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20/3/26

Žižek: Irán, de Heidegger a Kant... Fardid, uno de los ideólogos filosóficos del gobierno islámico de Irán, estaba bajo la influencia de Martin Heidegger, a quien consideraba “el único filósofo occidental que comprendió el mundo"... Fardid denunció el antropocentrismo y el racionalismo introducidos por la Grecia clásica, que sustituyeron la autoridad de Dios y de la fe por la razón humana, y en ese sentido también criticó a filósofos islámicos como al-Farabi y Mulla Sadra por haber absorbido la filosofía griega... El principal oponente liberal-reformista de esta línea dura musulmana fue el presidente Mohammad Khatami, que propuso la idea del Diálogo entre Civilizaciones, y defendió la libertad de expresión, la tolerancia y la sociedad civil, así como relaciones diplomáticas constructivas con otros Estados... Khatami utilizó las teorías de Jürgen Habermas sobre la acción comunicativa y el diálogo para proponer el “Diálogo entre Civilizaciones”, con el objetivo de reemplazar el conflicto por el discurso entre Occidente y el mundo islámico

 "Después del 1° de marzo de 2026, los medios me bombardean para que diga algo sobre el ataque en curso de Estados Unidos e Israel contra Irán. Algunos de ellos recordaron que el 11 de agosto de 2005 publiqué en In These Times un texto titulado “Give Iranian Nukes a Chance: In a mad world, the logic of MAD still works”, preguntándome si esta sigue siendo mi posición. Tengo que decepcionarlos de dos maneras: primero, no, esta no es mi posición ahora. En mi texto me refería a la complicidad occidental con el ataque iraquí contra Irán (Estados Unidos incluso proporcionó imágenes satelitales y gases venenosos a Irak para localizar y matar a las fuerzas iraníes). El ataque se llevó a cabo para que, en la confusión posterior a la revolución de Jomeini, Irak se apoderara del territorio rico en petróleo cercano a la frontera iraquí. Cuando Saddam Hussein fue capturado y llevado a juicio, Irán exigió con toda razón que se añadiera a la lista de sus crímenes también el ataque contra Irán, que costó más de un millón de víctimas; Estados Unidos rechazó esta demanda porque habría puesto de manifiesto la complicidad estadounidense con Irak.

Sin embargo, lo que ocurrió en Irán en 2022 –las llamadas protestas de Mahsa Amini– tuvo un significado histórico mundial. Las protestas, que se extendieron a decenas de ciudades, comenzaron en Teherán el 16 de septiembre de 2022, como reacción a la muerte de Amini, una mujer de 22 años de origen kurdo que murió bajo custodia policial. Fue golpeada hasta morir por la Patrulla de Orientación, conocida como la “policía de la moral” islámica, después de ser arrestada por llevar un hiyab “impropio”. Las protestas combinaron diferentes luchas (contra la opresión de las mujeres, contra la opresión religiosa, por la libertad política contra el terror estatal) en una unidad orgánica. Irán es culturalmente diferente del “Occidente desarrollado”, por lo que Zan, Zendegi, Azadi (“Mujer, Vida, Libertad”, el lema de las protestas) es muy diferente del movimiento “Me Too” en los países occidentales. Las protestas en Irán movilizaron a millones de mujeres comunes y estuvieron directamente vinculadas a la lucha de todos, incluidos los hombres; no hay una tendencia anti-masculina evidente, como ocurre a menudo con el feminismo occidental. Mi posición respecto a Irán ha cambiado ahora: no armas nucleares para Irán (y, añadiría, tampoco para Israel…).

En cuanto a la guerra en curso, no hay nada original en mi postura: estoy en contra del régimen clerofascista iraní, Y en contra de los ataques de Estados Unidos e Israel; si este régimen cae, lo hará de la manera equivocada. La elección entre el régimen iraní y el Estados Unidos trumpiano es falsa: ambos pertenecen al mismo mundo global. Sí, condeno las atrocidades iraníes al reprimir la última ola de protestas, pero también encuentro obscena la postura adoptada el 4 de marzo de 2004 por el ministro de Defensa israelí Israel Katz: “Todo líder designado por el régimen terrorista iraní para continuar y dirigir el plan de destruir a Israel, amenazar a Estados Unidos y al mundo libre y a los países de la región, y reprimir al pueblo iraní –será un objetivo inequívoco de eliminación. No importa cuál sea su nombre ni el lugar donde se esconda.”

Así se puede comprender bien a la mayoría silenciosa en Irán (silenciada por el régimen), que rechaza al régimen pero también se muestra escéptica respecto a lo que están haciendo Estados Unidos e Israel: su postura no es ni esperanza ni desesperación, sino incertidumbre y miedo. Como en el caso de Venezuela, Trump dijo a CNN el 6 de marzo de 2026 que el liderazgo de Irán ha sido “neutralizado” y que está buscando un nuevo liderazgo que trate bien a Estados Unidos e Israel, incluso si se trata de un líder religioso y no de un Estado democrático… tanto para la libertad y la democracia. En consecuencia, a pesar de todos los horrores del régimen iraní (es casi tan opresivo como el de Arabia Saudita…), ahora tenemos que apoyar a Irán. Irán está ahora luchando de facto no solo por su propia soberanía, sino por el principio global de soberanía. Estados Unidos, él mismo una colonia de facto de Israel, viola de manera sistemática la soberanía de otros países, ahora incluso la de España. Así que sí, un cambio de régimen sería bienvenido en Irán –pero ¿qué hay de un cambio de régimen en los propios Estados Unidos?

En este momento quiero centrarme en un tema aparentemente marginal que, sin embargo, es crucial para nuestra comprensión de Irán: el círculo interno iraní –un nivel increíblemente alto de debates intelectuales, no solo brutalistas corruptos. El propio Jamenei escribió libros sobre ideología islámica, gobernanza y vida espiritual privada, entre ellos An Outline of Islamic Thought in the Quran y The Compassionate Family. Hasta mediados de los años noventa, la figura clave fue Seyyed Ahmad Fardid (1910-1994), un destacado filósofo y profesor en la Universidad de Teherán. Se le considera uno de los ideólogos filosóficos del gobierno islámico de Irán que llegó al poder en 1979, tras la revolución. Fardid estaba bajo la influencia de Martin Heidegger, a quien consideraba “el único filósofo occidental que comprendió el mundo y el único filósofo cuyas ideas eran congruentes con los principios de la República Islámica. Estas dos figuras, Jomeini y Heidegger, ayudaron a Fardid a argumentar su posición.” Fardid denunció el antropocentrismo y el racionalismo introducidos por la Grecia clásica, que sustituyeron la autoridad de Dios y de la fe por la razón humana, y en ese sentido también criticó a filósofos islámicos como al-Farabi y Mulla Sadra por haber absorbido la filosofía griega. Fardid acuñó el concepto de “occidentosis” (Westoxication), que tras la Revolución iraní de 1979 se convirtió en una de las enseñanzas ideológicas centrales del nuevo gobierno islámico de Irán.

El principal oponente liberal-reformista de esta línea dura musulmana fue el presidente Mohammad Khatami (que gobernó entre 1997 y 2005), quien obtuvo una licenciatura en filosofía occidental en la Universidad de Isfahán. Khatami se presentó con una plataforma de liberalización y reforma. Durante su campaña electoral propuso la idea del Diálogo entre Civilizaciones como respuesta a la teoría del Choque de civilizaciones de Samuel P. Huntington de 1992. Posteriormente, las Naciones Unidas proclamaron el año 2001 como el Año del Diálogo entre Civilizaciones, a sugerencia de Khatami. Durante sus dos mandatos presidenciales, Khatami defendió la libertad de expresión, la tolerancia y la sociedad civil, así como relaciones diplomáticas constructivas con otros Estados, incluidos los de Asia y la Unión Europea. Los medios iraníes tienen prohibido, por orden del fiscal de Teherán, publicar fotografías de Khatami o citar sus palabras, debido a su apoyo a los candidatos reformistas derrotados en la disputada reelección de Mahmoud Ahmadinejad en 2009.

Khatami utilizó las teorías de Jürgen Habermas sobre la acción comunicativa y el diálogo para proponer el “Diálogo entre Civilizaciones”, con el objetivo de reemplazar el conflicto por el discurso entre Occidente y el mundo islámico. Habermas visitó Teherán en mayo de 2002, lo que marcó un intercambio intelectual significativo durante la presidencia reformista de Mohammad Khatami. La visita incluyó reuniones con intelectuales y funcionarios iraníes, en las que Habermas discutió la democracia, la sociedad civil y el papel de la teoría, interactuando a menudo con figuras que buscaban reconciliar el pensamiento islámico con conceptos modernos y liberales. Sin embargo, (no solo) debido a la represión musulmana de línea dura, esta orientación desapareció como una fuerza intelectual seria.

Entre las tendencias más recientes hay que mencionar a Ali Larijani, quien durante décadas fue el rostro calmado y pragmático del establishment iraní: negoció acuerdos nucleares con Occidente. Pero el 1° de marzo el tono del secretario de 67 años del Consejo Supremo de Seguridad Nacional cambió de manera irrevocable. Apareciendo en la televisión estatal apenas 24 horas después de que ataques aéreos estadounidenses e israelíes mataran al líder supremo Ali Jamenei y al comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, Mohammad Pakpour, Larijani pronunció un mensaje de fuego: “América y el régimen sionista [Israel] han incendiado el corazón de la nación iraní. Quemaremos sus corazones. Haremos que los criminales sionistas y los estadounidenses desvergonzados se arrepientan de sus acciones.”

Políticamente, Larijani era un conservador pragmático moderado; encabezó el equipo iraní en las negociaciones sobre el programa nuclear con Estados Unidos. Ahora emergió como un línea dura. Tras el asesinato de Jamenei, ha sido considerado el jefe de Estado de facto de Irán. Según The New York Times, Ali Larijani ha estado dirigiendo efectivamente Irán desde enero de 2026. Estuvo “a cargo de aplastar, con fuerza letal, las recientes protestas que exigían el fin del gobierno islámico.” Es ahora el principal intermediario de poder en la transición de Irán. Sin embargo, hace unos días perdió en la carrera por el cargo supremo: el hijo de Jamenei ganó.

Larijani posee una licenciatura en ciencias de la computación y matemáticas de la Universidad de Tecnología Aryamehr y tiene una maestría y un doctorado en filosofía occidental de la Universidad de Teherán. Inicialmente quiso continuar sus estudios de posgrado en informática, pero cambió de campo tras consultar con Morteza Motahhari. Larijani ha publicado libros sobre Immanuel Kant, Saul Kripke y David Lewis. Escribió su tesis doctoral sobre Kant y la siguió con tres libros publicados: The Mathematical Method in Kant’s Philosophy, Metaphysics and the Exact Sciences in Kant’s Philosophy y Intuition and the Synthetic A Priori Judgments in Kant’s Philosophy. (Cabe señalar que Larijani escribió libros sobre los aspectos científico-cognitivos del pensamiento de Kant, no sobre su filosofía práctica.) Stephen Hicks, un liberal antipostmodernista, escribió a propósito de Larijani: “Supongo que no debería sorprenderme de que estos tipos nunca sean estudiantes de John Locke, Adam Smith o John Stuart Mill.” Pero ¿tenía razón en su suposición de que el pensamiento práctico de Kant puede justificar un autoritarismo extremo?

