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6/8/24

La internacional ultra y la boxeadora monstruo... La extrema derecha agita un bulo contra la boxeadora olímpica Imane Khelif, a la que acusa de ser un hombre... La polémica sobre el combate entre la boxeadora italiana Angela Carini y la argelina Imane Khelif ha sido una muestra de la capacidad de la extrema derecha global para marcar el paso de la opinión pública a través del odio, la mentira y la desinformación... La boxeadora argelina Imane Khelif no lo sabe pero ella solo es un significante que el fascismo usa para asentar en la sociedad su visión de mundo y hacer hegemónico su ideario contra la diversidad. La necesidad de identificar el paradigma del monstruo en una boxeadora argelina, falsamente identificada como trans, provoca el miedo en la sociedad y funciona de un modo perfecto para la ofensiva ultrarreaccionaria al transmitir su discurso de odio a través de una guerra cultural que sirva para engrasar su ideología entre los todavía no convencidos (Antonio Maestre)

 "La ofensiva ultra hacia “lo trans” como elemento simbólico de la degeneración de occidente es seguida por los tontos útiles que dentro del progresismo han hecho de su vida un ejercicio constante de activismo y odio al colectivo trans

La extrema derecha agita un bulo contra la boxeadora olímpica Imane Khelif, a la que acusa de ser un hombre

Lo monstruoso es el significante perfecto de lo degenerado. La modernidad es degeneración y la tradición la voluntad de dios, lo correcto, lo ordenado, la vía natural. La boxeadora argelina Imane Khelif no lo sabe pero ella solo es un significante que el fascismo usa para asentar en la sociedad su visión de mundo y hacer hegemónico su ideario contra la diversidad. La necesidad de identificar el paradigma del monstruo en una boxeadora argelina, falsamente identificada como trans, provoca el miedo en la sociedad y funciona de un modo perfecto para la ofensiva ultrarreaccionaria al transmitir su discurso de odio a través de una guerra cultural que sirva para engrasar su ideología entre los todavía no convencidos.

La polémica sobre el combate entre la boxeadora italiana Angela Carini y la argelina Imane Khelif ha sido una muestra de la capacidad de la extrema derecha global para marcar el paso de la opinión pública a través del odio, la mentira y la desinformación. El bulo sobre la transexualidad de la boxeadora nació de un canal de telegram ruso y fue posteriormente difundido por una agencia de noticias rusa y sirvió a la fascista Giorgia Meloni para usar el caso en su país e instrumentalizarlo políticamente al enfrentarse a una boxeadora italiana. Después de que el agitprop putinista lo lanzara y Meloni lo usara, el resto vino en cascada. Javier Milei, Isabel Díaz Ayuso, los ultras europeos y el feminismo tránsfobo hispano hizo el resto. Golpear a una boxeadora se convirtió en viral para hacer un favor al plan ultraconservador del fascismo global para acabar con la diversidad en las sociedades europeas.

Lo que separa Ucrania lo une el odio al progresismo. Giorgia Meloni y Vladimir Putin tienen la misma visión sobre la diversidad en la sociedad. La visión ultraconservadora que ambos tienen de lo que debe ser la familia, la sexualidad, el género y la multiculturalidad confluye en los bulos, la mentira y el odio vertidos a una boxeadora argelina. Es muy posible que muchos de los que difundieron el último bulo tránsfobo sobre la identidad de la boxeadora argelina no tuvieran ni idea que estaban formando parte de manera involuntaria de una red de difusión del ideario putinista ultrarreaccionario. Pero que no lo supieran no significa que no sea así y que ejercieron como proxis del plan maestro de Vladimir Putin para desestabilizar las democracias liberales a través del descrédito de los valores de respeto, libertad y pluralidad que pretendemos defender.

En un discurso que Vladimir Putin realizó el día antes de su reunión anual ante la Duma expresó cuál era el enemigo principal al que Rusia se enfrentaba, y no, no era la OTAN, sino la ideología de género y la diversidad: “Como principal objetivo eligen por supuesto a la gente joven y a nuestra generación más joven, Y también mienten constantemente. Dan la vuelta a los hechos históricos. No cesan los ataques a la cultura rusa. A la iglesia ortodoxa y a otras organizaciones religiosas de nuestro país. Mirad lo que están haciendo con su pueblo. Destruyen la noción de familia. Destruyen la identidad cultural y nacional. Los abusos a niños, incluso la pedofilia. Son vistos como algo normal. Me gustaría decirles, miren la sagradas escrituras, de otros libros sagrados. Todo queda dicho ahí, incluyendo el hecho de que la familia es la unión de un hombre y una mujer. Pero incluso esos textos sagrados están siendo revisados. La iglesia anglicana quiere incluir la visión de un dios de género neutro. Qué puedo decirles, que dios los perdone.”

Ese discurso es la base fundamental de la ideología reaccionaria hasta el punto que fue defendido en España por Disenso, el órgano de propaganda de Vox, creando un pequeño cisma en aquel momento en el partido de ultraderecha porque en aquel momento les interesaba primar su visión interesada atlantista. Eso ya no pasa, ahora no, que tras unirse al grupo de Patriotas Europeos de Viktor Orban no tienen ningún problema en defender sin tapujos que su visión ideológica es la misma que la de Vladimir Putin.

La ofensiva ultra hacia “lo trans” como elemento simbólico de la degeneración de occidente es seguida por los tontos útiles que dentro del progresismo han hecho de su vida un ejercicio constante de activismo y odio al colectivo trans. Su prioridad no es establecer un debate ético y filosófico sobre el género, sino focalizar su frustración en un discurso de odio ante el colectivo trans por la pérdida de poder y la incertidumbre ante un futuro donde sus ideas no son tenidas en cuenta ni aceptadas como una ley universal. Puede que hubiera un tiempo donde el debate sobre el género fuera un honesto ejercicio intelectual sobre la deriva del feminismo, pero aquel tiempo ya pasó, la internacional reaccionaria que querría ver a toda mujer convertida en una tradwife que se dedicara únicamente a cocinar y dar hijos y placer a los hombres está usando el odio al colectivo trans y los mensajes de ese feminismo tránsfobo como correa de transmisión de una visión ultraconservadora del mundo. Es tiempo de cavar una trinchera entre aquellos que solo entienden el mundo como los dioses, católicos u ortodoxos, y quienes entienden la sociedad como un lugar donde cabe la pluralidad, la diversidad y el respeto estricto de los derechos humanos. Defender a una boxeadora argelina del odio es una manera de cavar esa trinchera."                 (Antonio Maestre , blog, 03/08/24)

4/8/24

Hay casos anteriores de atletas mujeres con test de XY. Le sucedió en 1985 a la española María José Martínez Patiño, que tiene un síndrome que la hace insensible a los andrógenos, las hormonas masculinas: sus cromosomas son de hombre, pero su cuerpo no sabe administrar la testosterona, por lo que no desarrolla todos esos rasgos fisiológicos externos que les suponemos a los hombres: ni pene, ni vello, ni más musculatura. Patiño ganó su caso y pudo volver a competir como mujer... a la bicampeona olímpica de 800 metros Caster Semnya, la Federación le exige desde 2018 someterse a un tratamiento hormonal para reducir su nivel de testosterona —su organismo produce más de esta hormona de lo que considera la ciencia habitual en una mujer— para poder competir en las pruebas entre los 400 y los 1.500m... compareció ante el Tribunal de Derechos Humanos el pasado mayo, con el caso aún abierto y en estudio

 "Me dolió mucho, nunca me habían dado un golpe tan fuerte”, decía la italiana Angela Carini tras dos golpes de la argelina Imane Khelif que desajustaron su casco. 

En 46 segundos, la boxeadora abandonaba el combate con un fuerte dolor en su nariz. Y lloraba de rodillas. “Puse fin al combate porque después del segundo golpe, después de años de experiencia en el ring y una vida de lucha, sentí un fuerte dolor en la nariz. Dije: ‘es suficiente. Ya hay boxeadoras que están diciendo que no van a subir al cuadrilátero porque esto no es jugar en igualdad de condiciones”, aseguró la italiana tras el combate. Pero el nombre de Khelif no ha resonado por su victoria y pase a cuartos de final, sino por la controversia que se generó el año pasado y en la que se ha visto sumida la boxeadora tras críticas y rumores sobre su identidad de género. En el Mundial de 2023, junto a la taiwanesa Lin Yu-ting, fue descalificada por la Asociación Internacional de Boxeo (IBA) por no encajar en los criterios de elegibilidad y exceso de testosterona. Sin embargo, ambas boxeadoras siempre han competido en las categorías femeninas. “Todas las atletas que compiten en categoría femenina cumplen con las reglas de elegibilidad de la competencia”, aseguró el portavoz del COI, Mark Adams. Además, los libros de reglas para estos Juegos están basados en la versión de los Juegos de Río 2016, y que también funcionaron para Tokio 2020. “Son mujeres en sus pasaportes y se establece que así es, que son mujeres. Es más, recordaría que esto afecta a gente real y que, por cierto, no es una cuestión transgénero. Me gustaría que quedara absolutamente claro”, añadió Adams.

