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28/6/16

El colegio sevillano en el Polígono Sur donde el currículum no es lo más importante

"Cambiar el mundo no es locura ni utopía, sino justicia, le dice un Don Quijote a un Sancho Panza pintados sobre la pared del patio de un colegio. Enfrente, un profesor intenta controlar la clase. Más allá, una profesora insiste en razonar con un par de alumnos que se han peleado y se han encarado con otra profesora. 

Al otro lado, un padre pide insistentemente hablar con la directora. “Maestro, yo no voy a estudiar porque los gitanos no estudian”, argumenta una niña de 4º. “Maestra, mi madre ha empezado a trabajar limpiando casas y mi padre ha dejado de robar”, sostiene un niño de 5º. Es un día cualquiera en el colegio Nuestra Señora de la Paz, el primer centro construido, hace 50 años, en el Polígono Sur, el barrio al que Sevilla sigue dando la espalda.

Aquí el debate no son los deberes, ni la Lomce o si la religión debe estar dentro o fuera de las aulas. Aquí el debate, además de todo eso y antes de todo eso, es si los menores acuden a clase, si llegan aseados, si han desayunado esa mañana. 

“50 años trabajando por las personas y la educación”, reza una pancarta a la entrada del centro, cuya labor acaba de ser reconocida por el Ayuntamiento de Sevilla con una de las medallas de la ciudad. “Por ese orden, primero las personas y luego la educación”, insiste el jefe de estudios, Rafael Maqueda.

 “Aunque tampoco podemos perder de vista la parte curricular, porque si no se llega a unos mínimos estamos excluyendo a esos niños del sistema”, explica la directora, Concha Delgado, mientras entra y sale constantemente para resolver problemas. Son unos 180 alumnos y 20 profesores.

“Le estoy diciendo que este año van siete alumnos del barrio a la selectividad”, le informa el jefe de estudios. “Los conflictos no se pueden prever. De repente, estalla una situación. Y cuando un día te dicen que la niña en la que tienes puesta toda la esperanza para que acabe sus estudios está embarazada, ese día no me preguntes…“, suspira la directora.

 “Nosotros aspiramos a lo mejor para nuestros niños y creemos en ellos para cambiar las cosas, tenemos esperanza y somos unos privilegiados por poder trabajar con ellos”, afirma orgulloso el jefe de estudios. Él y sus cuatro hermanas estudiaron en ese mismo centro, procedentes de Carmona, en los años sesenta. Todos son universitarios. 

“Mi padre ha sido conductor de Tussam [los autobuses urbanos] hasta que se jubiló. Mi madre, ama de casa”, recuerda Rafael, que lleva 44 de sus 48 años en aquella zona.

Según relata, la droga ha ido minando poco a poco un barrio de 145 hectáreas con más de 50.000 habitantes donde hasta hacía poco no entraban los autobuses, ni los taxis, ni el correo, ni el camión de la basura.

 “Vivo aquí y trabajo aquí porque creo que el barrio se puede transformar; creo en ello, si dejara de creer sería un problema”, afirma. Su padre es ahora voluntario en el colegio y lleva el huerto: hay tomates, pimientos, habas…

 “El otro día cogimos las aceitunas del olivo y las aliñamos. Aquí es fundamental enseñarles a sumar, por supuesto, pero tenemos que fomentar principalmente la buena convivencia“, sostiene. En unos días, irán de excursión en tres autocares a la playa de Matalascañas, en Huelva. 

“Ya le hemos dicho a la madre que su hijo no irá”, avisa la directora a una maestra sobre uno de los niños castigados. “Es que tú no sabes lo que ese niño ha vivido en su casa el día anterior”, detalla de vuelta en la entrevista. Un día es un tiro, otro día una redada…

En las paredes hay colgados cuadros de Lorca, Velázquez, Machado, Juan Ramón Jiménez y Miguel Hernández. “El curso anterior trabajamos a Murillo y este a Cervantes, pero el próximo curso vamos a dedicar una unidad didáctica entera al barrio, porque es la única manera de cambiarlo. Lo que ven ahí lo trasladan a la escuela”, repite Rafael. A su clase, sólo una chica ha llevado esa mañana lápiz.

En este contexto, el método de enseñanza tradicional no sirve. “Hemos empezado a soñar, a soñar con el centro que queremos, los profesores, los alumnos y los padres”, afirma el jefe de estudios sobre el modelo denominado comunidad de aprendizaje, que acaban de iniciar. El objetivo es construir el futuro de esos niños con la participación de todos. 

