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8/1/24

Pocas veces en el campo del esfuerzo humano una profesión bastante pequeña ha causado tanto daño a la humanidad como lo hacen ahora los economistas neoclásicos... véase la colección de citas de bancos centrales y banqueros sobre su capacidad para crear dinero de la nada

 "Esta valiosísima colección de citas de bancos centrales y banqueros sobre su capacidad para crear dinero de la nada fue recopilada por el lector habitual Bill Kruse. La comparto con su permiso porque creo que mucha gente la encontrará valiosa. A mí, desde luego:

Según el Banco de Inglaterra;

"Cada vez que un banco concede un préstamo, simultáneamente crea un depósito equivalente en la cuenta bancaria del prestatario, creando así dinero nuevo.
La realidad de cómo se crea el dinero hoy en día difiere de la descripción que se encuentra en algunos libros de texto de economía".

de este archivo PDF
Creación de dinero Economía moderna

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El BofE también ha elaborado un vídeo sobre este tema;
La creación de dinero en la economía moderna

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Este tema entusiasmó tanto al Parlamento que se celebró un debate al respecto.

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El Norges Bank, el Banco de Noruega, nos informa de que "cuando pides un préstamo a un banco, éste lo ingresa en tu cuenta bancaria. El depósito - el dinero - lo crea el banco en el momento en que emite el préstamo. El banco no transfiere el dinero de la cuenta bancaria de otra persona o de una cámara acorazada llena de dinero. El dinero que te presta el banco ha sido creado por el propio banco - de la nada: fiat - let it become. El dinero creado por el banco no desaparece cuando sale de tu cuenta. Si lo utilizas para hacer un pago, simplemente se transfiere a la cuenta del beneficiario. El dinero sólo se retira de la circulación cuando alguien utiliza sus depósitos para reembolsar a un banco, como cuando hacemos el reembolso de un préstamo... En resumen: los bancos crean dinero de la nada y lo retiran cuando se reembolsan los préstamos."

https://www.norges-bank.no/en/news-events/news-publications/Speeches/2017/2017-04-25-dnva/

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¿Y en la UE? Aquí le toca al BCE [Banco Central Europeo] describir cómo los bancos comerciales privados crean dinero en forma de deuda, cuando explican: "Los bancos comerciales también pueden crear el llamado dinero "interno", es decir, depósitos bancarios. La diferencia entre dinero interno y externo es que el primero es un activo para la economía en su conjunto, pero no es responsabilidad de nadie. En cambio, el dinero interior se llama así porque está respaldado por el crédito privado: si se liquidaran todos los créditos que los bancos tienen frente a deudores privados, el dinero interior creado se invertiría a cero. Así pues, se trata de una forma de moneda que se crea -y puede revertirse- dentro de la economía privada."

https://www.ecb.europa.eu/explainers/tell-me-more/html/what_is_money.en.html

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Aquí está el Bundesbank alemán explicando de dónde viene el dinero, y que los bancos no son intermediarios como popularmente se imagina: "En términos de volumen, la mayor parte de la oferta monetaria está formada por dinero contable, que se crea a través de transacciones entre bancos y clientes nacionales. Los depósitos a la vista son un ejemplo de dinero contable: los depósitos a la vista se crean cuando un banco liquida transacciones con un cliente, es decir, concede un crédito, por ejemplo, o compra un activo y abona a cambio la cantidad correspondiente en la cuenta bancaria del cliente. Esto significa que los bancos pueden crear dinero contable con sólo hacer un asiento contable: según los economistas del Bundesbank, "esto refuta la idea errónea popular de que los bancos actúan simplemente como intermediarios en el momento de conceder un préstamo, es decir, que los bancos sólo pueden conceder créditos utilizando fondos depositados previamente en ellos por otros clientes". Del mismo modo, el exceso de reservas del banco central no es una condición previa necesaria para que un banco conceda créditos (y, por tanto, cree dinero)".

Cómo se crea el dinero

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¿Significa esto que imprimen billetes día y noche? No, según el banco francés BNP Paribas: "La impresión de billetes sólo representa una pequeña parte de la creación de dinero. Hay dos tipos diferentes de creación de dinero. Por un lado, el banco central crea el llamado dinero del "banco central" (o "dinero de alta potencia", el "dinero base" o el agregado monetario M0), consistente en todos los billetes y monedas emitidos, más las reservas de los bancos comerciales en el banco central. Esta forma de dinero sólo se intercambia entre bancos en el mercado interbancario.

Por otra parte, los bancos crean dinero escritural (no monetario), que representa los depósitos de clientes a corto plazo incluidos en su pasivo. Estos depósitos son parte integrante del dinero, ya que son extremadamente líquidos y permiten pagos rápidos. El dinero escritural representa una parte mayor de toda la creación de dinero que el dinero fiduciario.

En cuanto al agregado monetario M3 (también conocido como "masa monetaria" o "dinero en sentido amplio"), el 95% está compuesto por el dinero que usted y yo utilizamos, es decir, los billetes y monedas de nuestras carteras y los importes de nuestros depósitos a la vista (cuentas corrientes), nuestras tenencias que requieren un preaviso de retirada de tres meses o menos (cuentas de ahorro) y nuestros depósitos a plazo con un vencimiento de dos años o menos. Más concretamente, el agregado M3 incluye también los títulos de deuda con vencimiento inferior a dos años emitidos por los bancos, que pueden negociarse en el mercado monetario, así como las participaciones en fondos comunes de inversión monetarios. Pero estos instrumentos sólo representan una pequeña parte de la masa monetaria (alrededor del 5%). Así que la oferta monetaria consiste en una parte de dinero del banco central (billetes y monedas) y dinero escritural, que es, con mucho, la mayor parte. En diciembre de 2018, el dinero fiduciario ascendía a 1,175 billones de euros, el dinero escritural (depósitos de clientes a corto plazo) sumaba 10,541 billones de euros, mientras que la oferta monetaria total en la eurozona alcanzaba los 12,638 billones de euros.

Por eso, imprimir dinero (o producir dinero fiduciario) es en realidad una parte de la creación de dinero, pero es sólo una pequeña fracción del conjunto. Además, esta forma de creación de dinero se ve compensada en su mayor parte por la destrucción monetaria provocada por la retirada de billetes viejos de la circulación por parte del Eurosistema. En 2018, estas acciones representaron el 94% del flujo de nuevos billetes puestos en circulación en el mismo año, y el 83% del valor total de todos los billetes en circulación.
Por último, a pesar del desarrollo de nuevos métodos de pago (tarjetas de débito, pago sin contacto, monederos electrónicos, etc.), el dinero fiduciario sigue estando profundamente arraigado en nuestros hábitos. En efecto, los billetes y monedas representaban el 7,5% del dinero en sentido amplio (M3) en 1997. Manteniéndose estable desde 2015, su proporción alcanzó el 9,5% en 2018

https://group.bnpparibas/en/news/money-creation-work

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Aquí está la Biblioteca del Parlamento canadiense describiendo no sólo cómo el Banco de Canadá crea dinero para que el gobierno canadiense lo gaste en la economía, sino también cómo los bancos privados crean dinero de la nada, ambos como "préstamos":

"Tanto el Banco de Canadá como los bancos comerciales privados crean dinero mediante la compra de activos o la concesión de préstamos. Sin embargo, la creación de dinero por el Banco de Canadá mediante la compra de valores del Gobierno de Canadá es esencialmente un proceso interno del Gobierno; esto significa que factores externos, como la disfunción del mercado financiero, no pueden hacer que el Gobierno federal se quede sin dinero."

https://lop.parl.ca/sites/PublicWebsite/default/en_CA/ResearchPublications/201551E

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El FMI también se ha puesto manos a la obra con este documento titulado "Money Creation in Fiat and Digital Currency Systems": "Para apoyar el entendimiento de que la emisión de deuda por parte de los bancos significa creación de dinero, mientras que los préstamos de las instituciones financieras no bancarias centralizadas y de los intermediarios descentralizados del mercado de bonos no, el documento pretende transmitir dos puntos relacionados: En primer lugar, la noción de creación de dinero como resultado de la creación de préstamos por parte de los bancos es compatible con la noción de necesidades de financiación líquida en un sistema multibancario, en el que las transferencias de fondos líquidos (reservas) entre bancos se producen de forma natural. En segundo lugar, la política monetaria basada en los tipos de interés influye en la dinámica macroeconómica precisamente debido a esa estructura multibancaria."

https://www.imf.org/en/Publications/WP/Issues/2019/12/20/Money-Creation-in-Fiat-and-Digital-Currency-Systems-48843

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Aquí está el profesor Richard Werner (conocido por su definición de flexibilización cuantitativa, QE) educando amablemente al veterano de la City y comentarista David Buik (a quien probablemente reconocerás) sobre el tema de la banca, el sector financiero y la creación de dinero

Creación de dinero por Werner

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El célebre (y tristemente fallecido) antropólogo David Graeber señala correctamente que lo que utilizamos como dinero son simplemente pagarés y, de forma importante, que el Banco de Inglaterra, el banco central, suministra el gasto público: "Cuando los bancos conceden préstamos, crean dinero. Esto se debe a que el dinero no es más que un pagaré. El papel del banco central es presidir un ordenamiento jurídico que concede a los bancos el derecho exclusivo a crear pagarés de un determinado tipo, que el Gobierno reconocerá como moneda de curso legal al estar dispuesto a aceptarlos como pago de impuestos. En realidad, no hay límite a la cantidad que los bancos pueden crear, siempre que puedan encontrar a alguien dispuesto a tomarlos prestados. Nunca se quedarán cortos, por la sencilla razón de que los prestatarios, en términos generales, no cogen el dinero en efectivo y lo meten debajo de sus colchones; en última instancia, cualquier dinero que un banco preste acabará de nuevo en algún banco. Para el sistema bancario en su conjunto, cada préstamo se convierte en un depósito más. Es más, en la medida en que los bancos necesitan adquirir fondos del banco central, pueden pedir prestado todo lo que quieran; todo lo que éste hace realmente es fijar el tipo de interés, el coste del dinero, no su cantidad. Desde el comienzo de la recesión, los bancos centrales estadounidense y británico han reducido ese coste a casi nada. De hecho, con la "flexibilización cuantitativa" han estado bombeando todo el dinero que han podido a los bancos, sin producir ningún efecto inflacionista...

Lo que esto significa es que el verdadero límite de la cantidad de dinero en circulación no es cuánto está dispuesto a prestar el banco central, sino cuánto están dispuestos a pedir prestado el gobierno, las empresas y los ciudadanos de a pie. El gasto público es el principal motor de todo esto (y el documento admite, si se lee con atención, que el banco central financia al gobierno después de todo). Así que no se trata de que el gasto público "desplace" a la inversión privada. Es exactamente lo contrario".

 https://www.theguardian.com/commentisfree/2014/mar/18/truth-money-iou-bank-of-england-

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La British Broadcasting Corporation británica, la BBC, ha necesitado algunos estímulos para adoptar esta nueva y precisa narrativa, que al principio ignoró. Las quejas acabaron provocando:
"una respuesta del Jefe de la Unidad de Quejas Ejecutivas de la BBC, Fraser Steel, quien admitió que se había producido "una grave infracción" de las normas editoriales de la BBC.

"Estamos de acuerdo en que la versión original del artículo tergiversaba el funcionamiento de la banca moderna. Como usted ha señalado, no es correcto dar a entender que los bancos actúan como intermediarios financieros limitándose a prestar los depósitos que los ahorradores depositan en ellos."

