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4/4/22

En un evento que tiene pocos paralelos en la historia del movimiento obrero estadounidense posterior a Ronald Reagan, los trabajadores de los almacenes de Amazon en Estados Unidos han conseguido el reconocimiento de un sindicato por primera vez... Amazon gastó 4,3 millones de dólares en consultores para romper el sindicato, una cantidad inaudita para cualquier empresa... Muchos de los consultores que dirigen la guerra de Amazon contra la sindicalización cobraron 3.200 dólares al día... las demandas de los trabajadores: un salario mínimo de 30 dólares por hora, aumento del tiempo libre remunerado y de los días de vacaciones, descansos remunerados durante la jornada, representación sindical en cualquier reunión disciplinaria y un fuerte apoyo para el cuidado de los niños

 "(...) La votación supervisada por la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB) en JFK8, un centro de distribución en Staten Island, fue de 2.654 a favor de la sindicalización con el Sindicato de Trabajadores de Amazon (ALU), y 2.131 en contra, en una instalación con 8.325 votantes. Los sesenta y siete votos impugnados y once anulados no serán determinantes, dado el margen de victoria del sindicato.

 Es difícil exagerar los obstáculos a los que se enfrentaron los trabajadores de Nueva York para llegar incluso hasta aquí. Los archivos del Departamento de Trabajo publicados ayer muestran que Amazon gastó 4,3 millones de dólares en consultores para romper el sindicato, una cantidad inaudita para cualquier empresa. Normalmente, incluso las megacorporaciones tardan años en acumular ese tipo de factura con los especialistas de la industria exclusivamente estadounidense de expertos antisindicales profesionales. Muchos de los consultores que dirigen la guerra de Amazon contra la sindicalización cobraron 3.200 dólares al día.

En Staten Island, los trabajadores dijeron que los agentes antisindicatos eran una presencia habitual en el JFK8 y que difundían propaganda contra el sindicato en los baños del almacén, en los pasillos y a los trabajadores a través de correos, anuncios de Instagram, llamadas telefónicas, mensajes de texto y vídeos proyectados en pantallas dentro de las instalaciones. Por su parte, ALU tiene claras las demandas de los trabajadores: un salario mínimo de 30 dólares por hora, aumento del tiempo libre remunerado y de los días de vacaciones, descansos remunerados durante la jornada, representación sindical en cualquier reunión disciplinaria y un fuerte apoyo para el cuidado de los niños.

 Los líderes de la campaña sindical se enfrentaron nada menos que a arrestos, ya que la policía de Nueva York detuvo al presidente de la ALU, Christian Smalls, junto con los trabajadores Brett Daniels y Jason Anthony, el 23 de febrero de este año, después de que Amazon llamara a la policía por un supuesto allanamiento. A juzgar por la votación de hoy, esos esfuerzos resultaron contraproducentes, haciendo que Amazon parezca más represivo e hipócrita que nunca a los ojos de los trabajadores.

El esfuerzo del JFK8 es notable también por otra razón. ALU es independiente, es decir, no está afiliada a ningún sindicato existente. Smalls, el fundador del sindicato, también es único. Se inició en la organización sindical cuando, en los primeros días de la pandemia, ayudó a organizar una protesta frente al JFK8 en respuesta a lo que consideraba medidas inadecuadas de salud y seguridad adoptadas por Amazon mientras Covid-19 arrasaba la ciudad. En respuesta, la empresa le despidió y unas grabaciones filtradas revelaron que los altos cargos de Amazon habían buscado una campaña de desprestigio contra él, y el consejero general de Amazon, David Zapolsky, describió a Smalls como “no inteligente ni elocuente” en una reunión con Jeff Bezos. 

Esa caracterización indignó a Smalls, que lleva mucho tiempo señalando la falta de empleados negros incluso en puestos de gestión de bajo nivel en Amazon –a él mismo se le negaron los ascensos durante años– como prueba de que el racismo está integrado en la empresa. Esto le llevó, como me dijo durante el verano, a intentar «hacer que se coman esas palabras». 

Se trata de alguien despedido de forma muy personal y pública, que tomó el resentimiento que sentía por lo que su empleador le hizo y lo dirigió a la lucha. A la luz de la victoria de hoy, merece la pena citar la explicación de Smalls sobre cómo entendió su transformación de no activista a militante, alguien decidido a organizar el JFK8:

Es curioso, porque lo digo todo el tiempo: Amazon me preparó para esto. Aunque no era gerente, estuve haciendo el trabajo de un gerente durante los últimos cuatro años y medio. Los principios de liderazgo que tenía en Amazon me facilitaron la transición al activismo que estoy haciendo.
 