“Necesitamos a las familias. En este modelo, el aprendizaje es entre iguales, nadie es más que nadie; la directora no es más que un padre o una madre. Y el maestro no es más que un alumno. Todos somos iguales y todos tenemos que aportar”, describe. Sí, los gitanos sí estudian, confirmaron varios jóvenes universitarios a los que llamaron desde el colegio para que contaran su experiencia."                (La Marea, 12/06/16

29/7/15

La economía mundial en un gráfico


"Este mapa publicado en HowMuch.net ofrece una perspectiva fascinante sobre la economía mundial. El mapa representa a cada país en relación al tamaño de su producto interno bruto nominal, el tipo del PIB que no se ajusta a la inflación. 

Cuanto mayor es el área, mayor es el tamaño de su economía. Cada área se divide en tres sectores: servicios, industrial y agrícola, para visualizar los sectores que más contribuyen al PIB del país.

Con un PIB de 17,4 billones de dólares, Estados Unidos comprende casi un cuarto de la economía mundial. Utilizando datos de la CIA World Factbook , HowMuch.net determinó que la mayor parte de lo que viene desde el sector de los servicios (79,7% en comparación con un promedio mundial de 63,6%). La agricultura y la industria constituyen porciones por debajo del promedio de la economía mundial (1,12% y 19,1% en comparación con un promedio de 5,9% y 30,5%).

China, por su parte, ha alcanzado un equilibrio entre los sectores de servicios e industriales, con un sector agrícola rezagado. Esta es una características de las economías en desarrollo.

 A medida que las economías se expanden el sector servicios supera con creces a la industria y la agricultura. Cabe esperar que a medida que China continúe creciendo, su industria de servicios se expandirá mucho más que la industria y la agricultura."     (Jaque al neoliberalismo, 26/07/2015)

3/6/13

Existe una relación muy estrecha entre clases sociales, lenguaje y éxito o fracaso escolar

"En la literatura científica y en los estudios de campo sobre la relación entre la competencia lingüística de los alumnos en la lengua vehicular de la enseñanza-aprendizaje y el fracaso o éxito escolar, se utilizan siempre, a veces implícitamente, los resultados de las investigaciones de Bernstein.

 Las traigo a colación, porque nos van a permitir descubrir y comprender lo que ha pasado y está pasando en el sistema educativo catalán, sin necesidad de recurrir a los informes precitados ut supra.

Sin entrar en los detalles de sus investigaciones y en los debates que provocaron, diremos que Bernstein, a partir de su experiencia profesional como profesor, establece una relación muy estrecha entre clases sociales, lenguaje y éxito o fracaso escolar. Esto le lleva a formular la teoría de los dos códigos, que él pone en relación con dos clases sociales diferentes y con los resultados escolares. 

Por un lado, está el código elaborado, que es la lengua utilizada por las clases medias -favorecidas desde el punto de vista económico, social y cultural- y que conduce normalmente o más frecuentemente hacia el éxito escolar. 

Por el otro, está el código restringido, que es la lengua de las clases trabajadoras -desfavorecidas económica, social y culturalmente- y que, más frecuentemente, lleva al fracaso escolar.

Estos resultados escolares diferentes se deben, según Bernstein, al hecho de que los hijos de las clases medias cuando llegan a la escuela se encuentran con una lengua vehicular de enseñanza-aprendizaje que coincide con el código elaborado, adquirido en el privilegiado contexto familiar y social en el que han crecido; por eso, al llegar al centro escolar, se encuentran como pez en el agua y el éxito académico es, entre ellos, más común que el fracaso.

 Sin embargo, los hijos de las clases trabajadoras entran en contacto, cuando llegan a la escuela, con una lengua vehicular (código elaborado), que es muy diferente de la que utilizan en el desfavorecido ambiente familiar y social (código restringido); de ahí que el fracaso escolar sea más frecuente entre ellos.

Si lo que expone Bernstein sucede cuando los hijos de la clase media y de la trabajadora utilizan como lengua vehicular una lengua que coincide con la lengua materna de los alumnos, ¿qué puede ocurrir cuando la lengua vehicular de la escuela (por ejemplo, el catalán) es una lengua distinta de la materna o propia (por ejemplo, el español), como sucede en la mayor parte de los casos del alumnado de Cataluña? 

Lo lógico será que el número de fracasos escolares aumente sustancialmente entre los alumnos que son hijos de las clases trabajadoras y/o tienen -como lengua materna, habitual y propia- una lengua diferente de la utilizada -como lengua vehicular en la escuela- por el profesor o en los libros de texto o material escolar.

