Mostrando entradas con la etiqueta hh. Historia de Inglaterra: tatcherismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hh. Historia de Inglaterra: tatcherismo. Mostrar todas las entradas

9/6/15

La excelente salud de la lucha de clases

"Las comprensiones clásicas de la lucha de clases fueron el correlato teórico de la efervescencia política de una gran masa de asalariados empobrecidos. Sin embargo, en algún momento de la segunda mitad del siglo XX, los análisis de las clases sociales empezaron a adquirir una textura mantecosa producto de su fermentación académica. 

Las desigualdades se incrementaron con consecuencias aberrantes, pero las teorías que trataban de explicarlas en términos de enfrentamientos colectivos transmitían una fuerte sensación de artificialidad. 

En la última década, en cambio, hemos asistido a una amplia revitalización de este campo de estudio a medida que el foco se ha desplazado desde la clase trabajadora hasta las clases altas. La lucha de clases goza de excelente salud: sencillamente estábamos mirando hacia el lugar equivocado.

Owen Jones se dio a conocer en 2011 con Chavs. La demonización de la clase obrera, un ensayo en el que denunciaba la generalización de un virulento clasemedianismo aspiracional que estigmatizaba a las clases populares. El correlato de aquel primer texto es El establishment. La casta al desnudo —el subtítulo es un añadido de la edición española—. 

Formalmente sigue un modelo muy similar. Jones emplea periodismo de investigación, sociología, entrevistas, testimonios personales y crítica política para construir un ensayo empático y energético marcado por una irresistible ausencia de cinismo. Su tesis central es que la contrarreforma neoliberal ha producido una subordinación de las élites políticas a los poderes económicos y una oligarquización extrema de los instrumentos de representación democrática. Este vaciamiento institucional es la causa última de la profunda desafección política de amplias capas de la población.

 El establishment comienza reconstruyendo la génesis de la hegemonía liberal en el Reino Unido. La victoria electoral de Margaret Thatcher fue la culminación de la estrategia de un conjunto de publicistas inteligentes, entusiastas y muy bien financiados que lograron desplazar el sentido común de la mayoría social hacia la defensa de la desregulación económica. 

El resultado fue una clausura ideológica completa: "El recorte de impuestos a los ricos, la venta de recursos públicos; los recortes de la seguridad social; el debilitamiento de los sindicatos; todo esto se hace pasar constantemente por la normalidad, por el 'centro' del que sólo se desvían los extremistas y los que nunca saldrán elegidos".

Según Jones, en este proceso ha desempeñado un papel esencial la transformación de los medios de comunicación en herramientas de propaganda al servicio de un número muy reducido de empresarios que mantienen estrechas conexiones personales con la clase política: "En Gran Bretaña no existe la libertad de prensa. Existe una prensa libre de la intervención directa del Gobierno, que es algo completamente distinto". 

De modo análogo, las fuerzas del orden han quedado groseramente subordinadas a los intereses de los privilegiados, y su labor se ha visto cada vez más enturbiada por el autoritarismo y el abuso de poder.

El argumento de fondo de El establish­­ment es que, en realidad, la ideología meritocrática del mercado libre es una farsa, una excusa para promover la alianza antidemocrática entre la clase política y las grandes empresas. La Gran Bretaña contemporánea es, en realidad, un "socialismo para los ricos" que asegura la transferencia sistemática de recursos públicos a manos privadas a expensas de la sociedad, mientras se permite a las grandes fortunas niveles siderales de fraude fiscal.

La mayor virtud de El establishment es, también, su principal defecto para el lector español. No es un panfleto impresionista, sino una obra maestra del periodismo de investigación. Jones se entrevista con una larga serie de políticos, periodistas, empresarios, economistas, policías o víctimas de las privatizaciones de los servicios públicos y detalla numerosos episodios que sacan a la luz los entresijos del poder británico contemporáneo. Eso hace que el libro resulte absorbente para el lector británico, pero ligeramente extenuante para quienes no estén familiarizados con la vida pública anglosajona.
 
