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24/11/21

Angélica Liddell: “La tauromaquia va más allá de eso, pertenece al mundo de la poesía. El debate ético no me interesa. La sociedad está tan infantilizada que no es capaz de enfrentarse a la belleza del ritual. Para mí, librar al toro de lidia de la muerte es como blasfemar, es una blasfemia contra la belleza y contra lo sagrado... Nos dirigimos hacia una sociedad prohibicionista, higiénica y puritana, sin ninguna arista. Estamos privando a lo humano de su parte negra, de su parte de noche”


Imagen del teatro de Angelica Lidell 'Liebestod – El olor a sangre no se me quita de los ojos – Juan Belmonte', representada en el Festival de Avignon, en Francia.Christophe Raynaud de Lage

 "No era una plaza fácil, pero Angélica Liddell se presentó sin banderillero, esquivó casi todas las cornadas y logró salir por la puerta grande. La directora española estrenó en el Festival de Aviñón su nuevo espectáculo, Liebestod, esa “muerte de amor” con la que Wagner tituló el final de su ópera Tristán e Isolda, que Liddell también hace sonar en esta obra inclasificable, una historia de sus raíces y de sus abismos que juró que se inspira en la biografía de Juan Belmonte que firmó Manuel Chaves Nogales.

 Esperar algo parecido a un biopic del matador de toros era conocer mal la evolución reciente de la dramaturgia de Liddell, cada vez más compleja y hasta ininteligible, que hace caso omiso a las reglas aristotélicas y los consensos sociales, e incluso se nutre del rechazo ajeno, con el antagonismo como sempiterna postura estética y moral.

 Aun así, la sombra del torero poeta y suicida se ve por todas partes en esta función, acogida con una ovación en el comienzo de la 75ª edición del festival que la encumbró en 2010 con La casa de la fuerza, rompiendo con años de desprecio y marginalidad en la escena española y cuando ya estaba a punto de tirar la toalla. En la figura de Belmonte, Liddell encontró, asegura, un mellizo. “Al leer el libro de Chaves Nogales, me di cuenta de que decía cosas que podría haber firmado de mi puño y letra, frases que habían rodado en mi boca como una lengua antigua. 

Por ejemplo, que se torea como se es y que se torea como se ama”, decía ayer en su hotelito de dos estrellas de Aviñón, el lugar en el que Liddell se aloja por decisión propia en una habitación frugal, casi como en aquellos tiempos en que acudía a este festival con un falso carné de prensa y cenaba salchichas frías en su albergue de los suburbios.

 Liddell nunca ha visto una corrida —como tampoco las presenció Chaves Nogales—, lo que no le impide admirarlas. “La tauromaquia va más allá de eso, pertenece al mundo de la poesía. El debate ético no me interesa. La sociedad está tan infantilizada que no es capaz de enfrentarse a la belleza del ritual. Para mí, librar al toro de lidia de la muerte es como blasfemar, es una blasfemia contra la belleza y contra lo sagrado”, asegura.

 La directora protesta contra un mundo artístico “obsesionado por el deber, por complacer a todos los grupos sociales”. “Esa sociedad naíf de lo correcto y de los derechos roza la idiocia, como dice el gran Javier Marías. Nos dirigimos hacia una sociedad prohibicionista, higiénica y puritana, sin ninguna arista. Estamos privando a lo humano de su parte negra, de su parte de noche”. Ante esa “lacra”, Lidell aboga por un teatro convertido “en último reducto de transgresión”.

Su función da un nuevo ejemplo de ello. A las cinco de la tarde, como en el llanto de Lorca por el torero Ignacio Sánchez Mejías, empieza su obra en la Ópera de Aviñón, un tinglado provisional en la periferia de la ciudad de los Papas erigido mientras se restaura su sede histórica ubicada en el centro. Arranca con Liddell de negro estricto sirviéndose una copa de tinto y mutilándose las tibias, las falanges, la entrepierna. Un tic habitual en su teatro al que regresa ahora en este trabajo, encargado por otro enfant terrible como Milo Rau para el Teatro Nacional de Gante, y una escarificación simbólica que traduce “los riesgos espirituales” que ella asume al salir a escena. 

