantías de un proceso judicial) a conductas definidas en términos amplios y vagos, tales como “negativa a  atender o asistir a quienes hayan sufrido cualquier tipo de discriminación por razón de orientación e identidad sexual, expresión de género o características sexuales” (art. 75, c) o los ya mencionados “métodos, programas o terapias de aversión, conversión o contracondicionamiento” (art. 75, d).

POR QUÉ NOS OPONEMOS A LA IDEOLOGÍA TRANSGENERISTA

Si bien la teoría queer es variada y compleja, lo que está llegando a la sociedad es una versión esquemática y simplificada de ella, a la que llamaremos “ideología transgenerista”.

Es esa ideología lo que queremos criticar, por cuanto está siendo aceptada por la opinión pública y adquiriendo fuerza normativa.

MEZCLA INTERESADAMENTE CONCEPTOS MUY DISTINTOS: L, G, T, B, I...

Al crear las siglas “LGTBIQ”, el transactivismo:

a/ confunde interesadamente conceptos muy distintos: la orientación sexual (lesbianas, gays y bisexuales), la autoidentificación de género (“personas trans”) y dentro de ella, condiciones muy diferentes (mero cambio de nombre, travestismo, operaciones quirúrgicas...) y la anomalía genética (intersexualidad).

b/  amalgama abusivamente su propia causa con la causa, en realidad muy distinta (pero mucho más popular), de la no discriminación de homosexuales y bisexuales.

c/ se apropia de las luchas feministas para desvirtuarlas y desactivarlas.

CELEBRA EL “GÉNERO”, QUE EL FEMINISMO COMBATE

El feminismo utiliza el concepto “género” para analizar las relaciones de poder entre hombres y mujeres y referirse a una estructura social que subordina a las mujeres y al conjunto de roles y estereotipos sexistas que sirven para afianzar y justificar esa subordinación. Para el feminismo, “género” es algo negativo,  que hay que combatir para alcanzar la igualdad.

El transgenerismo da al término “género” un significado positivo y completamente distinto: una “identidad” individual, puramente subjetiva, que no se cuestiona ni se combate, sino que se celebra, con la única condición de que pueda elegirse independientemente del sexo biológico. De este modo el  transgenerismo ataca la línea de flotación de la lucha feminista.

SACRALIZA LOS ESTEREOTIPOS DE GÉNERO Y ES HOMÓFOBA

El transgenerismo niega la definición biológica de los sexos, afirmando que ser mujer u hombre es una misteriosa “identidad” innata. “Mujer es quien se siente mujer”. Pero eso es una definición circular y vacía (si no podemos definir “mujer”, ¿qué se siente quien afirma sentirse mujer?).

En la práctica, lo que  hace el transgenerismo es reafirmar los viejos estereotipos sexistas: si a una niña le gusta el fútbol, prefiere llevar pantalones, es competitiva... es que en realidad es un niño, y si un niño es dulce, le gustan las muñecas y disfrazarse de hada, es que es una niña.

La ideología transgenerista empuja a menores cuyo  comportamiento no se adecúa a los roles de género, y que quizá son homosexuales, a identificarse como personas del otro sexo (por lo tanto, heterosexuales). Proporciona así una “explicación” y una “solución” (homófobas) a la homosexualidad.

DINAMITA EL SUJETO POLÍTICO “MUJERES”

Ser de sexo femenino o masculino comporta unas determinadas vivencias corporales, diferentes para cada sexo, que elaboramos subjetivamente en formas dictadas por la sociedad y la cultura.

A la vez, el sexo biológico (como la raza o la clase social, pero de una forma más neta e invariable en el caso del sexo)  coloca a cada individuo en un determinado lugar de una estructura social. Ser de sexo femenino aboca a consecuencias que van -según el país y la época- desde no llegar a nacer (aborto selectivo), sufrir mutilación genital o ser vendida, de niña, en matrimonio a un hombre mayor, hasta ser víctima de trata para  prostitución, tener que llevar a término un embarazo no deseado, ganar menos que un hombre por el mismo trabajo o asumir el trabajo doméstico y de cuidados con carácter obligatorio y gratuito.

Si “mujer” se convierte en el nombre de un grupo que no tiene definición objetiva (no se puede delimitar en términos  biológicos porque sería una definición “excluyente”), que puede incluir a varones sin más requisito que la voluntad de éstos, que en definitiva no significa nada o incluso desaparece (sustituido por eufemismos como “persona gestante”, “menstruante”, “poseedora de útero”, etc), ¿cómo podemos unir  conceptualmente las distintas formas de la discriminación, que es compartida por todas las mujeres? ¿Cómo podemos visualizar la continuidad histórica y geográfica de esas experiencias, su denominador común? ¿Cómo podemos ser un sujeto político?

