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2/12/22

La historia del niño lama español que abandonó su templo de la India por las ‘raves’ de Ibiza

 "De Osel Hita Torres se han escrito muchas cosas durante muchos años, como prueba una rápida búsqueda en Google. “Pero son retazos de una vida que nunca se había contado de principio a fin. Hasta ahora, casi nadie me entendía”, explica él mismo a principios de noviembre en las oficinas de HBO Max España. La suya es una vida que resulta irrepetible. O quizá sería más descriptivo decir que las suyas son muchas vidas encerradas en un mismo cuerpo.

Es la única persona occidental declarada por el Dalai Lama como la reencarnación de un maestro budista. La plataforma suma a su catálogo una serie documental de la productora Mr. Monkey que lleva su nombre y cuenta su historia.

El director Lucas Figueroa inicia el relato con un capítulo lleno de contexto que sitúa al espectador en un viaje que no acabará tal y como lo empezó. Es el testimonio que descubrió al leer el libro biográfico de María, la madre de Osel. Un suceso conmocionó al mundo en 1986, cuando un bebé de la Alpujarra fue reconocido como la reencarnación de Lama Yeshe. Este visionario maestro budista decidió mezclarse con la cultura hippy de Europa y Estados Unidos durante los setenta y ochenta, para así romper las barreras culturales que alejaban a su doctrina religiosa del mundo occidental. 

Durante sus visitas a una comuna española, conoció al matrimonio formado por María Torres y Paco Hita, quienes constituían un curioso triángulo con el francés Francois Camus, joven millonario benefactor del lugar. El líder espiritual vislumbró que sería allí donde regresaría tras su muerte. El nacimiento de uno de los hijos de la pareja, Osel, encajó en la profecía y fue trasladado a la India, para su entronización y formación.

Hita creció en ese templo, con unas luces y sombras que explica por vez primera de forma detallada en esta serie de cuatro capítulos. Cuando rememora su infancia, habla del sentimiento de abandono, al creerse vendido por los suyos, que le ha acompañado durante años. Y de los estrictos códigos que afrontó en su educación como lama, que le llevaron a tener estrés, con siete años, viviendo en medio de la nada. No podía hacer deporte, no podía ver películas, ni comer acompañado de nadie. Solo podía estudiar durante horas, entre 8 y 16 al día, a menudo textos en tibetano, recuerda Hita. 

 Tras su mayoría de edad, decidió abandonar el lugar para viajar por el mundo, acercarse a su familia y conocer una visión terrenal de la vida que hasta entonces apenas había experimentado, salvo en contadas visitas a su hogar español. Y así es como fue adolescente en la Ibiza de Pachá, las drogas y las raves, un sin hogar en Venecia, estudiante en prestigiosas escuelas de Suiza y Canadá… Ahora, a sus 37 años, se siente en paz con su familia y con su pasado religioso, es padre y activista medioambiental, que une las visiones extremas de dos mundos, el de la espiritualidad oriental y el hedonismo capitalista de Occidente.

“Yo vivía en Argentina cuando todo esto ocurrió y, al leer los recuerdos de María, me parecía una historia inverosímil”, cuenta Figueroa, que decidió viajar por diferentes países para conocer y grabar con su cámara a las personas que aparecían en el texto. Tras años de trabajo, Hita, desaparecido de forma voluntaria de los medios de comunicación durante más de una década, decidió que él también quería participar en el testimonio visual de la que es la historia de su vida.

 “Ese camino que hacen los protagonistas de la serie documental, en el que lo malo termina siendo bueno y a la inversa, es el que busco para la audiencia”, comenta el director. Lo hace a través de dos personajes especialmente fascinantes, el niño lama convertido en un adulto y María, una madre con miradas muy poco comunes que pasa de ser enjuiciada a comprendida. “Ella, su forma de ser, hacen que al final termines mirándote a ti mismo y analices tus propios prejuicios”, defiende el responsable de la serie. En realidad, Osel es “la historia de una familia en medio de situaciones extraordinarias”, continúa.

Mundos irreconciliables

Son tantos los choques culturales que muestra Osel, que también cuestiona si las sociedades occidental y oriental están condenadas a no entenderse, por mucha globalización que llegue al mundo. “Hay y habrá aproximaciones, pero solo en asuntos muy puntuales”, opina Figueroa. “Yo creo que se puede compartir, unificar, romper tabúes, derribar barreras… Para mí es un honor formar parte de ese proceso”, cuenta Hita, que siente que su vida ha sido “un experimento” con el que probar que el entendimiento es posible.

El ponerse por una vez en el lugar de espectador gracias a este proyecto ha ayudado a Hita a cambiar la perspectiva de su biografía. “La serie me ha ayudado mucho a ver las cosas de forma objetiva ante una experiencia que me resultó tan extrema. Ha sido como una terapia, un largo proceso de aprendizaje”, cuenta quien fuera niño lama. En su actual proyecto de vida, Hita da charlas en todo el mundo, también en centros budistas de aquellos que han aceptado que se desviara del camino que le había marcado su religión. Se presenta como un líder que sigue aprendiendo, no como un gurú que sabe de todo. Su fundación Global Tree Initiative recopila las enseñanzas que ha recibido y las aplica en la lucha por proteger el medioambiente. Será uno de los asuntos que la serie trate en las dos temporadas más que su creador tiene planeado para ella.

“Mi apego emocional fue con mi maestro, la única figura constante que hubo en mi infancia. Con mis padres no me he criado, los he ido conociendo poco a poco. Me costaba tener intimidad y comunicación con ellos. Pero para mí siempre ha sido más fácil entender a mis padres que ellos a mí. La primera vez que vi la serie terminada, no pude esperar a que acabaran los capítulos para enviar un mensaje a mi madre y mi padre y decirles que les amo”, confiesa."                (Héctor Llanos Martínez , El país, 06/11/22)

21/11/22

Saltarse el principio del chiismo, el primer motivo de la caída de los ayatolás

 "La primera vez que la casta clerical chiita toma el poder, y encima lo hace gracias a los G4, sucede en Irán en 1978, y sin duda será la última. Pero, ¿por qué durante 1400 años de su existencia nunca llegó a gobernar?

Veamos: El chiismo, la corriente minoritaria del islam (con cerca del 15% de la población musulmana), se separó del sunismo «El Tradicionalismo» básicamente por la lucha por el poder, y abogar por su transmisión hereditaria y además exclusivamente dentro de la familia de Mahoma, empezando por Alí bin Abú Taleb (hacia 600-661), primo y yerno del profeta. El término Chiismo, «Partidarios» se aplicó sólo a los leales de Alí. Mientras, sus oponentes seguían apostando por la fórmula del califato: la designación de uno de los hombres de la élite como gobernante por los jefes de las tribus árabes.

El chiismo, si bien comparte con el resto de los credos abrahámicos, -el sunnismo, el judaísmo y el cristianismo-, los fundamentos de la filosofía dualista zoroastriana (la creencia en un Dios y un Anti-dios, la resucitación de las almas tras la muerte para celebrar un Juicio Final, que les enviará al Cielo o al Infierno, la existencia de los ángeles alados, etc.), al contrario del sunnismo, toma prestados otros elementos de esta creencia persa: que en el periodo entre la muerte de Zaratustra (alrededor del s. X a.C.) y la "aparición" en un futuro lejano de El Salvador Sushiyans, por la concepción virginal de un descendiente de este profeta, serán los sacerdotes Mogh (los supuestos Reyes Magos), ayudados por 12 ángeles, mitad del sexo femenino y mitad masculino, quienes dirijan la comunidad. El grupo "duodecimanos" del chiismo cuenta con 12 santos a los que llama Imán («Emam» en persa), de los que el último, Mahdi, que desapareció a la edad de siete años en 873, regresará al Final de los Tiempos para anunciar el Juicio Final. La desaparición de Mahdi le salvaba del destino trágico que sufrieron los otros once, todos asesinados por los rivales. Dichos hombres inmaculados e infalibles eran los únicos seres humanos con legitimidad para gobernar a la comunidad chiita, por lo que se prohíbe a los líderes religiosos participar en el poder: este es el fundamento del chiismo. Se trata del mismo principio que lleva a los judíos ortodoxos oponerse al Estado de Israel, que debería ser proclamado por el Mesías. Esta estrategia, no sólo protegía el prestigio de este estamento de la ira de los pueblos hacia sus mandatarios políticos, sino que le llevaba a pactar con ellos los términos de las condiciones de esta "pasividad política": "Dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios", por lo que, en Irán, el islam ha estado separado del poder político.

