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10/11/21

La imposición de nuevas reglas y prohibiciones por la cultura 'woke', por la cultura de la cancelación, la de lo politicamente correcto, es un caso ejemplar de pseudoactividad... compartimos sus objetivos (los del feminismo, el antirracismo, etcétera) ya que nuestra crítica radica en la ineficiencia para llegar a ellos

 "El reproche habitual de los liberal-conservadores hacia la llamada cultura ‘woke’ (también conocida como ‘cultura de la cancelación') es que les parece demasiado radical: sus partisanos quieren destruir todas las estatuas, purgar nuestros museos, privarnos por completo de nuestra memoria colectiva y purificar el lenguaje cotidiano imponiendo su jerigonza insípida, fruto de la censura.

 En este asunto, creo que Ben Burgis acierta cuando defiende que los agentes de la cultura de la cancelación son ‘comediantes en un mundo en llamas’: lejos de ser ‘demasiado radicales’, su imposición de nuevas reglas y prohibiciones es un caso ejemplar de pseudoactividad, de como asegurarse de que nada va a cambiar por el método de fingir actividad frenéticamente. 

No nos puede sorprender que nuevas formas de capital, en particular los magnates anti-Trump de las tecnológicas (Google, Apple, Facebook…), apoyen de manera apasionada las luchas feministas y antirracistas: nuestra realidad es un capitalismo ‘woke’. No se cambian las cosas realmente prescribiendo medidas que nos llevan a un balance ‘justo’ superficial, que no ataca las causas últimas de los desequilibrios. 

Este es el último caso de lucha políticamente correcta contra los privilegios: el Departamento de Educación de California propuso que las diferencias entre los estudiantes con buen expediente y sus compañeros con peores notas desaparezcan: los profesores deben contener a quienes destacan y estimular a los menos dotados, tratándoles como si fueran iguales en sus habilidades. ¿Justificación? “Rechazamos la idea de talento y de habilidades naturales”, ya que “no hay un corte que determine quién es talentoso y quién no”. El objetivo radica en “reemplazar el concepto de talento innato en matemáticas por el reconocimiento de cada estudiante transita un camino de mejora”. 

Estamos ante un caso ejemplar de falso igualitarismo destinado a alimentar odio y envidia. Necesitamos buenos matemáticos dedicados a la ciencia avanzada y las medidas que se proponen no ayudan a ello. La solución: ¿por qué no reclamar mejor educación para todos y mejores condiciones de vida para los pobres? Es sencillo imaginar el próximo paso de este falso igualitarismo: ¿no es un caso de suprema injusticia que algunos individuos sean sexualmente mucho más atractivos que otros? La sexualidad, en efecto, es un territorio de terrible injusticia y desigualdad… La igualdad del disfrute sexual es el último sueño de este falso igualitarismo. 

Zizek y el deseo femenino

Existen unas pocas voces de oposición izquierdista auténtica en esta marea de falsa justicia: además de Burgis, debo mencionar a Angela Nagle y Katherine Angel. El único problema que tengo con el libro de Nagle es el título: Mujeres y deseo en la era del consentimiento: el sexo de mañana volverá a ser bueno. 

 La afirmación parece implicar que el sexo alguna vez fue bueno, en el sentido de no antagonista, y que volverá a serlo de nuevo. En muy pocas ocasiones he leído un libro con el que estuviera tan completamente de acuerdo en su premisa básica, recogida en un párrafo de la publicidad editorial, que cito aquí ampliamente, sin vergüenza: “Las mujeres están en aprietos: en nombre del consentimiento y del empoderamiento, se ven obligadas a expresar sus deseos de manera clara y con confianza. 

Mientras tanto, los expertos en conductas sexuales sugieren que el deseo femenino emerge de manera lenta. Los hombres insisten en que conocen los mecanismos de lo que las mujeres buscan, y también sus deseos. Mientras tanto, la violencia sexual abunda. 

En este ambiente, ¿cómo pueden las mujeres saber lo que quieren? ¿Y por qué esperamos que lo sepan? Katherine Angel desafía nuestras Asunciones sobre deseo femenino. ¿Por qué, se pregunta la autora, debe esperarse que sepamos lo que deseamos? ¿Y cómo de en serio podemos tomarnos la violencia sexual cuando no saber exactamente lo que queremos es clave en nuestro erotismo y nuestra personalidad?”

Las partes en cursiva (que son mías) resultan cruciales: cualquier teoría feminista debería tener en cuenta el ‘no-saber’ como una pieza clave de la sexualidad y basar su oposición a la violencia en las relaciones sexuales no en explica términos usuales de “solo sí significa sí”, sino evocar ese ‘no-saber’. Este es el motivo por el que el lema de que las mujeres “deben proclamar sus deseos de manera clara y con confianza” no es solo una imposición sexual, sino una desexualización, una defensa del ‘sexo sin sexo’. Por eso el feminismo, en algunas instancias, refuerza precisamente ese ‘avergonzar y silenciar’ la sexualidad femenina al que dice oponerse.

 Lo rechazable de los avances sexuales masculinos no es solo la violencia directa, física o psíquica, sino también la presunción de qué el hombre sabe lo que la mujer confusa ignora (y que ese saber legitima su violencia). Un hombre es violento incluso cuando trata a una mujer con respeto si asume de manera condescendiente que conoce sus deseos mejor que ella.

 Esto no implica de ninguna manera que el deseo femenino tenga alguna deficiencia comparado con el masculino (que se supone que saben lo que quieren): la lección de los psicoanalistas es que siempre existe una distancia que separa lo que queremos de lo que deseamos. Puede ocurrir que yo no solo desee algo sino que quiera obtenerlo sin pedirlo explícitamente, fingiendo que me ha sido impuesto, y que pedirlo de manera directa arruinase el placer.

 De manera inversa, puedo querer algo, soñar sobre ello, pero no desear obtenerlo: mi consistencia subjetiva puede depender por completo de no obtenerlo y si lo obtuviera colapsaría mi subjetividad. Debemos tener siempre en mente que una de las formas más brutales formas de violencia ocurre cuando algo que deseamos secretamente, o con lo que fantaseamos (pero que no estamos preparados para hacer en la vida real), nos es impuesto por una fuerza exterior. 

Las censuras cruciales

La única forma de sexo que encaja perfectamente con el criterio de la corrección política es el contrato sadomasoquista.

  Los partisanos de la izquierda políticamente correcta a menudo reprochan a sus críticos que se centran demasiado en los excesos de la corrección política, por ejemplo los aspectos censores de la cultura de la cancelación y la cultura ‘woke’, ignorando formas de censura mucho más graves. En el Reino Unido tenemos el servicio secreto MI6 con derecho de veto en cualquier instancia estatal y académica, controles policiales de la actividad sindical, regulaciones secretas sobre lo que puede publicarse en medios de comunicación, interrogatorios a menores musulmanes sobre actividades terroristas, por no hablar del encarcelamiento ilegal de Julian Assange…

 Estoy de acuerdo en que este listado reúne pecados más graves que la cultura de la cancelación, pero creo que todo esto proporciona el argumento definitivo contra la cultura ‘woke’ y sus regulaciones políticamente correctas: ¿por qué, entonces, la izquierda se centra en aspectos menores de nuestro lenguaje cotidiano en vez de hacerlo en estas cuestiones más relevantes que hemos citado? No sorprende que el propio Assange fuese atacado por algunas feministas políticamente correctas de Suecia (pero no solo de Suecia) que se negaron a apoyarle porque se tomaban muy en serio las acusaciones de conductas sexuales inapropiadas (luego desestimadas por las autoridades judiciales de Suecia).  Parece que una infracción menor de las reglas políticamente correctas fuese más importante que ser víctima de la maquinaria del terror estatal. 

En cualquier caso, la posición ‘woke’ toca un aspecto realmente importante en la reproducción de la hegemonía. Me refiero a las reacción del sistema, que cambia desde ridiculizar a sus oponentes a ser presa del pánico y tratar de suprimir el antagonismo por la vía legal. Muchas veces encontramos en los medios quejas sobre los “excesos” de las teorías de raza o género que piden volver a las narrativas hegemónicas sobre el pasado americano. 

Estamos en mitad de una contraofensiva reaccionaria para reafirmar y blanquear el mito americano. Nuevas leyes propuestas en al menos quince estados de EE.UU. proponen prohibir la enseñanza de la teoría crítica sobre la raza, el Proyecto 1619 del New York Times, y también cualesquiera ‘conceptos divisivos’. A los niños se le debe enseñar una falsa versión de la fundación de los Estados Unidos que se parece más a un parto mítico virginal que a la realidad sangrienta y dolorosa. 