 Esta deducción lógica es corroborada por los informes PISA y por los informes evaluativos de la Generalidad o del Ministerio. En efecto, en todos ellos, se cita y se utiliza el nivel económico, social y cultural de la familia y del contexto familiar, entre otros factores, para motivar y justificar los resultados insatisfactorios de los alumnos catalanes evaluados.

Ante estas aportaciones de la sociolingüística, que desmontan las afirmaciones gratuitas o memeces de la casta política catalana y de ciertos pedagogos cuando hablan de los resultados de la enseñanza en Cataluña, sobra cualquier tipo de comentario. Ahora bien, quiero terminar esta cogitación citando la conclusión de un informe de la Fundación Jaume Bofill, que no es sospechosa de ser anticatalanista: 

en Cataluña, ‘el dret a una educació de qualitat per tothom és encara un objectiu pendent d’aconseguir. Excel·lència i equitat continuen sent dos reptes pendents en el nostre sistema educatiu. Catalunya té un dels nivells d’abandonament escolar prematur més elevat de la Unió Europea, i un dels nivells de formació de la població jove més baix’ (Informe-Anuari: L’estat de l’educació a Catalunya 2006-2007, p. 16-17).

Coda: “Je ne demande pas à être approuvé, mais à être examiné et, si l’on me condamne, qu’on m’éclaire”, (Charles Nodier)."         (Manuel I. Cabezas González, lavozdebarcelona.com, 31/05/2013)

15/6/11

La creación de un pequeño número de centros educativos de excelencia públicos en la enseñanza secundaria podría ser un factor decisivo

"La enseñanza en España ofrece un panorama desolador que recuerda al mundo del deporte anterior a 1992. (...)

Este desastre parece no preocupar a nadie en España, y menos que a nadie a las familias con hijos en edad escolar. Consideran que las escuelas de sus hijos son lo suficientemente buenas, siempre y cuando los hijos del vecino no vayan a una escuela mejor.

No hay demanda social en nuestro país para mejorar el sistema educativo, esa es la cruda realidad: la escuela española es el reflejo de la sociedad española. Y viceversa.

La creación de un pequeño número de centros educativos de excelencia públicos en la enseñanza secundaria podría ser un factor decisivo para romper este círculo vicioso. Por tres razones. En primer lugar, porque supondría reproducir un sistema de formación de élites que funciona bien en los países avanzados de nuestro entorno.

Sin élites nobles, heterodoxas e insatisfechas, España seguirá yendo en el vagón de cola del progreso. En segundo lugar, porque para aumentar la calidad media de las escuelas españolas es imprescindible aumentar la dispersión en torno a la media. Es la filosofía de los CAR.

El vértice de la pirámide es lo único que puede orientar a un sistema educativo desnortado. Y ese vértice, en España, no existe: hay que construirlo. Y, en tercer lugar, porque la envidia -pecado favorito ancestral de los españoles- puede acabar siendo el fulcro sobre el que apalancar la demanda social de mejores escuelas.

Si, a pesar de la envidia, consiguieran establecerse centros de excelencia -reto formidable este- la misma envidia se encargaría de presionar para que mejorase la calidad del conjunto del sistema.

Los alumnos de los centros de excelencia deberían aprender, básicamente, a hacerse preguntas y a dudar de las respuestas que obtengan. La gestión de los centros debería ser profesional, al contrario de lo que ocurre ahora con las escuelas públicas, en donde es rotativa entre los profesores del centro, como si fueran comunidades de vecinos.

Los directivos serían responsables de los resultados obtenidos y deberían tener una remuneración adecuada. Dado el escaso acervo español en este tipo de educación, sería muy conveniente contar con el apadrinamiento y el control de algún programa internacional de enseñanza secundaria de prestigio como, por ejemplo, la Organización del Bachillerato Internacional (OBI). Esto garantizaría no solo la inspiración y el control de calidad externo, necesarios ambos, sino también la formación continua del profesorado.

Los centros de excelencia deben ser exclusivos, en el sentido de que solo deben admitir a los mejores, pero no deben ser excluyentes, en el sentido de que nadie debe quedarse fuera por motivos económicos. Esto plantea el problema de cuántos recursos públicos serían necesarios para costear estos centros.

El coste de un estudiante de Secundaria en un programa de la OBI ronda los 15.000 euros anuales. En España este coste es 6.000 euros, con lo que el coste adicional de la excelencia quedaría en 9.000 euros anuales por alumno. Un sistema de 20 centros con 250 alumnos cada uno repartidos en cinco cursos tendría permanentemente a 5.000 estudiantes en las aulas.

