14/12/18

El despotismo, inherente a este capitalismo terminal, está ya aquí... personajes como Bolsonaro, Orban, Duque, Duterte, Le Pen, Casado, Haider… se explican en este contexto. La nueva versión despótica del capital no será igual a la que se expresó en forma de fascismo, en el siglo XX...

"En Andalucía, como en tantos lugares, ya sólo vota un poquito más de la mitad del electorado. A veces es un poco menos, pero en cualquier caso no es importante para los planes del capitalismo actual. Con mucho menores porcentajes de participación se dan por legitimados los resultados queridos (como bien se demostró en los referenda sobre la constitución europea). (...)

Ante el decaimiento del valor, la mercancía, el dinero y el trabajo asalariado, en un marasmo de guerras, de extensión de la miseria, de tráficos abominables (de fuerza de trabajo migrante, de mujeres y menores prostituidas, de órganos, de especies protegidas…) que se convierten en fuente de ganancia más allá del valor, hasta el punto que se encuentran entre los principales negocios del planeta, el capital(ismo) no puede seguir manteniendo la fachada democrática. Con ello, sus versiones históricas “progres” (la socialdemocracia vigesimonónica) pierden su sentido y su papel. 

El despotismo, que es inherente a este capitalismo terminal, está ya aquí. personajes como Bolsonaro, Orban, Duque, Duterte, Le Pen, Casado, Haider… se explican en este contexto. La nueva versión despótica del capital no será igual a la que se expresó en forma de fascismo, en el siglo XX. Entre otras cosas, porque el fascismo es un régimen de conjunción político-institucional para la permanente organización y movilización de masas. 

Fue la forma ‘necesaria’ del capitalismo en crisis del siglo XX, ante la ruptura revolucionaria de las fuerzas del trabajo (URSS, soviets de Hungría, Alemania, Austria, la República española…) y el ascenso de su fortaleza organizada en toda Europa.

En cambio, en la actualidad, una vez que las sociedades han sido derrotadas (fase neoliberal del capital) la forma despótica del capital terminal (fase post-neoliberal) de lo que trata es precisamente de lo contrario, de desmovilizar a la población y de atomizarla al máximo. 

Dirigiendo sus vidas por medio de una economía financiarizada, cada más ficticia, cada vez más letal para la humanidad. Los resultados son y serán semejantemente brutales para las poblaciones, con procesos de disciplinamiento social y laboral parecidos, con represión en todos los niveles y descuartizamiento de la democracia representativa, pero sin necesidad de desplegar legiones de choque para ello, ni especiales dispositivos extra-económico-políticos.

 Hoy el despotismo se ejerce en nombre de la propia “democracia” (despotismo democrático). Se realiza a golpe de elecciones (jugadas con todas las ventajas que dan el poder, el dinero, los sistemas de ponderación de votos, el control del oligopolio mediático…); se imparte a través de directrices supraestatales (UE, G20, Foro de Davos, FMI, Banco Mundial, OMC…) o, cuando hace falta, de ‘impeachments’ y punchs judiciales.  (...)

Mientras más parte de las derechas se desplazan al extremo y quieren romper con el antiguo orden del capital neoliberal-financiarizado, siendo ellas las que propugnan la ruptura con la UE, y la consecución de una pretendida “soberanía nacional”, de protección de “los nuestros”, las izquierdas integradas-entregadas nos hablan de “reformar” aquellas instituciones hechas para ser irreformables, de hacer una escuela o un carril bici más o de subirnos 100€ el salario.

Por groseras o espúreas que sean las propuestas de las derechas ligadas a lo que queda del capital nacional-productivo, tienen la clave de lanzar un mensaje fuerte para ganarse a gentes abatidas, centradas en sí mismas, al tiempo que huérfanas de esperanza y de rumbo. 

A esas gentes, las propuestas paliativas y nunca cumplidas de las izquierdas integradas-entregadas les causan hastío. Entre otras cosas porque no podrían cumplirlas aunque quisieran. Un capitalismo en declive respecto al valor y al beneficio no puede ofrecer mejoras, ni pactos, ni distribución social. (...)

La extrema derecha hace la función de dobermans, que el sistema enseña para disciplinar las opciones y el voto. “Si no nos votáis a nosotros vienen los dobermans”. Así, pase lo que pase, se consigue la aceptación y la legitimidad de las distintas opciones del capital, mientras este sigue su curso de destrucción social. (...)

¿De qué nos sirve impedir supuestamente el paso a las versiones más brutales del capital si es el propio capital el que las genera una y otra vez, especialmente ahora que ya no puede apenas ofrecer una versión “amable”?

Eso pasa por promover un movimiento alter-sistémico, una izquierda integral, una recuperación de la Política con mayúsculas, en un sentido metabólico, para afectar todas las claves de posibilidad y de reproducción de este orden social. Y no sólo jugar en el raquítico marco institucional que él ofrece.

El propio capital(ismo) nos aboca cada vez más al todo o nada. Sus nuevas versiones despóticas en ascenso son una muestra de ello."                 (Andrés Piqueras, Krítica, 04/12/18)

13/12/18

Noam Chomsky: no es la edad de la ira, es la edad del resentimiento contra las políticas socioeconómicas que han dañado a la mayor parte de la población durante las últimas generaciones... ¿Por qué no debería haber ira?

"Nota de edición: Noam Chomsky cumplió el pasado viernes (7-12) noventa años. En esta entrevista, el gran lingüista y activista vincula la laminación de los valores democráticos con la caída de la tasa de beneficios y la alternativa fabricada por los amos del poder: el neoliberalismo.

Incluimos aquí un fragmento de una conversación entre Chomsky y Lydon, extraída de Comments Off on Destroying Democracy, en la que el veterano activista vincula la laminación de los valores democráticos con la caída de la tasa de beneficios y la solución dada por los poderes políticos y económicos a esa caída: el neoliberalismo.

Todo lo que te pedimos es que nos expliques dónde estamos en este mundo, cuando…

—Eso es fácil.

…cuando tanta gente está al borde de algo, de algo histórico. ¿Puede hacernos un sumario?

—Bueno, un breve sumario, creo que si se le echa un vistazo a la historia después de la Segunda Guerra Mundial, algo extraordinario ha sucedido. En primer lugar, la inteligencia humana ha creado dos bombas capaces de acabar con nuestra existencia –o como mínimo con nuestra existencia organizada–, ambas después de la Segunda Guerra Mundial. Una de ellas nos es familiar. De hecho, las dos lo son. 

 La Segunda Guerra Mundial terminó con el uso de las armas nucleares. Fue inmediatamente obvio el 6 de agosto de 1945, un día que recuerdo muy bien. Fue obvio que la tecnología se iba a desarrollar hasta el punto de un definitivo desastre. 

En 1945, el Bulletin of Atomic Scientists inauguró su famoso Reloj del Apocalipsis. Se puso en marcha cuando faltaban siete minutos para la medianoche. En 1953 ya se había movido dos minutos hacia la medianoche. 

Ese fue el año en que los Estados Unidos y la Unión Soviética hicieron explotar sus bombas de hidrógeno. Pero resulta que ahora comprendemos que al término de la Segunda Guerra Mundial entramos en una nueva era geológica. La llamamos Antropoceno, la era en que los humanos producen un impacto severo, de hecho casi desastroso, sobre el medio ambiente.

 El reloj volvió a cambiar en 2015 y, de nuevo, en 2016. Inmediatamente después de la elección de Trump, a finales de enero del año pasado, el reloj se volvió a adelantar, faltando solo dos minutos y medio para la medianoche, lo más cerca que ha estado desde 1954. Así que hay dos amenazas existenciales –que pueden, en el caso de que haya una guerra nuclear, exterminarnos; y, en el caso de catástrofe medioambiental, crear un impacto severo sobre nuestra forma de vida– y quizás más.

Ocurrió un tercer acontecimiento. Empezando alrededor de los años setenta, la inteligencia humana se dedicó a eliminar, o por lo menos a debilitar, a las principales barreras contra estas amenazas. Lo llaman neoliberalismo. Hubo una transición en la época que algunos denominaron estado de bienestar, los cincuenta y los sesenta, con un gran periodo de crecimiento, de crecimiento igualitario, progreso en la justicia social y así…

La socialdemocracia…

La social democracia, sí. A veces se le llama “la edad de oro del capitalismo moderno”. Esto cambió en los setenta, cuando se estableció la era del neoliberalismo en la que vivimos desde entonces. Si te preguntas qué clase de era es, pues su principio fundamental es desactivar los mecanismos de solidaridad social y soporte mutuo, y el compromiso popular en la determinación de las políticas.

No se llama así. Se le llama “libertad”, pero “libertad” implica subordinación a las decisiones de un poder concentrado, no responsable, privado. Eso es lo que significa. Las instituciones gubernamentales –u otros tipos de asociaciones que posibilitan la participación de la gente en la toma de decisiones– son sistemáticamente debilitadas. Margaret Thatcher lo dijo muy educadamente: “la sociedad no existe, solo existen individuos”.

De hecho, estaba parafraseando, seguramente de forma inconsciente, a Marx quien, en su condena de la represión en Francia, dijo “la represión está transformando a la sociedad en un saco de patatas, solo individuos, una masa amorfa que no puede actuar conjuntamente”. Era una condena. Para Thatcher, es un ideal –y eso es el neoliberalismo.

 Destruimos, o como mínimo desacreditamos los mecanismos de gobierno a través de los cuales la gente, al menos en principio, puede participar en la medida en que esa sociedad sea democrática. Así que debilitadlos, desacreditad a los sindicatos, a otras formas de asociaciones, dejadlos como un saco de patatas y, mientras tanto, transferid la toma de decisiones a poderes privados y no responsables; todo con la retórica de la libertad.

¿Qué conlleva esto? La única barrera que nos protege de estas destructivas amenazas es una sociedad comprometida, una sociedad informada y comprometida que actúe conjuntamente para desarrollar los medios que permitan hacer frente a estas amenazas y responder a ellas. Esta ha sido sistemáticamente debilitada, deliberadamente. 

Quiero decir, en los setenta hablábamos de esto. Hubo un gran debate entre la élite sobre el peligro de que hubiera demasiada democracia y la necesidad de lo que llamaron “moderación” en la democracia, para que la gente fuera más pasiva y apática, para que no moleste demasiado; eso es lo que hacen los programas neoliberales. Lo mezclas todo y ¿qué sale? Una tormenta perfecta.

Todo el mundo ve los titulares, con el Brexit, Donald Trump y el nacionalismo hindú y el nacionalismo en todas partes y Le Pen; se ponen más o menos juntos y sugieren un fenómeno mundial real.

