Mostrando entradas con la etiqueta t. Dinero: soberania financiera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta t. Dinero: soberania financiera. Mostrar todas las entradas

8/1/24

Pocas veces en el campo del esfuerzo humano una profesión bastante pequeña ha causado tanto daño a la humanidad como lo hacen ahora los economistas neoclásicos... véase la colección de citas de bancos centrales y banqueros sobre su capacidad para crear dinero de la nada

 "Esta valiosísima colección de citas de bancos centrales y banqueros sobre su capacidad para crear dinero de la nada fue recopilada por el lector habitual Bill Kruse. La comparto con su permiso porque creo que mucha gente la encontrará valiosa. A mí, desde luego:

Según el Banco de Inglaterra;

"Cada vez que un banco concede un préstamo, simultáneamente crea un depósito equivalente en la cuenta bancaria del prestatario, creando así dinero nuevo.
La realidad de cómo se crea el dinero hoy en día difiere de la descripción que se encuentra en algunos libros de texto de economía".

de este archivo PDF
Creación de dinero Economía moderna

**********************

El BofE también ha elaborado un vídeo sobre este tema;
La creación de dinero en la economía moderna

**********************

Este tema entusiasmó tanto al Parlamento que se celebró un debate al respecto.

**********************

El Norges Bank, el Banco de Noruega, nos informa de que "cuando pides un préstamo a un banco, éste lo ingresa en tu cuenta bancaria. El depósito - el dinero - lo crea el banco en el momento en que emite el préstamo. El banco no transfiere el dinero de la cuenta bancaria de otra persona o de una cámara acorazada llena de dinero. El dinero que te presta el banco ha sido creado por el propio banco - de la nada: fiat - let it become. El dinero creado por el banco no desaparece cuando sale de tu cuenta. Si lo utilizas para hacer un pago, simplemente se transfiere a la cuenta del beneficiario. El dinero sólo se retira de la circulación cuando alguien utiliza sus depósitos para reembolsar a un banco, como cuando hacemos el reembolso de un préstamo... En resumen: los bancos crean dinero de la nada y lo retiran cuando se reembolsan los préstamos."

https://www.norges-bank.no/en/news-events/news-publications/Speeches/2017/2017-04-25-dnva/

**********************

¿Y en la UE? Aquí le toca al BCE [Banco Central Europeo] describir cómo los bancos comerciales privados crean dinero en forma de deuda, cuando explican: "Los bancos comerciales también pueden crear el llamado dinero "interno", es decir, depósitos bancarios. La diferencia entre dinero interno y externo es que el primero es un activo para la economía en su conjunto, pero no es responsabilidad de nadie. En cambio, el dinero interior se llama así porque está respaldado por el crédito privado: si se liquidaran todos los créditos que los bancos tienen frente a deudores privados, el dinero interior creado se invertiría a cero. Así pues, se trata de una forma de moneda que se crea -y puede revertirse- dentro de la economía privada."

https://www.ecb.europa.eu/explainers/tell-me-more/html/what_is_money.en.html

**********************

Aquí está el Bundesbank alemán explicando de dónde viene el dinero, y que los bancos no son intermediarios como popularmente se imagina: "En términos de volumen, la mayor parte de la oferta monetaria está formada por dinero contable, que se crea a través de transacciones entre bancos y clientes nacionales. Los depósitos a la vista son un ejemplo de dinero contable: los depósitos a la vista se crean cuando un banco liquida transacciones con un cliente, es decir, concede un crédito, por ejemplo, o compra un activo y abona a cambio la cantidad correspondiente en la cuenta bancaria del cliente. Esto significa que los bancos pueden crear dinero contable con sólo hacer un asiento contable: según los economistas del Bundesbank, "esto refuta la idea errónea popular de que los bancos actúan simplemente como intermediarios en el momento de conceder un préstamo, es decir, que los bancos sólo pueden conceder créditos utilizando fondos depositados previamente en ellos por otros clientes". Del mismo modo, el exceso de reservas del banco central no es una condición previa necesaria para que un banco conceda créditos (y, por tanto, cree dinero)".

Cómo se crea el dinero

**********************

¿Significa esto que imprimen billetes día y noche? No, según el banco francés BNP Paribas: "La impresión de billetes sólo representa una pequeña parte de la creación de dinero. Hay dos tipos diferentes de creación de dinero. Por un lado, el banco central crea el llamado dinero del "banco central" (o "dinero de alta potencia", el "dinero base" o el agregado monetario M0), consistente en todos los billetes y monedas emitidos, más las reservas de los bancos comerciales en el banco central. Esta forma de dinero sólo se intercambia entre bancos en el mercado interbancario.

Por otra parte, los bancos crean dinero escritural (no monetario), que representa los depósitos de clientes a corto plazo incluidos en su pasivo. Estos depósitos son parte integrante del dinero, ya que son extremadamente líquidos y permiten pagos rápidos. El dinero escritural representa una parte mayor de toda la creación de dinero que el dinero fiduciario.

En cuanto al agregado monetario M3 (también conocido como "masa monetaria" o "dinero en sentido amplio"), el 95% está compuesto por el dinero que usted y yo utilizamos, es decir, los billetes y monedas de nuestras carteras y los importes de nuestros depósitos a la vista (cuentas corrientes), nuestras tenencias que requieren un preaviso de retirada de tres meses o menos (cuentas de ahorro) y nuestros depósitos a plazo con un vencimiento de dos años o menos. Más concretamente, el agregado M3 incluye también los títulos de deuda con vencimiento inferior a dos años emitidos por los bancos, que pueden negociarse en el mercado monetario, así como las participaciones en fondos comunes de inversión monetarios. Pero estos instrumentos sólo representan una pequeña parte de la masa monetaria (alrededor del 5%). Así que la oferta monetaria consiste en una parte de dinero del banco central (billetes y monedas) y dinero escritural, que es, con mucho, la mayor parte. En diciembre de 2018, el dinero fiduciario ascendía a 1,175 billones de euros, el dinero escritural (depósitos de clientes a corto plazo) sumaba 10,541 billones de euros, mientras que la oferta monetaria total en la eurozona alcanzaba los 12,638 billones de euros.

Por eso, imprimir dinero (o producir dinero fiduciario) es en realidad una parte de la creación de dinero, pero es sólo una pequeña fracción del conjunto. Además, esta forma de creación de dinero se ve compensada en su mayor parte por la destrucción monetaria provocada por la retirada de billetes viejos de la circulación por parte del Eurosistema. En 2018, estas acciones representaron el 94% del flujo de nuevos billetes puestos en circulación en el mismo año, y el 83% del valor total de todos los billetes en circulación.
Por último, a pesar del desarrollo de nuevos métodos de pago (tarjetas de débito, pago sin contacto, monederos electrónicos, etc.), el dinero fiduciario sigue estando profundamente arraigado en nuestros hábitos. En efecto, los billetes y monedas representaban el 7,5% del dinero en sentido amplio (M3) en 1997. Manteniéndose estable desde 2015, su proporción alcanzó el 9,5% en 2018

https://group.bnpparibas/en/news/money-creation-work

**********************

Aquí está la Biblioteca del Parlamento canadiense describiendo no sólo cómo el Banco de Canadá crea dinero para que el gobierno canadiense lo gaste en la economía, sino también cómo los bancos privados crean dinero de la nada, ambos como "préstamos":

"Tanto el Banco de Canadá como los bancos comerciales privados crean dinero mediante la compra de activos o la concesión de préstamos. Sin embargo, la creación de dinero por el Banco de Canadá mediante la compra de valores del Gobierno de Canadá es esencialmente un proceso interno del Gobierno; esto significa que factores externos, como la disfunción del mercado financiero, no pueden hacer que el Gobierno federal se quede sin dinero."

https://lop.parl.ca/sites/PublicWebsite/default/en_CA/ResearchPublications/201551E

**********************
El FMI también se ha puesto manos a la obra con este documento titulado "Money Creation in Fiat and Digital Currency Systems": "Para apoyar el entendimiento de que la emisión de deuda por parte de los bancos significa creación de dinero, mientras que los préstamos de las instituciones financieras no bancarias centralizadas y de los intermediarios descentralizados del mercado de bonos no, el documento pretende transmitir dos puntos relacionados: En primer lugar, la noción de creación de dinero como resultado de la creación de préstamos por parte de los bancos es compatible con la noción de necesidades de financiación líquida en un sistema multibancario, en el que las transferencias de fondos líquidos (reservas) entre bancos se producen de forma natural. En segundo lugar, la política monetaria basada en los tipos de interés influye en la dinámica macroeconómica precisamente debido a esa estructura multibancaria."

https://www.imf.org/en/Publications/WP/Issues/2019/12/20/Money-Creation-in-Fiat-and-Digital-Currency-Systems-48843

**********************
Aquí está el profesor Richard Werner (conocido por su definición de flexibilización cuantitativa, QE) educando amablemente al veterano de la City y comentarista David Buik (a quien probablemente reconocerás) sobre el tema de la banca, el sector financiero y la creación de dinero

Creación de dinero por Werner

**********************

El célebre (y tristemente fallecido) antropólogo David Graeber señala correctamente que lo que utilizamos como dinero son simplemente pagarés y, de forma importante, que el Banco de Inglaterra, el banco central, suministra el gasto público: "Cuando los bancos conceden préstamos, crean dinero. Esto se debe a que el dinero no es más que un pagaré. El papel del banco central es presidir un ordenamiento jurídico que concede a los bancos el derecho exclusivo a crear pagarés de un determinado tipo, que el Gobierno reconocerá como moneda de curso legal al estar dispuesto a aceptarlos como pago de impuestos. En realidad, no hay límite a la cantidad que los bancos pueden crear, siempre que puedan encontrar a alguien dispuesto a tomarlos prestados. Nunca se quedarán cortos, por la sencilla razón de que los prestatarios, en términos generales, no cogen el dinero en efectivo y lo meten debajo de sus colchones; en última instancia, cualquier dinero que un banco preste acabará de nuevo en algún banco. Para el sistema bancario en su conjunto, cada préstamo se convierte en un depósito más. Es más, en la medida en que los bancos necesitan adquirir fondos del banco central, pueden pedir prestado todo lo que quieran; todo lo que éste hace realmente es fijar el tipo de interés, el coste del dinero, no su cantidad. Desde el comienzo de la recesión, los bancos centrales estadounidense y británico han reducido ese coste a casi nada. De hecho, con la "flexibilización cuantitativa" han estado bombeando todo el dinero que han podido a los bancos, sin producir ningún efecto inflacionista...

Lo que esto significa es que el verdadero límite de la cantidad de dinero en circulación no es cuánto está dispuesto a prestar el banco central, sino cuánto están dispuestos a pedir prestado el gobierno, las empresas y los ciudadanos de a pie. El gasto público es el principal motor de todo esto (y el documento admite, si se lee con atención, que el banco central financia al gobierno después de todo). Así que no se trata de que el gasto público "desplace" a la inversión privada. Es exactamente lo contrario".

 https://www.theguardian.com/commentisfree/2014/mar/18/truth-money-iou-bank-of-england-

**********************

La British Broadcasting Corporation británica, la BBC, ha necesitado algunos estímulos para adoptar esta nueva y precisa narrativa, que al principio ignoró. Las quejas acabaron provocando:
"una respuesta del Jefe de la Unidad de Quejas Ejecutivas de la BBC, Fraser Steel, quien admitió que se había producido "una grave infracción" de las normas editoriales de la BBC.

