Mostrando entradas con la etiqueta Comercio minorista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Comercio minorista. Mostrar todas las entradas

29/12/20

Las alternativas locales al monopolio de Amazon

 "¡Por una Navidad sin Amazon! Es el nombre de la campaña viral impulsada en Francia para reducir las compras en la multinacional y promover el comercio local. Al llamamiento global se ha unido la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que reivindica la importancia de potenciar los establecimientos de proximidad, tocados por la crisis de la covid-19. 

Colau recuerda que "las grandes plataformas no aportan ningún valor añadido a la ciudad ni tributan los impuestos que generan". De hecho, el PSC, que forma parte del gobierno municipal de la capital catalana, quiere impulsar la creación de una tasa Amazon, para gravar a las plataformas de comercio electrónico.

Esta situación se produce en un contexto en que más de la mitad de las pymes y los comercios de proximidad sufren dificultades económicas para seguir adelante por la crisis del coronavirus. Ante las críticas, el gigante norteamericano, con ocho centros y estaciones logísticas y de distribución en Catalunya, justifica su política empresarial, asegurando en un comunicado que "las ventas de las firmas catalanas superaron los 100 millones de euros en 2019 y además se genera empleo para ingenieros, desarrolladores de software, científicos de datos y expertos en aprendizaje automático y almacenamiento en la nube, además de un centro de soporte para pymes del sur de Europa".

 Amazon ha facturado más de 81.700 millones de euros en el tercer trimestre de este año, lo que supone un incremento del 37,4% en relación al mismo periodo de 2019. Más allá del debate sobre las prácticas y las políticas fiscales de la compañía, existe otro sobre las condiciones laborales de sus empleados. La semana pasada, CCOO Catalunya anunció que iniciaba acciones legales contra la multinacional por el supuesto espionaje a sindicalistas durante la huelga de centros logísticos y transportistas de octubre del año pasado en su centro del Prat de Llobregat. El sindicato considera que vulneró los derechos fundamentales de los trabajadores y se plantea presentar una demanda penal contra la multinacional y la agencia de detectives Castor & Polux.

La vida más allá de Amazon

Pese al escenario de monopolio y de denuncias, de la apuesta creciente por la compra digital derivada del confinamiento, unida a la necesidad de adquirir todos los productos en un mismo espacio, han surgido alternativas locales y sostenibles que, salvando las distancias, utilizan las mismas armas tecnológicas que el gigante del comercio online. Una de estas es La Zona, impulsada por la cooperativa de economía social catalana, Opcions. Su responsable de comunicación, Joana Ariet, enmarca la creación del proyecto en "la necesidad de prolongar los servicios de consumo responsable que proporcionamos en la cooperativa".

Ariet detalla que la covid-19 ha dibujado una nueva realidad, en la que se han acelerado fenómenos como la compra por internet, el consumo de datos y los usos digitales. En esta coyuntura, La Zona ha aprovechado para madurar su iniciativa con el objetivo de "favorecer el comercio local, ecológico y sostenible". Para lograrlo, la entidad se presentó a un concurso público, con el que recibirá 160.000 euros de la Generalitat de Catalunya y 40.000 del Ayuntamiento de Barcelona, a los que hay que sumar los 50.000 que aportan como cooperativa.

El proyecto de La Zona ha buscado aliados en otros actores de la economía social, como la agencia de comunicación Talaia, la Federació d’Ateneus de Catalunya (FAC), la plataforma de micromecenazgo de la economía social, Goteo, y la empresa repartidora de mensajería Koiki, caracterizada por su compromiso social y ambiental. Ariet toma como ejemplo esta última para destacar el modelo que representa La Zona. "Colaboramos con Koiki porque utiliza un transporte sostenible en la última milla, ocupan a personas con discapacidad en un Centro Especial de Trabajo y potencias los puntos de recogida en detrimento de las entregas a domicilio".