—Está claro y era predecible. No se puede saber en qué momento pero, cuando se imponen políticas socioeconómicas que conducen al estancamiento o al declive para la mayoría de la población, a deslegitimar la democracia, a que las decisiones políticas no estén en manos del pueblo, el resultado es gente descontenta, enfurecida y atemorizada. Y este es el fenómeno que, de forma engañosa, se conoce como “populismo”.

—No sé qué piensas de Pankaj Mishra pero a mí me gusta su libro “La edad de la ira”, que empieza con una carta anónima a un periódico de alguien que dice “Deberíamos admitir que no solo estamos aterrorizados sino que también estamos desconcertados. Desde el triunfo de los vándalos en Roma y el norte de África, nada ha sido tan incomprensible y difícil de revertir”.

—Ahí está el fallo del sistema informativo, porque es muy comprensible y muy obvio y muy simple. Fíjate, por ejemplo, en los Estados Unidos, que ha sufrido mucho menos por estas políticas que otros países. Toma el año 2007, un año crucial justo antes del derrumbe. ¿Cómo era aquella magnífica economía que era tan elogiada en aquél momento? Era una en la que los salarios de los trabajadores americanos, de hecho, eran más bajos que en 1979, cuando empezó el periodo neoliberal.

Este hecho no tiene precedentes históricos, exceptuando situaciones tras catástrofes, guerras o cosas parecidas. Fue un periodo largo en el que los salarios reales habían decrecido, aunque se amasaron riquezas en algunos bolsillos. También fue una época en la que se crearon nuevas instituciones, instituciones financieras. 

Si nos fijamos en los años cincuenta y sesenta –la llamada época dorada– los bancos estaban conectados con la economía real. Esa era su función. No había caídas en la banca porque había regulaciones de los mercados financieros.

A principios de los años setenta hubo un cambio drástico. En primer lugar, las entidades financieras se inflaron a gran escala. En 2007 obtuvieron un 40% de beneficios. Por lo tanto, dejaron de estar conectadas a la economía real.

En Europa, la forma en que se desacredita a la democracia es muy directa. Las decisiones están en las manos de una troika que no ha sido elegida: la Comisión Europea, que no se vota; el FMI, por supuesto no votado; y el Banco Central Europeo. Ellos son los que toman las decisiones. Así que la gente está enfadada, está perdiendo el control de sus vidas. Ellos son los que sufren las consecuencias de las políticas económicas, y el resultado es ira, desilusión, descontento, etcétera.

Hemos visto en las pasadas elecciones francesas que los dos candidatos eran ajenos al establishment. 

Los partidos centrales se han hundido. Lo vimos en las elecciones americanas. Dos candidatos fueron capaces de movilizar a las masas: uno de ellos era un multimillonario odiado por el sistema, el candidato republicano que ganó las elecciones –pero fijaros en que una vez toma posesión es el antiguo sistema el que dirige el país. Puedes manifestarte en contra de Goldman Sachs durante el periodo de campaña, pero asegúrate de que se encarguen de la economía cuando seas presidente.

Así que la cuestión es, en un momento en que la gente está casi lista para actuar y casi lista para reconocer que este juego no funciona, ¿tenemos la capacidad, como especie, de actuar en consecuencia, de adentrarnos en ese estado de perplejidad y, más adelante, pasar a la acción?

—Pienso que el destino de nuestra especie depende de ello; recuerda, no es solo desigualdad, estancamiento, estamos ante un desastre terminal. Hemos creado la tormenta perfecta. Estos deberían ser los titulares de cada día. Desde la Segunda Guerra Mundial hemos creado dos medios de destrucción. Desde la era neoliberal hemos desmantelado la forma en que los manejamos. Esas son nuestras tenazas, eso es a lo que nos enfrentamos y, si no resolvemos ese problema, estamos acabados.

Quiero volver al libro de Pankaj Mishra “La edad de la ira” por un momento. No es la edad de la ira, es la edad del resentimiento contra las políticas socioeconómicas que han dañado a la mayor parte de la población durante las últimas generaciones que, conscientemente y como principio, han desvirtuado la participación democrática. ¿Por qué no debería haber ira?

—Pankaj Mishra lo llama –es una palabra nietzscheana– “resentimiento”, que hace referencia a un cierto tipo de ira explosiva. Pero él dice que “es la característica distintiva de un mundo en el que la promesa moderna de igualdad colisiona con una masiva disparidad de poder, educación, estatus, y….”

—Esto ha sido diseñado así. Mira los años setenta: en el panorama, el panorama de la élite, había una gran preocupación con el activismo de los años sesenta, un período tumultuoso. Hizo que el país se convirtiera en civilizado, lo que para ellos puede ser peligroso. Lo que pasó es que grandes sectores de la población –que habían sido pasivos, apáticos, obedientes– intentaron entrar en la escena política de una u otra forma para presentar sus intereses y preocupaciones. Los llaman de “especial interés”. 

Eso significa minorías: la gente joven, los ancianos, los agricultores, los obreros, las mujeres… En otras palabras: la población. La población es un “especial interés” y su función es observar en silencio; esto está claro.

A mediados de los setenta se publicaron dos documentos bastante importantes. Venían de lugares opuestos en el espectro político, ambos influyentes y ambos alcanzaron las mismas conclusiones. Uno de ellos, relativamente más a la izquierda, fue escrito por la Comisión Trilateral –los liberales internacionalistas, tres de los grandes países industrializados, la administración del presidente Carter, beben de esa fuente-. 

Es el más interesante, “La crisis de la democracia”, un informe de la Comisión Trilateral. Samuel Huntington, de Harvard, miraba con nostalgia los días en los que, como él dice, Truman era capaz de dirigir el país con la ayuda de unos cuantos ejecutivos y abogados de Wall Street; en ese momento todo estaba bien, la democracia era perfecta. 

Pero en los años sesenta todos concluyen que se complicaron las cosas porque los de “especial interés” empezaron a intentar entrar en la política y eso causa demasiada presión, que el estado no puede soportar.

—Recuerdo bien ese libro.

—Necesitamos moderar la democracia.

No solo eso, le dio la vuelta a la frase de Al Smith. Al Smith dijo que “la cura para la democracia es más democracia.” Huntington dijo, “no, la cura para esta democracia es menos democracia”.

—No fue él. Fue el régimen liberal, hablaba en su nombre. Es el punto de vista consensuado de los liberales internacionalistas y las tres grandes democracias industriales. Ellos –en su consenso– concluyeron que la mayor parte del problema es, en sus propias palabras, que “las instituciones son las responsables del adoctrinamiento de los jóvenes”.

 Las escuelas, las universidades, las iglesias, no están haciendo bien su trabajo. No están adoctrinando a los jóvenes adecuadamente. Los jóvenes tienen que volver a ser pasivos y obedientes, entonces se arreglará la democracia. Eso sería el lado izquierdo.

Pero, ¿qué hay en el lado derecho? Un documento muy influyente: “El memorando Powell”, que se publicó al mismo tiempo. Lewis Powell, un abogado de empresa y, más tarde, juez del Tribunal Supremo; escribió un memorando confidencial para la Cámara de Comercio de EEUU que fue muy influyente y que, más o menos, desencadenó el moderno “movimiento conservador”.

 La retórica es bastante disparatada. La visión general es que una izquierda alborotadora se ha apoderado de todo. Tenemos que utilizar los recursos de los que disponemos para vencer a esta izquierda desbocada que está dañando la libertad y la democracia.

Pero hay algo más. Como resultado del activismo de los años sesenta y la militancia laboral, hubo una caída de la tasa de beneficio. Esto no es aceptable, así que había que revertir esta caída, había que debilitar la participación democrática. ¿Qué llega? El neoliberalismo, que tiene exactamente esos efectos.

(Entrevista a Noam Chomsky realizada por Christopher Lydon y publicada en el nº 361 de El Viejo Topo, febrero de 2018)

12/12/18

Ángel Cappa: “El fútbol sigue perteneciendo a la clase obrera”

"River Plate y Boca Juniors, los dos equipos con más seguidores de Argentina, juegan a las 20.30 del domingo 9 de diciembre un partido insólito. Nunca antes se han disputado el título de la Copa Libertadores, nunca un partido ha estado rodeado de elementos tan contradictorios.

 La celebración en Madrid del partido de vuelta de la final —el de ida terminó en empate— ha enojado a seguidores de ambos equipos por cuanto supone una nueva constatación de que las aficiones apenas son un factor a la hora de programar ese espectáculo llamado fútbol. También ha creado un debate sobre seguridad y violencia que, en no pocos casos, ha estado teñido de prejuicios hacia las sociedades latinoamericanas.

Ángel Cappa (Bahía Blanca, Argentina, 1946) ha entrenado equipos en cinco países distintos. Entre los clubes a los que está ligado destacan los nombres de Olimpo, club en el que desarrolló su carrera como jugador, el Real Madrid, donde obtuvo un título de liga junto a Jorge Valdano, y River Plate, el club que llega hoy al Bernabéu como local y que ha defendido hasta última hora su intención de jugar la final en su campo, el Monumental de Buenos Aires. Como casi todos los analistas, Cappa subraya la igualdad de los dos contendientes, aunque denuncia la desigualdad deportiva que genera que el partido no se juegue en la cancha de River Plate.

Si la identificación de política y deporte está siempre bajo sospecha, el contexto de este River-Boca y la trágica situación económica de Argentina convierten este encuentro en una especie de punto de llegada de una crisis estirada durante largo tiempo. Una crisis política que ha tenido reflejo en otra crisis futbolística salpicada de los mismos ingredientes, corrupción, explotación, falta de un modelo. 

El hecho de que el partido se haya deslocalizado a Madrid abunda en la percepción de que el fútbol que se proyecta para el futuro se sitúa al margen de las raíces que lo convirtieron en el principal entretenimiento popular de Argentina.

¿Qué significado tiene el partido que se juega el domingo en Madrid?  
Lo primero que se me ocurre es que es un atropello a la gente. Como siempre. Una falta de respeto absoluta al fútbol argentino, al fútbol sudamericano y a la gente. En segundo lugar, sospecho que detrás de todo esto hay un negocio, por los personajes que están ahí alrededor, porque no hay ningún fundamento para hacer lo que hicieron.

Es decir, el incidente que provocó la suspensión del partido ocurrió en el trayecto al campo de juego, de modo que el responsable es el ayuntamiento de la ciudad de Buenos Aires. Hasta el punto que el responsable de seguridad del Ayuntamiento renunció, porque dijo que era un fallo de la seguridad. 
¿Qué tiene que ver River? Absolutamente nada. ¿Cuál es la responsabilidad de River en esto? Ninguna. 