"Comparto su preocupación de que la BBC debe reflejar con precisión la forma en que funciona la banca moderna... varios altos directivos de BBC News han sido informados de su queja y de nuestro hallazgo y espero que esto ayude a garantizar que los periodistas y editores estén debidamente informados sobre esta cuestión."

batalla-con-la-bbc

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Oh, por cierto... cualquiera que todavía tenga la impresión de que el Banco de Inglaterra tiene alguna independencia significativa del Gobierno podría considerar la Ley del Banco de Inglaterra de 1998, donde se establece en tantas palabras que no la tienen. Podría decirse que es mejor considerar al Banco de Inglaterra y al Gobierno como la misma cosa, con el Tesoro más arriba en la cadena alimentaria.

Ley del Banco de Inglaterra de 1998

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Ya que estamos hablando del Banco de Inglaterra y de su falta real de independencia, profundicemos un poco más en sus operaciones con Neil Wilson: "El Banco de Inglaterra es sólo un banco y opera de la misma manera que cualquier otro banco (en la medida en que requiere inyecciones de capital del Tesoro para mantener sus reservas de ajuste de pérdidas). Un banco que es y sigue siendo, tanto jurídica como estructuralmente, subsidiario y subordinado a SM el Tesoro en todos los sentidos. Su tarea principal consiste en descontar las obligaciones que le impone el Tesoro y convertirlas en obligaciones bancarias. Lo hace por orden de SM el Tesoro, lo ha hecho desde al menos el siglo XIX y lo sigue haciendo hoy en día. El Banco no tiene autoridad legal para rechazar esas órdenes".

https://new-wayland.com/blog/how-uk-government-payments-are-made/

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El estudio al que se hace referencia, "An Accounting Model of the UK Exchequer - 2nd edition" puede descargarse en formato PDF desde el enlace que figura más abajo. Las notas que lo acompañan nos dicen: "En este oportuno estudio, los autores investigan la estructura y la función de las instituciones financieras públicas del Reino Unido, con una profundidad y un alcance sin precedentes. A partir de fuentes históricas desde el nacimiento de la moderna economía de la libra esterlina, testimonios de departamentos gubernamentales, documentación oficial y resúmenes parlamentarios, el estudio desmonta de forma forense los componentes de las finanzas públicas del Reino Unido, desmontando ideologías y medias verdades por el camino.
Los autores desenmascaran el mito de la "independencia" del Banco de Inglaterra e ilustran el papel central e impulsor del Tesoro en el sistema financiero británico y la primacía del Parlamento en la determinación del gasto y la dotación de recursos en el Reino Unido.
El estudio describe con detalle el funcionamiento de las operaciones financieras del Gobierno del Reino Unido, así como las cuentas y la estructura del Ministerio de Hacienda británico, incluida su relación con las administraciones británicas descentralizadas.
Apoyado con referencias de fuentes olvidadas o poco conocidas y extensos apéndices que detallan la historia del sistema financiero británico, este importante trabajo destruye los mitos y la ofuscación de los gobiernos, los economistas y el sector de los servicios financieros que ha permitido que décadas de austeridad innecesaria causen devastación social y política en el Reino Unido y más allá.

Como tal, se trata de una exposición que debería haberse hecho hace tiempo y que tiene implicaciones más allá del campo de la literatura económica y pone en tela de juicio las bases de la política económica del Reino Unido desde la década de 1980."

https://gimms.org.uk/2021/02/21/an-accounting-model-of-the-uk-exchequer/

Y luego está esto "Este documento constituye un primer análisis institucional detallado de los procesos de gasto, recaudación de ingresos y emisión de deuda del Gobierno del Reino Unido. Encontramos, en primer lugar, que el Gobierno del Reino Unido crea nuevo dinero y poder adquisitivo cuando emprende gastos, en lugar de que el gasto sea financiado por los impuestos del sector privado o por la emisión de deuda a éste. El proceso de gasto se inicia cuando el Gobierno recurre a una línea de crédito soberano de la estructura jurídica y contable básica conocida como Fondo Consolidado (FC). Siguiendo instrucciones del Ministerio de Hacienda del Reino Unido, el Banco de Inglaterra carga la cuenta del FC en el Banco y abona otras cuentas en el Banco mantenidas por entidades gubernamentales; una práctica ordenada por ley.De este modo se crean nuevos depósitos públicos que se utilizan para liquidar el gasto de los departamentos gubernamentales en la economía a través del sector bancario comercial. El Parlamento, y no el Tesoro o el Banco Central, es la única autoridad en virtud de la cual se originan los gastos con cargo al Fondo Consolidado. La recaudación de ingresos, incluidos los impuestos, implica el proceso inverso, con abono en la cuenta del FC en el Banco. En cuanto a la emisión de deuda, en las condiciones actuales de exceso de liquidez de las reservas, la función de la emisión de deuda se entiende mejor como una forma de proporcionar activos seguros y una fuente fiable de garantía al sector privado no bancario, en la medida en que no sean retirados por el Estado a través de la relajación cuantitativa del Banco de Inglaterra.

Los resultados apoyan las interpretaciones neocartalistas del funcionamiento de las naciones emisoras de moneda soberana y aportan detalles institucionales adicionales sobre la cúspide de la jerarquía monetaria en el caso del Reino Unido.

 Los resultados también sugieren que los recientes debates en el Reino Unido en torno a la financiación monetaria y la independencia del banco central deben reconsiderarse dado el papel central del Fondo Consolidado."

https://www.ucl.ac.uk/bartlett/public-purpose/publications/2022/may/self-financing-state-institutional-analysis  "

(Richard Murphy, Profesor de Contabilidad, Escuela de Administración de la Universidad de Sheffield. Contador público, Brave New europe, 07/01/24; traducción DEEPL)

21/8/23

Michael Hudson: Supongamos que un gobierno toma prestados mil millones de dólares de los ricos tenedores de bonos, y los ricos tenedores de bonos van a sacar el dinero del banco y entregárselo al gobierno para que lo gaste. ¿Por qué necesita el gobierno a los tenedores de bonos para crear este dinero? O, ¿por qué necesitan que los bancos de repente vayan a su ordenador y creen un billón de dólares, para prestárselos al gobierno, que luego el gobierno volverá a depositar en estos mismos bancos? El gobierno va a crear el dinero en cualquier caso, ya sea prestado por los tenedores de bonos, o por los bancos, o simplemente impreso

 "(...) Hudson: Bueno, lo que esto es, está reflejando el poder de la economía basura y la ideología. Los economistas de derechas afirman que si el gobierno proporcionara más asistencia sanitaria pública, y más servicios públicos, los impuestos subirían. Y como tanto los republicanos como los demócratas han desplazado los impuestos del sector inmobiliario, de las finanzas, del 1% al 99%, eso significa que los impuestos de los asalariados subirían.

Pero, por supuesto, no tiene por qué ser así en absoluto, porque, como usted señala, la teoría estatal del dinero dice que los gobiernos pueden crear su propio dinero. Ese ha sido el caso durante los últimos cientos de años. Y China lo ha demostrado, los gobiernos no tienen que pedir dinero prestado a la gente rica para pagar intereses.

Pueden simplemente imprimir el dinero, y la gente de la economía basura dice, bueno, si imprimes tu dinero, eso es inflacionario. Pero no es más inflacionario que el crédito bancario. Supongamos que un gobierno toma prestados mil millones de dólares de los ricos tenedores de bonos, y los ricos tenedores de bonos van a sacar el dinero del banco y entregárselo al gobierno para que lo gaste.

¿Por qué necesita el gobierno a los tenedores de bonos para crear este dinero? O, ¿por qué necesitan que los bancos de repente vayan a su ordenador y creen un billón de dólares, para prestárselos al gobierno, que luego el gobierno volverá a depositar en estos mismos bancos? El gobierno va a crear el dinero en cualquier caso, ya sea prestado por los tenedores de bonos, o por los bancos, o simplemente impreso.

Así que la pretensión es que el gobierno tiene que pedir prestado a los tenedores de bonos. Porque los tenedores de bonos deciden lo que vale la pena económicamente. Bueno, ¿qué ignora esto? Que los tenedores de bonos son el 1%, y lo que ellos consideran que vale la pena económicamente, no es utilizar al gobierno para beneficiar el nivel de vida, beneficiar al trabajo y proporcionar servicios sociales.

El papel del gobierno es proporcionar más dinero para el 1%, a través del complejo industrial militar, y los otros proyectos del gobierno. (...)"

( , UnzReview, 15/07/23; traducción DEEPL)

6/6/23

Los impuestos son el instrumento más asombrosamente poderoso para controlar la inflación, pero sobre todo para conformar la sociedad que queremos... Pero los impuestos no son necesarios para que el gobierno gaste, porque su propio banco nacional le proporciona el dinero para que haga eso

 "Quiero hablar de impuestos. No tiene nada de raro que lo haga. Como censor jurado de cuentas, llevo 40 años haciéndolo. De lo que me doy cuenta es de que la inmensa mayoría de la gente entiende muy poco lo que son los impuestos, a pesar de que casi todos gastamos más en pagarlos que en cualquier otra cosa en la vida. Sólo por eso me parece asombroso que tan poca gente entienda lo que son los impuestos o lo que hacen.

Por ejemplo, sospecho que el 98% de la gente cree que los impuestos pagan los servicios públicos, pero no es así.

Ni un céntimo de los impuestos pagados en el Reino Unido a nuestro gobierno en Westminster se utiliza para pagar el gasto público.

En cambio, cada céntimo que gasta el gobierno británico se paga con dinero que el gobierno pide prestado todo el día y todos los días al Banco de Inglaterra, que es el banco que posee. El gobierno puede gastar lo que quiera porque tiene ese banco. Lo que es especialmente cierto es que nunca tiene que esperar a que los impuestos le presten dinero para poder gastar, porque todo el dinero que quiere está a su disposición siempre que lo desee, simplemente pidiéndoselo a su propio banco.

Entonces, ¿por qué tributamos en ese caso? Bien, en primer lugar, porque el gobierno tiene que controlar la inflación, por supuesto, no podría gastar la cantidad de dinero creada para él cada día por el Banco de Inglaterra sin que la inflación se descontrolara muy rápidamente. Así pues, el gobierno cobra impuestos para recuperar el dinero que ya ha gastado y, de este modo, controla la inflación. En mi opinión, ésta es la primera razón, y la más importante, por la que cualquier gobierno cobra impuestos.

En segundo lugar, un gobierno grava a la gente porque quiere que utilicemos el dinero que crea en nuestras transacciones rutinarias en la economía. Hacemos eso si tenemos que pagar cantidades significativas de impuestos porque no podemos permitirnos el riesgo de hacer otra cosa cuando los impuestos tienen que pagarse por ley utilizando la moneda que el gobierno crea. Como resultado, el gobierno obtiene el control del dinero en nuestra macroeconomía, y como resultado obtiene bastante control de esa economía, que es exactamente lo que quiere.

Pero además de estas dos razones para gravar, el gobierno también grava para aplicar sus políticas económicas y sociales. Así, utiliza los impuestos para redistribuir la renta y la riqueza. También utiliza los impuestos para revalorizar bienes y servicios, como el alcohol, el carbón y el tabaco, cuyos precios aumenta, mientras que reduce el precio de la sanidad, la educación, la alimentación y la ropa de los niños utilizando los impuestos.

El Gobierno también utiliza los impuestos para reorganizar la economía. Concede subvenciones a las empresas que hacen cosas que quiere que sucedan, y retira esas subvenciones a las actividades que no quiere que prosperen.

 Por último, los gobiernos cobran impuestos porque saben que la gente que paga impuestos tiene más probabilidades de votar. El impuesto es lo que yo llamaría la contraprestación del contrato social entre nosotros y nuestro gobierno, y la gente quiere opinar sobre ese contrato precisamente porque paga impuestos. Los impuestos son el mecanismo que utilizamos para que el Gobierno rinda cuentas y, a su vez, para que nos rinda cuentas a nosotros.

Por todas estas razones, los impuestos son increíblemente importantes. Pero a pesar de ello, no hace lo que la mayoría de la gente cree que hace. No paga nuestros servicios públicos.

