Mostrando entradas con la etiqueta Política: elecciones: manipulacion. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Política: elecciones: manipulacion. Mostrar todas las entradas

28/2/22

60.000 millones en mentiras: así ha eclosionado la oscura industria de la desinformación

 "En Bolivia no aceptamos ni capos ni cobardes”. El 12 de febrero de 2020 esta publicación empezó a circular por Facebook como parte de una operación digital para criminalizar a los miembros del Gobierno de Evo Morales y apoyar al ejecutivo surgido con el golpe de Estado orquestado tres meses antes por la derecha boliviana. Aunque las cuentas que difundieron este y otros mensajes se hacían pasar por “ciudadanos locales”, en realidad era una red creada por la firma CLS Strategies, con sede en Washington, para desplegar una “guerra sucia” contra Morales.

En agosto del año pasado Facebook informó que había eliminado un total de 91 cuentas falsas operadas por esta empresa en un operativo de “injerencia extranjera” para debilitar no solo al Gobierno boliviano, sino también a los partidos de Nicolás Maduro en Venezuela y de Andrés Manuel López Obrador en México.

Durante tres meses, CLS Strategies gastó hasta 3,6 millones de dólares en activar una “red tóxica” de cuentas falsas que simulaban ser medios de información, partidos políticos, organizaciones civiles o personas y que captaron a más de medio millón de seguidores.

Guerra informativa, a contrato

Manipular la opinión pública no es algo nuevo. Durante décadas servicios de inteligencia de diversos países han estado detrás de operaciones de guerra informativa para derrocar a enemigos y entronizar a aliados. Sin embargo, la injerencia de CLS Strategies en Latinoamérica no es un hecho aislado, sino que forma parte de una creciente industria de la desinformación que se propaga en las sombras.

Contratar a empresas especializadas para que difundan bulos a favor de tu causa se está convirtiendo en un fenómeno cada vez más recurrente. Esas compañías de relaciones públicas y agencias de comunicación digital van más allá del lavado de imagen, la gestión de crisis o la consultoría política. Ahora, unos cuantos miles de euros pueden servir para externalizar agresivas campañas para promover teorías de la conspiración, crear falsas narrativas para interferir en elecciones y lanzar mensajes polarizantes que radicalicen a sus receptores.

La misión de esta operación propagandística es inundar las redes sociales con un alud de mensajes que terminan por sepultar la verdad. Aunque parezca orgánico, lo que lees en Facebook, Twitter o Telegram puede haber sido orquestado por agencias privadas que buscan modificar tu percepción de la realidad y sembrar una semilla de duda en tu subconsciente.

Expansión por todo el mundo

Los tentáculos de la industria privada de la desinformación se extienden por todo el mundo. Un estudio de la Universidad de Oxford identificó el año pasado hasta 65 compañías dedicadas a la fabricación estratégica de campañas de bulos que fueron lanzadas en hasta 48 países. Desde 2009, se habrían destinado unos 60.000 millones de dólares a contratar estos servicios.

Uno de esos es la India, donde una firma canadiense creó un supuesto portal contra la desinformación que ha servido para impulsar el discurso del gobierno del ultraconservador Narendra Modi y atacar a la oposición, según destapó en mayo el Digital Forensic Research Lab. La estrategia de crear webs que fingen ser verificadoras independientes para apoyar a determinados políticos es recurrente.

Este centro de investigación de la desinformación situado en Washington también ha informado del caso de Archimedes Group, una firma israeliana que ha lanzado este tipo de campañas en al menos 13 países para influir en procesos como las elecciones de Nigeria del 2019. Otra compañía digital, esta basada en Túnez, coordinó una red de difusión de bulos similar para interferir en los comicios presidenciales de Costa de Marfil, Togo y otras naciones.

En un mundo de posverdad cada vez más polarizado, la batalla informativa se ha extendido como mecanismo de disrupción psicológica clave en la pugna por el poder político. Y la pandemia del covid-19 no ha hecho más que acentuar la guerra sucia para imponer ciertas narrativas y desestabilizar a tus rivales. Este julio famosos creadores de contenido en Francia y Alemania denunciaron que se les había ofrecido dinero para decir que las vacunas contra el coronavirus mataban a sus pacientes. Ellos no lo hicieron, pero otros ‘influencers’ en Brasil y la India sí propagaron esa desinformación a sus millones de seguidores. Detrás de este entramado global de cientos cuentas falsas estaría Fazze, una misteriosa agencia de marketing vinculada a Rusia.

Las redes, aliadas de la desinformación

La Historia ha dejado claros los muchos motivos que pueden llevar a un gobierno a querer influir en la toma de decisiones de otra nación. La Guerra Fría fue un claro ejemplo de esa partida de ajedrez en un tablero geopolítico. También lo han sido, más recientemente, los esfuerzos rusos por interferir en las elecciones en Estados Unidos o desestabilizar a los países miembro de la Unión Europea. Sin embargo, la evolución tecnológica ha permitido que cada vez más empresas privadas lancen campañas de desinformación como han hecho siempre las agencias de inteligencia. De forma menos sofisticada, eso sí.

Aunque las luchas en la sombra son tan antiguas como la propia humanidad, el auge de esta industria de la desinformación no se entiende sin la consolidación mundial de las redes sociales como canales de comunicación omnipresentes. Y en su epicentro se sitúa el escándalo de Cambridge Analytica. En 2018 se destapó que esta turbia consultoría política —impulsada por el magnate republicano Robert Mercer— había usado sin consentimiento datos de millones de usuarios de Facebook para lanzar, en 2016, una campaña propagandística digital para favorecer la elección presidencial de Donald Trump. Esa información personal fue usada para detectar los perfiles de usuarios más susceptibles y bombardearlos con bulos que, en muchos casos, terminaron comprando.

El mayúsculo éxito de esa operación y de la campaña para la salida del Reino Unido de la UE, propulsada con los mismos métodos, llamó la atención de oportunistas políticos y consultoras. Los primeros vieron un sistema eficaz para entrar en las mentes de los votantes; los segundos, una oportunidad de hacer caja.

