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28/10/08

Savater y El Papa

" (...) las afirmaciones papales en su jornada galicana, sosteniendo que "la búsqueda de Dios y la disponibilidad para escucharle sigue siendo aún hoy el fundamento de toda verdadera cultura" y que "una cultura meramente positivista (...) sería la capitulación de la razón, la renuncia a sus posibilidades más elevadas y consiguientemente una ruina del humanismo, cuyas consecuencias no podrían ser más graves" no pasan de ser proclamas obligadas (...)

¿qué es la "laicidad positiva"? Pues aquella fórmula institucional que respeta la libertad de creer o no creer (en dogmas religiosos, claro) porque ya no hay más remedio, pero considera que las creencias religiosas no sólo no son dañinas sino beneficiosas social y sobre todo moralmente. "La búsqueda de espiritualidad no es un peligro para la democracia", asegura triunfal Sarkozy. ¡Claro que no! Pero ¿quién le ha dicho que la espiritualidad hay que buscarla prioritariamente en la fe o la religión? Más aún: ¿quién le ha ocultado que la crítica de los dogmas y la denuncia de las iglesias proviene de quienes buscaron -y buscan- realmente una espiritualidad que no se pare en barras... ni en reclinatorios? (...)

Entre otros se lo recuerda Jean Baubérot, que es profesor emérito de historia y sociología de la laicidad en la Escuela Práctica de Altos Estudios (no, no es ateo sino protestante), en un libro interesante y divertido: La laicidad explicada al Sr. Sarkozy... y a quienes le escriben los discursos (ed. Albin Michel). Para Baubérot, la llamada "laicidad positiva" no es sino una forma de neoclericalismo, confesional pero no confeso. Y eso porque un Estado realmente laico no sólo no puede dejarse contaminar por ninguna religión, ni privilegiar ninguna de las existentes sobre las demás, sino que tampoco puede declarar preferible tener una religión a no tenerla. El lema que hoy trata de imponerse es: "crea en lo que quiera, pero tenga religión; siempre es mejor tener una religión que carecer de ella; a quien tiene religión no le sobra nada, mientras que a quien no tiene siempre le falta algo" (...)

La laicidad (que en buen castellano se llama laicismo) no necesita apellidos que la desvirtúen: "laicidad positiva" pertenece a la misma escuela que "sindicatos verticales" o "democracia orgánica". (FERNANDO SAVATER: Siempre negativa, nunca positiva. El País, ed. Galicia, Opinión, 16/10/2008, p. 33/4)

5/12/07

A Benedicto XVI no le gusta la Libertad, Igualdad y Fraternidad. A Jesucriso, seguro que sí

“La historia de la humanidad se torció desde la Revolución Francesa. La razón humana es insuficiente. Sin Dios no existe justicia. Estos son tres de los ejes de Spe salvi (Salvados en la esperanza), la segunda encíclica del papa Benedicto XVI, firmada y publicada ayer en el Vaticano. (…)

El Papa recuerda a los cristianos que habrá juicio final y que existen el purgatorio y el infierno. (…)

Spe salvi contiene la esencia del pensamiento del teólogo Joseph Ratzinger: subraya que son convenientes las libertades políticas y sociales, pero se opone a que la fe constituya una cuestión privada. Exige que el cristianismo vuelva a ser militante y se erija en centro de la sociedad. (…)

"Sin Dios, el mundo es oscuro y se enfrenta a un futuro tenebroso", "un mundo que administra la justicia por sí solo es un mundo sin esperanza", se afirma en la encíclica. (…)

La argumentación papal establece que una sociedad estrictamente laica, y en especial si es atea, no es capaz de administrarse a sí misma y conduce a un callejón sin salida… Benedicto XVI no propone una teocracia en las formas, pero sí en la esencia. (…)

"La cuestión de la justicia constituye el argumento esencial, o al menos el más fuerte, en favor de la vida eterna", dice, porque "es imposible que la injusticia de la historia constituya la última palabra". "La gracia no excluye la justicia", sigue, "y al final, en el banquete eterno, los malvados no se sentarán tranquilamente al lado de las víctimas, como si nada hubiese ocurrido". (El País, ed. Galicia, Sociedad, 01-12-07, pp. 38)