Estoy utilizando muchos de los principios que aprendí en Amazon, contra ellos. Mi favorito es: «tener coraje y comprometerse». Odiaban el hecho de que yo usara eso todo el tiempo. Pero es probablemente la razón por la que nunca fui promovido: tuve coraje, defendí lo que creía que era correcto y me comprometí a la transformación. Otro principio es “verlo, asumirlo, arreglarlo”, que es probablemente uno de mis principios originales: vi los problemas, los asumí y ahora intento arreglarlos.
 
Irónicamente, cuando planearon desprestigiarme, dijeron que querían convertirme en el rostro negativo del sindicalismo. Esas fueron sus palabras. Así que, en cierto sentido, estoy intentando que se coman esas palabras. No tengo nada más que hacer. Sigo desempleado, no puedo encontrar trabajo en ningún sitio. Este es mi trabajo a tiempo completo, y esta vez estoy en un equipo diferente.

En la primavera de 2021, Smalls comenzó a organizar a sus antiguos compañeros de trabajo estableciendo su base en una parada de autobús pública fuera de JFK8, por donde pasaban muchos de los trabajadores del almacén en su camino hacia y desde las instalaciones. Pronto se unieron al esfuerzo otras personas que aún trabajaban en JFK8: Derrick Palmer, por ejemplo, que anteriormente fue supervisado por Smalls en JFK8, y que ha trabajado en Amazon durante seis años. El grupo organizó comidas al aire libre, repartió folletos, difundió su mensaje en aplicaciones de redes sociales como TikTok y creó un comité organizador dentro de las instalaciones.

Amazon mantuvo un flujo constante de propaganda contra el esfuerzo, pero ALU también siguió adelante. Como informó Labor Notes, el comité organizador de veinticinco personas contrarrestó el mensaje de la dirección, llamando por teléfono y sentándose en la sala de descanso del almacén para hablar de las preocupaciones de los trabajadores. Ahora, han conseguido el primer sindicato de Amazon en Estados Unidos.

 El enfoque de ALU va en contra de lo que se considera de sentido común en el movimiento sindical. ALU no tenía apenas personal remunerado, contaba con un solo abogado frente al ejército de expertos jurídicos de Amazon y no tenía experiencia en la negociación de un contrato. Sin embargo, ALU insistió en que esto era una ventaja, dado el método probado por los empleadores de lo que se llama “tercerizar” un sindicato, que es cuando el jefe tilda un sindicato de «entidad externa» en lugar de estar simplemente compuesto por los propios trabajadores. 

Aunque se trata de una propaganda de manual, y los trabajadores suelen contrarrestarla señalando que los sindicatos son impulsados por los propios trabajadores –explicando que, independientemente de los defectos que puedan tener los sindicatos existentes, corresponde a los trabajadores votar los contratos o rechazarlos, elegir a los comités de negociación y a los delegados sindicales, etc.–, el carácter independiente de ALU permitió a los trabajadores del JFK8 eludir por completo el argumento de la patronal.

Las imágenes del primer día del recuento de votos de la NLRB en Brooklyn subrayaron el carácter de David y Goliat de la lucha entre el sindicato independiente y una de las empresas más poderosas del mundo. En una de ellas, tomada por Lauren Kaori Gurley, de Vice, que ha cubierto el esfuerzo de la UAL desde el principio, los líderes de la UAL están de pie fuera del edificio de la NLRB, abrazados unos a otros. En otra, Smalls está solo y dice de los abogados de Amazon en la sala de recuento de votos: «Me encanta ver cómo se retuercen».

Con esta histórica victoria llega el siguiente reto para la UAL: conseguir un primer contrato. En Estados Unidos, la norma es que los empresarios den largas luchas en la mesa de negociación –algunos estudios muestran que menos de la mitad de las unidades de negociación alcanzan un primer contrato al año de sindicalizarse– y no es inaudito que una empresa cierre una instalación antes que aceptar un contrato sindical. Amazon es la vanguardia del antisindicalismo y de la dictadura patronal, por lo que la probabilidad de que oponga esa resistencia es alta. Por eso ha emprendido una guerra contra estos esfuerzos sindicales incipientes: Amazon sabe tan bien como los trabajadores que una vez que los empleados de un lugar se organizan, sienta un precedente e inspira a los demás trabajadores en otros lugares. Después de todo, basta con mirar a Starbucks, donde se vive una oleada sindical a escala nacional en la franquicia de café estadounidense.

 El movimiento sindical más amplio tendrá que recalibrar sus suposiciones sobre la organización de Amazon, dada la victoria de ALU, y ofrecer toda la solidaridad a los trabajadores en su lucha por un primer contrato. La distancia y las tensiones entre ALU y otros sindicatos son reales, y no desaparecerán de la noche a la mañana. Pero será necesaria la plena cooperación del movimiento obrero para que la victoria de ALU se extienda a los cientos de instalaciones de Amazon en Estados Unidos. La empresa emplea a más de un millón de personas en todo el país -sin contar los numerosos conductores y otros trabajadores empleados indirectamente a través de terceros- y esa cifra no hace más que aumentar a medida que Amazon envuelve una parte cada vez mayor de la economía.