La desinformación ha encontrado en las redes sociales un terreno fértil para propagarse. Los algoritmos de recomendación de Facebook, Youtube o Twitter amplifica aquellos mensajes más incendiarios y conspiranoicos, especialmente los de la derecha. Pero aunque logra retener durante más tiempo al usuario —lo que supone más dinero para la compañía— ese modelo también alimenta consecuencias perversas, como la campaña de odio en Myanmar que precipitó un genocidio étnico contra la comunidad musulmana roghinya. Ante el alud de críticas por su rol, las plataformas han reforzado la detección y bloqueo de campañas de bulos. Eso ha hecho que, como ejemplifica el presidente filipino Rodrigo Duterte, autócratas de medio mundo hayan pasado de instrumentalizar las redes para lanzar desinformación a amenazar con su cierre.

Todo eso está ayudando a consolidar una oscura industria de manipulación de la opinión pública. El resultado está siendo la normalización de conspiraciones que erosionan la realidad compartida en la que se asienta la sociedad y una radicalización política que torpedea la convivencia. El negocio de mentir florece cuando la democracia se marchita."                   (Carles Planas, El Periódico, 06/11/21)

17/8/21

Lo que convirtió a Trump en una verdadera amenaza para la democracia no fueron sus inclinaciones personales, sino la respuesta del partido republicano hacia él. En lugar de condenarlo, le permitieron ser cada vez más descarado. Con el tiempo, el propio partido se volvió cada vez más antiliberal y antidemocrático durante su mandato. Los republicanos intentan limitar el acceso al voto y politizar la administración y la supervisión electoral. Si se promulgan estas "reformas", la naturaleza no partidista de las elecciones estadounidenses se vería drásticamente, quizás fatalmente, disminuida. Estados Unidos podría dejar de ser una democracia en cualquier sentido real de la palabra

 "El 1 de junio, más de un centenar de estudiosos de la democracia publicaron una "Declaración de Preocupación" sobre las amenazas a la democracia estadounidense. Aunque las advertencias sobre los problemas de la democracia estadounidense no son nuevas, ésta declaraba que Estados Unidos se encontraba en un punto de inflexión: afirmaba que el "futuro de la democracia estadounidense" estaba "fundamentalmente en juego".

Para los que no son de la zona, esta afirmación puede parecer exagerada -incluso apocalíptica-, sobre todo teniendo en cuenta que ahora Joe Biden, en lugar de Donald Trump, es el presidente. Pero los estudiantes de política europea deberían prestar atención a esta declaración, y al debate sobre la democracia que ha reavivado en Estados Unidos. Su nefasta advertencia estaba motivada por el tipo de corrosión de las normas e instituciones democráticas que representa la más grave amenaza para la democracia en Europa y en otras partes del mundo en la actualidad.
Alarmas encendidas

Los estudiosos de la presidencia de Trump -incluidos muchos de los que firmaron la declaración- hicieron saltar las alarmas sobre la amenaza que representaba para la democracia estadounidense. Como es lógico, los republicanos las desestimaron, y algunos de ellos, a su vez, afirmaron que los demócratas representaban la verdadera amenaza para la democracia y la libertad, ya que defendían un "socialismo al estilo venezolano" y una "corrección política desbocada". 

Tal vez sea más sorprendente que algunos comentaristas aparentemente de izquierdas desestimaran también tales afirmaciones, insistiendo en que, más que Trump, las verdaderas amenazas a la democracia provenían del capitalismo desenfrenado, las grandes empresas, el imperialismo estadounidense, etc.

Parte de la razón por la que muchos observadores pudieron desestimar la amenaza de Trump es que durante su presidencia no se tomó ninguna medida dramática o inequívoca para derrocar la democracia, en la línea, por ejemplo, de los golpes de Estado que típicamente derrocaron la democracia en el pasado o que, más recientemente, pusieron fin a la apertura democrática en Myanmar. 

Pero los estudiosos de la democracia entienden que las amenazas a la democracia pueden ser tanto sutiles como dramáticas, tanto ambiguas como inequívocas, y que tales amenazas se han hecho aún más claras desde que Trump dejó el cargo, quizás de forma contraintuitiva.

Aunque el antiliberalismo, la corrupción, la mentira y el racismo de Trump recibieron una atención constante por parte de los comentaristas durante su estancia en la Casa Blanca, lo que le convirtió en una verdadera amenaza para la democracia no fueron sus inclinaciones personales, sino las respuestas de otros actores políticos, en particular del partido republicano, hacia él.

 Los republicanos no sólo consintieron a Trump, en lugar de condenarlo o limitarlo, permitiéndole ser cada vez más descarado con el tiempo. El propio partido se volvió cada vez más antiliberal y antidemocrático durante su mandato.

El resultado es que, aunque Trump haya perdido las elecciones, la política estadounidense no ha vuelto a la "normalidad". De hecho, la destitución de Trump ha puesto de manifiesto la naturaleza y la gravedad de la amenaza a la democracia estadounidense. Ahora tenemos un sistema bipartidista en el que uno de los dos partidos prioriza el partidismo sobre la democracia y, en consecuencia, está dispuesto a promover políticas que perjudicarían seriamente, si no fatalmente, el funcionamiento y la legitimidad del fundamento central de la democracia: elecciones libres y justas.

Falsas denuncias de fraude

Motivados por las falsas denuncias de fraude electoral en 2020, los republicanos intentan limitar el acceso al voto y politizar la administración y la supervisión electoral.

Aunque ciertamente es posible mantener conversaciones de buena fe sobre las condiciones en las que se distribuyen y cuentan los votos por correo y en ausencia, sobre si debe exigirse una identificación para votar (y, en ese caso, de qué tipo), etc., los esfuerzos republicanos por restringir el acceso al voto no están motivados por un deseo general de mejorar la calidad de las elecciones estadounidenses. En cambio, Trump y sus partidarios republicanos afirman que el voto por correo y en ausencia y la falta de requisitos estrictos de identificación de los votantes permitieron que los votos se emitieran ilegalmente y se contaran mal.

Dado que no hay pruebas para tales afirmaciones, está claro que los intentos de los republicanos de restringir el acceso al voto están motivados por el deseo de aumentar la dificultad de votar para los grupos considerados más propensos a apoyar a los demócratas. Dada la larga historia de nuestro país de intentos de restringir la capacidad de voto de los afroamericanos, estos esfuerzos de los republicanos son particularmente destructivos y divisivos.

