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12/1/22

“Los alcaldes de Bilbao fueron extensiones políticas de Franco”... los Ayuntamientos conformados tras 1939 estuvieron férreamente “arbitrados” por el dictador... el Banco de Bilbao y el Banco de Vizcaya fueron capitales en la financiación del franquismo

"1 de julio de 1937. Coliseo Albia. El primer alcalde tras la caída de Bilbao en manos de Francisco Franco, José María de Areilza, pronuncia un discurso en homenaje al glorioso ejército y la cruzada franquista: “Bilbao no se ha rendido sino que ha sido conquistado por el ejército y las milicias (...) ¡Vaya si ha habido vencedores y vencidos! Ha triunfado la España una, grande y libre”. La abarrotada sala aplaude el que pasaría a ser uno de los primeros actos propagandísticos del franquismo en el bocho (sí, con ch). Ese edificio del centro, que ahora alberga el gran casino de la ciudad, se convirtió en un símbolo del espíritu de la España sublevada.

Antonio Pérez Embeita (Bilbao, 1991) ha dedicado su tesis doctoral a investigar el poder local en el franquismo a través del Ayuntamiento de Bilbao. Una investigación, ahora publicada por Sílex Ediciones, donde el autor ahonda en cómo durante cuatro largas décadas la dictadura controló todos los estamentos e instituciones. Centrado en la primera etapa del régimen, el ejercicio de análisis ha sido lento y a veces, como toda mirada al pasado, lleno de obstáculos, según el autor: “Archivos policiales, documentación que se custodia en algunos archivos militares o aquella sujeta a leyes como la de protección de datos o la de secretos oficiales impiden que los profesionales de esta materia o cualquier otra persona puedan acceder a documentación que sería muy importante a la hora de analizar la dictadura franquista (o cualquier otra etapa)”. El libro Las buenas familias de Bilbao pone nombres y apellidos a los clanes familiares que, desde su concepción elitista del poder, encaminaron a la sociedad bilbaína hacia el precipicio de la historia.

Hablas mucho de que el Ayuntamiento franquista tenía como fin implementar a escala local el nuevo Régimen. El municipio debe estar bien gobernado, “como piedra en que se apoya la vida del Estado”. ¿Cómo se utilizó el espacio urbano para ello y qué restos se pueden contemplar en la actualidad?

El uso de las instituciones por parte de la dictadura para implantar el nuevo orden en cada municipio fue clave a la hora de cimentar el sistema que se impuso durante cuatro décadas. En este sentido, el Ayuntamiento es la institución más cercana al ciudadano de a pie, y por tanto tuvo una serie de atribuciones que serían clave en este cometido. Ejemplos de ello serían las políticas memorialistas municipales, la gestión de la reconstrucción tras la guerra, las infraestructuras o la hacienda municipal y la depuración de los empleados, por ejemplo. Hay que entender también el Ayuntamiento como una institución en la que “colocar” a quienes habían apoyado al franquismo desde el primer momento, y en el caso de Bilbao, a quienes lo habían sufragado. Desde un punto de vista ideológico, las políticas de la memoria y la depuración del personal municipal serían los dos ejes principales desde los que se vertebraría la implantación del franquismo, sin olvidarnos de la parte que le tocaba al Ayuntamiento en el ámbito represivo, que ocurría principalmente a través de la policía municipal.

En cuanto a los posos de estas políticas, por suerte han ido desapareciendo durante el periodo posfranquista, ya que las instituciones han retirado plazas, estatuas u otros elementos y se han cambiado los nombres del callejero que tenían una carga simbólica favorable a la dictadura de Franco. El “resto” más importante que probablemente haya quedado es el remanente en la psicología de todas aquellas personas que vivieron durante aquella época, y que por mera costumbre en muchos casos continúan vinculados ciertos lugares al relato que el franquismo impuso.


Por ejemplo, hablas mucho de infraestructuras… Los puentes supusieron el 60% del gasto y la reconstrucción, el 20%. ¿Cómo influyeron los criterios arquitectónicos y urbanísticos del franquismo? El lector puede intuir que estuvieron orientados a la represión y el control. ¿Por qué se crea la institución Viviendas Municipales? “Méritos contraídos al servicio de la patria”, señalas en tu libro. ¿Cuánto de ello queda a día de hoy? 

A la hora de entender las actuaciones en el ámbito de las infraestructuras, hay que precisar que el estado de la ciudad de Bilbao tras la guerra era deplorable en muchos lugares, con la destrucción de todos los puentes que conectaban ambos lados de la ría como ejemplo más claro de ello. El franquismo aprovechó la necesidad de acometer estas obras para enmarcarlas en su programa propagandístico, tal y como demuestra la elección de los nombres de los nuevos puentes de Bilbao, caso del General Mola o el Generalísimo Franco.

En cuanto a Viviendas Municipales, esta institución fue una herramienta tanto de propaganda como de recompensa por los servicios prestados, por decirlo así. Por un lado, el Ayuntamiento formaba parte de la estrategia de dar un barniz social a la dictadura, un régimen que se preocupaba por el pueblo, por la clase trabajadora, poniendo a su disposición viviendas que de otra manera no habrían podido disfrutar. Por otro, aprovechaba para recompensar a quienes lo habían apoyado a través de los criterios que se utilizaban a la hora de seleccionar a los inquilinos de dichas viviendas, con méritos como el haber prestado “servicios a la patria”, es decir, por haber luchado en el bando franquista durante la guerra, por ejemplo.

La población de la ciudad pasó de 183.886 habitantes en 1940 a 217.275, en 1950, y a 282.296, en 1960. ¿Estaba la villa preparada para acoger semejante incremento poblacional? ¿Cómo describirías la situación de chabolismo, salubridad e higiene?

No lo estaba, en absoluto. El problema que tenía el cinturón industrial de Bizkaia, especialmente en el caso de Bilbao, era el de una falta total de infraestructuras que permitieran una integración armoniosa de todas esas personas que habían llegado a la ciudad a trabajar en la industria, principalmente. La falta de viviendas provocó la proliferación del chabolismo, un problema al que no se le dio solución durante décadas y que transformó por completo el paisaje urbano de Bilbao. Además, las personas que se veían obligadas a vivir en esas chabolas adolecían de cualquier tipo de servicios, de agua corriente o luz, lo que aumentaba las condiciones de insalubridad a las que se enfrentaban. Como ejemplos de la importancia de las chabolas en el Bilbao de la época, baste mencionar que en una visita de Franco a Bilbao tuvieron que eliminar las chabolas que copaban el fondo de algunas de las fotografías, o que existe incluso literatura de ficción sobre el tema, como el libro Una chabola en Bilbao, en 1972, de José Luis Martín Vigil.

¿Cómo ha afectado al panorama urbano que hoy vivimos?

En la actualidad, el fenómeno del chabolismo ha desaparecido y las zonas en las que se amontonaban las chabolas han sido urbanizadas, si bien los barrios que antes sufrían este fenómeno continúan hoy siendo algunos de los menos desarrollados de la ciudad en el ámbito de los servicios y las infraestructuras.

Uno de los criterios más relevantes para elegir alcaldía desde las altas esferas franquistas, aunque por obvio no puede dejar de ser señalado, era la fidelidad al dictador. También si se tenía una posición material importante, como es el caso de empresarios o hijos de empresarios. Tras tu tesis y estudio, ¿qué relación existía entre la posibilidad de acceder a una mejor vida y ser un seguidor del régimen?

La relación era muy estrecha, aunque lo matizaría de la siguiente manera: Ser seguidor del régimen no garantizaba el acceso a una vida mejor (si bien el haber adquirido lo que la dictadura consideraba méritos sí tenía su importancia), pero no serlo sí garantizaba problemas a los que esos seguidores no se enfrentaban. Además, había que demostrar esa lealtad a la dictadura, ya fuera mediante la vinculación a uno de los grupos políticos que apoyaron al franquismo, habiendo combatido en la guerra o habiendo sufrido algún tipo de represión en la etapa republicana.

