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9/5/19

¿Cómo impacta la pobreza en los genes? Según un estudio reciente, la pobreza marcaría el ADN, hecho que afectaría a la salud humana

"El estatus socioeconómico influye en el bienestar de las personas. En términos generales, la falta de educación e ingresos se asocia con un mayor riesgo de padecer distintas enfermedades, como cardiopatías, diabetes, depresión o cáncer. 

De hecho, la pobreza podría incluso modificar nuestros genes. Así concluye una investigación publicada en tiempo reciente por la revista American Journal of Physical Anthropology.
 
En el estudio, realizado por científicos de las Universidades del Noroeste de Illinois, la Columbia Británica, Filadelfia, Manitoba y San Carlos de Filipinas, participaron 489 ciudadanos filipinos, la mayoría de sexo femenino, nacidos en 1983. A los 21 años de edad, los voluntarios donaron muestras para el análisis completo de su ADN.

Tras considerar variables como los ingresos y los bienes familiares, así como la educación de ambos progenitores y la de los propios sujetos, los investigadores clasificaron a los participantes en dos grupos: humildes y acomodados. Interesantemente, hallaron que cada grupo presentaba un patrón de metilación del ADN característico. 

Estas marcas epigenéticas presentes en ciertas áreas del genoma, actúan como interruptores capaces de controlar la actividad de los genes sin alterar su secuencia. En concreto, los científicos identificaron 2546 metilaciones asociadas a 1537 genes.

Para los autores, Michael S. Kobor y su equipo, este resultado sugiere la existencia de un mecanismo molecular mediante el cual la pobreza podría influir en múltiples procesos fisiológicos. Los datos preliminares apuntan a que la función inmunológica, junto con el desarrollo del esqueleto y el sistema nervioso central experimentarían los cambios más notables.

Sin embargo, antes de inferir cualquier conclusión, los científicos señalan que realizarán más estudios. En el presente trabajo, el análisis solo incluye muestras de sangre, por lo que se desconoce el impacto del estatus socioeconómico sobre el epigenoma de otras células y tejidos. De confirmarse la relación entre la epigenética y la pobreza ello permitiría ahondar en el modo en que el estatus socioeconómico impacta la salud humana, y por consiguiente ayudar a prevenir enfermedades.

Referencia: «Genome-wide análisis of DNA methylation in relation to socioeconomic status during development and early adulthood», de T. W. McDade et al., en American Journal of Physical Anthropology; 169, pp 3-11, publicado el 16 de febrero de 2019.

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 (Marta Pulido Salgado , investigadora en neurobiología celular, Investigación y Ciencia, 09/04/19)

14/2/18

¿Son más inteligentes los ricos?

"Es bien sabido: cuanto más abultada es la cartera de papá y mamá, mejor será el  boletín de notas. El sentido común lo explica de una manera muy simple: los ricos disponen de mejores genes y tienen un carácter más fuerte. Además, por eso se han hecho ricos y lo transmiten de buen grado a sus hijos. Pero no sería la primera vez que el sentido común lleva a conclusiones burdas. (...)

La influencia del medio

Se han realizado experiencias rigurosas en este dominio, no en personas sino en animales. Así es como se ha estudiado el desarrollo del cerebro de ratas respectivamente “ricas” y “pobres”. Las ratas “ricas” vivían en grupos pequeños en jaulas con muchos juegos; las “pobres”, más numerosas, en jaulas vacías. 

Los circuitos neuronales de las ratas ricas se desarrollaron mucho más fuertemente y sus cerebros se volvieron claramente más pesados que en el caso de sus colegas pobres. Por lo tanto, las ratas ricas fueron más hábiles para encontrar la salida de un laberinto. En los monos también se ha constatado la importancia del entorno en el desarrollo cerebral y la inteligencia (1).

En los seres humanos el impacto de factores relacionados con el entorno es aún más fuerte; es lo que demuestra sobre todo un estudio reciente llevado a cabo entre plantadores de caña de azúcar indios. Estos pequeños campesinos reciben más de la mitad de sus ingresos anuales de una vez, justo después de la cosecha. 

