"El hidrógeno verde asoma como la panacea con la que Europa va a
sortear su doble crisis, la energética y ambiental. Esta semana, la UE y
Egipto sellaron, en el marco de la COP27, una "alianza estratégica"
para importar este combustible.
El acuerdo, según confiaron
desde Bruselas, convertirá al país africano en un nuevo "hub"
productivo. Europa financiará la infraestructuras y todas las
herramientas necesarias para poder transportar el hidrógeno a largas
distancias. Es decir, para hacerse con él una vez que elaborado.
El
vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, se mostró
exultante por esta nueva alianza. La calificó como un "punto de
inflexión para la transición energética europea". "Necesitamos
descarbonizar la economía europea sin desindustrializarla. Por eso mismo
creemos que el hidrógeno verde puede ayudarnos a conseguir este reto",
afirmó.
El "gran desafío", agregó, es que el de hidrógeno verde "esté a la
altura de la demanda internacional": "Ahora mismo estamos en un momento
clave para invertir en infraestructuras".
Semanas atrás,
los jefes de Gobierno de España, Francia y Portugal, Pedro Sánchez,
Emmanuel Macron y António Costa, respectivamente, firmaron un pacto para
poner en marcha un nuevo corredor de hidrógeno verde (llamado BarMar)
que transcurrirá desde Barcelona a la ciudad francesa de Marsella.
En
paralelo, el Ejecutivo español acordó un protocolo de colaboración con
el gigante del transporte marítimo Maersk para impulsar la producción de
hidrógeno verde y biocombustible para el sector marítimo. El
"megaproyecto" busca convertir a la península en otro "hub mundial" de
este combustible.
La firma danesa pretende alcanzar una producción de dos millones de
toneladas de metanol verde para el transporte marítimo en 2030.
"Es
un proyecto estratégico, de país: en el futuro, las rutas marítimas se
van a reconfigurar en torno a grandes hubs que abastecerán a los barcos
de combustible verde, y solo los países que apuesten por su producción
van a estar bien posicionados. Para España es muy importante estar en la
primera división del combustible marítimo", sacaron pecho en Moncloa.
Sin
embargo, al calor de la enorme expectativa (político/empresarial) que
hay en torno al hidrógeno verde, empiezan a aparecer voces de
científicos, académicos y expertos en energía que ponen en duda que este
combustible pueda producirse en la escala que se necesita para
descarbonizar las economías.
Sus limitaciones, aclaran estas fuentes, -su poca eficiencia, la enorme
disponibilidad de electricidad de origen renovable que se requiere y el
alto consumo de agua que demanda su producción- no solo convierte a los
planes gubernamentales en "utópicos", sino que están generando un nuevo
"colonialismo energético": países "proveedores" que van a abastecer a
las regiones más ricas y desarrolladas.
Los límites del hidrógeno verde
El
hidrógeno no es una fuente de energía. Es un vector o un portador que
para su producción necesita, justamente, energía. El "hidrógeno negro"
se genera con carbón. El "hidrógeno gris", con gas natural. El
"hidrógeno azul" se elabora con gas capturando el CO2. Todos estos
requieren de combustibles fósiles.
E hidrógeno verde, en
cambio, es producido por la electrólisis del agua. Se produce con
electricidad procedente de fuentes renovables (fotovoltaica, eólica e
hidroeléctrica). Actualmente, casi el 95% del hidrógeno usado en la UE
es hidrógeno gris, generado a partir de gas natural.
El ingeniero industrial David Valle Rodríguez, exdirector general de Industria, Energía y Minas de la Comunidad de Madrid, resume las ventajas del hidrógeno renovable en cinco puntos.
- Tiene una densidad energética muy elevada, siendo su contenido energético por peso de hasta tres veces el de la gasolina.
- Su combustión tan solo produce agua, con lo que contribuiría radicalmente a reducir la contaminación en nuestras ciudades.
- Se
puede inyectar en las redes de transporte y distribución de gas
natural, pudiendo alcanzar un porcentaje de hasta el 2% sin excesivos
problemas ni modificaciones en las instalaciones, y con inversiones en
adaptación de la red se puede superar el 10%.
- Permite regular la
diferencia entre los ritmos de producción de energía renovable y los
ciclos de la demanda de energía, pues se puede generar y almacenar
energía en forma de hidrógeno en momentos de exceso de producción de
energía eléctrica renovable, para emplearla posteriormente cuando la
demanda sea superior a la oferta.
- En movilidad permite unas potencias y autonomías de los vehículos mucho más largas que los vehículos eléctricos.