En Eichmann en Jerusalén, Hannah Arendt ofreció una descripción precisa del giro que los ejecutores nazis realizaron para poder soportar los actos horribles que llevaban a cabo. La mayoría de ellos no eran simplemente malvados; eran muy conscientes de que estaban haciendo cosas que traían humillación, sufrimiento y muerte a sus víctimas. La salida de esta situación era que, “en lugar de decir: ¡Qué cosas horribles hice a la gente!, los asesinos podían decir: ¡Qué cosas horribles tuve que presenciar en el cumplimiento de mis deberes, qué pesado fue el peso de la tarea sobre mis hombros!” De este modo pudieron invertir la lógica de resistir la tentación: la tentación que debía resistirse era precisamente la tentación de sucumbir a la piedad y simpatía elementales ante el sufrimiento humano, y su esfuerzo “ético” se dirigía a resistir esa tentación de no asesinar, torturar y humillar. Mi misma violación de los instintos éticos espontáneos de piedad y compasión se convierte así en la prueba de mi grandeza ética: para cumplir con mi deber, estoy dispuesto a asumir la pesada carga de infligir dolor a otros.

Sin embargo, Hannah Arendt estaba equivocada cuando aceptó la autocaracterización de Eichmann como kantiano que simplemente seguía el imperativo categórico que definía su deber como obedecer las órdenes de Hitler. Aquí hay que ser muy preciso: la ética kantiana de la autonomía de la voluntad no es una ética “cognitiva”, una ética de reconocer y seguir la ley moral que ya está dada. Según la crítica estándar, la limitación de la ética universalista kantiana del “imperativo categórico” (la exigencia incondicional de cumplir nuestro deber) reside en su indeterminación formal: la ley moral no me dice cuál es mi deber, solo me dice que debo cumplir mi deber, y por tanto deja espacio para el voluntarismo vacío (lo que yo decida que es mi deber se convierte en mi deber).

Lejos de ser una limitación, este rasgo nos lleva al núcleo de la autonomía ética kantiana: no es posible derivar las normas concretas que debo seguir en mi situación específica a partir de la ley moral misma –lo que significa que el propio sujeto debe asumir la responsabilidad de traducir la exigencia abstracta de la ley moral en una serie de obligaciones concretas. La aceptación plena de esta paradoja nos obliga a rechazar cualquier referencia al deber como excusa: “Sé que esto es pesado y puede ser doloroso, pero ¿qué puedo hacer?, es mi deber…” La ética kantiana del deber incondicional se toma a menudo como justificación de esta actitud –no es extraño que el propio Adolf Eichmann recurriera a la ética kantiana cuando intentó justificar su papel en la planificación y ejecución del Holocausto: simplemente estaba cumpliendo con su deber y obedeciendo las órdenes del Führer. Sin embargo, el objetivo del énfasis de Kant en la plena autonomía moral y responsabilidad del sujeto es precisamente impedir cualquier maniobra de este tipo que traslade la culpa a alguna figura del gran Otro.

El lema estándar del rigor ético es: “¡No hay excusa para no cumplir con el propio deber!” Aunque la conocida máxima de Kant Du kannst, denn du sollst! (“¡Puedes, porque debes!”) parece ofrecer una nueva versión de este lema, él la complementa implícitamente con su inversión mucho más inquietante: “¡No hay excusa para cumplir con el propio deber!” La misma referencia al deber como excusa para cumplir con mi deber debe rechazarse como hipócrita. Recordemos el ejemplo proverbial de un maestro severo y sádico que somete a sus alumnos a una disciplina y tortura implacables; su excusa para sí mismo (y para otros) es: “A mí mismo me resulta difícil ejercer tanta presión sobre los pobres niños, pero ¿qué puedo hacer?, ¡es mi deber!” Esto es precisamente lo que la ética kantiana prohíbe radicalmente: en ella soy plenamente responsable no solo de cumplir mi deber sino también de determinar cuál es mi deber. Así que Anton Alikhanov, el gobernador del enclave ruso de Kaliningrado, tenía razón cuando dijo recientemente que Kant, que pasó toda su vida en la región de Kaliningrado (la alemana Königsberg), tiene una “conexión directa” con la guerra en Ucrania. Según Alikhanov, fue la filosofía alemana, cuya “falta de Dios y de valores superiores” comenzó con Kant, la que creó la “situación sociocultural” que condujo, entre otras cosas, a la Primera Guerra Mundial:

“Hoy, en 2024, nos atrevemos a afirmar que no solo la Primera Guerra Mundial comenzó con la obra de Kant, sino también el conflicto actual en Ucrania. Aquí en Kaliningrado nos atrevemos a proponer –aunque en realidad estamos casi seguros de ello– que fue precisamente en la Crítica de la razón pura de Kant y en su Fundamentación de la metafísica de las costumbres […] donde se establecieron los fundamentos éticos y valorativos del conflicto actual.”

El gobernador continuó calificando a Kant como uno de los “creadores espirituales del Occidente moderno”, afirmando que el “bloque occidental, moldeado por Estados Unidos a su propia imagen”, es un “imperio de mentiras”. Kant, dijo, es considerado el “padre de casi todo” en Occidente, incluida la libertad, la idea del Estado de derecho, el liberalismo, el racionalismo e “incluso la idea de la Unión Europea”. Y si Ucrania resiste a Rusia en nombre de estos valores occidentales, Kant es también, de hecho, responsable de la resistencia ucraniana a Rusia. Las declaraciones “locas” de Alikhanov son así un recordatorio útil de las altas apuestas metafísicas de la guerra en curso entre Rusia y Ucrania. Alikhanov también tiene razón en otro sentido: Kant disipó brutalmente el mito de los orígenes sagrados del Estado de derecho; dejó claro que el origen de todo orden legal es la violencia ilegal –una lección inaceptable para el espiritualismo ruso defendido por Alikhanov. No se puede dejar de citar aquí una observación erróneamente atribuida a Otto von Bismarck: “Si te gustan las leyes y las salchichas, nunca deberías ver cómo se hacen.”

Esta incompatibilidad de la ética de Kant con cualquier limitación de la autonomía del sujeto es lo que, supongo, vuelve inconsistente cualquier tipo de ética religiosa kantiana. Así, lo que parece faltar en el pensamiento iraní cercano al régimen no es el liberalismo occidental sino la autonomía radical del sujeto que, en contraste con lo que esperaríamos, fundamenta una ética muy estricta y severa. Sin embargo, el hecho permanece: intensos y muy serios debates intelectuales tienen lugar constantemente en el mismo centro de la élite chií iraní que detenta el poder —¿puede uno siquiera imaginar a Larijani, si fuera elegido líder supremo, debatiendo con Trump, que no tendría la menor idea de lo que Larijani está diciendo? Dejo a mis lectores decidir si el alto nivel intelectual de los debates en el liderazgo iraní es algo bueno o algo malo, es decir, algo que facilita el giro hacia un autoritarismo brutal. El caso de Alikhanov criticando a Kant sería un argumento contra permitir que los políticos debatan filosofía –pero ¿cómo sería un debate entre Larijani y Alikhanov? La única conclusión triste que podemos extraer de esta situación es que el ataque Israel-Estados Unidos convirtió a moderados del régimen como Larijani en fanáticos asesinos, casi tan malos como Netanyahu y Katz." 

(Slavoj Žižek, Perfil, 07/03/26) 

21/9/24

China es una “economía de transición” en la que la contradicción radica en una economía impulsada en parte por la acumulación capitalista con fines de lucro y en parte por la “acumulación socialista primitiva”, que apunta a través de la inversión planificada a alcanzar objetivos sociales sin el mercado. ¿Qué triunfará: la acumulación socialista o la acumulación capitalista en China? Mucho depende de la construcción de una cooperación con otras economías del Sur Global como los BRICS+. De lo contrario, la economía mundial caerá en “un mundo bipolar con un vacío hegemónico que generará peligros reales para el futuro”... ¿Los países del Sur Global podrán escapar de las garras del imperialismo y comenzar a "ponerse al día"? ¿Se logrará esto apoyándose en la emergente y dispar coalición de gobiernos BRICS+ o dependerá más bien de romper con el capitalismo en cada país y desarrollar un modelo transicional de acumulación que no se base en la ley del valor? Mi opinión es que la cooperación del Sur Global sólo funcionará para romper el yugo del imperialismo cuando haya un cambio social y económico dentro de los principales países del Sur Global, y también en el núcleo imperialista del Norte Global (Michael Roberts)

  "La Iniciativa Internacional para la Promoción de la Economía Política (IIPE) celebra una conferencia todos los años. Reúne a economistas radicales y marxistas para discutir las últimas teorías y desarrollos del capitalismo en sesiones en las que se presentan muchos trabajos. He informado sobre conferencias anteriores en este blog. La conferencia de este año se llevó a cabo en Estambul, Turquía, y el tema fue: La economía mundial cambiante y el imperialismo actual. Participé en línea por Zoom en algunas sesiones y también obtuve trabajos de los participantes de la conferencia.

 Hubo dos sesiones plenarias sobre el tema principal de la conferencia dirigidas por Trevor Ngwane de la Universidad de Johannesburgo, Sudáfrica y Utsa Patnaik de la Universidad Jawaharial Nehru, India. Sólo pude obtener fragmentos de segunda mano de estas sesiones plenarias, pero, hasta donde sé, el profesor Ngwane estaba ansioso por decirle a su audiencia que los socialistas no deberían confiar en los BRICS (o los BRICS+, incluidos los nuevos participantes, Irán, Arabia Saudita y pronto Turquía) y sus instituciones en expansión para resistir la hegemonía del bloque imperialista liderado por los EE. UU.

 Los países del BRICS+ eran tan capitalistas e imperialistas como el bloque imperialista del Norte Global, argumentó Ngawani. Ellos y sus gobiernos explotarían a los pobres en la misma medida. De hecho, la economía más importante del BRICS+, China, era capitalista e imperialista en sus relaciones con la periferia. Los países del BRIC podrían caracterizarse como “subimperialistas” (explotados por el bloque imperialista pero explotando a otros más abajo en la escala). La única fuerza para el cambio vendría “desde abajo”, de la clase trabajadora de esos países, no de figuras como Xi en China, Modi en la India, Ramaphosa en Sudáfrica, Lula en Brasil, MbS en Arabia Saudita o los mulás en Irán.

 En mi opinión, hay mucha verdad en la conclusión de Ngwane: no podemos esperar que estos gobiernos del BRICS transformen el mundo a pesar de su relativa resistencia al bloque imperialista estadounidense. Por otro lado, la caracterización que hace Ngwane de China como imperialista, y mucho menos capitalista, y de todos los BRICS como “subimperialistas”, no me convence. Volveré a esas cuestiones más adelante en este artículo.

 Utsa Patnaik es una famosa economista marxista india (junto con su marido Prabhat). Desarrollaron la “teoría del drenaje” de la explotación: los ingresos de la India en el siglo XIX se drenaron para proporcionar ganancias para el ascenso hegemónico mundial de Gran Bretaña.