Doctrinas divisivas

En Idaho, el gobernador Bill Little firmó una ley por la que las escuelas no pueden enseñar teoría crítica de la raza , de la que se afirmaba que “inflama y exacerba divisiones sobre la base del sexo, raza, etnicidad, religión, color, origen nacional, de manera contraria a la unidad de la nación y del bienestar del estado de Idaho y sus ciudadanos”. La teniente-gobernador del estado, Janice McGeachin, estableció una fuerza de trabajo para “examinar el adoctrinamiento en la educación de Idaho y proteger a nuestros jóvenes del azote de la teoría crítica de la raza, el socialismo, el comunismo y el marxismo”.

 ¿Son las teoría prohibidas realmente divisivas? Sí, pero solo en el preciso de que se oponen (se separan respecto) al mito oficial hegemónico que es ya ‘divisivo en su esencia’: excluyendo a determinados grupos y posiciones, a los que coloca en una posición subordinada. Más allá de todo esto, está claro que los partisanos de los mitos oficiales no se preocupan tanto por la verdad como por la estabilidad de los mitos fundadores. Estos partisanos, y no las personas menospreciadas por ellos como ‘relativistas culturales’, están incurriendo en una posverdad; les gusta mencionar los  “hechos alternativos”, pero se niegan a aceptar mitos fundacionales alternativos.  

A la vez que criticamos la cultura de cancelación, siempre debemos tener en mente que compartimos sus objetivos (los del feminismo, el antirracismo, etcétera) ya que nuestra crítica radica en la ineficiencia para llegar a ellos. Con los defensores de los mitos fundacionales, la historia es muy diferente: sus objetivos son inaceptables, por lo que esperamos que nunca los alcancen. "           (Slajov Zizek  , Vox Populi, 17/06/21)

20/8/20

Carlos Fernández Liria: “El sexo es la experiencia más democrática del mundo”

 "En cualquier rumba de los Chichos, en las bulerías de Camarón o en las canciones de Umm Kulthum se plantean todos los problemas más importantes que deben ser pensados”. Con esta convicción, Carlos Fernández Liria (Zaragoza, 1959), filósofo y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, ha escrito el libro Sexo y Filosofía (Akal, 2020) en el que hace un repaso de qué es y cómo se ha pensado a lo largo de la historia eso tan complicado del amor. 

En una época en la que todos los adjetivos que acompañan al amor están siendo analizados, escrutados y criticados, del “romántico” al “libre”, Fernández Liria sale en defensa de Shakespeare, Joaquín Sabina y hasta de Conchita Piquer. De la cultura popular pasamos a Platón, Kant o Hegel. Eso sí, que los lectores no esperen recetas sobre cómo gestionar las relaciones porque Fernández Liria apuesta en este libro por centrarse en lo que significa “hacer el amor”. 

El filósofo escribe en este medio sobre la universidad o la actualidad política, pero esta vez reserva a cuartopoder un hueco para hablar de algo mucho menos mundano.  

-Usted ha escrito mucho sobre política, historia o educación ¿por qué ha decidido abordar ahora el amor?

- Depende de mis clases. Yo siempre estoy con el programa político de la Ilustración, centrándome en una triada: Verdad, Justicia y Belleza, que en realidad es Platón. Y la relaciono con otra triada, la de Robespierre y el triunfo de la verdadera revolución francesa: Libertad, Igualdad y Fraternidad. Ante la Verdad, somos iguales por eso que decía Machado de que la Verdad es la Verdad la diga Agamenón o su porquero.

Ante la Justicia, somos libres. Imaginemos que un maltratador dijera que ha pegado a su mujer porque su pueblo es muy machista. Eso no lo exculpa ante ningún tribunal porque es libre de ir contra el machismo de su pueblo. El juez le diría que si todo el pueblo es machista, debería haberse cambiado de pueblo o haber hecho una revolución. Eso no es disculpa, le van a caer años de cárcel. 

Ante la Belleza, somos fraternos. Kant lo razona bien. Ante la belleza te sientes al lado del otro, con la sangre del otro, con el cuerpo del otro. Independientemente de que sea verdad, sientes que los demás están pensando lo mismo, te sientes consanguíneo al resto de la humanidad. Pero es verdad que Robespierre fue el que introdujo en el lema de la revolución francesa la exigencia de la fraternidad universal. 

En otros libros había reflexionado sobre la Igualdad y la Libertad y en este quería hacerlo sobre la Fraternidad y la Belleza.

-¿Esta reivindicación del amor es entonces una salida al eclipse de la fraternidad y al individualismo que impone el neoliberalismo?

-El neoliberalismo impone la lógica mercantil, nos hace interpretarnos todo el tiempo como individuos. El triunfo del programa político capitalista eclipsó la fraternidad del lema de la revolución francesa. El que mejor lo cuenta es Antoni Domènech en su libro El eclipse de la fraternidad. Una revolución en nombre de la fraternidad exigía que la ciudadanía tuviera condiciones materiales de existencia. 

Al hacer intervenir el cuerpo, exigía un programa político que fuera en nombre de los hermanos. Se exigía que los ciudadanos fueran independientes civilmente, emancipados.  No como hijos de un padre o siervos de un señor, sino hermanos, como personas igualmente emancipadas, que no tienen que pedir permiso al otro para existir. El lema de la fraternidad introducía el lado más socialista del programa político de la Ilustración.

¿Qué tiene que ver todo esto con el amor? Hay que pensar en qué sentido en qué sentido nos sentimos fraternos y con derecho a ser independientes civilmente, a no depender de otro, ni pedir permiso a otro. El hilo conductor que yo recorro en el libro lleva al tema de la Belleza. Es ante la Belleza cuando te sientes consanguíneo, sientes que tu cuerpo tiene algo que ver con los demás. 

La experiencia de la Belleza más fuerte, a la que nadie renuncia, es el amor. Tú puedes decidir entrar o no en el Reina Sofía, pero no puedes decidir enamorarte. En un cruce de dos miradas, te enamoras y empiezas a sentir cosas muy raras, muy interesantes para la filosofía. Tienes una experiencia metafísica, un abismo existencial que recorres. Si te pones a investigar en qué consiste, resulta que es uno de los temas más interesantes para la filosofía, es un tema muy tratado y estudiado y yo intento sacarlo a la luz.

Para sacarlo a la luz, más que leer a los filósofos, hago una especie de fenomenología popular del amor, el estar enamorado o follar enamorado. Hacer el amor. Por eso, la editorial lo ha llamado Sexo y Filosofía. Yo quería llamarlo Amor y Belleza, pero este título no me parece mal porque el sexo es la experiencia más democrática del mundo, todo el mundo lo ha vivido alguna vez. Si en ese tener sexo enamorado aclaras la tercera pata eclipsada del programa político de la Ilustración pues es un negocio bárbaro. El pueblo, además, ya ha reflexionado muchísimo sobre ese abismo a través de las canciones de amor.

- En el libro dice que el amor es independiente de las clases sociales, del dinero, del lugar, del tiempo e incluso de la vida. Pero si aterrizamos el concepto, en realidad vemos que sería realmente difícil que Julieta y Romeo se enamorasen porque los Montesco y los Capuleto no van a los mismos colegios, ni a las mismas fiestas, ni comparten espacios donde tengan la oportunidad de enamorarse. Al final la clase social sí influye. 

-Tienes toda la razón. Yo la conclusión que sacaría es que con las clases,  los colegios privados y los públicos, el amor se está volviendo una cosa muy difícil. Yo lo que digo en el libro es que de alguna manera, el amor encaja con la Declaración de los Derechos Humanos a la perfección. Con la fórmula de “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole...”. No es imposible que una gitana se enamore de un payo siendo ella evangelista y el payo católico, siendo rico y pobre. 

El asunto está en que cuando haces una declaración de amor dices con toda claridad que eso no importa. Cuando eso importa, el amor se vuelve imposible. Ha habido ya bastantes historias, como la película de Los Tarantos que es igual de buena que West Side Story. Los personajes dicen que es imposible el amor porque no la aceptan sus familias. Lo que vienen a escribir sin darse cuenta es el segundo artículo de la Declaración de los Derechos Humanos.

Otra cosa es que ya no nos interesen las declaraciones de amor. Eso indica que el amor está eclipsado. Es cierto que ahora la gente tiende a guardarse las espaldas, esto es guardar tu condición económica, social, religiosa o cultural. Nos protegemos de lo que significa amar, pero el amor no consiste en eso, eso es lo que yo llamo en el libro “recetas para seguir viviendo”. Cuando nos enamoramos las buscamos y hay un tira y afloja. Todos lo hacemos porque todos queremos seguir viviendo. 

En el libro cito la película de El Imperio de los sentidos, que se hizo muy famosa en los años 70. Tenía un argumento muy sencillo: un hombre y una mujer que se meten en la cama y ya no pueden salir y al final deciden matarse el uno al otro. A mí eso sí me parece el amor. A veces, cuando estamos follando, escuchamos o decimos “mátame”, “no quiero que haya mañana después de esto”. Se busca la eternidad y que haya un mañana lo que hace es quitársela, ¿cuántas canciones de amor dicen eso? Lo dice hasta Julio Iglesias.