Pero aún más peligrosos que estos intentos de restringir el acceso al voto -aunque sólo sea porque no está clara la eficacia de tales esfuerzos para disminuir sustancialmente la participación de los votantes- son los intentos republicanos de aumentar el control partidista sobre la administración y la supervisión electoral. Las legislaturas controladas por los republicanos se están dando a sí mismas el poder de anular los resultados electorales, permitir que los funcionarios republicanos se hagan cargo de las juntas electorales locales, afianzar la redistribución partidista de los distritos y mucho más.

Si se promulgan estas "reformas", la naturaleza no partidista de las elecciones estadounidenses se vería drásticamente, quizás fatalmente, disminuida. Por ejemplo, es muy posible que, si estas reformas estuvieran en vigor antes de noviembre de 2020, los intentos de Trump de anular los resultados electorales en los estados clave del campo de batalla hubieran tenido éxito. Si eso hubiera ocurrido, por supuesto, Estados Unidos habría dejado de ser una democracia en cualquier sentido real de la palabra.

Advertencia a los demócratas

Independientemente de lo que se piense de las políticas aplicadas por Biden, ni él ni el partido demócrata amenazan los fundamentos de la democracia estadounidense; el partido republicano sí lo hace actualmente. La insistencia del partido en el fraude electoral y las políticas que ha tratado de justificar en respuesta son una amenaza para la salud de la democracia estadounidense. Sin un acuerdo sobre los hechos básicos y unas elecciones libres y justas, la democracia no puede sobrevivir.

Lo que está ocurriendo en Estados Unidos debería ser una advertencia para los pequeños demócratas de todo el mundo. Especialmente en las democracias de larga duración, como en Europa occidental y Estados Unidos, los golpes de Estado o los ataques directos no representan la amenaza más importante para la democracia. La verdadera amenaza proviene de la corrosión gradual del compromiso con las normas e instituciones democráticas.

Si los estadounidenses en general, y los republicanos en particular, no empiezan a dar prioridad a la democracia por encima de los objetivos partidistas y reconocen lo frágil que es su salud en la actualidad, nuestro país puede encontrarse en una pendiente resbaladiza hacia la disfunción y la decadencia a largo plazo."         
        ( , Social Europe, 7/June /2021)

10/5/21

Isabel Díaz Ayuso es un producto político que es 100% made in USA

 "Una de las paradojas de la campaña de Isabel Díaz Ayuso y su reivindicación de la auténtica identidad madrileña es que ella es un producto político que –si se permite la frase inglesa– es  100% made in USA.

Desde el inicio de la campaña se veía que los asesores de la candidata del PP ni tan siquiera se han tomado la molestia de añadir un poco de contenido local a las importaciones de trumpismo en la campaña. Para las marcas globales, el contenido local se considera imprescindible, debido a aquellas idiosincrasias imposibles de borrar. Incluso McDonald’s incluye un “deseo” de tortilla de patatas y tostada ibérica en la carta de desayuno de sus locales madrileños.

Pero los diseñadores de la campaña de Ayuso han aplicado la fórmula Trump sin hacer la más mínima concesión o adaptación al paladar político madrileño. Los mensajes telegráficos tremendistas están calcados. Las referencias al comunismo sacados de la pequeña Habana en la calle Ocho de Miami también. La traducción de la palabra  freedom se ha hecho como si “libertad” fuera exactamente igual. En la Miami del exilio cubano y venezolano, tal vez basta con traducir tal cual los lugares comunes, los bloques lingüísticos e ideológicos del inglés estadounidense. Pero en Madrid resulta sorprendente que Ayuso piense que todo puede traducirse con el diccionario de su teléfono móvil. (La referencia a que “si te dicen que eres fascista estás en el lado bueno de la historia”, contiene un anglicismo –the right side of History– sacado del diccionario de  tópicos rimbombantes made in USA).

 Pasa lo mismo con la propaganda del PP en las calles. Cuando hice un reportaje sobre el Barrio Salamanca y Miami hace un mes puse la frase: “Aún no hay torres iluminadas de diez metros de altura con el mensaje con luces neón Against socialism como los del expresidente estadounidense en Florida, aunque nada es descartable”. Y efectivamente, ya hay una enorme valla publicitaria en la calle de Diego de León (distrito Salamanca) que nada tiene que envidiar a las de Trump. Todo ha sido copiado de Florida en la campaña madrileña del PP.

El último ejemplo –ya rozando lo absurdo–  de la importación directa de lenguaje e ideología de la derecha estadounidense se dio hace unos días cuando la presidenta madrileña calificó a Pablo Iglesias como “el Mal”, tal vez con mayúscula, una traducción directa de Evil, el adjetivo satánico utilizado por la derecha evangélica en Estados Unidos. Tal vez pudiera valer para Brasil con sus 30 millones de  neopentecostales. Pero en Madrid ni el Evil ni el Mal  parecen el término más indicado, y menos en el mismo discurso en el que se defiende el derecho a tomar unas cañas y escaparse del “ex.”  Tal vez el asesor de Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez, recibiera un wasap de Steve Bannon que, en realidad, iba destinado a Eduardo Bolsonaro sin que el supuesto cerebro del PP se diera cuenta…

Lo más preocupante para quienes elegimos vivir en Madrid por sus encantos inimitables es que la candidata de la  campaña made in USA parece estar a punto de ganar las elecciones.

 No es solo el marketing político lo que está importado tal cual desde Estados Unidos. Con Ayuso y el PP al mando, Madrid se ha convertido en la franquicia más obediente de la marca estadounidense del neoliberalismo –liberalización total para las marcas multinacionales y sus aliados en las elites locales; represión policial para los demás–. Ha sido la seña de identidad de Estados Unidos durante 40 años. Ahora es la seña madrileña. Lo más irónico es que ha sido rotundamente rechazada en Estados Unidos por el electorado, por el movimiento de base demócrata e, incluso, por un viejo clintonista como Joe Biden. Hasta el viejo Joe sabe que es un ideario caduco ya. Pero la joven Isabel lo ha importado como si se tratase de un bote de mantequilla de cacahuete, con fecha caducada. Es la defensora del recorte de impuestos para todos, de la desregulación de todo, de la privatización de los servicios públicos  incluyendo la sanidad, pese a que, como se ve en esta entrevista realizada el 3 de mayo en la cola de vacunación en el estadio Metropolitano, incuso madrileños que van a votar al PP sin reflexionar, no quieren  una sanidad privatizada y externalizada.