Hasta el año pasado, tanto Khelif como Yu-ting, desarrollaron su carrera con normalidad, aunque siempre perseguidas por los estereotipos de género y las dudas. “Han competido y siguen compitiendo en la competición femenina. Han perdido y han ganado contra otras mujeres a lo largo de los años”, aseguró Adams. Ambas participaron en Tokio 2020 sin ningún problema —Khelif llegó a los cuartos de final—, y también en las competiciones IBA desde su debut. Yu-ting ganó el mundial de 2018 y también el de 2022, año en el que Khelif quedó segunda. Todo hasta el Mundial de 2023 en Nueva Delhi, India: ambas mujeres fueron descalificadas por la IBA justo cuando Khelif iba a disputar la final y Yu-ting, que perdió en semifinales, ya tenía el bronce. “Las atletas no se sometieron a un examen de testosterona, sino que fueron sometidas a una prueba separada y reconocida, por la que los detalles siguen siendo confidenciales. Esta prueba indicó de manera concluyente que ambas atletas no cumplían con los criterios de elegibilidad necesarios y se encontró que tenían ventajas competitivas sobre otras competidoras”, ha asegurado la IBA en un comunicado este jueves. El presidente del organismo, Umar Kremlin, llegó a asegurar en aquel momento a la agencia rusa TASS que “varios atletas intentaron engañar a sus compañeros y fingieron ser mujeres”. Y añadió: “Según los resultados de las pruebas, tienen cromosomas XY”.

Hay casos anteriores de atletas mujeres con test de XY. Le sucedió en 1985 a la española María José Martínez Patiño, que tiene un síndrome que la hace insensible a los andrógenos, las hormonas masculinas: sus cromosomas son de hombre, pero su cuerpo no sabe administrar la testosterona, por lo que no desarrolla todos esos rasgos fisiológicos externos que les suponemos a los hombres: ni pene, ni vello, ni más musculatura. Patiño ganó su caso y pudo volver a competir como mujer tras el calvario.

Lo mismo que la argelina y la taiwanesa. Tras el Mundial, ambas boxeadoras continuaron compitiendo, y consiguieron su billete a París 2024 en sus respectivos clasificatorios. La IBA había sido el máximo organismo del boxeo amateur, pero a partir de los Juegos de Tokio, el COI pasó a asumir el mando de la competición, por lo que aceptó la participación de ambas atletas al haber obtenido su plaza. Según la base de datos del Comité Olímpico, Khelif fue eliminada de su pelea por el oro en India por niveles elevados de testosterona, mientras que, en el caso de la taiwanesa, fue por “una prueba bioquímica”. Tras el revuelo generado, el pasado miércoles, el Comité Olímpico y Deportivo Argelino denunció en un comunicado los “ataques maliciosos y no éticos” dirigidos a Khelif “por parte de algunos medios extranjeros”. “Estos intentos de difamación, basados en mentiras, son totalmente injustos”, aseguró el organismo.

Deportistas como la extenista Martina Navratilova o la nadadora Sharron Davies, junto a las organizaciones del Consorcio Internacional del Deporte Femenino y otras asociaciones, se han dirigido mediante una carta al presidente del COI, Thomas Bach, para que investigue “con urgencia la elegibilidad” de las dos boxeadoras para competir en pruebas femeninas, además de solicitar que se “restablezca la prueba de determinación del sexo con hisopo en la mejilla […] con el fin de garantizar equidad, dignidad e integridad en las competiciones olímpicas femeninas”.

Desde Tokio 2020, algunos organismos deportivos como la Federación Internacional de Natación, de Atletismo y también la Unión Ciclista Internacional, actualizaron sus normas de género, prohibiendo que atletas que no hicieron su tránsito antes de los 12 años participasen en competiciones femeninas. Y, en el caso concreto del atletismo, también se han endurecido las normas sobre aquellos atletas con diferencia en el desarrollo del sexo. El caso más mediático es el de la bicampeona olímpica de 800 metros Caster Semnya, a quien la Federación le exige desde 2018 someterse a un tratamiento hormonal para reducir su nivel de testosterona —su organismo produce más de esta hormona de lo que considera la ciencia habitual en una mujer— para poder competir en las pruebas entre los 400 y los 1.500m. Tras años de lucha en el juzgado y acosada por debates sobre su aspecto físico, compareció ante el Tribunal de Derechos Humanos el pasado mayo, con el caso aún abierto y en estudio.

Un debate sobre la inclusión de atletas con variaciones hormonales en las competiciones que ahora persigue a las boxeadoras. Khelif sigue fija en su objetivo, lejos de las polémicas, y disputará los cuartos de final, mientras que Yu-ting se medirá este viernes a la uzbeka Turdibekova. Su lucha seguirá dentro del ring, pero también fuera."              (Irene Guevara , El País, 01/08/24)

 

"En su empeño para encuadrar en la estructura binaria de sus competiciones (categoría masculina, categoría femenina) la complejidad de la vida y los géneros, las organizaciones deportivas siempre han establecido formas para evitar que los hombres, más fuertes, más resistentes, más rápidos, participaran y arrasaran en pruebas femeninas. 

Se trataba, en teoría, de luchar contra el fraude y por la igualdad en las pistas, pero siempre la realidad tan tozuda se lo complicó.

Inicialmente el método para distinguir a hombres de mujeres era puramente visual y humillante. En los años 60 del siglo pasado, antes de las competiciones, las mujeres desfilaban desnudas ante un grupo de expertos que examinaban que no tuvieran atributos sexuales masculinos. Cuando la mujer cobró cierto poder, en los años 80, el método se sustituyó por un análisis de laboratorio aparentemente infalible y mínimamente invasivo, el del cromosoma. La aparición en una muestra del cromosoma XY significaba que esa sangre pertenecía a un hombre y no a una mujer y se le excluía de la competición. Pero el método también cometía errores, como comprobó en su cuerpo y demostró la atleta española María José Martínez Patiño.

“Siempre habrá hombres y mujeres, pero la diferencia entre los sexos no es blanco o negro, una línea clara y definida como enseñan en las clases de biología”, declaraba a este diario en 2015 Martínez Patiño, quien fue excluida de la Universiada de Kobe en 1985 por tener una Y en su cromosoma, el índice de la masculinidad. Pese a ello, Martínez Patiño, de 57 años, es mujer, se siente mujer y vive como mujer. Tuvo vetada la competición durante varios años, hasta que después de varias demandas victoriosas logró incluso que la prueba del cromosoma se dejara de lado. “Si no mueres por algo, te haces más fuerte”, afirma Patiño, una pionera que luchó para ser readmitida por la IAAF, lo que consiguió, y que se revocara la prueba del cromosoma, lo que también logró.

Cada federación buscó una forma propia de discriminar los participantes. La IAAF eligió la fórmula de la testosterona, que intentaba eludir el debate del género: quien quisiera competir en categoría femenina debería simplemente tener un nivel de testosterona inferior a 5 nanomoles por litro de sangre. Esta norma frenó en un principio a Semenya, pero fue vetada transitoriamente tras una demanda de la india Dutee Chand por el mismo Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) que acaba de reaprobarla. “Lo de la sobreproducción de testosterona tiene su razón, porque si la testosterona no ayudara a mejorar el rendimiento, ¿por qué, entonces, dopaban a las niñas en la URSS y en la RDA con anabolizantes? Pero el asunto de la feminidad es mucho más complejo, no se puede reducir a la testosterona”, dice Patiño. “Hay un grupo de investigación de Brighton que está trabajando con el apoyo del COI, analizando la influencia real de la testosterona en la gente intersexual y transgénero”.

“Mi caso no era como el de Semenya, cuyo organismo sí que es sensible a la sobreproducción de testosterona”, explica la exatleta gallega, quien tras dejar el atletismo se doctoró en Ciencias del Deporte, ha investigado en la universidad UCLA, ha publicado en la revista científica The Lancet y es profesora en la Universidad de Vigo. Colabora con el COI. “Somos una de cada 20.000 mujeres las que tenemos lo que se llama insensibilidad a la testosterona: nuestro organismo produce la hormona masculina, pero los receptores que deben oírla para hacer del nuestro un cuerpo de hombre no funcionan y somos mujeres”. 

(Carlos Arrivas, El País, 02/05/19)

31/5/22

"Os homes, por como somos socializados, temos privilexios desde os que exercemos violencia cara a outras persoas"

 "Conversar sobre como nos sentimos e como observamos a nosa maneira de estar no mundo desde unha perspectiva feminista que procure cuestionar os nosos privilexios, explorar outros xeitos de sermos homes e reducir ou xestionar as agresións machistas que exercemos día a día". Estes son os obxectivos do 'II Encontro de homes da Galiza sobre masculinidades e feminismos' que acolle Cecebre esta mesma fin de semana. Buscan tecer redes e "aglutinar o que se está movendo a nivel galego", e é que se ben coa pandemia moitos destes grupos de homes pola igualdade quedaron no camiño, hai intención de volver coller impulso. 

De feito, un dos propósitos destas xuntanzas, que teñen previsto organizar cada seis ou oito meses, pasa por abordar os retos e dificultades na creación e mantemento no tempo destes grupos de homes, ademais de reflexionar sobre a paternidade e os vínculos coa masculinidade hexemónica, traballar as emocións e a vulnerabilidade ou explorar como responsabilizarse das condutas e agresións machistas exercidas. Velaquí a conversa co grupo promotor do encontro.

Que procurades con estes encontros?

Dende hai uns anos existen homes e colectivos de homes, sobre todo procedentes do activismo e interpelados polo feminismo, que queren traballar en prol da igualdade. Démonos conta de que un piar clave é o traballo persoal e colectivo entre iguais, para reflexionar sobre como nos afecta aos homes o patriarcado e sobre as violencias que exercemos. A nosa intención é provocar un cambio en nós mesmos e noutros homes, para conseguir unha sociedade máis xusta e sen violencias.