AVANZA HACIA EL “TRANSHUMANISMO” QUE MERCANTILIZA LOS CUERPOS DE LAS MUJERES

Al negar la biología, al afirmar que la percepción subjetiva tiene prioridad sobre la realidad material y es capaz de transformarla sin límite, el transgenerismo es un primer paso en la línea del  transhumanismo. Avanza así hacia una sociedad en la que las personas privilegiadas, las que tienen acceso a recursos económicos, médicos, culturales..., podrán -o intentarán- realizar deseos relacionados con el cuerpo utilizando para ello, a modo de almacén de piezas de repuesto, los cuerpos de las personas, en  particular de las mujeres, pobres (mediante la “gestación subrogada”, por ejemplo).

OLVIDA LA IGUALDAD EN NOMBRE DE LA “DIVERSIDAD”

El feminismo acogía la idea de la diversidad en un sentido de “interseccionalidad”, es decir, poniendo el acento en incluir y defender a las mujeres que sufren múltiples opresiones o discriminaciones, dentro del principio de igualdad. El transgenerismo olvida la igualdad en favor de una “diversidad” que en la  práctica, significa:

a/ amalgamar problemáticas muy distintas, que requerirían investigación y medidas específicas:

no tienen los mismos problemas las personas de etnia gitana, las discapacitadas, las migrantes o las lesbianas

b/ soslayar las demandas de igualdad de la mitad de la población, las mujeres (un objetivo político conflictivo y con coste económico), ofreciendo en su lugar la defensa de “identidades diversas”, a menudo de forma acrítica (sin cuestionar las ideas patriarcales y la jerarquía sexual), puramente cosmética y que  reafirma los estereotipos.

OLVIDA LO MATERIAL Y COLECTIVO EN NOMBRE DE LO SUBJETIVO E INDIVIDUAL

Al asumir la ideología transgenerista, gran parte de la izquierda está relegando al olvido las condiciones materiales y colectivas de existencia, y afirmando que lo que importa, lo que realmente existe, son las autopercepciones subjetivas e individuales. En vez de trabajar para mejorar las condiciones de vida de las  mujeres en un plano colectivo, les ofrece la solución ilusoria de elegir ser hombres. La lucha se convierte en individual e individualista, frente a las luchas colectivas que han hecho avanzar los derechos sociales e igualitarios durante décadas.

En la misma línea, esa izquierda defiende deseos en lugar de derechos, olvidando que los deseos en cuestión los ejerce un grupo privilegiado a costa de otro que está en peor situación: el deseo del putero a costa de los derechos de la mujer prostituida, el de los “padres de intención” a costa de los derechos de la mujer que gestará y parirá para ellos, y el de quienes se embarcan en un  “cambio de sexo” a costa de olvidar la lucha por los derechos de las mujeres."              (República, 19/09/22)

 

"La Federación de Mujeres Progresistas, una asociación feminista histórica y siempre vinculada al PSOE, ha iniciado una campaña de movilización contra la aprobación de la 'ley trans', a la que están invitando a otras organizaciones feministas para que suscriban una carta y un argumentario contra este proyecto, y las envíen personalmente a todos los diputados del Congreso.

El motivo de enviarla a todos los parlamentarios es que, como se dice en la misiva, el Gobierno ha pedido que la Comisión de Igualdad tenga la competencia legislativa plena, regulada en el artículo 148 del Reglamento del Congreso, con lo que no todos los partidos políticos estarán representados, ni habrá debate, ni votación final en el Pleno.

“Ambas circunstancias, la tramitación por el procedimiento de urgencia y la competencia legislativa plena para la Comisión son decisiones discrecionales que acortan los plazos de tramitación a la mitad; pero también hurtan información a las y los diputados y evitan el debate parlamentario”, se afirma en la carta.

Por ello, Mujeres Progresistas pide en la carta a los diputados y diputadas “encarecidamente”, “que a través de su representación plena en la Cámara se puedan producir tanto la ronda de consultas con personas expertas, como que el Pleno de la Cámara recabe para sí el debate de enmiendas y la aprobación final del proyecto. Todo ello con el ánimo de que finalmente no se apruebe esta perjudicial Ley”.

Junto a la carta, se adjunta un argumentario de la oposición de esta federación de mujeres al contenido de la 'ley trans' donde explican su “férrea oposición” y advierten de todo lo que implicaría la aprobación de esta normativa.