 La filosofía del consumo responsable

En la línea de promover otro tipo de actitud ante el consumismo, Ariet revela que "reivindicaremos acciones que no se basarán en las rebajas o en el comprar por comprar, sino que potenciaremos fórmulas como el préstamo o el alquiler de productos". Para seleccionar los establecimientos que formarán parte de La Zona, desde la cooperativa Opcions se están llevando a cabo tareas de prospección para comprobar que estos cumplen una serie de criterios económicos, sociales o ambientales. Ariet comenta que, por el momento, se excluyen los productos alimentarios de la plataforma, pero se ofrecerán de otro tipo, incluyendo servicios y suministros básicos.

La Zona, que iniciará el periodo de pruebas de la plataforma a principios de 2021, tiene previsto ofrecer sus productos a partir de junio del año que viene. "Buscamos visualizar la filosofía del consumo responsable y que el comprador conozca a los productores que fabrican los artículos que adquieren". A la vez, la plataforma supone "una oportunidad para los pequeños comercios que no disponen de recursos para vender por internet".

En el mismo año 2021, pero durante el primer trimestre, se pondrá en marcha Amazcat, que se podría considerar el Amazon catalán. En este caso, el proyecto nace de nueve socios de una empresa privada, que ya ha firmado acuerdos con productores, tiendas y empresas de servicios. "Es una plataforma en la que comprará cualquier persona y en la que habrá una serie de socios premium, que recibirán determinados descuentos y no pagarán el coste del transporte". Así lo explica Andreu Mas, uno de los socios fundadores.

 Un centro comercial virtual

El criterio de proximidad y una oferta de servicios, como los seguros y los suministros de luz, agua y gas, son algunos de los aspectos que caracterizan a Amazcat. Andreu Mas precisa que los comercios, productores o tiendas que lo deseen podrán promocionar su web en la plataforma. "No solo potenciaremos a los productores locales, sino también a los establecimientos". La iniciativa se define como la tienda online de Catalunya o un centro comercial virtual.

En el momento de salir al mercado, Amazcat espera contar con 400.000 usuarios y un millar de productores, tiendas y empresas. Mas afirma que "es necesario crear una alternativa a Amazon, pero teniendo en cuenta la experiencia del usuario, de forma que pueda encontrar en un mismo espacio todo lo que quiera comprar". Los productos tienen un alcance por todo el territorio catalán, pero también garantizan la distribución al Estado español.

La aceleración del comercio digital ha favorecido la irrupción de estas plataformas de comercio local y con valores sociales, que ponen el foco en las pymes, las más afectadas por las consecuencias de la pandemia y las que más notan el impacto de Amazon. Sus impulsores comentan que, al empatizar con estas, entienden su problemática. Ahora, el reto pendiente es conquistar al cliente no habitual de estos servicios a través criterios como la sostenibilidad, las condiciones laborales o el fomento de un consumo responsable."                   (David Rodríguez, Público, 21/12/20)

14/3/19

La transformación digital de los bares españoles

"En España hay 260.000 bares, más que en todo Estados Unidos. Somos el país del mundo con mayor número de bares por habitante, concretamente 175 habitantes por bar, y el pasado año, por primera vez en una década, se han vuelto a abrir más locales de los que cerraron. Hemos vuelto al bar, donde lo que más consumimos es cerveza y café y donde trabajan 1,6 millones de personas.

 La importancia del sector es evidente. Su modernización no. Normalmente cuando hablamos de Transformación Digital nos imaginamos grandes compañías, complejos procesos, tecnología sofisticada y modelos de negocio innovadores. Sin embargo, vamos a ver como esa digitalización es un camino a recorrer por todos, incluidos tu bar de la esquina.

Sabemos que se genera una cantidad estratosférica de datos y de manera continua. La mayoría de estos datos se desperdician no obstante. Normalmente por no entender la importancia que tienen o, peor aún, por no saber como utilizarlos. Menos del 1% de todos esos datos se llega a utilizar realmente. De la misma manera que los cineastas pueden grabar horas de película por cada minuto que vemos en la pantalla, se recogen una gran cantidad de datos que nunca se analizan, y mucho menos se monetizan.

 Estos datos son un recurso sin explotar en la mayoría de los casos pues en realidad ofrece enormes oportunidades para cualquier tipo de negocio por pequeño o tradicional que éste sea. Ayer en el resumen semanal a las noticias económicas y tecnológicas que hago en el programa Arustitys de La Sexta lo comentamos rápidamente.

