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1/9/23

Cómo influye el porno en los jóvenes... Los jóvenes y adolescentes aprenden conductas sexuales y establecen una normalización erótica teniendo como referente la pornografía... En el caso de los hombres jóvenes, encontramos una base de evidencia creciente entre ver pornografía y el comportamiento sexual violento o abusivo... las diferencias individuales, por ejemplo las características de personalidad, son cruciales para determinar si el consumo de pornografía y/o de pornografía violenta puede o no conducir a situaciones de violencia sexual... también es importante resaltar que los efectos del consumo de pornografía pueden ser positivos y neutros. El consumo de pornografía también se ha relacionado con la experimentación del placer sexual, el incremento de conocimientos técnicos sobre la sexualidad, y el aumento de la autoestima y la satisfacción sexual. Estos hallazgos sobre los efectos del consumo de pornografía sugieren que censurar la pornografía privaría a los jóvenes de algunos beneficios

 "(...) La adopción de las redes sociales como una forma de vida y el desarrollo de las tecnologías móviles posibilitan que los jóvenes generen y difundan sus propias narrativas pornográficas. La curiosidad sexual es una característica de esta etapa y no debería sorprender que los jóvenes sean receptivos a estas imágenes y quieran además experimentar con ellas (Braun-Courville y Rojas 2009; Neinstein 2008). Obviamente, esta forma de comunicación, es decir, el uso de la autorrepresentación visual de carácter erótico en el mundo digital, plantea varios interrogantes sobre la dinámica entre público-privado y autenticidad-teatralización: ¿cómo se representa el yo en línea? ¿Coincide con la expresión del yo en el mundo no virtual? ¿Qué impacto tiene en la salud mental y en su desarrollo que sean los jóvenes quienes de forma no coercitiva estén creando su propia pornografía? ¿Se fomenta así su autonomía sexual o su hipersexualización?

Las principales motivaciones para buscar material sexualmente explícito en internet son: satisfacer la curiosidad, obtener información sobre prácticas eróticas y buscar estímulos para la excitación sexual y la masturbación (Bragg 2006; Kubicek et al. 2010; Horvath et al. 2013; Albury 2014). También podemos encontrar otras razones como el consumo de dicho material para cumplir con las expectativas normativas de género y como modo de «alfabetización» para luego dar a conocer al grupo de iguales el conocimiento sexual (Allen, 2011). Recientemente, algunos estudios han explorado la relación entre consumo de pornografía en el contexto de la pandemia de covid-19, identificando que las motivaciones de regulación del aburrimiento, el estrés y la excitación sexual eran las más frecuentes (Maes y Vandenbosch, 2022).

Como se puede observar, el uso de pornografía no se reduce a una actividad exclusivamente recreativa. Los jóvenes y adolescentes aprenden conductas sexuales y establecen una normalización erótica teniendo como referente la pornografía. Por ejemplo, muchos buscan lo que puede ser anatómicamente posible y se preguntan por qué a determinadas personas les puede gustar tal práctica erótica. ¿Es por libre elección? ¿O fueron obligadas? ¿Seré un bicho raro si no me gusta eso, si no me excito cuando alguien que me atrae me hace tal cosa? ¿Lo que se ve en el porno sucede realmente o luego fue editado? La duda, la fascinación, la curiosidad y la repulsión son reacciones que no pueden disociarse cuando hablamos de pornografía y juventud.

 

La exposición de los nativos digitales al material sexualmente explícito se ha dado tan deprisa que es difícil medir científicamente sus efectos, sobre todo a largo plazo. Si bien quedan muchas preguntas por responder con respecto al grado de influencia de la pornografía en el comportamiento sexual, la literatura científica ya perfila algunas relaciones.

Dado que los jóvenes pueden carecer de educación sexual de calidad y de una experiencia de la vida real para comprender el contenido sexualmente explícito en perspectiva, pueden adoptar actitudes y expectativas poco realistas sobre el comportamiento sexual (Ward 2003; Braun-Courville y Rojas 2009). El uso de la pornografía se ha asociado con actitudes sexuales más permisivas, con creencias sexuales estereotipadas sobre el género, con una mayor disposición al sexo casual y más experiencias de violencia sexual, tanto en términos de perpetración como de victimización (Peter y Valkenburg, 2016).

Algunos estudios apuntan que la visualización excesiva puede provocar un efecto de habituación o desensibilización, reforzar los estereotipos sexuales (Duquet, 2013) e influir negativamente en el autoconcepto, la imagen corporal y la sensación de capacidad sexual, tanto en mujeres como en varones (Marzano y Rozier, 2005; Fitzpatrick 2007; Owens et al., 2012). Otras investigaciones han asociado el consumo de pornografía con una actitud negativa hacia el uso del condón (Wingood et al. 2001). No obstante, este último hallazgo es cuestionado en otros estudios (Braun-Courville y Rojas, 2009; Ybarra, Strasburger y Mitchell, 2014).

Por otro lado, la relación entre consumo de pornografía y la agresión sexual ha sido ampliamente investigada. Aunque el consumo de pornografía violenta es poco habitual (Ybarra et al., 2011; Baer et al., 2015 y Shor y Seida, 2019), se puede hablar de una asociación confiable entre el uso frecuente de este tipo de pornografía y los comportamientos sexualmente agresivos. En concreto, el consumo de pornografía violenta y la agresión sexual se asocia con hombres que presentan un alto riesgo de agresión sexual (Malamuth et al., 2012; Wright et al., 2016; Malamuth, 2018).

En el caso de los hombres jóvenes, también encontramos una base de evidencia creciente entre ver pornografía y el comportamiento sexual violento o abusivo (Stanley et al., 2018; Huntington, Pearlman y Orchowski, 2022). Estos resultados muestran como las diferencias individuales, por ejemplo, las características de personalidad, son cruciales para determinar si el consumo de pornografía y/o de pornografía violenta puede o no conducir a situaciones de violencia sexual (Malamuth y Hupin, 2005).

