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8/6/24

Alimentos ultraprocesados: La suciedad rentable con la que nos alimenta el capitalismo... los alimentos que comemos nos están enfermando... El capitalismo está contaminando el aire que respiramos, el agua que bebemos y los propios alimentos que comemos: todo en nombre del beneficio... la causa principal de los crecientes niveles de obesidad es el cambio drástico en nuestra dieta moderna que ha llegado con la introducción y proliferación de la alimentación ultra procesada (UPF), para obtener beneficios por encima de todo lo demás. El UPF constituye ahora más de la mitad de nuestra dieta en el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Australia, pero las grandes empresas alimentarias están intentando (con éxito) convertirlo en el alimento básico en todo el mundo... El sello distintivo de la UPF es la adición de estabilizantes, emulsionantes, gomas, lecitina y aceites extraños que nunca encontraremos en un supermercado o en una cocina normal. Lo que tienen en común estos ingredientes es que ahorran dinero a las empresas, ya que reducen la necesidad de ingredientes reales en los alimentos... no es realmente comida

"El capitalismo está contaminando el aire que respiramos, el agua que bebemos y los propios alimentos que comemos: todo en nombre del beneficio. Otra prueba de ello es una revisión publicada por el British Medical Journal (BMJ) el 28 de febrero, en la que se evalúan las mejores investigaciones disponibles sobre el efecto de los «alimentos ultraprocesados» (UPF) en nuestra salud. Esta revisión incluyó 45 estudios y casi 10 millones de participantes, y, lo que es más importante, no incluyó ninguna investigación financiada por las grandes empresas alimentarias. Las conclusiones son categóricas.

La revisión descubrió que el consumo de UPF estaba vinculado a un riesgo sustancialmente mayor de al menos 32 resultados perjudiciales para la salud, incluida la mortalidad por cualquier causa, el cáncer, la diabetes, las enfermedades inflamatorias intestinales y los problemas de salud mental. Esta revisión confirma lo que el médico e investigador sanitario de la UCL, Chris van Tulleken, argumentó en su libro Ultra Processed People (publicado en 2023): los alimentos que comemos nos están enfermando.

En general, la discusión en torno a la dieta hoy en día es un sermón monótono. Desde las columnas de los periódicos hasta los estudios de televisión, se nos dice que el problema empieza y acaba en el individuo. La raíz de la epidemia mundial de nutrición se reduce a la falta de voluntad para hacer ejercicio, la falta de disciplina para resistirse a los tentempiés poco saludables y la falta de inteligencia o capacidad para enseñarse a cocinar y preparar comidas variadas.

En esta atmósfera rancia, el libro de van Tulleken, Ultra Processed People llega como un soplo de aire fresco. Plantea un riguroso análisis materialista del efecto del sistema capitalista tanto en el sistema alimentario mundial como en la dieta humana.

Utilizando una amplia gama de datos de investigación y entrevistas, van Tulleken cuestiona el consenso de que los seres humanos se han vuelto simplemente perezosos y codiciosos.

En su lugar, propone que la causa principal de los crecientes niveles de obesidad es el cambio drástico en nuestra dieta moderna que ha llegado con la introducción y proliferación de la UPF, impulsada para obtener beneficios por encima de todo lo demás. El UPF constituye ahora más de la mitad de nuestra dieta en el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Australia, pero las grandes empresas alimentarias están intentando (con éxito) convertirlo en el alimento básico en todo el mundo.
UPF: no es realmente comida

UPF es una definición científica de una categoría de alimentos, elaborada originalmente por Carlos Monteiro, investigador brasileño en nutrición. El sello distintivo de la UPF es la adición de estabilizantes, emulsionantes, gomas, lecitina y aceites extraños que nunca encontraremos en un supermercado o en una cocina normal. Lo que tienen en común estos ingredientes es que ahorran dinero a las empresas, ya que reducen la necesidad de ingredientes reales en los alimentos.

No todos los científicos están de acuerdo en que la UPF sea el problema. Ha habido muchos que han defendido la UPF, algunos incluso argumentando que puede ser buena para la salud. Sin embargo, una inspección más cercana muestra que estos científicos que defienden la UPF tienen vínculos con las grandes corporaciones de alimentos que fabrican UPF como Mcdonald’s, Nestlé y Coca-Cola.
UPF y sobrealimentación

Analizando los últimos 100 años de investigación, el libro demuestra que no son ni la grasa, ni el azúcar, ni la falta de ejercicio lo que ha provocado fundamentalmente la crisis de obesidad y el aumento de los trastornos metabólicos. Por el contrario, es la propia naturaleza de la UPF la que provoca el aumento de peso y la mala salud, ya que estos alimentos están diseñados para fomentar la sobrealimentación.

El UPF es blando y bajo en fibra, lo que hace que sea más rápido de comer y digerir, dejándote menos saciado, y los aditivos de sabor que contiene raramente se correlacionan con el contenido nutricional, interfiriendo con la regulación hormonal del apetito de nuestro cuerpo. El UPF está diseñado para que sigas comiendo, y los estudios han descubierto que puede activar el cerebro del mismo modo que el alcohol y las drogas.

Van Tulleken hace referencia a un estudio que demostró que el UPF conduce a comer en exceso y al consiguiente aumento de peso. Los investigadores alimentaron a dos grupos con una dieta idéntica en contenido nutricional, uno con un 80% de UPF y el otro sin UPF, e intercambiaron los grupos al cabo de dos semanas. Los mismos individuos comieron una media de 500 calorías más al día con la dieta UPF.

Este consumo excesivo de alimentos se ha convertido en una epidemia sanitaria mundial. Desde 2017, en el mundo hay más personas obesas que con bajo peso. Paradójicamente, la obesidad empieza a entenderse como una forma de malnutrición, ya que la UPF es alta en calorías pero baja en contenido nutricional.

En algunos lugares, esta transformación se ha producido en pocos años, a medida que multinacionales alimentarias como Nestlé extienden su alcance al mundo en desarrollo e inundan los mercados locales con UPF. Las consecuencias para la población de los países de renta baja y en desarrollo pueden ser devastadoras, ya que no tienen acceso a la odontología ni a la asistencia sanitaria para tratar los problemas que causa el consumo de UPF, como la caries dental y la diabetes.
No se puede «huir» de la UPF

La solución propuesta a la sobrealimentación es el ejercicio. A menudo son las mismas multinacionales que provocan la crisis las que proponen esta solución. Por ejemplo, Coca-Cola financió el programa «El ejercicio es medicina» y muchos estudios para «demostrar» que la causa de la crisis de obesidad es la falta de ejercicio y no el consumo de Coca-Cola.

Sin embargo, Ultra Processed People examina las pruebas y demuestra que aumentar el ejercicio no incrementa el gasto de calorías de nuestro cuerpo.

El libro utiliza un estudio de los Hadza, una tribu de cazadores-recolectores de Tanzania, y descubrió que quemaban la misma cantidad de calorías que un oficinista estadounidense. Esto no quiere decir que Van Tulleken crea que debemos dejar de hacer ejercicio. El ejercicio es bueno para la salud, tanto física como mental. Sin embargo, la dieta es el factor crucial.
La UPF es a menudo la única opción

A pesar del efecto que la UPF tiene en nuestro organismo, el dominio de los grandes monopolios alimentarios hace que, para muchos, la UPF sea la única opción.

23,5 millones de estadounidenses viven en desiertos alimentarios, donde no hay alimentos frescos disponibles. 3 millones de personas en el Reino Unido no tienen una tienda que venda materias primas a menos de 15 minutos de su casa en transporte público. Casi un millón de personas en el Reino Unido no tienen frigorífico, 2 millones no tienen cocina, 3 millones no tienen congelador, y el coste de la energía ahora significa que muchos de los que sí la tienen, no pueden utilizarla. La UPF es, por tanto, indispensable.

Las zonas desfavorecidas de Inglaterra tienen más del doble de establecimientos de comida rápida (per cápita) que las zonas más acomodadas. Los adolescentes están inundados de UPF, sus billetes de autobús contienen vales de McDonald’s y los restaurantes de comida rápida son a menudo el único lugar donde pueden pasar el rato después de la escuela, dado el cierre de clubes juveniles y centros comunitarios.

