1/3/19
Mecano, ¿fraude o genio? Más allá de la honestidad de sus fines, la capacidad de Mecano para trascender géneros estaba en sintonía con genios como ABBA, donde el fin último era tan subjetivo como vibrante: moldear la canción pop perfecta...
19/10/17
“El flamenco es llorar con un ojo y reír con el otro”
16/6/15
"El flamenco alcanza su máxima entidad cuando nos emociona"... el flamenco es una experiencia
El cante flamenco surge como un quejío de las clases populares, y a la vez como una expresión que ayuda a superar ciertas condiciones de vida. Como dijera el recientemente fallecido Manuel Molina, en Triana se cantaba flamenco porque el mejor remedio para combatir la tristeza es la alegría.
¿Qué ha supuesto para el flamenco pasar de ser casi un gueto a ser declarado por la UNESCO Patrimonio Inmaterial de la Humanidad?
(...) El flamenco es patrimonio mundial porque desde el siglo XIX hasta ahora los grandes artistas flamencos han triunfado en los más renombrados escenarios del mundo y es un arte que desde siempre ha tenido un inmenso prestigio internacional, alabado y valorado desde hace más de doscientos años por grandes músicos, escritores, pintores, directores y actores de cine, pensadores y hombres y mujeres de la cultura de todos los países.
También ha pasado de estar localizado casi en exclusiva en Andalucía a hacerse mucho más universal, habiendo experimentado una expansión asombrosa. Incluso han venido personas japonesas a estudiar y a interesarse por el fenómeno del flamenco.
Usted ha conocido a los artistas de antes y conoce a los de ahora, ¿cómo ha evolucionado el arte flamenco?
Entre los artístas flamencos hay familias enteras, sagas en las que se trasmite, ¿destacaría alguna?
La trasmisión de padres a hijos, por familias o en barrios, era oral, porque no había discos, pero ahora es distinto, se aprende escuchando discos, ¿qué ha supuesto ese cambio?
25/10/11
El placer de la música
De entrada aclara: "Me interesa especialmente el estudio de la corteza auditiva, porque es una de las áreas que mayormente distinguen a los humanos de otras especies. Por eso me interesé por la música como vehículo para entender mecanismos básicos del cerebro, porque además toca casi todas las funciones neuronales (motoras, emotivas, memoria...)". (...)
No tarda en hablar de música y emociones. La mayoría de la gente escucha música, y si se les pregunta el porqué darán una respuesta que tiene que ver con las emociones; les gusta, les hace sentir bien, les traen recuerdos... "Lo importante es que ayuda a comprender qué ocurre en el cerebro; y lo interesante de la música es que es un estímulo que provoca placer pero el desencadenante no es biológico [como por ejemplo la sexualidad] sino mental", asegura. (...)
"si la música no fuera placentera no existiría", la pregunta es porqué es placentera. "Sabemos cómo funciona la música dentro del sistema nervioso y que lo hace igual que otras sustancias químicas [drogas, fármacos], lo que no sabemos es ni el porqué ni el cómo", concluye." (ROBERT ZATORRE: "Si la música no fuera placentera no existiría". El País, 13/10/2011, última)
14/3/11
"¿Nos hace falta coraje?... vivo en América desde hace años... Y sí, hace falta coraje, mirar hacia delante"
R. Hago letras también para el mundo occidental, vivo en América desde hace años, y ya entiendo sus problemáticas. Y sí, hace falta coraje, mirar hacia delante.
P. Sus actuaciones son un espectáculo de fuerza, pero ¿por qué cierra los ojos cuando toca? ¿En qué piensa?
R. Créame, cuando toco solo pienso en la parte siguiente. No me importa nada más. Soy feliz entonces. Es una sensación especial que no le puedo explicar. Puede que estés triste, pero al coger la kora todo se pasa. Hay maneras de tocar música pero tienes que sonar propio, genuino, si no tocas bien tu instrumento, si no eres un maestro, no vale, no eres músico.
P. Y la voz, ¿no cuenta?
R. La voz es otra cosa. Un instrumento tiene que ver con la energía y con el alma. La voz no tiene músculo, no tiene que ver tanto con la energía." (MAMADOU DIABATÉ : "En el mundo occidental hace falta coraje". El Pais, 13/03/2011, p. 46)
24/2/11
"La música es filosofía y deporte"
R. Wagner fue usado por los nazis como un profeta. Pero hay gente que dice que le odia sin haber oído una nota. Es el problema que existe entre los hechos y la percepción. Fue un genio y un gran compositor abusado por lo que decía.