Amazon es un imperio, con operaciones en expansión que ejercen una influencia sobre los trabajadores de innumerables industrias. Hay muchos brazos: Whole Foods, donde Amazon vigila agresivamente la organización potencial, y donde hay esfuerzos de organización en sus primeras etapas; Amazon Fresh, donde los trabajadores de una ubicación en Seattle ya han comenzado a organizarse; la legión de trabajadores de cuello blanco de Amazon, algunos de los cuales han sido despedidos por su organización, y que tienen una gran cantidad de problemas en el lugar de trabajo, incluso si sus condiciones están a un mundo de distancia de las de JFK8; la fuerza de trabajo de entrega, cuyo salario es muy inferior al de sus homólogos sindicalizados en UPS y cuya propia existencia socava las normas existentes.

Estos esfuerzos de organización en los almacenes de Amazon son importantes para todos, ya que existimos dentro de un sistema de vigilancia y control que se está extendiendo y del que Amazon es pionero. La victoria en el JFK8 es sólo un pie en la puerta. Pero casi todo el mundo dijo que los trabajadores no podrían llegar tan lejos, que tales campañas no llegarían a nada, que Amazon era demasiado grande para enfrentarse a ella hasta que el movimiento obrero fuera mucho, mucho más fuerte. Esas consideraciones no eran infundadas, pero tampoco eran del todo correctas. 

Mientras Amazon exista, debe organizarse. No hay manera de evitarlo, y hay trabajadores que están asumiendo esa tarea. Ahora es el momento de aprender de ellos. Es imperativo que tengan éxito."                     ( , JACOBIN, 03/04/22)

6/9/21

La ciudad de Goldfield (Nevada) representó durante un año (1906-1907) la realización del sueño industrialista estadounidense, el socialismo de autogestión obrera

Jaime Caro @JaimeCaroM 

La ciudad de Goldfield (Nevada) representó durante un año (1906-1907) la realización del sueño industrialista estadounidense, el socialismo de autogestión obrera.

Desde 1906, el sindicato Industrial Workers of the World (IWW), y su sección minera los Western Federation of Miners (WFM), comenzó a sindicalizar a los mineros de todas las compañías que operaban en la ciudad de más de 20.000 habitantes.

Al cabo de meses, teniendo sindicalizados a, absolutamente, todos los mineros reclamaron un salario mínimo y una escala salarial, el mínimo seria $3 por jornada de 10 horas. Los dueños, sin alternativa aceptaron, aun así compraron el periódico de la ciudad para empezar una +

campaña de desprestigio contra el sindicato WFM. Vista esta campaña, los IWW decidieron sindicalizar a los trabajadores del periodico que se negaron a hacer esta campaña anti-IWW. Al cabo de meses, los IWW tenian sindicalizadas a la mayoria de los trabajadores de la ciudad.

Tomaron el ayuntamiento, dejando al alcalde en su puesto pero exigieron un salario mínimo para todos los trabajadores de $3 por jornada de 8 horas, queriendo ir reduciéndola en un futuro a 7. Nadie se pudo oponer puesto que todos los trabajadores apoyaban la medida.

Los camareros de los salones pasaron de cobrar $1'5 por 10 horas a cobrar el doble por 8 horas. Los mineros se vieron con salarios por encima de los $5. Lo mejor: los dueños de las minas huyeron a la ciudad de al lado y la producción se decidia por los trabajadores.

La ciudad marchaba bien, esto no gustó, ya no a los dueños de las minas, sino a sueños de salones y demás negocios que se aliaron y pidieron la intervención de la milicia nacional y la vuelta al libre mercado de salarios.

El sueño industrialista fue apagado a golpe de culata y a fuego de fusil. Los IWW supieron que su manera de proceder era correcta, su sueño realizable, pero necesitaban tomar poder y no restringirse a una ciudad únicamente, organizarían huelgas estatales.

Todo el proceso fue capitaneado por Vincent St. John (The Saint). Uno de los mayores sindicalistas que han existido en la Historia de los Estados Unidos. Fue secretario general de los IWW durante la época dorada del sindicato y cuando se imbricó con teoría marxiana.

6:38 p. m. · 30 ago. 2021
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27/9/18

El 41,1% de la población española está formada por obreros... más de 19 millones de obreros y obreras... los obreros no cualificados tienden a ser ligeramente menos felices que el conjunto de la población, a la vez que los obreros cualificados superan a las viejas clases medias en felicidad

"En el libro La clase obrera no va al paraíso, de Arantxa Tirado y Ricardo Romero hacen hincapié en el hecho de que, de forma aparente, la clase obrera, de un tiempo a esta parte, ha dejado de ser el sujeto histórico de transformación que había sido antaño. 