El uso excesivo y problemático de la pornografía (también denominado como «adicción al porno» o «adicción al cibersexo») constituye otra de las preocupaciones sociales más comunes con respecto a los posibles efectos del porno (Wéry y Billieux, 2017).  La adicción al cibersexo se define como un «patrón de mala adaptación del comportamiento sexual en línea, que conduce a un deterioro o angustia clínicamente significativos» (Dhuffar y Griffiths, 2015). Aunque el diagnóstico para esta condición clínica es a día de hoy controvertido, algunos modelos proponen los siguientes criterios para hablar de adicción a la pornografía: tiempo/esfuerzo excesivo dedicado a la búsqueda de material pornográfico; deterioro del autocontrol; incumplimiento de las responsabilidades familiares, sociales o laborales; y persistencia de dicha conducta sexual a pesar de sus consecuencias (Wéry y Billieux, 2017).

La prevalencia de esta condición clínica en consumidores de pornografía parece bastante baja, algunos estudios estiman que oscila entre el 0,8 y el 8% (Ballester-Arnal et al., 2016; Bőthe et al., 2020). No obstante, las investigaciones al respecto son todavía escasas y apenas han profundizado en poblaciones específicas como los adolescentes (Ballester-Arnal et al., 2022).

Aunque los posibles efectos negativos puedan incentivar la batalla moral y política de nuestros tiempos, también es importante resaltar que los efectos del consumo de pornografía pueden ser positivos y neutros. El consumo de pornografía también se ha relacionado con la experimentación del placer sexual (Peter y Valkenburg, 2016), el incremento de conocimientos técnicos sobre la sexualidad (Litsou et al., 2021) y el aumento de la autoestima y la satisfacción sexual (Prause, Moholy y Staley, 2014; Kvalem et al., 2014). Estos hallazgos sobre los efectos del consumo de pornografía sugieren que censurar la pornografía privaría a los jóvenes de algunos beneficios. Quizá la responsabilidad colectiva no esté en pedir que el porno sea más educativo (dado que su función no es hacer pedagogía) sino en fomentar una educación sexual que integre a la comunidad y no descuide a la población más vulnerable."               (Loola Pérez , Ethic,  22/08/23)

25/5/22

Cuidado con el trans-fanatismo... Este lunes un grupo de activistas trans boicoteó la presentación en la Casa del Llibre de la obra 'Nadie nace en un cuerpo equivocado'... los manifestantes, al parecer, amenazaban con pegar fuego al establecimiento con los asistentes dentro... hay que denunciar la intolerancia con la que actúan los grupos trans, tanto en la calle como en las redes sociales o en el debate público

 "Este lunes un grupo de activistas trans boicoteó la presentación en la Casa del Llibre de la obra Nadie nace en un cuerpo equivocado, de los psicólogos y catedráticos José Errasti y Marino Pérez Álvarez. Aunque el acto se inició con relativa normalidad, fue interrumpido casi al final porque los manifestantes, al parecer, amenazaban con pegar fuego al establecimiento con los asistentes dentro.

Los Mossos, por prudencia o tal vez atendiendo a los ruegos de los amos de la librería, instaron a su desalojo, y el establecimiento bajó la persiana. Los participantes salieron a la calle bajo una lluvia de insultos y algún que otro objeto, mientras los autores tuvieron que esperar dentro unos 40 minutos a que la calle estuviera despejada para evitar el riesgo de ser agredidos.

No es la primera vez que los grupos trans exhiben intolerancia con la excusa de que los argumentos en el otro lado lado son transfóbicos porque se atreven a cuestionar los efectos de hormonar o mutilar a adolescentes que quieren cambiar de sexo. El título del libro en cuestión es provocativo, pues pone el dedo en la llaga del asunto, pero defiende un punto vista documentado y serio, donde el respeto hacia las personas que sufren disforia de género es absoluto.

En Twitter, la Crida LGTBI cantó victoria: “Lo hemos conseguido, ni un paso atrás contra la transfobia”. El debate sobre el sexo biológico y el generismo enciende los ánimos, no solo aquí, sino en otros muchos países. Pasiones que son identitarias, pues los grupos trans pretenden que su punto de vista es el único legítimo, donde no caben matices, y acusan al discrepante de perpetrar un delito de odio. De la condición de víctimas, pues las personas transexuales han sufrido hasta no hace muchos años una violencia y marginación social terrible, a la de inquisidores de lo políticamente correcto.

 Días antes, el profesor Francisco Longo, reflexionaba en un tuit: “La respetabilidad adquirida en Occidente por los negacionistas del sexo biológico está haciendo tambalearse mi creencia en la superioridad epistémica de las democracias”. Imposible añadir nada más.

El lamentable incidente de este lunes es un exponente más de las tensiones que provoca la agenda queer, que en España tiene como centro de gravedad la polémica sobre la ley trans, de la ministra Irene Montero, que ha sido un amargo trágala para el sector feminista del PSOE.

En cualquier caso, el debate es legítimo y está lleno de matices. Lo que llama reiteradamente la atención --y hay que denunciar-- es la intolerancia con la que actúan los grupos trans, tanto en la calle como en las redes sociales o en el debate público. Cuidado pues con el trans-fanatismo."       (Joaquim Coll , Crónica Global, 18/05/22)

14/6/21

Imaginad un país donde la violencia de género no existe, estos crímenes pasan desapercibidos, las mujeres y los niños están completamente desprotegidos y denunciar el maltrato en un piso alquilado te cuesta un desahucio. Es vuestro admirado Estados Unidos

 Azahara Palomeque @Zahr_Bloom

 Un maltratador nunca será un buen padre -leo acertadamente. Voy más allá, un maltratador es un criminal por los cuatro costados y están demostrados los vínculos entre VG y terrorismo, por ej. Parar la violencia contra las mujeres es parar la violencia en general, punto.

Antes de que me lluevan críticas, esto no es un "borrado" de mujeres; nada más lejos de la realidad. Como con toda identidad, existe una interseccionalidad entre el género y otras violencias que hay que reconocer. Es la infancia, son también otros colectivos vulnerables. 