Por eso tengo que romper otro mito. El dinero de los contribuyentes no existe. Por mucho que a nuestros políticos les guste hablar del dinero de los contribuyentes, nada cambia el hecho de que no pagamos por los beneficios que obtenemos del gasto público, que en cambio está financiado por el Banco de Inglaterra. Pagamos impuestos para controlar la inflación que resultaría de ellos ese proceso de creación de dinero. Los impuestos sólo se cobran entonces para destruir el dinero que el Banco de Inglaterra crea para que el gobierno gaste, día tras día.

Cualquier político que diga lo contrario está revelando su ignorancia o está difundiendo un mito conveniente, que sabe que es falso.

Es hora de que nuestros políticos digan la verdad sobre los impuestos.

Es hora de que entendamos los impuestos.

Es hora de que nos demos cuenta de que los impuestos son el instrumento más asombrosamente poderoso para controlar la inflación, pero sobre todo para conformar la sociedad que queremos.

Pero los impuestos no son necesarios para que el gobierno gaste porque su propio banco proporciona el dinero para que el gobierno haga eso."               

(Richard Murphy . Catedrático de Contabilidad, Escuela de Gestión de la Universidad de Sheffield, Brave New Europe, 01/06/23, traducción DEEPL)

16/5/23

La descripción general de la Teoría Monetaria Moderna del organismo del Bundestag alemán expone la agenda oculta: simplemente no se puede permitir que la población entienda la TMM

 "El Departamento de Asesoramiento Científico del Deutscher Bundestag publicó recientemente (27 de enero de 2023) un documento de debate: Teoría monetaria moderna: una descripción general– lo que realmente expone de qué se trata toda la oposición a nuestro trabajo. Inicialmente, me interesó saber del documento de discusión que yo era un economista estadounidense después de pensar todos estos años que era australiano por nacimiento y ciudadanía. Tal vez ese error le diga algo sobre la calidad y la profundidad del esfuerzo de investigación que llevaron a cabo los autores. El artículo reconoce que la Teoría Monetaria Moderna (TMM) es “una escuela de pensamiento económico que existe desde hace unos 25 años”, pero su origen es confuso, ignorando que al principio estábamos Warren Mosler, Randy Wray y yo. Curiosamente, el documento de discusión afirma que no hay desacuerdo entre la corriente principal en cuanto a los elementos teóricos y conceptuales de la TMM. ¡Así que la corriente principal ahora está de acuerdo con nosotros! Esa es toda una admisión. Pero, a medida que uno avanza en la discusión, se vuelve obvio que los autores pierden el punto cuando comienzan a hablar sobre las políticas de TMM. Lo que ilustra su crítica a la TMM es que el verdadero antagonismo de nuestras ideas es que podrían abrir al público opciones políticas más amplias de lo que el proceso político quiere admitir. O, en otras palabras, el verdadero problema es que una comprensión de la TMM expone el mantra TINA, que permite a los gobiernos mantener políticas que promueven los intereses de unos pocos a expensas de la mayoría, como un descuido desenfrenado de las responsabilidades del gobierno. Esa exposición, si se mantiene, alteraría todo el terreno político y desafiaría la hegemonía de las élites. De eso se trata la oposición a la TMM.

La representación BDP de TMM

El documento de debate del Bundestag (BDP) está en alemán y no citaré el original y luego daré la traducción.

Entonces, alguien podría cuestionar mi traducción, pero dudo que haya sutilezas que me perdí porque no soy un hablante nativo.

La primera parte del artículo plantea la pregunta: “¿Qué es la Teoría Monetaria Moderna?”.

Aprendemos que ellos piensan que es:

  1. “La TMM combina varios elementos teóricos”: “Keynes sobre la demanda efectiva”, “Knapp” sobre el dinero estatal, Abba Lerner sobre “Finanzas funcionales y la deuda federal”, que es un detalle muy limitado de los hombros sobre los que nos apoyamos. Habría agregado otros escritores, Marx, Kalecki y más, por ejemplo.
  2. “La TMM se enfoca en la política fiscal de un estado soberano que proporciona su propia moneda”, lo cual no es realmente exacto. TMM es un marco para comprender las capacidades intrínsecas que un sistema monetario fiduciario otorga a los gobiernos emisores de moneda y las consecuencias del uso de esas capacidades.

Pero también nos permite comprender las consecuencias de no tener soberanía monetaria, que es la situación de los 20 Estados miembros de la Unión Económica y Monetaria, de los cuales Alemania es uno.

  1. “El análisis macroeconómico del ciclo económico se basa en los balances de varios sectores económicos. Los balances son una descripción de la realidad, razón por la cual la TMM debe verse como una teoría monetaria empírica falsificable”.

La TMM es consistente en el flujo de existencias, lo cual no es una propiedad que posea la teoría macroeconómica dominante.

Para ser consistentes en el flujo de existencias, debemos tener en cuenta las implicaciones de la dinámica de flujo del sistema en las existencias, lo que significa que los balances se convierten en un tema de enfoque, en lugar de ser la base completa del análisis, como lo implica el análisis del Bundestag. .

  1. El BDP intenta explicar la TMM dentro del marco y la terminología de la corriente principal, que es el error común de los análisis críticos.

El error surge porque el marco no puede dar sentido a lo que realmente está sucediendo en una economía monetaria moderna.

Por lo tanto, el BDP caracteriza la salida de la TMM de la macroeconomía convencional como una diferencia entre asumir que “el gasto público se financia con impuestos” (corriente principal) y la supuesta suposición de la TMM de que “el gasto público se financia con la impresión de dinero”.

Este marco nos lleva al marco principal de ‘restricción presupuestaria del gobierno’, donde los gobiernos están limitados financieramente y pueden: (a) aumentar los ingresos fiscales; (b) emitir deuda; o (c) imprimir dinero, para obtener los recursos necesarios que les permitan gastar.

Una vez que el análisis comienza allí, se pierde una visión esencial de los gobiernos emisores de moneda fiduciaria.

Esa idea es que la causalidad es al revés porque no hay restricciones financieras para tal gobierno.

La capacidad de pago de impuestos proviene de los ingresos generados por el gasto público.

Si los gobiernos gastan más de lo que recuperan del sistema en impuestos (es decir, incurren en déficit), entonces se crean activos financieros netos en el sector no gubernamental, que proporciona el aumento de riqueza que permite tomar decisiones de cartera que incluyen la compra de instrumentos de deuda pública.

Entonces, el gasto público es lo primero en una secuencia lógica intrínseca en tal economía.

Además, todo el gasto del gobierno se hace operativo de la misma manera: a través de créditos digitales a cuentas bancarias.

No hay un pensamiento del tipo ‘utilizaremos los ingresos fiscales’ o ’emitiremos deuda’.

El banco central solo acredita las cuentas bancarias por instrucción de la tesorería de las ramas financieras del gobierno.

Caracterizar eso como ‘impresión de dinero’ – y por lo tanto la tercera opción en la troika dominante de ‘restricción presupuestaria del gobierno’ – es malinterpretar por completo la realidad del gasto público.

Creo que se vuelve confuso para el lector, cuando el BDP admite que no hay restricciones financieras en un gobierno emisor de moneda y, por lo tanto, gasta:

… las restricciones son reales, no financieras.

Una vez que comprenda ese elemento de la TMM y haya eliminado firmemente la ficción de la “restricción financiera”, entonces es cierto que:

Los representantes de la TMM llegan así a la conclusión de que un estado con soberanía monetaria tiene mucha libertad económica.

Que es realmente lo que perturba a aquellos que se oponen a nuestras ideas, pero que expresan ese antagonismo en argumentos falsos acerca de que el gobierno comete errores en los mercados de bonos o crea cargas impositivas futuras insostenibles para nuestros hijos y argumentos de tipo similar.

  1. El BDP también admite que al darse cuenta de que “el estado moderno nunca puede quedarse sin dinero”:

… no significa que el Estado deba “gastar dinero ilimitado” en todo momento… Para qué se utiliza el margen de maniobra del Estado depende de las convicciones políticas y de las mayorías.

En otras palabras, operacionalizar la comprensión de cómo funciona el sistema monetario y qué capacidades otorga al gobierno la emisión de moneda en la política requiere la imposición de valores e ideologías dentro de las realidades políticas del día.

Lo que separa a la TMM como un lente de las políticas que podrían proponer aquellos con una comprensión de la TMM.

Lo que significa que el régimen de políticas sugerido por un economista de TMM podría oscilar en cualquier lugar a lo largo del continuo de extrema derecha-izquierda, lo que no lleva a la conclusión de que la TMM en sí sea de naturaleza izquierda o derecha.

  1. El BDP señala que en TMM: “El déficit ‘correcto’ sería el que logra el pleno empleo”.

Declararía esto con más precisión diciendo que la postura fiscal responsable está diseñada para lograr y mantener el pleno empleo y el equilibrio fiscal resultante que es consistente con esa postura no es un punto de interés.

Lo explico en esta publicación de blog: La condición de déficit fiscal de pleno empleo (13 de abril de 2011).

  1. El BDP concluye que “la garantía de empleo es un elemento central de las demandas de política económica de los economistas de la TMM”.

De hecho, es la única “política” específica implícita en el entendimiento de la TMM, que se basa en las observaciones de que la eficiencia macroeconómica no se puede lograr si hay desempleo involuntario y una reserva de reserva del empleador es una opción superior a usar una reserva de reserva de desempleo para disciplinar conflicto distributivo, que puede crear presiones inflacionarias en la economía.

La Garantía de Empleo no es solo un programa de creación de empleo. Más bien es un aspecto esencial de la arquitectura de estabilidad macroeconómica que deberían tener las economías monetarias modernas.

Por lo tanto, su lugar en la TMM es intrínseco y muy distinto de las opciones políticas que podrían surgir de la expresión de nuestras posiciones ideológicas.

La crítica del BDP a la TMM

Curiosamente, el BDP comienza la crítica con esto:

La representación descriptiva del ciclo real del dinero por parte de la TMM y las afirmaciones derivadas de ella, como que el dinero sale “de la nada”, es compartida en gran medida por el mundo académico y por los bancos centrales.

Bien, eso es un progreso.

Entonces, el BDP debe aceptar que todas las causalidades que se derivan de la representación de la TMM son “compartidas en el mundo académico y por los bancos centrales”.

Lo cual creo que es completamente falso.

Si fuera cierto, los bancos centrales de todo el mundo no estarían aumentando las tasas de interés en este momento, por ejemplo.

El BDP afirma que el principal rechazo a la TMM está “dirigido a las recomendaciones de política” que hace la TMM.

Lo cual no comprende que no hay recomendaciones de políticas que emanen de la TMM como marco conceptual.

Hay recomendaciones de política que los economistas con conocimientos de TMM podrían hacer que reflejen sus sistemas de valores y predilecciones ideológicas, pero eso está bastante separado de la TMM como marco conceptual, o en palabras del BDP, una “escuela de pensamiento económico”.

La confusión se refuerza porque la mayoría de los economistas de TMM tienen valores progresistas y cuando hablan de política expresan esos valores.

Los críticos, que han pasado por alto la diferencia entre el ‘marco conceptual’ y las declaraciones políticas que hacen los economistas que trabajan dentro de esa ‘escuela de pensamiento’, infieren entonces, erróneamente, que las políticas propuestas son parte de la TMM.

Ellos no son.

Hace algunos años fui duquesado, por ejemplo, por la Lega Nord en Italia, que había aceptado la TMM como legítima.

Sin embargo, las políticas que estaban promoviendo eran el anatema de aquellas que aceptaría como razonables y no me comuniqué más con ellos.

Entonces, con confusión, el BDP luego ensaya a los sospechosos habituales.

  1. La TMM es inflacionaria: “se esperan desarrollos inflacionarios con una expansión permanente y continua de la oferta monetaria”.

¿Quién aboga por una “expansión permanente y continua de la oferta monetaria” sin tener en cuenta el desarrollo de la capacidad productiva de la economía y las decisiones de gasto y ahorro del sector no gubernamental?