"Estamos de acuerdo en que la versión original del artículo tergiversaba el funcionamiento de la banca moderna. Como usted ha señalado, no es correcto dar a entender que los bancos actúan como intermediarios financieros limitándose a prestar los depósitos que los ahorradores depositan en ellos."

"Comparto su preocupación de que la BBC debe reflejar con precisión la forma en que funciona la banca moderna... varios altos directivos de BBC News han sido informados de su queja y de nuestro hallazgo y espero que esto ayude a garantizar que los periodistas y editores estén debidamente informados sobre esta cuestión."

batalla-con-la-bbc

**********************

Oh, por cierto... cualquiera que todavía tenga la impresión de que el Banco de Inglaterra tiene alguna independencia significativa del Gobierno podría considerar la Ley del Banco de Inglaterra de 1998, donde se establece en tantas palabras que no la tienen. Podría decirse que es mejor considerar al Banco de Inglaterra y al Gobierno como la misma cosa, con el Tesoro más arriba en la cadena alimentaria.

Ley del Banco de Inglaterra de 1998

**********************

Ya que estamos hablando del Banco de Inglaterra y de su falta real de independencia, profundicemos un poco más en sus operaciones con Neil Wilson: "El Banco de Inglaterra es sólo un banco y opera de la misma manera que cualquier otro banco (en la medida en que requiere inyecciones de capital del Tesoro para mantener sus reservas de ajuste de pérdidas). Un banco que es y sigue siendo, tanto jurídica como estructuralmente, subsidiario y subordinado a SM el Tesoro en todos los sentidos. Su tarea principal consiste en descontar las obligaciones que le impone el Tesoro y convertirlas en obligaciones bancarias. Lo hace por orden de SM el Tesoro, lo ha hecho desde al menos el siglo XIX y lo sigue haciendo hoy en día. El Banco no tiene autoridad legal para rechazar esas órdenes".

https://new-wayland.com/blog/how-uk-government-payments-are-made/

**********************

El estudio al que se hace referencia, "An Accounting Model of the UK Exchequer - 2nd edition" puede descargarse en formato PDF desde el enlace que figura más abajo. Las notas que lo acompañan nos dicen: "En este oportuno estudio, los autores investigan la estructura y la función de las instituciones financieras públicas del Reino Unido, con una profundidad y un alcance sin precedentes. A partir de fuentes históricas desde el nacimiento de la moderna economía de la libra esterlina, testimonios de departamentos gubernamentales, documentación oficial y resúmenes parlamentarios, el estudio desmonta de forma forense los componentes de las finanzas públicas del Reino Unido, desmontando ideologías y medias verdades por el camino.
Los autores desenmascaran el mito de la "independencia" del Banco de Inglaterra e ilustran el papel central e impulsor del Tesoro en el sistema financiero británico y la primacía del Parlamento en la determinación del gasto y la dotación de recursos en el Reino Unido.
El estudio describe con detalle el funcionamiento de las operaciones financieras del Gobierno del Reino Unido, así como las cuentas y la estructura del Ministerio de Hacienda británico, incluida su relación con las administraciones británicas descentralizadas.
Apoyado con referencias de fuentes olvidadas o poco conocidas y extensos apéndices que detallan la historia del sistema financiero británico, este importante trabajo destruye los mitos y la ofuscación de los gobiernos, los economistas y el sector de los servicios financieros que ha permitido que décadas de austeridad innecesaria causen devastación social y política en el Reino Unido y más allá.

Como tal, se trata de una exposición que debería haberse hecho hace tiempo y que tiene implicaciones más allá del campo de la literatura económica y pone en tela de juicio las bases de la política económica del Reino Unido desde la década de 1980."

https://gimms.org.uk/2021/02/21/an-accounting-model-of-the-uk-exchequer/

Y luego está esto "Este documento constituye un primer análisis institucional detallado de los procesos de gasto, recaudación de ingresos y emisión de deuda del Gobierno del Reino Unido. Encontramos, en primer lugar, que el Gobierno del Reino Unido crea nuevo dinero y poder adquisitivo cuando emprende gastos, en lugar de que el gasto sea financiado por los impuestos del sector privado o por la emisión de deuda a éste. El proceso de gasto se inicia cuando el Gobierno recurre a una línea de crédito soberano de la estructura jurídica y contable básica conocida como Fondo Consolidado (FC). Siguiendo instrucciones del Ministerio de Hacienda del Reino Unido, el Banco de Inglaterra carga la cuenta del FC en el Banco y abona otras cuentas en el Banco mantenidas por entidades gubernamentales; una práctica ordenada por ley.De este modo se crean nuevos depósitos públicos que se utilizan para liquidar el gasto de los departamentos gubernamentales en la economía a través del sector bancario comercial. El Parlamento, y no el Tesoro o el Banco Central, es la única autoridad en virtud de la cual se originan los gastos con cargo al Fondo Consolidado. La recaudación de ingresos, incluidos los impuestos, implica el proceso inverso, con abono en la cuenta del FC en el Banco. En cuanto a la emisión de deuda, en las condiciones actuales de exceso de liquidez de las reservas, la función de la emisión de deuda se entiende mejor como una forma de proporcionar activos seguros y una fuente fiable de garantía al sector privado no bancario, en la medida en que no sean retirados por el Estado a través de la relajación cuantitativa del Banco de Inglaterra.

Los resultados apoyan las interpretaciones neocartalistas del funcionamiento de las naciones emisoras de moneda soberana y aportan detalles institucionales adicionales sobre la cúspide de la jerarquía monetaria en el caso del Reino Unido.

 Los resultados también sugieren que los recientes debates en el Reino Unido en torno a la financiación monetaria y la independencia del banco central deben reconsiderarse dado el papel central del Fondo Consolidado."

https://www.ucl.ac.uk/bartlett/public-purpose/publications/2022/may/self-financing-state-institutional-analysis  "

(Richard Murphy, Profesor de Contabilidad, Escuela de Administración de la Universidad de Sheffield. Contador público, Brave New europe, 07/01/24; traducción DEEPL)

24/11/23

La Batalla de la Moneta Fiscale es el relato de la elaboración, difusión y realización de un proyecto innovador para la política económica italiana... la creación de facto de un circuito financiero basado en un esquema de compensación de créditos entre empresas, bancos y Gobierno... Con el instrumento de los créditos fiscales transferibles, de hecho, un Estado puede financiar la actividad económica en su territorio sin adelantar moneda de curso legal y, por tanto, sin endeudarse en los mercados financieros

 "Stefano Sylos Labini es testigo de un acontecimiento verdaderamente emblemático para todos aquellos interesados en comprender las relaciones institucionales que caracterizan la política económica italiana. La Batalla de la Moneta Fiscale, de hecho, puede leerse como el relato de la elaboración, difusión y realización de un proyecto innovador para la política económica nacional: la creación de facto de un circuito financiero basado en un esquema de compensación de créditos entre empresas, bancos y Gobierno.1 La definición más general de moneda fiscal es: "cualquier instrumento transferible a terceros que el Estado se compromete a aceptar del portador para el cumplimiento de sus obligaciones fiscales y de seguridad social en forma de reducción de las cantidades adeudadas a la administración pública" (p. 34).

Sin embargo, la definición más acertada es, según Sylos Labini, la que se encuentra en la proposición de ley de iniciativa parlamentaria A.S. 2012 "Delegación en el Gobierno para el establecimiento de bonos digitales de descuento fiscal", presentada el 9 de noviembre de 2020 en el Senado:

 'cualquier título al portador que el Estado se comprometa a aceptar, incluso en forma compensatoria, para el cumplimiento de obligaciones tributarias, de seguridad social y de seguridad social, así como para el pago de servicios sanitarios [...] proporcionados gratuitamente y además de, es decir, no en sustitución de, los ingresos percibidos en euros, con el fin de permitir la expansión del poder adquisitivo y estimular la demanda interna en el sistema económico y financiero nacional. [...] transcurridos dos años desde su emisión, los bonos digitales de descuento fiscal podrán ser utilizados tanto por particulares como por empresas para obtener la correspondiente reducción de las obligaciones financieras frente a la Administración sin que el Estado esté obligado a reembolsarlos en euros a su vencimiento como activos fiscales no exigibles (p. 116 y ss.).2'

  Lo que más llama la atención de este panfleto -escrito en varias partes como la autobiografía de un estudioso convencido de trabajar por un proyecto político transversal (p. 14)- es la forma en que pone de manifiesto las dinámicas que caracterizan el debate de política económica entre sus principales actores; dinámicas y actores en los que prevalece la dimensión ideológica, y hace que la confrontación política, incluso en medio de una situación extremadamente crítica para los ciudadanos, se vea continuamente perturbada por informaciones inexactas y acciones deshonestas destinadas a sembrar el malestar y la incertidumbre en la sociedad civil.3 

De este modo, instrumentos políticos innovadores, que merecerían ser evaluados objetivamente si realmente se preocuparan por el bienestar social, son sacados de la caja de herramientas de los responsables políticos para ser sumergidos y olvidados. Stefano Sylos Labini cuenta la historia del dinero fiscal refiriéndose a la década de 2011 a 2021. Sin embargo, es consciente de que está tratando una cuestión aún abierta, una batalla que todavía no se ha perdido. Al contrario, parece que las cuestiones relativas a la supervivencia o a la anulación definitiva de la circulación de los créditos fiscales que pueden solicitarse para los incentivos fiscales a la construcción viven un momento crucial precisamente en el transcurso de 2023.4

 Los dos primeros capítulos del libro están dedicados al origen de la idea y a la construcción de la propuesta de política económica propiamente dicha. También se ofrecen al lector algunos apuntes históricos que -siguiendo las enseñanzas de Giorgio Ruffolo, entre otros- apoyan implícitamente una tesis muy importante: "[el dinero] es una invención [...] que no procede de los dioses ni de un Dios, sino del genio de los hombres y que tiene por objeto utilizar racionalmente la capacidad que tienen [...] de transformar su entorno. [...] Es una norma, no una mercancía" (Ruffolo, 2011, p. 147). Sylos Labini se centra especialmente en los billetes Mefo introducidos por Hjalmar Schacht en la Alemania nazi:

'Los industriales alemanes utilizaban los bonos Mefo como medio de pago entre ellos: hasta 1938, por término medio, la mitad de los bonos Mefo eran siempre absorbidos por el mercado sin ser cobrados en el Reichsbank. Así, estos bonos se convirtieron en una moneda real con circulación fiduciaria entre las empresas que duró cuatro años [...] De este modo se creó un mecanismo monetario que podía proporcionar capital a la industria alemana sin pedir dinero prestado en los mercados financieros y sin imprimir dinero nuevo (pp. 21-22).'

 Keynes, aun reconociendo que se trataba de un método al servicio del mal, calificó de ingeniosa la maniobra ideada por el Presidente del Banco Central del Reich5.

  Los tres capítulos siguientes reconstruyen de forma puntual, seca y directa - un estilo que el autor parece tener en común con su famoso padre6 - las reuniones que el Grupo de la Moneda Fiscal mantuvo con diversas personalidades políticas,7 los ataques a la propuesta que aparecieron en los principales periódicos nacionales (que nunca concedieron al grupo el derecho de réplica, a pesar de las flagrantes inexactitudes de los artículos publicados) y la forma en que se trató el tema durante la campaña electoral de 2018 para desaparecer una vez formado el primer Gobierno Conte.

