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21/5/21

En realidad solo tenemos cinco amigos. La pandemia nos ha ayudado a verlo

 "Priscilla Chan conoció a su marido, Mark Zuckerberg, haciendo cola para ir al lavabo en una fiesta en Harvard. Era 2003 y Zuckerberg tenía problemas en la universidad por culpa de Facemash, un programa de selección y descarte de imágenes de mujeres que, bajo la pregunta “¿Cuál está más buena?”, usaba ilegalmente las fotos del archivo universitario de las estudiantes.

 Años antes, el pequeño Mark había creado un sistema de mensajería instantáneo llamado Zuckernet, que avisaba a su padre cuando llegaban los pacientes a su consulta de dentista. Desde muy joven, el fundador de Facebook, rey Midas del siglo XXI, supo que la conexión entre las personas lo es todo.

Durante la pandemia, uno de los más impactantes experimentos sociales ha ocurrido delante de nuestras narices. El coronavirus nos ha obligado a cartografiar el mapa de nuestras conexiones. En este nuevo atlas refulge, como una piedra antigua, la noción de amistad. Sabemos que es muy importante, y sabemos también que es un misterio. Por ello, desde hace unos años la antropología, la sociología, la psicología y también la zoología, la biología y la neurociencia estudian el funcionamiento y el efecto de las relaciones de amistad en nuestro periplo vital. Y una y otra vez, la conclusión es que, si tenemos las mínimas necesidades cubiertas, el vigor y el número de nuestras relaciones personales son determinantes para vivir una buena vida. En este mundo perdidamente materialista, esta constatación es un tsunami científico que debería llevar a replantearnos muchas cosas.

No es fácil entender el impacto de los lazos de amistad. El sistema social de relaciones humanas es una selva de símbolos y es difícil dar con el código. Pero hay algunas pistas. En 1993 el zoólogo, antropólogo y psicólogo Robin Dunbar de la Universidad de Oxford publicó un artículo en la revista Behavioural and Brain Sciences en el que afirmaba que hay una correlación directa entre el número de neuronas neocorticales y el número de relaciones sociales que podemos gestionar. Según este argumento, basado en sus estudios de observación en primates, los humanos podemos llegar a relacionarnos de forma cercana y personal con un grupo de aproximadamente 150 individuos. Este planteamiento —algo polémico y rebatido por otros estudios como el reciente del profesor Johan Lind, de la Universidad de Estocolmo, según el cual no hay límite numérico cuando hablamos de relaciones humanas— tiene ahora una segunda parte.

 En su nuevo estudio, Friends: Understanding the Power of Our Most Important Relationships (amigos: entender el poder de nuestras relaciones más importantes), Dunbar concluye que los humanos tenemos capacidad para mantener una media de cinco amistades íntimas. “Son los amigos más cercanos, pero en esta cifra pueden entrar también familiares a los que nos sentimos muy unidos. Incluso se puede dar la circunstancia de que esas cinco personas sean todos familiares”, explica el antropólogo británico por correo electrónico. La escasa cifra deriva del hecho de que crear y mantener este tipo de relaciones es muy costoso, tanto en términos de tiempo empleado —les dedicamos el 40% de nuestro tiempo social— como de mecanismos cognitivos: son relaciones que exigen constancia, atención y el manejo de información abstracta y relacional, no factual. Es un acto recíproco de entrega, dado que estos cinco magníficos son aquellos con los que contactamos más, en los que pensamos más, de los que esperamos mucho y queremos saberlo todo.

Para Dunbar, la irrupción del virus ha cambiado nuestra red de relaciones, pero no tanto como pensamos. “Algunas amistades individuales pueden desaparecer y pueden crearse otras nuevas, pero no es tanto por las burbujas y las distancias sociales, sino debido a no poder ver a alguien tan a menudo como solíamos hacerlo antes. Las amistades se mantienen estables mientras vemos a la persona con la frecuencia que necesitamos”, dice. Quizás hemos hecho nuevas amistades, pero no es probable que estas desplacen a nuestros mejores amigos. Sí podrían desplazar a los amigos de “segundo nivel”, aquellos que no están tan cerca, concluye.