Que é un grupo de homes?

Son colectivos conformados por homes que temos o obxectivo de aprender a relacionármonos desde o bo trato, de cuestionar os nosos privilexios e de intentar, deste xeito, axudar a cambiar o mundo. Os homes, segundo somos socializados no sistema patriarcal, temos unha serie de condutas e sustentamos uns privilexios que xeran violencia cara a outras persoas, principalmente mulleres, e é unha situación inxusta, de desigualdade. Contra isto, os grupos de homes, cos feminismos como base, parecen ser ferramentas interesantes porque nos motivan para traballar nas masculinidades e nas emocións, dun xeito interno e persoal, pero tamén colectivo. Outro dos piares destes grupos pasa por pensar en como saír á sociedade a propoñer. Quizais estes encontros ou outras actividades que teñen desenvolvido grupos como Micromachinhos en Santiago, son unha maneira. 

E como funciona? Como traballades?

Neles traballamos as nosas violencias. Se, por exemplo, algún de nós tivo unha actitude que non lle gustou, podemos falalo e tratar de entender de onde nace para non repetilo. Analizamos textos, vídeos, facemos debates... Este é un movemento a nivel mundial, entón hai un intercambio interesante. Moitos talleres son vivenciais ou trabállase máis o corporal, porque sobre todo os homes somos moi mentais. Trátase de traballar en falar desde o eu, non lanzar un discurso tan racional, senón ver que me está pasando e coidarnos entre nós. En definitiva, levar un tipo de relacionamento que non está moi visto nos colectivos máis políticos, por exemplo. Encollernos un pouco cara adentro e non tanto cara a fóra, que é o que estamos acostumados a ver, tamén na prensa. 

Se a algún home lle está resoando todo isto que comentas, como pode achegarse a algún destes grupos?

Poucos grupos de homes chegan ao punto da difusión pública porque nacen ao redor dun activismo ou movemento social. Con todo, hai bastantes ONGs que procuran que os homes se organicen e traten estes temas. Eu animaríao a buscar no seu lugar, na súa cidade ou vila, se hai algo que se move. O encontro que organizamos, de feito, busca xerar redes a nivel máis amplo.

Para un home que comeza, sempre hai dúas ramas: unha que está guai e outra que é máis incómoda. A primeira ten que ver cos custos, con como nos afecta o patriarcado. Somos persoas que non temos corresponsabilidade na casa, cos fillos e fillas, que non somos capaces de expresar emocións, que respondemos moito coa agresividade... Neste sentido, exercer esas masculinidades diversas que non están axustadas na masculinidade hexemónica mellora incluso a nosa calidade de vida. 

A outra é máis incómoda: traballar os privilexios e as violencias. Como somos sustentadores de privilexios, non nos damos conta de que ocupamos un espazo no mundo que agrede aos demais, porque nolo ensinan así de pequeniños. Os homes temos que traballar para agredir menos e ser conscientes do poder que temos en cada momento, en cada relación, en cada colectivo... 

Por onde comeza un a sacar privilexios?

Os privilexios... Por onde comezar... O primeiro é ter unha vontade de cambio. E escoitar moito ás mulleres do noso redor. Porque a xente que sustenta privilexios normalmente non se dá conta, igual que as persoas brancas non somos conscientes moitas veces de que temos actitudes racistas. Aos homes, ou polo menos no meu caso particular, quen me alertaron dos privilexios foron as mulleres do meu redor, que nun momento dado me dan un toque.

E moitas veces sentímonos atacados, buscamos excusas, pero cómpre quedar aí, ver que nos está pasando, e intentar non defenderse contra quen nos está expresando algo que pode ser interesante e certo. En realidade, se te pos a afinar un pouco, normalmente resulta que estás xerando unha situación de inxustiza que non estás sendo capaz de ver. Isto trabállase tamén nos grupos de homes. Como facelo? Pois moi pouquiño a pouco. Cómpre poñer atención a aquilo que che din as mulleres e colectivos marxinalizados do teu redor e acollelas aínda que che parezan incómodas. Traballalo a nivel de terapia persoal tamén é moi recomendable.

Entendo que se trata dun proceso, como dis, incómodo, e que é constante no tempo. Con que dificultades batedes ao longo deste traballo de revisión?

Aos homes cústanos moito asumir que metemos a pata. Neste sentido, é difícil traballar unha actitude humilde, non quedar na culpa, nas excusas ou na negación e responsabilizarnos desa metedura de pata. Tamén é difícil a constancia. Todo o mundo temos a nosa vida e isto require moita implicación. Por agora somos moi pouquiños... Ás veces os grupos morren e é complicado que se manteñan no tempo. Aínda que medra pouco a pouco, é un movemento moi minoritario e que está moi marxinalizado aínda. A medida que vaia crecendo poderá estenderse e normalizarse máis.

Ademais, fronte aos avances do feminismo xorden tamén unhas masculinidades moi reaccionarias. O contexto é favorable?

Os discursos terribles como reacción do avance do movemento feminista estanse metendo na axenda de todos os lugares. Hai unha reacción terrible comandada por homes, a maioría das veces, que defenden o machismo. Non axuda este discurso reaccionario. Aquí en Galicia, os grupos de homes pola igualdade están nunha fase incipiente, temos aínda moito que gañar, e cremos que non hai unha reacción concreta contra eles. Pero si, todo o discurso reaccionario que está nacendo nos últimos anos, sobre todo a partir de certos partidos e movementos de dereita e prensa, fano máis difícil, xera que isto se vexa con menos empatía.

Poñedes o foco no traballo das emocións. Hai quen di que a masculinidade hexemónica é coma unha cárcere. Védelo así?

Pode selo, si. É coma unha idea. Todos aspiramos a ela, por construción ou por anhelo, pero ningún somos capaces de chegar a iso. Hai xente que se aproxima un pouco máis, outra que menos, dependendo dos corpos, das orientacións sexuais... E outros están moi alonxados. Si que é unha cárcere ata que non te vas desprendendo de querer chegar a ela. Unha vez dis 'eu son como son, e teño cousas boas e malas', podes comezar a traballar outro tipo de masculinidades, e valorizar aquilo que o modelo hexemónico tradicional non valoriza, como ter unha orientación sexual que non sexa hetero. Darlle valor é romper o modelo dalgunha maneira. 

Para que serve o feminismo aos homes?

É unha especie de guía. O feminismo non deixa de ser a procura dunha sociedade igualitaria. É produto dun traballo das mulleres de centos de anos de elaboración teórica e práctica sobre como chegar a unha sociedade igualitaria, e os homes temos que abrazar os feminismos ou telos como guía para ir avanzando neste proceso. 

Xa para rematar, cando se fala de novas masculinidades adoita ligarse o discurso á paternidade, o fogar e os coidados. É un reto que está por diante amplialo máis alá destes ámbitos?

Os coidados en sentido amplo na casa, na familia, son unha maneira de aprender a coidarnos nós, de respecto por nós e polo noso corpo, porque normalmente non sabemos facelo. Cóidannos outras persoas, as mulleres do noso entorno. Entón iso lévanos a coller autonomía e aprender a facer as tarefas de coidado, supervivencia e perpetuación da vida que fan as mulleres. A corresponsabilidade de ter crianzas tamén é importante. Isto está no piar básico do cambio primeiro no teu entorno, pero eu diría que é fundamental o tema de aprender a relacionarnos desde o bo trato, revisar privilexios, relacionarnos desde a vulnerabilidade que temos e non ser sempre os machos duros, fortes. E traballar as violencias. É unha das loitas máis importantes do feminismo: acabar coa violencia por parte dos homes e do machismo cara ás mulleres, identidades diversas e colectivos marxinalizados. Para nós é fundamental traballar este punto."                  (Uxía Iglesias, Galicia Confidencial , 28/05/22)

11/5/21

Hombres se «autodeterminan» mujeres para cumplir con la paridad en elecciones municipales mexicanas

 "Y aquello que nunca pasaría ha vuelto a pasar. El partido Fuerza por México presentó 18 candidatos varones a distintos cargos en el estado de Tlaxcala que fueron rechazados por las autoridades electorales locales por incumplir la paridad legal que exigen las leyes mexicanas. 

Pero el partido supo solventar el problema rápida registrando como mujeres autodeterminadas a sus candidatos que previamente se habían registrado como hombres.

Sorprendentemente, en sesión extraordinaria, el Consejo General del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) avaló el registro de candidaturas del partido ya que, según la mayoría de los miembros no podía cuestionarse legalmente la autoadscripción del género de las personas. Así, nadie puede pues cuestionar la sinceridad de las 18 solicitudes de autoadscripción de género, aún cuando este fue el número necesario para que el partido cumpliese el principio de paridad.

