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17/4/18

El control ultracatólico. Sus congregaciones han copado las instituciones políticas, religiosas, financieras o educativas. Las subvenciones públicas son, a día de hoy, el principal sustento de estos grupos...

"En mayo de 1998, durante el Congreso Internacional de los Movimientos Eclesiales, el papa Juan Pablo II oficializó en Roma el apoyo del Vaticano a estas congregaciones. Fue un punto de inflexión para los grupos ultracatólicos, la baza que el pontífice jugó para hacer resurgir el catolicismo que, poco a poco, se iba diluyendo. Wojtyla había comenzado a formar un auténtico ejército vaticano.

Mientras, en España, el entonces presidente del gobierno, José María Aznar, se apoyó también en estas comunidades para impregnar a la sociedad española de un aire neoconservador. Les devolvió los favores en forma de subvenciones públicas que, a día de hoy, aún son el principal sustento de estos grupos.

 Su fuerte vocación de poder ha provocado que todas estas congregaciones hayan copado las instituciones políticas, religiosas, financieras o educativas. Mediante el eufemismo del “humanismo cristiano”, se han dedicado a hacer proselitismo de los dogmas de la Iglesia.

OPUS DEI

Es uno de los movimientos con más poder dentro de la Iglesia en España. La Obra fue fundada en 1928 por Josemaría Escrivá de Balaguer, canonizado por Juan Pablo II. Según expone esta Prelatura personal de la Iglesia católica en su página web, cuenta con 90.502 miembros –de ellos, 2.073 son sacerdotes– repartidos por 68 países de todo el mundo. Algunas estimaciones sitúan en 33.000 el número de fieles solo en España. Su modelo educativo está enfocado a las élites.

 La joya de la corona de todo su andamiaje en el ámbito de la educación es la Universidad de Navarra, de la que depende la reconocida escuela de negocios IESE Business School, con campus en Madrid, Barcelona, Múnich, Nueva York y Sâo Paulo. De manera indirecta, el Opus Dei está presente en otras dos universidades (el Centro Universitario Villanueva, en Madrid, y la Universidad Internacional de Cataluña) a través del servicio de Capellanía, encomendado a sacerdotes de la Prelatura.

Además, la Obra controla un centenar de centros educativos que segregan por sexo, entre los que destacan colegios tan elitistas como el Tajamar y el Retamar, ambos en Madrid. Lo hace directamente o mediante grupos empresariales o instituciones como Attendis, el Grupo Educativo Fomento o el Grupo COAS. A este entramado educativo se suman la Editorial Palabra, la Editorial Rialp y la Editorial Eunsa.

ASOCIACIÓN CATÓLICA DE PROPAGANDISTAS

Esta congregación nace en España, en 1909, de la mano del jesuita Ángel Ayala y del sacerdote (y futuro cardenal) Ángel Herrera Oria. La Asociación Católica Nacional de Propagandistas (ACNP) es, quizá, la que menos trata de esconder sus vinculaciones con la educación.

 A través de diversas fundaciones, entre las que destaca la Fundación Universitaria San Pablo CEU, los propagandistas tienen en su poder tres universidades: CEU San Pablo (Madrid), CEU Abat Oliva (Barcelona) y CEU Herrera Oria (Valencia). Sin embargo, los esfuerzos de los propagandistas no solo se dirigen hacia la formación universitaria. 

También cuentan con tres centros de Formación Profesional (FP) en Madrid, Valencia y Sevilla, y con 10 colegios e institutos repartidos por toda España. La ACNP presume de contar con 30.000 alumnos en sus centros educativos. Durante gran parte del siglo XX controlaron también la Editorial Católica y publicaciones como El Debate (convertida en el diario Ya), el diario Hoy (Badajoz) y La Verdad (Murcia), entre otros.

LEGIONARIOS DE CRISTO

En México, el sacerdote Marcial Maciel creó en 1941 la congregación de los Legionarios de Cristo. La polémica acompañó a Maciel los últimos años de su vida, al descubrirse su pasado pederasta –cometió múltiples abusos sexuales a menores, reconocidos por la propia congregación– y que engendró, al menos, seis hijos. Desde su llegada a España, los Legionarios de Cristo han conseguido extender sus tentáculos hasta la política, los medios de comunicación, las finanzas y, por supuesto, la educación. Los expertos cifran el número de Legionarios en España en unos 4.000.

La figura de Gustavo Villapalos, legionario y antiguo rector de la Universidad Complutense y consejero de Educación de Ruiz Gallardón en la Comunidad de Madrid, ha sido clave en la andanza educativa del movimiento. Su principal apuesta en España es la Universidad Francisco de Vitoria, donde se fraguó, por ejemplo, la fundación del lobby ultracatólico HazteOír. 

A través del movimiento Regnum Christi, la congregación ultra tiene en su poder hasta siete selectos colegios en las mejores zonas de Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia. Según el periodista José Martínez Velasco en su libro Los Legionarios de Cristo: el nuevo ejército del Papa, su misión es “fabricar y potenciar nuevos líderes, una nueva clase empresarial, un nuevo tipo de profesionales, educados, serios, reservados, cordiales pero firmes en la defensa de los valores de los Legionarios”.

CAMINO NEOCATECUMENAL

La primera comunidad neocatecumenal la funda Francisco José Gómez Argüello en un poblado chabolista de Vallecas junto a Carmen Hernández. Corría el año 1964. Esto marcará el carácter posterior de “los kikos”, una congregación que, al contrario que el Opus Dei, los Legionarios de Cristo o los propagandistas, está muy vinculada a las clases medias y medias-bajas. 

A pesar de sus coqueteos con el marxismo y el ateísmo durante su juventud, Kiko Argüello acaba por formarse como catequista y funda el Camino Neocatecumenal. La Universidad Católica San Antonio de Murcia es su principal activo educativo. Habitualmente se suele reconocer que no controlan ningún colegio y que los hijos de los fieles suelen acudir a centros del Opus.

 Sin embargo, a través de fundaciones como la San Pablo Siloé o la Fundación Pietas et Litterae han comenzado a extender su influencia educativa. Desde esta última fundación, no obstante, insisten en que no pertenecen “a ningún movimiento ni es iniciativa de ninguna realidad eclesiástica definida”. De la misma forma, numerosos educadores pertenecientes al movimiento imparten clases en las Escuelas Pías. A los neocatecumenales también pertenecen las agencias de noticias religiosas Zenith y H2O.