-En los últimos años se ha escrito mucho sobre la necesidad de un amor menos doloroso, menos dañino y menos romántico, pero usted es muy defensor de ese “amor no civilizado” al que cantaba Sabina, ¿por qué?

-Lo pensé mucho al escribir el libro y lo he hablado con muchas compañeras y alumnas, que me decían en mis clases que defendía el amor romántico y no un amor menos patriarcal. Yo lo de patriarcal no lo veo, porque puede ser recíproco. Eso de que hayan puesto a parir a Amaral por decir “sin ti no soy nada” no lo puedo concebir. Me parece una declaración preciosa y no sé por qué eso lo tiene que decir siempre una mujer. Yo mismo lo he dicho muchas veces en mi vida, no entiendo por qué suena patriarcal.

 Pero eso no me preocupa. Cuando dicen que el amor romántico es una receta para el suicidio y no para la vida, pues estoy de acuerdo. Yo lo que no sé es por qué los seres humanos tenemos que apreciar tanto la vida. ¿Cuántas veces ha ocurrido eso de que te desprecien por no haber sabido elegir la receta adecuada según el manual ideológico de un partido político que ha decidido que el amor debe ser una manera o de otra? Eso no lo admito, me parece puritanismo maoísta de la peor especie que se camufla de crítica al amor romántico.

En esto sí que estoy de acuerdo con una persona a la que no he parado de criticar: Fernando Savater. Le preguntaron sobre el amor romántico en una entrevista sobre el libro que escribió cuando se murió su mujer. Es un libro muy bello, es el que más me ha gustado. Le dijeron que el amor romántico estaba siendo muy criticado. Contestó Savater “Váyase a tomar por culo. ¿Si el amor no es romántico, qué va a ser? ¿mecánico?”. 

El amor es así. Otra cosa es que tú digas que vives en un mundo muy jodido y que no puedes permitirte enamorarte. Entonces vas a buscar una manera de tener aventuras sexuales y encontrar recetas exitosas para seguir viviendo. Es una opción. Todos lo hacemos así. Si no, yo ya estaría muerto desde hace mucho tiempo. Todos hemos preferido vivir antes que amar.

-Ante un tema tan conflictivo como usted describe el amor, ¿no tiene sentido politizarlo, hacer talleres y charlas e intentar gestionarlo?

-Sí, tiene mucho sentido. Hay que hablarlo, siempre y cuando no se cuele un maoísta puritano que intente hacer una revolución cultural para explicar a todo el mundo cómo tiene que follar, que consiste en follar como a él le gusta. Siempre y cuando no ocurra este desastre, los talleres son muy interesantes porque son una reflexión sobre lo que significa esta tragedia bella y también alegre. 

Se han encontrado recetas infinitamente mejores que las que habitualmente dicen que son las del amor romántico, al que identifican, desde sectores feministas sobre todo, con Disney. Esta receta consiste en que nos vamos a vivir a un castillo y tú te acabas follando a todas las criadas mientras yo estoy en la cocina haciendo las perdices. Esa es una metáfora del matrimonio católico. Esa receta es una mierda, ha dado un resultado fatal y ha generado muchísima infelicidad. Hay un grupo en Lavapiés que se llama Golfxs con Principios, donde hacían talleres y orgías. Esos experimentos creo que hay que hablarlos y planearlos. 

Existe un problema. Siempre que tienes sexo fuera del esquema del matrimonio surgen celos y hay que saber qué hacer con ellos y qué son. Se han inventado recetas infinitamente mejores que el matrimonio católico. No son recetas infalibles, pero las hay mejores y peores. Hay recetas que no machacan a la mujer, no la humillan o no te exigen estar todo el tiempo empalmado, que es una especie de pesadilla que tenemos los hombres.

 -En otra parte del libro, dice que los amantes al encadenarse al deseo se sienten liberados de otras esclavitudes, refiriéndote a los condicionantes sociales. Pero también es verdad que el amor puede ser muy esclavizante para algunas personas.

-Ahí se mezclan muchas cosas. El hecho de que al sentirte enamorado te sientas liberado de todos los condicionantes sociales es una buena receta para el suicidio, para eso de “mátame y que no amanezca mañana”. Como todos tenemos que seguir viviendo, tienes que tener un tira y afloja con tus condiciones vitales. Dices “me siento libre de mis condicionantes vitales, pero las necesito para ganarme la vida porque necesito seguir viviendo”. Algunos no lo hacen, pero no es recomendable. Sería una locura un mundo de enamorados haciendo disparates.

Hay otro tema que me ha preocupado mucho y que, de hecho, tuvo el libro parado seis meses porque no sabía cómo resolverlo: el amor y la neurosis. Muchas veces hablan el mismo lenguaje, es una cosa que saben muy bien los psicoanalistas lacanianos. El amor habla en términos absolutos, pero el super yo, el representante de la neurosis, también habla en términos absolutos, también lo quiere todo. Es fácil confundir las exigencias de tu neurosis con las del amor. 

La diferencia que hay entre ambos es que el amor te abre al mundo y te libera de ti mismo. La neurosis al revés, te cierra al mundo y te esclaviza. Por eso necesitas siempre una mujer o un hombre que tenga las orejas de tu madre, por ejemplo. La manera de distinguirlos es saber si te abre al mundo y te proporciona una alegría o te está hundiendo. Eso es la esclavitud. Cuando alguien en lugar de liberarte de ti mismo te esclaviza cada vez más a todos tus tics o a tu maraña neurótica, descubres que no estabas enamorado, sino que has caído en las redes de una persona que te asfixia. El amor tiene que liberar siempre. Por eso, siempre cito la poesía de Agustín García Calvo, de “libre te quiero, pero no mía”.

-Ha centrado el libro en el amor sexual. También hay otros amores que liberan, como puede ser la amistad o el amor hacia los hijos, del que sí habla en el libro, ¿por qué ha decidido centrar su reflexión sobre el amor sexual?

- Me lo reprochó el otro día Luis Alegre. Me dijo que había dejado prácticamente de lado muchísimas formas de amor que no tienen que ver con el sexo. Quizá tenga razón. Yo ya en la introducción del libro digo que me voy a centrar en la frase “hacer el amor”, que siempre tiene que ver con el sexo. Sí que menciono el amor a los hijos porque me sale solo y es inevitable.

-Los define como un orgasmo con patas. 

-Sí, pero eso es Hegel. Es la figura del Jesucristo. Es el absoluto delante de ti, caminando por ahí, que es un absurdo porque si es la totalidad deberías estar integrado en él. Es una figura que los padres conocemos muy bien. No hay nada que pueda ser más importante que tu hijo. Todos daríamos la vida por nuestro hijo. No cabe duda alguna. Ahí sí que puedes decir lo de “sin ti no soy nada” de Amaral, se lo dices desde que nace, es una experiencia maravillosa y llena. Hegel lo analiza en La Fenomenología del espíritu, en el capítulo de la conciencia desdichada. Es uno de los abismos que nos corresponde al ser humano.

-Hay una parte del amor que ha dejado fuera de manera deliberada: el desamor,¿por qué?

-Le he dado muchísimas vueltas y no he parado de pensarlo. Creo que he entendido mejor lo que es estar enamorado de lo que es estar desenamorado. No acabo de entender qué es lo que pasa con el desamor. A eso se le suele llamar matrimonio, cuando descubres que te casaste enamorado y que al cabo de un rato, un rato que puede durar 10 años, no puedes aguantar a la otra persona que ya es una prolongación de ti. 

Yo en el libro he optado por el “que me quiten lo bailao”, pero es verdad que es un tema que no controlo bien y que debería pensar más. 

-Hay otra idea que menciona en el libro. Dice que el desnudo nos sigue provocando pánico. ¿Por qué en una época en la que hay cuerpos sin ropa por todas partes, desde la publicidad hasta las redes sociales, nos sigue dando miedo el cuerpo desnudo?

-Yo ahora estoy en Cabo de Gata, llevo viniendo todos los veranos prácticamente desde el 87. Aquí antes estábamos todos desnudos, pero ahora ya no se ve a nadie sin ropa. Ahora estamos desnudos mi mujer y yo y algunos viejos de mi edad, seguramente antiguos hippies. Empiezo a pensar que es porque los jóvenes quieren enseñar la marca del bañador. Llegan a la playa vestidos, se desnudan y se ponen el traje de baño. Se desnudan sin pudor y se ponen el traje. Parece que no les gusta estar desnudos.

-¿Pero cree que es porque los jóvenes son más puritanos que los veteranos o es porque ya no resulta tan liberalizador desnudarse?

