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11/9/12

Mapi Rivera... “Bañarse en el mar a primera hora es como bañarse en la propia luz”

 Mapi Rivera (Huesca, 1976) es artista y poeta de inspiración mística. Trabaja con su cuerpo desnudo en relación con la naturaleza. Acaba de inaugurar una exposición en Amsterdam, en la galería de Pepa Santolaria y Jan van Eden

 “Bañarse en el mar a primera hora es como bañarse en la propia luz”
  
-1. ¿Qué hace una artista y una poeta en verano?
Mi experiencia como creadora va más arraigada al ser que al hacer, es por eso que no tengo la sensación ni la necesidad de hacer vacaciones, soy creadora todos los días del año. Eso sí, en verano el ritmo cambia, los días largos y calurosos hacen que el tiempo se dilate, se favorecen ciertos aspectos creativos y se aletargan otros.

-2. ¿Dónde suele veranear?
En un paraíso secreto. Prefiero no desvelar su localización.


-3. ¿Es de playa, de montaña, de ciudad o de pueblo?
Viví tres años y pasé todos los veranos de mi infancia en un pueblo cercano a Huesca, Fañanas.

La libertad de la que disfruté, las horas infinitas que pasé jugando en el jardín y en el huerto, seguramente, propiciaron mi vocación creadora. Ahora vivo en Barcelona, cerca del mar, pero cada cierto tiempo necesito escapar de la ciudad y hacer inmersiones en la naturaleza. La montaña también me apasiona.

 Lugares como los Llanos del Hospital o el Forat d’Aiguallut de Benasque, donde hice algunas de las series fotográficas del proyecto ‘Heliosis’, son lugares limpios, energéticamente muy poderosos, que facilitan la comunión con lo sagrado.


-4. ¿Qué hace diferente al resto del año?
Siempre que puedo bajo a darme un baño en el mar, a primera hora, cuando todo está tranquilo y hay muy poca gente. El sol se refleja en el agua y es como bañarse en la propia luz. Ese contacto tan directo con la luz de la mañana es como una oración vital con la que empiezo el día.

-5. ¿Cuál ha sido el viaje de verano de su vida?
Cada verano dedico unos días, si puedo una semana, a no hacer absolutamente nada. Me entrego a un letargo total, paso los días en la playa bañándome en el mar y tomando el sol. Llevo conmigo un diario en blanco y unos lápices de colores. No es mi propósito escribir o dibujar, pero lo llevo conmigo por si viene la inspiración.

Y siempre llega. Esos días blancos, son totalmente fructíferos, las ideas brotan luminosas, como piezas que encajan en su lugar. Suelen ser instantes de redescubrimiento, porque son momentos de relajación y entrega, y es entonces, en esa abertura de la percepción, cuando se comprende mejor nuestra naturaleza íntima.

Esos días de verano son como una recarga de energía que sigue activa el resto del año.


6. El verano está asociado a la infancia y a la adolescencia. ¿Cómo fue esa época? ¿Se dio una vinculación directa con el arte?
Sí, creo que la forma en que viví mi infancia, inmersa en juegos e imaginaciones, en contacto con la tierra, las plantas y el aire libre, sin duda favoreció la preservación de un mundo interior próximo al origen.

Durante la adolescencia, me alejé bastante de ese mundo intacto, el arte ha sido para mí una vía de recuperarlo, de volver a ese estado de la infancia pero ya no de forma ingenua, sino con inocencia.

-7. ¿Cuál es su mejor recuerdo de entonces, el que más le persigue?
Me veo con cincuenta años aproximadamente, en medio del jardín, con los ojos muy abiertos, totalmente tranquila, nada me inquieta, todo está bien. (...)

-12. Si tuviera que resumir el espíritu del verano en un ‘tuit’, ¿qué diría?Días largos de luz solar, calor, ropa ligera, sandalias, agua de mar, sal, desnudez, alegría, bienestar, siesta, creación, poesía, amor."             (Antón Castro, 08/09/2012, 'MAPI RIVERA EXPONE EN AMSTERDAM)

9/9/10

Jugadores en red dan mejores soluciones que un ordenador

"Miles de jugadores en red, la mayoría no especializados, han demostrado resolver mejor las formas que adoptan las proteínas que los programas informáticos más avanzados, han comprobado científicos de la Universidad de Washington (en Seattle).

Averiguar cómo se pliegan las largas cadenas de aminoácidos de las proteínas en la naturaleza (su estructura en tres dimensiones), es uno de los grandes problemas de la biología actual, al que numerosos equipos dedican enormes recursos informáticos.

La estructura de las proteínias es clave para comprender su función biológica y para diseñar fármacos que interactúen con ellas. Sin embargo, su predicción por ordenador representa un desafío porque hay que analizar un gran número de posibilidades hasta alcanzar la solución, que se corresponde con un estado óptimo de energía. Es un proceso de optimización.

En la Universidad de Washington, David Baker y sus colegas decidieron en 2005 iniciar un proyecto de computación distribuida para aprovechar los tiempos muertos de los ordenadores de los voluntarios que se apuntaran. Se llamaba Rosetta@home y fue todo un éxito.

Sin embargo, pronto empezaron a llegar comentarios de algunos usuarios que creían que podían hacer el trabajo más deprisa de lo que lo hacía el ordenador. De hecho, los humanos todavía disponen de un talento mucho más evolucionado para la manipulación espacial que los ordenadores, recuerda Eric Hand en un comentario en la revista Nature, donde se comunica este experimento.

El caso es que Baker se apoyó en informáticos para crear en 2008 un juego en red asociado a Rosetta@home, que llamaron Foldit (pliégalo, en inglés). En él los jugadores compiten, colaboran, desarrollan estrategias, acumulan puntos y escalan niveles mientras manipulan proteínas simplificadas con herramientas intuitivas pero según las reglas de la bioquímica.

Para comprobar su pericia, los científicos plantearon a los jugadores 10 problemas concretos de estructuras de proteínas que conocían pero que no se habían hecho públicas. En cinco casos, el resultado alcanzado por los mejores jugadores fue más exacto que el de Rosetta. En otros tres casos las cosas quedaron en tablas y en los dos restantes ganó la máquina.

"Tan interesantes como las predicciones de Foldit son la complejidad, la variedad y la creatividad que muestra el proceso humano de búsqueda", escriben los autores del trabajo, entre los que figuran, de forma insólita en un artículo científico, los propios jugadores." (El País, ed. Galicia, sociedad, 05/08/2010, p. 26)