Es un problema que lastra también La casta. De cómo los políticos se volvieron intocables, un superventas en Italia. Es un ensayo con un tono muy local, acentuado por el estilo sarcástico de los periodistas Sergio Rizzo y Gian Stella. La casta se centra exclusivamente en los privilegios y la mala gestión de los gestores públicos italianos. La degradación que describen Rizzo y Stella es asombrosa: la política italiana parece haberse convertido casi exclusivamente en un nicho de suntuosas canonjías caracterizadas por un exceso babilónico. 

Es un camino que nuestro país parece estar recorriendo a paso acelerado, según explican Eva Belmonte (Españopoly, Ariel) y Rafa Burgos (La casta. Quiénes son y cómo actúan, El Viejo Topo) en sendos ensayos urgentes que analizan la estructura de la oligarquía política, económica y mediática en nuestro país y la amenaza que supone para la democracia.

El establishment. La casta al desnudo. Owen Jones. Traducción de Javier Calvo. Seix Barral. Barcelona, 2015. 476 páginas. 19,90 euros (digital, 12,99).

La casta. De cómo los políticos se volvieron intocables Sergio Rizzo y Gian A. Stella. Traducción de Martín López. Capitán Swing. Madrid, 2015. 336 páginas. 23 euros

Españopoly. Cómo hacerse con el poder en España (o, al menos, entenderlo). Eva Belmonte. Ariel. Barcelona, 2015. 232 páginas. 16,90 euros (digital, 9,99).

La casta. Quiénes son y cómo actúan. Rafa Burgos. El Viejo Topo. Barcelona, 2015. 142 páginas. 14 euros."               (   , El País,   5 JUN 2015)

15/4/13

“Thatcher, Reagan, Blair y Clinton prepararon el camino para las grandes crisis y quiebras financieras” Entrevista con James Petras

"Por otra parte tenemos que tocar la muerte de Margaret Thachter que es importante como señal de los tiempos. 

EChI: Si, claro. Te dejo con ese tema. 

JP: Bueno, la importancia de Thatcher es central en la historia de los últimos 40 años, principalmente desde su gestión de primera ministra cuando lanzó una ofensiva y derrotó la mayor huelga sindical y la movilización de los mineros. Fue una lucha de gran trascendencia y el hecho es que Thatcher pudo derrotarla con la colaboración del Partido Laborista que no prestó apoyo y por la falta de solidaridad de otros sindicatos. 

En esa enorme lucha el sindicalismo sufrió una derrota y a partir de ahí Tatcher lanzó una ofensiva contra todo lo que representaba el Estado de bienestar. 

La derrota del sindicalismo militante en los primeros años de la década de 1980, luego la implementación de la política neoliberal, la desregulación de la Economía, el aumento del militarismo y, más que nada, el robo de todos los beneficios sociales. 

Ahora, más allá de los efectos negativos, el debilitamiento del movimiento obrero, el descrédito del sindicalismo amarillo y de las políticas laboristas, Thatcher creó un marco político-económico que sigue vigente hoy. Es decir, a partir de Thatcher ninguna otra iniciativa aparece para avanzar en la causa de los trabajadores. 

Thtacher, como su contraparte Ronald Reagan, abre un nuevo capítulo en nuestra historia: primero derrotando las fuerzas obreras y sindicales; segundo lanzando otro proyecto político que abrió paso a la concentración de ingresos, concentración de poder en el ejecutivo y la expansión de las grandes desigualdades con la idea de que ya el Estado no tiene responsabilidad en el bienestar de sus ciudadanos, que la idea es enriquecerse cualquiera que pueda de la manera que pueda. 

Ese es el legado que vive con nosotros hasta ahora, después de Thatcher hay un ínterin donde sale otro conservador y luego Tony Blair que es una adaptación laborista del thatcherismo, con la profundización de la desregulación, el aumento y el desequilibrio de economía en finanzas, la concentración de ingresos. 

Y lo mismo pasa en los Estados Unidos, después de Reagan vino Bush y luego Clinton, que hizo lo mismo que Blair, son como hermanos, implementaron la política de reducir el peso social de los trabajadores, reducir los gastos sociales y abrieron el paso a la especulación. 

Entonces Thatcher, Reagan, Blair y Clinton, los cuatro prepararon el camino a las grandes crisis y quiebras financieras, primero el crack del año 2000 con los dot.com, las especulaciones sobre la tecnología informática, y después con la quiebra financiera. Las crisis que vivimos ahora es otro legado de lo que fueron las iniciativas de Thatcher. 