En el estadio había 70.000 personas que estuvieron siete horas esperando y les decían “dentro de una hora, dentro de dos, bueno vengan mañana” Y fueron al otro día. Y no hubo ningún incidente. ¿Cuál es la razón de sacar el partido y llevarlo a otro país? No hay ningún fundamento, ninguna razón para hacerlo. Sospecho que es un negocio enorme para muchas empresas. Entradas caras, se va a llenar el estadio, las compañías de aviación han triplicado el precio del pasaje de Buenos Aires a Madrid, hoteles, etc. Es un enorme impulso económico.

Porque, que tiren piedras a los autobuses pasa en casi todos los países casi siempre. Yo he trabajado en muchos países, acá mismo he sufrido que me hayan tirado piedras a un autobús y que una vez rompieran un cristal, en una cancha, no te voy a decir dónde para no hacer una polémica absurda. El otro día se vio por Youtube, con el Manchester City entrando en el campo del Liverpool, que le tiraron de todo, pero de todo. 

Hubo una ventaja, que los cristales eran irrompibles. Si aquí viene el Barcelona, sale del hotel, le tiran piedras, qué se yo ¿qué tiene que ver el Real Madrid? El Madrid es responsable de lo que sucede en el estadio... Por eso esto es una arbitrariedad sospechosa. 

¿Crees que se ha hecho un discurso lindando lo xenófobo, que comparaba un fútbol civilizado europeo con un fútbol y, por extensión, unas sociedades salvajes en Latinoamérica?  
Sí, lo han querido hacer y creo que lo han hecho a propósito. Mucha gente, gente que no tiene la posibilidad de informarse, me dice “qué país violento el tuyo”. Sí, claro, de parte de los dirigentes violentos de mi país, porque castigan sin parar a la gente. Incluso dentro de Argentina hubo periodistas que decían “qué país de mierda que tenemos”. 

Y no es cierto, además, hicieron una emboscada al autobús. Cuando estaba entrando, lo rodearon de gente y no había policía, no había nadie. Esto también es sospechoso ¿por qué no había nadie en ese momento? Todo es sospechoso y no hay ningún fundamento para hacer lo que hicieron.

Ha habido una campaña para que todo el mundo crea que como el fútbol argentino es súper violento no se puede hacer un partido de River y Boca. Jugaron en Boca y no pasó absolutamente nada.

El partido parece una especie de punto de llegada del declive del fútbol argentino que tiene largo recorrido: la liga ha perdido mucho peso, la selección lleva tiempo a la deriva, la federación (Asociación del Fútbol Argentino, AFA) ha tenido múltiples problemas. ¿Hasta qué punto ese deterioro marca el encuentro de hoy?  
El fútbol argentino está organizado desde hace muchos años simplemente para vender jugadores. Es un campeonato que se hace para eso desde hace 30 años, más o menos. Antes un jugador aspiraba a jugar en los equipos grandes de Argentina, ahora aspira a irse. Y se van muy jóvenes, se van proyectos. 

Este chico, [Exequiel] Palacios, que juega en River, es un proyecto de jugador, no sabemos cómo va a terminar ese proyecto, aparentemente bien, porque tiene condiciones, pero es un proyecto. Lautaro Martínez es otro proyecto del fútbol argentino que está en Italia. Antes se iban los jugadores consagrados, después cada vez iban bajando el nivel de exigencia, y ahora se van los proyectos.

Es un campeonato que no tiene identidad propia, que fabrica jugadores para los centros de poder económico-futbolísticos. No solamente Argentina, toda Sudamérica. Uruguay, Brasil, Colombia, Perú... Toda Sudamérica fabrica jugadores para los centros de poder. Entonces claro, el nivel futbolístico bajó, los equipos no se sostienen más de seis meses, porque enseguida se venden los jugadores.

 Juegan los que están saliendo y los veteranos que vuelven de Europa. Está jugando Ponzio como figura en River y aquí jugaba de lateral derecho en el Zaragoza hace yo que sé cuántos años. Cuando el Zaragoza estaba en primera.

Y después, los dirigentes del fútbol argentino han contribuido con su ineptitud a este deterioro prácticamente absoluto. La AFA es el símbolo de lo que pasa en Argentina. Lo que está ocurriendo en Argentina: fueron a elegir presidente, eran impares los que elegían y resultó empatada la elección, porque se hicieron trampas entre ellos.

 Hicieron un contrato de cuatro años a Sampaoli, el presidente dijo “no importa cómo salga en el mundial, acá tenemos que hacer un proyecto...” Terminó el mundial y lo echaron, y además no querían ni pagarle todas las cláusulas que le hicieron. Todo el fútbol argentino es un despropósito detrás de otro.

Las barras bravas tienen complicidades con las autoridades, con dirigentes, con políticos, con sindicalistas burócratas, inclusive con parte de la policía, porque manejan un gran negocio. Hace mucho tiempo que se les fue de las manos. Empezaron a tener poder propio. 

Cuando había enfrentamientos entre ellas, ¿qué hicieron las autoridades? Decidir que no vayan los visitantes a los campos de juego, para que no haya pelea. Una medida ridícula. En vez de solucionar el problema van tapando agujeros. Es un fútbol completamente deteriorado.

¿En qué medida el actual presidente Macri ha tenido que ver en esta deriva de privatización del fútbol que está teniendo lugar?  
Macri es un súbdito de Estados Unidos, uno de los más fieles, en la aplicación de medidas neoliberales y, entre otras, una es la privatización de las empresas. También están tratando de vaciar y de destruir Aerolíneas Argentinas, una vez más. En el fútbol hay un proyecto para privatizar los clubes. 

Lo hicieron con Racing [de Avellaneda] hace un tiempo y resultó muy mal, fue un desastre económico y de todo tipo. Y ahora insisten en la privatización de los clubes, por supuesto, y Macri está en ese proyecto. Por ahora parece que se resisten los clubes, vamos a ver cuánto dura.

Una semana después de los hechos que provocaron la suspensión de la vuelta River-Boca se produjo una gran manifestación contra la cumbre del G-20 y contra el Gobierno de Macri, ¿Cómo ves la situación en Argentina?  
En Argentina hay una resistencia organizada, hay mucha concientización en los barrios, en sindicatos combativos, organizaciones sociales que están haciendo manifestaciones permanentes, hacen reclamos, resisten, y van a la calle. Por eso, cada vez, la represión en Argentina es mayor. Ya van tres o cuatro muertos, empezando por Santiago Maldonado, Rafael Nahuel, y siguiendo por dos chicos que han matado hace poco.

 Y ahora, [Patricia ‘Pato’] Bullrich, la ministra de Seguridad, acaba de presentar un proyecto de ley para permitir que la policía dispare si ve la insinuación de alguna violencia, que disparen sin ningún tipo de objeción. Lo que se llama en Argentina el gatillo fácil. Es una barbaridad.

Lo hacen porque la resistencia es muy abundante y es muy combativa, no solamente en Buenos Aires, también en Córdoba, Mendoza, Tucumán y en otras ciudades del país. Las medidas neoliberales están siendo un evidente saqueo. 

Argentina tiene hambre, cosa que no ocurría desde la época de la dictadura. Hay hambre por la calle, la pobreza ha aumentado —cuando se mide la pobreza de allí no se puede medir cómo se mide la pobreza en Europa—, la pobreza es no tener para comer hoy.

Con eso encima de la mesa, ellos ya prevén, porque ya saben que hay barrios, y hay organizaciones combativas, que la represión será mayor. Y por eso facultan a la policía para que dispare, para aterrorizar a la gente. La gente va a la manifestación y por ahí te pegan un tiro porque te vieron tirar una piedra o dicen que estabas tirando una piedra y se terminó.

Entre paréntesis, fíjate cómo es la derecha de aquí de España, en los diarios de derecha —El País, El Mundo, no digo los panfletos—, que no dice una sola palabra de lo que está sucediendo en Argentina. Ni una palabra. Todos los índices económicos de Argentina, todos, son un desastre, inclusive los índices macro, los que aparentemente son para beneficiar a la oligarquía. Porque la gestión de Macri es de una ineptitud casi cómica, si no fuera tan trágica. 

Y acá no dicen una sola palabra, mientras todos los días hay algo sobre Venezuela. Y hablan de derechos humanos. Es increíble. No es solo Argentina, ni una palabra de Brasil, de Honduras, de Marruecos... ni una palabra. Lo que es, es un negocio. En Argentina hay 18 empresas, o más, españolas que se están aprovechando de la situación, naturalmente. Entonces, ni una palabra de Macri.

¿Cómo acompaña el fútbol a ese proceso?  
Había un hit que hicieron en Argentina contra Macri y lo cantaban en todas las canchas. Macri no tiene margen para el engaño, Macri trata de engañar todos los días, dice “este semestre ya terminó la tormenta”, pero a la gente cuando no come no hay manera de engañarla. 

Acá es más fácil porque la gente viste, come todos los días, acá puedes decir lo que quieras. Allí no, porque la mayoría de la gente está hambrienta. No hay manera de engañar a la gente en esa situación. Y la gente que va a la cancha es esa gente también.

Después, hay gente de clase media que también empieza a sufrir las consecuencias de esta gestión horrorosa. Cuando habla Macri está claro que repite eslóganes que no sabe ni lo que dicen. Por ejemplo, ese tópico que se dice “es que esto es como una familia, si uno gasta más de lo que recibe...” esa estupidez, esas estupideces, también están afectando a la clase media. Ya los únicos que lo sostienen son los capitales, el “capital de la timba”, que se dice, el capital financiero, que sí que gana dinero. 

Macri decía que con estas medidas [de austeridad] iba a venir un paquete de inversiones, no vino ninguna lluvia, ni siquiera una nube. Lo que sí vinieron fueron inversiones para la timba, para meter dinero en los bancos y salir rápidamente. Los bancos están en un 74% de interés, una cosa histórica. Hay mucha gente que pone dinero, diez millones, en los bancos y lo saca al mes y gana yo qué sé cuánto.

No hay forma de que el fútbol engañe. Puede entretener porque, por más que sea una crisis, la gente también se enamora, la gente va al cine y la gente hace al amor, y la gente va a un partido de fútbol. Pero no es que esté engañada. Con todo lo que pasó, este River-Boca ha generado una expectación muy grande pero, así y todo, hubo en el G-20 una manifestación —totalmente controlada, lejos absolutamente de donde estaban los gobernantes— en la que hubo muchísima gente, cosa que no te habrás enterado si lees El País y El Mundo.