En cualquier caso, la dictadura propició un sistema en el que se compensaba a quienes podían demostrar su lealtad a la misma ya desde la guerra. Así, una parte de los puestos de trabajo de las instituciones franquistas, como los Ayuntamientos, estaban reservados para excombatientes o excautivos y existían méritos como la Medalla de Hierro de la Villa de Bilbao, creada ex profeso para honrar a dichos combatientes y cuya posesión otorgaba un estatus que podía abrir determinadas puertas, creando diferentes clases en base a la fidelidad ideológica.

El alcalde Joaquín Zuazagoitia dejó por escrito en las actas que tú mismo has consultado (día 6 de noviembre de 1942) que los bilbaínos son “más españoles que nadie”. ¿Esto hacía patente una doble identidad nacional? 

El caso de la imbricación de ambas identidades está presente no solo en Zuazagoitia, que tenía más bien una intención de “españolizar” Bilbao, sino también en predecesores suyos como Areilza u Oriol. Hay que entender que para estas personas y quienes compartían su visión, la identidad vasca estaría siempre dentro de la española, supeditada a ésta, por decirlo así. La reivindicación de lo vasco que hacían estos hombres nada tiene que ver con una pulsión nacionalista, y si con una cuestión de tradiciones culturales. Por ello, si bien pudo haber quien no se sentía cómodo con este tema dentro de la dictadura, no fue un punto de fricción, ya que como digo no tenía un carácter político y no se reivindicaba la cultura, y menos aún la lengua, como elementos diferenciadores de lo vasco y lo español.

Al hilo del análisis de las actas, ¿cómo ha sido el proceso de investigación material? ¿Hay trabas burocráticas al acceso a información del franquismo? 

En mi caso particular, solamente he tenido problemas de acceso a algunos documentos relacionados con los procesos electorales locales que se custodian en el Archivo General de la Administración, sito en Alcalá de Henares. No obstante, dependiendo de la temática de estudio, hay, en mi opinión, dos problemas. Primero, existe un vacío documental de información que se ha extraviado o que fue destruida en su momento. Por otro lado, la accesibilidad de cierta documentación es lamentable. Archivos policiales, documentación que se custodia en algunos archivos militares o aquella sujeta a leyes como la de protección de datos o la de secretos oficiales impiden que los profesionales de esta materia o cualquier otra persona puedan acceder a documentación que sería muy importante a la hora de analizar la dictadura franquista (o cualquier otra etapa). Además, hay muchos casos en los que uno puede acceder a la documentación pero no fotografiarla, lo que resulta un impedimento mayor de lo que se podría pensar a la hora de investigar determinadas cuestiones, ya que obliga a invertir un tiempo y un dinero del que muchas veces no se dispone. En definitiva, el acceso a la documentación debería de ser más sencillo y abierto.

¿Cuáles fueron los principales ediles ideólogos de la labor propagandística de la dictadura? ¿Cuáles, en definitiva, por su tipo de actuaciones, lideraron ese apoyo del control social sobre la ciudad como extensiones políticas de Francisco Franco?

En el caso bilbaíno al menos los alcaldes fueron sin duda las “extensiones políticas de Franco” que mencionas en la pregunta. Una de las características definitorias de la dictadura franquista era la jerarquía absoluta, por lo que el alcalde sería un hombre de confianza, generalmente una persona con peso político, a diferencia de algunos ediles que apenas tuvieron recorrido político. En el caso bilbaíno, podríamos destacar las figuras de Areilza o Lequerica, por poner solamente dos ejemplos, que después de su paso por el Ayuntamiento tuvieron cargos de gran importancia en el organigrama franquista. Además de los alcaldes, cabría destacar algunos tenientes de alcalde que por sus atribuciones tuvieron importancia en este ámbito. Básicamente aquellos que presidieron las comisiones de Gobernación y Fomento, y que estaban vinculadas a los conjuntos monumentales o a las Medallas de Hierro de la Villa. Destacaría en este caso la figura de Esteban Calle Iturrino, periodista de profesión, que presidió las comisiones de Gobernación y Gobierno Interior en los primeros Ayuntamientos franquistas de Bilbao.

Cuatro eran las fuerzas políticas predominantes en el Ayuntamiento de Bilbao durante el primer franquismo: Comunión Tradicionalista, Falange, Renovación Española y Movimiento Nacional. ¿Cómo operaba esa correlación de fuerzas? ¿Dónde fueron a parar con la democracia las implantaciones sociales e ideológicas que pudieron hacer?

Franco recibió el apoyo de diferentes corrientes ideológicas de la derecha española, algunas de las cuales tenían modelos poco menos que incompatibles, pero que se unieron ante el enemigo común de la República. Una vez logrado el poder, Franco actuó como un grandilocuente árbitro que repartía el poder a su gusto, por lo que esas corrientes pelearon por su trozo del pastel, básicamente. En el caso de Bilbao, algunas tradiciones políticas, como el carlismo, tenían su arraigo, frente a una Falange sin apenas implantación. Renovación Española, por su parte, apenas tenía apoyos sociales, pero una serie de miembros de la élite socioeconómica vasca formaba parte de ella, lo que hizo que ocupara una posición de privilegio en las instituciones vizcaínas. Las relaciones fueron siempre tensas, aunque solamente entre falangistas y carlistas llegó la sangre al río, con el caso de los Sucesos de Begoña, atentado perpetrado por un falangista contra el general carlista José Enrique Varela y que provocó la remodelación del Ayuntamiento, la marginación del carlismo durante un tiempo en el mismo y la actuación de Franco como ese árbitro antes descrito.

¿Podrías describir el rol de la banca, especialmente del Banco de Bilbao y del Banco de Bizkaia, para con el Ayuntamiento? Expones que 18 miembros de la corporación bilbaína tuvieron una relación directa con estas entidades.

La vinculación entre el poder económico y el político fue muy clara. En el caso de estas entidades bancarias, como mencionas, hasta 18 ediles estuvieron vinculados a sus consejos de administración. Estos bancos fueron capitales en la financiación del franquismo ya en la Guerra Civil, como explica Sánchez Asiaín (La financiación de la Guerra Civil española. Una aproximación histórica, Editorial Planeta, Barcelona, 2012), y continuaron siéndolo tras la victoria franquista, más aún si tenemos en cuenta que la situación económica del Ayuntamiento de Bilbao era crítica, en plena posguerra y tras la pérdida del Concierto Económico. Como ejemplo de ello, ya en 1937, nada más llegar al poder, el Ayuntamiento franquista de Bilbao pidió una línea de crédito de 5 millones y medio de pesetas a diferentes entidades bancarias, incluidas el Banco de Bilbao y el Banco de Vizcaya.

Tu análisis de las corporaciones municipales de Bilbao (1937-1959) señala que fueron los empresarios quienes más elevados puestos ocuparon. Y que, esa burguesía, las “buenas familias” apoyaron el fallido golpe de Estado y lucharon después en la guerra, unas personas que más tarde recibieron su recompensa por la labor prestada. ¿Podrías exponer los ejemplos, a tu parecer más notables, de este hecho? Por otro lado, ¿qué otros estamentos empresariales de las élites tuvieron un rol central?