4:01 a. m. · 11 jun. 2021
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Azahara Palomeque @Zahr_Bloom

 Imaginad un país donde la violencia de género no existe, estos crímenes pasan desapercibidos, las mujeres y los niños están completamente desprotegidos y denunciar el maltrato en un piso alquilado te cuesta un desahucio. Es vuestro admirado #EEUU.

3:24 a. m. · 11 jun. 2021
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3/6/21

Maribel Verdú revela que sufrió acoso sexual: “Gente influyente llamaba al camerino y yo les decía ‘¿Puede salir usted de aquí?”

 "Con más de 100 títulos en su haber, 11 nominaciones a los Premios Goya y dos cabezones ganados, Maribel Verdú es una de las actrices más conocidas y reconocidas del cine español. A los 50 años, la intérprete tiene una activa carrera en el cine, la televisión y el teatro, tanto en España como en América Latina, y el domingo por la noche se acercó un poco más al público con su participación en Planeta Calleja (Cuatro).

En su aparición en el programa de Jesús Calleja, la artista viajó junto al aventurero a Santo Tomé y Príncipe, un pequeño país insular en el golfo de Guinea. Verdú habló sobre su vida, sus miedos (como la práctica del buceo, que superó con la ayuda del presentador del programa), de su marido —”el amor de mi vida”, dijo de él—, Pedro Larrañaga, o de su decisión de no tener hijos. Pero uno de los momentos más llamativos de la charla fue cuando habló sobre el miedo a envejecer, la cosificación femenina e incluso el acoso, personal y laboral.

 “Tú eres un mito para muchas personas... ¿No sufriste acoso?”, le preguntó Jesús Calleja a la actriz. “Sí, y no conozco a ninguna mujer a la que no le haya pasado, que no haya tenido que soportar barbaridades. Que, de repente, has llevado a juicio, como fue mi caso hace muchos años”, reconoció la intérprete sobre un hecho que le ocurrió “hace mucho tiempo cuando estaba empezando”, explicó, sin querer entrar en pormenores.

 Hace años, Verdú tuvo un pleito por esta cuestión, pero entonces no se les prestaba la misma atención por parte de la prensa y la opinión pública. Además, aunque decidió no dar más detalles, sí hizo referencia a algún momento en el que se había sentido acosada. “Que se te coloque un señor con el paquete detrás y saber que lo está haciendo adrede da mucho asco”, confesó, explicando que a veces ha reaccionado en público y otras, por no armar un escándalo, ha preferido evitarlo.

“En el trabajo me ha pasado”, aseguró. “Ha habido gente que llamaba al camerino, gente muy influyente, y [tuve que] decirle: ‘¿Puede salir usted de aquí?, ¿puede repetirme esto delante de mis compañeros?”, relató Verdú. “¿Con una proposición deshonesta?”, le preguntó Calleja, a lo que ella respondió que sí, que eso era lo que había ocurrido. 

 Entonces, contó, salió rápidamente de ese camerino y llamó a un par de compañeros, “muy conocidos, actores, chicos”, a los que les dijo: ‘Por favor, me acaba de pasar esto, yo temblando ¿me podéis acompañar?”. Volvían al camerino, detalló la actriz, y le decía a esa persona: ‘¿Ahora puede repetir esto mismo?”. ”Es una presencia masculina que esté contigo ahí y ya se cortan. Y es que me pone enferma”, afirmó.

“Para mí fue liberador”, dice sobre la aparición del movimiento Me Too. De hecho, asegura que se ha llegado a cambiar de acera en una calle si veía a un grupo de hombres y estaba caminando con sus hermanas para evitar “escuchar gilipolleces y barbaridades”. También explica que el hecho de poder sacar el móvil y decir: “Te estoy grabando, cuidado”. “Eso a mí me da una tranquilidad muy grande...”, explicó. 

Verdú aseguró que hay cosas que no soporta: “Aparte de la injusticia, es el abuso de poder, extrapolándolo a cualquier sitio, en cualquier espacio, y eso se ejerce mucho, desgraciadamente, todavía”. De hecho, contó que ha vivido situaciones muy delicadas, pero prefirió confiárselo solo a sus íntimos y “a la gente que lo tiene que saber”, explicando que “de repente, se aprovecha de ti alguien en quien confías plenamente, y dices: ‘Si eres un delincuente. Eres un impresentable”.

 Además, Verdú quiso hablar sobre la presión de envejecer en la pantalla y sobre el miedo a perder trabajos, que para ella es real porque le ha pasado a amigas suyas según han ido cumpliendo años.“Siempre pienso que puede que cada año sea el último, porque eres mujer, vas cumpliendo años... 

Desgraciadamente para las mujeres es un lastre gordo, ves que todas terminan tocándose, haciéndose…”, dijo en referencia a la cirugía estética. Explicó que a muchas mujeres les ha pasado, mientras que a muchos hombres no: “Pasa como en la vida, que creemos que hemos conseguido mucho y hemos conseguido muy poco. Por eso tenemos que estar en la lucha constante por la igualdad”.

Sobre las escenas de sexo en pantalla, Calleja le preguntó a Verdú por qué las mujeres “pueden enseñar las tetas y los hombres no pueden enseñar el culo”. “Esto es una cosa lamentable, patética”, le respondió la actriz. “He reflexionado acerca de eso. Si llego a decir que no a escenas de estas me hubiera perdido películas como La buena estrella, Amantes, Belle époque… películas que han significado tanto para mí. Pero hoy en día diría ¿tengo que hacer esto?, ajá, muy bien, los dos iguales. Los dos iguales o ninguno”.              (El País, 31/05/21)

1/6/21

Un señor que está siendo juzgado por el asesinato de Vanessa S. pide que le llamen Lorena. Ya ha sido reconocido por IIPP. Si cumple condena lo hará en el módulo de mujeres. Un feminicida entre las mujeres internas. Sigan llamándonos transfobas exageradas...

