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11/10/26

La pornografía en línea sentó las bases del capitalismo de plataformas... la pornografía en línea ha influido profundamente en la forma en que las plataformas captan nuestra atención y en cómo nos presentamos en línea... muchas de las tecnologías destinadas a captar y monetizar nuestra atención fueron pioneras en los sitios web pornográficos, y se podría incluso afirmar que la vida digital en general funciona según la misma lógica de la excitación sin fin... en el trabajo en plataformas se nos anima a monetizar nuestra imagen y a competir por la atención en Internet... Muchos de estos aspectos ya se podían observar en las trabajadoras sexuales... construir un yo virtual para atraer la atención y vender una fantasía que otras personas puedan consumir. Ese es el núcleo del trabajo en plataformas hoy en día... todo el ecosistema virtual está diseñado para ser masturbatorio, en la medida en que ver pornografía consiste, en esencia, en satisfacer una necesidad psicosocial por uno mismo, fijándose en contenidos que han sido diseñados algorítmicamente para resultarle atractivos. Eso es lo que significa ver pornografía hoy en día. Y eso es también lo que significa hoy en día estar con el móvil... el «modelo de negocio masturbatorio» de Internet es este bucle de autogratificación y autoalivio en el que quedamos atrapados... Muchas personas que, por el motivo que sea, han empezado a pasar mucho tiempo en Internet descubren que nada en la realidad puede igualar la emoción, la intensidad y la rapidez con las que se sienten gratificadas y valoradas en la red. Y se entiende por qué. Si se está en contacto constante con personas que se muestran entusiasmados, optimistas y positivos, puede resultar bastante decepcionante salir al mundo real y tener que lidiar con relaciones auténticas (Patricia Nilsson)

"Los debates morales sobre el trabajo sexual suelen pasar por alto el efecto más amplio que tiene la pornografía en línea a la hora de moldear nuestra existencia digital. Más allá de ser un simple rincón de Internet, ha influido profundamente en la forma en que las plataformas captan nuestra atención y en cómo nos presentamos en línea.

La pornografía en línea suele considerarse un rincón de la red que no merece un análisis en profundidad. Y, sin embargo, resulta difícil ignorarla. En primer lugar, debido al enorme volumen de la industria de contenidos para adultos —un sector que, por sí solo, mueve alrededor de 97 000 millones de dólares al año en todo el mundo y que, en horas punta, acapara el 10 % de todo el tráfico de Internet—. Pero, más allá de eso, un análisis de su funcionamiento interno arroja luz sobre los mecanismos que rigen ese tipo especial de economía de la atención y de capitalismo de plataformas en el que todos estamos inmersos.

En Guilty Pleasure: The Pornification of the Internet, the Economy, and Everything Else, la periodista Patricia Nilsson analiza el lugar que ocupa el porno en el corazón del ecosistema digital actual. Tal y como explica la periodista del Financial Times, muchas de las tecnologías destinadas a captar y monetizar nuestra atención fueron pioneras en los sitios web pornográficos, y se podría incluso afirmar que la vida digital en general funciona según la misma lógica de la excitación sin fin.

Para Nilsson, «la cultura en línea funciona según la lógica onanista de la pornografía». En esta nueva economía de los creadores, todo el mundo se ve obligado a representar una versión exagerada y, a menudo, abiertamente sexualizada de sí mismo. En una entrevista para Jacobin, habló con Bartolomeo Sala sobre los efectos que esto está teniendo en las relaciones, en los usuarios y en los propios creadores.

Bartolomeo Sala: Usted comienza Guilty Pleasure analizando los argumentos a favor y en contra de la pornografía, que tienen su origen en debates que se remontan a la década de 1970. Expone la crítica, compartida tanto por las feministas de la segunda ola como por los conservadores, de que la pornografía debería ser censurada, ya que degrada a las mujeres («la pornografía es la teoría, la violación es la práctica») y socava la cohesión social. Por otro lado, analiza la experiencia de las trabajadoras sexuales y las profesionales del porno que la valoran por su potencial emancipador y transgresor. Sin embargo, continúa mostrando cómo este debate moral no tiene en cuenta el ecosistema digital específico en el que se produce, difunde y consume el porno. ¿Por qué cree que estas viejas actitudes ya no son suficientes y qué es lo que pasan por alto respecto a la economía política actual de la industria del porno?
 
Patricia Nilsson: Esa es una pregunta muy amplia. Mencionaré dos aspectos principales. En primer lugar, si hablamos de la pornografía desde la perspectiva de una crítica feminista tradicional —ya sea a favor o en contra—, creo que en algún momento del libro escribo que, a día de hoy, aún no hemos resuelto qué significa realmente el sexo para las mujeres. Ese es el elefante en la habitación. Me parece muy interesante lo que dice alguien como Ellen Willis: que las mujeres deberían formular sus propios deseos y fantasías sexuales y participar en el mundo como seres iguales. Pero la realidad es que sigue siendo un mundo dominado por las experiencias masculinas. Muchos de los debates actuales sobre el trabajo sexual pasan por alto el hecho de que tenemos una economía virtual que ahora depende por completo de la autoexplotación, lo cual va mucho más allá de lo puramente pornográfico. En cuanto a si estos debates ya no son realmente relevantes hoy en día, creo que estamos tan centrados en el sexo que no hemos logrado comprender mejor lo que significa la pornografía en la actualidad. ¿Por qué resulta tan vergonzoso, tan tabú, ser trabajadora sexual? ¿La idea de que uno se está vendiendo? ¿Qué significa ser trabajadora sexual en esta economía digital, en la que nos encontramos ante un paradigma de trabajo en plataformas en el que, en mayor o menor medida, se nos anima a monetizar nuestra imagen y a competir por la atención en Internet? Muchos de estos aspectos ya se podían observar en las trabajadoras sexuales, especialmente en las que trabajaban ante la cámara hace más de treinta años: reflexionar sobre su imagen en línea y construir un yo virtual para atraer la atención y vender una fantasía que otras personas puedan consumir. Ese es el núcleo del trabajo en plataformas hoy en día. Por eso creo que gran parte de los debates que mantenemos hoy en día sobre el trabajo sexual, especialmente la pornografía, pasan por alto el hecho de que contamos con una economía virtual que ahora depende por completo de este tipo de autoexplotación, la cual va mucho más allá de lo puramente pornográfico.
 
Bartolomeo SalaLa idea central de Guilty Pleasure es que el porno, lejos de ser «un espectáculo secundario trivial», es un elemento clave del capitalismo de plataformas que rige todos los aspectos de nuestras vidas. Muchas de las tecnologías que nos mantienen pegados a nuestros dispositivos, y que rastrean, supervisan y analizan todos y cada uno de nuestros comportamientos, fueron pioneras en los sitios web pornográficos. Hoy en día, la mayoría de los sitios de vídeos, como Pornhub y Youporn, son propiedad de un puñado de monopolistas respaldados por las grandes entidades financieras que, junto con los procesadores de pagos Visa y Mastercard, son en última instancia los árbitros de lo que se puede o no se puede mostrar en línea. ¿Podría explicarnos un poco más cómo la arquitectura de la economía de la atención es un producto de la pornografía en línea?
 
Patricia Nilsson: Cuando digo que la lógica de la pornografía dio forma al modelo de negocio de Internet, me refiero a que algunas de las primeras personas que empezaron a ganar dinero en línea lo hacían con la pornografía. Recuerdo haber hablado con un hombre que ganó mucho dinero en los años 90 y que me dijo: «Nunca quise ser pornógrafo. Solo quería ganar dinero en Internet. La pornografía resultó ser la forma de hacerlo». Muchos de estos primeros sitios web fueron los primeros en experimentar con cómo atraer a un gran número de personas en línea —para que permanecieran el mayor tiempo posible y volvieran con la mayor frecuencia posible— y cómo obtener beneficios de su atención. Tomemos como ejemplo el marketing de afiliados: cuando se aloja un enlace en su sitio web y, si alguien hace clic en él y es redirigido a otro sitio, se le paga por ello. Fabian Thylmann —el alemán conocido por inventar el modelo de negocio de los sitios de vídeos al incorporar capital de Wall Street— no creó sitios de vídeos. Lo que hizo fue desarrollar uno de los primeros programas de marketing de afiliados, que, en esencia, permitió a los sitios de vídeos realizar un seguimiento del comportamiento de los usuarios mientras permanecían en la plataforma. O, si nos fijamos en las cámaras web, fue pionero en la retransmisión en directo. Fue el lugar donde la gente pudo experimentar por primera vez con conceptos como los modelos de pago por minuto, llevar a los usuarios a salas privadas y utilizar fichas prepagadas para dar propinas. Todo ello está impulsando el modelo de negocio de plataformas como Twitch y TikTok y atrayendo a cada vez más personas hacia esta economía virtual. Los primeros sitios web pornográficos fueron los primeros en explorar cómo atraer a grandes cantidades de personas en línea y cómo obtener beneficios a partir de su atención. Pero las cámaras web también introdujeron una noción completamente extraordinaria de la identidad en línea: la idea de que podemos ser quien queramos ser o quien la persona al otro lado de la pantalla quiera que seamos. Esto no solo se aplica a nosotros mismos, sino también a lo habitual que se ha vuelto consumir a los demás, consumir la imagen de los demás. Con ello no me refiero únicamente a ver pornografía o a seguir a su influencer favorito en Instagram. Todo se ha convertido en esta forma de consumo. Así es como tenemos citas; así es como seguimos a nuestros amigos. Ahora vivo en Alemania. Antes vivía en el Reino Unido. Sé lo que ocurre en la vida de muchos de mis amigos porque consumo sus publicaciones. A eso me refiero cuando digo que la lógica del porno se ha infiltrado en Internet y lo ha influido todo.
 
Bartolomeo Sala: Creo que ha respondido perfectamente a mi siguiente pregunta, que versaba sobre su afirmación de que «la cultura en línea funciona según la lógica onanista del porno». Sin embargo, antes de pasar a la idea clave del libro, me preguntaba si podría explicarme un poco más cómo el ecosistema del porno moderno refleja el tipo específico de capitalismo bajo el que todos vivimos. Usted analiza en profundidad, por ejemplo, cómo la situación actual —en la que la concentración extrema va de la mano de la falta de rendición de cuentas— surgió a raíz de una ley federal estadounidense concreta, la Sección 230, que, en nombre de la libertad de expresión, exime de responsabilidad a las plataformas de contenido generado por los usuarios siempre que eliminen los contenidos violentos, ilegales o simplemente subidos sin consentimiento. ¿Podría explicarme cómo se llegó a esta situación? ¿Y cómo este acuerdo, en el que el derecho a la censura queda a discreción de poderosos actores financieros, refleja una amenaza más general para la libertad de expresión?
 