La parte más interesante del libro son los cuatro últimos capítulos. En ellos, el vínculo (no reconocido explícitamente por el Gobierno) entre la propuesta de moneda fiscal y el tortuoso proceso normativo que terminó con el Decreto de relanzamiento 34/2020 (convertido en Ley 77/2020) por el que se introdujo el descuento de facturas con la transferencia de crédito al banco.

'Hay que subrayar", escribe Sylos Labini (p. 91), "que la innovación fundamental no fue el 110%, es decir, el importe del incentivo concedido, sino [...] la transferibilidad ilimitada de las deducciones fiscales: éste es el mecanismo que permite que las deducciones circulen y funcionen así como medio de pago complementario al euro".'

Es interesante observar algunas diferencias entre lo que ha establecido el Gobierno y la propuesta original del grupo:

 'En el caso que nos ocupa, las asignaciones están ligadas a una decisión de gasto asociada a la rehabilitación de edificios y a medidas de eficiencia energética, en nuestra propuesta habíamos pensado en asignar las bonificaciones fiscales sin que necesariamente existiera una decisión de gasto preexistente: la asignación debía dirigirse principalmente a las rentas bajas (trabajadores precarios, parados, etc.) para aumentar su capacidad de gasto, lo que se traduciría inmediatamente en un aumento del consumo [...] no es justo asignar el mismo incentivo del 110% para un edificio situado en un barrio acomodado y para aumentar el consumo [...]. No es justo asignar el mismo incentivo del 110% para la renovación de un edificio situado en un barrio acomodado y un edificio situado en las afueras: el incentivo debería diferenciarse en función de las distintas zonas de la ciudad en las que viven personas con rentas muy distintas. Por lo tanto, el incentivo debería reducirse por debajo del 110% y diferenciarse (p. 91).'
La transferibilidad de los créditos fiscales aplicados al sector de la construcción es sólo un primer ejemplo de dinero fiscal. Siguiendo el razonamiento de Sylos Labini, la norma podría extenderse también a la financiación de inversiones industriales, plantas de energías renovables y bienes energéticamente eficientes, pero también al pago parcial de pequeñas obras públicas.

 Con el instrumento de los créditos fiscales transferibles, de hecho, un Estado puede financiar la actividad económica en su territorio sin adelantar moneda de curso legal y, por tanto, sin endeudarse en los mercados financieros. Si la difusión del poder adquisitivo, lograda mediante la transferencia de créditos fiscales, consigue reactivar los recursos ociosos del sistema económico, ello tendría consecuencias positivas no sólo sobre el crecimiento del PIB y el empleo, sino también sobre los ingresos fiscales, que compensarían la menor recaudación que se producirá cuando se ejerzan las bonificaciones fiscales.

 Los efectos del "Decreto Rilancio" siguen siendo hoy el centro de un increíble debate. En su panfleto, Sylos Labini pasa revista a los ataques contra el descuento de facturas con la transferencia del crédito al banco. Da la impresión de que estos ataques siguen la lógica prepotente de la famosa fábula de Fedro en la que un cordero y un lobo van a abrevar al mismo arroyo; una historia en la que los verdaderos protagonistas son los falsos pretextos que utiliza el lobo para abalanzarse sobre el cordero. En la historia contada por Sylos Labini, los pretextos en cuestión son esencialmente tres: 

1) comienzan con las dudas planteadas por el Departamento de Contabilidad del Estado, de las que se hacen eco el Istat y la Oficina Legislativa del Ministerio de Economía, que temen un cambio en los criterios contables de Eurostat. Dudas que parecerían una verdadera sugerencia para que Eurostat cambie esos criterios para dejar de incluir los créditos fiscales transferibles en los activos fiscales no exigibles; 

2) luego viene el momento del gobierno Draghi y las declaraciones del Ministro de Economía Franco sobre la insostenibilidad a largo plazo del instrumento porque necesariamente tendría un impacto negativo en la deuda pública del país; 

3) llegamos entonces a la atención completamente exagerada que los medios de comunicación dedican al fraude de las bonificaciones a la construcción, que encaja bien con el deseo del gobierno Draghi (pero también del posterior gobierno Meloni) de bloquear la transferencia de los créditos fiscales.

 Para dar una valoración más completa de las tesis argumentadas en La batalla de la moneda fiscal, es interesante presentar aquí, al menos parcialmente, la evolución de los acontecimientos relacionados con las tres cuestiones que acabamos de enumerar, teniendo en cuenta lo sucedido en los últimos meses.

Por lo que se refiere a la clasificación contable de los créditos fiscales y al impacto que tendrían sobre la deuda pública, conviene en primer lugar citar las palabras exactas utilizadas durante la audiencia en el Senado por el director de estadísticas de finanzas públicas de Eurostat (Ascoli, 2023, pp. 2-4):

'Los créditos fiscales pagaderos son aquellos para los que debe reconocerse un gasto público y/o una obligación pública desde el principio, es decir, en el momento del hecho generador que provoca la creación del crédito (en el caso del superbonus, la actividad de construcción).

Los créditos fiscales no exigibles, en cambio, son aquellos que reducen los ingresos fiscales del Estado en el futuro, pero no suponen un gasto inmediato.

 Llegados a este punto, me gustaría también subrayar cómo, indebidamente, se ha escrito en algunos casos sobre el riesgo de un enorme efecto sobre la deuda pública, estimada en unos cien mil millones de euros, en el caso de que el crédito fiscal se considerase exigible. Quisiera reiterar aquí que esto no es en absoluto el caso, [...], ni Eurostat ha dicho o escrito nunca que podría haber un aumento de la deuda pública debido a un posible carácter pagadero de los créditos fiscales, al menos según las modalidades existentes de las operaciones relativas a la creación de créditos fiscales que han tenido lugar hasta ahora. [...] Reitero esto porque creo que es bueno despejar el campo de algunas interpretaciones inexactas que se han leído últimamente sobre el tema en relación con un posible aumento sustancial de la deuda pública debido al posible carácter "pagadero" del superbonus.'

 Son palabras muy claras dentro de un discurso más amplio en el que también emergen los límites de las responsabilidades de Eurostat, que en las revisiones periódicas del Manual sobre Déficit y Deuda Pública no puede sino compartir con los institutos nacionales de estadística todas las decisiones antes de que se tomen definitivamente, incluidas las relativas al modo de considerar los créditos fiscales específicos en circulación en los distintos países miembros de la UE. De ello se desprende que, en el caso italiano, el ISTAT tenía de hecho la tarea de evaluar la velocidad de circulación de los créditos fiscales en Italia para estimar el importe de dichos créditos que debía imputarse inmediatamente en el cálculo del déficit presupuestario, el importe de los mismos que no debía utilizarse y los posibles efectos positivos que la misma circulación podía tener sobre los resultados futuros del presupuesto público. Los datos publicados el 1 de marzo de 2023 por Istat sancionan una revisión de los déficits para 2020, 2021 y 2022 (del 9,5% al 9,7%; del 7,2% al 9%; del 5,6% al 8%, respectivamente) debido precisamente a que los créditos fiscales por los que se concede la cesión se consideraron activos fiscales exigibles, coincidiendo con Eurostat en una reclasificación de las bonificaciones a la construcción (Istat, 2023).

  No es éste el lugar para emitir un juicio definitivo sobre esta decisión, difícil de relegar a una mera cuestión técnica que, sin embargo, parece presagiar consecuencias importantísimas sobre la percepción que tendrán los ciudadanos sobre la bondad del instrumento de política económica que estamos debatiendo. Las limitaciones a la transferencia de créditos fiscales, introducidas en varias ocasiones desde finales de 20218, han transmitido incertidumbre al sector de la construcción y han tenido el efecto de debilitar los efectos multiplicadores de la medida, haciendo más fácil la monetización de los créditos en cuestión. difícil. Las empresas constructoras y aquellas involucradas en las actividades de reestructuración promovidas por las diversas bonificaciones se encontraron sin liquidez y en algunas circunstancias tuvieron que parar los trabajos ya iniciados, lo que redujo los ingresos fiscales.9 Sólo si los descuentos fiscales fueran libremente transferibles y divisibles , podría haber un impacto positivo en las finanzas públicas. 

 Y ahora llegamos al tercer pretexto: el importe real del fraude. A este respecto, conviene recordar los datos recogidos por Sylos Labini (p. 143): muestran que el mayor porcentaje de fraude en relación con los créditos asignados se refiere al ecobonus (28%), seguido del porcentaje de fraude relacionado al bono de fachada (15%). El porcentaje de fraude relativo al superbonus introducido con el Decreto de Relanzamiento es igual al 1%. “Esto demuestra – comenta el autor – que atacar la transferencia de créditos fiscales no tiene sentido: es necesario intervenir para cambiar la forma en que se asignan las deducciones imponiendo restricciones más estrictas al ecobonus y al bono de fachada” (p. 143).  

Uno de los puntos sustanciales del debate actual en teoría y política económica que La batalla del dinero fiscal nos invita a abordar frontalmente, y que habría merecido mayor atención en el libro, se refiere a la exactitud de las estimaciones relativas al factor multiplicativo, efectos atribuibles a la medida en cuestión.10 Es significativo que la audiencia en la Cámara de Diputados del director del Servicio de Estructura Económica del Banco de Italia comience con una observación enigmática: 

'la contribución del sector de la construcción al crecimiento en los últimos años ha sido significativa; el fortalecimiento de los incentivos en el sector de la construcción ha tenido un impacto significativo en este sector; sin embargo, su coste en términos de finanzas públicas fue enorme, aunque el impacto afectó sólo a una pequeña parte de los activos inmobiliarios nacionales. Se entiende que los datos y análisis actualmente disponibles no permiten aún una evaluación precisa y definitiva de la relación entre los costos y beneficios de las medidas (Tommasino, 2023, p. 6).  '

La audiencia en cuestión parece caracterizarse por una construcción argumentativa en la que surge en particular una fuerte contradicción: la metodología contrafáctica aplicada se apoya en la hipótesis de que, junto con los gastos adicionales debidos al refuerzo de las primas de construcción, se produciría (más bien alto) porcentaje del gasto que las familias habrían realizado incluso en ausencia de prestaciones; sin embargo, las declaraciones recogidas en la experiencia de campo de los operadores económicos apuntan a un bloqueo casi total de las actividades en el sector de la construcción en la primavera de 2020, antes de que las medidas del Decreto de Relanzamiento entraran en vigor.11 Que esta parada no es atribuible al bloqueo y que si esto es, por el contrario, el resultado de una tendencia recesiva más profunda, lo confirma también la serie histórica de datos sobre las intenciones de los consumidores de gastar en mantenimiento extraordinario, elaborada por la Oficina de Investigación del Confartigianato sobre los datos del Istat y del Banco de Italia.12"

(Stefano Lucarelli , Sinistrainrete, 19/11/23; traducción DEEPL; Reseña del libro  Sylos Labini S. (2022), La battaglia della Moneta Fiscale. L’idea, i rapporti politici, gli attacchi, le prime applicazioni, le prospettive, Firenze: Il Ponte Editore, pp. 152, ISBN: 978888861869: Fuente: Moneta e Credito, Vol. 76 n. 303 (settembre 2023);  Università degli Studi di Bergamo, email: stefano.lucarelli@unibg.it )