Así mismo, los homenajes de Ayuso al modo de vida “a la madrileña” camuflan la conversión de la capital española en la ciudad de franquicias y fondos buitres inmobiliarios. Un buen ejemplo tal vez, comentado en este artículo: poco después de que Esperanza Aguirre liberalizara el juego en Madrid en 2006, la empresa española de juego Codere se comió parte de la vieja churrería que estaba en la plaza de Lavapiés. Ahora, esa churrería es una de las 400 casas de apuestas que hay en Madrid, ocho veces más que en Barcelona. La sala de juegos ha ido ocupando el local donde los descendientes de las chulapas y los chulapones mojaban sus churros en el café. Una barrera de tragaperras y pantallas ha convertido el desayuno más castizo en un agobio. Ahora para ir a desayunar la porra con café con leche hay que enseñar el carné de identidad para que te abran una barra metálica.

Esta es la libertad, o sea freedom, de Isabel Ayuso que –el lector recordará– adjudicó el contrato de distribución para alimentar a los niños madrileños más necesitados durante el confinamiento a Telepizza, cadena fundada por otro millonario cubano exiliado en Florida, Leopoldo Fernández Pujals. (Por si eso fuera poco, la primera franquicia española de Kentucky Fried Chicken la gestionó el padre cubano de Roció Monasterio, la candidata de Vox).

En definitiva, en el Madrid made in USA de Isabel Ayuso hay muchas banderas rojigualdas. Pero el desayuno de los gobernantes de la capital española no son los churros sino el dunkin donut."             (Andy Robinson , CTXT, 04/05/21)

21/5/19

Facebook cierra las cuentas de una compañía israelí que interfirió en numerosas elecciones

"Facebook ha prohibido todas las actividades de la empresa israelí Archimedes Group y de todas sus subsidiarias en su red social por abrir un gran número de cuentas y páginas que distribuían noticias falsas con el fin de interferir en los procesos electorales de un gran número de países de América Latina, África y Asia, influir en sus discusiones políticas y manipular a los usuarios.

Vínculado a los servicios secretos y al ejército israelí, el Archimedes Group “creaba páginas para beneficiar a ciertos candidatos y usaba las páginas para presentar mensajes negativos de los candidatos rivales para perjudicarlos”, dijo el jueves Nathaniel Gleicher, director de política de ciberseguridad de Facebook. La opaca empresa israelí, que tiene por lema “Ganando campañas en todo el mundo”, no ha respondido a las acusaciones.

Según su página publicitaria, “Archimedes Group ha creado y opera en el único campo del área de los medios sociales. Cuando afrontamos el desafío de uno de nuestros clientes, estudiamos todas las facetas posibles que guardan relación con él, y entonces formulamos una solución concisa pero global que usaremos como herramienta, y tomaremos toda la ventaja posible con el fin de cambiar la realidad de acuerdo con los deseos de nuestro cliente”.

Sin embargo, según Facebook, la realidad es mucho más mundana y consiste en que Archimedes Group aplica una estrategia para ganar campañas conduciéndose a través de un “comportamiento coordinado inauténtico y creando un gran número de cuentas falsas y grupos, seguramente con la intención de ‘cambiar la realidad’ como asegura la compañía”.

El gigante de la red social suprimió 265 cuentas de Facebook e Instagram, páginas, grupos y eventos relacionados con Archimedes Group, que tiene su sede en Tel Aviv, donde está el ministerio de Defensa. La firma, de la que apenas se tienen noticias, dice dedicarse a la consultoría política y a campañas de persuasión de lobbies.

Gleicher dijo que a Facebook no le corresponde desvelar los motivos que mueven al Archimedes Group, aunque señaló que “pueden ser comerciales o políticos”. Pero sí que insistió en el “comportamiento coordinado e inauténtico” de la compañía, que invirtió en Facebook un total de 812.000 dólares desde 2012 hasta abril de este año, consiguiendo más de 2,8 millones de seguidores y cientos de miles de visitas, e introduciendo “noticias falsas”.

En algunas cuentas el titular se hacía pasar como un candidato echando pestes de los candidatos rivales y a veces se presentaba como una organización de noticias locales que filtraba supuestas noticias e informaciones que aparentemente no tenían ninguna base.

El director ejecutivo de la compañía es Elinadav Heymann, quien, según la firma suiza Negotiations.CH, también es uno de sus consultores. Una biografía de Heymann que figura en la página web de Archimedes Group lo presenta como exdirector del lobby Amigos Europeos de Israel, con base en Bruselas, exconsejero político del parlamento israelí y exagente de los servicios de inteligencia militares de la Fuerza Aérea de Israel.

La empresa dice que está activa en Latinoamérica y el Caribe, en Asia y en África, aunque no precisa en qué países de Latinoamérica y el Caribe opera. En cuanto a África, los principales objetivos son Túnez, Nigeria, Senegal, Togo, Angola y Níger, donde sus empleados se presentan como gente local y como representantes de medios de comunicación con el fin poner en marcha debates en función de la agenda política de la compañía.

Facebook está bajo presión para que se comporte con más transparencia y agresividad contra las compañías que como Archimedes Group operan desinformando a través de las redes sociales con el fin de crear división y confusión alrededor de las elecciones. En 2016 se reveló que Rusia usó Facebook para interferir en las elecciones presidenciales que dieron la victoria a Donald Trump, una acusación que Moscú ha negado repetidamente."                      (Eugenia García Gascón, Público, 20/05/19)

24/4/19

Manual para acabar con Vox: lo más importante no son las propuestas políticas en sí mismas, sino la negación o el aplauso que provoquen... su aceptación por parte de los ciudadanos no depende de lo razonable o disparatado del mensaje, sino de cómo sean percibidos quienes lo apoyan o rechazan... si quien se muestra contrario a la proposición provoca en nosotros un rechazo visceral, veremos con simpatía la propuesta por muy descabellada que, en principio, pudiera parecer... la izquierda tendría que lograr repercusión por la profundidad de las reformas propuestas, por lo imaginativas e innovadoras que resulten y por la voluntad real de llevarlas a cabo, algo que no preocupó demasiado a Trump ni a Vox...

