Mostrando entradas con la etiqueta aa. Matriarcado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aa. Matriarcado. Mostrar todas las entradas

9/9/21

No siempre hemos estado a la gresca con la guerra de sexos. No siempre hubo dominación. Ni siquiera es necesaria esa dominación. Hace mucho, existió otra forma de entender el mundo. Más colaborativa, más coordinada, más pacífica.... así pues: “La lucha del futuro será entre sistemas orientados a la dominación o a la asociación”

 "Riane Eisler (Viena, 1937) es esa profesora a la que recuerdas con cariño. Sonríe todo el rato, hace preguntas, dialoga. Que sea, también, una de las voces más autorizadas en el campo de la antropología y la sociología solo aumenta el disfrute de la conversación, claro...

En 1987 Riane publicó El Cáliz y la Espada, que ha sido traducido recientemente por la editorial Capitán Swing. “El libro más importante desde El origen de las especies de Darwin”, en palabras del antropólogo Ashley Montagu. Ya ven, casi nada. La tesis que Eisler sostiene allí, fundada con evidencias arqueológicas, es atractiva. ¿En resumen? Que no siempre hemos estado a la gresca con la guerra de sexos. 

Que no siempre hubo dominación. Que ni siquiera es necesaria esa dominación. Que, hace mucho, existió otra forma de entender el mundo. Más colaborativa, más coordinada, más pacífica. Ella agrupa todas esas ideas bajo un componente común: el culto a eso que denomina “la Diosa”. Deidad femenina, una y todas. Concepto que Riane desarrolla para mejor comprensión.

Pero eso es después. Como no todos los días tiene uno la posibilidad de conversar con una antropóloga de talla mundial empiezo por algo que me es cercano. La covada, nada menos, esa tradición según la cual el hombre reproducía los dolores del parto tendido junto a la mujer y más tarde era él quien se quedaba cuidando del recién nacido. Ya ven, costumbres raras que tenemos aquí, por el norte. Riane asiente y comienza la charla. Una clase erudita y divertida. Como el libro. No se lo pierdan.

No me resisto a empezar hablando de la covada...

Ah, sí la conozco. Sé vagamente de la institución, y sus orígenes. Cerca de los vascos, ¿no?

Sí, donde yo vivo, en Cantabria, tenemos constancia de ello a través de textos clásicos. 

Una zona más orientada a la asociación, y no al patriarcado o matriarcado. Tendemos a pensar que es una cosa u otra, y no necesariamente. Creo que la covada sobrevivió hasta épocas tardías, un remanente de la cultura anterior. Me encantaría saber más cosas sobre ello.

Hasta el siglo XIX se conserva en algunos sitios.

Sí, hasta los tiempos de Napoleón, creo...

Aquí tenemos una especie de matriarcado histórico del cual nos sentimos muy orgullosos. Es falso, pero aun así nos sentimos muy orgullosos...

¿En qué sentido? Me interesa mucho lo de la covada porque cuando los hombres se involucran más con los bebés está demostrado que su respuesta neuronal cambia. 

Bueno, hay pervivencias similares hasta época muy cercana, que tienen cierto aire. En el Valle de Soba, por ejemplo. La obligatoriedad de no mudarse la ropa durante la semana posterior al parto. Tiene en común ese momento trascendente...

Quizá era algo sagrado, algo que no se quería cambiar. Es una especulación. La existencia de sacerdotisas además de sacerdotes y todo eso en la zona, ¿no? 

Y, en tu opinión, ¿por qué se pierde esa matrilinealidad?

Bueno, creo que se perdió porque las culturas cercanas también cambiaron mucho. Incluso si hablas con algunas personas mayores puede que aún recuerden cómo se produjo ese cambio. Ahora estamos moviéndonos hacia un espacio más tendente a la asociación gracias al feminismo, y llevamos un montón de equipaje mental. De alguna manera los hombres (y algunas mujeres) piensan que las mujeres van a tomar el control, pero no se trata de eso, sino de ser compañeros.