-Puede ser que ya no sea tan liberalizador, no lo sé. Quizá sea por lo que tú decías, porque hay desnudos por todas partes. Quizá sea porque la depilación ha hecho mucho daño y ahora tienes que estar perfectamente depilado. 

-Ahora también podemos acceder al amor desde las nuevas tecnologías, con aplicaciones como Tinder o Happn, ¿ha traído nuevos dilemas para la filosofía?¿hay nuevos retos en los que pensar?

-Sin ninguna duda. A mí las aplicaciones me han cogido un poco tarde, pero las críticas que han hecho a Tinder sobre mercantilizar el sexo no me las creo. Creo que es un avance inmenso, ya me habría gustado a mí en mi juventud tener ese dispositivo magnífico. Yo lo que intento transmitir en el libro es que la experiencia de estar abrazado a un cuerpo que te parece bello siempre es una experiencia metafísicamente sublime. Luego el polvo te puede parecer una mierda, pero si no tienes experiencias, no puedes tener fracasos. Hay que exponerse un poco. A mí me parece un progreso enorme aunque luego sean unos encuentros de mierda. "                    

(Entrevista a Carlos Fernández Liria, filósofo y autor del libro 'Sexo y Filosofía', Sara Montero, Cuarto Poder, 19/08/20)

14/7/20

Helen Fisher: Es fácil ver el circuito cerebral del amor romántico. Sin embargo, la región cerebral relacionada con la sensación de apego, de cariño, sólo después de unos diecisiete meses, es cuando empiezas a sentir esa conexión cósmica… ahí es cuando crece el vínculo del apego. Así que el amor romántico es fácil de explicar, ¡bum! Se puede activar rápido, como el sistema del miedo o de la ira. Pero el apego va creciendo. El amor romántico es una adicción

"¿Por qué nos enamoramos? ¿Y por qué sentimos atracción por unas personas y no por otras? Poner el amor bajo el microscopio de la ciencia, ese ha sido el objetivo de la neurobióloga y antropóloga Helen Fisher durante casi 30 años. “A lo largo de la historia, los seres humanos han sido capaces de componer canciones por amor, cantar por amor, bailar por amor. De vivir, morir y matar por amor”, explica. ¿Qué es lo que pasa, entonces, en el cerebro humano? Ella es la persona del mundo que más tiempo ha dedicado a estudiarlo.

A finales de los 90, inició sus investigaciones realizando escáneres cerebrales a 49 hombres y mujeres. Algunos de ellos estaban locamente enamorados, otros habían sido rechazados. Poco después, incluyó en la muestra a personas que continuaban enamoradas tras décadas de matrimonio. Según sus conclusiones, el cerebro humano ha desarrollado tres sistemas cerebrales en las relaciones de pareja: el amor romántico, la atracción sexual y el cariño, o apego. “El amor puede comenzar con cualquiera de estos sentimientos, y puede explicarse a través de las conexiones de nuestro cerebro”, asegura Fisher. 

A la pregunta de si el amor es ciego, afirma: “Cuando estamos enamorados, el área del cerebro que se relaciona con el miedo y la alerta, se desactiva. Como una locura transitoria". ¿Es entonces una escéptica del amor?: “Para nada, ¡es tan romántico!”, responde con una sonrisa.
 
Transcripción
00:03-Zuberoa Marcos. Helen Fisher, bienvenida. 
00:05-Helen Fisher. Es un placer estar aquí. 
00:06-Zuberoa Marcos. Estoy entusiasmada por estar aquí contigo. 
00:07-Helen Fisher. Gracias. 
00:08-Zuberoa Marcos. Muchas gracias por compartir tu tiempo con nosotros. Helen, eres muchas cosas, pero voy a resumirlo diciendo que eres antropóloga y bióloga, y puede que seas la académica más conocida en la ciencia del amor: amor romántico, relaciones, atracción… De hecho, hoy vamos a hablar de eso, pero para poner en contexto nuestra conversación, antes me gustaría que nos explicaras cómo empezó tu interés por este tema.

00:46-Helen Fisher. ¿Cómo empezó a interesarme el amor? Ojalá tuviera una respuesta sexi para eso, pero en realidad no la tengo. La verdadera respuesta es que tengo una hermana gemela. Cuando eres una niña y te vas haciendo mayor, todo el mundo les pregunta de todo a los gemelos. ¿Os gusta la misma comida? ¿Tenéis los mismos amigos? ¿Tenéis las mismas caries? De todo.

 Mucho antes de saber que existía una controversia entre lo innato y lo adquirido, yo ya sabía que la biología influía en mi comportamiento. Precisamente por ser una gemela. Luego, cuando empecé mi posgrado, se creía que todo el comportamiento era aprendido, que nada provenía de tu biología. Yo sabía que no tenían razón, así que cuando llegó el momento de escribir mi tesis doctoral pensé que, si había alguna parte del comportamiento humano que saliese de nuestro ADN, que fuese biológica, sería la de nuestros patrones reproductivos. 

01:37-Porque, como decía Darwin, si tú tienes cuatro hijos y yo ninguno, tú perduras y yo me extingo. Según su teoría, las personas a las que no se le daba bien aparearse, el sexo, el amor, los vínculos… se extinguían. A las que se les daba bien, perduraban. Y así, evolucionarían los diferentes mecanismos hormonales y genéticos del amor. Así que me dio por pensar: “Voy a empezar a estudiar el amor”. Y la pregunta de mi primer proyecto fue “¿por qué nos casamos?”. Ya sabes, el 97 % de los mamíferos no se emparejan para criar a sus pequeños, pero las personas sí. Tiene que haber algo en nuestra biología, en nuestra historia, que nos empuja a nivel global a enamorarnos y formar un vínculo de pareja.


Zuberoa Marcos. Así que ahí empezaste a estudiar el amor desde una perspectiva científica. 

02:29-Helen Fisher. Sí, eso es. 

02:30-Zuberoa Marcos. Entonces, ¿qué es el amor? 

02:32-Helen Fisher. ¿Qué es el amor? El amor es una cosa diferente para cada persona. Pero, como científica, creo que deriva principalmente de tres circuitos cerebrales: el deseo sexual, el amor romántico y el apego. Se trata de sistemas cerebrales diferentes. Creo que el deseo sexual te hace buscar un amplio abanico de compañeros; que el amor romántico te permite concentrar tu energía en uno solo, y el tercer sistema cerebral, el del apego, te permite quedarte con esa persona al menos hasta educar a un hijo durante su infancia. 

03:06-La mayoría de la gente que me pregunta por el amor se refiere al amor romántico, que tiene unos rasgos muy particulares. Lo primero que pasa cuando nos enamoramos es que todo cobra, como yo digo, “un significado especial”. Todo en esa persona es especial. Su coche es diferente al de los demás en el aparcamiento, la calle en la que vive, la música que escucha… Todo sobre él o ella de repente se vuelve especial. Después, te focalizas en esa persona. 

Sabes lo que no te gusta, pero lo dejas totalmente a un lado y te centras solo en lo que te gusta. Sientes una energía intensa, puedes pasear toda la noche y hablar hasta el amanecer. Euforia cuando las cosas van bien. Cambios de humor, una desolación horrible cuando las cosas van mal. Y todo tipo de reacciones corporales, como la boca seca. Lo llamas por teléfono o le escribes y se te acelera el corazón, o ves un mensaje y se te empieza a acelerar el corazón. Te flojean las piernas. Sientes mariposas en el estómago. Y tienes una dependencia enorme. Te agobias, no dejas de mirar el teléfono una y otra vez. 

Y el deseo sexual. Sientes una atracción física muy fuerte. Pero las tres características principales del amor romántico son la obsesión, tienes a alguien todo el día en mente; además, aunque quieres acostarte con esa persona, lo que ansías de verdad es una conexión emocional, quieres que te llame, que te escriba, que te proponga salir, que te diga que te quiere; y por último, aunque no menos importante, es que estás muy motivado para conquistarle. ¡Vaya que sí! Porque estás luchando para ganar el mejor premio de la vida, una pareja para aparearte. Y lo que hace la gente cuando está enamorada, es muy difícil de controlar.


Stendhal, el novelista francés, decía que el amor es como la fiebre, va y viene sin importar nuestra voluntad. Y es cierto. Así que esos son los principales rasgos del amor romántico.

04:49-Zuberoa Marcos. Helen, ¿y qué hay del proceso de elección? ¿Cómo elegimos a la persona de la que nos enamoramos? 

04:55-Helen Fisher. Es muy interesante, porque, como sabes, he sometido a mucha gente a escáneres cerebrales para estudiar sus circuitos cerebrales de amor romántico y sentimientos de apego. Pensé que iba a ser lo más difícil de mi carrera, pero contestar a las preguntas ¿por qué él? ¿por qué ella?, ¿por qué te enamoras de una persona y no de otra?, ha sido todavía más difícil. Porque es complicado, todos somos únicos, todos somos diferentes. El principal circuito cerebral del amor romántico es bastante parecido en todos los humanos, ¿pero por qué te atrae él o ella? De todas formas, hay muchos temas culturales. 