COMUNIÓN Y LIBERACIÓN

Los conocidos como cielinos tienen entre 1.500 y 3.000 fieles en España, según distintas fuentes. Se trata de un movimiento traído desde Italia por el padre Luigi Giussani. En menor grado, están presentes en la educación en España. Varios colegios han sido situados en la órbita del movimiento Comunión y Liberación. 

Tal es el caso del Colegio Internacional J.H. Newman (Madrid), envuelto en la polémica en varias ocasiones por la concesión de terrenos valorados en 11,8 millones de euros por parte del Ayuntamiento en 2002 y por “pedir donaciones” de 5.000 euros para admitir alumnos en 2005. También se vincula a los cielinos con el Colegio Internacional Kolbe, en Villanueva de la Cañada (Madrid). Cabe destacar la presencia de numerosos profesores cielinos en los institutos superiores.

Su actividad se encuentra muy vinculada a asociaciones como Atlántida y Nueva Tierra y la Compañía de las Obras, además de la Editorial Encuentro.

OTRAS CONGREGACIONES

Con un carácter más moderado que los movimientos eclesiásticos citados con anterioridad, la Compañía de Jesús también ejerce un importante control de la educación. Los jesuitas cuentan con tres universidades: la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid), la Universidad de Deusto (Bilbao), la Universidad Loyola (Andalucía) y parte de la Universitat Ramon Llull (Barcelona). A ello habría que sumarle cinco colegios mayores y otros 68 colegios.

Por su parte, los Salesianos controlan hasta 138 colegios concertados por toda España y otros 60 centros de Formación Profesional. También pertenece a esta congregación el CES Don Bosco, adscrito a la Universidad Complutense de Madrid, y la Escola Universitària Salesiana de Sarrià (Barcelona).

Otras universidades como la Católica de Valencia San Vicente Mártir, la Pontificia de Salamanca, la San Jorge de Zaragoza o la Católica de Ávila pertenecen directamente a la Iglesia católica."                     (Dani Domínguez, La Marea, 13/04/18)

11/10/13

No es cierto que hubiera en España persecución religiosa en tiempos de la República. Las iglesias protestantes y la religión judía fueron totalmente respetadas porque no se politizaron

"Estos días ha sido noticia la beatificación de 522 personas, referidas en la narrativa de la Iglesia Católica como mártires de la Guerra Civil, individuos considerados inocentes de cualquier mal que dieron su vida “en defensa de la fe católica y del mensaje de Cristo”. (...)

Ahora bien, es difícil aceptar que, incluso en el caso de que no fuera la intención de estas autoridades (incluyendo el Vaticano, liderado por el nuevo Papa, que escogió llamarse Francisco y que Monseñor Amato representa) realizar un acto político, el hecho es que tal acto es un acto profundamente político que contribuye a la tergiversación de la historia que se ha escrito en este país, subrayando que la Iglesia fue víctima de una intolerancia y persecución religiosa por parte de las fuerzas republicanas. 

Se acentúa y se presenta a la Iglesia y a sus mártires como víctimas, cuando en realidad la Iglesia fue la que agredió la vida y el bienestar de la mayoría de la población de los distintos pueblos y naciones que constituyen España, causando más de un millón de muertos y miles de desaparecidos, muertes de personas asesinadas por las fuerzas de represión, incluidas las de la Iglesia, y cuyos familiares no saben el paradero de sus cuerpos. (...)

No es cierto que hubiera en España persecución religiosa en tiempos de la República. Las iglesias protestantes y la religión judía continuaron sin ninguna intervención por parte del Estado y/o por movimientos sociales o fuerzas políticas afines a la República. No fue la religión el sujeto de animosidad, sino la Iglesia Católica, hecho que a la Iglesia Católica todavía le cuesta aceptar, ya que si lo acepta, tendría que contestar por qué la Iglesia Católica y no las otras religiones fue sujeto del enfado popular.

 No es cierto que los sacerdotes y los monjes fueran asesinados por sus ideas religiosas, tal como Monseñor Soler escribe en su artículo “Montserrat y los beatos en Tarragona” en La Vanguardia. Fueron asesinados por su pertenencia a una institución que había pedido que el Ejército se sublevara, conociéndose su animosidad a la República. 

En realidad, el Monasterio de Montserrat, supongo que en nota de agradecimiento, hizo un monumento, más tarde, a los “caídos por Dios y por la Patria”, que estaba en la entrada del Monasterio hasta que más tarde fue desplazado a la parte trasera, con un monumento a los requetés carlistas de la Virgen de Montserrat.

La historia, marginada y ocultada por la propia Iglesia, muestra claramente el porqué de esta  hostilidad, hostilidad que fue iniciada por la Iglesia. Fue la Iglesia Católica la que celebró y apoyó la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930). 

Y fue la Iglesia la que se opuso por todos los medios al establecimiento de la República, alentando a los católicos a rebelarse frente a esta. Las pastorales de la jerarquía católica explícitamente llamaban a tal rebelión; documentos (firmados por el cardenal Segura y por su sucesor, el cardenal Gomà) son muy representativos, y seguro que la jerarquía actual de la Iglesia y el Vaticano los conocen. 

¿Cómo puede afirmar la jerarquía católica que la Iglesia era apolítica, cuando animó a los católicos a que se rebelaran, pidiendo explícitamente que el Ejército se levantara en contra del gobierno democráticamente elegido? (...)

Era predecible que la gran mayoría de la ciudadanía, que apoyó el establecimiento de la República, primero, y la elección del gobierno del Frente Popular, después, tuvieran animosidad hacia la Iglesia Católica, pues esta, abiertamente, alentaba al Ejército a que hiciera un golpe militar frente a ese Estado y frente a ese gobierno. 

De ahí que es comprensible y predecible que cuando ocurrió el golpe militar, que la Iglesia Católica inmediatamente apoyó (definiéndolo más tarde como una Cruzada Nacional), grandes sectores de las clases populares expresaran su hostilidad hacia tal institución. 

La quema de iglesias (no hubo ninguna iglesia protestante o ninguna mezquita o ninguna sinagoga quemadas) y el asesinato de clérigos y personas identificadas con la Iglesia Católica eran la respuesta popular que ocurrió en los primeros tres meses cuando el golpe creó un vacío de poder.

