- Menos energía disponible
significará menos dominación potencial (sobre este aspecto
reflexionamos en profundidad en el texto).
- Pero
además, la energía sería mayoritariamente de fuentes renovables, que
son de un acceso más universal y menos competitivo.
- Sociedades menos complejas tendrán menos estratificación social.
- Crecerán otros formatos económicos entre las ruinas del capitalismo global, alguno potencialmente más justo.
- Sociedades más pequeñas se podrán gestionar mejor de forma democrática.
-
Las viejas fórmulas, adaptadas a un mundo “vacío” como el del siglo
XX, no sirven en un mundo “saturado” como el del siglo XXI.
Esto abrirá la puerta a nuevas ideas, entre ellas muchas de carácter emancipador. (...)"
13/5/15
El colapso de un sistema socio-económico como el nuestro implica un escenario más abierto en el que es posible el surgimiento de múltiples nuevos órdenes
15/5/09
¡Que bella es la ecología!
Por el día, la gente disfruta saliendo por su zona gracias a que los núcleos urbanos se han vuelto lugares más acogedores, y por la noche ocurre lo mismo. Es lo que sucede en países como Italia, donde la gente de todas las edades sale al atardecer a pasear por las calles, sin ningún fin. El aumento de tiempo libre ha llevado a que se recuperen fiestas y celebraciones medio olvidadas y que se inventen otras para conmemorar y celebrar multitud de cosas: acontecimientos mundiales, personales, los cambios de estación, historia local, etc. En general, se festeja mucho más.
El renacer de las economías locales, con sus idiosincrasias, ha dado más carácter a las regiones, y resulta interesante viajar por los alrededores para visitar los festivales, bares, restaurantes, cines y teatros. Las ciudades clonadas dominadas por cadenas de tiendas y sitios de venta idénticos, igual que los abominables crímenes de la moda -pantalones exageradamente acampanados, permanentes intensas y chaquetas con hombreras-, han pasado a la historia.
La buena vida es activa, además de plena. Accionando los resortes adecuados, genera su propia energía para florecer. Por eso, llegada la noche, la mayoría de las personas siguen teniendo ganas de accionar otros resortes adecuados, los de los seres que aman. Luego nos relajamos, tal vez cansados, seguramente muy satisfechos, y hacemos balance del día, lo concluimos, deseamos que llegue el siguiente y disfrutamos de un sueño profundo, muy profundo." (Anita Roddick: Vivir sin destruir. El País, Domingo, 11/01/2009, p. 16/7)