Vinculada con la anterior pregunta, la relación entre el poder económico y la dictadura fue capital. El propio franquismo ya habla de la necesidad de contar con lo que llama ”fuerzas vivas” de la sociedad, es decir, con las élites socioeconómicas, sin cuyo apoyo tendría muy difícil imponer el control sobre la sociedad. He mencionado antes el ejemplo de Renovación Española, cuyos miembros eran parte de esa élite y que vieron recompensada su posición mediante cargos políticos en el organigrama de la dictadura. El llamado clan de Neguri también es un ejemplo de ello y una parte importante de los apellidos más representativos de la burguesía vasca de la época formó parte de esa élite en la que se apoyó la dictadura, como los propios alcaldes (a excepción de Zuazagoitia, todos pertenecieron o estuvieron relacionados estrechamente con la burguesía de Neguri). Así, familias como Areilza, Oriol, Careaga, Ibarra, Churruca Arellano, Galíndez, Barreiro, Astigarraga, Gaytán de Ayala, Barrón, Lezama Leguizamon o Aguirre Achutegui, por poner algunos ejemplos, formaban parte de esas élites socioeconómicas.

Con la “presunción de culpabilidad” se depuraron todas las instituciones bilbaínas. Entre ellas el Matadero (con más de un 72% de destituciones), que tuvo su importancia simbólica. ¿Qué sentido tenían estas depuraciones indiscriminadas en puestos sin peso político ni capacidad de decisión? ¿Qué significó el Matadero en la victoria franquista?

Lo primero, sobre esta cuestión existe un estudio pormenorizado que analiza y explica todo lo relativo a la depuración del personal del Ayuntamiento, escrito por A. Ipiña Bidaurrazaga (La depuración y represión franquista de las empleadas y empleados del ayuntamiento de Bilbao (1936 - 1976), Ayuntamiento de Bilbao, Bilbao, 2017). Dicho esto, los procesos de depuración fueron moneda común en todas las instituciones, cuyo objetivo era principalmente purgar a aquellas personas contrarias a la dictadura, homogeneizar ideológicamente a los trabajadores públicos y recompensar con esos puestos vacantes a quienes habían hecho méritos para ello, todo con el fin de imponer un férreo control social. Para ello se utilizó esa “presunción de culpabilidad”, que obligaba a todos los trabajadores públicos a demostrar que no merecían ser purgados, poniendo el foco sobre esas personas que se vieron en la obligación de conseguir informes favorables de Falange o de la Iglesia, por ejemplo, para mantener sus puestos de trabajo. Un dato que resulta destacable, en mi opinión, es que de los 936 funcionarios que se contrataron de manera eventual durante el proceso de depuración, 483 eran excombatientes, una muestra del peso de dicha condición en la dictadura y de cómo el régimen premió a esas personas.

La imagen de Franco entregando las llaves a familias del barrio de San Ignacio, barrio construido ad hoc para su propia propaganda, ha quedado en el imaginario colectivo. ¿Opinas que aún pervive ese arraigo de “Franco construyó cosas para la gente”, como dice usted, “benevolente y generoso padre de la Patria”?

No, en absoluto. Ya es difícil de medir el impacto real de esta campaña propagandística en su época, aunque es indudable que habría quién sí relacionara a Franco con la figura del padre benevolente y lo hiciera por este tipo de publicidad. No obstante, la mayoría de la sociedad no tenía precisamente esa imagen, si bien es cierto que caló en cierta medida que el régimen tenía una cara social. Ejemplo de la falta de apoyo social de la dictadura, lo que no implica que hubiera una oposición firme y activa, son los informes que en 1942 y 1947 indican la falta de entusiasmo por la dictadura de la sociedad vasca, incluyendo la descripción de Bizkaia y Gipuzkoa como las dos provincias con menor adhesión al régimen; o el informe de 1953 del Consulado británico en el que se describe cómo los eventos más multitudinarios de la Semana de la Liberación fueron aquellos de carácter no político, como el partido de fútbol del Athletic.

En la actualidad, el apoyo que la dictadura tiene en la sociedad vasca es poco menos que nulo, y aunque siempre quedarán nostálgicos de la misma que blanqueen sus atrocidades no son sino una minoría absoluta, más si cabe en un barrio de carácter obrero como San Ignacio."                   (Ekaitz Cancela , Luis Miguel Barcenilla , El Salto, 9 ene 2022)

30/11/20

Los ricos de Franco son los ricos de hoy... cómo se amasaron las fortunas de las grandes estirpes españolas

 "“Nuestra Cruzada es la única lucha en la que los ricos que fueron a la guerra salieron más ricos”. Esta frase lapidaria, atribuida a Francisco Franco un 21 de agosto del año 1942, resume a la perfección lo que fueron nuestros cuarenta años de oscura dictadura. 

El escritor y periodista Mariano Sánchez Soler ha indagado, en su último ensayo Los ricos de Franco (Rocaeditorial), en el inmenso y lucrativo negocio que para muchas familias supuso el régimen franquista, un sistema de crimen organizado y corrupción generalizada fuertemente arraigado en el Estado que ha perdurado hasta nuestros días.

 El libro, otra joya del género histórico periodístico que nos regala Sánchez Soler, parte de la tesis de que las grandes fortunas amasadas durante el franquismo en los círculos más próximos a la familia del general han seguido manteniendo, también en democracia y hasta llegar a nuestros días, el estatus y el elevado tren de vida del que gozaron durante los 40 años de régimen de terror. 

Hoy los March, los Fierro, Koplowitz, Coca, Banús, Aguirre, Carceller y otros muchos continúan entre las familias más opulentas de España para vergüenza y oprobio de nuestra frágil democracia desmemoriada.

En cuanto soplaron los vientos de la Transición, la mayoría de estos triunfadores del franquismo no dudó en desmarcarse de la dictadura para proseguir con sus negocios. Este libro habla de su auténtica historia, del modo en que amasaron sus fortunas, de la verdad que ocultan en sus biografías oficiales. 

Hoy, muchos de los descendientes de aquellos viejos halcones de El Pardo conservan un papel dirigente en nuestra sociedad. “Desde banqueros y empresarios −Alberto Cortina, Juan Abelló, Jose Meliá…− hasta llegar a políticos de la derecha española −Rodrigo Rato, José María Aznar, Martín Villa− y muchos más”, asegura el autor en la contraportada de su ensayo.

Ahora que toda España está viendo cómo los nietos de Franco se han estado aprovechando del patrimonio nacional, con descaro y sin pudor, y del Pazo de Meirás −sin que ningún Gobierno en cuatro décadas de democracia decidiera tomar cartas en el asunto e iniciar un proceso de expropiación de la mansión gallega que antes perteneció a Emilia Pardo Bazán−, conviene no perder de vista que la corrupción del franquismo no solo fue cosa de la familia del dictador, sino de grandes de España, nobles estirpes, empresarios que medraron a la sombra del poder, oportunistas, aventureros y arribistas de todo pelaje y condición. Prácticamente ningún banco se ha eximido de sentar en su consejo de administración a un exministro de Franco. 

Todos ellos pertenecientes a familias instaladas en la élite del franquismo, todos conformando una clase social franquista dominante entrenada en la autarquía y que ha perdurado en el tiempo. “El régimen del general Franco estuvo al servicio de esta clase social; protegió la iniciativa privada en un momento de extraordinario crecimiento económico, mientras se desencadenaba el éxodo rural y entraban en España las primeras divisas generadas por el turismo, por las remesas de los emigrantes y por el capital extranjero”, asegura el escritor.

Pero por encima de todo, lo que más pone los pelos de punta al lector de Los ricos de Franco es la frialdad con la que, mientras se ejecutaba a los republicanos, se robaba la riqueza de España. “Con su peculiar manera de entender la política, Franco siempre tuvo claro que el bolsillo y la patria iban indefectiblemente unidos; que mientras los asuntos de la cartera marcharan bien, sus seguidores no conspirarían contra su poder personal, cuyo ejercicio vitalicio era, a fin de cuentas, su único objetivo”.