Patricia Nilsson: Justo antes de entrar en la Sección 230, ya que la ha mencionado, lo que quiero decir cuando hablo del «modelo de negocio masturbatorio de Internet» es que todo el ecosistema virtual está diseñado para ser masturbatorio, en la medida en que ver pornografía consiste, en esencia, en satisfacer una necesidad psicosocial por uno mismo, fijándose en contenidos que han sido diseñados algorítmicamente para resultarle atractivos. Eso es lo que significa ver pornografía hoy en día. Y eso es también lo que significa hoy en día estar con el móvil. Ya sabe, son lo mismo. ¿Conoce el «gooning»?
  • Bartolomeo Sala: Por desgracia, sí; recuerdo el artículo de Harper’s cuando se publicó.
Patricia Nilsson: No es algo tan descabellado como se pretende hacer creer. El «gooning» es el extremo de un espectro en el que todos nos encontramos de una forma u otra. A eso me refiero con el «modelo de negocio masturbatorio» de Internet: lo que realmente estamos haciendo es quedar atrapados en este bucle de autogratificación y autoalivio. Por eso cogemos nuestros teléfonos. Queremos calmarnos. Sobre la Sección 230 y la libertad de expresión: no soy experta en la cuestión de la regulación. No soy una defensora acérrima de la «Sección 230 a toda costa». Creo que para todos es obvio que hay algo profundamente erróneo en el mundo digital y que debemos cambiarlo de alguna manera. Al mismo tiempo, sostengo en el libro que la regulación de Internet, en muchos sentidos, ha estado impulsada históricamente por un intento de regular la pornografía, lo que ha tenido numerosas consecuencias no deseadas. La Sección 230 tenía por objeto impedir que las empresas privadas tuvieran demasiado poder sobre lo que los individuos pueden decir. Y con la erosión de la Sección 230, esto es exactamente lo que hemos estado presenciando. Las retransmisiones por cámara web introdujeron una noción completamente extraordinaria de la identidad en línea: la idea de que podemos ser quien queramos ser o quien la persona al otro lado de la pantalla quiera que seamos. Visa y MasterCard se han convertido en los reguladores de facto de la pornografía. No desean desempeñar este papel, pero lo tienen. Hace un par de años, un grupo de presión les obligó a retirar más de diez millones de vídeos de Pornhub. Una vez más, se podría argumentar: «No debería permitirse que cuentas no verificadas subieran contenido pornográfico», por lo que tal vez esto sea algo positivo. Sin embargo, se pasa por alto el aspecto más importante: que este tipo de presión existe y que las empresas privadas pueden forzar la retirada de contenidos de esta manera. Y en un mundo como el nuestro, en el que las cosas cambian muy rápidamente, puede imaginarse adónde conduce eso.
 
Bartolomeo Sala. Un aspecto del porno diseñado algorítmicamente para mantenernos enganchados es cómo este bucle de «autogratificación compulsiva: deseo, estimulación y alivio temporal» conduce directamente a la «extremización del porno» y a la consiguiente moldeación de las preferencias sexuales de las personas. Si el objetivo del juego es mantener su atención el mayor tiempo posible, tiene sentido que sus preferencias se vean impulsadas algorítmicamente hacia material más intenso y fetichista a medida que la novedad se desvanece y entra en juego la habituación. Sin embargo, me interesa más preguntarle cómo estos incentivos perversos (juego de palabras intencionado) han conducido también a lo que usted caracteriza como una mercantilización sin precedentes del yo. OnlyFans podría ser el ejemplo más notable de esta nueva economía de creadores que difumina la distinción no solo entre contenido pornográfico y no pornográfico, sino también entre el trabajo y la vida cotidiana, la intimidad y su representación. Usted escribe, en relación con las «thirst traps», que «en la economía de las plataformas, la autopresentación sexual no es más que otra forma de crear una marca personal que sirve tanto como fuente de validación como de posible fuente de ingresos». ¿Podría hablarme más sobre esta economía en auge: la cuidadosa puesta en escena de la autenticidad que requiere, pero también el tipo específico de alienación y agotamiento que genera?
 
Patricia Nilsson: Hay una cita en el libro de Bryce Adams en la que explica por qué decidió convertirse en creadora de contenido en OnlyFans. Afirma que, si TikTok está repleto de personas —principalmente mujeres— que representan constantemente estas versiones abiertamente erotizadas de sí mismas, entonces, lógicamente, ¿por qué no sacar provecho económico de ello, si de todos modos voy a estar representando constantemente mi yo sexual de esta manera? Creo que esto resulta muy interesante por dos razones. Desde el punto de vista del consumidor: ¿qué nos ocurre cuando consumimos este tipo de contenido? ¿Puede llegar a sustituir a la realidad? Creo que estamos empezando a ver que sí puede. Muchas personas que, por el motivo que sea, han empezado a pasar mucho tiempo en Internet descubren que nada en la realidad puede igualar la emoción, la intensidad y la rapidez con las que se sienten gratificadas y valoradas en la red. Y se entiende por qué. Si se está en contacto constante con artistas que se muestran entusiasmados, optimistas y positivos, puede resultar bastante decepcionante salir al mundo real y tener que lidiar con relaciones auténticas. Si le preocupa la situación de las mujeres que se dedican al trabajo sexual, lo que se busca es la legalización y la creación de un marco en el que se puedan estandarizar los salarios y erradicar a los agentes y estudios explotadores. Sin embargo, esto es algo que también observé con mucha claridad en las propias artistas, personas que eligen dedicarse a este tipo de trabajo. Muchas de las personas con las que hablé —artistas de OnlyFans o que se dedican al «camming», por ejemplo— no desean tener un trabajo convencional. Ese es el motivo principal: la idea de tener que ir a una oficina todos los días, tratar con gente, tener un jefe y lidiar con los compañeros de trabajo. Muchas de las personas con las que hablé describen sentir una profunda ansiedad o, simplemente, no sentirse cómodas estando con gente en persona. Ser trabajadora sexual en línea y ganar dinero mediante estas interacciones mediadas por Internet resulta mucho más seguro, ya que ni siquiera tienen que salir de su habitación. En el último capítulo, entrevisté a una artista llamada Lizzy Capri, que era una minicelebridad de YouTube antes de lanzar su cuenta de OnlyFans. Me contó que, según su visión del mundo, todos somos o bien consumidores o bien intérpretes, y que ella prefiere con mucho ser intérprete, una creadora. Me explicaba que, si no tuviera el incentivo de grabarse haciendo cosas y compartirlas, a menudo le faltaría la motivación para hacer absolutamente nada. Acabaría simplemente tumbada en su sofá todo el día.
 
Bartolomeo Sala: Esto es lo que resulta tan distópico de OnlyFans y de artistas como Bryce Adams. Es como la última etapa de la subsunción capitalista, en la que la vida misma se convierte en un espectáculo erotizado. A diferencia de las páginas de vídeos, no actúa como válvula de escape para nuestros impulsos sexuales más primarios. Parece responder a un anhelo de conexión demasiado real, pero, en última instancia, es un simulacro diseñado para sumirnos cada vez más profundamente en este tipo de intimidad parasocial de carácter voyeurista.
 
Patricia Nilsson: Creo que en el libro digo que OnlyFans es la unión de los matices pornográficos de Internet y la economía de los influencers que ha surgido de ella. Los creadores de OnlyFans no necesitan aprender ninguna habilidad nueva. Simplemente realizan el tipo de trabajo en plataformas que a todos nos han enseñado a hacer desde que éramos niños, que consiste esencialmente en publicar fotos de uno mismo y ser «auténtico» —y lo que quiero decir con eso es este tipo concreto de representación de la autenticidad—. Lo que me pareció realmente interesante en el tipo de conversaciones que mantuve con Bryce fue la forma en que ella habla de cómo la gente anhela un nuevo tipo de conexión. Lo que ofrece OnlyFans es esa sensación de que estamos entre bastidores, de que, en última instancia, estamos llegando a conocer a la verdadera Bryce.
 
Bartolomeo Sala: En el libro, usted evita deliberadamente proponer soluciones. En el epílogo, describe cómo la IA, como herramienta más perfecta para agregar y reproducir nuestras fantasías más oscuras, podría sumirnos cada vez más en este mundo de sombras que prospera aún más al funcionar como sustituto de la intimidad y la conexión de las que carecemos en la vida real. Aun así, se cuida de no avivar el pánico moral en torno a la pornografía. Las costumbres sexuales son porosas y están en constante cambio. También muestra cómo la censura suele acabar perjudicando a los propios creadores, que de repente se ven privados de las fuentes de ingresos y las protecciones que ofrece la vida digital. ¿Cuáles cree que deberían ser los principios básicos de una agenda progresista para abordar este tema con seriedad?
 
Patricia Nilsson: En lo que respecta específicamente a la industria del porno, creo que es muy complicado, porque la mayor parte del contenido que se consume en un lugar como el Reino Unido no se produce allí, sobre todo ahora que la producción de porno ha quedado prácticamente prohibida. Fíjese en las mujeres que, sobre todo antes de la guerra [de Ucrania], fueron trasladadas en avión a Praga. No se trata de actrices porno; son simplemente civiles a las que se las trae allí y se les dice: «Oye, puedes ganar, digamos, 5.000 € en una semana». Esa es una cantidad de dinero que les cambia la vida. Así que la gente acude y hace lo que se le dice. Muchas de estas mujeres, por supuesto, no hablan checo ni inglés. Pero el quid de la cuestión es que no son ciudadanas de la UE. Por eso no pueden acudir a la policía si algo sale mal. Lo mismo ocurre en Colombia, uno de los países donde la industria de las cámaras web está creciendo con mayor rapidez. No está regulada en absoluto, y muchas de estas modelos de cámara web se ven obligadas a trabajar casi todos los días. Muchos de ellos desearían venir a Occidente y dedicarse a otros tipos de trabajo, pero no pueden. Creo que, con mucha frecuencia, tendemos a decir: «Se está obligando a las mujeres a hacer esto, se trata de tráfico sexual». Por supuesto, hay casos en los que se somete a las mujeres a contratos coercitivos de los que no pueden liberarse. Pero, en una medida muy, muy grande, son los propios hombres los que eligen hacerlo. Así pues, la pregunta es: ¿por qué eligen hacerlo? Esto puede ampliarse a la pregunta de por qué tanta gente hoy en día prefiere ser creadora de contenido en OnlyFans en lugar de, por ejemplo, ir a la universidad y conseguir un empleo o trabajar en un almacén de Amazon. ¿Qué dicen estas elecciones sobre las decisiones que no se toman o que no se pueden tomar? Dejando todo eso a un lado, si le preocupan estas mujeres que se dedican a este tipo de trabajo sexual, lo que usted desea es la legalización. Lo que desea es la creación de algún tipo de marco normativo que permita establecer una cierta estandarización salarial y erradicar a los agentes y estudios explotadores. Lo que desea es crear ecosistemas en los que las actrices porno y las trabajadoras sexuales en línea puedan acudir a la policía si les ocurre algo malo, donde puedan ayudarse mutuamente a denunciar a los clientes explotadores, etc."

