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6/9/23

Los errores de la izquierda en su batalla cultural... la izquierda se dedicó a explotar las cuestiones identitarias, que además quedaban muy vistosas en mítines e imágenes televisivas, para poder captar votos: movimiento LGTB, racializados, discapacitados, multiculturalidad… al final, ni siquiera esos sectores identitarios les han apoyado, porque se ha demostrado que para muchos de ellos su identidad sexual, su raza o su religión no era tan prioritario como creían en la izquierda... en el barrio madrileño de Chueca, icono del colectivo LGTB, ganó el PP, como está sucediendo en todas las elecciones... Es decir, mientras la izquierda, en su intento de presentarse como moderna, multicultural y tolerante, llenaba sus escenarios y presentaba como valor electoral de sus candidatos su raza o religión foránea o su orientación sexual no tradicional, que se desplazan en bicicleta y llevan dieta vegana; la derecha se quedaba con el regalo de reivindicar la identidad tradicional, agredida, humillada y ridiculizada, según su discurso, por ser heterosexual, blanca, comer carne y viajar en un coche diesel... la izquierda ha abrazado muchas batallas culturales, netamente de urbanitas acomodados, que no podían ser comprendidas por amplios sectores sociales, y que le han dejado un campo abierto a la derecha y ultraderecha. Una operación de defensa del mascotismo defendiendo que no se pueden dejar los perros atados esperando frente al supermercado o solos en el balcón, que los cazadores no pueden cruzar a sus animales de caza o que había que hacer un curso para tener una mascota, resultaba ridículo para una gran parte de la sociedad, en fechas en los que los alimentos subían un 15% (Pascual Serrano)

 "La izquierda se ha estrellado en las recientes elecciones. Muchas pueden haber sido las razones, y muchos los análisis e interpretaciones que se han hecho y se seguirán haciendo. Nosotros vamos a centrarnos en los errores de los marcos de debate impuestos por la izquierda y de la batalla cultural. Igualmente intentaremos mostrar cómo se ha regalado a la derecha y la ultraderecha muchos elementos que le han permitido cabalgar electoralmente.

 El resultado electoral de las pasadas elecciones municipales y autonómicas depende, como es lógico, de muchos factores. Nosotros nos vamos a detener solo en uno, en qué medida los temas de la agenda mediática logran condicionar a los electores. Es decir, qué asuntos terminan siendo importantes fruto de los medios de comunicación y cuáles son los promovidos por los líderes de la izquierda como centrales de su agenda informativa.

La agenda setting

Es de sobra conocido, que si imponer desde los medios una ideología no es fácil, sí que es más viable imponer la denominada agenda setting, es decir, los asuntos que las audiencias van a considerar más o menos importantes.

Veamos un ejemplo. Cuando las encuestas preguntan qué asuntos del país preocupan más a los ciudadanos, la respuesta es diferente a cuando, a continuación, les preguntan, qué temas les preocupa a ellos personalmente. En el primer caso se dejan llevar por los problemas impuestos por la agenda setting (terrorismo, inseguridad ciudadana…) y en el segundo por los reales que les acechan todos los días (desempleo, sanidad…).

De modo que, cuando se acerca una cita electoral, todos los poderes en liza intentan imponer sus agendas: los mediáticos por un lado, y cada partido político por otro. Pueden conseguirlo o no, pero también, en el caso de los partidos, puede que se hayan equivocado a la hora de apostar por los temas de agenda estrella. Especialmente los denominados guerra cultural.

Explotar las cuestiones identitarias

Por ejemplo, en esta campaña hemos comprobado cómo la izquierda se dedicó a explotar las cuestiones identitarias, que además quedaban muy vistosas en mítines e imágenes televisivas, para poder captar votos: movimiento LGTB, racializados, discapacitados, multiculturalidad…

 El momento más surrealista fue cuando, en el mitin de Valencia, la ministra Irene Montero dice que la candidata de Podemos a la alcaldía de la tercera ciudad del país es la más adecuada porque es bollera, sorda y feminista. Sin tener nada en contra de esas características, no parece un argumento de validez política.

Mientras, en Chueca, triunfaban en redes las performances de personas trans contorneándose en el escenario al tiempo que los candidatos de Más Madrid o de Unidas Podemos aplaudían el ritmo de la música. Todas las candidaturas de izquierda exponían candidatos de raza negra o mujeres con hiyab como muestra de multirracialidad y multiculturalidad.

Heterosexuales aburridos

No se trata de que nos parezca mal que todos los elementos anteriores se incorporen a la propuesta política, el problema es cuando los conviertes en tu principal patrimonio de guerra cultural y en tu agenda mediática electoral, o el único mérito para aspirar a recibir un voto.