Históricamente podríamos hablar mejor, en estas tierras, de matrilinealidad, y no matriarcado.

Sí, es distinto. Uso esa palabra, matriarcado, porque estoy tratando de explicarme con las categorías que nuestro lenguaje nos da. Ya sabes, sería hacer el juego al patriarcado usar las dos versiones de eliminación, de oposición. Hacer el juego a la derecha. Otras reglas, otros peligros. En cuanto a la matrilinealidad…, hablamos de una transmisión de la propiedad, pero es algo ficticio, porque el padre o marido era quien gestionaba esa propiedad. Seguía siendo parte de la familia. 

Eso que planteas sobre no usar las versiones de la eliminación es una idea potente, aún extraña para nuestra mentalidad de hoy. Normalmente vemos el mundo como un enfrentamiento, siempre a la contra. 

Claro, pero si miras el arte…, el arte no es “contra”..., el arte trata la interconexión. Animales, vegetales, hombres y mujeres. Es una visión diferente del mundo.

Pero hay autores que niegan esto... que defienden un arte, usando sus palabras, “contra”, lejos de la conectividad. Su libro es muy heterodoxo en este sentido.

Bueno, ya sabes, puedes ver por ejemplo las llamadas figuritas de Venus. Embarazadas, grandes pechos, la vulva claramente marcada. No es pornografía, no hay dominio sino una representación de algún tipo de sistema de creencias, un sistema de creencias que es distinto. Creo que para entender la interconexión lo primero que debemos hacer es comprenderla como un sistema de pensamiento, cambiar nuestra conciencia y darnos cuenta de que nuestras únicas alternativas no son dominar o ser dominado. Existe también la asociación. Es un gran salto mental. 

Precisamente sobre lo que menciona en relación a las Venus y su significado... Recientemente hubo en España una polémica con cierta exposición temporal en el Museo de El Prado que buscaba explicar algunas pinturas clásicas desde un nuevo punto de vista. O, mejor aún, recuperar la intención inicial de los artistas. Dicho de otra forma, recalcar que una “Venus” de Velázquez es una figura mitológica con significación detrás, sí, pero también una mujer desnuda, y que se pintaba así precisamente para satisfacer un gusto erótico. ¿Qué piensa sobre esto?

Bueno, hay claras diferencias entre lo erótico y lo pornográfico, claro. Y luego, una cosa es una Venus de Tiziano saliendo de las aguas, y otra las escenas que muestran violaciones, por ejemplo. Creo que estos últimos cuadros recogen imágenes claramente orientadas a la dominación. Las feministas hablan de una mirada masculina. Y sí, estamos tan acostumbradas al macho como norma que es un buen primer paso que estemos examinando de nuevo todos estos asuntos.

Siguiendo con las creencias... en su libro habla sobre la ‘Diosa’, y comenta que es una figura al mismo tiempo monoteísta y politeísta...

Sí, son figuras distintas. Hay diosas serpientes que aparecen en diferentes sitios como icono central, aunque asociadas a otras divinidades. Pero, en cierto sentido, su figura es también monoteísta, porque venera el poder de dar y nutrir la vida. Eso es lo que realmente son las figurillas de Venus. Pero la arqueología decidió, tras abandonar la idea meramente pornográfica, que eran figuritas sin mayor trascendencia. Es una negación de la realidad. Solo si tienes esta visión de dibujo animado sobre el hombre de las cavernas, con sus barbas y su cachiporra... lo interpretas de esa manera.

En el fondo, ese sincretismo monoteísta / politeísta aparece en otros sitios, ¿no? En la propia Biblia, por ejemplo, donde se puede leer sobre dioses y Dios, con minúsculas y mayúsculas...