Mientras, los fieles serán guiados por una jerarquía clerical, institución inexiste en el islam original: la legitimidad del matrimonio, por ejemplo, no requiere la presencia de un sacerdote. Los Ulama «sacerdotes sabios» (luego se llamarán "ayatolás") forman esta casta, quienes afirman que no solo conocen los secretos ocultos en los mensajes del Corán, sino que reciben los signos enviados por Mahdi preparando su advenimiento. Esta misión, así como la "complejidad" de la comprensión de los versículos del Libro Sagrado hacen imprescindible, aseguran, la existencia del clérigo para analizarlos, aunque se les olvida que para ello hace falta un tercer factor: considerar discapacitados mentales y rebaño a los files, y no darse cuenta del avance de las ciencias y el conocimiento, y seguir con este negocio religioso. Uno de los símbolos de esta estafa es el Pozo de Peticiones, situado en la parte trasera de la Mezquita Yamkarand en Qom, patrocinado por un tal Mahmud Ahmadineyad. Donde acuden miles de personas, que lanzan sus hojas de deseo y dinero para que Mahdi los recoja y salve a sus hijos de alguna enfermedad curable en un país donde la sanidad es privada, o a ellos mismos del hambre y pobreza, en uno de los países más ricos del planeta.

Los ayatolas tienen derecho a innovar («Bid’at») en materia de teología y jurisprudencia, promulgar decretos religiosos, suspender o congelar, temporalmente, los edictos del Corán y realizar un "Juicio Real Primario", sustituyéndolo, por conveniencia, el "Juicio Real Secundario", como lo que han hecho en Irán: la horca reemplaza a la Lapidación, para neutralizar las protestas internacionales. Justifican esta capacidad religiosa basándose en el versículo 2:173 del Corán, que prohíbe comer la carne de animales muertos y la del cerdo, para luego afirmar que "Si alguien se ve compelido por la necesidad -no por deseo ni por afán de contravenir- no peca. Alá es Indulgente, Misericordioso»: lo prohibido, ante la necesidad, se torna permitido. Algo que, si por un lado deja las manos de los ayatolás abiertas para modernizar la religión (nunca lo han hecho), sí que les ha permitido mentir (en el chiismo se llama "Taguiya"), engañar, estafar, matar, etc. Por otro lado, la ausencia de un "Papa", y la pluralidad de los ayatolás no ha convertido al chiismo en más "democrático" que el sunnismo: las diferencias en sus tesis se limitan en, por ejemplo, el tamaño de piedras que habría que lanzar a un ser humano caído en desgracia hasta morir.

La importación de ayatolás a Irán

Tras la invasión de los árabes procedentes de la Península Arábiga a Irán (637-651), y realizar la masacre y la destrucción inherentes a las agresiones militares, imponer su religión "sunnita", su forma de vestir, sus leyes y tradiciones, hasta su alfabeto a la lengua persa (de origen indoeuropeo), las continuas rebeliones nacionalistas iraníes consiguen expulsar a los ocupantes del poder, 200 años después. En el siglo XVI, un grupo de sufíes (la disidencia más grande del islam) asalta el poder, instaurando la dinastía Safavidas «Clan de los Sufíes», y uno de sus monarcas, Shah Ismail decide declarar el chiismo la religión oficial del Estado, con un principal objetivo: sabotear la declaración de soberanía sobre todo el "mundo islámico" por el Estado otomano. No iba a permitir que el antiguo imperio persa se convirtiese en otra provincia de los turcos: un león vale lo mismo vivo que muerto, reza un dicho persa. Así, impedirá la tentación de la absorción de las regiones de habla turca iraní por el vecino, al convertir Irán en el único Estado chiita.

 Con este fin, contrata a los destacados clérigos chiitas libaneses, para crear un sistema de jurisprudencia, entregando el poder legislativo al clero mentiras, concentra en su mano el ejecutivo.

Pacto que se mantiene hasta 1924, fecha del golpe de Estado de Reza Pahlavi, un hombre indocto, autoritario y muy religioso-, que en su intento de secularización de Irán sí reduce el poder del clero, pero no toca las leyes islámicas, sobre todo las que afectan a los derechos de la mujer. Los ajund (forma despectiva de "clérigo islámico" en persa) que aparecían con la sotana son flagelados y "desturbantizados" en público. En 1935, Pahlavi convierte a Irán en el primer Estado (y aún hoy, el único) que prohíbe el velo, mientras mantiene la poliginia (él mismo tenía cuatro esposas simultáneas), el matrimonio de niñas, y otras aberraciones medievales del sistema patriarcal-religioso.

Más adelante, en 1946, Mohammad Reza Pahlavi, el Sha, al suceder a padre, suavizará estas medidas, levantando la prohibición a la vestimenta árabe-islámica, aunque por las necesidades del capitalismo, incluye en su "revolución Blanca" del año 64, (para impedir una "Roja"), dos puntos en una serie de reformas, que darí

1. Las desamortizaciones y la expropiación de las tierras "vaghfi" «religiosas» del clero, y

2. Conceder el derecho al voto a las mujeres. Pues, si en islam ellas no pueden opinar, ni decidir su propia vida, ¿Cómo van a determinar el destino del país? ¡Exageraban! ¡En una monarquía absolutista sólo "piensa" y "decide" el rey!

Por lo que un joven Jomeini organiza unas protestas contra la pérdida de la influencia y poder de su estamento. El Sha, que a partir del golpe de Estado de la CIA 1953, se puso a encarcelar y ejecutar a miles de comunistas y seguidores de Mosadeq, para no verse obligado a encarcelarle, pacta con Jomeini su salida del país (se irá a Irak).

De hecho, la Revolución 1978, al contrario de la francesa, rusa, china o cubana, hubo dos principales grupos que deseaban el fin del Sha: las fuerzas progresistas y las oscurantistas que se oponían a la modernización (capitalista o socialista) de la sociedad.

A partir del 1970, y siguiendo las directrices de Washington, el Sha se dedica en cuerpo y alma a sembrar el país de mezquitas -en vez de puestos de trabajo, escuelas y hospitales-, para frenar el avance imparable de las fuerzas de izquierda. Este terreno abonado es utilizado por los G4 que, durante la revolución espontánea del 1978, se ven sin alternativa al Sha derrocado, rescatan a Jomeini, le llevan a París y acuerdan con él entregarle el poder para instaurar su totalitarismo islámico a cambio de que acabe, de una vez, con el marxismo en Irán y participe en el acecho a la Unión Soviética desde los 1600 kilómetros de frontera común (lo mismo hace con los Muyahidines afganos y con Lech Walesa en Polonia el mismo año). Aquella Revolución, al igual que las primaveras árabes, que no tenía ninguna posibilidad de triunfar.

Es así que Jomeini rompe la tradición chiita, y proclama no una "república" islámica, sino el Estado Islámico de Irán. "En el islam no hay republica", alega. Ante la ola de críticas y protestas, llegadas incluso desde las propias filas de los islamistas, cede, aunque utilizando la fórmula Taghiya: en la Constitución, el presidente será un mero personaje decorativo y sin facultades, y la totalidad del poder estará concentrando en la figura del Welayat-e Faghih («Gobierno de los jurisconsultos», no elegida por el pueblo sino por otros clérigos y juristas islamistas. Su plan levantó mucha polémica por su excesivo parecido a la monarquía del Sha. Tuvo que aclarase: "El Welayat ha sido ordenada por Dios. Un faqih no puede transformarse en un dictador. Si lo hace pierde la tutela de la gente". Y como prueba de que detestaba el poder, regresó de Teherán a Qom, el Vaticano chiita. Pero, la tentación era más fuerte que su fe: bajo el pretexto de que "islam está en peligro", por sus enemigos iraníes (la izquierda atea, los musulmanes modernos, los republicanos laicos, etc.), vuelve a la capital, prohíbe a la totalidad de partidos políticos veteranos, sindicatos, organizaciones feministas, prensa libre, reuniones (incluida bodas y cumpleaños, y cenas familiares), instalando un totalitarismo religioso inaudito en la larga historia de Irán, que además es protegido por un cuerpo militar llamado Guardianes Islámicos (y sus decenas de ramas y "brazos"), cuya única misión es -no proteger la patria y a los iraníes-, sino a la casta clerical de sus adversarios internos y extranjeros. "Enemigos de Dios" serán las decenas de miles de iraníes ejecutados: en islam no hay concepto de cárcel, justifica sus crímenes, que provoca hasta la contundente protesta pública del gran Ayatola Montazeri (que estuvo 11 años en las cárceles del Sha), quien iba a ser su sucesor (y no un tal Ali Jamenei), quien será arrestado en su domicilio.  Al aparecer el islam en una sociedad beduina y de escasos recursos, se aplicaba la justicia inmediata: a los "malos" latigazos, la ley de Talión, y la pena de muerte: no podían llevar jaulas con seres humanos a cuesta. Varios años después, y al no poder ejecutar cientos de miles de opositores, se verá obligado a construir más y más cárceles, haciendo que los partidarios del Sha hoy le presentasen a aquel sanguinario como "hermano de caridad".