Al menos esta es la imagen proyectada por los medios de comunicación e incluso por cierta élite académica progresista, que parecen haber dado por muerta a esta clase social, absorbida y reconvertida en una aséptica clase media  (...)

Sin embargo, y a pesar de esta entelequia, siguen existiendo obreros y obreras en el mundo y, por supuesto, en el Estado español. De hecho, según los datos del último barómetro del CIS, publicado el pasado mes de abril, el 41,1% de la población española forma parte de esta categoría (el grupo poblacional más numeroso), por lo que, a pesar de los esfuerzos de algunos para silenciarlos, estamos ante un grupo poblacional cuya voz es determinante para entender la realidad sociopolítica de nuestro entorno.

 Así pues, saber qué nivel de recursos tienen, qué preocupa o que piensan estos más de 19 millones de obreros y obreras no es ya una opción, sino una necesidad para cualquier persona que aspire a entender qué se cuece en las entrañas de nuestra sociedad  (...)

Entrando ya en el análisis de los datos, un primer factor que llama la atención es que el nivel de estudios alcanzado por la población obrera es sensiblemente menor al de otras categorías socioeconómicas, especialmente en cuanto a estudios superiores se refiere

En este sentido, solamente un 2,2% de los obreros no cualificados y un 4,7% de los obreros cualificados declara tener estudios superiores  (...)

Otro elemento destacable es el hecho de que el paro tiene una presencia mucho más elevada entre los obreros que entre el resto de categorías sociales. Concretamente, un 28,5% de los obreros no cualificados afirman encontrarse en situación de paro, una situación que entre los obreros cualificados alcanza el 20,6%.  (...)

Seguramente en consonancia con esta realidad, y también con puestos de trabajo más precarios, la población obrera que trabaja muestra una mayor inseguridad en cuanto al futuro de su trabajo. Tanto es así que solamente un 29,3% de los obreros no cualificados y un 30,3% de los obreros cualificados responden “nada probable” a la pregunta sobre la probabilidad de que en los próximos doce meses pierda su empleo actual. (...)

Finalmente, cabe destacar que alrededor de un 40% de los obreros declara que los ingresos de su hogar no superan los 1.200 euros netos mensuales. Concretamente, casi la mitad (45,5%) de los obreros no cualificados afirman encontrarse en hogares de este tipo, una situación que también declaran casi 2 de cada 5 obreros cualificados (39,3%).  (...)

los obreros (cualificados y no cualificados) tienen las mismas tres principales preocupaciones que las viejas y las nuevas clases medias (paro, problemas de índole económica y pensiones), aunque en el caso de las viejas clases medias el orden de los factores es distinto (problemas de índole económica, pensiones y paro).

 Incluso con la clase alta/media-alta comparten la preocupación por el paro y los problemas de índole económica, pero, por el contrario, el tercer problema principal para los miembros de este grupo son la corrupción y el fraude, que no aparece entre las tres principales preocupaciones de los otros grupos.

Ahora bien, a pesar de este “consenso”, los obreros cualificados y no cualificados tienen una preocupación sensiblemente más elevada por el paro (40,2% y 47,8% respectivamente) que el resto de grupos (25% la clase alta/media-alta, 19,2% las viejas clases medias y 30,9% las nuevas clases medias), algo coherente con la mayor prevalencia de esta situación en este grupo poblacional, lo que hemos comentado en párrafos anteriores.

 En el resto de temas, su nivel de preocupación no difiere de forma destacable con el resto de grupos.

Finalmente, los obreros no cualificados tienden a ser ligeramente menos felices que el conjunto de la población, a la vez que los obreros cualificados superan a las viejas clases medias en felicidad. (...)

Más de izquierdas, más del PSOE que de Podemos, y menos participativos

(...) Así pues, como primer elemento podemos afirmar que la población obrera está más a la izquierda tanto en relación con la población en general como en relación con los otros grupos establecidos por el CIS.

 Concretamente, a la pregunta de autoubicación en el eje izquierda-derecha (donde 1 es izquierda y 10 derecha), y descontando a aquellos que responden “no sabe” o “no contesta”, encontramos que un 78% de los obreros cualificados y un 77,3% de los obreros no cualificados se sitúan en una escala del 1 al 5, porcentajes sensiblemente más elevados que en el conjunto de la población (...)

De forma coherente, estas tendencias tienen su traslación en el voto. De nuevo, y si consideramos partidos de izquierdas a PSOE, Unidos Podemos y confluencias, ERC y EH Bildu, y partidos de derechas a PP, Ciudadanos, PDeCAT, PNV y Coalición Canaria, observamos que los partidos progresistas cosechan mayor porcentaje de voto entre la población obrera que los partidos de derechas

Así, las izquierdas atraen (en voto más simpatía) al 39,5% de los obreros cualificados y a un 33,2% de los obreros no cualificados, sensiblemente más que los partidos de derechas (27,5% y 27,2% respectivamente). 