Colectivos LGBT mexicanos han cuestionado la decisión pues supone un aprovechamiento de recursos históricamente luchados por la comunidad, al cambiar «de manera arbitraria y sospecha la auto inscripción de 18 candidatos hombres”                      (Nancy Cisterna, El común, 08/05/21)

25/1/21

Entre una y otra imagen han pasado poco más de 50 años. En ambas las mujeres luchan por abrirse paso como deportistas pese a los varones. En la primera contra el machismo tradicional. En la segunda contra la nueva amenaza de borrado de las mujeres

 

 Laura Redondo @LauraRdondo 

 Entre una y otra imagen han pasado poco más de 50 años. En ambas, si bien de diferente manera, las mujeres luchan por abrirse paso como deportistas pese a los varones. En la primera contra el machismo tradicional. En la segunda contra la nueva amenaza de borrado de las mujeres    Plataforma Anti Patriarcado y 9 más 

 Durante milenios, las mujeres han sido sometidas bajo el discurso social patriarcal de que su naturaleza era inferior a la del hombre, que eran el “sexo débil”. Este”orden natural”se sustentaba en la superioridad física del hombre. De hecho, su mayor fuerza les permitió imponerse

Si bien desde el principio de los tiempos ha habido mujeres que se rebelaron contra este status quo, el feminismo como movimiento social y político nace hace poco más de 300 años, al surgir la conciencia colectiva de que las mujeres somos grupo oprimido por razón de sexo.

Esta lucha ha resultado en los últimos años en materializarse en políticas feministas, que han posibilitado la lucha efectiva por la igualdad entre sexos, logrando que las mujeres comenzaran a tener Libertad sexual, autonomía social, acceso a la educación y mundo laboral... Todo

Por supuesto, un sistema social patriarcal milenario no se acaba en 100 ni 300 años. De hecho, la historia muestra la tendencia de que cada avance recibe su respuesta reaccionaria. Pues bien, el generismo queer es la respuesta machista al avance feminista de las últimas décadas.

El campo del deporte es un ejemplo claro de lo que esta ideología supone: Se crea la falsa idea de que el sexo(la razón por la que nos han oprimido durante milenios)y la superioridad física del varón(que ha hecho posible esa opresión)son ficción. Una luz de gas (gaslight) masiva.

Es decir, el”techo biológico”, la primera barrera a la que nos hemos enfrentado las mujeres para conseguir la igualdad, se niega de pleno, negando todo lo que estas diferencias anatómicas y fisiológicas han supuesto, desde desigualdad social a maltrato físico y violencia sexual.

En concreto, el techo biológico supone que el desarrollo de un cuerpo masculino implica respecto a las mujeres: 

-Mayor capacidad pulmonar
-Mayor resistencia física
-Mayor masa muscular
-Mayor altura
-Mayor peso
-Mayor fuerza
-Extremidades más largas. Etc...

Estudios como los de Hilton&Lundberg(2020) estipulan el rendimiento superior de los varones en Deporte en casi toda categoría:

- En remo, natación y atletismo: +13% de ventaja
- Ciclismo: +16%
- Salto y longitud: + 18%
- Contacto: +20%
- Hockey y beisbol: +50%
De media +30%

Partiendo de la evidencia de la superioridad física, y de la histórica discriminación del sexo femenino, ¿cabe plantearse mezclar categorías de cualquier modo que no sea en función del sexo? No, pues perjudicaría gravemente a las mujeres. Sobre todo jugándose becas y carreras.

Sin embargo, sorprendentemente, se ha logrado avalar que lo idóneo es introducir en categorías femeninas a varones biológicamente superiores, dejando a las mujeres en clara desventaja y volviendo a hace 50 años cuando se nos vetaba el deporte, solo que ahora de manera sutil claro

Esto se ha logrado, como no podía ser de otra forma, apelando a lo subjetivo y sentimental, y borrando la realidad. Pues si sustentamos la decisión en datos objetivos es inadmisible. Así que nos dicen que debemos renunciar a categorías propias para “incluir” y “porque diversidad”

Es decir, pese a que la realidad es que no tenemos opciones reales, que se incumple la igualdad de oportunidades, que no se mantiene el Fair Play o juego limpio, y que nos imposibilitan ganar, esto nos lo tenemos que tragar en el nombre del avance. Totalmente infame y misógino.

Solo por”esencias”, “sentires”y demás conceptos etéreos no serios en los que no puede fundamentarse ninguna decisión. Al final la realidad es: la palabra de un varón vale más que miles de mujeres y sus derechos. Porque mínimo lo lógico es categoría propia, no dañarnos a nosotras.

Si una de las primeras potencias mundiales lanza el primer día de su mandato políticas antifeministas generistas queer es que el poder económico está detrás y es innegable:No vale un”conspiración”ni un”terf”. Vean en el hastag #BidenErasesWomen cómo la misoginia vuelve con fuerza

Si las políticas públicas feministas que tanto hemos tardado en conseguir se basan en la razón de nuestra opresión, es decir el sexo, y esta categoría deja de existir: ¿cómo defenderemos a las mujeres de la violencia machista, o de la explotación sexual y reproductiva?No podremos

Si países como EEUU donde son negacionistas de la violencia de género, del machismo, no hay leyes específicas contra la prostitución, ni siquiera es legal casarse como homosexual y hay un racismo inadmisible aceptan este borrado de prioridad,¿en serio no se enciente la bombilla?

Si las marcas de mayor alcance,desde cosméticos a bancos, apoyan el generismo queer que daña tanto a las mujeres, y pone en serio peligro a los menores, sobre todo chicas y homosexuales,no deberíamos de despertar del sueño diverso y ver la nueva careta del mismo sistema machista?

El deporte, las cuotas laborales y de becas, los espacios seguros, la educación sexista... todos y cada una de las conquistas feministas están siendo atacadas. Ya no vale con negarlo ni mirar hacia otro lado. Debemos actuar y plantarnos, o perderemos lo que tantas nos legaron

5:09 p. m. · 22 ene. 2021
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Saticon @mediatiko
Respondiendo a @LauraRdondo @PAntiPatriarcal y 9 más 

Una categoría sólo para mujeres, sólo para hombres y otra mixta, esta última podría ser la solución para las personas trans.

Laura Redondo @LauraRdondo

 La tercera categoría sería exclusivamente de varones biológicos dado que ninguna mujer les haría competencia. Hacemos categoría varon- mujer- varon ?. Por sexos es lo que garantiza la igualdad de condiciones.

20/1/21

Las legislaciones inspiradas en el transgenerismo no promueven ningún derecho efectivo, pero amenazan numerosas conquistas democráticas y derechos humanos. Si no es el sexo, sino un sentimiento, lo que define a una mujer, todos esos avances legislativos, todas las políticas públicas de reequilibrio, quedan automáticamente en entredicho, carentes de fundamento. Empieza a haber suficientes experiencias de las nefastas consecuencias de las leyes transgeneristas en países como Canadá, Inglaterra o Suecia como para escuchar la crítica feminista

 "  Triste profeta aquel que vaticina desgracias… y se cumplen. Hace hoy exactamente un año, refiriéndome a las turbulencias que previsiblemente debería afrontar el gobierno de izquierdas en ciernes, escribía en este blog:  

“La izquierda alternativa tiene mal resueltos algunos de los debates más importantes que atraviesan al movimiento feminista. (…) La aceptación de la prostitución como “trabajo sexual” goza de mucho predicamento en sus filas. Sería difícil desarrollar con coherencia un proyecto legislativo como el concerniente a la trata de seres humanos con finalidad de explotación sexual, si admitiésemos como legítima la compra de favores sexuales por parte de los hombres. Como también sería problemático que alguien quisiera hacer de éste un gobierno queer, con políticas públicas basadas en la idea de que las mujeres no existen como sujeto político frente al dominio patriarcal, sino como un “constructo” más entre una miríada de identidades”.

           Bien, parece que ya estamos en ello. “Ley Trans, crónica de un polvorín político”, escribe Pedro Vallín en “La Vanguardia”. Si lo dice La Vanguardia… Los datos del artículo corresponden a un periodismo sin duda bien informado acerca de los entresijos del gobierno. El análisis adolece, sin embargo, de una visión tan sesgada del problema como interesadamente difundida por numerosos medios.

 En resumidas cuentas, el relato vendría a ser el siguiente… Tras la llegada de “derechos de nueva generación”, como el matrimonio entre personas del mismo sexo, un nuevo consenso va abriéndose paso en las sociedades más avanzadas: la aceptación de la “autodeterminación de género”. Si alguien dice sentirse hombre o mujer, a pesar de haber nacido con el sexo opuesto, ¿con qué autoridad podría negársele un reconocimiento a todos los efectos? Organismos internacionales, instituciones, legislaciones, programas de partidos… De modo imparable, el mundo va adhiriendo a esa visión tolerante y abierta. 

Entonces, ¿toda la Galia es ya romana? ¡No! Un reducto de venerables feministas académicas, amodorradas en sus marchitos laureles, ha puesto de pronto el grito en el cielo, diciendo que alguien pretende “borrar a las mujeres”. ¿A qué privilegios se aferran estas señoras? ¿No estarán acaso movidas por un incontenible sentimiento de odio? Y he aquí que a las feministas socialistas, soliviantadas por tales referentes, les da por oponerse a la Ley Trans, a cuya aprobación se comprometió el PSOE en su pacto de gobierno con Podemos y de la cual hace bandera la formación morada. 

La veterana Carmen Calvo frente a la moderna Irene Montero. Una escaramuza entre mujeres capaz de poner en peligro la estabilidad del gobierno. Es hora de que los hombres del ejecutivo den un viril puñetazo sobre la mesa y pongan fin a esa lucha en el barro. Ya se sabe: las chicas son guerreras, pero les falta visión estratégica.

           Lo malo es que esa reconfortante narrativa es pura intoxicación. Las feministas no se han vuelto locas, ni adolecen de una exagerada susceptibilidad. Las legislaciones inspiradas en el transgenerismo no promueven ningún derecho efectivo, pero amenazan numerosas conquistas democráticas y derechos humanos. 