 Durante los ensayos, Liddell visionó un sinfín de vídeos de Jean Rouch, el pionero del cine etnológico que filmó los rituales animistas en África. “Someter el cuerpo a alteraciones físicas te permite dar el salto al trance. Podría decir que ellos son mis maestros”, ironiza la directora, que hace un guiño a esas culturas, aunque sea a ritmo de pasodoble y vestida con traje de luces, en un apoteósico tramo final.

 Liebestod lleva el subtítulo de El olor a sangre no se me quita de los ojos, frase inspirada en una cita de Francis Bacon, cuya ojerosa mirada también irrumpe en el escenario, en el sobrecargado juego de referencias que Liddell suele proponer al espectador. La obra debía estrenarse en la edición de 2020, que fue suspendida por la pandemia. Liddell no lo vivió con frustración: esta larga gestación de dos años permitió que su texto circulase por otros derroteros, que cree que han enriquecido el resultado. “Irrumpió lo que me faltaba, que era el enamoramiento. Si se hubiera estrenado un año antes, no hubiera estado recorrida por la misma fuerza. No estarían el salvajismo, la tragedia y el dolor que implica el amor. 

La obra ha cambiado al 100%”, asegura Liddell, que en este 2021 ha salido de un ayuno mediático en el que llevaba metida cinco años, un periodo de depresión y luto por la muerte de sus padres en el que no concedió ni una sola entrevista. Aunque esta felicidad aparente tenga, como casi siempre en ella, un reverso amargo. “Cuando me enamoro corro peligro de muerte, como dice Emmanuel Carrère en Yoga. Lo más peligroso que me puede pasar en la vida es enamorarme”, asegura Liddell, que vive esperando que la dejen, sometida al terror incesante de amar y no ser correspondida.

 Mientras cuelga de los cuernos de un toro inerte al que recita frases de Cioran o perrea con sevillanas de Los Marismeños como telón de fondo, Liddell establece un paralelismo entre tauromaquia y teatro. “Por si esos imbéciles son incapaces de comprenderlo, dígales que el toreo es un ejercicio espiritual”, reza su primera frase.

Deambula sobre las tablas lamentando un terrible mal de amores, antes de embarcarse en un stand-up tremendista durante el que, micrófono en mano, pronuncia injurias a diestro y siniestro. Contra sus admiradores, “mentecatos, mujeres y maricones” que llenan las papeleras de sus habitaciones de hotel con sus cartas llenas de esos elogios que tanto aborrece. Contra las actrices, “más puercas que las putas, porque ellas no engañan”. Contra el Me Too, como ya hacía en su obra The Scarlet Letter: “A los actores habría que dirigirlos con un látigo. Tanta denuncia y tanta hostia…”. 

Contra Francia, donde “los jóvenes de 16 años se manifiestan por sus pensiones”, una sociedad que le asquea por su elitismo, su desacralización y sus huelgas. Lo más admirable es que la faena terminara con vítores, tal vez porque nadie se lleva peor parte que ella misma en este reparto de mandobles: “¿Quién irá a recoger tus cenizas? Eres ya una puta vieja y no has conseguido que nadie te quiera. Estás aquí para buscar el amor de estos desconocidos. Estás trabajando en este teatro porque nadie te ama en el mundo real”. Lo confirma en la entrevista, a modo de conclusión: “Mi toro no es el público, sino el propio escenario”.                 (Alex Vicente, El País, 10/07/21)

15/11/21

Angélica Liddell: “Tauromaquia y teatro forman parte de la idea de tragedia griega”... es “la muerte rodeada de la más deslumbrante belleza, como decía Lorca”

 "A la dramaturga española Angélica Liddell el Festival francés de Aviñón le hizo recuperar la fe en el arte y el teatro en su primera visita a la muestra hace diez años. Ahora vuelve con el estreno de “Liebestod”, un homenaje al torero Juan Belmonte.

En él, icono de la tauromaquia y emblema del sevillano barrio de Triana, encontró Liddell un reflejo de su trabajo y su particular sentimiento trágico de la vida, que ha traspuesto en “Liebestod. El olor de sangre no se me quita de los ojos. Juan Belmonte”, estrenada esta semana en Aviñón y que irá después al Grec de Barcelona.

“Creo que la tauromaquia y el teatro forman parte de la idea de tragedia griega, donde el acto es una liturgia”, dice Liddell en una entrevista con EFE.

La entrevista debía tener lugar en uno de los palacetes que Aviñón moviliza en esta 75 edición de su festival, pero Liddell cambia de opinión media hora antes y la conversación tiene lugar por teléfono.