Luego, la teocracia realiza un truco: llama Imán a Jomeini: ¿Pasó el chiismo de ser duodecimano a "tridecimano"? Se pueden imaginar los chistes que generó entre los iraníes que Jomeini fuese el Imán número 13.

A estas alturas, y cansados de la pantomima de "República", el propio Caudillo de Irán, Jamenei dijo, hace poco, que "Es posible que en el futuro no celebremos elecciones", adelantando el plan de desmantelar uno de los pocos órganos "electos" de la teocracia, en un país sin partidos políticos reales. ¡Sr. Jamenei! No se moleste: esta es la última "república" de este Estado Islámico.

Chiismo quiere recuperar sus orígenes

Tanto los partidarios de la separación clara de las esferas temporal y espiritual como los que propugnan la teocracia pura expresan sus voces críticas contra el concepto de Welayat-e Faghih, que elimina la frontera entre lo político y lo religioso, anula el principio de "consulta" entre los ayatolás, y otorga el liderazgo político a un clero-rey. El Ayatolá Mohammad Shabastari pide que la religión no sea el fundamento ideológico de un gobierno. El Corán fija los valores del Estado y no debe ser utilizado como referente en su constitución, afirma. El Ayatolá Ali Sistani (en Irak) es otro que defiende el papel del clérigo como referente moral (bueno, ¿se refiere a los pederastas que casan a niñas de 7-8 años bajo el nombre de "matrimonio" o los que institucionalizan la prostitución?), que no dirigente político. Su discreto choque con el Alí Jamenei es constante, aunque no oculta su malestar por las injerencias de este clérigo en los asuntos de su herido país. En el propio Irán, el Ayatolá Kazem Shariatmadari (1905-1985), separaba la religión de la militancia política.

La actual revolución laica y anticlerical de Irán derribará a la teocracia, impactará al mapa del mundo, y también devolverá al chiismo a sus orígenes."                 (Nazanín Armanian, Público, 21/11/22)

14/6/22

Israel: colonialismo mesiánico... Hubo una gran demostración de odio liderada por unos matones mesiánicos, que atravesaban las puertas de la ciudad vieja de Jerusalén, burlándose y atacando a los habitantes palestinos y celebrando la conquista de 1967... "Ya no nos consideramos una nación, sino una comunidad religiosa"

 "Recientemente estaba viendo las noticias en vivo desde Jerusalén, que ejemplifican de manera aterradora el tema de este artículo. 1 Hubo una gran demostración de odio liderada por unos matones mesiánicos, que atravesaban las puertas de la ciudad vieja de Jerusalén, burlándose y atacando a los habitantes palestinos y celebrando la conquista de 1967.

Esto me lleva al tema de la ideología. No me referiré a la colonización sionista como tal, sino al papel excepcional del tipo especial de ideología utilizada para inflamar, justificar y alimentar el conflicto en el lado israelí. Es continuación de un artículo anterior, publicado hace cinco años: a saber, 'Israel y el asno del Mesías'. 2  (Más tarde se publicó una versión ligeramente diferente del artículo en Monthly Review 3 ).

La referencia es al libro de Zacarías del Antiguo Testamento  (9: 9), que puede leerse como una profecía de que el mesías llegará victorioso, no montado en un caballo, sino en un asno. En otras palabras, será victorioso y humilde como la gente común. Esto es relevante para lo que discutiré a continuación.

Lo que voy a tratar primero es el peligroso papel incendiario de la fusión y adaptación mutua de dos componentes. El primero es una corriente dentro del sionismo -una mutación religiosa del mismo, si se quiere- que sacó a la luz algo que de hecho era inmanente al sionismo desde el principio. Ahora está jugando un papel esencial al tirar del carro del sionismo en su dirección: en otras palabras, hacia una evolución religiosa.

El segundo componente de esta fusión es una variante dentro del judaísmo, la religión judía (el judaísmo es, por supuesto, un conglomerado de muchas variantes diferentes). Esta en particular promueve dos cosas: el tribalismo de esa religión y el enfoque en un territorio sagrado. Si bien esto no es común a todas las religiones, ciertamente es parte de este antiguo estrato del judaísmo, que se centró principalmente en un territorio determinado.

El judaísmo evolucionó a partir de su forma muy antigua que data de alrededor del siglo X a. C., cuando Yahweh (Jehová) llegó a la tierra de Canaán desde Edom, al otro lado del río Jordán, según algunos versículos de la biblia hebrea. Era el dios de una tribu particular (la religión antigua no negaba la existencia de otros dioses) y estaba adscrito a un territorio particular, que era el único lugar donde se le rendía culto. Esta corriente bastante arcaica permaneció en el 'supermercado de ideas' que se desarrolló más tarde.

Esta fusión entre un componente religioso del sionismo y la variante tribal-territorial dentro de la religión judía constituye una combinación incendiaria que estamos presenciando en su forma agresiva actual, simbolizada por la estrella hexagonal (a veces llamada Estrella de David), que es un símbolo religioso tradicional, así como el logotipo tanto del movimiento sionista como de Israel. Aparece en las sinagogas, donde no tiene connotación sionista, así como en la bandera del estado de Israel. Esto es lo que agitaban los miles de matones que entraban a raudales por las antiguas puertas de Jerusalén.

Este tipo de fusión ideológica no ha sido universal en los conflictos coloniales y comunales de todo el mundo. Tomemos, por ejemplo, Irlanda del Norte, donde supuestamente el conflicto es entre dos grupos religiosos: protestantes y católicos. Pero en realidad es un conflicto político, y así es en el caso de Palestina. La diferencia, sin embargo, es que, mientras que en Irlanda del Norte no existe un problema teológico que divida a unionistas y republicanos, la teología juega un papel muy importante en Israel.

Ha habido casos en todo el mundo que eran similares: por ejemplo, India. Sin duda, un experto en el tema confirmaría que tales ideas teológicas han jugado un papel en el conflicto entre comunidades en aquel país.

Es muy probable que la próxima gran confrontación, que puede tener un papel devastador en la política local, regional y global (y que podría ocurrir en cualquier momento), sea detonada por los eventos en al-Haram al-Sharif, también conocido como el Monte del Templo. Este, junto con otros lugares sagrados, ha sido un foco recurrente de conflictos.

Masacres

Permítanme mencionar algunos eventos que comenzaron allí. En 1929, una masacre que tuvo lugar en Hebrón, otra ciudad santa al sur de Jerusalén, comenzó como resultado de rumores que no fueron del todo inventados de que los judíos estaban tratando de infiltrarse en el recinto y apoderarse de la mezquita del Monte del Templo en Jerusalén. Hillel Cohen escribió un libro, publicado en 2015, titulado Year Zero of the Arab-Israeli conflict: 1929, en el que describe lo sucedido. Los rumores, difundidos por personas que llegaban a Hebrón, provocaron una masacre de judíos por parte de los musulmanes indignados.

Hebrón también fue testigo de la masacre de musulmanes perpetrada por un miembro del grupo religioso extremista Kach, Baruch Goldstein, en 1994. Entró en la mezquita principal, que tanto musulmanes como judíos creen que es la tumba de Abraham, y ametralló a los musulmanes que rezaban en lo que se conoció como la masacre de la Cueva de los Patriarcas (los fieles, desarmados, lograron detenerlo y lo golpearon hasta matarlo). A pesar de eso, se convirtió en un héroe para los sionistas religiosos fanáticos. Sus seguidores tienen un papel muy destacado en los acontecimientos que se están desarrollando actualmente.

En el año 2000, Ariel Sharon se convirtió en líder del Likud, la oposición israelí. Hizo una visita al santuario de Haram al-Sharif en Cisjordania, acompañado por policías armados. Fue una gran provocación, destinada a desafiar al gobierno de Ehud Barak, y provocó el estallido de la segunda intifada, que se prolongó durante cinco años y provocó la muerte de más de 6.000 personas, la mayoría de ellas palestinas.

En mayo de 2021, hubo otro incidente importante durante el Ramadán. En el este de Jerusalén, fuera de la ciudad vieja, varias familias palestinas fueron desalojadas de Sheikh Jarrah para dejar lugar a los colonos israelíes. Hubo una provocación desencadenada por una marcha de colonos sionistas religiosos, lo que provocó una reacción de Hamás y otras facciones musulmanas en Gaza, desencadenando el enfrentamiento que terminó con la destrucción de gran parte de la Franja de Gaza. Eso incluyó el bombardeo y la destrucción del edificio que albergaba la sede de la agencia de noticias Al Jazeera en Gaza. Por cierto, un eco reciente de este evento fue el asesinato por parte de un francotirador israelí de la periodista palestina Shireen Abu Akleh, también provocado por los eventos en el lugar sagrado de Jerusalén.