Incluso si en tu desorientada defensa de esas minorías no se te ocurre otra cosa que decirle a una periodista “No hay nada más aburrido que una reunión de tíos heterosexuales”. Es lo que dijo Yolanda Díaz en una conversación/entrevista con Jorge Javier Vázquez.

¿Existía alguna forma más clara de dejarle a la derecha el regalo de la defensa de los heterosexuales que llamarles gratuitamente aburridos? ¿De verdad hacía falta eso para defender los derechos de los colectivos homosexuales?

Ayuso y la libertad

Mientras tanto, la derecha, como bien demostró Ayuso, apostó por la apropiación del término “libertad” que, como todos sabemos, en el capitalismo, solo consiste en hacer lo que te permita tu dinero. Ponía en la agenda las okupaciones de vivienda. Que serían mentira, pero tampoco se entiende que desde la izquierda combatieran las propuestas demagógicas de la derecha si, de verdad, no había, tanta okupación.

La derecha denunciaba una subida del precio de los alimentos, que era verdad, apelaban a elementos culturales mucho más eficaces, como la identidad e integridad de España, los valores tradicionales que, en lugar de ir superándolos por la izquierda, están siendo simplemente ridiculizados y humillados.

La gran paradoja es que al final, ni siquiera esos sectores identitarios que centraron el discurso de la izquierda les han apoyado, porque se ha demostrado que para muchos de ellos su identidad sexual, su raza o su religión no era tan prioritario como creían en la izquierda. Yolanda Díaz dijo:

“No entiendo que un gay vote a la derecha”. Y Alberto Olmos le respondió con lucidez. “A diario veo camareros, conductores de autobús, camareras, conductoras de autobús, un panadero. Las cajeras del Día. Las cajeras del Ahorra Más. Y veo clientes en esos supermercados, por cientos en ocasiones. Pero ninguno hace la compra como gay».

Esto es así porque la orientación sexual hacia personas del mismo género no ocupa el cien por cien del tiempo de las personas cuya orientación sexual se dirige hacia personas de su mismo género. No llevan un cartel, un discurso, una banderita siempre.

La frase de Yolanda es verdaderamente triste. Si eres gay, no votas a la derecha: a la derecha la votas si eres de derechas, y miren por dónde hay gays de derechas.

En Chueca ganó la derecha

Y tanto que los hay, en el barrio madrileño de Chueca, icono del colectivo LGTB, ganó el PP, como está sucediendo en todas las elecciones.

 Como señaló Jorge Alemán en la revista argentina Página 12, “en los tiempos actuales de fragilidad y desamparo de los sujetos, e insisto con esto, más allá de lo económico, las derechas saben que incluso los sectores más vulnerables exigen identificaciones fuertes, que se encarguen de ocultar tanto la división en antagonismos que constituye a lo social como la propia fractura inaugural del sujeto en los seres hablantes. Para esta operación la Ultraderecha es la agenda de promoción de un «yo fuerte». Un imaginario que por arcaico que sea, por anacrónico que parezca, prometa una identidad sin fisuras”.

La derecha se apropia de la identidad tradicional

Es decir, mientras la izquierda, en su intento de presentarse como moderna, multicultural y tolerante, llenaba sus escenarios y presentaba como valor electoral de sus candidatos su raza o religión foránea o su orientación sexual no tradicional, que se desplazan en bicicleta y llevan dieta vegana; la derecha se quedaba con el regalo de reivindicar la identidad tradicional, agredida, humillada y ridiculizada, según su discurso, por ser heterosexual, blanca, comer carne y viajar en un coche diesel.

Lo peligroso es que tampoco parece que se haya aprendido tras ver los resultados. El comunicado de Izquierda Unida habla de la necesidad de «desplegar sentimientos movilizadores». Como ha señalado Elisa Beni, “¿Más sentimiento, más emociones y menos gestión es lo que proponen? ¿No ven que precisamente ha sido su transformación en izquierdas identitarias, alejadas de la tradicional postura materialista que las impregnaba, lo que les ha arrastrado a la derrota?”

 Logros sociales del gobierno

Es verdad que el gobierno de coalición ha logrado objetivos sociales y económicos impensables en un gobierno de derecha: aumento de las pensiones, subida del SMI, ERTES para garantizar ingresos a muchos sectores durante la pandemia, mejoras en la contratación laboral.

Pero no nos engañemos, muchas de esas medidas sociales no han sido tan exitosas como intentaron vender. Y eso los electores lo han comprobado. El Ingreso Mínimo Vital no ha funcionado, ha llegado a muchas menos personas de las que lo necesitan, se calcula que solo llega a la quinta parte de la población que vive bajo el umbral de la pobreza. No deberían existir las colas para conseguir comida si esas personas tuvieran asegurado un ingreso de 565 euros al mes. 