Al parecer, la dramaturga ha cancelado a última hora la mayoría de encuentros con la prensa, confirmando así su rechazo a todo aquello que huele a sistema y orden.

A los críticos y al público les responde con las palabras de Belmonte, recogidas por el periodista Manuel Chaves Nogales en la biografía de 1935: “Dentro de dos horas estaréis en vuestra casa cenando como si nada”.

Liddell desata pasiones: el público reacciona abucheando o levantándose para aplaudir. Su forma de escupir sobre el mundo, su puesta en escénica, a menudo violenta y escatológica, no es apta para todos. “Se torea como se es”, decía Belmonte. En el teatro, tampoco cabe el engaño.

“El artista que trabaja con pudor no es una artista, es un cobarde. No se puede trabajar con la idea de agradar”, dice la figuerense, de 55 años.

WAGNER Y LAS GRECAS

“No, no puedo vivir yo sin su amor. No viviré, no viviré”. Lo canta Liddell a voces y podrían ser sus palabras, pero es el éxito del grupo español Las Grecas de 1974, Asingara, protagonista de esta representación musical en la que también suena Wagner, creación de una mujer “enamorada y mortal”.

Enamorada de un hombre, dice, porque esta obra ha ido creciendo a medida que crecía un enamoramiento. Y mortal porque “el amor siempre es mortal”.

– ¿Se crea mejor en el amor o en el desamor?

– Es que el amor, como yo lo entiendo, es trágico.

– ¿El sentimiento de tragedia, que marcó la vida de Belmonte, es inherente al artista?

– Por supuesto. El arte solo puede existir si uno tiene el sentimiento trágico de la vida, como decía Unamuno. Eso no se puede fingir.

 Liddell no finge. O lo hace muy bien. Lo que recita en la obra le sale de las tripas, y se hace cortes en pies y manos para llenarse de sangre, estampa de sacrificio inspirada de la lidia y en Jesucristo.

 Aficionada a la tauromaquia, “la muerte rodeada de la más deslumbrante belleza, como decía Lorca”, Liddell, mujer de contrastes, revela también su gusto por el fútbol, que ya no sigue tanto.

“Echo de menos a Juanito. Ahora todo es muy ‘fair play’, hasta el VAR. Se ha perdido la dureza, la idea del enemigo”, explica.

Percibe en él la misma lacra que achaca al toreo actual y al arte.

“Tuve un encuentro maravilloso con Rafael de Paula, el último torero trágico. Me hago cargo de sus palabras cuando habla del embuste actual de la fiesta. Y eso es una cosa bastante general en todas las artes”, defiende.

La directora cree que los gestores en Europa tienen miedo a que las obras no sean complacientes, lo que explica que algunas de sus piezas salgan de España sin haber sido estrenadas en su país, y de ahí que se sienta en comunión con en este festival.

“Cuando en España lo único que nos daban eran pelos, llegar aquí en 2010 y tener un patio de butacas en pie con la misma obra… eso fue muy grande. Aviñón fue un nacimiento”.           (María Díaz Valderrama, HolaNews, 10/07/21)

5/10/21

Sara Sálamo: “Hay que sacar a los toros de la cultura porque no lo son”... Sara, habría que sacar a Goya, Picasso, Miguel Hernández, Lorca o Ernest Hemingway que se inspiraron en los toros... luego los son

 "(...) P. Es usted furibunda animalista. Imagínese que se encuentra con Enrique Ponce. ¿Le diría como dijo en redes que tiene mentalidad de maltratador?

R. Si él me viniera a preguntar mi opinión por supuesto que se lo explicaría, con muchísima educación. Para mí hay que hacer un referéndum en España sobre la tauromaquia y hay que sacar los toros de la cultura porque no lo son. Se puede denunciar cualquier maltrato animal, una patada a un perro, pero se desangra a un animal hasta la muerte y la gente lo aplaude y le cortan las orejas. Es una barbaridad. (...)"              (Entrevista a Sara Sálamo, Raquel Peláez, El País, 28/08/21)

28/12/20

“Los toros, desde la izquierda”, alegato de un político vasco, socialista, y aficionado gracias a su abuelo Mauricio, quien le inculcó los valores socialistas y el toreo de Paco Camino... Consideré que era necesario destacar la relevancia que ha tenido la tauromaquia en el pensamiento de la izquierda, y resaltar el papel de la fiesta en la historia, la economía y su relación con valores fundamentales... la tauromaquia pertenece al pueblo desde sus orígenes, allá por el siglo XVI, cuando las capas populares se rebelan contra la nobleza y reivindican su participación activa y protagonista

 "Eneko Andueza (Eibar, 1979) cuenta que es político y aficionado a los toros gracias a su abuelo Mauricio, quien le inculcó los valores socialistas y el toreo de Paco Camino.