En concreto, dicen que esta ley “afectará negativamente a los derechos de las mujeres y de la infancia o qué leyes orgánicas quedan en cuestión o pierden su objeto jurídico (Ley de Igualdad, Ley Electoral, Ley de Violencia de Género, etc.)”. En el argumentario se detallan los motivos punto por punto (ver su información adjunta). (...)"                (Manuel Sánchez, República, 19/09/22)

11/5/21

Hombres se «autodeterminan» mujeres para cumplir con la paridad en elecciones municipales mexicanas

 "Y aquello que nunca pasaría ha vuelto a pasar. El partido Fuerza por México presentó 18 candidatos varones a distintos cargos en el estado de Tlaxcala que fueron rechazados por las autoridades electorales locales por incumplir la paridad legal que exigen las leyes mexicanas. 

Pero el partido supo solventar el problema rápida registrando como mujeres autodeterminadas a sus candidatos que previamente se habían registrado como hombres.

Sorprendentemente, en sesión extraordinaria, el Consejo General del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) avaló el registro de candidaturas del partido ya que, según la mayoría de los miembros no podía cuestionarse legalmente la autoadscripción del género de las personas. Así, nadie puede pues cuestionar la sinceridad de las 18 solicitudes de autoadscripción de género, aún cuando este fue el número necesario para que el partido cumpliese el principio de paridad.

Colectivos LGBT mexicanos han cuestionado la decisión pues supone un aprovechamiento de recursos históricamente luchados por la comunidad, al cambiar «de manera arbitraria y sospecha la auto inscripción de 18 candidatos hombres”                      (Nancy Cisterna, El común, 08/05/21)

25/1/21

Entre una y otra imagen han pasado poco más de 50 años. En ambas las mujeres luchan por abrirse paso como deportistas pese a los varones. En la primera contra el machismo tradicional. En la segunda contra la nueva amenaza de borrado de las mujeres

 

 Laura Redondo @LauraRdondo 

 Entre una y otra imagen han pasado poco más de 50 años. En ambas, si bien de diferente manera, las mujeres luchan por abrirse paso como deportistas pese a los varones. En la primera contra el machismo tradicional. En la segunda contra la nueva amenaza de borrado de las mujeres    Plataforma Anti Patriarcado y 9 más 

 Durante milenios, las mujeres han sido sometidas bajo el discurso social patriarcal de que su naturaleza era inferior a la del hombre, que eran el “sexo débil”. Este”orden natural”se sustentaba en la superioridad física del hombre. De hecho, su mayor fuerza les permitió imponerse

Si bien desde el principio de los tiempos ha habido mujeres que se rebelaron contra este status quo, el feminismo como movimiento social y político nace hace poco más de 300 años, al surgir la conciencia colectiva de que las mujeres somos grupo oprimido por razón de sexo.

Esta lucha ha resultado en los últimos años en materializarse en políticas feministas, que han posibilitado la lucha efectiva por la igualdad entre sexos, logrando que las mujeres comenzaran a tener Libertad sexual, autonomía social, acceso a la educación y mundo laboral... Todo

Por supuesto, un sistema social patriarcal milenario no se acaba en 100 ni 300 años. De hecho, la historia muestra la tendencia de que cada avance recibe su respuesta reaccionaria. Pues bien, el generismo queer es la respuesta machista al avance feminista de las últimas décadas.

El campo del deporte es un ejemplo claro de lo que esta ideología supone: Se crea la falsa idea de que el sexo(la razón por la que nos han oprimido durante milenios)y la superioridad física del varón(que ha hecho posible esa opresión)son ficción. Una luz de gas (gaslight) masiva.

Es decir, el”techo biológico”, la primera barrera a la que nos hemos enfrentado las mujeres para conseguir la igualdad, se niega de pleno, negando todo lo que estas diferencias anatómicas y fisiológicas han supuesto, desde desigualdad social a maltrato físico y violencia sexual.

En concreto, el techo biológico supone que el desarrollo de un cuerpo masculino implica respecto a las mujeres: 

-Mayor capacidad pulmonar
-Mayor resistencia física
-Mayor masa muscular
-Mayor altura
-Mayor peso
-Mayor fuerza
-Extremidades más largas. Etc...

Estudios como los de Hilton&Lundberg(2020) estipulan el rendimiento superior de los varones en Deporte en casi toda categoría:

- En remo, natación y atletismo: +13% de ventaja
- Ciclismo: +16%
- Salto y longitud: + 18%
- Contacto: +20%
- Hockey y beisbol: +50%
De media +30%

Partiendo de la evidencia de la superioridad física, y de la histórica discriminación del sexo femenino, ¿cabe plantearse mezclar categorías de cualquier modo que no sea en función del sexo? No, pues perjudicaría gravemente a las mujeres. Sobre todo jugándose becas y carreras.