 Los ERTES tampoco ayudaron a muchos empleados de la hostelería que estaban contratados por pocas horas de jornada aunque trabajaran la jornada completa, de modo que se encontraron en la pandemia con unos ingresos menores de los que le correspondían porque no habían cotizado por jornada completa.

Regulación del precio del alquiler

La regulación del precio del alquiler no convence a nadie, entre otras cosas porque se encuentra en una ley de rango nacional que establece que esa regulación se debe aplicar en unas zonas que deben ser previamente calificadas por las administraciones autonómicas. Es decir, no es aplicable por el gobierno que la ha aprobado.

Otras medidas sociales que se aireaban no han sido capaces de aplicarlas ni la sociedad veía cómo hacerlo. Es el caso de la limitación del precio de los alimentos básicos que nunca se hizo. No bastaba con denunciar que el dueño de Mercadona se está haciendo rico, había que mostrar la viabilidad de una medida de limitación de precios.

Y todos recordamos que los dos casos de topes de precios que se han aplicado, a las mascarillas y a los test de covid, se les estableció un precio limitado que terminó siendo superior al que las empresas terminaron vendiéndolo. En Portugal los supermercados vendían los test más baratos que en España sin que hubiera ninguna limitación de precio gubernamental.

Con la derecha hubiera sido peor

Por supuesto que si hubiera gobernando la derecha todo lo anterior hubiera sido peor. Pero eso no basta para conseguir que los ciudadanos te apoyen como mal menor. Hace mucho que en España no se vota a favor de alguien, sino en contra de alguien. Se vota a la contra, se vota para castigar. Recuerdo el eslogan electoral que adoptó Herri Batasuna en unas elecciones europeas y que le resultó muy exitoso: “Donde más les duele. Vota HB”. Por eso muchos electores han votado encabronados contra el gobierno sin pararse a pensar que la alternativa va a ser peor.

Contra el oligopolio de los medios de comunicación

Otro de los errores de la cosmovisión mediática de la izquierda ha sido embarcarse en una cruzada de denuncia de los medios de comunicación responsabilizándoles de todos los males que azotan a esa izquierda.

La existencia de un oligopolio mediático controlado por las grandes empresas es una realidad incontestable, el sesgo informativo generalizado a favor de los poderes establecidos es indiscutible, pero centrar en ello una campaña electoral, desplazando propuestas sociales o denuncias de otras injusticias, es dejarle un gran campo de discurso a la derecha.

 Si se quiere combatir el oligopolio se deberían haber hecho propuestas de reforma durante la legislatura, no bastaba con llorar durante la campaña electoral por la desigualdad de acceso a los medios y su sesgo informativo. Eso no sirve para convencer del voto pocos días antes de las elecciones, sirve para justificar tu derrota.

Mascotismo y culpabilización ecológica

Por último, la izquierda ha abrazado muchas batallas culturales, netamente de urbanitas acomodados, que no podían ser comprendidas por amplios sectores sociales, y que le han dejado un campo abierto a la derecha y ultraderecha.

Una operación de defensa del mascotismo defendiendo que no se pueden dejar los perros atados esperando frente al supermercado o solos en el balcón, que los cazadores no pueden cruzar a sus animales de caza o que había que hacer un curso para tener una mascota, resultaba ridículo para una gran parte de la sociedad, en fechas en los que los alimentos subían un 15%, . Y, lo que es peor, suponía un caramelo para la derecha que avanzaba en el mundo rural.

O un discurso medioambiental centrado en culpabilizar a los que comen carne, tienen un coche diesel o no reciclan usando cuatro contenedores en sus cocinas de cuatro metros cuadrados.

Otro caramelo para la derecha, que hace bandera de comer carne o comprende a los habitantes rurales de clase humilde que solo disponen de su coche de diez años para desplazarse a la ciudad.

En conclusión, la izquierda ha perdido la batalla cultural y mediática. Es verdad que el panorama de los medios es adverso, siempre lo fue. El problema es que los marcos en los que la propia izquierda ha situado los debates han sido erróneos, han supuesto regalos culturales para la derecha y un sentimiento de orfandad para grandes sectores sociales de la izquierda, que no se reconocían en esa agenda."                 (

18/8/22

Estoy segura de que quien ha redactado el proyecto de ley de bienestar animal es urbanita, aunque puede que tenga mascota... establece multas para los mendigos que pidan con animales. Hasta 10.000 euros les pueden caer. En realidad, tampoco hace falta que el mendigo pida acompañado de su perro para ser multado; bastará con que no haya hecho el curso que se exigirá para poder tener mascota. Curioso que el sistema legal que niega derecho a la vivienda a un humano se acuerde de él para multarle en nombre de los derechos de un animal

 "Os confieso que me he enterado hace unos días de que estaba en marcha un proyecto de ley de protección y bienestar animal. Y eso que esta nueva ley colea, y con bastantes críticas, desde marzo. He leído que hasta hubo en la capital por esas fechas una manifestación convocada por el mundo rural y que también andaban en contra desde el ámbito científico.