Debo señalar que, en parte, la mayor sensibilidad de este lugar se debe a que Israel está tratando de cambiar el statu quo que se acordó poco después de la ocupación de Jerusalén este en 1967. Este statu quo pretendía preservar un equilibrio muy delicado. E incluye el acuerdo que otorga la custodia a Jordania del tercer lugar más sagrado del Islam, al-Haram al-Sharif. Un pacto que se remonta a cuando Palestina estaba bajo el dominio turco, y que se conservó bajo el mandato británico, que otorgó al waqf (herencia), los propietarios musulmanes de este lugar el derecho a administrarlo y evitar que los no musulmanes ingresen al recinto que rodea la mezquita de al-Aqsa.

En 1967, Moshe Dayan, entonces ministro de Defensa de Israel, llegó a un acuerdo con el rey hachemita de Jordania, Hussein bin Talal, de que solo los musulmanes podrían rezar en este recinto. A las personas de otras religiones se les permitiría visitar el sitio, pero no se les permitiría participar en la oración. El gobierno jordano todavía es reconocido por Israel como el custodio de este lugar sagrado.

¿Por qué Dayan alcanzó este acuerdo, que prohíbe a los judíos rezar en este lugar? Simplemente porque sabía que los rabinos ortodoxos prohibían a los judíos ir a este lugar sagrado; hacerlo se consideraba un sacrilegio. Entonces, ¿por qué los judíos lo hacen ahora? Ahí es donde entra la ideología.

La ideología es muy flexible y puede modificarse para adaptarse a las condiciones y ambiciones materiales. Permítanme describir lo que está sucediendo. Esta corriente neo-mesiánica dentro del judaísmo se ha desarrollado, por así decirlo, en contraposición con la postura tradicional del judaísmo ortodoxo. El autor de esta mutación fue un rabino, Abraham Isaac Kook, quien fundó a principios de la década de 1920 una yeshivá (institución educativa superior religiosa judía), en la que promovió lo que entonces era una ideología muy inusual. El judaísmo ortodoxo rabínico habitual prohibía a los judíos tratar de dominar Palestina, y ciertamente ir al Monte Sagrado, que se preservaba para la venida del Mesías (no la 'segunda venida'; después de todo, Jesús fue uno de varios de impostores…). Un día vendría el verdadero mesías, montado en su asno profético, y reuniría a los judíos en Tierra Santa.

Sin embargo, el rabino Kook desarrolló una teología según la cual el mesías en realidad está por llegar y el sionismo es su heraldo. Aunque la mano de dios no debe ser forzada antes de la llegada del mesías, ¡ahora está en camino!

Se podría señalar que el sionismo era entonces un movimiento mayoritariamente secular. Por lo tanto ¿cómo podría ser el heraldo del mesías? La respuesta de Kook fue que el sionismo era el equivalente al asno del mesías; un mero vehículo. De ahí nace el título de mi artículo, al que me refería al principio. La yeshivá de Kook fue donde nacieron los fanáticos mesiánicos sionistas.

Abanico

Permítanme ahora describir el abanico de los fanáticos de hoy. ¿Cuál es la punta de flecha de este sionismo religioso, la fusión del judaísmo y el sionismo? En primer lugar, están los 'grandes' -los líderes políticos, si se quiere- y me gustaría mencionar a dos de estos políticos mesiánicos nacionalistas, que están entre los más conocidos.

(Por cierto, en su mayor parte, estas personas no son parte de la corriente ultraortodoxa del judaísmo; no son el tipo de personas que se encuentran en algunas áreas de Nueva York o el este de Londres, que son los haredim estrictos o 'temerosos' de Dios. Siguen estrictamente las posiciones tradicionales del "judaísmo medieval", que se opone a varios cambios políticos. El movimiento sionista religioso proviene de las corrientes menos ortodoxas y menos extremas del judaísmo en términos religiosos).

En primer lugar, está Bezalel Smotrich, ex vicepresidente de la Knesset, que ha pedido abiertamente la expulsión de los palestinos de Cisjordania y cuyo modelo es el libro de Josué, que describe la limpieza étnica de la tierra de Canaán por parte de los israelitas que salieron de Egipto. (Esto es, por supuesto, un mito, pero Smotrich es un creyente...)

Pero, en todo caso, Smotrich ha sido superado por la derecha por un racista violento, Itamar Ben-Gvir. En la década de 1980 era un joven miembro de una organización que fue declarada 'grupo terrorista judío' por las autoridades israelíes y estuvo encarcelado por un corto periodo de tiempo. No sirvió en el ejército israelí porque se le consideraba demasiado peligroso para estar en sus filas. Es como un hombre que corre con una antorcha encendida en busca de pólvora, un agitador peligroso que se puede ver entre los que gritan consignas provocativas en las manifestaciones que acaban de tener lugar en las cercanías del lugar sagrado.

Así que estos dos son unos 'adultos', pero tienen muchos seguidores entre los jóvenes, generalmente adolescentes y veinteañeros. La punta de flecha de esta generación más joven está formada por fanáticos que pueblan los asentamientos de Cisjordania, algunos de los cuales son considerados ilegales incluso por las autoridades israelíes. Actúan como una especie de cabeza de puente cerca de las ciudades y pueblos palestinos y se dedican a hostigar a los habitantes, atacándolos a ellos y a sus propiedades. Dañan sus casas, incendian sus coches, dañan su ganado, arrancan sus olivos y destruyen sus cultivos. Se han apoderado de pastos, campos de cultivo y recursos hídricos, pero en realidad están protegidos por las fuerzas armadas israelíes, a pesar de que sus acciones son ilegales según la ley israelí.

Un hecho muy común es que, cuando un agricultor palestino, por ejemplo, presenta una denuncia ante la policía israelí, es el denunciante quien es detenido para ser interrogado. En lugar de arrestar a los matones religiosos, es el anciano pastor o el agricultor el detenido.

¿Qué hay detrás de esta fusión de sionismo y extremismo religioso? Permítanme citar un intercambio que tuvo lugar en el periódico israelí Ha'aretz en abril entre dos escritores que son muy críticos con lo que está pasando. Uno es Gideon Levy, a quien considero un muy buen reportero de las atrocidades cometidas por los colonos israelíes, aunque no creo mucho en su análisis político. El otro es el columnista Michael Brizon (que usa el seudónimo B Michael), que es un satírico brillante.

Levy afirma:

"Todo está inmerso en la religión y el fundamentalismo: el Monte del Templo, la Tumba de José [otro foco de problemas en Cisjordania], la yeshivá en Homesh, los peregrinos, los fieles, el Ramadán, el cordero sacrificado, el Templo. Una guerra religiosa sacada directamente de las historias bíblicas.

A pesar de esto, no se equivoquen: la religión es solo un accesorio teatral. El motivo que impulsa a los colonos y sus partidarios sigue siendo ultranacionalista, alimentado por intereses inmobiliarios, asi como la maldad, la violencia y el sadismo concomitantes empleados por los colonos y las autoridades que están detrás de ellos". 4

Esta es la respuesta de B Michael, el satírico, en su artículo titulado 'La religión, no el nacionalismo o los bienes raíces, es la culpable en Israel':

"No, se trata realmente de religión. Casi todo es acerca de la religión. Y la religión no es en absoluto “simple escenografía”, como escribiste en tu artículo de opinión. Ojalá lo fuera. Pero este es un drama religioso, en el que la fe es el dramaturgo, el director, el productor, el elenco y hasta el cajero que vende boletos.

Querías que las cosas parecieran peor de lo que parecen al presentar a los colonos mesiánicos como impostores, cínicos y pseudocreyentes que en la vida real son realistas codiciosos que quieren unos bienes raíces. Pero no son eso: son auténticos locos religiosos. Realmente quieren 'borrar la abominación' de la tierra y purificarla. Realmente sueñan con el día en que la sangre de los sacrificios sea rociada sobre el altar. Asimismo, son verdaderos fanáticos, en el más pleno sentido histórico y sangriento de la palabra. Y los fanáticos, la historia nos enseña una y otra vez, son mucho más peligrosos que los cínicos". 5

Permítanme comentar que, mientras que Levy no tiene antecedentes religiosos, B Michael fue a una escuela religiosa, por lo que sabe bastante sobre judaísmo.

Ideología

Entonces, ¿quién tiene razón? Ambos, en cierto modo. Eso es lo que pasa con la ideología, que funciona mejor cuando la gente realmente cree en ella. Pero creen en una ideología particular cuando sirve a su propósito o satisface su necesidad, por lo que se necesita una analogía freudiana. La gente cree muy apasionadamente, pero no siempre son conscientes del motivo de sus creencias. Así es como funciona la ideología, y no funcionaría en absoluto si fuera solo un accesorio teatral.

De todas las ideologías, la más eficaz, la que funciona con mayor potencia, es la religión, y la segunda más potente es el nacionalismo. Si bien no soy un experto en estas cosas, me parece que la religión es tan poderosa porque se cree que está ordenada por fuerzas superiores a nosotros; como resultado, las personas sacrifican sus vidas por la causa de la religión; el martirio religioso está muy extendido. El nacionalismo también se ha cobrado un gran número de mártires. Esto se debe a que sus reivindicaciones parecen emanar no de los individuos, sino de la 'comunidad a la que todos pertenecemos'.