 No fue una represión guiada por el Estado republicano. En realidad, una vez recuperado el control, en las zonas que continuaban bajo el gobierno republicano se interrumpieron estos actos.

Por el contrario, los asesinatos, mucho más numerosos, llevados a cabo en el lado golpista, fueron cometidos por los aparatos represivos del Estado fascista, que contó con la entusiasta colaboración, en su represión, de la Iglesia Católica. ¿No creen las jerarquías católicas españolas que esta actitud enormemente represiva iba en contra del mensaje de Jesús?

 ¿Creen, en realidad, que Jesús, que es, en teoría, su supuesta inspiración, hubiera apoyado tanto asesinato, premeditado y programado, para eliminar a personas cuyo único delito era haber apoyado a un Estado y a un gobierno democráticamente elegidos? ¿No creen que es de una crueldad suprema que los familiares de los muertos republicanos todavía hoy no sepan dónde están enterrados? 

¿No creen que es profundamente injusto que ellos puedan homenajear a sus muertos cuando los vencidos todavía no saben dónde están los suyos? Y si en verdad los sacerdotes asesinados eran inocentes, ¿no cree la Iglesia Católica que deberían pedir perdón a los familiares de sus propios muertos, pues el comportamiento golpista de su jerarquía católica fue el responsable de que el enfado popular se canalizara en ellos, precisamente por su identificación con la Iglesia?

 La respuesta descontrolada en contra de la Iglesia era lógica, pues la Iglesia era culpable de un comportamiento que podía predecirse que causaría miles de muertes. Debe condenarse tal expresión de enfado popular, pero su comportamiento no puede homologarse al del lado golpista, que fue una represión metódica de todos los aparatos del Estado, con el apoyo activo de la Iglesia.

 Acentuar el victimismo de la Iglesia como hacen las beatificaciones es, además de una tergiversación de la historia que todavía se reproduce en España, una ofensa a los perdedores de la Guerra Civil, que eran los que defendieron la democracia, y que debería crear incomodidad a toda persona con sensibilidad democrática.

 Mi esperanza es que el Papa Francisco lo vea así y que, en nombre de la Iglesia, pida perdón, no solo a su Dios, sino al pueblo español, al que hizo tanto daño. (...)"                  (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, y en catalán en el diario digital EL TRIANGLE, 10 de octubre de 2013, en vnavarro.org, 10/10/2013)

17/5/13

“El Vaticano tendría que desaparecer, como Estado y como banco”


“Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios”. Con esta lapidaria frase, según cuenta el evangelio de Mateo, se dirigió Jesús a los sacerdotes, que utilizaban la posición que les daba la religión para hacer riqueza.

Esta visión la aplican hoy curas como Enrique de Castro, que lleva más de 40 años dedicando su vida a los desheredados desde una parroquia de Vallecas (Madrid), la San Carlos Borromeo, que ha servido de sede de asambleas a colectivos sociales en incontables ocasiones. El cura Javier Baeza le ha tomado el relevo, pero De Castro continúa su labor junto a los desheredados, pese al retiro nominal. (...)

Entonces comenzó el modelo de la parroquia de San Carlos Borromeo.

En 1981 me vengo a Entrevías. Allí empezamos a darle la voz a la gente, a hacerla participar, para que no sea sólo el cura el que hable. El trato es de tuteo, no hay tratamiento de don. Entonces, gente que no venía a la iglesia habitualmente empieza a venir, porque aquello les llama la atención. En la misa se habla de lo que está sucediendo en nuestra sociedad, se habla del franquismo, de la dictadura, de la lucha por las libertades y por la justicia. 

Se crean en la parroquia varias cosas de promoción social, como escuelas de padres o de mujeres. A los niños los sacamos del ámbito de la Iglesia y les conseguimos locales en el barrio para que se reúnan. Tratamos de que la Iglesia sea una institución por supuesto laica, voluntaria, a la que la gente venga porque quiera.

La misma estructura de los bancos para los fieles, dispuestos en semicírculo, configura un espacio participativo.

El altar se convierte en mesa. Le llamamos la mesa de Jesús, alrededor de la cual estamos todos, participamos, comentamos el Evangelio, hablamos de las cosas que están ocurriendo a diario en nuestras propias vidas. Y la gente cuenta lo que le preocupa. Claro, nosotros en aquella época sí estábamos muy vigilados. Teníamos policías en las misas de manera permanente.

¿Tuvieron algún problema con la justicia?

Sí, fuimos detenidos varias veces. Participábamos en encierros, en alguna que otra manifestación. Aquí se hizo la asamblea cristiana de Vallecas, prohibida por el Gobierno. Entonces hicimos una huelga de misas en la que participamos unas cincuenta parroquias. Hicimos una huelga de misas para que el Gobierno percibiera que no se podía jugar con estas cosas. 

Luego, cuando las últimas ejecuciones del franquismo, en el año 1975, decidimos hacer una homilía contra la pena de muerte. Entonces el obispo hizo una que nos gustó mucho y fue la que leímos. (...)

Sin embargo, ustedes continuaron con su manera de hacer las cosas.

Yo había pasado una época de descubrir en el Evangelio lo que era la lucha por las libertades y demás. A partir de 1980 llegan los chavales de la calle, con el tema de la droga, y nos piden ayuda. Yo empiezo a convivir con ellos. En ese momento, nosotros estamos muy centrados con la tarea con estos chavales. Cárceles, comisarías, el descubrimiento de la tortura, habitual en todas las comisarías.

 No conozco ninguna donde no se haya torturado. En aquellos años, y hablo de los 80, a partir de la legislatura de Felipe González, seguía pasando exactamente lo mismo. A los chavales los persiguen, los mata la policía, pasan años en prisión. Luego ya viene, como consecuencia de la heroína y la aguja, el sida. De esta manera se exterminó a dos generaciones enteras de chavales. Esto ocurre entre la década de los 80 y de los 90.  (...)

Ya estamos en el 2004. A partir de ese momento, la legislacion de Zapatero pone a la Iglesia en frente, con temas como el aborto o el matrimonio gay. Entonces vino la prensa a hablar con nosotros, a preguntarnos sobre estos temas. Yo en un principio les decía que tenían a los moralistas, a los teólogos, que acudieran a ellos. Nosotros estábamos en otro frente.