Solemos enamorarnos de alguien de nuestro mismo entorno socioeconómico, mismo nivel general de inteligencia, con buen aspecto, mismo entorno educativo, mismos objetivos religiosos y sociales, económicos, reproductivos, tu infancia siempre tiene cierto peso… Pero puedes entrar en una sala y que todos sean de tu entorno, con el mismo nivel de inteligencia y buen aspecto, ¡y no te enamoras de todos! Así que empecé a pensar que tal vez la biología básica te atrae de forma natural a unas personas antes que a otras. Por tanto, empecé a fijarme en la fisiología cerebral básica, buscando cualquier rasgo relacionado con cualquier sistema biológico.


Hay muchos sistemas en el cerebro, pero la mayoría se dedican a que parpadeen los ojos o que lata el corazón, no están relacionados con rasgos de la personalidad. Aun así, encontré cuatro que sí lo están: los sistemas de la dopamina, la serotonina, la testosterona y los estrógenos. Cada uno de estos sistemas está relacionado con una constelación, un conjunto de rasgos de la personalidad. Así que decidí elaborar una encuesta, que están completando más de catorce millones de personas en cuarenta países, e incluí en ella todos esos rasgos.

 Hice que la gente se sometiera a la encuesta y luego me fijé en quién les atraía de forma natural en un sitio de citas, lo hice con Match.com. Por ejemplo, si tu sistema de dopamina es muy alto, te clasifico como explorador. Son personas que buscan novedades y corren riesgos, son curiosas, creativas, espontáneas, enérgicas, mentalmente flexibles y, como era de esperar, se sienten atraídas por personas como ellas. La gente curiosa y creativa quiere gente como ella.

 Al segundo tipo de personas, con serotonina alta, las denomino constructoras. Son tradicionales, convencionales, siguen las normas, respetan la autoridad, les encanta planificar, los horarios y rutinas, suelen ser más religiosas y también les atraen personas como ellas. Lo tradicional atrae a lo tradicional. Las dos últimas categorías, con testosterona y estrógenos altos, tienden a su contrario. A la gente con testosterona alta (sobre todo hombres, pero también mujeres), los denomino directores. Suelen ser analíticos, lógicos, directos, decisivos, tenaces, escépticos. Se les dan bien cosas como las matemáticas, la ingeniería o la música.

07:54-Se decantan por el tipo con estrógenos altos, que denomino negociadoras. Piensan en contexto, a largo plazo, tienen imaginación, la mayoría son mujeres, se les da muy bien leer la postura, los gestos, el tono de voz, son muy cariñosas, confían más y expresan más sus emociones. Pude colarme en la cocina de la Madre Naturaleza y ver cómo, químicamente, unas personas nos atraen más que otras. Mi pareja y yo somos un buen ejemplo. La mayoría de las encuestas de personalidad te meten en un cubo, pero el cerebro no funciona con cubos. Expresamos todas estas características, pero en diferentes grados.

 Por ejemplo, tanto mi pareja como yo tenemos la dopamina muy alta. Los dos escribimos, viajamos mucho, nos encantan las nuevas experiencias, corremos riesgos… estamos bien. Él tiene la testosterona alta y yo los estrógenos altos. Eso también funciona bien. Me tiene la casa llena de cacharros tecnológicos, ya ves… Esto también funciona bien. Pero él está un poco más por encima que yo en la escala de la serotonina. Él sigue las normas, yo no tanto, excepto cuando tienen sentido para mí. Él sigue las normas porque son normas. Un ejemplo reciente, íbamos al cine y le pregunté: “Cariño, ¿llevas agua en la mochila?”. Me respondió que sí y le dije que genial, que la podíamos beber en el cine.

09:22-Y me dijo que no podíamos, que no se puede llevar comida o bebida al cine, que hay que comprarla en el puesto de comidas. Y le dije: “Oh, ¿en serio?”. Pero lo importante es que los estadounidenses, y seguramente en todo el mundo, estamos saturados de psicología. Todo es un problema de tu infancia. Esto no es un problema de su infancia, es quién es. Cuanto más podamos entender la biología del comportamiento, quién es de verdad la otra persona, no solo su cultura y sus experiencias o su infancia, sino cómo ha sido construida, entonces no tendrás que ir diez años a un psiquiatra para entender por qué no puedes llevar agua al cine. 

Es quién es. Se puede solucionar y decir: “En ese caso, compramos el agua en el puesto”. Eso es lo que hace la encuesta. Por cierto, también la estoy llevando a los negocios, porque en realidad no se trata del amor, se trata de quién eres como persona y cómo te llevas con la gente. Así que la estoy usando cada vez más en el mundo empresarial, además del personal.

 Zuberoa Marcos. Helen, has dicho que todos tenemos cuatro personalidades diferentes en cierto grado. Pero hay una que predomina.


Helen Fisher. Sí, una o dos. A veces hay gente con tres. Y puedes pasar de una a otra. 

10:38-Zuberoa Marcos. Eso te iba a preguntar. Según tu educación, experiencias personales, experiencias vitales, ¿puedes pasar de una a otra o es algo característico y siempre serás sobre todo un explorador? 

10:54-Helen Fisher. Sí, hasta cierto punto, somos animales flexibles. Por ejemplo, los niños. Pero cuando más lo eres, en este sentido, es en la madurez, cuando estás en una relación feliz y en un trabajo apto para tu personalidad. Pero también podemos no ser flexibles. 

11:12-A mí, por ejemplo, nunca se me darán bien las matemáticas. Es un rasgo de testosterona. Nunca se me darán bien las relaciones espaciales. Si me hubiese criado con una madre profesora de matemáticas y un padre arquitecto o ingeniero, se me darían mucho mejor. ¿Podría llegar a ser muy buena? No, nunca. Porque no fui construida para ser así. ¿Puedes hacer que una persona muy curiosa deje de serlo? Puedes pegarle cada vez que hace una pregunta. ¿Podrías convertir a alguien muy tradicional en alguien muy extravagante o hacer que suba corriendo una montaña con sus hijos? Probablemente no. Tenemos parámetros. 

Tenemos personalidades. Pueden flexibilizarse. Por ejemplo, pasa con algunas personas. Tengo una amiga muy directa. Es muy directa. El otro día me la encontré y fuimos a comer. Me preguntó dónde había comprado el bolso y le dije que lo había comprado en la calle. Me contestó que le parecía cutre. Normalmente soy muy maja con esta chica, pero no me comporté como siempre y me enfadé. En dos minutos, ella ya lo había olvidado. Yo estuve días pensando por qué me había cabreado tanto. ¿Por qué? Porque no estoy cómoda siendo así de directa. Soy directa frente a un atril, vale, es lo esperable. Pero cuando te comportas “sin ser tú”, sufres. Podemos comportarnos así, pero creo que sufrimos.

12:43-Zuberoa Marcos. Helen, ¿cómo se conectan estas cuatro personalidades con dos ideas sobre el amor que te voy a contar? Una es el amor a primera vista. 

12:56-Helen Fisher. Ahá. 

12:57-Zuberoa Marcos. La otra es que el amor es ciego. ¿Cómo se relacionan con esto? Porque parece que estamos más determinados por nuestra biología de lo que creíamos. 

13:06-Helen Fisher. Sí. Vale, el amor a primera vista es muy fácil de explicar. Sabes, mis colegas y yo hemos sometido a más de cien personas a escáneres cerebrales mediante resonancia magnética y descubrimos que es una ruta muy primitiva que atraviesa el cerebro. El amor romántico es una ruta primitiva muy básica que atraviesa el cerebro. De hecho, la fábrica principal que genera dopamina, la que te da esa sensación, está justo al lado de las fábricas que provocan la sed y el hambre.

 La sed y el hambre te mantienen vivo hoy; el amor romántico te impulsa a formar una relación y colocar tu ADN en el mañana. Lo denominamos un mecanismo de supervivencia. Y se puede activar de forma instantánea. Al igual que el miedo se activa de repente, el amor romántico se puede activar al instante. Pero me preguntas cómo encaja eso en el amor.


A medida que crecemos, generamos lo que llamo un mapa inconsciente del amor. Una lista inconsciente y consciente de lo que buscamos en una pareja. Luego, cuando llega el momento, aparece alguien en el supermercado, en un concierto, en un museo, en un restaurante o donde sea. Encaja en tu mapa del amor. Edad, tamaño, forma, entorno adecuados. Se acerca y te sonríe, tontea un poco contigo. Puede activar ese circuito cerebral del amor romántico, y tú puedes enamorarte de forma inmediata.De hecho, realizo un estudio anual con Match.com, el sitio de citas, y cada año encuestamos a más de 5.000 personas. No encuestamos a miembros de Match, sino al público estadounidense, así que es un ejemplo representativo, una muestra científica de estadounidenses, basada en el censo de los Estados Unidos.