También estos días me he enterado de que hay una Dirección General de Derechos de los Animales que depende del Ministerio de Derechos sociales y Agenda 2030, y que tiene seis millones de euros de presupuesto que maneja su director, Sergio García Torres.

Y a toda esta información he llegado tras un tuit del propio Torres, que presentaba el proyecto de ley con un vídeo —está muy extendido ahora esto de los vídeos, cualquier cosa mejor que leer—.

Parece, según dice el texto del proyecto, que “en nuestro país se hace cada día más evidente la creciente sensibilización de la ciudadanía ante la necesidad de garantizar la protección de los animales en general, y particularmente de los animales que viven en el entorno humano, en tanto que seres dotados de sensibilidad cuyos derechos deben protegerse”.

Aclaremos que entorno humano es, sin duda, sinónimo de urbanita y que piensa el redactor de la ley sobre todo en perros y gatos, porque liebres, perdices, codornices, patos, tordos, tórtolas… y mil más quedan fuera.

Vayamos por partes.

En primer lugar, y como viene siendo habitual, la mayoría de los puntos de la ley legislan lo que ya estaba legislado, con algunos incrementos en las multas y poco más. Y lo que no estaba legislado, en cuanto se ha hecho público, se ha visto regado de críticas de especialistas que aseguran que la ley no solo es perjudicial para el mundo rural, sino que también afecta, para mal, a la biodiversidad.

Sigamos.

Uno de los artículos que más sorprende, el 30, establece multas para los mendigos que pidan con animales. Hasta 10.000 euros les pueden caer. En realidad, tampoco hace falta que el mendigo pida acompañado de su perro para ser multado; bastará con que no haya hecho el curso que se exigirá para poder tener mascota. Curioso que el sistema legal que niega derecho a la vivienda a un humano se acuerde de él para multarle en nombre de los derechos de un animal.

También presumía Torres de que iba a haber “protección de las colonias felinas”. “Sabemos”, añadía, “que son un hábitat particularmente sensible y por ello van a recibir un trato especial”. No han tardado en llegar las quejas de quienes recuerdan que el gato doméstico, cuando se desenvuelve en grupos callejeros, es una especie invasora que está acabando con especies endémicas.

También han puesto el grito en el cielo madres y padres tras leer que se elimina la categoría de perros potencialmente peligrosos y, con ello, la obligación de que determinadas razas lleven bozal. Ojalá no tengamos que lamentar consecuencias.

Otra de las novedades de la ley es la prohibición de cría entre particulares, lo que, claro, obliga a la esterilización de animales domésticos. Y a mí, leyendo esto, solo se me ocurre pensar qué van a hacer los dueños de peces, galápagos o canarios, por poner tres ejemplos.

El caso es que ni al PACMA le ha gustado: “El anteproyecto aprobado por el Consejo de Ministros va a suponer un retroceso de décadas en la protección animal en nuestro país. Esto se debe a que las leyes autonómicas que, en la actualidad, sí protegen a todos los animales, empezarán a sufrir modificaciones para adaptarse a la ley que propone el Gobierno, que solo protege a los animales considerados de compañía y a los silvestres en cautividad, dejando fuera expresamente a los animales utilizados en experimentación, a la fauna silvestre y a los considerados de producción”.

Al señalarle a Torres en una entrevista las críticas desde algunos sectores, este zanjaba la cuestión respondiendo que desde la “dirección general, y desde el ministerio, tenemos que velar por el bienestar de los animales”. Esa afirmación supone que su departamento y su ley tiene como objeto de derecho no a las personas, sino a los animales. Independiente de que discrepemos o no con esa afirmación, lo curioso es que se proclame él (humano) como el portavoz y representante legítimo de los derechos animales, y que otro humano no pueda criticar la ley. Lo bueno de declararte portavoz de los derechos de las mascotas es que ninguna va a levantar la mano para llevarte la contraria.

Visto lo visto, os confieso que acabado de leer el proyecto de ley, estoy segura de que quien lo ha redactado es, como yo, urbanita, aunque puede que tenga mascota, perro o gato. Por eso está redactado desde una óptica desconocedora de la vida de los demás animales, sobre todo en las zonas rurales. Así que tal vez es mejor evitar la “diarrea legislativa”, de la que presumía Ángela Rodríguez, Pam, porque no por mucho legislar amanece más temprano."                  (Carmen Domingo, El País, 17/08/22)

18/5/22

En todas las culturas, y en todos los tiempos, los humanos han tenido animales de compañía... pero lo significativo es que nunca ha habido tantos animales de compañía como en las ciudades de los países ricos y que nunca, hasta ahora, les hemos dado estatus de personas.... cada vez que me reprendan por no considerar a los animales como personas, les recordaré que no es de recibo que en los países ricos el protagonismo, la atención y el gasto destinado a las mascotas haya llegado a un nivel tal que resulta insultante ante las desigualdades y la pobreza del mundo

 "No es la primera vez que escucho “prefiero a mi perro que a las personas”, o alguna de sus variantes: “Me entiendo mejor con los animales”; “son más leales que los hombres”… seguro que tú también habrás oído algo parecido. Yo, además, últimamente he visto esa defensa de las mascotas en dos políticas conocidas. Una Marine Le Pen, quien en un intento —bastante satisfactorio, diría— de dulcificar su imagen trató —gatos mediante— de llegar al Elíseo. 