En el mundo en desarrollo, la situación es aún peor. La Coca-Cola es a menudo más barata que el agua, y como la afluencia de UPF barata saca del mercado a los agricultores locales, la UPF se convierte rápidamente en la única opción. A nivel mundial, el 75% de nuestra dieta actual se compone de sólo 12 plantas y cinco animales, la UPF ha sustituido a los alimentos tradicionales.

Para ver la depravación de los capitalistas no hay más que mirar a los monopolios de los preparados para bebés, como Nestlé. Han introducido agresivamente sus productos en países donde era imposible acceder a agua potable segura, lo que ha provocado 80.000 muertes infantiles evitables al año.
Por qué las empresas no pueden dejar de venderlo

Lo que deja claro Ultra Processed People es que no podemos cambiar la UPF y hacerla más sana. Los productos que sean más adictivos se venderán mejor y funcionarán mejor en el mercado.

El libro pone el ejemplo del helado. En la mayoría de los casos se utilizan emulsionantes como sustituto del huevo, ya que es más barato y fácil de almacenar y transportar. La razón por la que las empresas se ven impulsadas a experimentar con los ingredientes es que no queda margen para reducir costes en otras áreas. El capitalismo impulsa a las empresas a reducir costes de producción siempre que sea posible, y el UPF es más barato de hacer, más fácil de almacenar y transportar, y tiene una vida útil mucho más larga.

La evidencia de los peligros de la UPF, tal y como la encontró el BMJ, cae en saco roto para los capitalistas, que responden con más procesamiento: añadiendo probióticos para «contrarrestar» sus emulsionantes que dañan el microbioma, añadiendo edulcorantes artificiales, añadiendo vitaminas y minerales después de que todos los originales hayan sido blanqueados.

Reformulen como reformulen sus productos, su prioridad última siempre será obtener beneficios, vender lo máximo posible y, por tanto, impulsar un consumo excesivo.

La razón de la proliferación de la UPF, a pesar de estos efectos perjudiciales sobre casi todos los aspectos de la salud humana es directamente económica: un alimento que la gente consume más es un alimento que se vende más. Esto viene con el doble beneficio de que se puede vender un plan de gimnasio, «pérdida de peso» de marca UPF, o membresía de salud privada como soluciones para añadir aún más ingresos.

No es casualidad que nuestras dietas nos estén matando: es parte integrante del sistema capitalista de búsqueda de beneficios.
Por qué necesitamos una revolución

Lo que demuestra Ultra Processed People es que los consumidores son en gran medida impotentes para eliminar la UPF, ya que comemos lo que podemos permitirnos. Las empresas son casi igual de impotentes para cambiar las cosas, ya que deben producir los productos más rentables, y la basura que no podemos dejar de comer es una mina de oro para ellas.

El principal defecto del libro de Van Tulleken es que, una vez extraídas estas conclusiones, pide una reforma del gobierno como solución. En realidad, el gobierno -a través de la financiación de campañas, sobornos descarados y lucrativas oportunidades de «trabajo» para los diputados- está comprado por las empresas alimentarias. Y los capitalistas que intentan reducir sus costes alimentándonos con basura son tan antiguos como el propio capitalismo; Marx hablaba de la adulteración del pan desde principios del siglo XVIII.

Si queremos imaginar un mundo sin UPF, lo cual es posible, tenemos que imaginar un mundo sin capitalismo.

La UPF se ha vuelto indispensable, porque las condiciones de vida y de trabajo de la clase obrera son paupérrimas. Incluso antes de la crisis del coste de la vida, los británicos gastaban el 8% de su presupuesto familiar en alimentación. Si el 50% de los hogares más pobres quisieran seguir una dieta que se ajustara a las actuales directrices de vida sana, tendrían que gastar el 30% de su presupuesto en alimentos. ¿Por qué gastamos tan poco? Porque todo lo demás (alquiler, servicios, transporte) cuesta mucho.

Incluso si puede permitirse comprar alimentos reales más sanos, la mayoría de la gente no tiene tiempo o energía después del trabajo para cocinar tres comidas desde cero cada día. Muchas otras personas dependen por completo de los platos precocinados porque, por discapacidad o enfermedad, no pueden cocinar por sí mismas.

A pesar de la industrialización de la agricultura y de la producción de 2,6 veces los alimentos que la humanidad necesita para alimentarse, al menos 2.300 millones de personas carecen de acceso seguro a alimentos sanos y nutritivos. Pero no tiene por qué ser así.

Mediante un plan socialista de producción, podríamos producir fácilmente suficientes alimentos reales para satisfacer las necesidades de todos. Con la creación de comedores públicos que sirvieran comida sana y deliciosa, podríamos socializar el trabajo doméstico de cocinar, que actualmente recae principalmente en las mujeres. Podríamos permitir a la gente relacionarse socialmente a la hora de comer, en lugar de la solitaria realidad a la que muchos se enfrentan hoy en día de volver de un largo día de trabajo para comer una comida preparada frente al televisor.

Todo esto es posible y es la única manera de liberarnos de la dependencia de la UPF. Pero requiere abandonar el afán de lucro y recrear nuestra sociedad a todos los niveles en beneficio de la clase trabajadora, la inmensa mayoría de la población. Si quieres unirte a nosotros en la construcción de este futuro, únete a los comunistas revolucionarios y lucha para derrocar al capitalismo."                    (Ezra Ellis, MRonline, 03 de mayo de 2024, traducción DEEPL)

18/1/22

Las mismas gaseosas, los mismos cereales, las mismas galletas, el mismo pan del desayuno, los mismos yogures: la región come cada día más igual. La homogeneidad arrasa con culturas alimentarias ricas y variadas, con territorios enteros que ahora están vaciados o bien obligados a producir lo mismo... Yogur de frutilla sin frutilla, pastas de avellanas sin rastros de avellana... “Lo que realmente ha impulsado esta mayor agresividad para penetrar los productos ultraprocesados en Latinoamérica es la saturación de mercados en el hemisferio norte, donde alrededor del 50% o 60% de la alimentación son ultraprocesados. En Latinoamérica esa incidencia es de entre el 10% y el 30% entonces es posible crecer más”... los mercados emergentes son fundamentales para cumplir con las metas de marcas como Coca Cola... La obesidad en la niñez y la adolescencia ha alcanzado proporciones epidémicas en la región

 "Las mismas gaseosas, los mismos cereales, las mismas galletas, el mismo pan del desayuno, los mismos yogures: la región come cada día más igual. La homogeneidad arrasa con culturas alimentarias ricas y variadas, con territorios enteros que ahora están vaciados o bien obligados a producir lo mismo, y con la salud de los comensales cuyos cuerpos terminan forzados a adaptarse a un menú de excesivos nutrientes críticos --azúcar, grasas de mala calidad y sal--, repletos de aditivos que maquillan haciéndolos parecer comidas que no son. Yogur de frutilla sin frutilla, pastas de avellanas sin rastros de avellana.

De 2009 a 2014 la venta de ultraprocesados escaló 8,3% en América. Hacia 2019 sumó otro 9,2% de acuerdo con los últimos datos de la Organización Panamericana de Salud (OPS). Este incremento no es una casualidad, sino el resultado de una estrategia activa de las grandes corporaciones alimenticias, que ven a la región como la tierra prometida; el lugar donde puede reverdecer un negocio que en los países desarrollados toca su límite. “Lo que realmente ha impulsado esta mayor agresividad para penetrar los productos ultraprocesados en Latinoamérica es la saturación de mercados en el hemisferio norte, donde alrededor del 50% o 60% de la alimentación son ultraprocesados. En Latinoamérica esa incidencia es de entre el 10% y el 30% entonces es posible crecer más”, explica Fabio da Silva Gomes, asesor regional en Nutrición de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Según un informe del Center of Science in Public Interest (CSPI), los mercados emergentes son fundamentales para cumplir con las metas de marcas como Coca Cola. En 2013, las operaciones fuera de Estados Unidos representaron el 58% de las operaciones netas de la marca y las ventas crecieron drásticamente en países como Tailandia, India, Rusia, Brasil, Ecuador, Guatemala, Vietnam y Argelia. 