Paula Fraga @Paulafraga__

 Este señor que está siendo juzgado por el asesinato de Vanessa S. pide q le llamen Lorena. Ya ha sido reconocido por IIPP. Si cumple condena lo hará en el módulo de mujeres. Un feminicida entre las mujeres internas. Sigan llamándonos transfobas exageradas.

"El autor del crimen de Betancuria pide que le llamen Lorena"

¿Comprenden ya por qué decimos que las leyes de identidad suponen una vulneración de los derechos de las mujeres y comprometen nuestra seguridad y espacios? Esto es una ofensa a la víctima y a su familia y no se puede consentir. 

2:02 p. m. · 31 may. 2021
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 "El autor del crimen de Betancuria pide que le llamen Lorena. Jonathan de Jesús Robaina Santana pidió ayer por medio de su abogado que le llamen por el nombre de Lorena.

 Jonathan de Jesús Robaina Santana, el autor confeso del asesinato de su Vanessa Santana en Betancuria, pidió por medio de su abogado que le llamen por el nombre de Lorena, puesto que ha iniciado un proceso de cambio de sexo dentro del centro penitenciario.

El letrado de la defensa, Roberto Orive, se dirigió al presidente del Tribunal, el magistrado José Luis Goizueta, interesando que durante todas las sesiones del juicio se dirijan al acusado y lo mencionen utilizando el nombre de Lorena puesto que había sido reconocido así incluso por Instituciones Penitenciarias.

 Lorena Robaina Santana se enfrenta a una petición de condena de 27 años de prisión, según la Fiscalía Provincial de Las Palmas por haber acabado con su prima en el juicio que comienza hoy lunes ante el Tribunal del Jurado.

Antes del comienzo de la primera sesión, los familiares y amigos de la fallecida se reunieron en la puerta de los juzgados para pedir «justicia ante una persona que decidió cuando debía de morir nuestra niña», manifestó su madre Sonia Padilla."              (Francisco José Fajardo, Canarias7, 31/05/21)

25/2/21

Lucia Etxebarria: Cuando empecé a oponerme a la ley trans pensaba que la gente caería en la cuenta de la burrada que es esa ley. Todas vosotras habéis sido testigos de la campaña de acoso y derribo que he sufrido. No puedo salir sola. Mi hija ya ha sido identificada y tiene que ir y volver del instituto en una zona complicada. Como sabeís, soy epiléptica. Tras varias crisis fui al médico y salí con diagnóstico de depresión y ansiedad generalizada reactiva. Y con la recomendación expresa de que dejara las redes. Por esta razón me parece que voy a tener que dejar Twitter definitivamente. Las que podéis aguantar, hacedlo por mí, por favor...

Lucia Etxebarria @LaEtxebarria
23 feb.

 Queridas compañeras Ultimamente me veis muy poco por Twitter, y me parece que voy a tener que dejar Twitter definitivamente, así que antes de hacerlo os voy a explicar el porqué. Entra hilo

1. Cuando empecé a oponerme a la ley trans pensaba, en mi ingenuidad, que la gente se tomaría el trabajo de leer el borrador de la ley y que inmediatamente caería en la cuenta de la burrada que semejante ley sin pies ni cabeza significa.

2. No caí en la cuenta de tres cosas

- Que España es el país con el indíce lector más bajo de Europa

- Que hay intereses económicos detrás de esta ley

- Que gran parte de los 451 millones del Ministerio de Igualdad están destinados a campañas de propaganda política

3. Todas vosotras habéis sido testigos de la campaña de acoso y derribo que he sufrido. Todo por ejercer un DERECHO DEMOCRÁTICO, como es el de criticar un borrador de ley DE FORMA RACIONAL, desde los datos y a estadística

4. A todas nosotras nos han amenazado. Vosotras leeis cada día los mensajes que recibo. Insultos y amenazas. Pero hay una diferencia entre vosotras y yo. En mi caso se sabe donde vivo, y se me reconoce por la calle. No tengo coche ni escolta, uso transporte público

5. Tengo llamaditas al telefonillo practicamente a diario. No puedo salir sola. Mi hija ya ha sido identificada y tiene que ir y volver del instituto en una zona complicada, y va y vuelve andando.

6. Como sabeís, soy epiléptica, y el estrés es nefasto para la epilepsia. Tras varias crisis fui al médico para ajustar la medicación. Y sucedió lo siguiente:

7. Salí con un diagnóstico de depresión y ansiedad generalizada reactiva. Y la recomendación expresa de mi médico de que dejara las redes. En mi estado no puedo estar leyendo insultos y amenazas cada día. Pero ahí no acaba la cosa

8. No me apetece contar la vida de mi hija, pero todos sabéis que padece una enfermedad. Esta enfermedad es comórbida con otras. Y esas enfermendades empeoran con el estrés.Mucho. No quiero daros el cuadro clínico de mi hija, porque es menor y tiene derecho a su intimidad

9. Pero su madre debe seguir trabajando porque alguien tiene que pagar la comida, la luz, el agua, y algunos gastos médicos que la Seguridad Social no paga.

10. El perfeccionismo y el mandato de género que recibí de mi educación católica ( "seguro que hay gente que lo pasa peor", " quejarse es de débiles", " ofrécele tu sufrimiento a Cristo" etc...) hicieron que no me diera cuenta de lo mal que estaba, o que no quisiera reconocerlo

11. El caso es que sí, estoy enferma. Me cuesta muchísimo levantarme de la cama, sufro ataques de ansiedad, lloro a la mínima, tengo unos dolores de cabeza que me están matando, apenas duermo. No puedo decir " todo esto me la sopla y soy muy fuerte". No lo soy.

12. Añadidle a esto que mi madre de 93 años padece deterioro cognitivo y que está internada. No en una residencia, en una clínica. Esa clínica es cara. Esto afecta mucho a mi familia. Y a mí.

13. Por esta razón me retiro una temporada. Pero os ruego, POR FAVOR, no paréis con la lucha. Podéis contar conmigo para cualquier cosa. Sea aparecer en medios de comunicación, sea diseñar acciones, sea unirme a ellas.