Sin embargo, sorprendentemente, se ha logrado avalar que lo idóneo es introducir en categorías femeninas a varones biológicamente superiores, dejando a las mujeres en clara desventaja y volviendo a hace 50 años cuando se nos vetaba el deporte, solo que ahora de manera sutil claro

Esto se ha logrado, como no podía ser de otra forma, apelando a lo subjetivo y sentimental, y borrando la realidad. Pues si sustentamos la decisión en datos objetivos es inadmisible. Así que nos dicen que debemos renunciar a categorías propias para “incluir” y “porque diversidad”

Es decir, pese a que la realidad es que no tenemos opciones reales, que se incumple la igualdad de oportunidades, que no se mantiene el Fair Play o juego limpio, y que nos imposibilitan ganar, esto nos lo tenemos que tragar en el nombre del avance. Totalmente infame y misógino.

Solo por”esencias”, “sentires”y demás conceptos etéreos no serios en los que no puede fundamentarse ninguna decisión. Al final la realidad es: la palabra de un varón vale más que miles de mujeres y sus derechos. Porque mínimo lo lógico es categoría propia, no dañarnos a nosotras.

Si una de las primeras potencias mundiales lanza el primer día de su mandato políticas antifeministas generistas queer es que el poder económico está detrás y es innegable:No vale un”conspiración”ni un”terf”. Vean en el hastag #BidenErasesWomen cómo la misoginia vuelve con fuerza

Si las políticas públicas feministas que tanto hemos tardado en conseguir se basan en la razón de nuestra opresión, es decir el sexo, y esta categoría deja de existir: ¿cómo defenderemos a las mujeres de la violencia machista, o de la explotación sexual y reproductiva?No podremos

Si países como EEUU donde son negacionistas de la violencia de género, del machismo, no hay leyes específicas contra la prostitución, ni siquiera es legal casarse como homosexual y hay un racismo inadmisible aceptan este borrado de prioridad,¿en serio no se enciente la bombilla?

Si las marcas de mayor alcance,desde cosméticos a bancos, apoyan el generismo queer que daña tanto a las mujeres, y pone en serio peligro a los menores, sobre todo chicas y homosexuales,no deberíamos de despertar del sueño diverso y ver la nueva careta del mismo sistema machista?

El deporte, las cuotas laborales y de becas, los espacios seguros, la educación sexista... todos y cada una de las conquistas feministas están siendo atacadas. Ya no vale con negarlo ni mirar hacia otro lado. Debemos actuar y plantarnos, o perderemos lo que tantas nos legaron

5:09 p. m. · 22 ene. 2021
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Saticon @mediatiko
Respondiendo a @LauraRdondo @PAntiPatriarcal y 9 más 

Una categoría sólo para mujeres, sólo para hombres y otra mixta, esta última podría ser la solución para las personas trans.

Laura Redondo @LauraRdondo

 La tercera categoría sería exclusivamente de varones biológicos dado que ninguna mujer les haría competencia. Hacemos categoría varon- mujer- varon ?. Por sexos es lo que garantiza la igualdad de condiciones.

20/1/21

Las legislaciones inspiradas en el transgenerismo no promueven ningún derecho efectivo, pero amenazan numerosas conquistas democráticas y derechos humanos. Si no es el sexo, sino un sentimiento, lo que define a una mujer, todos esos avances legislativos, todas las políticas públicas de reequilibrio, quedan automáticamente en entredicho, carentes de fundamento. Empieza a haber suficientes experiencias de las nefastas consecuencias de las leyes transgeneristas en países como Canadá, Inglaterra o Suecia como para escuchar la crítica feminista

 "  Triste profeta aquel que vaticina desgracias… y se cumplen. Hace hoy exactamente un año, refiriéndome a las turbulencias que previsiblemente debería afrontar el gobierno de izquierdas en ciernes, escribía en este blog:  

“La izquierda alternativa tiene mal resueltos algunos de los debates más importantes que atraviesan al movimiento feminista. (…) La aceptación de la prostitución como “trabajo sexual” goza de mucho predicamento en sus filas. Sería difícil desarrollar con coherencia un proyecto legislativo como el concerniente a la trata de seres humanos con finalidad de explotación sexual, si admitiésemos como legítima la compra de favores sexuales por parte de los hombres. Como también sería problemático que alguien quisiera hacer de éste un gobierno queer, con políticas públicas basadas en la idea de que las mujeres no existen como sujeto político frente al dominio patriarcal, sino como un “constructo” más entre una miríada de identidades”.

           Bien, parece que ya estamos en ello. “Ley Trans, crónica de un polvorín político”, escribe Pedro Vallín en “La Vanguardia”. Si lo dice La Vanguardia… Los datos del artículo corresponden a un periodismo sin duda bien informado acerca de los entresijos del gobierno. El análisis adolece, sin embargo, de una visión tan sesgada del problema como interesadamente difundida por numerosos medios.