 De hecho, recientemente, Kabeer Bora, de la Universidad de Utah, hizo un novedoso intento de medir la transferencia de valor apropiada por Gran Bretaña desde su colonia “joya de la corona”, la India, durante el siglo XIX. Bora consideró que esta transferencia de plusvalía fue inestimable para el éxito de la economía británica. En su análisis, se basó en la ley de Marx de la tasa decreciente de ganancia, es decir, que cuando la tasa de ganancia caía en el país, el capital británico contrarrestaba eso con mayores ganancias drenadas de la India. Bora midió la fuga de valor de la India hacia Gran Bretaña utilizando la relación entre las exportaciones nominales de la India y las importaciones nominales hacia y desde el Reino Unido. Encontró que un aumento de esta “fuga” colonial del 1% aumenta la tasa de ganancia de Gran Bretaña en alrededor de 9 puntos porcentuales. De modo que no sólo el colonialismo ayudó a Gran Bretaña, sino que fue particularmente la fuga de recursos de la India la que lo hizo. 

 En su presentación, Patnaik se concentró en el fracaso de poner fin a la pobreza en el Sur Global. Este fracaso se debió a la explotación de los países pobres por parte del Norte Global. Pero también le preocupaba argumentar en contra de la afirmación de China de que había sacado a 800 millones de chinos de la pobreza. Consideró que esta afirmación era falsa porque las autoridades chinas habían cambiado la definición de pobreza para obtener ese resultado. En realidad, China estaba tan llena de gente pobre como la India. Eso se debe a que China era igual de capitalista. Este argumento fue refutado desde el pleno: las definiciones de pobreza de China coincidían con las de la India y el Banco Mundial e incluso el Banco Mundial reconoció la reducción en China del número de personas por debajo de los niveles de pobreza del Banco Mundial.

 Más decepcionantes fueron las soluciones políticas propuestas por Patnaik para la pobreza en la India y el Sur global. Siguiendo a Keynes (no a Marx), consideró que los gobiernos debían gastar más dinero y generar déficit para gastar en aliviar la pobreza. Patnaik parecía rechazar el "modelo chino" y, sin embargo, era poco probable que su propia política redujera la pobreza en la India dada la naturaleza del gobierno de Modi.

 Esto me lleva de nuevo a la cuestión de si China es capitalista y/o imperialista. He discutido esto extensamente en muchos artículos en mi blog y en artículos y libros. Así que no volveré a tratar el tema aquí. Baste ahora presentar algunas pruebas contra la idea de que China es imperialista, o incluso "subimperialista", es decir, que es explotada por el bloque imperialista, pero al mismo tiempo explota a países más pobres que ella (¿África?). Mino Carchedi y yo hemos presentado evidencia sobre transferencias de valor que muestran que China ha hecho grandes transferencias de valor a través del comercio y la inversión al bloque imperialista.

 También Andrea Ricci de la Universidad de Urbino, Italia, ha mostrado en el pasado un resultado similar. Vea esta tabla de transferencias de valor a través del intercambio desigual en el comercio.

 Robert Veneziani et al de la LSE, Londres también desarrollaron un "índice de explotación" para los países que mostró que "todos los países de la OCDE están en el núcleo, con un índice de intensidad de explotación muy por debajo de 1 (es decir, menos explotados que explotadores); Mientras que casi todos los países africanos están explotados, incluidos los veinte más explotados”. El estudio coloca a China en la cúspide entre explotado y explotador. De modo que, en todas estas medidas de “explotación imperialista”, China no cumple los requisitos, al menos en lo económico.

 La gran esperanza de los años 1990, tal como la promovía la economía del desarrollo dominante, era que Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS) pronto se unirían a la liga de los ricos en el siglo XXI. Eso ha demostrado ser un espejismo. Estos países siguen siendo perdedores y siguen estando subordinados y explotados por el núcleo imperialista. No hay economías de rango medio, a medio camino entre ambas, que puedan considerarse “subimperialistas”. Y eso incluye a China. 

 Hablando de China, hubo varias sesiones sobre China organizadas por el grupo de trabajo de China del IIPPE. Las sesiones fueron grabadas y están disponibles para verlas en el canal de YouTube de China del IIPPE. Las sesiones abordaron el modelo de desarrollo de China, su elevada inversión en vehículos eléctricos y energía solar, y la probabilidad de que China “alcance” a Estados Unidos. En una sesión de taller, yo y otros presentamos ponencias breves. La mía tenía por objeto demostrar, contrariamente a la opinión generalizada de Occidente, que el crecimiento económico chino antes de las reformas de Deng en 1978 era muy fuerte, basado en la propiedad pública del sector financiero y de las grandes empresas, la reforma agraria para el campesinado y, sobre todo, la planificación nacional. Sólo hubo dos períodos de decadencia (el desastroso Gran Salto Adelante de 1958-61 y la llamada “revolución cultural de finales de los años 60).

 En su contribución, el profesor Dic Lo de la SOAS de Londres hizo algunas observaciones reveladoras sobre el modelo de desarrollo chino. Y en una sesión aparte, Dic Lo (China, Estados Unidos y el Sur Global) se refirió al reciente informe del Banco Mundial que describe las condiciones necesarias para que las economías del Sur Global rompan lo que se ha llamado la “trampa de los ingresos medios” y alcancen en cambio los niveles de vida del Norte Global. El Banco Mundial llama a estas condiciones las “tres I”: inversión, infusión (adoptar nuevas tecnologías de otros países) e innovación (desarrollar nuevas tecnologías por cuenta propia). Dic Lo consideró que si había un país que podía aplicar estas condiciones con éxito era China. Sólo China estaba “cerrando la brecha” con el Norte imperialista, aunque todavía estaba muy lejos. De hecho, eso es lo que asusta a Estados Unidos: que podría llegar a perder su estatus hegemónico en el mundo.

 En un artículo reciente, analicé en detalle el informe del Banco Mundial. El informe ignora por completo el modelo de desarrollo chino, prefiriendo depositar sus esperanzas de “alcanzar” a las economías de mercado capitalistas relativamente pequeñas de Corea, Polonia y Chile –apenas una proporción minúscula de la población y la producción del mundo en comparación con China. Incluso en estas economías, existe un obstáculo fundamental para alcanzar el estatus de altos ingresos, como lo explica un nuevo e importante libro de Aldalmir Marquetti y sus colegas.

 ¿Cuál es ese obstáculo fundamental? Así lo expresó Adalmir Marquetti: “la caída de la tasa de ganancia es el principal determinante de la disminución de la acumulación de capital y la inversión. El problema es que la tasa de ganancia se aproxima al nivel de Estados Unidos mucho más rápido que la productividad laboral. En esencia, la trampa de los ingresos medios es una “trampa de la tasa de ganancia”.

 El problema para las economías del Sur Global es que, mientras el capitalismo y la ley del valor sigan siendo dominantes en sus economías, habrá una contradicción entre aumentar la productividad y mantener la rentabilidad: tratar de aumentar la primera conduce a una caída de la segunda y, por lo tanto, limita el crecimiento.

 En otra sesión sobre China en el IIPPE, Sam Kee-Cheng, de la Universidad de Macao, expresó bien esta contradicción en su artículo (La geopolítica de la integración económica regional liderada por China). Sam Kee-Cheng sostuvo que China es una “economía de transición” en la que la contradicción radica en una economía impulsada en parte por la acumulación capitalista con fines de lucro y en parte por lo que el economista soviético Yevgeni Preobrazhensky llamó “acumulación socialista primitiva”, que apunta a través de la inversión planificada a alcanzar objetivos sociales sin el mercado.

 ¿Qué triunfará: la acumulación socialista o la acumulación capitalista en China? Si se trata de esta última, Sam-Kee sostuvo que China no progresará hacia un estatus de altos ingresos y terminará como el modelo de desarrollo de Japón, que se estancó una vez que Japón puso fin a su estrategia industrial independiente y se inclinó ante el dominio estadounidense.

 Sergio Camara, de la Universidad de México (UAM), planteó un argumento similar en su artículo (¿Está China rompiendo con la dinámica neoliberal?). Camara sostuvo que la economía china, dirigida por el Estado, era capaz de cumplir sus objetivos de “recuperación”, pero que mucho, pensaba, dependía de la construcción de una cooperación con otras economías del Sur Global como los BRICS+. De lo contrario, la economía mundial caería en “un mundo bipolar con un vacío hegemónico que generaría peligros reales para el futuro”. 

 Hubo varios otros documentos que mostraban los avances que estaba haciendo China con su modelo de desarrollo en vehículos eléctricos, y automóviles en general (Fanqi Lin, A case study of China’s NEV industry). China ha tenido tanto éxito en estos importantes sectores que, como señaló un documento (Tomas Costa, FDI in China 2013-23), a pesar de los esfuerzos de los Estados Unidos y otros gobiernos occidentales para persuadir u obligar a la inversión occidental a abandonar China, la IED entrante sigue siendo alta.

 Pero hubo otros documentos que mostraban el riesgo de fracaso debido a las crisis en las que podría entrar el sector capitalista en China. El más evidente fue el colapso del sector inmobiliario y de los promotores privados, que dejaron una enorme carga de deuda sobre las corporaciones y los gobiernos locales (Chiara Pollio, Post shock resistance in China). La adopción del modelo occidental de urbanización y vivienda en los años 1990 para construir viviendas para venderlas a sus propietarios, financiadas con hipotecas y deuda en bonos, resultó ser lo peor, tal como sucedió en Occidente durante la crisis inmobiliaria de 2007-8. Pollio sostuvo que, si bien China evitaría un “momento Minsky”, es decir, un colapso financiero como el que sufrió Occidente en 2008, esto mostraba los peligros de la “financiarización” en la economía china. 

 En este contexto, Zhenzhen Zhang produjo un interesante trabajo empírico que mostraba una alta correlación entre la inversión en sectores productivos y el crecimiento. El aumento de la inversión en sectores financieros e inmobiliarios improductivos en comparación con los sectores productivos había reducido el potencial de crecimiento de China después de 2008. Y es por eso que los líderes del PCCh ahora están enfatizando la inversión productiva de “calidad” a partir de ahora.

 Dado el tema de la IIPPE de este año (es decir, el imperialismo y la economía mundial), esto significó que otros temas importantes para la economía política marxista no tuvieron mucho que ver. Hubo sesiones sobre la teoría del valor y sobre la circulación del capital-dinero (Takashi Satoh). Y hubo varias ponencias presentadas sobre el calentamiento global y la brecha entre la expansión capitalista y la naturaleza (Maria Pempetzoglou y Paraskevi Tsinaslanidou). También hubo una ponencia de João Alcobia sobre la Unión Monetaria Europea que mostraba que la moneda única había ayudado principalmente al núcleo de Europa (Francia, Alemania) a expensas de los estados miembros más débiles del sur. Esto es algo que había señalado hace algunos años en una ponencia.

 Pero en general, el tema de la conferencia, al menos para mí, se centró en si los países del Sur Global podían escapar de las garras del imperialismo y comenzar a "ponerse al día". ¿Se logrará esto apoyándose en la emergente y dispar coalición de gobiernos BRICS+ o dependerá más bien de romper con el capitalismo en cada país y desarrollar un modelo transicional de acumulación que no se base en la ley del valor?

 En la conferencia, claramente muchos esperaban y apoyaban la primera dirección basada en los BRIC+. De hecho, Andrea Ricci hizo una presentación sobre las implicaciones políticas del intercambio desigual (es decir, la explotación imperialista) y la necesidad de encontrar una agenda común entre los países del Sur Global. Mi opinión es que la cooperación del Sur Global sólo funcionará para romper el yugo del imperialismo cuando haya un cambio social y económico dentro de los principales países del Sur Global (y también en el núcleo imperialista del Norte Global)."