14/11/23

La escasez artificial de bienes esenciales y dinero creadas por el sistema actual es ineficiente y depredador... un Estado que emite su propia moneda no convertible y no tiene deuda denominada en moneda extranjera nunca se enfrenta a una restricción financiera (o de oferta monetaria) en sus gastos. Solo existe una restricción real (de demanda monetaria) para el gasto público, y esa es la capacidad productiva de la economía, incluyendo límites sociales y ecológicos a la producción (Juan Laborda)

 "El actual sistema de gobernanza imperante en las democracias occidentales está completamente agotado. Bajo la promesa de libertad solo ha generado un aumento descomunal de la desigualdad, a través de una extracción continuada de rentas, tanto al factor trabajo como al capital productivo. Dicha vorágine extractivista se instrumentaliza a través de la monetización de toda actividad humana, devorando incluso todo aquello que se encuentra recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Hoy todo se deja al libre albedrío del mercado –vivienda, alimentos, energía, luz, agua, pensiones, …- vía ese dulce y venenoso elixir que va inoculando la financiarización. Las consecuencias ya las conocemos: desigualdad, ineficiencia, cambio climático, auge de los fascismos…

Para ello sin duda se han creado dos escaseces ficticias. La primera, la escasez artificial de bienes esenciales. Bajo el actual sistema de gobernanza neoliberal, determinados bienes esenciales (vivienda, atención médica, transporte, alimentos, etc.) se convierten en mercancías y el acceso se regula a través de precios de mercado que a menudo son muy altos. La escasez artificial de bienes esenciales crea dependencias de crecimiento: si las mejoras en la productividad (o recesiones) conducen al desempleo, las personas sufren la pérdida de acceso a bienes esenciales y se necesita crecimiento para crear nuevos empleos y resolver la crisis social. Esta dinámica explica por qué, a pesar de los altos niveles de producción y uso de recursos en el capitalismo, muchas necesidades básicas siguen sin satisfacerse, incluso en países de altos ingresos. El capitalismo, bajo el actual sistema de gobernanza, es profundamente ineficiente y depredador.

Un enfoque alternativo debe abogar por la creación de servicios públicos universales y democráticos que ponga fin de manera permanente a la escasez artificial de satisfactores de necesidades clave. A la vez se debe incorporar una garantía de empleo público tendente a eliminar el desempleo involuntario y movilizar la mano de obra que permita lograr objetivos social y ecológicamente necesarios. Este enfoque garantiza un acceso seguro a medios de vida y bienes esenciales independientemente de las fluctuaciones en la producción agregada, desvinculando así el bienestar humano del crecimiento y haciendo posible reducir de manera justa y estable formas de producción destructivas y menos necesarias.

La falsa escasez del dinero

La segunda escasez ficticia, presente en el subconsciente de la mayoría de los economistas, es la falsa escasez de dinero. Tras la ruptura de Bretton Woods en 1971, la mayoría de gobiernos empezaron a emitir sus monedas mediante decretos legislativos bajo un tipo de cambio flotante. Un tipo de cambio flexible liberaba a la política monetaria de tener que defender una paridad fija. Por lo tanto, las políticas fiscal y monetaria se podían concentrar en garantizar que el gasto doméstico fuera el suficiente para mantener altos niveles de empleo.

Los gobiernos que emiten sus propias monedas ya no tienen que financiar su gasto, ya que los gobiernos emisores de moneda nunca pueden quedarse sin dinero. El culto a la austeridad se derivaba de la lógica del patrón oro y no era aplicable a los sistemas monetarios “fiat” modernos. Cualquier país que emita deuda sólo en su propia moneda y tenga un tipo de cambio flotante es monetariamente soberano y jamás se puede quedar sin dinero. Sin embargo, bajo el capitalismo neoliberal, la continua apropiación y mercantilización de los sistemas de provisión social se ha extendido a la institución del dinero.

El Estado tiene la capacidad de crear dinero y gobernar el sistema monetario para movilizar la producción en función de objetivos sociales democráticamente ratificados. Sin embargo, este poder se ha asignado en gran medida a los bancos comerciales, con la inversión dominada por grandes empresas financieras y gestores de activos, mientras que los bancos centrales, aparentemente independientes, trabajan para estabilizar los mercados financieros privados y asegurar un proceso fluido de acumulación de capital.

Esta disposición del sistema monetario oculta la naturaleza sociopolítica del dinero, en consonancia con el proyecto neoliberal de “desencantar la política sustituyéndola por la economía”. En realidad, el dinero y las relaciones de deuda son procesos sociales que están insertos en, y refuerzan, las jerarquías y estructuras de poder existentes. El sistema monetario está políticamente y legalmente construido, ha funcionado de manera diferente en el pasado y funcionará de manera diferente en el futuro.

Cualquier instrumento de deuda funciona como dinero solo si es convertible a la par en las obligaciones del Estado. El dinero es una criatura del Estado. Dado que los bancos centrales son los únicos actores en el sistema monetario que no están sujetos a restricciones de liquidez, todos los demás emisores de crédito deben depender de la garantía de respaldo de los bancos centrales para que sus pasivos sean reconocidos como dinero. El Estado sigue siendo, por lo tanto, el garante de la validez del dinero y el funcionamiento del sistema monetario, y, por lo tanto, determina en última instancia qué se considera dinero. Como resultado, un Estado con soberanía monetaria siempre puede garantizar que sus pasivos sean aceptados como dinero. Es decir, puede permitirse pagar cualquier cosa que los trabajadores, los recursos y la tecnología disponibles en la economía nacional realmente puedan hacer.

En realidad, el Estado crea dinero cuando gasta. Los agentes privados se ven motivados a usar el dinero denominado en la unidad de cuenta determinada por el estado debido al marco legal e institucional impuesto por el Estado, que incluye el sistema de pagos, tarifas, multas y tributación. Cuando las empresas y los hogares pagan impuestos, la cuenta del estado se acredita de nuevo, lo que destruye efectivamente el dinero que inicialmente se había creado. En definitiva, un Estado que emite su propia moneda no convertible y no tiene deuda denominada en moneda extranjera nunca se enfrenta a una restricción financiera (o de oferta monetaria) en sus gastos. Solo existe una restricción real (de demanda monetaria) para el gasto público, y esa es la capacidad productiva de la economía (incluyendo límites sociales y ecológicos a la producción)."                 (Juan Laborda , El Salto, 11 nov 2023 )

21/8/23

Michael Hudson: Supongamos que un gobierno toma prestados mil millones de dólares de los ricos tenedores de bonos, y los ricos tenedores de bonos van a sacar el dinero del banco y entregárselo al gobierno para que lo gaste. ¿Por qué necesita el gobierno a los tenedores de bonos para crear este dinero? O, ¿por qué necesitan que los bancos de repente vayan a su ordenador y creen un billón de dólares, para prestárselos al gobierno, que luego el gobierno volverá a depositar en estos mismos bancos? El gobierno va a crear el dinero en cualquier caso, ya sea prestado por los tenedores de bonos, o por los bancos, o simplemente impreso

 "(...) Hudson: Bueno, lo que esto es, está reflejando el poder de la economía basura y la ideología. Los economistas de derechas afirman que si el gobierno proporcionara más asistencia sanitaria pública, y más servicios públicos, los impuestos subirían. Y como tanto los republicanos como los demócratas han desplazado los impuestos del sector inmobiliario, de las finanzas, del 1% al 99%, eso significa que los impuestos de los asalariados subirían.

Pero, por supuesto, no tiene por qué ser así en absoluto, porque, como usted señala, la teoría estatal del dinero dice que los gobiernos pueden crear su propio dinero. Ese ha sido el caso durante los últimos cientos de años. Y China lo ha demostrado, los gobiernos no tienen que pedir dinero prestado a la gente rica para pagar intereses.

Pueden simplemente imprimir el dinero, y la gente de la economía basura dice, bueno, si imprimes tu dinero, eso es inflacionario. Pero no es más inflacionario que el crédito bancario. Supongamos que un gobierno toma prestados mil millones de dólares de los ricos tenedores de bonos, y los ricos tenedores de bonos van a sacar el dinero del banco y entregárselo al gobierno para que lo gaste.

¿Por qué necesita el gobierno a los tenedores de bonos para crear este dinero? O, ¿por qué necesitan que los bancos de repente vayan a su ordenador y creen un billón de dólares, para prestárselos al gobierno, que luego el gobierno volverá a depositar en estos mismos bancos? El gobierno va a crear el dinero en cualquier caso, ya sea prestado por los tenedores de bonos, o por los bancos, o simplemente impreso.

Así que la pretensión es que el gobierno tiene que pedir prestado a los tenedores de bonos. Porque los tenedores de bonos deciden lo que vale la pena económicamente. Bueno, ¿qué ignora esto? Que los tenedores de bonos son el 1%, y lo que ellos consideran que vale la pena económicamente, no es utilizar al gobierno para beneficiar el nivel de vida, beneficiar al trabajo y proporcionar servicios sociales.

El papel del gobierno es proporcionar más dinero para el 1%, a través del complejo industrial militar, y los otros proyectos del gobierno. (...)"

( , UnzReview, 15/07/23; traducción DEEPL)

20/3/23

Permitimos que los bancos hagan apuestas de este modo, creándose así dinero para movilizar recursos reales sí, pero también en fracasos, incluyendo "dinero extra" en el sistema si fallan en sus apuestas y rescatándolos (más dinero "extra" aún). Mientras tanto impedimos el gasto público para movilizar recursos reales parados por los cuales los bancos no apuestan, esto es, negamos institucionalizar el Trabajo Garantizado o la Figura del Estado como Empleador de Último Recurso que, igualmente también introduce dinero en el sistema... El dinero bancario sería intrínsecamente inflacionista, dada la incertidumbre que existe obligatoriamente en el capitalismo para el éxito de sus apuestas, mientras que el Trabajo Garantizado tiene un componente regulador de estas apuestas y sus consecuencias en varios sentidos: permite movilizar recursos parados, aumentando los bienes y servicios de la economía, mejorando la productividad social a la par que evita costes asociados al desempleo como mayor incidencia de enfermedades mentales y físicas, violencia, alcoholismo, drogadicción, ludopatía, desestructuración familiar, etc..., absorbiendo los trabajadores despedidos por las apuestas fallidas del capital, suavizando el ciclo económico y las crisis

Esteban Cruz @Evanshm

1) La endogeneidad de la oferta monetaria es una característica del capitalismo. Permitimos que los bancos hagan apuestas de este modo (no son intermediarios entre ahorradores e inversores como se cree), creándose así dinero para movilizar recursos reales sí, pero también en...

2) fracasos, incluyendo "dinero extra" en el sistema si fallan en sus apuestas y rescatándolos (más dinero "extra" aún). Mientras tanto impedimos la endogeneidad del gasto público para movilizar recursos reales parados por los cuales los bancos no apuestan, esto es, negamos...

3) institucionalizar el Trabajo Garantizado o la Figura del Estado como Empleador de Último Recurso que, igualmente también introduce dinero en el sistema. Pero este trabajo (abstracto) es directamente social, no requiere ir al mercado y validarse socialmente como las apuestas...

4) de los bancos. No obstante, cuenta junto al resto de trabajo abstracto en proceso de ser validado, pseudovalidado y efectivamente social, lo que significa que introduce un componente neutralizador del dinero "extra" de las apuestas fallidas y rescates bancarios...