(Cuando Benedict Anderson habló de la nación como una “comunidad imaginada”, muchos lo malinterpretaron como que las naciones son imaginarias. Lo que quiso decir es que la idea de que la nación constituye una comunidad es imaginaria. No se puede conocer personalmente a todos los miembros de tu nación, como puedes dentro de tu comunidad local real).

Dejando eso de lado, la religión y el nacionalismo pueden combinarse para formar una ideología muy potente. Las personas que defienden esta ideología, los nacionalistas fanáticos religiosos, no constituyen en ningún caso la mayoría de la población israelí. Permítanme dar algunas estimaciones. En primer lugar, aquellos que se describen a sí mismos como judíos constituyen el 75 % de la población, mientras que los árabes constituyen el 20 % (el resto está compuesto por personas de varias otras autodescripciones).

Entre los judíos, el 43,1% se describen a sí mismos como 'laicos': es decir, no siguen ninguna práctica religiosa. Otro 33,4% dice que son 'tradicionalistas' (pueden seguir ciertas prácticas religiosas, pero no de manera consistente). El 10,1% son haredim, que no se adhieren al sionismo (muchos se oponen a él). Eso deja solo un 11,3% de la población judía que son sionistas religiosos.

Sin embargo, este pequeño porcentaje impone un precio político muy alto: a veces, un grupo relativamente pequeño puede ejercer una influencia muy marcada y ser muy importante en la fijación de la agenda. Un ejemplo es el Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte. El DUP y sus partidarios no representan una gran proporción de la población, ciertamente no en el Reino Unido en su conjunto. Pero ejercen una enorme influencia sobre la política del Reino Unido.

Pero no es sólo una cuestión de la considerable capacidad de la minoría sionista religiosa de pesar en el juego político. Se ha dicho que el colonialismo de asentamiento es como un gas: se expande para llenar todos los espacios disponibles. Esto se aplicó a América del Norte y Australia, y hoy se aplica a la colonización de Palestina, mientras hablamos. Se sigue expandiendo por varias razones. En primer lugar, hay un sentimiento de poder: podemos hacerlo, entonces, ¿por qué no lo hacemos y así nos volvemos más fuertes? Luego está la cuestión de la 'seguridad'. A medida que se expande el colonialismo de asentamientos, encuentra la resistencia de aquellos que están siendo excluidos, lo que resulta en que los colonos se vean a sí mismos como 'atacados' - ¡por sus víctimas! Esta es la dialéctica que exige someter a aquellos descritos en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos como "salvajes indios despiadados": es decir, los desposeídos que resisten a esos inocentes colonos. Y como consecuencia, el derecho a hacerse con tierras y recursos naturales codiciados.

Pero la expansión continua, que es una característica del colonialismo de asentamientos, no puede funcionar bien sin una justificación ideológica: esas necesidades por sí solas, descritas anteriormente, no son suficientes para brindar tal justificación. También existe la necesidad de apoyo de un 'poder superior' para justificar tal expansión. Este papel lo desempeñan los sionistas mesiánicos en Israel: son las unidades de comando altamente motivadas de la expansión sionista.

No se debe solo a su influencia política, como en el caso del DUP, sino también a que los sionistas mayoritarios no tienen una verdadera contrafuerza ideológica. El sionismo convencional tuvo un comienzo secular, pero incluso entonces tenía una raíz religiosa clandestina: comenzó como una versión secularizada de una ideología religiosa.

El sionismo afirma que los judíos son 'una nación', pero ciertamente no constituyen una nación en el sentido moderno. Es compatible con una sola religión: el judaísmo. Un converso al judaísmo es considerado miembro de la 'nación judía', mientras que un renegado del judaísmo no lo es. Así que el 'sionismo secular' nunca cortó sus raíces religiosas.

Los sionistas no se inspiraron en el Talmud, el texto central del judaísmo rabínico, sino en la biblia hebrea, la capa más arcaica del judaísmo. Como la mayoría de las religiones, el judaísmo es muy adaptable: tiene muchas capas y muchos componentes. Ha sufrido muchos cambios y transformaciones a lo largo del tiempo.

La parte más influyente del Talmud no se compuso en Tierra Santa, sino en Mesopotamia, el Irak de hoy. Debido a que el centro del judaísmo se había desplazado de Tierra Santa, existía el deseo de reenfocarlo fuera de Palestina. Se habían adaptado al hecho de que el judaísmo ya no era una religión basada en la Tierra Santa original.

Una evolución muy posterior, análoga, tuvo lugar en la comunidad judía de los Estados Unidos. Allí se adaptó al hecho de que se habían convertido en un foco esencial de la religión judía y esto se ejemplifica en la denominación mayor del judaísmo estadounidense, conocida como judaísmo reformado.

El documento fundacional de este movimiento, que data de 1885, reacciona muy negativamente al sionismo. Aunque el movimiento sionista aún no se había fundado oficialmente, el sionismo ya estaba en el aire en ciertas partes de Europa. Este texto es de la plataforma de Pittsburgh de 1885:

"Ya no nos consideramos una nación, sino una comunidad religiosa, y por lo tanto no esperamos ni un regreso a Palestina, ni un culto sacrificial bajo los hijos de Aarón, ni la restauración de ninguna de las leyes relativas al estado judío". 6

Esto es, si se quiere, es análogo a lo que establecieron los autores del Talmud de Babilonia: es decir, el judaísmo ya no se centra en Palestina; no somos una nación política, sino puramente una religión.

Los sionistas mesiánicos han tomado la ruta totalmente opuesta. Se esfuerzan ardientemente por revivir el culto sacrificial en un templo judío construido sobre las ruinas de los actuales santuarios musulmanes. Son capaces de jugar su peligroso juego de provocación porque creen apasionadamente en lo que están haciendo, mientras que otras corrientes del sionismo no tienen nada para contrarrestarlos.

Nacionalismo árabe

Permítanme hacer algunas observaciones sobre la relación entre nacionalismo y religión en el lado árabe. La situación aquí es bastante diferente.

Es cierto que la arabización y la islamización coincidieron en Palestina, que se volvió predominantemente musulmana al mismo tiempo que se hacía predominantemente árabe, alrededor del año 700 d.C. Sin embargo, no existe una conexión esencial duradera entre las dos: los países islámicos más grandes del mundo moderno no son árabes. Por el contrario, hay muchas minorías árabes no musulmanas, cristianas y otras, en los países árabes. De hecho, el nacionalismo árabe actuó como un contrapeso al panislamismo. Típicamente, el nacionalismo árabe moderno fue iniciado por no musulmanes. Era una alternativa al panislamismo. Uno de esos pioneros fue George Antonius, no musulmán, como puede deducirse de su nombre, y nativo del Líbano. Otro fue Michel Aflaq, un sirio.

Del mismo modo, entre los líderes palestinos ha habido muchos no musulmanes. George Habash era líder del Frente Popular, mientras que Nayef Hawatmeh encabeza el Frente Democrático Popular. Y, por supuesto, la última figura heroica es Shireen Abu Akleh, quien fue una firme defensora de la identidad palestina y reportera de Al Jazeera. Por lo general, en su funeral católico, que fue brutalmente atacado por la policía israelí, tanto un sacerdote católico como un importante clérigo musulmán rezaron. ¡No es algo que se esperaría  en el lado israelí!

Es cierto que el islamismo ha aparecido recientemente dentro del nacionalismo palestino, así como dentro del mundo árabe en general. Pero eso se debe a los fracasos políticos del nacionalismo árabe secular. Ha creado un vacío por el que la ideología islámica ha intentado meterse.

Sin embargo, la situación no es en absoluto paralela a la israelí. Permítanme mencionar la Cúpula de la Roca, el santuario islámico ubicado en el Monte del Templo. Pero no es solo un símbolo religioso: se convirtió en un símbolo nacional desde los primeros tiempos. Bajo el mandato británico, la Cúpula de la Roca fue un símbolo de Palestina: aparecía en el billete de la libra palestina y en los sellos postales de entonces. Se ha convertido en un foco del nacionalismo palestino para personas que no eran musulmanas.

Esta es una explicación de por qué los eventos que comenzaron el año pasado alrededor de al-Haram al-Sharif incluyeron no solo a musulmanes, sino también a palestinos de todo tipo."               