Es plural, y la gente lo entendía así. La parte menos conocida de la Biblia es muy interesante, y he trabajado mucho sobre ella. Las dos historias de la creación de la Humanidad, por ejemplo. La de Adán y Eva es más tardía que la de los elohim. Muy interesante. Nos falta cambiar nuestra concepción mitológica ahí.

Sí, diferentes tradiciones en un libro de libros como es la Biblia…

Es que es muy sugestivo, y llama mucho la atención. Jeremías, por ejemplo. Allí lees a Jehová regañando, afeando que las mujeres horneen pasteles en honor de la Reina del Cielo. La Reina del Cielo, fíjate. Y ellas responden: ¿por qué habríamos de dejar estos sacrificios? Hay más paz y prosperidad si los hacemos. Está ahí, en la Biblia. Antes no me había percatado de ello, porque no estaba buscándolo. Pero está ahí. No lo veía porque no encajaba.

Claro, la Biblia es tan grande que siempre puedes encontrar cosas inesperadas. Es fascinante, pero...

Pero un poco peligroso, sí. Mira, otro ejemplo... el Cantar de los Cantares. Es totalmente erótico. Todo eso lo toco en El cáliz y la espada.

Vayamos a este libro, entonces. Escribe muchas veces sobre la “Vieja Europa”, tomándola como base para sus teorías. ¿Se pueden trasladar a otros lugares esas conclusiones? Si vamos a Asia, a Oceanía, ¿encontramos movimientos análogos a los descritos aquí?

Sí, claro. Mira el ejemplo del Japón... allí el emperador, para convertirse en ello, debía mantener relaciones sexuales y luego dormir con una sacerdotisa de la Diosa. Lo que no encaja con nuestra visión de la cultura japonesa, ¿no?, muy dominada por los hombres. Entonces... creo que podemos encontrar pistas aquí y allá. Me concentro principalmente en el área alrededor del Mediterráneo, porque es donde se encontraban la mayoría de excavaciones arqueológicas hasta hace poco tiempo. 

En nuestros días aún existen sociedades que se encuentran en el neolítico (estoy siendo deliberadamente simplificador, pero creo que entendemos a lo que me refiero). ¿Se han mantenido allí estas ideas sobre la Diosa?

Bueno, algunos lo hicieron. Mira los minangkabau (un grupo étnico de Indonesia). Aunque fueron conquistados por los musulmanes aún veneran las montañas, todas con nombres femeninos. Y es una cultura matrilineal. Hay más casos. Pero es muy claro que hubo un cambio en cierto momento, y eso aparece perfectamente plasmado en el Arte. Aparecen escenas violentas, con gobernantes (también dioses) que son diez veces más grandes que sus súbditos, gente situada en un espacio inferior. Ya no están todos de pie al mismo nivel y con idéntico tamaño, como ocurría cuando se representaba a la Diosa, sino que algunos tienen los brazos levantados en signo de adoración.

 Si abrimos los ojos podemos ver que el lenguaje es diferente, nos están vendiendo una forma diferente de ver el poder, una forma diferente de ver a las mujeres y a los hombres. Tenemos que ir investigando pistas como Sherlock Holmes, despojarnos de nociones preconcebidas. Volvemos a la Biblia. Las mujeres hacen una cosa maravillosa, que es dar vida. Pero este acto se considera sucio, dado que la mujer que da a luz debe ser purificada más tarde por un sacerdote masculino. Es una locura ¿no? No tiene ningún sentido. Hablamos de traer una vida al mundo. 

Es una visión un poco pesimista, parece. Es como si toda nuestra evolución cultural hubiese sido trenzada para alejarnos de la Diosa y lo que representa. 