Hoy, gracias a autores como el periodista de investigación alicantino Sánchez Soler (toda una referencia en la etapa de la dictadura), hemos sabido que aquello del franquismo no fue más que una excusa para el expolio a manos llenas de unos cuantos prebostes y amigos del dictador y que bajo los principios generales del Movimiento Nacional, bajo la excusa de la España una, grande y libre y el impostado y sobreactuado amor a la patria de las estirpes fascistas no había más que una lujuria de la corrupción, una corrupción sistémica que se ha perpetuado de generación en generación, una endogámica, rancia y cutre corrupción que es el triste legado que el franquismo dejó al país para la posteridad.

***

Mariano Sánchez Soler (Alicante, 1954) es escritor, periodista y profesor. Doctor por la Universidad de Alicante, es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Ha ejercido el periodismo de investigación desde 1979 y ha desarrollado una intensa labor como escritor con más de veinte libros publicados. Su última novela, Nuestra propia sangre, obtuvo el premio Francisco García Pavón de Narrativa 2009. Experto en temas de Justicia e Interior, estudioso de la Transición española y del franquismo, es autor de Los hijos del 20-N (1993), Descenso a los fascismos (1998), Ricos por la patria (Premio Internacional de Literatura de No Ficción Rodolfo Walsh 2002), Los Franco, S.A. (2003) y Los banqueros de Franco (2005). Desde 2007 se dedica a la investigación histórica, la creación literaria y la docencia. Podría decirse que Sánchez Soler es un periodista que hace buena literatura o quizá un escritor que hace buen periodismo. En cualquier caso, libro a libro, best seller a best seller y con ese estilo trepidante tan suyo que hace que nos bebamos la historia como si fuese un gran reportaje de actualidad, el autor nos está dejando una biblioteca de un valor incalculable. Con sus investigaciones exclusivas, Sánchez Soler recupera una parte de la memoria histórica que permanecía oculta, enterrada, y de paso desenmascara ese otro franquismo de las cloacas que pocas veces aparece en los libros de historia pero que resulta tan increíble y surrealista como aterrador."                    (José Antequera, Diario16, 24/11/20)

23/10/15

Franco y la familia Oriol silenciaron el accidente que costó la vida a decenas de obreros en la mayor tragedia laboral en España


La presa fue el escenario del accidente laboral más grave de la historia de España y la tercera mayor tragedia humana relacionada con la rotura de una presa. Una compuerta provisional (o ataguía) de 14 toneladas que cerraba el túnel de bombeo reventó por la presión del agua embalsada y anegó dicho túnel, de 16 metros de ancho, la central hidroeléctrica subterránea y varias galerías, segando la vida de dos cuadrillas de obreros que trabajaban en su interior. En la imagen, camiones y maquinaria arrastrados por las aguas tras reventar la compuerta el 22 de octubre de 1965.

"Hacia las nueve de la mañana del 22 de octubre de 1965, los niños del poblado obrero de los Saltos de Torrejón El Rubio, en pleno corazón de Monfragüe, apuraban el desayuno antes de ir a la escuela. 

El pueblo había sido levantado por Hidroeléctrica Española (hoy, Iberdrola) para albergar a familias de trabajadores que durante siete años participaron en la construcción de dos presas contiguas: una sobre el río Tajo y otra sobre su afluente el Tiétar, en un paraje del hoy Parque Nacional donde ambos ríos casi se tocan. 

 La colosal infraestructura, en el que llegaron a trabajar hasta 4.000 personas, en su mayoría de otros pueblos de la provincia de Cáceres, tenía una particularidad: el enorme túnel o canal que se construyó para comunicar los dos embalses y bombear agua.

El poblado, ubicado en la orilla izquierda del Tajo, a unos 500 metros de la presa, lo formaban pequeñas viviendas y chozos construidos por los propios obreros, muchos de ellos campesinos para los que el nuevo pantano era una oportunidad contra la emigración. Algunos de los servicios se encontraban en el poblado de la margen derecha, "el de arriba", donde vivían los ingenieros y mandos encargados de la obra. 

Pero todos los niños compartían la misma escuela y a ella se disponían a ir aquella aciaga mañana de octubre cuando un ruido ensordecedor de sirenas y griterío los empujó, a ellos y a sus madres, monte arriba angustiados por la suerte de los padres, maridos e hijos que se encontraban en pleno cambio de turno.

Evacuados por la guardia civil, las asustadas familias sortearon brezos y jarales hasta un otero donde permanecieron hasta la noche. Desde allí pudieron ver con horror cómo el cauce del río, minutos antes seco, arrastraba aguas turbias y enfurecidas con un ruido atronador y cómo en el puente que unía ambas orillas y en algunas laderas los hombres se movían "como pájaros", tal como lo recuerda Maricarmen Flores, entonces una niña.

Lo que no podían imaginar es que ese día y en aquel lugar se estaba produciendo el accidente laboral más grave de la historia de España y la tercera mayor tragedia humana relacionada con la rotura de una presa. Una compuerta provisional (o ataguía) de 14 toneladas que cerraba el túnel de bombeo reventó por la presión del agua embalsada y anegó dicho túnel, de 16 metros de ancho, la central hidroeléctrica subterránea y varias galerías, segando la vida de dos cuadrillas de obreros que trabajaban en su interior. Pero el desastre no acabó ahí: el agua rebosó y arrastró consigo a otro grupo de trabajadores que remataban algunas tareas en el cauce seco del río. 

Y se agravó al verse la compañía obligada a abrir los aliviaderos del embalse para librar de agua los túneles e intentar rescatar a los fallecidos. El paraje quedó como tras un bombardeo, con hierros, escombros y maquinaria arrastrados por el agua. Se reconocieron oficialmente 54 cadáveres y otros 10 de accidentes anteriores, pero aun hoy en día se desconoce su número real, pues algunos desaparecieron aguas abajo.

Obra colosal

El pantano, cuya construcción había comenzado en 1959, estaba prácticamente terminado. De hecho, en aquellos días se había procedido a su llenado para comprobar el funcionamiento de los aliviaderos. 

Todos los testigos coinciden en que los responsables del embalse se excedieron en su llenado (el nivel del agua estaba a apenas 83 centímetros del tope) y de investigaciones oficiales posteriores se desprende que la compuerta de la desgracia no reunía los reglamentarios requisitos de seguridad. Y lo que iba a ser una fiesta, "ver las cascadas de espuma de agua desde los aliviaderos por primera vez", en palabras de una víctima, se convirtió en una gran tragedia que no acabó ese día, pues durante meses se siguieron encontrando cadáveres (el último aparecería a mediados de 1966) y miembros mutilados de los desdichados obreros. 

 Además, fueron los propios compañeros los encargados de rescatar a los supervivientes y cadáveres e incluso del traslado de los ataúdes en camiones que se entregaron precintados a las familias.

Pero otra capa de agua más oscura anegó la tragedia: la de la censura franquista que, en connivencia con la oligarquía representada por la todopoderosa familia Oriol (propietaria de Hidroeléctrica Española, que después construiría la gran presa de Alcántara, y muchos años después daría lugar a Iberdrola) y José María Aguirre Gonzalo (a la sazón, presidente de Agromán, la constructora encargada de las obras hoy integrada en Ferrovial).

 La dictadura de Franco no parecía dispuesta, en pleno boom de construcción de pantanos para producción eléctrica y regadíos, a que el desastre de Monfragüe, se le escapase de las manos como ocurrió en 1959 con el de Ribadelago, donde fallecieron 144 de sus habitantes, que tuvo una gran repercusión mediática nacional e internacional.