(Moshé Machover , veterano militante socialista antisionista israelí, Sin Permiso, 10/06/22)

8/3/22

La única califa de la historia manda en Senegal... La ciudad de Thiés acoge un caso excepcional de dinastía califal femenina. Sus prácticas religiosas fusionan el islam moderado y las creencias ancestrales

 "Sokhna Saibata recibe tumbada de costado, con sencilla dignidad, apoyando la cabeza en su nudosa mano de dedos larguísimos. Viste un pulcro traje blanco nuclear que acompaña con accesorios chic: enormes gafas de sol hexagonales, reloj de piel, robustos anillos dorados. Su trono se alza apenas unos centimetros sobre el resto de la estancia, el porche de su vivienda en Keur Iyakhine (Thiés, Senegal). Un puñado de calles con urbanismo irregular. Polvoriento y colorista. Donde niños y animales circulan a su antojo. Similar a tantos barrios populares del país.

La visita se interrumpe por la llegada repentina de dos jóvenes forasteros. “Estamos de paso y nos han dicho que aquí vive una mujer que resuelve cualquier problema”, cuenta uno de ellos. Al otro ya le atiende Saibata con su heterodoxo arsenal curativo. Rezos y plegarias. Un tasbih, equivalente al rosario cristiano. Tejidos con supuestas propiedades espirituales. Versículos del Corán plastificados. Un portátil que reproduce vídeos del Gran Magal, la peregrinación a la ciudad santa de Touba, hito anual del muridismo, la cofradía sufí a la que pertenece Saibata.

El ritual sanador concluye con la ingesta de un brebaje marrón y grumoso. El enfermo bebe de un trago dos vasos, convulsiona levemente y vomita sobre una túnica fucsia eléctrico. Por exceso de fruición o como parte del proceso purificador. Mor Ba, secretario personal de Saibata, muestra reserva ante la duda y se limita a explicar que su jefa tiene soluciones para cualquier “dolencia de cuerpo y alma”. ¿Ingredientes del mejunje? “Receta mística de composición secreta”, responde Ba con sonrisa pícara.

Desde 2003, Saibata es la califa de Keur Iyakhine. Sucedió a su hermana, Sokhna Magat, fallecida ese año y que ostentó el cargo a partir de 1943, cuando murió el padre de ambas (aunque nacieron de madres diferentes, en una compleja genealogía poligámica). Antes de su muerte, Abdoulaye Yakhine, fundador del humilde califato, había predicho que ninguno de sus 14 hijos varones le sobreviviría. La visión, iluminada desde las alturas, se cumplió a rajatabla, asegura Ba. Saibata tiene dos hermanas menores que, en su momento, habrán de sucederla. Cuando estas fallezcan, nadie sabe con certeza quién tomará las riendas de esta peculiar dinastía califal femenina.

 Todo apunta a que Saibata es –amén de su hermana– la única califa que ha conocido el mundo musulmán. Cinco profesores de estudios islámicos consultados para este reportaje aseguran no conocer casos similares, presentes o pasados. Aunque ofrecen otros ejemplos de mujeres que lograron quebrar el monopolio de poder masculino en el islam. Son historias medievales que conjugan azar, conflictos sucesorios, carisma y bravura.

Desde la Universidad McGill (Montreal, Canadá), Rula J. Abisaab resalta la figura de Sayyida Hurra, reina de Yemen en el siglo XII. Abdel Haleem, director del Centro de Estudios Islámicos en la Universidad de Londres, pone en valor a Shajar al-Durr, sultana de Egipto durante tres meses cruciales en 1250, tiempo suficiente para expulsar del país a las tropas francesas en la Séptima Cruzada del rey Luis IX. También en el siglo XII, otra sultana, Razia o Radiyya, gobernó en Delhi (India) por un período de cuatro años, apunta desde la Universidad de Alicante el profesor Hany El Erian. Y Nadia Hindi, de la Universidad de Granada, recuerda que en la Edad Media abundaban las alimat (femenino de ulema). Eruditas que, señala Hindi, “recibían discípulos de todo el mundo islámico, tanto hombres como mujeres”.

A Isabel Romero, presidenta de la Junta Islámica en España, no le sorprende que el único califato femenino se haya dado en Senegal, donde “las cofradías funcionan con un alto grado de libertad y el islam, de por sí poco jerárquico, se ha fundido con las tradiciones autóctonas”, de fuerte raigambre matriarcal. “Hemos tropicalizado el Corán”, dice, tomando un café antes de la visita, Oumar Seye, un periodista local que ha colaborado estrechamente con Saibata y su entorno. “Me tiene especial aprecio: nada más conocerme, hace siete años, me nombró cheikh”. En Senegal, esta palabra designa simplemente a un sabio, aunque en otros países musulmanes se traduce por jeque.

 Romero añade que el propio término califa adquiere distintos significados según el contexto. Una definición genérica sería, según ella, “líder social y espiritual” de un territorio. Otra acepción se refiere a los sucesores del profeta Mahoma. Antiguamente, explica el profesor Haleem, los grandes califatos (Omeya, Abbasí, Otomano) aspiraban a dominar hasta el último confín musulmán. Hoy, el Estado Islámico –autoproclamado califato– reinterpreta el vocablo con ambición expansiva y muerte al infiel. En Keur Iyakhine, se decantan por la modestia geográfica y una retórica de paz.

Prueba de universalidad

El secretario Ba garantiza que el caso es absolutamente único. Vaticina incluso que el futuro confirmará la total exclusividad del califato que encabeza su maestra: “No habrá nunca, en ningún lugar del mundo, otras mujeres califa”. ¿Y si se repite, en Senegal u otros países, la ausencia de descendencia masculina? Ba duda unos instantes antes de aceptar tal posibilidad. “Lo especial de Keur Iyakhine no es tanto que el califa muriera sin hijos varones, sino su premonición de que serían sus hijas quienes continuarían el legado”, zanja.

La comunicación directa con Saibata topa con algunos obstáculos. Idiomáticos, ya que la anciana solo habla wolof (lengua mayoritaria en Senegal) y es Ba quien traduce al francés sus lacónicas respuestas. Con frecuencia, explayándose en detalles que no parecen haber salido de boca de la califa. Pero sobre todo porque, a sus 83 años, Saibata sigue con dificultad el hilo de la conversación. A veces cierra los ojos y se recuesta unos instantes sobre su lecho policromático. Otras se sumerge en ensoñaciones divinas y, en mitad de la charla, lanza al aire —con su voz quebrada de tono bajo— cánticos religiosos.

 Rodea a Saibata un grupo variopinto de talibés, discípulos que veneran y obedecen sin rechistar a un/a marabout/e (líder o lideresa) en las regiones con presencia musulmana del África occidental. Hay mujeres de sonrisa eterna que lucen llamativos estampados en sus boubous, vestido típico de Senegal. Hombres con raídas camisetas de equipos de fútbol europeos, en traje de chaqueta o peinados al estilo baye fall, rama del muridismo con estética parecida a los rastafaris. Algún chaval pulula con ojos curiosos. La califa da órdenes escuetas. Con un simple gesto, pide que la abaniquen o que alguien traiga unos refrescos para aliviar el seco calor saheliano. “Nadie en la familia murid osa poner en duda su estatus, la aceptación es plena”, continúa Ba.

Camino al santuario donde reposan los restos del padre y la hermana de Saibata, Saliou Mbayé, hombre fornido de unos 60 años, resume su historia laboral: gracias a la califa, afirma, nunca le ha faltado trabajo. “Muchos aquí pueden dar fe de milagros y proezas”, señala Ba. A las puertas del mausoleo (austero por fuera, pleno de arabescos y filigranas en su interior), Samba Niang, otro talibé, apunta el motivo por el que el recinto se halla justo en medio de la avenida principal del barrio, lo que obliga a desviar lígeramente el tráfico. “Abdoulaye Yakhine supo que descansaría, como prueba de su universalidad, en la confluencia de dos caminos, uno que viene del este y otro del oeste”. Ba pinta algunos trazos del califa original: “Nació en 1880 en Arabia Saudí y vino a Senegal tras escuchar el mandato de Alá; no era blanco ni negro, se metamorfoseaba”.

Hace diez años, el actual presidente de Senegal, Macky Sall, visitó a Saibata durante su gira electoral por el país. Ba recuerda cómo la califa supo en seguida que, de 14 candidatos, él saldría elegido. El presidente no olvida la premonición, que fue acompañada por algunas oraciones de refuerzo. “Se refiere a ella como mi madre, mi maraboute”, dice con evidente orgullo el secretario personal.

Cada 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, Saibata aparece en los medios senegaleses como “modelo y ejemplo”, continúa Ba, quien parece debatirse en un tenso tira y afloja al reconocer la relevancia de la califa en la lucha feminista. Asegura que su figura ha contribuido “muy positivamente a la imagen de la mujer” en el país. Aunque al poco declara solemne que, en el Corán, no hay duda de que el “hombre es el maestro, con la mujer relegada a un segundo plano”. Y que así será –con la notable salvedad de la señora recostada a su vera– “hasta el fin de los tiempos”.