Bueno, pero también hay tendencias actuales en otra dirección. Piensa en el movimiento Black Lives Matter, por ejemplo. De hecho, si miro la Historia Moderna mi teoría es que es en períodos de desequilibrio, como el cambio que estamos viviendo desde que se puso en marcha la Revolución Industrial hace 300 años, surgen movimientos sociales progresistas que desafían lo preestablecido, ya sea el derecho divino a reinar, o el derecho divino a que los hombres estén por encima de mujeres y niños, o el derecho divino a que exista una raza superior. Hasta podemos hablar aquí del movimiento ecologista, que desafía nuestra, antaño idealizada, conquista y dominación de la naturaleza. Que no es sostenible, por supuesto. 

Creo que si examinamos lo que está sucediendo hoy, cuando cambiamos muy rápidamente, es una oportunidad ideal para acelerar estos movimientos. El Centro de Estudios de Asociaciones (entidad con base en California, de la cual Riane es presidenta) está promoviendo una campaña para que el asociacionismo se convierta en la corriente principal de nuestros días. Sé que no es fácil porque la gente está atrapada en... En fin, Trump dijo que todo trata sobre la dominación, ¿no?, y si te dominan eres débil. Para él no hay una alternativa de asociación. Pero una de las contribuciones de este libro es mostrar que una configuración social diferente es posible. Con todo, debemos ser holísticos, mirar a mujeres y niños no solo en la llamada esfera pública. 

En mi último libro, publicado por Oxford University Press, cito estudios demostrando que hay personas criadas en la dominación. Y uno de los rasgos que compartían esas personas era un verdadero malestar y disgusto por las mujeres que son más asertivas fuera del rol convencional. Otro estudio, que no aparece en el libro porque no lo descubrí hasta más tarde, trataba sobre cómo criaban esas personas a sus propios hijos. Primaba para ellos la obediencia, el castigo, no tanto el desarrollo humano. Se ponían muy nerviosos cuando sus hijos mostraban conductas independientes.

Es un cambio de paradigma, general.

Lo es. Tenemos un sistema oculto de valores que incluye siempre el dinero como eje central. Piensa en la cárcel... La capacidad económica es un denominador punitivo. Y siempre hay dinero para investigación armamentística. Pero, de alguna manera, no existen suficientes fondos para las personas delicadas, femeninas, que cuidan de la naturaleza. Así que, para mí, la lucha del futuro no será entre derecha e izquierda, religiosa y secular, oriental y occidental, porque las categorías son realmente distracciones. La lucha será entre sistemas orientados a la dominación y a la asociación. Entonces podremos tener una esperanza, sí.

Volvamos al arte prehistórico. Muy cerca de donde estoy ahora se encuentra el Monte Castillo. Allí hay muchas manos fijadas “en negativo” sobre los muros. Manos grandes y manos más pequeñas. Tradicionalmente estas últimas eran consideradas como manos de niño, fueron muy pocos los autores que dijeran, oye, igual es una mano femenina...

Es una falta de reflexión, claro. Ahora ya no se podría dar, porque sabemos que hay diferencias entre los dedos del hombre y de la mujer. Tiende a haberlas, mejor dicho, así que se puede establecer a quién perteneció esa mano. Conocí una vez un profesor universitario que se dio cuenta de esto. “Dios mío, esto son manos de mujer”. Sucede que no escribió el artículo donde plasmaba tal descubrimiento hasta después de abandonar la Academia... Esto es interesante, porque muestra cómo el mundillo académico está aún muy atascado en ideas previas. A eso hay que añadir que tenemos normalmente un enfoque disciplinario (también yo), pero si queremos conectar los puntos debemos observar varias disciplinas. No podemos centrarnos solo en una u otra, hay que descubrir juntos...

Existe una teoría reciente que habla sobre la posibilidad, solo la posibilidad, de que las pinturas de Altamira estuvieran hechas por mujeres. Únicamente eso, la idea... y ya es suficientemente polémica. 