"(...) Los think tanks creados desde los años ochenta, más de 500 distribuidos por todo el territorio norteamericano con infinidad de investigadores sociales generosamente remunerados, han sido especialmente activos en los principales centros de poder. Todo ello culminó con la adquisición o puesta en servicio de un importante aparato de propaganda que difundiera y aplicara las recetas elaboradas en aquellos centros. (...)

Con tamaña maquinaria para propagación de sus ideas, los republicanos han logrado ocupar la Casa Blanca, desde los años ochenta, tanto o más que los demócratas. 

Frente a la corriente general del pensamiento progresista, que sostiene que los seres humanos hacemos nuestras elecciones basándonos únicamente en el cálculo de la razón, los think tanks conservadores, basándose en estudios neurológicos, se percataron de que la razón viene a ser un factor ajeno a la motivación profunda que determina la mayor parte del pensamiento, de la palabra y de la acción de las personas. 

La neurociencia había demostrado que el pensamiento consciente de los seres humanos representa solamente el 2% y que el 98% restante era inconsciente. La intervención de la razón consciente acaece normalmente para justificar ex post facto las decisiones tomadas, insertándolas en una lógica discursiva, como racionalización ad hoc.

No se trata aquí de ninguna suerte de conjetura o desiderátum reaccionario.  (...)

Damasio sostiene que el pensamiento, todo pensamiento, tiene su origen en la emoción. Ese estudio constató que los pacientes que habían sufrido daños en los centros cerebrales de la emoción, de los sentimientos, pero cuyo raciocinio no había perdido un ápice de su capacidad lógica, pensaban, hablaban y actuaban como seres asociales, casi sociópatas, incapaces de articular una respuesta adecuada a los desafíos más simples de la vida cotidiana. 

Por ello, Reagan y su equipo de comunicación dirigieron sus mensajes a la mente emocional de los americanos. De ahí que sus discursos políticos se vieran siempre preñados de alusiones continuas y machaconamente recurrentes a la metáfora política que ve la nación como si fuera una familia, metáfora que permite hablar de “padres fundadores”, “madre patria”, etc.  Este ha sido el telón de fondo constante del discurso político republicano, desde entonces. Discurso mimetizado por M. Thatcher en Gran Bretaña, H. Khol en la RFA, J. Chirac en Francia o J. M. Aznar en España.

No pienses en el elefante republicano
La victoria de Trump en las elecciones de 2016 tomó un cariz especial pues las estrategias desarrolladas por el equipo liderado por Steve Bannon, derrotando al poderoso stablishment norteamericano (tanto al demócrata, como al republicano), se produjo aplicando los más recientes avances de la neurociencia cognitiva, algo que los demócratas y la izquierda europea en general aún no han sabido ver ni aprovechar. 

La estrategia desarrollada a partir de esos conocimientos es sencilla y tremendamente eficaz, la llamaremos la técnica del “no pienses en un elefante”, en reconocimiento al lingüista cognitivo George Lakoff por ser quien mejor, más lúcida y claramente la ha analizado. La aplicación de dicha técnica permite dominar la agenda política.

 Imponer una determinada agenda política significa hacer prevalecer el marco propio (el Estado como padre estricto de los republicanos o bien como padre cuidador de los demócratas) sobre el marco de los oponentes.

 Hacerse con las riendas de la agenda política se logra de forma aparentemente simple y sencilla: proponiendo iniciativas que atraigan el foco y provoquen la reacción mediática, generando un debate tanto dentro como fuera de las filas del partido. Numerosas investigaciones han demostrado fehacientemente que da igual el apoyo o el rechazo que genere una propuesta, su aceptación por parte de los ciudadanos no depende de lo razonable o disparatado del mensaje, sino de cómo sean percibidos quienes lo apoyan o rechazan. 

Si quien se muestra a favor de una determinada propuesta, que defiende públicamente, genera nuestro rechazo, la propuesta nos parecerá inaceptable por muy razonable que esa, y al revés, si quien se muestra contrario a la proposición provoca en nosotros un rechazo visceral, veremos con simpatía la propuesta por muy descabellada que, en principio, pudiera parecer.

(...) si quien se muestra contrario a la proposición provoca en nosotros un rechazo visceral, veremos con simpatía la propuesta por muy descabellada que, en principio, pudiera parecer.

Dicho con otras palabras, cada opinión que genera en los medios producirá una hueste de seguidores y detractores que aumentará en proporción directa al número de opiniones vertidas y difundidas. Lo más destacable de esta teoría es que la negación de un argumento no invalida en ningún caso los efectos cognitivos que induce, de ahí lo ingenioso del mensaje “no pienses en un elefante” que inmediatamente ilumina su imagen en nuestro cerebro, aunque intentemos evitarlo.

 Por consiguiente, lo más importante no son las propuestas en sí mismas, sino la negación o el aplauso que provoquen. Además, entra en juego otro factor de la máxima importancia: cuanto más relevantes sean los personajes que las comentan y con mayor fervor las avalen o rechacen, mayor será su impacto. La intuición artística de Salvador Dalí supo percibir esos efectos cuando comentó irónicamente que “lo importante es que hablen de ti, aunque sea bien”.

Teniendo en cuenta lo dicho, el gurú de la campaña de Donald Trump diseñó toda la estrategia victoriosa del magnate abatiendo, contra todo pronóstico, primero al stablishment republicano y luego al demócrata. 

Cada día Trump presentaba una propuesta o hacia una valoración sobre algún tema relevante tanto o más descabellada que la del día anterior, pero que, involucrando de alguna manera los sentimientos más inconfesados y recónditos del americano medio, fuera acumulando apoyos hasta la derrota de todos sus oponentes. Armar a los docentes en los institutos de enseñanza media como solución a la inseguridad que se produce en algunos centros escolares de los barrios más pobres para atajar episodios como la matanza de Columbine; construir un muro de 2.200 kilómetros para detener la supuesta invasión sigilosa de los inmigrantes latinos para robar, violar y asesinar americanos o, al menos, arrebatarles sus empleos, son dos ejemplos palmarios del tipo de iniciativas que incitaron la reacción, a veces histérica, de los medios, suscitando más y más adhesiones (con sus correspondientes rechazos). 

Lo crucial de este planteamiento, al margen del rechazo de quienes jamás lo admitirían, es que gente que antes no pensaba en Trump ahora sí que lo hacían, esto es, movilizaba a su favor a los indiferentes.