(Patricia Nilsson,  autora de Guilty Pleasure: The Pornification of the Internet, the Economy, and Everything Else., Bartolomeo Sala , JACOBIN, 09/10/26, traducción Salvador L. Arnal) 

1/9/23

Cómo influye el porno en los jóvenes... Los jóvenes y adolescentes aprenden conductas sexuales y establecen una normalización erótica teniendo como referente la pornografía... En el caso de los hombres jóvenes, encontramos una base de evidencia creciente entre ver pornografía y el comportamiento sexual violento o abusivo... las diferencias individuales, por ejemplo las características de personalidad, son cruciales para determinar si el consumo de pornografía y/o de pornografía violenta puede o no conducir a situaciones de violencia sexual... también es importante resaltar que los efectos del consumo de pornografía pueden ser positivos y neutros. El consumo de pornografía también se ha relacionado con la experimentación del placer sexual, el incremento de conocimientos técnicos sobre la sexualidad, y el aumento de la autoestima y la satisfacción sexual. Estos hallazgos sobre los efectos del consumo de pornografía sugieren que censurar la pornografía privaría a los jóvenes de algunos beneficios

 "(...) La adopción de las redes sociales como una forma de vida y el desarrollo de las tecnologías móviles posibilitan que los jóvenes generen y difundan sus propias narrativas pornográficas. La curiosidad sexual es una característica de esta etapa y no debería sorprender que los jóvenes sean receptivos a estas imágenes y quieran además experimentar con ellas (Braun-Courville y Rojas 2009; Neinstein 2008). Obviamente, esta forma de comunicación, es decir, el uso de la autorrepresentación visual de carácter erótico en el mundo digital, plantea varios interrogantes sobre la dinámica entre público-privado y autenticidad-teatralización: ¿cómo se representa el yo en línea? ¿Coincide con la expresión del yo en el mundo no virtual? ¿Qué impacto tiene en la salud mental y en su desarrollo que sean los jóvenes quienes de forma no coercitiva estén creando su propia pornografía? ¿Se fomenta así su autonomía sexual o su hipersexualización?

Las principales motivaciones para buscar material sexualmente explícito en internet son: satisfacer la curiosidad, obtener información sobre prácticas eróticas y buscar estímulos para la excitación sexual y la masturbación (Bragg 2006; Kubicek et al. 2010; Horvath et al. 2013; Albury 2014). También podemos encontrar otras razones como el consumo de dicho material para cumplir con las expectativas normativas de género y como modo de «alfabetización» para luego dar a conocer al grupo de iguales el conocimiento sexual (Allen, 2011). Recientemente, algunos estudios han explorado la relación entre consumo de pornografía en el contexto de la pandemia de covid-19, identificando que las motivaciones de regulación del aburrimiento, el estrés y la excitación sexual eran las más frecuentes (Maes y Vandenbosch, 2022).

Como se puede observar, el uso de pornografía no se reduce a una actividad exclusivamente recreativa. Los jóvenes y adolescentes aprenden conductas sexuales y establecen una normalización erótica teniendo como referente la pornografía. Por ejemplo, muchos buscan lo que puede ser anatómicamente posible y se preguntan por qué a determinadas personas les puede gustar tal práctica erótica. ¿Es por libre elección? ¿O fueron obligadas? ¿Seré un bicho raro si no me gusta eso, si no me excito cuando alguien que me atrae me hace tal cosa? ¿Lo que se ve en el porno sucede realmente o luego fue editado? La duda, la fascinación, la curiosidad y la repulsión son reacciones que no pueden disociarse cuando hablamos de pornografía y juventud.

 

La exposición de los nativos digitales al material sexualmente explícito se ha dado tan deprisa que es difícil medir científicamente sus efectos, sobre todo a largo plazo. Si bien quedan muchas preguntas por responder con respecto al grado de influencia de la pornografía en el comportamiento sexual, la literatura científica ya perfila algunas relaciones.

Dado que los jóvenes pueden carecer de educación sexual de calidad y de una experiencia de la vida real para comprender el contenido sexualmente explícito en perspectiva, pueden adoptar actitudes y expectativas poco realistas sobre el comportamiento sexual (Ward 2003; Braun-Courville y Rojas 2009). El uso de la pornografía se ha asociado con actitudes sexuales más permisivas, con creencias sexuales estereotipadas sobre el género, con una mayor disposición al sexo casual y más experiencias de violencia sexual, tanto en términos de perpetración como de victimización (Peter y Valkenburg, 2016).

Algunos estudios apuntan que la visualización excesiva puede provocar un efecto de habituación o desensibilización, reforzar los estereotipos sexuales (Duquet, 2013) e influir negativamente en el autoconcepto, la imagen corporal y la sensación de capacidad sexual, tanto en mujeres como en varones (Marzano y Rozier, 2005; Fitzpatrick 2007; Owens et al., 2012). Otras investigaciones han asociado el consumo de pornografía con una actitud negativa hacia el uso del condón (Wingood et al. 2001). No obstante, este último hallazgo es cuestionado en otros estudios (Braun-Courville y Rojas, 2009; Ybarra, Strasburger y Mitchell, 2014).

Por otro lado, la relación entre consumo de pornografía y la agresión sexual ha sido ampliamente investigada. Aunque el consumo de pornografía violenta es poco habitual (Ybarra et al., 2011; Baer et al., 2015 y Shor y Seida, 2019), se puede hablar de una asociación confiable entre el uso frecuente de este tipo de pornografía y los comportamientos sexualmente agresivos. En concreto, el consumo de pornografía violenta y la agresión sexual se asocia con hombres que presentan un alto riesgo de agresión sexual (Malamuth et al., 2012; Wright et al., 2016; Malamuth, 2018).

En el caso de los hombres jóvenes, también encontramos una base de evidencia creciente entre ver pornografía y el comportamiento sexual violento o abusivo (Stanley et al., 2018; Huntington, Pearlman y Orchowski, 2022). Estos resultados muestran como las diferencias individuales, por ejemplo, las características de personalidad, son cruciales para determinar si el consumo de pornografía y/o de pornografía violenta puede o no conducir a situaciones de violencia sexual (Malamuth y Hupin, 2005).

El uso excesivo y problemático de la pornografía (también denominado como «adicción al porno» o «adicción al cibersexo») constituye otra de las preocupaciones sociales más comunes con respecto a los posibles efectos del porno (Wéry y Billieux, 2017).  La adicción al cibersexo se define como un «patrón de mala adaptación del comportamiento sexual en línea, que conduce a un deterioro o angustia clínicamente significativos» (Dhuffar y Griffiths, 2015). Aunque el diagnóstico para esta condición clínica es a día de hoy controvertido, algunos modelos proponen los siguientes criterios para hablar de adicción a la pornografía: tiempo/esfuerzo excesivo dedicado a la búsqueda de material pornográfico; deterioro del autocontrol; incumplimiento de las responsabilidades familiares, sociales o laborales; y persistencia de dicha conducta sexual a pesar de sus consecuencias (Wéry y Billieux, 2017).

La prevalencia de esta condición clínica en consumidores de pornografía parece bastante baja, algunos estudios estiman que oscila entre el 0,8 y el 8% (Ballester-Arnal et al., 2016; Bőthe et al., 2020). No obstante, las investigaciones al respecto son todavía escasas y apenas han profundizado en poblaciones específicas como los adolescentes (Ballester-Arnal et al., 2022).

Aunque los posibles efectos negativos puedan incentivar la batalla moral y política de nuestros tiempos, también es importante resaltar que los efectos del consumo de pornografía pueden ser positivos y neutros. El consumo de pornografía también se ha relacionado con la experimentación del placer sexual (Peter y Valkenburg, 2016), el incremento de conocimientos técnicos sobre la sexualidad (Litsou et al., 2021) y el aumento de la autoestima y la satisfacción sexual (Prause, Moholy y Staley, 2014; Kvalem et al., 2014). Estos hallazgos sobre los efectos del consumo de pornografía sugieren que censurar la pornografía privaría a los jóvenes de algunos beneficios. Quizá la responsabilidad colectiva no esté en pedir que el porno sea más educativo (dado que su función no es hacer pedagogía) sino en fomentar una educación sexual que integre a la comunidad y no descuide a la población más vulnerable."               (Loola Pérez , Ethic,  22/08/23)

29/8/23

El Partido Laborista británico corrige su postura sobre el transgenerismo. Reconoce que el sexo y el género no son lo mismo. Pedirá una evaluación profesional como requisito para el cambio de género. Mantendrá espacios y actividades segregadas por sexo (J. Errasti)

Jose Errasti @Jose__Errasti

El Partido Laborista británico corrige su postura sobre el transgenerismo. Reconoce que el sexo y el género no son lo mismo. Pedirá una evaluación profesional como requisito para el cambio de género. Mantendrá espacios y actividades segregadas por sexo.

"Los laboristas retroceden en la autoidentificación de género y no seguirán el cambio de ley del SNP.La presidenta Anneliese Dodds acusó al partido de un "enfoque arrogante" (The Telegraph)

2:47 p. m. · 25 jul. 2023 21,2 mil Reproducciones

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27/4/23

Zizek: Chúpame la lengua, aplástame las pelotas... Sobre el Dalai Lama, el multiculturalismo y el sicoanálisis... La interpretación altamente sexualizada de sus payasadas por parte de los observadores occidentales refleja una brecha insalvable en la comprensión cultural.

 " La polémica en torno a un reciente vídeo del Dalai Lama saludando a un niño de siete años no fue simplemente un caso clásico de "lost in translation". También habla del profundo e inerradicable abismo que puede separar a las culturas, e invita a reflexionar sobre la confusión en torno a intenciones y deseos que puede darse dentro de las culturas.

LJUBLJANA - En un reciente vídeo viral, se puede ver al Dalai Lama pidiendo a un niño de siete años, en una ceremonia pública muy concurrida, que le dé un abrazo y luego: "Chúpame la lengua". La reacción inmediata de muchos en Occidente fue condenar al Dalai Lama por comportarse de forma inapropiada, y muchos especularon con que está senil, es pedófilo o ambas cosas. Otros, más caritativos, señalaron que sacar la lengua es una práctica tradicional en la cultura tibetana, un signo de benevolencia (demuestra que la lengua no es oscura, lo que indica maldad). Sin embargo, pedir a alguien que se la chupe no tiene cabida en la tradición.

