"Si la ciencia aún no tiene claro que son los sueños, con las pesadillas anda perdida. La Clasificación Internacional de los Trastornos del Sueño
la define más por su resultado final, el despertar, que por sus propias
características.
Durante años han sido consideradas fenómenos
aterradores aunque el miedo es sólo uno de sus posibles temas. Incluso,
la mayoría de las investigaciones que se han hecho se han basado en
casos clínicos. Ahora, un estudio empírico desvela casi todos los
secretos de las pesadillas.
Durante varias semanas unas 600 personas tuvieron que escribir en un
diario lo que habían soñado nada más levantarse. Tenían que apuntar la
fecha, la principal emoción presente en el sueño, puntuando su
intensidad, y clasificarlo como sueño lúcido, sueño volador, mal sueño o
pesadilla. Hasta ahora no se había hecho un experimento tan amplio y
sistemático para entender las pesadillas.
Los impulsores del trabajo, dos investigadores de la Universidad de Montreal
(Canadá) descartaron a un tercio de ellos porque, en las cinco semanas
que duró su investigación, no habían tenido ni un mal sueño.
El resto
había recogido en sus diarios 1.016 malos sueños y 281 pesadillas. A los
científicos les interesaban ambos, ya que los consideran fenómenos de
un mismo continuo donde la mayor intensidad emocional y el hecho de
despertarse marcan la diferencia.
La primera gran sorpresa, que contradice a
las películas de Hollywood y a mucha de la literatura científica, es
que supuestas situaciones recurrentes como la sensación de caerse, la de
parálisis o de sofoco apenas aparecen.
De hecho, los dos segundos no
salen en ningún diario y sólo el 1,5% de los casos hablan de que el
protagonista caía. De los 12 grandes temas clasificados por los expertos
en trastornos del sueño, los más presentes fueron las agresiones
físicas y los conflictos personales, seguidos de la sensación de
desamparo.
Pero la recurrencia de estos grandes temas varía entre los malos
sueños y las pesadillas. En los primeros, destacan los conflictos
personales, donde interactúan dos personajes entre los que se producen
situaciones de hostilidad, enfrentamiento, humillación o infidelidad.
Mientras, en las pesadillas prevalecen las agresiones físicas,
situaciones de captura o rapto, intervención de alguna fuerza maligna o
accidentes.
“Muerte, preocupación por la salud o agresiones son temas comunes en
las pesadillas. Pero sería un error pensar que caracterizan todas
ellas”, dice Geneviève Robert, coautora del estudio publicado en la revista Sleep.
“En otras ocasiones, se trata de una sensación de amenaza o una
atmósfera inquietante lo que provoca que una persona se despierte”,
añade.
Otro mito que desmonta este estudio es la omnipresencia del miedo.
Los investigadores clasificaron los episodios en función de la emoción
dominante, desde ira a tristeza, pasando por el asco, la confusión o la
culpabilidad, entre otros.
Aunque en el 65% de las pesadillas, el miedo
fue la principal emoción, en los malos sueños (que son la mayoría), sólo
está presente en el 45% de los episodios narrados. La tristeza y la
furia o ira son las que le siguen. Hay incluso un respetable 4% de
emociones positivas.
Como era de esperar, la gran mayoría de las pesadillas acaba mal,
algo que no sucede siempre en los malos sueños. También se diferencian
en su grado de fantasía. Las primeras suelen ser más extrañas y alejadas
de la realidad. Son menos racionales, ignorando con más libertad las
leyes de la física o la factibilidad de las escenas o los personajes que
intervienen en el sueño.
Además, aunque ambos comparten los principales
temas (agresión física, conflicto interpersonal y desamparo), no lo
hacen en el mismo orden. El porcentaje de pesadillas protagonizadas por
una agresión dobla al de los malos sueños.
Los investigadores encontraron pocas diferencias de género pero
significativas. En sus pesadillas, los hombres sueñan el doble de veces
más con desastres, accidentes, guerras o insectos.
Además, aunque los
temas de conflictos personales se dan a partes iguales en los malos
sueños de ambos, en las pesadillas de ellas doblan a los de ellos. Para
los autores, esto podrían indicar que estos conflictos despiertan una
mayor respuesta emocional en las mujeres.
“¿Por qué soñamos? ¿Qué son las pesadillas? Estas preguntas aún no tienen respuesta”, recuerda el psicólogo Antonio Zadra,
coautor del estudio. Y su trabajo, a pesar de tanto dato, no intenta
responderlas. Unos mantienen que los sueños son una especie de catarsis
de lo que nos ha sucedido en el día o días anteriores.
Otros apuestan
por considerarlos un subproducto de la desconexión del estado consciente
del cerebro. Pero ninguna de las dos alternativas ayuda a entender
porqué y para qué surgen las pesadillas de entre los sueños. Ese es el
secreto que queda por desvelar." (Miguel Ángel Criado, Cuarto Poder, 10/02/2014)
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