(...) los obreros son claramente más abstencionistas que los otros grupos y que la población en general. Así, un 29,1% de los obreros no cualificados y un 24% de los obreros cualificados afirmaba que no iría a votar a unas elecciones generales, cuando este porcentaje sólo llegaba al 20,8% de la población en general (...)

A modo de conclusión, si este artículo ha decidido centrarse en analizar el perfil sociopolítico de los obreros y obreras en el Estado español (con todas las limitaciones de método y espacio que arrastra) es porque pretende llamar la atención sobre un grupo poblacional que, tal como indicábamos al principio, aparece constantemente desplazado de la imagen y de los debates que diariamente transmite el conglomerado financiero-mediático que marca las líneas de discusión política en el Estado español. 

Aun así la realidad es tozuda, y a pesar de su invisibilidad, a pesar del poco interés que despiertan entre aquellos que opinan cada día sobre política, economía y sociedad, los obreros y las obreras están allí, participando del presente y del futuro de su comunidad. 

Tienen, pues, que ser reivindicados como sujeto político, ya que sus opiniones y su voto son determinantes, y seguirán ahí aunque algunos se empeñen en ignorarlos. Conocerlos, por lo tanto, no es una opción, sino una necesidad."                  

( , Politólogo, Universidad Pompeu Fabra, Cuarto Poder, 25/06/18)

15/9/15

Los obreros de Barcelona edificaron en 1936 una sociedad paralela

"A partir del 18 de julio de 1936 Barcelona experimentó una transformación radical. La clase obrera, en un proceso impulsado por la CNT, colectivizó la mayor parte de las empresas: la industria, el sector de la construcción, los servicios públicos, transporte, cines, hoteles o distribución de alimentos.

 “Los obreros habían creado su propia sociedad al margen de la burguesía”, destaca Josep Pimentel, autor de “Barricada. Una historia de la Barcelona revolucionaria” (Centre d’Estudis Llibertaris Federica Montseny de Badalona). El protagonista de este libro de cien páginas es el obrero manual, que se situaba en primera línea de la barricada emancipadora. “No me interesan los líderes”, afirma el autor. (...)

-En numerosos pasajes se subraya precisamente la consolidación de una “sociedad paralela” como elemento clave del periodo revolucionario (julio de 1936-finales de 1938) en Barcelona. ¿En qué consistió esta “sociedad paralela” y cuáles fueron sus orígenes? ¿Le hizo falta a la CNT destruir el aparato estatal para construirla?

Los obreros y sus familias estaban organizados en Barcelona al margen de la sociedad burguesa construida por encima de la Diagonal (avenida que separaba la Barcelona popular de la burguesa). Los orígenes de esta “sociedad paralela” se remontan a 1870, con la adhesión de las sociedades obreras barcelonesas a la Asociación Internacional de Trabajadores, de tendencia bakuninista, que junto a un fuerte sentimiento antiestatal de la sociedad civil, hizo que los obreros tomaran consciencia de la necesidad de organizarse al margen del estado.

Los obreros habían creado su propia sociedad al margen de la burguesa. Tenían sus escuelas racionalistas a las que asistían sus hijos e hijas, contaban con sus propios periódicos, editoriales, centros excursionistas, cooperativas, teatros… El papel del estado era residual, y lo asociaban con la represión y la beneficencia. 

A modo de ejemplo, la escuela racionalista Natura del Clot fue un auténtico “vivero” de revolucionarios, como definió Abel Paz. En ella estudiaron muchos de los revolucionarios de este barrio barcelonés que formaron parte de las Juventudes Libertarias, durante el periodo de la revolución. A diferencia de la Revolución rusa o la francesa, en Barcelona no creyeron necesario destruir el aparato estatal. No necesitaron otras estructuras que las propias para desarrollar la revolución. (...)

-En “Barricada. Una historia de la Barcelona revolucionaria” se destaca la importancia de la calles (“como extensión de la casa proletaria”) y de los barrios. ¿Qué sentido tenían estos espacios para la clase obrera del primer tercio del siglo XX?

La calle era el espacio de socialización donde discurría la vida. Las casas de los obreros eran de dimensiones reducidas, por lo que la calle era una extensión de la vida proletaria. Todo el mundo se conocía, y esto hizo que la solidaridad brotara con facilidad. Actualmente sería difícil porque en las ciudades actuales no conocemos ni al vecino del rellano. En períodos de represión, por ejemplo durante la dictadura de Primo de Rivera, se clausuraron los sindicatos pero la actividad siguió, porque ésta se realizaba en la calle. 

