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9/2/10

El artista francés (Boltanski) graba el día a día de una apuesta con un millonario

"Dice que usa tanto la fotografía en un intento de "salvar la pequeña memoria, no la gran memoria de las guerras ni la historia". Aunque también reconoce su fracaso de antemano: "La vida no se puede atrapar". Es un artista empeñado en luchar contra la muerte y que, sin embargo, desprende felicidad.

"Yo soy muy optimista, muy feliz. Simplemente, creo que hay pocas cuestiones existenciales importantes: la muerte es una. Todo el mundo sabe que va a morir, así que es mejor habituarse".

Su nuevo proyecto nació de un pacto con un millonario jugador que vive en Tasmania. Quería comprarme algo. Pero a mí lo que me atraía de él era precisamente su lado de jugador, y eso que dice de que no pierde nunca", dice Boltanski. El artista ha permitido que una cámara le grabe continuamente desde el 1 de enero y que se emita, en directo, en una gruta de Tasmania. El millonario ingresa una cantidad pequeña, fija y mensual, de por vida, hasta que Boltanski muera.

"Teniendo en cuenta lo que valdría una grabación así en el mercado del arte, la obra quedará amortizada en ocho años. Si muero antes, él gana dinero. Si muero después, gano yo. Si muero a los ocho años, quedamos empatados. Pero si es verdad que él nunca pierde, yo debería morir antes. Y si hago esto es porque pienso que debemos hablar de la muerte, retarla". (El País, ed. Galicia, cultura, 08/02/2010, p. 41)

7/9/09

La muerte amiga, según Chavela

"¿Le das vueltas a la idea de la muerte?

No siempre. De repente. Me topo conmigo, y hablo.

¿Y qué te dices?

Me dice la Chavela: vas bien por ahí. Quisiste ser libre [se le quiebra su voz tan potente] y yo te he mantenido libre. Sigue así, sigue adelante. Termina tu jornada, que el final ya va a ser pronto y muy hermoso. Y yo le doy las gracias. Ya voy teniendo ganas de descansar para siempre. Yo no le debo nada a la vida ni la vida me debe ya nada a mí. Tengo ganas de recostarme en el regazo de la muerte, que debe de ser bellísimo, muy bello. Tal vez por eso le tenemos tanto miedo a ese momento. Porque debe de ser hermosísimo.

Tanto como hermosísimo, Chavela...

Que sí... Está muerta de risa la muerte.

Eso será por la relación tan especial de los mexicanos con la muerte...

El mexicano se divierte jugando a los volados (lanzando una moneda al aire para ver si sale cara o cruz) con la vida y con la muerte. Así me divierto yo, jugando a los volados con la vida y con la muerte.

Tú siempre has vivido sin miedo. No vas a cambiar ahora...

No, no voy a cambiar ahora. Sería un ridículo, un ridículo espantoso. ¿Tú te imaginas que yo me muera en un monasterio? Es lo peor que me podía pasar. Ja ja ja?

Que te convirtieras ahora... Que buscaras a un cura para que te perdonara los pecados...

¡Ay, no me digas eso! Yo no creo en los curas. ¿Te imaginas yo con un cura? El día que me fue a ver uno yo le dije: "¿Cómo le tengo que llamar, padrecito o padrezote?". Y otra vez, estando en el hospital, me fue a ver uno y le dije que yo era budista para que me dejara en paz. Me encanta divertirme. Con la gente, pero sin ofenderla." (Chavela Vargas:"Así me voy a morir, libre, sin yugos". El País Semanal, 10/05/2009, p. 30)

2/9/09

El instinto de supervivencia

""¿Qué significa luchar?", dice, "todo el mundo lucha por instinto de supervivencia. A la gente hay que decirle que luche. Una vez pasado el primer impacto, la noticia, el segundo es también muy duro, aguantar el tratamiento. Y sólo lo resisten si ellos mismos se convencen de aguantarlo: eso es luchar. Pero también, a veces, llega un momento de rendición; es cuando el cuerpo avisa de que no hay nada que hacer. Los deportistas tienen ventaja, pero no psicológica, sino puramente física. El tratamiento lo elegimos no sólo según el tipo de tumor y su extensión, sino también teniendo en cuenta la reserva biológica del paciente, según el estado de sus riñones, de su hígado, según su masa muscular, su capacidad de consumo de oxígeno. Un deportista de élite es perfecto. Se puede aumentar las dosis sabiendo que el cuerpo aguanta".

