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29/1/11

"Creo en Dios y en su Cristo, pero no creo en la Iglesia"

"He sido y soy un miembro fiel de la Iglesia. Creo en Dios y en su Cristo, pero no creo en la Iglesia. Rechazo toda equiparación de la Iglesia con Dios, todo infatuado triunfalismo y todo egoísta confesionalismo". Con esta contundencia se expresa el teólogo Hans Küng a punto de cumplir los 83 años (lo hará en marzo próximo). (...)

"Con toda sinceridad, señor Küng, ¿en qué cree usted personalmente?".

Esta es una de sus conclusiones: "Durante toda una vida de teólogo me he comprometido a favor de la renovación de la Iglesia y la teología católicas, así como en favor del entendimiento entre las Iglesias cristianas. He podido ser testigo de algunos éxitos, sobre todo bajo Juan XXIII y durante el concilio Vaticano II.

Pero también he tenido que encarar reveses, en especial bajo los papas posconciliares. Ellos y su aparato curial del poder traicionaron el concilio reformista y pusieron de nuevo en pie, a fin de bloquear cualquier reforma, el sistema romano, antirreformado y antimoderno, propio de la Edad Media, con un colegio episcopal por entero domesticado". (El País, 28/01/2011, p. 40)

22/4/10

Desiré Kouakou atiende cinco parroquias en Galicia y una ONG en Costa de Marfil



"Con todo, lo que aún no acaba de asimilar es la vivencia religiosa de sus parroquianos: "Aquí se nace católico y la religión es una costumbre más, mientras que en África es una opción personal, en dura competencia con otros credos: aquí hace falta más fe y menos costumbre". Para él, "la Iglesia es alegría, volcarse en los demás y no sólo rezar". "Entiendo que para los otros sacerdotes fue una sorpresa esta manera de entender la religión", cuenta.

Desiré está entregado a una comunidad rural que va a menos: sólo tres bautizos por veinte entierros en el 2009. Procura tener trato con todos. "Al tener que atender tantas parroquias, debo dar bastantes misas, y para mí es algo muy intenso, con lo que me vuelco, y eso me deja agotado". Le gusta hacerlas muy participativas, un acto de confraternidad, y hablar con sus feligreses, y eso requiere tiempo.

Con ese trato tan directo, les ha contagiado un poco de su alegría. Ahora, en el mes de junio, celebran una fiesta al estilo africano en el embalse del Xallas, con menú de pollo a la brasa y arroz con salsa de cacahuete. "Es un día de intercambio y optimismo", explica. En su opinión, así debe ser la vida religiosa, "porque la fraternidad y la alegría son un don de Dios".

Si se le pregunta, reconoce que la Iglesia "debe quitarse el polvo de 2.000 años de historia y descubrir su esencia". Sobre los casos de pederastia dice: "Me duelen, porque la Iglesia es mi familia". (El País, ed. Galicia, Galicia, 17/04/2010, p. 8)

28/4/09

La inquisición...

"Pregunta. Sostienen ustedes que la Iglesia católica está cometiendo "ridículos mayores que los del caso Galileo".

Respuesta. Galileo tenía razón en su intuición sobre el movimiento de los astros, pero no la tenía en sus argumentos. En cambio, hoy la ciencia suministra datos que la curia romana prefiere desconocer: por ejemplo en problemas referentes al inicio y al fin de la vida. La consecuencia es que la proclamada síntesis entre fe y razón se ve así puesta en entredicho. Hay que evitar nuevos casos Galileo. Es muy cómodo rehabilitar a los Galileos del pasado mientras se condena a los de hoy. La Inquisición ha de extinguirse. La Congregación para la Doctrina de la Fe, que presidió Ratzinger tantos años, debería haber desaparecido.

P. ¿Por qué ahora ese manifiesto por la crisis eclesial, y no antes?

R. Era muy necesario. La situación eclesiástica en algunas áreas es francamente anormal. Parece como si las autoridades eclesiásticas estuvieran haciendo todo lo posible por ahuyentar a las personas para apartarlas de la Iglesia. Hacia fuera pierden credibilidad y hacia dentro dañan la comunión eclesial [Masiá distingue eclesial y eclesiástico; peyorativo lo segundo, como curial]. Callar sería irresponsable. Nos lo reprocharían en el futuro como hoy reprochamos los silencios cómplices de la era de la dictadura. (...)

Como ciudadanos los obispos tienen derecho a expresar su opinión, y como creyentes tienen derecho a proponer sus valores. Pero no deben interferir en el proceso legislativo de la manera que lo hicieron contra la ley de reproducción asistida o la de investigación biomédica, ni deben imponer al parlamentario católico una disciplina de voto." (JUAN MASIÁ: "Se rehabilita a los Galileos del pasado y se condena a los de hoy". El País, ed. Galicia, Sociedad, 25/04/2009, p. 40)