Así, una parte del año son relativamente ricos mientras que son más bien pobres durante la otra mitad. Resulta que estos campesinos tienen unos resultados más mediocres en los test de inteligencia cuando son pobres. Pierden hasta 13 puntos de la escala del test del coeficiente intelectual (C.I.), lo que equivale a una noche en blanco o a una adición alcohólica. Sin embargo, se trata de las mismas personas, de los mismos cerebros .

También existe el Efecto Flynn. Después de la Segunda Guerra Mundial unos ciudadanos estadounidenses obtuvieron de media 100 en los test de C. I. En 2002 los mismos test, que principalmente sondeaban las respuestas a problemas abstractos, dieron una media de 118. Es un aumento importante . Este efecto apareció en todos los países industrializados y, por lo tanto, también en Bélgica. El aumento fue del 3 al 5 % por década. Actualmente el efecto estaría prácticamente estancado e incluso a veces en retroceso.

La inteligencia no es un dato estático sino que puede fluctuar (fuertemente) en el seno del mismo individuo. Además, los medios pueden evolucionar con el paso del tiempo. Por lo tanto, una parte de las aptitudes intelectuales está determinada genéticamente, pero el entorno inmediato también ejerce una gran influencia sobre la inteligencia.

Circuitos neuronales y estrés

Esta influencia actúa de dos maneras. Primero está la influencia directa sobre los circuitos neuronales, que son muy importantes sobre todo en la infancia para el desarrollo de nuestro cerebro. Más tarde siguen siendo importantes, pero en menor medida. Estos circuitos son los ladrillos de la memoria pero también sirven para elaborar información.

Un a alimentación sana y un entorno mejor, por ejemplo, eliminando el plomo de la gasolina, son factores favorables para el buen desarrollo cerebral. Una enseñanza mejor también estimula el funcionamiento de estos circuitos.

Un segundo factor importante es el estrés, sobre todo en el caso de precariedad o de pobreza. En esa situación lo que se vuelve importante es lo que no se tiene, aquello de lo que se carece: una factura sin pagar, ¿podré comprar suficiente comida? ¿cómo pagar los gastos de escolaridad?, etc.

La precariedad devora, hace perder la perspectiva de lo que está a largo plazo y impide prestar atención a cosas que se consideran importantes. Es como si la capacidad de juicio fuera rehén de grandes preocupaciones o de una fuerte angustia. Las personas que viven en la pobreza están ausentes, se desorientan fácilmente, día tras día. Desarrollan una visión en túnel que les impide pensar con claridad. A veces toman decisiones poco razonables, no porque sean tontas, sino porque viven en un contexto en el que cualquiera tomaría malas decisiones.

Una misión para la enseñanza

En resumen, los ricos no son más astutos, se vuelven. Lo mismo ocurre con los pobres, no son más tontos sino que se vuelven.

Esta es, por consiguiente, una tarea importante que se asigna a la enseñanza. Una buena enseñanza puede paliar una parte del retraso intelectual. Es lo que debe hacer una enseñanza equitativa. La desgracia es que nuestro sistema escolar en vez de reducir este abismo entre ricos-inteligentes y pobres-menos inteligentes lo único que hace es confirmarlo y reforzarlo. En ese sentido la enseñanza belga es la peor de todos los países ricos. En ninguna otra parte el origen social predice tan bien los resultados escolares como en nuestro país.

“Nuestra enseñanza no desempeña su papel de ascensor social”, afirma el profesor Dirk Jacobs (ULB). Según su colega Wim Van den Broeck (VUB), es un verdadero escándalo: “Formar insuficientemente y armar mal para la vida a los alumnos que tienen menos bagaje cultural en casa es la peor de las injusticias sociales”.

En nuestro país el gran abismo es la consecuencia de la compatimentación entre orientaciones fuertes y débiles, que no son sino la preselección para el mercado laboral. La reforma de la enseñanza prevista en la parte norte de Bélgica, confeccionada a medida por la NVA [Nueva Alianza Flamenca] populista de derecha, no hará más que aumentar este abismo."

 (Marc Vandepitte, Investig'action, 28/12/18. Traducción [al francés] del neerlandés: Anne Meert para Investig’Action.)