 Pero los medios insistían, nos decían que querían conocer la opinión del cura de calle. Finalmente opinamos sobre el tema y nuestras opiniones no gustaron. Tuvieron mucha repercusión.

Y entonces sí toparon con la Iglesia oficial.

Exacto. Eso, unido a la liturgia que hacemos, en la que la gente participa, comenzó a molestar. En vez de comulgar con ostias, las madres de esos chavales con los que trabajábamos hacían pan y nos lo traían. 

Otras veces, en vez de pan preparaban un bizcocho, o rosquillas. Con eso hacíamos la liturgia. Hay temas determinados que la Iglesia oficial no acepta. Ahí surge ya el conflicto visible y es cuando nos dicen que cierran la parroquia, en 2006.

No gustó vuestra manera de entender los evangelios.

En la misa participamos cristianos, musulmanes, ateos, agnósticos. Descubrimos que la fe es un elemento humano, no religioso. Es de todo ser humano. Es decir, el ateo tiene la misma fe que tengo yo, en el hombre, el ser humano, en la lucha, en la utopía, en querer cambiar las cosas, en crear vida. 

En esa fe participamos quienes participamos ahí. Fuera de eso, cada uno tendrá sus creencias. Pero la fe es un elemento humano, es patrimonio de la humanidad. Es además un motor en nuestras vidas, lo que nos hace luchar, lo que nos hace comprometernos.

¿Considera que la Iglesia está alejada de las enseñanzas recogidas en los evangelios?

Claro. Jesús, en su tiempo, se enfrenta con la misma estructura con la que podemos estar enfrentándonos hoy. Él se enfrenta con las autoridades religiosas y civiles. Él dice que el ser humano está por encima de la ley y que el ser humano está por encima del sábado. Jesús dice que el ser humano es dueño del sábado, el símbolo de lo religioso. 

Él desafía y se convierte en un ilegal, porque está contaminándose con los ilegales, con los impuros, con los que convive y a los que les dice que pueden salir adelante, que su fe es el potencial para salir adelante. Su fe realiza los gestos liberadores que él viene a proponer. Jesús se enfrenta con el templo y se enfrenta con el sacerdocio. 

Realmente, si hoy estuviera Jesús aquí se enfrentaría de la misma manera. Esta vez no iría al templo de Jerusalén, iría al templo del Vaticano. Sociológicamente vivimos la misma situación.

¿Cómo ves en este sentido a la jerarquía eclesiástica y cómo podría cambiar?

Ya hay muchas voces diciendo que el Vaticano tiene que desaparecer. Primero, como Estado. La Iglesia no es un Estado y esto ya lo han dicho varios obispos latinoamericanos, teólogos, y nosotros mismos. Luego, todo lo que es la Banca Vaticana, el poder que representa. 

¿Qué significa un Papa, que se dice vicario de Cristo en la Tierra, reciba, como a la muerte de Juan Pablo II, a 172 jefes de Estado? ¿Con quién se relaciona Jesús? No es con ellos con los que se relacionaba. Jesús a ellos los fustigaba. Se relacionaba con la gente pobre, con la gente que nadie quiere.

¿Cómo se puede lograr que la Iglesia cambie y se desprenda de esa jerarquía alejada de los marginados?

Yo creo que la solución nunca va a venir del poder de la Iglesia. Ninguna solución viene del poder. Jesús eso lo plantea muy claramente. El poder no sirve para la liberación humana, sino el servicio, la ayuda, la solidaridad, la lucha por la justicia, y eso está en las bases. Que un Papa cambia algo, pues fenomenal.

 Pero, primero, la estructura no lo va a permitir, o van a intentar que no lo pueda hacer. Por eso, el hecho de que un Papa sea distinto, pongamos a Juan XXIII, cambia poco. Ahora dicen que éste tiene otro talante. A mí me alegra mucho que se haya quitado los zapatitos rojos y esos detalles, pero son más cosas.

 Bueno, ha escrito una carta a la Conferencia Episcopal latinoamericana que a mí me ha parecido muy importante, porque les ha dicho que vuelvan a Aparecida, un encuentro que supone la consagración de la Teología de la Liberación en Latinoamérica. Eso es un toque fuerte de atención a los obispos. En una carta que es un folio nada más, bien sencilla.

Pero no va a ser el Papa quien haga el cambio. O lo hacemos los curas y sobre todo la gente de base o no se hará. Los curas no somos más que una pieza, quizás de principio de unión, de coordinación de la comunidad, de lo que se quiera, pero no somos nada distinto. 

El concepto de sacerdote, entendido como intermediación entre Dios y el ser humano, se lo cargó Jesús hace ya más de veinte siglos. Jesús era laico. En este sentido, presidir una comunidad lo puede hacer un hombre, una mujer, un casado, da lo mismo. No tiene que ser nada especial ni es una persona sagrada. El sacerdote es como cualquiera.

En este sentido, vosotros desmitificáis figuras como la del celibato…

Totalmente. Lo que yo digo no es que una mujer pueda o no ser sacerdotisa. Lo que digo es que tiene que desaparecer el sacerdocio. Pongamos la palabra cura o la palabra presbítero. Pongamos la que sea, pero que no tenga una connotación sagrada, de alguien distinto y separado del resto de los seres humanos.

El momento en que Jesús nombra a Pedro como “edificador” de la Iglesia, ¿no se puede interpretar como la justificación de esta jerarquía?

Ése es uno de los textos más discutidos en la exégesis evangélica. Hay un consenso entre los exégetas en que éste es un texto añadido de manera posterior, y además de una pluma distinta. Basta con ver cómo actuaba Jesús. Cuando entra en el templo y derriba las mesas de los cambistas. Los cambistas eran los que hacían el cambio de moneda, que eran los sacerdotes. 

Eran de la casta de los saduceos, eran los dueños del templo. Se llevaban el 65% de los impuestos del pueblo. No se podía entregar dinero al templo en moneda extranjera porque era moneda impura, sobre todo la romana, que tenía la efigie del césar Augusto como emperador divino. Entonces, los judíos que estaban en la diáspora, en Roma, en Grecia, venían y se iban a donar al templo. 