15. Recordad que a día de hoy Podemos es el partido con menor intención de voto (10,7%, según Electocracia) e Irene Montero la ministra peor valorada. Esto no va a durar toda la vida y lo que hacemos va calando, aunque en principio no se vea

16. Las que podéis aguantar, hacedlo por mí, por favor, no paréis. Este 8 de marzo debe quedar claro que no estamos de acuerdo con esta deriva peligrosa y totalitaria de " estás conmigo o estás contra mí, y si estás contra mí acabaré contigo".

Y muy especialmente a mis compañeras de @espaciofemrad y @espaciofemrad2: Vosotras tenéis mi contacto directo. Por favor, llamadme y hablemos.

Enormes besos a todas

Ps. El caso de Ana, En Albacete, acosada en su instituto y en toda la ciudad sin que nadie haya movido un dedo, solo porque criticó a la Ley Trans en twitter, es particularmente aterrador. Empezó cuando ella tenía 18 años

 10:25 a. m. · 23 feb. 2021
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23/9/20

El porno se convierte en el profesor de sexualidad a partir de los 12 años

"Las antiguas revistas eróticas dieron paso a los vídeos VHS y al porno codificado de los años 80 y 90. El más listo de la clase encontraba el material secreto y lo explicaba. Pero hoy, a los 12 años casi toda la infancia dispone de un móvil con datos y a esa edad se sitúa el primer acceso al porno en el caso de los niños y, a los 13, en las niñas —aunque un 9% que accede incluso antes de cumplir diez años—. 
 
Y la pornografía llega para quedarse y acompañar a la infancia y a la adolescencia en el descubrimiento de su sexualidad y la formación de su deseo: el 82% de los chicos, el 61% de las personas no binarias y el 40% de las chicas la consume con frecuencia. Ellos casi a diario, ellas semanalmente o al mes, resalta el informe (Des)información sexual: pornografía y adolescencia presentado ayer por Save The Children y en la que han participado 1.753 adolescentes.

Como antaño, el primer contacto siegue ocurriendo a través del grupo de iguales: un amigo o amiga enseña el descubrimiento en su móvil (30%), habla de ello y la otra persona lo busca por su cuenta (15%) o lo reciben a través de grupos de mensajería y redes sociales (6%). Solo un 17% se debe a accesos accidentales, a través de anuncios, pero el informe destaca que el acceso a contenidos sexualmente explícitos en películas y series de forma normalizada “condiciona e incita futuras búsquedas”.

Y tampoco ha cambiado que los chicos buscan porno para lo que ellos consideran “satisfacer necesidades instintivas”, mientras que las chicas esperan encontrar qué se espera de ellas en las relaciones sexuales (gestos, posturas, etc.). Por su parte, las personas no binarias o con orientaciones sexuales no normativas “suelen buscar prácticas correspondientes a sus propias preferencias”, aunque lo buscan en un contexto donde los principales referentes siguen siendo heterosexuales y de género binario.

Pero ahora sí ha variado algo muy importante en el consumo de pornografía: se ha generalizado a través del móvil y páginas web gratuitas (solo el 1,5% consume porno de pago), por las que se dejan guiar por el algoritmo, y hay un trasvase de la pantalla a la realidad entre el modo de hacer —y tratarse— de los actores y actrices porno que está presente en las prácticas sexuales de los jóvenes: el 54% de los adolescentes, en su mayoría chicos, creen que el porno les aporta ideas y desean poner en práctica lo que han visto (el 47% ha llevado alguna escena a la práctica) y es en este punto cuando la organización Save the Children considera “especialmente preocupante que, cuando intentan imitar lo que ven, no siempre solicitan el consentimiento previo a su pareja”. El 12% de los chicos ha pasado prácticas de la pantalla a la cama sin consensuarlo previamente con la pareja y sin que a esta le haya parecido bien, frente al 6% de las chicas.

“Sin una educación afectivo-sexual incluida en el currículo y ante un mundo tecnológico lleno de posibilidades, la pornografía se ha convertido en profesora y consultorio de sexualidad para los adolescentes. El peligro no es que vean pornografía, sino que su deseo sexual se esté construyendo sobre unos cimientos irreales, violentos y desiguales propios de la ficción. También es peligroso que crean que su consentimiento, sus deseos y preferencias, o los del resto, no tienen por qué ser tenidos en consideración”, alerta Catalina Perazzo, directora de Políticas de Infancia y Sensibilización de la organización.
Adolescentes y consentimiento

Las adolescentes lesbianas destacan entre todos sus compañeros en ser las que mejor identifican los roles de poder y niegan con rotundidad que las relaciones de los actores se den entre iguales. Entre las adolescentes heterosexuales, el porcentaje que identifica el machismo se eleva al 55%, mientras que en los chicos desciende a un minoritario 31%.

Las profesionales que han participado en el estudio muestran una “preocupación generalizada” por el aumento de la violencia en las relaciones de pareja entre adolescentes, así como la decepción de la adolescencia de sus experiencias sexuales al compararlas con la pornografía.

Sobre qué hacer ante esta situación y cómo educar, el informe recalca que es necesaria una educación afectivo-sexual de calidad en los centros escolares. Actualmente, solo Navarra, a través del pionero programa público Skolae, ha introducido la educación sexual y afectiva en todas las etapas educativas.

Sin embargo, Save the Children defiende la aprobación del proyecto de Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia, que incluye medidas específicas ante contenidos digitales, pero que aboga por la incorporación de la “colaboración con el sector privado”.

En cuanto al papel de las familias, la madre es la principal fuente para aclarar dudas e informar en el hogar (el doble que el padre). Asimismo, la encuesta ha revelado que las casas donde se cena en familia son las que mantienen mejor comunicación entre adultos y jóvenes y, también, respeto hacia las normas de utilización de los dispositivos por parte de los adolescentes. " (Gessamí Forner, El Salto, 23/09/20)

24/10/17

Violación, racismo... y arquitectura



"La amenaza de agresión sexual: arquitectura invisible

Muchas feministas han denunciado cómo la violación opera también como una forma de control social sobre los movimientos de las mujeres. “Las violaciones fuera o lejos del hogar se perciben como una forma de castigo, como si la víctima mereciera ser violada por haberse alejado de sus padres, de su pareja o de su casa”.