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7/8/24

El laberinto de la propaganda: Convertir en extremista al adversario que se quiere atacar... considerar de izquierdas lo que siempre se ha considerado de derechas, y de derechas lo que siempre se ha considerado de izquierdas... Liberación y dependencia equivale a la sustitución de una dependencia por otra. Así, la guerra propagandística nos dice que Europa se ha liberado de la dependencia de Rusia para el suministro de gas natural y petróleo para ocultar el hecho de que Europa se ha vuelto dependiente de EEUU, pagando por estos productos cuatro o cinco veces más de lo que pagaba a Rusia, lo que es la causa del actual declive económico de Europa... Paz y guerra. Los historiadores estadounidenses coinciden ahora en que el país ha estado casi siempre en guerra desde su fundación. Esto no impide que la propaganda convierta a EEUU en el gran heraldo de la paz... Una de las áreas centrales de la guerra de propaganda occidental es equiparar las críticas al sionismo con el antisemitismo. Lo importante es defender a Israel haga lo que haga, sea o no un Estado paria, esté o no cometiendo un genocidio... para la propagada, es imposible comparar el Holocausto con el genocidio de Gaza, porque sólo hay un Holocausto y no puede haber otro... cuando el Holocausto ya no tiene el monopolio de los peores crímenes cometidos por los europeos en los últimos cien años. A partir de ahora habrá dos holocaustos, aunque a uno de ellos se le llame genocidio (Boaventura de Sousa Santos9

 "En periodos de gran polarización social y política, los nombres, conceptos e ideologías son objeto de una gran agitación semántica. La confusión creada es intencionada, y constituye uno de los instrumentos privilegiados de la guerra de propaganda para manipular a la opinión pública. Dilucidar lo que el laberinto de la propaganda pretende ocultar en las rimbombantes revelaciones que hace sin cesar no es tarea fácil. La dificultad es tanto mayor cuanto que las mentiras se mezclan a menudo con medias verdades. Veamos algunos ejemplos.

 El extremismo. Convertir en extremista al adversario que se quiere atacar forma parte de la guerra de propaganda. El extremismo se asocia a menudo con el fundamentalismo, el dogmatismo, etc. El extremista es siempre el otro. Así, el terrorismo se considera extremismo, pero el terrorismo de Estado se considera seguridad nacional. El extremismo se contrapone a la moderación y al centrismo. 

En los países de democracia liberal, hay dos extremismos opuestos, el de extrema izquierda y el de extrema derecha. Entre ambos se encuentran la moderación y el centrismo. Existen, por supuesto, fuerzas convencionalmente conocidas como extrema izquierda y extrema derecha, la primera ahora al borde de la extinción y la segunda en ascenso. Pero en términos de influencia política hoy en día, el mayor extremismo es el centrismo, el centrismo extremo.

El (des)orden económico impuesto por el neoliberalismo global está constituido por una ortodoxia económica tan dogmática y fundamentalista que impide a los Estados periféricos o semiperiféricos tener cualquier margen de autonomía. Cualquier movimiento hacia una mayor justicia social es radicalmente castigado por los bancos centrales o los organismos internacionales. En realidad, se trata de otra manipulación del lenguaje: los bancos centrales son «independientes» para poder depender estrictamente del neoliberalismo mundial. 

La polarización es, pues, entre tres extremismos, en lugar de dos, y aquí radica gran parte de la confusión en las opciones de los ciudadanos. En otras palabras, la moderación ha desaparecido de la escena política mundial en cuanto ha sido entronizada como virtud política por la propaganda del conformismo. 

Izquierda y derecha. La polarización entre izquierda y derecha ha sido el gran marcador de las divisiones ideológicas desde la Revolución Francesa y sigue vigente en Europa y en sus áreas de influencia política y cultural, en América Latina, en la India (en parte) y en las antiguas colonias de la supremacía blanca total: Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda y Australia. En África, su presencia es mucho menor, y está prácticamente ausente en muchas regiones de Asia. En estas regiones, las polarizaciones políticas existen, pero se llaman de otra manera. 

La guerra propagandística adopta en este ámbito dos versiones: o bien no se distingue entre izquierda y derecha, o bien se cambian los significados de los significantes y se considera de izquierdas lo que siempre se ha considerado de derechas, y de derechas lo que siempre se ha considerado de izquierdas. Este es el reino de las medias verdades. De hecho, las diferencias entre izquierda y derecha se han ido reduciendo. Esta es una de las razones por las que la extrema derecha toma ahora banderas que tradicionalmente eran de la izquierda sin que nadie se alarme. El caso extremo son las recientes elecciones en el Reino Unido. El partido laborista ganó las elecciones por abrumadora mayoría. Sin embargo, en contra de lo que cabría esperar, las diferencias entre ambos partidos no son muy grandes, sobre todo en la escena internacional. 

Por ejemplo, ambos son fervientes seguidores del neoliberalismo, ambos son partidarios de continuar la guerra en Ucrania y ambos siguen suministrando armas a Israel. Esto no es más que un caso extremo de algo que está ocurriendo en otros países. En estas condiciones, los electores están condenados a votar en las elecciones (mientras crean en ellos) como voto de protesta. Votar de protesta en protesta, de frustración en frustración. Está por ver cuánto tiempo podrá resistir la democracia siendo sólo un instrumento de protesta. Siempre que hay una diferencia entre la izquierda y la derecha en términos de opciones políticas, hoy se necesita mucho más cuidado analítico que antes. 

Por ejemplo, en Europa, la gran mayoría de la llamada izquierda está a favor de continuar la guerra en Ucrania, apoya el militarismo, no se moviliza por la lucha por la paz, ha dejado de hablar de capitalismo y apuesta por un neoliberalismo con rostro humano (algo imposible de imaginar). Donde las diferencias existen y son importantes son: la inmigración, la lucha ecológica, la defensa de la población LGBTQI+, los derechos reproductivos de las mujeres, las concepciones de la familia. Estos son temas extremadamente importantes y requirieron mucha lucha para conseguirlos. 

 Pero eso no es todo. No invierten en la lucha anticapitalista ni en la lucha anticolonialista, que fueron algunas de las luchas fundacionales de la izquierda. Sin éstas, ninguna de las otras tendrá un éxito sostenible. No hay más que ver lo que está ocurriendo con el derecho al aborto en Estados Unidos. En conclusión, la confusión entre izquierda y derecha es en parte culpa de las organizaciones que reclaman estas denominaciones.

 Liberación y dependencia. Este binarismo ha evolucionado semánticamente desde mediados del siglo XIX. Inicialmente se aplicó al periodo del colonialismo histórico y a la resistencia contra él. Lo contrario de la liberación empezó siendo el colonialismo, pero a medida que las colonias se independizaban políticamente, la aspiración de independencia se reducía a los términos de dependencia a los que estaban sometidas las antiguas colonias. Estos términos (contratos desiguales, monopolios de empresas del país colonizador, dependencia financiera, explotación continuada de los recursos naturales) constituyeron lo que se denominó neocolonialismo (Kwame Nkrumah, 1965) o colonialismo sin adjetivos, para distinguirlo del colonialismo histórico (ocupación territorial por una potencia extranjera). Hoy en día, el binario liberación/dependencia adopta varios significados, pero todos ellos disfrazan la ausencia de liberación y la sustitución de una dependencia por otra. Así, la guerra propagandística nos dice que Europa se ha liberado de la dependencia de Rusia para el suministro de gas natural y petróleo para ocultar el hecho de que Europa se ha vuelto dependiente de EEUU, pagando por estos productos cuatro o cinco veces más de lo que pagaba a Rusia, lo que es la causa del actual declive económico de Europa. 

 La organización BRICS+ tiende a ser un intento de escapar a esta alternancia, pero nada garantiza que la dependencia de China no esté en el horizonte. 

Paz y guerra. Los historiadores estadounidenses coinciden ahora en que el país ha estado casi siempre en guerra desde su fundación. Esto no impide que la propaganda convierta a EEUU en el gran heraldo de la paz, el garante de la paz mundial, cuyas intervenciones bélicas en el mundo han sido siempre para garantizar la paz. La mentira es evidente, pero sólo puede desacreditarse si la guerra propagandística logra identificar a los enemigos de la paz que amenazan al mundo con la guerra total. Estos países son, en primer lugar, Rusia, que, según la guerra de propaganda, invadió Ucrania como primer paso para invadir y conquistar toda Europa. 

El hecho de que Rusia nunca haya invadido Europa y haya sido invadida dos veces, una por Napoleón y otra por Hitler, carece de interés para esta narrativa. Pero, con mucho, el país más amenazador es China, como se consagró en la última cumbre de la OTAN: una amenaza global para la paz. El hecho de que todos los productos que utilizaban los invitados durante la cumbre, desde bolígrafos y pañuelos de papel hasta micrófonos, instalaciones de sonido, platos y cubiertos, estuvieran fabricados en China carece de relevancia. Tampoco importa que ningún país del Sur global se crea esta narrativa y piense que Rusia o China tienen sed de guerra. Saben que es todo lo contrario. 

El Estado profundo estadounidense y el complejo militar-industrial que lo sustenta hoy están sedientos de guerra. Esta manipulación es tan radical que quienes en el Norte global defienden la paz son sospechosos, considerados «terroristas de la paz», si se ignora la contradicción de los términos.

Así, la OTAN es considerada una alianza defensiva, cuando todos sabemos que sólo lo fue durante la Guerra Fría y que, desde la caída del Muro de Berlín, se ha convertido en una alianza ofensiva con un siniestro historial, desde Yugoslavia hasta Libia y Siria, y que ahora se expande por África, Australia y el Mar de China, desmintiendo su propio nombre (Alianza del Atlántico Norte).

La otra inversión paralela es la sustitución del concepto de desarrollo por el de seguridad nacional. Las misiones estadounidenses en África tienen como objetivo predominante la seguridad nacional (curiosamente, si es nacional, ¿por qué los extranjeros exigen que los países «ayudados» garanticen su seguridad?) Por su parte, la expresión «ayuda al desarrollo» casi ha desaparecido del vocabulario internacional. La propia cuestión de la emigración se trata como un problema de seguridad (desde luego para los países a los que se intenta emigrar, no para los países de los que se emigra).

Sionismo y antisemitismo. Una de las áreas centrales de la guerra de propaganda occidental es equiparar las críticas al sionismo con el antisemitismo. Dado que el antisemitismo se considera ahora un delito en algunos países, criticar el sionismo equivale a cometer un delito. A la guerra de propaganda no le importa que los dos términos signifiquen cosas muy diferentes, que muchos judíos sean antisionistas. Lo importante es defender a Israel haga lo que haga, sea o no un Estado paria, esté o no cometiendo el genocidio más salvaje y bárbaro desde el cometido contra los judíos bajo Hitler. 

Y aquí vienen otras manipulaciones propagandísticas. Para ésta, es imposible comparar el Holocausto con el genocidio de Gaza, porque sólo hay un Holocausto y no puede haber otro. La mentira que intenta inculcar la guerra propagandística esconde dos realidades, una antigua y otra trágicamente nueva. La primera es que Israel está al servicio del imperialismo estadounidense en Oriente Próximo, o más bien en Asia Occidental. Es un elemento clave en una eventual guerra con la única potencia que puede hacerles frente en la región, Irán. De hecho, el papel que los neoconservadores estadounidenses querían reservar a Ucrania era el de ser el Israel de Europa, un país capaz de acabar con la pretensión de autonomía relativa que Europa quiso tener después de 1945.

