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24/10/23

Alternativa financiera en Ghana... ¿Qué es un Susu y cómo funciona? Los miembros de un Susu aportan periódicamente una cantidad determinada de dinero, que luego se junta y se entrega a cada miembro por turno durante un periodo definido. La suma global permite a los miembros acumular capital, lo que les facilita emprender negocios, hacer compras más grandes, pagar matrículas escolares, bodas o funerales y satisfacer otras necesidades... Suelen ser democráticos, con miembros del consejo elegidos para tomar decisiones en nombre del grupo. Además, la práctica se basa, como señalan los autores del artículo, «en el esfuerzo africano por mantener la vida comunitaria»

 "Alternativa financiera.

En la página de Radical Democracy publican esta iniciativa de un sistema financiero tradicional en Ghana que puede ofrecer una alternativa comunitaria.

 https://radicalecologicaldemocracy.org/susu-ghanas-informal-economy-is-a-case-study-in-postcapitalist-development/

Susu: La economía informal de Ghana es un ejemplo de desarrollo postcapitalista
17 de septiembre de 2023

 Susu es un sistema financiero centenario de Ghana. Es un tipo de asociación de ahorro y crédito rotatorio (ROSCA) y una de las numerosas instituciones financieras colectivas informales que se practican en África Occidental. Para su estudio, «Situating the West African System of Collectivity: A Study of Susu Institutions in Ghana’s Urban Centers» (1), Caroline Shenaz Hossein y Samuel Kwaku Bonsu entrevistaron a 46 miembros de Susu en ciudades de Ghana. Sus resultados revelan por qué estos sistemas y prácticas basados en la comunidad contribuyen de forma importante al desarrollo ascendente, abordando las desigualdades económicas y ofreciendo al mismo tiempo una alternativa sostenible a la nociva ideología neoliberal dominante.

El neoliberalismo imagina una economía centrada en la búsqueda individual de la riqueza y el materialismo. En el contexto del desarrollo, este modelo económico ve los procesos de cambio cultural socioeconómico únicamente desde una perspectiva histórica blanca: la economía dominante se enmarca como un sistema autorregulado impulsado por la motivación de los individuos para mejorar su propia condición, a menudo a expensas de los demás. Esta mentalidad se basa en la suposición de que el mundo tiene recursos infinitos, y acaba transformando las economías autosostenibles en sistemas devastadores para el medio ambiente.

Como práctica, Susu desafía silenciosamente el sistema global dominante. Su mera existencia refuta la insistencia del capitalismo en que es el único modelo posible de sociedad. La verdad es que existen sistemas totalmente alternativos, y existen desde hace mucho tiempo.

¿Qué es un Susu y cómo funciona?

 Susu significa «poco a poco» y también «planificar» en la lengua twi de Ghana. Los miembros de un Susu aportan periódicamente una cantidad determinada de dinero, que luego se junta y se entrega a cada miembro por turno durante un periodo definido. La suma global permite a los miembros acumular capital, lo que les facilita emprender negocios, hacer compras más grandes, pagar matrículas escolares, bodas o funerales y satisfacer otras necesidades.

Aunque ésta es la estructura general, cada grupo Susu tiene sus propias reglas.
Sin embargo, en Susu no se trata sólo de dinero. El objetivo no es el lucro, sino aunar y compartir recursos en beneficio de todos los miembros. Suelen ser democráticos, con miembros del consejo elegidos para tomar decisiones en nombre del grupo. Además, la práctica se basa, como señalan los autores del artículo, «en el esfuerzo africano por mantener la vida comunitaria».

La investigación ha demostrado que el Susu es anterior al colonialismo, pero su existencia al margen del sistema de mercado dominante significa que ha permanecido en cierto modo oculto y no reconocido. Sin embargo, es la naturaleza informal de los sistemas Susu lo que los hace especialmente útiles: son flexibles y dinámicos, capaces de movilizarse rápidamente en función de las necesidades cambiantes de sus miembros. También permiten crear y mantener fuertes lazos sociales a través de la ayuda mutua y la toma de decisiones democrática.

Por qué muchos ghaneses prefieren Susu al sistema bancario formal

 Según el estudio, «el éxito de las prácticas Susu en Ghana ha provocado inmensas presiones comerciales para formalizarlas». Sin embargo, los miembros de Susu entrevistados expresaron su firme rechazo a ser cooptados por los bancos comerciales. Los miembros son muy conscientes de que los sistemas Susu tienen muchas ventajas sobre los bancos, desde los fuertes lazos comunitarios que fomentan hasta el enfoque en la confianza, el cuidado y el bienestar en lugar del interés propio individual. A los miembros de Susu les mueve la solidaridad, no el lucro. Construyen amistades duraderas y reconocen que un sentido de propósito basado en fuertes lazos sociales es una parte central de vivir bien. «Pertenecer a una Susu es comprometerse con uno mismo y con la comunidad», escriben los autores. «Es una forma de vida que aporta alegría».