Así, los periódicos de la época (Arriba, ABC, Pueblo o Ya) informaron del accidente de forma escueta y casi anecdótica, dando casi más relevancia a la labor paternalista de las autoridades. El Nodo del 1 de noviembre se hizo eco del mismo en menos de un minuto. 

El silencio oficial hizo que ni siquiera en los pueblos de la provincia se haya conocido el suceso hasta hoy. La importante investigación de las documentalistas del Parque Nacional de Monfragüe, Rosa Escobar e Inés García Herrero, Los Saltos de Torrejón: una historia por contar, ha despertado por fin el interés por la tragedia.

Y si la información brilló por su ausencia, de la justicia poco que añadir. Las viudas recibieron apenas 20.000 pesetas y otras 5.000 por huérfano a cambio de renunciar a cualquier reclamación. La instrucción abierta por el juzgado de Navalmoral de la Mata acabó en 1970 con el sobreseimiento del caso en la Audiencia Provincial de Cáceres, pese a las pruebas de negligencia aportadas por los peritos.

 De la investigación de Escobar y Garía Herrero se desprende que más que defectuosa, la ataguía fue mal colocada. Muchos de los supervivientes se conformaron con el contrato fijo o el empleo con los que la eléctrica los Oriol les compensó.

Pese a la tragedia, o como consecuencia de ella, decenas de niños que pasaron su infancia en los Saltos mantienen un foro en internet en el que intercambian sus vivencias y la de aquella triste mañana en que no terminaron su desayuno. Solo reclaman un gesto de justicia póstuma.

 Paquita Martos y Ernesto Ávila son dos de aquellos niños que no han cejado en reivindicar la memoria histórica: "Queremos que se restituya la placa con los nombres de los fallecidos que hasta hace pocos años figuraba en la antigua capilla de los Saltos y que Iberdrola eliminó sin más explicación". De todos, insisten, pues suponen que en ella no figuraban los empleados de Agromán.

El héroe del río y la tumba desconocida

A la tragedia de Monfragüe no le faltó un héroe, que sirvió al Gobierno y la compañía para distraer la atención sobre la inmensa tragedia. "El héroe de Torrejón", así bautizó la prensa de la época con todo merecimiento a José Martín Malmierca, un avezado conductor de grúas natural de Malpartida de Plasencia que se encontraba trabajando en el cauce seco del río en el momento del accidente y salvó con una cesta enganchada a la pluma de su grúa a 25 o 30 compañeros. 

Recibió de Franco la medalla del mérito al trabajo y el ofrecimiento de Hidroeléctrica de trasladarse a trabajar a las oficinas de la central en Madrid, lo que él declinó. Malmierca fue también premiado con una visita a Roma y la revista Alba la pagó una estancia en Marbella.

El envés de esta historia es la del trabajador de Arroyo de la Luz, Agustín Oliva, cuya tumba fue hallada por la familia en 2007 en el cementerio de Toril, una pequeña aldea de Monfragüe. Tras 42 años desaparecido, sus hijas, María Victoria y Felisa, una de sus hijas, descubrió la carta que el juez de Navalmoral de la Mata que instruyó el caso envió en su día al Ayuntamiento de Arroyo de la Luz, informándole de la ubicación de los restos de su padre. La carta fue entregada a su tía, pero la mujer no sabía leer."               (   , El País, Madrid 22 OCT 2015)

1/10/15

El franquismo "fue un régimen absolutamente extorsionador". Franco se quedó con todo el café donado por Brasil... y lo vendió por lo que hoy serían 85,6 millones de euros. Angelito...

"Cuando se cumplen cuarenta años de la muerte de SEJE (Su Excelencia el jefe del Estado), tal y como Franco se hizo llamar, quedan todavía grandes lagunas en la vida y el régimen del dictador. Y no sólo las que ya existían, sino también aquellas creadas a conciencia por su aparato de propaganda o por las lecturas históricas intencionadas que de su figura se han hecho.

 Es por ese motivo que el historiador Ángel Viñas ha abordado los aspectos menos documentados en La otra cara del caudillo. Mitos y realidades en la biografía de Franco (Crítica), un libro que arroja datos y pruebas sobre algunos aspectos si no desconocidos, al menos poco estudiados, entre ellos el uso que hizo el franquismo como régimen de los recursos del Estado para el enriquecimiento personal de su máxima figura.

Franco emuló a Hitler incluso hasta en su forma de hacerse con el dinero de otros. Esa es una de las conclusiones más claras que se extraen de la lectura del ensaño de Ángel Viñas, quien defiende a través de distintos ejemplos hasta qué punto el nazismo fue un modelo inspirador para el diseño de una estructura de poder. 

El franquismo es una apelación al Tercer Reich, es decir, un Führerprinzip a la española. Se trata del principio de caudillaje, del líder supremo omnipotente y omnímodo, que Franco adaptó en función de sus necesidades -y sus capacidades, valga decir-.

Según Viñas, del Tercer Reich Franco copió muchas cosas, entre ellas los métodos de Hitler para administrar los fondos. Y aunque Franco no llegó a lucrarse de los derechos de su imagen en los sellos postales, como lo hizo Hitler, sí incurrió en mecanismos parecidos para levantar una verdadera fortuna basada en el expolio e incluso un cierto raterismo. 

De acuerdo con La otra cara del caudillo. Mitos y realidades en la biografía de Franco, los años de más asombroso enriquecimiento de Franco no fueron los reposados días del segundo franquismo, en la etapa del crecimiento económico al calor de la urbanización, el desarrollo turístico, el paso de una agricultura de subsistencia a otra crecientemente mecanizada –que también, todo sea dicho-, sino justamente en plena cruzada, es decir los años de la guerra y la posguerra.

Para 1940, Francisco Franco tenía un capital propio acumulado de 34 millones de pesetas, unos 388 millones de euros a día de hoy, una cantidad desorbitada si se toma en cuenta que el ingreso medio de un militar de su rango era de 2.000 pesetas. 

Parte de la explicación al tamaño de aquel patrimonio está en la información contable que Viñas ofrece y que demuestra de qué manera muchos de los donativos aportados en metálico para las cuentas de Suscripción Nacional -donde se depositaban cantidades a favor de la causa- pasaban directamente a disposición del general Franco en otras cuentas a su nombre.

Pero no sólo eso, el enriquecimiento ocurrió también a través de transacciones concretas, como la llamada Operación Café, con la que Franco consiguió beneficiarse de la venta de unos 600.000 kilos de granos donados por el Departamento Nacional del Café de Brasil, en 1939. Fue un envío directo del dictador Getulio Vargas. En años de escasez como aquellos, se podía sacar mucho provecho de aquello. Y así fue. 

A través de un entramado de intermediarios –incluidos diplomáticos-, Franco colocó el café en distintos lugares. De la venta obtuvo por 7.536.140,88 pesetas, al cambio de 2010, según Viñas, unos 85,6 millones de euros.

Viñas demuestra también de qué forma Franco recibió un sueldo pagado por Telefónica durante la guerra civil y los años que siguieron."(...) Plantear esta posibilidad estaría más que justificado dado en la nota de relación de cuentas de agosto de 1940 se indica un donativo singularizado de carácter mensual que le pasaba la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE): 10.000 pesetas mensuales, que equivaldrían a unos 114.200 euros de 2010”.

Las finanzas de Franco muestran no sólo una historia contable sino la práctica moral que subyace en ésta. "Es imprescindible demostrar a una nueva generación que lo que nos contaron, y lo que algunos quieres seguir contándonos, no es lo que fue y que aún queda mucha labor por abordar hasta alumbrar lo que realmente hubo detrás de otros presuntos éxitos", asegura Viñas. La represión fue una de las fases oscuras del franquismo, pero quedan muchas más, entre ellas claro, el escandaloso manejo de las arcas.