P. ¿Se puede separar la ética y la estética del creador?
R. No se debería. Pero la música tiene un lado magnífico que permite olvidar muchas cosas. Una bestia como Hitler se emocionaba bañado en lágrimas con el Lohengrin en Bayreuth. ¿Cómo alguien con esa sensibilidad puede tener la crueldad de matar a tanta gente? La única forma de combatir esto es con más educación musical.
¿Cómo se va a entender el asunto de la ética y la estética sin el menor contacto con ella? Parece que la música esté fuera de la existencia, cuando es todo lo contrario: es una expresión del alma humana. Y además, es algo físico. La música es como hacer filosofía y deporte al mismo tiempo.
Recortes económicos como los de Italia vienen porque la cultura no es importante para un número suficiente de ciudadanos. Sería más económico invertir en educación que tener que pagar millones para subvencionar teatros y orquestas.
P. ¿Por esa falta de educación musical no existen orquestas de primer nivel en España?
R. No conozco bien las orquestas españolas. Pero le puedo decir que Europa está llena de músicos españoles de primerísimo nivel. A esos hay que traerlos aquí.
P. ¿Qué lugar ocupa la música en la cultura hoy?
R. Es una torre de marfil.
P. ¿Por qué? No hace tanto que la música ocupaba el centro de la revolución cultural.
R. Se olvidaron de educar a la gente.
P. ¿No será que el discurso musical ha perdido la capacidad de hablar del presente?
R. Yo toqué el domingo un recital todo de Schubert, sonatas de 1826 y 1828, el año en que murió. ¡Pero son contemporáneas! La música solo existe en el momento en que se ejecuta y se oye. La gente no vivió el concierto como un acto del pasado, sino como algo que tiene lugar en el presente. Y eso es lo más importante.
El ser humano ha hecho que el mundo cambie, pero él no ha cambiado. Hay gente curiosa, gente inteligente, gente estúpida, gente que ama, otra celosa... Lo que ha cambiado es el ambiente y el mundo exterior. Pero es un círculo: si hubiese más educación, no se habría perdido el contacto entre la música que se escribe hoy y el público.
Y la prueba es que muchos intérpretes que viajan en avión y tienen todo a disposición, viven en el mundo artístico que terminó hace 100 años.
P. La media de edad de los asistentes a conciertos y óperas es de 49 años. Debería bajar.
R. Siempre ha existido ese problema. Yo toqué mi primer concierto en agosto del 1950, y el público ya era así. Si queremos ver más gente joven tenemos que dar el paso y no esperar a que el otro venga a ti.
P. El domingo, en Madrid, actuó como solista. ¿Qué diferencia hay con dirigir a una orquesta? ¿Cuándo se siente menos solo?
R. El piano te da un contacto físico con el sonido. Hay un placer sensual y digital. El director no produce el sonido, lo hace la orquesta. Es una tontería decir que uno es un buen director o que tiene una buena orquesta solo porque esta sabe seguirle.
La gran música solo se produce cuando el director es capaz de animarles y convencerles de que todos piensen de la misma manera.
P. ¿Y cómo logra convencer a tantos egos reunidos?
R. Ja, ja, ja. La dirección es una profesión. Muchos solistas han tenido malas experiencias con malos directores y piensan que como son buenos músicos pueden dirigir las orquestas desde el piano o el violín. Mentira. Eso no es tocar y dirigir al mismo tiempo: es tocar sin director. Aunque a veces sea mejor eso que un director malo.Esta profesión se basa en saber como funciona el fenómeno del sonido. Y el sonido no existe, lo traemos. ¿Qué quedó de las sonatas que toqué ayer? Nada. El sonido es algo físico que permite transmitir el mensaje espiritual de la música.
Esto, y muchas otras cosas, hay que recordárselo continuamente a los músicos. Pasar el mensaje con el gesto, con la mirada, con la palabra." (DANIEL BARENBOIM: "La música es filosofía y deporte". El País, 23/02/2011, p. 36)
3/11/10
"Aquí (en el jazz) no hay emociones de contrachapado"
Respuesta. No hay nada de lo que esté más seguro. Y créame, lo sé hace nada menos que 72 años. Tenía ocho cuando vi un saxo por primera vez y sigo tocando con la misma pasión y el mismo entusiasmo. El día que acerté dos notas seguidas tuve claro que había nacido para esto.