Además, a diferencia de los bancos, los Susus atienden las necesidades financieras de los sectores vulnerables de la sociedad y ayudan a conectar y proteger a las personas excluidas de las finanzas formales, abordando así eficazmente la desigualdad económica. La informalidad del sistema en este contexto es una ventaja. Durante más de 30 años, los bancos han intentado establecer conexiones con la economía informal, pero han fracasado en parte debido a que muchos miembros de Susu no cumplen las políticas formales de los bancos. Como dijo una entrevistada, propietaria de un negocio: «Los bancos están jugando a ponerse al día porque los Susus se basan en la confianza y los bancos no han creado oportunidades para que se les considere dignos de confianza».

Muchos informantes también consideraban que la forma de compartir de los Susu era un «invento muy africano», que corría el riesgo de quedar subsumido y borrado en el proceso de comercialización. Por tanto, participar en un Susu puede considerarse un acto político de resistencia a las fuerzas homogeneizadoras del capitalismo global.

Un antídoto contra el desarrollo internacional verticalista y corporativista
Los miembros de Susu cambian la forma de entender el desarrollo local al trascender el binario capitalista-socialista y demostrar que las comunidades pueden participar en actividades económicas sin ánimo de lucro, un compartir y poner en común que puede calificarse de postcapitalista. Y lo que es más importante, se trata de un tipo de economía comunitaria anterior a las teorías surgidas en Occidente.

La fijación del sistema económico mundial en los mercados formales desmiente la existencia de una miríada de mercados informales: «la economía viva en la que la mayoría de las personas interactúan entre sí de formas cruciales que sustentan la vida». En Ghana, nuestro ejemplo, el 88% de la economía se clasifica como informal.

Como señalan los autores: «El sistema Susu prospera en la informalidad, y en lugar de ignorar lo que puede ofrecer, debemos reconocer su postura inconformista en lo que respecta al desarrollo. Las prácticas Susu optan por ayudar a los excluidos en los negocios y en la sociedad, ofreciendo beneficios tanto materiales como sociales.»

A pesar de su larga historia de puesta en común de dinero en beneficio de la comunidad, los sistemas Susu rara vez, o nunca, se reconocen como alternativas económicas o como solución de desarrollo, ni siquiera en el discurso de la economía comunitaria. En su estudio, los autores tratan de rectificar esta omisión, señalando que una economía centrada en las necesidades locales libera a las comunidades del interminable ciclo de dependencia del desarrollo. Los debates sobre las economías comunitarias deberían, por tanto, incorporar este tipo de teoría político-económica negra.  Además, para quienes escriben sobre tecnología financiera y la desarrollan, las ROSCA como Susus ofrecen un punto de partida para explorar alternativas económicas sostenibles que a menudo están dirigidas por mujeres.
El sistema Susu se centra en el deseo y la capacidad de las personas para intervenir en sus propias vidas, al tiempo que está firmemente arraigado en sus economías comunitarias.

Economía más allá del crecimiento y el beneficio

 El estudio demuestra que, por naturaleza, el ser humano no tiene ánimo de lucro. Los sistemas de cooperativas Susu se resisten a la corporativización de la economía y ofrecen un caso de estudio inspirador sobre cómo las personas pueden dirigir -y dirigen- su propio desarrollo. Con sus raíces en las economías comunitarias, ofrecen una alternativa funcional a la búsqueda agresiva de rentas económicas y refutan activamente la tesis del crecimiento.
El hecho de que los sistemas Susu sigan sobreviviendo y prosperando en un contexto neoliberal contemporáneo es testimonio de la fuerza de los enfoques indígenas arraigados. Su sabiduría y su funcionamiento nos enseñan lecciones a todos los que nos comprometemos a contrarrestar las narrativas y prácticas destructivas del capitalismo.