De hecho, la frase tibetana correcta es "Che le sa", que se traduce aproximadamente como "Cómete mi lengua". Los abuelos suelen utilizarla cariñosamente para burlarse de un nieto, como diciendo: "Te lo he dado todo, así que lo único que te queda es comerte mi lengua". Ni que decir tiene que el significado se perdió en la traducción. (Aunque el inglés es la segunda lengua del Dalai Lama, no posee un dominio de nivel nativo). Sin duda, el hecho de que algo forme parte de una tradición no lo excluye necesariamente del escrutinio o la crítica. Por poner un ejemplo extremo, la clitoridectomía también forma parte de una tradición, y el antiguo Tíbet también estaba lleno de lo que hoy consideramos prácticas humillantes destinadas a imponer una jerarquía estricta. 

E incluso sacar la lengua ha experimentado una extraña evolución en el último medio siglo. Como escriben Wang Lixiong y Tsering Shakya en La lucha por el Tíbet: "Durante la Revolución Cultural, si un viejo terrateniente se encontraba por el camino con siervos emancipados, se ponía a un lado, a cierta distancia, se echaba una manga por encima del hombro, se inclinaba y sacaba la lengua -una cortesía de los de estatus inferior hacia sus superiores- y sólo se atrevía a reanudar el camino cuando los antiguos siervos habían pasado de largo. 

Ahora [tras las reformas de Deng Xiaoping] las cosas han vuelto a cambiar: los antiguos siervos se colocan a un lado del camino, se inclinan y sacan la lengua, dejando paso a sus antiguos señores. Ha sido un proceso sutil, completamente voluntario, ni impuesto por nadie ni explicado". Aquí, sacar la lengua es señal de autohumillación, no de cariño. Tras las "reformas" de Deng, los ex siervos comprendieron que volvían a estar en lo más bajo de la escala social.

Aún más interesante es el hecho de que el mismo ritual sobreviviera a transformaciones sociales tan tremendas. Volviendo al Dalai Lama, es probable -y ciertamente plausible- que las autoridades chinas orquestaran o facilitaran la amplia difusión de un clip que pudiera mancillar a la figura que más encarna la resistencia tibetana a la dominación china.

En cualquier caso, todos hemos vislumbrado ahora al Dalai Lama como nuestro "prójimo" en el sentido lacaniano del término: un Otro que no puede reducirse a alguien como nosotros, cuya alteridad representa un abismo impenetrable. La interpretación altamente sexualizada de sus payasadas por parte de los observadores occidentales refleja una brecha insalvable en la comprensión cultural.

 Pero es fácil encontrar casos similares de alteridad impenetrable dentro de la cultura occidental. Hace años, cuando leí sobre cómo torturaban los nazis a los prisioneros, me traumatizó bastante saber que incluso recurrían a trituradoras industriales de testículos para causar un dolor insoportable. Sin embargo, hace poco encontré el mismo producto en un anuncio en Internet: "Escoge tu veneno para el placer... Aplastador de bolas de acero inoxidable, Dispositivo de tortura con pinzas para bolas de acero inoxidable, Juguete de tortura brutal, Torturador de bolas de acero inoxidable de alta dureza... Así que si estás tumbado en la cama con tu pareja, melancólico y cansado de la vida, ha llegado el momento. ¡Los huevos de tu esclavo están maduros para ser aplastados! Es el momento que estabas esperando: ¡encontrar la herramienta adecuada para brutalizar sus pelotas!". 

Ahora, supongamos que paso por una habitación donde dos hombres están disfrutando de este dispositivo. Al oír a uno de ellos gemir y llorar de dolor, probablemente interpretaría mal lo que estaba pasando. ¿Debería llamar a la puerta y preguntar educadamente, a riesgo de quedar como un idiota, "esto es realmente consentido"? Después de todo, si siguiera caminando, estaría ignorando la posibilidad de que realmente fuera un acto de tortura. O imaginemos un escenario en el que un hombre hace algo parecido a una mujer: torturarla de forma consentida. En esta época de corrección política, muchas personas supondrían automáticamente que ha habido coacción, o concluirían que la mujer ha interiorizado la represión masculina y ha empezado a identificarse con el enemigo.

 Es imposible representar esta situación sin ambigüedad, incertidumbre o confusión, porque realmente hay algunos hombres y mujeres que disfrutan genuinamente con cierto grado de tortura, especialmente si se representa como si no fuera consentida. En estos rituales sadomasoquistas, el acto de castigo señala la presencia de algún deseo subyacente que lo justifica. Por ejemplo, en una cultura en la que la violación se castiga con la flagelación, un hombre puede pedir a su vecino que le azote brutalmente, no como una especie de expiación, sino porque alberga un deseo profundamente arraigado de violar a las mujeres. En cierto sentido, el paso de las trituradoras de bolas nazis al tipo erótico utilizado en los juegos sadomasoquistas puede considerarse un signo de progreso histórico. 

Pero es paralelo al "progreso" que lleva a algunas personas a purgar las obras de arte clásicas de cualquier contenido que pueda herir u ofender a alguien. Nos encontramos con una cultura en la que es aceptable la incomodidad consentida en el ámbito de los placeres corporales, pero no en el de las palabras y las ideas. La ironía, por supuesto, es que los esfuerzos por prohibir o suprimir ciertas palabras e ideas no harán sino hacerlas más atractivas y poderosas como deseos secretos y profanos. El hecho de que algún superego las haya impuesto les proporciona un placer -y buscadores de placer- que de otro modo no habrían tenido.

 ¿Por qué el aumento de la permisividad parece conllevar un aumento de la impotencia y la fragilidad? ¿Y por qué, en determinadas condiciones, el placer sólo puede disfrutarse a través del dolor? Contrariamente a lo que han afirmado durante mucho tiempo los críticos de Freud, el momento del psicoanálisis acaba de llegar, porque es el único marco que puede hacer visible el gran embrollo incoherente que llamamos "sexualidad"."

  ( Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator

3/3/23

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?... “Esto es la cosa más demencial que me ha pasado en la vida, que ser mujer sea un sentimiento ahora”... voy a intentar explicar cuál ha sido el proceso que ha llevado a que se acepte que se considere que el sexo se asigna al nacer, o que ser hombre o mujer es un sentimiento íntimo que no tiene nada que ver con el cuerpo sexuado

 "Esto es la cosa más demencial que me ha pasado en la vida, que ser mujer sea un sentimiento ahora” se atrevió a decir una genetista molecular (no ha trascendido su nombre) en un escenario nada proclive a estas herejías, la Universidad de Bekerley, catedral desde la que Judith Butler empezó a difundir la teoría que ha acabado convirtiéndose en doctrina.

Pues en ese escenario algunas personas se atrevieron a aplaudir a esa mujer valiente, que entre compungida y estupefacta afirmó: “Las mujeres han internalizado la misoginia hasta tal punto que la comodidad del hombre se antepone a la seguridad de la mujer”. Y esto lo pensamos muchas, y cada día son más las que ven que el transgenerismo es un gol que el feminismo se ha metido en su propia portería. Un gol neoliberal que se ha convertido en una fuerza desactivadora del potencial revolucionario del feminismo

La pregunta que aún no se ha contestado, o al menos la que se hace mucha gente es ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Algunas ya lo hemos intentado explicar en columnas o libros, pero como hoy parece que se lee poco, y se recuerda menos, voy a intentar explicar cuál ha sido el proceso que ha llevado a que se acepte que un hombre con barba y genitales masculinos pueda llamarse “lesbiana”; que se considere que el sexo se asigna al nacer, o que ser hombre o mujer es un sentimiento íntimo que no tiene nada que ver con el cuerpo sexuado. No es una conspiración, sino que este proceso es la aplicación práctica de la teoría política conocida como “La ventana de Overton”. Necesariamente tiene que ser un resumen, porque pormenorizadamente sería mucho más largo, pero este ha sido el proceso a mi juicio:

Primer paso: De lo impensable a lo radical. Se necesita una idea más radical que la anterior. Cuanto más radical mejor. Si el género es una construcción social, el sexo también (Judith Butler, 1990, 1999, 2004). La Academia celebra esta idea, la asume y la difunde. Adquiere legitimidad intelectual. Butler es elevada a los altares y las acólitas repiten sus ideas sin que nadie se atreva a refutarla, en parte por la oscuridad de su escritura.

Segundo paso: De lo radical a lo aceptable: Se organizan jornadas y se elaboran documentos que sistematizan las ideas. En una reunión de “expertos” en Indonesia se escriben los Principios de Yogyakarta (2006), carta fundacional en donde se presenta la orientación sexual y la identidad de género con los derechos humanos. Se hacen definiciones sin ningún tipo de referencia científica o académica. Se da el salto de lo científico a lo ideológico.

Tercer paso: De lo aceptable a lo sensato. Los filántropos financian actividades para promocionar los nuevos derechos. Las instituciones incorporan esos principios en sus directivas y objetivos de manera acrítica, sin analizar ni evaluar sus repercusiones, el acento se pone en “ampliar derechos humanos”. Los grupos de activistas se movilizan. Se utilizan argumentos emocionales. Se esgrime el respeto a las minorías. Se manejan cifras inverificables o se magnifica la vulnerabilidad del colectivo (riesgo de suicidio, violencia y marginación sufrida, etc.)

Cuarto paso: De lo sensato a lo popular. Aparecen personajes populares que actúan como modelos a imitar, a la vez que se producen series, películas etc. que incluyen personajes que encarnan positivamente las nuevas identidades.  Los medios de comunicación se hacen eco del tema de forma acrítica, sin profundizar y sin analizar a fondo la cuestión. Se silencian las voces discrepantes a las que se acusa de intolerantes. Se impide el debate público incluso en la Universidad; la mayor parte de la sociedad está confundida o teme posicionarse por miedo o por desconocimiento.

Quinto paso: De lo popular a lo político:  Se insta a los gobiernos a legislar sobre el tema. Se introducen los nuevos conceptos en todas las normativas, protocolos educativos, etc. Se aprueban leyes clónicas más basadas en lo emotivo que en la razón. Se introducen sanciones económicas para quienes incumplan, cuestionen o discrepen de las nuevas ideas e incluso se despide de sus trabajos a quienes contradigan el nuevo dogma. El tema deja de ser tabú para convertirse en tendencia. Se continúa con el proselitismo con documentos como por ejemplo, Only Adults? Good Practices in Legal Gender Recognition for Youth (2019) elaborado por el Gabinete de Abogados Dentons en colaboración con la Thomson Reuters Foundation y la IGLYO (International, Gay, Lesbian Bisexual, Transgender, Queer and Intersex Organisation), que da pistas en lo que hay que incidir o evitar para que la idea de las infancias trans sea aceptada como derechos inalienables. Por ejemplo, aconseja que no haya demasiado debate en los medios o que se ponga el acento en lo emocional.