Sí, puede ser el comienzo de algún cambio, y esto es importante. Pero es muy, muy lento. Y a veces arrastras problemas mentales. También yo, claro, todos hemos sido adoctrinados. Pienso en David F. Noble, el historiador de la Ciencia. Escribió un libro titulado A world without women, donde señalaba que la ciencia moderna occidental, que comenzó hace 600 o 700 años, surge en un entorno clerical totalmente masculino. Ahí comienza esta cultura. Esta visión, un reconocimiento como el que hace Noble, tiene solo medio siglo, así que quienes lo sostienen son, aún, tipos marginales. 

Y, con todo, cada vez se pueden leer a más mujeres dentro del campo de los estudios prehistóricos...

Bien, veamos entonces cuántas de estas mujeres pueden liberarse de todo lo que les han enseñado. Esa es la cuestión. Junto con otra: ¿cuántos hombres pueden liberarse de eso mismo? Creo que tienes razón en que, al menos en teoría, los estudios de hoy están más motivados para encontrar pruebas que no solo marginen o ignoren a las mujeres. Pero sigue habiendo vehículos que permiten encajar todo en la vieja visión, claro...

Una última pregunta... publicó El cáliz y la espada en 1987...

Sí, lo escribí en 1986, y con motivo del treinta aniversario añadí un nuevo epílogo...

¿Cree que ha cambiado algo? Desde que apareció el libro...

Yo creo que sí. Lo que comentábamos antes sobre las manos, por ejemplo, es un símbolo de algo que ciertamente ha cambiado. Las evidencias que manejamos hoy en día sobre el hecho de que había diferentes culturas son muy, muy fuertes. En otras palabras, la arqueología muestra que nuestra relación con la guerra tiene cinco o diez mil años de antigüedad, no más, y eso es algo para reflexionar. En fin, Pinker aún no acepta esto, ya sabes, hay personas que simplemente están ancladas en su visión. Él se aferra a su idea de que somos inherentemente belicosos, somos inherentemente malos. Algunos se enganchan a sus viejas enseñanzas. Pero hay cambios..."             (Entrevista a Riane Eisler, Marcos Pereda, CTXT, 26/08/21)

18/5/21

Engels y el comunismo primitivo

 "En noviembre de 2020, las y los socialistas de todo el mundo celebran el bicentenario del nacimiento de Friedrich Engels. Es un error, repetido a menudo, considerar a Engels como un simple divulgador de las ideas de Marx. No solo contribuyó, con Marx en 1844-48, a la formación de una nueva cosmovisión, la filosofía de la praxis o el materialismo histórico, sino que desarrolló un análisis y una argumentación sobre temas que Marx no quería o no podía estudiar. Uno de ellos es el del comunismo primitivo, que no está ausente en Marx, especialmente en sus «Cahiers d’ethnographie» no publicados[01], pero está mucho más desarrollado en el libro de Engels “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado».

A partir de los trabajos del antropólogo estadounidense Lewis H. Morgan sobre la sociedad gentilicia prehistórica, Engels estudiará, con gran interés e incluso entusiasmo, esta forma primitiva de sociedad sin clases, sin propiedad privada y sin Estado. Un pasaje de “El origen de la familia” ilustra esta simpatía: “¡Qué constitución admirable es esta organización gentilicia! Sin soldados, sin gendarmes ni policías, sin nobleza, sin reyes ni gobernadores, sin prefectos ni jueces, sin cárceles (…) Todos son iguales y libres, incluidas las mujeres. (…) Una degradación, como una caída original desde lo alto del candor y la moralidad de la vieja sociedad gentilicia (…) inaugura la nueva sociedad civilizada. »

Este análisis de Engels del comunismo primitivo – otro término para lo que los antropólogos han llamado «sociedad gentilicia» (de «gens», comunidad tribal, clánica o familiar) – tiene varias implicaciones metodológicas importantes para la concepción materialista de la historia:

  1. Deslegitimiza el intento de la ideología burguesa de «naturalizar» la desigualdad social, la propiedad privada y el Estado como características esenciales de todas las sociedades humanas. El comunismo primitivo revela que estas instituciones sociales son productos históricos. No existieron durante los miles de años de prehistoria y podrían dejar de existir en el futuro.