Pese a su promesa publicitaria, no es precisamente felicidad lo que nos trae el consumo sostenido de este tipo de productos. Hoy el 80% de las muertes de la región se explica por enfermedades no transmisibles (ENT) (complicaciones cardiovasculares, cáncer, diabetes y enfermedades respiratorias crónicas), que tienen entre sus principales factores de riesgo las dietas con exceso de azúcar, sal y grasas, los nutrientes críticos que aumentan proporcionalmente con el consumo de ultraprocesados. En América Latina las enfermedades no transmisibles crecieron un 26,7% entre 2000 y 2013. Hoy 3,9 millones de personas mueren cada año por estas causas evitables.

Pero la situación es todavía más alarmante en la infancia. Son los niños, niñas y adolescentes quienes más consumen estos productos. Una encuesta realizada en el sur de Brasil reveló que los ultraprocesados representan el 20% de la energía alimentaria en los lactantes de menos de dos años de edad y el 36% de la energía alimentaria en niños de dos a seis años, lo que explica por qué el marketing de las marcas se ensaña con niños y niñas: son ellos quienes engordan las billeteras corporativas, a costa de su propia salud.

La comida infantil aparece con una multiplicidad de opciones desde el inicio de la alimentación complementaria. Hay lácteos, jugos y galletitas destinadas a la primera infancia --en algunos casos con inscripciones como “mi primer Yogurísimo”--; productos revestidos de diseños que provocan ternura, modelan los paladares y generan vínculos afectivos.

Pero en realidad generan males. La obesidad en la niñez y la adolescencia ha alcanzado proporciones epidémicas en la región. Se calcula que 7% de los menores de 5 años de edad tienen sobrepeso u obesidad y en la población escolar (de 6 a 11 años) las tasas varían desde 15% (Perú) hasta 34,4% (México). En la población adolescente, de 12 a 19 años, los números van de 17% (Colombia) a 35% (México).

Las proyecciones de la OPS indican que si se eliminaran los factores de riesgo como el tabaquismo, el consumo de ultraprocesados, el sedentarismo y el consumo excesivo de alcohol se podrían prevenir el 80% de las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y los casos de diabetes de tipo 2, así como más del 40% de los casos de cáncer.

¿Por qué, hasta ahora, la industria ha podido aumentar su presencia y transformar productos que eran considerados superfluos o de consumo esporádico en parte central de la alimentación cotidiana? ¿Por qué los padres y madres ofrecen sistemáticamente a sus hijos un menú de productos que pueden dañar su salud? El senador chileno Guido Girardi, principal impulsor de la ley de etiquetado en su país, no tiene dudas: “Porque hay una asimetría de información, un ocultamiento. Los sistemas de etiquetado que tiene la industria están hechos para que nadie los entienda y les permite poner basura dentro de un envase que parece saludable y afuera tiene animaciones, colores, formas de animales”.               

(Delfina Torres Cabrero / Gino Viglianco (Bocado), CTXT, 14/01/2022)

12/11/21

Al menos 46 variedades de helados de Nestlé están afectadas por la contaminación con óxido de etileno La empresa sigue sin hacer público el listado. FACUA ha recibido información de trabajadores de varias cadenas de distribución

 "Dentro de la alerta alimentaria que viene desarrollándose en toda la Unión Europea desde finales de junio, trabajadores de varias cadenas de distribución han facilitado a FACUA-Consumidores en Acción listados de helados de la multinacional suiza Nestlé que están retirando de sus estanterías tras distintos avisos del fabricante, Froneri, por la presencia del cancerígeno óxido de etileno en el aditivo estabilizante E410 (también llamado goma de garrofín o algarroba).

La relación de productos objeto de retirada recibida por FACUA incluye 46 variedades de helados fabricados por Froneri de las marcas Nestlé, Milka, Toblerone, Nuii, Oreo, Princesa, La Lechera y Smarties, todos ellos comercializados por la firma suiza en España. La asociación advierte de que la lista no es necesariamente completa, ya que forma parte de alertas de retirada de la comercialización de productos de Froneri/Nestlé difundidas a nivel interno por las cadenas Carrefour, Dia y Covirán. Puedes descargar la lista en este enlace (en ella se identifican los lotes con los que los identifican las tres superficies comerciales).

FACUA ha reclamado a Nestlé y Froneri que actúen con transparencia y hagan pública la lista completa de productos afectados. De momento, Froneri se han limitado a incluir en su página web un aviso donde insta a los consumidores a teclear los seis primeros dígitos del lote del helado que hayan adquirido para saber si puede estar contaminado. Algo que les imposibilita conocer si han consumido un producto con la sustancia que está dando origen a su retirada si ya tiraron el envase.

La asociación también ha instado a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) del Ministerio de Consumo a que publique la lista de helados contaminados. FACUA considera lamentable que hasta la fecha, el organismo sólo haya incluido en su web sendos enlaces a los contenidos de las páginas de Mars y Nestlé relativos a la alerta.

Mars, el único fabricante que ha sido transparente

El único fabricante que ha hecho pública hasta la fecha la lista de productos objeto de retirada por contaminación con óxido de etileno en España es Mars, que ha dado a conocer en su web que se trata de determinados helados M&M's, Snickers y Twix.

FACUA aconseja a los usuarios que tengan uno de los productos afectados en sus hogares que se abstengan de consumirlos y procedan a devolverlos a los establecimientos para que les reembolsen el dinero. La asociación reclama al conjunto de resto de fabricantes y empresas de distribución que actúen también con transparencia y hagan lista la lista de productos contaminados que han elaborado o comercializado.

En este sentido, la asociación advierte de que numerosos establecimientos de hostelería y tiendas de alimentación podrían seguir comercializándolos si no los adquirieron a través del distribuidor sino de forma directa en hipermercados antes de su retirada. Por ello, insiste en la necesidad no sólo de que las comunidades autónomas vigilen los protocolos de retirada, sino de que exista transparencia hacia los consumidores sobre los productos afectados.

El óxido de etileno es, como ha indicado la Aesan, una "sustancia activa en productos fitosanitarios no está aprobado en la UE ni, por lo tanto, en España. Se trata de una sustancia clasificada como mutagénica, carcinogénica y tóxica para la reproducción".                    (FACUA. 26/07/21)

14/12/20

La pobreza, la publicidad y el azúcar alimentan la obesidad infantil en el país de la dieta mediterránea... se puede comer saludable con poco dinero, pero es muy aburrido, tendrías que estar comiendo lentejas, garbanzos, arroz y patata todos los días, porque si te sales de ahí, todo es caro

"Cuando el día está repleto de adversidades vitales y de incertidumbre económica, quizá lo que menos apetezca al caer la noche sea cenar brócoli hervido junto con un poco de arroz. Y mucho menos, pelearte con tus hijos por una verdura tan sana como amarga. Unas salchichas baratas, un bote de tomate frito, acabar pronto, degustar ese dulce sabor del azúcar y del glutamato monosódico.

Unas calorías de más, unos nutrientes de menos, pero la felicidad también es esto. Los niños engordan por diversos motivos, pero es sobre todo el precio de la cesta de la compra el que explica por qué la obesidad infantil afecta al 23% de los niños de familias con menos de 18.000 euros brutos anuales, frente al 12% con rentas superiores a 30.000 euros. Casi el doble.

El pediatra Carlos Casabona resume que se puede comer saludable con poco dinero, “pero es muy aburrido, tendrías que estar comiendo lentejas, garbanzos, arroz y patata todos los días, porque si te sales de ahí, todo es caro. Las frutas y las verduras no bajan de los dos euros el kilo y no encuentras frutos secos por menos de doce. La caloría saludable es bastante cara en general”.

Para evitar esa monotonía y acceder a una cesta de la compra acorde al criterio de dieta mediterránea —evitando procesados, carnes y refinados—, desde Justicia Alimentaria reivindican una política fiscal alineada con la salud pública. Esta organización está detrás de la tasa del azúcar de los refrescos y piden más medidas. “Necesitamos una política fiscal coherente, con subidas y bajadas significativas que influyan en la compra”, sostiene su portavoz, Javier Guzmán.