Ninguno de los economistas de TMM que conozco abogaría por una expansión tan independiente del contexto.

Puede haber un déficit fiscal continuo si la economía se mantiene dentro de las capacidades de oferta del sector productivo y el sector no gubernamental en su conjunto no gasta todos sus ingresos en cada período.

Eso no generará fuerzas inflacionarias.

  1. La Garantía de Empleo es “poco convincente”, ¿por qué?

Todos los rumores habituales son puestos en práctia por el BDP:

(a) ¿Qué trabajos realizarían estos trabajadores? La respuesta son cientos y miles que se suman al bienestar de la sociedad ya la restauración de nuestro medio ambiente natural, y que nunca se harán si el ‘cálculo del beneficio privado’ fuera el factor determinante en lugar del beneficio social.

He escrito extensamente sobre esto durante varias décadas; si desea obtener detalles, vaya a la categoría Garantía de trabajo y siga los enlaces.

(b) una reserva de estabilización no puede proporcionar puestos de trabajo que son necesarios para la “producción de bienes públicos importantes”.

Eso es cierto, por lo que tiene que haber una visión de futuro y proyectos diseñados para activarse y desactivarse para satisfacer la variabilidad cíclica del sector no gubernamental.

No significa que los trabajos no sean ‘importantes’.

(c) Los puestos de trabajo garantizados competirán con los puestos de trabajo privados, por lo que “el estado puede ejercer una presión adicional sobre las empresas privadas a través de su competencia adicional”.

Véase más arriba.

Los trabajos que no compiten con las empresas privadas pero que son productivos y agregan valor social solo están limitados por la imaginación.

Habiendo dicho eso, dependiendo de la nación de la que estemos hablando, puede ser útil que la Garantía de Empleo se introduzca con un elemento de ‘política industrial’ incluido, lo que lleva a la quiebra a talleres ineficientes y de bajos salarios en el sector privado al donde se fija el salario de Garantía Laboral, que efectivamente se convertiría en el salario mínimo.

Cuando trabajé en Sudáfrica sobre el marco del salario mínimo, argumenté que los trabajos privados que no podían cumplir con los niveles aceptables de salario mínimo eran indeseables y tendrían que reestructurarse para volverse más productivos y, por lo tanto, poder pagar salarios más altos o simplemente desaparecer.

(d) El BDP alega que “no está claro si los empleados permanecerán en el sector estatal en lugar de cambiarse al sector privado”.

No hay falta de claridad.

La fuerza laboral de la Garantía de Empleo estaría dentro del sector público. No es un esquema para proporcionar una especie de capacidad de ‘subsidio salarial’ al sector privado.

(e) El BDP escribe que “también existe la cuestión de si los empleados realmente tienen la capacidad de transferirse al mercado laboral primario”.

Los trabajadores del Programa de Trabajo Garantizado no tienen reparos en volver al mercado laboral privado.

La mayoría lo hará cuando la economía mejore porque los empleadores privados les ofrecerán salarios más altos y mejores condiciones.

Si los empleadores privados no ofrecen condiciones superiores a la Garantía de Empleo, entonces los trabajadores podrían permanecer dentro del grupo de Garantía de Empleo.

Y no habría ningún problema con eso si están felices de hacerlo.

La cuestión es que el Trabajo Garantizado ofrece un trabajo permanente con ingresos estables y otras prestaciones no salariales (vacaciones, bajas por enfermedad, formación, derechos de pensión, etc.).

Si los empleadores privados no pueden hacer nada mejor que eso, entonces no atraerán personal.

(f) El BDP afirma que los agentes privados socavarán a cualquier gobierno que intente incurrir en déficits fiscales continuos y “eludir las restricciones y las medidas” que el gobierno podría implementar para evitar tales represalias.

Bastante seguro.

Pero al final del día, si el marco regulatorio y legislativo se diseña, implementa y hace cumplir adecuadamente, entonces es difícil que el sector privado lo eluda.

Incluso si lo hacen, no tiene nada que ver con TMM como marco conceptual.

Puede ser que las políticas que se proponen en cualquier momento no tengan credibilidad política.

(g) BDP termina con la tontería habitual: que “la tesis de la capacidad de endeudamiento ilimitada solo se aplica a los EE. UU.”.

Bueno, ¡quizás por eso afirmaron erróneamente que yo era un economista estadounidense!

Como economista que vive en una economía pequeña y abierta, con solo exportaciones de productos primarios y cuyo tipo de cambio está a merced de los términos de intercambio mundiales para dichos productos, puedo decirles que el entendimiento de la TMM es aplicable a todas las economías que usan un sistema monetario de moneda fiduciaria.

Las diferentes fortalezas en los mercados mundiales de divisas y comercio tienen diferentes implicaciones con seguridad.

Pero eso no nos lleva muy lejos.

Lo que es completamente falso es la afirmación del BDP de que los argumentos sobre las monedas de reserva, etc. “no contradicen sus recomendaciones de política”, es decir, las recomendaciones de política de la TMM.

A propósito de la discusión anterior, esta declaración confunde el marco con las políticas que podrían surgir al aplicar valores a ese marco.

Conclusión

El punto real que expone el BDP es que la política es un acto político y surge del conflicto de ideologías y valores.

La lucha por implementar políticas específicas depende del equilibrio de poder que tengan estos campos ideológicos en competencia.

Esa lucha se desarrolla en un ambiente de ideas y ficciones.

La macroeconomía dominante crea un mundo de ficción que da peso a un sistema de valores particular ya una predisposición ideológica.

Favorece una distribución desigual del ingreso y la riqueza y utiliza la política para disciplinar las aspiraciones de la mayoría para que sigan siendo compatibles con el mantenimiento de ese sistema de desigualdad y desequilibrio de poder.

TMM demuestra la naturaleza de esas ficciones y una vez que las personas las desechan, se dan cuenta más claramente de las fallas subyacentes en los regímenes de políticas que se implementan bajo la tapadera de TINA.

Se dan cuenta de que puede haber un mundo mejor para la mayoría y si eso alguna vez se vuelve universal, entonces los equilibrios de poder dentro de las sociedades capitalistas cambiarán de manera bastante dramática.

Las élites simplemente no pueden permitir que eso suceda, lo que significa que promueven todo tipo de estafas sobre la TMM para evitar que la gente lo entienda.

¡Ya es suficiente para hoy!"                    (Bill Mitchell , red mmt, 14/04/23) 

4/2/22

Dos de las ideas que taladran nuestros oídos, esparcidas en los mass media patrios, giran alrededor de dos afirmaciones que no se ajustan a la realidad de los datos. La primera, que la inversión la determina el ahorro. La segunda, que la inversión depende de los tipos de interés oficiales... pues no, la inversión determina el ahorro, y no al revés... es la inversión que deciden las empresas lo que determina la cantidad de ahorro... La razón de la ausencia de inversión productiva es la debilidad generalizada de la actividad económica. Por mucho que mejoren los beneficios empresariales, vía menores costes financieros o laborales, la inversión productiva no despega por falta de demanda

 "Desde estas líneas intentamos siempre detallar, explicar o dar a conocer aproximaciones al ciclo económico y financiero, así como analizar determinadas políticas económicas, apoyándonos en datos, en investigaciones académicas, o en los propios contrastes que implementamos en nuestra actividad profesional. 

Permítanme compartir con ustedes un cierto hartazgo cuando escucho o leo a quienes, desde una profunda deshonestidad intelectual, ofrecen recetas, manipulan datos o presentan gráficos simples que son meras relaciones espurias.

Dos de las ideas que de manera machacona taladran nuestros oídos, ampliamente esparcidas en los mass media patrios, giran alrededor de dos afirmaciones que no se ajustan a la realidad de los datos. La primera, que la inversión la determina el ahorro. La segunda es que la inversión depende de los tipos de interés oficiales. Vayamos por partes.

Si desempolvamos el 99% de los libros de teoría económica, política monetaria, o dinero y banca que nuestros estudiantes aún siguen empleando como manuales de referencia en las universidades veremos una idea común en todos ellos: la oferta de dinero la controlan los bancos centrales. Ello supone asumir que dicha oferta monetaria está determinada desde fuera del sistema económico. Los bancos centrales tienen el monopolio de la emisión de billetes y monedas y cuidan que la oferta monetaria guarde una relación estable con la actividad económica. Eso es lo que se denomina la teoría del dinero exógeno, ya que es creado por el banco central, desde el exterior del sistema económico. Este argumento se utilizó para defender la independencia de los bancos centrales frente a las instancias políticas. Se suponía que así se podría garantizar un manejo responsable de la oferta monetaria. ¡Qué candidos!

La inversión determina el ahorro

Pero esta explicación, asumida e interiorizada por la mayoría de los economistas, es falsa. Ya ha sido superada por una parte relevante de la academia. Véase a modo de ejemplo tres artículos de investigación, dos del Bank of England, y otro de la Reserva Federal: Money creation in the modern economy; Banks are not intermediaries of loanable funds - and why this matters; y, finalmente, Teaching the Linkage Between Banks and the Fed: R.I.P. Money Multiplier.

Me quedo con un video excelente que resume el primer artículo, y que debería ser obligatorio para todos los estudiantes de Teoría Económica, y con dos frases que extraigo literalmente de los dos últimos. Del segundo artículo, en el segundo párrafo del resumen introductorio, los autores afirman: “Además, si el préstamo tiene fines de inversión física, este nuevo préstamo y dinero es lo que desencadena la inversión y, por tanto, según la identidad de las cuentas nacionales del ahorro y la inversión, el ahorro. El ahorro es, pues, una consecuencia, no una causa, de ese préstamo. El ahorro no financia la inversión, sino la financiación. Argumentar lo contrario confunde las funciones macroeconómicas respectivas de los recursos (ahorro) y del dinero basado en la deuda (financiación)”. Por lo tanto, el ahorro no determina la inversión, sino al revés.

Del tercer artículo extraemos una reseña que hace del mismo el gobernador de la Reserva Federal Jeremy Powell, “Bueno, cuando tú y yo estudiábamos economía hace un millón de años, M2 y los agregados monetarios generalmente parecían tener una relación con el crecimiento económico... esa relación clásica entre los agregados monetarios y el crecimiento económico y el tamaño de la economía, simplemente ya no se mantiene... así que algo tenemos que desaprender, supongo”. En definitiva, la teoría del multiplicador monetario y que la inflación es un fenómeno monetario son cuentos húmedos en los sueños de quienes lo propagan a los cuatro vientos.

Por lo tanto, la oferta de dinero es endógena, es decir, no puede ser fijada de manera arbitraria por los bancos centrales. La oferta de dinero en realidad viene determinada por la demanda de créditos y las preferencias del público. Por lo tanto, los créditos producen depósitos, y no al revés. Surge de esta interpretación la primera causalidad invertida: para que los bancos abran cuentas y concedan créditos no hace falta que primero tengan depósitos. Como corolario, la creación de moneda crediticia no requiere que los bancos privados dispongan de reservas excedentarias. Los bancos crean créditos y depósitos, y a continuación se encargan de conseguir los billetes emitidos por el banco central, y demandados por los clientes, así como las reservas obligatorias exigidas por las leyes.

De aquí surge la segunda relación de causalidad invertida: el dinero legal, o base monetaria, entendido como la suma de efectivo más reservas obligatorias, es una variable endógena que no puede ser fijada arbitrariamente por los bancos centrales. Si juntamos ambas causalidades invertidas, se obtiene una implicación contraria a la visión convencional: el dinero legal o base monetaria se relaciona con los créditos realizados y el dinero bancario a través de un divisor del crédito. Por lo tanto el dinero bancario no es un múltiplo de la cantidad de dinero de curso legal o base monetaria. Al revés, la base monetaria es un cociente de la cantidad de dinero bancario.1

Qué factores explican la inversión productiva

El motor de la economía, en definitiva, es el gasto en inversión decidido con independencia de las decisiones de ahorro. En realidad es la inversión que deciden las empresas lo que determina la cantidad de ahorro. Para invertir no hace falta ahorro previo o depósitos preexistentes. Por lo tanto, la Ley de Say en una economía monetaria es falsa.