Y de esta manera, escalonadamente, pero con pasos muy concretos que pueden seguirse incluso cronológicamente, se ha desmontado una de las principales evidencias científicas en las que se había basado la humanidad: la existencia de dos sexos inmutables que ha propiciado la reproducción de la especie.  La sociedad ha sido adoctrinada para alabar sin sombra de duda el traje nuevo del Emperador. Las feministas llevamos años gritando que el Emperador va desnudo y estamos convencidas de que tarde o temprano la historia nos dará la razón."                   (Juana Gallego, blog, 26/08/22)

20/2/23

Preguntas y respuestas sobre la ‘ley trans’

 "La llamada ley trans fue, desde el inicio, compleja. Compleja en el articulado, en la tramitación y en el debate y las tensiones que ha generado: en el movimiento feminista, entre los grupos parlamentarios, dentro del Gobierno y dentro de un mismo partido, el PSOE. El Ejecutivo fijó su intención de que quedase aprobada antes de que acabase el 2022. No ocurrió y la norma tuvo que volver al Senado, de donde salió la pasada semana con algunas modificaciones técnicas. Pero, con todas las dificultades que ha conllevado, ha sido aprobada este jueves en el Congreso de los Diputados.

Es una de las normas estrella del Ministerio de Igualdad para esta legislatura, junto a la reforma de la ley del aborto, a la que también se dará luz verde en el pleno de esta mañana; y junto a la ya aprobada ley del solo sí es sí, cuyas primeras consecuencias —las rebajas de penas y excarcelaciones de reos de delitos sexuales—, han provocado que se intensificaran en los últimos meses las críticas de aquellos que se han posicionado en contra de esta legislación para otorgar derechos al colectivo LGTBIQ.

Aquí, algunas de las claves de la ley y del contexto en el que se ha tramitado.

¿Qué propone la ‘ley trans’?

El Proyecto de Ley para la Igualdad Real y Efectiva de las Personas Trans y para la Garantía de los Derechos de las Personas LGTBI incluye medidas en el ámbito laboral, de la salud, educativo o administrativo con “el objetivo de desarrollar y garantizar los derechos de las personas lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersexuales (en adelante, LGTBI) para asegurar que en España se pueda vivir la orientación sexual, la identidad sexual, la expresión de género, las características sexuales y la diversidad familiar con plena libertad”.

Incluye, entre otras cuestiones, la prohibición de las terapias de conversión, incluso cuando cuenten con el consentimiento de la persona interesada o de sus representantes legales; el acceso a técnicas de reproducción asistida dentro de la cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud para las mujeres lesbianas, bisexuales y aquellas sin pareja, que fue excluido hace siete años; y la filiación de los bebés para mujeres no casadas.

Pero el quid de todas las tensiones que se han producido desde el comienzo es el corazón de la norma, la autodeterminación de género: que una persona pueda cambiar de nombre y sexo en el DNI solo con su voluntad. Aunque el trámite no será inmediato, la legislación establece un proceso que puede alargarse hasta cuatro meses en el que la persona ha de declarar esa voluntad en dos ocasiones, la inicial y una segunda vez.

Y ese cambio se contempla a partir de los 12 años, por tramos de edad: a partir de los 16 sin requisitos, entre los 14 y 16 con consentimiento de sus representantes legales, y entre los 12 y 14 mediante autorización judicial.

¿Qué posición tiene cada partido?

Dentro de la previsible ruptura que iba a producirse entre los bloques de derechas e izquierdas, ha habido matices. Tanto el PP como Vox, en contra de la ley, presentaron una enmienda a la totalidad de devolución, es decir, querían frenar el trámite de la legislación sin presentar texto alternativo; enmiendas que fueron tumbadas en el Congreso el pasado octubre. Comparten la idea de la “ideologización” de la normativa, y también, aunque de forma distinta, la patologización de la transexualidad. Mientras que Vox hablaba de “trastorno psicológico”, el PP lo hacía arguyendo que debería seguir existiendo “un informe médico que diagnostique una disforia de género”, como sucede hasta ahora.

Al otro lado, con diferencias, han estado tanto Ciudadanos como la izquierda. El partido naranja se mostró siempre favorable a la ley, aunque hubo cuestiones con las que no estuvieron de acuerdo, como la vía de urgencia con la que se tramitó. Y los tradicionales socios del Ejecutivo de coalición, como PNV, Junts, BNG o Esquerra, a favor, también introdujeron enmiendas al articulado de la norma; lo que fue tomado por Unidas Podemos a lo largo de la tramitación como algo positivo para “mejorar la ley”.

Sin embargo, ha sido la autodeterminación de género el punto que ha provocado la ruptura dentro de su socio de Gobierno, el PSOE. Dentro del partido socialista había, y hay, un grupo de mujeres que, alineadas con los argumentos de parte del movimiento feminista y los populares, creen que esta normativa supone un peligro para los derechos adquiridos por las mujeres y para legislación en vigor, como la ley de igualdad o contra la violencia de género.

¿Qué opina el movimiento feminista?

El 8-M de 2022, por primera vez en la historia, el feminismo caminó separado. Hubo dos manifestaciones en una veintena de ciudades españolas y en Madrid, que marca el pulso de este día, se convocó a la misma hora con recorridos diferentes. Y aunque la abolición de la prostitución era el eje visible de esa ruptura, de fondo estaba latente la autodeterminación de género, que ha llevado a diferentes organizaciones, cercanas a socialistas veteranas, a posicionarse contra esta legislación y a pedir cambios profundos en su articulado. Esa escisión volvió a darse el Día contra la Violencia de Género, el 25 de noviembre, y volverá a ocurrir este 8 de marzo.

Estas organizaciones afirman que la ley “borra a las mujeres” porque entre otras cuestiones, y según su argumentario, tendrá consecuencias sobre “la salud de la infancia, sobre los derechos de las mujeres” y “en las leyes que protegen a las mujeres, como la ley contra la violencia machista o la ley de igualdad”. También que la terminología legislativa que se ha usado “oscurece la existencia del sexo biológico”, puesto que el concepto es identidad de género, que “no es una identidad, sino el conjunto de normas, estereotipos y roles, impuestos socialmente a las personas en función de su sexo”. Para los menores, pedían que se limitaran “las decisiones que afectarán el resto de su vida”.

¿Cuál es la posición del colectivo LGTBIQ?

Desde la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más explican que llevan décadas pidiendo lo que ahora recoge la norma: “Que no se nos trate como enfermas y que haya igualdad ante la ley, reconocer nuestra identidad sin tutelas”. Sin despatologización y reconocimiento de su identidad, dicen, seguirán siendo “ciudadanas de segunda categoría”. Y, en cuanto al “borrado de las mujeres”, responden que “no se pretende borrar el sexo biológico, porque no se puede, y las personas trans son conscientes de ello. Lo único que se pretende es que este sexo biológico no determine la identidad de nadie”.                 (Isabel Valdés , El País, 16/02/23)

26/1/23

Yo apoyo la ley trans, pero... Carta abierta a Irene Montero

 «Sra. Ministra Irene Montero:

He oído que usted va afirmando -en cuantos foros comparece- que las feministas nos oponemos a la Ley Trans porque somos «tránsfobas».

Déjeme decirle que, al menos por mi parte, y -me consta- por parte de muchísimas feministas que conozco, nada puede estar más alejado de la realidad. Antes al contrario: muchas estaremos encantadas de apoyar esa ley, porque -como siempre ha hecho el Feminismo- nos solidarizamos con otras luchas, ya que odiamos la discriminación. Demasiado la seguimos sufriendo en nuestras propias carnes. Por tanto, nada hay que objetar a la voluntad política de que se amplíen los deseos, expectativas, calidad de vida, etc. del colectivo LGTBI+, como los de cualquier otro colectivo discriminado. Y, por mi parte (no puedo hablar en nombre de otras compañeras), tiene mi apoyo más decidido para llevar a cabo tal política, aprobando la Ley Trans.

Pero (siempre hay un pero), como debe saber, a las feministas nos preocupan los derechos de las mujeres y no retroceder un ápice en los ya conseguidos. Por eso, para comprometer mi apoyo al proyecto de Ley Trans, es suficiente con que garantice que los derechos de las mujeres (y también los de la infancia), no se verán comprometidos. Espero que comparta conmigo que velar por dichos derechos, en ningún caso puede ser considerado «transfobia».

Veamos algunos ejemplos de las cuestiones que, una vez salvadas con su garantía personal y recogidas en el texto del proyecto, me permitirían dar mi total apoyo a la Ley Trans:

  • Basta con que garantice que las mujeres somos, como dicen la biología y la ciencia -e incluso la RAE- las hembras humanas adultas. Y que tenemos el derecho exclusivo a utilizar la palabra «mujer», desde siempre nuestra. También que se prohíbe expresamente pretender reducirnos a funciones biológicas, nombrándonos por ellas o por fracciones de nuestros cuerpos. Compartirá conmigo que debemos huir de ese tipo de esencialismos biologicistas que, además, son machistas por cosificadores y reduccionistas. Por eso mismo, quizá se podrían asociar sanciones (de hasta 150.000 euros?) a quien nos designe incorrectamente.

Además, compartirá conmigo la necesidad de utilizar palabras distintas para realidades distintas: Y no es lo mismo ser mujer, tener biología de mujer y recibir una socialización femenina, que sentirse mujer, tener biología de hombre y recibir una socialización masculina. No contribuyamos a ceremonias de confusión, y busquemos otra palabra para quienes se sienten mujeres. Porque la palabra «mujer», ya está ocupada.

