- Cerebro
Reptil: El más antiguo y encargado de la supervivencia, por ello nos tendrá
dominados y secuestrados toda la vida. Ni piensa ni siente: reacciona y actúa para
superar cada situación. En él yacen los instintos. Es reacio al cambio. Es el
aquí y el ahora. No reflexiona. No distingue pasado y futuro. Es el más
primitivo: hace que comas, te defiendas, ataques, te reproduzcas o cuides de la
tribu. Es el más básico y violento.
- Cerebro
Límbico: Es el emocional. Lo tenemos todos los mamíferos.
- Cerebro Córtex: Es el racional. No somos la única especie que lo posee pero sí la que lo tiene más desarrollado. Nos vuelve reflexivos, conscientes de nuestra existencia, gracias a él procesamos la información. Nos aleja de los dos anteriores: emocional e instintivo. Se encarga de la lógica, de los inhibidores y controladores del comportamiento. Nos impide ser espontáneos a través de las normas sociales o creencias personales. Para muchos lo peor que nos pudo pasar: nos tortura a diario.
9/7/20
La Neuroventa lo tiene claro: el cliente no sabe por qué compra esto o aquello, producto o servicio, la decisión para cumplirse debe ser inconsciente
13/6/14
El 42% de los estadounidenses rechaza la teoría de la evolución de los seres humanos
25/10/10
La humanidad de los animales... empáticos... solidarios. La animalidad del hombre.
Se ha dado cuenta de la injusticia y no la acepta, aunque se quede sin nada. En otro experimento, dos chimpancés tiran con sendas cuerdas coordinadamente de una caja con comida para poder alcanzarla desde su jaula. Cuando ambos están hambrientos la cooperación es total, pero si a uno se le ha dado de comer antes, se queda al fondo de la jaula y tiene que ir su compañero a traerle y hacerle trabajar.
Son el tipo de experimentos que se hacen en el laboratorio de Frans de Waal (Holanda, 1948) en el Centro Yerkes de Primates, en Atlanta (EE UU). Arrancan inevitablemente carcajadas cada vez que se muestran los vídeos en público -como sucedió en el último congreso de la Organización Europea de Biología Molecular (EMBO), en Barcelona, donde realizó estas declaraciones- pero han permitido, entre otras cosas, que De Waal demuestre que la empatía -la capacidad de comprender y compartir los sentimientos de otro, en la que se basan también esas carcajadas- no es únicamente humana.
De hecho, este reconocido experto en comportamiento animal afirma, en su último libro, La edad de la empatía (que publicará Tusquets en español), que todos los mamíferos muestran esta característica, base de la solidaridad. Y algunos de ellos -humanos y grandes simios desde luego, pero también elefantes y delfines, probablemente por el gran tamaño de su cerebro- alcanzan niveles superiores, que demuestran, por ejemplo, ayudando a sus congéneres a salir de situaciones difíciles.
"En los ámbitos académicos la mayoría cree que no se debe hablar de emociones en los animales y que estos tienen habilidades muy limitadas", dice De Waal. "Sin embargo, en la calle, a la mayor parte de la gente esta idea no le plantea problemas, y por eso tienen muchos más perros y gatos, con los que pueden comunicarse, que tortugas o peces, con los que no pueden".
Está hablando, reconoce, de empatía definida a un nivel emocional, más que intelectual -"que resultas afectado por las emociones del otro"-, pero así, recuerda, es como empieza en los bebés, que nada más nacer lloran cuando oyen llorar a otro. Sin olvidar el contagio de los bostezos, otra muestra de empatía.
El principio no fue fácil para él. "Hay algunos en ciencia que quieren mantener los animales a distancia de los humanos y no les gusta lo que digo en general", recuerda este etólogo, pero ahora "la ciencia sobre la que se basa todo esto se publica en importantes revistas, así que no veo ya problema".
