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21/7/17

El nuevo modelo de partido político se dirige hacia una política de plataforma y experiencias de un ecosistema de democracia abierta

"El debate sobre qué modelo de partido, para qué tipo de política y qué tipo de compromiso político está en auge. (...) 

Existe, también, la intuición de que la política debe ensayar el injerto de culturas, formatos, prácticas y ambientes del emprendimiento innovador para revitalizar la praxis política. El grado de audacia, libertad intelectual y espíritu abierto determinará si estos injertos son periféricos o pueden constituir un camino para la renovación de los partidos. 

El concepto economía o conocimiento de plataforma, por ejemplo, es una pista interesante para imaginar una derivada hacia una política de plataforma y experiencias de un ecosistema de democracia abierta. Veamos algunas pistas.

1. Los laboratorios de creatividad. Hay un enorme deseo político por aprender compartiendo y haciendo. La demanda de protagonismo activo por parte de los activistas les convierte en grandes aprendices, en exploradores de ideas y de prácticas. La tecnopolítica permite, además, profundizar el enorme caudal de energía y de conocimiento disponible.

 Los temas son diversos y actúan como kit o caja de herramientas, como proyectos para el bricolaje político: desde los mapeos a los talleres de visualización o de memes. No hay límite para aprender haciendo y compartiendo. 

2. Incubadoras de emprendimiento social. Impulsa es una de las experiencias más sugerentes del entorno de Podemos. “El programa nace con el fin de constituirse como una herramienta que permita el desarrollo de proyectos innovadores con proyección social”, afirman sus promotores. 

Impulsa se financia gracias al excedente de los cargos públicos electos de Podemos quienes entienden que hacer política debe ser un servicio para la sociedad y asumen el compromiso de tener un límite salarial de tres salarios mínimos interprofesionales. 

Esta iniciativa se concibe como algo más que un fondo económico: como una comunidad de financiación que busca y promueve el desarrollo de economías de proximidad y de cooperación. 

3. Plataformas de intercambio. Tech for Campaigns es, por ejemplo, una comunidad que conecta a personas con conocimientos tecnológicos y activistas de campañas políticas que necesitan voluntarios. Un nodo de oferta y demanda cívicas que no para de crecer ofreciendo soluciones gratuitas a las causas glocales. 

Una internacional del conocimiento y del activismo político que promueve la ayuda y el aprendizaje compartidos con una calidad extraordinaria. La plataforma conecta campañas electorales de bajo presupuesto con expertos digitales que buscan una salida para su conocimiento, y para aquellos que trabajan pro bono.

  “Es un hábil motor de voluntarios para la izquierda”, afirma Jessica Alter, una veterana tecnopolítica que, junto a Peter Kazanjy e Ian Ferguson, lanzaron este servicio global.

4. Talleres de prototipado. En los próximos días finaliza el plazo de la segunda convocatoria Inteligencia Colectiva para la Democracia. Un proyecto promovido por Medialab-Prado Madrid. Durante un período de quince días en noviembre, hasta 10 equipos multidisciplinarios crearán prototipos para activar la inteligencia colectiva, mejorar la democracia y el compromiso ciudadano. 

“Queremos reinventar la participación democrática. Queremos actuar en lo local, pero conectados globalmente”, afirman. Estas iniciativas, entre otras, demuestran que la innovación tecnológica y organizativa es posible también con retos sociales y políticos.

Un elemento clave para la puesta en marcha de cualquier modelo ‘plataforma’ es la desintermediación y el poder de los grassroots. Una plataforma tecnológica adaptada, con un buen sistema de deliberación y decisión, puede facilitar la adopción o la transición hacia modelos abiertos de participación y activismo político que puedan injertarse e hibridarse con organizaciones políticas ya existentes, o ser el germen de las comunidades de soporte a nuevas organizaciones políticas.

Siguiendo el modelo de definición conceptual de Platform Design Toolkit, por ejemplo, hay ya muchos partidos o proyectos políticos que exploran, de manera muy diferente y desigual, elementos ‘plataforma’ en sus prácticas: Partido Pirata, Partido de Internet, Democracia líquida, Partido de la Red, Podemos, entre muchas otras experiencias. 

Posiblemente, los cambios que se proponen no sean suficientes para recuperar la confianza inmediata de la ciudadanía y, en especial, de los millennials. Pero suponen oportunidades para otro modelo de partido y, quizá, para otra política.

