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3/2/23

El concepto de “muertes por desesperación” ayuda a explicar la frecuencia acelerada de tiroteos masivos en Estados Unidos... 50 años de tiroteos masivos arrojan una conclusión: hay un problema social que debemos resolver... Estos son detalles condensados de los perfiles de los presuntos autores o autores condenados de más de 150 tiroteos masivos

 "Fue acusado de amenazar de muerte a su compañero de apartamento. Al menos siete muertos y un herido en Half Moon Bay, California, el 23 de enero de 2023

Creía que su familia había intentado envenenarlo. Al menos 11 muertos y nueve heridos en Monterey Park, California, el 21 de enero de 2023

Pensaba que sus compañeros de trabajo conspiraban en su contra. Seis muertos y seis heridos en Chesapeake, Virginia, el 22 de noviembre de 2022

Estos son detalles condensados de los perfiles de los presuntos autores o autores condenados de más de 150 tiroteos masivos en Estados Unidos.

Elle había estado coleccionando armas y blindaje en el sótano. Cinco muertos y 19 heridos en Colorado Springs el 19 de noviembre de 2022

Sus padres dijeron que no hubo ninguna señal. Cinco muertos y dos heridos en Raleigh, Carolina del Norte, el 13 de octubre de 2022

Uno de sus únicos amigos murió de una sobredosis de heroína. Siete muertos y 46 heridos en Highland Park, Illinois, el 4 de julio de 2022

Sufría fuertes dolores de espalda. Quatro muertos en Tulsa, Oklahoma, el 1 de junio de 2022

Estaba obsesionado con los tiroteos en escuelas. 21 muertos y 17 heridos en Uvalde, Texas, el 24 de mayo de 2022

Abandonó la universidad y les mintió a sus padres sobre ello. 10 muertos y tres heridos en Búfalo, Nueva York, el 14 de mayo de 2022

Publicó libros detallando fantasías de asesinatos masivos. Cinco muertos y dos heridos en Denver el 27 de diciembre de 2021

Los perfiles se basan en informes periodísticos, documentos públicos y nuestras conversaciones con amigos, colegas, trabajadores sociales y profesores de los autores de los tiroteos en masa.

Torturaba animales. Quatro muertos y siete heridos en Oxford, Míchigan, el 30 de noviembre de 2021

Tenía fuertes cambios de humor y problemas con el alcohol. Nueve muertos y un herido en San José, California, el 26 de mayo de 2021

 Planeaba amenazar a un policía para provocar que lo mataran. Ocho muertos y siete heridos en Indianápolis el 15 de abril de 2021

Se sabía de su paranoia y mal genio. 10 muertos y un herido en Boulder, Colorado, el 22 de marzo de 2021

Creía que se estaba apartando de su fe. Ocho muertos y un herido en Atlanta el 16 de marzo de 2021

Publicó una serie de videos perturbadores en Facebook. Cinco muertos y tres heridos en Chicago y Evanston, Illinois, el 9 de enero de 2021

Se había estado aislando de sus amigos de internet. Quatro muertos y tres heridos en Springfield, Misuri, el 15 de marzo de 2020

Estos acontecimientos se han vuelto más frecuentes y letales con el paso del tiempo. Una tercera parte de todos los tiroteos masivos de nuestro estudio se produjeron en la última década.

Le dijo a su vecino que lo seguían espías. Cinco muertos en Milwaukee el 26 de febrero de 2020

Creía que los judíos eran impostores satánicos. Quatro muertos y tres heridos en Jersey City, Nueva Jersey, el 10 de diciembre de 2019

Dejó de trabajar y fue desalojada de su condominio. Quatro muertos y tres heridos en Jersey City, Nueva Jersey, el 10 de diciembre de 2019

Amenazó a su vecino con una pistola. Siete muertos y 23 heridos en Midland-Odessa, Texas, el 31 de agosto de 2019

Tenía pensamientos suicidas. Nueve muertos y 27 heridos en Dayton, Ohio, el 4 de agosto de 2019

Dejó de comunicarse con su madre y su exesposa. 12 muertos y quatro heridos en Virginia Beach el 31 de mayo de 2019

Lo habían encontrado culpable de violencia doméstica. Cinco muertos y siete heridos en Aurora, Illinois, el 15 de febrero de 2019

Había expresado pensamientos violentos. Cinco muertos en Sebring, Florida, el 23 de enero de 2019

No es ninguna coincidencia. Los asesinatos en masa no son solo actos de violencia al azar, sino más bien un síntoma de un problema social más profundo: el continuo aumento de las “muertes por desesperación”.

Discutía a gritos con su madre y hacía agujeros en las paredes a patadas. 12 muertos y 21 heridos en Thousand Oaks, California, el 7 de noviembre de 2018

Estaba enfrascado en una retórica antisemita en internet. 11 muertos y seis heridos en Pittsburgh el 27 de octubre de 2018

Creía que su exesposa lo había engañado. Cinco muertos en Bakersfield, California, el 12 de septiembre de 2018

Se declaró culpable de acosar a una excompañera de clase. Cinco muertos y tres heridos en Annapolis, Maryland, el 28 de junio de 2018

Padecía esquizofrenia paranoide. Quatro muertos y quatro heridos en Antioch, Tennessee, el 22 de abril de 2018

Les dijo a sus amigos que personas lo perseguían. Quatro muertos en Detroit el 26 de febrero de 2018

Su madre había muerto y estaba acumulando armas. 17 muertos y 17 heridos en Parkland, Florida, el 14 de febrero de 2018

Sintió celos cuando su exnovia empezó a salir con otra persona. Quatro muertos y un herido en Melcroft, Saltlick Township, Pensilvania, el 28 de enero de 2018

Este término se ha utilizado para explicar las tasas de mortalidad en aumento entre hombres blancos y predominantemente de mediana edad causadas por suicidio, sobredosis de drogas y abuso de alcohol.

Lo habían arrestado por apuñalar a un vecino. Cinco muertos y 18 heridos en Rancho Tehama Reserve, California, el 14 de noviembre de 2017

Se deprimió y tenía mal humor. 25 muertos y 20 heridos en Sutherland Springs, Texas, el 5 de noviembre de 2017

Perdió una cantidad significativa de dinero apostando. 60 muertos y 867 heridos en Las Vegas el 1 de octubre de 2017

Estaba en quiebra y se culpaba a sí mismo por haber sido despedido de su trabajo. Cinco muertos en Orlando, Florida, el 5 de junio de 2017

Estaba muy enojado por tener que pagar pensión alimenticia de sus hijos. Quatro muertos en Rothschild, Wisconsin, el 22 de marzo de 2017

Le dijo al FBI que alguien le controlaba la mente. Cinco muertos y 43 heridos en Fort Lauderdale, Florida, el 6 de enero de 2017

Siempre había sido iracundo, era volátil y violento. Cinco muertos en Burlington, Washington, el 23 de septiembre de 2016

Pensaba que los agentes de policía blancos estaban perpetrando un genocidio. Cinco muertos y 11 heridos en Dallas el 7 de julio de 2016

Pensamos que el concepto de “muertes por desesperación” también ayuda a explicar la frecuencia acelerada de tiroteos masivos en este país.

 Salió de casa con una bolsa de armas. 49 muertos y 53 heridos en Orlando, Florida, el 12 de junio de 2016

Había estado deprimido. Seis muertos y dos heridos en Kalamazoo, Míchigan, el 20 de febrero de 2016

Los vecinos dijeron que a menudo estaba de mal humor y bebía hasta quedar inconsciente. Seis muertos en Tennessee Colony, Texas, el 14 de noviembre de 2015

Era retraído, callado y no tenía amigos. Nueve muertos y ocho heridos en Roseburg, Oregón, el 1 de octubre de 2015

Estaba deprimido, con tendencias suicidas y estaba molesto porque lo habían multado por conducir ebrio. Cinco muertos y dos heridos en Chattanooga, Tennessee, el 16 de julio de 2015

Se emborrachó y alardeó sobre planes para iniciar una guerra racial. Nueve muertos y un herido en Charleston, Carolina del Sur, el 17 de junio de 2015

Le mandó a su novia mensajes de texto suicidas. Quatro muertos y tres heridos en Marysville, Washington, el 24 de octubre de 2014

Casi todos los homicidas de los que hicimos un perfil eran hombres.