Uno de sus últimos artículos científicos es un estudio sistemático de las prácticas de consolación en los chimpancés y está firmado por la española Teresa Romero. Se ha comprobado, por ejemplo, que los chimpancés hembra son más proclives a consolar a un compañero que sale de una pelea con otro que los machos. No es la única diferencia existente entre sexos. "Se han hecho experimentos que demuestran que cuando una persona ve cómo le clavan una aguja a otra que conoce, se le activa el centro del dolor en el cerebro. Reacciona como si le clavaran la aguja. Sin embargo, si ambos vienen de jugar de forma competitiva, se activa, en los hombres, el centro del placer, porque lo considera un castigo justo, mientras que esto no sucede en las mujeres".
Respecto a los humanos, De Waal se niega a ser simplista: "Yo suelo representar al ser humano como el simio bipolar, los humanos tienen las mejores y las peores tendencias. Si son buenos, son más altruistas que cualquier especie que conozco y, si son malos, son peores que cualquier especie. Yo no haría una definición del tipo: somos intrínsecamente malos o intrínsecamente buenos. Tenemos todas estas tendencias y las compartimos con otros primates, como los chimpancés, y estoy interesado en el parecido entre nosotros y ellos. Con los monos hay muchas diferencias, pero con los chimpancés son muchas menos de lo que todavía creemos", asegura.
Sin embargo, "hay humanos que no tienen empatía", recuerda, "como los psicópatas, que pueden comprender lo que quieren otros, pero no les afecta por su déficit emocional. Los autistas también tienen problemas de empatía, pero son casos más complejos: no conectan con las caras y el lenguaje del cuerpo, por ejemplo".
De Waal quiere lanzar el mensaje de que la empatía es importante para la sociedad, que no puede funcionar solo con la competitividad: "La empatía es una capacidad antigua. Permite a los primates (incluidos nosotros) y otros animales ser prosociales y cooperativos, y así sobrevivir". (El País, ed. Galicia, Futuro, 20/10/2010, p. 36)
10/5/10
Nuestros ancestros... los neandertales
Este logro no ha servido sólo para conocer cómo era la rama lateral de homínidos extinguida que habitó Europa hasta hace sólo 30.000 años, sino, sobre todo, para saber qué nos hace humanos. "Es genial saber que algunos de nosotros tenemos un poco de ADN del hombre de Neandertal, pero, para mí, la oportunidad de buscar evidencia de la selección positiva que ocurrió poco después de que las dos especies se separaran es probablemente el aspecto más fascinante de este proyecto", dice Svante Pääbo, el más reconocido experto en ADN fósil y director del trabajo.
Los investigadores, entre ellos varios españoles, compararon el genoma del neandertal con los de cinco humanos de los cinco continentes de la época actual. Los resultados revelan que 78 genes (83 según otro método), de los más de 23.000 existentes, son probablemente distintos funcionalmente en los humanos y los neandertales, y que entre un 1% y un 4% del material genético humano moderno procede de la especie extinguida, lo que indica que sí hubo mestizaje. (...)
"Estas variaciones indican que son buenas mutaciones, beneficiosas de alguna forma en la evolución. Esto ilumina nuestra historia evolutiva, al identificar regiones del ADN candidatas a explorar para comprender lo que cambió en los humanos modernos desde que se separaron evolutivamente y por qué", resume Richard E. Green, de la Universidad de California, primer firmante del artículo que publica Science."
"Con los datos generados por el Proyecto Genoma Neandertal podemos empezar por fin a construir una definición objetiva de lo que significa ser humano. Este ideal, perseguido desde hace milenios por teorías filosóficas sin base empírica, puede acotarse estudiando aquellos genes que son diferentes entre los neandertales y nosotros. (...)
Todas estas evidencias parecen indicar que podría haber diferencias sustanciales en aspectos cognitivos entre nosotros y los neandertales. Pero un cambio genético no nos informa directamente de su repercusión en la función en el organismo vivo. Para poder entender el listado de humanidad deberemos llevar a cabo estudios funcionales con cada uno de estos genes, si es preciso mediante la neandertalización de ratones (es decir, creando ratones transgénicos con genes neandertales). Este trabajo durará muchos años, pero nos permitirá entender al fin en qué somos diferentes de los otros humanos del pasado, en qué somos únicos. Nos permitirá, en cierta manera, ser nosotros mismos." (El País, ed. Galicia, 07/05/2010, p. 34)
9/11/09
El pequeño gran hombre de Flores

"Cinco años después de su descubrimiento en la isla de Flores, en Indonesia, los científicos siguen reexaminando el fósil humano más desconcertante de la historia: LB1, el hombre de Flores, que en realidad era una mujer. Medía un metro y no tenía más cerebro que un chimpancé, pero vivió hace sólo 17.000 años. Algunos paleontólogos no aceptan que represente una especie enana, y han sostenido siempre que LB1 es una mujer moderna con alguna enfermedad rara. Según los últimos estudios evolutivos, sin embargo, la enfermedad tendría que ser tan rara como una máquina del tiempo.(...)