 El relato mediático acostumbra a poner el acento en el miedo, y en la presión indirecta para que las mujeres limiten sus movimientos. De ahí también los consejos que acostumbramos a escuchar: “No salgas de noche.” “No vayas por lugares oscuros”. “No viajes sola”. O peor, “no viajéis solas”. Porque dos mujeres que viajan juntas viajan solas.

“Gran parte del libro habla de todo esto, del gran porcentaje de violaciones que ocurren dentro de la casa o cerca de ella, cuando la casa se supone que es el espacio de la mujer y dónde está segura. Existe el mito ese de ‘no salgas tarde’. 

La idea de que la violación es un acontecimiento aislado, que ocurre lejos de lugares familiares, disociado de los aspectos cotidianos del día a día; es una ilusión. El 75% de los violadores son hombres que viven en casa de la víctima, o parientes con los que mantiene algún tipo de contacto social.”

El miedo puede obligar a encerrarse, pero también a lo contrario, a marcharse de un lugar. “Hay bastantes textos escritos sobre esto. En Colombia, por ejemplo, mandan a los soldados a violar para desplazar a las mujeres de sus comunidades. Es una forma de amedrentamiento”, explica Leo. En su caso, el terror a que el violado volviese y la matase hizo que se marchara. Antes de irse, él le dijo que si denunciaba la mataría. Y ella denunció.

Probar la violación

Como se explica en el libro, en EE.UU uno de cada de cada 10 hombres está en la cárcel o lo estará en un futuro, mientras en el caso de los negros, la cifra asciende hasta el 25%. Jana consiguió la condena de su violador aunque le costó que la policía se empeñara en localizarlo.

“De no haber sido blanca, no me hubiesen creído; de hecho, la otra persona que fue violada por el mismo hombre unos días después, y que presentó cargos, era mexicana y no la creyeron. Los cargos se desestimaron”, dice.

“Yo había ido a Princeton y tenía 33 años. Él era un negro de 19 años sin hogar. Como me decía la fiscal: ‘es que nadie se va a creer que tú, motu propio, te relaciones con ese hombre sin más’. Es decir, que si hay una relación entre una blanca con educación y un negro sin educación tiene que ser violación por narices. Yo pensé, ‘¡qué fuerte!’ porque si yo hubiera conocido a ese chico en un bar podría haber ligado con él”, cuenta.

“En cambio”, añade, “no puedo excitarme si no he elegido al tío ni la situación, si no hay consentimiento. Eso es lo que tienen que entender los hombres. No se trata de dónde lo conozcas, ni siquiera de cómo ha entrado en tu casa. Se trata de si has dicho sí o no. Y a veces, claro, es difícil de probar.

 Ahora me parece fundamental que en las relaciones alguien te pregunte ‘¿te quieres ir a la cama ahora?’ nn vez de tirarse encima de ti. Yo pregunto siempre. A mí no me gusta que se me echen encima como un acto de posesión. Me parece que debería ser un gesto para todos, en las mujeres y los hombres, que podría cambiar muchísimas cosas.” 

Escribir para conjurar el miedo 

Violación en Nueva York es una historia en primera persona, es una investigación, una pieza artística, un archivo, una manera también de darle salida al trauma. Si una se pone a recopilar datos, a pensar de qué manera está relacionado  lo que le ha sucedido con la violencia inmobiliaria, con el racismo, con la transformación de la ciudad global se consigue dar sentido al trauma en un relato más amplio. 

De alguna manera, fue una forma de terapia. Sin embargo, el relato en primera persona, reivindicación básica del feminismo, sitúa a quien lo hace en otro lugar peligroso: el de la transgresora. La violación es una cosa fea, que no hay que asociar nunca públicamente a tu propio nombre. 

“La transcripción literal de las dos horas de mi violación ha tenido consecuencias graves para mi carrera. En realidad el contar las cosas con detalle. No la teoría. No la perspectiva académica con distancia, sino la narración desde la perspectiva de un ser humano. Como por ejemplo, que no me contraten de profesora en una universidad porque he sido violada. 

Me lo han dicho así, no públicamente claro: ‘A ver cómo le explicamos a los padres, cuando miren el listado de profesores y busquen tu nombre en Google y aparezca la palabra violación;  y encima lo publicas’. Parece que lo que hay implícito es que me he salido de mi papel, porque en el momento que lo haces público eres una amenaza”, relata.

Traducirlo al español ha sido un proceso duro: el de revivir la violación quince años después. Pero Jana dice que no ha tenido ganas de maquillar la parte más cruda del relato. Piensa así, escribe así “desde los 13 años”.

“A mucha gente le parece que doy demasiados detalles, pero por otro lado tampoco me importa. Lo escribí para concienciar a los hombres, pero no quería purificarlo o quitarle la parte sexual. Sólo contarlo como fue. Incluso me da igual si alguien se pone leyéndolo. Incluso alguna vez me han preguntado si me excitan las escenas de violación.

 Y quizás en mi imaginación podría ser, pero eso no quiere decir que no tenga clara la diferencia entre la fantasía y la realidad. Claro que si yo tuviese ese precedente de decir públicamente que la violación en la imaginación puede excitarme antes del juicio, hubiese tenido muy difícil que me creyeran. 

Como esto es una guerra de interpretaciones, estamos muy jodidas”, concluye."            (Nuria Alabao, CTXT, 12/10/17)

11/10/12

Se quitan el velo al entrar al establecimiento y se lo ponen al salir.... Durante siete años de sus vidas se las humilla mañana y tarde

"C. Delcroix: ¿Puedes hablar también de la muy profunda alterización de los árabes y de los negros, a los que en la sociedad francesa presenta como responsables de la violencia sexista de forma unilateral[1]? ¿Cómo apareció esta oposición entre los sexistas y los antirracistas?