Guerra de sucesión

Autora de Revendications silencieuses (L´Harmattan) e investigadora del contexto sociorreligioso senegalés desde una perspectiva de género, Maimouna Eliane Thior confirma el respeto que inspira Saibata entre la comunidad murid. Admite que su plena aceptación se inscribe en un islam “tolerante y moderado”. Pero no piensa que la califa sirva como referente feminista, ya que su posición de poder llegó por herencia: “Simplemente estaba ahí”.

Quizá siguiendo la estela de Saibata y su hermana, otra mujer, Sokhna Aida Diallo, reclama desde hace dos años la sucesión del califato de los thiantacounes, dirigido por su marido, Béthio Thioune, hasta su muerte en 2019. La viuda –más joven que Saibata, muy mediática, siempre deslumbrante en sus apariciones públicas– insiste en un argumento de peso: su difunto esposo le reveló que ella sería su sucesora.

 El rechazo murid ha sido total, con repudio explícito del califa general de Touba (Serigne Mountakha Bassirou Mbacké), declaración de persona non grata en la ciudad santa e incluso asaltos violentos a su vivienda. En 2020, Aida Diallo visitó a Saibata en Thiés. Para Seye, que cubrió el acto, fue un claro ejemplo de “solidaridad entre mujeres”.

La cúpula de la cofradía recuerda que Aida Diallo no es descendiente directa del anterior califa, así que el cargo corresponde al primogénito, Serigne Saliou Thioune, cuya madre no es Aida Diallo, quinta esposa del anterior califa. Trama telenovelesca con herencia millonaria de por medio y la pugna por un califato mucho más poderoso que el de Keur Iyakhine. Seye opina que ser “joven y guapa” no ayuda a Aida Diallo. Y Eliane Thior coincide en que su imagen “no corresponde a una cierta idea de religiosidad”, por lo que las altas esferas del muridismo prefieren “invisibilizarla”.

Durante la despedida, Saibata regala otro momento de sincretismo religioso. Una breve ceremonia en la que se difuminan las fronteras entre islam y prácticas ancentrales. A su alrededor, en cuclillas, con actitud de ofrenda, las palmas de las manos formando un cuenco, nos reunimos Ba, Seye, una talibé y este periodista. La califa de Keur Iyakhine dispensa bendiciones y tararea melodías. Para terminar, escupe sucesivamente sobre nuestras manos, que a continuación nos restregamos por el rostro. Luego sonríe, agradece la visita y se reclina de nuevo, sosteniendo la cabeza en sus dedos infinitos."                          (Rodrigo Santodomingo, El País, 07/03/22)

 

 

9/11/21

La serie sobre el papel de los evangelistas en la política que ha agitado la polémica en Argentina

 "La ansiedad de un político tradicional por ganar las elecciones es el punto de partida de la historia. En tiempos de pérdida de confianza en los partidos, aparece una estrategia electoral desesperada: sumar a un pastor evangélico a la fórmula presidencial.

En 'El Reino', la nueva serie producida por Netflix en Argentina, el pastor Emilio Vázquez Pena, interpretado por Diego Peretti, es el candidato a vice que no convence al presidente y que, en poco minutos, se convierte en el centro de la trama. Dentro del elenco de la afamada serie –que, en estos momentos es la más vista en el país latinoamericano– se encuentra nada menos que 'Chino' Darín, hijo del icono nacional del cine, Ricardo Darín. 

 La serie, dirigida por Marcelo Piñeyro y guionada por la escritora Claudia Piñero, tiene lugar en Argentina pero podría ocurrir en cualquier otro país de América Latina. 

El hecho de que hayan elegido ese país, donde los evangélicos no superan el 15,3%, según la segunda encuesta sobre Creencias y Actitudes Religiosas en Argentina, confirma que se trata de una ficción aunque con rasgos de realidad.

Sería bien distinto que el escenario fuera Brasil, donde el poder de las iglesias evangélicas es otro y sus fieles representan el 31% de los brasileños.

Pero Brasil, a diferencia de Argentina, tiene un sistema electoral que facilita la representación de líderes regionales sin necesidad de estructuras de partido fuertes a nivel nacional. Además de que Argentina conserva una fuerte identificación con los partidos, que siguen estando por encima de las preferencias religiosas.

 En América Latina, casi una de cada cinco personas (19%) se describe como evangelista, de acuerdo con la encuesta de Pew Research Center, que analiza la afiliación, las creencias y las prácticas religiosas en América Latina y el Caribe.

La afiliación religiosa de los latinoamericanos es más fuerte en el evangelismo en países de América Central como Honduras (41%), Nicaragua (49%) y Guatemala (41%).

El salto al debate público

El estreno tuvo impacto. El miércoles pasado, la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera) publicó un comunicado en su página, que fue eliminado después, donde dicen que "se busca, desde ese pensamiento ideológico, tratar de segregarlos [a los evangelistas], marcarlos en listas, señalarlos como peligrosos, fundamentalistas, separarlos del resto para que, aislados, se debiliten y desaparezcan. En fin, un comportamiento de tipo fascista".

Si la serie alcanzó este alcance es por estar vinculada a un tema que todavía sigue caliente: el debate por la legalización del aborto en Argentina. Entre 2008 y 2019, ese país duplicó la proporción personas que afirman que el aborto es un derecho de las mujeres, mientras que las y los fieles evangélicos son quienes más se oponen al aborto, mucho más que los católicos. 

Claudia Piñeiro es una de las caras visibles de la lucha por la ampliación de los derechos de las mujeres. Es por eso que la denuncia fue directa a ella: "Es sabido el encono que ha expresado la escritora y guionista de esta obra desde su militancia feminista durante el debate de la ley del aborto hacia el colectivo evangélico de la Argentina, representado por millones de ciudadanos que no coincidían en su posición respecto del tema", dice el comunicado.

"Entiendo que puede caer mal, que haya alguien que no le gustara. Pero me shockeó el comunicado porque que te dice por dónde tenés que ir y amedrentarte. Solo se la agarraban conmigo. Mencionaban actores, al director, a la productora pero se la agarraban conmigo porque decían que yo había hecho porque quedaba resentida por el activismo feminista en la ley por la ley del aborto. Eso me pareció muy grave", respondió la escritora argentina a la prensa local.

Desde los distintos colectivos de mujeres feministas, como periodistas y actrices argentinas, "repudiaron los ataques que recibió por su trabajo como guionista" y denunciaron que "la gravedad de los ataques hacia Claudia se deben especialmente a su condición de mujer y militante feminista, defensora de los derechos de las mujeres".

Ficción o realidad

El salto de la ficción a la realidad abrió distintos tipos de debates.

Por un lado, si tomar a una ficción como espejo de la realidad. Y si tomar un caso particular, como el del pastor Emilio, como generalidad aunque existan otros personajes en la serie. Tal es el caso de Tadeo, un creyente dedicado al trabajo con los más pobres.

"Nosotros tratamos de tener muchísimo respeto por quien tiene una fe genuina dentro de esta religión y cualquier religión. Eso no tiene nada que ver con los creyentes, tiene que ver en todo caso con las iglesias y con algunos personajes dentro de esas iglesias que hacen esos pactos", dijo la escritora semanas atrás en un entrevista con la periodista Hinde Pomeraniec.

También aparecen las críticas a la "caricaturización" del mundo evangélico. "El pastor evangélico es una de las figuras más incomprendidas y, por ello, más estereotipadas del mundo religioso en Argentina", dice la coordinadora de la diplomatura sobre Diversidad Religiosa de la Universidad de Buenos Aires, Mariela Mosqueira, en este artículo.

"El pastor es un villano total. Ni un solo matiz. ¿Cómo complejizar esta mirada reificante? ¿Cómo son los pastores realmente existentes?", plantea Mosqueira como disparador.

Marcos Carbonelli, doctor en Ciencias Sociales e investigador en temas de religión y política en Argentina, comentó en Twitter que "un pastor presidente en Argentina es más que improbable" y que "la posibilidad se funda en una hipótesis ya refutada por las Ciencias Sociales: no hay continuidad entre adhesión religiosa y conducta política".

Pero también, sostiene que la simplificación del mundo evangélico solo puede entenderse en el marco de una ficción. "Si seguimos la idea de la serie como espejo, otro problema es la representación de los creyentes como un rebaño sin autonomía que vota lo que el pastor le dice porque 'fue rescatado'. Subyace aquí una mirada miserable de los creyentes evangélicos. Muy cercana, por no decir igual, a la mirada clientelar", sostiene Carbonelli.

Cuando la serie salta al debate público aparecen las amenazas e insultos que dejan atrás el debate de las ideas y pasa al plano de la violencia. Para la periodista en género, Luciana Peker, es un tipo de violencia que recae especialmente en las mujeres que disputan el espacio público.