 En resumidas cuentas, el relato vendría a ser el siguiente… Tras la llegada de “derechos de nueva generación”, como el matrimonio entre personas del mismo sexo, un nuevo consenso va abriéndose paso en las sociedades más avanzadas: la aceptación de la “autodeterminación de género”. Si alguien dice sentirse hombre o mujer, a pesar de haber nacido con el sexo opuesto, ¿con qué autoridad podría negársele un reconocimiento a todos los efectos? Organismos internacionales, instituciones, legislaciones, programas de partidos… De modo imparable, el mundo va adhiriendo a esa visión tolerante y abierta. 

Entonces, ¿toda la Galia es ya romana? ¡No! Un reducto de venerables feministas académicas, amodorradas en sus marchitos laureles, ha puesto de pronto el grito en el cielo, diciendo que alguien pretende “borrar a las mujeres”. ¿A qué privilegios se aferran estas señoras? ¿No estarán acaso movidas por un incontenible sentimiento de odio? Y he aquí que a las feministas socialistas, soliviantadas por tales referentes, les da por oponerse a la Ley Trans, a cuya aprobación se comprometió el PSOE en su pacto de gobierno con Podemos y de la cual hace bandera la formación morada. 

La veterana Carmen Calvo frente a la moderna Irene Montero. Una escaramuza entre mujeres capaz de poner en peligro la estabilidad del gobierno. Es hora de que los hombres del ejecutivo den un viril puñetazo sobre la mesa y pongan fin a esa lucha en el barro. Ya se sabe: las chicas son guerreras, pero les falta visión estratégica.

           Lo malo es que esa reconfortante narrativa es pura intoxicación. Las feministas no se han vuelto locas, ni adolecen de una exagerada susceptibilidad. Las legislaciones inspiradas en el transgenerismo no promueven ningún derecho efectivo, pero amenazan numerosas conquistas democráticas y derechos humanos. 

Todos los logros obtenidos por la lucha feminista en pro de la igualdad, se basan en el reconocimiento de toda clase de discriminaciones, violencias e injusticias cometidas sobre ellas en razón de su sexo. Si no es el sexo, sino un sentimiento, lo que define a una mujer, todos esos avances legislativos, todas las políticas públicas de reequilibrio, quedan automáticamente en entredicho, carentes de fundamento.

           Vallín nos dice que se ha liado parda en la coalición… aún sin conocer el texto de la ley que se va a proponer. En realidad no es así. Y, unas vez más, las feministas críticas saben de lo que hablan. El borrador inicial de Podemos es conocido desde hace mucho tiempo. Catorce comunidades autónomas han adoptado legislaciones y protocolos trans. El Parlament de Catalunya está a punto de votar una modificación de la Ley de 5/2008 sobre el derecho de las mujeres a erradicar las violencias machistas para incluir en ella a las “mujeres transgénero”. (Señalemos que la ponencia ha rechazado incluir como violencias contra las mujeres la prostitución, la pornografía o la explotación reproductiva, pero ha considerado impostergable sentar el principio de que es mujer quien como tal se “autodetermina”). Incluso la reciente ley de educación incorpora esas nociones en su preámbulo, tras la insistencia en ello de Podemos.

           Ni las feministas se imaginan cosas raras, ni yerran al señalar que se está poniendo en peligro la salud de los menores, así como los derechos de gais y lesbianas y de las propias personas transexuales. Hablar de “infancia trans” constituye una irresponsabilidad que raya en lo criminal.

 ¿Qué superstición es esa de las almas que aterrizan en cuerpos equivocados? Un niño a quien le gusta jugar con muñecas, una chica a quien se le da bien patear un balón, no encajan con los estereotipos y pautas de comportamiento patriarcales; es decir, con lo que el feminismo ha identificado como el género: una imposición cultural destinada a perennizar el dominio de los varones sobre las mujeres. Ahora, pues, en lugar de educar en la igualdad y combatir tales prejuicios, deberíamos consagrarlos como la definición de una identidad… y empujar a los menores a adaptarse a ella. Incluso a golpe de inhibidores, tratamientos hormonales e intervenciones quirúrgicas que mutilan cuerpos sanos.

 En lugar de acompañar y dar apoyo psicológico a adolescentes que puedan sufrir una angustiosa disforia – u otros trastornos -, se trataría de reafirmarlos en la convicción de que su cuerpo no está bien. “Despatologizar” llaman ahora a ese abandono y a esa frívola promoción de tratamientos de graves efectos secundarios y carácter irreversible. Es algo así como si a una adolescente aquejada de anorexia, so pretexto de no “estigmatizarla”, la reafirmásemos en la insoportable imagen de una muchacha obesa que cree ver reflejada en el espejo. 