Tenían que cambiar la moneda, y se la cambiaban en el propio templo. Eso hacían los cambistas, y era un negocio. Jesús también derribó las mesas de los que vendían palomas y demás para los sacrificios. La gente no podía llevar un pichón de su casa, o un cordero, porque eran animales impuros.

 Tenían que comprarlos en el templo porque ya lo habían purificado, y entonces se ofrecía en sacrificio. Es decir, era otro negocio. Esos son dos ejemplos entre otros muchos. Los saduceos eran los grandes terratenientes, tenían el 90% de las tierras en Palestina.
Existen muchas similitudes con la Iglesia moderna…

Sí, claro. El poder religioso es eso y hay que ponerlo en evidencia.

¿Cómo ves el papel de la Iglesia actual ante la crisis? Normalmente se le critica que no está tomando partido a favor de los afectados.

Están ofreciendo el silencio. Se están preocupando de lo que es la doctrina moral de la Iglesia y sobre todo en materia sexual. Respecto a lo demás, se callan. No se van a enfrentar con los poderes que la mantienen. 

Si veo un Papa que se va del Vaticano y decide irse a vivir a donde sea, con la gente sencilla, a ese sí que voy a ir verle, allí donde esté. Pero no, la Iglesia está muy encerrada en sí misma. Fíjate en que ha perdido mucha vigencia, por todos los escándalos que han saltado. Está preocupada por cómo mantener su poder."             (Entrevista a Enrique de Castro, cura. La Marea, 16/05/2013)

28/2/13

Fue la decisión de Ratzinger, de destapar la iniquidad de la pedofilia, y la de sustraer el IOR al circuito de la "finanza canalla" lo que desencadenó monstruosas resistencias

"Queda por lo tanto una sola "incapacidad" por la que Benedicto XVI puede haber recitado el "mea culpa, mea culpa, mea maxima culpa": la administración de la Iglesia en el sentido más estrictamente curial del término.

 Las reyertas entre cardenales que han trasformado las galerías del Vaticano en un nido de víboras, la guerra entre facciones que, entre los frescos de Miguel Ángel y de Rafael, hace que reluzcan los puñales y actúen los venenos, bajo la forma letal de los dosieres y de eminentísimas maquinarias de enfangar.

Dos son, sobre todo, las “suciedades” de la Iglesia (por usar el término de Ratzinger en el vía crucis de 2005) que alimentan las pugnas entre los birretes rojos: el escándalo de los curas pedófilos y el de la banca vaticana (IOR). 

Sexo y dinero, "auri sacra fames" y "hominum divomque voluptas", las sempiternas seducciones de Mammón, ante las que la púrpura, símbolo de disponibilidad al martirio, debería suponer una perfecta inmunización.

Y fue precisamente la decisión de Ratzinger, por mucho que se planteara de forma circunspecta y gradual, de destapar el bote de iniquidad de la pedofilia, y la más cauta incluso y apenas esbozada de sustraer el IOR al circuito de la "finanza canalla" (la coraza de corrupción y reciclaje mafioso) lo que desencadenó monstruosas resistencias que dieron vía libre al molinete de las maquinaciones.

 Por lo demás, el único motivo de desacuerdo que Ratzinger tuvo con Wojtyla se refería precisamente a la pedofilia (y al caso, no idéntico aunque estrechamente relacionado, de los potentísimos Legionarios de Cristo y de su jefe, el tristemente famoso Marcial Maciel Degollado, a quien no por casualidad "fulminó" Ratzinger nada más subir al solio pontificio), asunto sobre el que el cardenal del ex Santo Oficio insistió al papa polaco para llevar a cabo un radical giro copernicano en aras de la severidad y la transparencia.

 Sin éxito, derrotado por una curia que, a esas alturas, tenía a su merced a un papa en sus últimos años, incapaz de gobernar debido al agravamiento de su enfermedad. Espectro que sin duda ha jugado a favor de la decisión actual de Benedicto XVI.

Vatileaks, el escándalo de filtraciones de documentos reservados, no es más la punta del iceberg, lo que hemos podido llegar a conocer nosotros, los comunes mortales, pero Benedicto XVI ha podido abrazar el iceberg por entero, en su devastadora amplitud, y el informe de los cardenales Herranz, Tomko y De Giorgi debe haberle dejado literalmente desolado.

 Sobre todo porque en todas las nauseabundas intrigas que "desfiguran el rostro de la Iglesia" está siempre metido hasta el cuello su más estrecho colaborador desde los tiempos de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Tarcisio Bertone, potentísimo secretario de Estado, que en cuanto a "individualismos y rivalidades" y vano orgullo de quienes "buscan el aplauso y la aprobación", otras "suciedades" estigmatizadas por Benedicto XVI durante su reciente homilía del Miércoles de Ceniza, no conoce rival en los palacios apostólicos.

 Hasta tal punto de que ha asumido el pleno dominio de las finanzas vaticanas, desbancando de la comisión que lo controla al cardenal Attelio Nicora, el hombre de la apertura (por tímida que fuera) hacia la transparencia, colocando así con inaudita arrogancia al próximo papa frente al hecho consumado.

En el destructivo enfrentamiento en curso entre facciones prelaticias Benedicto XVI no se ha sentido capaz de escoger. Entre otras cosas, porque no es que las “consorcios” rivales de Bertone brillen por su santidad (su predecesor y archienemigo, el cardenal Sodano, ha sido uno de los protectores históricos de Maciel, por ejemplo).

 Benedicto XVI, frente a tal desbordamiento subterráneo de la “suciedad” de la Iglesia se ha rendido, confesando su propia incapacidad, escogiendo la única vía que sigue pareciéndole eficaz, la oración."            ( , El País,  24 FEB 2013,  Traducción de Carlos Gumpert)

25/2/13

Ratzinger tenía toda la información sobre la degeneración moral y la corrupción financiera de la Iglesia Católica. Una organización “devastada por jabalíes”, dijo el Papa

"Ratzinger tenía toda la información sobre la degeneración moral y la corrupción financiera de la milenaria institución en que refugian sus tribulaciones o disfrazan sus malandanzas 1.200 millones de seres.