Todos los logros obtenidos por la lucha feminista en pro de la igualdad, se basan en el reconocimiento de toda clase de discriminaciones, violencias e injusticias cometidas sobre ellas en razón de su sexo. Si no es el sexo, sino un sentimiento, lo que define a una mujer, todos esos avances legislativos, todas las políticas públicas de reequilibrio, quedan automáticamente en entredicho, carentes de fundamento.

           Vallín nos dice que se ha liado parda en la coalición… aún sin conocer el texto de la ley que se va a proponer. En realidad no es así. Y, unas vez más, las feministas críticas saben de lo que hablan. El borrador inicial de Podemos es conocido desde hace mucho tiempo. Catorce comunidades autónomas han adoptado legislaciones y protocolos trans. El Parlament de Catalunya está a punto de votar una modificación de la Ley de 5/2008 sobre el derecho de las mujeres a erradicar las violencias machistas para incluir en ella a las “mujeres transgénero”. (Señalemos que la ponencia ha rechazado incluir como violencias contra las mujeres la prostitución, la pornografía o la explotación reproductiva, pero ha considerado impostergable sentar el principio de que es mujer quien como tal se “autodetermina”). Incluso la reciente ley de educación incorpora esas nociones en su preámbulo, tras la insistencia en ello de Podemos.

           Ni las feministas se imaginan cosas raras, ni yerran al señalar que se está poniendo en peligro la salud de los menores, así como los derechos de gais y lesbianas y de las propias personas transexuales. Hablar de “infancia trans” constituye una irresponsabilidad que raya en lo criminal.

 ¿Qué superstición es esa de las almas que aterrizan en cuerpos equivocados? Un niño a quien le gusta jugar con muñecas, una chica a quien se le da bien patear un balón, no encajan con los estereotipos y pautas de comportamiento patriarcales; es decir, con lo que el feminismo ha identificado como el género: una imposición cultural destinada a perennizar el dominio de los varones sobre las mujeres. Ahora, pues, en lugar de educar en la igualdad y combatir tales prejuicios, deberíamos consagrarlos como la definición de una identidad… y empujar a los menores a adaptarse a ella. Incluso a golpe de inhibidores, tratamientos hormonales e intervenciones quirúrgicas que mutilan cuerpos sanos.

 En lugar de acompañar y dar apoyo psicológico a adolescentes que puedan sufrir una angustiosa disforia – u otros trastornos -, se trataría de reafirmarlos en la convicción de que su cuerpo no está bien. “Despatologizar” llaman ahora a ese abandono y a esa frívola promoción de tratamientos de graves efectos secundarios y carácter irreversible. Es algo así como si a una adolescente aquejada de anorexia, so pretexto de no “estigmatizarla”, la reafirmásemos en la insoportable imagen de una muchacha obesa que cree ver reflejada en el espejo. 

¿Cuántos casos de autismo quedarán sepultados bajo el diagnóstico de una “adolescencia trans”? ¿Cuántas inclinaciones homosexuales, en lugar de expresarse con naturalidad, se verán violentadas? ¿Cuántas familias preferirán tener una hija o un hijo más o menos ajustados a la norma, aunque haya que moldearlos a golpe de bisturí, antes que a una “bollera” o a un “mariquita”? ¿Y qué sentido tendrá el sacrificio de aquellas personas que, de manera responsable y asesorada, han llevado a cabo una difícil transición?

           Hay mucho en juego como para colar semejantes leyes por la puerta de atrás, sin conocimiento ciudadano de sus graves implicaciones, dando por supuestos consensos y estados de opinión que no son sino el reflejo de una insistente propaganda. Diga lo que diga el pacto de gobierno, hay que parar motores y reflexionar. Empieza a haber suficientes experiencias de las nefastas consecuencias de las leyes transgeneristas en países como Canadá, Inglaterra o Suecia como para escuchar la crítica feminista. Y para eso harán falta agallas, porque las presiones serán tremendas. Quien se atreve a cuestionar las teorías queer es automáticamente acusado de transfobia. Asistimos a una verdadera campaña de intimidación en las redes sociales… y mucho más allá. Una histórica feminista como Lidia Falcón se ve inculpada por “delito de odio”. Escritoras como Lucía Echevarría sufren campañas de acoso y las librerías reciben presiones para que no expongan sus libros. El feminismo crítico afronta una nueva caza de brujas, y no meramente simbólica. (...)"               (Lluís Rabell, blog, 10/12/20)

18/1/21

¿Qué es el feminismo?

 "La sociología de género es un campo académico dentro de la sociología, el cual hace referencia al estudio de todas aquellas dimensiones sociales relacionadas con la construcción social de género.

De esta manera, es fundamental realizar una primera diferenciación sobre los conceptos de sexo y género. El concepto de género hace referencia a los aspectos psico-sociales que cada sociedad define o categoriza como masculino o femenino. 

Por otro lado, el término sexo habla sobre las diferencias biológicas, fisiológicas y cromosómicas existentes entre hombres y mujeres. Son características con las que se nace, por tanto, comunes en todas las sociedades humanas.

De este modo, la sociología de género y, en general, la perspectiva feminista, ponen especial atención sobre estos dos conceptos y desarrollan otros tantos como roles de género, estereotipos de género o patriarcado, los cuales, son utilizados para analizar la realidad social y las desigualdades sociales que tienen que hacer frente las mujeres o el colectivo LGTBI en las sociedades patriarcales.

Roles de género

Los roles de género hacen referencia al conjunto de normas y comportamientos sociales que una sociedad define como apropiadas para hombres y mujeres. 

Una de las primeras definiciones sobre roles de género se le atribuye al psicólogo neozelandés John Money:«El término rol de género se usa para significar todas esas cosas que una persona dice o hace para revelarse a sí misma como que tiene el estatus de niño u hombre, niña o mujer, respectivamente. Incluye, pero no se limita a, la sexualidad en el sentido del erotismo». John Money (1955).

De este modo, los roles de genero varían según la historia y la cultura. En muchas sociedades se expresan únicamente dos tipos de género (masculino o femenino). Sin embargo, pueden existir más (ya que son una construcción social y aunque están influenciados por el sexo biológico cada cultura puede crear sus propias categorías sobre este). El término andrógino es un claro ejemplo sobre esto, la androginia: Dicho de una persona cuyos rasgos externos no corresponden definidamente con los propios de su sexo» (RAE 2010), se ha propuesto por múltiples esferas académicas como un tercer género.

Estereotipos de género

Podemos definir los estereotipos como generalizaciones que hacen referencia a los grupos sociales y que nos aproximan a sus características principales: los rasgos personales que comparten, su comportamiento con otros grupos, etc. 

De esta manera, este tipo de clasificación nos permite situarnos y entender mejor el entorno social. No obstante, tiene un aspecto negativo: produce una imagen excesiva y uniforme sobre los componentes de un grupo, esto hace que se olviden las diferencias individuales. También tiende a que exageremos las diferencias entre grupos. Es decir, nos llevan a generalizaciones que en ocasiones se alejan de la realidad de cada individuo o del mismo grupo.

Por otra parte, relacionado con esta dimensión negativa de los estereotipos se encuentra el prejuicio. Se pueden definir los prejuicios como una valoración (positiva o negativa) de un grupo social y sus integrantes por formar parte de él.  En los prejuicios se juzga en muchas ocasiones a través de las emociones o lo preconcebido y no por las acciones reales de las personas: sudaca, feminazi, maricón… serían palabras que connotan prejuicios negativos. Así podemos observar que los prejuicios negativos más comunes están relacionados en muchos casos con el género o el racismo. 

Así pues, los roles de género establecen lo que debe ser propio de un hombre y lo que debe ser propio de una mujer, garantizando de esta forma la creación de estereotipos. Los estereotipos de géneroasignan e imponen ciertos valores y capacidades para lo masculino (fuerza física, autonomía, decisión, valentía, competitividad, etc.), rasgos muy relacionados con la producción y el ámbito público. Por otra parte, a las mujeres se les atribuyen otras capacidades completamente diferentes, más relacionadas con el ámbito privado (del hogar) la reproducción y los cuidados (sensibilidad, sumisión, capacidad innata de los cuidados, dependencia, delicadeza, etc.).

Los adjetivos descritos en el párrafo anterior tan solo son ejemplificaciones generales, ya que los roles de género son dinámicos y cambiantes. De esta manera, a la vez que cambia el entorno sociocultural, lo que se le atribuye a lo masculino y lo femenino también se modifica y se transforma.

En la actualidad, en la mayoría de sociedades hemos observado que las mujeres se han introducido de lleno en el mundo laboral, ya no se restringen únicamente al espacio privado.

No obstante, las responsabilidades de las mujeres para el ámbito del hogar no han desaparecido y muchas de ellas tienen que lidiar con lo que se denomina “doble carga”. Es decir, lidiar con las tareas del hogar sumado a las tareas del trabajo remunerado, realizando una doble jornada.

La doble carga de trabajo hogar/trabajo remunerado y la corresponsabilidad del varón hacia el ámbito privado evoluciona cada vez más, sin embargo, de manera lenta (hablamos de las sociedades abiertamente igualitarias). Esta desigualdad en las cargas del trabajo reproductivo genera desigualdades laborales y, en general, de acceso a la independencia y recursos de todo tipo. De esta forma, es muy importante la figura del estado del bienestar, siendo un mecanismo igualador de esta problemática, ya que puede dotar de servicios públicos, de cuidados u otras funciones, liberando así la carga femenina.