Creía que las mujeres conspiraban para hacerle la vida miserable. Seis muertos y 14 heridos en Isla Vista, California, el 23 de mayo de 2014

La estaban investigando por malversación de fondos. Quatro muertos y dos heridos en Alturas, California, el 20 de febrero de 2014

Escuchaba voces imaginarias y pensaba que lo seguían. 12 muertos y ocho heridos en Washington el 16 de septiembre de 2013

Envió correos electrónicos abusivos a excompañeros de trabajo. Seis muertos en Hialeah, Florida, el 26 de julio de 2013

Les dijo a amigos que quería herir a otras personas. Cinco muertos y tres heridos en Santa Mónica, California, el 7 de junio de 2013

Tenía problemas de ira y le disparó a su exnovia con una pistola de aire comprimido. Quatro muertos en Federal Way, Washington, el 21 de abril de 2013

Perdió el contacto con su familia y se negó a hablar con un antiguo jefe. Quatro muertos y dos heridos en Herkimer, Nueva York, el 13 de marzo de 2013

Se obsesionó con los asesinos en masa y dejó de comer. 27 muertos y un herido en Sandy Hook, Connecticut, el 14 de diciembre de 2012

Muchos estaban socialmente aislados de sus familias o de sus comunidades y tenían una sensación de alienación.

Estaba deprimido y pensaba que había personas que lo seguían. Seis muertos y dos heridos en Mineápolis el 27 de septiembre de 2012

Dijo que pensaba en matar gente. 12 muertos y 70 heridos en Aurora, Colorado, el 20 de julio de 2012

Le dijo a la gente que era miembro de un escuadrón de la muerte de la CIA. Cinco muertos y un herido en Seattle el 30 de mayo de 2012

Abandonó los estudios y estaba enojado por tener que pagar la colegiatura. Siete muertos y tres heridos en Oakland, California, el 2 de abril de 2012

Se estaba divorciando y amenazó con matar a su esposa. Ocho muertos y un herido en Seal Beach, California, el 12 de octubre de 2011

Le dijo a un sacerdote que temía que los demonios lo estuvieran buscando. Quatro muertos y siete heridos en Carson City, Nevada, el 6 de septiembre de 2011

Les quitó las pilas a todos los relojes de su casa. Siete muertos y un herido en Akron, Ohio, el 7 de agosto de 2011

Muchos de estos hombres sentían que su identidad estaba amenazada.

Era errático y asustaba a sus maestros y compañeros de escuela. Seis muertos y 13 heridos en Tucson, Arizona, el 8 de enero de 2011

Era cada vez más hostil con sus vecinos. Cinco muertos en Jackson, Kentucky, el 11 de septiembre de 2010

Fue obligado a renunciar a su trabajo. Ocho muertos y dos heridos en Manchester, Connecticut, el 3 de agosto de 2010

Estaba afligido porque su esposa lo había abandonado. Quatro muertos y tres heridos en Hialeah, Florida, el 6 de junio de 2010

Creía que podía volar y que salvaría el mundo. Quatro muertos en Parkland, Washington, el 29 de noviembre de 2009

Luchaba por conciliar su religión y sus deberes militares. 13 muertos y 32 heridos en Fort Hood, Texas, el 5 de noviembre de 2009

Pensó que era el objetivo de una conspiración policial. 13 muertos y quatro heridos en Binghamton, Nueva York, el 3 de abril de 2009

 En varias ocasiones, recurrieron a ideologías extremas para lidiar con sus fracasos y encontrar un sentido de propósito.

Amenazó a su esposa con un arma después de que lo dejó. Ocho muertos y tres heridos en Carthage, Carolina del Norte, el 29 de marzo de 2009

Tenía graves problemas de salud mental y estaba bajo supervisión. Seis muertos y quatro heridos en Alger, Washington, el 2 de septiembre de 2008

Golpeó a un compañero de trabajo y amenazó con matar a su supervisor. Cinco muertos y un herido en Henderson, Kentucky, el 25 de junio de 2008

Dejó de tomar su medicamento para la esquizofrenia paranoide. Quatro muertos en Santa María, California, el 18 de marzo de 2008

Perdió su trabajo y dejó de tomar sus antidepresivos. Cinco muertos y 21 heridos en Dekalb, Illinois, el 14 de febrero de 2008

Su lucha en contra del gobierno local lo consumió. Seis muertos y un herido en Kirkwood, Misuri, el 7 de febrero de 2008

Envió correo de odio y recientemente había perdido su trabajo. Quatro muertos y cinco heridos en Arvada, Colorado, el 9 de diciembre de 2007

La mayoría decide no pedir ayuda cuando enfrentan dificultades, como una ruptura amorosa o un despido laboral.

Desde pequeño había entrado y salido de hospitales psiquiátricos. Ocho muertos y cinco heridos en Omaha, Nebraska, el 5 de diciembre de 2007

Amenazó con suicidarse y acosó a varias compañeras de la escuela. 32 muertos y 26 heridos en Blacksburg, Virginia, el 16 de abril de 2007

Tuvo episodios de depresión tras la muerte de uno de sus hijos. Cinco muertos y cinco heridos en Paradise, Pensilvania, el 2 de octubre de 2006

Abusó de sus parejas sentimentales durante décadas. Cinco muertos y un herido en Baton Rouge, Luisiana, el 21 de mayo de 2006

No tenía muchos amigos ni un trabajo estable. Seis muertos y dos heridos en Seattle el 25 de marzo de 2006

Desarrolló psicosis y hablaba con personas imaginarias. Siete muertos en Goleta, California, el 30 de enero de 2006

Amenazó a sus vecinos con obscenidades y armas. Quatro muertos en Honey Grove, Texas, el 28 de agosto de 2005

Eligieron los tiroteos masivos como forma de hacerse de poder y atención, obligando a los demás a presenciar su dolor mientras intentaban acabar con sus vidas de una manera que solo ellos controlaban.

Se autolesionaba y publicaba historias violentas en internet. Nueve muertos y siete heridos en Red Lake, Minnesota, el 21 de marzo de 2005

Había estado notablemente deprimido y enfadado en la iglesia. Siete muertos y quatro heridos en Brookfield, Wisconsin, el 12 de marzo de 2005

Tenía esquizofrenia y hablaba sobre matar gente. Quatro muertos y dos heridos en Columbus, Ohio, el 8 de diciembre de 2004

Estaba exhausto, deprimido y con dos empleos. Seis muertos y dos heridos en Birchwood, Wisconsin, el 21 de noviembre de 2004

Se quedó sin trabajo y perdió su casa. Quatro muertos en Oldtown, Idaho, el 24 de octubre de 2003

Llamó a su anterior lugar de trabajo y dejó mensajes en estado de ebriedad. Seis muertos en Chicago el 27 de agosto de 2003

Tenía problemas de ira y amenazó con ejercer violencia contra las personas negras. Seis muertos y ocho heridos en Meridian, Misisipi, el 8 de julio de 2003

 Se trata de espectáculos públicos de violencia concebidos como actos finales.

Era inestable, estaba desempleado y en busca de trabajo. Quatro muertos y un herido en Huntsville, Alabama, el 25 de febrero de 2003

Hacía rabietas en el trabajo y confrontaba a sus colegas. Quatro muertos y cinco heridos en South Bend, Indiana, el 22 de marzo de 2002

Atacó el coche de su exnovia con un hacha. Cinco muertos y dos heridos en Sacramento el 8 de septiembre de 2001

A menudo pensaba que era el arcángel Miguel. Quatro muertos y tres heridos en Rifle, Colorado, el 3 de julio de 2001

Creía que su esposa tenía una aventura. Quatro muertos en Houston el 9 de enero de 2001

Se enteró de que el fisco empezaría a embargarle el sueldo. Siete muertos en Wakefield, Massachusetts, el 26 de diciembre de 2000

Creía que el FBI lo vigilaba. Cinco muertos y un herido en Pittsburgh el 28 de abril de 2000

Ya sea autoinfligido, a manos de agentes de policía o tras una vida en prisión, un tiroteo masivo es una forma de suicidio.