La estrategia, brillantemente descrita por Lakoff, forma parte de un programa conservador que intenta difundirse a escala global y ahí están los ejemplos de Bolsonaro en Brasil, Macri en Argentina o Salviani en Italia. 

Vox, que también fue asesorado por el equipo de Bannon en su campaña de las elecciones andaluzas, tomó buena nota de ello, y explotó ese tipo de mensajes impactantes, provocando a la opinión pública y a los líderes sociales más representativos, para que hablaran cada día de sus propuestas, imponiendo el qué, el cómo y el cuándo en la agenda política andaluza. 

De esa manera logró 12 diputados en la cámara y se volvió imprescindible para la formación del gobierno de derechas que ahora gobierna Andalucía, saliendo de la irrelevancia más absoluta de elecciones previas.

La misma estrategia (asesorado nuevamente por Bannon) es la que Abascal está aplicando a pies juntillas en esta precampaña para las elecciones de 28 de abril, y lo más grave es que la izquierda política y mediática ha mordido el anzuelo y están convirtiendo a una formación política, antes residual e insignificante, en un actor de primera división en el debate político español.

La cuestión debería ser ¿cómo se combaten este tipo de estrategias? Lo primero sería no caer en el error de rebatir o negar cada una de las palabras de Vox, sino más bien declararlas fuera de lugar, extemporáneas o simplemente reírse, sin mayor comentario. 

El humor, la sátira, la ironía y el sarcasmo son las opciones más corrosivas, deslegitimadoras y útiles para hundir el discurso político de la extrema derecha, sin olvidarse del lanzamiento de las propias iniciativas que, para atraer el foco de atención mediático y recuperar así la agenda política, deben ser lo suficientemente novedosas e impactantes como para imponer el relato propio.

Inconscientemente me temo, esa estrategia fue la que, en su debut, elevó a los cielos a Podemos. La descalificación del Régimen del 78, el cuestionamiento de la Monarquía, la salida del euro, de la Unión Europea y de la OTAN y el ataque inmisericorde contra los políticos corruptos del bipartidismo, eran el tipo de discurso radical e iconoclasta que movilizaba la reacción vociferante, imperiosa y convulsiva de los poderes fácticos (políticos, económicos y mediáticos) del Estado, generando un tsunami de adhesiones que, con la moderación y el acomodo posterior, se ha ido desinflando poco a poco. 

El victimismo que ahora exhibe el partido morado (aunque pueda beneficiarle en algo) no sirve para volver alcanzar aquellos resultados. Refrescar aquel discurso y proponer reformas radicales del sistema, claramente de izquierdas, debería preñar su discurso electoral si de verdad pretenden asaltar los cielos de nuevo.

Con una estrategia similar, aunque mucho menos agresiva y provocativa, José Luis Rodríguez Zapatero, asesorado por lo que se llamó en su día el “comité de sabios” (entre los que se contaban dos premios nobel, Helen Caldicott y Joseph Stiglitz y otros intelectuales progresistas como André Sapir, Mª Joao Rodrigues, Wolfang Merkel, Jeremy Rifkin, Nicolas Stern y el mismo George Lakoff), lanzó en la campaña de las elecciones de 2008 una serie de iniciativas rompedoras y claramente 
progresistas que desataron la histeria de la derecha mediática, pero que lograron, a la postre, imponer la agenda política socialista y llevarse de calle el voto de los electores.

La diferencia cardinal entre conservadores y progresistas en la utilización de las estrategias descritas más arriba debería ser de orden ético, mientras la derecha busca el impacto en el exabrupto rayano en la grosería, la izquierda tendría que lograr repercusión por la profundidad de las reformas propuestas, por lo imaginativas e innovadoras que resulten y por la voluntad real de llevarlas a cabo, algo que no preocupó demasiado a Trump ni a Vox."                   (José Carlos Fernández . Doctor en Ciencias Políticas y Sociología, Público, 18/04/19)

3/12/18

España legaliza el spam electoral y las bases de datos por ideología

"El Senado ha aprobado este miércoles la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales, tras no haber introducido ningún cambio en la misma al haber sido rechazadas las treinta y tres enmiendas presentadas en la cámara alta. Sólo los senadores de Unidos Podemos, Compromís, Nueva Canarias y Bildu, han votado en contra.

La nueva ley, que ha logrado el acuerdo de PSOE, PP y Ciudadanos, permite el spam electoral por SMS, Whatsapp, email y mensajes privados a través de las redes sociales, realizado por los propios partidos sin consentimiento de los ciudadanos. La posibilidad de enviar propaganda electoral sin consentimiento está estipulada en la disposición final tercera de la nueva LOPD y en el artículo 58 bis.

Artículo 58 bis. Utilización de medios tecnológicos y datos personales en las actividades electorales.

1. La recopilación de datos personales relativos a las opiniones políticas de las personas que lleven a cabo los partidos políticos en el marco de sus actividades electorales se encontrará amparada en el interés público únicamente cuando se ofrezcan garantías adecuadas.

2. Los partidos políticos, coaliciones y agrupaciones electorales podrán utilizar datos personales obtenidos en páginas web y otras fuentes de acceso público para la realización de actividades políticas durante el periodo electoral.

3. El envío de propaganda electoral por medios electrónicos o sistemas de mensajería y la contratación de propaganda electoral en redes sociales o medios equivalentes no tendrán la consideración de actividad o comunicación comercial.

4. Las actividades divulgativas anteriormente referidas identificarán de modo destacado su naturaleza electoral.

5. Se facilitará al destinatario un modo sencillo y gratuito de ejercicio del derecho de oposición.

La ley permitirá también a los partidos políticos, coaliciones y agrupaciones electorales, elaborar bases de datos y montar su propio archivo donde se detallen el perfil ideológico de los ciudadanos con información extraída de páginas web y sus redes sociales. Es decir, un partido fascista (por si sus señorías no ha pensado en ellos), podrá extraer datos nuestros de las redes sociales y tener su propio archivo. Esto supone legalizar en España las prácticas de Cambridge Analytica.