  • Sin perjuicio, de lo anterior, basta con que garantice, por el contrario, la adecuada denominación de la biología femenina, sus partes, sus procesos, siempre en un contexto que no nos cosifique. Y que considerar estas palabras o términos (madre, endometriosis, menstruación, etc. como «tránsfobos» será objeto de multa (¿de hasta 150.000 euros?).
  • Basta con que garantice que se modificará simultáneamente la Ley orgánica 3/2007 de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, de forma que se equipare el régimen sancionador por misoginia, al que la Ley trans establece para la transfobia.
  • Basta con que garantice que las mujeres trans son mujeres solo en sentido legal, que es el único para lo que el poder legislativo es competente. Por lo que afirmar la realidad científica de que un hombre no puede ser una mujer, en ningún caso puede ser sancionado.
  • Basta con que garantice que esta ley no confundirá, en ningún caso, «sexo» con «género».
  • Basta con que garantice que se mantendrán las estadísticas desagregadas por sexo, sin distorsionar por ninguna otra variable, ya que ello es conditio sine qua non para medir la opresión de las mujeres y legitimar la acción positiva para corregirla.
  • Basta con que garantice que se mantendrán absolutamente todos los espacios de seguridad exclusivos para mujeres.
  • Basta con que garantice que se mantendrán todos los espacios de intimidad solo para mujeres.
  • Basta con que garantice que se mantendrán, exclusivamente para mujeres, las medidas de acción positiva instauradas para remover la discriminación debida a nuestro sexo, incluidas las cuotas de cualquier naturaleza.
  • Basta con que garantice que ayudas, subvenciones, premios, reconocimientos, etc. destinados a mujeres, se nos otorguen exclusivamente a nosotras.
  • Basta con que garantice que las instituciones (y sus denominaciones) destinadas a las mujeres, seguirán ocupándose en exclusiva de nosotras; y que explicitarán en su denominación ese contenido.
  • Basta con que garantice que, cuando hablemos de perspectiva de género, nos estamos refiriendo a la perspectiva -históricamente omitida- de las mujeres; que cuando nos refiramos al enfoque de género, estamos hablando de la incorporación de la visión de las mujeres a áreas, ámbitos o actividades hasta ese momento exclusiva o mayoritariamente dominadas por un enfoque androcéntrico. Que cuando hablemos de presupuestos con perspectiva de género, nos estamos refiriendo a la contribución de la financiación pública para reducir o erradicar la desigualdad entre hombres y mujeres.
  • Basta con que garantice que cuando utilicemos la expresión violencia de género, nos estamos refiriendo -como siempre- a lo que dice la Ley 1/2004: a la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia.
  • Basta con que garantice que la práctica deportiva y las competiciones de dicha naturaleza se mantendrán por sexo, asegurando el «fair play«, principio básico de la práctica y la competición deportiva. Ya que sin esa garantía, el deporte femenino, que ahora estaba en clara expansión, volvería a la total irrelevancia.
  • Basta con que garantice que se respetará escrupulosamente la orientación sexual de las lesbianas sin que nadie ose decir lo que les tiene que gustar o lo que no, bajo fuertes multas (¿de hasta 150.000 euros?) a quienes eso hagan. O a quienes pretendan realizar actuaciones clínicas o realizar terapias de conversión para modificar su orientación sexual.
  • Basta con que nos asegure que la infancia y la adolescencia no se tocan.
  • Basta con que garantice que cualquier tratamiento hormonal solo podrá instaurarse a partir de una etapa vital que asegure la madurez suficiente, nunca antes de los 16 años y con la garantía de haber descartado previamente otras patologías que puedan ser el origen, o coadyuvar, a la disforia.
  • Basta con que garantice que la atención a la disforia en edades previas a los 16 años, consistirá en ayuda clínica y espera atenta y jamás en tratamientos invasivos y/o irreversibles.
  • Basta con que garantice que los tratamientos denominados «de transición» no sean de experimentales y que, por el contrario, estén avalados por estudios clínicos y científicos longitudinales que dejen constancia de su inocuidad o, si no es así, que sean transparentes en cuanto a su beneficio real esperado, efectos secundarios en función de su frecuencia de aparición,  etc.
  • Basta con que garantice que hasta alcanzar la mayoría de edad, nadie podrá solicitar la mutilación de su cuerpo sano.
  • Basta con que se apliquen sanciones de hasta 150.000 euros a cualquiera que incumpla las condiciones de los 5 apartados anteriores.

En fin, me imagino que mis compañeras feministas tendrán otras cuestiones por el estilo. Pero, como verá, ni quiero objetar la Ley Trans ni estoy en contra de ningún avance al respecto. Con la lógica limitación -que espero comparta- de que la legislación que propone no suponga en caso alguno la minoración o pérdida de derechos de las mujeres o empeore su calidad de vida. Con eso me basta.

De hecho, observará también que ni siquiera reivindico mejoras en la situación de desigualdad que sufrimos las mujeres. Creo que es esa, justamente su responsabilidad, y aún confío en que ponga todo el esfuerzo y los medios para corregir las grandes injusticias debidas a la desigualdad que experimentamos las mujeres por haber nacido con el sexo al que se asigna el género peor parado. Ese que nos inferioriza y del que nace toda la injusticia que padecemos. Le queda apenas un año para ponerlas decididamente en marcha.

Porque mire, antes pensaba que dinamitar la asignación de género a los sexos incluso podría llegar a ayudar a alcanzar uno de los principales objetivos del Feminismo, como sabrá, la abolición del género. Para mi sorpresa, me encuentro, por el contrario, con que el género es tan inmutable e indiscutible que, si algo se equivoca, es la naturaleza y nunca unas normas sociales pensadas para oprimir a las mujeres. Ya ve que hasta qué punto me equivocaba yo también.

En fin, como le decía, bastará pues con las garantías antes mencionadas y alguna otra de menor cuantía para que, no solo no me oponga a ningún derecho LFTBI+ ¡faltaría más!, sino que apoye decididamente la regulación de cuestiones conducentes  a la mejora de la calidad de vida de dicho colectivo y a que se impida su injusta discriminación. Porque esos objetivos los comparto íntegramente. Es más, con toda sinceridad le digo que estaré orgullosa de un país que consiga avanzar en la erradicación de la discriminación del colectivo LGTBI+; como la de cualquier otro colectivo discriminado.

Aunque me permitirá que abogue porque -como mínimo y simultáneamente- se erradique la opresión y la discriminación que afecta a más de la mitad de la ciudadanía de este país, las mujeres. Y si tiene la tentación de apelar a la interseccionalidad y la diversidad, desde ya le hago notar que con esas políticas también conseguirá la mejora de la vida de las mujeres discapacitadas, la de las inmigrantes, la de las otras etnias, la de las del propio movimiento LGTBI+…

En fin, quedo a la espera de su contestación favorable, de la que no dudo, ya que ocupa la cartera de igualdad. Por cierto, ¿ve la importancia de que organismos, instituciones, etc. en principio destinadas a la igualdad entre mujeres y hombres, lo indiquen expresamente? Porque, de lo contrario, como ha pasado, las mujeres ahora solo somos un aspecto -y además minoritario- de las preocupaciones de su Ministerio ¡Nosotras que creíamos que su principal misión era la de desarrollar las políticas de igualdad de derechos entre mujeres y hombres y la de erradicar la violencia machista, aunque solo fuera porque somos más de la mitad de la ciudadanía de este país, y una ciudadanía oprimida! En cambio, observo que les debe preocupar tan poco el tema de la igualdad entre mujeres y hombres, que ni siquiera ha tenido usted hueco para recibir a las feministas y escuchar sus demandas.

Por eso siento molestarla para distraerla de sus, al parecer, más importantes preocupaciones, para aprovechar esta carta y decirle que los asesinatos de mujeres que llevamos en esta legislatura (dos esta semana pasada) revelan con claridad que algo falla cuando la lucha por el derecho más esencial de cualquier persona, su derecho a la vida, si es arrebatado en nombre de la violencia machista, no tiene más respuesta institucional que un tuit, por muy afectuoso que esta sea. Y solo nos falta que avale la «furia trans», que, a poco que se descuide, puede incrementar la violencia contra las mujeres.

Me despido aquí, deseando sinceramente poder apoyar la Ley trans una vez me proporcione las garantías solicitadas. Mientras, reciba un cordial saludo.»                 (Amparo Mañes  , Tribuna Feminista, 02/11/22)

17/12/22

Manifiesto europeo de científicos, médicos y académicos de humanidades para un enfoque objetivo del "cambio de sexo" de los menores en los medios de comunicación: "Como científicos, profesionales de la infancia y académicos, nos oponemos firmemente a la afirmación de que las mujeres y los hombres son meras construcciones sociales o identidades sentidas"

"Présentation du Manifeste européen / Presentación del Manifiesto Europeo

El colectivo franco-belga de profesionales de la infancia (médicos, psicólogos, profesores, académicos) del Observatorio "La Petite Sirène", tomó la iniciativa de publicar un manifiesto en la prensa de varios países europeos para alertar al público en general sobre la necesidad de tener acceso a una información imparcial en los medios de comunicación y en las instituciones públicas sobre la "reasignación de sexo/género" en menores.

Con la creación del Observatorio de Discursos Ideológicos sobre la Infancia y la Adolescencia (www.observatoirepetitesirene.org) y la publicación de La fabrique de l'enfant-transgenre (Caroline Eliacheff, Céline Masson, ed. de l'Observatoire, 2022) y Dysphorie de genre (Jean-Pierre Lebrun, Charles Melman, ed. Eres, 2022), el Observatorio "La Petite Sirène" lleva un año y medio alertando de los posibles excesos de una medicalización demasiado rápida que puede llevar a modificaciones corporales irreversibles, sobre todo en adolescentes con una vulnerabilidad psicológica que debe abordarse mediante un enfoque exploratorio.

Este Manifiesto Europeo está firmado por numerosos intelectuales y científicos de Francia, Bélgica, Alemania, Inglaterra, Suiza, Suecia y Noruega, como Elisabeth Badinter, René Frydman, Arnold Munnich, Ghada Hattem-Gantzer y Didier Sicard, Pierre-André Taguieff en Francia, Diane Drory, Jean-Yves Hayez, Jean-Louis Renchon en Bélgica, Alexander Korte, Uwe Steinhoff, Aglaja Valentina Stirn en Alemania, David Bell, Marcus y Sue Evans en Inglaterra, Bertrand Cramer en Suiza, por citar algunos.

Este Manifiesto puede ser firmado por todos los ciudadanos de Europa que piden la misma precaución respetando los derechos de las personas transexuales." 

 

"Un manifiesto europeo por la objetividad en los medios de comunicación sobre la "disforia de género" infantil

Nosotros, científicos, médicos y académicos de las humanidades y las ciencias sociales, hacemos un llamamiento a los medios de comunicación públicos y privados de Francia, Bélgica, Alemania, Reino Unido, Suiza y otros países europeos para que representen fielmente los estudios serios y los datos científicamente establecidos relativos a la "disforia de género" de los niños en los programas destinados a una gran audiencia. En cuanto a la educación sexual en las escuelas y las plataformas educativas, pedimos que se respete el hecho de que los niños y los adolescentes están inmersos en un proceso de desarrollo dinámico.

En la actualidad, demasiados programas e informes transmiten unívocamente las afirmaciones infundadas de los activistas transafirmativos, a menudo sin ninguna evaluación objetiva. Los niños y adolescentes aparecen en la televisión junto a sus padres para apoyar la afirmación infundada de los beneficios de la reasignación sexual. Esto carece por completo de cualquier dato científico, ya que no hay ninguno que pueda respaldar tales afirmaciones falsas.