La segunda es que el Holocausto ya no tiene el monopolio de los peores crímenes cometidos por los europeos en los últimos cien años. A partir de ahora habrá dos holocaustos, aunque a uno de ellos se le llame genocidio. Ambos son el resultado del mismo crimen europeo, aunque en el segundo Europa contara con el apoyo entusiasta de Estados Unidos."           

(, Znet, 26/07/24, traducción DEEPL)

18/3/24

Tal día como hoy, hace 48 años, Aldo Moro, presidente de la gobernante Democracia Cristiana, fue secuestrado por las Brigadas Rojas. Fue asesinado 55 días después, cambiando la historia de Italia para siempre y poniendo fin a los intentos del país de desarrollar una política autónoma de Estados Unidos. Ahora sabemos que Estados Unidos, como mínimo, presionó a las autoridades italianas para que permitieran que mataran a Moro, y posiblemente estuvieron involucrados en toda la operación desde el principio. Moro quería llevar al gobierno al Partido Comunista, el segundo partido más grande del país, poniendo fin a la exclusión de los comunistas del gobierno durante décadas (Thomas Fazi)

Thomas Fazi @battleforeurope

Tal día como hoy, hace 48 años, Aldo Moro, presidente del gobernante Partido Democracia Cristiana, fue secuestrado por las Brigadas Rojas. Fue asesinado 55 días después, cambiando la historia de Italia para siempre y poniendo fin a los intentos del país de desarrollar una política autónoma de Estados Unidos. Ahora sabemos que Estados Unidos, como mínimo, presionó a las autoridades italianas para que permitieran que mataran a Moro, y posiblemente estuvieron involucrados en toda la operación desde el principio. Moro quería llevar al gobierno al Partido Comunista, el segundo partido más grande del país, poniendo fin a la exclusión de los comunistas del gobierno durante décadas. Estados Unidos se opuso vehementemente a que el Partido Comunista más grande de Europa occidental se integrara al discurso político dominante de lo que podría decirse que era el país más importante de la OTAN en ese momento. No mucho antes de su secuestro y asesinato, Kissinger le dijo a Moro que iba a "pagar un alto precio por ello".

(On this day, 48 years ago, Aldo Moro, president of the ruling Christian Democracy Party, was kidnapped by the Red Brigades. He was murdered 55 days later, changing Italian history forever and putting an end to the country’s attempts to develop an autonomous policy from the US. We now know the US, at the very least, pressured the Italian authorities to allow Moro to be killed — and were possibly involved in the entire operation right from the start. Moro wanted to bring the Communist Party, the country’s second-largest party, into government, putting an end to the decades-long exclusion of the communists from government. The US vehemently objected to having Western Europe’s largest Communist party integrate into the mainstream political discourse of what was arguably NATO’s most important country at the time. Not long before his kidnapping and murder, Kissinger told Moro he was going to “pay dearly for it”.)

5:42 p. m. · 16 mar. 2024 24,1 mil Reproducciones

14/12/23

David Talbot, en su libro 'La Conspiración', narra la historia de dos hermanos provenientes de la élite que quisieron transformar el mundo, se enfrentaron a las fuerzas que impedían el cambio y acabaron asesinados... se enfrentaron contra el poderoso establishment de seguridad nacional de EE.UU. que estaba decidido a tener un enfrentamiento nuclear con la Unión Soviética... y desafiaron al ala sureña de su propio partido y al racismo arraigado en el sur estadounidense... Robert Kennedy también se enfrentó con la CIA, que a su juicio no era lo suficientemente leal al presidente Kennedy... Cuando Robert Kennedy escuchó la trágica noticia de la muerte de su hermano, inmediatamente sospechó que la peligrosa alianza entre la CIA y la Mafia se había vuelto contra JFK... tuvieron que pagar un precio terrible por ello en forma de profundos resentimientos. "Las élites saben la verdad sobre el asesinato de John F. Kennedy, pero los medios se la callan"

 "David Talbot tenía 16 años y trabajaba como voluntario para la campaña de Robert Kennedy la noche en que éste fue alcanzado por ocho balas de calibre 22. Para Talbot, periodista de éxito (trabajó en The New York Times, colaboró con Rolling Stone y New Yorker, y fue fundador y editor de la revista Salon) aquel momento supuso, como para tantos otros estadounidenses, el fin de la esperanza en el futuro de su país. Con su excelente La conspiración (cuyo título original es Brothers), la obra que la editorial Crítica puso en el mercado con motivo del 50 aniversario del asesinato de John Fitzgerald Kennedy, Talbot trató de recomponer la confianza perdida buscando respuestas desde una nueva perspectiva. El libro repara especialmente en la figura de Robert, su hermano y más fiel seguidor, para construir una memoria sentimental y política de una época que marcó de modo definitivo el resto del siglo XX.

La conspiración es, ante todo, una tragedia griega llena de afectos, intrigas y malvados, cuyo telón de fondo es el de las vidas del ciudadano medio de Occidente. El Confidencial habló extensamente con David Talbot, quien arroja luz en la conversación sobre los años que van desde el inicio de la presidencia de JFK hasta el asesinato de Robert.

E.C. Ha definido La conspiración como un drama épico americano. Y hay mucho de gran tragedia, porque es la historia de dos hermanos provenientes de la élite que quisieron transformar el mundo, se enfrentaron a las fuerzas que impedían el cambio y acabaron asesinados.

D.T. Sí, Brothers da la verdadera medida del valor de los hermanos Kennedy. A los medios de EEUU les gusta centrarse principalmente en el aspecto físico y en el estilo de la familia mucho más que en la parte más valiente de los Kennedy. La verdadera razón por la que hay que recordar a John F. Kennedy y a su hermano Robert, quien fue su principal compañero político, es que sacrificaron sus vidas para hacer que la historia avanzase. Los dos grandes problemas a los que se enfrentaba Estados Unidos cuando John asume la presidencia en 1961 eran la supervivencia humana en la era nuclear y el creciente clamor por la justicia racial. Los Kennedy lograron que se avanzase enormemente en esas dos cuestiones esenciales y, al hacerlo, se enfrentaron contra el poderoso establishment de seguridad nacional de EE.UU. que estaba decidido a tener un enfrentamiento nuclear con la Unión Soviética, a pesar de las enormes pérdidas de vidas humanas que se habrían derivado de ello. Los Kennedy también desafiaron al ala sureña de su propio partido y al racismo arraigado en el sur estadounidense. Hay que tener en cuenta que JFK envió agentes federales y soldados del Ejército de Estados Unidos a la Universidad de Mississippi en una noche infernal de disturbios y violencia, para obligar a la universidad a admitir a su primer estudiante negro y tuvieron que pagar un precio terrible por ello en forma de profundos resentimientos.

La posición de Robert fue peculiar, porque sospechaba que la muerte de su hermano no la había causado un francotirador solitario, pero tampoco podía investigar a fondo para saber qué había ocurrido y menos aún proclamar sus dudas. Tuvo que soportar mucho dolor, y mucho miedo, mientras planificaba los movimientos estratégicos que le podrían llevar al poder de nuevo.

Sí, Robert Kennedy fue sometido a una prueba agónica tras el asesinato de su hermano. RFK fue uno de los investigadores más experimentados de los Estados Unidos, cuya destreza adquirió en la lucha contra la Mafia que llevó a cabo cuando fue un joven asesor del Senado y que prosiguió como Fiscal General, una vez que su hermano alcanzó el poder. Robert Kennedy también se enfrentó con la CIA, que a su juicio no era lo suficientemente leal al presidente Kennedy.

En 1962, Robert estaba profundamente alarmado al descubrir que estas dos fuerzas clandestinas, la CIA y la Mafia, habían planeado un complot para asesinar a Fidel Castro. Cuando Robert Kennedy escuchó la trágica noticia de la muerte de su hermano el 22 de noviembre de 1963, inmediatamente sospechó que esta peligrosa alianza entre la CIA y la Mafia se había vuelto contra JFK. Pero el nuevo presidente en la Casa Blanca, Lyndon Johnson, odiaba al joven Kennedy, y la Comisión Warren, designada por el presidente Johnson para investigar el asesinato de JFK, fue dirigida por enemigos de los Kennedy. Así que Robert sabía que iba a tener que esperar a regresar al poder para investigar a fondo la muerte de su hermano. Esa es una de las razones por las que RFK decidió postularse a la presidencia en 1968.

Robert tenía la sospecha de que después de su hermano vendría él, que su persona constituía un problema pendiente. Usted asegura que un aspecto importante de la operación contra JFK era lograr inmovilizar a Robert.

El complot contra JFK fue orquestado por expertos y tenía todas las características de una operación de inteligencia sofisticada. Tan pronto como Robert se enteró de la muerte de su hermano, supo que se estaba enfrentado a un enemigo poderoso. Y sabía que no podía confiar en las agencias de seguridad que habían traicionado a su hermano, la CIA , el FBI o el Servicio Secreto. Así, en la tarde del 22 de noviembre 1963, la casa de RFK en McLean, Virginia, fue rodeada por US Marshals partidarios de Kennedy, figuras pertenecientes a un departamento menor del gobierno federal. Los US Marshals estaban dirigidos entonces por un duro neoyorquino de origen irlandés en quien la familia Kennedy confiaba. Este es un momento sumamente dramático en la historia de EEUU, con el gobierno violentamente fracturado y con el Fiscal General y el hermano del presidente rodeado de protección porque le podían matar y no sabía quién, si la CIA o los sicarios de la Mafia.

¿Qué le parecen las versiones que insisten en que fue Lee Harvey Oswald el autor del asesinato, instigado por Castro? ¿Por qué surgen ahora tantos anti-Kennedy?

Los rumores y las acusaciones que vinculan a Harvey Oswald con Fidel Castro comenzaron inmediatamente después del asesinato de JFK, y esta campaña de desinformación está vinculada a fuentes de la CIA. De hecho, el último libro encargado de vender esta mentira, Secretos de Castro, de Brian Latell, fue escrito por un exoficial de la CIA. No hay nada de cierto en esta acusación, una conclusión a la que incluso llegó la Comisión Warren, y que fue ratificada por investigaciones posteriores. Castro sabía que atentar contra el Presidente de Estados Unidos equivalía a suicidarse y ciertamente el líder cubano no era un estúpido. Pero además, a pesar de las hostilidades que el presidente Eisenhower y la CIA habían iniciado contra el régimen de Castro, en los últimos meses de su presidencia, JFK había abierto canales diplomáticos secretos con La Habana con vistas a diseñar una solución pacífica. Castro, de hecho, se quedó muy abatido al enterarse de la muerte de Kennedy, ya que se dio cuenta al instante de que eso "iba a cambiarlo todo”.

Llama la atención la convicción absoluta de Robert en que no habían sido los comunistas. De hecho, mandó un emisario a Moscú para comunicarles que sabía que ellos no habían sido, ¿no?