“Creía que era el único”

Las amistades cambian perspectivas de vida. Los escritores C. S. Lewis y J. R. R. Tolkien se hicieron amigos paseando por la Universidad de Oxford, la misma en la que trabaja Dunbar. “La amistad nace en el momento en que una persona le dice a otra: ‘¿Cómo? ¿Tú también? Creía que era el único”, escribió Lewis. En una noche de conversación, Tolkien convenció a Lewis de que debía confiar en su imaginación, y Lewis animó a Tolkien a dar a conocer sus relatos en el club de lectura, lo que le dio fuerza para escribir sin miedo.

La amistad es beneficiosa, incluso desde el punto de vista biológico. Un encuentro entre amigos puede modificar la presión sanguínea, la secreción de adrenalina, el sistema inmunológico y las pautas de sueño. “La amistad está asociada con todo tipo de sustancias químicas que nos hacen sentir bien en nuestro cuerpo, como la serotonina y la dopamina, que son la forma en que nuestro cerebro nos recompensa por un comportamiento que es bueno para nosotros”, explica por correo electrónico la etóloga Lauren Brent, de la Universidad de Exeter. Son relaciones de reciprocidad positivas para nuestra salud, nuestro bienestar y nuestra longevidad. Por ello duele tanto perder a alguien cercano y querido. Ahora que la pandemia no perdona, se multiplican los que viven en sus carnes las palabras del poeta Miguel Hernández dedicadas a su amigo muerto Ramón Sijé: “No hay extensión más grande que mi herida, lloro mi desventura y sus conjuntos”.

Un espejo

Pasa el tiempo, el mundo cambia, pero los lazos sociales siguen siendo nuestro espejo. También en tiempos de pandemia. Un grupo de investigadores británicos analizó a más de 6.600 personas en 114 países, y la conclusión es que aquellos que pensaban que su círculo social cercano se adhería a las pautas de distanciamiento tenían más probabilidades de hacer lo mismo. “Lo que vemos es que las personas no siguen las reglas por sentirse vulnerables o convencidas personalmente, sino que la elección se da en función de la influencia social”, argumenta vía correo electrónico Bahar Tunçgenç, investigadora de la Escuela de Psicología de la Universidad de Nottingham. Tunçgenç reconoce que le sorprendió el impacto y la fuerza de estos lazos familiares y de amistad al afrontar el virus, una pista muy importante a la hora de planificar políticas públicas sociales.

Queda claro que familia y amigos —si la relación es en positivo— nos ayudan a vivir más y mejor. Con unos y otros tenemos un compromiso social y personal, un contrato de reciprocidad firmado en tinta invisible. Por eso es complejo moverse por los meandros de las reglas no escritas de una amistad. Pero nunca hay que tirar la toalla. Como en la película Ghost World, donde el personaje de Enid (Thora Birch) quiere que su amiga Rebecca (Scarlett Johansson) vea el mundo igual que ella haciéndole escuchar la crudeza del blues del Delta, poniéndole discos como Devil Got My Woman, de Skip James. No lo consigue, pero pronuncia la frase mágica: “Pase lo que pase, sé que puedo contar contigo”.                 (Mar Padilla, El País, 16/05/21)

26/3/15

"Todos mis amigos se han muerto. Fui el último que los conocí bien y tengo el deber de que sigan viviendo. La responsabilidad me atenaza"

"MUEREN prematuramente madre, mujer e hijo de amigos muy queridos. La muerte prematura, pleonasmo, deja una grave obligación a los que quedan. Me la explicaba un mediodía melancólico Josep Maria Castellet, el editor. "Todos mis amigos se han muerto. Fui el último que los conocí bien y tengo el deber de que sigan viviendo. 

La responsabilidad me atenaza". Años después leí este emocionante fragmento del científico Douglas R. Hofstadter, con el que que acabaría despidiendo, y prometiéndole, a mi madre: 

"Cuando alguien muere deja una corona brillante detrás, un resplandor en las almas de quienes estaban cerca. Inevitablemente, conforme pasa el tiempo, ese resplandor se va apagando, y por fin se extingue, pero el proceso dura muchos años. 

Sólo cuando también desaparecen los de alrededor y todos los rescoldos se enfrían, regresan de verdad el polvo al polvo y las cenizas a las cenizas".