Para autores como Susana Tavera, en períodos represivos donde la actividad sindical disminuyó, la capacidad revolucionaria se mantuvo indemne gracias al mantenimiento de formas de sociabilidad juvenil como las peñas, las cuadrillas o las tertulias que se podían desarrollar sin problemas en la calle, que era un espacio de socialización imposible de clausurar. La calle era un espacio abierto, hoy en día no lo es. 

-La CNT fue el sindicato mayoritario en la década de los 30. Dos tercios de los obreros de la ciudad estuvieron afiliados a esta organización. ¿De qué modo operaba la CNT?

La CNT era más que un sindicato, entendido desde un punto de vista clásico. Era la puerta de entrada de los inmigrantes que llegaban a Barcelona. Fue la única organización que estuvo dispuesta a acoger a los inmigrantes tal y como eran. Acogía a todo aquel que tuviera cualquier tipo de problema o necesidad. 

Abordaba todos los problemas de la vida cotidiana, llegaba allí donde el estado fallaba. Facilitaba contactos para obtener una vivienda, ayudaba a que los obreros recién llegados pudieran escolarizar a sus hijos en sus escuelas racionalistas. Permitía que los obreros y sus familias se integraran en las actividades culturales y lúdicas de los barrios obreros. Hacía la vida más fácil a los obreros y sus familias. Era una herramienta al servicio de las clases populares.

La CNT se organizaba a través de sindicatos de barriada. Este hecho permitió que los obreros no se tuvieran que desplazar a otras zonas de la ciudad e incentivó una afiliación más participativa e implicada en la toma de decisiones que afectaban tanto a la resolución de conflictos sindicales como a aspectos de la vida que inquietaba a las clases populares. 

-¿Qué rol desempeñó en la Barcelona revolucionaria (a partir de julio de 1936) y en los años previos el proletariado inmigrante? 
 
El verdadero protagonista de la revolución fue el obrero manual y especialmente el inmigrante que llegó a Barcelona durante las primeras décadas del siglo XX. Como apunta José Luís Oyón, el 80% de los milicianos había llegado a Barcelona a partir de 1910 y los barrios que más milicianos aportaron fueron las segundas coronas y el centro histórico, donde se concentraban estos obreros manuales.

Los principales bastiones de afiliación y militancia de la CNT se situaban en los barrios periféricos y en el centro histórico, lugares de residencia de obreros menos cualificados y procedente de la inmigración más reciente. El sindicato del ramo de la construcción era uno de los sindicatos con mayor afiliación confederal en la Barcelona republicana. La gran mayoría de estos obreros se había afiliado a la CNT y puesto que no tenían nada que perder, la revolución fue una puerta que se les abrió para cambiar la sociedad injusta en la que vivían.

-¿Hubo también una revolución de la vida cotidiana en este “corto verano de la anarquía” (Enzensberguer)? ¿Cuáles fueron los cambios principales en la existencia diaria de los obreros barceloneses?

Fue un soplo de aire fresco, una primavera dentro de este “corto verano de la anarquía”. Los obreros soñaron despiertos. En las Ramblas de Barcelona, desaparecieron las corbatas y los sombreros, que eran el símbolo externo de la burguesía. Se suprimieron las propinas al considerarse indignas. Desapareció la mendicidad, se crearon comedores populares, ubicados en sedes de sindicatos, en antiguos establecimientos hoteleros y en otros espacios antes ocupados por órdenes eclesiásticas o burguesas. 

El comedor popular que más literatura ha tenido y que más recuerdos ha generado entre los testimonios recogidos fue el Hotel Gastronómico número 1 (antiguo Hotel Ritz). En esta Barcelona revolucionaria, se repartían unas 50.000 raciones de comida a diario.

Las casas de empeño y usura vieron como los objetos empeñados fueron recuperados por sus dueños. A causa del hambre muchas familias obreras habían empañado los pocos objetos de valor que poseían. Mayoritariamente, las mujeres de los obreros fueron recuperando sus objetos empeñados y con ellos la dignidad perdida. El principal objeto recuperado fue la máquina de coser, también recuperaron colchones y objetos de ajuar.

En la prensa de la época, se publicaron avisos ofreciendo la posibilidad de recuperar sus puestos de trabajo a obreros despedidos por represalias patronales de años anteriores. El 25 de agosto de 1936 se ofrecía la posibilidad de readmisión a los trabajadores se que se encontraran sin ocupación represaliados por los despidos del año 1928 en la empresa La Maquinista Terrestre y Marítima.

-¿En qué consistieron las colectivizaciones y a qué sectores afectaron? ¿Aporta el libro alguna investigación historiográfica nueva sobre la cuestión?

El colectivismo es una tradición arraigada dentro del anarcosindicalismo peninsular organizado, recogido en sus congresos. La colectivización fue la obra constructiva de la revolución en Barcelona, en la que los propios trabajadores controlaron las empresas. 