Estaba paranoico y pensaba que sus compañeros saboteaban su trabajo. Siete muertos en Honolulu el 2 de noviembre de 1999

Empezó a tomar los medicamentos controlados de su padre. Siete muertos y siete heridos en Fort Worth el 15 de septiembre de 1999

Mató al gato de su hija porque estaba enojado. 12 muertos y 13 heridos en Atlanta el 29 de julio de 1999

Fue despedido por faltar al trabajo. Quatro muertos y un herido en Las Vegas el 3 de junio de 1999

Entregó trabajos escolares con imágenes violentas. 13 muertos y 23 heridos en Littleton, Colorado, el 20 de abril de 1999

Creó un sitio web en el que amenazaba a un compañero de clase. 13 muertos y 23 heridos en Littleton, Colorado, el 20 de abril de 1999

Su esposa lo abandonó e intentó suicidarse en tres ocasiones. Quatro muertos y quatro heridos en Gonzales, Luisiana, el 10 de marzo de 1999

Esto es algo que diferencia a los tiroteos masivos de otros delitos y es la razón por la que las medidas preventivas tradicionales, como el aumento de la seguridad armada o las condenas penales severas, harán poco por detenerlos.

Trató de comprar un arma robada en la escuela. Quatro muertos y 25 heridos en Springfield, Oregón, el 20 de mayo de 1998

A menudo, se metía en problemas en la escuela por problemas de conducta. Cinco muertos y 10 heridos en Jonesboro, Arkansas, el 24 de marzo de 1998

Estaba molesto porque no lo consideraron para un ascenso. Quatro muertos en Rocky Hill, Connecticut, el 6 de marzo de 1998

Consideraba que había sido despedido injustamente. Quatro muertos y tres heridos en Orange, California, el 18 de diciembre de 1997

Estaba molesto porque lo obligaron a salir de su negocio. Quatro muertos en Bartow, Florida, el 3 de diciembre de 1997

Creía que lo habían despedido por racismo. Quatro muertos y tres heridos en Aiken, Carolina del Sur, el 15 de septiembre de 1997

Culpaba a funcionarios municipales de que su esposa muriera de cáncer. Quatro muertos y quatro heridos en Colebrook, Nuevo Hampshire, el 19 de agosto de 1997

Los autores de tiroteos masivos no son las víctimas. Pero para prevenir futuras tragedias debemos tratar las patologías subyacentes que alimentan su desesperación.

Se quedó sin trabajo y se descompuso su calentador de agua. Cinco muertos y un herido en Fort Lauderdale, Florida, el 9 de febrero de 1996

Tenía esquizofrenia y dejó de tomar sus medicamentos. Cinco muertos y tres heridos en Bronx, Nueva York, el 19 de diciembre de 1995

Estaba molesto por una evaluación de desempeño en el trabajo. Quatro muertos en Los Ángeles el 19 de julio de 1995

Fue dado de baja de la Fuerza Aérea. Quatro muertos y 23 heridos en Fairchild Air Force Base, Washington, el 20 de junio de 1994

Dejó de comer y dormir y empezó a robar. Quatro muertos y un herido en Aurora, Colorado, el 14 de diciembre de 1993

Estaba obsesionado con el racismo y creía que era la causa de todos sus fracasos. Seis muertos y 19 heridos en Garden City Park, Nueva York, el 7 de diciembre de 1993

Batalló durante años para conseguir un trabajo y se aisló. Quatro muertos y cinco heridos en Oxnard, California, el 2 de diciembre de 1993

Los tiroteos masivos no deben seguir considerándose episodios “inexplicables” de una violencia “impensable”.

Entró en depresión al enterarse de que tenía que operarse de la rodilla. Quatro muertos y dos heridos en El Cajón, California, el 14 de octubre de 1993

En una fiesta, le dijo a niños que dispararan y mataran a personas negras. Quatro muertos y siete heridos en Fayetteville, Carolina del Norte, el 6 de agosto de 1993

Estaba en quiebra y le iban a embargar su propiedad. Ocho muertos y seis heridos en San Francisco el 1 de julio de 1993

Lo desalojaron y su esposa e hija lo dejaron. Seis muertos y un herido en Paso Robles, California, el 8 de noviembre de 1992

Le descontaron su sueldo por la pensión alimenticia. Quatro muertos en Watkins Glen, Nueva York, el 15 de octubre de 1992

Comenzó a escuchar voces y a hablar sobre cometer actos violentos. Quatro muertos y 10 heridos en Olivehurst, California, el 1 de mayo de 1992

Estaba alterado por una ruptura reciente. Quatro muertos en Phoenix el 15 de marzo de 1992

Nuestras comunidades y gobiernos necesitan encontrar formas de reducir el aislamiento social de manera más extensa y mejorar el acceso al cuidado de la salud mental y el tratamiento para el consumo de sustancias.

Lo despidieron de su trabajo en la oficina postal. Quatro muertos y seis heridos en Royal Oak, Míchigan, el 14 de noviembre de 1991

Lo dieron de baja de un programa psiquiátrico por golpear a un enfermero. Quatro muertos en Harrodsburg, Kentucky, el 9 de noviembre de 1991

Se sintió engañado porque otro estudiante ganó un premio escolar. Cinco muertos y un herido en Iowa City el 1 de noviembre de 1991

Envió una carta en la que decía que las mujeres de su comunidad eran víboras. 23 muertos y 22 heridos en Killeen, Texas, el 16 de octubre de 1991

Su esposa obtuvo una orden de restricción y le embargaron el auto. 11 muertos y seis heridos en Jacksonville, Florida, el 18 de junio de 1990

Se quedó sin trabajo y se hizo solitario e irascible. Nueve muertos y 12 heridos en Louisville, Kentucky, el 14 de septiembre de 1989

Tenía un problema de adicción a las drogas y el alcohol y había sido detenido con frecuencia. Cinco muertos y 30 heridos en Stockton, California, el 17 de enero de 1989

Aumentar la inversión en prevención del suicidio, intervención en crisis y sistemas de denuncia de amenazas violentas ayudará a evitar que personas desesperadas se conviertan en atacantes de tiroteos masivos.

Tenía síndrome de estrés postraumático por haber combatido en Vietnam. Quatro muertos y dos heridos en Chicago el 22 de septiembre de 1988

Estaba angustiado después de que su mujer lo abandonó cuando estaba embarazada. Quatro muertos y cinco heridos en Winston-Salem, Carolina del Norte, el 17 de julio de 1988

Acosó durante años a una compañera de trabajo y fue despedido. Siete muertos y quatro heridos en Sunnyvale, California, el 16 de febrero de 1988

Amenazó a los niños del barrio con su arma. Seis muertos y 14 heridos en Palm Bay, Florida, el 23 de abril de 1987

Sentía que estaba siendo maltratado en el trabajo. 14 muertos y seis heridos en Edmond, Oklahoma, el 20 de agosto de 1986

Había estado bajo presión en el trabajo y estaba preocupado por los despidos. Quatro muertos y dos heridos en South Connellsville, Pensilvania, el 16 de marzo de 1985

Le prohibieron la entrada en un bar. Cinco muertos y un herido en Hot Springs National Park, Arkansas, el 24 de julio de 1984

Estas medidas deben tomarse no en lugar de, sino además de, la aprobación de leyes de seguridad de las armas respaldadas de manera generalizada, las cuales incluyen la comprobación de antecedentes, periodos de espera más largos, requisitos de almacenamiento de armas más seguros y leyes de focos rojos.

Fue despedido y había buscado ayuda en una clínica de salud mental. 21 muertos y 19 heridos en San Ysidro, California, el 18 de julio de 1984

Estaba molesto porque su esposa lo había dejado. Seis muertos en College Station, Texas, el 11 de octubre de 1983

Despotricó en su salón y fue suspendido de la docencia. Ocho muertos y tres heridos en Miami el 20 de agosto de 1982

Tenía un conflicto salarial con sus empleadores. Seis muertos y quatro heridos en Grand Prairie, Texas, el 9 de agosto de 1982

Se recluyó y evitó toda interacción social. Quatro muertos y un herido en Coraopolis, Pensilvania, el 21 de julio de 1980

Comenzó a acumular comida y a prepararse para el fin del mundo. Cinco muertos y 11 heridos en Daingerfield, Texas, el 22 de junio de 1980

Pensó que sus familiares y sus compañeros de trabajo intentaban envenenarlo. Quatro muertos en Warwick, Rhode Island, el 17 de junio de 1978

En cambio, hemos permitido que los tiroteos masivos se normalicen en la cultura estadounidense y pedimos a nuestros hijos que participen en simulacros de tirador activo y pasen por detectores de metal al llegar a la escuela.