Robert se dio cuenta inmediatamente de ese trabajo de desinformación que intentaba hacer de Oswald un agente comunista. Y se lo comunicó a Moscú a través de un amigo de confianza, muy cercano a la familia, llamado Bill Walton. En los días posteriores al asesinato de JFK, cuando estos rumores sobre Oswald se propagaban masivamente a través de los medios de EEUU, Robert y Jacqueline Kennedy, la viuda de JFK, pidieron a Walton que llevase un mensaje a los funcionarios soviéticos trasladándoles que ellos no culpaban a Moscú del asesinato y que sospechaban que el presidente había sido víctima de una conspiración en el más alto nivel de EEUU. Se trata de un mensaje muy peculiar para enviarlo a Moscú durante la Guerra Fría, y revela de modo inequívoco la escasa confianza que Robert Kennedy tenía en su propio gobierno.

¿Menospreciaron los Kennedy las fuerzas a las que se enfrentaban? Porque parece evidente que cuando tu enemigo es J. Edgar Hoover, va a haber problemas seguro. O cuando lo es alguien como Curtis LeMay, un militar que, según cuenta, fue capaz de decirle a la esposa de un senador que la guerra con la Unión Soviética era inevitable, que la mayoría de las ciudades estadounidenses acabarían destruidas y que lo mejor que podía hacer era huir a una zona despoblada.

Es cierto que los Kennedy, a causa de su riqueza, sus privilegios y su ambición, tenían demasiada fe en su capacidad de transformar la estructura de poder de Washington. Ellos no valoraron plenamente el poder de hombres como el jefe de la Fuerza Aérea Curtis LeMay (a quien JFK consideraba un belicista fuera de control), el director del FBI J. Edgar Hoover, y el legendario director de la CIA Allen Dulles. Cuando JFK despidió a Dulles, después de la desastrosa invasión de Bahía Cochinos en 1961, se ganó un enemigo peligroso. Dulles estaba en el centro de lo que el profesor Peter Dale Scott ha llamado "política profunda" (Deep politics) esa red oculta de intereses poderosos que manipulan las acciones oficiales desde bastidores. Cuando fue expulsado de la CIA, Dulles siguió trabajando como si estuviera todavía en el poder, convirtiendo su casa en el barrio de Georgetown de Washington en el centro de un gobierno en el exilio contra Kennedy. Entre los muchos agentes de la CIA que fueron a visitar a Dulles o que se comunicaron con él estaban James Angleton, Richard Helms, Howard Hunt y William Harvey, todos ellos conectados, según los investigadores, con el asesinato del presidente Kennedy y su posterior encubrimiento.

¿Esa lucha entre el poder político y los poderes que, sintetizados en lo que se llamó el “complejo militar-industrial”, pretendían dirigir de facto los países, sigue existiendo? ¿Es tan complicado llevar adelante las decisiones de los políticos, como entonces?

Todos los presidentes desde Kennedy han sabido lo peligroso que resultaría hacer frente a los pilares del poder de EEUU, como Wall Street, la industria de la energía y el complejo de seguridad nacional

El "complejo militar-industrial", acerca del cual el presidente Eisenhower advirtió a Estados Unidos cuando dejó la Casa Blanca en 1961, ha crecido hasta dominar toda la economía de EEUU. Nuestro país ha sido una sociedad militarizada desde la Segunda Guerra Mundial, con la Guerra Fría y ahora la Guerra contra el Terror como los motores que impulsan las empresas estadounidenses. JFK fue el último presidente en desafiar a esta enorme fuerza y pagó con su vida. Todos los presidentes desde Kennedy han sabido lo peligroso que resultaría hacer frente a los pilares del poder de EEUU, como Wall Street, la industria de la energía y el complejo de seguridad nacional. La administración Bush-Cheney era una criatura que pertenecía por completo a este complejo, que se nutre de la guerra y la expoliación planetaria. El presidente Obama llegó al poder ofreciendo una visión más optimista de América y de su lugar en el mundo, pero ha presidido el periodo de mayor crecimiento del estado de vigilancia masiva.

Los asesinatos de los hermanos Kennedy fueron algo traumático. Generaron mucha desconfianza, especialmente entre las élites, por lo que tenía de aviso para navegantes.

El asesinato descarado del presidente Kennedy, a plena luz del día en las calles de una ciudad de Estados Unidos, envió un mensaje escalofriante a la élite de EEUU. Los líderes políticos como Lyndon Johnson y Richard Nixon inmediatamente se dieron cuenta de que JFK fue víctima de una poderosa conspiración y hablaban entre ellos en voz baja entre ellos acerca de las consecuencias de este crimen, mientras aseguraban al público que Oswald había actuado solo y que el caso estaba cerrado. Los medios de EEUU, incluyendo amigos cercanos de JFK como el editor del Washington Post Ben Bradlee, también estaban preocupados en privado acerca de la existencia de una conspiración, pero no hacían nada para investigar el crimen y promovían el mito del francotirador solitario. Ningún miembro de las élites políticas o de los medios de comunicación de EEUU estaba dispuesto a arriesgar su carrera (o su vida) abriendo la puerta de este oscuro túnel. A excepción de Robert Kennedy, que corrió la misma suerte que su hermano.

También fue traumático para el ciudadano, que vio cómo la máxima autoridad de su país podía morir asesinada sin mayor problema. En este sentido, ¿en qué cambiaron los asesinatos de los hermanos Kennedy los EEUU?

El asesinato de JFK traumatizó a toda una generación de estadounidenses. Desde Dallas, las encuestas han mostrado que la mayoría de la población de EEUU ha tendido a rechazar la versión oficial de los hechos. Esto no sólo condujo a una constante erosión de la confianza pública en la autoridad del gobierno y de los medios sino que también dio lugar a un creciente malestar cívico que percibe que la democracia de EEUU es una farsa y que el poder real está en manos de una élite despiadada dispuesta a hacer cualquier cosa para mantener su estatus privilegiado.

El asesinato de los hermanos Kennedy, y de otros líderes visionarios como Martin Luther King Jr., nos privó a los americanos de una confianza esencial en nuestro futuro. Sus muertes llevaron a la guerra de Vietnam y a conflictos cívicos y, a largo plazo, a una polarización cada vez mayor entre los súper ricos y los súper poderosos y el resto de nosotros. También dio lugar a un estado de guerra permanente y a la vigilancia a lo Gran Hermano. Desde Vietnam, EEUU ha estado en un constante estado de guerra virtual.

Es curioso, porque todo el mundo sabe que la tesis de que fue Lee Harvey tiene demasiadas lagunas. La gente de la calle lo sabe, y la élite lo sabe, pero los medios suelen ser muy escépticos respecto de otra explicación que no sea la de que Lee Harvey Oswald fue el autor de todos los disparos. ¿Por qué?

Es correcto decir que la “calle” de Estados Unidos no se cree el mito de Oswald, lo cual dice mucho del estadounidense medio, que ha sido objeto de enormes lavados de cerebro sobre el asesinato y el verdadero legado de JFK. Este lavado de cerebro a través de los medios ha alcanzado un nivel enorme de ignorancia en el 50 aniversario de la muerte de JFK. A pesar de que altos funcionarios como el secretario de Estado John Kerry se atrevieron a expresar sus dudas sobre el mito Oswald, los principales medios de comunicación no han permitido ningún debate serio sobre la posibilidad de la conspiración de Dallas. Este “apagón” de las opiniones discrepantes es muy similar al control absoluto de la conciencia pública que se ve en las sociedades totalitarias.

Los medios corporativos en los Estados Unidos trabajan bajo muchos tabúes oficiales. Esto se hace evidente cada vez que una crisis como el caso de Edward Snowden tiene que aparecer en los medios. En estas circunstancias, cuando la viabilidad del estado de seguridad nacional de EEUU está en juego, incluso los periódicos liberales como el New York Times se apresuran a reforzar la confianza del público en los mitos oficiales. El New York Times abrazó rápidamente el Informe Warren en 1964 ¡antes de que el informe se hubiera finalizado!

Cuando la historia finalmente promulgue su sentencia acerca del monumental crimen contra la democracia que tuvo lugar en Dallas, los miembros del cuarto poder serán seguro condenados por su vergonzosa actuación.

Está trabajando en un documental acerca de La conspiración y dirige ahora una nueva empresa tras abandonar el periodismo diario. ¿Cree que una revista como Salon, que usted dirigió, es hoy más importante que nunca o, por el contrario, cree que ya no tiene sentido? ¿Cree que el periodismo ya no puede dar cobijo a buenas historias, que sólo se pueden contar a través de libros y documentales televisivos o cinematográficos?

Actualmente estoy trabajando en un documental basado en La conspiración, así como un nuevo libro sobre el difunto director de la CIA Allen Dulles y el surgimiento del estado de seguridad nacional de EEUU. Este nuevo libro, El tablero de ajedrez del diablo, será publicado por Harper Collins en 2015 y arrojará más luz sobre el complot dirigido por la CIA para matar a JFK.

He dejado el periodismo diario (por ahora) para concentrarme en libros y documentales a través de mi empresa, Talbot Players, porque creo que es mucho más factible llegar a través de estos formatos a contar verdades más profundas sobre el poder y la lucha social.

Sin embargo, me parece muy interesante la nueva iniciativa de periodismo en internet que ha llevado a cabo mi antiguo colega de Salon Glenn Greenwald. Yo apoyo firmemente los esfuerzos valientes de Greenwald para exponer los crímenes y escándalos del coloso de seguridad nacional. Dado que la CIA sigue desafiando la ley de EEUU mediante la ocultación de más de 1.100 documentos relacionados con el asesinato de JFK, es posible que necesitemos un periodista valiente como Greenwald y un denunciante como Snowden para asegurar la publicación de esta información vital. La historia pertenece al pueblo estadounidense."                 (Esteban Hernández , El Confidencial, 22/11/23) 

27/10/23

El colonialismo israelí, variante del colonialismo occidental... Líderes, políticos, expertos y figuras de los medios de comunicación de todo el espectro político, incluyendo la derecha, los conservadores, los liberales, el centro y buena parte de la izquierda, han prestado su apoyo al régimen israelí de colonos-colonialistas y de apartheid... El mundo occidental está lidiando con un importante «colapso mental» a raíz de la actual redistribución mundial del poder, que se está alejando de la esfera euroamericana... Esta respuesta es bastante comprensible porque renunciar a privilegios coloniales seculares y a la licencia para dominar naciones no europeas y el mundo es un reto innegable... El Occidente oficial y los medios de comunicación no sólo ignoran el sufrimiento palestino y fingen que el conflicto empezó la semana pasada, sino que desestiman su derecho a narrar y contar su propia historia... Persisten en presentar a los palestinos como los máximos culpables, violadores y terroristas, a pesar de las abundantes pruebas de lo contrario... El colapso mental del establishment occidental ha llegado a un punto en el que incluso exhibir la bandera palestina o llevar el keffiyeh palestino se considera un acto de violencia. Al igual que otras poblaciones colonizadas y esclavizadas a lo largo de la historia, los palestinos luchan por un futuro libre de la opresión colonial

 "Guerra entre Israel y Palestina: Gaza ha provocado un colapso en la mentalidad colonial de Occidente

Hoy en día es evidente en Occidente que la afiliación política de cada uno apenas marca diferencias cuando se trata de Palestina y de la lucha palestina. Líderes, políticos, expertos y figuras de los medios de comunicación de todo el espectro político, incluyendo la derecha, los conservadores, los liberales, el centro y buena parte de la izquierda, han prestado su apoyo al régimen israelí de colonos-colonialistas y de apartheid.
Para comprender realmente este hundimiento moral, es esencial situar esta respuesta colectiva occidental en un contexto más amplio.
El mundo occidental está lidiando con un importante «colapso mental» a raíz de la actual redistribución mundial del poder, que se está alejando de la esfera euroamericana. Esta respuesta es bastante comprensible porque renunciar a privilegios coloniales seculares y a la licencia para dominar naciones no europeas y el mundo es un reto innegable.
En la actualidad, la clase dirigente occidental y sus principales medios de comunicación han vuelto a los fundamentos eurocoloniales y racistas que apuntalaron la licencia para invadir, colonizar y cometer genocidio en las Américas y en otros lugares del mundo desde 1492.
Emplean una inquietante variedad de lenguaje racista y deshumanizador para vilipendiar a los palestinos y deslegitimar su lucha, etiquetándolos de «bestias», «animales», «bárbaros», «terroristas», «malvados», «salvajes», que están cometiendo un «segundo holocausto» y «otro 11-S», etc.
Este discurso refleja fielmente los mismos temas y patrones que los célebres filósofos, pensadores, figuras fundadoras y héroes liberales y de la Ilustración de Europa utilizaron para justificar la subyugación y colonización de naciones no europeas en todo el mundo durante los últimos cinco siglos.
No es de extrañar que la postura oficial occidental haya abrazado sin reservas la narrativa colonial de los colonos israelíes, que es esencialmente una imitación del discurso euro-moderno/colonial original.

