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20/1/20

Un juez da la razón a los animalistas que quitan perros a mendigos. El animal tiene derecho a vivir mejor y a recibir ayuda, pero el mendigo no... odio a los pobres disfrazado de amor a los animales...

"¿Vio usted el tuit viral sobre animalistas que robaban un perro a un mendigo en París (Francia)? Un juez acaba de avalar, precisamente, esa acción: arrebatar un can desvalido a una persona sin hogar. Ha absuelto a dos animalistas de la oenegé Vigilancia Solidaria que quitaron un animal a una mujer sin hogar que dormía en las calles de Barcelona.

 Según la sentencia a la que ha tenido acceso este medio, el magistrado Santiago García, titular de la sala de Instrucción número 29 de Barcelona, ha absuelto a Andrea y Rita, dos activistas proderechos de los animales, de un delito leve de apropiación indebida por quitarle la perra por la fuerza a Josefa, una mujer sin techo que pernoctaba con el animal en el paseo de Gracia en abril de 2018. El magistrado considera que las animalistas actuaron de forma irregular, aunque lo hicieron con la intención de proteger a Pitusa, de dos años de edad y, además, actuaron sin ánimo de lucro económico.

"Situación de extrema vulnerabilidad"


El juez descarta así que Andrea y Rita cometieran un delito tipificado en el artículo 245.2 del Código Penal al plantarse ante Josefa y quitarle el pequeño animal. ¿Por qué? "Lo cierto es que la denunciante se encontraba en situación de extrema vulnerabilidad, residiendo en la calle, cuando se produce la actuación de las dos denunciadas", recuerda el ponente del fallo. Según él, las animalistas "obran con ánimo de proteger al animal y no para su apoderamiento ilícito lucrativo". Lo hicieron, además, enfrentándose a una ciudadana "que se encontraba en situación de extrema vulnerabilidad social, afectada por trastornos de personalidad y consumo de alcohol, pernoctando en la vía pública de Barcelona en compañía de su perra".

Asimismo, el titular de la sala de Instrucción número 10 de Barcelona asevera que las vecinas de Barcelona ejecutaron una acción que "puede tacharse de irregular y no autorizada gubernativamente", aunque estima el ponente que dicha conducta --arrebatar la perrita Pitusa a la mujer sinhogar-- "no se adentraría en la esfera penal de que se acusa, por falta de elemento subjetivo de intención de lucro ilícito, propio de los delitos patrimoniales". Con este razonamiento, absuelve a las dos acusadas de la pena multa de 30 días que pedía la Fiscalía y la sanción de 2 meses a razón de 10 euros diarios que solicitaba la abogada de la acusación.


Animalistas: "La perra estaba sufriendo"


En conversación con este medio, una portavoz de Vigilancia Solidaria, la oenegé cuyas activistas fueron encausadas por el incidente, ha subrayado la "bondad" de la acción de la pareja de mujeres. "No fue un robo como tal. Esta persona había vivido antes en las calles de Tortosa (Tarragona), donde los servicios sociales ya le quitaron al menos una veintena de canes por tenerlos en mal estado". Según la asociación animalista, Pitusa, el yorkshire terrier que quitaron a la vecina sinhogar, "no estaba vacunada, no tenía chip y presentaba un aspecto deplorable; estaba sufriendo". Recuerdan desde Vigilancia que la entonces propietaria del animal "era alcohólica y tenía las facultades mentales alteradas, por lo que el animal estaba en situación de maltrato".


Asimismo, la organización proderechos de los animales carga contra la Fundació Arrels, decana en ayudar a las personas sin techo en Barcelona, ya que considera que "azuzó una querella penal innecesaria contra una oenegé cuando ellos no dejan entrar en sus refugios a las personas pobres con mascotas". Se refieren en concreto al hogar Pere Barnés, que opera la asociación filantrópica. En este centro solidario ingresó Josefa tras ver como los animalistas se llevaban a su perra. "Le vetaron la entrada con el can pero después la ayudaron a denunciarnos. Una ciudadana que necesita atención médica, psicológica y social, no participar en una querella penal", lamentan. ¿Cómo se encuentra ahora Pitusa, la perrita que se llevó la asociación? "Vive feliz con una familia que sí puede garantizar su bienestar", ha apostillado la misma representante."                (Ignasi Jorro, Crónica Global, 18/01/20)

7/1/20

“La ofensa al veganismo no es tan grave como a la raza o a la sexualidad”. En el “primer mundo” se comete el error de que los seguidores de diferentes estilos de vida tienden a arrogarse un privilegio...