Del estudio Aladino, presentado en septiembre por el Ministerio de Consumo, se desprende una clara relación entre obesidad infantil y renta, pero más allá de este dato, la panorámica general que ofrece la investigación —que se repite aproximadamente cada cinco años— es que cuatro de cada diez niñas y niños de entre seis y nueve años tienen sobrepeso u obesidad (23,3 y 17,3%, respectivamente). Solo el 0,9% sufre delgadez, mientras que el 58,5% se encuentra en valores adecuados de salud.

Para esta epidemia más contagiosa que el covid no hay intención de invertir en vacunas, más bien al contrario. “De cinco anuncios de alimentación insana, cuatro se dirigen a niños”, alerta el portavoz de Justicia Alimentaria. “España solo tiene un código de autorregulación voluntaria que han escrito las propias empresas, por lo que se permite publicitar cualquier alimento y solo limita el tipo de imagen”, explica Guzmán.

Portugal prohibió el pasado año la publicidad de productos con elevadas cantidades de sal, azúcar, y grasas saturadas en horario infantil. Previamente, gravó el azúcar y entre 2008 y 2016 consiguió reducir la tasa de sobrepeso del 37,9 al 30,7% y la obesidad del 15,3 al 11,7%. La Organización Mundial de la Salud (OMS) felicitó sus políticas públicas el 4 de marzo, con motivo del Día Mundial de la Obesidad.

Regular en vez de estigmatizar

La socióloga especialista en salud pública en la Universidad del País Vasco Amaia Bacigalupe advierte del peligro de que los estudios relacionen obesidad con renta porque “se quedan en lo superficial y llegan a estigmatizar”. “Aunque pensemos que anteponer la salud de tus hijos es una decisión lógica, cuando no sabes si tendrás para pagar la luz, apuntar al niño a balonmano para que haga actividad física puede que no sea una prioridad”, señala.

Sobre las rentas altas, apunta a que el enfoque médico cala más entre las personas con estudios superiores y la moda de lo healthy como forma de vida, solo así se puede entender que la tasa de delgadez sea más alta entre quien tiene dinero que a quien le falta. “Con toda la centralidad que tiene lo gastronómico en nuestra cultura, hay muchas variables con gran influencia difíciles de explicar”, concluye sobre lo que en sociología se conoce como falacia ecológica, “observas una cosa y cuando escarbas, resulta que es lo contrario”.

Con o sin dinero para evitar que los niños pasen la tarde delante de la televisión en ciudades robadas a sus habitantes —sin patios de manzana de uso colectivo, con escasas zonas verdes, con plazas con carteles de prohibido jugar al balón—, “competir con una manzana no es tan fácil cuando tus hijos tienen cuatro y siete años”, resume Diana Oliver, autora del álbum ilustrado ¡Ñam! Sobre lo que comemos, un libro para leer en familia y prologado por el nutricionista Julio Basulto.

Oliver es madre de dos hijos, sigue una dieta ovolacteovegetariana y es periodista. Escribió ¡Ñam! porque era el libro que soñaba que tuvieran sus hijos. “Creo que el libro informativo es una buena herramienta para hacer llegar una información que no siempre es sencilla, o no es fácil transmitirla sin que genere rechazo”, sostiene. En él aborda dos de los momentos más conflictivos para cualquier familia: el desayuno y la merienda. Tratar de evitar que se cuelen a diario los cereales, las galletas y las leches con cacao azucarado suele ser una batalla perdida de antemano para demasiadas familias.

Y es una guerra que suele empezar en la farmacia, cuando el niño aún es un bebé. Casi el 90% de los bebés toma cereales hidrolizados —polvos que se mezclan con agua o leche para tomar en biberón o en papilla—. Otra trampa más, contienen un 20% de azúcar. Un bebé de entre cero y un año no debería tomar azúcar según la OMS, pero en España, un bebé consume kilo y medio de azúcar en cuatro meses, indica el informe Mi primer veneno de Justicia Alimentaria. Y casi el 30% de esos cereales se compran en farmacia, establecimiento que se asocia a salud. ¿Cómo deconstruir ese paladar goloso? “A los seres humanos nos gusta el azúcar, y si metes azúcar en la dieta de un bebé, luego no le gustará lo que no sea empalagoso”, indica Jaime Guzmán.

En la escuela: almuerzo y comida

Acostumbrado a pasar consulta a todo tipo de niños, el pediatra Carlos Casabona resume que hay dos tipos de problemas: “Niños que comen muy mal y otros que comen bien, pero demasiada cantidad”. Alerta que entre este último grupo es frecuente encontrar “hambre emocional” en “niños de padres separados, un poco tristones y que a partir de los ocho o nueve años, de manera inconsciente, acaban comiendo de más”.

Para el pediatra, los menús que sirven los comedores de la escuela no son un problema. Recuerda que para los niños de familias económicamente vulnerables suponen la principal fuente de nutrientes del día e insiste que los ágapes escolares de los comedores solo representan el 9% de las ingestas de los críos que sí pueden realizar cinco comidas al día (150 de 1.725 ingestas al año), por lo que entiende que el comedor no es un foco de obesidad infantil.

Pero aunque las cocinas escolares y los caterings intenten seguir una dieta más o menos adecuada, Diana Oliver añade un detalle importante: “Muchas escuelas infantiles obligan a llevar galletas para el almuerzo”. Sin ofrecer opciones a las familias, en muchos centros hasta los seis años de edad, cada viernes un niño de clase es el encargado de llevar el siguiente lunes el tentempié para todos sus compañeros. Las galletas vuelven a ganar la partida. No hay que pelarlas ni cortarlas, las comen sin insistir y, lo más importante de todo, pueden participar todas las familias. Un paquete de marca blanca de tamaño familiar es mucho más barato que tres kilos de manzanas, plátanos y naranjas.

Una diferencia de 1,4 euros entre las cestas de la compra

Del estudio Dame veneno de Justicia Alimentaria se desprende que la diferencia de precio entre una cesta de la compra saludable y una insana se sitúa en 1,4 euros de más por persona y día si se opta por alimentos frescos. En el caso de una familia con cuatro miembros, el precio de la cesta se incrementaría 168 euros cada mes, una cantidad difícilmente asumible si no se tiene trabajo o si el sueldo es exiguo. Dicho de otro modo: el incremento necesario de gasto en alimentación saludable para hogares con ingresos netos mensuales inferiores a 499 euros debería ser del 51%, del 36% en hogares con entre 500 y 999 euros y del 7% para los que oscilan entre los 1.000 y 1.499 euros.

Las rentas no dan de sí ni con los precios de 2015 utilizados para este estudio. De hecho, la OCU apuntaba el pasado octubre que los productos frescos son los que más se han encarecido durante la pandemia —hasta un 4%—, mientras que la alimentación envasada de marca blanca es la única que ha bajado: un 0,3%.

“La clase marca qué comes y qué no comes”, resume Guzmán. “En Justicia Alimentaria cruzamos el mapa de Barcelona con los datos de diabetes 2 y clase ocupacional y casi coincidían calle por calle”, añade, “las clases populares no tienen sirvientes ni tiempo para cocinar y con los alimentos procesados se produce el efecto de darte un pequeño placer, un autoconsuelo rápido que es una trampa que le das a quien peor renta tiene. No es tu libertad, te apetece comer eso porque vives reventado, no tienes ayudas para la alimentación, ni tiempo para cocinar. Esa comida no es una elección, es una consecuencia”.

La ganadería industrial ha abaratado los componentes y ha fomentado una industrialización de la comida con poco aporte nutricional y un exceso del consumo de carne, que en España se sitúa ocho veces por encima de la recomendación de la OMS. “Si la industria no externalizara sus impactos en el medio ambiente y en la salud, si esas empresas tuvieran que asumir los costes, el chóped no sería asumible para nuestros bolsillos. Pero los costes los pagamos nosotros, con nuestra salud, ese es el drama”, concluye Javier Guzmán. "    (Gesamí forner, El Salto, 13/12/20)

24/5/19

OMS: hay 5.000 millones de personas "en riesgo" por las grasas trans

"Más de 110 países todavía no tienen regulaciones contra las grasas trans producidas industrialmente presentes en los alimentos, lo que significa que 5.000 millones de personas están "en riesgo de exposición" a este compuesto tóxico, según un informe publicado este miércoles por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

De acuerdo con las cifras de la OMS aportadas en este documento, el primero que cuantifica el progreso realizado en la eliminación de las grasas trans, estos compuestos causan aproximadamente medio millón de muertes cada año. Sus datos muestran beneficios "inmediatos y duraderos" para la salud cuando las grasas trans producidas industrialmente se eliminan del suministro de alimentos.