Hasta tal punto jugó su baza animalista —”mamá gatos” se llama a sí misma—, que la frase pouvoir d’achat et pouvoir de chat, poder adquisitivo y poder de los gatos, formó parte de su campaña de mano de analistas políticos. No andaba desencaminada la política ultraderechista, ser amante de los animales domésticos da votos. La otra ha sido Cristina Cifuentes, quien en un reciente programa de televisión afirmaba, sin ni una pizca de ironía: “Tengo dos hijos humanos y tres hijos gatitos. Y en la cartilla del veterinario están con apellidos, por supuesto. Son Aguilar Cifuentes”.

 Poco importa, pensé, recordando a John Berger en ¿Por qué miramos a los animales?, que “el animal de compañía está o esterilizado o sexualmente aislado, extremadamente limitado en sus ejercicios, privado del contacto con casi todos los demás animales y alimentado con alimentos artificiales”. El caso es que nos sintamos a gusto los humanos.

Respiré hondo y supuse que cualquier día Cifuentes pedirá reducciones por familia numerosa, y Le Pen rentabilizará de nuevo sus gatos en redes sociales en las próximas elecciones. Primero sonreí, igual no es tan grave, me dije. En el fondo, en todas las culturas, y en todos los tiempos, los humanos han tenido animales de compañía. Y borré mi sonrisa, porque lo significativo es que nunca ha habido tantos animales de compañía como en las ciudades de los países ricos y que nunca, hasta ahora, les hemos dado estatus de personas.

 Me acordé entonces de que, en 2020, los psicólogos de la Georgia Regents University iniciaron un estudio con 573 personas. Se les preguntó a quién elegirían salvar, si a un perro o a una persona, si un autobús los fuera a atropellar y solo pudieran salvar uno. El 40% de los encuestados prefirió salvar al perro… si este fuese su mascota. Años antes, en 2015, la organización médica Harrison’s Fund, extrañada de que fundaciones de mascotas conseguían más ayudas solidarias que ellos, decidió hacer una propaganda con la foto de un perro y otro anuncio —idéntico— con la foto del niño que da nombre a la Fundación y que sufre una distrofia muscular, ambos con el texto: “¿Darías 5 libras para salvar a Harrison de una muerte lenta y dolorosa?”. ¿Conclusión? Los lectores pincharon en el anuncio del perro dos veces más que en el que mostraba al niño.

La deriva es preocupante. Y no, no es patrimonio de la derecha, desde la izquierda en el anteproyecto de la ley de derechos y bienestar animal se habla del derecho animal a contar con un alojamiento que le proteja de las inclemencias del tiempo, aunque los humanos del piso de arriba no puedan pagar la calefacción; de no exponerlos con fines comerciales, es decir, lo que se hace con un niño en un anuncio de pañales; o que para que vaya a una romería deberá haber un veterinario, aunque no haya médicos en los centros escolares.

 Y de considerar a los animales parte de la familia, saltamos, como era esperable, a la comida. En realidad a “no comérnoslos”. “No se puede amar a los animales y comértelos”, sería el mantra, o comamos más verdura y menos ternera, obviando el hecho de que al precio que está muchas familias no pueden comerla porque no pueden pagarla. Y eso sin olvidar que la agricultura empobrece y desertiza la tierra y que también se matan animales con el cultivo extensivo…

Y no, no voy a acabar con aquello tan manido de que Hitler era vegetariano y amaba a su docena de perros pastor, raza criada ex profeso para encarnar las virtudes de la ideología nacionalista, al tiempo que daba órdenes de quemar en los hornos a millones de niños y adultos retenidos en campos de exterminio. Ni tampoco recordaré que la primera ley de protección de los animales salvajes y domésticos se debe al III Reich. Acabaré con Marinetti, el poeta, escritor e ideólogo fascista, y fundador del movimiento futurista, quien aconsejaba a los jóvenes encariñarse con los animales… para no tener que hacerlo con las mujeres.