A sus 41 años es el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en el Parlamento Vasco, y está a punto de publicar un libro titulado “Los toros, desde la izquierda”, en el que reivindica la fiesta desde la perspectiva de su posición ideológica.

“La tauromaquia es una parte muy importante de mi vida”, comenta ufano. “Para mí, es una forma de ser, una filosofía, una manera de entender la existencia al hilo de unos principios y valores muy concretos”.

Andueza es consciente de que es un caso único, un personaje heterodoxo, un político contra la corriente dominante, y reconoce que ha sido alertado de que su afición a los toros podría perjudicar su carrera política.

“Es necesario destacar la relevancia que ha tenido la tauromaquia en el pensamiento de la izquierda”

“Sí, me lo han dicho, pero yo no entiendo la vida sin implicarme en lo que creo. Me considero un militante taurino. Dicen que me juego las femorales por defender la tauromaquia, pero es que yo solo me la juego por dos cuestiones: por mis ideales, cuando durante 10 años he tenido escolta por ser del PSOE en Euskadi, y por mi afición, delante del toro en los encierros de Pamplona. En la vida hay que arriesgar para alcanzar los sueños”.

La vocación de Andueza es la política, en la que entró a los 17 años en las Juventudes Socialistas; licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración, ha sido concejal en Ordizia, y actualmente es el secretario general del PSE-EE de Guipúzcoa y portavoz del grupo parlamentario socialista del Parlamento Vasco.

Y su afición son los toros. Nunca ha aspirado a ser torero, aunque sueña con una primitiva millonaria que le permita ser ganadero. De momento, lo más cerca que ha estado del toro ha sido en los encierros sanfermineros y en las plazas de tientas de algunos amigos, donde ha aguantado, muleta en mano, la mirada de una becerra.

Y, ahora, se ha atrevido a salir al ruedo con un libro, “Los toros, desde a izquierda”…

“Me lo planteé hace algún tiempo, a raíz de algunas decisiones de representantes de mi partido. Consideré que era necesario destacar la relevancia que ha tenido la tauromaquia en el pensamiento de la izquierda, y resaltar el papel de la fiesta en la historia, la economía y su relación con valores fundamentales. Y lo hago con un fin pedagógico; sin ánimo de convencer a nadie, solo pretendo aportar argumentos para que desaparezca el complejo que muchos tienen sobre los toros”

Andueza dedica el primer capítulo, titulado ‘Tauromaquia es libertad’, a un recorrido histórico por el siglo XX y las estrechas relaciones que han existido entre los toros y la izquierda; y los siete siguientes a argumentar los valores que, a su juicio, la definen: igualdad, solidaridad, ecologismo, economía social, lucha feminista, internacionalista y cultura.

- Pero el complejo permanece, y, quizá, el primer partido que lo arrastra sea el suyo…

- “La propia izquierda disocia determinados valores de la realidad, y eso es un error. Y lo ha hecho con conquistas sociales que se han alcanzado gracias a la tauromaquia. No reconocerlo es señal de que existe un cierto complejo en la izquierda en general. No creo que sea incompatible ser votante de Podemos, Izquierda Unida o PSOE y aficionado a los toros. No por ser de izquierdas hay que declararse animalista o antitaurino, porque ello denota que mucha gente carece de una personalidad madura”.

- Se supone, entonces, que la fiesta tampoco es de derechas…

 - “El intento de partidos ligados a la derecha de patrimonializar la fiesta ha sido otro motivo para escribir este libro. A veces, decimos que la fiesta no es de izquierdas ni de derechas, y creo, por el contrario, que pertenece tanto a una como a otra. Eso la hace única, y la convierte en un elemento de cohesión social; por ello, sería muy injusto encasillarla en una tendencia política determinada”.