Estamos asistiendo a la promulgación de un nuevo vocabulario que ha sido creado específicamente para cumplir la función de vestir la opinión con una espuria credibilidad científica. Esto está causando una considerable confusión a los jóvenes.

A los científicos que podrían tener una perspectiva más crítica no se les da voz o, peor aún, se les repudia sin derecho a réplica.

Estas presiones repetitivas e incuestionables de los programas de televisión y otros medios de comunicación normalizan y trivializan la ideología que afirma que uno puede elegir su género a cualquier edad, en nombre de la "autodeterminación", si no se siente de acuerdo con el llamado "sexo asignado al nacer". Podrían tener un efecto de adoctrinamiento en los jóvenes, constantemente amplificado a través de las redes sociales

La reasignación de sexo se presenta a menudo como una solución milagrosa a los problemas de la adolescencia. Esto ha dado lugar a un aumento del número de jóvenes que se autoidentifican como "trans": el número de solicitudes se ha multiplicado por veinticinco en menos de diez años. Al mismo tiempo, con el pretexto de la tolerancia, se está desarrollando en las escuelas una "educación sexual" desde la escuela primaria, que no tiene en cuenta en absoluto la inmadurez psicológica de los niños, exponiéndolos a contenidos intrusivos y confusos que sirven a esta agenda ideológica.

Se pasa por alto el hecho de que estos jóvenes están a punto de entrar en un proceso de intervención médico-quirúrgica que rara vez se discute adecuadamente, con el fin de que sus verdaderas implicaciones puedan ser evadidas o escondidas detrás de un lenguaje tranquilizador.

La racionalidad y la objetividad científicas están ausentes en estas presentaciones. Las "soluciones" medicalizadas a los problemas de estos jóvenes aumentan rápidamente, mientras que el número de jóvenes que se desvinculan sigue creciendo. Han sufrido graves daños físicos a causa de su "transición", y dan testimonio de la superficialidad con la que han sido tratados por médicos, psiquiatras y otros profesionales de la salud.

Como científicos, profesionales de la salud infantil y académicos, estamos en total desacuerdo con la afirmación de que las mujeres y los hombres son meras construcciones sociales o identidades percibidas.  

No elegimos nuestro sexo. Se nace niña o niño. El sexo se establece al nacer y se registra y cada persona construye una identidad que nunca es fija y que evoluciona con el tiempo, algo que se ignora con demasiada frecuencia. Uno puede cambiar la apariencia de su cuerpo pero nunca su base cromosómica.

Hacemos un llamamiento a los directores de las cadenas de televisión y radio, así como a la prensa escrita, y a otros medios de comunicación para que representen no sólo la diversidad de puntos de vista, sino también el conocimiento real sobre la disforia de género en niños y jóvenes. Los profesionales que apoyan un modelo de atención psicológica que tenga en cuenta la temporalidad psíquica de los niños y adolescentes que sufren no deben ser excluidos ni estar ausentes del debate.

En el interés común de todos, y especialmente de los más jóvenes, pedimos también a las instituciones públicas que garanticen la imparcialidad en la presentación y transmisión de conocimientos sobre un tema tan importante.

En el interés común, y especialmente en el de los más jóvenes, pedimos también a las instituciones públicas que velen por la imparcialidad a la hora de debatir y transmitir conocimientos sobre un tema tan importante."   
      

(MesOpinions, traducción DEEPL)

2/12/22

Pronunciamento de Asociación Galega contra o Maltrato a Menores (AGAMME) sobre certos aspectos da Lei Trans

 "Ante os que consideramos graves acontecementos que se están a producir dende hai meses no marco do debate sobre os contidos da Lei Trans, dende AGAMME emitimos este comunicado.

En primeiro lugar, desexamos amosar noso apoio ás compañeiras pertencentes a diversos partidos e asociacións, universidades e profesións varias que están sufrindo represalias por exercer o lexítimo dereito de expresar libremente a súa opinión, polo simple feito de disentir, de argumentar en contra dalgúns dos puntos clave do texto da chamada Lei Trans. Asistimos a un deterioro continuado e acelerado dos principios democráticos, de tal forma que se chega a normalizar a negación da posibilidade da discusión argumentada como fonte de enriquecemento da política. O mesmo observamos no ámbito académico respecto ao coñecemento científico. Aséntase cada vez con máis intensidade o criterio de “comigo ou contra min”, eliminando a posibilidade de escoitar outras posturas, outros razoamentos. Independentemente de que unhas ou outras teñan a razón, permitir que se hostigue a compañeiras por ter expresado un punto de vista determinado é abrir a porta ao extremismo ultradereitista. Por iso é imperativo deter esta dinámica que está poñendo en serio risco o xa debilitado sistema democrático.

Por outra parte, AGAMME manifestou en repetidas ocasións a súa crítica a algúns aspectos do texto do Proxecto de Lei, que pasamos a resumir a continuación.

Para empezar, y para afastar calquera posibilidade de malentendido, AGAMME maniféstase plenamente respectuosa cos dereitos das persoas transexuais e defendemos o seu dereito a vivir libres de discriminación e violencia, en cumprimento de toda a normativa internacional, estatal e autonómica de Dereitos Humanos.

Unha vez establecido este punto de partida inamovible, ao noso parecer, a que se deu en chamar Lei Trans inclúe no seu articulado algúns contidos que supoñen un risco para a saúde das persoas menores de idade, poñéndoas a mercé dos intereses da industria farmacéutica e dos centros de cirurxía especializados. Pasamos a continuación a describir os nosos principais puntos de disensión co articulado do "Proxecto de Lei para la igualdade real e efectiva das persoas trans e para a garantía dos dereitos das persoas LGTBI":

PRIMEIRO. O concepto “identidade de xénero” como entidade xurídica.

O xénero é unha construción cultural a través da cal se atribúen ás persoas, en función do sexo, unha serie de cualidades conductuais, psicolóxicas, sociais, etc. É de feito a base sobre a que se asentan os postulados patriarcais e machistas que, como sociedade democrática, debemos rexeitar. Admitir que sexa precisamente o xénero o determinante para identificar ao individuo é reforzar un concepto contra o cal o feminismo vén batallando dende as súas orixes.

No ámbito de infancia e adolescencia, deben cumprirse os principios coeducativos, cuxo obxectivo é tirar as barreiras que dificultan o pleno desenvolvemento das persoas menores de idade, máis alá dos estereotipos de xénero. A lei non debe, pois, reforzar un concepto que é causante de discriminación e violencia contra mulleres e nenas.

DEBEN SER RETIRADAS DO TEXTO DA LEI TODAS AS EXPRESIÓNS NAS CALES, DIRECTA OU INDIRECTAMENTE, SE ASENTE O CONCEPTO DE IDENTIDADE DE XÉNERO. NO SEU LUGAR DEBE UTILIZARSE A EXPRESIÓN “IDENTIDADE SEXUAL”.

SEGUNDO. O cambio rexistral do xénero por autodeterminación.

Este é un punto difícil de abordar, dado que é comprensible o desexo de que non sexan necesarios informes médicos e trámites diversos. Non obstante, este cambio na normativa supoñería a eliminación do suxeito xurídico muller –xa que calquera podería selo tan só con declaralo- co cal, toda a loita feminista por lograr igualdade de condicións no ámbito laboral e familiar, para a erradicación da violencia de xénero, a recompilación de datos estatísticos en base ao sexo, o estudo das enfermidades femininas, a promoción do deporte femenino e un longo etcétera, quedaría en auga de borraxe.

Aínda que no plano teórico podemos formular o desexo de que se dilúan as diferenzas por razón de sexo, estas non desaparecen na vida real. A discriminación que sofre a muller segue sendo dramática e a lexislación e as políticas que se foron logrando tras décadas de loita feminista non poden perderse. De feito, seguen sendo insuficientes, debemos seguir promovendo cambios que avancen na eliminación das desigualdades e a violencia. No tocante á infancia e adolescencia, as nenas seguen sendo, con  moito, as principais vítimas de violencia sexual e cada ano as cifras de violencia de xénero en parellas adolescentes son alarmantes.

POLO TANTO, DEBE PERMANECER A NORMATIVA ACTUAL, QUE EXIXE ALGÚNS REQUISITOS E TRÁMITES PARA A CONSECUCIÓN DO CAMBIO REXISTRAL DO SEXO E QUE DITO CAMBIO SE PRODUZA DE FORMA ESTABLE.

TERCEIRO. Tratamentos e intervencións en menores de idade.

Debemos partir de tres presupostos indiscutibles:

En primeiro lugar, non existe evidencia científica sobre os efectos a medio-longo prazo de someter a persoas a tratamentos hormonais dende idades temperás e de por vida.

En segundo, estase esquivando, por ser tema tabú, os efectos que as cirurxías en xenitais e mamas poden ter sobre o pracer sexual e en consecuencia sobre a vida sexual, de forma irreversible.

Por último, a adolescencia caracterízase por ser unha etapa de cambios e de autocoñecemento, non é estática e a súa duración é variable en cada caso.

Por todo isto, pedimos con toda a contundencia posible, que se estableza normativamente:

1.- Que non se someterá a ningunha intervención cirúrxica nin tratamento hormonal a ningunha persoa menor de 16 anos, no marco dun proceso de cambio de sexo.

2.- Que non se someterá a tratamentos hormonais nin intervencións cirúrxicas a ningunha persoa de entre 16 e 18 anos se non é tras unha avaliación médica e psicolóxica que estableza a suficiente madurez e desenvolvemento da persoa así como a conveniencia de ditos tratamentos dende un punto de vista da saúde integral.

Por no estenderse máis neste punto, e dada a total concordancia co seu punto de vista, adherímonos ao manifestado recentemente sobre este tema pola Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria.

CUARTO. Sobre a adopción de medidas contra proxenitores-as que se opoñen á realización de tratamentos.

A Convención dos Dereitos da Infancia (CDN) establece no seu artigo 5 que, salvo que aqueles sexan prexudiciais para o benestar da persoa menor de idade, “Os Estados Partes respectarán as responsabilidades, os dereitos e os deberes dos pais (…)”. Polo tanto, salvo que atenten contra a súa integridade ou dignidade, se recoñecese aos proxenitores e proxenitoras a potestade para tomar as decisións que consideren aconsellables para o benestar dos seus fillos e fillas.