En Barcelona se colectivizó la gran mayoría de las empresas: la construcción, la industria, los servicios públicos, los transportes, las peluquerías, los teatros, los cines, los hoteles, la distribución de alimentos… En el libro he analizado con especial atención la colectivización del metro de Barcelona. He podido consultar la memoria de la empresa colectivizada de 1936 y 1937, y analizado los cambios que se produjeron con la gestión colectivizada de este servicio público. 

Es significativo que la antigua dirección privada de la compañía había destinado entre 1932 y el 18 de julio de 1936 más de 1.300.000 pesetas a subvencionar a la prensa y la radio, a agentes de Cambio y Bolsa, a viajes a Madrid y otros gastos de difícil justificación, en un intento claro de comprar consciencias para obtener beneficios posteriores. ¿Nos suena a corrupción, verdad? 
 
El Comité Obrero de la colectividad de los Ferrocarriles Metropolitanos de Barcelona instauró un sistema tarifario integral en el cual por un precio de 10 céntimos el viaje (anteriormente costa 15 céntimos) podías utilizar el metro, el tranvía y los autobuses de forma enlazada. 

El transporte público pasó a ser gratuito para niños, ancianos, accidentados, milicianos heridos y personas con minusvalía. Sorprende lo que llegaron a hacer los obreros organizados sin patrones. El ejemplo de las colectividades en Barcelona debería ser conocido por todo el mundo por cómo una gran ciudad europea se organizó sin clases sociales.

-¿Se sumaron a las colectivizaciones los cuadros técnicos y responsables de las empresas?

A diferencia de la Revolución Rusa, una parte considerable de los cuadros técnicos se sumó y se integró en las colectividades. A modo de ejemplo, en la Colectividad de los Ferrocarriles Metropolitanos de Barcelona diversos delegados de estación, mecánicos electricistas, contables y un delegado de ruta, se integraron en las colectividades. En la Colectividad de la España Industrial, los responsables se marcharon al extranjero y la mayoría de los cuadros técnicos se integraron en la colectividad, entre ellos, Rabadà, Labuena, o Joaquim Albunia.

 En cambio la mayoría de los responsables de las empresas se marchó de Barcelona. Pero en otros casos, y especialmente en pequeñas empresas, los responsables se integraron. Es el caso de miembros de la empresa familiar Juliachs, situada en el barrio de Sant Antoni de Barcelona y dedicada a la comercialización de muebles. (...)

-¿Fueron la “chusma” y los “bajos fondos” (expresiones con las que la prensa conservadora se refería a los obreros rebeldes) los protagonistas de la revolución, o correspondió más bien a los obreros manuales la primera posición en la barricada?

En muchos casos, el obrero rebelde era también el obrero manual. Lo que yo analizo en este libro es el papel del obrero manual, que se situó en primera línea en la barricada y salió a defenderse del golpe de estado; inició asimismo una revolución sin precedentes en la Europa occidental. 

Para mí, el protagonista de la revolución es el obrero manual, sin perjuicio de que participaran obreros rebeldes que no fueran trabajadores manuales. La prensa conservadora de la época utilizaba el término despectivo de “murcianos” para referirse a los elementos más conscientes de la clase obrera barcelonesa. De esta forma, pretendía que se asociara radicalismo con inmigración, pero no lo consiguieron.

-Dedicas un capítulo del libro a la violencia revolucionaria. ¿En qué consistió y cuál fue el contexto en que ésta se desplegó?

La violencia es un elemento que hay que tener presente cuando se estudia una revolución, pero no se ha de convertir en el único hilo argumental de la misma. Creo que la causa de esta violencia que se produjo durante los primeros meses de la revolución hay que buscarla en las terribles desigualdades sociales y económicas que sufrieron las clases populares durante décadas. 

La represión durante la dictadura de Primo de Rivera y la continua presión institucional y judicial contra el anarquismo organizado, provocó mucho resentimiento acumulado que se desbordó durante los primeros meses de la revolución. Esta violencia consistió en la ira contra los símbolos y la violencia contra las personas. La ira popular se centró especialmente contra los símbolos religiosos. A diferencia de lo que se pueda creer, en Barcelona se destruyeron 13 de los 236 edificios religiosos existentes en 1936.

Durante los primeros meses de 1936, aunque se cometieron excesos, también se empezó a ejercer control contra esta primera violencia espontánea, mediante la instauración de la Oficina Jurídica promovida por Eduardo Barriobero y otros jóvenes juristas. El propósito de ésta era administrar justicia de forma directa, rápida y eficaz.

-Mucho se ha escrito sobre los sucesos de la Telefónica (mayo de 1937). ¿Qué conclusión extraes después de las investigaciones realizadas?