(1) Situating the West African System of Collectivity: A Study of Susu Institutions in Ghana’s Urban Centers"

(Caroline Shenaz Hossein es profesora asociada de Desarrollo Global y Ciencias Políticas en la Universidad de Toronto y uno de los miembros fundadores del Colectivo de Economías Solidarias Diversas (DISE). Más información en www.africanaeconomics.com .  Natalie Holmes es una escritora y editora independiente que trabaja en los campos de la economía regenerativa y el apoyo humanitario y la solidaridad. Es la editora jefe de Post Growth Perspectives. Salvador López Arnal, blog, 22/09/23; traducción DEEPL)

25/9/23

Coop57: “Ponemos el dinero al servicio de la economía social y solidaria”... Coop 57 Asturies ha cumplido cinco años desde su constitución como un ejemplo de servicio de ahorro y financiación para entidades que buscan la transformación social... “Coop 57 no te va a desahuciar. Está de tu lado, te ayuda a que devuelvas lo que se te ha prestado, pero sobre todo a que saques adelante tu proyecto y así puedas devolver el dinero... el objetivo de Coop57 no es maximizar beneficios, sino aumentar la capacidad de dar créditos a proyectos transformadores”... proyectos que tienen que ser llevados a cabo por unos colectivos que pueden ser asociaciones, cooperativas o fundaciones laborales. A los particulares o autónomos no se les presta dinero. Se fomenta el ahorro colectivo para otros colectivos”... Actualmente, asociaciones como Cambalache; cooperativas de la de vivienda, como Axuntase; o del ámbito de la energía sostenible, como Astuernerxía; o para materiales y técnicas de bioconstrucción, como Ecomateriales Ultravioleta; o en el campo ecológico, con productos como la crema de cacao y avellanas ecológica, Asturcilla, son algunas de las 24 entidades que participan en Coop57

 "¿Es posible un mundo donde los servicios financieros no busquen maximizar los beneficios y sí la rentabilidad social a la vez que la viabilidad económica? ¿Donde el dinero de los ahorradores no se destine a inversiones de tipo especulativo? ¿Donde la transparencia se imponga a la opacidad de las decisiones de un grupo reducido de accionistas? Hemos hablado con la sección territorial Asturies de Coop57 para que nos expliquen cómo están poniendo su grano de arena para responder afirmativamente a esas preguntas, después de que esta “herramienta para impulsar la economía social y solidaria” se haya consolidado en esta región y busque ahora su expansión y la captación de más ahorradores y entidades que necesiten préstamos.

“Queremos darnos a conocer porque en Asturias hay bastantes entidades que podrían servirse de nosotros para empezar”, cuenta Verónica Sánchez, parte de esta cooperativa. “Coop 57 no te va a desahuciar. Está de tu lado, te ayuda a que devuelvas lo que se te ha prestado, pero sobre todo a que saques adelante tu proyecto y así puedas devolver el dinero.” Según ella, la clave está en que “el objetivo de Coop57 no es maximizar beneficios, sino aumentar la capacidad de dar créditos a proyectos transformadores”.

 Marcos García cuenta un poco más: “La idea es ofrecer dos tipos de servicios financieros. Uno de ahorro por parte de los socios colaboradores, cualquier persona o entidad que quiera dejar el dinero parado hasta que ellos consideren. Y luego, unos proyectos que tienen que ser llevados a cabo por unos colectivos que pueden ser asociaciones, cooperativas o fundaciones laborales. A los particulares o autónomos no se les presta dinero. Se fomenta el ahorro colectivo para otros colectivos.”

Una herramienta financiera nacida en Cataluña

Todo empezó en Cataluña en los años ochenta, entre los trabajadores de la Editorial Bruguera que buscaban mantener sus puestos de trabajo. En aquel entonces la editorial pasó a manos del Banco de Crédito Industrial y este tomó la decisión de liquidar la empresa. Un grupo de trabajadores iniciaron una lucha judicial para conseguir las indemnizaciones que consideraban justas y no las que ofrecía el banco. Ganaron la batalla, ya en los años noventa. Es entonces cuando estos trabajadores inician un fondo con parte de las indemnizaciones para promover proyectos económicos que crearan lugares de trabajo de calidad, aplicando principalmente modelos cooperativos. De esta forma, en 1995 nacía Coop57 como cooperativa de servicios financieros que, con el tiempo, acabaría poniendo en práctica un modelo de crecimiento en red extendido a otros territorios de España.

 Javier Arjona cuenta que “Coop57 Asturies empezó hace más de una década. Durante unos años estaba adscrita a la centralidad de Cataluña, pero en 2018 nos constituimos como una entidad territorial y fue al año siguiente que la gente de Asturias empezó a decidir qué proyectos querían financiarse aquí. Antes de eso el trabajo de las comisiones social y técnica se delegaba en la gente de Cataluña.”