Haciendo referencia a un artículo publicado en El Mundo del domingo pasado, es interesante destacar que hay software y modelos de lectura de datos que pueden ser utilizados por cualquier tipo de negocio. En este caso, el protagonista sería un bar. El titular del artículo igual no era el más sencillo para entender de lo que habla, pero la descripción de lo que supone el uso del ‘data’, sí que lo es. 

Resulta que en los bares españoles sólo se toma la comanda de manera digitalizada en uno de cada cuatro establecimientos. Pocos cuentan con tablets para anotar los pedidos y un software que registre todo lo que pasa a partir de ese momento. Lo grave es que el uso de este tipo de sistemas permitiría mejorar el negocio y aumentar las ventas de forma notable.

No estamos hablando de sofisticados modelos de gestión que precisen de una formación profunda, ni tan sólo de un gasto presupuestario alto. Poner al servicio de un bar todo este campo de análisis es relativamente sencillo y económico. De hecho, medir cada factura digitalmente ayuda a cruzar datos para saber qué se consume más, a qué horas y combinado con qué. Esta información es de extraordinario valor para el dueño o el encargado del local, pero también para los propios proveedores del bar.

Sólo con datos no hemos nada, con su transformación en información sí. Ahí es dónde entra la tecnología. Lo que llamamos transformación digital. A veces nos da la sensación que eso es algo reservado a grandes empresas con procesos complejos, plataformas web o modelos de negocio digitalizables. La verdad es que no. Transformarse digitalmente es algo que se hace en la medida y dimensión exacta para cada negocio. 

Por seguir con el ejemplo del bar ’en la hostelería se han cambiado los horarios y este tipo de sistemas de inteligencia de negocios para un establecimiento tan concreto como un bar o una granja, permite fraccionar las ventas en horarios con consumos dispares. Es la misma franja de consumo, pero los clientes son distintos y piden cosas diferentes. Medir qué te piden más los clientes en esa franja, si son copas o cafés, permite al hostelero diseñar mejor su carta, adecuarla a las necesidades de su consumidor, porque lo conoce mejor’.

De los 260.000 bares que hay en España, un 25% utilizan tabletas o dispositivos móviles para realizar los pedidos. Algo que en gran medida no sólo depende de los propietarios sino de la voluntad de modernizar una economía que tenga un gobierno. Hay países en los que la normativa de apertura pide unos mínimos tecnológicos. En Portugal, por ejemplo, ‘la ley exige a la hostelería usar la tecnología digital para la gestión del negocio. La principal barrera para la digitalización no es económica, suele ser cultural’. 

Pero permíteme que resalte algo. Digitalizarse ya no es suficiente. De hecho no es lo mismo digitalizarse que transformarse digitalmente. Lo primero es factible de hacerse con inversión, incorporando tecnología y es relativamente fácil. Transformarse es otra cosa. Es el hecho de que a partir de esa tecnología aportada modifiquemos sustancialmente cosas. Mejoremos, hagamos eficiente nuestra empresa.

 Transformarse digitalmente debe surgir de una nueva cultura empresarial que comprenda la transparencia, la colaboración, las bondades del uso de esa tecnología, debe además ser capaz de colocar al cliente en el centro de la cadena de valor de nuestra oferta y no que el producto sea el motivo. Además los procesos deben aportarnos datos, modelos capaces de modificarse en base al estudio de esos datos masivos que emitimos y, finalmente, la transformación digital genera nuevos modelos de negocio. Si en nuestra estructura productiva hay algo digitalizable, al final será digital. Si tu empresa no da estos pasos, por pequeña que sea, y no lo hace relativamente rápido, puede estancarse e incluso desaparecer. Sí. Le ha pasado a grandes empresas que no entendieron o no vieron la que se avecinaba.

 Cuando nos quejamos de que grandes corporaciones están concentrando todo y estrechando el espacio a los pequeños comercios, deberíamos pensar si estamos haciendo todo lo que, tecnológicamente y culturalmente hablando, podemos hacer. Además, recuerda que lo humano tiene un valor diferencial y añadido, esa es la clave." (Marc Vidal, blog, 19/02/19)