Sin
embargo, este ingeniero marca reparos no menores a la hora de pensar
una producción/traslado a grandísimas escalas como proyecta la UE (papel
central en el Green Deal para lograr la neutralidad de carbono en
2050).
Señala
que "los procesos de generación de hidrógeno a partir del agua,
mediante electrolisis, tienen una baja eficiencia energética, del orden
del 50%. En términos más sencillos: se pierde mucha energía en el
camino.
Un inconveniente añadido del hidrógeno verde -agrega-
es la gran cantidad de electricidad de origen renovable y de agua que
requiera para su producción, lo que genera "cuellos de botella".
El
ingeniero hace números: con el objetivo planteado por el Gobierno de
España para el año 2030 (instalación de electrolizadores con una
potencia total de 4 GW/ 700.000 de toneladas de hidrógeno verde), se
necesitarían unos 12 millones de m3 de agua al año (12.000 millones de
litros), lo que equivale aproximadamente al consumo de 245.000
españoles.
El hidrógeno no es una
solución a la crisis climática, ni siquiera cuando es verde. Lo que la
UE describe como el escenario final ideal de la transformación de la
economía europea, lamentablemente es una opción insostenible
En
materia energética, esta producción necesitaría "13.000 hectáreas de
terreno para huertos solares dedicados en exclusiva". "Si el objetivo
fuese dedicar tan solo los excedentes de energía renovable a la
producción de hidrógeno, las necesidades de terreno destinados a la
generación renovable se multiplicarían", aclara. Y se pregunta:
"¿Dispone España de agua y terrenos suficientes para atender esa
demanda?".
Una duda similar (¿Es sostenible la cadena de
suministro de hidrógeno verde?) recorre la investigación de los
académicos italianos Leonardo Setti (Universidad de Bolonia) y Sofia
Sandri (Centro de Comunidades Solares), autores de un trabajo titulado "La ilusión del hidrógeno verde".
Explican,
por ejemplo, que para transportar hidrógeno verde a través de
oleoductos se requiere una potencia de compresión unas tres veces
superior a la de los gasoductos actuales. Los autores toman como
referencia el actual sistema de distribución de gas fósil por
gaseoductos de Italia para "hacer las cuentas" de este nuevo
combustible.
Para lograr el objetivo
del plan estratégico italiano de una potencia de electrolizadores igual a
5 GW, sería necesario construir 50 electrolizadores de 100 MW. Para
producir esa energía necesitaríamos una superficie total de 550.000
hectáreas de parque eólico o 43.100 hectáreas de parque fotovoltaico.
5500 kilómetros cuadrados equivalen a la superficie de los distritos de
Módena y Reggio Emilia juntos
El país vecino tiene 13 plantas de
compresión que son necesarias para mantener la fuerza del gas en los
gasoductos. "Un flujo de hidrógeno en una tubería de hidrógeno
requeriría alrededor de 20 teravatios-hora de energía eléctrica por año
para alimentar los compresores, lo que equivale a la producción de unos
20 gigavatios de plantas fotovoltaicas, que es la potencia fotovoltaica
instalada actualmente en toda Italia", desmenuza la investigación.
Más
complicaciones, según estos investigadores: un barco metanero requiere
6.000 toneladas de combustible para un viaje de ida y vuelta de 30 días
entre China y Europa. Eso significa unas 2.000 toneladas de hidrógeno,
lo que corresponde a 100 gigavatios-hora de energía eléctrica: "Por lo
tanto, en la hipótesis de un barco alimentado con hidrógeno, se
necesitaría alrededor de una séptima parte del hidrógeno transportado
para alimentar el barco".
El
estudio arroja, también, números poco alentadores respecto a la
cantidad de energía renovable que se requiere para producir hidrógeno
verde a la escala que se proyecta.
"Para lograr el objetivo del
plan estratégico italiano de una potencia de electrolizadores igual a 5
GW, sería necesario construir 50 electrolizadores de 100 MW. Para
producir esa energía necesitaríamos una superficie total de 550.000
hectáreas de parque eólico o 43.100 hectáreas de parque fotovoltaico.
5500 kilómetros cuadrados equivalen a la superficie de los distritos de
Módena y Reggio Emilia juntos", aclara el estudio.
Y concluye: "El
hidrógeno, entonces, no es una solución a la crisis climática, ni
siquiera cuando es verde. Lo que la UE describe como el escenario final
ideal de la transformación de la economía europea, lamentablemente es
una opción insostenible".