Viniste a España en el año 76, y estabas aquí en el 78 cuando organizasteis un boicot al mundial pero luego pasa, como comentaste en una entrevista reciente en Jot Down, y nos pasa a todos los futboleros que, a pesar de las terribles circunstancias uno termina viendo el partido.  
Yo no lo organicé pero participé. El boicot era para denunciar la dictadura militar. Pero es que han ocurrido cosas dramáticas. Estuve en una charla sobre el boicot que organizamos con expresos de la Esma (Escuela de Mecánica de la Armada) y me contaron que vieron el partido junto con los torturadores."                (Entrevista  a Ángel Cappa, Pablo Elorsuy, El Salto, 09/12/18)

11/12/18

El jabalí, una plaga con riesgos para el ser humano. La gran expansión de la especie está tras el aumento de accidentes de tráfico y de algunas enfermedades del ganado...

"El jabalí se acerca cada vez más al hombre y campa a sus anchas entre urbanizacionesy restos de basura, donde encuentra alimento y jardines frescos. Las quejas por este motivo y por los daños que provoca en la agricultura y la ganadería debido a problemas sanitarios, van a más. 

A todo ello hay que sumar los accidentes de tráfico que causa su presencia inesperada en la carretera. En España no existe un censo nacional de jabalíes que permita conocer su densidad real, pero “se calcula que superan el millón de ejemplares”, responde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

 No solo eso, sino que "su crecimiento es ahora exponencial”, con una subida anual entre un 5%y un 15%, añade Christian Gortázar, catedrático de Sanidad Animal de la Universidad de Castilla-La Mancha e investigador del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC). De mantenerse la tendencia, la población se puede multiplicar por dos en 2025.


A falta de censo, los científicos utilizan los datos sobre ejemplares cazados y accidentes de tráfico que causan. Las capturas se han triplicado entre 2001, con 117.305 ejemplares abatidos, y 2016, con 354.648. Y estuvieron involucrados en 10.352 choques con vehículos en 2017 (un 73% más que en 2012), según la Dirección General de Tráfico (DGT).

Para Gortázar no hay duda de que el jabalí se ha convertido en una “especie-plaga o especie problema, que son aquellas que afectan negativamente a la salud de las personas o a su seguridad alimentaria”. Entre las infecciones que comparte el jabalí con el ganado destacan la tuberculosis y la peste porcina africana. “Actualmente”, explica Gortázar, “ambas infecciones emergen en Europa gracias a su capacidad de mantenerse en los jabalíes”. Con el hombre comparte “la triquinosis, la hepatitis E o la fiebre hemorrágica Crimea-Congo”.




El científico considera que la presión cinegética actual no basta para estabilizar las poblaciones, aunque contribuye de forma significativa. “Solo cazando dos tercios de la población se lograría frenar su aumento”, mantiene. Algo complicado, teniendo en cuenta que el número de licencias de caza ha bajado de 1,4 millones en 1990 a unas 800.000 en 2016.


A largo plazo se tendría que actuar sobre el hábitat, para reducirles el alimento y los lugares donde se cobijan, explica Gortázar. Pero España evoluciona al contrario. La superficie forestal, territorio favorable para la especie, ha subido un 33% desde 1990 por el abandono del campo. España se ha convertido así en el segundo país, por detrás de Suecia, con más terreno boscoso de la Unión Europea. “A lo que se une que la extensión de los maizales, refugio del jabalí, que se han quintuplicado”, puntualiza.

Miguel Ángel Hernández, experto en especies de Ecologistas en Acción, no está de acuerdo en considerar a la especie como una plaga. “Primero hay que conocer la situación real porque hay más incertidumbres que certezas”, observa. No cree que los datos sobre capturas en cotos de caza tengan el suficiente rigor. “Los dan los cazadores en función de sus intereses”, advierte.

En su opinión, el esfuerzo cinegético causa el efecto contrario al buscado y redunda en la proliferación de jabalíes, porque se acaba principalmente con adultos y machos, mientras que la población joven y la de hembras fértiles se mantiene. “Además, se siguen soltando jabalíes de granja para que los cazadores tengan más piezas. No sé si eso es luchar contra la supuesta sobrepoblación”, critica. Hernández culpa del conflicto que se está produciendo a la invasión del hábitat del jabalí, tanto por la expansión de los cultivos como de los desarrollos urbanísticos. “Se obliga al jabalí a invadir zonas humanizadas”, sostiene.

Una situación que se reproduce desde hace años en la zona noroeste de la Comunidad de Madrid. Varios pueblos (Las Rozas, Torrelodones o Majadahonda) se han unido para reclamar al Ejecutivo regional que les ayude. Un portavoz de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio explica que “en terreno urbano la competencia recae en los Ayuntamientos”.

 Aunque para cazarlos o capturarlos deben pedir permiso a la consejería. Hasta octubre, el Ejecutivo madrileño ha concedido 286 permisos. Javier Gavela, veterinario del Ayuntamiento de Las Rozas, pueblo pionero en comenzar a aplicar medidas en 2004, pide la aplicación de un conjunto de medidas, “porque no es un tema local”.


En Cataluña la situación también es muy compleja. El Departamento de Agricultura ha comprobado la existencia de una población que ha nacido en condiciones urbanas o periurbanas, y que no se asusta de la presencia de personas o coches. Estos se alimentan de residuos que encuentran en la basura o que se les ofrece y descansan en rincones ajardinados o solares abandonados.

Los ejemplares capturados en zonas periurbanas, aunque jóvenes, tienen un peso que les permite comportarse como adultos, y por tanto pueden criar antes de tiempo. En cambio, los cazados en el bosque, suelen ser ejemplares con un peso inferior. Mientras se encuentra la solución, los municipios advierten de que no se dejen las basuras a su alcance o se cierren las puertas de las vallas cinegéticas, que les impiden llegar hasta los lugares habitados.




“Si la peste porcina africana (PPA) llegara a España sería dramático, porque somos una potencia mundial”, aclara Jaume Bernis responsable del sector porcino de COAG. La enfermedad se ha propagado a siete países de la Unión Europea. “El último foco se produjo en Bélgica y los datos apuntan a que la introducción se debe en un 90% a los jabalíes”, añade.

Advierte a los cazadores de que en caso de localizar un ejemplar muerto avisen al Seprona, por si estuviera infectado. La Comisión Europea prohibió el movimiento de jabalíes vivos entre países para prevenir la extensión de la peste."                   (Esther Sánchez, 08/12/18)

10/12/18

Los neo-fascistas se han vestido con la bandera del populismo y el nacionalismo . Y han convencido a sus partidarios que son los campeones de una lucha contra el globalismo , el elitismo y la corrupción del sistema político neoliberal...

"Está en todas partes y en pocos años, ha hecho metástasis como un cáncer en todos los continentes. Sus fervientes defensores y sus partidarios mal informados lo llaman populismo o nacionalismo.

Sin embargo, de la década de 1930, en la Italia, Alemania o España, esta ideología de la exclusión, el miedo, el odio al otro y la adoración por un poder ejecutivo tiránico, fue llamada por su nombre propio: fascismo. 

El neofascismo y el capitalismo.

Los neo-fascistas se han vestido con la bandera del populismo y el nacionalismo . Y han convencido a sus partidarios que son los campeones de una lucha contra el globalismo , el elitismo y la corrupción del sistema político neoliberal. Sin embargo, son fieros defensores del capitalismo y su abyecta explotación sistemática del trabajo.

Para los neofascistas, al igual que para los capitalistas, la riqueza debe concentrarse en pocas manos, y el dinero debe circular a través de las fronteras sin restricciones, mientras que la gente común no puede no hacerlo.  Apoyados por el capital financiero  y el complejo industrial-militar, los neofascistas niegan el cambio climático y promueven la super-explotación de los recursos naturales y la deforestación  (...)

Muros mentales de odio.

Trump, Salvini, Kurz, Orban y Bolsonaro fueron elegidos en gran parte con una premisa falsa. Escondidos tras una amenaza inexistente y una noción racista del choque de civilizaciones, han fomentado el mito que los inmigrantes, los extranjeros de piel oscura o de otras religiones, representan un peligro “existencial” para los países de acogida.

Los neofascistas han crecido construyendo muros mentales de odio en la “fortaleza Europa” y en la “fortaleza América”. La proliferación mundial del neofascismo constituye una nueva forma de globalización ideológica, y hoy el capitalismo global se apoya en ella. Por ejemplo, una vez que se hizo evidente que Bolsonaro sería elegido presidente de Brasil, el mercado de valores del país aumentó un 13 por ciento en dos semanas.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los poderes del eje fascista fueron Alemania, Italia y Japón. Ahora son los Estados Unidos, Italia, Austria, Hungría y Brasil.  (...)

Jesús y América

“Dios está con nosotros” Estas palabras junto a un águila y una esvástica, fue la inscripción que adornaba las hebillas del cinturón del ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial. ¡Si hay un Dios, su poder ciertamente no ayudó mucho a los soldados del Tercer Reich! Dicho esto, definitivamente hay un camino religioso en el auge del fascismo global.

En los Estados Unidos y en Brasil, el voto de los cristianos evangélicos fue un factor primordial en las elecciones de Trump y Bolsonaro. Los fundamentalistas cristianos “renacidos” de los Estados Unidos se concentran principalmente en los Estados del Sur que anteriormente fueron los Confederados de la Guerra Civil.

Estas comunidades evangélicas fundamentalistas rechazan la evolución, el secularismo y el cambio climático. Muchos en estas comunidades creen que los Estados Unidos deben ser un estado cristiano. Estos fundamentalistas cristianos son el bloque de votación más confiable de Trump, tal como lo fueron para George W. Bush. Los think tanks de esta derecha extrema, bien financiados como La Fundación Heritage, han estado manejando las hilos de poder desde principios de los años setenta.

Patriotas

Bolsonaro , fue criado como católico, pero se convirtió – en lo que podría considerarse un cínico cálculo político- en un evangélico “renacido”. Posiblemente fue el bloque evangélico quien le dio una ventaja decisiva en las recientes elecciones presidenciales.

Mientras tanto, en la “fortaleza Europa”, los neofascistas esgrimen su herencia cristiana, y alimentan sentimientos anti-islamistas, creando una ideología mezcla de racismo y de intolerancia religiosa.
En Israel, bajo lo que se puede llamar el Judeo-fascismo del Primer Ministro Netanyahu, los palestinos son deshumanizados y perseguidos, como se perseguía a los judíos en los pogroms de Europa durante siglos. En Arabia Saudita, el islamo-fascista Mohamed bin-Salman hace lo mismo pintando a los chiítas de Irán como herejes y terroristas.