"Eliminar las grasas trans artificiales es una de las maneras más simples y efectivas de salvar vidas y crear alimentos más saludables. El progreso en la eliminación de las grasas trans ha sido desigual. No hay excusa para retrasar las medidas que eliminen las grasas trans", explica el presidente y CEO de la asociación Resolve to Save Lives, Tom Frieden.

El informe detalla que seis países han restringido la producción industrial de grasas trans desde 2018, y otros 24, entre ellos la Unión Europea, han adoptado recientemente reglamentos sobre las grasas trans, que entrarán en vigor en los próximos dos años. Además, también muestra que la mayor parte de la acción política contra las grasas trans se ha llevado a cabo en países de altos ingresos. Ningún país de bajos ingresos y solo tres de ingresos medios-bajos (India, Kirguistán y Uzbekistán) tienen políticas de grasas trans.

"El impulso para la eliminación de las grasas trans producidas industrialmente está creciendo, con casi un tercio de la población mundial en 28 países ahora protegida de sus daños. Pero más de dos tercios de la población mundial carece de protección contra las grasas trans industriales en sus alimentos. La OMS está dispuesta a apoyar los esfuerzos de eliminación en los demás países. 

Aceptamos los compromisos de la industria de reformular y eliminar las grasas trans de sus productos", ha comentado al respecto el director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.


La Unión Europea aprobó reglamentos de mejores prácticas para eliminar las grasas trans producidas industrialmente en los alimentos para el año 2021. Además, las compañías de alimentos de la Alianza Internacional de Alimentos y Bebidas se han comprometido a eliminar estos compuestos de todos sus productos a nivel mundial para el año 2023.

La OMS insta a que se tomen medidas contra las grasas trans producidas industrialmente en los países, los organismos regionales y la industria. "Cuando las grasas trans producidas industrialmente se eliminen finalmente del suministro mundial de alimentos, salvarán millones de vidas, serán el primer factor de riesgo para una enfermedad no transmisible que se haya eliminado y demostrarán que es posible lograr progresos sustanciales en la lucha contra las enfermedades no transmisibles", reivindican."                    (Público, 22/05/19)

20/9/18

A la gente trabajadora nos alimentan con basura. La gran mayoría de alimentos son una mezcla poco saludable de azúcares, aceites de muy baja calidad (palma, colza), conservantes, almidón, agua y saborizantes. ¿Cómo es posible comprar una hamburguesa o una lasaña de carne por sólo 1€? Lo es porque, aparte de elaborarse y servirse gracias al trabajo ultraprecario, suelen contener más basura disfrazada que alimentos reales. Las supuestas “pechugas de pavo” que nos venden en formato fiambre tienen menos de un 50% de carne de pavo y son más bien un preparado de almidón, agua y saborizantes como el glutamato...

"Pasear por un supermercado es recorrer pasillos repletos de productos anteriormente conocidos como comida, especialmente si nuestro presupuesto es limitado. La gran mayoría de alimentos son una mezcla poco saludable de azúcares, aceites de muy baja calidad (palma, colza), conservantes, almidón, agua y saborizantes.

Comer en restaurantes, especialmente aquellos de comida barata que frecuentamos la mayoría de personas trabajadoras (como pizzerías, hamburgueserías de comida rápida, restaurantes chinos u otros establecimientos similares) no mejora las perspectivas. Y lo mismo ocurre al adquirir alimentos precocinados y otros ultraprocesados.

 ¿Cómo es posible comprar una hamburguesa o una lasaña de carne por sólo 1€? Lo es porque, aparte de elaborarse y servirse gracias al trabajo ultraprecario, suelen contener más basura disfrazada que alimentos reales. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda reducir el consumo de estos alimentos, ya que existen estudios científicos que han relacionado el consumo de carnes procesadas (como son también el bacon, las salchichas, la mortadela y el choped o los nuggets, entre otras) con un mayor riesgo de sufrir cancer o enfermedades cardiovasculares.

Hablando de carnes, la sección de embutidos envasados y, especialmente, las carnes magras como el pavo, son un engaño aterrador. Las supuestas “pechugas de pavo” que nos venden en formato fiambre tienen menos de un 50% de carne de pavo y son más bien un preparado de almidón, agua y saborizantes como el glutamato. 

Existe comida para perros de mayor calidad. Tampoco cambia nada el optar entre marcas blancas y otras marcas. La mayoría de las marcas más conocidas se encarecen como consecuencia de su mayor inversión en publicidad o en un diseño atractivo del envase. Sin embargo, habitualmente su calidad es similar y, en algunos casos, incluso inferior.

¿Por qué resulta más barata la comida basura que una dieta saludable? Los procesos industriales, la globalización y, más en concreto, el capitalismo, han dado pie a que esto ocurra. No se necesita que las personas trabajadoras estemos sanas, sólo que nos alimentemos con cualquier cosa para seguir produciendo y no desfallecer. 

Lo justo para que tampoco colapsemos de enfermedades crónicas una sanidad cada vez más infrafinanciada. Podríamos hablar también de los zumos envasados o la leche; de los abusos de toda la cadena industrial de producción agrícola, pesquera o ganadera; de las cantidades de azucar en cereales, galletas o artículos dirigidos a los más pequeños… únicamente para redundar en la cuestión de cómo se produce y se consume bajo el capitalismo, un sistema tóxico con la vida y el medio que no tiene problemas en envenenar a la mayoría de la población con tal de mantener los beneficios de unos pocos. 

Nos venden basura con apariencia de comida sana a bajo precio para que llenemos el estómago y, desde los legisladores a los supermercados pasando por cada uno de los intermediarios de esta cadena, todos contribuyen a mantener la industria funcionando. Salimos perdiendo los productores primarios, los trabajadores de las empresas intermediarias y la gran mayoría de consumidores. 

En definitiva, salimos perdiendo toda la gente trabajadora, una mayoría de la sociedad atenazada por la pinza que generan los bajos salarios y el alto coste de comer algo que no sea basura.

A pesar de habernos inculcado con disciplina la mercantilización, no ha podido hacernos olvidar del todo los alimentos locales, con una producción distribuida y no industrial. Permanece nuestro deseo de comer comida de verdad, con sabor y de buena calidad.

Es tan claro este deseo que el propio capitalismo se ha adaptado para tratar de sacar beneficio de la alimentación sana convirtiéndola en una línea más del supermercado, la de los productos bio o ecológicos. Esto no es más que un sucedaneo (a un alto precio) de lo que nos ofrecen otras formas producción y de relación social. 

Un ejemplo de ello son los grupos de consumo organizados para eliminar intermediarios entre productores y consumidores de producción, y que impulsan las prácticas agroecológicas. También es un ejemplo la subsistencia de cierta economía del don lejos de las ciudades, donde los vecinos se regalan patatas, pimientos u otros productos que sobran de la cosecha y que prefieren compartir antes de que se echen a perder.

Lejos de idealizar un pasado anterior al triunfo casi absoluto de la economía de mercado, el objetivo hoy es construir nuevas prácticas en torno al deseo de comer bien, local, sin productos tóxicos o aditivos insalubres y sin destruir el medio. 

La izquierda, especialmente los anarquistas, llevamos años proponiendo una alternativa basada en el consumo local, la soberanía alimentaria, la agroecología, las dietas vegetarianas o veganas, el consumo consciente… Principios y formas de consumo y producción que permiten no sólo una alimentación más saludable, sino sobre todo una relación más sana entre las personas, con el resto de seres vivos y con el medio en que vivimos. 

Impulsar los grupos de consumo, las huertas urbanas o incluso la vuelta a lo rural son sólo pequeños pasos a contracorriente, mientras la mayoría de la gente trabajadora aún compramos en el supermercado o en restaurantes de comida basura.

