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12/5/09

Individualismo

"La gran falsificación del integrismo liberal fue enclaustrar al individuo en el augusto recinto de sus solos intereses propios, confinarlo en el universo de sus insignificancias, en el cálculo de tendero, de los logros y las pequeñeces de su estricta vida personal.

Esta regresión era además totalmente incompatible con la apertura al mundo, a lo otro y a los otros que caracterizó la modernidad y su principal banderín de enganche: el individuo y su producto, el individualismo, con su reivindicación del descubrimiento, la conquista, el progreso. Por el contrario, el individuo del integrismo liberal, miedoso y acurrucado, huido del mundo y refugiado en el último sótano de su vida particular, tenía, como único posible ámbito de ejercicio la libertad, pero obviamente confinada a su esfera personal. De aquí que la intimidad fuese el objeto privilegiado, que se vive bajo el signo de la autonomía absoluta. La privacidad nos salva y nos protege de la agresión de lo de todos, de la contaminación de lo común; la intimidad es la última trinchera de nuestro ser más auténtico, nos dicen, y el ejercicio de la libertad es la prueba de fuego de ambos. Con lo que la libertad conjugada en lo personal y privado se constituye en el referente máximo del cumplimiento individual.

El análisis de las grandes categorías que nos ofrece el compendio de Birnbaum y Leca, y más concretamente el estudio de la interacción entre los diferentes individualismos que distingue -metodológico, sociológico, ético, descriptivo, explicativo, legitimador, institucional, etcétera- nos confirma en esta lectura. La única posibilidad de superar "el cada uno para sí" que todos comparten, es la de insistir en un incondicionado desarrollo total de ese "para sí" que lo ensanche y profundice, es la de confiar a la libertad la realización de su intimidad más originaria, de lo solamente mío, sin intermediarios ni adulteraciones. Búsqueda patética en tantos casos y en tantos ámbitos." (JOSÉ VIDAL-BENEYTO: Intimidad de masa y regresión europea.El País, ed. Galicia, Opinión, 11/05/2009, p. 29)

13/4/09

Nos cuentan historias... porque lo manda el jefe

"No se trata, por tanto, de excluir a lo ideológico de la esfera pública, sino tan sólo de sustituir las referencias relativas al combate político por la tesis del apaciguamiento político y de la eficacia económica, la llamada ideología tecnocrática, que se convierte durante 40 años en la única oferta ideológica capaz de imponerse.

Esta situación no podía escapar a la sagacidad de la sociología crítica, y así, en 1976, en el número 7 de la revista Actes de la Recherche en Sciences Sociales, vehículo del que se servía el entonces joven grupo de Pierre Bourdieu para dar a conocer sus trabajos, aparece, con el título de La producción de la ideología dominante, un largo artículo de más de 70 páginas, obra del grupo en su conjunto, pero cuyos dos principales autores fueron el mismo Bourdieu y su más próximo colaborador, Luc Boltanski. El texto y los numerosos materiales que lo componen son una carga en profundidad contra el orden establecido y una impugnación frontal y, en buena medida, provocativa contra los usos y los modos de las ciencias sociales en la Universidad y más ampliamente en la academia.

Frente a la interpretación convencional que retoma el fin de las ideologías y en la que sus contenidos desaparecen/se cancelan por cansancio o por indiferencia, lo que sucede hoy es que los marcos conceptuales que les son propios y que rigen sus conductas y acciones ya no tienen ninguna razón de ser, porque las decisiones que se toman, no dependen en modo alguno de sus estructuras ideatorias, sino de un conjunto de micromedidas, de dispositivos menores, de prácticas de detalle, que no responden a ningún imperativo global dictado desde arriba, sino a una incitación particular y difusa, movilizada sólo por las exigencias de funcionamiento cotidiano del sistema. Este hermetismo al universo de las ideas, esta inaccesibilidad al ejercicio de pensar, hacen que las concepciones del mundo sean ininteligibles, que simplemente no quepan, lo que convierte en radicalmente impracticable, además de inútil, toda ideología.

Ahora bien, los individuos y los colectivos no pueden vivir sin dotarse de motivos y de razones sobre lo que hacen y por qué y para qué lo hacen, por lo que, carentes de cualquier marco inspirado en las grandes explicaciones discursivas, tienen que recurrir a su historia privada, al patrimonio de anécdotas y de experiencias que dan sentido a su experiencia personal, a la trama de sus vidas, con sus triunfos y sus fracasos, sus tristezas y sus alegrías.

Desde esta consideración podemos entender mejor el éxito del story telling, la necesidad de los humanos, sobre todo cuando falta la racionalidad del pensamiento, de contarnos, de que nos cuenten historias. Así se explica mejor el absoluto primado de lo literario, la vigencia de lo narrativo en la sociedad actual y la dramática miseria del pensamiento. (...)