 Joan Subirats, en este mismo medio, en un importante artículo titulado ¿Movimientos o partidos? ¿Activismo o militancia?, aseguraba que “lo que se detecta es la traslación hacia el interior de las organizaciones de muchas de las variables que caracterizan la nueva época”.  (...)"             (Antoni Gutiérrez-Rubí. Asesor de comunicación, CTXT, 12/07/17)

8/9/09

Burocracia, la india... la de siempre

"Las soldados despliegan una pancarta: "Vamos, mujer. ¡Despierta! Enfréntate a los ataques contra ti. Abraza la antorcha de la luz contra la injusticia". Es la una y media de la tarde. La marcha arranca bajo un bochorno de casi 50 grados. Una marea rosa se cuela entre los coches. Alzan sus garrotes. Interpretan cánticos... Media hora más tarde, la concentración toma pacíficamente la Corte de Distrito de Fathepur, sede del Gobierno provincial.

Hasta el despacho del magistrado de distrito, Saurabh Babu, llegan gritos de guerra. "¿Dónde estás, magistrado?, ¿por qué no quieres hablar con nosotras?". Babu se lo pensará 20 minutos antes de salir. Dos hombres con fusiles guardan sus espaldas. Sampat Pal sube el tono. Estalla como un volcán para denunciar cómo dejaron sin tierra al marido de esta mujer. O por qué aquélla tiene dificultades para dar agua a su bebé. La vida no es fácil aquí en Uttar Pradesh.

Quizá lo verdaderamente importante, con independencia de la menor o mayor diligencia con la que este dirigente afronte los problemas que acaba de conocer de primera mano, es que hoy no podrá escurrir el bulto. Al menos por un día, reconocerá cuánto hay de verdad en lo que está escuchando. Si no mueve ficha después de esta visita, sus problemas irán en aumento.

La comandante en jefe advierte: "Estaremos pendientes de lo que seas capaz de hacer. Y si no haces nada, volveremos. Quizá no seamos tan educadas la próxima vez". Sampat Pal está satisfecha. Arenga a sus tropas antes de despedirse: "¡Cuidaos, permaneced atentas a los problemas de las mujeres! Recordad esto siempre: unidas sois más fuertes". (...)

Esta mañana también hay un policía en la morada de Sampat Pal... Junto a ellos, sentados en un banquito de madera, cinco miembros de la misma familia atienden al parlamento. Un joven escuálido muestra la brecha en su cráneo. Se ha visto envuelto en una trifulca familiar provocada por la disputa de la propiedad de una casa. El muchacho se llama Sushil. Tiene 24 años. Aparenta más. "Conozco muchos problemas como éste. Problemas pequeños, de cada familia", justifica el policía con desgana. Sampat le ha invitado a su casa para hacerle entender que debería ocuparse de estos asuntos. Y el agente se saca un moco mientras escucha. (...)

La máxima autoridad en el territorio donde Sampat Pal ejerce la gran parte de su actividad es el magistrado de distrito de Banda. Ranjan Kumar ronda la treintena y lleva dos años en el cargo. Recibe a media mañana, recostado en un sillón de cuero de su enorme despacho. "Sampat Pal no es nada extraordinario", asegura displicente. "No es muy diferente al resto de líderes locales que suelen aparecer. Qué quieres que te diga, me merecen más respeto los elegidos por el pueblo".

El joven Kumar reviste su discurso con la grandilocuencia propia de las élites burocráticas. "Si tenemos conocimiento de que se hace algo ilegal, lo investigamos. Estamos abiertos a la gente aquí, de diez a doce de la mañana. La policía también está abierta". Ante las quejas ciudadanas, argumenta: "Es cierto que cuanto más desciendas en la burocracia, la actividad se reduce. Cuatro magistrados de distrito tenemos 650 localidades bajo nuestra responsabilidad. Vigilar el dinero hacia abajo no sólo es difícil, sino imposible. Mi departamento recibe del Gobierno alrededor de 30 millones de rupias de presupuesto para un año. Con esa cantidad gestionamos, entre otros, el programa rural de empleo garantizado de 100 días anuales, al que van destinados unos diez millones de rupias.

Los ciudadanos dicen: 'Dadnos dinero'. Pero no reclaman cosas para el interés común. Viven por su único interés. Si los pueblos no demandan cosas concretas, la burocracia permanece inactiva. Por ejemplo: quisimos implantar el suministro de agua potable, pero los vecinos nos dijeron que preferían seguir con el sistema de bombas de presión. Ante eso, ¿qué más puedes hacer?". (El País Semanal, 30/08/2009, p. 46/7)