¿Cuántos casos de autismo quedarán sepultados bajo el diagnóstico de una “adolescencia trans”? ¿Cuántas inclinaciones homosexuales, en lugar de expresarse con naturalidad, se verán violentadas? ¿Cuántas familias preferirán tener una hija o un hijo más o menos ajustados a la norma, aunque haya que moldearlos a golpe de bisturí, antes que a una “bollera” o a un “mariquita”? ¿Y qué sentido tendrá el sacrificio de aquellas personas que, de manera responsable y asesorada, han llevado a cabo una difícil transición?

           Hay mucho en juego como para colar semejantes leyes por la puerta de atrás, sin conocimiento ciudadano de sus graves implicaciones, dando por supuestos consensos y estados de opinión que no son sino el reflejo de una insistente propaganda. Diga lo que diga el pacto de gobierno, hay que parar motores y reflexionar. Empieza a haber suficientes experiencias de las nefastas consecuencias de las leyes transgeneristas en países como Canadá, Inglaterra o Suecia como para escuchar la crítica feminista. Y para eso harán falta agallas, porque las presiones serán tremendas. Quien se atreve a cuestionar las teorías queer es automáticamente acusado de transfobia. Asistimos a una verdadera campaña de intimidación en las redes sociales… y mucho más allá. Una histórica feminista como Lidia Falcón se ve inculpada por “delito de odio”. Escritoras como Lucía Echevarría sufren campañas de acoso y las librerías reciben presiones para que no expongan sus libros. El feminismo crítico afronta una nueva caza de brujas, y no meramente simbólica. (...)"               (Lluís Rabell, blog, 10/12/20)

18/1/21

¿Qué es el feminismo?

 "La sociología de género es un campo académico dentro de la sociología, el cual hace referencia al estudio de todas aquellas dimensiones sociales relacionadas con la construcción social de género.

De esta manera, es fundamental realizar una primera diferenciación sobre los conceptos de sexo y género. El concepto de género hace referencia a los aspectos psico-sociales que cada sociedad define o categoriza como masculino o femenino. 

Por otro lado, el término sexo habla sobre las diferencias biológicas, fisiológicas y cromosómicas existentes entre hombres y mujeres. Son características con las que se nace, por tanto, comunes en todas las sociedades humanas.

De este modo, la sociología de género y, en general, la perspectiva feminista, ponen especial atención sobre estos dos conceptos y desarrollan otros tantos como roles de género, estereotipos de género o patriarcado, los cuales, son utilizados para analizar la realidad social y las desigualdades sociales que tienen que hacer frente las mujeres o el colectivo LGTBI en las sociedades patriarcales.

Roles de género

Los roles de género hacen referencia al conjunto de normas y comportamientos sociales que una sociedad define como apropiadas para hombres y mujeres. 

Una de las primeras definiciones sobre roles de género se le atribuye al psicólogo neozelandés John Money:«El término rol de género se usa para significar todas esas cosas que una persona dice o hace para revelarse a sí misma como que tiene el estatus de niño u hombre, niña o mujer, respectivamente. Incluye, pero no se limita a, la sexualidad en el sentido del erotismo». John Money (1955).

De este modo, los roles de genero varían según la historia y la cultura. En muchas sociedades se expresan únicamente dos tipos de género (masculino o femenino). Sin embargo, pueden existir más (ya que son una construcción social y aunque están influenciados por el sexo biológico cada cultura puede crear sus propias categorías sobre este). El término andrógino es un claro ejemplo sobre esto, la androginia: Dicho de una persona cuyos rasgos externos no corresponden definidamente con los propios de su sexo» (RAE 2010), se ha propuesto por múltiples esferas académicas como un tercer género.

Estereotipos de género

Podemos definir los estereotipos como generalizaciones que hacen referencia a los grupos sociales y que nos aproximan a sus características principales: los rasgos personales que comparten, su comportamiento con otros grupos, etc. 

De esta manera, este tipo de clasificación nos permite situarnos y entender mejor el entorno social. No obstante, tiene un aspecto negativo: produce una imagen excesiva y uniforme sobre los componentes de un grupo, esto hace que se olviden las diferencias individuales. También tiende a que exageremos las diferencias entre grupos. Es decir, nos llevan a generalizaciones que en ocasiones se alejan de la realidad de cada individuo o del mismo grupo.

Por otra parte, relacionado con esta dimensión negativa de los estereotipos se encuentra el prejuicio. Se pueden definir los prejuicios como una valoración (positiva o negativa) de un grupo social y sus integrantes por formar parte de él.  En los prejuicios se juzga en muchas ocasiones a través de las emociones o lo preconcebido y no por las acciones reales de las personas: sudaca, feminazi, maricón… serían palabras que connotan prejuicios negativos. Así podemos observar que los prejuicios negativos más comunes están relacionados en muchos casos con el género o el racismo. 