Fue dado de baja de los Marines y estaba en periodo de prueba. Seis muertos en Hackettstown, Nueva Jersey, el 26 de agosto de 1977

Su esposa lo dejó y había intentado suicidarse. Seis muertos y dos heridos en Klamath Falls, Oregón, el 23 de julio de 1977

Alucinaba y tenía ataques de ira. Siete muertos y dos heridos en Fullerton, California, el 12 de julio de 1976

Renunció a su trabajo abruptamente y planeó su suicidio. Cinco muertos y un herido en Smith River, California, el 2 de marzo de 1975

Denunció al cristianismo y comenzó a vagar de un lugar a otro. Siete muertos y ocho heridos en Nueva Orleans el 7 de enero de 1973

Dijo que prefería morir que regresar a prisión. Quatro muertos y cinco heridos en Raleigh, Carolina del Norte, el 29 de mayo de 1972

Creía que “el hombre” iba tras él. Quatro muertos y 17 heridos en Harrisburg, Pensilvania, el 5 de abril de 1969

Decimos “nunca más” y, a pesar de ello, pasaron menos de 48 horas entre los tiroteos de Monterey Park y Half Moon Bay, California. El “nunca más” sigue ocurriendo porque los perpetradores de tiroteos en masa no son monstruos que aparecen de la nada.

Solo comía comida enlatada porque temía intoxicarse. Seis muertos y seis heridos en Lock Haven, Pensilvania, el 23 de octubre de 1967

Se obsesionó con homicidas famosos. Cinco muertos y dos heridos en Mesa, Arizona, el 12 de noviembre de 1966

Padecía cambios de humor y periodos de hostilidad abrumadora. 15 muertos y 31 heridos en Austin el 1 de agosto de 1966

Los autores de tiroteos en masa viven entre nosotros. Son parte de nuestra comunidad. En su mayoría, son hombres y jóvenes que conocemos. Y podemos detenerlos antes de que jalen el gatillo."

( Jillian Peterson es profesora de criminología en la Universidad de Hamline. James Densley es profesor de justicia penal en la Universidad Estatal Metro. Juntos dirigen el Violence Project. The New York Times)

10/6/22

Las armas, el sentido común y la sumisión voluntaria... En comparación con otras 22 naciones ricas, Estados Unidos acumula el 82% de muertes por armas de fuego, el 90% de todas las mujeres asesinadas, el 91% de los niños menores de 14 años, y el 92% de jóvenes de entre 15 y 24 años, asesinados con armas de fuego... tres millones de niños estadounidenses son testigos de la violencia con armas de fuego cada año... as muertes por armas de fuego son mucho más frecuentes en jóvenes, varones, afroamericanos y entre las clases sociales más pobres... Para “crear el deseo de tener un arma”, las industrias contrataron a especialistas en relaciones públicas que inventaron múltiples historias de un salvaje oeste, con vaqueros, sheriffs, pioneros y personas proscritas

 "El uso de las armas mata y deja secuelas indelebles que duran horas, meses o incluso décadas. Cada año se fabrican en el mundo ocho millones de armas pequeñas y 15.000 millones de cartuchos de munición. Cada día mueren 700 personas (más de 2,5 millones en una década) a causa de armas como pistolas, escopetas, fusiles de asalto o ametralladoras. Al menos dos millones de personas sufren heridas por armas de fuego y millones de personas sufren los efectos psicológicos de la violencia con armas de fuego con profundas secuelas físicas y psicológicas de larga duración1. Un ejemplo de ello son los miles de infantes2 que, involuntariamente, se hallan en medio de conflictos armados y que se ven obligados a ejercer la violencia contra los demás y contra sí mismos. Jean tenía seis años cuando fue secuestrado en una zona rural por un grupo rebelde en el Congo. Le llevaron a una especie de campamento, le dieron un Kaláshnikov y le comunicaron las normas: quien intente huir, morirá; quien no mate, morirá; cualquier mínima infracción será castigada con una brutal paliza.

“Me enseñaron a disparar, a cargar el arma... Durante dos días me torturaron a menudo... O matabas o te mataban. Vi morir a muchos niños y sabía que yo podía morir en cualquier momento. Un día, volviendo al campamento vi a un soldado, tuve miedo y antes de que me viera, disparé. Me convertí en un asesino con seis años. Luego maté a muchos más, pero no sé a cuántos”3. 

La matanza de al menos 19 infantes y dos maestras el pasado 24 de mayo en el colegio Robb Elementary School (Uvalde, Texas) por parte de un joven de 18 años armado con una pistola, un rifle semiautomático y cargadores de alta capacidad, ha vuelto a plantear, una vez más, el debate sobre el control de las armas en Estados Unidos4. A veces las cifras lo cuentan casi todo. En Estados Unidos hay alrededor de 400 millones de armas de fuego civiles, 1,2 armas de fuego por habitante, casi la mitad del total mundial5. Cada año se producen más de 45.000 muertes por arma de fuego (unas 124 muertes diarias), entre los suicidios y las muertes por homicidio que están experimentando un fuerte aumento6. Tres de cada cinco adultos estadounidenses ha experimentado directamente, o de alguien que tienen cercano, la violencia con armas de fuego a lo largo de su vida. Aproximadamente tres millones de niños estadounidenses son testigos de la violencia con armas de fuego cada año7. Se trata de muertes desiguales que van en aumento. Las mujeres tienen 21 veces más probabilidades de ser asesinadas por armas de fuego que las mujeres de otros países ricos, y las muertes por armas de fuego son mucho más frecuentes en jóvenes, varones, afroamericanos y entre las clases sociales más pobres.

En comparación con otras 22 naciones ricas, en Estados Unidos la tasa de homicidios por armas de fuego es 25 veces mayor, la tasa de suicidios ocho veces mayor, y la tasa de muertes no intencionales –también por armas de fuego– es más de seis veces mayor. Aunque solo tiene la mitad de población que el resto de esos países sumados, Estados Unidos acumula el 82% de muertes por armas de fuego, el 90% de todas las mujeres asesinadas, el 91% de los niños menores de 14 años, y el 92% de jóvenes de entre 15 y 24 años, asesinados con armas de fuego8. 

Los estadounidenses están más armados que los ciudadanos de cualquier otra nación. Cuatro de cada diez adultos dice vivir en un hogar donde hay un arma, y tres de cada diez admite tener una. Y la situación va a peor. Tan sólo en el periodo desde inicios de 2019 a abril de 2021, 7,5 millones de adultos estadounidenses, adquirieron por vez primera un arma, aumentando aún más el riesgo de muerte de niños y adolescentes (casi el 10% de todas las muertes por homicidio, suicidio y accidentes que sucedieron en 2020)9. Sin embargo, la pregunta que debemos hacernos no es solo el qué, el dónde, el quién y el cómo sino también el por qué.

Para la mayoría de los mass media, la causa principal de las masacres que tienen lugar en Estados Unidos se debe a la cultura de las armas existente en el país. Son muchos quienes piensan y dicen frases del tipo “los estadounidenses aman las armas, siempre las han amado, se sienten orgullosos de poseerlas”. Las armas serían parte de su identidad. Se trataría de un vínculo cultural forjado durante la Revolución Americana, concretado en la Segunda Enmienda de la Constitución, y ratificado en 2008 por la Corte Suprema al señalar que cada individuo tiene el derecho a portar armas10. Ese es el saber convencional que, una y otra vez, resuena con emoción en la mente y las palabras de buena parte de la población. Sin embargo, a lo largo de la historia, ¿quien diseñó, inventó, patentó, produjo, publicitó, comercializó y distribuyó armas? ¿Qué papel jugaron los medios de información y los actos propagandísticos de empresas o lobbies tan poderosos como la National Rifle Association (NRA)?

Charlton Heston encabezó durante años la defensa de la libre posesión y uso de armas de fuego como presidente de la NRA11. En su discurso de 2000, el famoso actor12 señaló: “Cuando unas manos ordinarias pueden poseer un instrumento tan extraordinario, eso simboliza la medida plena de la dignidad y la libertad humanas” para, finalmente, alzando con sus manos en alto un viejo Winchester de 1866, gritar: “From my cold, dead hands”. Solo muerto me lo quitarán, vino a decir13.