Patriarcado

El término patriarcado es un concepto fundamental dentro de la sociología de género y del feminismo. Este término hace referencia a un sistema social o modelo de sociedad el cual se rige por la dominación masculina. 

En la teoría las “sociedades patriarcales puras” se caracterizarían por una organización social donde los hombres (patriarcas) tendrían el control y se encargarían de la protección sobre las mujeres y su grupo familiar (hijos e hijas).

Asimismo, el origen del patriarcado es un debate abierto dentro de la academia y en el propio feminismo. Pues, aunque ciertas corrientes dentro del movimiento feminista hacen referencia al “matriarcado originario”, es decir, un modelo de sociedad donde el control y la organización social recaía en las mujeres (sería el equivalente antagónico a un patriarcado puro) que desapareció cuando el hombre se fue apropiando del fruto del trabajo de la mujer y su capacidad reproductiva. Debemos apuntar que no existen evidencias claras sobre esta teorización, que se acerca bastante a la dimensión de lo mítico.

No obstante, a partir de los años 1960 y 1970 muchas disciplinas como la historia, la sociología o la antropología empezaron a formularse desde una perspectiva feminista la siguiente cuestión ¿Dónde podemos encontrar el origen de la opresión de los hombres hacia las mujeres en el seno de las sociedades?

De esta manera, muchas posiciones académicas argumentaban que la dominación sobre la mujer había existido desde siempre (y que es constitutiva de las sociedades humanas) y que, además, tenía una explicación biológica, psicológica o ambas. Sin embargo, numerosas autoras sostenían y sostienen un planteamiento diferente: el sistema de dominación social llamado patriarcado se fue instaurando como la consecuencia de acontecimientos y procesos sociales complejos, los cuales llevaron a la mujer a una posición de subordinación frente al hombre.

Asimismo, el debate sigue siendo actual, muchos estudios de género que adoptan un punto de vista marxista señalan que el origen de la dominación hacia la mujer proviene de un conjunto de cambios económicos y sociales, los cuales están ligados al paso de la propiedad colectiva o grupal a la propiedad privada, que se produjo con el aumento de producción y la consecuencia de este (la generación de excedente, la apropiación y la distribución del mismo). Estos acontecimientos propiciaron el paso de la matrilocalidad a la patrilocalidad.

En definitiva, la consecuencia de este punto de vista es claro: si el patriarcado surge de una configuración histórica y, por tanto, no es constitutivo de las sociedades humanas, existe la posibilidad de generar una sociedad no patriarcal, la cual esté libre de la opresión de género.

Feminismo como concepto ¿Qué es el feminismo?

El feminismo es un concepto ampliamente aceptado en la sociología y en general en las ciencias sociales. No obstante, ha sufrido múltiples ataques y tergiversaciones de su significado por parte de una reacción misógina (en gran medida promovida por partidos o movimientos sociales conservadores o de ultraderecha).

Dependiendo de a quien se escuche hablar sobre feminismo la gente se puede encontrar con respuestas totalmente dispares: desde que es “un movimiento que busca poner a las mujeres por encima de los hombres” o que es un movimiento social llevado a cabo por lunáticas o “feminazis”.

Realmente, el feminismo no tiene nada que ver con estas caracterizaciones despectivas. Se puede definir como: la búsqueda de igualdad de derechos entre mujeres y hombres. De esta manera, si nos vamos a las definiciones técnicas, podemos encontrar varios puntos de vista desde los que se puede definir las diferentes dimensiones que engloba el feminismo.

En primer lugar, el feminismo es una idea o un conjunto de ideas que buscan hacer frente a la discriminación y la opresión por parte del sistema patriarcal hacia las mujeres y, en general, a todo aquel que se vea amenazado o estigmatizado por este. 

En segundo lugar, el feminismo es un movimiento social que gira en torno a estas ideas de igualdad. Dentro de este movimiento social encontramos tanto mujeres como hombres que entienden el mundo desde la perspectiva feminista y usan la movilización social para intentar conseguir una sociedad más justa e igualitaria.

El feminismo al ser un movimiento social es también un movimiento histórico, el cual tiene más de 100 años de historia: 

La primera ola feminista se sitúa entre el siglo XIX y principios del XX. Esta  primera movilización feminista reivindicaba el derecho a votar junto a otros derechos fundamentales como el acceso a educación. En general, reclamaban el acceso a los derechos civiles y políticos que tenían los hombres.

La segunda ola feminista se sitúa en la década de los años 1960 y 1970. Este nuevo auge del movimiento puso en la palestra debates sobre la desigualdad de la mujer en ámbitos como la sexualidad, la familia, el trabajo los derechos productivos, la desigualdad frente a la ley, etc. Su lema más conocido fue “lo personal es político”; haciendo referencia a todas aquellas estructuras de poder misóginas que se encontraban en la sociedad, dispuestas de una manera sutil, pero que sometían a la mujer en el ámbito privado y público; desde el trabajo doméstico hasta el trabajo laboral o la esfera social.

La tercera ola del feminismo, se sitúa en los años 1990. Dentro de esta se enmarcan muchas corrientes. No obstante, lo que más la caracteriza es la relación que hacen estas diferentes corrientes con otros ámbitos (etnia, geográfica, clase social…). Por tanto, la interseccionalidad es la característica de esta tercera ola, relacionando la dominación de las mujeres con otros ámbitos o variables de dominación.

En la actualidad, se habla sobre una cuarta ola feminista, sin embargo, deberemos esperar un tiempo para poder delimitar mejor sus características. No obstante, vemos una clara lucha por la libertad sexual(incluyendo al colectivo LGTBI) que está reivindicando sus derechos de una manera justa y modélica conjuntamente al movimiento feminista. También una gran concienciación sobre el derecho al aborto, la violencia de género, la sexualización de los cuerpos, la educación de los más pequeños y pequeñas, etc. Además, otro dato muy importante es la globalización del movimiento, existiendo reivindicaciones feministas por todos los continentes y naciones. 

En definitiva, aunque muchos movimientos conservadores o reaccionarios como la ultraderecha dicen lo contrario, el feminismo es un punto de unión, con sus contradicciones y su margen de mejora (como todo), pero con un trasfondo justo e inclusivo, pues siempre que un movimiento social busca la igualdad entre las personas es un movimiento que debe apoyarse.

El feminismo no es una lucha únicamente de las mujeres, es un movimiento social que repercute en toda la sociedad y debe comprometer también a los hombres. No debemos olvidar que todo sistema de dominación sea de clase, raza o género nos repercute a todos y todas, nos convierte en verdugos o víctimas y, en mi opinión, estas dos categorías jamás deberían existir en una sociedad.

“Brindemos por las locas, por las inadaptadas por las rebeldes, por las alborotadoras, por las que no encajan, por las que ven las cosas de una manera diferente. No les gustan las reglas y no respetan el status-quo. Las puedes citar, no estar de acuerdo con ellas, glorificarlas o vilipendiarlas. Pero lo que no puedes hacer es ignorarlas. Porque cambian las cosas. Empujan adelante la raza humana. Mientras algunos las vean como locas, nosotras vemos el genio. Porque las mujeres que se creen tan locas como para pensar que pueden cambiar el mundo son las que lo hacen” – Adaptación feminista del fragmento de la novela: En el camino, Jack Kerouac (Estados Unidos, 1922-1969)"                   (Álvaro Soler, Sociología Inquieta, 12/01/21)

14/1/21

El generismo queer parte de la base falsa de que mujeres y hombres son iguales, física y socialmente. Es decir, es negacionista de la desigualdad. Al aplicarlo a las leyes anula toda medida diferenciada que proteja a la mujer. Es un desactivador de la lucha contra la desigualdad

Laura Redondo @LauraRdondo 

El generismo queer parte de la base falsa de que mujeres y hombres son iguales, física y socialmente. Es decir, es negacionista de la desigualdad. Al aplicarlo a las leyes anula toda medida diferenciada que proteja a la mujer. Es un desactivador de la lucha contra la desigualdad

Utilizan las cruzadas identitarias, del mismo modo que se hizo con las religiosas, para perseguir a los infieles, que son personas críticas y científicas. Y han dado con el muro de la resistencia feminista que para su avance, por eso nos persiguen y no lo hacen con agresores.

De ahí que marcar con TERF y violentarnos sea su prioridad. Pues su mayor amenaza es quien destapa sus inconsistencias y el daño que supone meter su virus ideológico en nuestra sociedad. No sirven tibiezas. O lo expulsamos o devorará todo avance como depredador ideológico que es.

Y aquí, como he dicho en varias ocasiones, será la ultraderecha la que aparezca como salvadora. Se hará tanto daño a mujeres y menores que hundirán en desencanto a quienes apuestan por el progreso. Queda muy poco margen para actuar con contundencia. No vale arrepentirse después. (...) 

5:26 p. m. · 28 dic. 2020
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11/1/21

Menores trans: El Reino Unido plantea dudas sobre los efectos de los tratamientos hormonales “experimentales” en menores transexuales. España enfila el camino opuesto: que ellos puedan dar el consentimiento

 "Desde que Jorge dijo en voz alta que era Jorge, su familia ha recorrido un largo camino. Con 13 años le empezó a salir el pecho y dejó de querer ir a clase. Sus amigos de siempre empezaron a verle como una joven con la que ligar y no como Jorge. No se ponía bikini ni quería ir a la playa.