Decidió actuar, empezando por la pederastia, esa enfermedad endémica de la Iglesia católica. Su objetivo inmediato fueron los Legionarios de Cristo, la poderosa congregación, emanada de la oligarquía mexicana y protegida por los anteriores papas, en particular por Juan Pablo II durante su largo papado. 

Marcial Maciel, el legionario en jefe, pudo al fin ser expuesto públicamente como abusador sexual de niños, empezando por sus propios hijos,drogadicto y estafador financiero. Murió desterrado y la congregación fue intervenida por un delegado vaticano. Se salvó de la disolución con su desvinculación explícita de su fundador, aun a sabiendas de que este había creado un sistema que aún persistía. 

Fue protegida por el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado y mano derecha de Juan Pablo II. Benedicto XVI relevó a Sodano, pero se encontró sin aliados fiables en la curia vaticana, constituida mayoritariamente por cardenales italianos con vínculos históricos con la política, las finanzas y el mundo subterráneo de Italia. Una organización “devastada por jabalíes”, dijo el Papa.
 
Ratzinger sabía la extensión del abuso sexual en la Iglesia, en particular sobre menores, y era consciente del encubrimiento de los pederastas por sus superiores eclesiásticos. Necesitaba apoyos y para ello tenía que doblegar la trama enquistada en las alturas del Vaticano. Buscó aliados.

 En el 2006, nombró secretario de Estado al cardenal salesiano Tarcisio Bertone, un campechano salesiano piamontés que no formaba parte de la élite, conocedor de los laberintos vaticanos. 

En realidad, su conexión profunda era con el verdadero secreto del Vaticano, las finanzas de la Iglesia, redes financieras de oscura contabilidad estructuradas por el Instituto para las Obras de la Religión, el banco vaticano, escenario de repetidos escándalos, conectado en momentos con la logia P4, con un pasado de suicidio (o asesinato) de su presidente y con indicios de servir para blanqueo de dinero. Grave error. 

Su hombre de confianza no encubría pederastas, pero era quien supervisaba negocios poco claros, como los de las contratas de obras.

Pero en el 2009 el cardenal Carlo Maria Viganò fue nombrado secretario del Governatorato responsable de la intendencia. El 27 de marzo del 2011, Viganò escribió una carta al Papa denunciando las “corruptelas y privilegios” que vio al asumir su cargo. 

En otra carta añadió: “En el Vaticano trabajan siempre las mismas empresas debido a que no hay transparencia alguna en la gestión de los contratos de construcción e ingeniería”. Bertone exigió su destitución y el Papa lo envió de nuncio a Washington en el 2012, pese a sus protestas y advertencias. 

Entonces otra red interna vaticana (apodados los cuervos por la prensa) decidió pasar a la ofensiva “para proteger al Papa” y obtuvo de su mayordomo Paolo Gabriele la filtración de la correspondencia secreta del Papa. Fue el llamado Vatileaks, en cuyas cartas se revelaban algunos de los detalles que he comentado. 

La policía detuvo a Gabriele y al informático que lo ayudó, Sciarpelleti, en cuyo poder encontraron la documentación secreta. Aun contradiciéndose en su declaración, Sciarpelleti declaró que las cartas se las dio monseñor Polvani, que resulta ser sobrino del cardenal Carlo Maria Viganò. Malas lenguas sostienen que en realidad los cuervos fueron creados por el propio Papa para airear las conspiraciones. 

Porque entre otras se encontró una carta del cardenal colombiano Castrilla al Papa relatándole que Paolo Romeo, arzobispo de Palermo, había dicho a un interlocutor que el Papa moriría en los próximos 12 meses. 

El Papa indultó a su mayordomo, le encontró casa y trabajo a cambio de silencio, y nombró una comisión de cardenales octogenarios (no papables) para investigar los hechos, que entregó su informe el 17 de diciembre. Sólo el Papa conoce su contenido.

Pero la batalla decisiva fue sobre el control del banco vaticano. El Papa había nombrado a un amigo fiable, Ettore Gotti Tedeschi, miembro del Opus y representante del Grupo Santander, para terminar con el blanqueo de capitales. Bertone y su hombre de mano, Marco Simeon, director de la radio y vinculado a la logia P4, consiguieron la destitución de Tedeschi y buscaron un candidato afín para sustituirlo. 

El Papa frenó la operación y se la jugó a Bertone. Su última decisión antes de renunciar fue nombrar a un industrial alemán, barón Ernst von Freyberg, con instrucciones de limpiar el banco.Y no es la última jugada de Ratzinger. Antes de dimitir buscó un posible sucesor con energía para seguir esa tarea de regeneración que no pudo terminar.

 No se sabe quién es la persona, porque si se supiera la santa alianza de los poderosos arzobispos italianos Scola, Ravagi y Bagnasco lo bloquearía. Quizá podría ser Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila, de 56 años, con ideas reformistas. Sería el legado de un Papa que, en palabras de L’Osservatore Romano, fue “un Papa rodeado de lobos”.          (Manuel Castells, Caffe Reggio, 23/02/2013)

21/11/12

“A quien tienen miedo es a Jesús, no a Pagola”. El sacerdote vasco es investigado por hereje a petición de los obispos

"El teólogo José Antonio Pagola, llevado por la Conferencia Episcopal ante la Inquisición romana, se alegra cuando le digo que también a Jesucristo lo harían preso si osara volver. “Claro, el peligro no soy yo, sino Jesús. A quien tienen miedo es a Jesús, no a Pagola”. 

Le cito a Dostoievski y se entusiasma, como si acabase de leer en Los hermanos Karamázov, la historia del Gran Inquisidor. Ahí está la esencia de la inquina del poder imperial del Vaticano contra la Ilustración, la libertad y la ciencia moderna.

Dostoievski sitúa la acción en Sevilla, en los tiempos más pavorosos de la Inquisición. Un día, el cardenal inquisidor, vestido como un emperador romano, hace quemar a 100 herejes “a mayor gloria de Dios”. Los sevillanos asisten en silencio, hasta que reconocen a Jesús entre ellos. Lo rodean, entusiasmados. El viejo inquisidor no resiste la escena. Ordena arrestar a Jesús y que se lo lleven al caserón del Santo Oficio.

 “¿Por qué has venido a estorbarnos?”, le dice cuando lo visita de noche. Pagola: “Claro. Jesús estorba. La crítica más dura a la Iglesia no llega de fuera. Llega desde las palabras de su fundador. Hoy estaría con los que se están quedando sin nada. Un libro sobre el auténtico Jesús es peligroso, sobre todo si se vende”. (...)
 