En India, el Primer Ministro Modi, también ha estado utilizando la religión para crear conflictos y justificar los gastos militares. En resumen, los fundamentalistas religiosos de todas las tendencias son hoy en día los mejores activos para que los neofascistas manipulen las personas, poniéndolas  a menudo, violentamente unas contra otras.

La huella ecológica del fascismo.

Los neofascistas son – como Trump en Estados Unidos y Bolsonaro en Brasil- negadores del cambio climático. Después de todo, Dios o Alá tiene las llaves del destino de la humanidad .
Para el resto de nosotros, que no esperamos que Dios tenga un planeta Tierra adicional en su bolsillo, el ascenso del neofascismo global ofrece una perspectiva sombría para  la supervivencia.

Bajo las botas las tropas de asalto del neofascismo global lo poco que queda de nuestro ecosistema puede llegar a ser arrasado totalmente. De hecho Jair Bolsonaro amenaza con aplicar “tabula rasa” en el Amazonas, la foresta más grande del planeta y el gran pulmón de la tierra.

Mientras tanto los súper ricos que controlan el capitalismo global darán carta blanca a sus capataces neo-fascistas para que utilicen su enorme aparato policial y militar para reprimir a los miles de millones de refugiados del cambio climático y víctimas del colapso ecológico .

Las consecuencias de cambio climático, que los neofascistas  quieren convertir en un problema de seguridad nacional, probablemente desencadenará la etapa final del capitalismo. Todo el oro y los diamantes en el mundo no detendrán las tormentas ni protegerán la atmósfera de los rayos mortíferos de un sol ardiente e inclemente."                   (Gilbert Mercier. Editor Jefe  del diario News Junkie Post, en Krítica, 29/11/18)

5/12/18

España se calienta el doble que el resto del planeta

"En abril de este año, la científica española Manola Brunet se convirtió en la primera mujer en presidir la Comisión de Climatología de la Organización Meteorológica Mundial, el grupo de expertos de Naciones Unidas que monitoriza el clima del planeta.

 La científica, especialista en la materia —que pasó por Madrid la semana pasada para recoger el premio a la Personalidad Ambiental del Año de Ecovidrio— advierte de que los políticos, aunque creen en el cambio climático, no han entendido la magnitud del problema. A los ciudadanos les pide ser más combativos con empresas y gobernantes.

 Pregunta. ¿Qué le ha dado tiempo a hacer en estos siete meses?

Hemos puesto en marcha varios equipos internacionales, ocho de ellos en el área de observación, gestión de datos y análisis climáticos. Es una información que contribuye a conocer el estado del clima del planeta de manera veraz y eficiente y que está siendo muy bien recogida por la Convención Marco de Naciones Unidas, que viene a ser el organismo político para adoptar acuerdos.

P. ¿Aplican los políticos sus recomendaciones?

R. Tengo la impresión de que los políticos acaban haciendo suyo el discurso del cambio climático, pero vacío de contenido. Asumen que existe y hablan de él como una de sus preocupaciones, pero hasta cierto punto, porque no se implementan las medidas necesarias.

P. ¿Qué es el calentamiento global?

R. Un cambio en el equilibrio del sistema climático que nos está conduciendo a unas condiciones más cálidas.

P. ¿Qué efectos provoca?

R. Multitud de impactos en los ecosistemas naturales y humanos, por ejemplo los hielos y las nieves están disminuyendo en el conjunto del globo. El cambio que hemos provocado va a permanecer durante siglos y milenios, debido al papel que juega el océano, que es la memoria a largo plazo del clima. Se está almacenando en él más calor del normal que se liberará lentamente en el futuro prolongando los efectos del cambio climático. Además, se intensificarán los incendios y la pérdida de biodiversidad, y llegarán especies tanto marinas como terrestres que no había antes.

P. ¿Cómo se aprecia en España?

R. Nos estamos calentando dos veces más rápido que el resto del globo. Las temperaturas en los últimos 40 años han subido de manera descarada, cada década 0,42 grados de promedio anual. Si esta cantidad se distribuye mensualmente o diariamente nos encontramos con extremos cálidos cada vez más intensos y con fríos más suaves. La pluviometría, que siempre ha sido mala en España, se ha transformado en más errática. Es decir, llueve lo mismo, pero de peor manera, dando lugar a sequías mas largas e intensas y a un aumento de la aridez. Los efectos se notan ya en las costas. El Ministerio de Obras Públicas está tirando millones para regenerar playas, paseos marítimos, infraestructuras, que antes se destrozaban cada cuatro años y ahora en uno se puede repetir tres veces.

P. ¿La escasez de agua generará tensiones en el futuro?

R. Será el mayor problema. Es posible que se declaren guerras por la disminución de recursos hídricos en la banda del planeta donde todos los modelos dicen que va a llover menos. Tampoco hace falta ir tan lejos. Recuerdo la tensión entre Tarragona y Barcelona debido a la sequía de 2008, una de las peores, en la que se pidió un trasvase de agua del Ebro a Barcelona.

P. ¿Hay una conciencia real de lo que significa el cambio climático?

R. Estoy dudosa. Es cierto que se comenta que el tiempo se ha vuelto loco. No es normal comprar castañas en diciembre sin abrigo, con temperaturas casi veraniegas durante el día y eso la gente lo entiende. Otra cuestión son las implicaciones sociales y económicas.

P. Entre los negacionistas se encuentra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump ¿cómo le convencería?

R. Le diría que le va a costar mucho dinero adaptar sus empresas, tanto las particulares como las del país, a los impactos negativos del cambio climático. Ahí tiene los incendios de California.

P. ¿Queda tiempo para aminorar el calentamiento global?

R. Yo espero que sí, si conseguimos limitar el incremento de las temperaturas del planeta a 1,5 grados de aquí a 2030 o 2040.

P. ¿Qué medidas son imprescindibles?

R. Es un conjunto muy amplio. Es imprescindible cambiar del petróleo a las energías limpias y prohibir el uso del carbón. Esta transformación debe ir acompañada de un reajuste en los sistemas energéticos de los sectores agrícolas, urbanos, industriales y del transporte.

P. ¿Cómo pueden contribuir los ciudadanos?

R. Se requiere un cambio en los modos de vida de las personas. Debemos ser más eficientes en el uso de la energía y más combativos. Como consumidores podemos exigir a los centros comerciales productos con una huella baja de carbono, o consumir artículos de cercanía o estacionales. Como votantes tenemos la capacidad de reclamar a los políticos agendas claras para transitar hacia una economía más sostenible libre de carbono.

P. El borrador de la Ley de Cambio Climático en España incorpora la prohibición de vender vehículos que emitan CO2 a partir de 2040.

R. Me ha sorprendido la reacción del sector del automóvil español contra una medida que se anuncia para 2040. Es de cajón que tiene que ser consensuada con todos los actores. Lo óptimo sería, además de ir hacia coches menos contaminantes, que el ciudadano dijera no al automóvil, porque la energía que consume desde las materias primas con que está fabricado hasta lo que contamina cada vez que se pone gasolina es un coste medioambiental muy alto para el planeta.

P. ¿Existe confusión en los mensajes que llegan al ciudadano por parte de los políticos?

R. Los políticos han acelerado de una manera falsa el discurso medioambiental. Siempre dudo de que realmente sean conscientes del reto al que la sociedad se está enfrentando y de las medidas que se pueden tomar. Me temo que a veces desde el poder político es más fácil y más barato responsabilizar al ciudadano que meterse con las grandes empresas

P. ¿En qué posición está España con respecto a Europa en la lucha contra el calentamiento?

R. Somos uno de los países más contaminantes, sobre todo porque antes, cuando nuestro desarrollo económico no era tan alto, nos habían permitido emitir más. Vivíamos de las rentas. Entre los más adelantados están Alemania, Inglaterra y los países nórdicos.

P. ¿China está haciendo los deberes?

R. Sí, porque las políticas más sostenibles acaban siendo un verdadero ahorro.

P. La primera mujer al frente de esta comisión ¿Ha notado el techo de cristal?

R Es cierto que hay muy pocas mujeres trabajando en la ONU. En la Organización Meteorológica Mundial también es así. En la actualidad, se ha conseguido avanzar en el equipo de gestión de la comisión de climatología donde somos un 40%. Pero cuando se trata de los grupos internacionales de expertos, que son voluntarios, la media es de un 20%. Este año, se ha intentado alcanzar la paridad en los nuevos equipos y hemos llegado al 40%. Dicho esto, yo, honestamente, no he notado más dificultades. Creo que acaba siendo un mundo de hombres porque todavía hay pocas físicas y meteorólogas."                   

(Entrevista a Manola brunet, Presidenta de la Organización Metereológica Mundial, Esther Sánchez, El País, 28/11/18)

4/12/18

Siete décadas del fin del Ejército en Costa Rica: una decisión rentable... La abolición militar de 1948 permitió al país centroamericano triplicar su cobertura educativa y sanitaria, e impulsar el crecimiento económico...

"Costa Rica elevó este sábado una efeméride, la de la abolición del Ejército, a rango de fiesta nacional con la certeza de que sus 70 años sin fuerzas armadas han dado mucho más réditos que una imagen internacional de pacifismo o su ya sabida estabilidad política alcanzada a mediados del siglo pasado. 

Los beneficios de aquella decisión se miden ahora directamente en números, en un progreso apalancado por la inversión social que se elevó después de 1948, según concluye la investigación estadística e histórica elaborada por un instituto de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Los índices de bienestar que mantienen a Costa Rica por encima del promedio latinoamericano se pueden explicar en parte por el crecimiento que tuvo la inversión en educación y salud después la eliminación del Ejército, determina el estudio del Observatorio del Desarrollo de la UCR. La inversión social se multiplicó por cinco —del 2,6% del PIB pasó al 13,4%— en los 25 años posteriores a la decisión concretada en 1948 por el presidente José Figueres, de origen catalán, aunque la promovieron antes otros políticos de la época.

Los investigadores apuntan también a una reducción en el presupuesto para seguridad en ese período, después de que el exrevolucionario Figueres, más por estrategia política que por pacifismo o por cálculo económico, firmara el decreto de la abolición. Esta medida fue posteriormente incluida en la Constitución de 1949.




En esos 25 años posteriores a la desmilitarización Costa Rica elevó del 15% a 35% la inversión en educación y pudo triplicar la cantidad de escuelas (2.610 en el año 1974). También pudo aumentar a 29% del PIB el dinero destinado salud y hacer que se triplicara el porcentaje de seguro social de la población (66% en 1974), según los datos recogidos por los investigadores Alejandro Abarca y Suráyabi Ramírez.