 Lucharon para cambiar el nombre en el DNI. Y para que empezara a tomar testosterona, que le administraron en la sanidad privada. Hay un número creciente de menores que, como Jorge, acuden a tratamientos hormonales para modificar sus caracteres sexuales. La futura ley trans de España, cuyo primer borrador se espera este enero, prevé que la decisión sobre estos tratamientos —muchas veces irreversibles y que implican cambios físicos— la pueda tomar un menor transexual desde los 16 años. 

En sentido contrario, una sentencia dictada por el Tribunal Supremo británico considera que los menores no tienen capacidad para entender sus consecuencias ni pueden dar su consentimiento. El debate ya está ahí: hay especialistas que defienden que estos tratamientos se deben prescribir con una amplia supervisión médica, puesto que pueden desembocar en infertilidad y afectar al desarrollo de una vida sexual plena. Otros entienden que cada persona conoce mejor que nadie su identidad y basta su palabra.

El tratamiento con bloqueadores hormonales y hormonas cruzadas para menores transexuales es una realidad médica reciente. Si toma los bloqueadores en el momento en el que va a desarrollar su pubertad, le ayudará a frenar el desarrollo de los pechos o de la barba y la nuez, y con ello parará su angustia y el riesgo de sufrir discriminación al no corresponderse la apariencia física con la identidad, un daño que a veces termina en suicidio. 

Ese freno hormonal deja su adolescencia en suspenso por un tiempo. El siguiente paso es la aplicación de hormonas cruzadas (testosterona para chicos transexuales y estrógenos para chicas transexuales) en los años posteriores. Aún no ha habido tiempo suficiente para conocer los efectos a largo plazo.

Tratamientos dirigidos “al corazón de la identidad”

El caso que ha desatado la polémica en el Reino Unido es el de Keira Bell, de 23 años. A los 14 empezó a cuestionar su identidad, tras una infancia en la que se sentía “asqueada por su cuerpo, deprimida y muy ansiosa”. Buscó en YouTube sobre disforia de género [disconformidad entre el sexo asignado y aquel con el que la persona se siente identificada]. Con 16, tomó primero bloqueadores hormonales y luego testosterona. Acabó practicándose una mastectomía doble, una operación irreversible. Se arrepintió. Y denunció a la clínica donde lo hizo, del NHS, el sistema nacional de salud británico. 

La sentencia [que se puede consultar al final del reportaje, en inglés] concluye que las consecuencias de estos tratamientos “son de gran complejidad” porque se dirigen “al corazón de la identidad de un individuo”. Alerta de que está creciendo de forma exponencial entre los menores la declaración de disforia, sobre todo entre chicas adolescentes que se sienten chicos, y pone el foco en el incremento de las detransiciones, es decir, de jóvenes arrepentidos como Bell, aunque no existen datos oficiales que permitan cuantificar el fenómeno. Concluye que una persona menor de 16 años no tiene la madurez para entender el calado de esta decisión. El consentimiento último debe venir de un juez, determina el tribunal. El Reino Unido ha frenado la aprobación de una ley sobre personas trans.

 España está haciendo el recorrido contrario. Este enero verá la luz el primer borrador de la ley trans, que ha despertado el recelo de parte del movimiento feminista. Alertan del riesgo de que “se borre” a las mujeres y también de “descontrol” en los casos de menores. La ley recogerá previsiblemente que el consentimiento para estos tratamientos se pueda prestar desde los 16 años de edad, como recogía una proposición de ley de Unidas Podemos de 2017 y reclaman las organizaciones que colaboran en la elaboración de la norma. 

En España, a partir de 16 años se puede dar el consentimiento a tratamientos médicos salvo en una operación “de grave riesgo para la vida o salud del menor”, según la ley del paciente. Presumiblemente, la norma reflejará también que el trabajo de los profesionales sanitarios debe de ser “un acompañamiento” como el que reclaman familias como la del joven Jorge. Es decir, sin exploraciones, test psicológicos o psiquiátricos.

“Esto no es como pedir una PlayStation”

El relato de la vida de Jorge está recogido en el libro Tránsitos. Su madre cuenta que sufrió una crisis de ansiedad y tuvo que tomar antidepresivos. El sexólogo e investigador de la Universidad del País Vasco Aingeru Mayor, que tiene “una niña con pene y otra con vulva”, es el autor de este libro que recoge los casos de 25 menores, narrados por sus padres y madres. Forma parte de la asociación de menores transexuales Naizen, con 190 familias de País Vasco y Navarra. 

Hay 2.000 integrantes en distintas organizaciones en España, según sus estimaciones. Familias que “han tardado meses o incluso años en llegar a entender a sus hijas e hijos”, explica Mayor al teléfono. Cuando acuden al médico para pedir un tratamiento, añade, han hecho un largo recorrido previo: “Esto no es una frivolidad, no se trata de pedir a tu mamá hormonas como el que pide una PlayStation”.

 En el caso de adultos transexuales, se necesitan dos años según la normativa actual para acceder al tratamiento, algo que también busca cambiar la nueva ley. Los menores no siempre disponen de ese tiempo, defiende Mayor. “Por supuesto que pedimos que un equipo médico acompañe esta realidad. Nos preocupa la automedicación, no se trata de que se pongan en farmacias al alcance de cualquiera. Pero es importante que quien nos acompañe no sea un psiquiatra que crea que nuestros hijas e hijos tienen un trastorno mental”, indica Mayor: “No es lo mismo ser minoría que tener una patología”.

 El concepto de patologización está en el centro del debate. La Organización Mundial de la Salud retiró en 2018 la disforia de género de la lista de trastornos psiquiátricos. Pero hay familias y activistas trans que consideran que los servicios sanitarios públicos aún los ven como enfermos y que “patologizan” sus vivencias.

“Es necesario un informe serio”

“No hemos patologizado nada, hemos actuado con cautela desde equipos serios que cuidan y protegen”, defiende la endocrina Isabel Esteva, ya jubilada. Fue la coordinadora de la primera unidad de transexualidad e identidad de género abierta en España, que comenzó en 1999 en el Hospital Regional Universitario de Málaga. Defiende que sacar la disforia de género del decálogo de enfermedades mentales “es un acierto, pero eso no significa apartar estos tratamientos de un entorno disciplinar profesional y serio”.

 Esteva denuncia que el crecimiento actual de estos casos no debe ser confundido con “transexualidad extrema en la infancia, sino considerar las variantes de expresión de género que se presentan en estas edades vulnerables mediatizadas por redes, para evitar tratamientos hormonales y tomas de decisiones médicas precipitadas o negligentes”.

 “La futura ley desautoriza a quienes defendemos que haya un psicólogo a nuestro lado y que es necesario un informe serio para abordar estos tratamientos complejos”, critica. En un documento del Grupo de Identidad y Diferenciación Sexual de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, que firmaba Esteva con responsables de otras seis unidades de género ya en 2015, recomendaban que, ante la disforia de género en niños y adolescentes, es “absolutamente necesaria” una evaluación “exhaustiva e individualizada” en las unidades médicas especializadas ante las consecuencias “parcial o totalmente irreversibles” de bloquear o suministrar hormonas.

“Quien sabe su identidad es la propia persona”

La mayoría de las comunidades autónomas tienen sus propias unidades de género. Organizaciones como Naizen o FELGTB (la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales) denuncian un funcionamiento dispar por comunidades y hablan de nuevo de “patologización” por parte de sus profesionales. Defienden un modelo alternativo como el que empezó hace casi una década en Barcelona por el empeño de la ginecóloga Rosa Almirall: Trànsit.

 “Si la criatura y los padres están de acuerdo y entienden las repercusiones, damos tratamiento en la primera visita”, explica Almirall, responsable de esta unidad dependiente del servicio catalán de salud, que aborda los casos desde la atención primaria. Comenzó a asesorar a personas trans en 2012, tras escuchar a quienes acudían a su consulta y le contaban que se autohormonaban para evitar pasar por un psiquiatra: “Así descubrí la tortura y agresión que viven en los servicios de salud habitualmente”, explica. Lo inició casi como un hobby, cuenta por videollamada. 

En apenas un lustro desde la apertura, en 2017, el servicio estaba desbordado. El departamento de salud le permitió formar un equipo con, entre otros, dos ginecólogas, un médico de familia y dos psicólogos. Tres de sus colaboradores son personas trans, una de ellas profesional de la psicología. Han atendido a 3.880 personas en este tiempo. 750 personas eran de fuera de Cataluña, a las que responde y envía recetas para tratamientos, en caso de que sean necesarias, por correo electrónico tras pedirles analíticas de sus propios centros de salud. “La única que conoce quién es y sabe su identidad es la propia persona, tenga la edad que tenga. No necesita evaluación psicológica, ni psiquiátrica, ni nada de nada. No hay ninguna prueba ni médica ni psicológica que asegure su voluntad”, defiende.

No hay datos oficiales de las llamadas detransiciones o arrepentimientos, que en Trànsit calculan que pueden llegar a entre el 5% y el 10% de los casos totales (de menores y adultos) que han seguido. “No me parece un problema, retransicionamos todos los días. En este tema hay transfobia. Se ponen condiciones a los cambios corporales de las personas trans que no se dan en otros casos”, añade la responsable de Trànsit, que pone como ejemplo una ligadura de trompas o cuando alguien se casa pensando que va a ser para toda la vida: “A lo mejor alguien no se siente el macho que dijeron que era al nacer y ha necesitado un recorrido con hormonas para entenderlo. Te vas construyendo a medida que vas viviendo”.