Lo mismo ocurre con el patriarcado. Engels utiliza, siguiendo a Morgan y otros antropólogos de la época (Bachofen), el concepto de «matriarcado» para definir el comunismo primitivo. Es un término cuestionable, que ha causado mucha controversia entre las historiadoras, las antropólogas y / o las teóricas del feminismo hasta el día de hoy. Creo que lo más importante es lo que dice Engels en el pasaje que estamos citando: en estas sociedades primitivas había un alto grado de igualdad entre los hombres y las mujeres. También se trata aquí de desmitificar el patriarcado, autoproclamado como estructura atemporal, común a todas las formaciones sociales.

  1. Rompe con la visión burguesa -pero compartida por gran parte de la izquierda- de la historia como progreso lineal, avance continuo de la «ilustración», de la civilización, de la libertad y / o de las fuerzas productivas. Engels propone, en lugar de esta doctrina conformista, una visión dialéctica del proceso histórico: en muchos sentidos, la civilización representó el progreso, pero en otros, representó una regresión social y moral respecto a lo que era el comunismo primitivo.
  2. Sugiere la existencia, en el curso de la historia humana, de una dialéctica entre pasado y futuro. El comunismo moderno, obviamente, no es un regreso al pasado primitivo, sino que retoma, en una nueva forma, aspectos de esta primera forma de sociedad sin clases: ausencia de propiedad privada, de la dominación del Estado, del poder patriarcal.

Es importante señalar que en El origen de la familia … Engels no se refiere únicamente al pasado prehistórico. Al igual que Morgan, señala que incluso en su época existían todavía comunidades indígenas con este tipo de organización social igualitaria. Este es el caso, por ejemplo, de la Confederación de los Iroqueses, una alianza de naciones indígenas de América del Norte por la que no oculta su admiración: el comunismo primitivo, por tanto, también está presente en el siglo XIX.

Estas ideas de Engels han sido retomadas por algunas y algunos de los mejores pensadores marxistas del siglo XX. Por ejemplo, Rosa Luxemburg, en su libro (póstumo) Introducción a la crítica de la economía política, dedica casi la mitad de su obra al comunismo primitivo. Ella considera la lucha por defender estas formas sociales comunitarias contra la brutal imposición de la propiedad privada capitalista como una de las razones de la resistencia de los pueblos de la periferia al colonialismo. Según Luxemburg, el comunismo primitivo está presente en todos los continentes; en el caso de América Latina, constata la persistencia, hasta el siglo XIX, de lo que llama «comunismo inca».

Sin conocer este libro de Rosa Luxemburgo (no leía alemán), José Carlos Mariategui, fundador del marxismo latinoamericano, utiliza exactamente el mismo término, comunismo inca, para describir las comunidades indígenas (ayllus) en la base de la sociedad inca antes de la colonización hispana. Para él, estas tradiciones comunitarias indígenas se mantuvieron hasta el siglo XX y pueden constituir una de las principales bases sociales -con el proletariado urbano- para el desarrollo del movimiento comunista moderno en los países andinos.

Hoy, en pleno siglo XXI, ante la crisis ecológica que amenaza la vida humana en este planeta, hay que tener en cuenta otro aspecto, mencionado pero poco estudiado por Engels. El «comunismo primitivo» era un modo de vida en armonía auténtica con la naturaleza y, hoy, las comunidades indígenas se caracterizan por un profundo respeto a la Madre Tierra. Por tanto, no es casualidad que estén, de norte a sur del continente americano, a la vanguardia de la resistencia a la destrucción de bosques y al envenenamiento de ríos y tierras por parte de las empresas petroleras multinacionales, las de oleoductos y las exportadoras del sector agroalimentario. 