Ellos analizaron datos de la base de historia económica del centro de estudios latinoamericanos de Oxford y siguieron un método de “control sintético” para poder precisar los efectos atribuibles a la abolición del ejército.

El avance educativo y sanitario, explican, incidió en que la tasa promedio de crecimiento de la economía pasara de 1,33% del PIB antes de 1949 a 2,44% en la segunda mitad del siglo XX. “Este shock es único en Latinoamérica”, apunta el estudio, que señala a Costa Rica como el país con la segunda tasa de crecimiento más alta en este período. Esta expansión sin precedentes coincide, agrega la investigación, con una serie de cambios institucionales realizados en buena medida gracias a la estabilidad política: en estos 70 años el país solo ha sufrido un intento de golpe de Estado (1955), que se acabó resolviendo por la vía diplomática.

 “Nuestros resultados proporcionan pruebas empíricas sólidas para afirmar que la abolición del ejército de Costa Rica contribuyó significativamente al desarrollo a largo plazo del país”, se lee en el estudio.

El presidente costarricense, Carlos Alvarado, elevó este sábado el rango a la celebración y homenajeó a la figura de “Don Pepe” Figueres, fallecido en 1990. Además, el Presidente reiteró su mensaje político sobre la necesidad de “abolir” el consumo de combustibles fósiles, en la línea ambiental de “descarbonización” que se propuso desde que tomó el poder, el 8 de mayo. También condecoró a la antropóloga y economista Christiana Figueres, hija de “Don Pepe” y líder mundial de la lucha contra el cambio climático.

En un paralelismo con los beneficios económicos que tuvo la abolición del ejército, a pesar de que no eran el propósito, Christiana Figueres participó en el acto oficial mediante una comunición desde India y dijo que la descarbonización de la economía puede traer a largo plazo réditos al desarrollo y las finanzas de los países. Costa Rica se ofrece ahora como sede en noviembre de 2019 para la Cumbre del Clima (COP25), tras la decisión de Brasil de no auspiciarla como estaba programado.

El 70 aniversario de la abolición y la revelación de su impacto en el progreso se cruzan con un momento de incertidumbre en las finanzas públicas y dificultades para sostener la inversión social. Para ello el mandatario impulsó una reforma fiscal que podría aprobarse de manera definitiva esta semana, pese a la oposición de gremios de trabajadores públicos reflejada en la huelga que mantienen miles de educadores del sistema estatal."                    (Alvaro Murillo, El País, 03/12/18)

3/12/18

España legaliza el spam electoral y las bases de datos por ideología

"El Senado ha aprobado este miércoles la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales, tras no haber introducido ningún cambio en la misma al haber sido rechazadas las treinta y tres enmiendas presentadas en la cámara alta. Sólo los senadores de Unidos Podemos, Compromís, Nueva Canarias y Bildu, han votado en contra.

La nueva ley, que ha logrado el acuerdo de PSOE, PP y Ciudadanos, permite el spam electoral por SMS, Whatsapp, email y mensajes privados a través de las redes sociales, realizado por los propios partidos sin consentimiento de los ciudadanos. La posibilidad de enviar propaganda electoral sin consentimiento está estipulada en la disposición final tercera de la nueva LOPD y en el artículo 58 bis.

Artículo 58 bis. Utilización de medios tecnológicos y datos personales en las actividades electorales.

1. La recopilación de datos personales relativos a las opiniones políticas de las personas que lleven a cabo los partidos políticos en el marco de sus actividades electorales se encontrará amparada en el interés público únicamente cuando se ofrezcan garantías adecuadas.

2. Los partidos políticos, coaliciones y agrupaciones electorales podrán utilizar datos personales obtenidos en páginas web y otras fuentes de acceso público para la realización de actividades políticas durante el periodo electoral.

3. El envío de propaganda electoral por medios electrónicos o sistemas de mensajería y la contratación de propaganda electoral en redes sociales o medios equivalentes no tendrán la consideración de actividad o comunicación comercial.

4. Las actividades divulgativas anteriormente referidas identificarán de modo destacado su naturaleza electoral.

5. Se facilitará al destinatario un modo sencillo y gratuito de ejercicio del derecho de oposición.

La ley permitirá también a los partidos políticos, coaliciones y agrupaciones electorales, elaborar bases de datos y montar su propio archivo donde se detallen el perfil ideológico de los ciudadanos con información extraída de páginas web y sus redes sociales. Es decir, un partido fascista (por si sus señorías no ha pensado en ellos), podrá extraer datos nuestros de las redes sociales y tener su propio archivo. Esto supone legalizar en España las prácticas de Cambridge Analytica.

Ambas cuestiones juntas, supone la introducción de propaganda personalizada enfocada en tus cuestiones de interés. Esto puede tener un uso positivo, explicando propuestas, etc., pero también podrán hacerlo de forma negativa, poniendo de relieve errores de otros partidos o fomentando las falsedades. Todo esto viene, precisamente, tras el uso nocivo de WhatsApp en la campaña presidencial de Brasil, donde este servició de mensajería móvil sirvió de medio para la propagación de fake news que beneficiaban a Bolsonaro.

La propia ley establece que se tiene que facilitar al destinatario del spam un modo sencillo y gratuito para ejercer el derecho de oposición, siempre a posterior. Es decir, habrá un método para evitar que no nos vuelvan a contactar más. Ahora bien, los detalles al respecto no se han especificado, y se dejan a lo que establezca el Decreto que desarrolle la nueva LOPD.

El derecho a rectificación digital que establece el artículo 85 de la ley, puede dar lugar, según su punto cuarto, a que el perjudicado pueda ejercitar la acción de rectificación dentro de los siete días hábiles ante el Juez de Primera Instancia de su domicilio.

Esto supone, que si el responsable del medio de comunicación no rectifica, se podrá avisar a un juez para que lo haga pero sin mediar juicio. Esto servirá para limitar la libertad de expresión y facilitar que los  políticos obliguen a rectificar informaciones comprometidas. Ahora bien, la publicación no requiere ser eliminada, solamente incluir un aviso en un lugar visible junto a la publicación original.

Los responsables de redes sociales, plataformas digitales y servicios de la sociedad de la información equivalentes adoptarán y ejecutarán protocolos efectivos para garantizar el ejercicio del derecho de rectificación, en particular en relación con los contenidos que atenten contra el derecho al honor, la intimidad personal y familiar en Internet y el derecho a comunicar o recibir libremente información veraz. A los efectos anteriores, la legislación sobre el derecho de rectificación en los medios de comunicación social resultará de aplicación a redes sociales, plataformas digitales y servicios de la sociedad de la información equivalentes.

Cuando los medios de comunicación digitales deban atender la solicitud de rectificación formulada contra ellos deberán proceder a la publicación en sus archivos digitales de un aviso aclaratorio que ponga de manifiesto que la noticia original no refleja la situación actual del individuo. Dicho aviso deberá aparecer en lugar visible junto con la información original.

El Parlamento Europeo aprobó el RGPD en 2016, dando dos años a los Estados miembros y empresas para que adaptaran sus procesos a la nueva normativa de protección de datos, y fijó el 25 de mayo de 2018 como la fecha en la que entraría en vigor. A diferencia de las directivas europeas que requieren ser transpuestas, el Reglamento no necesita ser asumido por los congresos nacionales, por lo tanto, no era necesaria una adaptación de la ley española.

Unidos Podemos ya ha anunciado que recurrirá inconstitucionalidad de la nueva ley ante Tribunal Constitucional. Mientras que la Agencia de Protección de Datos, ha adelantado que no permitirá a los partidos políticos crear bases de datos con información ideológica de los ciudadanos, aunque asume que la recopilación de datos de contacto para enviar propaganda electoral a los votantes sin su consentimiento previo ha sido ya legalizada en España."                   (Eduardo Bayón, Debate21, 23/11/18)

30/11/18

Los microplásticos llegan hasta tus intestinos, según un estudio

"En los próximos sesenta segundos, personas de todo el mundo comprarán un millón de botellas de plástico y dos millones de bolsas del mismo material. Para finales de año, produciremos suficiente papel burbuja para rodear el ecuador diez veces.

Aunque tomará más de mil años que la mayoría de esos artículos se degraden, muchos pronto se descompondrán en pequeños pedazos conocidos como microplásticos, billones de los cuales han aparecido en los océanos, los peces, el agua del grifo e incluso en la sal de mesa.
Ahora podemos agregar a la lista un lugar más en donde los microplásticos se depositan: los intestinos humanos.

En un estudio piloto con un tamaño de muestra pequeño, investigadores buscaron microplásticos en muestras de excremento de ocho personas provenientes de Finlandia, Italia, Japón, los Países Bajos, Polonia, Rusia, el Reino Unido y Austria. Para su sorpresa, cada muestra resultó positiva en la presencia de una variedad de microplásticos.

“Este es el primer estudio de su tipo, así que hicimos una prueba piloto para ver si hay microplásticos que pudieran ser detectados”, dijo Philipp Schwabl, un gastroenterólogo en la Universidad Médica de Viena y principal autor del estudio. “Los resultados fueron asombrosos”.

No hay certeza sobre las implicaciones para la salud a través de sus hallazgos, y esperan completar un estudio más extenso con los métodos que han desarrollado.

Los microplásticos —definidos como pedazos de menos de 0,5 centímetros de largo, apenas del tamaño de un grano de arroz— se han convertido en una gran preocupación para investigadores medioambientales durante la década pasada. 

Varios estudios han encontrado altos niveles de microplásticos en la vida marina y, el año pasado, los microplásticos fueron detectados en el 83 por ciento de las muestras de agua del grifo alrededor del mundo (el índice de contaminación más alto fue el de Estados Unidos, en donde el 94 por ciento de las muestras resultaron contaminadas).

La mayoría de los microplásticos son el resultado involuntario de plásticos de mayor tamaño que se descomponen, y Estados Unidos, Canadá y otros países han prohibido el uso de microesferas de plástico en los productos de belleza.

Los investigadores habían sospechado desde hace mucho tiempo que los microplásticos serían descubiertos en los intestinos humanos. Un estudio calculó que las personas que comen mariscos con frecuencia podrían estar consumiendo hasta once mil pedazos de plástico al año.