 Así, cada vez que me reprendan por no considerar a los animales como personas, les recordaré que no es de recibo que en los países ricos el protagonismo, la atención y el gasto destinado a las mascotas haya llegado a un nivel tal que resulta insultante ante las desigualdades y la pobreza del mundo. ¿Os acordáis de cuando el socialismo iba de perseguir una revolución mundial del proletariado y no de odiar a gente por comer carne y preferir tener hijos en lugar de gatos? Yo casi que tampoco."               (Carmen Domingo , El País, 04/05/22)

22/2/22

Un mundo donde las mascotas viven mejor que los pobres... en los países ricos, la atención y el gasto destinado a las mascotas ha llegado a un nivel que está rozando el surrealismo y resulta insultante ante las desigualdades y la pobreza del mundo...

 "Hace tres años la diputada española de Ciudadanos Melisa Rodríguez, ante la pregunta de si se consideraba feminista respondió: "Yo creo en la igualdad de las personas reales: mujeres, hombres y seres. Por ello presentamos el proyecto de ley para que los perros sean personas"

En enero de 2020, los psicólogos de Georgia Regents University (Estados Unidos) iniciaron un estudio con 573 personas. Tuvieron que responder a quién salvarían si un autobús fuera a atropellar a una persona y a un perro y sólo pudieran salvar a uno. El 40% de los encuestados prefirió salvar al perro si este fuese su mascota.

Salvar antes al perro que al niño

En 2015, la organización benéfica de investigación médica Harrison’s Fund había comprobado que las fundaciones de mascotas recogían más ayudas solidarias que ellos recaudando fondos para luchar contra enfermedades de niños.
 
Por eso hizo un experimento audaz. Publicaron dos anuncios digitales idénticos durante una semana, uno con una foto de un perro que encontraron en Internet y otro con la foto de un niño, concretamente la foto del niño que da nombre a la Fundación y que sufre una distrofia muscular. Ambos con el texto: "¿Darías 5 libras para salvar a Harrison de una muerte lenta y dolorosa?". Los lectores pincharon en el anuncio del perro dos veces más que en el que mostraba al niño.
 
Es evidente que el fenómeno de lo que podemos llamar mascotismo está arrasando en los países ricos. Hace unos años, en la localidad madrileña de Alcalá de Henares, el propietario de un perro salchicha ofrecía 10.000 euros a quien encontrara a su mascota extraviada.
Ya en 1999, una encuesta de la American Animal Hospital Asociation (1999) revelaba que el 78% de los propietarios de mascota saludaba en primer lugar a su animal al llegar a casa, frente al 13% que saluda primero a su cónyuge.

Protagonistas en las redes sociales

Las mascotas son las protagonistas de las redes sociales, conocemos el nombre de los perros de los famosos, el de París Hilton, el de Lady Gaga... En mayo del pasado año, el expresidente estadounidense Barack Obama creó un hilo de Twitter para anunciar la muerte de su perro, provocando más de 53.000 retuits y 777.000 me gusta.
 
No es de extrañar teniendo en cuenta que en países como España los adultos tienen más mascotas que niños. Sólo en Estados Unidos hay más de 77 millones de perros y 54 millones de gatos. Los millennial son particularmente felices con ellos: al menos el 70% tiene uno o desea tenerlo. San Francisco ya suma más perros que menores de dieciocho años. En Seattle el volumen de gatos domésticos ya ha superado al de niños; y en general, en todo el país, ya hay más apartamentos en los que vive un adulto y un perro que un progenitor y un hijo.
 
Hasta el Papa Francisco denunció en una audiencia general el 5 de enero que hoy "perros y gatos ocupan el lugar de los hijos". Y afirmó que eso "nos quita humanidad".
 
Y con la pandemia se ha disparado todavía más el interés por las mascotas. Según un estudio, el deseo de comprar o adoptar una mascota aumentó un 77% en España.
Ya los especialistas han acuñado el término petophilia para referirse al apego excesivo por una mascota.