 También la lucha sindical, tanto por la mejora de las condiciones de trabajo como por la denuncia de prácticas industriales insalubres, permite ensanchar los estrechos márgenes de acción. Disputarle a la economía de mercado la hegemonía sobre nuestra alimentación, como sobre otros tantos otros derechos, va a requerir de audacia y multitud de estrategias conjuntas."                  (Liberty Cravan , El Viejo Topo Express, 18/09/18. Artículo publicado originalmente en Regeneración

1/3/18

"Los precios de la comida basura son bajos porque cultivamos monopolios industriales con nuestros impuestos"

"- "La agroecología va mas allá del producto ecológico, porque une al productor con la soberanía alimentaria, la justicia social y un sueldo digno", dice Vandana Shiva, filósofa y activista de la agroecología.

- "Si queremos verdaderamente ser dueños de nuestras vidas, hemos de ser dueños de nuestras semillas. Los biopiratas las acumulan todas por su importancia estratégica".

Vandana Shiva. EFE

El 15M le pilló en el despacho de Zapatero. Su consejo al presidente fue que bajara a la calle a dialogar, a escuchar. Vandana Shiva era la única mujer en aquel grupo de asesores. Los demás desaconsejaron rotundamente su propuesta.

En India las mujeres profesionales y universitarias ya no llevan sari, sin embargo ella, en medio de su agenda internacional de élite, aun siendo una intelectual, viste como visten las campesinas más pobres. Es una mujer menuda con una tremenda confianza en sí misma y en ser la voz de los vencidos por la industria agrícola mundial.

Han pasado cuatro décadas desde que empezó a predicar cosas consideradas insólitas en su tiempo. Ahora, tanto en su país como en el resto del mundo, se la lee y escucha con fervor en salas abarrotadas de un público que, gracias a su esfuerzo, ya conoce a la perfección conceptos agrarios y bioéticos, de soberanía alimentaria, de justicia social y, sobre todo, de justicia ambiental.

Shiva ha acuñado términos como biopiratería, agroecología y democracia de la tierra, y se ha convertido en la pesadilla de los gigantes de la ingeniería genética (en particular Monsanto), luchando por la protección de la biodiversidad mundial y por los campesinos que se suicidan o se arruinan a causa de ellos. Ha triunfado contra la piratería del arroz Basmati, del árbol Neem y del trigo en India, así como en la reducción del número de suicidios de campesinos en Kerala, India.

Mientras en su país muchos la descalifican como "antiprogreso", ella se mueve con agilidad entre universidades, gobiernos, ONG y activistas. Tiene un premio Right Livelihood, es autora de 22 libros, y fundadora de muchas redes políticas (muchos son bancos de semillas), además de su granja instituto Navdanya.

Capitan Swing acaba de publicar en España Quién alimenta realmente al mundo. El fracaso de la agricultura industrial y la promesa de la agroecología. Actualmente se bate contra el gigante que ha emergido de la fusión de Bayer y Monsanto.

Científicos del entorno de National Geographic parecen estar adelantando el final del deshielo de los polos a una horquilla entre 4 y 10 años, eso es…

Eso no es el futuro, como nos dicen, ni una pesadilla, eso es nuestro presente. No queremos verlo pero así es. Por eso insisto en que lo primero que puede revertir sus consecuencias es preservar la biodiversidad de la tierra. Y no disminuir la biodiversidad, como hacemos con el modelo extraccionista y de producción industrial de alimentos en el que aún seguimos. El camino a seguir es aumentar la resiliencia de los ecosistemas preservando su equilibrio natural. Sin diversidad genética no podemos sobrevivir al cambio climático.

La agricultura ecológica comenzó buscando un modelo socioagroalimentario, pero ahora parece importar más el aspecto saludable y el reciclado, dejando atrás reducir el transporte kilométrico y la explotación económica. Cuando llega a las ciudades el producto ecológico todavía es caro y a veces ha dado la vuelta al mundo. ¿Qué lo diferencia del modelo agroecologico?
La producción ecológica no es un producto, es un proceso con retorno para la tierra y la comunidad. 

El modelo agroecológico es la aplicación de la visión ecológica a la economía. Necesitamos que ambas partes, las comunidades que producen y las redes honorables que distribuyen, sean reconocibles por la otra. El comer y el mercado se han de encontrar y permanecer unidos, esto es imprescindible para que se dé el cambio que asegure la biodiversidad y la fertilidad de la tierra y el acceso al alimento de todas las comunidades planetarias.

Lo agroecológico va mas allá del producto ecológico, porque une al productor con la soberanía alimentaria, la justicia social y un sueldo digno. Va más allá de producir sin residuos. Por ejemplo el cultivo hidropónico no es más ecológico por no consumir terreno, pues es altamente dependiente de la química y se hace en bandejas de porexpan. 

Pero la industria lo está adoptando a grandísima escala y dice que es más ecológico, pero son plantas que no tocan la tierra y están pensadas por el hombre en su totalidad desde una idea de carencia.

En mi libro desmitifico cada uno de los principios del modelo industrial y las falsas creencias, como que los pesticidas son imprescindibles, que nos llevan a una destrucción planificada de nuestra existencia. Uno de ellas es que la tierra escasea. Los cultivos hidropónicos, hechos sin tierra, no pueden darnos la cosecha mundial que necesitamos. 

Pero la tierra fértil esta siendo destruida por la agricultura industrial que es un sistema que niega la fertilidad de la tierra y defiende que sólo con fertilizantes químicos es capaz de producir. Con el agua pasa lo mismo. No escasea, la hemos destruido. Por eso Bill Gates ha sido convencido para repetir el modelo fallido de la Revolución Verde en África.

Si la producción ecológica supone absorción de gases invernadero, ¿reconocerlo lo desvirtuaría para hacer bonos de aire puro?

La agricultura industrial rompe muchos ciclos y uno de ellos es el de la emisión de gases y absorción de las emisiones. Absorbe menos carbodióxidos, cosa que sí hace la agricultura ecológica que sirve para absorber y cerrar el ciclo. Desde que publiqué Soil not oil, he sido contactada por algunos gobiernos y debo decir que el más proclive a promover esta idea es Alemania.

Estoy a favor de que se promocione la agricultura ecológica como la solución, pero estoy en contra de hacer bonos ecológicos y que los pequeños agricultores sean controlados por la filosofía de Wall Street, porque la Bolsa produciría explotación y para crear certificados limpios aparecerían granjas gigantes que requieren mucha demanda de petróleo, como ya hemos visto en Kioto.

Yo prefiero pensar en grandes zonas del mundo proclamando que no van a emitir, zonas libres de emisiones, apoyadas por la economía pública. Respecto a la contaminación producida por las granjas cárnicas industriales, creo que toda persona no vegana debiera declarar públicamente su rechazo a la existencia de estas granjas.

La reciente fusión de Bayer y de Monsanto ha provocado el repentino control del 35% del mercado global de semillas de maíz, el 28% de las de soja, el 70% de las de algodón y el 69% de las tolerantes a herbicidas.

Solo la firma de la fusión ya ha subido el precio de todas las semillas un 5,5%, y las de algodón un 20%. Si queremos verdaderamente ser dueños de nuestras vidas, hemos de ser dueños de nuestras semillas. Nos estamos quedando sin semillas, los biopiratas las acumulan todas por su importancia estratégica.

Hoy la concentración de poder es de tres grandes empresas mundiales que monopolizan este bien de la humanidad. Hemos de preguntarnos ¿quiénes son los grandes zares y quiénes los nuevos siervos? Si miramos el caso de el inexplicable uso del veneno glifosato en Europa, la razón detrás de esta victoria solo se llama poder económico e influencia política.

Monsanto también ha comprado la gran base de datos Clime Data, que le proporciona algoritmos y patrones del clima. Plantix es una aplicacion informática que detecta plagas, y proporcionando una foto de la planta te indica qué producto aplicar, cuando 200.000 personas mueren al año por el efecto de los pesticidas. Seguimos exportando pesticidas y devastación.
Dice usted que el 75% de las enfermedades crónicas viene de la comida industrial.