 Casi todos los años pregunto si han vivido alguna vez el amor a primera vista y si creen que existe. Más del 50 % de hombres y mujeres creen que existe y casi el 50 % lo han vivido. Pero tiene que darse el momento adecuado, la cercanía adecuada, la persona tiene que encajar en tu mapa del amor. ¡Y, en mi caso, la iluminación ayudaría! Pero la cuestión es que estamos hechos para enamorarnos. Lo interesante es que los circuitos cerebrales del apego tardan mucho más tiempo en asentarse. Puedes enamorarte locamente de alguien sin sentir apego profundo. El apego lleva su tiempo. Tienes que conocer a la persona. Tienes que saber mucho de alguien.

15:41-Lo que descubrimos en nuestros datos, cuando pusimos en el escáner a gente que se acababa de enamorar, es que es fácil ver el circuito cerebral del amor romántico. Sin embargo, la región cerebral relacionada con la sensación de apego, de cariño, no se activaba en absoluto. Solo después de varios meses, normalmente unos diecisiete (que es cuando de verdad conoces a alguien, te transmite seguridad, confías en esa persona, la respetas y te respeta, te hace reír, hacéis cosas juntos), es cuando empiezas a sentir esa conexión cósmica… ahí es cuando crece el vínculo del apego. Así que el amor romántico es fácil de explicar, ¡bum! Se puede activar rápido, como el sistema del miedo o de la ira. Pero el apego va creciendo.

16:25-Zuberoa Marcos. La idea de que el amor es ciego… ¿También tiene una base neurológica? 

16:32-Helen Fisher. Sí. Esta región cerebral, justo detrás de la frente, rige la toma de decisiones, la planificación. La actividad en esas regiones se desconecta para que puedas obviar todo tipo de cosas sobre esa persona. El amor puede ser ciego porque esos centros cerebrales se desactivan y no dicen: “Espera un segundo, está casado” o “un momento, vive en otro país, no va a volver, será un amor de verano”. Superas esas alertas cerebrales diciendo: 

“¡Oh! ¡Qué mono! ¡Qué gracioso! ¡Qué majo! ¡Qué bien besa!”. Y las regiones de toma de decisiones se van apagando. Es una de las razones por las que le digo a la gente “si te estás enamorando locamente de alguien, conócelo bien y espera un par de años antes de asentarte con esa persona”. Porque mientras vas conociendo a alguien, mientras crece el vínculo, o a medida que ves problemas en la relación, la actividad volverá a esas áreas de la toma de decisiones en tu cerebro y podrás empezar a verlo más claro. Pero el amor es ciego.


De hecho, antes de meter a las personas en el escáner cerebral, les hago muchas preguntas, porque son máquinas muy caras, se tarda bastante tiempo y tengo que asegurarme de que están enamorados. Y les pregunto: ¿qué es lo que no te gusta de él o de ella? Y saben decir perfectamente qué es lo que no les gusta, pero lo pasan por alto y se centran exclusivamente en lo que les gusta. El amor es ciego, el poeta Chaucer tenía razón.

18:00-Zuberoa Marcos. Helen, las citas y las relaciones han cambiado mucho… 

18:03-Helen Fisher. Mucho.


Zuberoa Marcos. …en las últimas décadas. Háblame un poco de ello y, según tus investigaciones, cuáles son los principales cambios que han originado estas diferencias. 

18:17-Helen Fisher. ¡Qué pregunta tan maravillosa! Todo el mundo cree que es la tecnología. No es la tecnología. La tecnología solo nos permite hacer lo de siempre de una forma un poco diferente. La forma de ligar está cambiando, pero los circuitos cerebrales del amor romántico no cambiarán nunca. La forma de ligar está cambiando, pero lo que está cambiando de verdad las relaciones entre hombres y mujeres no es la tecnología, sino la incorporación de las mujeres al mercado laboral en muchas culturas de todo el mundo. Eso es lo que está cambiando el amor. Ahora, por supuesto, las mujeres reciben una educación, la inmensa mayoría van a la universidad. El 45 % de los doctorados son mujeres en Estados Unidos. 

18:54-La única trayectoria posible para las mujeres, incluso hace cincuenta años (y por supuesto hace cien años), era tener un buen matrimonio. En Estados Unidos, ellas se casaban a los veinte y los hombres a los veintidós. Ahora es mucho más tarde, vemos cómo se extiende esa adultez temprana y las mujeres son más exigentes. Yo lo llamo “amor lento”. Lo que vemos es que las mujeres y los hombres intentan anteponer sus carreras. En lugar de casarse a los veinte, en Estados Unidos las mujeres se casan casi a los veintiocho, a los veintisiete. Esa es la media.

 Hay muchas mujeres que se casan con treinta y pico e incluso con cuarenta y pico. Pasa lo mismo con los hombres. Como he dicho, solían casarse a los veintidós, ahora a los veintinueve, casi a los treinta. Lo que estamos viendo es que hay un periodo de tiempo de precompromiso. Yo lo llamo “sexo rápido-amor lento”. Vemos que en Estados Unidos dos tercios de los jóvenes, tanto hombres como mujeres, viven en casa de sus padres. Así que practican menos sexo, porque viven con sus padres. Ahorran dinero. 

Construyen sus carreras. Quieren tener su carrera primero, quieren estabilizar eso, estabilizar su economía, antes de casarse. No quieren “pillarse”, como se suele decir, antes de tener su vida personal en orden. Son sofisticadísimos, me impresionan mucho los “millennials”, gente con veintipico o treinta y pico años. Se toman el amor muy en serio. Han inventado el término DTR, “define tu relación”. Hoy en día los jóvenes no salen con alguien más de cuatro meses sin tener esa conversación, sin “definir la relación”.

20:42- Y si no va en la dirección que quieren, la dejan. Los jóvenes lo quieren todo y van a esperar para conseguirlo todo. Lo que vemos es que son “solo amigos”, gente que empieza como “solo amigos”, “solo somos amigos”. Entonces pasan lentamente al “amigos con derechos”. En la cama se aprende mucho sobre una persona. No solo cómo hace el amor, sino si tiene paciencia, si es amable, si sabe escuchar, o si tiene sentido del humor… 

Después, con calma, pasan a decírselo a los amigos y la familia. Y finalmente, tienen su primera cita oficial. Porque hoy en día las primeras citas son muy caras. En mi época no lo eran, pero ahora en una primera cita vas a cenar bien, tomas unas copas, etcétera. Después, lentamente, pasan a mudarse juntos y, por último, se casan. El matrimonio solía ser el principio de una relación, ahora es el colofón. Me puse a pensar que puede que, en estas circunstancias, en este largo periodo de precompromiso, aprendas mucho sobre ti, sobre tu pareja. 

 Cuando llegas al altar, sabes a quién tienes, sabes que quieres a quién tienes y crees que puedes conservar lo que tienes. Hice un estudio con 1.100 parejas casadas y les hice muchas preguntas, pero una de ellas era si se volverían a casar con la misma persona. El 81 % dijo que sí. Luego empecé a observar… He estudiado los anuarios demográficos de las Naciones Unidas desde 1947 hasta 2011 y resulta que cuanto más tarde te cases, más probable es que sigas casado.


22:16-Cada vez hay más datos que indican que puede que esta larga fase de precompromiso (ordenar primero tu carrera y tu economía, casarte más tarde) nos esté llevando a relaciones más estables.

22:29-Zuberoa Marcos. Cuéntame si has realizado algún estudio sobre esto: conozco a muchas personas que viven juntas como pareja estable y que no se casan.

 Helen Fisher. Es verdad, sí. Cada vez lo hace más gente. Sin embargo, he escuchado que ahora en Suecia sí se quieren casar. Ahora, en los países nórdicos, que iniciaron todo ese proceso de vivir juntos a largo plazo, se quieren casar. Una cosa interesante de Suecia, en contraposición a Estados Unidos, es que las parejas que viven juntas son más estables que los matrimonios estadounidenses. Así que el matrimonio no hace que las personas permanezcan juntas necesariamente.

 ¿Sabes qué? No me va lo de bueno o malo. No me importa lo que la gente haga con su vida. Bueno, ya sabes, dentro de lo razonable. Pero lo que necesitan los niños es un entorno estable. No necesitan por fuerza un trozo de papel y un matrimonio. Pero creo que el animal humano siempre se va a casar. Somos unos románticos, somos unos románticos. Hace poco realicé un estudio, pensé que sería acertado ver si a la gente le gustaría tener un carné de matrimonio, igual que un carné de conducir. Caduca. Tienes que renovarlo. Pensé que sería bastante razonable, porque si no te gusta la persona, no tienes que discutir toda la noche por todo. Solo tendrías que esperar a que caducase.