Puede que todo se enfríe. Pero ese momento queda lejos de la vida de un hombre vivo. De ahí que durante mucho tiempo el polvo siga teniendo sentido. Todos llevamos un insondable arsenal genético que da cuenta del largo camino que ha hecho la vida biológica. 

La gran diferencia entre el hombre y el resto de los animales es que puede transmitir a sus descendientes no solo el color de los ojos sino también la razón de mil lágrimas vertidas. (...)"              (Arcadi Espada, El Mundo, 18/03/2015)

18/4/12

La red capitalista que domina... el capitalismo

 Mapa de las 1.318 corporaciones transnacionales que forman el núcleo de la economía. Las organizaciones superconectadas aparecen en rojo, las muy conectadas en amarillo. El tamaño de los puntos representa los ingresos. Fuente: PLoS One

"Mientras van aumentando las protestas de la población mundial contra el excesivo poder financiero, la ciencia confirma que los más oscuros temores de los ciudadanos tienen una base empírica.

Según publica la revista Newscientist, un análisis realizado por especialistas de la Escuela Politécnica Federal de Zürich (ETH), en Suiza, sobre 43.000 corporaciones transnacionales (CTs) ha revelado que un relativamente pequeño grupo de organizaciones, principalmente bancos, cuentan con un poder desproporcionado sobre la economía global.

Los resultados de dicho análisis podrían ayudar a identificar fórmulas para construir un capitalismo global más estable, afirman los autores del estudio.

La investigación, llevada a cabo por los teóricos de sistemas complejos de la ETH, Stefania Vitali, James B. Glattfelder y Stefano Battiston, es la primera que va más allá de la ideología para identificar empíricamente la red mundial del poder económico.

Combinando matemáticas ya utilizadas para modelar sistemas naturales con datos integrales de las corporaciones, los científicos elaboraron un mapa de los dominios de las corporaciones transnacionales de todo el mundo.

Según James Glattfelder, uno de los autores del estudio: “La realidad es tan compleja que debíamos movernos más allá de los dogmas y de las teorías conspirativas del mercado libre, para generar un análisis basado en la realidad”.

Estudios previos habían constatado que unas pocas CTs manipulaban una gran parte de la economía mundial, pero éstos habían incluido sólo a un número limitado de corporaciones y habían omitido posesiones indirectas (de acciones o participaciones en otras organizaciones), por lo que no pudieron establecer cómo afectaba la red de corporaciones a la economía global, por ejemplo, a su grado de estabilidad.

 Lo que ha hecho el equipo de investigadores de Zurich es utilizar la Orbis 2007, una base de datos sobre 37 millones de organizaciones e inversores de todo el mundo y extraer de ella las 43.060 corporaciones transnacionales y sus posesiones vinculadas.

A partir de esta información, los científicos elaboraron un modelo sobre el control de estas corporaciones sobre otras, a través de las redes de compra de acciones. De esta forma, se generó un mapa de la estructura del poder económico en el mundo.

El resultado, que será publicado en la revista PloS One, reveló que existe un núcleo de 1.318 corporaciones que interbloquean las posesiones generales. Cada una de estas organizaciones tiene lazos con otras dos o más corporaciones, aunque de media están conectadas con un total de 20.

Además, aunque estas 1.318 organizaciones reúnen el 20% de los ingresos operacionales globales, en realidad poseen colectivamente, a través de sus participaciones, la mayoría de las acciones y fábricas del mundo – la economía “real”-, con las que acumulan más de un 60% de los ingresos globales.

Profundizando más en la red de posesiones mundial, los investigadores constataron además que existe una “súper entidad”, formada por sólo 147 corporaciones muy cohesionadas entre sí. Las posesiones de cada una de ellas son sostenidas por el resto de los miembros de esta súper entidad, que controla el 40% de la riqueza total de la red.

Glattfelder señala que “en efecto, menos del 1% de las corporaciones del mundo pueden controlar el 40% de toda la red económica”. La mayoría de estas corporaciones son instituciones financieras. Entre las 20 primeras están Barclays Bank, JpMorgan Chase & Co, y el Grupo Goldman Sachs.