Dos décadas más tarde, apenas tres días después de los asesinatos de la escuela de Uvalde, Donald Trump señaló también ante la NRA la urgente necesidad de militarizar cada escuela con policías o agentes de seguridad armados, convirtiendo cada lugar en un centro de alta seguridad: con una sola entrada, vallas de seguridad, detectores de metales y nuevas tecnologías para revisar, escanear, examinar y aprobar a quienes entran en ella14. Para él, cada persona es responsable de sus acciones, por lo que el único culpable de la masacre fue un individuo violento y trastornado. Trump defendió la imperiosa necesidad de poseer armas afirmando:

“No hay señal que invite más a un asesino de masas que una señal que diga ‘zona libre de armas’. Es el lugar más peligroso. Como dice el viejo refrán, la única forma de detener a un hombre malo con una pistola, es un hombre bueno con una pistola. La existencia del mal en nuestro mundo no es una razón para desarmar a los ciudadanos respetuosos de la ley que saben cómo usar sus armas y proteger a muchas personas, la existencia del mal es una de las mejores razones para armar a los ciudadanos respetuosos de la ley”.

¿A qué se debe esa excepcional relación histórica entre las armas y la población de EE.UU.? ¿Por qué la existencia de una relación tan íntima, que personajes como Heston o Trump han defendido hasta límites grotescos? Pero, un momento, ¿es eso verdad?, ¿cómo y cuándo se creó esa “innata” identidad cultural? ¿Cuál es la cadena de causalidad existente entre la línea de montaje de una fábrica de armas hasta la bala que se incrusta en los pulmones de una víctima? Contrariamente a una visión ampliamente extendida, el sentido común de las armas en Estados Unidos fue un proceso histórico –ha señalado el historiador John Blum– mercantilista y “amoral”, que siguió las prácticas comunes de la economía industrial capitalista de los siglos XIX y XX15.

En el siglo XIX no había cultura de las armas. En aquel entonces, Estados Unidos era un país de agricultores donde las pistolas se usaban como una herramienta más, pero no eran algo omnipresente. Fue la belicosidad europea y la ambición imperial de diversos regímenes y gobiernos quienes proporcionaron mercados para fabricar masivamente armas. Tras la Guerra de Secesión, entre 1861 y 1865, grandes fabricantes de armas como Winchester y Remington, viendo peligrar su negocio, pusieron en marcha una fuerte ofensiva publicitaria para crear un mercado nacional de armas. Las razones esgrimidas para tener armas y milicias fueron el temor a la amenaza británica, facilitar la expansión de las colonias en territorio indio, protegerse de las rebeliones de esclavos y defender la libertad ante la tiranía del gobierno. El negocio de las armas prosperó por la ambición de unos capitalistas de las armas con grandes intereses comerciales y no a causa de un excepcionalismo mítico. Tras los anuncios creados por la compañía Winchester, poseer un arma se convirtió en un objeto de deseo con un profundo vínculo psicológico y un elevado valor emocional para mucha gente. Como señaló el sociólogo y economista estadounidense Thorstein Veblen, se trataba de fabricar deseos16. ¿Cómo se hizo? ¿Cómo se generó ese particular sentido común? 

Para “crear el deseo de tener un arma”, las industrias contrataron a especialistas en relaciones públicas que inventaron múltiples historias de un salvaje oeste, con vaqueros, sheriffs, pioneros y personas proscritas. El proceso se inició con un relato en 1867 de Wild Bill Hickok en Harper’s, y siguió con decenas de novelas y leyendas en las que, para protegerse y ser un “hombre de verdad”, había que poseer un sofisticado rifle Winchester. Más tarde, esa historia sería recreada por las empresas tabacaleras para promocionar al “hombre Marlboro”, así como también con la difusión de innumerables películas. Después de la Primera Guerra Mundial, la Winchester Repeating Arms Company (WRAC) impulsó sus ventas mediante un ambicioso plan de marketing nacional con el objetivo de alcanzar a 3,4 millones de niños de entre 10 y 16 años.  (...)

Un último instrumento fundamental de dominación, el más decisivo, es el proceso de internalización mental de sumisión y subordinación de los grupos sociales oprimidos, es decir, la forma en que éstos consienten y aceptan ser sometidos. En el albor de la modernidad a mediados del siglo XVI, Étienne de La Boétie analizó este fenómeno en un breve texto donde se asombraba de la “servidumbre voluntaria” con que los seres humanos rinden obediencia a los tiranos28. Decía el prematuramente fallecido joven filósofo francés:

“Quisiera tan solo entender cómo pueden tantos hombres, tantos pueblos, tantas ciudades, tantas naciones soportar a veces a un solo tirano, que no dispone de más poder que el que se le otorga, que no tiene más poder para causar perjuicios que el que se quiera soportar y que no podría hacer daño alguno de no ser que se prefiera sufrir a contradecirlo. Es realmente sorprendente –y, sin embargo, tan corriente que deberíamos más bien deplorarlo que sorprendernos– ver cómo millones y millones de hombres son miserablemente sometidos y son juzgados, la cabeza gacha, a un deplorable yugo, no porque se vean obligados por una fuerza mayor, sino, por el contrario porque están fascinados y, por decirlo así, embrujados por el nombre de uno al que no deberían ni temer (puesto que está solo), ni apreciar (puesto que se muestra para con ellos inhumano y salvaje). ¡Grande es no obstante, la debilidad de los hombres!”29

La servidumbre moderna es una esclavitud voluntaria que, como si fuera una segunda naturaleza humana, genera obediencia y sumisión, hace que la población consienta y acepte el trabajo, el consumo de mercancías o el ocio. Así expresaba esa alienación el escritor británico Aldous Huxley en una de sus clásicas novelas: 

“Una dictadura perfecta tendría la apariencia de una democracia, pero sería básicamente una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar. Sería esencialmente un sistema de esclavitud, en el que gracias al consumo y al entretenimiento, los esclavos amarían su servidumbre.”30

Es mucha la gente que no tiene conciencia –o no la quiere tener– de cuál es su situación, debido a la existencia de múltiples formas de mistificación que anestesian, o bien ocultan, la cárcel mental en que viven. Basta con ver esa muchedumbre hipnótica, cotidianamente apantallada. Obedecen sin saber muy bien por qué, pero saben que cuando desobedecen surge la desorientación y el temor, cuando no el pánico. Tienen miedo y han sido mentalmente colonizados para elegir ser siervos y no desobedecer. Como todos los seres oprimidos a lo largo de la historia, los “esclavos” modernos necesitan de una mística para anestesiar su sufrimiento. La educación y el lenguaje son medios clave para dominar, generar individuos pasivos, e impedir que se perciba la condición servil de la vida. Como hemos visto, las palabras se presentan como algo evidente, cuando en realidad su naturalización es un medio crucial que “distorsiona” la realidad y genera formas de ver el mundo que impiden emanciparnos. (...)

La disponibilidad de armas es una epidemia mortal, una crisis de derechos humanos y un inmenso genocidio. Entre 1968 y 2011 se produjeron en Estados Unidos 1,4 millones de muertes relacionadas con armas de fuego (incluidos suicidios, homicidios y accidentes) en comparación con 1,2 millones de muertes de estadounidenses en todas las guerras. Hace una década, un comentarista político como Mark Shields lo explicaba de este modo:

“Desde que Robert Kennedy murió en el Hotel Ambassador el 4 de junio de 1968, durante 43 años han muerto más estadounidenses por disparos dentro del país, que en todas las guerras (en que EE.UU. ha intervenido), desde la Revolución hasta la Guerra Civil, la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial”.32

La matanza que generan las armas y las causas profundas que las producen son un espejo del genocidio y ecocidio globales al que nos confronta la pavorosa crisis ecosocial que vivimos. (...)"           (Joan Benach   , CTXT, 7/06/2022)

13/4/22

La explicación de Eduardo Madina sobre la diferencia entre "violencia intrafamiliar" y violencia machista: "Violencia intrafamiliar es que tu primo le pega un puñetazo a tu cuñado en la cena de Nochebuena", dice Madina. Y continúa: "La violencia machista forma parte de un ataque a los derechos humanos que sufren solo las mujeres por el hecho de serlo, cuando se desvían de lo que se supone que deben ser sus roles desde el punto de vista subjetivo de algunos hombres"

 "La llegada de Vox a la vida política española sigue trayendo consecuencias… A los bulos, la xenofobia, el revisionismo y un largo etcétera hay que sumar su negacionismo de la violencia machista.