5) esto es, el dinero bancario sería intrínsecamente inflacionista, dada la incertidumbre que existe obligatoriamente en el capitalismo para el éxito de sus apuestas, mientras que el Trabajo Garantizado tiene un componente regulador de estas apuestas y sus consecuencias...

6) en varios sentidos: permite movilizar recursos parados aumentando los bienes y servicios de la economía mejorando la productividad social a la par que evita costes asociados al...

7) desempleo como mayor incidencia de enfermedades mentales y físicas, violencia, alcoholismo, drogadicción, ludopatía, desestructuración familiar, etc..., , Cómo absorbe los trabajadores despedidos por las apuestas fallidas del capital suavizando el ciclo económico u las crisis

8) lamentablemente, los economistas y diseñadores de políticas ignoran la endogeneidad del dinero (de la oferta monetaria y del gasto público), haciendo políticas para un sistema de trueque con dinero en lugar de un sistema capitalista. El capitalismo es inestable, pero la...

9) Duración e intensidad de las crisis y cómo se sale de ellas es responsabilidad de quienes usan unas instituciones que no funcionan acordes al momento histórico que vivimos. Probablemente no es que sean idiotas (no todos), sino que hay una mezcla de intereses de clase y...

10) pensamiento de grupo basado en incentivos para progresar en la carrera profesional y política diseñados para que lleguen a las instituciones quienes las usan de forma tan dañina para la mayoría social. ¿Qué pensáis?

2:10 p. m. · 18 mar. 2023
1.142 Reproducciones 8 Retweets 2 Citas 15 Me gusta

10/10/22

Monedas comunitarias, la otra cara de la economía

 "¿Es posible crear una nueva moneda, sin más? Para ello, es necesario comprender qué es el dinero, para qué sirve y quién lo controla.

El libro Para vivir libres de dinero-deuda ¡Creemos nuestras propias monedas comunitarias!, presentado en la IBERO Puebla, explora el rol del intercambio monetario en las sociedades y si es viable para las comunidades autónomas trascender el sistema internacional.

De acuerdo con el texto, solo el 3% de todo el dinero que circula en el mundo se encuentra en forma de billetes y monedas; el resto es creado a partir de préstamos bancarios. “Al estar en manos privadas, el dinero se utiliza para lo que las empresas saben: hacer negocios”, explicó el catedrático de la Universidad Jesuita, Juan Carlos Domínguez Vergara.

Las entidades financieras prestan dinero y generan intereses para producir ganancias. Esto deriva en especulación, la cual puede estar presente en todo aquello que puede ser medido en clave monetaria: desde bienes materiales y servicios hasta elementos de la naturaleza. El libro se centra en este modelo y debate si el dinero ha dejado de representar un bien común.

 Domínguez Vergara valoró la hipótesis planteada por la autora, Claudia Caballero Borja, quien asegura que el dinero se utiliza de forma corrupta. “La base del dinero es la confianza. El sistema de mercado ha convertido la confianza en usura. Hay que buscar la manera de cambiarlo”.

El académico llamó a adoptar un paradigma centrado en la colaboración, la creatividad y la vitalidad. De ahí la intención de muchas comunidades de consolidar un sistema que lleve al mínimo el uso del dinero-deuda para optar por un esquema basado en la eliminación del interés y la especulación: su principal uso sería el fomento de la producción y el intercambio.

Desde el bilimbique del México revolucionario hasta el bitcoin, la creación de monedas no es un tema nuevo; el reto está en su operatividad. “El plan de este libro es crear dinero comunitario. Se dice fácil, pero el sistema de mercado ha permeado mucho y ha propiciado el individualismo”.

Cada comunidad en desarrollo se enfrenta a procesos de desvinculación presentes en los entornos cotidianos, incluidos los de intercambio comercial. “Ahora vamos al supermercado y nos atiende una máquina”, indicó la profesora de la IBERO Puebla, Rocío García Bustamante.

Resignificar el concepto de dinero implica volver a los orígenes del intercambio, previos a los principios clásicos de la economía basados en la explotación y el despojo. Al mismo tiempo, demanda una reestructura de la idea de riqueza en favor de una mirada de necesidades colectivas.

Para vivir libres de dinero-deuda ofrece algunas pistas para identificar estas necesidades, siendo en la escucha activa y la valoración de prioridades comunes algunos de sus pilares. Se habla también de un paradigma basado en dar y recibir. “No es que exista una salida a la problemática. Son ensayos que surgen en distintos espacios”.

García Bustamante evocó el caso del Tianguis Alternativo de Puebla del cual es cofundadora. Tras 15 años de operatividad, el espacio se ha convertido en un foro propicio para experimentar formas distintas de comercializar: más del 80% de los productores realizan intercambio de productos al final de las jornadas.

VIVIR LA ECONOMÍA

Claudia Caballero tiene un amplio historial en materia de monedas alternativas. A través de la plataforma Feria Multitrueke, la autora del libro ha hecho de las monedas comunitarias una experiencia irrenunciable en su vida. El manual surge a partir del interés de ilustrar el impacto social de un recurso que va más allá del valor de cambio.

Desglosó la especialista: “Cuando les compro con esta moneda hay alegría, gozo, ganas de compartir. Sabemos que estamos compartiendo no solo los productos, sino el tiempo y el esfuerzo: el proyecto de vida, el ideal de que estamos tratando de crear comunidad”.

Caso contrario ocurre en los intercambios con dinero convencional, donde las personas se convierten en parte de una cartera de clientes cuyo único fin es el consumo. La contrapropuesta es a consolidar la figura del prosumidor: consumidores que producen. “Estamos pensando en qué vamos a producir para satisfacer las necesidades de la comunidad”.

Caballero Borja reconoció que el cambio de paradigma requiere de ajustes considerables a nivel cultural que pongan en entredicho el modo de vida, siempre en clave colectiva. La comunidad, redondeó, se construye de forma constante en las dinámicas del día a día.

Publicado originalmente en IBERO Puebla"                  (Roberto Pichardo Ramírez , Rebelión, 06/10/2022)

20/4/22

Diñeiro dixital público a prol da estabilidade financeira... Os cambios acelerados no actual sistema monetario abren a posibilidade de superar as formas de diñeiro arriscadas, e as crises recurrentes que crean, para poñer no centro os intereses da poboación.

"Máis do 80% dos bancos centrais do mundo están a estudar as súas propias moedas dixitais ou, directamente, a implementalas. Están creadas polo banco central, coma o efectivo, pero coas funcionalidades do diñeiro que tes na conta bancaria. 

O que parece un simple cambio de forma entre físico e dixital entraña cambios moi profundos no noso sistema monetario. Pensemos que nestes momentos o único diñeiro dixital que se usa amplamente para facer transferencias, pagar impostos ou pagar con tarxeta é un diñeiro que, para sorpresa de moitas, crean os bancos privados. Son quen regulan realmente a cantidade de cartos en circulación, pero non se lles esixe velar polo interese xeral. Son imprescindibles e, por iso, cando o fan mal realízanse os rescates. Que os cartos dixitais deixen de crearse por este sector e pasen a producirse por un ente público pode poñer fin por sempre ás crises financeiras e aos rescates á banca.

Son varios os motivos polos que o tema colle agora tanta forza. Durante os últimos anos, apareceron moitos novos medios de intercambio, principalmente dixitais e privados, mentres o papel do efectivo se foi reducindo. A irrupción de Bitcoin e outras criptomoedas, que son formas de transferir valor sen intermediarias, puxo de manifesto a desconfianza xeneralizada que existe cara os bancos. A expansión das criptomoedas e outras alternativas ao diñeiro convencional teñen algo que ver co repentino interese polas formas públicas de diñeiro amosado polas altas instancias de poder. Isto débese tanto á competencia que lle fan á moeda oficial como á tecnoloxía que poñen sobre a mesa. A posibilidade de utilizar os avances en xestión de datos que trae consigo a cadea de bloques (blockchain), a tecnoloxía que posibilita o funcionamento das criptos, fan o que ata o de agora parecía impensable: que todas poidamos ter dalgunha maneira unha conta con diñeiro dixital seguro no Banco Central (algo que de momento só poden facer os bancos coas chamadas reservas do Banco Central).

Pero se hai algo que rematou por decantar aos bancos centrais por tomar en serio a posibilidade dun diñeiro público dixital foron os intentos pasados, presentes e futuros dos xigantes tecnolóxicos como Facebook e Google de crear as súas propias moedas estables no modo en que os bancos o fan neste momento. Non foron as moedas sociais nin as criptomoedas as que puxeron nerviosas ás reguladoras, senón esta inusual irrupción na festa privada dos bancos. As moedas estables que propoñen, tanto polo seu número potencial de usuarias como, precisamente, por garantir un valor estable no tempo, teñen o potencial de facer unha intensa competencia a outras formas de diñeiro coas que xa convivimos, como son o diñeiro en efectivo ou o diñeiro bancario.

A forma que teñen de conseguir un valor estable é moi simple: trátase de manter un fondo en euros, dólares, iens, etc o suficientemente grande para crear a ilusión de que as súas moedas dixitais son intercambiables en todo momento por estas moedas oficiais. En concreto a de Facebook, chamada Diem (antes Libra), propuña manter depósitos bancarios con suficientes cartos para que quen quixese cambiala por euros, por exemplo, puidera facelo. É dicir, prometían o cambio á moeda oficial sempre que se quixese. Pero esa promesa podía chegar a ser incumprida, o que foi sinalado abertamente polos entes reguladores de moitos países, que ata o de agora botaron abaixo as propostas máis coñecidas deste tipo de moedas. E isto facíano non tanto por consideracións relativas ao abuso de poder e a privacidade das usuarias, senón fundamentalmente porque pretendían manter en dólares, euros e outras moedas oficiais só unha fracción do total que creaban. Se moitas usuarias desexaban retirar en euros a súa moeda á vez as promesas non se cumprirían.

Algo que se negaron a aceptar estas mesmas reguladoras é que o actual sistema de diñeiro bancario adoece do mesmo problema. Os bancos comerciais crean moitos máis depósitos que as reservas que atesouran, sendo estas só unha pequena fracción do total. Basta que unha porcentaxe pequena de clientes faga retiradas de cartos simultaneamente para poñer en quebra técnica a un banco. Imaxinas que lle ocorrería a súa credibilidade se cando queres facer unha transferencia a outro banco che din que non teñen os cartos que supostamente tes depositados nel? O pánico non tardaría en espallarse a outros bancos e o sistema colapsaría, pois só funciona se hai a suficiente confianza no sector bancario como para que as retiradas sexan constantemente compensadas con ingresos.

Este é o fundamento das denominadas crises bancarias que levan repetíndose incesantemente ao longo da historia. Todos os bancos con capacidade de crear diñeiro teñen o incentivo de crear o máximo diñeiro bancario posible, incluso se iso supón facer préstamos máis arriscados. Así poden cobrar intereses por diñeiro que non existe, ademais de inflar os prezos de activos en burbullas especulativas mediante créditos á inversión en vivenda ou en activos financeiros. Mentres as burbullas duran, permiten que se paguen os intereses, producindo enormes beneficios. Pero inevitablemente acaban por levarnos a todos ao colapso e a nosa perda de confianza neles retíralles o poder de seguir creando cartos. Tan prexudicial resultou esta dinámica para os propios bancos privados que por iso foron eles mesmos quen crearon os primeiros bancos centrais, para tratar de asegurarse que ningún deles chegaba á quebra.