Y si te gusta la persona, tienes que mantener el encanto y la alegría de esa vida juntos. Pensé que sería una sugerencia muy razonable. No le gustó a nadie. Somos una especie romántica. Y cuando el cerebro se ve envuelto en ello, no quieres ni pensar en una fecha de caducidad.

24:15-Zuberoa Marcos. Bueno, Helen, estábamos hablando sobre cómo las generaciones más jóvenes abordan el amor, las citas, las relaciones… Hace poco hemos hecho una encuesta en España con adolescentes. No es para publicarla en un artículo científico, solo queríamos comprobar su mentalidad. 

24:33-Helen Fisher. ¿Adolescentes? 

24:35-Zuberoa Marcos. Adolescentes, sí, sobre el amor. Uno de los resultados más sorprendentes que obtuvimos fue que están muy abiertos al poliamor. 

24:45-Helen Fisher. Sí, lo están. 

24:49-Zuberoa Marcos. Me gustaría que hablaras de eso. Porque no sé si es algo en auge, parece que sí. No sé si hay alguna explicación por la que cada vez más gente se involucra en este tipo de relaciones. 

25:07-Helen Fisher. Creo que los jóvenes experimentan con todo. Creo que experimentan con todo porque pueden. Quiero decir, hace 100 años, una chica tenía que casarse con una persona, esa era toda su trayectoria amorosa. Tenía que casarse con un tipo que fuese del contexto religioso adecuado, el contexto social adecuado, los contactos adecuados en la aldea y, con suerte, que viviese en la granja de al lado. Ahora puede pasar de todo, podemos hacer lo que queremos. 

25:35-Creo que están practicando. Están practicando con el sexo y el amor. Ya sabes, a la gente de la comunidad poliamorosa le gusta mucho mi obra. Les gusta porque mantengo que evolucionamos estos tres sistemas cerebrales claramente diferenciados: deseo sexual, amor romántico y apego. 

Y los jóvenes dicen: ¿por qué no podemos tener los tres? Dicen que sienten un vínculo profundo con una persona, pero se sienten atraídos románticamente por otra y, ¡vaya!, hay una chica o un chico muy mono en el trabajo, me encantaría acostarme con ella o con él, etcétera. Yo creo que están practicando. Pero en el estudio sobre poliamor, con 5.000 personas estadounidenses, el 68 % lo veían bien, no tenían ningún problema con ello para nada, pero solo el 6 % lo había practicado. Creo que el motivo es que es difícil hacerlo. Cuando estás perdidamente enamorado te vuelves posesivo. 

Uno de los principales rasgos del amor romántico es ser posesivo o posesiva. No te gusta compartir. Creo que lo que pasa con estas personas es que tienen un vínculo profundo con alguien, están algo aburridas, no es una relación mala, no quieren dejarla, es cómoda, pueden compartir piso, uno tiene algo de dinero, se admiran el uno al otro, creen que el otro es divertido… Pero entonces aparece en la playa un chico o una chica que son muy atractivos y ¡buf!, se pone en marcha el circuito cerebral del amor romántico. Quieren el romance y quieren el vínculo. Quieren la libertad que les da. Lo interesante es que también quieren ser transparentes sobre el tema. Y para eso hay que ser adultos.

27:15-He estudiado el adulterio. Hay todo tipo de personas que básicamente practican el “poliamor”. Tienen un marido o una esposa y practican adulterio a escondidas. A lo mejor tienen un romance con una mujer y se acuestan con otras dos, lo que sea. Viven una vida poliamorosa, pero no se lo cuentan a nadie. Lo hacen a escondidas. Y la gran distinción entre el poliamor y alguien adúltero que se acuesta con otra gente es que son transparentes. Se portan como adultos al respecto. Y eso es difícil, porque el animal humano es un animal celoso.

 Lo que no te cuenta la gente de la comunidad poliamorosa es la enorme cantidad de tiempo que se pasan hablando de ello. Pueden salir de jueves a domingo con varias parejas de aquí para allá, pero tienen reglas. En la comunidad del poliamor hay reglas: “no se queda el viernes por la noche”, “tienes que decirme esto o aquello”. Tienen reglas. Y muchos días de la semana pasan el tiempo hablando de sus sentimientos. En realidad, el poliamor es una vida difícil. Suena a gloria, pero llevan una vida complicada. La inmensa mayoría no son poliamorosos toda su vida. El cerebro no está construido para ello.

28:33-Zuberoa Marcos. Eso te iba a preguntar. Porque como has dicho, uno de los rasgos del amor romántico es que es obsesivo. 

28:41-Helen Fisher. Sí, sí. 

28:42-Zuberoa Marcos. Quiero decir, te obsesionas con esa persona. De hecho, mi pregunta iba a ser, ¿de verdad puede nuestro cerebro lidiar con estar enamorado, entre comillas, de más de una persona? 

28:53-Helen Fisher. No, no puede. Y la gente poliamorosa tampoco está enamorada de más de una persona. Sienten un vínculo profundo con alguien, una o dos personas, sienten amor romántico intenso por alguien más. Se puede sentir un vínculo profundo por alguien y luego cambiar a sentimientos de amor romántico por otra persona. 

29:09-Cuando alguien me dice que está “enamorado” de dos o tres personas, creo que no entienden lo que significa “estar enamorado”. Porque algo básico en el sentimiento del amor romántico intenso son los celos. He leído poesía de todo el mundo y en todas partes, en cualquier cultura del mundo… Hay un verso genial de Kabir, K-A-B-I-R, un poeta indio, de la India. Solo recuerdo un verso que decía: “El camino del amor es angosto, solo hay sitio para uno”. Y, en realidad, lo que hace la gente poliamorosa es tener dos o tres vínculos con diferentes personas. Pero si dicen que están perdidamente enamorados de más de una persona, no creo que estén enamorados de ninguna.

29:55-Zuberoa Marcos. ¿Cómo encaja el poliamor con otra idea típica, que es la del alma gemela? La idea de que hay alguien por ahí que es la persona perfecta para nosotros. 

30:07-Helen Fisher. No sabría responder al concepto de alma gemela. Me imagino que cuando la gente habla de alma gemela, sienten que tienen los tres sistemas cerebrales básicos funcionando casi todo el tiempo. Un profundo sentimiento de vínculo, una enorme sensación de confianza, un sentido cósmico de respeto y unión por la otra persona… Pero también los miran y les parece sexi ese rizo que les sale en el pelo. Y sienten un amor romántico hacia ellos. Probablemente, ahí es cuando de verdad sientes que tienes un alma gemela. Otros dirán que un alma gemela es alguien en quien confías de verdad. La confianza tiene que ser parte del alma gemela, según mi opinión.

- Zuberoa Marcos. Helen, hablemos del lado oscuro del amor. ¿Por qué es tan doloroso el amor no correspondido?


-Helen Fisher. Ya, es muy doloroso. Siempre pensé que a lo mejor la Madre Naturaleza había cometido un error. ¿Por qué no puedes pasar página? Quiero decir, la gente se consume por amor, vive por amor, mata por amor y muere por amor. Es una experiencia humana increíblemente poderosa. ¿Por qué evolucionó hasta ser tan poderosa? Una vez estaba en mi oficina leyendo uno de mis libros, del que tenía que hablar aquella noche. Estaba sentada, pensando, mirando por la ventana. En realidad, nadie lo sabe. Pero cuando pierdes a una pareja, no solo pierdes tus hábitos diarios, tu rutina diaria; también puedes perder el perro, la casa, puedes perder económicamente. No sabes si les seguirás gustando a los vecinos. 

Pierdes autoestima. Te sientes perdido. Pero lo que has perdido de verdad es una pareja reproductiva. Has perdido la oportunidad de transmitir tu ADN a la eternidad. Si querías de verdad a alguien y pensabas tener hijos con él, has perdido muchísimo. Y si ya estabais casados, si ya teníais hijos, pierdes una pareja para criarlos. Así que, en realidad, has dado un paso hacia la muerte genética. Has gastado tiempo, energía, dinero y una persona en particular. Aunque sean cuatro meses, cuatro años o cuatro décadas. Has perdido mucho tiempo y energía con alguien y has perdido. 

32:28-Zuberoa Marcos. ¿Eso también se aplica, Helen, a parejas LGTBQ? 

32:33-Helen Fisher. Sí. Es muy interesante, porque he estudiado a gais, lesbianas, bis, “queer”, etcétera, y son exactamente igual que los heteros. Es absolutamente increíble. Estoy cansada de decirle a la prensa que son igual que los heteros. En ese caso, yo no pregunto a quién amas, sino cómo te sientes cuando amas. Hay otras personas han sometido a gais y lesbianas al escáner cerebral. Es exactamente el mismo sistema cerebral. Lo que es diferente es a quién eligen, pero cómo se sienten al amar es exactamente igual. 