"Para cualquier filósofo sin conocimientos sobre derecho es complicado pronunciarse sobre la sentencia del juez de Norwich que ayer consideró que el veganismo es “una creencia filosófica” y dictaminó que merece gozar del amparo de la Ley de Igualdad, aprobada en 2010 en Reino Unido para evitar que religiones y creencias sean objeto de cualquier forma de discriminación.

 “Podemos llegar al absurdo de que cualquier forma de vida se reivindique como un derecho; pero es un terreno peligroso. La ofensa al veganismo no es tan grave como a la raza, la sexualidad o la religión”, considera Germán Cano, profesor de Filosofía Contemporánea de la Universidad de Alcalá de Henares.

A su juicio, el problema es que en las sociedades avanzadas del “primer mundo” se comete el error de que los seguidores de diferentes estilos de vida tienden a arrogarse un privilegio. Cano sitúa la raíz de esa distorsión en la secularización de la sociedad y la progresiva pérdida de peso de la religión.

“Se da la circunstancia de que uno piensa que su estilo de vida, independientemente del que sea, se debe equiparar al peso que han tenido las religiones, y por eso buscan el encaje de su ideología en el ámbito del derecho”. 

A falta de que el tribunal se pronuncie sobre si el despido de Jordi Casamitjana, ciudadano británico de origen catalán que demandó a su empresa por despedirle como consecuencia de sus “declaradas convicciones veganas”, fue o no procedente, Cano cree que su argumentario de que se le discriminó por ser vegano es una “justificación extemporánea” que carece de sentido.

Jorge Rlechman, profesor de Filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid, recuerda que los ordenamientos jurídicos incorporan creencias filosóficas, una realidad que puede conducir a algunos ciudadanos a equívoco en cuanto a sus exigencias morales. “La declaración de derechos humanos de 1948, por ejemplo, tiene muchos principios filosóficos detrás, pero es complicado adaptar las diferentes creencias en un marco jurídico”.

Para Javier Morales, autor del libro El día que dejé de comer animales, más que una creencia filosófica, el veganismo es un movimiento político. “Si hablamos del marco regulatorio, lo que tendría sentido es que los gobernantes se preocupen por ofrecer opciones a los veganos en servicios públicos como los comedores de los hospitales o de los centros educativos”. En su opinión, esta corriente no se puede considerar una religión, sino una revolución con una fuerza similar a la del feminismo. “Luchamos para visibilizar a los animales y para erradicar las prácticas deplorables a las que los sometemos; los seres humanos no somos el centro del universo”.                   (Ana Torres, 04/01/20)

22/10/10

¿Cultura catalana? ¿Ciencia catalana?... ¿Cultura alemana? ¿Ciencia alemana?

"No sé si el multiculturalismo ha fracasado en Alemania. (...)

Sin embargo, en este debate hay muchas máscaras superpuestas. La primera afecta a la palabra “cultura”. Una triste víctima de un plural abusivo. No hay culturas. Hay cultura. Una cultura humana, universal. Si Stendhal ya se escandalizaba de que pudiera hablarse de una “música italiana o francesa”, es fácil imaginar hasta qué punto ha llegado, dos siglos después, el escándalo. No hay culturas, como no hay ciencias.

Lo que hay son costumbres. Y religiones, por supuesto. E idiomas, por desgracia. Las mentiras son múltiples y la verdad una. Tampoco hay civilizaciones. Es decir, no hay una civilización donde las mujeres conserven su clítoris, si así gustan, y otras donde no. La civilización esta muy vinculada con el agua corriente.

Sólo hay que fijarse en el asunto del pañuelo en la cabeza de las mujeres. La extensión y las facilidades de la ducha acabaron con la costumbre femenina de cubrirse la cabeza. España fue de los últimos países de Europa en descubrirse, por la persistencia hasta bien entrado el siglo XX de comunas y corralas. (...)

En la América multicultural (la única nación del mundo, por cierto, donde esa palabra no es una exageración sin sentido) cualquiera, chino o cuáquero, sabe lo que significan, y a lo que obligan, las barras y las estrellas. Hay una idea común del firmamento. Saben que el pollo con coca cola mejora con polvo de curry y que en cuanto a derechos no puede haber un hombre superior a otro; pero saben también que hay ideas y valores superiores a otros. " (Diarios de Arcadi Espada, 21/10/2010)