La investigación desliza otro fenómeno
oculto del hidrógeno verde, ya no técnico, sino geopolítico: las grandes
corporaciones energéticas saben que el plan de la UE para el hidrógeno
verde requiere cantidades que, posiblemente, no se producirán dentro de
la UE, por lo que "apuntan a controlar la infraestructura".
Este
combustible verde aparece, entonces, como el "disparador" que el sector
privado está utilizando para solicitar fondos públicos -como en la
modernización de la red de transporte y distribución de gas- "con el fin
de sentar las bases para una nueva era de colonialismo energético".
En
su texto, David Valle Rodríguez también hace mención a esta cuestión.
Al ser la energía renovable y el "dos factores muy limitantes",
Alemania, por ejemplo, está detrás de la construcción de una central
hidroeléctrica en el río Inga, en la República Democrática del Congo
(sería la mayor del mundo con 44 Gw de potencia) con el objetivo de
generar electricidad para destinarla a producir hidrógeno que, una vez
licuado, se transportaría a tierra alemana.
Más voces críticas
El
científico e investigador del CSIC, Antonio Turiel, físico que desde
hace años viene alertando sobre la crisis estructural de los sistemas
energéticos, sostiene que para producir el hidrógeno verde en una escala
comparable con el consumo que se quiere sustituir "los número no salen
de ninguna manera".
También
pone un ejemplo: si España quisiera producir el 50% de su consumo
energético actual con hidrógeno verde tendría que multiplicar su
producción de electricidad por 24. "Los números no salen", repite en
diálogo con LPO.
"La estrategia europea del hidrógeno reconoce que
el continente no se puede abastecer. Este es el motivo por el que
Alemania está firmando acuerdos a mansalva con países de África y
Latinoamérica para importar hidrógeno. La idea es también explotar a
España en este camino", analiza.
Y agrega: "Es imposible pagar el
hidrógeno verde a un precio justo en estas condiciones. Por eso la idea
es que no se pague un precio justo para establecer un mecanismo de
expropiación colonial clásico".
El "modelo alemán", explica
Turiel, consiste en que "todos le demos hidrógeno verde a bajo coste a
costa de arruinarnos": "Perderíamos mucha energía para que ellos se
puedan mantener. Este es el motivo por el que se defiende a capa y
espada este modelo. Es el enriquecimiento de unos pocos a costa del
empobrecimiento de muchos para intentar mantener un pequeño núcleo
industrial en el corazón de Europa".
La
estrategia europea del hidrógeno reconoce que el continente no se puede
abastecer. Este es el motivo por el que Alemania está firmando acuerdos
a mansalva con países de África y Latinoamérica para importar
hidrógeno. La idea es también explotar a España en este camino
En
este contexto, "si España no puede abastecerse, es ridículo pensar que
va a poder exportarlo", aclara el científico, que matiza las
limitaciones por el consumo de agua. "Es significativo pero no
monstruoso. No lo veo como el principal problema. Lo que pasa es que si
produces en zonas hídricas muy estresadas, más en sequías que van a
intensificarse, se convierte en otro problema añadido", reflexiona.
Esta
semana, otro experto en medio ambiente y energía, José Larios Martón,
presidente de de la Fundación Transición Verde, publicó un artículo titulado
"Haciendo las cuentas del hidrógeno verde" con cifras y números que
demuestran "lo descabellado de convertir a España en el proveedor de
hidrógeno verde para la UE".
Según sus cálculos, para producir con
energía verde los 500.000 kg de hidrógeno gris que se usan actualmente
en España, habría que destinar la mitad de toda la producción de
renovables.
Si solo se sustituyera el hidrógeno usado al año en
la Unión Europea + Reino Unido (10 MtH2) se necesitarían unos 600 TWh,
más del doble de toda la producción eléctrica de España.
"Si
además quisiéramos utilizarlo como almacenamiento de energía renovable
dado que éstas tienen un carácter intermitente y no siempre están
disponibles, las cuentas salen menos. Por ejemplo, difícilmente vamos a
tener capacidad para usarlo en alto hornos en fabricación de acero y
cemento", profundiza en diálogo con este medio.
Y agrega: "Vamos a
tener mucha dificultad para que nos sobre energía eléctrica. A las
renovables le va a costar muchísimo trabajo sustituir a los combustibles
fósiles. No vamos a tener excedente de energía eléctrica para destinar
al hidrógeno verde. Al cabo: soluciones tecno-optimistas que crean más
problemas que los que solucionan".
Su pregunta final: "¿Es la
propuesta de España dejarnos a oscuras y cuadriplicar las renovables
instadas para solo sustituir el hidrógeno gris de la UE?". (Andrés Actis, LPO, 18/11/22)