Es en esta comunidad donde todavía hay más socios y proyectos financiados. Asturias es el territorio donde todavía hay menos socios colaboradores, si bien aquí recurren entidades de León o Cantabria porque en sus comunidades todavía no se ha implementado el modelo de Coop57. Tras varios años de funcionamiento y una vez consolidada su actividad en el Principado, creen que es el momento de crecer y “de que la gente conozca esta herramienta”. Repiten la palabra “herramienta” con frecuencia porque aunque basada en unos principios “alejados del capitalismo” reivindican su utilidad práctica. “A la izquierda le cuesta hablar de dinero”, bromea Verónica Sánchez. “Coop57 funciona como discurso, pero es sobre todo algo práctico. Las empresas involucradas pretenden generar beneficios sociales o medioambientales, pero a la vez son células capitalistas que han de resultar viables y producir capital de forma ética. Y Coop57 es la herramienta adecuada para ayudar a congeniar todo eso.”

 Actualmente, asociaciones como Cambalache; cooperativas de la de vivienda, como Axuntase; o del ámbito de la energía sostenible, como Astuernerxía; o para materiales y técnicas de bioconstrucción, como Ecomateriales Ultravioleta; o en el campo ecológico, con productos como la crema de cacao y avellanas ecológica, Asturcilla, como Kikiricoop; y fundaciones como la Fundación Edes para la Educación Especial, son algunas de las 24 entidades que participan en Coop57.

¿Cómo funciona?

Cualquier persona o entidad puede ser ahorrador, denominado socio colaborador en Coop57, “excepto las figuras jurídicas de Sociedad Anónima o Sociedad Limitada.” Las figuras jurídicas que se aceptan son las asociaciones, las cooperativas, las fundaciones y las sociedades laborales. Los socios de servicios, o entidades que reciben el préstamo, solo pueden estar constituidas de esta forma, si bien, a propuesta de la sección de Aragón también se ha incluido recientemente el ATP en el mundo agrario. “Cada región cuenta con diferentes experiencias y necesidades y de las que al trabajar en red todos aprendemos y nos adaptamos de forma flexible”, incide Verónica Sánchez.

Mantienen que la implicación de los socios es algo fundamental en Coop57. De hecho, la mayor parte de la estructura está formada por voluntarios. En Asturias solo hay una persona liberada que trabaja a media jornada para asesorar y realizar otro tipo de gestiones. Por otro lado, en Cataluña es donde se concentra la mayor parte de los profesionales remunerados que sustentan las evaluaciones técnicas que permiten la viabilidad de la cooperativa a nivel estatal.

 No obstante, para acceder a los préstamos en Asturias existen dos tipos de comisiones. Roberto Porras lo cuenta: “Cuando una entidad pide un préstamo, primero se hace una evaluación social. Se evalúa el impacto social de la actividad que realizan y para la que piden el dinero. Además, hay un cuestionario en el que se analizan las condiciones laborales que se tienen; la manera de tomar las decisiones de la empresa o proyecto; las medidas medioambientales; el compromiso con el entorno. Se analiza todo esto porque muchas veces hemos visto que una asociación o fundación no siempre está alienada con los valores de la economía social y solidaria. Además, el cuestionario va acompañado de una visita que debe comprobar en directo que se ha respondido con veracidad.”

Si no se pasa la evaluación social, se aconseja a la entidad qué cosas debe modificar para pasar a la siguiente fase: la evaluación técnica. Otra comisión debe atender a criterios de viabilidad del proyecto y, por supuesto, para que eventualmente devuelvan el préstamo. Sobre esto, Verónica Sánchez resalta que “prácticamente no hay morosidad”. Algo que concuerda con las cifras facilitadas los últimos años al comparar el número de morosidad entre la banca ética y la banca convencional: en 2021 la morosidad en el sector financiero se situaba en el 1,24%, mientras que en el convencional estaba en el 4,29%.

Verónica Sánchez afirma que “la mayor parte de nuestros proyectos podrían encontrar respaldo en un banco normal”, pero vuelve a sus argumentos del principio: “elegimos esta opción porque en parte se trata de una economía alternativa a los bancos.” Aun así, reconoce que “los fondos de Coop57 no están debajo de un colchón, están en un banco, en Caja Laboral”.