Eneko Andueza sostiene que la tauromaquia pertenece al pueblo desde sus orígenes, allá por el siglo XVI, cuando las capas populares se rebelan contra la nobleza y reivindican su participación activa y protagonista. “Ese es el comienzo del vínculo de la fiesta de los toros con la izquierda, cuando el pueblo la hace suya”, recalca el político.

- Las circunstancias han cambiado, y hoy no está bien visto ser aficionado y militar en un partido de izquierda…

- “En algunos casos es así, pero ya he dicho que es un error: Es más: creo que una de las actividades más progres que se pueden hacer en esta vida es ir a los toros; incluso, hasta transgresor. Es tremendo, pero así es”.

El autor del libro expresa su satisfacción porque el prólogo lo firma su amiga y también aficionada Carmen Calvo, vicepresidenta primera del Gobierno.

 “Carmen Calvo ha sido una de las personas que con mayor ahínco ha defendido el sector taurino en el Consejo de Ministros”, afirma.

- ¿Y el ministro de Cultura?

- “Creo que en un principio desconocía lo que supone la fiesta de los toros para nuestro país, lo que me hace pensar que la fiesta carece de una estructura sólida para acceder a determinadas capas políticas y para contar a la sociedad su repercusión en la economía, la cultura y la historia de nuestro país”.

- ¿Cómo valora usted la posición del actual Gobierno sobre la tauromaquia?

- “No es una cuestión solo de este Gobierno, sino de todos los que ha habido desde que se instauró la democracia. La tauromaquia ha sido injustamente tratada por todos ellos. No le han reconocido el lugar que merece ni han aprobado una partida en los Presupuestos Generales del Estado de acuerdo con su importancia económica y social. Espero que los puentes que se han abierto entre el Ministerio de Cultura y la Fundación Toro de Lidia permitan un cambio de mentalidad, y se le reconozca a partir de ahora el papel que representa en el acervo de España”.

- Por cierto, ¿piensa regalarle el libro a Pedro Sánchez?

- “Por supuesto. El presidente siempre me ha transmitido muchísimo respeto por la fiesta; y en alguna ocasión me ha dicho que ni en el pensamiento del Gobierno ni del PSOE figura la posibilidad de atacarla o prohibirla”.

- ¿Cree usted de verdad que la fiesta de los toros tiene futuro?

- “Lo tendrá si todos somos capaces de entender algo fundamental: sin autenticidad no hay emoción; sin verdad no hay futuro. Quizá por eso defiendo el toro íntegro como eje fundamental del espectáculo. Respecto a los toreros, me gusta cualquiera que sea capaz de cargar la suerte, que toree dando el pecho y se enfrente de verdad a un toro bravo. Dicho esto, reconozco que hay un torero que me ha levantado del asiento y al que admiro por el sacrificio que ha hecho para llegar donde está, y se llama Diego Urdiales”.

- ¿Tiene su libro dedicatoria?

- “Se lo dedico a mi abuelo Mauricio. A quién si no…”                (Entrevista a Eneko Andueza, Antonio Lorca, El País, 13/12/20)

10/3/20

Estrella Morente entonó unos versos sobre tauromaquia de José Bergamín sin haberlo precisado antes a la dirección...





"Estrella Morente se pronuncia tras su polémica taurina en 'OT 2020': "La libertad de expresión es muy importante".

Estrella Morente se ha pronunciado sobre la polémica surgida por la improvisación pro taurina que protagonizó durante su paso por la gala 6 de OT 2020. 

 La artista, que acudió para cantar a dúo con Nía, comenzó su actuación con unos versos del poeta republicano José Bergamín que exaltaban la tauromaquia, algo que se ha visto como una respuesta a las críticas al toreo de Maialen y que pilló desprevenidos a los responsables del programa.

Después de que tanto TVE como Gestmusic manifestaran su desconocimiento de las intenciones de Morente, esta lo corrobora a la par que quita hierro a su acción: "No teníamos presentado ni pensado nada", declara a la revista Hola, que captó a la cantante en el aeropuerto de vuelta de Barcelona. "Ha sido una cosa natural, yo me guío por los impulsos naturales y eso es lo que he hecho. Ser natural una vez más".



Esa improvisación, asegura, surge a última hora. "Cuando empiezo mis temas por bulerías o por tango, normalmente tiro de literatura y hago siempre alguna referencia a aun poeta importante", prosigue y aclara que no piensa "hacer ninguna declaración que se salga de lo normal". 