El nuevo artículo, que fue presentado el 22 de octubre en una conferencia de gastroenterología en Viena, Austria, podría ofrecer apoyo para biólogos marinos que desde hace mucho tiempo han advertido sobre los peligros que representan los microplásticos para nuestros océanos. Sin embargo, la publicación indica que los microplásticos también están ingresando a nuestros cuerpos por otros medios.
“El hecho de que tantos polímeros diferentes fueron medidos señala un amplio rango de fuentes de contaminación”, dijo Stephanie Wright, una científica de salud ambiental en el King’s College de Londres que no estuvo involucrada en el estudio. Dos de los ocho participantes dijeron que ellos no comen mariscos.

Para realizar el estudio, seleccionaron a voluntarios de cada país que llevaran diarios de alimentos durante una semana y brindaran muestras de excremento. Schwabl y sus colegas analizaron las muestras con un espectómetro.

Fueron detectados hasta nueve tipos de plásticos, con tamaños que variaron desde los 0,005 hasta los 0,5 centímetros. Los plásticos más comúnmente detectados fueron el polipropileno y el tereftalato de polietileno (PET), ambos principales componentes de las botellas y las tapas de plástico.
Aun así, Schwabl recomendó precaución antes de llegar a conclusiones sobre los orígenes del plástico.

“La mayoría de los participantes bebieron líquidos de botellas de plástico, pero también fue común la ingesta de pescados y mariscos”, dijo. “Es altamente probable que la comida es contaminada con plásticos durante varias etapas del proceso de alimentos o como resultado del empaquetado”.

Si los microplásticos representan un riesgo a la salud de los humanos es en gran medida desconocido, aunque se ha encontrado que causan algo de daño en peces y otros animales. Adicionalmente, los microplásticos detectados en el estudio actual son demasiado grandes para ser una amenaza grave, dijo Wright.

“Sin embargo, lo que puede ser una preocupación mayor respecto a estos microplásticos más grandes es si están asociados con cualquier contaminante químico que se filtró durante el paso por los intestinos y se acumuló en los tejidos”, dijo.

La concentración de contaminantes —veinte partículas de microplásticos por 10 gramos de excremento— era relativamente baja, agregó.
No obstante, Schwabl mencionó que los resultados eran más que suficientes para investigar a mayor profundidad.

“Ahora que sabemos que hay microplásticos presentes en el excremento, y sabemos cómo detectarlo, nuestro objetivo es realizar un estudio más grande que incluya a más participantes”, dijo él."    (Douglas Quenqua, The New York Times, 23/10/18)

29/11/18

Necesitamos desarrollar nuestra conciencia feminista al máximo, y al mismo tiempo transformarla mediante un análisis socialista científico de nuestra opresión... Si solo desarrollamos la conciencia feminista… lo que conseguiremos es, no una conciencia política, sino el equivalente al chauvinismo nacional de las naciones del tercer mundo o el economicismo entre las organizaciones obreras; una mirada que se ve a sí misma, que solo ve el funcionamiento interno de un segmento

"Juliet Mitchell eligió el viejo teatro The Old Vic para esta conversación. Google Maps indica que la estación más cercana a ese teatro en el sur de Londres es Waterloo, como la batalla en la que Napoleón fue derrotado por el Duque de Wellington. 

A Mitchell le da gracia la pregunta sobre el nombre y menciona el intento frustrado de cambiarlo. En 2018, toda la zona que rodea el teatro sigue llevando el sello de la vieja superioridad imperial.

Nació en Nueva Zelanda, pero desde muy chica vive en Inglaterra. Aunque tiene casi 80 años, sigue dando clases en la Universidad de Londres y en Cambridge, donde fundó el Centro de Estudios de Género. La segunda ola feminista la encontró en la Universidad de Leeds y Reading cuando comenzó a dictar clases. 

Fue parte del puñado de estudiantes y profesoras que convocaron a la primera Conferencia Nacional del Movimiento de Liberación de las Mujeres en el Ruskin College de Oxford, junto con las historiadoras Sheila Rowbotham, Anna Davin y Catherine Hall. 

La conferencia contó con la presencia de 600 mujeres y se discutieron cuatro demandas: igualdad salarial, iguales oportunidades de trabajo y estudio, anticonceptivos gratuitos y derecho al aborto libre y guarderías durante las 24 horas. Esta conferencia sería la primera de diez que concentrarían los debates y definiciones del movimiento.

Aunque comenzó su carrera en Literatura, siguió su camino político y académico por el psicoanálisis, en particular en relación con el feminismo. Además de su activismo feminista, y como parte de ese movimiento, reflexionó sobre los lazos que se desarrollaban entre la lucha contra la opresión y otros movimientos que se rebelaron contra el capitalismo. Autodefinida como feminista marxista, uno de sus (pocos) textos más conocidos nació como artículo para la legendaria New Left Review en 1966, “Women: The Longest Revolution” (Mujeres: la revolución más larga). 

El ensayo buceaba en diferentes teorías feministas, con el objetivo de rescatar los puntos más agudos de la tendencia socialista, minoritaria pero con una importante presencia en el movimiento feminista. 

Quizás sin saberlo, compartía algo del camino de Lise Vogel que también buscaba retomar el análisis marxista para enriquecer el punto de vista feminista, cuya máxima expresión fue Marxismo y la opresión de la mujer: hacia una teoría unitaria (1983).

 

Feminismos, ayer y hoy


Desde los primeros intercambios, habla de su trabajo sobre las relaciones entre hermanos y hermanas, que en inglés se mencionan con una palabra sin género: siblings, porque considera que son poco exploradas. 

Y aunque aclara que no conoce los debates en todos los países, sabe del movimiento por el aborto legal que sacudió a nuestro país durante 2018, y hace muchas preguntas para intentar captar algo de su alcance. El inicio de la conversación se da por la situación actual del feminismo y el movimiento de mujeres.
Creo que el feminismo siempre ha sido un movimiento de protesta combinado y heterogéneo, y tenemos que aceptar que es así, en lugar de restringir lo que yo creo que es el feminismo para mí. Por el ejemplo, el Me Too es algo combinado, tengo críticas, creo que fue en gran medida individualista, tanto los varones defendiéndose a ellos mismos como las mujeres acusándolos, cuando era algo que necesitaba colectivo (las mujeres deberían haberse organizado como grupo, y la gente podría presentar lo que le había pasado y tomar decisiones colectivas, eso sería lo negativo para mí. Sin embargo, creo que fue algo muy valiente. La denuncia que se hizo contra Kavanaugh [el juez acusado nominado a la Corte Suprema de EE. UU. de abuso sexual] me parece muy buena [...] Creo que tenemos que buscar los aspectos positivos de lo que hacen las mujeres, lo que no quiere decir que no hagamos críticas, desde nuestras perspectivas.
Aparece rápido en la conversación la comparación entre la segunda ola feminista en los años 1970 –que buscaba conquistar derechos– y este momento en el que, después años de ampliación de derechos –con una mayor presencia de las mujeres en casi todos los ámbitos, incluso con mujeres en posiciones de poder–, los movimientos que se desarrollaron –como Ni Una Menos de Argentina o Me Too en EE. UU.–, renovaron las fuerzas del movimiento de mujeres, pero con una matriz de carácter defensivo (violencia, femicidios, abusos). Mitchell reconoce un elemento similar a otros momentos históricos,
Creo que siempre existe un momento antifeminista después de un movimiento tan expansivo [se refiere a la segunda ola]. Por ejemplo, cuando hicimos el centro de estudios género en Cambridge, era un momento contra el feminismo. En ese momento dijimos, “ya no se puede pelear en el valle, porque ahí solo es discusión contra el antifeminismo, el debate se vuelve repetitivo y ya no es dinámico”, y entonces pensamos qué hacemos mientras pasa este momento, cómo debatimos, y como estábamos en Cambridge, empezamos a pensar otra agenda y creamos un programa sobre las mujeres. [...] En ese momento cambiamos el nombre del centro a estudios de género porque en ese momento, la historiadora Joan W. Scott había escrito el artículo “El género: una categoría útil para el análisis histórico” (American Historical Review, 1986), y no podíamos usar “mujer” como una categoría para analizar los procesos. Ella después cambió de opinión, pero nosotras seguimos pensamos que género es una categoría útil.
Creo que ahora estamos en una posición diferente, creo que esta posición defensiva porque es contra algo que no afrontamos correctamente antes...
Esta reflexión no es aislada. De hecho existen innumerables discusiones en los momentos de cambio, como el que vivimos, especialmente alrededor de la violencia machista, los abusos sexuales, incluso las violaciones, que en otros momentos de la historia estuvieron naturalizados en diferentes grados. 

Es un proceso muy contradictorio, donde el Estado, las clases dominantes y los medios de comunicación no son neutrales, toman aspectos del discurso feminista en general o el “sentido común” igualitario de esta época. En este semanario hemos recorrido el debate que abrieron los escraches en Argentina o las denuncias que motorizaron el Me Too.

Acerca de este momento, ella reafirma que a pesar de que se pueda definir como defensivo, ve que el machismo está expuesto y “no es posible volver atrás”. Justamente, esta idea de que es imposible “volver atrás” es lo que deja en evidencia las contradicciones de un escenario en el que existen derechos formales, producto de décadas de movilizaciones y concesiones que se vieron obligadas a dar las clases dominantes, y persisten la violencia y la opresión. A la vez, solo una parte de las mujeres (u otros sectores oprimidos) puede acceder a ellos, mientras para la mayoría, materialmente, sigue siendo muy difícil. 

Juliet Mitchell comenta que muchas mujeres, “siguen teniendo miedo de los hombres, nadie dice que no podés usar esos derechos”. Y puede existir un componente de miedo, pero el mayor contraste existe entre la convicción de muchas mujeres que creen (y han escuchado durante años) que la igualdad es un hecho, pero en la “vida real” esa igualdad está muy condicionada por la pertenencia de clase, por el lugar donde viven, las medidas de austeridad o medidas de ajuste de los gobiernos.

 Y la violencia machista, que persiste, es uno de los ejemplos más crudos de esa contradicción, porque se sigue reproduciendo incluso cuando existen tantos derechos como nunca antes. Ante este panorama, conversamos sobre un ejemplo cotidiano, la posibilidad de romper una relación en la que una mujer ya no quiere estar. Si las mujeres no tienen trabajo o tienen una vivienda, ese derecho es un poco un papel mojado, ¿cómo podrían divorciarse?
Claro, no pueden sobrevivir. Claro, tampoco existe la paridad salarial acá [en el Reino Unido], en algunos casos las mujeres llegan a cobrar el 60 % del salario de un varón, cambia mucho según el trabajo. Por ejemplo, ahora en mi facultad hay una pelea para que las trabajadoras de limpieza cobren lo mismo que sus compañeros porque están divididos en el trabajo dentro y fuera del edificio. Me recuerda a la lucha por la ley de paridad salarial de 1968, de las trabajadoras de Ford, que estaban relegadas a los trabajos menos calificados (...) Las cosas cambiaron desde la segunda ola feminista, ha habido muchas conquistas, y de alguna forma creo que hay que ver incluso en este momento defensivo un aspecto de “conquista”, porque se puede mostrar [lo conquistado], es de lo que se trata hacer un balance. Y, espero que no pero, te dicen “no empieces análisis de clase”, “no empieces con el análisis de género”... Que no son lo mismo, pueden estar mezclados pero hay que pensar a través de los dos, no solo a través de uno de ellos. Para el marxismo, creo que de lo que se trata es de pensarlo dialécticamente, materialmente.