16/1/14

Las teorías genetistas de las desigualdades

"Una ideología que se está promoviendo por círculos conservadores y neoliberales a fin de justificar el enorme crecimiento de las desigualdades que caracterizan los tiempos actuales (resultado de la aplicación de políticas conservadoras y neoliberales) es que estas desigualdades son consecuencia de la diversidad genética dentro de las poblaciones en las que existen estas desigualdades. 

Según esta postura, las desigualdades de renta se presentan como resultado de la diversidad en la composición genética de la población. Así, en un artículo publicado en la prestigiosa revista Science (“GWAS of 126,559 individuals identifies genetic variants associated with educational attainment”. Science, 21. Junio de 2013), los autores (Rietveld et al.) señalan la estructura genética de una persona y/o grupo étnico como causa de su desarrollo educativo y, a través de ello, del nivel de renta que adquiere.

 Y en la Universidad de Harvard, una tesis doctoral, “IQ and Immigration Policy”de Jason Richwine del Departamento de Políticas Públicas (mayo de 2009), se ha aprobado y publicado recientemente en la que se sostiene que los hispanos en EEUU, procedentes de países de habla hispana, tienden a concentrarse en las clases menos adineradas y con menos recursos de aquel país debido a su supuesta inferior estructura genética, menos desarrollada y de menor calidad –según el autor- que la existente entre la población blanca nacida en EEUU.

 Para demostrar sus tesis, asume que los hispanos tienen una estructura genética distinta a la de los nativos blancos estadounidenses. Y, al ver que el cociente intelectual (CI) (que es la puntuación obtenida en una prueba diseñada para medir la inteligencia) de los nativos blancos es superior a los de los hispanos, concluye que la supuesta inferioridad de los hispanos se debe a su inferior estructura genética. 

Es sorprendente que esta tesis haya sido aprobada en uno de los centros que tienen mayor prestigio en el mundo académico estadounidense.

Los errores y falacias de este estudio son múltiples, comenzando por asumir una estructura genética propia de los hispanos, un grupo que, más que étnico, es cultural, que se caracteriza por su enorme diversidad genética.

 Este supuesto de uniformidad genética, en sí, es una valoración enormemente subjetiva, con tonos racistas claros, lo cual es confirmado cuando el doctorando atribuye también la pobreza de Latinoamérica a la inferioridad genética de las poblaciones que viven en aquel continente, en comparación a la existente en EEUU entre los blancos, para los cuales el autor también asume que tienen unas características genéticas comunes. 

Y para llegar a su conclusión, asume también que la calidad y el desarrollo intelectual de una persona se miden objetivamente con la prueba de test del CI, prueba bien conocida por su sesgo clasista, pues mide más la habilidad de respuesta al test que el nivel intelectual, estando determinada esta habilidad por una socialización dependiente del contexto social del individuo.

Que una tesis con tanta debilidad metodológica haya sido aprobada en un centro académico como la Universidad de Harvard dice mucho del clima ideológico que se ha alcanzado en círculos del establishment estadounidense, en momentos de gran dominio neoliberal.

 Tal dominio requiere una teoría hegemónica, legitimadora y justificativa del enorme crecimiento de las desigualdades. Esta teoría, en la que lo social se presenta como biológico, recuerda, por cierto, a las teorías genetistas del nazismo, que hoy se enseñan sin ningún pudor en algunos centros académicos estadounidenses.

Es interesante que la protesta que este estudio ha generado en EEUU (e incluso dentro de Harvard) haya sido desechada por las autoridades académicas de tal universidad por considerarla un ataque a la libertad de conocimiento y de investigación, libertad que está, por cierto, enormemente limitada en aquel centro (y en la mayoría de centros académicos estadounidenses) como consecuencia de las enormes limitaciones en su diversidad ideológica, estando la ideología de tales centros muy sesgada hacia posturas conservadoras y neoliberales, poco sensibles al pensamiento crítico. 

En realidad, este panfleto (que se legitima presentándose como tesis doctoral) intenta justificar una estructura de poder que es la que financia, apoya y promueve este tipo de estudios, excluyendo a pensadores críticos de tal estructura y dando el favor, en su lugar, a pensadores que favorecen tal estructura del poder –por muy extremistas que sean."                            

(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 15 de agosto de 2013, en vnavarro.org, 14/08/2013)