Ch. Delphy: La sociedad francesa en su conjunto, con la ayuda de una gran parte de las mujeres que se dicen feministas, ha logrado matar dos pájaros de un tiro: por una parte, acusar a toda una parte de la población de defectos innobles (no solo sería sexista, sino también homófoba y antisemita) y, por otra, absolver completamente de sexismo a la sociedad dominante. 

El resultado es que ya no se habla del sexismo general de nuestra sociedad, generalizando a todos los hombres. Por ejemplo, Élisabeth Badinter pretende que «entre los franceses de origen, ya sea en el judaísmo o el catolicismo, no se puede decir que haya una opresión de las mujeres»[2].

Ahora bien, cuando creamos el movimiento feminista en 1970 no estábamos pensando en el sexismo de los árabes. Como todos los trabajadores inmigrantes, trataban de hacerse olvidar y nosotros, como blancas, no teníamos prácticamente ninguna relación con ellos. Se pensaba en el sexismo de nuestros padres, de nuestros hermanos, de nuestros compañeros.

 ¡Y de pronto nos enteramos de que no hay opresión de la mujer «entre las francesas de origen»! Se vieron varias manifestaciones contra la violencia ejercida contra cuatro mujeres: las cuatro tenían nombre árabes. Poco tiempo después se publicó la Encuesta Nacional sobre la Violencia de las Mujeres en Francia (ENVEFF, por sus siglas en francés)[3]. 

Y hoy se hacen recuentos cada año; cada semana dos o tres mujeres mueren a manos de su marido o compañero. Pero, ¿dónde se menciona en estas manifestaciones a las Monique, a las francesas asesinadas por sus compañeros blancos como ellas? (...)

Ahí es donde estamos hoy en día. Una sola operación ha hecho progresar el racismo al tiempo que vuelve invisible el sexismo: el de los blanco, porque el sexismo «no existe entre ellos», y el de los negros y árabes, porque es indudablemente racista convertirlos en los chivos expiatorios. (...)

Sé que esta aserción va en contra de la percepción que hay en la población, incluidos los sociólogos. Esta percepción es que los africanos en general son más sexistas que los «occidentales». 

Se trata de este a priori que se ejerce respecto a personas de origen africano, aunque ellas mismas hayan nacido y hayan sido educadas en Francia o en otro país occidental. Pero nosotros las miramos de una manera que en vez de buscar las similitudes entre ellas y los demás franceses, busca las diferencias: supone, busca y encuentra unas diferencias y las resalta en detrimento de las similitudes. (...)

Roland Pfefferkorn: A propósito del pañuelo o del velo, me gustaría que volvieras sobre cómo se han utilizado las comparaciones internacionales selectivas en la argumentación en relación a la situación francesa. Me parece claro que se desplazan las problemáticas y que, al mismo tiempo, este desplazamiento permite privilegiar lo emocional en muchas personas. ¿Puedes volver sobre este uso selectivo de las comparaciones internacionales?

Ch. Delphy: Hace poco hablaba con una periodista de la televisión del debate sobre la prohibición del velo en la escuela y del hecho de que esto penalizara a jóvenes francesas. Ella estaba de acuerdo, pero creía que esta prohibición podía ayudar… ¡a las iraníes! 

Cuando le pregunté en qué sentido, me respondió que podía «ser un signo». Pero, ¿un signo de qué y dirigido hacia qué? No se podía entender que ella quería decir que inscribiéndose dentro del mito nacional que ve a Francia como el faro y guía de las naciones. 

Dentro de este paradigma, en cuanto los franceses hacen algo, en el extranjero se dicen: «¡Ah, los franceses hacen esto! ¡Debe de ser interesante! ¿Y si hacemos lo mismo?». Pero los demás países no dicen eso, están dentro de su propio mito nacional, no en el nuestro, y no nos ven como un ejemplo.  (...)

De la misma manera no se quiere tener en cuenta lo que puede ocurrir a Francia. Oigo a muchas personas decir que la ley de 2004 que prohíbe el pañuelo en la escuela está muy bien: «Todo fue muy bien», queriendo decir con ello que las chicas se quitan el velo (y de las que no se lo quitan y no van a clase no se habla, es de mala educación).

 En efecto, ¿qué pueden hacer estas chicas? Se quitan el velo al entrar al establecimiento y se lo ponen al salir. Todo ha ido muy bien en el sentido de que no ha habido bombas en las escuelas. Pero, al fin y al cabo, hay que mirar más lejos: estas chicas van a la escuela y después al instituto durante siete años.

 Durante siete años de sus vidas se las humilla mañana y tarde (y en el intervalo) porque todas sus compañeras saben que llevan pañuelo y que están obligadas a quitárselo a la puerta del establecimiento. Se van a convertir en adultas. 

Los argelinos no han olvidado los 130 años de colonización ni los ocho años de guerra. ¿Van a olvidar estas chicas estos siete años de humillación? No lo creo.

Cuando se conviertan en adultas es cuando se verá lo que se ha hecho, se verá realmente el resultado de la ley. Se ha vuelto a crear otra separación, como si no hubiera ya bastantes. Se han empeorado las cosas. 

Y es que si llevan el velo es porque hay algo que no funciona y lo que no funciona es, para empezar, el racismo que padecen. Si no, no llevarían ese pañuelo, que no es un pañuelo magrebí. No es la continuación de una tradición o de una costumbre familiar. La mitad o más de sus padres, lejos de obligarlas a llevarlo, se oponen a ello.

 En las generaciones de los padres eso prácticamente no se hacía. Esa generación creía en la integración. Pero la generación siguiente ha visto el resultado de esta creencia: para la nueva generación no hay integración y a sus padres les han engañado como a chinos."                    (Rebelión, 11/10/2012, Daniel Bertaux, Catherine Delcroix y Roland Pfefferkorn, http://Migrations et sociétés)

16/2/11

El origen de la violencia... está en nuestro cerebro

"Dayu Lin, David Anderson y sus colegas del Instituto Tecnológico de California (CalTech) han identificado el circuito neuronal básico que subyace al comportamiento agresivo. Está situado en una subregión concreta del hipotálamo, una estructura alojada en la base del cerebro.