17/12/20

“España será la tumba del transgenerismo”. Nadie cuenta que bloquear los hormonas supone que te va a crecer la barba, sin reversibilidad, que hay que seguir consumiendo medicamentos de por vida... Se arguye que para todo esto hay que tener consentimiento informado. Pero ¿Cómo a los 11 o a los 14 años, se puede hablar de conocimiento informado?

 "Carme Freixa. Psicóloga y periodista. Feminista, ciber-activista, miembro de diferentes organizaciones que luchan por los derechos de las mujeres, de la Red Estatal Contra el Alquiler de Vientres (RECAV), de plataformas abolicionista y de la alianza contra el borrado de las mujeres. Su último libro, en colaboración, es La memoria de la limpieza. Federalista. 

¿Dónde está el feminismo, tal como históricamente lo hemos entendido?

El movimiento feminista tiene 300 años de historia y siempre ha estado luchando por los derechos de las mujeres, de los que se ha beneficiado todo el mundo, porque se trata de derechos democráticos. El derecho al voto universal lo reivindicaron las mujeres cuando dijeron “somos el 50% de la humanidad”. Porque las mujeres no somos un colectivo. A la hora de recortar derechos, somos las primeras en pagarlo, por la sencilla razón de que seguimos viviendo en un sistema patriarcal. Si no fuera así, a nadie se le ocurriría pensar que las mujeres pueden ser alquiladas para diferentes cosas: mercadear para tener hijos a tu gusto y capricho, tener relaciones sexuales con las excusas más peregrinas…

¿Por qué se asocia el feminismo a algo tan críptico como el movimiento LTGBIQ?

Eso no es feminismo. El patriarcado ha utilizado diferentes armas para mantener sus privilegios. La más normal, las religiones, que han sometido a las mujeres a leyes que justifican de forma divina la preponderancia de los hombres. En la ciencia también ha encontrado aliados como, por ejemplo, Freud que tenía una visión masculinizada de la sexualidad femenina. Tuvieron que venir Masters y Johnson a desmentirle.

¿Qué predica el movimiento queer?

Ahora, desde hace unos años, en los que se pensó que el patriarcado se estaba empezando a arrinconar, que las mujeres habían conseguido casi todo, el patriarcado se ha inventado una religión que es la “Q-religión”. Su sacerdotisa es la señora Judith Butler, que lo que hace es pone de moda. Disfrazadas de modernidad, las ideas más rancias de los estereotipos sexuales. Los anglosajones llevan diez años denunciando todo lo que ha sucedido con los postmos y los neoliberales. Judith Butler está favoreciendo la economía neo-liberal, porque gracias a ella están surgiendo como setas clínicas de hormonación, etc.

¿Cuáles son los preceptos queer especificados?

Nadie cuenta que bloquear los hormonas supone quedarse con aspecto aniñado; que te va a crecer la barba, sin reversibilidad, que hay que seguir consumiendo medicamentos de por vida… Se arguye que para todo esto hay que tener consentimiento informado. Pero ¿Cómo a los 11 o a los 14 años, se puede hablar de conocimiento informado? Aquí entramos en la cuestión de los estereotipos, que es algo terrible. Si eres una niña que resulta que te gusta jugar al fútbol y no te gustan las faldas, pues resulta que eres un niño. Aquí es donde aparece lo risible de esta religión.

¿Por qué se interpreta que estas creencias y sus consecuencias prácticas están contribuyendo al “borrado de las mujeres”?

A la sociedad liberal le va de coña todo esto porque se le abren fuentes de negocio envidiables. Más graves incluso son sus repercusiones sociales, jurídicas… Está penetrando en nuestras escuelas, lo mismo que lo ha hecho en el mundo anglosajón, para decir que se olviden de todo lo que ha luchado por la igualdad, porque lo que vale son los estereotipos rancios. Ahí subyace un gran peligro, que aparece en esa idea religiosa de que has nacido en el cuerpo equivocado. 

Patada a la biología, a la anatomía, a la fisiología, a los descubrimientos científicos… A partir de ahí, justificamos el maltrato infantil que supone decirle a una niña de 6 años que es una persona que ha nacido en el cuerpo equivocado, porque no responde a los a los estereotipos sexistas clásicos. En consecuencia, debe operarse, medicarse y convertirse en otra cosa. Si eres hombre, simplemente, con sentirte mujer ya basta. No hace falta que te mutiles, que te sometas a cirugía. No hace falta que te mutiles, te someterás a una cirugía.

De hecho, el movimiento extraño habla no sólo de una visión, digamos, de las cosas, sino del mal para intervenir en asuntos prácticos…

Si la práctica religiosa se limita a unas creencias y rezar, no se perjudica a nadie. Pero si se establece que hay personas que nacen en el cuerpo equivocado y me dedico a hacer de policía de género, y quiero una ley que borre el concepto jurídico de mujer, los derechos basados en el sexo… El sexo es un factor de discriminación, cuando se le unen los estereotipos sexuales. 

La ciencia nos dice que no es lo mismo tener cromosomas XX que tenerlos XY. ¿Qué, evidentemente, hay anomalías inter-sexuales? Sí, pero son puntuales, y en base a ello no podemos acometer cambios que implican borrar a las mujeres. Elotro,como en la Edad Media. La creación es el hombre, lo otro es la mujer que complementa al hombre. Desde esta religión se acusa a las feministas de conservadoras y de coincidir con la derecha y la Iglesia. Las feministas nos referimos a la ciencia y la realidad. En países islámicos, donde la religión influye en las leyes, es aceptado y hasta obligado el cambio de sexo, cuando un hombre no responde a los estereotipos de hombre.

Cosa, por otro lado, bastante aleatoria, esto de los estereotipos…

Si, como pasó en el Parlamento de Extremadura, llevamos a niñas y niños de 6 años a decir que yo me siento así y me tenéis que hacer, me tenéis que dar…, sin dejarlos madurar, sin permitirles tener su evolución psicológica y anatómico-fisiológica. Estamos haciendo terapias de conversión. Algo que generaciones enteras de científicos han criticado.

¿Quién o quienes están comprando el discurso “Queer”?

Tenemos unos representantes políticos, con algunas excepciones, como Carmen Calvo o Adriana Lastra, muy incultos. Compran todo aquello que les parece moderno. Da igual que sean socialistas, de Podemos, Ciudadanos, de la CUP, de Esquerra… Gente, como algunos de Esquerra y de Junts per Catalunya, que se pasan el día yendo a misa, rezando rosarios y estas cosas, no podrían comprar este discurso, que en el fondo lo que dice es que Dios se equivoca. Pero también lo hacen. La derecha lo compra porque es la forma de ocultar que no hace nada por reafirmar los derechos sociales de las personas. Y la izquierda porque ¡No a va ser la derecha más moderna que nosotros! Y así vamos… Esto mismo ha pasado, por ejemplo, en Canadá, donde gobierna el señor Trudeau, que todo el mundo consideraba tan feminista…

¿Dónde podríamos, si es que existe, la antítesis, el contrapoder de lo “Queer”?

Esta gente actúa como una secta. Persigue a la gente, como se ha puesto de manifiesto con la Rowling. El movimiento feminista tiene en estos momentos una diosa que se llama J.K. Rowling. Si no hubiera sido por ella, la comunidad científica estaría todavía callada. Gracias a como se posicionó, su trabajo en las redes, y aquél tuit tan famoso (“Ayudadme a buscar la palabra…”) las cosas cambiaron de golpe. Hasta entonces la comunidad científica estuvo callada, unos por miedo, otros por interés.

¿Por esta brecha, se están colando los negocios de la prostitución?

Seguro. Y los estamos denunciando. Porque ésta es la puerta trasera para el desarrollo del proxenitismo. Si el sujeto político mujer desaparece y queda reducido a “personas gestantes”, “menstruantes”, “portadoras de útero”… ¿Que se puede esperar? No he oído hablar de “portadores de penes”, o “portadores de próstata”… Esto sólo se dice con las mujeres, laotra. Un ente que se define por sus órganos, puede ser utilizado para lo que dé la gana. ¿Hay experiencias de acción feminista contra todo esto, en otros países? Las mujeres anglosajonas han luchado con uñas y dientes durante diez años. En Inglaterra han dado marcha atrás en la Ley de género. 

Pero queda mucho camino por recorrer. Se ha hecho mucho daño. En cuestiones de explotación reproductiva y sexual, Argentina ha sido siempre un laboratorio. Allí se instituyó el concepto de “trabajadora sexual”. Existe un manual que describe como hay que hacer las cosas para que lo transgénero esté en las leyes. Plantean hurtar a la discusión pública estos conceptos, y plasmarlos en leyes populares. Aquí, en España, se planteó la Ley de Libertad sexual que, de hecho, acababa con ella, excepto para los transgénero. 

Pero el tema ha entrado, como Caballo de Troya, por las autonomías. El gran problema del feminismo es que siempre está en el día de la marmota, gobierne quien gobierne. En este momento, tenemos en España un problema que se llama Instituto de la Mujer, Ministerio de Igualdad, porque no defiende a las mujeres de los graves problemas que tienen, como la discriminación salarial, al terrorismo machista, el sexismo…España va a ser la tumba del trans-generismo."                 (Entrevista a Carme Freixa, Peru erroteta, El Triangle, 22/11/20)