"Siempre he partido de la literatura y del arte para expresarnos. La libertad de expresión es muy importante".
Si bien sus palabras al respecto de la controversia se quedan ahí, sí aprovechó para mandar un mensaje a los participantes del talent show de TVE: "Que disfruten y que respeten, que es muy importante en la vida".                 (VerTele, 24/02/20)

2/6/11

"Ese momento absolutamente mágico... cuando surge la unión entre el toro, el torero y la plaza"

"La tauromaquia es otro regalo que me hizo la fotografía. No creo haber visto ni ser capaz de asistir a una corrida sin tener una cámara delante de los ojos. Si lo hiciera, seguiría buscando el encuadre, desesperándome por no poder capar ese momento absolutamente mágico que todo aficionado a los toros busca volver a vivir, esta emoción que te transporta cuando surge la unión entre el toro, el torero y la plaza. Me emociona tanto la tauromaquia que recordando estos momentos con gente que siente como yo, me emociono de nuevo.

Confieso que mi pasión por la tauromaquia me llegó de mi pasión por la danza, un tema que me ha gustado retratar desde mis inicios en la fotografía. En el 92 y durante una serie de años, me convertí en una habitual de las plazas. Lo que primero me atrajo fue la sensualidad, la belleza, el juego de seducción y baile entre torero y toro.

El torero tiene una forma muy peculiar de mirar al toro. Veo en ella la mezcla de seducción, dominación y abandono que observo en la mirada del amante. A medida que me fui metiendo, descubrí que lo que sucedía en el ruedo era el retrato de lo que somos los españoles, de cómo amamos, de nuestro vínculo con la muerte, de cómo nos gusta bailar a la vida.

He tenido la suerte de fotografiar dos generaciones de toreros. De la primera, no olvidaré nunca tres corridas con José Mari Manzanares, Joselito y Julio Aparicio en las que pude experimentar ese éxtasis que engancha tanto. La suerte que más me gusta es la capa y me fascinaba cómo Joselito acariciaba el capote.

Trabajando con la generación joven, con toreros como el Juli, José María Manzanares hijo, Morante de la Puebla o Cayetano, mides todo lo que hemos cambiado los españoles en estas dos décadas. Hoy, la tauromaquia conserva su misterio pero es más libre, más innovadora, más creativa.

Un bailarín nace y muere bailarín. Más de una vez me ha pasada preguntar "¿Tú has bailado, verdad?" y comprobar mi teoría. Al torero, le pasa igual. Más allá de la planta, les delata su generosidad, su peculiar forma de pensar y ver la vida.

Hace un año, estuve con Esplá. Me encantó verle fuera de la plaza. Está prácticamente retirado y cuando estuve con él se dedicaba a investigar la nada. Sin duda, un buen tema para un torero. El traje de luces, no se lo pueden quitar, está siempre con ellos. O por lo menos, así lo siento.

Para mí, la tauromaquia es ambigua. Te cuenta una historia u otra según cómo la mires. El toro lo veo como este minotauro mítico, digno y majestuoso. Si yo fuera toro, preferiría mil veces ser toro de lidia y morir en la plaza que en un matadero.

Me parecería un crimen que una fiesta tan propia de nuestros signos de identidad y nuestra cultura desaparezca. Hay que luchar por ella." (ISABEL MUÑOZ: Retrato de la tauromaquia. El País, 24/05/2011)

El novillero mexicano Sergio Flores durante una de sus faenas de muleta

"Un francés, un mexicano y un español.

¿Saben aquel de un francés, un mexicano y un español que lidiaron una preciosa novillada de cinco pelajes diferentes -negros primero y último; colorado el segundo, jabonero el tercero, castaño el cuarto y negro chorreado el quinto- y juego desigual, y que, sin cortar orejas, salieron de la plaza pero con la dignidad de haber estado a la altura de la exigente tarde? ¿Saben aquel de un francés, un mexicano y un español que lidiaron una preciosa novillada de cinco pelajes diferentes -negros primero y último; colorado el segundo, jabonero el tercero, castaño el cuarto y negro chorreado el quinto- y juego desigual, y que, sin cortar orejas, salieron de la plaza pero con la dignidad de haber estado a la altura de la exigente tarde?" (El País, 24/05/2011, p. 45)