Sus experimentos, que se presentan hoy en Nature , están hechos en ratones, pero el hipotálamo y sus subdivisiones son universales en los mamíferos. El sexo y la violencia también lo son, y es muy probable que unos circuitos muy similares existan también en los humanos.

La forma más precisa de manipular circuitos cerebrales concretos es una técnica desarrollada en los últimos años llamada optogenética, porque usa tanto genes artificiales como moléculas activadas por la luz. (...)

Es así como Lin y sus colegas del CalTech han identificado con gran precisión los circuitos del hipotálamo que subyacen a los comportamientos agresivos.

La nomenclatura de la anatomía del cerebro puede resultar fastidiosa, pero en realidad es tan simple como consultar un mapa urbano. Si imaginamos el hipotálamo como un reloj, las zonas laterales ocuparían la posición de las tres y las nueve.

La ventral estaría a las seis. Y las zonas ventromediales (VMH, por ventro-medial hypothalamus), a las que se refiere este trabajo, están a las cinco y a las siete. Dentro de ellas, la zona ventrolateral (VHMvl) es la más próxima a la periferia del reloj. Ese es el locus cerebral de la agresividad.

La mitad de las neuronas del VMHv se activan por igual en presencia de un macho o de una hembra, pero muchas se mantienen activas solo en uno de los dos comportamientos. Por tanto, los dos comportamientos parecen compartir algunos tipos de input.

"La interacción entre el sexo y la violencia está profundamente enraizada en la arquitectura básica del cerebro", como dice el neurólogo Clifford Saper, de la Facultad de Medicina de Harvard.

Esta tecnología plantea la posibilidad de inhibir esos circuitos para refrenar el comportamiento agresivo. Los científicos han comprobado que la inactivación artificial de la región del hipotálamo VHMvl funciona bastante bien para reprimir los comportamientos agresivos: el 25% de los ratones se vuelven completamente pacíficos, y los demás muestran una agresividad más moderada de lo habitual.

Por desgracia para las naranjas mecánicas del futuro, este efecto solo dura ocho días. Pero esto es consecuencia de la técnica concreta que han usado Li y sus colegas para bloquear la actividad de esas redes neuronales, basada en unos virus especiales. (...)

Un dato alentador es que el amor suprime la agresividad. Cuando los investigadores hiperactivan los circuitos del VMHvl con sus técnicas optogenéticas, los ratones macho se vuelven anormalmente agresivos: atacan no solo a machos y hembras por igual, sino también a los objetos inanimados, como el mencionado guante inflado, que se interponen en su camino.

Pero esa misma hiperactivación optogenética no tiene el menor efecto si el ratón ya estaba inmerso en una actividad sexual. Es otra evidencia más de que el sexo y la violencia requieren parte de las mismas redes neuronales, y de que estas compiten entre sí hasta que uno u otro comportamiento se impone.

Hay formas de violencia en la naturaleza que cuentan con la avenencia de la mayoría, e incluso con la legitimación de la ciencia. Que los zorros maten conejos para comer (agresión predatoria) y que los insectos envenenen a los pájaros que se los comen (agresión antipredatoria) es justo lo que cabe esperar de la "naturaleza roja en diente y garra" con que Tennyson saludó a la selección natural darwiniana.

Pero casi tan ubicua como la anterior es la violencia contra los miembros de la propia especie. Las anémonas -las ortiguillas de los bares gaditanos-, que pese a parecer algas se cuentan entre los más primitivos animales del planeta, se azotan unas a otras con sus tentáculos venenosos. (...)

El grado de violencia de una sociedad tiene muy poco que ver con la genética. Los índices de violencia de un país se pueden multiplicar por 10 en cuestión de un par de décadas, sin que los genes de la población hayan tenido la menor oportunidad de cambiar de frecuencia. Las ideas del tipo naranja mecánica solo se refieren a un pequeño número de individuos, como los psicópatas, o personas incapaces de sentir culpa por hacer daño a un semejante.

Pero sí es obvio que hay formas de convertir en agresores a las personas del montón, y que estas podrán en el futuro superar la eficacia de una arenga. (...)

Roja en diente y garra

Los fundamentos neuronales del comportamiento agresivo y su relación con el sexo hunden sus raíces con profundidad en la evolución de los mamíferos, y alcanza en gran parte a la historia natural de los demás vertebrados y de otros animales más primitivos.

Uno de los aspectos ubicuos de este fenómeno es la relación íntima entre la agresión y la testosterona, la principal hormona sexual masculina.

En todos los vertebrados, las estructuras cerebrales implicadas en el comportamiento agresivo -como la región hipotalámica estudiada por los científicos de California- son muy ricas en receptores de las hormonas sexuales, y en particular de la testosterona.

Estos receptores son proteínas de las neuronas que reconocen específicamente a la testosterona que circula por la sangre, se pegan a ella y transmiten sus efectos al interior de la célula.

En cualquier especie de vertebrados en la que se haya examinado la cuestión, los científicos han podido establecer una correlación estrecha entre los niveles de agresividad de un macho y sus particulares niveles de testosterona circulante.

E incluso en un mismo individuo, las fases más o menos agresivas se correlacionan con las fluctuaciones temporales en sus niveles de esta hormona.

La búsqueda de una pareja sexual, y el nivel de actividad sexual en sí mismo, siguen esos mismos patrones de relación con la testosterona.

Esto se ha comprobado repetidamente en los hombres, pero incluso el deseo sexual de las mujeres viene muy afectado por sus niveles de esa hormona, que es principalmente, pero no exclusivamente, masculina.

La íntima relación entre la testosterona y el comportamiento agresivo tiene su explicación biológica en que, en las mayoría de las especies, los machos luchan entre sí por el acceso a las hembras.

Sexo y violencia son dos caras de la misma "naturaleza roja en diente y garra", dicen los científicos de CalTech." (El País, 10/02/2011, p. 30/1)