Berta Cáceres, la líder indígena asesinada en Honduras, es el símbolo de esta lucha tenaz, que en Brasil se traduce en la lucha de las y los nativos para salvar la Amazonía de la destrucción sistemática promovida por las y los reyes del ganado y la soja – con el apoyo abierto del gobierno neofascista y ecocida de Jair Bolsonaro."                   ( Michael Löwy , El Viejo Topo, 25/02/21)

24/3/21

Más de un tercio de quienes cazaban durante la Prehistoria... eran mujeres... después fueron amazonas

 Sobre las amazonas, leer el libro de Carlos Alonso del Real: Realidad y leyenda de las amazonas (Espasa Calpe, 1967)

 «Durante más de siglo y medio, las interpretaciones que se han hecho de los restos arqueológicos han contribuido en gran medida a invisibilizar a las mujeres prehistóricas, sobre todo al reducir su importancia en la economía». 

Es una de las conclusiones a las que llega la investigadora Marylène Patou-Mathis en su libro L’homme préhistorique est aussi une femme –El hombre prehistórico también es una mujer– (Allary Éditions, 2020). Pero, tal y como añade la autora, hay descubrimientos recientes que han virado esa mirada androcéntrica. 

Uno de los últimos lo publicó la revista científica Science Advances a principios del pasado noviembre: el hallazgo de una chica de entre 17 y 19 años enterrada hace unos 9.000 años junto a sus armas y la posterior revisión de un centenar de enterramientos ha llevado a un grupo de arqueólogos a afirmar que más de un tercio de quienes cazaban eran mujeres.

 Si la noticia sorprende es porque “contradice la explicación tradicional y cuestiona la llamada teoría del hombre cazador”, dice Marta Cintas Peña, doctora en Historia y miembro del grupo de investigación Atlas de la Universidad de Sevilla. 

Por eso es relevante: “Para que el público general se dé cuenta de la cantidad de ideas preconcebidas que hay sobre las mujeres en las sociedad prehistóricas”, explica Margarita Sánchez Romero, arqueóloga experta en género y profesora de Prehistoria en la Universidad de Granada. 

Las implicaciones que tiene este descubrimiento en términos de género son, por tanto, fundamentales para enfocar el discurso histórico de una manera más amplia y rigurosa de lo que se viene haciendo hasta ahora. “Afirmaciones como la de que las mujeres no cazaban o no pintaban cuevas no se pueden seguir manteniendo”, señala Sánchez Romero. Sobre todo, por el hecho de “que una actividad tan diversa como la caza –caza mayor, caza menor, uso de arcos, lanzas, trampas, hondas, etc– con un desarrollo tan dilatado en el tiempo –miles de años– y realizada prácticamente en todos los lugares del mundo pueda ser tratada de una forma tan simple”. 

Frente a las escasas evidencias arqueológicas, ambas expertas apelan a la etnografía para desmontar muchas de las afirmaciones que a menudo se hacen sobre los roles de mujeres y hombres en las sociedades. “Por ejemplo, las mujeres de los grupos Chipewyan en Canadá cazan y lo hacen también en otros lugares del mundo en la actualidad. Tampoco es nueva la aparición de armamento para la caza, como puntas de flecha o puntas de lanzas en los ajuares funerarios de las mujeres durante la Prehistoria”, argumenta Sánchez Romero. Pero lo cierto es que, tal y como explica Marta Cintas, “la organización social de las sociedades que habitaron durante lo que conocemos como Paleolítico Superior y Mesolítico a menudo se explica a partir de una división de tareas bastante rígida que distingue dos grupos: los hombres cazadores y las mujeres recolectoras; otorgando, además, un mayor peso a la caza frente a la recolección”.