P. ¿Qué sintió al ver por primera vez uno de esos trozos de metal dorado?
R. Era de un amigo de mi madre. Lo tenía bajo la cama. Entonces las cosas importantes se guardaban bajo la cama. Era un saxofón precioso, metido en una caja de terciopelo. Había visto instrumentos en fotografías centelleantes sobre la chimenea de las casas de los amigos de mis padres. Pero la emoción real lo superó todo.
P. ¿Siempre supo que tocaría el tenor?
R. Empecé con el alto, luego escuché a Coleman Hawkins y se acabó la discusión. Caí rendido a aquel sonido tan profundo, intrincado y colorido. (...)
P. ¿Qué problema tuvo siempre con el piano? Lo eliminó de su ecuación en 1957, en sus legendarias sesiones en el Village Vanguard.
R. El piano es demasiado determinante armónicamente. Me gusta saber hacia dónde se dirige la música y conducirla yo. (...)
P. ¿Se acostumbra uno con la edad a la regularidad con la que la muerte se presenta?
R. No creo en la muerte como algo malo. He compartido escenario con Monk, con Coltrane, con Miles... todos han muerto. Es el modo en el que funcionan las cosas, no merece la pena darle más vueltas. (...)
P. ¿Sintió en algún momento que competía con alguno de sus pares?
R. La gente decía 'Sonny está tocando mejor que Coltrane' y cosas así. Luego te haces mayor y te das cuenta de que solo un estúpido de remate deja de escuchar a Johnny Hodges al descubrir a Charlie Parker. Es una cuestión de madurez, el único antídoto contra la tontería. Esto no es pop, hijo, esto es jazz, es música de verdad, no hay emociones de contrachapado, las cosas suceden, la gente se hace daño, ríe y llora todo el rato.
P. ¿Considera el jazz una música culta?
R. Hay quien ve mi arte como algo complicado, a mí me resulta sencillo. Es difícil poner la música en palabras, pero yo la describiría con una escena. Tengo 10 años, estoy practicando en casa, es domingo, el resto de los chicos juegan en la calle, roban en las tiendas...
Llevo 10 horas en un rapto de conciencia. Toco y toco. Llega mi madre y dice: 'Sonny, cariño, es la hora de cenar, así que haz el favor'. Eso es la música para mí, algo que me hace olvidar que tengo que alimentarme para sobrevivir. (...)
P. Su última actuación en Nueva York ha adquirido ya la categoría de histórica.
R. Fue una noche genial, pero no estuve a la altura. El perfeccionismo es la madre de todas las fuentes de insatisfacción... Los Virgo somos así. No quiero llegar a la meta, me conformo con el camino. Si no creyese que puedo ser mejor cada día, ¿para qué demonios iba a despertarme?
P. Usted es ese célebre saxofonista que se retiró en 1959, en el pico de su carrera, porque se estaba defraudando a sí mismo.
R. Fue la mejor decisión de mi vida. Llevo a gala escuchar a mi voz interior. Esa voz no estaba afinada.
P. Y de todos los puentes de Nueva York, ¿por qué escogió el de Williamsburg para practicar sin que nadie lo viese?
R. Estaba cerca de casa. Subía al puente y tocaba y tocaba para los oficinistas que volvían de Manhattan derrotados, frustrados y borrachos después de unas copas al salir del trabajo.
P. Pasaría frío...
R. Cuando hacía frío de verdad, bajaba a una licorería de chinos del Lower East Side y me subía una botella de brandy... Los oficinistas, el brandy, el rumor del río... ¿Qué más podía pedirse en este mundo? Por lo que a mí respectaba, absolutamente nada.
P. Si volviera a nacer, ¿cambiaría algo?
R. ¡Claro! He cometido un montón de estupideces. Pero, ¿sabe qué? Acabo de cumplir 80 años y estoy empezando a dejar de sentirme ignorante." (SONNY ROLLINS: "Aquí no hay emociones de contrachapado". El País, 31/10/2010, p. 40)
3/3/10
"Hay que evangelizar con la música"
La aventura de la improvisación le fascina. "En Madrid, con la segunda de Brahms, en el tercer movimiento, creo que logramos cosas que no habíamos conseguido antes. Una melancolía graduada". El gran momento del disfrute. La puerta abierta a la sorpresa: "Por más que ensayes, cuando la orquesta despega, debes dejarte llevar. No saber adónde va. Eso es lo bueno". (SIMON RATTLE: "Hay que evangelizar con la música". El País, ed. Galicia, cultura, 25/02/2010, p. 39 )