Apenas hay morosidad y no se cobran comisiones

En cuanto a la morosidad, desde Coop57 Asturies insisten en que “es muy difícil que se acaben ejecutando avales porque prácticamente no hay impagos. Además, hay toda una serie de mecanismos, antes de ejecutar un aval, porque lo que interesa es que salgan todos los proyectos adelante.” Por otro lado, los avales son el dinero de personas o entidades. “Con ello se trata también de que demuestres el arraigo social de tu proyecto. Mostrar que tienes unos grupos de consumo y que tienen confianza en el proyecto.”

Los intereses para devolver los préstamos se diferencian poco de la banca comercial, pero además del compromiso con el proyecto al que se financia, está el hecho de que Coop57 no cobra comisiones. “Si miramos los grandes números, el crédito de inversión está ahora mismo al 4,95. Está prácticamente a la par con las entidades bancarias, debido a que subieron mucho los tipos de interés”, relata Roberto Porras. “Pero si te pones a analizar los otros gastos vinculados, por ejemplo, por apertura, por cancelación, cuando quieres quitar una cuota de más, etc,. eso son todo gastos añadidos que Coop 57 no tiene. El único gasto que hay es el interés. Exclusivamente.” Y es con los intereses que se paga la estructura de esta cooperativa de servicios financieros.

 En cuanto al proceso de cómo se fijan los intereses”, Roberto Porras afirma que “este último año ha habido mucho debate en torno a si había que subir el precio de los créditos. Ese debate hizo que en vez de subir un 0,5 % subiera un 0,3% para no trabar los proyectos que ya tienen crédito o quieren acceder al crédito, y todo ello respetando la remuneración que deben tener los ahorradores. Eso se debatió en las asambleas territoriales, también en la asamblea estatal, teniendo en cuenta los objetivos de la cooperativa, a los ahorradores, a los proyectos y a la viabilidad de la cooperativa. Se tiene en cuenta todo.”

Javier Arjona dice que “el dinero está en manos de la ‘banca armada’ y hay que darse cuenta para qué lo utilizan. Nosotros lo ponemos el dinero al servicio de la economía social y solidaria. Es muy sencillo y tiene mucha más utilidad.” Verónica Sánchez concluye: “Si nosotros somos la célula, los bancos son el ladrillo y el hormigón armado del capitalismo que busca maximizar beneficios. Así que, ¿por qué no aliarte con aquellos que son más como tú y que van a intentar que salgas adelante con tus proyectos?”                (Ismael Juárez Pérez , Nortes, 23/09/23)

16/6/17

Bank of the Commons, el banco sin banqueros

"La semana pasada se lanzó el Bank of the Commons, una nueva una iniciativa cooperativa abierta que ofrece alternativas para pagos como el Fairpay y sistemas monetarios como el Faircoin y que apoya la economía cooperativa a escala global y local.

Los sistemas de pagos están copados por los gigantes de las tarjetas bancarias: Visa, Mastercard y American Express dominan el mercado. Frente a ello, existe la tecnología blockchain, una especie de sistema contable público que todas las personas participantes en el sistema pueden consultar. El blockchain es la tecnología del bitcoin, la criptomoneda más famosa, y en la actualidad está siendo estudiada por la gran banca como el Santander, UBS y Deutsche Bank entre otros.

La tecnología blockchain es es la que permite al Bank of the Commons la gestión de los servicios bancarios de una manera más transparente, con posibilidades que pueden usarse para recuperar la soberanía popular sobre las finanzas, los presupuestos participativos y la creación de dinero, tal y como se puede leer en su página web. 

Su misión es facilitar una transición gradual hacia un espacio ético postcapitalista, de modo de liberarnos del control del actual sistema bancario, optando en su lugar por un sistema justo y autogestionado. El Bank of the Commons pretende construir una alternativa financiera vinculada al sistema bancario oficial, combinando ambas opciones hasta que la primera sea suficientemente fuerte.

Los objetivos del Bank of the Commons son:
  • Proporcionar sistemas de pago sin intermediarios entre las participantes de sistemas financieros de cooperativas e iniciativas de economía solidaria.
  • Proporcionar tecnologías descentralizadas a movimientos de finanzas éticas y monedas alternativas.
  • Interconectar la banca ética y los movimientos de monedas alternativas con herramientas prácticas que simplifiquen sus intercambios.
  • Alentar la banca y las opciones de pago éticas en cualquier parte de Europa y, progresivamente, en todo el planeta.
  • Reelaborar el significado de “creación del dinero”, solventando el cronico problema de falta de inversiones en economias de pequena escala, creando conciencia sobre la forma en que se crea el dinero y sobre cómo ésta puede cambiarse."                 (El Salmón Contracorriente, 12/06/17)