El porqué de esto último reside, como en tantas otras ocasiones, en esa forma hegemónica de contar el mundo que otorga un mayor valor a aquello que está tradicionalmente vinculado a lo masculino frente a las actividades llevadas a cabo por mujeres. Así, otra de las cuestiones que constata el nuevo hallazgo es lo siguiente: “Nos resulta más llamativo lo que contradice nuestros estándares actuales y nuestras propias asociaciones de género que aquello que simplemente supone una continuidad o una repetición de lo que ya sabíamos”, apunta Cintas. Y añade: “Nada más publicarse el artículo de Science me preguntaron en clase sobre él. Sin embargo, nadie me ha preguntado nunca con el mismo interés acerca de si las mujeres eran las encargadas de la fabricación textil o de las tareas de molienda del grano”. 

Pero ese relato no se ha sostenido por casualidad: la idea de que la caza fue una ocupación eminentemente masculina se vio reforzada durante la segunda mitad del siglo XX con publicaciones como el libro Man The Hunter, resultado de un simposio organizado por los antropólogos Richard Lee e Irven DeVore en 1966. El texto aborda la caza como “fundamental para el ser humano desde el principio de sus tiempos” y su práctica como “el motor principal de lo que nos convirtió en seres humanos”, resume Sánchez Romero. Esa concepción se ha alargado en el tiempo de manera que, como cuenta esta profesora, “es imposible encontrar una recreación en museos, revistas, libros de divulgación o cuentos en la que no sean los hombres quienes estén cazando”.

Tras la nueva evidencia publicada en Science, “pudiera parecer que es la aparición de mujeres cazadoras lo que nos sitúa, por fin, a las mujeres en el discurso histórico”, señala Sánchez Romero. Pero esto es un error. “Las mujeres cazaban en las sociedades de la Prehistoria, o al menos en algunas, y participaban, al igual que niños y niñas, en partidas de caza para grandes animales. Estoy convencida de que manejaban trampas y hordas y de que, como en el caso de la mujer analizada, utilizarían lanzas, arcos y flechas. Pero lo cierto es que las mujeres deberían estar en el discurso histórico por el desarrollo mayoritario, aunque no exclusivo, de otro tipo de trabajos que no se han considerado importantes porque precisamente estaban vinculados a ellas”. 

Cuidar, alimentar, sanar, socializar o mantener los espacios de hábitat son labores imprescindibles en cualquier sociedad. En palabras de Sánchez Romero: “Son las únicas actividades estructurales”. De hecho, según recuerda, “durante la pandemia, el mundo se ha parado para, precisamente, cuidar, curar y procurar el bienestar”. “Lo que queremos –añade– es poner estas tareas en primer plano de la explicación histórica, independientemente de quien las realizara en el pasado”. 

¿Y cómo relacionamos pasado y presente al hablar de roles de género? Para Cintas, “tradicionalmente, las sociedades prehistóricas han sido vistas como un reflejo de nosotros y nosotras mismas en el pasado”. Pero, ¿acaso han existido teorías empíricas que corroboran que la organización social en la Prehistoria responda a los mismos esquemas que la nuestra? Según esta doctora en Historia, lo que ha existido es, más bien, “una pescadilla que se muerde la cola”: “Puesto que en la actualidad la caza se asocia con los hombres y la recolección con las mujeres, en el pasado debió suceder lo mismo, y porque en el pasado eran los hombres quienes cazaban y las mujeres quienes recolectaban, en nuestra sociedad actual es así. El artículo de Science viene a deshacer ese círculo y a cuestionar, con datos arqueológicos –y esto es lo importante–, que el pasado no fue necesariamente así”.                 (Alba Mareca, La Marea, 19/03/21)

1/12/08

El matriarcado chino

"Escribió una sobre los mosuo, una sociedad matriarcal en China. "Son alrededor de 25.000 personas y las mujeres están realmente al mando".

¿Y qué conclusiones sacó? "Que los hombres eran más felices". El libro (El reino de las mujeres, Planeta) tuvo éxito en Argentina." (RICARDO COLER: "Me corre el frío por la espalda al oír hablar de ensaladas". El País, ed. Galicia, Última, 27/11/2008)