Así pues, los roles de género establecen lo que debe ser propio de un hombre y lo que debe ser propio de una mujer, garantizando de esta forma la creación de estereotipos. Los estereotipos de géneroasignan e imponen ciertos valores y capacidades para lo masculino (fuerza física, autonomía, decisión, valentía, competitividad, etc.), rasgos muy relacionados con la producción y el ámbito público. Por otra parte, a las mujeres se les atribuyen otras capacidades completamente diferentes, más relacionadas con el ámbito privado (del hogar) la reproducción y los cuidados (sensibilidad, sumisión, capacidad innata de los cuidados, dependencia, delicadeza, etc.).

Los adjetivos descritos en el párrafo anterior tan solo son ejemplificaciones generales, ya que los roles de género son dinámicos y cambiantes. De esta manera, a la vez que cambia el entorno sociocultural, lo que se le atribuye a lo masculino y lo femenino también se modifica y se transforma.

En la actualidad, en la mayoría de sociedades hemos observado que las mujeres se han introducido de lleno en el mundo laboral, ya no se restringen únicamente al espacio privado.

No obstante, las responsabilidades de las mujeres para el ámbito del hogar no han desaparecido y muchas de ellas tienen que lidiar con lo que se denomina “doble carga”. Es decir, lidiar con las tareas del hogar sumado a las tareas del trabajo remunerado, realizando una doble jornada.

La doble carga de trabajo hogar/trabajo remunerado y la corresponsabilidad del varón hacia el ámbito privado evoluciona cada vez más, sin embargo, de manera lenta (hablamos de las sociedades abiertamente igualitarias). Esta desigualdad en las cargas del trabajo reproductivo genera desigualdades laborales y, en general, de acceso a la independencia y recursos de todo tipo. De esta forma, es muy importante la figura del estado del bienestar, siendo un mecanismo igualador de esta problemática, ya que puede dotar de servicios públicos, de cuidados u otras funciones, liberando así la carga femenina.

Patriarcado

El término patriarcado es un concepto fundamental dentro de la sociología de género y del feminismo. Este término hace referencia a un sistema social o modelo de sociedad el cual se rige por la dominación masculina. 

En la teoría las “sociedades patriarcales puras” se caracterizarían por una organización social donde los hombres (patriarcas) tendrían el control y se encargarían de la protección sobre las mujeres y su grupo familiar (hijos e hijas).

Asimismo, el origen del patriarcado es un debate abierto dentro de la academia y en el propio feminismo. Pues, aunque ciertas corrientes dentro del movimiento feminista hacen referencia al “matriarcado originario”, es decir, un modelo de sociedad donde el control y la organización social recaía en las mujeres (sería el equivalente antagónico a un patriarcado puro) que desapareció cuando el hombre se fue apropiando del fruto del trabajo de la mujer y su capacidad reproductiva. Debemos apuntar que no existen evidencias claras sobre esta teorización, que se acerca bastante a la dimensión de lo mítico.

No obstante, a partir de los años 1960 y 1970 muchas disciplinas como la historia, la sociología o la antropología empezaron a formularse desde una perspectiva feminista la siguiente cuestión ¿Dónde podemos encontrar el origen de la opresión de los hombres hacia las mujeres en el seno de las sociedades?

De esta manera, muchas posiciones académicas argumentaban que la dominación sobre la mujer había existido desde siempre (y que es constitutiva de las sociedades humanas) y que, además, tenía una explicación biológica, psicológica o ambas. Sin embargo, numerosas autoras sostenían y sostienen un planteamiento diferente: el sistema de dominación social llamado patriarcado se fue instaurando como la consecuencia de acontecimientos y procesos sociales complejos, los cuales llevaron a la mujer a una posición de subordinación frente al hombre.

Asimismo, el debate sigue siendo actual, muchos estudios de género que adoptan un punto de vista marxista señalan que el origen de la dominación hacia la mujer proviene de un conjunto de cambios económicos y sociales, los cuales están ligados al paso de la propiedad colectiva o grupal a la propiedad privada, que se produjo con el aumento de producción y la consecuencia de este (la generación de excedente, la apropiación y la distribución del mismo). Estos acontecimientos propiciaron el paso de la matrilocalidad a la patrilocalidad.

En definitiva, la consecuencia de este punto de vista es claro: si el patriarcado surge de una configuración histórica y, por tanto, no es constitutivo de las sociedades humanas, existe la posibilidad de generar una sociedad no patriarcal, la cual esté libre de la opresión de género.

Feminismo como concepto ¿Qué es el feminismo?

El feminismo es un concepto ampliamente aceptado en la sociología y en general en las ciencias sociales. No obstante, ha sufrido múltiples ataques y tergiversaciones de su significado por parte de una reacción misógina (en gran medida promovida por partidos o movimientos sociales conservadores o de ultraderecha).