Cuando la comida contiene todos sus micronutrientes, la gente no tiende a enfermar. Cuando el sistema que los produce no se autocuestiona los métodos abusivos que utiliza para crear alimento barato, la enfermedad es una consecuencia inmediata y epidémica de tanta avaricia.
Seguimos colonizando y toxificando sobre falsas premisas y nuestra tierra no está muerta, está bien viva. Hoy incluso sabemos que sus raíces soportan y llevan nutrición a todo el ecosistema mas allá de 12 kilómetros por debajo del suelo.

 La supuesta Revolución Verde, que dio una segunda vida a la industria armamentística de la II Guerra Mundial, poniéndola otra vez en circulación en forma de productos químicos para la tierra, es la base ideológica de nuestra catástrofe ambiental, climática y de salud humana.

Un ejemplo es que la agricultura química industrial es dependiente de los subsidios públicos europeos. Los precios de la comida basura son bajos porque cultivamos monopolios industriales con nuestros impuestos sin saberlo. Lo que recibimos a cambio son enfermedades crónicas.

El coste real de lo que comemos se ha camuflado detrás de sus precios tan baratos durante mucho tiempo, pero el número de enfermedades que están aflorando y el coste que eso supone para la sanidad de nuestros países sigue interesando a las grandes fusiones de industrias alimentarias y farmacéuticas.

Amazon acaba de comprar Whole Foods, que fue el supermercado pionero en comercializar alimento ecológico en EEUU, y tiene la red de consumidores específicos para el sector que ya quiere comer orgánico mas grande del país. El mercado se está asegurando también a los que no quieren comer su comida basura.

En mi red de agricultores en India (Navdanya) los agricultores ganan 10 veces más, por el simple hecho de ser dueños de sus semillas y tener un mercado propio y una comunidad de apoyo.

Acaba usted de presentar ante la Comisión India de la Competencia sus últimas objeciones contra el efecto de la fusión de Monsanto y Bayer para la soberanía y alimentación mundiales y para los derechos de los campesinos indios y de todo el mundo.

No es difícil hacer la revolución. La lucha de la gente contra el poder es la lucha de la gente contra el olvido. Cuando era estudiante y durante 11 años después, dos compañeros de universidad y yo conseguimos que una gran multinacional agrícola se doblegara ante nuestro sencillo poder de resistir. La verdadera revolución es decir al mundo que, aunque hayamos cruzado los límites, esta es nuestra casa y la de las futuras generaciones por venir. Rechazar extinguirnos es la más alta de las revoluciones."                    (ENTREVISTA a Vandana Shiva, Cristina Barchi, eldiario.es, 27/01/18)

12/2/18

Una nueva forma jurídica corporativa belga llamada 'la compañía de codecisión'

"(...) El PS belga (francófono) quiere poner a los trabajadores en el asiento del conductor de las empresas, junto a los accionistas. Quiere establecer una nueva forma jurídica corporativa llamada 'la compañía de codecisión'. Dichas empresas necesitarían instalar un órgano de toma de decisiones con dos "cámaras": una para los trabajadores y otra para los accionistas. 

 Todas las decisiones importantes de la compañía deberían tomarse por mayoría de votos dentro de ambas cámaras. Su propuesta refleja los sistemas parlamentarios bicamerales. Para ser claros, no todas las empresas estarían obligadas a transmutar en empresas de codecisión. Esta opción coexistiría con otros tipos de compañías en las que los accionistas / directores continuarían tomando las decisiones por sí mismos.Esta propuesta daría claramente un poder real de toma de decisiones a los trabajadores como colectivo con intereses distintos, y permitiría que los trabajadores bloqueen las decisiones de la junta sin necesidad de alianzas políticas con los accionistas. Obviamente, esto sería un paso radical en comparación con incluso el sistema alemán más avanzado. Pero una propuesta tan radical plantea muchas preguntas.

 La codecisión viene con la corresponsabilidad: ¿hasta dónde querrían los trabajadores (y sus sindicatos) asumir esa responsabilidad? ¿Y cuál sería el papel de los sindicatos, la negociación colectiva y el derecho de huelga en tales empresas de codecisión?La base está en progreso, esperando el impulso?Parece que hay pocas posibilidades de que Francia, el Reino Unido y Bélgica se unan rápidamente al club europeo de países con derechos de codeterminación bien establecidos para los trabajadores. 

7/12/17

Estados Unidos exporta obesidad. La tasa de obesidad adulta de México se ha disparado desde la adopción en 1993 del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. El consumo mexicano de bebidas azucaradas prácticamente se triplicó entre 1993 y 2014

"Mientras la administración del presidente norteamericano, Donald Trump, mantiene una actitud agresiva en las negociaciones comerciales y rescinde sistemáticamente las regulaciones introducidas por el presidente Barack Obama, una víctima probablemente sean los esfuerzos por combatir la epidemia de obesidad global. 

Sin controles, las tasas de obesidad en rápido crecimiento podrían desacelerar o hasta revertir las enormes mejoras en la salud y expectativa de vida que han beneficiado a gran parte del mundo en las últimas décadas. Y al imponerles su cultura alimenticia a países como México y Canadá, Estados Unidos no hace más que agravar el problema.

Una de las paradojas del capitalismo global moderno es que mientras más de 800 millones de personas en el mundo no tienen suficiente para comer, se calcula que 700 millones de personas (entre ellas 100 millones de niños) son obesas. Por supuesto, los dos grupos no necesariamente están relacionados de manera directa.  (...)

Sin embargo, la epidemia de obesidad tiene un impacto mucho más amplio, y afecta a las economías avanzadas y a la mayoría de los mercados emergentes. Si bien existe cierta conexión entre la obesidad y la pobreza al interior de los países, es notable que las tasas de obesidad en países ricos como Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá estén entre las más altas del mundo.

Recientemente, los Centros para el Control de las Enfermedades de Estados Unidos (CDC por su sigla en inglés) calcularon que el 40% de todos los norteamericanos -una cifra sorprendente- son obesos (definidos como aquellas personas que tienen un índice de masa corporal de 30 o superior), entre ellos un 20,6% de los adolescentes (12-19 años). Según los CDC, el peso promedio de una mujer norteamericana hoy es superior al peso promedio de un hombre norteamericano en 1960 (75 kilos).  (...)

 Esta misma dinámica está teniendo lugar en todo el mundo, con tasas de obesidad que se disparan en Europa, América Latina y hasta en China.

Si bien es difícil medir las consecuencias para la salud en el largo plazo, existen muchísimas pruebas de que la obesidad contribuye significativamente a tasas superiores de la diabetes de tipo II, ataques cardíacos y ciertos tipos de cáncer. Los costos de salud son impactantes: se calcula rondan los 200.000 millones de dólares por año solamente en Estados Unidos.

 Y considerando que las tasas de obesidad infantil en alza a nivel mundial presagian problemas de salud significativamente mayores en la población adulta en el futuro, es probable que los costos aumenten considerablemente.

Las causas de la obesidad son múltiples y complejas. Sin embargo, un creciente cuerpo de evidencia sugiere que una cultura que pondera la comida procesada y estilos de vida normalmente sedentarios es el eje del problema. En los mercados emergentes, una rápida urbanización es otro factor importante, así como el deseo de emular estilos de vida occidentales.

Muchos gobiernos han lanzado iniciativas para mejorar la educación alimenticia. Desafortunadamente, la publicidad de la industria por lo general eclipsa estos esfuerzos, al igual que los propios esfuerzos de los lobistas comerciales de Estados Unidos por imponerle los alimentos procesados y la comida chatarra al resto del mundo.

Resulta difícil ignorar el hecho de que la tasa de obesidad adulta de México se ha disparado desde la adopción en 1993 del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Si bien existen muchas causas, la inversión extranjera directa post-TLCAN en la industria de alimentos procesados y un incremento de la publicidad inciden de manera importante.

El consumo mexicano de bebidas azucaradas prácticamente se triplicó entre 1993 y 2014, y un nuevo impuesto a las bebidas azucaradas sólo mitigó ligeramente la demanda. El otro socio del TLCAN, Canadá, también ha experimentado un incremento de la obesidad, en parte porque las importaciones estadounidenses han llevado a una marcada caída de los precios de la fructosa.