Todo ello presidido por el economicismo empresarial, enseñado en las business schools, con su invocación constante a la racionalización de los medios, a la eficacia, a la innovación, pero sobre todo a la productividad, a la excelencia, al siempre más y mejor. Frente a la doctrina de la igualdad,

Este sálvese quien pueda provoca una permanente multiplicidad de microseísmos sociales, que maximizan las diferencias y las distancias entre unos y otros y producen un unánime antagonismo de todos contra todos. Sin principios ni valores comunes, la irreparable fragmentación resultante no tiene más tratamiento colectivo que el autoritarismo coactivo ni más práctica individual que la trampa y la marrullería. Para qué pensar si mandamos y engañamos. Lo que hace de nuestra vida colectiva un paisaje amenazado y tedioso en el que el hastío de lo público es incapaz de salir de su ensimismamiento poltrón y aprovechado y la mitificación de nuestros pequeños egos nos confina en la insignificancia de nuestras mismidades." (El País, ed. Galicia, Opinión, 10/04/2009, p. 27)

11/9/08

El fin del capitalismo, después de el del comunismo

"(...) esa característica sistémica de la corrupción debe su efectividad a su inscripción en un marco geoeconómico y geopolítico que la soporta y la legitima. Ese marco, como quedó apuntado entonces, es el de la mundialización liberal capitalista, asentada en la dominación política y económica de la potencia norteamericana, bajo la batuta institucional del FMI, del Banco Mundial y de los Departamentos de Estado y del Tesoro de EE UU, que la dotan de una extraordinaria presencia expansiva.

Pero esa dominación ha empezado a hacer agua por muchas partes, con un capitalismo financiero desnortado y enloquecido, que entre el furor por la especulación, el hiperconsumismo incontrolable y una inflación que no cesa no sabe a qué carta quedarse, sin que los avatares del subprime, la crisis que ha desencadenado y los contradictorios remedios que se le han aplicado -inyecciones masivas de liquidez y nacionalizaciones- apunten a solución alguna capaz de impedir el naufragio. Este capitalismo inicuo y depredador con la ignominia de sus repugnantes escándalos empresariales, el aumento de su precariedad laboral y la salvaje agravación de las desigualdades entre los pocos muy ricos y todos los demás nada tiene que ver con el capitalismo de los padres fundadores. (...)

irresponsable despilfarro consumista en que se ha convertido el régimen capitalista, en el que el gasto en publicidad en EE UU es superior al del presupuesto de toda la enseñanza superior. Por lo demás, la depredación de recursos es tal que, según el Worldwatch Institute, el consumo de bienes y servicios de la humanidad en los 40 años que van de 1950 a 1990 es superior al de todas las generaciones precedentes. A lo que se agrega que el objetivo principal del sistema no es ya el de producir bienes para satisfacer necesidades sino sólo producir beneficios, ganar dinero. (...)

Las denuncias de las prácticas criminales mafiosas, tal como hacen la novela y el filme Gomorra con la presentación de las actividades de la Camorra, por aleccionadoras que sean, no acabarán con la corrupción capitalista que se ha convertido en trama sustantiva de nuestras sociedades. Pues si el estalinismo corrompió y acabó con las esperanzas del comunismo, la radicalización individualista y la insaciable y compulsiva avidez de riqueza y disfrute han corrompido el capitalismo originario. La épica del enriquecimiento a cualquier precio no deja espacio indemne y muestra su imperio en las formas más espontáneamente agresivas de la cultura popular del mundo juvenil que en su música rapera nos conmina a get rich or die trying. Ese grito de "enriqueceos o morid en el intento" es la expresión más cabal de la corrupción actual del sistema capitalista." (JOSÉ VIDAL-BENEYTO: Corruptos y gloriosos / 2. El País, Internacional, 06/09/2008, p. 8)

26/5/08

Renta de Ciudadanía, el futuro del socialismo

“…en particular J.M. Ferry, quien ha propuesto una asignación dineraria anual, universal y permanente, que libere de la obligación de ser convencionalmente rentables y permita ayudar a los demás en campos específicos de la solidaridad como la enseñanza, la salud, la infancia, los ancianos, etc., actividades que Ferry califica con André Gorz como contribución social.

Este último evaluaba en 20.000 horas el volumen de la prestación que cada individuo deberá proveer como contrapartida de la citada asignación. Dado que la complejidad económica de la sociedad contemporánea y nuestra escasa capacidad inventiva nos obligan a continuar con el mercado es fundamental, por una parte, vedarle la sociedad y confinarlo en la economía y por otra hacer del Estado social y ecológico de derecho su imperativo acompañante.

Un Estado que encarne y realice un nuevo Welfare State y que más allá de la burocratización y de los corporatismos restablezca la igualdad entre los que tienen un trabajo y los que sin él sólo tienen la exclusión como destino. Un Estado que alumbre una socialdemocracia en la que se ponga fin a la práctica del privilegio y se universalicen los intereses mediante el diálogo y el consenso. Lo que producirá una verdadera democracia en la que el ejercicio de la libertad de cada cual contribuirá a que todos vean satisfechas el mayor numero posible de sus necesidades y preferencias; es decir, su efectiva igualdad.

Éste es hoy el único contenido deseable del único socialismo posible, el liberal. ¿Utópico? No hay programa más movilizador que el de una buena utopía. Sobre todo si es necesaria.” (JOSÉ VIDAL-BENEYTO: El socialismo liberal / 3. El País, ed. Galicia, Internacional, 24/05/2008, p. 10)