Otra de las consecuencias de las relaciones de causalidad invertidas que hemos expuesto, es que la tasa de inflación no puede ser ocasionada por una excesiva tasa de crecimiento del dinero. La causalidad va en sentido inverso, es la tasa de crecimiento de los precios y de la producción lo que va a incidir sobre la tasa de crecimiento de la cantidad de dinero. De ahí que la ortodoxia en su momento agravó el riesgo de deflación por deuda, y lo volverá a hacer si no acabamos con los cuentos infantiles que proyectan.

A partir de este análisis estamos en disposición de abordar una segunda idea muy generalizada e interiorizada entre muchos economistas, pero que es falsa, concretamente que los tipos de interés determinan la inversión. ¿Pero acaso no han visto que en el período de menores tipos de interés la inversión productiva ha crecido muy poco? Para explicar qué determina la inversión acudimos al informe de primavera de 2015 del Fondo Monetario Internacional. 

En el capítulo 4, bajo el título Private Investment: What is Holdup? se analiza por qué la inversión fija privada en las economías avanzadas apenas se ha recuperado respecto a los niveles de inversión existentes en 2007, tras la fortísima contracción en plena crisis sistémica. La conclusión no puede ser más keynesiana y sraffiana. La razón de la ausencia de inversión productiva es la debilidad generalizada de la actividad económica. Por mucho que mejoren los beneficios empresariales, vía menores costes financieros o laborales, la inversión productiva no despega por falta de demanda. ¡Elemental, querido Watson!"           (Juan Laborda, El Salto, 04/02/22)

27/10/21

Una visión alternativa de la deuda pública... Lo que sí es muy preocupante para muchos economistas y no se comenta en ningún medio de comunicación europeo, es que España no tenga soberanía monetaria... lo que dificulta enormemente la financiación ya que no somos soberanos para emitir dinero, o elegir el tipo de interés de las emisiones de deuda, y encima, estamos a merced de los especuladores financieros... cuando se les preguntó a los congresistas norteamericanos si querrían hacer desaparecer toda la deuda pública, contestaron que sí rápidamente, pero, cuando se les explicó que esto supondría la desaparición de todos los títulos del tesoro de las carteras del sector privado, se opusieron rotundamente. No entendían que ambas caras de la moneda están indisolublemente unidas

 "El otro día me comentaba una persona que la deuda pública era muy elevada y en consecuencia deberíamos pagar muchos más impuestos en el futuro y que esto supondría una pesada carga para nuestros hijos y nietos. Pocos días antes, la Sra. Calviño dijo las mismas palabras en una entrevista en la cadena Ser, también dijo que ser progresista es disminuir la deuda pública y por lo tanto contribuir a la justicia intergeneracional.

Por muy intuitivo y repetido que sea este argumento, es totalmente falso. Como dice Warren Mosler, es un fraude inocente de política económica. Mirarse la deuda pública de un país desde el punto de vista de una familia o una empresa, es un error.

En primer lugar, porque las familias y empresas son usuarias de la moneda y las naciones son emisoras de la misma. Las familias necesitan ingresar dinero para poder pagar la deuda y estos ingresos son limitados. Aparte de eso, muy a menudo miramos las deudas de manera sesgada, tendemos a mirar la parte del pasivo financiero, debemos mucho dinero al banco, y no miramos la otra contrapartida, el activo real, tenemos una vivienda donde poder vivir, por ejemplo.

En segundo lugar, un estado no es una economía doméstica, las emisiones de deuda pública cuentan con el apoyo del banco central. A las familias y las empresas no vendrá el banco central a apoyarlos a la hora de pagar sus préstamos. Un estado con soberanía monetaria es el emisor del dinero y nunca puede quebrar, siempre y cuando no emita deuda en moneda extranjera o fije su moneda a otra o al oro. Por lo tanto, la deuda pública nacional no se parece ni de lejos a una deuda privada familiar, así pues, usar la palabra “deuda” sólo induce a confusión, así como una angustia innecesaria. Algunos economistas, como Stephanie Kelton, proponen llamarlo ahorro o activos financieros del sector privado.

En contra de lo que se cree, los impuestos no financian el gasto público nacional ni sirven para pagar la deuda pública y la deuda pública no será una pesada carga para nuestros hijos y nietos, que consumirán lo que puedan producir en el futuro, ya que no se pueden enviar bienes y servicios al pasado a través del tiempo. Además, podrán disfrutar de las infraestructuras pagadas con esta deuda que aumentarán la capacidad productiva de la economía y su bienestar.

Por otra parte, en economía, toda deuda tiene una contrapartida, un crédito. Es lo que en contabilidad se denomina partida doble. Es incuestionable que cuando una persona gasta otra ingresa y cuando una se endeuda otra obtiene un crédito.

En consecuencia, la deuda pública es la cantidad de dinero que ha emitido el gobierno y todavía no ha grabado mediante impuestos, por lo que coincidiría con la cantidad de ahorro privado de familias y empresas. Como dice Randall Wray, los llamamientos a recortar la deuda pública, son por identidad contable, llamamientos a recortar nuestra riqueza financiera. Los partidarios de la austeridad fiscal son, por definición, destructores de riqueza.

 Además, no se pueden obviar los activos reales que representa la deuda pública. Sin deuda pública, no tendríamos servicios de sanidad, educación, justicia, infraestructuras, defensa, etcétera.

Históricamente, casi siempre que un gobierno se ha obsesionado en intentar eliminar la deuda pública ha provocado una grave crisis, como, por ejemplo, el crack del 29. Y esto es así, porque cuando se elimina la deuda pública se elimina la riqueza del sector privado y lo obliga a endeudarse. Curiosamente, nunca se dice nada sobre la deuda privada que es muchísimo más inestable macroeconómicamente. Tal vez es porque la deuda privada genera grandes beneficios para la banca comercial privada.

Teniendo en cuenta que el déficit público y la deuda pública son herramientas de política económica, no son intrínsecamente buenas ni malas.

Pero, si se convence a la población de que hay que hacer algo para poner límite a cifras tan grandes y aterradoras de deuda pública (obviando la crisis sanitaria y financiera que todavía estamos sufriendo), si se consigue crear indignación popular generalizada sobre la deuda pública, será mucho más fácil llevar a cabo dolorosos recortes que perjudicarán a la mayoría de la población. 

Según Frank Newman, ex secretario adjunto del Tesoro de Estados Unidos, los mitos y los mal entendidos sobre la deuda nacional han incentivado políticas que han provocado que:

  • El crecimiento económico se haya ralentizado innecesariamente provocando altas tasas de paro.
  • Se hayan provocado fuertes recortes en servicios públicos.
  • Se haya dejado de invertir en investigación y desarrollo.
  • Las infraestructuras del país estén en precarias condiciones.
  • Se haya dificultado enormemente la lucha contra el cambio climático

Los gobiernos con soberanía monetaria emiten bonos de deuda pública para fijar los tipos de interés drenando reservas del sistema bancario; es una operación de política monetaria, no es una operación de financiación, porque son los emisores en monopolio del dinero. También lo hacen por inercia, porque es una práctica anticuada proveniente de antes de 1971 cuando estaba en vigor el patrón oro, definido por Keynes, como una bárbara reliquia. No hay ninguna ley natural o económica que obligue a un estado con soberanía monetaria a emitir deuda pública.

Una anécdota curiosa explicada en el libro El mito del déficit, es que, cuando se les preguntó a los congresistas norteamericanos si querrían hacer desaparecer toda la deuda pública, contestaron que sí rápidamente, pero, cuando se les explicó que esto supondría la desaparición de todos los títulos del tesoro de las carteras del sector privado, se opusieron rotundamente. No entendían que ambas caras de la moneda están indisolublemente unidas.

En conclusión, la deuda pública no es tan mala y preocupante como nos quieren hacer creer, y querer reducir la cantidad de deuda pública porque supera un porcentaje arbitrario sobre el PIB sin tener en cuenta otros indicadores como por ejemplo la tasa de paro o la inflación, no tiene ningún sentido económico. Lo que hay detrás de este mensaje catastrofista sobre la deuda pública tiene mucho de ideología y poco de fundamento empírico, ideología neoliberal con un principal objetivo: neutralizar artificialmente el poder de financiación del estado para poder privatizar lo máximo posible. 

Lo que sí es muy preocupante para muchos economistas y no se comenta en ningún medio de comunicación europeo, es que España no tenga soberanía monetaria. La mayoría de la población critica el euro porque los precios subieron, pero no se dan cuenta que esto es insignificante comparado con el hecho de no poder emitir tu propia moneda. Los países que usan el euro en Europa o el franco CFA en África, por ejemplo, a diferencia de la mayoría de países del mundo que tienen su propia moneda, como EEUU, Japón, Gran Bretaña, Canadá o Australia, no pueden llevar a cabo una política monetaria y fiscal de manera autónoma y al servicio de los sus ciudadanos, les dificulta enormemente la financiación ya que no son soberanos para emitir dinero, o elegir el tipo de interés de sus emisiones de deuda, y encima, están a merced de los especuladores financieros o de la “buena voluntad” de una entidad “independiente” que es el Banco Central Europeo.

Todo ello, provoca que no se puedan llevar a cabo de manera eficaz, políticas de pleno empleo, de investigación y desarrollo, de lucha contra el cambio climático, de reindustrialización o de tener un buen sistema sanitario y educativo.

Como decía el economista Wynne Godley, el poder de emitir su propio dinero, de hacer giros en su propio banco central, es la principal característica que define la independencia nacional. Si un país renuncia o pierde este poder, adquiere el estatus de autoridad local o colonia.

Lamentablemente, España renunció a este poder al entrar en el euro, y pasó de ser un país emisor de su moneda, a simplemente, un país usuario de una moneda, con todas las consecuencias que ello implica."               (Rafael Carretero Moreno , red mmt,  18/08/21)

10/9/21

James K. Galbraith: ¿Quién le teme a la TMM? La TMM coincide con Keynes en que la política económica de un país soberano y desarrollado debe apuntar al pleno empleo, sobre la base de garantizar que haya puestos de trabajo para quienes los necesiten... la TMM representa todo aquello que los banqueros centrales siempre han temido (y con razón)...

 "Como sabe cualquiera que haya estado a cargo de la supervisión legislativa de los banqueros centrales, a estos no les gusta ver su autoridad cuestionada. Lo primero que harán es defender el misterio de su profesión (el aura mágica que sobrevuela sus palabras) con una mescolanza emocional de trivialidades y chorradas envuelta en una nube de poder y jerga.

 Por eso es tan divertido torturar a los banqueros centrales. Es famoso el caso de John Maynard Keynes, que fue el azote de Montagu Norman, gobernador del Banco de Inglaterra (BOE) desde 1920 hasta 1944. Wright Patman y Henry Reuss, dos congresistas estadounidenses que presidieron la Comisión Bancaria de la Cámara de Representantes en los setenta, le hicieron lo mismo al presidente de la Reserva Federal Arthur Burns. Puedo decir que Reuss lo disfrutaba; yo era su asistente en aquel tiempo.En nuestros días, las voces de la Teoría Monetaria Moderna les quitan el sueño no sólo a los banqueros centrales en actividad, sino también a los retirados. 

Cual Lady Macbeth rondan los corredores clamando «¡Fuera, maldita mancha!».Dos casos recientes son Raghuram G. Rajan, exgobernador del Banco de la Reserva de la India, y Mervyn King, exgobernador del BOE. Ambos publicaron hace poco sendos comentarios donde mezclando pomposidad y condescendencia (a partes aproximadamente iguales) declaran verdades de perogrullo con las que en general mal podría uno no estar de acuerdo.Pero Rajan y King confrontan la TMM sólo en abstracto. No citan o referencian ni una sola fuente, ni nombran persona alguna relacionada con la teoría.