 

Feministas, discursos e ideas


“Yo sigo siendo una feminista marxista, como vos, que es algo que no está de moda en esta parte del mundo”, subraya Juliet Mitchell, cuando habla de algo que repetirá en otros momentos, que es la poca presencia de las corrientes marxistas en el movimiento feminista británico.
Trabajo y vivo en Cambridge, donde puse en pie un centro género, es una universidad muy clasista, tanto Oxford como Cambridge son universidades de clase. Mis amigas y amigos siempre están preocupados por la diversidad, dicen, “Debemos tener más estudiantes negros, más estudiantes LGBT”; pero no se puede tener diversidad sin un análisis de clase para empezar. Por ejemplo hay un rumor de que en Oxford ingresaron más estudiantes negros y descubrieron que la mayoría eran “príncipes nigerianos”. ¿Qué quiero decir? Que eran varones, de clases altas y provenientes de la educación privada.
La anécdota lleva la conversación a cómo las democracias capitalistas utilizaron el discurso de la diversidad que, en parte mostraba conquistas de las personas LGBT como derechos civiles y la pelea contra muchos prejuicios, pero a la vez era utilizado muy hábilmente para invisibilizar otras diferencias, que se hunden en el corazón mismo de una sociedad organizada alrededor de la explotación del trabajo asalariado y la división en clases.

 La referencia a la descripción que hizo la filósofa y feminista estadounidense Nancy Fraser, con el nombre de “neoliberalismo progresista”, es casi inevitable. Pero rápidamente la charla encuentra otro cauce y va hacia Brasil que, para Mitchell, es junto al avance de la ultraderecha en Europa uno de los desafíos urgentes para el feminismo y el marxismo:
Creo que necesitamos un nuevo análisis, frente este nuevo ascenso del fascismo y el lugar de las mujeres en ese discurso. Por ejemplo, pienso en dos amigas que fueron a la embajada de Brasil a votar, fue algo intimidante: había un grupo de mujeres protestando y un grupo de hombres con remeras estampadas con armas, les gritaban cosas como “Putas, váyanse de acá” […] En Brasil creo que se movilizaron 4 millones de mujeres, pero hay mujeres también oponiéndose a eso; siempre existe esa dinámica, siempre hay antimujeres entre las mujeres. Creo que es algo para analizar. Como marxistas creo que nos tenemos que preguntar cuál es la relación entre el fascismo del capitalismo tardío y el ataque a las mujeres…
Esa reflexión también podría plantearse en el sentido inverso y sería válido. Es el caso de las movilizaciones de mujeres que sirvieron como canal de un descontento mucho más amplio que las “agendas” o las demandas que originan esas movilizaciones. 

Un ejemplo es la Marcha de Mujeres contra Donald Trump, cuando recién asumía la presidencia en Estados Unidos, o la propia "               movilización en Argentina contra la violencia machista o por el derecho al aborto legal que, en diferentes momentos, mezcló diferentes elementos que las hicieron masivas. Esto fue parte de la reflexión que abrimos luego de las marchas masivas el 8M de 2017.

Volvemos momentáneamente a la comparación de los momentos históricos y reflexiona sobre los discursos y las ideologías con más peso en el feminismo,
No creo que estemos retrocediendo, creo que está pasando otra cosa, que es un momento diferente. Y definitivamente tiene que ver con el movimiento de mujeres, con el feminismo, y es muy bueno que haya espacio para corrientes feministas marxistas, es muy alentador. Acá [en el Reino Unido] no hay corrientes feministas marxistas, el movimiento está bastante hegemonizado por las teorías queer... Por supuesto, existen intereses y demandas más que legítimas.
Esto dispara un cuestionario rápido y recíproco sobre las corrientes políticas y perspectivas, especialmente sobre el peso de las visiones que realizan críticas certeras a las políticas identitarias o el discurso del feminismo liberal y sin embargo, con una radicalidad aparente, abandonan la exigencia de derechos democráticos en el capitalismo y la lucha por transformar de raíz el orden social, lo cual desemboca inevitablemente en salidas individualistas.
Sí, ese es un punto muy interesante, y además muchas corrientes así como el posmodernismo terminan en visiones políticamente anarquistas, que creo que Marx que tenía razón cuando señalaba al anarquismo como la otra cara de una misma moneda con respecto a la burguesía. Lo mismo ocurre con el individualismo, como te decía al principio, una de mis preocupaciones con el movimiento Me Too que es muy individualista. Una vez que entrás en el individualismo, pocas cosas buenas pasan. En un sentido, el sujeto del feminismo, que son las mujeres, desaparece para convertirse en individuos. Existe esta idea de “Me quiero aislar”, bueno hacé lo que quieras [...] Creo que tenemos que ser capaces de lograr cambios en las instituciones, en el sentido de lo que sucede en Argentina donde quieren cambiar la ley sobre el derecho al aborto. Tiene que ver con eso y también con qué balance o relación de fuerzas hay detrás de esas instituciones…
“Creo que hay algo de fuerza en esta posición defensiva, hay algo positivo. Porque es una fuerza que unifica”, señala Mitchell volviendo al problema de los motores de los movimientos actuales. Y aunque compartimos la visión de que son movimientos que tienen la potencia de desnudar la desigualdad y la persistencia de la violencia, volvemos sobre el problema de empezar desde un punto de demasiado bajo. Ante esto, Mitchell responde que, “Claro, cuando hablo de lo positivo del momento defensivo, me refiero sobre todo a una cuestión de análisis”.

Como psicoanalista, Mitchell trabajó sobre muchos temas relacionados con la sexualidad femenina, la maternidad y el lugar de las mujeres en la familia. La mayoría de sus trabajos son previos a la crisis actual de la reproducción social a un nivel sistémico en el capitalismo, sin embargo sostiene que,
El capitalismo idealiza la maternidad, por un lado, y la hace imposible, por el otro. Y ahora esa combinación idealización-imposibilidad es cada vez más fuerte, por ejemplo acá [en el Reino Unido] es cada vez más difícil para más y más mujeres convertirse en madres, cada vez crece más la brecha entre ricos y pobres. Y simplemente es imposible, pero a la vez la maternidad es el único lugar donde se les permite capacidad de acción o elección a las mujeres. Es decir, son sujetos de elección en la maternidad y en ningún otro lugar. Pero no se dan las condiciones para que puedas realizar esa capacidad de elegir [...] La socialización del cuidado y la crianza de niñas y niños es muy buena, en comparación con una familia aislada. No puedo estar más a favor de los jardines de infantes. Y el sistema de Bowbly [se refiere al psicoanalista John Bowbly, creador de la teoría del apego para la crianza, N. de R.] era un sinsentido de la segunda posguerra [cuando existió una política fuerte para que las mujeres regresaran hogar después de haber ingresado masivamente en la fuerza laboral por falta de mano de obra masculina, N. de R.]. Yo crecí en la guerra, ninguno de nosotros tenía a su mamá en casa, todas trabajaban, y estábamos bien, crecíamos juntos. Creo que una instancia colectiva es esencial para niñas y niños. La maternidad, en cambio, se construye de forma aislada y ese es el problema, no es que haya algún problema en ser madre. La maternidad no fue siempre algo aislado, en las sociedades basadas en la agricultura no era algo aislado. Desde el siglo XX se fue aislando, centrada en algo individual, y a eso se suma, otra vez, que no existen condiciones para una maternidad aislada, es un ideal inalcanzable, que en realidad no es un ideal. Insisto mucho en la colectivización de la crianza, es parte de mi visión marxista. El gran problema de las mujeres siempre ha sido el aislamiento. Y el único lugar donde se les permite ser sujeto es la maternidad, que es una ocupación de 24 horas y completamente aislada.
Cuando estamos cerca de terminar la conversación y el bar del teatro Old Vic se llena de gente y crece el murmullo, conversamos su ensayo de mediados de los años 1960, The Longest Revolution, y la vigencia o no de una de las ideas que desarrolla alrededor de la “conciencia feminista”:
Creo, entonces, que necesitamos desarrollar nuestra conciencia feminista al máximo, y al mismo tiempo transformarla mediante un análisis socialista científico de nuestra opresión. Los dos procesos deben avanzar de forma simultánea –la conciencia feminista no se desarrollará “naturalmente” en socialista, ni debería hacerlo: ambas coexisten y deben trabajarse juntas. Si solo desarrollamos la conciencia feminista… lo que conseguiremos es, no una conciencia política, sino el equivalente al chauvinismo nacional de las naciones del tercer mundo o el economicismo entre las organizaciones obreras; una mirada que se ve a sí misma, que solo ve el funcionamiento interno de un segmento; los intereses de ese segmento. La conciencia política responde a todas las formas de opresión.
¿Sigue pensando así?
Sí, sigo pensándolo. Sí, absolutamente. Pero sobre la cuestión de por qué hay más ataques a las mujeres, creo que hay pensarlo en este momento, que es diferente [...] No es que toda opresión sea parte de la misma opresión, pero hay que observarlo en su tiempo, y los tiempos son diferentes. Y el lugar de las mujeres en esta situación las pone en un lugar de vanguardia en la lucha de la opresión, porque están en un lugar de “vanguardia” al ser atacadas. Y no es que eso sea más importante que otra cosa en ningún sentido, pero políticamente, creo que las mujeres están en una posición estratégica importante en este momento […] Y eso era diferente en el momento que escribí ese texto, a mediados de los años 1960 y no estábamos en una situación así, más bien una gran parte del país atravesaba un momento bastante liberador […] Por qué hoy hay un retroceso en el derecho al aborto, en los derechos de las mujeres. Creo que siempre por debajo de la idealización, como la que el capitalismo construye alrededor de las mujeres y la maternidad, hay un ataque tanto a la maternidad como al derecho al aborto, porque lo que está bajo ataque es el derecho de las mujeres a decidir."