El estándar colonial occidental

Muchos condenan con razón la hipocresía y la parcialidad expresadas en los principales medios de comunicación y discursos políticos occidentales.
Resulta sorprendente que los mismos medios y líderes occidentales que acusan sin reparos a Rusia de cometer crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad se hayan abstenido sistemáticamente de hacer lo mismo cuando se trata de Israel.
Han ignorado los crímenes de Israel contra Palestina desde 1948, incluidos los continuos crímenes de apartheid y limpieza étnica de palestinos, que han convertido en refugiados o desplazados internos a cerca del 80 por ciento de la población palestina.
Década tras década de castigos colectivos israelíes a los palestinos, como el bombardeo de sus infraestructuras civiles, viviendas, hospitales, lugares de culto, escuelas y universidades, así como el secuestro y la quema de sus niños hasta la muerte, el corte del suministro de electricidad y agua y muchos otros crímenes apenas han provocado la preocupación e indignación de Occidente.
Y lo que es aún más inquietante, los mismos políticos y figuras mediáticas que respaldaron la orden de detención de la Corte Penal Internacional (CPI) contra el presidente ruso han obstruido activamente la investigación de la CPI sobre los crímenes de Israel para negar a las víctimas palestinas un mínimo de justicia.
Paradójicamente, aunque esto parezca hipocresía y doble rasero, el Occidente oficial y su discurso y acciones mediáticas siguen siendo totalmente coherentes con las normas euro-modernas/coloniales, que ya determinaron que sólo los europeos son considerados plenamente humanos y, por tanto, tienen derecho a la libertad y al dominio sobre los demás.

Deshumanización

 La actual deshumanización de los palestinos, así como de otros pueblos subyugados y racializados de todo el mundo, representa una continuación de las normas y estándares coloniales europeos profundamente arraigados.

Acusar de hipocresía a los gobiernos y medios de comunicación occidentales lleva implícita una esperanza de redención. Aunque esta esperanza es ciertamente genuina, es, por desgracia, una esperanza inalcanzable.

Como observó sagazmente el pensador anticolonialista y revolucionario afrocaribeño Frantz Fanon, las víctimas del colonialismo nunca conseguirán persuadir a sus colonizadores europeos de su sufrimiento y de su profundo deseo de libertad porque, en la mentalidad eurocolonial, sólo los identificados como europeos son vistos como capaces de experimentar el verdadero sufrimiento y el anhelo de libertad.
Incluso después de un siglo de lucha inquebrantable por la libertad, el mundo occidental permanece impasible ante el sufrimiento de los palestinos por el colonialismo sionista de colonos, apoyado por los europeos. En su lugar, los dirigentes y los medios de comunicación occidentales les piden que se condenen a sí mismos y a su búsqueda de la liberación.
El Occidente oficial y los medios de comunicación no sólo ignoran el sufrimiento palestino y fingen que el conflicto empezó la semana pasada, sino que, como observó acertadamente Edward Said hace casi cuatro décadas, desestiman su derecho a narrar y contar su propia historia.
Persisten en presentar a los palestinos como los máximos culpables, violadores y terroristas, a pesar de las abundantes pruebas de lo contrario. Su sufrimiento bajo un régimen de apartheid ha sido retransmitido en directo por televisión y en las redes sociales, y documentado por numerosas investigaciones y resoluciones de la ONU, informes, comités, estadísticas, infografías, así como por la investigación académica, basada en pruebas y de archivo realizada por estimados historiadores.

Castigo colectivo

El discurso oficial occidental está diseñado para manipular a la opinión pública a favor del castigo colectivo y el asesinato de los palestinos, no sólo por parte de sus inmediatos colonizadores israelíes, sino también por parte de las potencias coloniales estadounidenses, británicas, alemanas y otras que enviaron rápidamente sus portaaviones y armamento para disciplinar y castigar a las víctimas en Gaza.
Hoy en día, somos testigos del despliegue de los mismos tropos racistas del discurso colonial europeo para deshumanizar a los palestinos y negarles el derecho a luchar por la descolonización.
Su supuesto crimen no reside en sus acciones, sino en su firme determinación de existir en su tierra, resistir y buscar la libertad.

 El crimen de los palestinos es que siguen reapareciendo, negándose a morir en silencio y finalmente rompiendo la valla de la asediada Gaza.
Independientemente de que esta lucha adopte una forma violenta o no violenta, ambas legítimas en virtud del derecho internacional, inevitablemente se califica de violenta, ya que desafía el marco de justicia establecido por los colonos euroisraelíes y sus fundamentos esencialmente violentos, injustos e inmorales.
Desde esta perspectiva colonial, la mera existencia de los palestinos se considera un acto de violencia y una transgresión. El Occidente oficial ya se ha embarcado en la criminalización y prohibición de acciones pacíficas como protestas y boicots contra el apartheid israelí, la agresión colonial de los colonos, la limpieza étnica, el castigo colectivo, los asaltos a lugares sagrados musulmanes y cristianos, la transformación de Gaza en un campo de concentración al aire libre para más de dos millones de personas (de las cuales 1,7 millones son refugiados), el control de su ingesta calórica, por mencionar sólo algunos ejemplos.

 El colapso mental del establishment occidental ha llegado a un punto en el que incluso exhibir la bandera palestina o llevar el keffiyeh palestino se considera un acto de violencia.
Al igual que otras poblaciones colonizadas y esclavizadas a lo largo de la historia, los palestinos luchan por un futuro libre de la opresión colonial. Como señaló hace más de siglo y medio el famoso abolicionista y antiguo esclavo negro de los colonos y amos europeos en Estados Unidos, Frederick Douglass, el progreso nunca se consigue sin lucha, ya que «el poder no concede nada sin una exigencia». Nunca lo hizo y nunca lo hará».
El pueblo palestino, como otras naciones colonizadas antes que él, persistirá en su lucha por la libertad, incluso cuando el peso de la opresión apenas le permita respirar."

( Emile Badarin , El Viejo topo, 24/10/23)

11/9/23

La narrativa del "milagro económico de Pinochet" es profundamente engañosa... Chile fue sometido a dos rondas de terapia de choque de los "Chicago Boys"... la primera ronda (1975-1982) terminó en una crisis económica devastadora en la que la renta per cápita cayó por debajo de la de 1960. La crisis se resolvió con un rescate masivo del sistema bancario por parte del gobierno... los rescates financieros forman parte del mecanismo por el que el neoliberalismo concentra la riqueza. Más que eso, también ilustra cómo el Neoliberalismo requiere persistentemente que el gobierno lo rescate de sí mismo... A la crisis económica de 1982 le siguió una segunda ronda de la política de los Chicago Boys, la década de 1980 puede considerarse como un periodo de larga recuperación desde las profundidades de una depresión económica. En este sentido, se pueden establecer paralelismos con Argentina en la década de 2000... en los 90 hubo un beneficio macroeconómico de las políticas de los Chicago Boys que transformaron a Chile en el hijo predilecto del neoliberalismo. Esa ganancia provino de hacer de Chile un paraíso para el capital internacional... la ganancia macroeconómica se produjo a costa de una supresión de la participación de los salarios y una alta participación del capital, de modo que Chile tuvo la mayor desigualdad de ingresos de la OCDE a finales de la década de 2000

 "El 11 de septiembre de 2023 se cumplen cincuenta años del golpe militar del general Pinochet contra el presidente chileno Salvador Allende. Aunque en la actualidad se reconoce ampliamente que Pinochet autorizó abusos a gran escala de los derechos humanos, existe una narrativa paralela según la cual también desencadenó un milagro económico al adoptar la visión de los "Chicago Boys" de Milton Friedman de una economía de mercado.

La narrativa del "milagro económico de Pinochet" es profundamente engañosa. Peor aún, es una amenaza política por dos razones. En primer lugar, corre el riesgo de promover tácitamente la idea de que la dictadura puede ser legítima en la medida en que ofrezca un camino hacia la prosperidad. En segundo lugar, el régimen de Pinochet abrazó el neoliberalismo, que promueve tendencias antidemocráticas al fracturar la sociedad. La afirmación de un milagro económico de Pinochet presta apoyo al neoliberalismo, fomentando así la aceptación del neoliberalismo a pesar de sus tendencias antidemocráticas.

Por estas razones, el debate sobre la política económica de Pinochet sigue siendo de vital importancia. El quincuagésimo aniversario del golpe de Pinochet es una oportunidad para cuestionar el pernicioso mito del milagro, que forma parte cada vez más de la sabiduría convencional.

Desmontando el mito del milagro económico de Pinochet

 Abordar el mito de Pinochet es difícil. En primer lugar, los defensores del neoliberalismo tratan de convertir el debate en uno sobre las políticas socialistas del Presidente Salvador Allende, cambiando así de tema. En segundo lugar, las economías son complejas, por lo que una verdadera medida del efecto Pinochet requiere restar las ganancias de otras fuentes.

Para empezar, cabe señalar que el programa económico del Presidente Allende fue objeto de un extraordinario sabotaje económico auspiciado por las élites chilenas y Estados Unidos. La huelga de camioneros chilenos de 1972 contó con la ayuda de la CIA, paralizó la economía e hizo que la inflación se disparara. Las empresas multinacionales estadounidenses iniciaron una huelga de inversiones (con la aprobación del gobierno de EEUU), y también se paralizó la compra de cobre chileno, lo que aplastó los ingresos en divisas de Chile. El gobierno de Allende se vio acosado por el desorden interno y su programa podría haber fracasado de todos modos. Sin embargo, es dudoso que cualquier economía en desarrollo pudiera tener éxito ante un ataque económico tan concertado.

 Dicho esto, el argumento del mito se refiere a las políticas de Pinochet, y no a las de Allende. El argumento comienza reconociendo que Chile fue sometido a dos rondas de terapia de choque de los "Chicago Boys", y la primera ronda ha sido totalmente excluida de la narrativa del milagro de Pinochet. Esa primera ronda (1975-1982) terminó en una crisis económica devastadora en la que la renta per cápita cayó por debajo de la de 1960. La crisis se resolvió con un rescate masivo del sistema bancario por parte del gobierno. Se trata de un ejemplo clásico de lo que se ha convertido en una característica habitual del neoliberalismo: los rescates financieros forman parte del mecanismo por el que el neoliberalismo concentra la riqueza. Más que eso, también ilustra cómo el Neoliberalismo requiere persistentemente que el gobierno lo rescate de sí mismo.