Dependiendo de a quien se escuche hablar sobre feminismo la gente se puede encontrar con respuestas totalmente dispares: desde que es “un movimiento que busca poner a las mujeres por encima de los hombres” o que es un movimiento social llevado a cabo por lunáticas o “feminazis”.

Realmente, el feminismo no tiene nada que ver con estas caracterizaciones despectivas. Se puede definir como: la búsqueda de igualdad de derechos entre mujeres y hombres. De esta manera, si nos vamos a las definiciones técnicas, podemos encontrar varios puntos de vista desde los que se puede definir las diferentes dimensiones que engloba el feminismo.

En primer lugar, el feminismo es una idea o un conjunto de ideas que buscan hacer frente a la discriminación y la opresión por parte del sistema patriarcal hacia las mujeres y, en general, a todo aquel que se vea amenazado o estigmatizado por este. 

En segundo lugar, el feminismo es un movimiento social que gira en torno a estas ideas de igualdad. Dentro de este movimiento social encontramos tanto mujeres como hombres que entienden el mundo desde la perspectiva feminista y usan la movilización social para intentar conseguir una sociedad más justa e igualitaria.

El feminismo al ser un movimiento social es también un movimiento histórico, el cual tiene más de 100 años de historia: 

La primera ola feminista se sitúa entre el siglo XIX y principios del XX. Esta  primera movilización feminista reivindicaba el derecho a votar junto a otros derechos fundamentales como el acceso a educación. En general, reclamaban el acceso a los derechos civiles y políticos que tenían los hombres.

La segunda ola feminista se sitúa en la década de los años 1960 y 1970. Este nuevo auge del movimiento puso en la palestra debates sobre la desigualdad de la mujer en ámbitos como la sexualidad, la familia, el trabajo los derechos productivos, la desigualdad frente a la ley, etc. Su lema más conocido fue “lo personal es político”; haciendo referencia a todas aquellas estructuras de poder misóginas que se encontraban en la sociedad, dispuestas de una manera sutil, pero que sometían a la mujer en el ámbito privado y público; desde el trabajo doméstico hasta el trabajo laboral o la esfera social.

La tercera ola del feminismo, se sitúa en los años 1990. Dentro de esta se enmarcan muchas corrientes. No obstante, lo que más la caracteriza es la relación que hacen estas diferentes corrientes con otros ámbitos (etnia, geográfica, clase social…). Por tanto, la interseccionalidad es la característica de esta tercera ola, relacionando la dominación de las mujeres con otros ámbitos o variables de dominación.

En la actualidad, se habla sobre una cuarta ola feminista, sin embargo, deberemos esperar un tiempo para poder delimitar mejor sus características. No obstante, vemos una clara lucha por la libertad sexual(incluyendo al colectivo LGTBI) que está reivindicando sus derechos de una manera justa y modélica conjuntamente al movimiento feminista. También una gran concienciación sobre el derecho al aborto, la violencia de género, la sexualización de los cuerpos, la educación de los más pequeños y pequeñas, etc. Además, otro dato muy importante es la globalización del movimiento, existiendo reivindicaciones feministas por todos los continentes y naciones. 

En definitiva, aunque muchos movimientos conservadores o reaccionarios como la ultraderecha dicen lo contrario, el feminismo es un punto de unión, con sus contradicciones y su margen de mejora (como todo), pero con un trasfondo justo e inclusivo, pues siempre que un movimiento social busca la igualdad entre las personas es un movimiento que debe apoyarse.

El feminismo no es una lucha únicamente de las mujeres, es un movimiento social que repercute en toda la sociedad y debe comprometer también a los hombres. No debemos olvidar que todo sistema de dominación sea de clase, raza o género nos repercute a todos y todas, nos convierte en verdugos o víctimas y, en mi opinión, estas dos categorías jamás deberían existir en una sociedad.

“Brindemos por las locas, por las inadaptadas por las rebeldes, por las alborotadoras, por las que no encajan, por las que ven las cosas de una manera diferente. No les gustan las reglas y no respetan el status-quo. Las puedes citar, no estar de acuerdo con ellas, glorificarlas o vilipendiarlas. Pero lo que no puedes hacer es ignorarlas. Porque cambian las cosas. Empujan adelante la raza humana. Mientras algunos las vean como locas, nosotras vemos el genio. Porque las mujeres que se creen tan locas como para pensar que pueden cambiar el mundo son las que lo hacen” – Adaptación feminista del fragmento de la novela: En el camino, Jack Kerouac (Estados Unidos, 1922-1969)"                   (Álvaro Soler, Sociología Inquieta, 12/01/21)