Ambas cuestiones juntas, supone la introducción de propaganda personalizada enfocada en tus cuestiones de interés. Esto puede tener un uso positivo, explicando propuestas, etc., pero también podrán hacerlo de forma negativa, poniendo de relieve errores de otros partidos o fomentando las falsedades. Todo esto viene, precisamente, tras el uso nocivo de WhatsApp en la campaña presidencial de Brasil, donde este servició de mensajería móvil sirvió de medio para la propagación de fake news que beneficiaban a Bolsonaro.

La propia ley establece que se tiene que facilitar al destinatario del spam un modo sencillo y gratuito para ejercer el derecho de oposición, siempre a posterior. Es decir, habrá un método para evitar que no nos vuelvan a contactar más. Ahora bien, los detalles al respecto no se han especificado, y se dejan a lo que establezca el Decreto que desarrolle la nueva LOPD.

El derecho a rectificación digital que establece el artículo 85 de la ley, puede dar lugar, según su punto cuarto, a que el perjudicado pueda ejercitar la acción de rectificación dentro de los siete días hábiles ante el Juez de Primera Instancia de su domicilio.

Esto supone, que si el responsable del medio de comunicación no rectifica, se podrá avisar a un juez para que lo haga pero sin mediar juicio. Esto servirá para limitar la libertad de expresión y facilitar que los  políticos obliguen a rectificar informaciones comprometidas. Ahora bien, la publicación no requiere ser eliminada, solamente incluir un aviso en un lugar visible junto a la publicación original.

Los responsables de redes sociales, plataformas digitales y servicios de la sociedad de la información equivalentes adoptarán y ejecutarán protocolos efectivos para garantizar el ejercicio del derecho de rectificación, en particular en relación con los contenidos que atenten contra el derecho al honor, la intimidad personal y familiar en Internet y el derecho a comunicar o recibir libremente información veraz. A los efectos anteriores, la legislación sobre el derecho de rectificación en los medios de comunicación social resultará de aplicación a redes sociales, plataformas digitales y servicios de la sociedad de la información equivalentes.

Cuando los medios de comunicación digitales deban atender la solicitud de rectificación formulada contra ellos deberán proceder a la publicación en sus archivos digitales de un aviso aclaratorio que ponga de manifiesto que la noticia original no refleja la situación actual del individuo. Dicho aviso deberá aparecer en lugar visible junto con la información original.

El Parlamento Europeo aprobó el RGPD en 2016, dando dos años a los Estados miembros y empresas para que adaptaran sus procesos a la nueva normativa de protección de datos, y fijó el 25 de mayo de 2018 como la fecha en la que entraría en vigor. A diferencia de las directivas europeas que requieren ser transpuestas, el Reglamento no necesita ser asumido por los congresos nacionales, por lo tanto, no era necesaria una adaptación de la ley española.

Unidos Podemos ya ha anunciado que recurrirá inconstitucionalidad de la nueva ley ante Tribunal Constitucional. Mientras que la Agencia de Protección de Datos, ha adelantado que no permitirá a los partidos políticos crear bases de datos con información ideológica de los ciudadanos, aunque asume que la recopilación de datos de contacto para enviar propaganda electoral a los votantes sin su consentimiento previo ha sido ya legalizada en España."                   (Eduardo Bayón, Debate21, 23/11/18)

19/4/18

Cómo los partidos españoles explotan Facebook para captar tu voto. La magia de Facebook es la capacidad de adaptar cada mensaje a un público muy segmentado. Por ejemplo: hombre, leonés -o en las provincias donde baila el último escaño-, mayor de 50 años, que simpatiza con líderes del PP o Ciudadanos y escucha Pimpinela. La segmentación puede llegar a crear grupos diminutos, que apuntan a no más de 30 o 50 personas... se puede predecir si eras gay con un 88% de probabilidad y tu ideología con el 85%...

"El director de la campaña de Obama en 2012, Jim Messina, aconsejó para el PP de cara a las últimas elecciones generales: la campaña en redes debía concentrarse en las últimas 72 horas y conseguir entre 11 y 13 impactos por votante. “La publicidad en redes estaba orientada a buscar una reacción emocional e inmediata”, dice Rafa Rubio, profesor de la Universidad Complutense. 

“Es útil solo cuando la acumulación de impactos provoca una reacción que incide en la voluntad de voto”, añade. El objetivo de los anuncios en Facebook ya no era implicar al votante o llevarle a una web con datos sobre pensiones o paro, sino influirle con mensajes agresivos. 

La magia de Facebook es la capacidad de adaptar cada mensaje a un público muy segmentado. Por ejemplo: hombre, leonés -o en las provincias donde baila el último escaño-, mayor de 50 años, que simpatiza con líderes del PP o Ciudadanos y escucha Pimpinela. Este es un ejemplo sencillo. La segmentación puede llegar a crear grupos diminutos, que apuntan a no más de 30 o 50 personas. 


"El objetivo era un público muy segmentado, con un trabajo previo de big data", dice Rubio. El trabajo de big data permitiría definir si los aficionados al fútbol o al camping en ese grupo son más proclives a votar un partido u otro. Facebook ofrece herramientas afinadas para segmentar la audiencia y ajustar el mensaje. 

“Cada trimestre cambia todo y lo que servía hace poco, ahora ya no vale”, dice Marc Elena, CEO y cofundador de Adsmurai, empresa socia de Facebook para la optimización de anuncios. Adsmurai es una de las dos únicas empresas españolas que tiene acceso a los datos internos de Facebook para hacer anuncios microsegmentados según sus audiencias. La empresa, con sede en Barcelona, recibió a cuatro partidos políticos antes de las elecciones catalanas: “Querían saber cómo podían hacerlo para enviar el mensaje que querían por Facebook”, dice.


 No trabajaron con todos, pero sí con alguno. Sus clientes no le permiten decir cuáles.
No da más detalles, pero es fácil de imaginar. El comportamiento online del usuario le asigna a una categoría. El partido crea mensajes específicos para cada segmentos de categoría. Adsmurai puede testar varios de esos anuncios con un grupo de usuarios. El anuncio que mejor funciona se lanza a toda la categoría. 

No solo eso: algún partido lo ha impreso y lo ponen en buzones de votantes de barrios con un perfil similar. Es publicidad a la carta. El riesgo o beneficio es obvio: Ciudadanos, por ejemplo, puede segmentar mujeres cercanas al PSOE pero sensibles a la prisión permanente revisable. Para ellas, el mensaje de Rivera no debe ser la unidad de España ni el contrato único, sino el último gran crimen.