Es lamentable que los reguladores gubernamentales hayan actuado con tanta lentitud a la hora de intentar revertir estas tendencias, por ejemplo, ayudando a educar a la población sobre la ciencia de la alimentación. Y, durante demasiado tiempo, gran parte de la educación oficial anti-obesidad se ha centrado en regular mecánicamente la ingesta de calorías, sin tener en cuenta que los diferentes alimentos tienen efectos drásticamente diferentes en el apetito (como resalta David Ludwig, profesor de la Facultad de Medicina de Harvard, en su excelente libro nuevo Always Hungry).

Los escépticos pueden señalar que los lineamientos sobre nutrición parecen cambiar constantemente, y que los alimentos pecaminosos del año pasado se convierten en los súperalimentos de este año, y viceversa. Aunque esto tiene algo de verdad, la realidad es que la investigación sobre nutrición ha hecho un progreso significativo en las últimas décadas.

El gobierno tiene otras herramientas a su disposición, más allá de la educación, para afectar los hábitos de comida de la gente. Puede y debe poner mayores restricciones a la publicidad dirigida a los niños, como han hecho el Reino Unido, Francia y otros países; la obesidad en los primeros años de vida puede causar problemas para toda la vida. Más allá de esto, Ludwig, Dariush Mozaffarian de la Tufts University y yo hemos propuesto implementar un impuesto a los alimentos procesados, de la misma manera que se grava al tabaco. Los ingresos generados por el impuesto podrían utilizarse para subsidiar alternativas más saludables.

Quizá sea utópico esperar que la administración actual de Estados Unidos considere algún tipo de estrategia anti-obesidad cuando todavía está ocupada desmantelando las políticas de la era Obama. Pero esa es razón suficiente para que los países que ingresen en nuevos acuerdos comerciales con Estados Unidos (por ejemplo, el Reino Unido post-Brexit o el Canadá post-TLCAN) sean cautelosos frente a cualquier cláusula que les ate las manos en la guerra contra la obesidad."                     

(Kenneth Rogoff, Professor of Economics and Public Policy at Harvard University, Project Syndicate, 01/12/17)

1/6/17

Científicos galegos achan diferenzas entre Coca-Cola e Pepsi claves para a súa calidade

"As propiedades físicas dun alimento están relacionadas coa composición química do mesmo. Entre as propiedades fisicas destacan as dieléctricas: constante dieléctrica ou capacidade dun alimento para almacenar enerxía eléctrica e factor de perda dieléctrica ou capacidade dun alimento de disipar a enerxía eléctrica en forma de calor. 

No caso dos líquidos, a súa caracterización electromagnética pode ser de grande interés para as empresas que producen bebidas para o mercado, xa que proporciona información sobre a súa calidade. Partindo desta idea, un equipo de investigación formado por científicos do Departamento de Teoría do Sinal e Comunicacións da Universidade de Vigo e do laboratorio IDLab (Internet Technology and Data Science), do Departamento de Tecnoloxías da Información da Universidade de Gante (Béxica), analizaron a caracterización electromagnética das dúas bebidas de cola máis famosas do mundo e eternos rivais: Coca-Cola e Pepsi.

 E atoparon que "aínda que todas as variedades seguen a mesma tendencia, os resultados mostran claramente que existen diferenzas no comportamento electromagnético das dúas marcas e das súas diferentes variedades".

Os autores da investigación consideran relevantes os seus resultados, xa que, din, estas empresas mutinacionais "poderían usar este coñecemento para optimizar os seus procesos de produción", controlando a calidade do produto "en tempo real".

Un bo xeito de coñecer as características dun líquido, explican os responsables do experimento, é medir as súas propiedades dieléctricas. "Isto dános unha idea do que acontece coa enerxía electromagnética (é dicir, a onda electromagnética) que se propaga a través do líquido", clarifican. Deste xeito, pódense identificar anomalías e diferenzas substanciais entre dous produtos aparentemente moi semellantes.

No experimento analizaron as propiedades dieléctricas das diferentes variedades de produtos de Coca-Cola e Pepsi en latas: a cola normal, a light, a zero, a sen cafeína e a de limón. As medicións realizáronse a varias temperaturas entre 0 e 60 grados centígrados e en períodos posteriores á apertura das latas: 0, 6, 24 e 48 horas.

 O rango de frecuencia aplicado foi de 0 a 20 GHz en pasos de 200 Hz. O traballo experimental revelou que todas as variedades seguen a mesma tendencia decrecente a medida que aumenta a frecuencia, con valores iniciais e finais da constante dieléctrica cercanos aos da agua regular. Con todo, malia que todas as variedades seguen a mesma tendencia xeral, hai "diferenzas visibles".

"A única diferenza notable entre as marcas é que a altura dos picos é menor para Pepsi que para Coca-Cola. É posible que unha ou máis substancias na composición das bebidas faga que o líquido almacene máis enerxía a estas frecuencias", expoñen os autores do estudo.

Os científicos consideran que estes experimentos "poden ser útiles para moitas empresas para apoiar o seu proceso de produción". Así, din, "poderían detectar defectos antes de que os líquidos deixen a empresa [cara ao mercado] e reducir así a perda de ingresos".

Os resultados do estudo publícanse agora na revista científica Measurement (volume 107, setembro 2017, páxinas 111–119) co título 'Electromagnetic characterization of cola drinks', asinado por Tim Gaspard e Jo Verhaevert, da Universidade de Gante, e Alejandro Cuevas, Isabel Expósito e Íñigo Cuiñas, da Universidade de Vigo. Con este útimo falamos para coñecer un pouco mellor este traballo.

- Como e por que se puxo en marcha este traballo de investigación en colaboración coa Universidade de Gante?

- A colaboración coa Universidade de Gante vén dalgúns anos atrás. O profesor Jo Verhaevert e máis eu compartimos despacho hai xa anos na Universidade de Lovaina, cando estabamos a facer as nosas teses de doutoramento.

 Anos despois, voltamos a contactar para intercambios de estudantes Erasmus, e nunha mobilidade deste tipo para facer o traballo de fin de grao, un estudante belga comezou o traballo de medida de características electromagnéticas de refrescos de cola, que despois ampliamos ata dar lugar ao artigo. 

- Por que é importante coñecer as características electromagnéticas da Coca-Cola e da Pepsi (e doutras bebidas)?

- Nun mundo no que o control de calidade cobra cada vez mais importancia, a posibilidade de atopar un procedemento para detectar cambios na composición dun produto durante a fabricación, e tendo en conta toda a produción e non só unha mostra aleatoria, sería de grande utilidade.

 O traballo de laboratorio de medida de características dieléctricas é o paso previo, a investigación básica, que tal vez poida dar lugar a unha aplicabilidade futura. A decisión de usar refrescos de cola vén pola súa variedade (os dous competidores principais teñen unha boa colección de diferentes produtos) e polas súas características: teñen burbullas, azucre, etc.

- No caso destas dúas marcas e das súas variedades, conclúen que todas as variedades seguen as mesmas tendencias (con valores cercanos aos da auga). Como se pode explicar isto ao público? 

- En realidade só quere dicir que electromagneticamente teñen comportamentos similares, aínda que os seus sabores e compoñentes poidan ser moi diferentes.

- Con todo, matizan que si atoparon comportamentos diferentes entre as dúas marcas. Cales son esas diferenzas, que significan e que utilidade ten ese achádego?

- Comprobamos que as tendencias xerais son moi similares, isto é, o modo en que a constante dieléctrica do líquido varía ao longo da frecuencia, mentres que os valores exactos dos parámetros medidos son máis característicos de cada variedade. Isto pode ser de utilidade para detectar problemas de fabricación que dean lugar a variacións ao redor dos parámetros propios de cada bebida.

- Que supón esta investigación tanto para as marcas como para o consumo e para a propia comunidade científica?

- Supón un primeiro paso nun proceso que pode levar (ou non) ao deseño dun novo procedemento de control de calidade na fabricación. Isto incidiría colateralmente no consumidor e tamén nas marcas. Obviamente, non vai representar un cambio nin nas marcas nin nos gustos do consumidor, pero pode ser unha aportación ao control da calidade  "                     (Galicia confidencial, 31/05/17)