Nos hemos quedado colgados de la historia del Gran Inquisidor porque resume lo que ha pasado “con nuestra Iglesia”, reflexiona Pagola, con ese posesivo. “Nuestra Iglesia. Adoramos al crucificado ignorando a los crucificados de hoy”. Jesús predica la libertad. El Inquisidor se lo reprocha.

 “Los hombres se alegran de verse otra vez conducidos como un rebaño”, le dice. El Preso le da un beso en los labios. El viejo se estremece. Se dirige a la puerta, la abre y dice: “¡Vete y no vuelvas nunca, nunca!”.

Pagola publicó Jesús. Aproximación histórica en 2007 y todo iba bien hasta que el libro empezó a venderse. “Se está vendiendo como rosquillas”, advirtió un obispo a la Inquisición española. “Ese fue el detonante: ‘Que se vendía como rosquillas”. (...)

“No creo que lleguen a decir tanto, cuando se pronuncie la Inquisición romana, que ya lleva tomándose tiempo”. Se ha escrito que el cardenal Rouco y el obispo de San Sebastián, Munilla, dicen no haber leído su Jesús. “Si es verdad, malo; si mienten, peor”, le consuelo. “Déjelo estar”, replica. La atracción del hereje también está en su resistente paciencia."                  (El País, 19/10/2012)

24/8/11

Mucha gente ha abandonado su creencia en Dios no porque se haya pervertido, sino porque se le ha ofrecido una imagen de Dios tan deformada...

"El teólogo José María Castillo, doctor honoris causa por la Universidad de Granada (el primer pensador cristiano español con esa distinción en una universidad pública) sostiene que la crisis de Dios se desencadena por la forma falseada de presentarlo a la sociedad.

“Mucha gente no ha abandonado su creencia en Dios porque se haya pervertido, sino porque se le ha ofrecido una imagen de Dios tan deformada, que Dios les resulta inaceptable e incluso insoportable”. (...)

Como ha señalado el filósofo Heleno Saña, pensar en serio que el único problema de la humanidad es el de creer o no creer en Dios, “es adoptar, en sentido inverso, la misma intolerancia que hizo exclamar a Tertuliano que fuera de la Iglesia no hay salvación”.

Sostuvo Bonhoeffer que el hombre moderno tiene que vivir como si Dios no se hubiera dado. Era también una idea del rumano Mircea Eliade: “¿Pero se ha comprendido que la verdadera religión empieza sólo cuando Dios se ha retirado del mundo?” Lástima que el teólogo (y papa) Ratzinger no se detuviese anteayer a explicar sus teorías sobre tales eclipses." (El País, ed. Galicia, 21/08/2011, p. 13)

18/8/11

"El viaje (del Papa) se ha organizado en torno a la idea de la religión como espectáculo... sin apenas componente religioso y espiritual"

"El viaje se ha organizado en torno a la idea de la religión como espectáculo, representación teatral, fenómeno de masas y culto a la personalidad del pontífice, sin apenas componente religioso y espiritual, ni horizonte alternativo y transformador, ni dimensión mística y liberadora, que constituyen la verdadera naturaleza de la religión. (...)

Estamos ante un modelo de Iglesia muy distinto del movimiento igualitario de hombres y mujeres que puso en marcha Jesús de Nazaret y muy alejado de la revolución copernicana del Vaticano II que definió a la Iglesia como misterio, pueblo de Dios y comunidad de fe solidaria con los gozos y esperanzas, tristezas y sufrimientos. (...)

La preocupación fundamental de los organizadores se centra en conseguir la asistencia del mayor número de peregrinos venidos de todo el mundo para aclamar al Papa: un millón, millón y medio, dos millones... En eso va a residir el éxito o el fracaso del viaje.

¿Qué diferencia existe entre estas concentraciones y las de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado en pleno nacionalcatolicismo? Unas y otras tienen el mismo espíritu y responden a similares objetivos: la reconquista católica de los sectores alejados de la fe y la ocupación confesional del espacio público, por ejemplo, la colocación de más de 200 confesionarios en el parque del Retiro, el vía crucis en la plaza de Cibeles, así como la misa y la vigilia de oración en el aeródromo de Cuatro Vientos. (...)

Las diferentes Administraciones públicas, sean municipales, autonómicas o estatales, se postrarán de hinojos a los pies del Papa, y las instituciones educativas, sanitarias, policiales, culturales, urbanísticas e incluso militares se podrán a su servicio durante los días de la visita. ¿No es esto incurrir en un "pecado de lesa laicidad"?" (El País, ed. Galicia, 14/08/2011, p. 25)

4/7/10

Laicidad positiva... contra la pederastia... a favor de la eutanasia...

"La "laicidad positiva" fue un hallazgo léxicoorwelliano con el que el presidente Sarkozy, en 2007, pretendía redimensionar la laicidad laica, la laicidad coherente, aunque podríamos decir incluso la laicidad sin adjetivos, de la tradición francesa. En la neolengua de 1984 de Orwell las palabras eran forzadas por el régimen del Gran Hermano para que llegaran a significar lo contrario de lo que siempre habían querido decir. (...)

Por fortuna, desde el 26 junio de 2010 existe en Europa otra versión de "laicidad positiva", en la que el adjetivo "positivo" tiene efectivamente el significado de "positivo" (bueno, favorable, constructivo, ventajoso, leo en el diccionario de sinónimos).

La interpretación auténtica del único sentido que en una democracia liberal puede tener la expresión "laicidad positiva" nos la han proporcionado los gendarmes belgas enviados por el ministerio fiscal de Bruselas a registrar las sedes de la Conferencia Episcopal y a secuestrar cualquier documento útil para llevar a juicio a los sacerdotes pederastas de ese país que habían escapado a la justicia.

Los obispos recibieron el mismo trato que habrían recibido los miembros de cualquier otra poderosa organización sobre la que pesara la sospecha de haber colaborado a que, durante décadas, unos peligrosos criminales se sustrajeran al imperio de la ley. En el curso de las nueve horas del registro les fue impedido salir del edificio y usar el teléfono móvil. Comunicar, en definitiva, con posibles cómplices.