Por ejemplo, King comienza así: «A falta de explicaciones, lo mejor es una sigla. La última en economía es TMM: Teoría Monetaria Moderna o, dicho de otro modo, un truco de magia monetaria». ¿Menciona King que hay libros enteros que explican la TMM, entre ellos The Deficit Myth, éxito de ventas ahora mismo de Stephanie Kelton, una profesora de economía a la que le sobran pergaminos? Claro que no. Tampoco menciona Rajan las obras de Pavlina R. Tcherneva (Bard College) o L. Randall Wray (Levy Institute), por nombrar sólo tres exponentes destacados de la TMM.

 No habrá escapado a una lectura atenta la verdad inocultable de que dos de las principales figuras defensoras de la TMM son mujeres. Sería demasiado generoso atribuir el hecho de que no se las nombre a una caballerosidad mal entendida; sobre todo, viendo el trato que suelen recibir las mujeres que trabajan en el área de la economía tradicional moderna. 

Uno sospecha, por el contrario, que King y Rajan saben muy bien quiénes son Kelton y Tcherneva: dos adversarias vigorosas, formidables, exactamente el tipo que suelen temer los banqueros centrales.King y Rajan presentan la TMM como un argumento sobre el bajo costo de «imprimir dinero». En la descripción de King, la idea es que el dinero creado por el banco central puede «darse a la gente (…) para que pueda gastar más y así aumentar la producción y el empleo». 

A continuación afirma que esa estrategia ya se probó «desde los emperadores romanos, pasando por Enrique VIII y la República de Weimar, hasta Zimbabue y Venezuela en la actualidad». Sí, suena terrible.Pero tal vez personas de muy buena memoria recuerden todavía la turbulenta primavera estadounidense de 2020, cuando frente al colapso causado por la COVID‑19, Estados Unidos distribuyó 2,2 billones de dólares en dinero fresco para que la gente pudiera gastar más y así aumentar la producción y el empleo. 

Aunque no puede decirse que 2020 haya sido un año particularmente bueno para la economía estadounidense, tampoco hubo inflación desbocada. Estados Unidos no se convirtió en Zimbabue, Venezuela o la República de Weimar. ¿Será posible que King no lo haya advertido? (A Rajan por lo menos hay que reconocerle que no carga demasiado las tintas sobre Zimbabue.)King y Rajan denuncian que la TMM no es nueva; es allí donde delatan que ninguno de los dos hizo la tarea. Los defensores de la TMM no reclaman el atributo de la novedad. 

A diferencia de sus críticos, comprenden que «moderno» y «nuevo» no son sinónimos. La palabra «moderna» en la TMM se emplea en el sentido que le dio Keynes en su Tratado sobre el dinero (1930), donde describe la prerrogativa del estado‑nación de definir lo que es dinero para sus súbditos: «Este derecho se lo atribuyen todos los estados modernos, y así ha sido desde hace al menos cuatro mil años». Es un tanto triste (hasta asombroso) que King (que fue mi contemporáneo en el King’s College de Cambridge) se haya olvidado así los estudios de Keynes.

¿Entonces, qué es la TMM? Contra lo que dicen King y Rajan, no es un eslogan, sino un corpus teórico, dentro de la tradición monetaria keynesiana, que incluye a pensadores de la talla del economista estadounidense Hyman Minsky y Wynne Godley (que fue funcionario del Tesoro británico y miembro de la Universidad de Cambridge). 

La TMM describe el funcionamiento real de los gobiernos y bancos centrales «modernos» y el modo en que las variaciones en sus balances se trasladan a variaciones en los balances de la gente (una aplicación del principio de partida doble al pensamiento económico). Es decir, como escribe Kelton en inglés liso y llano: el déficit público es superávit privado y viceversa.

 La TMM coincide con Keynes en que la política económica de un país soberano y desarrollado debe apuntar al pleno empleo, sobre la base de para quienes los necesiten. Es un objetivo que (junto con el crecimiento equilibrado y una estabilidad de precios razonable) ayudé a incorporar a la legislación estadounidense mediante la Ley Humphrey‑Hawkins de Pleno Empleo y Crecimiento Equilibrado de 1978. Con ocasionales éxitos en la práctica, este objetivo (el llamado «mandato dual») ha sido desde entonces un principio legal en los Estados Unidos.En síntesis, como ejemplo de buena economía puesta al alcance de la gente en forma accesible y democrática, la TMM representa todo aquello que los banqueros centrales siempre han temido (y con razón)."                (

14/7/21

Los fundamentos de la Teoría Monetaria Moderna

 "La Teoría Moderna de la Moneda (TMM), una escuela de pensamiento surgida a finales de los 90 del siglo pasado, ha agitado el campo de la economía política a raíz de la crisis financiera global ante la cual las escuelas dominantes manifestaron dificultades para analizar sus causas y proponer soluciones eficaces. 

La TMM ha conseguido atraer a numerosos activistas y especialistas de otras disciplinas que están produciendo propuestas novedosas para afrontar nuestros problemas como el Green New Deal y abordajes originales en otras disciplinas como el derecho.  (...)

La Teoría Monetaria Moderna

La Teoría Moderna de la Moneda parte del estudio del análisis de las instituciones que caracterizan una economía monetaria de producción como es el capitalismo. En base a ello, se estudian las características y elementos claves de su desarrollo y se elaboran una serie de propuestas de política económica para lograr el pleno empleo con estabilidad de precios.

Dado que la moneda es un monopolio público, cuya emisión está cedida parcialmente a los bancos privados respondiendo a la demanda de crédito por parte de los usuarios de moneda, la Teoría Monetaria Moderna propone que, igual que el Banco Central actúa de Prestamista de Último Recurso provocando que el sistema financiero funcione, también actúe coordinado con el Tesoro en función de la demanda de ingresos que haya por parte de los trabajadores desempleados, institucionalizándose la figura del Estado como Empleador de Último Recurso.

 En lugar de establecer la cantidad que el Estado va a gastar, se establece una regla de precio: el salario mínimo establecido por los programas de Garantía de Empleo. Así, la demanda de ingresos por parte del sector privado definiría el tamaño de estos programas de manera endógena y no sería establecido el gasto público de manera discrecional guiado por criterios morales.

 Funcionaría como patrón de valor, estableciéndose como ancla al resto de precios de la economía y, también, suavizaría el ciclo económico, inherente a una economía capitalista donde la producción se realiza de manera privada y fragmentada sujeta a incertidumbre.

Los diversos Planes de Trabajo Garantizado elaborados bajo la figura del Estado como Empleador de Último Recurso serían diseñados con objetivos ajenos al ánimo de lucro. Estos pueden estar relacionados, por ejemplo, con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, los cuales de otra forma quedan relegados a las oportunidades de actividades rentables que se abran para que los agentes privados los tengan en consideración.

 Las oportunidades pueden diseñarse para la rehabilitación vocacional y empleabilidad de grupos sistemáticamente discriminados del mercado laboral, usando el empleo no solo en sentido de creador de plusvalía, como en el sector privado, sino como forma efectiva de integración en la sociedad.

Green New Deal

El European Green Deal es una estrategia que confía en una serie de incentivos para que el sector privado haga frente a la emergencia climática. “Pese al uso retórico que se hace del término, la estrategia es muy diferente al New Deal original, caracterizado por la creación de empleos directos por parte del Estado con el objetivo de transformar la economía del país, creando desde infraestructuras hasta obras de teatro y clases de pintura comunitarias”, explica Esteban Cruz.

 “Lamentablemente, parece que hay más oportunidades de negocio privado en la propia crisis climática que en su lucha, que queda sujeta a que sea rentable para hacerse efectiva. El reto social y ambiental al que nos enfrentamos es de tal magnitud y urgencia que es una temeridad dejarlo en manos del sector privado”, manifiesta el profesor.

La Unión Europea no debería centrarse en orientar y modificar el comportamiento del sector privado para este fin, sino liderar un verdadero Green New Deal con las herramientas que dispone mediante la coordinación de sus brazos fiscal y monetario, hoy totalmente disociados a pesar del balón de oxígeno que supone la compra de bonos en el mercados secundario por el Banco Central, como parte de la política monetaria no convencional que viene aplicando en los últimos años.

 “Esto tiene un alcance muy limitado, especialmente bajo el ambiente político reinante que utiliza el presupuesto del Estado como un elemento disciplinante y no como un instrumento de política económica para lograr objetivos macroeconómicos y sociales superiores”, expone Cruz."                 (UNEX, 12/07/21)

30/6/21

Eduardo Garzón: en determinadas circunstancias (que son las más habituales) tener superávit público acaba necesariamente en una grave crisis económica. En este vídeo resumo mi tesis doctoral en apenas 16 minutos...

Tesis doctoral: 

Título: Vínculo entre saldo fiscal y endeudamiento privado: propuesta analítica y estudio empírico 

Autor (es): Garzón Espinosa, Eduardo 

Director (es): Salinas Jiménez, Francisco Javier (dir.); Medialdea García, Bibiana (dir.) 

Entidad: UAM. Departamento de Economía y Hacienda Pública

Eduardo Garzón @edugaresp

 En mi tesis doctoral demuestro que en determinadas circunstancias (que son las más habituales) tener superávit público acaba necesariamente en una grave crisis económica. En este vídeo resumo mi tesis doctoral en apenas 16 minutos; y hago hilo resumen : https://youtu.be/4puzb72bJQw

Si dividimos toda la economía en sector público y sector privado (que incluye a familias y empresas), el déficit de uno de ellos es el superávit del otro. Esto es así por identidad contable, es una verdad innegable, ¡son matemáticas!

Si el Estado tiene un déficit de 100, es porque las familias y empresas tienen un superávit de 100; y al revés: si el Estado tiene un superávit de 100, es porque las familias y empresas tienen un déficit de 100.

Las familias y empresas pueden ahorrar 100 porque el Estado está gastando 100 en el sector privado; y si el Estado quiere tener superávit, tiene que provocar un déficit en el sector privado, porque es el único lugar del que puede extraer dinero a través de impuestos.

En realidad, en el mundo no sólo hay dos sectores, el privado y el público, sino que hay un tercero: el exterior (que incluye a las familias, empresas y Estados de otros países). Pero la identidad contable se sigue cumpliendo, sólo que ahora la balanza tiene 3 pesos en vez de 2.

Por ejemplo, si un sector tiene un superávit de 100, la suma de los otros dos tiene que dar un déficit de 100; por ejemplo, un déficit de 50 cada uno. O puede ser uno de 30, y el otro de 70. Pero también podría tener uno un superávit de 20 y el otro un déficit de 120.

Por eso, puede pasar que un Estado tenga superávit y que no esté empobreciendo a las familias y empresas porque éstas también tienen superávit, pero eso es gracias a que el sector exterior está teniendo un déficit equivalente a la suma de los otros dos.

Para que se entienda fácilmente, esto es posible porque llega tanto dinero gastado desde el extranjero que hay suficiente para que ahorre el Estado y para que lo hagan las familias y empresas. Es lo que le pasa a países como Alemania, Suiza, o Corea del Sur, por ejemplo.

Pero ¿qué pasa con los países a los que no les llega dinero del exterior, sino que lo envían fuera, que por cierto son la inmensa mayoría? Pues que el dinero tiene que salir del sector público o del privado, por lo que al menos uno de ellos tiene que estar en déficit.

Y si queremos que el sector público tenga superávit, no queda más remedio que sea el privado el que tenga déficit. ¿Y qué implica esto? Pues que se está endeudando; está obteniendo el dinero extra del crédito de los bancos que elevan su deuda privada.