Según los nuevos resultados, el hobbit no es un homo erectus que se hizo enano, sino que ya salió enano de África, porque proviene de una especie aún más antigua que el erectus, de una época en que los homínidos aún no habíamos crecido de tamaño. No es que la nueva idea sea mucho más convencional que la anterior. Algunos paleontólogos, en realidad, la ven aún más chocante. Simplemente, es la que cuadra mejor con todos los datos." (El País, ed. Galicia, sociedad, 25/10/2009, p. 34)
El antepasado más antiguo del hombre era distinto del mono

Hasta ahora eran los australopitecos -representados sobre todo por la famosa Lucy, que vivió hace 3,2 millones de años y fue hallada en 1974-, los antepasados más antiguos conocidos del hombre. Lucy demostró que los homínidos empezaron a andar erguidos antes de que aumentara el tamaño del cerebro, y los científicos, a partir de entonces, se empezaron a preguntar que pasó antes. ¿Andarían erguidos ya los antepasados de Lucy o se apoyarían sobre los nudillos y se colgarían de las ramas de los árboles como los chimpancés?
Se cree que el último antepasado común compartido por humanos, chimpancés, gorilas y bonobos vivió hace seis o más millones de años. Aunque Ardipithecus no lo sea, probablemente compartió varias de las características de este antepasado, señalan los científicos. Del análisis de los fósiles han deducido que se movía por los árboles a cuatro patas pero podría andar erguido sobre el suelo, aunque distancias cortas. Estos homínidos parecen haber vivido en un entorno boscoso.
El ejemplar Ardi tiene las manos prácticamente completas, lo que significa un tesoro para los paleontólogos. Sus muñecas indican que podía subirse a los árboles pero no lo hacía con la soltura de los actuales monos. Por eso, los chimpancés, por ejemplo, ya no se pueden considerar indicativos de cómo era el antepasado común, ya que debieron de evolucionar después de separarse del ancestro común. Además, las manos de A. ramidus eran ya relativamente diestras para manejar objetos."(El País, ed. Galicia, Sociedad, 02/10/2009, p. 34)
24/6/09
Paso de la mente al cerebro... del mono al hombre
Se está avanzando mucho, entendemos ya bastante de cómo se comunican las neuronas. En colaboración con Camilo José Cela Conde, he publicado hace poco un artículo en Procedings of the National Academy of Sciences, sobre cómo funciona el cerebro en los hombres y las mujeres ante la apreciación de la belleza, que ha tenido mucho impacto. Hasta el punto de que los editores de la revista nos han ofrecido publicar el próximo artículo gratis y dándonos toda clase de facilidades, porque en las revistas científicas hay que pagar un importe por página...
Esto es un avance pequeñísimo para saber cómo funciona el cerebro. La neurobiología está avanzando a pasos agigantados, pero aún no hemos cruzado esa barrera de saber cómo las señales físicas y químicas se convierten en ideas, de cómo emerge la función de la persona como individuo.
Respecto al paso de mono a hombre, ya tenemos, desde 2005, el genoma del chimpancé, y ahora lo están comparando con el humano. Sabemos que las diferencias con el chimpancé de las partes del genoma que codifican las proteínas y las enzimas son del 1,5%, pero todavía no entendemos bien cómo eso se transforma en seres humanos tan diferentes de los chimpancés. Es sólo un 1,5% de diferencia del ADN, pero las disparidades son tremendas." (Francisco J.ayala:"Con la teoría del diseño inteligente, Dios sería el mayor abortista". El País Semanal, 21/06/2009, p. 34/5)