En el caso de Ballesteros, después de la cirugía, la duda no era saber si resistiría el tratamiento sino si tendría algún sentido, si la quimio funcionaría, si sería mejor dejarlo todo a la radiología. "Y lo importante es que no nos equivocamos", dice Belda. "Para hacer el cálculo nos basamos en un perfil genético masivo, la tecnología nos ayudó a decidir. Había que analizar los 40.000 genes humanos en los 100 millones de células que componían el tumor, una tarea imposible". (CRISTÓBAL BELDA: "Seve ha sido el paciente perfecto". El País, ed. Galicia, Última, 25/07/2009)

15/5/09

La muerte de Susan Sontag

"Le confieso que su libro me ha conmocionado. Su madre nunca se resignó a morir, y me pregunto por qué ella, siendo una intelectual tan clarividente, no consiguió conciliarse con lo que era inevitable, de hecho se quedó en la primera de las etapas que describe la psiquiatra... Sí, sí, ya sé, usted se refiere a las famosas fases de Elisabeth Kübler-Ross.

Sí, Kübler-Ross describe varias fases en el proceso de asunción de la muerte: negación, rebeldía, depresión, negociación y finalmente aceptación. Parece que su madre quedó atrapada en la de negación. ¿Por qué cree que fue? Yo soy muy escéptico sobre la teoría de Kübler-Ross. No pretendo que ese proceso nunca se dé, pero la idea de que ése es el modelo por el que ha de pasar cualquiera que muere, no concuerda con mi experiencia. Creo que Kübler-Ross es demasiado optimista. Ésa no es mi experiencia de la muerte, desgraciadamente. He visto cómo morían mis padres y algunos conocidos, y la verdad, no creo que haya muchas buenas muertes.

En las unidades de cuidados paliativos se intenta ayudar a la gente a superar esas fases porque se considera que es mejor para ellos. Yo creo que es muy bueno para los doctores, pero no sé si funciona tanto para los pacientes. A los médicos les van bien tener etapas, les facilita el trabajo. Y se sienten mejor porque, al fin y al cabo, por ese camino llevan al paciente a la aceptación de la muerte. Pero no todo el mundo quiere aceptar que va a morir, y no creo que mi madre fuera una persona rara por ello. Conozco a muchos otros escritores que tampoco lo hicieron: Elias Canetti, el poeta Philip Larkin... Y tampoco tengo la idea de que se sintiera atrapada, como en un coche cerrado. Expresaba lo que creía. Sentía la misma tristeza que Samuel Beckett, y los suyos eran unos argumentos que ya encontramos en el libro del Génesis, los de alguien aterrorizado por la muerte.

Pese a que estuvo siempre con ella, usted confiesa que se siente culpable. ¿Por qué? Deben ser reminiscencias de un catolicismo inducido. Yo no soy creyente, pero cuando era pequeño tenía una nanny irlandesa que lo era mucho. Quizá mi concepto de la culpa viene de ahí... Creo que la culpabilidad, más o menos consciente, del superviviente es una emoción muy común. No es algo que pertenezca al mundo racional. Es un sentimiento en el que, en realidad, no importa lo que hiciste: te sientes culpable de todos modos." (DAVID RIEFF: "Susan Sontag no aceptó su muerte y por eso no pude decirle adiós". El País Semanal, 14/12/2008, p. 44)