Os bancos centrais, agora nacionalizados, son prestamistas de última instancia dos bancos privados e teñen como principal función axudar, subvencionar e chegado o caso rescatar a calquera banco que se meta en problemas. Só mediante esta estreita colaboración puideron manter o enorme poder que dá crear os cartos de nacións enteiras.

No sistema actual, cando a alguén se lle concede un préstamo en calquera banco, os cartos que aparecen na súa conta son creados nese mesmo momento. Non saen dos aforros nin do capital de ninguén. E da mesma forma, cando as débedas se pagan, os cartos desaparecen. O problema é que cando un banco fai demasiados malos préstamos, por exemplo especulando nunha burbulla, e chega á quebra, a súa desaparición supón a desaparición de todos os aforros que tiña a xente depositados nel. Eran puro fume, apuntes contables, promesas incumpridas. Se deixaramos ao libre mercado autorregularse sen intervención estatal, teríamos que ver como desaparecen todos os cartos dixitais que tiñamos depositados nese banco e, inmediatamente despois, en todos os demais, quedando o efectivo como único medio de intercambio.

A idea das moedas estables (as de Google e Facebook) é ben sinxela. Mantendo un fondo mínimo, pero suficiente, para dar a aparencia de que o diñeiro inventado pareza ser sempre intercambiable por diñeiro do Estado, entón o valor da moeda vaise manter estable ao redor do valor do diñeiro oficial. Neste caso as tecnolóxicas estarían engadindo unha nova capa de fraxilidade por riba da actual, pois ían utilizar diñeiro bancario (que xa é fráxil) como reservas do seu. O feito é que calquera axente económico podería dar servizos de pagos ou financeiros sen crear novos cartos, en base ao aforro e a cartos que xa existen, pero isto non ten tanto aliciente lucrativo.

Perante esta fraxilidade de calquera forma de diñeiro privado con reserva fraccionaria (só ter respaldada unha fracción da moeda total) e, para evitar danos maiores, o Estado vese na obriga de garantir a seguridade dos aforros. E ten dúas opcións. Por unha banda, pode aseguralo mediante fondos de garantía de depósitos, extensa regulación, rescates e outras moitas axudas encubertas que conseguen que o emisor non chegue ao punto de desastre. Ou ben, tras comprobar que a aversión á quebra non evita a expansión dunha burbulla de crédito (lóxico, se saben que o Estado non os vai deixar quebrar nunca), podería simplemente nacionalizar o diñeiro e impedir que estes axentes privados movan cartos que non teñen.

Se opta por esta segunda vía, podería esixir aos bancos e a outros emisores que respalden o 100% da súa moeda. É dicir, que non creen novo diñeiro e que non presten máis do que teñen. Isto suporía unha competencia máis real no sector financeiro entre grandes e pequenos, un maior aliciente a facer as cousas ben e manterse afastados das burbullas especulativas, na medida en que quen o faga mal non sexa rescatado. Ademais suporía un aforro enorme de recursos públicos e un ingreso extra recuperado para toda a sociedade: a creación de novo diñeiro.

As múltiples formas en que un diñeiro dixital público pode chegar a implementarse están atravesadas por consideracións importantes que de seguro afectarán aos dereitos de todas. En todo caso, un ente democrático pode resistir mellor a tentación de poñer en risco todo o sistema por razóns de lucro. Se nos importa a estabilidade financeira e queremos deixar de dilapidar cartos públicos rescatando bancos, o diñeiro debería ser un activo sen risco. Pódese poñer fin ao privilexio dos bancos de prestar o que non teñen e, sobre todo, evitar que outros axentes económicos importen o actual modelo de funcionamento bancario, onde o Estado paga os pratos rotos.

Igual nun futuro “100% respaldado con diñeiro público” deixe de ser a descrición dun sistema bancario en permanente rescate e acabe sendo unha garantía de prudencia que todas as moedas que pretendan garantir o cambio a euros deberan ter.

Na busca do interese xeral, ademais da estabilidade financeira, poden tratar de garantirse dereitos tan importantes como poder aforrar sen risco, que non se usen os datos persoais das transaccións con ánimo de control e de lucro ou o dereito a poder usar as moedas que queiramos entre particulares. De todas formas, que estes cartos públicos, dos que tanto se está a falar nas altas esferas do poder, acaben garantindo todos estes dereitos está por ver." 

  (Mario Martínez, El Salto, 18/04/22)

2/12/21

Como el dinero lo crea y regula el Estado, ninguna persona o empresa puede tener dinero en sus bolsillos a no ser que el Estado lo haya creado antes... Y la forma que tiene el Estado de inyectar ese dinero creado en la economía es a través del gasto público... El flujo del circuito monetario es contrario al que solemos tener en la mente

Eduardo Garzón @edugaresp

El otro día se viralizó un tuit mío en el que explicaba que los impuestos no financian los gastos públicos, y @juanrallo hizo un vídeo para abordar el asunto (en parte, me dio la razón). Ahora hago yo otro vídeo (y un hilo) para contestarle https://youtu.be/KWG7xFCGqiU

Como el dinero lo crea y regula el Estado, ninguna persona o empresa puede tener dinero en sus bolsillos a no ser que el Estado lo haya creado antes. Porque nadie puede tener algo si todavía no existe porque todavía no se ha creado.

Y la forma que tiene el Estado de inyectar ese dinero creado en la economía es a través del gasto público. En consecuencia, el gasto público es el primer paso, y la recaudación de impuestos el segundo.

Aunque suene extraño, es fácil de entender: el Estado no podría recaudar nada si no ha creado e inyectado primero ese dinero a través del gasto público. El flujo del circuito monetario es contrario al que solemos tener en la mente.

Esto no lo niega Rallo, porque como digo, es un proceso lógico e innegable. Sin embargo, él se empeña en buscarle tres pies al gato para que sus creencias antiestatales no se vean dañadas.

Rallo reconoce que el Estado puede gastar antes de ingresar, pero señala que para que eso ocurra el Estado tiene que exigir impuestos, aunque sea después de gastar el dinero.

Para decir esto se basa precisamente en una enseñanza de la Teoría Monetaria Moderna, concretamente del chartalismo: que el dinero del Estado es aceptado por las empresas y familias sólo porque éstas necesitan pagar impuestos con ese dinero.

Lo que ocurre es que Rallo está confundiendo eso, que es totalmente cierto, con el hecho de que el Estado tenga que recaudar TODO el dinero previamente gastado.

Una cosa es establecer un sistema tributario para que la gente utilice tu moneda, y que tenga así valor, y otra muy diferente es que cada euro gastado tenga que ser recaudado en algún momento.

Una vez se aprueba ese sistema tributario y los impuestos están en vigor, la moneda ya es aceptada de forma generalizada por la gente y entonces el Estado puede gastar sin necesidad de recaudar impuestos.

Hay que distinguir entre ese primer paso de imponer tributos para dar valor a la moneda, que eso o se da o no se da, del paso siguiente de gastar dinero, porque para eso no necesita recaudar cada euro que gaste, ni antes ni después.

Además, Rallo se pone a teorizar y a considerar que sus planteamientos tienen cierta lógica, pero nunca los contrasta con la realidad económica. Así que lo voy a hacer yo, para que se vea claramente como la evidencia empírica desmonta por sí sola lo que dice Rallo.

No recaudar todo lo que se ha gastado es tener déficit público: más gasto público que ingresos públicos. Según Rallo, esa situación no puede ser indefinida, en algún momento el Estado tiene que recaudar todo lo que ha gastado o, si no, la gente dejaría de utilizar su dinero.

Bien, ¿entonces cómo explica que la inmensa mayoría de los países tengan déficit público todos o casi todos los años y que sus monedas se sigan utilizando? Porque eso es lo que ocurre siempre, como ya demostré en un vídeo anterior https://youtu.be/epaubqTWKJ8.

Por ejemplo, ¿cómo es posible que España lleve tantísimos años en déficit público y la gente siga usando la moneda que gasta el Estado? ¿Cómo es posible que pase lo mismo en Estados Unidos? ¿O en el Reino Unido? ¿O en Francia? ¿O en Italia? ¿O en Japón? ¿O en China?

Todos estos Estados están todo el rato gastando más que lo que recaudan y no pasa nada; es decir, ninguno de estos Estados recauda todo el dinero que ha gastado previamente, y, sin embargo, la gente sigue usando sus monedas, y estas tampoco han estado devaluándose.

Así que los impuestos no financian los gastos públicos, ni a priori, ni a posteriori; por lo que la aseveración de mi tuit es cierta y lo que señala Rallo en su vídeo no la pone en entredicho ni de lejos.

Este hilo es sólo un resumen del vídeo; si buscas desarrollo, detalles o matices, te sugiero verlo: https://youtu.be/KWG7xFCGqiU

 8:28 a. m. · 1 dic. 2021
42 Retweets 4 Tweets citados 94 Me gusta

27/10/21

Una visión alternativa de la deuda pública... Lo que sí es muy preocupante para muchos economistas y no se comenta en ningún medio de comunicación europeo, es que España no tenga soberanía monetaria... lo que dificulta enormemente la financiación ya que no somos soberanos para emitir dinero, o elegir el tipo de interés de las emisiones de deuda, y encima, estamos a merced de los especuladores financieros... cuando se les preguntó a los congresistas norteamericanos si querrían hacer desaparecer toda la deuda pública, contestaron que sí rápidamente, pero, cuando se les explicó que esto supondría la desaparición de todos los títulos del tesoro de las carteras del sector privado, se opusieron rotundamente. No entendían que ambas caras de la moneda están indisolublemente unidas

 "El otro día me comentaba una persona que la deuda pública era muy elevada y en consecuencia deberíamos pagar muchos más impuestos en el futuro y que esto supondría una pesada carga para nuestros hijos y nietos. Pocos días antes, la Sra. Calviño dijo las mismas palabras en una entrevista en la cadena Ser, también dijo que ser progresista es disminuir la deuda pública y por lo tanto contribuir a la justicia intergeneracional.

Por muy intuitivo y repetido que sea este argumento, es totalmente falso. Como dice Warren Mosler, es un fraude inocente de política económica. Mirarse la deuda pública de un país desde el punto de vista de una familia o una empresa, es un error.

En primer lugar, porque las familias y empresas son usuarias de la moneda y las naciones son emisoras de la misma. Las familias necesitan ingresar dinero para poder pagar la deuda y estos ingresos son limitados. Aparte de eso, muy a menudo miramos las deudas de manera sesgada, tendemos a mirar la parte del pasivo financiero, debemos mucho dinero al banco, y no miramos la otra contrapartida, el activo real, tenemos una vivienda donde poder vivir, por ejemplo.

En segundo lugar, un estado no es una economía doméstica, las emisiones de deuda pública cuentan con el apoyo del banco central. A las familias y las empresas no vendrá el banco central a apoyarlos a la hora de pagar sus préstamos. Un estado con soberanía monetaria es el emisor del dinero y nunca puede quebrar, siempre y cuando no emita deuda en moneda extranjera o fije su moneda a otra o al oro. Por lo tanto, la deuda pública nacional no se parece ni de lejos a una deuda privada familiar, así pues, usar la palabra “deuda” sólo induce a confusión, así como una angustia innecesaria. Algunos economistas, como Stephanie Kelton, proponen llamarlo ahorro o activos financieros del sector privado.