 Un peligroso postulado que ya se le está contagiando al Partido Popular en la era Feijóo y con el pacto entre ambas formaciones en Castilla y León. Ultimamente ya hemos visto a responsables de PP claudicar ante la ultraderecha en Andalucía y en Castilla y León, y hablar de "violencia intrafamiliar". Y el propio Feijóo también se metió en el jardín.

Para los que les cuesta entender por qué se trata de violencia machista, el exdiputado del PSOE Eduardo Madina se lo ha explicado muy claro en una intervención este martes en el programa Hoy por Hoy de la Cadena Ser.

 "Violencia intrafamiliar es que tu primo le pega un puñetazo a tu cuñado en la cena de Nochebuena", dice Madina. Y continúa: "La violencia machista forma parte de un ataque a los derechos humanos que sufren solo las mujeres por el hecho de serlo, cuando se desvían de lo que se supone que deben ser sus roles desde el punto de vista subjetivo de algunos hombres".  (...)"              (Tremending, 13/04/22)

3/6/21

Maribel Verdú revela que sufrió acoso sexual: “Gente influyente llamaba al camerino y yo les decía ‘¿Puede salir usted de aquí?”

 "Con más de 100 títulos en su haber, 11 nominaciones a los Premios Goya y dos cabezones ganados, Maribel Verdú es una de las actrices más conocidas y reconocidas del cine español. A los 50 años, la intérprete tiene una activa carrera en el cine, la televisión y el teatro, tanto en España como en América Latina, y el domingo por la noche se acercó un poco más al público con su participación en Planeta Calleja (Cuatro).

En su aparición en el programa de Jesús Calleja, la artista viajó junto al aventurero a Santo Tomé y Príncipe, un pequeño país insular en el golfo de Guinea. Verdú habló sobre su vida, sus miedos (como la práctica del buceo, que superó con la ayuda del presentador del programa), de su marido —”el amor de mi vida”, dijo de él—, Pedro Larrañaga, o de su decisión de no tener hijos. Pero uno de los momentos más llamativos de la charla fue cuando habló sobre el miedo a envejecer, la cosificación femenina e incluso el acoso, personal y laboral.

 “Tú eres un mito para muchas personas... ¿No sufriste acoso?”, le preguntó Jesús Calleja a la actriz. “Sí, y no conozco a ninguna mujer a la que no le haya pasado, que no haya tenido que soportar barbaridades. Que, de repente, has llevado a juicio, como fue mi caso hace muchos años”, reconoció la intérprete sobre un hecho que le ocurrió “hace mucho tiempo cuando estaba empezando”, explicó, sin querer entrar en pormenores.

 Hace años, Verdú tuvo un pleito por esta cuestión, pero entonces no se les prestaba la misma atención por parte de la prensa y la opinión pública. Además, aunque decidió no dar más detalles, sí hizo referencia a algún momento en el que se había sentido acosada. “Que se te coloque un señor con el paquete detrás y saber que lo está haciendo adrede da mucho asco”, confesó, explicando que a veces ha reaccionado en público y otras, por no armar un escándalo, ha preferido evitarlo.

“En el trabajo me ha pasado”, aseguró. “Ha habido gente que llamaba al camerino, gente muy influyente, y [tuve que] decirle: ‘¿Puede salir usted de aquí?, ¿puede repetirme esto delante de mis compañeros?”, relató Verdú. “¿Con una proposición deshonesta?”, le preguntó Calleja, a lo que ella respondió que sí, que eso era lo que había ocurrido. 

 Entonces, contó, salió rápidamente de ese camerino y llamó a un par de compañeros, “muy conocidos, actores, chicos”, a los que les dijo: ‘Por favor, me acaba de pasar esto, yo temblando ¿me podéis acompañar?”. Volvían al camerino, detalló la actriz, y le decía a esa persona: ‘¿Ahora puede repetir esto mismo?”. ”Es una presencia masculina que esté contigo ahí y ya se cortan. Y es que me pone enferma”, afirmó.

“Para mí fue liberador”, dice sobre la aparición del movimiento Me Too. De hecho, asegura que se ha llegado a cambiar de acera en una calle si veía a un grupo de hombres y estaba caminando con sus hermanas para evitar “escuchar gilipolleces y barbaridades”. También explica que el hecho de poder sacar el móvil y decir: “Te estoy grabando, cuidado”. “Eso a mí me da una tranquilidad muy grande...”, explicó. 

Verdú aseguró que hay cosas que no soporta: “Aparte de la injusticia, es el abuso de poder, extrapolándolo a cualquier sitio, en cualquier espacio, y eso se ejerce mucho, desgraciadamente, todavía”. De hecho, contó que ha vivido situaciones muy delicadas, pero prefirió confiárselo solo a sus íntimos y “a la gente que lo tiene que saber”, explicando que “de repente, se aprovecha de ti alguien en quien confías plenamente, y dices: ‘Si eres un delincuente. Eres un impresentable”.

 Además, Verdú quiso hablar sobre la presión de envejecer en la pantalla y sobre el miedo a perder trabajos, que para ella es real porque le ha pasado a amigas suyas según han ido cumpliendo años.“Siempre pienso que puede que cada año sea el último, porque eres mujer, vas cumpliendo años... 

Desgraciadamente para las mujeres es un lastre gordo, ves que todas terminan tocándose, haciéndose…”, dijo en referencia a la cirugía estética. Explicó que a muchas mujeres les ha pasado, mientras que a muchos hombres no: “Pasa como en la vida, que creemos que hemos conseguido mucho y hemos conseguido muy poco. Por eso tenemos que estar en la lucha constante por la igualdad”.

Sobre las escenas de sexo en pantalla, Calleja le preguntó a Verdú por qué las mujeres “pueden enseñar las tetas y los hombres no pueden enseñar el culo”. “Esto es una cosa lamentable, patética”, le respondió la actriz. “He reflexionado acerca de eso. Si llego a decir que no a escenas de estas me hubiera perdido películas como La buena estrella, Amantes, Belle époque… películas que han significado tanto para mí. Pero hoy en día diría ¿tengo que hacer esto?, ajá, muy bien, los dos iguales. Los dos iguales o ninguno”.              (El País, 31/05/21)

24/10/17

Violación, racismo... y arquitectura



"La amenaza de agresión sexual: arquitectura invisible

Muchas feministas han denunciado cómo la violación opera también como una forma de control social sobre los movimientos de las mujeres. “Las violaciones fuera o lejos del hogar se perciben como una forma de castigo, como si la víctima mereciera ser violada por haberse alejado de sus padres, de su pareja o de su casa”.

 El relato mediático acostumbra a poner el acento en el miedo, y en la presión indirecta para que las mujeres limiten sus movimientos. De ahí también los consejos que acostumbramos a escuchar: “No salgas de noche.” “No vayas por lugares oscuros”. “No viajes sola”. O peor, “no viajéis solas”. Porque dos mujeres que viajan juntas viajan solas.

“Gran parte del libro habla de todo esto, del gran porcentaje de violaciones que ocurren dentro de la casa o cerca de ella, cuando la casa se supone que es el espacio de la mujer y dónde está segura. Existe el mito ese de ‘no salgas tarde’. 

La idea de que la violación es un acontecimiento aislado, que ocurre lejos de lugares familiares, disociado de los aspectos cotidianos del día a día; es una ilusión. El 75% de los violadores son hombres que viven en casa de la víctima, o parientes con los que mantiene algún tipo de contacto social.”

El miedo puede obligar a encerrarse, pero también a lo contrario, a marcharse de un lugar. “Hay bastantes textos escritos sobre esto. En Colombia, por ejemplo, mandan a los soldados a violar para desplazar a las mujeres de sus comunidades. Es una forma de amedrentamiento”, explica Leo. En su caso, el terror a que el violado volviese y la matase hizo que se marchara. Antes de irse, él le dijo que si denunciaba la mataría. Y ella denunció.

Probar la violación

Como se explica en el libro, en EE.UU uno de cada de cada 10 hombres está en la cárcel o lo estará en un futuro, mientras en el caso de los negros, la cifra asciende hasta el 25%. Jana consiguió la condena de su violador aunque le costó que la policía se empeñara en localizarlo.