Un cortijo llamado España…

No sólo las cuentas bancarias aportan un testimonio de aquellos años, también la estructura social. La mejor prueba es que los trabajadores siempre fueron productores, una creación extraída de la doctrina fascista pues supone una organización social sin lugar a las disensiones, ni siquiera la que permite la estructura de clases. Hasta el ascenso social pasaba por el peaje del Estado concentrado en una persona: el Caudillo. Era su dedo índice el que inclinaba la balanza a favor de unos y otros.

Analiza Viñas de qué forma durante el primer franquismo la base social estuvo compuesta por los beneficiarios de la cruzada, aquellos que “amenazados por la República” dieron a Franco su apoyo y que entonces, una vez conseguido el objetivo, podían hacer negocios a sus anchas.

 En esa categoría además entran también aquellos que pudieron lucrarse de las masivas expoliaciones patrimoniales aplicadas a los vencidos u ocupar los puestos de trabajo vacantes en una economía en la que se el sector público era el empleador más importante y supieron lucrarse además la gestión y la utilización de los escasos bienes de producción y consumo en una economía hiperintervenida.

En el segundo franquismo, en la etapa del crecimiento económico, se produjo una cierta movilidad vertical y una remodelación en la composición del patrimonio de los vencedores. A la iglesia, los militares y las familias ya instaladas en el poder, se sumaba una incipiente clase de tecnócratas-

El franquismo, un régimen extorsionador 

Ángel Viñas elabora un durísimo retrato del franquismo, al que definió recientemente en una entrevista como uno de los regímenes “ más corruptos de la historia de España". Aprovecha así en este libro para desmentir los datos aportados por la biografía elaborada por el historiador estadounidense Stanley G. Payne y el periodista español Jesús Palacios, quienes inciden en que entre los muchos defectos del dictador no figuraba nada vinculado a la corrupción. Nada más falso, a juzgar por esta lectura.

En las cuentas de Franco, como en las de Hitler, no metía la nariz absolutamente nadie que no estuviese autorizado, lo cual salta a la vista en la documentación de El franquismo, afirma Viñas, fue una corte de los milagros en la que se robaba lo que se podía, “sobre todo hasta el año 1960", cuando con los Planes de Desarrollo y la llegada al gobierno de los ministros "tecnócratas", la economía deja paulatinamente de estar intervenida y se abandona el sistema de autarquía.

Para Viñas la dictadura de Franco "fue un régimen absolutamente extorsionador", que se aprovechaba de la intervención de la economía, del racionamiento y de la escasez, sobre todo en los años más duros de la posguerra, los que van de 1940 a finales de la década de los 50. (...)"                  (Karina Sainz Borgo, vox Populi, 29/09/2015)

8/9/15

Franco, Ruiz Mateos, Rumasa y el Opus Dei

"La verdadera herencia de José María Ruiz Mateos, en el momento de su muerte, no es la que se disputa su familia más cercana: a algunos otros de sus parientes, lo único que les gustaría es que no les hubiera arruinado con el fiasco de Nueva Rumasa.

Su auténtico legado son las incógnitas que rodean la irresistible ascensión de este hombre que parecía haberse hecho a sí mismo hasta que se supo que era un milagro de San José María Escrivá de Balaguer y del Opus Dei. ¿Cómo y por qué fue creada Rumasa? ¿Por qué se expropió su holding? ¿Por qué fue absuelto de sus cargos y se le permitió quedarse con capital suficiente en la Rumasa exterior para levantar un nuevo grupo empresarial que también resultó un fiasco? Y así hasta su nuevo ingreso en prisión, ya octogenario.

Seguro que el Opus Dei podría responder a algunos de estos interrogantes. La Prelatura Personal, en la posguerra, fomentaba el espíritu de pobreza pero en realidad asentó su poder político y financiero en la España de Franco con una larga relación de ministros tecnócratas que logró consolidar el ora y el labora, lo espiritual y lo material, las páginas de Camino y todo un sistema de obras corporativas, fundaciones y bancos unidos entre sí, a través de los largos tentáculos de veinte mil numerarios.

Ese y no otro fue el origen del imperio de la abeja. El 12 de mayo de 1960 nacía RUMASA con capital de 300.000 pesetas. Tras una primera ampliación de 500.000 pesetas, en 1965 ya poseía un capital social de 100 millones. En cinco años y sin respaldo de la banca tradicional, RUMASA multiplicaría por 300 su capital inicial.

Año tras año, la escalada era impecable: en 1969 llegaba a los 2.000 millones, un nuevo récord. Todo era bonancible y entre planes de desarrollo a porfía, el turismo como industria y suculentos negocios, la Rumasa de 1971 tenía 59 empresas de las cuales 8 son bancos, toda una trama que surge en torno a la bodega jerezana “Zoilo Ruiz Mateos S.A.”, pero que ya se extiende a sus delegaciones de Londres, Nueva York y Génova.

La abeja y el Opus

Supernumerario del Opus desde 1963, Ruiz Mateos podía ser un buen empresario, pero no era Midas. Los planes de estabilización auspiciados por los ministros opusinos terminan favoreciendo a sus pías empresas. Todo queda en casa: “Es en las cosas más materiales de la tierra donde debemos santificarnos”, como diría San Josemaría. Escasos controles financieros a cambio del control de Opus sobre el Instituto Nacional de Industria que es el que pone la pasta, el crédito oficial. Y Ruiz Mateos como una de las principales fachadas de aquel devoto negocio.

¿Qué hubiera sido de él sin el respaldo, en aquellos momentos, de sus correligionarios Luis Valls Taberner, presidente del Banco Popular Español y del ministro de Industria Gregorio López Bravo? Por no hablar del presidente de la Asociación de la Banca Española, Rafael Termes Carrero y el presidente de las cajas de ahorro, Sancho Dronda.

El Banco Meridional, que nació pintorescamente en el pueblo cordobés de Fernán Núñez, el Banco de Sevilla perteneciente a la familia Borrero, o los bancos Siero y Murciano, de la familia Rato, pasaron a manojitos a manos de Rumasa y a precio de saldo. 

Por no hablar del Banco de Albacete, Banco Alicantino de Comercio, Banco de Sevilla, Banco de Córdoba, Banco de Extremadura, Banco de Murcia, Banco del Oeste, Banco del Norte, Banco Industrial del Sur "BANKISUR", Banco de Toledo, Banco Latino, Banco de Huelva, Banco del Noroeste, Banco Condal, Banco Peninsular, Banco General del Comercio y la Industria, Banco Comercial de Cataluña, Banco Atlántico, Banco de Jerez, Bank Iberunion, Banca Masavéu, Exbank, AVA, Eurobank, Banfisa... ¿Todo de la nada, también la división de hostelería, las bodegas (Paternina, Dry Sack, Garvey, Segura Viudas), o grandes almacenes como Galerías Preciados y primeras marcas de la industria del lujo como Loewe?

El emblema de todo el grupo de empresas era una abeja, símbolo de laboriosidad, contenida en una celda. Y, de hecho, la revista interna del grupo se titulaba La colmena. En La prodigiosa aventura del Opus Dei, Jesús Ynfante explica que el contacto entre empresarios opus y políticos se realiza a niveles personales: “José M. Ruiz Mateos, hijo del pequeño bodeguero, supernumerario del Opus Dei y principal animador del grupo RUMASA, se entrevista y recibe instrucciones de Pablo Bofia de Cuadras, uno de los financieros en el seno de la Obra de Dios. 

También los hijos mayores de Navarro Rubio, gobernador del Banco de España, trabajan en empresas de RUMASA y uno de los hermanos Ruiz Mateos es cuñado del director del instituto de Crédito de las Cajas de ahorro, Luis Coronel de Palma. De esta forma el grupo RUMASA tiene asegurada una amplia autonomía manteniendo en pie la ficción y el atractivo de su independencia.”