33:06-Zuberoa Marcos. Al fin y al cabo, el amor es química, es biología. 

33:10-Helen Fisher. Sí. 

33:11-Zuberoa Marcos. Hablando del dolor que el amor no correspondido nos hace sentir, ¿hay algún truco milagroso para que el cerebro pueda superar este dolor?-

33:25-Helen Fisher. Esa es la pregunta del millón. Todos queremos saberlo. Bueno, está claro que se pueden hacer ciertas cosas. Tienes que tratarlo como una adicción. Hemos demostrado que hay una región básica del cerebro, el núcleo accumbens, que trata todas las adicciones. Todas las toxicomanías y todas las adicciones de comportamiento, como el juego, el sexo o la comida. Todas activan una región cerebral en concreto, el núcleo accumbens.


También se activa cuando estás feliz y perdidamente enamorado y cuando te rechazan en el amor. Así que el amor romántico es una adicción. Es una adicción absolutamente maravillosa y positiva cuando la cosa va bien, y una adicción absolutamente horrible y negativa cuando la cosa va mal. Así que la tienes que tratar como una adicción. Tira las postales y las cartas. No escribas, no llames, no vayas donde esté esa persona. Lo único que haces es fortalecer ese fantasma. Haces que vuelva el fantasma. Saca esa foto del escritorio, no la mires. Cuando quedes con amigos, no preguntes sobre esa persona. Haz mucho ejercicio, eso activará el sistema de la dopamina y te dará un poco de energía, claridad y motivación. 

Es un analgésico. Sal con amigos. Haz cosas nuevas. Novedades, novedades, novedades. Hacer cosas nuevas con gente nueva activa el sistema de la dopamina. Que te abracen, que te den un masaje. Eso activa el sistema de la oxitocina. Te tranquiliza. Lo peor que puedes hacer es quedarte tirado y pensar en ello. Bueno, un poco lo tienes que pensar, porque tienes que entender cuál es el problema para poder olvidarlo. 

Me acuerdo de un hombre que me dejó. Nunca supe por qué. Al final me dije: “Helen, invéntate una razón, una historia”. Por lo menos, cuando tengas la historia bajo control, la puedes tirar y seguir adelante. Hay tres partes en el rechazo amoroso. La primera es la protesta: intentas recuperar a la persona, intentas entenderlo, lo intentas seducir, intentas ser transigente, intentas darle celos… lo que haga falta para recuperar a esa persona. Después de un tiempo, te rindes.

35:34-Pierdes toda esperanza. Esa es la segunda fase. Primero protesta y, luego, resignación y desesperación. Entonces intenta tratarlo como una adicción. Tira las postales y las cartas, no escribas, no llames, no vayas. Y como dije antes, haz ejercicio, haz cosas nuevas. Y por fin, llega el día en que empiezas a recuperarte. Te das cuenta de que no has pensado en él en todo el día. “¡Vaya! Llevo toda la noche sin pensar en ella y pude dormir”. 

Empiezas a recuperarte. El cerebro se quiere recuperar. Estamos construidos para amar. Estamos construidos para superarlo y volver a amar.

36:16- Zuberoa Marcos. Helen, tengo algunas amigas, seguramente tú también… Cuando explicas que es importante pensar en lo que falló para no volver a hacerlo, para no repetirlo… Tengo muchas amigas que se quejan todo el tiempo, “no sé qué hago, siempre me enamoro de tíos que son imbéciles”. Creen que nunca aprenderán. 

36:40-Helen Fisher. Bueno, ¡algún día aprenderán! 

36:43-Zuberoa Marcos. ¿Hay alguna explicación cerebral o neurológica para eso?

36:48-Helen Fisher. Creo que seguramente sea una persona con la dopamina muy alta, que se siente muy atraída por la gente que corre riesgos, que busca novedades, que es curiosa, creativa, espontánea, enérgica… Así que puede que el nuevo chico no se parezca al anterior. Si estás en Barcelona, un chico puede ser griego, el siguiente estadounidense, el tercero de Dios sabe dónde, de China… Pero todos son del tipo explorador, con dopamina alta. Y se siente atraída hacia ese tipo de persona. En algún momento, espero que aprenda, tiene que aprender. Creo que, por ejemplo, en mi caso, soy de dopamina alta. 

Siempre me han atraído los hombres que corren riesgos, buscan novedades, curiosos, creativos… Pero con el tiempo aprendí que ya no iba a salir más con los impredecibles. Creo que se aprende, el cerebro puede aprender. Puede que tu amiga aún encuentre a un tipo que corra riesgos, busque novedades, sea creativo… y la quiera. 

37:45- En el momento en que lo sienta, que no se tire de cabeza hasta que no lo conozca un poco mejor. Ese es el problema del amor romántico, es como un gato que está durmiendo. Se puede despertar en cualquier momento. Cuando vea algo problemático, que no se acerque. Tampoco hay que entrar en algo que nos aburra. Pero habrá gente con dopamina alta, curiosa, creativa, espontánea y enérgica que sea fiel. Y esa persona puede ser la adecuada.

38:11- Zuberoa Marcos. Helen, cuando piensas en el futuro de las relaciones (relaciones románticas, citas…), ¿qué ves? 

38:19- Helen Fisher. Veo muchos más servicios de citas. Todos vivimos durante más tiempo. La infancia dura más. La adultez temprana dura más. La mediana edad dura más. La vejez dura más. Una de las webs que más rápido crece en Estados Unidos es para gente de más de 50 años. Porque ya han tenido hijos, sus parejas los han dejado, se han divorciado o han enviudado, y quieren volver a amar. Así que el amor no se muere con el paso de los años. No más que el miedo, la ira o la alegría. En realidad, veo que todo dura más. Veo que los jóvenes se toman mucho tiempo, van con calma en la búsqueda del amor. Supongo que tendremos más tecnología reproductiva, también. Las mujeres con más de cuarenta años podrán tener hijos, a lo mejor incluso con más de cincuenta o sesenta. Podremos tener placas de Petri con espermatozoides y óvulos y tener hijos en una especie de útero artificial. Así podrás tener hijos cuando quieras. También me imagino que los divorcios serán más sencillos. Ahora mismo, en Estados Unidos, es muy difícil y muy caro. Tienes que pelearte por todo lo que vas a repartir.


En Francia tienen lo que llaman PACS, P-A-C-S, y es más fácil casarse y divorciarse. Creo que veremos más cosas así. Creo que veremos más sitios de citas. Quiero decir, soy demasiado mayor para ir a un bar y encontrar al tío adecuado. Por supuesto, la gente mayor lo sabe. ¿Acaso todos conocemos gente mediante amigos, familiares o en el trabajo? Creo que estas webs de citas van a proliferar. No hay nada nuevo en que alguien te ayude a tener una cita. Hace un millón de años tu madre ya lo hacía, tu abuela, tus hermanas y hermanos… Pues hoy todos viven en España, pero tú vives en Nueva York. Para eso están los sitios de citas. Solo es una forma más moderna de hacer lo de siempre. 

Creo que la forma de ligar siempre cambia con el tiempo. En mi época, me venían a recoger en coche e íbamos a un aparcamiento. En mi época aparecieron de repente las píldoras anticonceptivas y eso cambió las cosas. Hace cien años, venían con su caballo y su calesa y os sentabais en el balancín del porche antes de ir a la comida del domingo. Los patrones de ligoteo cambian con la tecnología, pero es lo de siempre. Las webs de citas ni siquiera son webs de citas, son webs de presentación. El único algoritmo de verdad es el que tiene el cerebro, eso no va a cambiar. Creo que vamos a ver más sitios de citas y cómo aumenta la duración de la vida. Creo que será más fácil casarse y divorciarse.

41:02- Creo que puede que avancemos hacia los tipos de relaciones que había hace un millón de años. Durante millones de años, las mujeres iban juntas a trabajar y conseguían frutas y verduras, llegaban a casa con el 60 % o el 80 % de la cena. La familia con ingresos dobles era lo habitual. Las mujeres tenían el mismo poder económico, social y sexual que los hombres. Estamos avanzando hacia el pasado, hacia ese tipo de estilo de vida. Con mujeres con poder, familias con ingresos dobles, mujeres con carreras profesionales que también serán madres… Estás hablando con una persona optimista.

41:40- Zuberoa Marcos. Optimista, y añadiría que brillante. ¡Muchas gracias, Helen!

41:43-  Helen Fisher. ¡Gracias!"                     
(Entrevista a Helen Fisher, neurobióloga y antropóloga, Zuberoa Marcos, El País)