Como temos denunciado noutras ocasións, e segundo avalan informes do Valedor do Pobo de Galicia, por exemplo, o cal consideramos extensible a outros territorios, os equipos psicosociais dependentes dos gobernos autonómicos ou municipais (protección de menores, equipos municipais de servizos sociais, …) carecen de formación específica en materia de infancia. Polo tanto, tendo en conta ademais que este novo campo é un nicho de mercado suculento para a industria farmacéutica, ameazar a proxenitores e proxenitoras coa posibilidade de perdela custodia dos  seus fillos e fillas por opoñerse a que se sometan a tratamentos agresivos, de efectos adversos e quizais irreversibles, ataca os dereitos enunciados na CDN así como a independencia (dentro de duns parámetros de coidados e respecto da liberdade sexual dos seus fillos e fillas) das familias para adoptar libremente as decisións que consideran son as que mellor se axustan ao interese superior do ou da menor de idade.

POLO TANTO, DADO QUE AS CONDUTAS VEXATORIAS, O MALTRATO EMOCIONAL, ETC XA ESTÁN REGULADAS NO CÓDIGO PENAL E EXISTE MARXE DE MANOBRA POR PARTE DAS ADMINISTRACIÓNS PÚBLICAS PARA DESENVOLVER DISTINTOS TIPOS DE INTERVENCIÓN EN BENEFICIO DO BENESTAR INFANTIL, DEPENDENDO DA GRAVIDADE DE CADA CASO, ESTE CONTIDO DEBE DESAPARECER DA LEI.

QUINTO. Sobre todas aquelas medidas contempladas na lei que atentan contra a liberdade de expresión.

O Proxecto de lei contempla todo un aparato disciplinario que se aplicaría contra calquera persoa que disinta do seu articulado. Consideramos esta unha medida anticonstitucional e un perigo para a estabilidade da democracia o feito de que se inclúa nun texto lexislativo. A lei vixente xa contempla medidas contra aquelas persoas que atenten contra a dignidade das persoas, co cal é absolutamente innecesario establecer medidas disciplinarias e debemos entender estas como un intento de blindar a lei  impedir calquera posibilidade de rexeitamento ou crítica da mesma.

ESTE CONTIDO É COMPLETAMENTE INADMISIBLE DADO QUE ATENTA CONTRA O DEREITO CONSTITUCIONAL DE LIBRE EXPRESIÓN.

SEXTO.  Sobre a necesidade e o consenso social.

Como se evidenciou especialmente nas últimas semanas, existe unha clara desconformidade dun sector importante da sociedade sobre a necesidade e a conveniencia desta lei, ou ao menos dalgúns dos seus contidos. Polo tanto, dado  que o poder lexislativo emana do pobo, os poderes públicos deben ser cautos na aprobación de leis sobre as cales existe un debate aberto e non concluído, cunha oposición clara dunha parte da sociedade.

Non existe suficiente coñecemento científico sobre os efectos a largo prazo de aplicar terapias de transición, non é pertinente asentar unha lexislación baseada na suposición. De feito, están empezando a transcender datos aportados por países que aplicaron leis trans con anterioridade e os resultados obtidos e os relatos de persoas que agora están en fase de detransición non son en absoluto tranquilizadores.

SOLICITAMOS, POIS, QUE SE PRORROGUE A SÚA APROBACIÓN, QUE SE ABRA UN PROCESO DE DISCUSIÓN, DE DEBATE RESPECTUOSO E ARGUMENTADO QUE NUNCA SE PRODUCIU PORQUE, DENDE O INICIO DA TRAMITACIÓN, SE CRIMINALIZOU O DISENSO E EVITOUSE TODA POSIBILIDADE DE DIÁLOGO.

FAISE NECESARIO O QUE NON SE PRODUCIU AO INICIO: UN PERÍODO DE REFLEXIÓN, DE ANÁLISE DE INFORMES E ESTUDOS A NIVEL INTERNACIONAL, DE ESCOITAR ÁS ENTIDADES SOCIAIS E PROFESIONAIS, NON SÓ AS AFÍNS, OS TESTEMUÑOS DE TODA A GAMA DE PERSOAS AFECTADAS POR ESTA CUESTIÓN,  ANTES DE DAR O PASO DEFINITIVO QUE PODERÍA CONDUCIRNOS A UNHA SITUACIÓN NORMATIVA POUCO DESEXABLE NOS ASPECTOS QUE VIMOS DE SINALAR.

Xunta Directiva de AGAMME, a 29 de outubro de 2022"      
               (AGAMME, 01/11/22)

22/11/22

‘Ley trans’: Al redefinir legalmente realidades básicas sobre las que se construye la sociedad, estamos ante una ley que afecta a 47 millones de personas de diversas formas... elimina de raíz la consideración del “sexo” como realidad y anula su validez jurídica... los derechos de las personas del colectivo LGTBIQ+ pueden ser defendidos sin dimitir de la realidad ni comulgar con ideologías extravagantes, como la de de que el sexo se determina a voluntad... si yo afirmo que soy mujer, soy mujer. Ya existía el terraplanismo, ahora aparece el sexoplanismo... y menos con un un régimen sancionador que amenaza a educadores, psicólogos y médicos, así como a las familias críticas con ese proceder... los profesionales son obligados a aceptar la autovaloración de la persona. Tergiversando el término, se considera “terapia de conversión” todo procedimiento, incluso solicitado por la persona, que busque la evaluación integral... Pedimos sensatez, tiempo y transparencia. La normalización, el apoyo y los derechos de las personas del colectivo LGTBIQ+ pueden ser defendidos sin dimitir de la realidad ni decretar que 47 millones de españoles estén obligados a comulgar con ideologías irresponsables

 "La ley trans, concebida para amparar los derechos de una minoría, afecta a toda la sociedad. Sustituyendo la realidad biológica e inmutable del sexo por los mandatos culturales asignados a varones y mujeres, convierte estos estereotipos en “identidades” elegibles. Si ser mujer deviene un sentimiento indefinible, las políticas que corrigen esas desigualdades quedan socavadas. “Mujer” y “varón” se vacían de significado. 

Validando una incongruencia metafísica entre lo que alguien “es” y su cuerpo, algunos menores son inducidos a someterse a arriesgados tratamientos farmacológicos y quirúrgicos. Educadores, psicólogos, médicos… deben abdicar de sus conocimientos y deontología. Un régimen sancionador les amenaza, así como a las familias críticas con ese proceder.

Al redefinir legalmente realidades básicas sobre las que se construye la sociedad, estamos ante una ley que afecta a 47 millones de personas de diversas formas:

 1. Jurídicamente, la redefinición del sexo como una elección personal implica la inaplicación de otras leyes. Cualquier persona podrá rectificar su sexo en el Registro Civil solo con la manifestación de tal deseo. Si alguien nacido varón decide ser mujer no podrá ser condenado por un delito de violencia de género cometido tras la rectificación registral; accederá a vestuarios femeninos; ingresará en prisiones de mujeres, aunque sus delitos sean sexuales; participará en competiciones deportivas femeninas.

La ley trans limita la libertad de expresión de quienes se opongan a ella o a sus presupuestos científicos o filosóficos, incluyendo sanciones que no impondrán jueces sino autoridades administrativas. Será el Ministerio de Igualdad el que decidirá lo que constituye una infracción. La carga de la prueba se invierte, y deberá ser el acusado el que demuestre su inocencia.

 2. Estamos ante un ataque al feminismo y su agenda, al alterar el significado de la palabra “mujer”. En la práctica, el objeto de esta ley son las mujeres y no el colectivo LGTBIQ+. Lo que se quiere eliminar de raíz es la consideración del “sexo” como realidad y anular su validez jurídica.

La ley trans se fundamenta en la ideación extravagante de que el sexo se determina a voluntad. En pleno siglo XXI, creencias místicas relativas al “ser” pretenden sustituir datos verificables por autopercepciones subjetivas: si yo afirmo que soy mujer, soy mujer. Ya existía el terraplanismo, ahora aparece el sexoplanismo.

 3. En el ámbito educativo, la ley trans confirma los protocolos autonómicos que introducen el ideario transgenerista en los centros.

Se imponen ideas acientíficas; se pervierte la atención a la diversidad con conceptos ajenos a ella; se tergiversa el significado de la coeducación; y se legaliza la entrada en los centros de entidades privadas para propagar una ideología sin ningún fundamento. Aumentan los casos de estudiantes que se declaran trans después de haber oído en las aulas que el sexo se puede cambiar, que existen más de dos sexos y que ser mujer o varón es una identidad sentimental autodeterminada.

 4. Se impone en la práctica médica y psicológica el modelo afirmativo como la única posibilidad de tratamiento, obligando a los profesionales a aceptar la autovaloración de la persona. El principio de autonomía prevalece sobre el de no maleficencia, ignorando que este malestar encubre a menudo otros malestares. Esto, preocupante en todos los casos, se vuelve gravísimo si hablamos de menores de edad.

 Tergiversando el término, se considera “terapia de conversión” todo procedimiento —incluso solicitado por la persona— que busque la evaluación integral. La valoración de todas las posibilidades, la prudencia y la espera atenta son prácticas sanitarias habituales. Primum non nocere. Sin embargo, la exploración, evaluación y diagnóstico que los clínicos realizan ante otros malestares quedan prohibidos ante los malestares con el sexo y el género, olvidando que los menores tienen derecho a recibir los mejores estándares de atención, que pasan por estudiar el problema y ofrecer la mejor ayuda, incluida la transición farmacoquirúrgica si fuera el caso.

Este proyecto de ley contó con el informe negativo del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), no pasó por el pleno del Consejo de Estado, no ha sido tramitado como la ley orgánica que es, se intenta aprobar mediante un procedimiento de urgencia que prescinde de las opiniones de expertos y no se discutirá en el pleno del Parlamento. Muchos juristas adelantan que caerá en el Tribunal Constitucional. Múltiples asociaciones profesionales y científicas —incluida la Organización Médica Colegial— se han pronunciado en contra. Países de nuestro entorno, que adoptaron leyes similares, empiezan a retroceder.

Un proyecto que subvierte leyes, erosiona libertades y hace saltar alarmas educativas y sanitarias, no puede ser aprobado por la puerta de atrás. Pedimos sensatez, tiempo y transparencia. La normalización, el apoyo y los derechos de las personas del colectivo LGTBIQ+ pueden ser defendidos sin dimitir de la realidad ni decretar que 47 millones de españoles estén obligados a comulgar con ideologías extravagantes e irresponsables."                 

(Amelia Valcárcel es filósofa. Firman también este artículo Mari Cruz Almaraz, endocrinóloga; José María Asencio, juez; Silvia Carrasco, antropóloga; José Errasti, psicólogo; Isabel Esteva, endocrinóloga; Celso Arango, psiquiatra; Laura Freixas, escritora; Alicia Miyares, filósofa; Marino Pérez Álvarez, psicólogo, y Lluís Rabell, traductor-intérprete. El País, 12/09/22)