Un aspecto esencial del mapa del monopolio económico del mundo es que muestra que este tipo de redes nucleares son inestables: “Si una de las empresas que la componen tiene problemas, éstos se propagan”, explica Glattfelder. El colapso financiero de 2008 ha demostrado esta inestabilidad, según publica al respecto Dailymail.

Pero la identificación de la arquitectura del poder económico global podría ayudar a hacer que dicha arquitectura sea más estable: definir los aspectos vulnerables del sistema ayudaría a los economistas a sugerir medidas para prevenir futuros colapsos que se extiendan a toda la red.

En este sentido, Glattfelder afirma que son necesarias normas globales contra los monopolios que permitan limitar las interconexiones excesivas entre las corporaciones transnacionales. Este tipo de normas actualmente sólo existen a nivel nacional.

Otros expertos sugieren que una posible solución sería gravar con impuestos el exceso de interconexiones entre las CTs, con el fin de reducir los riesgos derivados de sus interrelaciones.

Según los científicos de Zurich, la gran pregunta ahora es si el poder político puede ejercer semejante autoridad sobre las corporaciones. De cualquier manera, los cambios para resistir a la estructura de la red económica global son de interés común."         (Tendencias Sociales, 09/04/2012)

26/5/09

Las listas del famoseo

"Vivimos la época de listas incrustadas en el alma: los más ricos (especialidad de Forbes), los más influyentes (cortesía de Time), los más glamourosos (según Vanity Fair). De los Oscars de Hollywood al Festival de Cannes hay listas: gente destinada a ser conocida, mirada, venerada. En un mundo "culturalmente desregulado", estas listas crean jerarquías, prestigios, cotizaciones. Referencias. Modelos de conducta. Dinero. (...)

Lista tras lista, los 6.000 millones de habitantes del planeta encuentran en esas celebridades una constelación de referentes del estilo espectacular del mundo. El ejército de nombres es un espejo en el que el mundo se mira para encontrarse a sí mismo. De todas esas celebridades (don que, presuntamente, otorgan los ciudadanos y administran los medios) se dirá que marcaron época. (...)

Lo que los estadounidenses llaman genero people ha creado una cultura de la peopolización, si se me permite tal expresión, cuya cumbre está en la intimidad / exhibicionista de las listas de amigos -tribus- que se reúnen en Facebook. Ahí cada cual cuelga su ranking y exhibe la fuerza de su propia red vital: éstos son mis poderes, toda esta gente está conmigo. ¿Quién ha dicho que la gente de hoy no necesita, frenéticamente, de los demás?

Estar en alguna, en cualquiera, de estas listas es ya obsesión. La peopolización viene a ser un eufemismo del lobbysmo. Los más ricos, glamourosos, influyentes o populares son prototipos, una troupe de élite, que cada individuo, por su cuenta y riesgo, reproduce en su propia lista de favoritos, de contactos, de amigos o de fantasías. Así armados, los individualistas se complotan y agrupan en tribus, preferentemente electrónicas, pero, desde luego, conceptuales con un objetivo claro: estar presentes. Sin mi tribu, sin mi lobby, sin mi capillita, sin mis iguales, no existo. Mi éxito es mi lista. Todo lo demás son outsiders. (...)

Es obvio: está en juego el poder, el éxito, la supervivencia social. Así comienzan todas las mafias: hay un orden de prioridades y de jerarquías en cada lista o círculo de amigos. (...)

Comienza entonces el más difícil todavía: mantenerse, consolidar el rango, el prestigio, la capacidad de influencia. La exhibición del estatus alcanzado es obligada: se trata de estar siempre presente, frase que ya dijo Ovidio en su día y que conocen a la perfección los grandes publicitarios. (...)

Tom Wolfe los describió, en los ochenta, como "los amos del universo", y como tales actúan. A Il Cavaliere Berlusconi lo he podido observar, hace años, en Bruselas, adonde viajaba acompañado de una troupe que incluía maquilladores, estilistas y escenógrafos: un espectáculo digno de verse. Esto es hoy el éxito." (MARGARITA RIVIÈRE. De listas y del éxito. El País, ed. Galicia, Opinión, 23/05/2009, p. 35)