La política española avanza con lentitud en esa dirección. Las oportunidades hace años que están ahí, pero la tradición pesa. Los presupuestos de las campañas en redes son aún escasos. El PP se gastó más de 12 millones de euros en las elecciones de 2016. 

La partida “Otra propaganda y publicidad”, donde se incluye el apartado digital, dispuso de 442.000 euros. Si bien es cierto que 100.000 euros en anuncios en Facebook es mucho dinero, la diferencia con otros tipos de publicidad es extraordinaria.

 

¿Seguro que es tan terrible?


Cambridge Analytica trabajó para la campaña de Trump en 2016 microsegmentando sus mensajes. Seguían el ejemplo de Obama en 2012. Pero la compañía presumía de innovadora porque aportaba algo más: perfiles psicológicos, con modelos que predecían el carácter. Sin embargo, no está claro que acabaran usando esos perfiles, ni los expertos creen que sean particularmente efectivos: el marketing personalizado según tu psicología ha demostrado efecto pequeños. Además, persuadir votantes es más complicado que venderles crema facial. 

También sabemos que Cambridge Analytica no es infalible porque primero trabajó para Ted Cruz, el candidato republicano que perdió las primarias precisamente contra Trump. Es probable que se haya exagerado la importancia de la empresa en la victoria de Trump.


No hay evidencia científica que demuestre que las campañas políticas en redes sean muy efectivas. La dificultad principal para que la microsegmentación sea decisiva es la competencia feroz. 

Los mensajes de una campaña pelean, para empezar, con las campañas de los partidos rivales, que usan técnicas parecidas. En 2016, por ejemplo, Trump usó más publicidad en redes sociales, pero Hilary Clinton explotó mejor los mensaje por correo electrónico, según Jessica Baldwin-Philippi, de Fordham University. Además estas campañas compiten con otras cosas: con los debates electorales, los anuncios en televisión y contra toda la información política. 

“Los factores que deciden el resultado de una elección son múltiples y complejos”, dice Frederike Kaltheuner, jefa del programa de datos de Privacy International, que añade: “Medir y determinar el efecto de una variable particular es excepcionalmente difícil”.

 

El peligro real


Facebook y Google tienen mucha información de sus usuarios. Uno de nosotros ha descargado los datos que Google tiene sobre él y hay detalles inquietantes: la empresa por ejemplo almacena las coordenadas de todas sus búsquedas en Google Maps desde 2007. Hay datos exactos de tiendas, hogares, vacaciones, medios de locomoción o lugares de trabajo. Google recuerda nuestros hábitos mejor que nosotros de memoria.

No son solo las redes sociales: es también el historial médico, los pagos con tarjeta, las llamadas o el rastro del móvil. La empresa especializada en riesgo Experian tiene datos de crédito de 900 millones de personas en todo el mundo. Los datos son un mercado infinito, especialmente en Estados Unidos, donde la legislación es más permisiva y existen ficheros con datos personales. 

El valor no son solo los datos por sí mismos, sino sobre todo su combinación. Hay empresas dedicadas a reunir información dispersa sobre una persona concreta. Estos ‘brokers de datos’ tienen datos sobre estudios, trabajo, número de hijos, religión, ideas políticas, actividades, intereses, uso de medios y navegación web.

El verdadero pavor llega cuando todos estos servicios se conectan entre sí. Facebook alimentó sus perfiles con datos de ‘brokers’ como Acxiom, Epsilon, Datalogix y BlueKai, y estas dos últimas fueron luego absorbidas por Oracle, otro gigante del sector. Esas y otras empresas sirven datos para que Facebook pueda ofrecer perfiles más precisos. Facebook avisa discretamente: los anuncios que hay en la web se deciden también con “información que tienen los anunciantes y nuestros socios de marketing”. 

Ahora Facebook está replanteándose esas asociaciones: la semana pasada anunció que dejaría de agregar variables de Acxiom, haciendo caer un 33% el valor de las acciones de esa compañía, según Reuters.

En España hay dos empresas que usan este tipo de información para política: Target Point y Dialoga. Ambas han trabajado con varios partidos. “Tenemos España dividida en 36.000 microzonas y puedo clasificar las 1.000 donde se hace más snowboard, juegan al pádel o hay mucha gente con seguro privado”, dice José Manuel San Millán, socio director de Target Point. 

“¿Cómo llegan los partidos a ellos? Ahí sí entra Facebook, Twitter o Instagram, depende de lo que usen”, añade. Target Point usa esta información sobre todo para hacer mapas zonales de campaña: dónde hacer buzoneo, poner carteles o carpas informativas.




No es complicado construir modelos para saber qué probabilidad tienes de ser diabético
Donde los datos no llegan, aparece la estadística. La información disponible sirve para inferir otros datos, a partir de indicios que parecen imposibles: el rato que cargamos el teléfono, si haces faltas de ortografía, la velocidad con que escribes o los minutos que hablas.

 Y lo peor: todo eso puede usarse para inferir cosas íntimas. No es complicado construir modelos para saber qué probabilidad tienes de ser diabético, de votar por un partido o de estar pensando en ser madre.

Un estudio famoso de 2013 estimó que bastaba mirar tus likes en Facebook para acertar tu sexo en el 93% de los casos. El modelo también predecía si eras gay con un 88% de probabilidad y tu ideología con el 85%. Estos modelos están en uso. Acxiom tiene en sus perfiles una variable con la probabilidad de que cualquier mujer esté embarazada, y Oracle tiene audiencias de votantes liberales o interesados por la ecología.

Ante este panorama, Cambridge Analytica parece sobre todo un aviso de otros peligros: “Cuanto más sabes de alguien, y más fino es su perfilado y más fácil es apuntarle, más opciones hay de que seas capaz de persuadir, influir o manipular a la gente”, dice Frederike Kaltheuner.
Toda esta información puede usarse para enviarnos marketing personalizado o para adaptar las webs a nuestros gustos. Eso es lo asumible.

 Pero también puede ser una fuente de discriminación o afectar decisiones trascendentales: conceder un préstamo, negar un seguro, ofrecer un contrato de trabajo. Entre la opacidad y la rapidez, las redes superan nuestra capacidad de comprensión."               (Jordi Pérez, El País, 17/04/18)