“De no haber sido blanca, no me hubiesen creído; de hecho, la otra persona que fue violada por el mismo hombre unos días después, y que presentó cargos, era mexicana y no la creyeron. Los cargos se desestimaron”, dice.

“Yo había ido a Princeton y tenía 33 años. Él era un negro de 19 años sin hogar. Como me decía la fiscal: ‘es que nadie se va a creer que tú, motu propio, te relaciones con ese hombre sin más’. Es decir, que si hay una relación entre una blanca con educación y un negro sin educación tiene que ser violación por narices. Yo pensé, ‘¡qué fuerte!’ porque si yo hubiera conocido a ese chico en un bar podría haber ligado con él”, cuenta.

“En cambio”, añade, “no puedo excitarme si no he elegido al tío ni la situación, si no hay consentimiento. Eso es lo que tienen que entender los hombres. No se trata de dónde lo conozcas, ni siquiera de cómo ha entrado en tu casa. Se trata de si has dicho sí o no. Y a veces, claro, es difícil de probar.

 Ahora me parece fundamental que en las relaciones alguien te pregunte ‘¿te quieres ir a la cama ahora?’ nn vez de tirarse encima de ti. Yo pregunto siempre. A mí no me gusta que se me echen encima como un acto de posesión. Me parece que debería ser un gesto para todos, en las mujeres y los hombres, que podría cambiar muchísimas cosas.” 

Escribir para conjurar el miedo 

Violación en Nueva York es una historia en primera persona, es una investigación, una pieza artística, un archivo, una manera también de darle salida al trauma. Si una se pone a recopilar datos, a pensar de qué manera está relacionado  lo que le ha sucedido con la violencia inmobiliaria, con el racismo, con la transformación de la ciudad global se consigue dar sentido al trauma en un relato más amplio. 

De alguna manera, fue una forma de terapia. Sin embargo, el relato en primera persona, reivindicación básica del feminismo, sitúa a quien lo hace en otro lugar peligroso: el de la transgresora. La violación es una cosa fea, que no hay que asociar nunca públicamente a tu propio nombre. 

“La transcripción literal de las dos horas de mi violación ha tenido consecuencias graves para mi carrera. En realidad el contar las cosas con detalle. No la teoría. No la perspectiva académica con distancia, sino la narración desde la perspectiva de un ser humano. Como por ejemplo, que no me contraten de profesora en una universidad porque he sido violada. 

Me lo han dicho así, no públicamente claro: ‘A ver cómo le explicamos a los padres, cuando miren el listado de profesores y busquen tu nombre en Google y aparezca la palabra violación;  y encima lo publicas’. Parece que lo que hay implícito es que me he salido de mi papel, porque en el momento que lo haces público eres una amenaza”, relata.

Traducirlo al español ha sido un proceso duro: el de revivir la violación quince años después. Pero Jana dice que no ha tenido ganas de maquillar la parte más cruda del relato. Piensa así, escribe así “desde los 13 años”.

“A mucha gente le parece que doy demasiados detalles, pero por otro lado tampoco me importa. Lo escribí para concienciar a los hombres, pero no quería purificarlo o quitarle la parte sexual. Sólo contarlo como fue. Incluso me da igual si alguien se pone leyéndolo. Incluso alguna vez me han preguntado si me excitan las escenas de violación.

 Y quizás en mi imaginación podría ser, pero eso no quiere decir que no tenga clara la diferencia entre la fantasía y la realidad. Claro que si yo tuviese ese precedente de decir públicamente que la violación en la imaginación puede excitarme antes del juicio, hubiese tenido muy difícil que me creyeran. 

Como esto es una guerra de interpretaciones, estamos muy jodidas”, concluye."            (Nuria Alabao, CTXT, 12/10/17)

29/7/16

La leyenda de Benjamin Meléndez, pandillero y pacificador del Bronx... en los tiempos en que cien bandas de hasta 10.000 miembros se disputaban la ciudad

 Benjamín Meléndez

"Dicen que a los 11 años teloneó a Tito Puente y que fundó una pandilla juvenil con miles de seguidores que dominaba el Bronx Sur sin alardes violentos. 

Que este Orfeo en zapas pacificó con sus ideas y su música la jungla de un Nueva York con más de 10.000 pandilleros, que compuso un disco de culto que fusiona la intensidad del rock con la algarada de los sonidos latinos y que incluso fue invitado a una cumbre de las Naciones Unidas. Que sin este judío latino enamorado de los Beatles no habría nacido el hip hop.

Sin embargo, el recuerdo más dulce de Benjamin Meléndez (1952), el líder de los Ghetto Brothers, es otro. Lo explica por teléfono, recién levantado de una cama del hospital New York Presbyterian, en el Upper East Side, donde lleva atrapado mes y medio por severos problemas en su hígado: “Lo mejor fue la primera vez que mis hermanos y yo actuamos para nuestros padres. 

Él siempre se estaba inventando canciones y nosotros tocábamos encima, y mi madre me enseñó a leer la biblia en español y siempre me decía: cuídense entre ustedes o nadie lo hará”. Recientemente les han dedicado cómics, documentales y su leyenda sobrevolará una nueva serie de televisión. Pero no lo tuvieron fácil.

En el South Bronx de 1970 no había civiles: o eras de una pandilla o eras una víctima fácil. El barrio estaba en llamas, literalmente: en diez años prendieron 30.000 incendios, la tasa de homicidios se cuadriplicó, cien bandas con hasta 10.000 miembros se disputaban una ciudad que vivía la resaca del hippismo en medio de reformas urbanísticas que expulsaban a todos los vecinos con un mínimo poder adquisitivo.

 Algunos jóvenes se suicidaban a medio plazo con la heroína y otros optaban por la vía rápida: la violencia pandillera como único lenguaje y sentimiento de pertenencia a algo.

 Meléndez no comulgaba con las gangas más malcaradas, así que creó la suya con sus familiares. Estampó su imaginario en los chalecos tejanos que vestían: unos cubos de basura enmarcados por las palabras Ghetto Brothers.

 En poco tiempo, tenían 2.500 seguidores solo en el Bronx. Incluso en las épocas más violentas, estos hijos de emigrantes portorriqueños eran diferentes: mantenían contactos con los Panteras Negras y con el Partido Socialista de Puerto Rico. Trataban de igual a igual a las Ghetto Sisters. Echaban a los traficantes de droga, conseguían ropa para los niños y ofrecían chocolate caliente a las prostitutas.

En el resto de tribus, el rito iniciático era el eterno paseíllo de bates y puños, mientras que ellos solo golpeaban al novato el tiempo exacto que duraba un single de una canción a 45 revoluciones. “¡Un día me enfadé mucho porque a uno se le ocurrió hacer el rito con un elepé!”, bromea ahora Yellow Meléndez. Aún les aguardaba el gran momento.

Cuando salió de su casa el 8 de diciembre de 1971, Benjy Meléndez sabía que esa misma tarde Nueva York podía quedar bañada en sangre. “Claro que tenía miedo. Pero también tenía la razón”, recuerda.
Días antes, había enviado a su amigo Black Benjy a pacificar una reyerta entre pandillas.

 Este ghetto brother, con apenas 25 años, se plantó ante la multitud para pedirles tranquilidad. Minutos después, yacía muerto en el suelo. Horas después, todas las pandillas de Nueva York se organizaban para la gran batalla, pero Meléndez decidió convocar una cumbre entre gangas para intentar sellar una tregua.

El día señalado cien líderes debían acudir a la cita en el Boys and Girls Club de Hoe Avenue. Por las calles desfilaban cientos de Savage Skulls, Black Spades y Seven Inmortals, entre muchas otras tribus. Incluso habían apostado a francotiradores en las azoteas por si alguien rompía la calma.

 “Los que yo sabía que lo habían matado me decían: no quiero morir, Benjy”, recuerda. Cuatro horas después, los principales líderes habían firmado la tregua. En esa reunión estaban presentes futuras figuras claves del hip hop como Afrika Bambaataa.

En el armisticio se especificaba que las pandillas podían pasear por las zonas controladas por sus antiguos enemigos. “Nosotros dábamos fiestas cada viernes y tocábamos música. A veces se sumaba con sus instrumentos gente de otras gangas. Ganaban en autoestima”, explica Meléndez. Desterraron sus chalecos y cultivaron un vestuario más cuidado para competir por las miradas de las chicas, hasta ahora prohibidas.