Pablo Semán, sociólogo y autor de 'Vivir la fe', escribió en elDiarioar que "más allá del estatuto de la serie hay enunciaciones históricas que resultan agresivas y dolorosas para cada uno de los bandos en pugna. Hoy se condensan en una polémica, en la que cada uno de ellos tiene sus razones y sus yerros."

La nueva serie de Netflix parece haber vuelto a abrir un debate que todavía no está para nada cerrado en la sociedad argentina."                   (Avelén Oliva, eldiario.es, 23/08/21)

29/10/21

Marcelo Piñeyro, director de 'El Reino': "Las religiones volvieron a ser una herramienta de la política"

 "Vos sos más malo que el pastor Emilio", escuchó decir en un programa de radio el cineasta argentino Marcelo Piñeyro mientras viajaba en taxi por Buenos Aires. No habían pasado ni diez días del estreno de la serie 'El Reino' pero en la calle muchos ya conocían al protagonista de la historia.

Fue un año antes de la victoria de Jair Bolsonaro en Brasil, cuando la escritora Claudia Piñeiro y el director de cine argentino definieron que querían crear una ficción sobre la influencia de las religiones en la política. Pero nunca imaginaron que, en tan poco tiempo, la serie llegaría a ser el contenido más visto de Netflix en Argentina. 

 El estreno abrió un debate sobre el papel de las iglesias evangélicas en América Latina. Pero las críticas no tardaron en llegar. Unos dijeron que era una mirada "estereotipada" del mundo evangélico, algunos sectores de las iglesias evangélicas la catalogaron directamente como "un comportamiento de tipo fascista" mientras que, para otros, no es otra cosa que un reflejo certero de la realidad.

"Ese día lloré todo el día. Temblé todo el día. Me morí de miedo. Y después me fui recomponiendo pero cada tanto vuelvo a tener miedo", cuenta la guionista sobre las amenazas que recibió en redes sociales después de que la de Alianza Cristiana de las Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera) emitiera un comunicado repudiando la serie.

De lo que no hay dudas es que esta nueva producción de Netflix, con actores como Diego Peretti, Mercedes Morán y el Chino Darín, volvió a abrir el debate sobre la influencia de las iglesias en la política y lo hace desde el entretenimiento.

'El Reino' es el contenido más visto en Netflix en Argentina, ¿esperaban esa repercusión? 

Marcelo Piñeyro: Lo que sucedió con 'El Reino' es inimaginable. Ni en nuestras mejores proyecciones esperábamos esto. Tanto Claudia en la literatura como yo en el cine hemos tenido proyectos muy exitosos pero tenían otros tiempos y llegaban a menos gente. En cambio esto fue muy rápido. Nos sorprende la repercusión e incidencia que ha tenido en el debate público.

¿Cómo recibieron la discusión que generó sobre el vínculo de las iglesias evangélicas y el poder político en Argentina?

Claudia Piñeiro: Después del tsunami de espectadores llegó el debate. Es interesante cuando aparece algo que, desde el arte, produce una discusión. Esperábamos el debate, no pensábamos que esto iba a pasar virgen por la sociedad argentina sin que nadie lo discuta.

Y en lo personal, ¿cómo lo viviste?

CP: Después del debate llegaron las agresiones. Pienso que hay que ser muy cuidadoso en cómo uno desmenuza esas cosas. El comunicado de Alianza Cristiana de las Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera) estuvo hecho para manipular el odio. Y en la serie estamos hablando de la post verdad, de la manipulación de la gente y una de las formas de hacerlo es agredir con un batallón de gente.

¿En qué lo ves?

CP: Dijeron que eso no era censura y lo que están haciendo es una censura indirecta que se aplica mucho con las mujeres en las redes. Esto es agredirte de tal manera para que ya no quieras hablar. La actitud es disciplinar. Disciplinarme a mí pero también al resto. Ese día lloré todo el día. Temblé todo el día. Me morí de miedo. Y después me fui recomponiendo pero cada tanto vuelvo a tener miedo.

¿Pensaron esta serie desde el entretenimiento o para disputar sentido sobre el mundo evangélico?

MP:  Nosotros somos contadores de historias. En el momento en que empezamos a conversar con Claudia sobre esta idea veíamos la brutal manipulación de la sociedad por medio de los mecanismos de la posverdad y las religiones. Notamos cómo las religiones volvían a ser una herramienta de la política, que había zonas del mundo donde volvían las guerras religiosas que parecía que la humanidad había dejado atrás. También que en las tres Américas, estas nuevas iglesias evangélicas funcionaban como el ariete para lograr una restauración conservadora. No hay que confundirlas con el protestantismo clásico. Estas nuevas iglesias buscan restar derechos a la población con un objetivo claro que es consolidar poder político y económico. Es ahí cuando dijimos "qué pasaría si esto sucediera en Argentina", a partir de ahí fue empezar a construir la ficción.

¿Lo entienden como un fenómeno global?

MP: Sí, son fenómenos que están en el mundo. Hay una nueva derecha no tiene límites y que en cada territorio adquiere su propia forma. En Europa también vemos una restauración conservadora brutal en manos de las fuerzas de ultraderecha. Tal vez no tienen ahí a las iglesias evangélicas pero tienen a lo más extremo del catolicismo así como a los movimientos neonazis que vienen creciendo de manera bestial.  

¿Piensan que estos fenómenos encuentran algún tipo de límite?

CP: Puede haber países, sobre todo en Europa, donde cuenten con contrapesos institucionales mejores a los que tenemos en América Latina. En esta región tenemos países muy presidencialistas, con menos peso de los Parlamentos, creo que tienen resorte de algunas instituciones que funcionan mejor. 

Si pensamos en el crecimiento de las iglesias evangélicas en América Latina lo vemos sobre todo en los barrios más pobres ¿Por qué creen que pasa esto? ¿Crecen ahí donde falta el Estado?

MP: El crecimiento de las iglesias evangélicas tiene que ver sin dudas por un lado con zonas que el Estado abandona. Pero también por su forma. Las iglesias evangélicas al ser tan inorgánicas permiten que haya iglesias en cada barrio. Pero no son estas iglesias las que son el ariete de la nueva derecha, creo que son las empresas religiosas, generalmente a cargo de familias, cuyo negocio es la religión y que se arrogan un capital político.

¿Qué responden a las críticas que dicen que la serie no reconoce el trabajo de estas iglesias?

CP: No solamente no hablamos mal del trabajo que hacen las iglesias evangélicas, así como las católicas y seguramente otras que no conozco. Tenemos personaje como Tadeo o el Pescado, hablamos del trabajo de estas iglesias en las cárceles. Los que dicen eso no vieron la serie. 

Esta serie abrió debate también dentro de las distintas ramas de las iglesias evangélicas, algunos se opusieron al comunicado ¿Qué piensan de eso?

CP: Nos han llegado varios mensajes de pastores que nos escribieron para solidarizarse, que entendían que era una ficción. Pero esos pastores no están en esta Alianza Cristiana de las Iglesias Evangélicas. De hecho, muchos de ellos hablan mal de ellos. Debe haber algo interno que desconozco y ni me interesa conocer.

¿Qué respuesta dan a los que desde la sociología dicen que es una versión muy estereotipada del mundo evangélico?

CP: No creo que esté bien lo que dicen. Hay un crítico literario que se llama Daniel Link que dice que la literatura de la época cuenta cómo una sociedad se ve a sí misma, no cómo es. Nosotros tenemos que hacer una versión verosimil de una historia de ficción que queremos contar. Vimos cantidades de videos y todos los pastores son distintos. Lo que está claro es que es un contrato ficcional. Hay pastores parecidos a Emilio y otros que no. La pregunta es por qué tengo que tomar uno distinto a Emilio si es que me interesa para esta ficción. Yo tengo que elegir uno y contar ese. No entiendo cómo se puede estereotipar cuando se cuenta una sola historia. 

¿Por qué eligieron Argentina como escenario? ¿Piensan que es posible que pase algo así en ese país?

CP: Elegimos Argentina porque pensamos “qué pasaría sí”, es una ucronía, no hacemos mención a ningún partido político para evitar caer en la grieta.

Hablando de grieta, antes de que se abriera la polémica por la religión hubo una fuerte campaña en redes por la afinidad política de algunos de los actores diciendo que eran "kirchneristas" y llamaron a no verla ¿Es posible esquivar la polarización política en Argentina?

MP: Eso fue unos días antes del estreno. Cuando la serie se estrenó, eso se diluyó porque fue categórico que había que verla sino quedabas afuera del debate público. Y además porque es entretenida. En todo momento, lo que intentamos hacer es no caer en la grieta. Estamos convencidos que toda discusión, por interesante que sea, si cae en la grieta banaliza y torna estúpida la discusión. La serie es un disparador de un debate. Bienvenido sea ese debate en la medida de que no caigamos en las coordenadas de amigo/enemigo y que lo mantengamos en la frontera de la racionalidad."               (Ayelén Oliva, eldiario.es, 28/08/21)