Y esto es absolutamente insostenible, no puede durar mucho, porque la deuda privada crecerá progresivamente, pero en algún momento esas familias y empresas no podrán seguir endeudándose y entonces la burbuja de deuda estallará, desembocando en una crisis financiera.

Y, claro, esas familias y empresas tendrán que empezar a ahorrar mucho para poder pagar sus elevadas deudas, y eso conllevará que ya no pueda haber superávit público y que no salga más dinero hacia el exterior. Es decir, el superávit fiscal logrado de esta forma es siempre fugaz.

Por lo tanto, en mi tesis doctoral parto de la premisa de que los países a los que no les llega dinero del exterior, si registran superávit público es porque las familias y empresas se están endeudando notablemente, algo que inevitablemente acabará en crisis económica.

Ése es el marco teórico de la tesis y su hipótesis fundamental. Ahora veamos si dicha hipótesis se corrobora empíricamente. Para ello ponemos el foco en todos los países del planeta desde el año 1980 hasta la actualidad (no vamos más atrás en el tiempo porque no hay datos).

Antes de realizar la exploración, dejamos fuera a los países que son muy pequeños, a los que son paraísos fiscales y a los que dependen de las exportaciones de hidrocarburos porque el dinero que entra y sale de ellos es tan volátil que hace impracticable un estudio serio.

De los 117 países que quedan identificamos a los que hayan presentado alguna vez superávit público al mismo tiempo que salía dinero hacia el exterior: son 43 países que se encuentran en los cinco continentes, y lo hacen en diferentes momentos del tiempo y con distinta duración.

En Europa vemos que en los años 80 en varios países había superávit público y salida de dinero de su territorio, y eso coincidía con burbujas de deuda privada que finalmente estallaron a finales de la década o al comienzo de los años 90, dando lugar a diversas crisis económicas.

A muchísimos otros países -entre los que se incluye España-, les pasó lo mismo antes de sufrir la crisis económica de 2008: es decir, que registraron superávit fiscal mientras salía dinero de su territorio y mientras experimentaban burbujas de crédito que acabaron muy mal.

En Asia, muchos países experimentaron importantes burbujas financieras a principios de los años 90, lo que les permitió registrar superávit público incluso a pesar de que salía dinero hacia el exterior. Este fugaz fenómeno acabó en el año 1997, con la famosa crisis asiática.

Latinoamérica tampoco se libró de esta tendencia. A finales de los años 80 y 90 México, Chile y Perú lograron superávit público mientras salía dinero de su territorio, lo cual sólo era posible porque experimentaban notables burbujas financieras que acabaron con la crisis de 1994.

El caso de Estados Unidos y Canadá es igual, aunque lograron el superávit público en los años 2000 y 2001 gracias a la burbuja puntocom, que también estalló, aunque sólo desembocó en una recesión, en parte porque el endeudamiento privado se reinició en muy poco tiempo.

Australia y Nueva Zelanda también lograron registrar varios años de superávit fiscal mientras veían salir dinero de sus territorios a principios del siglo XXI porque experimentaron un vertiginoso endeudamiento privado. Y, para variar, la burbuja estalló en el año 2008.

Por último, mirando hacia África, Egipto, Sudáfrica y Marruecos corrieron la misma suerte: superávit fiscal porque experimentaron burbujas de crédito que finalizaron en graves crisis económicas, en el año 2001 para el primer país y en el año 2008 para los otros dos.

Este repaso descriptivo se afianza en la tesis gracias a modelos econométricos complejos que pretenden corroborar para cada uno de esos países si el crecimiento de la deuda privada contribuyó a explicar la aparición de los superávits fiscales. Y, en efecto, así ocurre.

En consecuencia, se puede concluir que los países que ven salir dinero de su territorio sólo pueden registrar superávit fiscal si el sector privado se endeuda a lomos de una burbuja financiera que siempre explota, provocando tras de sí una importante crisis económica. 

10:20 a. m. · 29 jun. 2021
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14/5/21

Los principios del poskeynesianismo

 "Como la economía marxista o convencional, la economía keynesiana tiene varias corrientes. Hay una economía keynesiana vista dentro de los parámetros de la economía de equilibrio general, donde los cambios en los ingresos y gastos, el consumo y la inversión, las tasas de interés y el empleo tenderán a un equilibrio entre el empleo y la inflación, siempre que no existan ‘shocks’ exógenos que afecten a la economía de mercado.   Si los salarios y las tasas de interés caen lo suficiente, se logrará el pleno empleo y el crecimiento de la inversión.

Esto es lo que Joan Robinson, una seguidora de Keynes, llamó «keynesianismo bastardo». Una corriente que elimina todas las características radicales de la economía keynesiana, que, para Robinson, políticamente una cuasi maoísta, partía de que no podía lograrse automáticamente el pleno empleo en las economías de «mercado» modernas. Es más probable que haya un equilibrio de subempleo; y que esto se debe a la incertidumbre sobre el futuro de los capitalistas a la hora de tomar decisiones de inversión y a la irracionalidad de los «agentes» económicos como los consumidores y los capitalistas.

Esta visión radical de la economía keynesiana ha llegado a denominarse poskeynesianismo (PK), y los principales proponentes fueron contemporáneos de Keynes como Robinson y Michal Kalecki, el marxista-keynesiano ; y más tarde Hyman Minsky, el socialista-keynesiano. Ahora hay toda una escuela de economía poskeynesiana , con revistas, conferencias y think-tanks.

La economía PK domina e influye en las opiniones y políticas de la izquierda en los movimientos laboristas de las principales economías (Corbynomics, Sanders, etc.). Es el ala radical de la teoría economica keynesiana en general, que a su vez ha dominado el movimiento obrero desde Keynes (excepto en períodos posteriores a la década de 1980, cuando las teorías neoliberales del «mercado libre» de la corriente ortodoxa influyeron en los líderes sindicales durante algunas décadas).

En mi blog he gastado mucha tinta explicando en que se diferencia la economía marxista de la economía keynesiana en todos sus aspectos.  Para mí, un enfoque marxista de la teoría y la política explica mejor la naturaleza del capitalismo y cuáles son las políticas correctas que debe adoptar el movimiento obrero en su lucha contra el capital y por una sociedad mejor para todos. De hecho, creo que la economía keynesiana es un obstáculo para lograrlo, principalmente porque su análisis del capitalismo es incorrecto. Además, su conclusión política es que el capitalismo puede reformarse o gestionarse de manera que funcione para todos con unos pocos ajustes políticos inteligentes.

La teoría PK, porque parece mucho más radical (en el sentido de que considera que el capitalismo no puede ser gestionado fácilmente para beneficio de todos) y porque muchos de sus exponentes se consideran socialistas (incluso marxistas), es aún más engañosa ya que se basa en una visión radical del keynesianismo y, sin embargo, Keynes no era tan radical como los seguidores del PK creen que era.

Permítanme, una vez más, examinar las ideas básicas de la economía poskeynesiana.

Para ello, me basaré en un artículo reciente titulado “La visión poskeynesiana del mundo en cinco principios”, basado en una charla que dio un tal ‘Alex’ al Instituto Berggruen en zoom.

Alex primero nos habla de la creciente popularidad del «poskeynesianismo» después de la crisis financiera mundial y la crisis del COVID. Alex reconoce que se ha vuelto popular porque «a los mercados financieros les encanta, porque explica bien cómo funciona la economía, lo cual es útil si tu salario depende de comprender como funciona la economía».

No estoy seguro de que sea una buena razón el que a los analistas financieros aparentemente «les encante» para estar de acuerdo con el PK. Pero Alex continúa explicando que el PK “proporciona una buena heurística causal para comprender el impacto de los flujos financieros en la producción y en la economía en general. También aconseja realismo a la hora del impacto de las políticas públicas en los resultados económicos. La deuda pública y la deuda privada son diferentes, la oferta monetaria no causa inflación, la deuda privada finalmente tiene que saldarse y tendrá un impacto real si no se hace».

Entonces, según Alex, el PK explica mejor cómo funciona la economía moderna y por qué la deuda (particularmente la deuda privada) es importante. Una rama del PK, la Teoría monetaria moderna (TMM), nos ha iluminado recientemente sobre el funcionamiento del dinero en el capitalismo, reconoce Alex, y como dice, “la TMM surgió originalmente de la agenda de investigación poskeynesiana, y gran parte de su modelo económico subyacente es aún muy poskeynesiano en su estructura «.   Por tanto, mi crítica de la TMM también se aplica al PK.

Alex hace después una declaración interesante.   “En una economía capitalista, la producción se realiza con fines de lucro y no de uso. Como tal, el valor generalmente se mide utilizando la convención social de la contabilidad. La producción ocurre anticipándose a los flujos de dinero, al igual que la inversión y el consumo. Desde este punto de vista, las cosas valen su valor contable, más o menos, y los actores económicos actúan sobre la base de estos valores contables. Lo que piensan los poskeynesianos es que esto representa un buen punto de partida para la teorización económica, para utilizar las cantidades que utilizan los propios actores”.

¿Qué significa esto? Alex parece adoptar el punto básico de la ley del valor de Marx: a saber, que la producción capitalista tiene como finalidad el lucro, no el uso social. Y deberíamos medir el valor en términos monetarios como lo hacen los capitalistas. Esto suena prometedor. Pero luego Alex pasa directamente a hablar de flujos de dinero e inversión y consumo. No se menciona más el papel del beneficio, después de habernos dicho que la producción capitalista tiene como finalidad el beneficio, no la inversión o el consumo. En mi opinión, esto es típico de los seguidores del PK. Muy rápidamente prescinden del lucro en sus explicaciones teóricas, como veremos más adelante.

Habiendo prescindido del papel de los beneficios, Alex nos dice que, en cambio, deberíamos considerar las economías modernas desde una “ visión de la economía en su conjunto basada en el balance. Los actores individuales tienen activos y pasivos, ingresos y gastos. El activo de alguien es la responsabilidad de otro y viceversa. Todo está interrelacionado mediante el uso de estas convenciones «.

Así pasamos del motor subyacente de las economías capitalistas: el beneficio y lo que está sucediendo con las ganancias y la rentabilidad a “estudiar el flujo de pagos y la acumulación de activos, no la asignación de recursos escasos para sus fines más eficientes. Uno de los principales beneficios que tiene este enfoque es que descarta algunos resultados imposibles: no todos pueden tener un superávit comercial, si hay un déficit comercial, el sector privado o el sector público tienen que tener un déficit para financiarlo».

Así que reducimos rápidamente a macroidentidades al analizar las economías, es decir, ingresos = gastos; déficit y superávit de los sectores público y privado; balances comerciales, etc. Pero nada sobre el beneficio o el origen del beneficio.

«Nuestro siguiente principio es que todo es expectativa«. Alex nos dice que un principio clave del PK es analizar las «expectativas». “Las expectativas informan las acciones y estas acciones, a su vez, crean realidad. Quizás el modelo más simple del ciclo causal keynesiano es decir que la demanda esperada impulsa la inversión, la inversión impulsa el empleo, el empleo impulsa los salarios, los salarios impulsan el consumo, el consumo impulsa la demanda y la demanda valida la inversión. La demanda esperada impulsa la inversión, porque las empresas solo invierten en capacidad adicional o en contratar más trabajadores cuando piensan que más personas querrán comprar su producto en el futuro que en el momento presente. Si esperaran la misma demanda, o menos, no habría necesidad de invertir en absoluto. Podrían seguir utilizando el mismo equipamiento».

Así que aquí está. La inversión bajo el capitalismo no está impulsada por el beneficio o la rentabilidad, después de todo, sino por las «expectativas», y ni siquiera por el beneficio futuro, sino por la «demanda esperada». Esto impulsa la inversión que, a su vez, genera empleo y salarios.

Pero, ¿es esta la secuencia causal en la producción y acumulación capitalistas? En muchas publicaciones anteriores, he destacado la macro ecuación clave en las identidades poskeynesianas.  Aquí está de nuevo.