En contra de lo que se cree, los impuestos no financian el gasto público nacional ni sirven para pagar la deuda pública y la deuda pública no será una pesada carga para nuestros hijos y nietos, que consumirán lo que puedan producir en el futuro, ya que no se pueden enviar bienes y servicios al pasado a través del tiempo. Además, podrán disfrutar de las infraestructuras pagadas con esta deuda que aumentarán la capacidad productiva de la economía y su bienestar.

Por otra parte, en economía, toda deuda tiene una contrapartida, un crédito. Es lo que en contabilidad se denomina partida doble. Es incuestionable que cuando una persona gasta otra ingresa y cuando una se endeuda otra obtiene un crédito.

En consecuencia, la deuda pública es la cantidad de dinero que ha emitido el gobierno y todavía no ha grabado mediante impuestos, por lo que coincidiría con la cantidad de ahorro privado de familias y empresas. Como dice Randall Wray, los llamamientos a recortar la deuda pública, son por identidad contable, llamamientos a recortar nuestra riqueza financiera. Los partidarios de la austeridad fiscal son, por definición, destructores de riqueza.

 Además, no se pueden obviar los activos reales que representa la deuda pública. Sin deuda pública, no tendríamos servicios de sanidad, educación, justicia, infraestructuras, defensa, etcétera.

Históricamente, casi siempre que un gobierno se ha obsesionado en intentar eliminar la deuda pública ha provocado una grave crisis, como, por ejemplo, el crack del 29. Y esto es así, porque cuando se elimina la deuda pública se elimina la riqueza del sector privado y lo obliga a endeudarse. Curiosamente, nunca se dice nada sobre la deuda privada que es muchísimo más inestable macroeconómicamente. Tal vez es porque la deuda privada genera grandes beneficios para la banca comercial privada.

Teniendo en cuenta que el déficit público y la deuda pública son herramientas de política económica, no son intrínsecamente buenas ni malas.

Pero, si se convence a la población de que hay que hacer algo para poner límite a cifras tan grandes y aterradoras de deuda pública (obviando la crisis sanitaria y financiera que todavía estamos sufriendo), si se consigue crear indignación popular generalizada sobre la deuda pública, será mucho más fácil llevar a cabo dolorosos recortes que perjudicarán a la mayoría de la población. 

Según Frank Newman, ex secretario adjunto del Tesoro de Estados Unidos, los mitos y los mal entendidos sobre la deuda nacional han incentivado políticas que han provocado que:

  • El crecimiento económico se haya ralentizado innecesariamente provocando altas tasas de paro.
  • Se hayan provocado fuertes recortes en servicios públicos.
  • Se haya dejado de invertir en investigación y desarrollo.
  • Las infraestructuras del país estén en precarias condiciones.
  • Se haya dificultado enormemente la lucha contra el cambio climático

Los gobiernos con soberanía monetaria emiten bonos de deuda pública para fijar los tipos de interés drenando reservas del sistema bancario; es una operación de política monetaria, no es una operación de financiación, porque son los emisores en monopolio del dinero. También lo hacen por inercia, porque es una práctica anticuada proveniente de antes de 1971 cuando estaba en vigor el patrón oro, definido por Keynes, como una bárbara reliquia. No hay ninguna ley natural o económica que obligue a un estado con soberanía monetaria a emitir deuda pública.

Una anécdota curiosa explicada en el libro El mito del déficit, es que, cuando se les preguntó a los congresistas norteamericanos si querrían hacer desaparecer toda la deuda pública, contestaron que sí rápidamente, pero, cuando se les explicó que esto supondría la desaparición de todos los títulos del tesoro de las carteras del sector privado, se opusieron rotundamente. No entendían que ambas caras de la moneda están indisolublemente unidas.

En conclusión, la deuda pública no es tan mala y preocupante como nos quieren hacer creer, y querer reducir la cantidad de deuda pública porque supera un porcentaje arbitrario sobre el PIB sin tener en cuenta otros indicadores como por ejemplo la tasa de paro o la inflación, no tiene ningún sentido económico. Lo que hay detrás de este mensaje catastrofista sobre la deuda pública tiene mucho de ideología y poco de fundamento empírico, ideología neoliberal con un principal objetivo: neutralizar artificialmente el poder de financiación del estado para poder privatizar lo máximo posible. 

Lo que sí es muy preocupante para muchos economistas y no se comenta en ningún medio de comunicación europeo, es que España no tenga soberanía monetaria. La mayoría de la población critica el euro porque los precios subieron, pero no se dan cuenta que esto es insignificante comparado con el hecho de no poder emitir tu propia moneda. Los países que usan el euro en Europa o el franco CFA en África, por ejemplo, a diferencia de la mayoría de países del mundo que tienen su propia moneda, como EEUU, Japón, Gran Bretaña, Canadá o Australia, no pueden llevar a cabo una política monetaria y fiscal de manera autónoma y al servicio de los sus ciudadanos, les dificulta enormemente la financiación ya que no son soberanos para emitir dinero, o elegir el tipo de interés de sus emisiones de deuda, y encima, están a merced de los especuladores financieros o de la “buena voluntad” de una entidad “independiente” que es el Banco Central Europeo.

Todo ello, provoca que no se puedan llevar a cabo de manera eficaz, políticas de pleno empleo, de investigación y desarrollo, de lucha contra el cambio climático, de reindustrialización o de tener un buen sistema sanitario y educativo.

Como decía el economista Wynne Godley, el poder de emitir su propio dinero, de hacer giros en su propio banco central, es la principal característica que define la independencia nacional. Si un país renuncia o pierde este poder, adquiere el estatus de autoridad local o colonia.

Lamentablemente, España renunció a este poder al entrar en el euro, y pasó de ser un país emisor de su moneda, a simplemente, un país usuario de una moneda, con todas las consecuencias que ello implica."               (Rafael Carretero Moreno , red mmt,  18/08/21)

28/4/21

Rohan Grey: "Si la gente no entiende qué es el dinero, no puede haber una democracia real"

 "La crisis económica desatada por la pandemia del coronavirus está obligando a los gobiernos de todo el mundo a tomar decisiones económicas inauditas: en Estados Unidos, el Senado, en manos republicanas, aprobó en marzo incluso dar dinero en mano a sus ciudadanos (hasta 1.200 dólares por persona). 

Con el telón de fondo de esta crisis y como ya sucedió en la de 2008, los economistas han abierto un debate en profundidad sobre las fallas del modelo económico imperante y qué otros modelos implantar. El profesor de la Universidad de Willamette, en Oregón, Rohan Grey, es una de las voces jóvenes más destacadas y prometedoras de la economía norteamericana. Adscrito a la llamada Teoría Monetaria Moderna nacida en los años 70, Grey, que nació en Sidney hace poco más de 30 años, plantea una visión diferente de conceptos tan aparentemente unívocos como el dinero, los impuestos, la deuda o el déficit. 

En estos tiempos de (presuntos, según Grey) rescates, el economista alerta contra "los halcones del déficit" y contra los políticos que, ante las ayudas lanzadas por los Estados para paliar la crisis, no dejan de martillear con la pregunta: ¿cómo vamos a pagar esto? Para él son preguntas (en el mejor de los casos) capciosas, producto "de una narrativa que los poderosos, los políticos e incluso los medios ayudan a crear en el ciudadano medio".

Grey es, además de profesor en Willamette, director de la Red Nacional de Trabajos para Todos, director de investigación del Instituto de Moneda Fiduciaria Digital y director de la Red de Dinero Moderno, una agrupación de profesores y estudiantes que tiene el objetivo de divulgar información para que el público general comprenda cómo funciona el sistema económico y, en particular, el dinero. "Si los ciudadanos no lo entienden, entonces cada asunto que tiene una dimensión monetaria, incluyendo algo tan fundamental como la financiación de las cosas, tampoco es entendido… no creo que pueda haber una democracia real cuando el público general no entiende cómo funciona el dinero".

La conversación con Grey, que atiende a Público en conversación telefónica desde Chicago, se produce mientras el Senado de Estados Unidos está completamente encallado en torno al nuevo paquete de estímulos para paliar los efectos económicos del coronavirus (también la UE tuvo en MES0000 sobre esta tema la segunda cumbre más prolongada de su historia, que duró cuatro0000 días). "Más que una crisis es una depresión", opina Grey. Los demócratas aprobaron en mayo en la Cámara de los Representantes, donde tienen mayoría de diputados, una propuesta inicial de tres billones de dólares. 

Ésta llegó al Senado y su líder, el republicano Mitch McConnell, la rebajó hasta el billón de dólares, una cifra insultantemente baja para los demócratas y elevadísima para el sector conservador republicano, el llamado Tea Party, los llamados halcones del déficit. Los senadores de esta corriente reclaman (volvemos a 2008) cerrar el grifo del Estado (es decir, austeridad) y alegan que ese billón de dólares llevará al país a contraer una deuda descomunal que comprometerá la solvencia de las arcas públicas puesto que no se podrá pagar. Un planteamiento que Grey, en la línea con los postulados de la Teoría Monetaria Moderna, considera un sinsentido y una manipulación al ciudadano. Spoiler: Grey asegura que se puede emitir todo ese dinero sin que haya que pagar nada.

 Acuñar dos monedas de un billón de dólares

Pero no son sólo palabras expuestas en la teoría abstracta: el economista colaboró con las congresistas demócratas Rashida Tlaib y Pramila Jayapal, ambas del ala izquierdista del partido, en la elaboración de la propuesta de la Ley ABC, que presentaron a trámite en abril en la Cámara de los Representantes. La norma propone dar 2.000 dólares mensuales en efectivo a cada estadounidense mientras dure la pandemia y, una vez que acabe, mil dólares durante los siguientes doce meses. Este dinero se daría a través de tarjetas de créditos digitales que cada uno podría tener instalada en su móvil, por ejemplo.

Tras presentar la norma, Tlaib y Jayapal afirmaron en un comunicado conjunto que "la Ley ABC se financiaría directamente mediante el Departamento del Tesoro [el Ministerio de Economía, y no el Banco Central, es decir, la Reserva Federal], sin crear ninguna deuda adicional, mediante la acuñación inicial de dos monedas de un billón de dólares cada una y de tantas monedas como sea necesaria en el futuro". ¿Magia o economía real? El título de un artículo previo de Grey da respuesta a esa pregunta: "El dinero no es escaso, es infinito".

Es uno de los planteamientos básicos de la Teoría Monetaria Moderna y que se aplica, explica Grey, siempre que un Estado tenga la soberanía completa sobre su moneda; es decir, en el caso de España habría que aplicar este precepto a la Unión Europea en su conjunto. Dicha teoría es una de las corrientes que con la actual está crisis está ganando presencia y difusión. De hecho, otra de sus adalides, Stephanie Kelton, ha sido una de las responsables de la estrategia económica de Bernie Sanders. Kelton acaba de publicar en Estados Unidos un libro que lleva por título, no por casualidad, El mito del déficit.

 La Teoría Monetaria Moderna comenzó en los años 70 en Estados Unidos. Su padre fue el economista e inversor Warren Mosler, que tiene ahora 70 años. Defiende que en los países con un control completo de su moneda los gobiernos se liberan de pensar en el gasto al modo en que lo hace una familia con su presupuesto puesto que los Estados tienen la capacidad de imprimir cuanta moneda necesiten para afrontar cualquier pago (siempre que ésta sea aceptada por el cobrador; y no parece que nadie vaya a rechazar dólares o euros como modo de pago).