¿Qué ocurrió para que esa sólida amistad entre el Opus y Ruiz Mateos se truncara? Los amigos a veces traicionan, que diría el santo, que prefería conversar con el Gran Amigo que no traiciona nunca. RUMASA escurría cualquier control financiero del holding, que sin embargo exigía el Fondo de Garantías de Depósitos.

 Así lo hizo poco antes de que el 23 de febrero de 1983, el primer Gobierno del PSOE decidiera proceder a la expropiación del mismo, desde sus bancos a la franquicia de la calle Preciados, pasando por La Almoraima, el mayor latifundio de Europa, en Castellar de la Frontera, un municipio a favor del cual había pleiteado como abogado Felipe González en un litigio con Rumasa.

Se calculaba, en ese momento, que había un descubierto aproximado a 2.000 millones de dólares y que aquel otro 23-F no obedecía a un capricho de Miguel Boyer, por más que un delirante Ruiz Mateos protagonizara escraches en su contra vestido de Supermán o a la entrada de los juzgados: “Que te pego, leches”. 

 Imagen de la agresión de Ruiz Mateos a Miguel Boyer en 1989

 Pasando de puntillas por la nacionalización de Bankia, la de Rumasa fue una de las mayores expropiaciones de la historia de España. Aquel miércoles, el Gobierno socialista dictó la orden de expropiación de los bancos y cerca de 400 empresas del grupo Rumasa. Un portavoz del Gobierno justificó entonces la intervención para “garantizar plenamente los depósitos de los bancos, los puestos de trabajo y los derechos patrimoniales de terceros, que considera gravemente amenazados”.

Mientras el Gobierno hablaba de evitar una grave quiebra multimillonaria, los Ruiz-Mateos hablaban de expolio y del resto de la banca , incluyendo al propio Luis Valls que había apoyado la medida, o Emilio Botín López, padre del futuro presidente del Santander, del mismo nombre. La batalla legal fue larga, incluyendo la fuga de Ruiz Mateos y su detención en Francfort, su huida de la Audiencia con gabardina y peluca o su ingreso en Alcalá Meco, hasta su sorprendente absolución por el Supremo en marzo de 1999.

Durante la fase inicial de prisión preventiva Ruiz Mateos, comenzó a dudar de la fidelidad de sus antiguos amigos del Opus Dei. Se vio solo en el calabozo y entonces caviló que era el único acusado. Un chivo expiatorio. Así que abandonó la discreción de los confesionarios y acudió a los micrófonos. Así, afirmó que tres miembros dirigentes del Opus Dei español, Alejandro Cantero, Juan Francisco Montuenga y Salvador Nacher, no sólo le habían pedido dinero para el Opus en alguna que otra ocasión, sino que le habían facilitado las cuentas donde hacer los depósitos.

En mayo de 1986, la paciencia cristiana de la Obra llegó a su fin y le conminaron a que retirase sus acusaciones, bajo amenaza de expulsión del Opus. Siguió sin guardar silencio y vino a denunciar que el Opus le había traicionado, a pesar de haber desviado a sus arcas cerca de 45 millones de euros.

 O bien directamente a dicha organización o a entidades próximas a la misma como la Universidad de Navarra o el Instituto de Educación e Investigación (IEI), que refrendara en su día su viejo amigo Gregorio López Bravo, que habría fallecido en febrero de 1985 en el controvertido accidente aéreo del monte Oíz, en Bilbao. Aquel año, José María Ruiz-Mateos mandó con uno de sus hijos una carta a Roma, que jamás contestó Alvaro del Portillo, al frente del Opus por aquel entonces.

Luego, vendrían sus dos escaños en el Parlamento Europeo a bordo de una Agrupación Electoral que llevaba su nombre, así como la creación y caída de Nueva Rumasa. Ya, por aquel entonces, había perdido el favor de Dios o de su Obra."             (Juan José téllez, Público, 07/09/2015)

20/11/14

Unión Fenosa nació de la expropiación forzosa de la empresa de un represaliado republicano



"En el archivo del diario ABC hay una fotografía del Valle de los Caídos con una anotación en el reverso, en la que se advierte de la necesidad de borrar el cartel de la constructora Huarte que aparece en la imagen. 

La rúbrica es un perfecto ejemplo para ilustrar cómo las grandes empresas españolas intentan borrar, con la connivencia de los medios de comunicación y los gobiernos de esta democracia, los vestigios de la instrumentalización que hicieron del franquismo para construir su imperio económico. 

Algunas empresas que cotizan en el IBEX 35, como Gas Natural, OHL o Iberdrola, se lucraron con la represión y el modelo autárquico que impuso el dictador y, a día de hoy, siguen sin reparar a las víctimas.

Las empresas obtuvieron beneficios de distintos modos: algunas usaron mano de obra forzada, otras se aprovecharon de la represión de sus competidores por pertenecer al bando republicano y otras,simplemente, se lucraron gracias a la cercanía con Franco cuando el régimen efectuó su inmensa obra pública: el Valle de los Caídos. Además, el franquismo propició unas condiciones laborales muy ventajosas para las empresas, ya que no existía el sindicalismo ni se podían negociar unas condiciones salariales y de trabajo dignas.

Una muestra del funcionamiento de esta red clientelar es la carta enviada a Franco el 25 de mayo de 1970 por Pedro Barrié, dueño de Fuerzas Eléctricas del Noroeste (FENOSA) y del Banco Pastor, para que intercediera ante el Ministerio de Hacienda, que ponía dificultades a su empresa ASTANO (Astilleros y Talleres del Noroeste). 

Barrié se quejaba ante el caudillo de que no se le permitía al Banco Pastor apoyar económicamente a su astillero y planteaba que las únicas opciones que le quedaban era la mediación del dictador ante Hacienda o, en su defecto, la intervención estatal a través del Instituto Nacional de Industria o los astilleros públicos.

 La misiva, a la que ha tenido acceso La Marea, concluye de este modo: “Espero que, como todos los años, si usted me lo permite, pueda visitarlo este verano en el Pazo de Meirás. Recordaremos nuestros muchos años de amistad y podré reiterarle mi inquebrantable lealtad y afecto”.

Según Javier Pueyo, profesor de la Universitat Pompeu Fabra, la clase empresarial española encontró un hábitat idóneo para poder desarrollarse sin la competencia. El periodo más intenso de esta oligarquía monopolística ocurrió en los años 50 cuando, tal y como explica el historiador en su artículo Las relaciones entre las empresas eléctricas y el Estado franquista, “se dieron unas condiciones extremadamente favorables consistentes en la altísima protección exterior, una fuerte intervención estatal, defensa de la industrialización acelerada y una financiación inflacionista”.

 Este tipo de organización económica dotaba de privilegios y favores a los empresarios más afines y cercanos al régimen de Franco. De esta relación de favores surgió una oligarquía con la que se forjaron grandes imperios y empresas de las que beben muchas corporaciones que cotizan hoy en el IBEX 35.

 El artista Luis Quintanilla, en una conferencia en Nueva York en 1938 desde el exilio, explicaba esta simbiosis del siguiente modo: “El fascismo no es ni más ni menos que la burguesía armada contra el proletariado”.

Gas Natural Fenosa

La empresa que mantiene como consejero al expresidente del Gobierno Felipe González nació en el año 2009 de la fusión de Gas Natural y Unión Fenosa. Esta última empresa se creó en el año 1982 como resultado de la unión de otras dos, FENOSA y Unión Eléctrica Madrileña. El dueño de FENOSA, Pedro Barrié, amplió su fortuna ayudado por la cercanía con el dictador y como recompensa tras haber sido uno de los grandes financieros de la Guerra Civil para el bando nacional. 