Y ellas podían elegir libremente. Era una forma de competir sin violencia, como también lo eran las batallas de baile o de disc jockeys, los verdaderos líderes ahora. “La primera vez que los vi así en círculo pensé que eran de la Iglesia de Pentecostal… Hasta que mi hermano me dijo: ¡no, esto es nuevo, es hip hop!”. Las firmas saltaron de las chupas a las paredes y los lemas, de los callejones a las radios. El resto es historia.

Meléndez y su familia lograron grabar en 1971 un disco titulado Ghetto Brothers – Power Fuerza. En la contraportada, un Meléndez que aún no había descubierto su labor como trabajador social remunerado escribió: “La música cubre el vacío entre la sociedad y las minorías. Es el lenguaje común del mundo”.

El eslogan sonaría algo trillado o cursi en boca de un una estrella de la radiofórmula. Pero no en la de un personaje del que dicen que cambió la historia de su barrio, de su ciudad y, a su modo, de la música. Y que ahora asiente desde el hospital: “That’s right, mihermano”. 

Los guardianes de la llama 

El fotógrafo Julian Voloj trabajaba en una serie de retratos sobre la diversidad judía en Nueva York cuando conoció a Benjy: “Su historia me fascinó: sonaba más extraña que cualquier ficción”. Aquello se materializó en el poderoso cómic Ghetto Brother. Una leyenda del Bronx, firmado con Claudia Ahlering y editado en España por Sapristi.

El pasado verano muchos descubrieron este relato gracias al documental Rubble Kings, de Shan Nicholson, que se puede ver en Netflix. Esta plataforma estrenaba recientemente el tráiler de The Get Down, serie dirigida por Baz Luhrmann (Moulin Rouge) que retratará la transformación neoyorquina de los setenta a través de unos chavales del Bronx.

 El elepé de los Ghetto Brothers era un objeto de coleccionista hasta que Truth and Soul lo reeditó hace unos años. Meléndez sigue reclamando una placa en el parque para su amigo caído Black Benjy."                ( , El País, 06/02/16) 

16/2/11

El origen de la violencia... está en nuestro cerebro

"Dayu Lin, David Anderson y sus colegas del Instituto Tecnológico de California (CalTech) han identificado el circuito neuronal básico que subyace al comportamiento agresivo. Está situado en una subregión concreta del hipotálamo, una estructura alojada en la base del cerebro.

Sus experimentos, que se presentan hoy en Nature , están hechos en ratones, pero el hipotálamo y sus subdivisiones son universales en los mamíferos. El sexo y la violencia también lo son, y es muy probable que unos circuitos muy similares existan también en los humanos.

La forma más precisa de manipular circuitos cerebrales concretos es una técnica desarrollada en los últimos años llamada optogenética, porque usa tanto genes artificiales como moléculas activadas por la luz. (...)

Es así como Lin y sus colegas del CalTech han identificado con gran precisión los circuitos del hipotálamo que subyacen a los comportamientos agresivos.

La nomenclatura de la anatomía del cerebro puede resultar fastidiosa, pero en realidad es tan simple como consultar un mapa urbano. Si imaginamos el hipotálamo como un reloj, las zonas laterales ocuparían la posición de las tres y las nueve.

La ventral estaría a las seis. Y las zonas ventromediales (VMH, por ventro-medial hypothalamus), a las que se refiere este trabajo, están a las cinco y a las siete. Dentro de ellas, la zona ventrolateral (VHMvl) es la más próxima a la periferia del reloj. Ese es el locus cerebral de la agresividad.

La mitad de las neuronas del VMHv se activan por igual en presencia de un macho o de una hembra, pero muchas se mantienen activas solo en uno de los dos comportamientos. Por tanto, los dos comportamientos parecen compartir algunos tipos de input.

"La interacción entre el sexo y la violencia está profundamente enraizada en la arquitectura básica del cerebro", como dice el neurólogo Clifford Saper, de la Facultad de Medicina de Harvard.

Esta tecnología plantea la posibilidad de inhibir esos circuitos para refrenar el comportamiento agresivo. Los científicos han comprobado que la inactivación artificial de la región del hipotálamo VHMvl funciona bastante bien para reprimir los comportamientos agresivos: el 25% de los ratones se vuelven completamente pacíficos, y los demás muestran una agresividad más moderada de lo habitual.

Por desgracia para las naranjas mecánicas del futuro, este efecto solo dura ocho días. Pero esto es consecuencia de la técnica concreta que han usado Li y sus colegas para bloquear la actividad de esas redes neuronales, basada en unos virus especiales. (...)

Un dato alentador es que el amor suprime la agresividad. Cuando los investigadores hiperactivan los circuitos del VMHvl con sus técnicas optogenéticas, los ratones macho se vuelven anormalmente agresivos: atacan no solo a machos y hembras por igual, sino también a los objetos inanimados, como el mencionado guante inflado, que se interponen en su camino.

Pero esa misma hiperactivación optogenética no tiene el menor efecto si el ratón ya estaba inmerso en una actividad sexual. Es otra evidencia más de que el sexo y la violencia requieren parte de las mismas redes neuronales, y de que estas compiten entre sí hasta que uno u otro comportamiento se impone.

Hay formas de violencia en la naturaleza que cuentan con la avenencia de la mayoría, e incluso con la legitimación de la ciencia. Que los zorros maten conejos para comer (agresión predatoria) y que los insectos envenenen a los pájaros que se los comen (agresión antipredatoria) es justo lo que cabe esperar de la "naturaleza roja en diente y garra" con que Tennyson saludó a la selección natural darwiniana.

Pero casi tan ubicua como la anterior es la violencia contra los miembros de la propia especie. Las anémonas -las ortiguillas de los bares gaditanos-, que pese a parecer algas se cuentan entre los más primitivos animales del planeta, se azotan unas a otras con sus tentáculos venenosos. (...)

El grado de violencia de una sociedad tiene muy poco que ver con la genética. Los índices de violencia de un país se pueden multiplicar por 10 en cuestión de un par de décadas, sin que los genes de la población hayan tenido la menor oportunidad de cambiar de frecuencia. Las ideas del tipo naranja mecánica solo se refieren a un pequeño número de individuos, como los psicópatas, o personas incapaces de sentir culpa por hacer daño a un semejante.

Pero sí es obvio que hay formas de convertir en agresores a las personas del montón, y que estas podrán en el futuro superar la eficacia de una arenga. (...)

Roja en diente y garra

Los fundamentos neuronales del comportamiento agresivo y su relación con el sexo hunden sus raíces con profundidad en la evolución de los mamíferos, y alcanza en gran parte a la historia natural de los demás vertebrados y de otros animales más primitivos.

Uno de los aspectos ubicuos de este fenómeno es la relación íntima entre la agresión y la testosterona, la principal hormona sexual masculina.

En todos los vertebrados, las estructuras cerebrales implicadas en el comportamiento agresivo -como la región hipotalámica estudiada por los científicos de California- son muy ricas en receptores de las hormonas sexuales, y en particular de la testosterona.

Estos receptores son proteínas de las neuronas que reconocen específicamente a la testosterona que circula por la sangre, se pegan a ella y transmiten sus efectos al interior de la célula.

En cualquier especie de vertebrados en la que se haya examinado la cuestión, los científicos han podido establecer una correlación estrecha entre los niveles de agresividad de un macho y sus particulares niveles de testosterona circulante.

E incluso en un mismo individuo, las fases más o menos agresivas se correlacionan con las fluctuaciones temporales en sus niveles de esta hormona.

La búsqueda de una pareja sexual, y el nivel de actividad sexual en sí mismo, siguen esos mismos patrones de relación con la testosterona.

Esto se ha comprobado repetidamente en los hombres, pero incluso el deseo sexual de las mujeres viene muy afectado por sus niveles de esa hormona, que es principalmente, pero no exclusivamente, masculina.

La íntima relación entre la testosterona y el comportamiento agresivo tiene su explicación biológica en que, en las mayoría de las especies, los machos luchan entre sí por el acceso a las hembras.

Sexo y violencia son dos caras de la misma "naturaleza roja en diente y garra", dicen los científicos de CalTech." (El País, 10/02/2011, p. 30/1)