Renta Nacional = Gasto Nacional

Renta Nacional = Beneficios + Salarios

Gasto Nacional = Inversión + Consumo.

Entonces, ganancias + salarios = inversión + consumo

Si asumimos que los trabajadores gastan todo su salario en consumo y los capitalistas invierten todas sus ganancias, obtenemos:

Beneficios = Inversión

Según la teoría PK, es la inversión la que genera las ganancias, no al revés. Y la ‘demanda esperada’ impulsa la inversión (dice Alex) y la inversión impulsa los salarios y las ganancias.

O como Michel Kalecki, cuya ecuación es esta , dijo: ‘los trabajadores gastan (Consumo) lo que obtienen (Salarios); y los capitalistas obtienen (Beneficios) que gastan (Inversión) ‘.

En mi opinión, esta es una visión manifiestamente errónea sobre la economía capitalista. En lugar de que la inversión impulse las ganancias como se indicó anteriormente, la realidad es que las ganancias impulsan la inversión. Por lo tanto, la inversión capitalista no es el resultado del nivel de ‘demanda esperada’, o de una visión psicológica completamente subjetiva de los inversores que tienen lo que Keynes llamó ‘espíritus animales’, sino el resultado de una medida objetiva de la rentabilidad previa (y probable) de la inversión. Pero al igual que con Keynes, PK no quiere poner las ganancias por delante, sino reducirlas a una consecuencia de la inversión (o, en realidad, ocultarlas del análisis por completo). Para más información, lea el excelente capítulo 3 de José Tapia en World in Crisis.

Alex se refiere al trabajo de Hyman Minsky, un teórico PK que se basó en gran medida en las «expectativas» para explicar las decisiones de inversión. «Hyman Minsky habla de esto extensamente: si cree que el precio de un activo se disparará, comience a comprarlo para obtener ganancias. Incluso puede pedir dinero prestado y usar ese dinero para comprar más. A medida que aumenta el precio, también aumenta la cantidad contra la que puede pedir prestado, y el precio comienza a volar. Todo el episodio de Gamestop del mes pasado fue una versión de esto que utilizó opciones de compra en lugar de préstamos de margen, pero el principio es similar. El problema surge para Minsky cuando se cortan los préstamos: no hay nada que sustente los precios y todo se derrumba. A veces, la operación de expectativas extremas puede crear locura en los mercados financieros que puede tener consecuencias nefastas para la economía en general «.

Entonces, según Alex (y Minsky), las «expectativas extremas» crean una «locura en los mercados financieros » que hace que toda la economía se derrumbe como en el colapso financiero global de 2008. Pero, ¿por qué todo se derrumba después de haber ido tan bien, gracias a las ‘expectativas extremas’? Pero esta es una respuesta que solo plantea la pregunta de por qué las expectativas son buenas en un momento y luego ‘extremas’ en otro. ¿Qué las hace extremas?

Sin duda, los minkistas citarán la famosa frase de Minsky de que «la estabilidad genera inestabilidad» .   Pero de nuevo, esta es solo una frase inteligente para cubrir el hecho de que la teoría PK no tiene una teoría de las crisis financieras, excepto que ocurren cuando las cosas se ponen ‘extremas’.

 En mi opinión, la teoría económica marxista tiene una respuesta. Se basa en una visión objetiva de las leyes de movimiento bajo el capitalismo, en concreto los cambios en la rentabilidad del capital productivo (generador de valor). Si la rentabilidad es baja en los sectores productivos, los capitalistas intentan contrarrestar esto de varias formas, una de las cuales es invertir en lo que Marx llamó capital ficticio. Pero las ganancias financieras aún dependen de la rentabilidad de los sectores productivos y si la rentabilidad cae hasta el punto que cae la masa de ganancias o el nuevo valor (salarios y ganancias), se produce una crisis en el sector productivo que se extiende al sector financiero.   Yo y otros académicos marxistas hemos proporcionado mucha evidencia empírica para explicar las recesiones y, en particular, el colapso financiero mundial y la consiguiente Gran Recesión, no como un «momento Minsky» en el que la estabilidad financiera se convierte repentinamente en inestabilidad, sino como un «momento Marx»; cuando los beneficios caen hasta el punto que el valor de los medios de producción y el trabajo deben devaluarse, incluidos los activos ficticios.

De hecho,  como ha demostrado G Carchedi  (ver gráfico a continuación), cuando  tanto los beneficios financieros como los beneficios del sector productivo comienzan a caer, se produce una recesión económica. Esa es la evidencia de las recesiones de la posguerra en Estados Unidos.  Pero una crisis financiera por sí sola (medida por la caída de los beneficios financieros) no conduce a una recesión si los beneficios del sector productivo siguen aumentando. ver Carchedi, páginas 59-62 Capítulo 2 de World in Crisis.

 No obstante, Alex continúa defendiendo la opinión PK de que “la demanda crea oferta, impulsando la inversión. Entonces, la inversión crea tanto los ahorros como el capital social, mientras que el capital social, a su vez, crea recursos». Nuevamente, no hay explicación de por qué la demanda se desacelera o cae, lo que lleva a un colapso de la inversión.  “El consumo, no el ahorro, impulsa la inversión y ayuda a la sociedad a prepararse para el futuro”, dice Alex. Pero la evidencia empírica es todo lo contrario. En casi todas las recesiones en los EEUU desde 1945, ha sido la inversión la que se ha hundido antes, mientras que el consumo apenas ha disminuido. Y, de manera decisiva, sus ganancias han llevado a la inversión a recesiones y a salir de ellas, no al revés.

 Alex cita: “Keynes cita, como es muy conocido, la “Fábula de las abejas” en la Teoría general. Resumiendo rápidamente, la fábula cuenta la historia de una comunidad que proscribe el lujo y es mucho más pobre cuando todos los que solían trabajar en la producción de lujo se quedan sin trabajo«. Este es el argumento absurdo ofrecidos por Keynes y antes de él, a principios del siglo XIX por el párroco reaccionaria Thomas Malthus, de que sin gente rica que gaste, habría una ‘falta de demanda’ y las economías entraría en depresión. Estas son palabras tranquilizadoras para los oídos de los multimillonarios que poseen los FAANG (además de ser empíricamente incorrectas, ya que muchos estudios muestran que los ricos tienden a ahorrar más que los pobres, como lo han hecho durante la crisis del COVID).

Según Alex, lo equivocado de las teorías alternativas de las crisis es que asumen que la inversión debe provenir del ahorro, por lo que el consumo debe reducirse para permitir la inversión. “En la versión ricardiana, que todavía hoy utilizan los marxistas y austriacos, el principal fondo de inversión es el ahorro. El supuesto es que la economía tiene una capacidad máxima de ahorro y que se ahorra todo lo que no se consume en un período determinado. Para invertir, el ahorro debe ser lo primero, por lo que ipso facto debe reducirse el consumo para aumentar la inversión”.

Alex cree que Keynes destrozó este punto de vista con su idea de la paradoja del ahorro. “Si todos intentan aumentar su tasa de ahorro, eso significa que están reduciendo su tasa de consumo. Si su tasa de consumo disminuye, los ingresos de las personas que venden cosas para consumir disminuyen. El problema es que la producción total está determinada por el consumo y la inversión. Si la inversión se mantiene constante y el consumo cae, la producción total cae. La tasa de ahorro aumenta, pero solo porque ahora todos están ahorrando la misma cantidad en dólares con un ingreso más bajo en dólares».

Como dice Alex, el PK de Kalecki “analiza la misma idea desde el lado de la empresa, en lugar del lado del hogar. Si los empleadores minimizan los costos minimizando los salarios en su conjunto, terminan canibalizando la base de consumo de la economía en su conjunto, lo que afecta a las ganancias. Si va por el otro lado y se deja que los salarios aumenten, la tasa de ganancia aumenta al mismo tiempo».

Aquí hay dos cosas. Puede que la escuela austriaca crea que los ahorros son necesarios para la inversión, pero no la teoría económica marxista. No son los «ahorros» lo que se requiere para la inversión, sino las ganancias o los ahorros capitalistas. No se requiere el ahorro de los hogares para iniciar el proceso de acumulación capitalista. Lo que sigue es que las ganancias conducen a la inversión que a su vez conduce al empleo, ingresos y finalmente al consumo, lo contrario de la visión PK. ¿Cual es correcta? Ya he citado la evidencia.

De hecho, no existe tanto una ‘paradoja de la frugalidad’ al estilo keynesiano sino una ‘paradoja de la rentabilidad’, es decir, a medida que los capitalistas se esfuerzan por aumentar su rentabilidad individual a través de inversiones en medios de producción y desprenderse de mano de obra, en realidad reducen la rentabilidad global de la economía capitalista y eventualmente provocan una crisis.

El segundo punto es que la teoría de Kalecki conduce a una visión ecléctica de las crisis. A veces, están «impulsadas ​​por los salarios», es decir, los salarios y el consumo son demasiado bajos para sostener el crecimiento y, a veces, están «impulsadas ​​por las ganancias», es decir, los salarios son demasiado altos y las ganancias demasiado bajas para sostener el crecimiento. Pero tampoco se encontrarán los dos. No existe una teoría coherente de las causas de las crisis regulares y recurrentes cada 8-10 años; a veces es una cosa y a veces es otra.

Eso me lleva a las conclusiones de política económica del PK, según Alex. Alex no ve la necesidad de acabar con el sistema de mercado de producción e inversión. En cambio, la tarea del estado es regular y contrarrestar los fracasos y desigualdades de la economía capitalista. Como dice Alex, “este es un desarrollo de la posición de John Kenneth Galbraith, que el estado está destinado a ser un “poder compensatorio” de las empresas en el mercado. Si a los estados no les gusta el impacto social de la forma como los actores privados gobiernan los mercados, son más o menos capaces de intervenir y cambiar las cosas. Es imposible decir que esto no es legítimo, porque el Estado es uno de los muchos actores del mercado, pero tampoco es particularmente radical decir que es legítimo”.  Sí, desde luego no es muy radical.

Para Alex y el PK, “un mercado es solo una tecnología administrativa que brinda a los actores un lugar para coordinarse. Un precio es solo una de las muchas señales que se obtienen en un mercado que funciona bien».  ¿Qué es eso de un mercado que «funciona bien»? Difícilmente se supone que ese sea el punto de vista PK, ¿verdad? O tal vez lo sea.

Alex continúa su explicación tirando a la basura una teoría clasista del capitalismo moderno: “La idea de que existe una lógica global para todas las estructuras de gobernanza del mercado contingente a las que se llegó a través de los procesos anteriores acaba condenando a la mayoría de los análisis convencionales, pero también a la mayoría de los análisis marxistas. No existe una “lógica” unificada subyacente del capitalismo, solo una serie de estructuras de gobierno interactivas y en competencia. Ningún comportamiento individual o grupal es realmente acorde con el comportamiento estructural emergente». 

Alex quiere descartar la idea marxista de que existen estructuras sociales específicas basadas en diferentes modos de producción y clases basadas en esos modos y estructura. Para él, la economía no es economía política, sino como establecer una “tecnología administrativa” para hacer que el capitalismo funcione para todos.

 Cuando llegamos al final del análisis teórico, también terminamos con la misma visión pro-capitalista que el ‘keynesianismo bastardo’ o incluso que la economía neoclásica dominante. El objetivo de la política económica PK es regular el sistema capitalista y utilizar al estado para «compensar» sus fallos con el fin de producir un «mercado que funcione mejor». Pero incluso Alex tiene que admitir al final de su explicación de los ‘principios’ del PK, que «ningún sistema regulatorio es realmente definitivo, y el capitalismo nunca se arregla realmente, el único objetivo es pasar al siguiente escenario».   En efecto."                     ( Michael Roberts , El Viejo Topo,  12/05/21)