El coste anual adicional del sistema sería de 45 millones de euros anuales. Esto equivale al coste de construir cuatro kilómetros de línea de ferrocarril de alta velocidad o a la mitad de lo que cuesta fichar a un Cristiano Ronaldo. ¿Cuáles son las prioridades de España? ¿Un tren que irá semivacío? ¿Ronaldo?" (CÉSAR MOLINAS: La educación de las élites españolas. El País, 14/06/2011, p. 29)

8/4/09

La clase perdedora

"Los alumnos de padres sin estudios tienen 20 veces más riesgo de fracaso - La educación no consigue eliminar las diferencias sociale. (...)

¿Cómo se explica, si no, que los perdedores pertenezcan de forma tan abrumadoramente mayoritaria a las familias de rentas más bajas? (...)

El sistema educativo es una maquinaria de reproducción de las desigualdades socioeconómicas, aunque en el caso de los alumnos particularmente brillantes y trabajadores deje márgenes de maniobra para "la movilidad de clase" y haya acompañado la irrupción de las mujeres, cuyo rendimiento es muy superior. (...)

"La extensión de la escolarización y la evidencia de que, por lo general, los hijos superan el nivel de conocimiento de sus padres contribuye a ocultar que las desigualdades relativas se mantienen más bien constantes para los chicos, aunque hayan disminuido entre las mujeres", opina José Saturnino Martínez. (...)

"El sistema reproduce la estructura social de España. Las familias de rentas altas envían a sus hijos a las escuelas privadas, en su mayoría, regidas por la Iglesia católica, mientras que las familias de rentas medias y bajas los envían a escuelas públicas, donde se concentran los hijos de los inmigrantes. Esta polarización por clase social caracteriza el sistema escolar en España", afirma Viçenc Navarro, economista y politólogo. (...)

Los investigadores han llegado a la conclusión de que la variabilidad observada entre centros educativos en las pruebas de lectura está asociada en un 50% a las características del estudiante, muy particularmente, al estatus socioeconómico de su familia y también al sexo, la edad y la condición o no de inmigrante. Las características del centro influirían en los resultados en un 16%, mientras que la naturaleza competitiva o cooperativa de los métodos didácticos, los medios materiales y el tipo de gestión no superarían el 6%. Descubrir que los elementos determinantes del rendimiento escolar son, en gran medida, ajenos al sistema ha sido una gran sorpresa para muchos teóricos que fían todas las soluciones a las reformas políticas o al incremento de la financiación. (...)

"Los centros privados pueden conseguir un mejor clima escolar por la vía de concentrar alumnos de características parecidas, pero el rendimiento académico de los adolescentes de los centros públicos sería, incluso, superior si se descontaran los factores socioeconómicos", sostienen Calero y Escardíbul. Así, la supuesta "calidad" educativa de esos centros no sería otra cosa que la "calidad" cultural y económica de los padres que llevan a sus hijos a esos colegios. (...)

Jorge Calero y otros estudiosos ponen el acento en lo que denominan el "efecto suelo", según el cual, el temor a perder posición social y la preocupación por la formación aumentan a medida en que se asciende de clase. Por lo mismo, y a la inversa, las familias de rentas más pobres tendrían menos inquietudes de esa naturaleza por la imposibilidad misma de descender en la escala social. Según esta teoría, la actitud de los padres ante la educación estaría, pues, condicionada por el análisis coste-beneficio. Las familias de menores rentas tienen mucho más en cuenta los ingresos que se dejan de percibir por aplazar la entrada en el mercado de trabajo. (...)

Los centros privados tienden a seleccionar a sus alumnos-usuarios y a blindarse contra los estudiantes problemáticos. De alguna manera, la particularidad de su oferta descansa, precisamente, en su capacidad de seleccionar a sus estudiantes. (...)

Remover las desigualdades sociales requiere que la educación sea lo más independiente posible de las condiciones socioeconómicas de los alumnos. "Habría que invertir justamente la situación actual para que la igualdad formal de oportunidades se convierta en igualdad real de oportunidades. Hay que impedir que las desigualdades de origen colonicen el sistema", subraya Jorge Calero. (...)

Pero el obstáculo mayor que lastra el objetivo de la igualdad de oportunidades es el bajo nivel educativo de los padres. (...)

Los déficits académicos de los alumnos son, en buena medida, fruto de las carencias culturales de la propia sociedad. Tenemos la paradoja de que el fracaso y la repetición de curso son moneda corriente, incluso en comunidades como La Rioja o Castilla y León que, por sí mismas, podrían disputar a Finlandia y a Corea del Sur los primeros puestos de la excelencia en el Informe PISA. La tardía expansión de nuestro sistema académico hace que los escolares paguen hoy el retraso acumulado a lo largo de décadas." (El País, ed. Galicia, 07/04/2009, p. 26/7)