El negocio de las mascotas

Por supuesto, el mercado ha desarrollado todo tipo de productos para esa demanda, no importa el coste. Se estima que en España, el coste medio de la mascota es de 1.200 euros al año (la mayor parte, 780 euros, en alimentación).
En Marbella se creó un hotel de lujo solo para perros, los llevan de paseo por la playa (cinta de correr si hace mal tiempo), una mini suite para la hora de comer, aqua gym, baño de espuma de ozono y hasta reiki. Pasar una noche en el hotel cuesta 20 euros y el servicio de guardería 18 todo el día y 10 media jornada. El precio del baño de ozono para dejar al perro limpio y guapo es de 12,50. Pero si lo que quiere es darle un capricho a su mascota, la jornada de spa y mimos incluye todo por 45 euros.
Hay hoteles de lujo para perros en Emiratos Árabes (con televisores de plasma que reproducen sonidos que les recuerdan a casa y limusinas para los traslados), Estados Unidos (les recogen con un coche de alta gama Ferraris, Porsches o Rolls-Royce y disponen de tratamientos con aceites corporales, masajes, limpiezas bucales y pedicura) y Japón (con clases de natación).
Para cuando no están en el hotel se han creado también las primeras mansiones para perros con precios desde 33.500 euros y que pueden llegar hasta los 160.000 euros. Con tecnología domótica y construidos con madera, mármol y dobles cristales.
Como es lógico, hay que amueblar la vivienda de los animales. Por ello, Ikea lanzó una colección de muebles para mascotas.
Y no olvidemos el asunto de la comida, eso de darle las sobras o un pienso barato ya es de otros tiempos. Una empresa de comida para gatos patrocinaba Salvados, uno de los programas estrella televisivos de reportajes de actualidad en España.
El eslogan de la empresa de alimentos para perros Ultima era "Ultima cuida lo que más quieres" porque, evidentemente, lo que más quieres es tu perro y tu gato. Los precios medios de las latitas de comida para gatos rondan los 14 euros por kilo.
No solo hay que gastarse el dinero, también está la opción de preparársela con mimo. La prensa difunde constantemente recetas sobre cómo elaborar helados caseros para perros y gatos o galletas caseras para los perros en Navidad.
Evidentemente el mercado no se olvida de los juguetes: pelotas, muñecos para morder, cuerdas para estirar... Hay hasta juegos de mesa de inteligencia para perros, o un aparato de control online para lanzarle chuches o hablarle por "tan solo" 200 euros.
La mayoría de nosotros hemos conocido las protestas y campañas de los propietarios de perros contra los petardos y la pirotecnia, por el estrés que produce a sus animales. Sin embargo, pocos conocen que el ruido de los petardos también crea ansiedad, estrés y miedo a los niños conautismo.

Parques, playas y censo genético de perros

El asunto de las mascotas ha generado todo un impacto en la vida comunitaria. Se crean parques públicos solo para perros y playas para perros.
El problema de los excrementos caninos ha llegado al punto de que numerosos ayuntamientos han creado un censo genético de las mascotas a través de muestras de saliva o sangre. De ese modo se podrá identificar en el laboratorio los excrementos que se recojan en la vía pública y sancionar a los propietarios. No tenemos secuenciado nuestro ADN ni el de nuestros hijos pero sí el de nuestro perro.
En los países ricos, los teléfonos de emergencias que se utilizan para llamar cuando un ciudadano sufre un infarto se usan también para solicitar asistencia porque un gato no puede bajar de un árbol o un perro ha sido atropellado por un coche. Los community manager de bomberos y policías exponen orgullosos en las redes sus intervenciones de asistencia a mascotas con un resultado de likes superior que cuando informan de la asistencia sanitaria a una persona.

Cambios en las leyes

En España, desde el 5 de enero entra en vigor la reforma legal del del Código Civil, la Ley Hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento Civil, para que los animales de compañía como perros, gatos, pájaros y el resto de mascotas pasen a ser un miembro más de la familia a nivel legal.
La nueva legislación, una de las pocas que ha contado con el consenso de todos los partidos políticos, establece, en caso de separación y divorcio, que la autoridad judicial determinará el reparto de custodia y cuidado de los animales de compañía entre ambos cónyuges, así como el reparto de las cargas.
También se decreta que las mascotas no pueden ser embargadas o hipotecadas, de modo que si no pagas al banco te pueden dejar sin vivienda, pero nunca sin tu mascota. Ojalá para muchas familias deudoras la ley considerara que necesitas tu casa tanto como la mascota.

Perros herederos

En febrero de 2021 fue noticia que un empresario de Tennesse (Estados Unidos) tras fallecer había dejado una herencia de cinco millones de dólares a su perro: "Cinco millones de dólares serán transferidos a un fideicomiso que se creará tras mi muerte para el cuidado de mi border collie Lulu [...] para satisfacer todas sus necesidades", se señalaba en el testamento difundido en medios locales.
En noviembre fue noticia que un perro, llamado Gunther VI, vendía un palacio de su propiedad por 31,75 millones de dólares.
El animal, que es considerado el perro con más dinero del mundo, es el heredero de Karlotta Liebenstein, quien al morir en 1992 y no tener hijos, dejó su herencia multimillonaria, de unos 500 millones de dólares, a su mascota.
Un grupo de inversores y expertos en finanzas se hicieron cargo del animal y administraron su riqueza invirtiendo en propiedades en todo el mundo (Las Bahamas, La Toscana, Milán…), asegurándose así que la fortuna alcance para toda la dinastía de perros, que ya tiene 40 años y seis generaciones.
En toda la historia de la humanidad y en todas las culturas y tiempos, las personas tenían animales como mascotas, independiente de su mayor o menor riqueza. Y no se puede discutir lo que éstos suponen como intercambio de afecto, compañía e incluso sentimiento de responsabilidad y cuidados para los niños. Tampoco ponemos en duda la necesidad de crear un marco legal que impida el maltrato animal o su abandono caprichoso.
Es evidente que un animal de compañía conlleva responsabilidades y no es un objeto desechable. La novedad es el excepcional rango que han alcanzado en algunas sociedades actuales las mascotas, sobre todo si se compara con el nivel de gasto y consumo entre mascotas "millonarias" y humanos pobres.