Que los hechos de mayo de 1937 representan la desconexión entre los protagonistas de esta revolución, los obreros manuales que estaban en las barricadas, y los líderes de las organizaciones sindicales que estaban por otras cuestiones menos mundanas. Desde el diario Solidaridad Obrera y desde la radio se arengaba a que se desmontaran las barricadas y cesaran los combates en las calles de Barcelona.

 El 7 de mayo de 1937, proclamaban por radio: “¡Abajo las barricadas! ¡Que cada ciudadano se lleve su adoquín! ¡Volvamos a la normalidad!”. Que estos líderes solicitaran el desmantelamiento de las barricadas suponía renunciar a la principal fuente de poder de la Barcelona revolucionaria, que era la calle. 

-Por último, ¿qué factores terminaron a finales de 1938 con el periodo revolucionario que vivió Barcelona?

Hubo, entre otros, tres factores que contribuyeron al desvanecimiento del período revolucionario: el hambre, los hechos de mayo y los bombardeos indiscriminados sobre la población civil. El hambre, puesto que cuando escasea el alimento, la revolución pasa a un segundo plano y la búsqueda de alimento se convierte a partir de julio de 1937 en la principal preocupación de los habitantes de Barcelona. 

La falta de abastecimiento de productos de primera necesidad hace que en Barcelona resurjan los vendedores ambulantes y se generalice el intercambio. Los hechos de mayo, analizados en la pregunta anterior es otra de las causas del desvanecimiento de la revolución. 

Por último, los bombardeos indiscriminados contra la población, cuyo objetivo principal era sembrar el terror entre la población civil, desmoralizarla y minar su autoestima. Fue la primera vez que se lleva a la práctica y de forma indiscriminada el bombardeo contra una gran ciudad europea.  (...)"                

 (Entrevista a Josep Antoni Pimentel, autor de “Barricada. Una historia de la Barcelona revolucionaria”, Enric Llopis , Rebelión, 15/09/2015)

6/9/12

Las causas (obreras) de la 'primavera árabe'

"Los medios de mayor difusión en el mundo occidental han cubierto los movimientos pro democracia que han estado ocurriendo en los países árabes –definiéndolos como la Primavera Árabe- con distintos grados de simpatía, sin referirse, sin embargo, a las causas que determinaron que estos movimientos surgieran recientemente.

 La presentación correcta de tales movimientos como movimientos anti-dictatoriales no deja claro por qué tales movimientos se presentaron ahora y no antes, pues los regimenes dictatoriales han gobernado dichos países árabes durante muchos años.

Y una de las causas de este silencio mediático es que la chispa que originó el enorme descontento fueron las políticas neoliberales llevadas a cabo por tales regimenes y promovidas por el Fondo Monetario Internacional y por gran número de gobiernos occidentales, liderados por el gobierno federal de EEUU y por la Unión Europea.

 Acaba de publicarse un libro, titulado Arab Spring, Lybian Winter, escrito por Vijay Prashad, que elabora y documenta las características de tales políticas –conocidas como Structural Adjustment Programs- que son muy semejantes a las que la troika (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) han estado presionando para que se apliquen a los países periféricos de la Eurozona. 

Las semejanzas son sorprendentes, calcadas las unas a las otras, e incluyen recortes de derechos sociales y laborales (ya muy reducidos en los países árabes), desaparición de la protección social (también muy limitada en aquellos países), elevada destrucción de empleo (muy en particular entre los jóvenes), y descenso muy marcado de los salarios. De ahí la enorme movilización generalizada y multiclasista en contra de la aplicación de tales políticas por parte de aquellos regimenes. 

A las movilizaciones obreras –prácticamente silenciadas en los medios de mayor difusión en la Unión Europea y en EEUU- se les sumaron sectores de jóvenes desempleados, incluyendo licenciados y estudiantes sin futuro, que expresaron un deseo de cambio, resultado de un hartazgo hacia una situación que se había convertido en insostenible. 

Vijay Prashad documenta la gran diversidad de estos movimientos pro democracia y las alianzas generadas en cada país. Llama la atención –por lo desconocido en Europa y en EEUU- el rol que el movimiento organizado clandestino obrero jugó en varios países (Túnez, Egipto, Libia y Siria).

 El autor señala como la respuesta de las estructuras de poder que apoyaron a los regímenes dictatoriales, respaldados por los gobiernos occidentales, ha sido potenciar aquellos movimientos que no tienen en su programa la intención de cambiar la estructura económica y social del país. 

De ahí que hayan promocionado la Hermandad Musulmana que, siendo una de las pocas instituciones que existía ya organizada en algunos de estos países, como Egipto, no tiene en su programa económico ningún elemento que cuestione las relaciones de poder económico en el país. Su mayor (casi único) énfasis es el cultural religioso que la estructura económica no considera amenazante."           (Artículo publicado por Vicenç Navarro, 13 de agosto de 2012, en www.vnavarro.org, 13/08/2012)