 Mosler comenzó a elaborar la teoría mientras trabajaba de bróker en Wall Street, donde aplicó sus postulados con éxito. A primeros de los 90, por ejemplo, los inversores temían que Italia se declarase en quiebra al no poder afrontar su deuda, pero Mosler pensó que esto era imposible porque siempre podría imprimir cuantas liras necesitase y éstas no serían rechazadas por los cobradores. La firma para la que trabajaba se convirtió en uno de los mayores compradores de liras fuera de Italia en ese momento. El impago de Italia nunca se produjo y la empresa inversora de Mosler logró obtener un beneficio de 100 millones de dólares.

No es la economía ¡es el dinero, estúpido!

Por este motivo, Grey pone el acento inicial en la comprensión de qué es el dinero: "Muchos de los estudios de economía tratan el dinero sólo como un velo o una capa encima de los recursos reales y yo creo que esa visión no es cierta", sostiene.

 "Habría dos historias incluidas en esta visión: una, en la que el dinero es sólo la herramienta para obtener más bienes; en la otra, el objetivo de la economía entera es la de emplear el dinero para que haya más dinero, luego cada uno tomaría sus decisiones personales, pero la lógica del sistema, del capital, sería esa. Desde mi punto de vista, nada de eso es cierto", rebate Grey, "para empezar", añade, "la capa monetaria de la economía no es un mero velo que esté por encima de los recursos: el dinero es la capa central".

El profesor de la Universidad de Willamette defiende que "pensar en el dinero sólo en cuanto a una posible reclamación de recursos es extremadamente corto de miras. El dinero", dice, "es un instrumento legal que da derecho a usarlo para satisfacer deudas legales. Es la herramienta que el Estado elige como instrumento legal para pagar deudas: ese instrumento, sea cual sea, se convierte en la forma primera de dinero en una sociedad y ése", sentencia, "es un poder que tiene el Estado".

 Ese poder no es infinito, tiene sus límites: "Lógicamente: si se abusa o se usa incorrectamente ese poder se puede causar un colapso en todo el sistema monetario y los dos ejemplos típicos de esto es cuando se causa hiperinflación o deflación", admite el economista. Pero entonces el límite no es ya un porcentaje del PIB o del presupuesto: el límite a la creación y emisión de dinero sería el propio impacto de dicha emisión.

El economista también alerta contra el pensamiento estándar de que "como las cosas a adquirir son finitas, el dinero es finito y esto, sencillamente, no es verdad. El dinero tiene su propia lógica de funcionamiento al margen de eso". La concepción real del dinero, argumenta, tiene más que ver con el derecho (y, por lo tanto, con el lenguaje), que con las matemáticas. Acaso no por casualidad, Grey está licenciado en Derecho (antes de eso estudió economía política).

 "Es un proceso lógico, hay mucha evidencia de juristas historiadores que han estudiado la evolución del sistema monetario", asegura, y añade: "Un billete es una obligación legal, es un contrato. Creo que si no se habla de ese modo más veces es porque la mayoría de los economistas no saben mucho de leyes y creo que no tiene ningún sentido tratar de hacer una teoría completa del dinero si se pierde de perspectiva que es un instrumento legal. Se puede hacer economía monetaria sólo con números, pero esa economía monetaria", sentencia, "depende de las leyes, que son palabras escritas, palabras que tienen un significado legal".

 Cuando se cambia el enfoque sobre el dinero, el terreno que emerge es también diferente. "Los halcones del déficit", dice Grey, "hacen creer a los ciudadanos que todo el dinero que se ponga en circulación genera una deuda como si fuera la deuda de una familia, y, si se ha emitido muchísimo dinero, será una deuda que no se podrá pagar y eso sencillamente no es así. Son conceptos diferentes, realidades diferentes", defiende.

"No culpo a la gente por ello porque esa noción de deuda está en los libros de texto, en los medios de comunicación, en todas partes, y la gente escucha deuda y lo asocia a la deuda de su vida diaria, su deuda personal o familiar", explica, y prosigue: "Son dos cuestiones diferentes: una cosa es como cualquier persona normal usa el dinero y otra muy diferente es cómo el dinero funciona como moneda, dentro del sistema social de las instituciones y del sistema legal".

 Así que si la Ley ABC de Tlaib y Jayapal se aprobara (cosa difícil porque la aprobación final recaería sobre el Senado republicano) y se repartieran esos dos billones de dólares entre los ciudadanos "no habrá que pagar nada para devolver esa cantidad porque se puede afrontar cualquier cosa que emitamos en nuestra propia moneda. La única cuestión es el efecto de hacer eso". Y esto nos lleva a la crisis anterior.

 "Una de las preocupaciones que teníamos cuando redactábamos la propuesta de ley viene de lo que vimos en 2008. Desde entonces sabemos que después de un enorme paquete de estímulos, lo que viene es que los halcones del déficit empiezan a hablar de cuan grande son la deuda y el déficit y contraatacan empujando hacia las políticas de austeridad, lo que resulta completamente inapropiado", critica. Por este motivo, añade, la norma propone acuñar moneda (en concreto dos, cada una con un valor de un billón de dólares) y poner ese dinero en circulación en vez de emitir bonos del tesoro, "para evitar la idea de que esa cantidad vaya a sumarse a la deuda pública o al déficit".

Para huir de esa asociación, la norma propone jugar con el marco institucional: la acuñación de moneda la ejecutaría no la Reserva Federal como banco central, sino el Departamento del Tesoro (equivalente a un ministerio de finanzas). A partir de ahí, la Reserva compraría esas dos monedas de un billón de dólares al Tesoro e inyectaría en la población estadounidense esa cantidad, a razón de 2.000 dólares por persona y mes. 

Este extremo, que puede parecer polémico, está fundamentado legal e históricamente en Estados Unidos: "No sólo es que el Tesoro puede emitir deuda pública, lo que no deja de ser dinero, sino que el Tesoro está legalmente autorizado a acuñar el dinero que la Reserva Federal no emita. Por lo tanto, es factualmente erróneo que la Reserva Federal sea la única capacitada para crear dinero. El Tesoro, de hecho, es una institución más antigua y operó así durante la mayor parte del siglo XIX", defiende Grey, para sostener la legalidad inmaculada de la operación.

 Así que no es magia, dice Grey, sino que un país con soberanía completa sobre su moneda puede imprimir tanta moneda crea necesaria sin estar preocupado por tener que pagar esa presunta deuda. Ésa es la infinitud del dinero de la que habla Grey, aunque esa infinitud tiene un límite: el efecto que causará poner tanta moneda en circulación. Aquí, los halcones del déficit, los adalides de la austeridad, también se suelen alzar con una misma letanía: el miedo a la hiperinflación.

 "Estamos en medio de una depresión económica", dice Grey, "con un desplome en la demanda de una forma que se retroalimenta". La gente es despedida masivamente, por este motivo consume menos, al consumir menos más gente es despedida y así sucesivamente, en una espiral hacia abajo en caída libre, "así que imprimir más dinero", prosigue el economista, "y darle a cada ciudadano una temporal tarjeta de crédito para que lo gaste debería ser poco controvertido.

 Mucha gente simplemente usará ese dinero como usaba su salario: lo gastarán enseguida en comprar comida, pagar el alquiler o la hipoteca, en las facturas médicas u otras facturas que surjan, por eso no veo ninguna indicación de que por dar ese dinero a las familias de repente los precios de los bienes y servicios vayan a incrementarse. A cambio", apostilla, "se conseguirá un acceso equitativo durante la pandemia a esos bienes y servicios, a que la gente tenga comida y esté garantizado el derecho a la vivienda, la salud, etcétera".

"Bill Gates debería de dejar de mentir sobre los impuestos"

Esta estrategia derivada de ese nuevo enfoque sobre el dinero abre otra brecha en uno de los elementos cruciales de nuestro tiempo: los impuestos. Y aquí Grey tampoco se anda con medias tintas: "la idea de que éstos sirven para que el Estado recaude dinero no tiene ningún sentido porque se puede imprimir una cantidad infinita de moneda", afirma. "Esto no es nuevo", abunda Grey, "lo dijo ya en 1945 el presidente de la Reserva Federal de Nueva York, Beardsley Ruml, en una estupenda conferencia que tituló Los ingresos por impuestos son obsoletos. Ruml aseguró que si tienes un banco central capaz de crear dinero imprimiéndolo, los gobiernos estatales están libres de usar los impuestos como herramienta para obtener ingresos".

 Con estas ideas sobre la mesa, Grey defiende que las funciones de los impuestos en las economías actuales siguen siendo muchas y variadas, una de las más destacadas "es la de eliminar dinero del sistema: puede ser bien para quitar dinero a ciertas personas o de ciertos sectores por que tengan demasiado y puedan generar un riesgo o una desigualdad muy grandes, o por que estén gastando dinero de un modo que puedan causar una inflación elevada". Otros usos serían, añade Grey, "para cambiar comportamientos: es entonces cuando se pone un impuesto al tabaco o el alcohol; y también puedes bajar los impuestos para fomentar el uso de algo".

El profesor de la Universidad de Willamette critica que si aún es masiva la concepción tradicional de los impuestos como herramienta del Estado para recaudar fondos, "se debe a la enorme campaña pública que existe vinculando ambas ideas. Está presente en todas partes y con ella se da muchas veces la impresión de que la gente que mantiene el gobierno a flote son los pagadores de impuestos a pesar de que hay gente tan pobre y con tan pocos recursos que no pueden pagar ningún impuesto y apenas tienen su trabajo para poder sobrevivir".

Una consecuencia de esto último, dice Grey, es que "se alimenta el mito de que un ciudadano en esa situación desfavorecida es peor ciudadano porque no paga impuestos, lo que sólo contribuye a incrementar el poder de la gente que ya tiene poder. Es un lenguaje que se usa todo el tiempo. Bill Gates siempre dice que paga más impuestos que nadie en este planeta y que de ese modo él financia más escuelas que nadie. Bien, eso es basura. Se da una idea de solidaridad absolutamente atrasada. Hay que cambiar esa narrativa, sencillamente es mentira y él debería dejar de mentir sobre eso".

Para combatir esa narrativa oficial sobre la economía, Grey fundó en 2012 la Red de Moneda Moderna, de la que es presidente y que se creó como una organización de estudiantes en la Escuela de Leyes de la Universidad de Columbia, en Nueva York. "Fue creada para promover la educación pública sobre el dinero y las finanzas. La llamamos red y no organización porque la idea era atraer a personas y ponerlas en común en torno a esos temas. Organizamos seminarios públicos, conferencias, escribimos artículos de opinión, etcétera. Es una red de aprendizaje para los que la componemos y trabajamos para difundir este conocimiento sobre el sistema económico".

Junto a esto, y por aquello de que las palabras vuelan pero lo escrito queda, que decían en la antigua Roma, Grey trabaja en un libro sobre moneda digital en el que abordará, entre otros, los eternos asuntos del funcionamiento de la economía, la deuda, el déficit, el dinero y los impuestos. Saldrá a la venta en Estados Unidos a principios de 2021 y se titulará Digitalizando el dólar: la batalla por el alma del dinero público en la era de las criptomonedas. Una batalla tan vieja como el mundo y que la crisis ha puesto de nuevo al orden del día."                     (Manuel RuizRrico, Público, 12/09/20)