"Lléveme con usted y yo seré su gato"

En 1990 David Wheatley rodó la película de ficción La Marcha, financiada por el Parlamento Europeo. En ella miles y miles de africanos hambrientos inician una marcha pacífica hacia Europa. En una de las escenas, el líder de esos desdichados le dice a la eurodiputada que intenta disuadirlos: "¿Usted tiene un gato doméstico?, ¿cuánto se gasta en alimentarlo? Con ese dinero yo puedo vivir, lléveme a mí, yo seré su gato".
Es evidente que la comparación entre los gastos de los ricos del primer mundo y las necesidades de los empobrecidos de los países del tercer mundo siempre es insultante, con el dinero que pagan algunos por un teléfono móvil podrían comer otros durante un año y con el precio de un automóvil sacar a personas de la pobreza definitivamente. Pero el ejemplo del gato de la película es escalofriante porque, a buen seguro, millones de personas al borde de la muerte estarían dispuestos a asumir el comportamiento de las mascotas del primer mundo a cambio de que se les garantice la supervivencia.

Más comida 'gourmet' para gatos que para vacunas

No estoy seguro de que sea buena una sociedad que destina más dinero a comida gourmet para gatos que a las vacunas en África, o donde hay perros en hoteles con jacuzzi mientras niños duermen debajo de un puente.
Los propietarios de las mascotas aducirán el cariño, la lealtad y la fidelidad de sus animales, incluso algunos argumentarán que es superior a la que encuentren en otras personas. Pero no olvidemos que se trata de animales a los que, en su evolución dentro de nuestras sociedades, han perdido su capacidad de sobrevivir sin dueños. Todos esos supuestos valores de nuestros animales de compañía son mecanismos que han desarrollado para garantizarse el afecto de unos dueños sin los cuales ya no podrían vivir.
Las relaciones entre humanos y mascotas son, sin ninguna duda, enriquecedoras en muchos aspectos, ya hemos señalado que siempre existieron, pero las verdaderas relaciones de igualdad y de cooperación se dan entre humanos, y cuando no existe una dependencia que obliga a uno de ellos a elegir entre fidelidad o muerte."                (Pascual Serrano, Sputnik, 10/01/22)

31/8/21

"O principal problema dos cans hoxe en día é o estrés xa que non os deixamos ser cans"

 "A Concellería de Benestar Animal de Pontevedra puxo en marcha a mediados de xuño o proxecto "Bo cidadá canino, boa cidadá canina", unha campaña para fomentar a recollida das deposicións e a limpeza dos ouriños nos espazos públicos.

 Agora, o concelleiro, Marcos Rey, quere dar un paso máis cunha iniciativa na que cans e donos recibirán formación co obxectivo de converterse en modelo de educación e convivencia cidadá. "A nosa cidade aspira a ter os cans e donos máis educados, respectuosos e civilizados do mundo", dixo o concelleiro nun comunicado. 

Unha vintena de cans e coidadores, divididos en dous grupos, terán a oportunidade de participar nestes talleres, que serán impartidos polo club canino Diverti Cans unha vez á semana durante os próximos catro meses. Unha vez finalizados os obradoiros habe´ra unha avalización final coa que, se logran superar o 80%, lles será concedido un carné de aptitude e un chaleco de bo cidadá canino. 

Tal e como sinalou Marcos Rey, para poder formar parte dos cursos os cans deben cumprir os requisitos: "estar censados en Pontevedra, estar ao día na cartilla sanitaria, dispor dun microchip, ter unha idade de entre oito meses e tres anos, non ser un can potencialmente perigoso e superar unha entrevista". Todas aquelas persoas interesadas poden inscribirse ata o día 9 de setembro.

CONVERTER PONTEVEDRA NUNHA CIDADE EXEMPLAR

O responsable de Diverti Cans, Carlos Souto amosouse orgulloso desta iniciativa e lembrou que "os cans non son xoguetes. Cando remate o curso, a xente que participe vai falar dun xeito moi distinto da súa mascota. A nosa intención é que Pontevedra sexa unha cidade exemplar no munido canino". 

O seu compañeiro, Diego Álvarez, agarda que os cursos permitan acabar con "conceptos erróneos" que temos sobre os nosos animais. O monitor precisou que "o principal problema dos cans hoxe en día é o estrés", xa que "non os deixamos ser cans", advertiu. "              (Galicia Confidencial, 27/08/21)