Como ejemplo de este vínculo sirve la concesión del Condado de Fenosa al empresario por parte del dictador en el año 1955 en agradecimiento por los servicios prestados en general y, en particular, por la cuestación popular que Pedro Barrié hizo para regalarle el Pazo de Meirás, que todavía ocupan los Franco para su asueto canicular.

Barrié, uno de los empresarios del sector eléctrico más importantes de Galicia, forjó su imperio tras el fusilamiento de un diputado republicano. FENOSA nació de la fusión forzosa de Fábrica de Gas y Electricidad, la pequeña empresa de Barrié, y Unión Eléctrica Coruñesa, una empresa que era propiedad de la familia de José Miñones, un parlamentario que fue ejecutado en el año 1937 en el Campo de la Rata, junto a la torre de Hércules, en A Coruña. Gas Natural-Fenosa, al ser contactada por La Marea para conocer si existe o ha existido alguna acción de reparación por estos hechos, ha declarado que la compañía “compró Unión Fenosa hace cinco años y esto es una cuestión pasada de otra empresa”.

Acciona

Jose Manuel Entrecanales, actual presidente ejecutivo de Acciona, debe su cargo y posición a la fortuna que su abuelo José Entrecanales hizo durante el franquismo junto a su socio Manuel Távora. 

La empresa Entrecanales y Távora, integrada hoy en Acciona, fue una de las constructoras de cabecera del régimen, como reconoce en su web corporativa: “En los años de la posguerra, la compañía fue muy activa, consolidando su posición como una de las compañías más innovadoras del país”.

En 1929 se construyó una zona residencial burguesa en Sevilla con motivo de la exposición universal de ese mismo año. El lugar tenía graves problemas de vertidos y, en plena Guerra Civil, el Ayuntamiento de Sevilla encargó a la empresa Entrecanales y Távora la construcción de un canal que llevara los vertidos lejos de los barrios ricos de Heliópolis y La Palmera. 

Para ello se instaló el campo de concentración de El Colector, donde 250 presos republicanos se apiñaban para trabajar en la obra de la constructora Entrecanales y Távora. La Marea ha tratado de conseguir, sin éxito, algún tipo de declaración al respecto sobre las posibles medidas de reparación que la empresa haya tomado con las familias o personas afectadas por estos hechos.

OHL

La compañía de Villar Mir nació de la fusión de otras tres: Obrascón, Huarte y Laín. Una de ellas, Huarte, fue junto a San Román (filial de Agromán), Estudios y Construcciones Molán y Banús, la empresa encargada de construir el Valle de los Caídos usando mano de obra esclava.

 Fue precisamente una fotografía del Valle de los Caídos con el cartel de la empresa constructora Huarte, la que esgrimió Joan Tardà (ERC) en el Congreso en 2011 para pedir que fueran las constructoras del enclave de Cuelgamuros las que pagaran las exhumaciones de las decenas de miles de represaliados que todavía se encuentran enterrados allí. Tardà recordó en su intervención que hubo empresas “que se capitalizaron a partir del trabajo esclavo de los republicanos”.

Es el caso de Nicolás Sánchez Albornoz, preso en el Valle de los Caídos. “Los que estábamos condenados a trabajar allí estábamos alquilados a las empresas que hacían la obra, Huarte y Banús, por 10,50 pesetas al día. A nosotros nos daban 50 céntimos a cada uno. Los patronos tenían obreros a precio de saldo y disciplinados”, explica el propio Sánchez en declaraciones recogidas por Alejandro Torrús en un artículo en Público.

 La empresa de Villar Mir sigue negándose a hacer ningún tipo de declaración sobre este asunto, que empaña la imagen de una de las mayores constructoras del país: “No vamos a contestar ningún tipo de preguntas sobre este tema, Adiós”, fue la respuesta hostil y definitiva del departamento de comunicación de OHL.

ACS

La constructora de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, también se benefició de mano de obra forzosa a través de su filial, ahora integrada, Dragados. En 2003, un artículo de Leslie Crawdford en Financial Times llamado Franco’s Slaves habla de Dragados citando un informe gubernamental de 1952 del programa de Redención de Penas por el Trabajo en el que se define como “un muy importante grupo de construcción que ha hecho uso de mano de obra presa durante los últimos 12 años”.

Una de las obras en las que Dragados usó mano de obra esclava fue en la construcción del pantano de Mediano, en Huesca. Los trabajos tuvieron lugar entre 1952 y 1955. Para ellos, Dragados usó un destacamento de 35 penados que tras las obras fueron enviados a la prisión de Huesca. Los datos al respecto, que constan en la Memoria general de instituciones penitenciarias de 1955, son recogidos por los historiadores Lola Martínez Macías y Fernando Moreno Moreno.

 Otro de los grandes accionistas de ACS es la familia March, con un 18,2% de las participaciones de la empresa dirigida por Florentino Pérez. Juan March fue uno de los mayores impulsores económicos del golpe de Estado de 1936 y financió incluso el viaje del Dragon Rapide que llevó a Franco desde Marruecos a España durante el levantamiento militar. La empresa tampoco ha contestado a las preguntas de La Marea.

Iberdrola

La compañía actual nació de la fusión en 1992 de Hidroeléctrica Española e Iberduero. Esta última se creó a partir de la fusión de Saltos del Duero e Hidroeléctrica ibérica. La gran empresa energética española de la actualidad se forjó gracias al compromiso con Franco de Jose María de Oriol y Urquijo, presidente de Hidroeléctrica Española (Hidrola) desde el año 1941 hasta 1985. El empresario vasco fue alcalde de Bilbao desde 1939 hasta 1941, y jefe provincial de Falange en diferentes periodos.

Jose María de Oriol y Urquijo fue jefe de Falange Española Tradicionalista de 1937 a 1941, e impulsó la formación de la Brigada de Investigación y Vigilancia, que en palabras del propio Oriol al diario Hierro, elaboró en 1938 informes de 80.000 personas en la provincia, para ser usados en la posterior represión, según se recoge en un libro sobre los alcaldes de Bilbao, escrito por Joseba Aguirreazkuenaga [et al.]. 

En la misma obra, haciendo referencia a artículos de prensa, se sostiene que los ministros del sector se tuvieron que resignar a que Franco despachara con el jefe de Hidrola las obras e infraestructuras españolas en contraprestación a la ayuda económica que la familia Oriol y Urquijo dio al dictador para el golpe de Estado. 

La empresa eléctrica pasó de ser meramente testimonial en la España de los años 30 a convertirse en la compañía número 20 en activos netos en 1948, con 580 millones de pesetas; en 1960 ya era la quinta empresa más importante del país, con un activo neto de 11.468 millones de pesetas. Desde Iberdrola han asegurado a La Marea que no pueden valorar las actuaciones personales de los dirigentes en los más de 100 años de historia de la compañía.

La empresa vasca Saltos del Duero (Iberduero), otra de las que dio lugar a Iberdrola, fue la encargada de realizar otras muchas obras en la época autárquica del franquismo. Uno de los ejemplos de la conexión económica y política de la época fue la inauguración del Embalse de Aldeadávila de la Ribera, en Salamanca. 

El 17 de octubre de 1964 se inauguró el pantano con la presencia de Francisco Franco, el dictador de Portugal, António de Oliveira y Salazar, y Pedro de Careaga y Baseabe, presidente de Iberduero. La fotografía del acto refleja la cercanía entre el franquismo y el mundo empresarial, que permitió la creación de grandes imperios económicos a base del sudor y la sangre de muchos represaliados. 

Esos beneficios de la represión a día de hoy cotizan en el IBEX 35 y sus empresas siguen sin proporcionar la reparación que cualquier democracia debería exigir."              ( , La Marea, 20/11/2014)