 A la crisis económica de 1982 le siguió una segunda ronda de la política de los Chicago Boys, asociada a un mayor éxito macroeconómico. El rescate restableció la estabilidad financiera, y la década de 1980 puede considerarse como un periodo de larga recuperación desde las profundidades de una depresión económica. En este sentido, se pueden establecer paralelismos con Argentina en la década de 2000.

 En la década de 1990, entraron en juego otros factores. Chile es uno de los principales exportadores de cobre del mundo, y los últimos veinticinco años han sido un periodo de auge para el cobre. Además, Chile es un importante exportador de litio, que se ha convertido en otra materia prima en auge durante la última década. La consecuencia es que gran parte del éxito macroeconómico de Chile se debe a su dotación única de recursos, acorde con los tiempos, y no al giro de Pinochet hacia el neoliberalismo.

Dicho esto, hubo un beneficio macroeconómico de las políticas de los Chicago Boys que transformaron a Chile en el hijo predilecto del neoliberalismo. Esa ganancia provino de hacer de Chile un paraíso para el capital internacional y luego insertar al Chile neoliberalizado en la emergente economía neoliberal globalizada en la década de 1990. Sin embargo, la ganancia macroeconómica se produjo a costa de una supresión de la participación de los salarios y una alta participación del capital, de modo que Chile tuvo la mayor desigualdad de ingresos de la OCDE a finales de la década de 2000.

Desde 2010, se ha producido una cierta reducción de la desigualdad. Sin embargo, se puede argumentar razonablemente que la mejora se debe a la base de recursos naturales de Chile y no a que el modelo económico sea bueno. Eso explica la aparente paradoja por la que los chilenos de a pie han protestado enérgicamente contra el modelo a pesar de su éxito macroeconómico superficial.

 Un último punto es que Pinochet también mantuvo muchas innovaciones estatales del pasado. Así, la minería del cobre siguió siendo de propiedad pública y Chile sigue teniendo un sistema nacional de salud. Esto refuerza aún más el argumento de que no hubo un "milagro económico de Pinochet". Por el contrario, el efecto de Pinochet fue llevar a Chile en una dirección opresiva e inigualitaria. En resumen, el mito del milagro económico no sólo da un apoyo indirecto al autoritarismo, sino que también hace afirmaciones manifiestamente falsas sobre los beneficios económicos del neoliberalismo.

Conclusión: un doble movimiento peligroso

En los últimos treinta años se ha producido un doble movimiento que reconoce los abusos de Pinochet en materia de derechos humanos, pero luego los excusa sutilmente alegando que desencadenó un milagro económico. La afirmación de un milagro económico de Pinochet es falsa, y también es políticamente peligrosa por el apoyo tácito que da a la dictadura y al neoliberalismo.

Los mitos son siempre difíciles de desmentir. El mito del milagro económico de Pinochet es especialmente difícil, ya que lo promueven tanto los economistas neoliberales "duros", políticamente conservadores, como sus colegas liberales "blandos", más compasivos.

 Es fundamental que conozcamos bien el historial económico de Chile, ya que el debate tiene implicaciones que van mucho más allá de la economía. La realidad es que el general Pinochet es un ejemplo perdurable de los males de la dictadura. El golpe de Estado contra Allende ofrece una ventana a las realidades del comportamiento de la política exterior estadounidense. El éxito macroeconómico de Chile se debe en gran medida a su dotación de recursos naturales y al legado de las intervenciones estatales del pasado. La economía chilena es un ejemplo de las contradicciones económicas del neoliberalismo, en el que los "mejores" obtienen malos resultados y su único mérito es que los demás obtienen peores resultados. Por último, el mito del milagro económico de Pinochet presta un cruel apoyo a las tendencias antidemocráticas."                   

(Thomas Palley es un economista estadounidense que ha sido economista jefe de la Comisión de Examen Económico y de Seguridad Estados Unidos-China. Brave New Europe, 11/09/23; traducción DEEPL)

7/9/23

Antecedentes: la CÍA revive el nazismo ucraniano... La creencia generalizada es que Estados Unidos combatió a los nazis y que los juzgó, en Nuremberg y en Tokio. Pero eso es falso... Roosevelt era un ferviente liberal, pero se empeñó en reclutar nazis y en ponerlos al servicio de su gobierno. Como Roosevelt murió antes del final de la guerra, los criminales con los que él se había rodeado lograron hacerse de las más altas funciones y utilizaron ciertas administraciones para perseguir sus propios objetivos. Así sucedió con la CIA

 "(...) La creencia generalizada es que Estados Unidos combatió a los nazis y que los juzgó, en Nuremberg y en Tokio. Pero eso es falso. El presidente Roosevelt era un ferviente liberal, pero se empeñó en reclutar nazis y en ponerlos al servicio de su gobierno. Como Roosevelt murió antes del final de la guerra, los criminales con los que él se había rodeado lograron hacerse de las más altas funciones y utilizaron ciertas administraciones para perseguir sus propios objetivos. Así sucedió con la CIA.

Más tarde, cuando se creó en el Congreso estadounidense la Comisión Church, que reveló los crímenes que la CIA había cometido durante los años 1950-1960, el trabajo de esa comisión no sirvió de mucho. Todo aquel mundo opaco volvió a la clandestinidad… pero prosiguió sus actividades.

Los “nacionalistas integristas” ucranianos de Dimitro Dontsov y sus principales agentes ejecutores, Stepan Bandera y Yaroslav Stetsko, siguieron ese camino. La CIA tomó bajo su ala protectora a Dimitro Dontsov, quien ya había sido agente secreto del káiser Guillermo II y del fuhrer Adolf Hitler. 

Así que, después de haber sido uno de los peores autores de crímenes de masas del III Reich, el ucraniano Dontsov vivió tranquilamente en Canadá y murió en New Jersey, en 1973, precisamente en South River, aunque no es eso lo que dicen en Wikipedia. Durante la Segunda Guerra Mundial, Dimitro Dontsov abandonó Ucrania y se convirtió en administrador del Instituto Reinhard Heydrich, en Praga. El ucraniano Dontsov estuvo entre los individuos que concibieron la Solución Final para los judíos y los gitanos [4].

Stepan Bandera y Yaroslav Stetsko, los ejecutores de las ideas de Dimitro Dontsov, fueron reclutados por la CIA en Múnich. Allí garantizaron las transmisiones de Radio Free Europe en ucraniano y organizaron, también desde Múnich, operaciones de sabotaje dentro de la Unión Soviética.

Stepan Bandera había perpetrado numerosas masacres y proclamado la independencia de Ucrania, junto a los nazis. En plena guerra, Bandera desapareció de Ucrania y posteriormente dijo que había sido internado en un campo de exterminio, pero eso parece poco probable ya que reapareció en 1944 y el III Reich le confió la tarea de gobernar Ucrania y de luchar contra los soviéticos. 

Es muy posible que Bandera haya vivido en realidad en la sede de la administración de los campos de concentración y trabajado en el proyecto nazi de exterminio de las “razas” que, según los nazis, “corrompían” la sangre aria. Durante la guerra fría, Stepan Bandera se paseó por todo el “mundo libre” y viajó a Canadá para proponer a Dimitro Dontsov convertirse en jefe de su organización [5].

Los años han pasado y aquellos autores de crímenes masivos murieron sin llegar a tener que responder por sus actos. Las organizaciones que ellos crearon –ABN y la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN)– tendrían que haber dejado de existir. Pero no fue así. La OUN volvió a salir a la luz con la guerra en Ucrania, al igual que el ABN, que ahora tiene un sitio web, donde cualquiera puede leer los folletos de propaganda de postguerra que afirman descaradamente que esa organización no existía antes de la derrota del Reich.

El ABN se prolonga ahora en el Free Nations PostRussia Forum (Foro de Naciones Libres de la PostRusia), que se celebrará los días 26,27 y 28 de septiembre en Londres, en París y posiblemente en Estrasburgo.

El objetivo sigue siendo el mismo: desintegrar la Federación Rusa dividiéndola en 41 Estados separados entre sí. Ese “foro”, que pretende hablar en nombre de los pueblos de la Federación Rusa, no se limita a arremeter contra Moscú, también lo hace contra China, Corea del Norte e Irán. 

En sus documentos también se mencionan como dictaduras a Venezuela, Bielorrusia y Siria. Pero el ABN participó activamente en la creación y en las actividades de la organización en cuyo seno se reunían la mayoría de los dictadores del planeta, la Liga Anticomunista Mundial [6], hoy elegantemente rebautizada como Liga Mundial por la Libertad y la Democracia.

El mencionado Foro de Naciones Libres de la PostRusia fue creado por la CIA luego de la intervención militar rusa en Ucrania y ya se ha reunido 7 veces en año y medio, en Polonia, Chequia, Estados Unidos y Suecia así como en las sedes del Parlamento Europeo y del parlamento de Japón. 

La CIA ha creado a la vez “gobiernos” en el exilio para Bielorrusia y Tatarstán… como hizo antes para Irak y Siria. Ningún Estado ha reconocido tales “gobiernos”, pero la Unión Europea los ha recibido con bombo y platillo.

El Foro de Naciones Libres de la PostRusia pretende dividir la Federación Rusa en 41 Estados separados entre sí.

El dispositivo actual no está concebido para alcanzar el objetivo que proclama. Estados Unidos no tiene en realidad la menor intención de desmembrar la Federación Rusa –no hay que olvidar que se trata de una potencia nuclear. 

La mayoría de los dirigentes estadounidenses están conscientes de que la desintegración de Rusia desestabilizaría por completo las relaciones internacionales y podría desembocar en una guerra nuclear. Lo que realmente quiere Washington es movilizar, al servicio de Estados Unidos, a quienes esperan lograr la improbable desintegración de Rusia.

Algunas personalidades políticas se prestan a participar en ese juego. Una de ellas es la ex ministro de Exteriores de Polonia, Anna Fotyga. Fue esta señora quien presentó al Parlamento Europeo, en 2016, una resolución sobre las “comunicaciones estratégicas” de la Unión Europea, proponiendo un sistema, que resultó ineficaz, destinado a influir sobre el conjunto de los grandes medios de comunicación de la Unión Europea.

Otro participante es el diputado centrista francés Frederick Petit. Ya en 2014 los principales personajes de su partido viajaban a Kiev para hacerse fotografiar en la plaza Maidan junto a los nacionalistas integristas ucranianos. Y ni siquiera hablaré aquí del ex diputado ruso Ilya Ponomarev.

También se han implicado en ese juego “tanques pensantes” como la Jamestown Foundation, creada con ayuda del director de la CIA William J. Casey, y alrededor de un importante tránsfuga soviético. La Jamestown Foundation fue prohibida en Rusia en 2020, o sea antes de la guerra en Ucrania. Otro think-tank implicado es el Hudson Institute, financiado por Taiwán a través de la “Liga Mundial por la Libertad y la Democracia”… la antigua Liga Anticomunista Mundial, lo cual le permitió a la isla ser sede de una sesión del “Foro de Naciones Libres de la PostRusia."                

(Thierry Meyssant, director de la red Voltaire, Observatorio de la crisis, 05/09/23)