Ningún demócrata puede hablar por lo tanto de "hecho inaudito y grave del que no existen precedentes ni siquiera en los regímenes comunistas de infausta memoria" si un obispo es tratado como cualquier otro ciudadano. Por el contrario, el cardenal Tarcisio Bertone -secretario de Estado de Benedicto XVII- lo ha hecho, ignorante de que en una democracia la ley es igual para todos.

Ya había recibido una respuesta por adelantado del ex primer ministro belga, Yves Leterme, cuando recordaba que "quienes cometen abusos deben ser perseguidos y condenados según la ley belga" y añadía que las investigaciones "son la prueba de que en Bélgica rige la separación de poderes entre Estado e Iglesia". Leterme no es un "comunista de infausta memoria" sino un demócrata-cristiano. Para quien cuenta también la primera parte de la definición, a diferencia del cardenal Bertone.(...)

Precisamente mientras Bélgica (país tradicionalmente católico) explicaba con hechos lo que debe entenderse por "laicidad positiva", el Tribunal Constitucional alemán legalizaba definitivamente la eutanasia pasiva, anulando la condena de un abogado que había aconsejado a uno de sus clientes que arrancara el tubo del gotero de un pariente suyo a quien se mantenía con vida artificialmente y contra su voluntad. La Iglesia luterana ha aprobado la sentencia, no así la católica.

Y en efecto, en un cuadro de laicidad realmente positiva el paso sucesivo -lógica y jurídicamente inevitable- es el derecho a la decisión soberana de cada persona acerca del final de su propia vida. En la católica Bélgica, al igual que en la protestante Holanda, ello ya es posible." (PAOLO FLORES D'ARCAIS: . aicidad positiva. El País, ed. Galicia, opinión, 01/07/2010, p. 27)

27/11/09

Dios, el infierno, la iglesia... en pocas palabras...

"A miña teoloxía vive dunhas cantas intuicións moi claras, e procuro ser coherente e honesto coas súas consecuencias, tamén as filosóficas. O mundo está entregado ás nosas mans, e Deus chámanos a que o transformemos. Se eu lle pido que remate coa fame de África, bótolle a culpa a el e excúlpome a min. Iso, que para min é evidente, causou un escándalo. Sobre a cuestión do inferno tamén o houbo, cando eu só digo que é absurdo que un Deus que nos crea por amor nos poida facer inmortais para que esteamos sufrindo eternamente... Na teoloxía, hoxe, penso que hai un gran défice de filosofía. (...)

Escribiu que os valores evanxélicos "proban que unha revolución é posible dentro da Igrexa católica".

R. O gran problema do goberno eclesial é a falta de democracia, por un sentido xerárquico sacralizado. Os evanxeos son expresamente ultrademocráticos; por estrutura, o cristianismo é revolucionario. Ollo: nos peores momentos da Igrexa, séguese lendo o Evanxeo; por iso suscita revolucións. De feito, os tempos de Pío XII eran moito máis pechados e veu o Concilio Vaticano II: Xoán XXIII recoñeceu a necesidade de abrir as fiestras. Esa cachoeira de renovación, como toda revolta, xerou conflitos. O ton público desde entón é de restauración, pero a sementeira de ideas que foi o Concilio segue xermolando." (ANDRÉS TORRES QUEIRUGA Filósofo e teólogo: "Se lle pido a Deus que remate coa fame, estoulle botando a culpa". El País, ed. Galicia, Galicia, 06/11/2009, p. 9)

4/6/09

¿Es la religión enemiga de la civilización?

"La tesis que quiero presentar aquí es que las religiones están muertas, y merecen estar muertas, tal como Nietzsche habla de la muerte de Dios... Lo que está muerto, en un sentido más profundo, son las religiones "morales" como garantía del orden racional del mundo. (...)

Sencillamente, llega un momento en el que ya no son necesarias. Y ese momento es nuestra época, porque, como puede verse en muchos aspectos de la vida actual, las religiones ya no contribuyen a una existencia humana pacífica ni representan ya un medio de salvación. La religión resulta un poderoso factor de conflicto en momentos de intercambio intenso entre mundos culturales diferentes. (...)

La religión que está muerta es la religión-institución, que contribuyó enormemente al desarrollo de la civilización pero, al final, se convirtió en un obstáculo. (...)

No hay más que ver los frecuentes diálogos interreligiones que se celebran en cualquier parte del mundo, en los que los interlocutores suelen ser "dirigentes" de las distintas confesiones. No dialogan para cambiar nada; no es más que una forma de volver a confirmar su autoridad en sus respectivos grupos. ¿Acaso sale de estos frecuentes encuentros algo útil para la paz y la mutua comprensión de los pueblos? Mientras no se elimine el aspecto autoritario y de poder de las religiones, será imposible avanzar hacia el mutuo entendimiento entre las diversas culturas del mundo. (...)

Esta conclusión puede parecer una gran paradoja, dado que, en general, se ha considerado que la religión era un medio de educar a la humanidad hacia la caridad, la piedad y la comprensión. En muchos sentidos, la compasión parece ser la base fundamental de toda experiencia religiosa. Y es cierto, ya sea desde el punto de vista del cristianismo, el budismo, el hinduismo, el islam o el judaísmo. Hasta aquí, nada que objetar. Pero precisamente por eso es por lo que debemos reconocer que ha llegado la hora de que las personas religiosas se alcen contra las religiones. Y que afirmen tajantemente que la era de la religión-institución se ha terminado y su supervivencia sólo se debe a los esfuerzos de las jerarquías religiosas para conservar su poder y sus privilegios.

El hecho de que esta tesis parezca inspirarse, en gran parte, en la experiencia cristiana (y católica) europea, no limita su validez para otras culturas. Seguramente, el veneno del universalismo se extendió por el mundo gracias a los conquistadores europeos, que son responsables de la estricta asociación entre conversión (al cristianismo; recuérdese el compelle intrare de San Agustín) e imperialismo. Ahora es el mundo latino el que debe romper esa asociación y separar la salvación de cualquier pretensión de creencia y disciplina universal como condición para alcanzarla. No es una tarea fácil." (GIANNI VATTIMO: ¿Es la religión enemiga de la civilización?. El País, ed. Galicia, Opinión, 01/03/2009, p. 29 )