Por lo tanto no solo debilitaron a las clases populares y concentraron el ingreso, sino que además crearon un modelo económico permanentemente en crisis y al final de cuentas el thatcherismo muerto generó una economía para los muertos."         (Entrevista con James Petras, Efraín Chury Iribarne, Correio da Cidadania, Rebelión, 12/04/2013)

10/4/13

El Tatcherismo fue una catástrofe nacional que todavía nos envenena

"En la guerra liderada por los gobiernos de Margaret Thatcher (guerra contra la izquierda, contra los sindicatos, contra el consenso de la posguerra), su facción alcanzó una victoria aplastante, devastadora, humillante. (...)

El thatcherismo fue una catástrofe nacional y seguimos estando atrapados en sus consecuencias. Como dijo el ex Canciller Geoffrey Howe: "Su verdadero triunfo fue haber transformado no sólo un partido, sino dos, de modo que cuando el partido laborista finalmente regresó [al poder], el cuerpo central del thatcherismo fue aceptado como algo irreversible".

Estamos en mitad del tercer gran colapso económico desde la Segunda Guerra Mundial: los tres han ocurrido desde que el thatcherismo lanzó su gran cruzada. La crisis actual hunde sus raíces en el experimento thatcherista del mercado libre, que aniquiló una gran parte de la base industrial del país para favorecer a un sector financiero desregulado.

Un envenenado "debate" sobre la Seguridad Social sacude hoy la Gran Bretaña de Cameron. El debate se centra en la idea de que existe un gran número de personas estancadas a causa de los subsidios. 

Es cierto que el año pasado había más gente languideciendo en el desempleo de larga duración que la que había hace 40 años en todas las modalidades de desempleo juntas. En gran medida eso es consecuencia de lo que hizo Thatcher: eliminar de las comunidades millones de puestos de trabajo industriales cualificados y seguros. 

Grandes extensiones de Gran Bretaña –aldeas mineras, urbes siderúrgicas, etc.- resultaron devastadas y nunca se recuperaron. Incluso cuando Gran Bretaña supuestamente crecía, las antiguas zonas industriales presentaban elevados niveles de lo que de una forma más bien clínica se describe como "inactividad económica".

En estos momentos cinco millones de personas languidecen en las listas de espera para acceder a una vivienda social mientras que miles de millones de libras de subsidios para vivienda se van directamente a los bolsillos de propietarios privados que cobran rentas usureras.

 La escasez de vivienda está enfrentando a unas comunidades con otras al tiempo que se convierte en chivos expiatorios a los inmigrantes o a cualquier otro colectivo de personas consideradas como menos merecedoras. Sin embargo, el verdadero culpable de todo esto es la política thatcherista del “derecho a comprar” y el no haber repuesto el stock que se vendió.

Los campeones del thatcherismo saludan la defenestración de los sindicatos, que resultaron desmembrados por las leyes antisindicales, el desempleo masivo y las aplastantes derrotas de sus huelgas, sobre todo a partir de la derrota de los emblemáticos mineros. 

Eso no sólo ha dejado a los trabajadores a merced de sus jefes sino que los ha hecho más pobres. Cuatro años antes del comienzo de la crisis los ingresos de la mitad inferior de la población estaban estancados, mientras que para el tercio situado más abajo comenzaron a disminuir mientras que las empresas obtenían ganancias récord.

 Sin sindicatos para defender sus intereses el nivel de vida de los trabajadores ha sido exprimido durante mucho tiempo, forzando a muchos a recurrir al crédito barato.

Podríamos seguir. Gran Bretaña era uno de los países más igualitarios de Europa occidental antes del proyecto thatcherita y ahora es una de los más desiguales. El thatcherismo no solamente goza de una espléndida salud, sino que irriga el sistema sanguíneo de la vida política británica.

 Al privatizar la Seguridad Social y al desmantelar el Estado de Bienestar el actual gobierno está llegando allí donde el thatcherismo nunca osó adentrarse."             (Owen Jones, The Independent, Rebelión, 10/04/2013)